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Concha Buika (Palma de Mallorca; 1972) cantante española. Nació en Palma de Mallorca en 1972 donde vive su familia originaria de Guinea Ecuatorial. De su madre aprende a escuchar a las grandes voces del jazz, pero desde la ventana de su casa y por la radio se cuelan las coplas de toda la vida y en la calle se pega el quejío flamenco que quedará definitivamente impregnado a su piel. Canta en bares y clubs de Mallorca, graba varios temas house, colabora con La Fura del Baus en “Ombra“. En el 2000, no se acuerda muy bien como y por qué, llega a Las Vegas, donde trabaja en casinos como doble de Tina Turner y The Supremes y donde es invitada por la dama del jazz Rachelle Ferrell, a cantar en el Club Blue Note. Se instala en Madrid y en su primer disco demuestra las infinitas posibilidades de sus talentos. En el estudio de grabación le gana el pulso a cuatro productores empeñados en imponer un estilo reconocible. Ahora sabemos que es imposible resumir su carrera en una línea, pero abre la boca y sabes que no hay otra cantante igual. Con su segundo disco “MI NIÑA LOLA” producido por Javier Limón recibe el crédito, el reconocimiento y los premios (Mejor Producción Musical y Mejor Álbum de Canción Española de los premios de la música; premio de la crítica fonográfica alemana, etc), llegan los grandes festivales y las críticas apasionadas que acaban con los adjetivos y con la gente que sale sin aliento de sus conciertos. BUIKA se convierte en su tercer álbum en “Niña de Fuego” y Javier Limón vuelve a tomar las riendas de la producción. En este álbum BUIKA vuelve a visitar la copla, viaja por primera vez a la ranchera y canta temas inéditos compuestos por ella misma y por Javier Limón. Canciones de amor y sobre todo de desamor. BUIKA canta sus vivencias personales en letras que Javier Limón compone especialmente para ella, y en letras propias, nacidas de largas noches de insomnio y soledad en las numerosas giras que realizó el pasado año. Dicen por ahí que BUIKA canta coplas, pero no es verdad, BUIKA se mete dentro de las coplas, las vive, estruja las palabras, se bebe las emociones y las grita entre susurros. Niña de Fuego le vale dos nominaciones a los Grammys Latinos: Mejor Album del Año y Mejor Producción del Año. No se trae ninguna de las dos estatuillas a casa, pero encandila al público con una versión a capella de Volver, Volver. La pasada gira pisa por primera vez los escenarios del Festival de Jazz de Montreux, el Festival de North Sea, Argentina, Helsinki, Oslo, Zurich, etc…regresa a USA y a México y al Auditorio de Roma. Durante el pasado año colaboró con Mariza en un dúo incluído en su disco Terra (Pequeñas Verdades) y con Elefteria Arvanitakis en el tema Mírame. En Septiembre 2.009 sale al mercado una colaboración realizada con Nelly Furtado, en el tema llamado “Fuerte”, todo un himno a la fuerza de la mujer. El 20 de Octubre sale a la venta mundialmente su nuevo disco “El Ultimo Trago”, un homenaje a Chavela Vargas y a Bebo Valdés en sus 90 cumpleaños, grabado en directo en Cuba en los Estudios Abdala con Chucho Valdés y su cuarteto.1 Discografía El último trago, 2009 Niña de fuego 2008 (Edición de lujo: 2cd's + Libro de poemas), Niña de fuego, 2008 Mi niña Lola (Edición especial), 2006 Mi niña Lola, 2006 Buika, 2005 Mestizüo, 2000, junto al pianista Jacob Sureda. In the House: The West Coast Sessions Disc 1 - Jay-J & Miguel Migs - "Loving You [Vincenzo's Unreleased Dub]" Soñando Contigo 2009, ft. Kiko Navarro Fuente
Aunque Papa Noel acapare todo el protagonismo, todavía están los villancicos, las postales, y hasta la Lotería que nos recuerdan que el motivo de la fiesta de la Navidad es el nacimiento de Jesús. Pero no ocurrió así. El Emperador Constantino El Grande, hace unos 1700 años,creyó conveniente hacer coincidir el nacimiento de Cristo con la fiesta pagana más multitudinaria y popular del Imperio Romano, el Festival de la Saturnalia, que celebraba el nacimiento de un "nuevo" Sol. Las Navidades del siglo XXI se van pareciendo cada vez más a aquellas bacanales romanas. La celebración más antigua y universal siempre ha estado centrada en el solsticio de invierno, un término astronómico que se refiere a la posición del sol. A mediados de diciembre, los días son muy cortos (en el Hemisferio Norte) y, después del solsticio, empiezan a alargarse de nuevo. En la antigüedad, imaginaban que el sol se hacía viejo, hasta morir, y que después nacía un niño Sol. En el antiguo Imperio Romano, la fiesta del solsticio era el acontecimiento social más importante del año y se llamaba Festival de Saturnalia en honor a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas. El Sol Invencible (Sol Invictis) era otro de los dioses favoritos, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre. Cuando las tareas en el campo se terminaban y llegaba la noche más larga, los romanos se relajaban, colgaban la toga en el armario, se vestían de forma informal y se olvidaban por unos días de las reglas que les oprimían durante el resto del año. Todo empezaba en el templo de Saturno, con un estupendo banquete (lectisternium) y al grito multitudinario de “Io, Saturnalia”. El poeta Catullus (84 a.C-54 a.C) decía que eran “los mejores días” y Séneca El Joven (4 a.C-65 d.C) que “toda Roma se volvía loca” durante las fiestas: “La multitud se deja llevar por los placeres”, escribió. Pero, como ocurre ahora con la Navidad, también había quien no quería ni oír hablar del tema: Plinio el Joven (63-113) cuenta que se aislaba en unas habitaciones de su Villa Laurentina: “Especialmente durante la Saturnalia, cuando el resto de la casa está ruidosa por la licencia de las fiestas y los gritos de festividad. De esta forma, no obstaculizo los juegos de mi gente y ellos no me molestan en mis estudios”. Cicerón (106 a.C-43 d.C) también se refugiaba en su casa de campo. Intercambio de regalos Los romanos salían a la calle a bailar y cantar con guirnaldas en el pelo, portando velas encendidas en largas procesiones. La Saturnalia era una ocasión para visitar a los amigos y parientes e intercambiar regalos. Lo tradicional era regalar fruta, nueces, velas de cera de abeja y pequeñas figuritas hechas de terracota (figurines, abajo en la foto). Quizás lo más curioso era el intercambio de roles: los esclavos actuaban como amos y los amos como esclavos. Incluso se les dejaba usar las ropas de su señor. Ese trato era temporal, por supuesto. Petronio (396-455) hablaba de un esclavo imprudente que preguntó en algún momento del año si ya era diciembre. Los hijos también invertían los papeles con sus padres y pasaban a ser los jefes de la casa. Además, cada familia tenía que elegir un Rey de la Saturnalia, o Señor del Desgobierno, que podía ser un niño. Ese “rey de mentira” presidía las fiestas, y se le tenía que hacer caso, por muy extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes. Excesos con la comida y bebida Se cerraban las escuelas, los tribunales y las tiendas, se paraban las guerras, se liberaba a los esclavos, y los romanos cometían todo tipo de excesos con la bebida y la comida. Era la fiesta de la libertad y la desinhibición, y se organizaban juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos desenfrenados que estaban prohibidos el resto del año. Los cristianos utilizaban el término saturnalia cuando querían decir orgía. Las fiestas de Saturnalia comenzaban el 17 de diciembre y su duración varió a lo largo de los años. Cada vez era más larga, como ocurre ahora con la Navidad. Al principio, era un día. A finales del siglo I, duraban una semana. Hubo intentos de acortar las fiestas por parte del Emperador Augusto, pero también hubo quien propuso que se alargaran hasta finales de enero. El nacimiento del Sol Invencible Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol —Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible)— personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas, se convirtió en la religión dominante en Roma, especialmente entre los soldados. Después del día 25, empezaba el festival de Sigillaria, dedicado, sobre todo, a hacer regalos a los niños: anillos, muñecos de terracota, sellos, tablas de escritura, dados, pequeños objetos, monedas, y, ¡bolsas llenas de canicas! Hay muchos bajorrelieves y documentos que reflejan a los niños romanos jugando a las canicas durante la Saturnalia. Durante estos días, se decoraban las casas con plantas verdes, se encendían velas para celebrar la vuelta de la luz, y se colgaban figuras de los árboles. Pero no metían árboles dentro de casa. Los romanos sólo adornaban los que estaban plantados en la tierra. La tradición del árbol de Navidad tiene sus orígenes en el siglo XVI. Cristianismo legalizado Hacia la época del Emperador Constantino I (272-337), el cristianismo había avanzado muy poco y Roma era predominantemente pagana. El mitraísmo era la religión dominante y el cristianismo era ilegal. Pero Constantino I cambió las cosas después de tener una visión, antes de una batalla, en el año 312. Se dedicó a favorecer el cristianismo, sin dejar de rendir culto a los dioses paganos de Roma. Por ejemplo, uno de los dioses romanos más populares era el Deus Sol Invictus, y los romanos lo adoraban un día a la semana, el Dies Solis (como en inglés, “sunday" = "día del sol”). Constantino, que era sumo sacerdote en el culto a Sol Invictus, decretó que ese día fuese también jornada de descanso y adoración para la los cristianos. En el año 321, Constantino legalizó el cristianismo, y declaró que el día del “nacimiento del sol invencible”, que se celebraba el 25 de diciembre, debía ser considerado como una nueva fiesta cristiana para celebrar el nacimiento de Cristo. Con estas tácticas, no se alteraba el calendario romano, y las tradiciones paganas se fueron adaptando al cristianismo. En el 350, el papa Julio I reconoció oficialmente el 25 de diciembre como la Fiesta de la Natividad. Distintas opiniones La Navidad llegó a Egipto hacia el año 432, y a Inglaterra al final del siglo VI. Alcanzó los países nórdicos a finales del siglo VIII. En la actualidad, los cristianos occidentales lo celebran el 25 de diciembre pero los ortodoxos lo hacen el 6 de enero, basándose en las referencias de un académico griego, Clemente de Alejandría, que a su vez escribió sobre otro maestro griego, Basillides, que dijo que Jesucristo nació el 6 de enero. Clemente se refiere a la Fiesta de la Epifanía, que en España se celebra como el Día de los Reyes Magos. Los primeros estudiosos cristianos, como el teólogo Orígenes (185-253), condenaban la celebración del nacimiento de Cristo “como si fuese un faraón”. Decía que sólo se festejaba el nacimiento de los pecadores y no de los santos. Hoy, algunos grupos fundamentalistas, como los testigos de Jehová, no celebran la Navidad, por su origen pagano. Tampoco los cumpleaños, dicho sea de paso. ¿Cuándo nació Jesucristo? Parece bastante claro que Jesucristo no nació en diciembre. Es muy improbable que los pastores durmiesen con sus ovejas a la intemperie en diciembre, cuando las temperaturas en Judea caían hasta bajo cero y era época de lluvias. Se ha especulado con muchas fechas: el 16 de mayo, el 9 o 20 de abril, el 29 de marzo,…pero es algo imposible de averiguar con certeza. Hay gente dedicada a investigar la Biblia, como los de ASK (Associates for Scriptural Knowledge), de Wisconsin. Una de sus últimos estudios asegura que la Estrella de Belén que guió a los tres Reyes Magos —probablemente, una conjunción de Venus y Júpiter— ocurrió el 17 de junio del año 2 a.C. Para entonces, Jesús debía tener entre 0 y 2 años. Así que, según esta aproximación, Jesús pudo haber nacido en algún momento entre los años 4 a.C. y 2 a.C. Fuente

Vamos a ver: que es socialismo, comunismo y capitalismo…y luego ubicamos a Jesucristo, ¿está bien? SOCIALISMO: · Es la teoría, doctrina o práctica social que propugna o ejercita la posesión pública de los medios de producción y su administración también pública en pro del interés de la sociedad en general, y no a favor de clases o grupos particulares. (Giner, Salvador. ; 1975) COMUNISMO: · Es aquel estado social en el cual no existe ni la propiedad privada de los medios de producción, ni el Estado, ni las clases sociales. En él un grupo humano no explota a otro, ni lo hacen entre sí. (Giner, Salvador, ; 1975) CAPITALISMO: · Forma de organización social y sistema económico basado en la explotación del hombre por el hombre, medios de producción de propiedad privada y la consecuente apropiación de la plusvalía generada a partir del trabajo del explotado por parte del capitalista. Sociedad divida en clases: ricos-pobres, explotadores-explotados, privilegiados-marginados. Aclarado lo anterior pasemos a interpretar las cosas que dijo e hizo Jesús, según los evangelistas psinópticos. No hay que buscar mucho, basta con echar una mirada al Sermón de la Montaña, según San Lucas o leer la forma como interpretó su doctrina la comunidad de aquellos cristianos de los primeros tiempos (Hechos de los Apóstoles, 4, 32ss). ¿Qué predicó Jesús? Un dato histórico preciso es que predicó el Reino de Dios. ¿Y que es el Reino de Dios?: un mundo sin opresión e injusticia. Así es a lo largo, no sólo de la prédica de Jesús, sino de los profetas anteriores a él. El profeta Amós, condena a los que pisotean a los débiles y tuercen el camino de los humildes; a los que amontonan violencia y despojos en sus palacios; los que oprimen a los débiles y aplastan a los pobres; los que niegan la justicia al oprimido; los que aceptan sobornos, oprimen al justo y atropellan a los pobres. El profeta Isaías anuncia una sociedad sin clases, ni explotados. En ese reino de Dios, los horrores de la guerra y la pobreza darán paso a la alegría del trabajo, pues “forjarán de sus espadas azadones y de sus lanzas podaderas”. En cuanto a Jesús condenó abiertamente a los grupos que, a través de su poder, mantenían en opresión a los pobres. · Ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo (Lc 6, 24) No se contenta con condenar la opresión sino que señala a los culpables y les prescribe el castigo. · Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro o bien será fiel a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero (Lc 16, 13) Tampoco se contenta con prescribir un castigo por la opresión sino que señala la causa de la misma. · El joven le dijo: Jesús le dijo: Claramente condiciona la inclusión entre los suyos a dejar de ser rico. Señala con claridad las causas que originan la opresión y pone como condición el remedio. En cuanto a los sacerdotes –aquellos de entonces y estos de hoy y siempre- los acusa de haber adulterado el sentido de su misión y prostituido el templo convirtiéndolo en cueva de ladrones. Les enrostra haber amasado un poder religioso para obtener ganancias y así oprimir a los débiles. · Llegaron a Jerusalén, y Jesús fue al Templo. Comenzó a echar fuera a los que se dedicaban a vender y comprar dentro del recinto mismo. Volcaba las mesas de los que cambiaban y los puestos de los vendedores de palomas… (Mc 11, 15) Los sacerdotes habían convertido en gran negocio la obligación del pueblo judío de ir al Templo, y como venían de distintos países en las puertas del Templo les cambiaban sus monedas de origen por las aceptadas en el Templo, del mismo modo vendían los animales para ser ofrecidos en sacrificio. Bien, creo que es suficiente con estas citas del Evangelio, pero… lo que motiva el titulo de este comentario es que si nos atenemos a la definición de socialismo, comunismo y capitalismo, sin duda Jesús fue anticapitalista pues el reino de la opresión, la explotación y la injusticia es precisamente el capitalismo. ¿No es acaso capitalista sinónimo de rico?, pero… si observamos como se organizaron sus discípulos Jesús no fue socialista, ¡Jesús fue comunista! Veamos el concepto de comunismo y detengámonos un momento en esta crónica sobre la forma de vida de la comunidad cristiana recogida en Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, versículos 32 y siguientes: · La multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como propios los bienes, sino que todo lo tenían en común… Entre ellos ninguno sufría necesidad, pues los que poseían campos o casas los vendían, traían el dinero y lo depositaban a los pies de los apóstoles, que lo repartían a cada uno según sus necesidades. ¿Más claro lo necesitan?, ¿no es acaso una comunidad sin clases sociales, sin propiedad privada de los medios de producción, sin explotadores ni explotados? ¿Por qué tanto horror a la doctrina de Jesucristo?, ¿acaso no vemos cómo por amor esta comunidad cristiana se desprendía de sus casas y terrenos (medios de producción) y lo ponían todo al servicio de los más necesitados?, ¿no tendría que convertirse la iglesia y quienes hoy hablan en el nombre de Jesús?, ¿si se propone esto mismo, no saldrían horrorizados ante este “comunismo”?. Fuente
Algunas formas de vida distintas de las vigentes tienen gracia, indudablemente. Para mejor y para peor, las cosas podrían ser de otra manera y la vida cotidiana de cada uno y cada una, así como la de los ‘cadaunitos’ sería bastante diferente. Le resultará útil para contestar a algunos entusiastas del orden y el desorden establecidos, que a menudo dicen que ‘es bueno y natural esto y aquello’ y poder decirles educadamente ‘veamos si es bueno o no, porque natural no es’. Consideremos un día en la vida del señor Timoneda. Don Joseph Timoneda i Martinez se ha levantado temprano, ha cogido su utilitario para ir a trabajar a la fábrica, oficina o tienda, ha vuelto a casa a comer un arroz cocinado por su señora y más tarde ha vuelto de nuevo a casa después de tener un pequeño altercado con otro conductor a consecuencia de haberse distraído pensando en si le ascienden o no de sueldo y categoría. Ya en casa, ha preguntado a los críos, bostezando, por la escuela, ha visto en telefilme sobre la delincuencia juvenil en California, se ha ido a dormir y, con ciertas expectativas de actividad sexual, ha esperado a que su mujer terminara de tender la ropa. Finalmente se ha dormido pensando que el domingo irá con toda la familia al apartamento. Lo último que recuerda es a su mujer diciéndole que habrá que hablar seriamente con el hijo mayor porque ha hecho no se sabe qué cosa. Este es el inventario banal de un día normal de un personaje normal. La vida, dicen. Pero ATENCIÓN, si el señor Timoneda es un personaje ‘normal, ‘medio y éste es un día normal, es porque estamos en una sociedad capitalista de predominio masculino, urbana, en etapa que llaman de sociedad de consumo y dependiente culturalmente de unos medios de comunicación de masas subordinados al imperialismo. El personaje ‘normal, si la sociedad fuera otra, no tendría que ser necesariamente un varón, cabeza de familia, asalariado, con una mujer que cocina y cuida de la ropa y con un televisor que pasa telefilmes norteamericanos. Hablando de José Timoneda Martinez, consideremos ahora cómo incluso su nombre está condicionado por una red de relaciones sociales. Oficialmente no se llama Joseph Timoneda i Martinez sino José Timoneda Martínez, vuelve la cabeza cuando alguien lo llama Pepe, se cabrea en silencio cuando es el jefe de personal quien le llama Timoneda sin el señor adelante y, enérgica y explícitamente, cuando es un subordinado suyo quien lo hace; insiste o no en hacerse llamar Pepe por una mujer según el aspecto que ella tenga y se siente bastante orgulloso de ser cabeza de familia, porque así los niños han de nombrarlo según su cargo doméstico de ‘papá’. Hay mucho más, sin embargo, en su nombre mismo. No diré simplemente que si hubiese nacido en África quizás se llamaría Bambayuyu, que es un nombre muy sonoro y de un exotismo justificable por la diferencia de lengua. No. Sin salirnos de nuestro ámbito, observaremos que no naturalmente habría de componerse su nombre del nombre de un santo de la iglesia católica, de un primer apellido que transmitirá a sus hijos y que le vincula al padre de su padre y un segundo que no transmitirá y que le vincula al padre de su madre. Es solamente una forma. Podría llamarse Joseph hijo de Joan Timoneda o hijo de Empar Martínez, Timoneda Joseph o tomar el nombre de su origen y resultar Timoneda de Borriaña, o haber podido elegir, al llegar a mayor, el nombre o cuál de los dos apellidos prefería llevar delante. Podría ser de otra manera, pero ésta es la que le ha correspondido, ya que vive aquí. Son costumbres. Atención, sin embargo!!! Hay quien dice que ‘son costumbres’, como si, reconocido el carácter no natural de las maneras de vivir éstas fueran resultado de un puro azar, cuando en realidad nos reenvían una y otra vez a los datos fundamentales de la sociedad. El nombre del señor Timoneda nos da pistas sobre la influencia de la Iglesia católica y sobre el hecho de que los padres ‘pintan’ más que los hijos y el padre más que la madre. Eso en el nombre solamente. Los actos cotidianos del señor Timoneda nos proporcionan muchas más pistas. El señor Timoneda podría haber pasado el día de muchas otras maneras. Nada en su biología se lo impide. Podría haber trabajado en su casa, si es que se puede hablar de casa al mismo tiempo a propósito de un espacio de 90 m2, en un sexto piso y a propósito de un edificio que fue la casa de los antepasados y sigue siendo taller. La mujer del señor Timoneda podría haber estado haciendo parte de la faena del taller y el hijo mayor también mientras aprende el oficio del padre. El más pequeño de los críos podría haber pasado el día en la calle o en casa de otros vecinos, sin noticia ni deseo de escuela alguna. O bien, el señor Timoneda podía haber pasado el día cocinando para la comuna, por ser el día que le tocaba el trabajo de la casa, mientras los demás trabajaban juntos en el campo, en la granja o en los talleres, grandes o pequeños, todos proporcionalmente a sus fuerzas y habilidades; y al atardecer reunirse todos para reírse ante una televisión más divertida o para discutir ante emisiones más informativas. (...) El día del señor Timoneda podía haber sido, pues, muy distinto y también el de las personas que le rodean. Sería un error pensar que sólo podría haber sido distinto de haber nacido en otra época. Con el nivel tecnológico actual son posibles diferentes formas de vida. Esta pequeña introducción impresionista a ‘una sociología de la vida cotidiana’ insistirá siempre sobre esa misma idea: que las cosas podrían ser –para bien y para mal- distintas. Dicho de una manera más precisa: que no podemos entender cómo trabajamos, consumimos, amamos, nos divertimos, nos frustramos, hacemos amistades, crecemos o envejecemos, si no partimos de la base de que podríamos hacer todo eso de muchas otras formas. A menudo, cuando se muere un pariente, te atropella un coche, le toca la lotería a un obrero en paro, se casa una hija o te hacen una mala jugada, la gente dice: ‘¡es la vida!’ o bien ‘¡es ley de vida!’. Lo que hacemos no es, sin embargo, la vida. Muy pocas cosas están programadas por la biología. Nos es preciso, evidentemente, comer, beber y dormir; tenemos capacidad de sentir y dar placer, necesitamos afecto y valoración por parte de los otros, podemos trabajar, pensar y acumular conocimientos. Pero cómo se concrete todo eso depende de las circunstancias sociales en las que somos educados, maleducados, hechos y deshechos. Qué y cuántas veces y a qué horas comeremos y beberemos, cómo buscaremos o rechazaremos el afecto de los otros, qué escala y de qué valores utilizaremos para calibrar amigos y enemigos, qué placeres nos permitiremos y a cuáles renunciaremos, a qué dedicaremos nuestros esfuerzos físicos y mentales, son cosas que dependen de cómo la sociedad –una sociedad que no es nunca la única posible, aunque no sean posibles todas- nos las defina, limite, estimule o proponga. La sociedad nos marca no sólo un grado concreto de satisfacción de las necesidades sino una forma de sentir esas necesidades y de canalizar nuestros deseos. Así, pensar una bomba nueva, desear una lavadora de otro modelo, comer más a menudo platos variados aunque congelados, valorar a los demás por el número de objetos que poseen y dedicar los esfuerzos afectivos a asegurar el monopolio sentimental sobre una persona no es más ‘humano’, no es más ‘la vida’, no es más ‘natural’ que pensar nuevos trucos de magia recreativa, desear más sonrisas, hacer una fiesta el día en que sí que comes pollo-pollo o valorar a una persona porque tiene más capacidad de gozar que tú y está dispuesta a enseñarte. El amor, el odio, la envidia, la timidez, la soberbia... son sentimientos humanos. Pero, ¿en qué cantidad y a propósito de qué los gastaremos? ¿Es lo mismo odiar a los judíos que a los subcontratistas de mano de obra? ¿Es igual envidiar ahora la casa con jardín y piñada de un poderoso, cuando quedan ya pocos árboles, que cuando eso sólo representaba un símbolo de poder o de prestigio? ¿Es igual amar a una persona sometida que a una persona libre? ¿Se puede ser tímido del mismo modo en un mundo donde es convenientes ser presentado para hablar con otro que en una sociedad donde todos se tutean, tratando de imponer una familiaridad que no siempre deseamos? ‘Nacer, crecer, reproducirse y morir’. De acuerdo, eso hacemos. Pero ¿acaso no importa cómo y cuándo naces, qué ganas y qué pierdes al crecer, por qué reproduces y de qué y con qué humor te mueres? El señor Timoneda se levanta cuando el satélite artificial se hace visible en el cielo de su ciudad. Antes de salir de su cápsula matrimonial mira a su compañero, dormido todavía y se coloca la escafandra individual. Hoy es un día especial; la lotería estatal sortea simultáneamente los quince que serán autorizados para procrear, los mil treinta y uno que se someterán a las pruebas de guerra bacteriológica y sesenta y dos viajes a los carnavales de Río para dos personas y una mutante. Sale a la calle ya dentro de su heteromóvil y choca enseguida con otro. Se matan los dos conductores y el viudo del señor Timoneda es obligado a seguir la costumbre de suicidarse en la pira funeraria. ¿Es natural eso? Esa sociedad imaginaria resulta ser capitalista, postnuclear, despótica, de atmósfera precaria y homosexual neomachista. Es una sociedad posible. Podría ser anticipada proyectando y acentuando los rasgos de la sociedad capitalista actual y suponiendo que hubiese tenido lugar, tras una rebelión feminista aplastada, una eclosión de la homosexualidad reprimida acompañada de un explícito culto al macho. La persona lectora tiene ante sí ahora otra sociedad. ¿Es la única posible? Tal vez diga que no, porque personalmente apuesta por el socialismo. ¿Pero qué socialismo? ¿Un socialismo donde sólo cambie la forma de gestión del capitalismo? ¿Una sociedad igual a ésta excepto en el precio más barato de los electrodomésticos? AH!!! Un poco de distancia respecto de su entorno no le vendría nada mal al lector o a la lectora. Fuente
Érase una vez dos exploradores que llegaron a un claro de la jungla donde crecían muchas flores. Pasmados ante tal belleza uno dice: “Un jardinero se ocupa de este lugar”. Pero el otro no está de acuerdo: “No hay ningún jardinero”. Montan sus tiendas y a pesar de realizar una vigilancia continua nunca llegan a ver al supuesto jardinero. “Quizá sea invisible”, piensan. Deciden instalar una valla de alambre de espino electrificada y patrullar el perímetro con perros policías, pues uno de ellos recuerda que en la novela El hombre invisible de H. G. Wells se le podía oler y tocar. Ningún grito les induce a sospechar que algún intruso ha recibido una descarga, ni ningún movimiento de la verja apunta a un escalador invisible. Los sabuesos nunca ladran. Pero el creyente todavía no está convencido. “Es que hay un jardinero invisible, intangible, insensible a las descargas eléctricas, que no desprende olor… un jardinero que viene secretamente a cuidar el jardín que ama”. Al final el escéptico, desesperado, contesta: “¿Qué queda de tu afirmación original? ¿En qué difiere lo que llamas un jardinero invisible, intangible y eternamente elusivo de un jardinero imaginario o de ningún jardinero?” Esta historia del ex-ateo y filósofo norteamericano Anthony Flew ilustra perfectamente el problema. Según él, las afirmaciones religiosas que no se pueden comprobar objetivamente son afirmaciones sin sentido. Sin embargo, los creyentes dicen que el problema religioso no puede ser dirimido por métodos empíricos. Otros, como el evangelista John Montgomery, afirman lo contrario: “En el cristianismo no tenemos un mero alegato de que el jardín de este mundo lo cuida un jardinero amoroso; tenemos la prueba empírica en la persona de Jesucristo, verificable a través de la resurrección”. Que la resurrección sea una prueba empírica de la existencia de un Dios amoroso es un bocado difícil de tragar. Aunque muchos católicos creen que se trató de una verdadera resurrección en cuerpo y sangre, los teólogos hablan de un hecho transhistórico, más allá de la historia. O rizan el rizo distinguiendo entre suceso (hecho histórico accesible al conocimiento y la investigación histórica) y acontecimiento (hecho real que es inaccesible a la ciencia histórica), que es, obviamente, al que adscriben la resurrección. Pero en ambos contextos no cabe la reanimación del cuerpo material: “La resurrección es la superación de la muerte, no el retroceso a una vida anterior”, escribe el teólogo español González Faus. Por su parte, la Iglesia Católica ha renunciado a su histórica pretensión de demostrar racionalmente la existencia de Dios. “El Primer Concilio Vaticano sustituyó el verbo demostrari, que figuraba en el borrador de la Constitución sobre la Fe Católica (1870) por el menos audaz de certo cognosci (es decir, el hombre puede conocer con certeza a Dios con la luz de la simple razón)”, dice el estudioso del cristianismo y ateo militante Gonzalo Puente Ojea. “La noción de Dios es una especulación arbitraria sin referente existencial, y por ello no se puede probar”, añade. “Si se actúa de buena fe nadie debe afirmar algo que él sabe que es inidentificable, para solicitar luego al oponente que demuestre que no existe”. Un ateo jamás podrá demostrar la no existencia de Dios, como tampoco podrá demostrar nunca la no existencia de un ratón parecido a Mickey ni de ningún otro ser, no importa lo absurdo que sea. “Las afirmaciones de existencia pueden demostrarse presentando una entidad que posea las características afirmadas”, comenta el matemático John Allen Paulos, autor del libro Elogio de la irreligión. Éstas son las reglas de la lógica que la teología, desde Agustín de Hipona a Guillermo de Occam pasando por Tomás de Aquino, ha intentado soslayar. Un ejemplo de las contradicciones lógicas con las que tiene que torear es la definición de Dios como un ser omnipotente y omnisciente. Si es omnisciente lo sabe todo, desde dónde caerá el más diminuto copo de nieve hasta cómo se doblará con el viento la más escondida brizna de hierba. “Pero siendo omnipotente puede actuar de la manera que quiera, incluyendo comportamientos diferentes a los que Él pudiera predecir”, añade Paulos. Dios no puede ser ambas cosas a la vez. En esencia, el proclamado diálogo razón y fe es una construcción cristiana: hay que dar razón a la fe, algo que no está presente con tal intensidad ni en el judaísmo ni en el islam. Sólo así se entiende la publicación de libros con títulos como el reciente When faith meets reason, donde 13 investigadores anglosajones explican desde su experiencia personal los conflictos que aparecen entre la razón y la fe. Como el cristianismo no se basa en la experiencia religiosa sino en la revelación de Dios, conlleva un problema que el filósofo inglés John Locke dejó claro hace más de 300 años: “Sea lo que sea que Dios ha revelado es ciertamente verdad; pero si es una revelación divina o no, eso lo deberá juzgar la razón”. Querer conciliar el acto de fe, la Biblia y la razón hace que la teología se encuentre siempre en la cuerda floja y sin libertad de movimientos, pues está encorsetada por la propia dogmática de la Iglesia. Es curiosa la evolución de la doctrina. Tomás de Aquino fue condenado en la Universidad de París, la más importante de su época, por el arzobispo canciller, la más alta autoridad teológica de la época. Aquino no cedió y tres siglos después su Suma Teológica fue considerada base de la doctrina católica, y durante el Concilio de Trento fue puesta junto a la Biblia en el altar de la basílica de San Pedro. Sin embargo no todos están de acuerdo con el autor de las cinco vías para demostrar la existencia de Dios. Son aquellos que defienden que Dios es inefable, esto es, que no se puede describir con palabras. “Si lo conoces es que no es Dios”, decía San Agustín. El dominico del siglo XIII Eckhart de Hochheim escribió que “Dios no tiene nombre, pues nadie puede aprehender nada sobre él”. Un siglo más tarde el anónimo autor de Theologia Germanica, que tanto influyó en Lutero, dijo: “Dios es, y siempre será ni esto ni aquello que la criatura, como criatura, puede percibir, nombrar, concebir o expresar”. Nuestro San Juan de la Cruz, también acentuó esta peculiar característica de Dios al escribir que es “incomprensible y trasciende a todas las cosas”. La pirueta lógica que un cristiano debe realizar es de órdago y proviene de la poderosa superestructura doctrinal de la Iglesia que obliga a los teólogos a hablar de fe razonable, que no racional, porque hay aspectos imposibles de casar y, por tanto, los ocultan bajo la alfombra del misterio insondable. Por ejemplo, la Trinidad de Dios, el dogma definido en el Primer Concilio de Constantinopla de 381. ¿Cómo explicar que hay tres personas distintas en una sola? Si sostenemos, además, que Dios es inefable no podemos afirmar que es trino. O está más allá de los conceptos humanos o se afirma su trinidad, pero no se pueden mantener ambos conceptos contradictorios. Eso sin nombrar que el propio concepto de Trinidad oculta para cualquier ser humano que no sea católico un politeísmo rampante. Un problema que no existe en el Islam y que sus místicos no dejan de señalar con el dedo: “El sufí vive en un mundo de verdadero monoteísmo, que no se puede comparar con el monoteísmo teórico del cristianismo, con la Santísima Trinidad, su plétora de santos y los nueve rangos de ángeles” dice el sufí moderno James Fadiman ¿Y el dogma de la doble naturaleza de Jesús, verdadero hombre y Dios verdadero? Su origen hay que buscarlo en el concilio ecuménico de la Iglesia celebrado en Nicea (hoy la ciudad turca de Iznik) en 325. Se convocó para resolver la disputa entablada entre Arrio, que decía que Jesús era una creación de Dios, y el obispo de Alejandría y su diácono Atanasio, que defendían que Padre e Hijo eran lo mismo. Aunque muy pocos de los conciliares apoyaban a Arrio, la gran mayoría eran semiarrianos que buscaban una solución de compromiso entre ambas posturas y se oponían a la palabra consustancial defendida Atanasio. El emperador Constantino no entendía nada de los juegos semánticos de los conciliares pero vio que el grupo de Atanasio no se iba a apear del burro. Así que, asesorado por el obispo Osio de Córdoba, decidió en favor de Atanasio y declaró que aquellos que no aceptasen que Jesús era consustancial con el Padre serían desterrados. Arrio y Eusebio de Nicomedia no firmaron y fueron condenados al exilio y sus libros a la hoguera. Así, cuando un cristiano declara en el credo que Jesús es “Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre” está proclamando como artículo de fe una decisión política. Es labor de la teología justificar este hecho ya que, como escribía el recientemente fallecido teólogo Miret Magdalena, “en la fe no puede haber error, puesto que es una experiencia profunda que se tiene o no se tiene”. Como a pesar de sus habituales juegos semánticos no ha podido hacerlo, condenan a sus feligreses a aceptar este dogma como otro de los misterios de Dios; la inefabilidad como salida de emergencia ante la imposibilidad de generar una explicación racional. No es de extrañar que ante tales retos los teólogos hayan desarrollado a lo largo de los siglos una increíble capacidad para convencer jugando con los significados de las palabras; el sutil humor británico dice que la teología es el instrumento que ayuda a los agnósticos a quedarse en la Iglesia de Inglaterra. En el caso de las religiones con textos sagrados el problema se agudiza. Estos escritos dicen recoger las palabras de profetas, santos, o fundadores de confesiones como Zaratustra, Buda, Mahoma, Cristo o Nanak, el fundador de la religión sij. El caso de los Vedas es particular, pues se supone que no fueron escritos por mano humana. Si hay escritos no se necesita mucho para que aparezcan los intérpretes. Con el tiempo las sucesivas interpretaciones se distancian cada vez más porque los autores se encuentran capturados en un fuego cruzado: por un lado, su deseo de ajustarse a la palabra sagrada original; por el otro, el de obtener una exposición que signifique algo en su propia época. La aparición de diferentes tendencias o sectas es, pues, inevitable. El gran número de escritos en el hinduismo y el budismo han dado pie a muchas “escuelas”, pero el islam y el cristianismo no se quedan atrás aún con un número de páginas mucho más escaso. El problema fundamental de estos textos es que la historiografía moderna y el conocimiento científico los colocan al borde del abismo de la credulidad. Que un anciano de 600 años construyera un arca para salvar a su familia y a una pareja de cada especie animal de un diluvio que cubrió la faz de la Tierra, resulta imposible de creer… hoy, no hace 150 años. Luego para salvar la situación se da la espalda a lo que todos los creyentes han aceptado durante 1.900 años, y de tratarse de una historial literal pasa a ser considerada un cuento embellecido, quizá inspirado en algún hecho histórico (de ahí las expediciones para encontrar el arca de Noé en el monte Ararat). Del mismo modo, el Nuevo Testamento ha sido modernizado y domesticado: la labor de la dogmática y la teología es dulcificar y adaptar a los oídos de los hombres y mujeres del siglo XXI unas palabras escritas en Oriente Medio hace 2.000 años. El cristianismo ha tenido que enfrentarse a retos que no ha tenido el islam. Los musulmanes ni siquiera se plantean aplicar las técnicas historiográficas a su Corán: es palabra de Alá dictada a Mahoma y punto. El cristianismo también vivió esa edad de oro hasta que en el siglo XIX empezaron a surgir intelectuales que cuestionaron, con no poco riesgo físico y psíquico, la historicidad de los Evangelios. La reacción confesional fue producir una cantidad ingente de textos que, usando métodos históricos convenientemente modificados, acabaran dando razón a su fe: “primero historia, después teología”. “El historiador cristiano parte de un hecho fundamental de carácter metodológico: la inspiración de los libros canónicos –comenta José Monserrat, catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Barcelona y experto en copto-. La teoría explicativa del origen del cristianismo viene dada totalmente a priori, y puede resumirse en estas palabras: es una obra de Dios”. San Ignacio de Loyola, a pesar de ser el primero en establecer un camino racional y de constante evaluación para alcanzar la voluntad de Dios, se supeditaba a la obediencia: “Que lo blanco que yo veo, creer que es negro si la iglesia jerárquica así lo determina”. Para evitar la acusación de estar realizando una historia teñida de ideología los investigadores confesionales aducen que los historiadores laicos también realizan su trabajo utilizando teorías a priori. Y es verdad, no existe el dato puro sin contaminar. Sin embargo, y como bien señala Monserrat, “la diferencia entre la historiación ideológica y la no ideológica no radica en la presencia o ausencia de elementos teóricos a priori sino en la calidad y procedencia de tales elementos. En la historiación ideológica vienen dados e impuestos por una instancia exterior; en la no ideológica vienen propuestos por el propio historiador”. Y añade: “El historiador independiente puede modificar sus teorías cuando compruebe que no son coherentes con los hechos. El historiador ideológico no puede alterar sus presupuestos y solo puede optar por una de estas dos alternativas: tejer un ‘cinturón protector’ de subteorías o intentar modificar la crónica de los hechos”. El historiador y teólogo cristianos debe aceptar la validez histórica de los Evangelios y, por tanto, aceptar los milagros descritos en ellos; entre otros y el más importante el de la resurrección. Esto entra en contradicción con el método histórico-crítico al uso, que viene a ser la aplicación en la historia del método científico: los eventos históricos no pueden ser explicados aduciendo a un mundo sobrenatural. ¿Qué hacer? Usar lo que los teólogos evangélicos Paul Rhodes Eddy y Gregory A. Boyd han dado en llamar el método histórico-crítico abierto: aceptar que los hechos sobrenaturales pueden existir e influir en la historia humana. “Los académicos deben ser humildes y reconocer que pueden aprender algo de las formas de ver el mundo de otras culturas, que permiten los acontecimientos sobrenaturales” afirman. “Decir que Dios o cualquier otro agente sobrenatural actuó en la historia humana -por ejemplo, resucitando a Jesús- es análogo a decir que un ser humano actuó en la historia, excepción hecha que los agentes sobrenaturales son (entre otras cosas) invisibles”. E intangibles, como el jardinero. Teniendo en cuenta que las únicas pruebas que se presentan son testimonios, contradictorios entre sí, es de suponer que también darán como históricamente probable que Mahoma viajara en un caballo alado, que un ser sobrenatural fuera el autor de los Vedas y que los espíritus que vagabundean por los campos y poblados de los Azande en Sudán se dediquen a tirar tejados sobre las personas. Enfrentados a tal cúmulo de piruetas lógicas muchos creyentes asumen que la fe es una expresión del sentimiento y de la emoción, no de la razón. Son los llamados fideístas. Para ellos es la emoción más que la razón lo que distingue al hombre de las bestias. “He visto más veces un gato razonando que riendo o llorando”, decía Unamuno. Según el fideísta Martin Gardner, “cuando la razón contempla el mundo fríamente no solo se encuentra con la ausencia de Dios, sino con buenas razones para suponer que no hay ninguna clase de dios. Desde esa desesperanza la fe viene a rescatarnos, no solo como algo no racional, sino como algo que, en cierto modo, es irracional”. Para Unamuno el prototipo de la fe era Don Quijote. La fe es algo quijotesco, es absurda. El psicólogo William James, en su celebérrimo ensayo The will to believe, defiende que cuando nos enfrentamos a una elección forzosa donde las alternativas han de ser trascendentes -lo que llama una opción viva- y no hay suficientes elementos para decidir por vía racional, no nos queda más remedio que decidir emocionalmente. Para mucha gente la pregunta ¿existe Dios? es una opción viva. “Si el salto de la fe es lo que más le satisface a uno, entonces la fe es la mejor respuesta para él. Hay mucho que ganar y poco que perder. Uno tiene derecho a creer”, acota Gardner. Pero claro, este Dios resulta ser alguien muy alejado del de las religiones reveladas. Fuente

Me gusta cómo Jacques Rancière, en "El odio a la democracia" (2005), le da vueltas a un concepto tan manoseado, puliéndolo hasta llegar a su esencia. Traduzco de la versión original francesa, que es la que tengo. Los subrayados son míos. "He aquí el fondo del problema. Existe un orden natural de las cosas según el cual los hombres que se reúnen son gobernados por aquellos que poseen los títulos para gobernar. La historia ha conocido dos grandes títulos para gobernar a los hombres: uno que obedece a la filiación humana o divina, esto es, la superioridad en el nacimiento; y otro que responde a la organización de las actividades productivas y reproductivas de la sociedad, esto es, el poder de la riqueza. Habitualmente, las sociedades son gobernadas por una combinación de estas dos potencias las cuales son reforzadas, en proporciones diversas, por la ciencia y la fuerza. Pero si los ancianos deben gobernar no sólo a los jóvenes, sino también a los sabios e ignorantes, si los sabios deben gobernar no sólo a los ignorantes sino a los ricos y a los pobres, si deben hacerse obedecer por quienes detentan la fuerza y hacerse comprender por los ignorantes, hay algo más, un título suplementario, común a quienes poseen todos estos títulos pero común también a quienes los poseen y a quienes no los poseen. Ahora bien, el único que queda es el título anárquico, el título propio de aquellos que no tienen más título para gobernar que para ser gobernados. Es esto lo primero que la democracia quiere decir. La democracia no es ni un tipo de constitución, ni una forma de sociedad. El poder del pueblo no es el de la población reunida, de su mayoría o el de las clases laboriosas. Es simplemente el poder propio de quienes no tienen más título para gobernar que para ser gobernados. No podemos librarnos de este poder denunciando la tiranía de las mayorías, la estupidez de los toscos animales, o la frivolidad de los consumidores. Porque entonces habría que librarse de la misma política. Ésta no existe a menos que exista un título que se añada a aquéllos que funcionan en lo ordinario de las relaciones sociales. El escándalo de la democracia, y del sorteo del cual ella es su esencia, es revelar que este título no puede ser sino la ausencia de título, que en última instancia el gobierno de las sociedades sólo puede basarse en su propia contingencia. Hay personas que gobiernan porque son los más viejos, los mejores nacidos, los más ricos o los más sabios. Hay modelos de gobierno y prácticas de autoridad que se basan en tal y cual distribución de lugares y competencias. Es la lógica que he propuesto pensar bajo el término de policía. Pero si el poder de los ancianos debe ser algo más que una gerontocracia, el poder de los ricos algo más que una plutocracia, si los ignorantes deben comprender que tienen que obedecer las órdenes de los sabios, su poder debe basarse en un título suplementario, el poder de aquellos que no tienen ninguna propiedad que les predisponga más a gobernar que a ser gobernados. Debe convertirse en un poder político. Y un poder político significa, en última instancia, el poder de quienes no tienen una razón natural para gobernar sobre los que no tienen una razón natural para ser gobernados. En definitiva, el poder de los mejores sólo puede legitimarse por el poder de los iguales. Esta es la paradoja con la que se encuentra Platón al tratar el gobierno del azar y que, en su recusación furiosa o bromista de la democracia, debe sin embargo tomarla en cuenta al hacer del gobernante un hombre sin propiedad al que sólo la fortuna lo ha llamado a ocupar ese lugar. Es lo que Hobbes, Rousseau, y todos los pensadores modernos del contrato y de la soberanía se encuentran por su parte a través de las cuestiones del consentimiento y de la legitimidad. La igualdad no es una ficción. Todo superior la sufre, por el contrario, como la más banal de las realidades. No hay amo que no se duerma y se arriesgue así a que su esclavo huya, no hay hombre que no sea capaz de matar a otro, no hay fuerza que se imponga sin que tenga que legitimarse, que por tanto reconozca, para que la desigualdad pueda funcionar, una igualdad irreductible. Desde que la obediencia debe pasar por un principio de legitimidad, desde que debe haber leyes que se impongan en tanto que leyes e instituciones que encarnen el común de la comunidad, el mando debe presuponer una igualdad entre el que manda y el que es dirigido. Quienes se creen astutos y realistas pueden siempre decir que la igualdad no es sino el dulce sueño angelical de los imbéciles y de las almas tiernas. Desgraciadamente para ellos, es una realidad que se verifica en todas partes y sin cesar. No hay servicio que se ejecute, no hay saber que se transmita, no hay autoridad que se establezca, sin que el amo tenga que hablar, por poco que sea,"de igual a igual" con aquel al que ordena o instruye. La sociedad desigual sólo puede funcionar gracias a una multitud de relaciones igualitarias. Esta intricación de la igualdad en la desigualdad es lo que el escándalo de la democracia viene a manifestar para hacer de ella el fundamento mismo del poder común. No es sólo, como suele decirse, que la igualdad de la ley esté ahí para corregir o atenuar la desigualdad de la naturaleza. Es que la "naturaleza" misma se desdobla, la desigualdad natural no se ejerce sino presuponiendo una igualdad natural que la secunda y la contradice. Imposible, si no, que los alumnos comprendan a los maestros y que los ignorantes obedezcan al gobierno de los sabios. Se dirá que para ello hay soldados y policías. Pero aún hace falta que éstos comprendan las órdenes de los sabios y el interés que hay en obedecerles, y así sucesivamente. Esto es lo que la política requiere y lo que la democracia le aporta. Para que haya política, hace falta un título de excepción, un título que se añada a aquéllos por los cuales las sociedades pequeñas y grandes se rigen normalmente y que en un último análisis remiten al nacimiento y a la riqueza. La riqueza persigue su crecimiento indefinido, pero no tiene el poder de excederse a sí misma. El nacimiento lo pretende, pero no puede hacerlo si no es al precio de saltar de la filiación humana a la divina. Entonces funda el gobierno de los pastores, lo que resuelve el problema, pero al precio de suprimir la política. Queda la excepción ordinaria, el poder del pueblo, que no es el de la población o el de su mayoría, sino el poder de cualquiera, la indiferencia de las capacidades para ocupar las posiciones de gobernante y de gobernado. El gobierno político tiene entonces un fundamento. Pero este fundamento también hace del mismo una contradicción: la política es el fundamento del poder de gobernar en su ausencia de fundamento. El gobierno de los Estados sólo es legítimo si es político. Y sólo es político si descansa en su propia ausencia de fundamento. Es lo que quiere decir la democracia entendida exactamente como "ley de la fortuna". Las quejas ordinarias sobre la democracia ingobernable nos reenvían finalmente a esto: la democracia no es ni una sociedad que haya que gobernar, ni un gobierno de la sociedad, ella es propiamente este ingobernable en el que todo gobierno debe descubrir, en definitiva, su fundamento." Fuente
Pensando en las diferencias que resultan entre los dos últimos gerentes de las multinacionales que estas hicieron elegir a los estadounidenses, me resultaba difícil explicarme los cambios. Entonces acudí al juego de las diferencias, pensé que sería un buen recurso para terminar con mi confusión, y escribí: Bush Invadió Iraq Invade Afganistan Apoya a los financieros que crean la crisis Retiene en cárceles a 5 cubanos antiterroristas Subió el presupuesto del Estado para la fabricación de armas Promueve el golpe en Venezuela y fracasa Cierra aún más el cerco contra Cuba Obama Aumenta el tiempo de la invasión Aprueba el aumento del presupuesto y de tropas para la invasión de Afganistan. Sostiene a quienes se aprovechan de la crisis Decide que los 5 cubanos antiterroristas sigan encarcelados Aprueba un aumento multimillonario para armas. Apoya un golpe de Estado en Honduras y sostiene a los golpistas. Además promueve revueltas y se descubre financiación para otros en Bolivia y Ecuador. Hace campaña de publicidad pidiendo que Cuba abandone su defensa del Socialismo, conforme comienza el bloqueo a Venezuela y va a abrir 7 bases en Colombia. Las diferencias, ¿ustedes las ven?, han hecho mejorar las relaciones con algunos gobiernos europeos, entre ellos el de Zapatero, han aumentado su colaboración con el nuevo gerente; los periódicos, las televisiones, las radios, todo el aparato al servicio del capital habla mejor de Obama. Han llegado a decir que era el cambio más importante que se había dado nunca en la Casa Blanca. Lo puedo entender. Fuente
"Nos hallamos ante una crisis general capitalista, la primera de una magnitud comparable a la que estallara en 1929 y a la llamada ’Larga Depresión’ de 1873-1896". En principio, la crisis de 2008 tiene su origen en el estallido de una burbuja inmobiliaria que se había extendido por EEUU y Europa. La especulación inmobiliaria ya viene de tiempo atrás y está presente en varias crisis en las últimas décadas: "El origen de la crisis de 1973 fue un colapso mundial de los mercados inmobiliarios (empezando con el Hesatt Bank de Alemania que arrastró al Franklin National de los EEUU) seguido por la práctica bancarrota de la ciudad de Nueva York en 1975. A su vez, la década de estancamiento japonés de los noventa comenzó con el estallido de la burbuja financiera existente en activos como el valor del suelo y otros bienes, que puso en peligro a todo el sistema bancario. También señalaré que el colapso asiático de 1997 tuvo su origen en las burbujas de propiedad en Tailandia, Indonesia, y que el principal soporte a las economías estadounidense y británica, tras el inicio de recesión general en todos los demás sectores desde mediados de 2001 en adelante, ha sido el continuado valor especulativo en los mercados inmobiliarios." (113) Pero la crisis de 2008 tiene un calado más profundo y más preocupante. El economista Atilio Borón sitúa los ejes fundamentales de la crisis: "Nos hallamos ante una crisis general capitalista, la primera de una magnitud comparable a la que estallara en 1929 y a la llamada ’Larga Depresión’ de 1873-1896. Una crisis integral, civilizacional, multidimensional, cuya duración, profundidad y alcances geográficos seguramente habrán de ser de mayor envergadura que las que le precedieron. "Se trata de una crisis que trasciende con creces lo financiero o bancario y afecta a la economía real en todos sus departamentos. Afecta a la economía global y que va mucho más allá de las fronteras estadounidenses. "Sus causas estructurales: es una crisis de superproducción y a la vez de subconsumo. No por casualidad estalló en EE.UU., porque este país hace más de treinta años que vive artificialmente del ahorro externo, del crédito externo, y estas dos cosas no son infinitas: las empresas se endeudaron por encima de sus posibilidades; el Estado se endeudó también por encima de sus posibilidades para hacer frente no a una sino a dos guerras no sólo sin aumentar los impuestos sino que reduciéndolos, los ciudadanos son sistemáticamente impulsados, por vía de la publicidad comercial, a endeudarse para sostener un consumismo desorbitado, irracional y despilfarrador. "Pero a estas causas estructurales hay que agregar otras: la acelerada financiarización de la economía, la irresistible tendencia hacia la incursión en operaciones especulativas cada vez más arriesgadas. Descubierta la ’fuente de juvencia’ del capital gracias a la cual el dinero genera más dinero prescindiendo de la valorización que le aporta la explotación de la fuerza de trabajo y, teniendo en cuenta que enormes masas de capital ficticio se pueden lograr en cuestión de días, o semanas a lo máximo, la adicción del capital lo lleva a dejar de lado cualquier cálculo o cualquier escrúpulo. "Otras circunstancias favorecieron el estallido de la crisis. Las políticas neoliberales de desregulación y liberalización hicieron posible que los actores más poderosos que pululan en los mercados impusieran la ley de la selva. "Una enorme destrucción de capitales a escala mundial, caracterizándolo como una ’destrucción creadora’. En Wall Street esta ’destrucción creadora’ hizo que la desvalorización de las empresas que cotizan en esa bolsa llega casi al 50%; una empresa que antes cotizaba en bolsa un capital de 100 millones, ¡ahora tiene 50 millones! Caída de la producción, de los precios, de los salarios, del poder de compra. ’El sistema financiero en su totalidad está a punto de estallar. Ya tenemos más de $ 500 000 millones en pérdidas bancarias, hay un billón más que está por llegar. Más de una docena de bancos están en bancarrota, y hay cientos más esperando correr la misma suerte. A estas alturas más de un billón de dólares han sido transferidos desde la FED al cartel bancario, pero un billón y medio más será necesario para mantener la liquidez de los bancos en los próximos años’. Lo que estamos viviendo es la fase inicial de una larga depresión, y la palabra recesión, tan utilizada recientemente, no captura en todo su dramatismo lo que el futuro depara para el capitalismo." Articulo completo
Al final de los años 70 la Unión Soviética se vio obligada a enviar tropas a Afganistán para apoyar al régimen aliado. Los EE.UU. veían en ello una amenaza clara a sus intereses geopolíticos en la región y buscaban posibilidades para reducir la influencia soviética. La herramienta adecuada la encontraron en Pakistán, su tradicional aliado. Bajo la influencia decisiva del consejero de seguridad de Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, los EEUU empezaron a apoyar vía Pakistán a los muyajidín en Afganistán. Cuando las bajas rusas aumentaron Brzezinski vió la oportunidad de implicar a la Unión Soviética en una guerilla sangrienta –un Vietnam afgano. Lo satisfecho que estaba con estos progresos quedó de manifiesto en una entrevista en la declaraba: «¿Qué era más importante ante la mirada de la historia? ¿Los talibanes o la caída del imperio soviético? ¿Algunos musulmanes sobreexcitados o la liberación de Centroeuropa al final de la guerra fría?» El proyecto aún se aceleró más con Ronald Reagan en la presidencia, quien definió la Unión Soviética como «la cuna del mal», y llamó a los terroristas en Afganistán, Angola, Camboya y Centroamerica generalmente «defensores de la libertad», siempre que lucharan contra los comunistas o contra quien pudiera ser considerado como tal. Entre 1978 y 1992 los EE.UU. gastaron como mínimo 6.000 millones de dólares en esta guerra nunca declarada. Arabia Saudí invirtió por su parte un presupuesto parecido. Naturalmente poco populares, estas operaciones se organizaban de forma clandestina, lo que significaba que la CIA evitaba todo contacto directo con sus protegidos y utilizaba el servicio secreto de Pakistán –el ISI (Inter Services Intelligence)– como intermediario. No obstante, los millones de dólares provenientes de los Estados Unidos y de los países del Golfo no bastaban para financiar el conflicto y satisfacer, al mismo tiempo, los deseos de los señores de guerra regionales. Por eso los muyajidín empezaron a ordenar a los campesinos que plantaran opio en las regiones controladas. La cosecha resultante servía entonces como un «impuesto revolucionario» y era exportada vía Pakistán a todo el mundo. Antes de la guerra, la producción de opio en Afganistán era relativamente pequeña y se destinaba al mercado local. Pero ahora este país se convertiría en el primer proveedor mundial, lo que naturalmente tuvo consecuencias en la propia población. El número de adictos a la heroína subió en Afganistán de casi cero en 1979, a 1,2 millones en 1989. Uno de los productores y traficantes más poderosos era el señor de guerra Gulbuddin Hekmatyar, también protegido del ISI paquistaní. La producción y el tranporte fueron organizados en Pakistan baja la protección del todopoderoso ISI y con la ayuda de la CIA, que bloqueaba las investigaciones de la DEA (Drug Enforcement Agency). Pero en una guerra siempre hay daños colaterales o, como vino a aclarar más tarde el responsable de estas operaciones, el director de la CIA Charles Cogan: «Our main mission was to do as much damage as possible to the Soviets. We didn't really have the resources or the time to devote to an investigation of the drug trade [...] I don't think that we need to apologize for this. Every situation has its fallout». Bien, con estos «fallout» los americanos están bastante familiarizados por lo menos desde la guerra de Vietnam, donde financiaron a su ejército clandestino en Laos de la misma manera. El apoyo a los contras en Nicaragua se diferenció tan sólo porque se traficó con cocaina –Noriega podría contar seguramente largas historias sobre ello. Pero mucho más graves eran los problemas que estaba gestando la CIA a mediados de los ochenta, aceptando la propuesta del ISI de reclutar voluntarios musulmanes en todo el mundo y entrenarles para la jihad contra la Unión Soviética. Se estima que unos 100.000 voluntarios llegaron a Pakistan y fueron allí adoctrinados en las madrazas (escuelas coránicas) con la financiación de Arabia Saudita. Muchos de ellos tomaron parte en la guerra en Afganistán, otros deberían llevar el conflicto hasta las repúblicas musulmanes de la Unión Soviética, o luchar para una Cachemira unida a Pakistán. Después que la Unión Soviética misma se convirtiera en un objetivo de la guerra, la CIA tenía todavía más razones para ocultar su participación. Dinero y material fueron pasando a través del ISI a una organización llamada MAK que se ocupó de su distribución en Afganistán. A partir de 1989, Osama bin Laden llegó al mando del MAK ampliando así su influencia y su poder. Sin embargo, la separación de tareas funcionaba tan bien que después tanto él como la CIA pudieron afirmar con toda tranquilidad que nunca tuvieron algo que ver el uno con el otro. Las bajas entre los voluntarios islamistas eran muy altas. Además deberían empezar a llevar la guerra a las ciudades. Por eso necesitaban especialistas que les entrenaran en la guerra de guerillas, en el combate en las ciudades, y que les mostraran los últimos trucos del terrorismo. Y aquí entraron verdaderamente en la partida algunos instructores de los «Green Berets», las fuerzas especiales de los EE.UU. También su fiel aliado Gran Bretaña envió unos especialistas del SAS, que habían acopiado el necesario know-how en su lucha en Irlanda del Norte. Uno de estos instructores del SAS, que también había entrado en combate junto a los talibanes contra los rusos, relató bastante cínicamente: «Los musulmanes les habían contado que recibirían un sitio a la derecha de Ala si morían en la jihad. Podría ser. Pero estos hombres fueron aniquilados en masa. Cuando yo llegué, me pareció que a la derecha de Ala había bastante cola». Uno de los mejores especialistas para la lucha terrorista en la ciudades, un tal Ali Mohammad, llegó de los EE.UU.. Nacido en Egipto, sirvió allá en el ejército. Después emigró a los EE.UU. y se alistó en 1985 en el ejército. Entró en las fuerzas especiales y fue entrenado como «Green Beret» en Fort Bragg, donde le enseñaron todo lo necesario para preparar atentados y coches-bomba. Finalmente, llegó a ser lo bastante bueno para dar clases algunos años en el « JFK Special Operations Operations Warfare School». En 1989 dejó oficialmente el ejército y empezó a entrenar en New Jersey a los fundamentalistas islamitas que después serían enviados a la guerra terrorista en Afganistán. Y seguro que no lo hizo sin el concimiento de sus antiguos patronos. Claro que hablamos de otra época: el 11 de septiembre era todavía sólo futuro, pero ya se estaba preparando el camino. Al mismo tiempo, Ali Mohammad viajó algunas veces a Pakistán y Afganistán para compartir allá sus conocimientos. Rápidamente se convirtió en el mejor especialista de bin Laden para operaciones especiales –léase atentados–, y ayudó a éste a erigir una nueva base en Khartoum en el Sudán. Finalmente fue arrestado por el FBI en 1989 como uno de los responsables de los atentados contra las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar-es-Salaam. Osama bin Laden llegó en 1980 a Afganistán para luchar contra los soviéticos, enviado probablemente por el servico secreto saudí. Viniendo de una familia multimillonaria, bien educado y además ingeniero, no tuvo que reforzar la carne de cañón en el frente, sino que se dedicó a la instalación y construcción de depósitos y de campos de entrenamiento, a la apertura de vías de aprovisionamiento y a la organización del dinero –el «fund raising» o «sponsoring». Con el apoyo directo del ISI, y el indirecto de la CIA, unas decenas de miles musulmanes fueron entrenados bajo su mando y enviados al combate. Al mismo tiempo mantuvo abierta la afluencia de dinero de los ricos estados árabes. Al contrario de los señores de guerra locales, su papel era el de un condotiero de verdad, que tiene y mantiene su poder gracias a la tropas que él mismo había reclutado, entrenado y pagado. En esta posición se podría mantener hasta hoy en día si no se hubiera rebelado contra sus antiguos patrones, los EE.UU. y Arabia Saudita. Fuente

Durante mucho tiempo, los buenos cristianos creyeron que para limpiar sus pecados y poder entrar en el Reino de los Cielos, había que dedicarse a eso de la confesión, el arrepentimiento, la penitencia y todas esas cosas. Pues no, al menos si nos fiamos de lo que estableció allá por el año 1517 el Papa Leon X : la Taxa Camarae. Se trata de una tarifa oficial donde se fijaba literalmente el precio a pagar por el perdón de los pecados. Fue la gota que colmó en vaso y/o el punto de partida del enojo de Lutero que le llevó a emprender la Reforma. Y como casi siempre con la Iglesia, la realidad supera ampliamente la ficción. A las pruebas me remito. 1.- El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con, monjas, ya con primas, sobrinas, ahijadas suyas, ya en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante pago de 67 libras. 2.- Si el eclesiástico además de pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras. Más si sólo hubiere cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras. (O sea, por delante tarifa estándar, por detrás con niño o animal, tarifa doble y por detrás con mujer tarifa triple. No me queda claro cuanto cuesta con hombre) 3.- El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras (Barata la virginidad, la verdad. Que diría la Virgen María...) 4.- La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera del convento, pagará 131 libras. (Nótese que a la religiosa le sale más caro dedicarse al fornicio que al religioso.) 5.- Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato pagarán 76 libras. (¿Anuales, mensuales, trimestrales, por concubina?) 6.- Para todo pecado de lujuria cometido por un laico la absolución costará 27 libras. Para los incestos se añadirán 4 libras. (Encantador, el detalle "incesto".) 7.- La mujer adúltera que pida absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas pagará al Papa 87 libras. En caso igual, el marido pagará igual suma, si hubiese cometido incestos con sus hijos se añadirán 6 libras. (Al fin, igualdad sexual.) 8.- La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por crímenes de rapiña, robo e incendio costará a los culpables 131 libras. 9.- La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras. (Que sale más barato el asesinato que el polvo. Esta es mi Iglesia...) 10.- Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día pagará como si hubiese asesinado a uno sólo. (Vaya, la invención del "pague uno y llévese dos" 11.- El marido que diese malos tratos a su mujer pagará 3 libras. Si la matase 17 libras y si la hubiese muerto para casarse con otra pagará además 32 libras. Los que hubieren auxiliado al marido a cometer el crimen quedarán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza. 12.- El que ahogase aun hijo suyo pagará 17 libras y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras. (¿Y si en vez de ahogarlo lo apuñalan? ¿Sale gratis?) 13.- La mujer que destruyese a su propio hijo llevándolo en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos. (Nótese que el aborto sale más caro que el asesinato de un laico pero mucho más barato que la fornicación con niños) 14.- Por el asesinato de un hermano, hermana, una madre o un padre se pagarán 17 libras. (Es que la familia, es la familia) 15.- El que matase a un obispo o prelado de la jerarquía superior pagará 131 libras. (O sea que por el precio de un obispo te puedes carga a 8,7 laicos. ¿Tanto valían los prelados?) 16.- Si el matador hubiese dado muerte a muchos sacerdotes en varias ocasiones pagará 137 libras por el primer asesinato y la mitad por los siguientes. (Vamos, como las ofertas del Alcampo.) 17.- El obispo u abad que cometiere homicidio por emboscada, por accidente o por necesidad pagará 179 libras. (Me gusta lo de "homicidio por necesidad", aunque no me queda claro qué significa. "Verá usted, es que lo maté porque sentí una imperiosa necesidad de hacerlo" 18.- El que por anticipado quisiera comprar la absolución de todo homicidio accidental que pudiera cometer en lo venidero pagará 168 libras. (Y esto ¿qué es? ¿La invención del seguro de responsabilidad civil? que voy a pagar si por un casual en un futuro mato a alguien sin quererlo.) 19.-El hereje que se convirtiese pagará por su absolución 269 libras. El hijo del hereje quemado o ahorcado o ajusticiado en otra forma cualquiera no podrá rehabilitarse sino mediante pago de 218 libras. (Está claro formar parte del pueblo de Dios cuesta más que cualquier polvo o asesinato.) 20.- El eclesiástico que no pudiendo pagar sus deudas quisiera librarse de ser procesado por sus acreedores entregará al Pontífice 17 libras. 21.- La licencia para poner puestos de venta de varios géneros bajo el pórtico de las iglesias será concedida mediante el pago de 45 libras. (Pero ¿no fue Jesús el que echó a los mercaderes del templo a base de hostias?) 22.- El delito de contrabando y defraudación de los derechos del príncipe costará 87 libras. (¡Qué pena que esto ya no está vigente, me ahorraría mucho en eso de que "Hacienda somos todos"!) 23.-La ciudad que quisiera alcanzar para sus habitantes o bien para sus sacerdotes, frailes o monjas, licencia para comer carne y lactacinios en las épocas en que está prohibido pagará 781 libras. 24.- El monasterio que quiere varia de regla y vivir con menor abstinencia que la que le estaba prescrita pagará 146 libras. 25.- El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiera pagar la vida en una ermita con una mujer entregará al tesoro pontificio 45 libras. (Supongo que esto se suma a los artículos anteriores si además quiere follarse a la buena mujer.) 26.- El apóstata vagabundo que quisiere vivir sin trabas pagará igual cantidad por la absolución. 27.- Igual cantidad pagarán lo religiosos, así seculares como regulares, que quisieran viajar con trajes de laico. 28.- El hijo bastardo de un cura que quiera ser preferido para desempeñar el curato de su padre, pagará 27 libras. 29.- El bastardo que quisiere recibir las órdenes sagradas y gozar de beneficios pagará 15 libras. 30.-El hijo de padres desconocidos que quiera entrar en las órdenes pagará al tesoro pontificio 27 libras. 31.- Los laicos contrahechos o deformes que quieran recibir las órdenes sagradas y poseer beneficios pagarán a la cancillería apostólica 58 libras. (Es que ser feo daña la imagen de la Iglesia. Debió decirlo Jesucristo en algún sitio, seguro. "Sólo los guapos entrarán en el reino de los Cielos" 32.- Igual suma pagará el tuerto del ojo derecho; mas el tuerto del ojo izquierdo pagará al Papa 10 libras. Los bizcos pagarán 45 libras. (Los ciegos, ya ni te cuento lo que tienen que pagar.) 33.- Los eunucos que quisieran entrar en las órdenes pagarán la cantidad de 310 libras. (Queda claro cual es la parte más valiosa de la anatomía masculina.) 34.- El que por simonía quisiera adquirir uno o más beneficios se dirigirá a los tesoreros del Papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado. (Sólo le falta de lo " a pagar en cómodos plazos" 35.- El que por haber quebrantado un juramento quisiere evitar toda persecución y librarse de toda nota de infamia pagará al Papa 131 libras. Además entregará 3 libras para cada uno de los que le habrán garantizado. Fuente