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Usuario (Uruguay)
Ya creo que todos conocemos al gran dios bonomi Nuestro gran dios ya tiene su propio opening aca abajo te dejo el link pero primero un poco de relleno para que no quede corto el post El video: link: https://www.youtube.com/watch?v=FIxq_H3aTTM
Desde el miércoles 20 de enero y hasta el 20 de febrero tendrá lugar en el cielo la alineación de planetas 2016. No te pierdas este impresionante fenómeno planetas más brillantes de nuestro sistema solar se podrán ver juntos en el cielo por primera vez en más de 10 años. El fenómeno astronómico de alineación de planetas 2016 es digno de ser apreciado desde la madrugada de hoy. Alrededor de una hora más o menos antes de la salida del sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, los cinco planetas que se han observado desde la antigüedad, aparecerán en fila y simultáneamente alineados entre el horizonte y la Luna. Júpiter es el más brillante y el primero en salir en el norte, al lado viene el planeta rojo: Marte, seguido de la pálida luz de Saturno y por último veremos a Venus, que brilla sobre el horizonte oriental. Mercurio aparecerá al final de la alineación. De acuerdo con el especialista Alan Duffy, de la Universidad Swinburne de Melbourne, Australia, los planetas que se podrán distinguir con mayor facilidad serán Venus y Júpiter, y el más difícil será Mercurio. Esto se debe a que el planeta Mercurio estará muy pegado al horizonte, por lo que cualquier cosa lo podrá tapar. Además, sólo aparecerá muy entrada la madrugada. Al principio por la mañana, Mercurio parecerá bastante bajo en el horizonte del este y de todos los planetas, también es la más débil, por lo que será difícil de ver. Sin embargo, Mercurio seguirá subiendo más alto cada mañana y a principios de febrero se sentará justo debajo del brillante Venus. Las horas y los tiempos en que cada planeta se podrá ver en el cielo variarán según la ubicación en la Tierra. La alineación de planetas 2016, que inició la madrugada de este miércoles 20 de enero, se podrá observar hasta el 20 febrero.

Está cerca de la estrella Próxima Centauri, que está a 4,2 años luz del Sol. La temperatura en la superficie permite inferir que podría haber agua. Un grupo de científicos anunció este miércoles haber descubierto un pequeño planeta potencialmente habitable, que se encuentra en órbita en torno a la estrella más cercana a nuestro sistema solar, Próxima Centauri, en un estudio publicado en la revista Nature. Bautizado “Próxima b”, este exoplaneta rocoso, dotado de una masa cercana a la de la Tierra, está ubicado en una zona considerada "habitable" o "templada", lo que permite al menos en teoría inferir la presencia de agua líquida en su superficie, una condición necesaria para la vida, según los investigadores. A causa de su cercanía, "Próxima b podría ser el primer exoplaneta que reciba la visita de una sonda espacial el día en que el ser humano alcance a desarrollar las tecnologías necesarias", declaró a la AFP uno de los autores del estudio, Julien Morin, del Laboratorio Universo y Partículas del CNRS (Centro Nacional de la Investigación Científica) en la Universidad de Montpellier. MÁS CERCA. Desde 1995, los científicos han descubierto miles de exoplanetas (es decir, planetas ubicados fuera de nuestro sistema solar), decenas de los cuales parecen potencialmente habitables. No obstante, se encuentran muy lejos. Próxima b, en cambio, está casi ante nuestras narices a escala universal. Orbita alrededor de Próxima Centauri (o Próxima del Centauro), una estrella enana roja muy conocida de los astrónomos y de los fanáticos de la ciencia ficción, que se encuentra a apenas 4,2 años luz del Sol. Un año luz equivale a 9.461.000 millones de kilómetros. Próxima Centauri tiene una luminosidad muy débil para ser captada a simple vista. HALLAZGO. Un equipo internacional de astrónomos, coordinado por Guillem Anglada-Escudé de la Universidad Queen Mary de Londres, descubrió Próxima b gracias a una campaña de investigación que duró dos años, y que se intensificó en el primer semestre de este año. La investigación contó con la contribución del espectrógrafo HARPS instalado sobre un telescopio del Observatorio Europeo Austral (ESO) que se encuentra en Chile. Los investigadores se basaron también en una serie de mediciones realizadas entre 2000 y 2014 con telescopios del ESO. Los astrónomos revelaron la existencia de Próxima b al lograr detectar la muy débil oscilación de la estrella, resultante de la atracción gravitatoria generada por el pequeño planeta en su órbita. A intervalos regulares, Próxima Centauri se nos acerca (su luz vira hacia el color azul) y luego se aleja (la luz se vuelve rojiza) a una velocidad de 5 km/hora, o sea, al ritmo de caminata de un ser humano. Los investigadores se ocuparon en verificar que este fenómeno no podría estar vinculado a la actividad magnética de la estrella. "La señal es periódica, se repite", indicó Anglada-Escudé durante un encuentro con la prensa. "Estadísticamente no hay dudas", dijo. "Hemos encontrado un planeta orbitando alrededor de Próxima Centauri", aseveró. UNA RADIACIÓN INTENSA. Próxima b completa su órbita alrededor del astro en 11,2 días. Se encuentra a unos 7 millones de kilómetros de su estrella (o sea, apenas el 5% de la distancia Tierra-Sol) que es 700 veces menos luminosa que el Sol. Esto permite a Próxima b encontrarse "en la zona habitable que rodea a su estrella, puesto que la temperatura en su superficie permite inferir la presencia de agua en estado líquido" sobre la misma, subraya el ESO. Los científicos estiman que la masa del planeta Próxima b es 1,3 veces la de la Tierra. "Se trata muy probablemente de un planeta rocoso y no gaseoso", subraya Pedro Amado, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (sur de España). Sin embargo, Próxima b es sin lugar a dudas bastante diferente a la Tierra. "Se encuentra claramente en un medio ambiente bastante exótico comparado al de nuestro planeta", subraya Morin. "El nuevo planeta orbita muy cerca de su estrella, pensamos que las fuerzas de las mareas tienden a sincronizar la rotación del planeta sobre sí mismo y alrededor de su astro", subraya. "Sin lugar a dudas muestra siempre la misma fase a su estrella como la Luna" a nosotros, añade. La cuestión de saber si el planeta posee atmósfera es crucial para determinar sus chances de albergar alguna forma de vida. Con una atmósfera "es plausible que las temperaturas sean de -30 grados Celsius en la parte a la sombra y de +30 sobre la expuesta a la luz", declara Anglada-Escudé. Pero hay sobre la mesa un aspecto sombrío a destacar: a causa de la proximidad con su estrella, que está bastante activa, Próxima b recibe muchos más rayos X y ultravioletas extremos que los que la Tierra recibe del Sol (alrededor de 100 veces más, según los investigadores). Y, sobre la Tierra, la atmósfera y la presencia de un campo magnético nos protegen de las radiaciones y las partículas solares. Para observar si hay agua y una atmósfera sobre el planeta Próxima b, "habrá probablemente que esperar a desarrollar nuevos instrumentos astronómicos, que verán la luz durante la próxima década", indicó Franck Selsis, director de investigación del CNRS en la Universidad de Burdeos, Francia, que ha participado en estudios complementarios sobre Próxima b.

Limpia, ordenada, sin polución y con alta conciencia ecológica, la localidad más importante de Nueva Zelanda combina vida urbana con playas, cascadas, volcanes y áreas protegidas. A Nueva Zelanda no se viene a buscar historia ni a hacer compras ni a cazar tendencias. Es un Nuevo Mundo como América, pero aún más nuevo, uno de los últimos lugares donde se asentó el hombre. Según la historia, los polinesios, que dieron origen a la cultura maorí, llegaron en canoa entre los años 1250 y 1300. La tierra la bautizaron como Aotearoa, que en su lengua significa país de las largas nubes blancas. Otra expresión maorí que se podrá leer y escuchar a pesar del inglés oficial es kia ora, que según la pronunciación puede ser hola o gracias. Un acercamiento a las raíces. El país es sinónimo de aventura, de paisajes despoblados, de viñedos, de campos con ovejas y de plantaciones de kiwi, fruta que curiosamente es originaria de China pero se adaptó tan bien en este país que la adoptó como propia. El kiwi también es un ave tradicional y a los neozelandeses les gusta llamarse a sí mismos kiwis. Incluso al dólar neozelandés se lo llama informalmente kiwi. Toda una gran ensalada de kiwis. Los neozelandeses son apenas cuatro millones y medio (un tercio está en Auckland) que viven en un país aislado, pero de primer mundo, que siempre da que hablar por los altos niveles de calidad de vida (el costo de vida también es alto), los triunfos de los All Blacks y el famoso haka, de tradición maorí. Apenas un 15% de la población es de la etnia originaria del archipiélago, navegantes intrépidos que se aventuraron por el Pacífico, pero están muy presentes con su arte, bailes e idioma, sobre todo en la isla Norte, donde está Auckland. El cruce diagonal. El centro de Auckland se recorre fácilmente. Hasta cruzar la calle es más sencillo que en cualquier otro lado. En las intersecciones de las grandes avenidas como Queens, doble mano, se ponen en rojo todos los semáforos y se puede cruzar de la manera recta tradicional o en diagonal. Este pedestrian scramble, como se lo llama, existe desde hace más de 50 años y da la sensación de un perfecto caos organizado, mucho menos transitado, claro, que el famoso cruce de Shibuya, en Tokio. Y más allá del tiempo que se ahorra y lo diferente que es cruzar a placer por el medio en clara revalorización del peatón sobre los autos, es una gran ayuda para evitar cometer siempre el mismo error y mirar inexorablemente para la mano donde no vienen los autos, porque como buena excolonia inglesa se maneja por la izquierda. Queens Street es la avenida principal, que desemboca en el puerto, un área renovada, con restaurantes de moda y tiendas de autor, y lugar de embarque para los ferries que van a las islas cercanas y de grandes cruceros que se ven a diario. "¿Están listos para caminar?" Y sin esperar respuesta, la guía inglesa, que se enamoró de Nueva Zelanda en un viaje y nunca más se fue, empieza un recorrido a pie por el centro de la ciudad, con paradas estratégicas para degustar productos típicos, dulces y cerveza, y conocer sitios emblemáticos. Por Queens hay de todo: grandes casas de ropa outdoor, hoteles, restaurantes, supermercados y almacenes con muchos productos orgánicos, como Scarecrow, donde venden directo de granjas de la zona. La recomendación es la miel de manuka, con alto poder antibacteriano, que era utilizada por los maoríes desde hace siglos y ahora es uno de los souvenires preferidos. A quienes le gusta lo dulce, vale la pena darse una vuelta por Giapo, la mejor heladería de la ciudad, de un italianísimo de Nápoles, donde siempre hay fila. El principal atractivo urbano, sin duda, es la Sky Tower, el faro de Auckland, una torre de 328 metros que se destaca entre los edificios normales de la ciudad. Desde el piso 60 se tiene una gran vista amplia de la bahía, las islas y los volcanes dormidos que la rodean. Los que se animan pueden saltar desde lo alto de la torre en una especie de bungy, pero sin río abajo, o caminar por la cornisa. Alrededor de la torre, como buen imán, hay una gran oferta gastronómica. El paseo termina en Vultures Lane, un pub que a la hora del after office explota de gente, donde sólo sirven cervezas artesanales tiradas. Un buen final de tarde. La playa y el bosque. Auckland está sobre una bahía, amplia y rodeada de islas y volcanes dormidos. Los yates, de a miles, descansan en el puerto. Dicen que hay un yate por cada cuatro habitantes del país. La tradición maorí de buenos navegantes y apasionados por el mar se mantiene intacta. Desde el puerto se hacen paseos en barco y también se puede probar la aventura y hacer yachting en una embarcación que compitió en los Americas Cup... Si hay viento es mucho más divertido. Los paseos por los alrededores incluyen la cima del Mount Eden para una vista panorámica de la ciudad, exactamente opuesta a la que se ve desde la torre. La vida natural que tanto caracteriza al país se puede descubrir en el Parque Regional Waitakere Ranges, una de las 25 áreas protegidas sólo en la región de Auckland. Cuenta con cascadas, senderos para hacer trekking y otras actividades entre vegetación y fauna nativa, puntualmente aves. En Nueva Zelanda no hay mamíferos originarios (excepto el murciélago), todos fueron introducidos. Y hasta tiene una playa, Piha Beach, de arena negra, una de las tantas cercanas a la ciudad, que está muy bien para descansar, tomar sol y surfear, otra pasión kiwi. Reina la aventura. Dicen, sin exagerar, que si no se visita Queenstown, en el sur de la isla Sur, no se conoce Nueva Zelanda. A orillas del lago Wakatipu y rodeado por las sierras Remarkables, tiene un increíble parecido con los paisajes de Bariloche. El lago tiene su leyenda: los cuentos maoríes dicen que hay un gigante sumergido abajo y que está vivo, que se mueve. Esa es la explicación que le dan a las mareas, cada 26 minutos, habituales en el mar y que curiosamente se producen en el lago. Se autoproclama capital de la aventura. Y hasta aquí llegan viajeros de todas partes del mundo para sentir la adrenalina en diferentes dosis. Muchos jóvenes mochila al hombro, sobre todo chinos y japoneses, todos con uniforme de explorador reglamentario, aunque apenas se haga una navegación por el lago, y sombrero para cuidarse del sol, porque aquí la capa de ozono está muy lastimada. Los que buscan emoción con mayúsculas van directo y sin pensarlo mucho a hacer bungy. Aquí nació este híbrido entre actividad de aventura y actividad de locura que consiste en saltar desde un puente hacia el vacío atado de los tobillos. El primer sitio, el originario, está sobre el río Kawarau y la altura del salto es de 43 metros. Desde 1988 que comenzó a practicarse, se mantiene como una actividad segura, sin accidentes. Incluso cuentan que hasta una anciana de 91 años se animó a saltar al vacío, para ganarle una apuesta a su nieto. Ofrecen servicios para grabar, sacarse fotos y compartir de inmediato la aventura en las redes sociales. Para los que les parece poco hay otras versiones más extremas, como el Nevis Bungy, donde se salta desde 134 metros. Los paseos en jet boat también están en lo alto del ranking de las emociones fuertes. Durante una hora y en pequeñas lanchas para 10 personas navegan a toda velocidad por el lago, pasan cerca de acantilados, conectan con el río Kawarau y Shotover, chocan con el lecho del río y hacen giros de 360° en un circuito de 43 kilómetros. Otra opción son los paseos para sentirse como un tiburón. Una pequeña embarcación para dos personas, más el conductor, navega a toda velocidad por el lago, se sumerge unos metros y salta otros tantos por el aire. Si nada de todo esto se adapta a los gustos contemplativos del visitante, es un pueblo encantador para caminar, salir en excursión a recorrer viñedos de la zona, navegar plácidamente en catamarán por el lago y para comer.