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Usuario (Argentina)

El vino argentino “Uvita” que copó el mercado cruceño desde que la moneda argentina fue devaluada, no tiene bodegas establecidas en el vecino país, la dirección que registra el envase es incorrecta y en Argentina no hay buenas referencias sobre ese producto. Un laboratorio boliviano, especializado en vitivinicultura, analizó esa bebida y estableció que no es apto para el consumo de la gente. En diciembre pasado, el Centro Nacional Vitivinícola (Cenavit), con sede en Tarija, recibió muestras de vino Uvita que fue enviada por la Aduana de Yacuiba y las sometió a estudios de laboratorio. Los análisis establecieron que Uvita “es un vino que no cumple con los parámetros vigentes”. El Cenavit concluyó que Uvita “no es recomendable para el consumo humano”; tiene casi 11 grados de alcohol, inferior al parámetro establecido para el vino (12 grados), pero contiene en demasía otros ingredientes como el metanol y registra una exagerada acidez. EL DEBER intentó contactarse con la industria que produce Uvita en Argentina. Siguiendo los datos registrados en el envase de la bebida, se logró la comunicación con Coquimbito Maipú-Mendoza (Argentina), donde hay una sola bodega que produce vinos, llamada “Rural”. María Cristina Satlari, responsable de una gerencia en la bodega Rural, informó que hace varios años que Argentina dejó de producir el vino Uvita debido que la bodega del mismo nombre cerró operaciones por problemas económicos. La interrogante quedó pendiente: ¿dónde y quiénes producen el vino argentino Uvita que sin control se comercializa en mercados, tiendas y licorerías cruceñas? EL DEBER también constató que el producto se vende al por mayor en el mercado La Ramada, donde una caja de 12 litros de Uvita cuesta Bs 58; mientras que poco más de 4 litros de vino fino de mesa boliviano (6 botellas de 700 ml. de Kohlberg) se vende en Bs 60 y 70. La mayoría de la gente opta por consumir la bebida más barata. Los industriales vitivinicultores de Tarija, donde se produce el vino boliviano, temen que los contrabandistas estén almacenando Uvita para llenar el mercado nacional en las fiestas de Carnaval previstas para mediados de mes. El director del Cenavit, Oscar Daroca, desde Tarija informó que de los diez requisitos que debe cumplir un vino apto para consumo humano, siete están fuera de los márgenes. “Estos vinos no tienen efectos inmediatos, pero a la larga hacen daño a la salud”, advirtió. Señaló que el vino Uvita que se está vendiendo en el mercado nacional está en proceso de descomposición, con elevados residuos de cobre, con conservantes que a simple gusto no permiten apreciar la acidez volátil elevada, pero que con el tiempo provocarán daño a la salud de la gente que los consuma. El Cenavit advierte que es probable que este vino se esté procesando en la clandestinidad en Argentina, y su ingreso por la vía del contrabando hace que el producto sea manipulado en condiciones no apropiadas y almacenado en lugares no adecuados, lo que acelera su deterioro. El Cenavit también estableció que otros vinos argentinos como Ternuva, Toro, Pangaro y Chacra, que también están a la venta en Bolivia y fueron ingresados ilegalmente, tampoco son aptos para el consumo de las personas por contener en exceso elementos que hacen daño a la salud. Un centro de investigación controla la calidad de vinos bolivianos y extranjeros El Centro Nacional Vitivinícola (Cenavit), que forma parte de la red Inlasa (Instituto Nacional de Laboratorios) se encarga de investigar y experimentar acerca de la producción de viñedos y la industrialización de la uva. Pero sobre todo, es responsable de controlar la calidad de los vinos que se procesan en el país. Este organismo técnico es la cabeza del sector de la viticultura boliviana. El Cenavit logró registrar el vino boliviano en la Oficina Internacional de la Viña y el Vino, que tiene sede en Francia. De esa forma, Bolivia está en el contexto internacional promocionando su vino de industria nacional. El Cenavit fiscaliza la producción vitivinícola; ningún vino en Bolivia es embotellado sin la aprobación previa de esta institución. Tiene tres componentes: el agrícola y de investigación, mediante el cual introduce a la producción nacional variedades francesas, españolas y chilenas de uvas viníferas y de mesa; el segundo componente es una moderna bodega, con tecnología de punta y un departamento de enología donde industrializa variedades de vinos; y el tercer componente es su laboratorio donde realiza el control de calidad de vinos y singanis. La infraestructura y equipamiento del Cenavit, que investiga y controla el rubro, fue financiado con recursos externos y ahora recibe el respaldo de la Prefectura de Tarija que solventa sus gastos. Las bodegas argentinas miran afuera Las bodegas de vinos finos de Argentina recibieron con “cauteloso optimismo” la devaluación del peso, que podría potenciar sus exportaciones. En la mayoría de las empresas admiten que la medida es beneficiosa para el sector, aunque todavía no se puede determinar, en forma precisa, cuánto podrán crecer sus ventas en el exterior. Fuente:http://www.eldeber.com.bo/anteriores/20020116/economia_6.html Que garron el viernes nos tomamos 6 jaja