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Usuario (Argentina)

Les dejo los rezos de la Iglesia Católica para que aquellos que tienen la intención de conocerlos y aprenderlos puedan hacerlos, obviamente son los mas conocidos. http://www.educima.com/dibujo-para-colorear-rezar-i10984.html Empezamos por santiguarse: (se realiza con la mano derecha un cruz que va, desde la frente hacia la boca del estomago, de allí a un costado y luego al otro y se terminá diciendo Amén dando un beso al dedo "gordo" con el del lado en forma de cruz o simplemente se dice Amén) Rezo: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo, Amén http://www.soygik.com/por-que-existe-dios/ Vamos a seguir por la Señal de la Cruz, que es persignarse: bien, acá se realiza una cruz con el dedo "gordo" en la frente, luego entre la parte de abajo de la nariz y la pera, luego en la parte del tronco humano y se finaliza con santiguarse. Rezo: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. http://fcom.us.es/blogs/blog/2010/03/24/plugin-media-library-gallery-a-vuestra-disposicion/20070425134747-paisaje/ Una vez ya hecha la introducción pasemos al Padre Nuestro Jesús nos enseñó a rezar: (Mateo 6, 5-15) Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén. Ave María, rezo a la Virgen María http://cristoconamigos.blogspot.com/2009/11/musica-la-virgen.html Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter83.htm Gloria al Padre; Oración de gloria y alabanza a la Santísima Trinidad. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén Acto de contrición, cáda vez que decimos Pésame nos damos un pequeño golpe con los dedos juntos en el pecho: http://florencescovel.blogspot.com/2010/05/mandamientosafirmaciones-perdon.html Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén Acto penitencial, cuando dice: "por mí culpa, por mí cumpla, por mi gran culpa" nos golpeamos en el pecho al igual que en el pesame tres veces. http://www.auxiliadora.com.ar/ecos/0305.html Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mi ante Dios, nuestro Señor. Amén Credo breve http://eltemplodelaluzinterior.wordpress.com/2009/11/11/credo-o-cristo/ Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. Salve, oración a la Virgen María http://lavirgenmaria.com.ar/ Dios te salve, reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Rezo al angel de la guarda http://angaelyacare.blogspot.com/2009_09_01_archive.html Ángel de la Guarda dulce compañía. No me desampares, ni de noche, ni de día no se que haría sin tí ruega a Dios por mí La última parte es agregado mío, sino es "hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y Maria" despúes de donde dice ni de día. Les digo que voy a cerrar los comentarios porque siempre hay algunos irrespetuosos que en vez de respetar y salir del post se quedan a insultar por tener un pensamiento distintos al de ellos. Si desean comentar algo no tengo problema que me envíen un mensaje. Debajo de cada imágen les deje el link de donde se encuentran, para que tenga su merito el que la subió, MUCHAS GRACIAS. Fuentes: http://www.cienciayfe.com.ar/orayreza/lista.htm http://www.cienciayfe.com.ar/orayreza/lista.htm http://www.corazones.org/oraciones/basicas.htm http://www.angelred.com/angeles/oracion.htm
Carta de un joven por la renuncia de Benedecito XVI Tengo 23 años y aún no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00 am cuando te hablan para decirte escuetamente: “Daniel, el papa dimitió.” Yo apresuradamente contesté: “¿Dimitió?”. La respuesta era más que obvia, “O sea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!” El Papa renunció. Así amanecerán sin fin de periódicos mañanas, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden. ] Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, re continué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, si, pero católico al fin. Pero así sea un doctor en teología, o un analfabeta de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa. Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos, nos preguntamos ¿por qué? ¿Porqué renuncia señor Ratzinger? ¿Le entró el miedo? ¿Se lo comió la edad? ¿Perdió la fe? ¿La ganó? Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger ha renunciado toda su vida. Así de sencillo. El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia. Y hoy me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así... Ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo. Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Si, claro. Pues ahora sé, Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo, señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir como vivió: siendo un Papa humilde. Benedicto XVI, muchas gracias por renunciar.
Les dejo en el post un texto, el cual fue el que hizo que me acercara a la religión. LA BIBLIA Y EL EXCESO DEL MAL: JOB La biblia se ha planteado el problema del mal en toda su extensión. Los salmos están llenos de gritos de sufrimiento humano que se elevan al cielo. Israel conoció el mal de la esclavitu en Egipto. Es un pueblo que ha sufrido demasiado. El antiguo testamento conocía bien las respuestas clásicas. El bien en el mundo es para los buenos una recompensa, y el mal para los malos un castigo. “Ninguna adversidad vendrá sobre el justo, mientas que los injustos estarán colmados de males” (Prov 12,21). La felicidad es signo de virtud, la desgracia signo del pecado. Tal es la doctrina de numerosos textos de los libros sapienciales y de los salmos. Dios es considerado el autor de esta justicia. Evidentemente está respuestas no bastaban. Por eso encontramos en el Antiguo Testamento un libro entero consagrado al estudio de esta dolorosa cuestión: el libro de Job. Job es “el exceso del mal” (Philippe Némo) Porque estas presuntas respuestas son desmentidas por la experiencia. ¿Por qué hay tantos justos que sufren y tantos malvados que viven con abundancia todo? ¿ Por qué estas injusticia? La cuestión es tanto más aguda cuanto que el pueblo de Israel no ha descubierto todavía la resurrección de la carne. No cree en ninguna vida digna de este nombre después de la muerte, sino en el estado de sheol, es decir en una existencia de vagas sombras relegadas en una prisión subterránea. La retribución del bien y del mal, por tanto, no puede tener lugar más que en esta tierra, “bajo el sol”. El escándalo y la injusticia del mal: tal es el problema que se plantea con toda su virulencia el libro de Job, largo poema, pero también apólogo, relato o, más exactamente, drama teatral en el que todo transcurre entre discursos y reflexiones sobre el problema del mal, Un prólogo celeste presenta la situación: Job es un hombre justo y recto que vive muy feliz con una gran familia, siervos y siervas, y abundantes rebaños de bueyes, camellos, ovejas y asnos. En resumen: es la imagen misma de la doctrina recibida. Job teme a Dios y Dios lo colma de bendiciones. Goza de la mayor prosperidad en todos los sentidos. Pero el adversari, Satanás, le hace notar a Dios que Job no tiene mucho mérito, porque es dichoso. Si Dios le enviara grandes calamidades, seguro que Job lo maldicíria. Dios da entonces libertad a Satanás para que envíe todo tipo de calamidades sobre Job, a condición de no tocarlo a él personalmente. Esta puesta en escena no es esencial en libro, pero da cuenta de ciertas representaciones de la época a propósito de Dios y del mal. Dios es todopoderoso al respecto. Aunque se alegra de la justicia de cierto hombres, no duda a veces en enviarles males para ponerlo a prueba. Las sospechas proceden sin duda de Satanás. Que será el brazo secular de las desgracias de Job. Pero Dios no duda en hacer un pacto con Satanás para la ocasión. Se reela aquí una imagen de Dios todavía no muy purificada. Enseguida la vida de Job cambia de signo. Unas hordas enemigas le roban los bueyes y camellos. Un rayo mata a sus ovejas y quema sus cosechas. La casa en que están sus hijos se hunde y mueren. Sus siervos son pasado a filo de espada. Más aún, en una segunda oleada de desgracias Job enferma de una ulsera maligna. Adopta entonces un comportamiento de duelo. Considerado sin duda como un enfermo contagioso, se aísla entre cenizas y se rasca las llagas con un tejo. El patriarca rico y venerado se convierte así en un pordiosero gravemente enfermo y casi desnudo. ¿Cómo va a reaccionar? Tres amigos vienen a dialogar con él acerca de su nueva situación. Tienen la intención de compadecerlo y consolarlo. El libro consiste en este diálogo, formado por una seria de discursos. Job deja escapar su amargura y maldice el día de su nacimiento. No tiene nada de mártir heroico; se queja. Se rebela incluso, pero sin llegar nunca a maldecir a Dios. Sobre todo empieza a plantearse porqués. ¿Por qué esos sufrimientos, que se abaten sbre un justo? Job se niega en efecto a declararse culpable. Afirma rotundamente su inocencia, porque no ha cometido sino “faltas de juventud” (13, 26), pecadillos debidos más bien a ignorancia. Rechaza pues las explicaciones de sus amigos. Estos presentan como ancianos, herederos de la tradición de los sabios, representantes de la ciencia, hoy diríamos de la técnica. Tienen experiencia, Están de vuelta de todo. Uno de los amigos apela incluso a una “revelación”. Conocen las leyes profundas del mundo, e incluso los secretos de Dios, que pueden justificar en todos sus puntos. Tratan pues de persuadir a Job de que ha pecado, sin saberlo sin duda. El mal que recibe corresponde a una misteriosa retribución. Porque Dios esta lleno de “sabiduría y poder”, de “vigor y penetración”, es el señor de los elementos de la creación, en los que manda soberanamente, hasta el punto de hacerlas vacilar en su cólera. Nadie puede pretender hacerle frente ni pedirle cuentas. Porque todo hombre es nada delante de él. Dios inspira terror. Lo sabe todo, lo ve todo, lo puede todo. Es el gran justiciero del mundo, y nadie puede escapar de él. y ese Dios justiciero del mundo y guardián de la Ley vela por el orden del mundo hasta en sus más minimos detalles. Aunque el malvado pareza prospera, es algo meramente provisional; Dios lo alcanzará cuando llegue su hora y lo golpeará más duramente aún. Es tan exigente que en realidad ningún hombre puede pretender ser justo delante de él: “¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿Cómo puede ser justo el nacido de mujer? SI ni en sus santos tiene Dios confianza, Si ni los cielos son puros a sus ojos, ¡cuánto menos un ser abominable y corrompido, El hombre, que bebe como agua la iniquidad! (Job 15, 14-16) Es fácil en efecto describir las múltiples iniquidades y transgresiones de los hombres y justificar los castigos que los azotan. Existe una retribución general, Job, por tanto, no puede pretender haber tenido una conducta pura y haber permanecido irreprochable a los ojos de Dios (11, 4-6). No queda pues más que una solución: que ore y que reconozca su pecado, que se purifique y se reconcilie. Entonces recuperará la felicidad, la risa y la prosperidad. Pero Job se hace el sordo y rechaza estas explicaciones demasiado fáciles. Aunque comparte en cierto modo esta manera general de ver las cosas- sabe tanto como sus amigos sobre el tema (13, 2)-, esta vez hay algo que no va. Job hace la experiencia de ello y lo denuncia con toda sinceridad, hasta el punto de contemplar incluso la hipótesis de la nada: “¿Ya no encuentro apoyo alguno en mí? ¿ Me he quedado sin ninguna ayuda? (Job 6, 13) Por eso Job quiere abrir un verdadero proceso delante de Dios: “Quiere defender en su presencia mi conducta” (13, 15). Reivindica con dignidad ofendida su propia justicia: “Yo lo libraba al pobre que gemía, Al huérfano que no tenía apoyo. La bendición del desgraciado caía sobre mí, Y hacía exultar el corazón de la viuda. De justicia me había vestido y ella me cubría, La justicia era mi manto y mi turbante. Era yo los ojos para el ciego, Para el cojo los pies; Era el padre de los pobres, La causa del desconocido examiba; Trituraba las muelas del malvado, De entre sus dientes arrancaba la presa” (Job 29, 12-17). Job se topa con el “exceso del mal”. Hablar de exceso es una manera de decir que “¡Basta ya!”. Se ha excedido la medida. Esto ya no tiene ningún sentido. No hay ya nada que entender. La dicha y la desdicha son resultado de una lotería injusta. Todo se viene abajo. Job no puede apoyarse ya sino en la nada. ¿ Se habría hecho Dios absurdo? ¿ Será Dios la nada? ¿ Será Dios “malo”? ¿Será el mal en persona? “ Entre el pecado humano y la cólera de Dios, no hay comparación posible: “Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti con ello, oh guardián de los hombres? ¿ Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿ Por qué te causo inquietud? ¿Por qué mi ofensa no toleras y no ignoras mi delito?” (7, 20-21). ¿Por qué juega Dios a ser vulnerable, hace como si el pecado del hombre le afectara, sino para justificar una venganza que en realidad no es una respuesta a un ataque, sino un ataque inical, al que Job no puede oponer resistencia? “si soy culpable, ¡ desgraciado de mí! Si inocente, no oso levantar la cabeza” (10, 15). Sea job verdaderamente culpable o sea injustamente acusado, se topa con algo inconcebible e injustificable. “el mal está más allá, es un exceso”. Job está delante de un abismo. Después de este intercambio inconclusivo de discursos, Dios e manifiesta por fin en el marco de una teofanía de tempestad, con nuevos grandes discursos. Discursos paradójicos, porque, por una parte, Dios no aporta ninguna respuesta y le pide a Dios que cierra la boca ante su misterio. ¿No está dando entonces la razón a sus amigos?. Y por otra parte, reconoce que el discruso de Job es el más justo, que ha sido él quien ha hablado bien de Dios (Job 42, 7).Pero “cierra el pico” a su acusador, a quien pretendía llamarlo a proceso. Despliega ante él todas las bellezas y todos los misterios de la creación y hace ostentación de su omnipotencia. Job, a partir de este momento, acepta callarse: “Pongo la mano en la boca He hablado una vez… y no volveré a empezar; Dos veces…. Ya nada añadiré” (40, 4-5) Sin embargo, Dios no ha contestado a las preguntas de Job, consideradas en cierto modo indecentes. ¿Cómo es posible que Job, que ha resistido con tanta fuerza a los discursos de sus amigos, ceda tan rápido a un discurso que no parece tan diferente? Pero algo ha pasado: “Reconozco que lo puede todo; Ningún proyecto te es imposible. ¿quién ensombrece tu designio Con palabras insensatas? (…) Sólo te conocía a oídas; Pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos. Por eso retracto mis palabras Y en polvo y ceniza hago penitencia” (42, 2-6) ¿Qué significa esto? El misterio permanece enteramente, por Job ha hecho una experiencia totalmente nueva de la trascendencia de Dios. Dios no es ya el interlocutor arbitrario y mezquino del que hablaban sus tres amigos, al que no le importa el sufrimiento de los hombres. Dios está absolutamente más allá de todo eso. Su intención permanece secreta, pero él es capaz de realizarla con todo justicia. Y a eso Job responde con un acto de fe. El epílogo en prosa nos dice entonces que Dios restablece la fortuna de Job. Tendrá más hijos e hijas, y rebaños más numerosos aún. ¡Sus hijas serán incluso más bellas que las anteriores!. ¿Cuál es en definitiva la moraleja de este largo poema? La cuestión del mal y de la justicia de Dios en el mundo se ha planteado a un nivel hasta entonces desconocido. La sabiduria tradicional, con su respuesta ya hecha, se quedaba decididamente corta ante el peso de los sufrimiento humanos. Hay que esperar otra cosa. La rebelión del hombre ha tenido espacio suficiente para expresarse, con cuestiones a veces próximas al ateísmo. El peso literario de los cuarenta y dos capítulos está manifiestamente de este lado. Es lo que el lector tiene, complacido de que un libro aceptado dentro del canón de los libros sagrados y presentado como inspirado por Dios sea capaz de llegar hasta ahí. En cierto modo, por el momento, el planteamiento de la cuestión tiene más importancia que cualquier respuesta. La respuesta divina es dilatoria: remite al futuro. “Sólo el exceso de la bienaventuranza responderá al exceso del mal- dice P. Némo-. No se trata sólo de que Dios borrará el mal acaecido, sino de que se mostrará, por el exceso de bienaventuranza otorgado, a la altura del inconmensurable exceso del mal”. Por el momento Dios no revela su secreto; se contenta con recordarle al hombre su condición de criatura e invitarlo a la fe. Pero el libro de Job Inscribe dentro de una revelación que està lejos de haberse acabado y que abre la única “respuesta” posible: la cruz de Cristo. FUENTE Todo el texto ha sido transcrito por mi, del libro "Creer, Invitación a la fe católica para las mujeres y los hombres del siglo XXI" del autor: Bernard Sesboüé. Editorial: San Pablo En estos tipos de post lo que yo creo mejor es cerrar los comentarios, asique cualquier tipo de consejo o critica envien un mensaje privado, y a la respuesta de su pregunta, ¿Por qué no puse alguna imagen?, tiene como motivo respetar al 100% al libro. Muchas gracias!

Dios nos habla en la Biblia como su autor Hola amigos, antes de que empiecen a leer mi post, les comento que, como siempre hago en esta clase de post, voy a cerrar los comentarios ya que hay personas que pueden ser ofendidas por los comentarios de algunas personas que sólo comentan con la intención de ofender a los demas... gracias y que disfruten el post. Dios habla a través de la Sagrada Escritura, que es la respuesta efectiva y plena a todos los problemas y preocupaciones de la humanidad. Una vez más, Dios es la respuesta. La Iglesia que Él se ha dignado fundar mantiene fielmente esta oportunidad de salvación ofrecida por el Señor: la Iglesia católica. 1. Dios nos habla en la Escritura como autor principal de ella La Biblia es la "Palabra de Dios". Es su pensamiento expresado a través de sonidos humanos. Es su estilo de hablar a la humanidad. Dios escogió un pueblo, el pueblo de Israel, en el cual, a través de una larga historia, fue manifestando sus designios de salvación, por medio de los acontecimientos y las obras que Él fue disponiendo. Pero no solamente Dios habla a un grupo a través de su palabra; habla también al individuo, nos habla a cada uno de nosotros, para comunicarnos su mensaje de amor, de vida y de salvación personal. El Señor que nos invita, nos llama, se acerca a nosotros porque quiere comunicarnos algo: una enseñanza, un consejo, una frase de aliento o un regaño cuando no sabemos comprender a su bondad. Pero siempre es la palabra del Padre que se preocupa por sus hijos porque busca su bien y su felicidad. 2. ¿De qué cosas nos habla Dios en la Biblia? Es muy difícil concretar la riqueza de su mensaje. Pero, en líneas generales abarca los siguientes temas: a) Nos habla de sí mismo. En la Biblia, todas las páginas nos hablan de Dios. Pero no precisamente de un Dios lejano, estirado, juez, como pareciera a primera vista cuando leemos frases como: "Yo soy el que soy", "El Dios de poder", "El Señor de los ejércitos", etc., se trata de un Dios personal, vivo, cercano, providente, amoroso. Se trata, en una palabra de un Dios – Padre que se preocupa por nosotros y rige nuestros destinos en orden a nuestra felicidad temporal y eterna. b) Nos habla del hombre, y nos dice que Él mismo lo creó formándolo "a imagen y semejanza suya". La palabra "imagen y semejanza" en hebreo significa, más que retrato, "reproducción". El hombre es imagen y semejanza de Dios porque participa, reproduciéndolas, de las bondades y cualidades divinas". "Lo has hecho – canta el salmo 8 –, poco menos que Dios, lo has coronado de gloria y honor, le diste el señorío sobre las obras de tus manos, todo lo has puesto debajo de sus pies". Todo eso es la esencia de la naturaleza humana. Claro que el hombre, a pesar de su grandeza y señorío, está revestido de carne débil; tiene inclinaciones que le invitan al pecado, al rebajamiento, al barro; y se rebaja, dando al traste con su grandeza. Entonces rompe las relaciones con Dios, se torna infiel a su amor. Pero el Señor no cesa de invitarle a que rehaga las relaciones perdidas. Ese es el drama humano a grandes rasgos que la Biblia nos muestra. c) Nos habla de la naturaleza cuando nos dice, al abrir la Biblia, que "al principio creó Dios los cielos y la tierra". El mensaje no intenta dar de la creación una descripción científica, sino una información popular. Pero a pesar de esa intención sencilla, resulta todo un poema elocuente de la grandeza del Creador. Da gusto leer las primeras páginas de la Biblia en que el autor va descubriendo con pinceles maravillosos la obra creadora del mundo, para que veamos ya en esos párrafos el punto de partida del plan divino y de la historia de la Salvación. d) Nos habla de la historia de la Salvación. Podríamos decir que toda la Biblia es fundamentalmente "la historia de la salvación". La historia de un pueblo que el mismo Dios escoge, para que a través de él vaya transmitiendo el mensaje salvador a toda la humanidad. e) Nos habla de Jesucristo, el enviado de Dios al mundo, cuya misión principal es reconciliarnos con el Padre. El mismo Jesús le dirá a Nicodemo: "Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo Único, para que todos los que crean en Él no perezcan, sino que tengan vida eterna" (Jn 3, 16). El Antiguo Testamento es una promesa de esta venida; el Nuevo Testamento nos manifiesta el cumplimiento de esta promesa. Por eso ambos Testamentos están íntimamente ligados entre sí. f) 6. Nos habla del Reino de Dios. "He aquí, leemos en san Mateo 12, 28, que ha llegado a vosotros el Reino de Dios". Toda la misión salvífica del Mesías se concentra en la idea del Reino de Dios. Cristo viene a traernos ese Reino, que se hace presente en el mundo como un grano de mostaza (Mt 13, 31), como una levadura (Mt 13, 33), pero que llegará a su plenitud poco a poco al final de los tiempos. Más aún: Ese Reino no sólo está presente en el mundo, sino que "Ya está dentro de nosotros" (Lc 17, 21). g) Nos habla también de la religión, de la gran lucha entre el bien y el mal, de las virtudes teologales y cardinales, del comportamiento del hombre, de la felicidad matrimonial, de la buena convivencia entre los hombres, etc. Cada libro de la Biblia plantea un tema distinto, interesante y apremiante. Pero no es un tema suelto o independiente de los demás. 3. ¿Cómo nos habla Dios en la Biblia? Primero, Dios nos habla a través de los hombres. Dice el autor de la Carta a los Hebreos: "De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; pero en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos" (1, 1-2). Segundo, expresando su mensaje en el lenguaje propio de los hombres para que puedan entenderlo. Es decir, Dios, al hablar a la humanidad, no emplea un lenguaje rebuscado. Su mensaje no surtiría ningún efecto. Emplea un lenguaje simple, de manera que hasta los menos cultos puedan captarlo. Por eso se sirve de las maneras de hablar, modismos y géneros literarios que los escritores y las gentes usaban en el tiempo en que Dios le comunicó su Palabra. 4. Cómo se fue componiendo la Biblia ¿Cómo se compusieron los libros de la Biblia? Los acontecimientos que el Pueblo de Dios fue viviendo desde sus orígenes se transmitían de viva voz por el mismo pueblo. Se fueron completando con más interpretaciones con el correr del tiempo, para descubrir su verdadero sentido. Esta interpretación se hizo siempre a la luz de la fe. Al principio, se ponían ocasionalmente por escrito. Pasado el tiempo, alguien recopiló los diversos escritos, las tradiciones orales y los otros documentos existentes, formando así una herencia común redactada para todo el pueblo. Esta redacción se convirtió finalmente en el libro definitivo que ahora conocemos. Los textos no siempre quieren presentar reportajes en directo, ni narraciones históricas o científicas. Son reflexiones de la fe sobre las grandes cuestiones del hombre o sobre los problemas que golpean a la vida de la Comunidad en un determinado momento. Estas reflexiones hacen avanzar la revelación a través de todo el Antiguo Testamento, hasta llegar a la plenitud en el Nuevo. Pero el misterio de todo este proceso está en que siempre actúa la asistencia del Espíritu Santo. Por eso, el libro es fruto de la acción humana y de la acción de Dios. La Biblia no es un libro caído del cielo, como pretende serlo el Corán, libro santo de los que practican la religión creada por Mahoma: "No hay más Dios que Él, el poderoso, el sabio. Él es quien hizo bajar sobre ti el libro de Él" (Sura 3, 6-7). La Biblia ha tenido una larga historia, cuya reconstrucción está llena de complejidades: no disponemos de fechas precisas y datos para todos los libros de la Sagrada Escritura. Por otra parte, no hay que olvidar nunca el dato de la tradición oral: primero la tradición, después la Escritura; es más, la tradición se mantiene como realidad viva que interactúa con los escritos durante todo el periodo de la formación del Antiguo Testamento. Incluso, después de haber sido puestos por escrito, la mayoría de los textos bíblicos continuaron siendo leídos, actualizados, profundizados: sólo al final, se consideró al Antiguo Testamento como algo finalmente terminado. Etapas de la formación del Antiguo Testamento Veamos ahora en este esquema las etapas de la formación del Antiguo Testamento: a) El período de los patriarcas. El primer capítulo de la historia de Israel está ligado a tres generaciones (o tribus) de patriarcas arameos: Abraham, Isaac y Jacob (pertenecen al siglo XIX antes de Cristo, aproximadamente). b) El Éxodo. Para la segunda gran "palabra de Dios" hemos de trasladarnos a los años 1250-1200 antes de Cristo. De un grupo de esclavos, Israel, a través de la gran "Pascua de liberación", pasa a convertirse en pueblo de Dios. c) El periodo monárquico o de los reyes. Después de casi 200 años de lucha por la ocupación de la tierra de Canaán, sigue la larga experiencia de la monarquía (del año 1000 al año 587 antes de Cristo). d) El Exilio o Deportación en Babilonia. El año 587 antes de Cristo cae Jerusalén y con ella se desmoronan los fundamentos de la historia de Israel: la dinastía de David, la libertad en la "tierra prometida", el templo de Jerusalén. e) El período de judaísmo. Se llama así porque sólo un "resto" de los descendientes de Judá (hijo de Jacob y representante del Reino del Sur) vuelve a Jerusalén y a la tierra santa. 5. Fechas de composición El Antiguo Testamento se escribe durante el largo periodo que va desde el reinado de Salomón, en el siglo X, hasta un siglo antes de Cristo. El Nuevo Testamento, por su parte, se escribe desde unos veinte años después de la muerte de Cristo, en vida de la primera generación de cristianos hasta la muerte del último apóstol. Es decir, entre los años 50 y 100. La Santa Biblia fue redactada por Profetas, sabios, poetas y apóstoles, durante catorce siglos, pero todos dirigidos e inspirados por Dios para que no escribieran ningún error espiritual. Los redactores más famosos de la Santa Biblia fueron: Moisés, el rey David, los profetas, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Los cuatro evangelistas San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan y, por el apóstol San Pablo. 6. El lenguaje usado por los autores bíblicos Si nos fijamos en nuestro estilo de hablar, veremos que una misma verdad la podemos expresar de múltiples maneras. Corrientemente, no nos importa el modo, sino que vamos abiertamente a la verdad que queremos expresar. Por ejemplo, esta es la verdad que quiero comunicar: "estoy en una situación difícil que me hace deprimirme". Para expresarlo a un amigo, le digo: "Oye, estoy hecho polvo". No cabe duda que mi amigo me entiende perfectamente. Otro ejemplo: un niño muere en un accidente. De este accidente son testigos el papá y la mamá que iban con el niño, el policía de tránsito y un señor extraño que pasaba por el lugar del siniestro. Los papás, llevados por la impresión tremenda de que el muerto es su propio hijo, contarán con un realismo quizá exagerado hasta los últimos detalles del accidente. El policía lo hará, probablemente, como quien relata un atentado policiaco. Está tan acostumbrado a presenciar escenas similares, que ya casi, una más, no le impresiona gran cosa. Por su parte, el "señor extraño" que pasaba por allí y no tenía que ver nada con la cuestión, dirá las cosas sin dejarse llevar por la emoción. ¿Cómo la vamos a juzgar nosotros que no presenciamos el accidente? Si nos referimos a los papás, diremos quizás que al hacer el relato fueron exagerados; del policía diremos que, como no se fijó bien, mintió; y del testigo casual diremos que, al no importarle lo sucedido, confesó cualquier cosa por salir del paso. Todo esto está diciendo que a la hora de juzgar algo, hay que hacerlo teniendo en cuenta quien lo dice o escribe, e incluso las circunstancias del hecho sucedido. El Concilio Vaticano II lo dice claramente: "Dios habla en la Escritura por medio de los hombres en lenguaje humano; por lo tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y lo que Dios quería dar a conocer con dichas palabras. Para descubrir la intención del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, los géneros literarios" (La Divina Revelación, # 12). Conclusión Dios es el autor de la Biblia, Él nos habla en ella, nos da a conocer sus caminos de salvación y nos invita a encontrar la verdad en su Iglesia que Él funda. Si deseas dar tu opinión lee lo siguiente... Amigos, si quieren dar su opinión sobre el post y creen que se ven impedidos por el hecho de que haber cerrado los comentarios, no tengo ningún problema de que me envíen un mensaje privado o mp... GRACIAS POR PASARSE

La Coronilla de la Divina Misericordia Se utiliza un rosario común de cinco decenas. 1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. 2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro) decir: "Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero." 3. En las cuentas pequeñas del Ave María: "Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero." 4. Al finalizar las cinco decenas o al finalizar cada decena de la coronilla se repite tres veces: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero." Coronilla Cantada Según el diario de Santa María Faustina Kowalska "Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado... Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia." "Escribe que cuando digan esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Misericordioso Salvador." Santa María Faustina Kowalska Elena Kowalska, nació en Glogowiec en 1905, cerca de Cracovia, en Polonia. Unas pocas semanas antes de su vigésimo cumpleaños, entró a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Misericordia, adoptando el nombre María Faustina. En 1928 tomó los votos definitivos como monja. El comienzo de la devoción a la Divina Misericordia El 22 de Febrero de 1931, tuvo una visión de Jesús en el pueblo de Plock, Polonia. Sor Faustina relata en su diario lo que Nuestro Señor le dijo de esta manera: "Pinte una imagen de acuerdo a esta visión, con las palabras 'Jesús, en Vos confío' Yo deseo que esta imagen sea venerada, primero en tu capilla y luego en el mundo entero." "Yo prometo que, el alma que venere esta imagen, no perecerá. También prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé con mi propia Gloria." "Los dos rayos indican Agua y Sangre. El rayo pálido significa el Agua que hace las almas justas. El rayo rojo significa la Sangre que es la vida de las almas." "Estos dos rayos salieron de las profundidades de Mi tierna Misericordia, cuando Mi corazón agonizado fue abierto por la lanza en la Cruz." A partir de 1931, Faustina, tuvo una serie de revelaciones de Jesús. Todas ellas las escribió en su diario de más de 600 páginas. Durante casi 20 años, estuvo prohibida la devoción a la Divina Misericordia. Desde el 15 de abril de 1978, la Santa Sede permitió la práctica de esta devoción. Sor Faustina murió de tuberculosis, el 5 de octubre de 1938, en Cracovia. Sus restos mortales yacen en la capilla del convento bajo la milagrosa imagen de la Divina Misericordia, fue beatificada el 18 de abril de 1993 y canonizada el 30 de abril del 2000 por S. S. Juan Pablo II. Extractos de los Mensajes de Nuestro Señor, según algunos extractos del diario de Santa Faustina Sobre la Imagen. "Ofrezco a los hombres la vasija con la que han de seguir viniendo a la fuente de la misericordia para recoger las gracias. Esa vasija es esta imagen con la firma: Jesús, en Vos confío" Sobre la Coronilla. "Alienta a las personas a recitar la Coronilla que te he dado... Quien la recite, recibirá gran misericordia a su hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aún si el pecador mas empedernido recite esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia." "Escribe que cuando reciten esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Salvador Misericordioso." Sobre la Festividad. "Yo quiero que esta imagen sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; ese domingo ha de ser la Fiesta de Mi Misericordia." "En aquel día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramaré un mar entero de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; el alma que se confiese [dentro de ocho días antes o después] y comulgue [el mismo día] obtendrá la remisión total de culpas y castigos" La Hora de la Misericordia (Las Tres de la Tarde) "Te recuerdo, hija mía, que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma." "A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión." Sobre la Novena. "Deseo que durante esos nueve días traigas almas a la fuente de Mi misericordia, que de allí podrán tomar fuerza y consuelo y cualquier gracia que necesiten en las adversidades de la vida, especialmente en la hora de la muerte." La Imagen El primer elemento de la Devoción a la Divina Misericordia que fue revelado a la Hermana Faustina fue la Imagen, el 22 de Febrero del 1931. Jesús se le aparece con rayos de luz irradiando desde su Corazón y le dice: "Pinta una imagen según el modelo que vez, y firma: "Jesús, en ti confío". Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero." (Diario 47) "Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerta. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria." (Diario 48) "Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Este recipiente es esta imagen con la firma: Jesús en Ti confío". (Diario 327) "Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica las almas. EL rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas…"."Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizado fue abierto en la cruz por la lanza." "Estos rayos protegen a las almas de la indignación Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, por que no le alcanzará la mano justa de Dios." (Diario 299) "No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia." (Diario 313) "A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil." Diario (742) En estos textos se explica la doctrina de la Iglesia en cuanto a imágenes, la justificación y la gracia. Primero, por si sola una imagen es meramente una pintura, no importa cuan hermosa y expresiva. Sin embargo, puede señalarnos los misterios de la fe y disponernos a recibir aquello que representan, en este caso la Divina Misericordia. Es por tanto el recipiente, no la fuente, un recordatorio, no la realidad. Esta realidad es la fuente misericordiosa de gracias que mana del Corazón traspasado de Cristo en la Cruz, y que mana visiblemente para representar lo visible, es decir lo sacramental, los signos de gracia, el Bautismo y la Eucaristía, representando todos los sacramentos de la Iglesia. Por ende, San Juan en su primera epístola insiste en la presencia de lo invisible con lo visible, el Espíritu con el Agua y la Sangre. La imagen también nos recuerda que la salvación no es sólo por la fe, pero por obras y caridad también. Hay que tener fe para ver y creer en lo que significa la Imagen, la Divina Misericordia derramándose de Cristo en la Cruz, pero hay que ser misericordioso, el amor que va más allá los estrictos requisitos de la justicia, para atraer la Misericordia hacia sí mismo. " Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" (Mt 7:2). La imagen del costado traspasado de Jesús derramando sangre y agua nos recuerda que la Cruz, el amor en acción es el precio de la misericordia. " Que, como yo os he amado, así os améis los unos a los otros." (Jn 13:34) La Fiesta Durante el transcurso de las revelaciones de Jesús a la hermana Faustina sobre la Divina Misericordia Él le pidió en diversas ocasiones que se dedicara una fiesta a la Divina Misericordia y que esta fiesta fuera celebrada el domingo después de la Pascua. Los textos litúrgicos de ese día, el segundo domingo de Pascua, son concernientes a la institución del Sacramento de Penitencia, el Tribunal de la Divina Misericordia, de manera que van perfectamente con las peticiones de nuestro Señor. Esta fiesta ya ha sido otorgada a la nación de Polonia, al igual que es celebrada en la Ciudad del Vaticano. La canonización de la hermana Faustina el 30 de abril 2000 representa el respaldo más grande que la Iglesia le puede dar a una revelación privada, un acto de infalibilidad Papal proclamando la segura santidad de la mística. De hecho el día de la canonización de Sor Faustina esta fiesta se extendió a lo largo de la Iglesia universal. Sobre esta fiesta dijo Jesús: "Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas." (Diario 300). "Quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se le venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella. " (Diario 341) "Esta fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias." (Diario 420) "Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mí misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solamente el primer domingo después de la Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que se dirija a la Fuente de Mi misericordia." (Diario 699) "Sí, el primer domingo después de la Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada." (Diario 742) "Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia." (Diario 1109) Podemos apreciar de estos extractos que Nuestro Señor desea que durante la celebración de esta fiesta se incluye la veneración solemne y pública de la imagen de la Divina Misericordia por parte de la Iglesia, como así desea además la veneración individual de cada uno de nosotros. La gran promesa para cada alma es que un acto devocional de penitencia sacramental y comunión obtendrán para esa alma la plenitud de la Divina Misericordia en la fiesta. El Cardenal de Cracovia, Cardenal Macharski cuya diócesis es el centro donde se esparció la devoción y fue el patrocinador de la Causa de Sor Faustina, escribió que debemos utilizar la cuaresma como una preparación para la fiesta y confesarnos aún antes de la Semana Santa!. De modo que está claro que los requisitos de confesión no tienen que cumplirse el mismo día de la fiesta. Esto sería una carga imposible para el clero. Los requisitos de la comunión pueden ser cumplidos fácilmente en ese mismo día ya que es día de obligación siendo un Domingo. Solamente necesitaríamos confesarnos otra vez, si este sacramento se recibió temprano en la cuaresma o en la Pascua, o si estamos en pecado mortal en el día de la fiesta. La Hora de la Misericordia Las Tres de la Tarde Oraciones. "Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros." "Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Vos confío." Según el diario de Santa María Faustina Kowalska. "Yo te recuerdo hija mía que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma." "A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en MI desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión." Novena a la Divina Misericordia DESEO- dijo el Señor a Sor Faustina- que durante esos nueve días lleves a las almas a la fuente de mi misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de mi misericordia. Y a todas estas almas yo las introduciré en la casa de mi Padre (…) Cada día pedirás a mi Padre las gracias para estas almas por mi amarga pasión. La novena a la Divina Misericordia comienza el Viernes Santo. La novena consiste en rezar la Coronilla de la Divina Misericordia, la que presentamos es la novena particular que Jesús le dio a Sor Faustina que también se puede rezar. CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DE LA MISERICORDIA El Señor Jesús desea que ese día la imagen de la Misericordia sea bendecida solemnemente y venerada en público, es decir, litúrgicamente; que los sacerdotes hablen a las almas de esta inmensa e insondable misericordia de Dios. Los fieles, para recibir estos grandes dones con los cuales el Señor Jesús desea colmar a cada hombre y a toda la humanidad, tienen que estar en el estado de la gracia santificante (después de confesarse), cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia, es decir, confiar en Dios y amar activamente al prójimo, y beber de la Fuente de Vida, es decir, recibir la santa Comunión. De acuerdo con el deseo del Señor Jesús, la fiesta ha de celebrarse el primer domingo después de Pascua, lo que indica una estrecha relación que hay entre el misterio de redención y esta fiesta. La liturgia de ese día alaba con la máxima plenitud a Dios en el misterio de su misericordia. PRIMER DÍA Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas. Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo. Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA SEGUNDO DÍA Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad. Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo. Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA TERCER DÍA Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura. Jesús misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedas a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre celestial. Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su dolorosa pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA CUARTO DÍA Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia. Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen, pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA QUINTO DÍA Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi pasión. Jesús misericordiosísimo que eres la bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia. Padre eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA SEXTO DÍA Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes. Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad. Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan. Bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA SÉPTIMO DÍA Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte. Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte. Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA OCTAVO DÍA Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi justicia. Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia. Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén. CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA NOVENO DÍA Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia. Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo. Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén. (1209-1229) Los Últimos Tiempos ¿Por que Cristo le dio énfasis en estos tiempos a una doctrina, La Divina Misericordia, que ha sido parte del patrimonio de la Fe desde el principio, así como pedir una nueva expresión devocional y litúrgica de ella? En las revelaciones de Sor Faustina Jesús responde esta pregunta, conectándola a otra doctrina, a la que también se le da poca importancia, esta es la de la Segunda Venida. En los Evangelios el Señor nos muestra como su primera venida fue en humildad, como un Servidor, para liberar al mundo del pecado. Sin embargo, Él promete regresar en gloria a juzgar al mundo en el amor, como claramente lo dice en su discurso del Reino en los capítulos 13 y 25 de Mateo. Entre estas dos venidas tenemos el final de los tiempos o la era de la Iglesia, en la que la Iglesia ministra le reconciliación hasta el gran y terrible Día del Señor, el día de la Justicia Divina. Todo católico debe estar familiarizado con las enseñanzas de la Iglesia con respecto a este tema, contenido en los párrafos 668 y 679 del Catecismo de la Iglesia Católica. Solo en el contexto de una revelación pública como es enseñado por el Magisterio podemos situar las palabras de la revelación privada dada a Sor Faustina. "Prepararás al mundo para Mí última venida." (Diario 429) "Habla al mundo de mi Misericordia….Es señal de los últimos tiempos después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia." (Diario 848) "Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia." (Diario 965) "Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita." (Diario 1160) Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia". (Diario 1588) "Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia". (Diario 1146) Además de estas palabras de Nuestro Señor la hermana Faustina nos da las palabras de la Madre de Misericordia, la Santísima Virgen María. "Tu debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su segunda venida. Él vendrá, no como una Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh que terrible es ese día. Establecido está ya es el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante este día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia." (Diario 635) Está claro, que, como en el mensaje de Fátima, la urgencia aquí es la urgencia del Evangelio, "arrepiéntanse y crean". El tiempo exacto es del Señor. Sin embargo, es también claro que hemos alcanzado una etapa crítica de los últimos tiempos que comenzaron con el nacimiento de la Iglesia. Por esto el Papa Juan Pablo II se refirió a "una función especial" asignada a él por Dios "en la presente situación del hombre, la Iglesia y del mundo" en la consagración de 1981 del Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza, Italia. En su encíclica sobre el Padre, él nos urge a "implorar la Misericordia de Dios para la humanidad en estos tiempos de la historia…para suplicar por ella en estos tiempos difíciles y críticos de la historia de la Iglesia y del mundo mientras nos acercamos al final del segundo milenio." (Eníclica Rico en Misericordia 15) LETANIAS A LA MISERICORDIA DIVINA Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Jesucristo, óyenos: Jesucristo escúchanos. Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, que sois Un solo y verdadero Dios, ten piedad De nosotros. * EN TÎ CONFÎO 1.- Jesús, Rey de Misericordia, que has redimido el mundo.* 2.- Jesús, Rey de Misericordia, por quien todas las cosas fueron creadas.* 3.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos has santificado.* 4.-Jesús, Rey de Misericordia, que nos revelasteis el misterio de La Santísima Trinidad.* 5.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos manifestasteis la Omnipotencia de Dios.* 6.- Jesús, Rey de Misericordia, que te manifiestas en la creación de los espíritus celestiales.* 7.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos formasteis de la nada.* 8.- Jesús, Rey de Misericordia, que abrazas todo el universo.* 9.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos das la vida eterna.* 10.-. Jesús, Rey de Misericordia, que nos proteges del castigo merecido.* 11.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos libras de la miseria del pecado.* 12.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos concedes la justificación en el verbo encarnado.* 13.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos concedes misericordia por Tus Santas llagas.* 14.- Jesús, Rey de Misericordia, que brota de Tu Santísimo Corazón.* 15.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos distes a la Santísima Virgen como Madre de Misericordia.* 16.- Jesús, Rey de Misericordia, por la cual has sufrido Tu encarnación, Pasión y Muerte.* 17.- Jesús, Rey de Misericordia, por medio de la cual ayudas a todos, en todas partes y siempre.* 18.- Jesús, Rey de Misericordia, por la cual nos has prevenido con Tus Gracias.* 19.- Jesús, Rey de Misericordia, la que nos has manifestado revelándonos los Misterios Divinos.* 20.- Jesús, Rey de Misericordia, la que manifestastes instituyendo Tu Santa Iglesia.* 21.- Jesús, Rey de Misericordia, que habiendo instituido los Santos Sacramentos, nos abristes Los torrentes de Tus Gracias.* 22.- Jesús, Rey de Misericordia, por la que nos has obsequiado con los Santos Sacramentos del Bautismo y de la Penitencia.* 23.- Jesús, Rey de Misericordia, por la que nos has obsequiado con la Santísima Eucaristía y el Sacerdocio* 24.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos has llamado a Nuestra Santa Fe.* 25.- Jesús, Rey de Misericordia, que la manifiestas por la conversión de los pecadores.* 26. Jesús, Rey de Misericordia, que la manifiestas iluminando a los fieles.* 27.- Jesús, Rey de Misericordia, que la revelas por la santificación de los justos.* 28.- Jesús, Rey de Misericordia, que llevas a los santos a la cumbre de la santidad.* 29.- Jesús, Rey de Misericordia, la que brota de Tus Santas llagas.* 30.- Jesús, Rey de Misericordia, la que brota de Tu Santísimo Corazón.* 31.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres consuelo de los enfermos y afligidos.* 32.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres el único consuelo de los corazones afligidos.* 33.- Jesús, Rey de Misericordia, que das esperanzas a las almas que se hallan en desesperación.* 34.- Jesús, Rey de Misericordia, que acompañas a todos los hombres siempre y en todas partes.* 35.- Jesús, Rey de Misericordia, que nos colmas con el torrente de Tus Gracias.* 36.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres el refugio de los moribundos.* 37.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres el consuelo de las almas del purgatorio.* 38.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres la Corona de todos los Santos.* 39.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres el gozo celestial de los que se salvan.* 40.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres la fuente inagotable de los milagros.* 41.- Jesús, Rey de Misericordia, que eres la salvación del mundo entero.* Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Escúchanos Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros. Las Misericordias de Dios, son más grandes que todas sus obras. Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre. ALABANZAS A LA DIVINA MISERICORDIA El Amor de Dios es la flor; La Misericordia el fruto. Que el alma titubeante lea estas consideraciones sobre la Misericordia Divina y recobre la confianza. Misericordia Divina, que brotas del seno del Padre, en Ti confío. Misericordia Divina, supremo atributo de Dios, en Ti confío. Misericordia Divina, misterio incomprensible, en Ti confío. Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad, en Ti confío. Misericordia Divina, humano o angélico, en Ti confío. Misericordia Divina, de donde brotan vida y felicidad, en Ti confío. Misericordia Divina, más sublime que los cielos, en Ti confío. Misericordia Divina, manantial de milagros y maravillas, en Ti confío. Misericordia Divina, abrazando todo el universo, en Ti confío. Misericordia Divina, que bajas a la tierra en la Persona del Verbo Encamado, en Ti confío. Misericordia Divina, que manaste de la herida abierta en el Corazón de Jesús, en Ti confío. Misericordia Divina, enclaustrada en el Corazón por nosotros, y especialmente por los pecadores, en Ti confío. Misericordia Divina, insondable en la institución de la Sagrada Hostia, en Ti confío. Misericordia Divina, que fundaste la Santa Iglesia, en Ti confío. Misericordia Divina, presente en el Sacramento del Santo Bautismo, en Ti confío. Misericordia Divina, en la justificación de nosotros por Jesucristo, en Ti confío. Misericordia Divina, que nos acompañas a lo largo de la vida, en Ti confío. Misericordia Divina, que nos abrazas, especialmente a la hora de la muerte, en Ti confío. Misericordia Divina, por quien recibimos el don de la inmortalidad, en Ti confío. Misericordia Divina, siempre a nuestro lado en cada instante de nuestra vida, en Ti confío. Misericordia Divina, escudo protector de las llamas infernales, en Ti confío. Misericordia Divina, por quien se convierte el pecador empedernido, en Ti confío. Misericordia Divina, que dejas atónitos a los ángeles; inasequible también a los santos, en Ti confío. Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios, en Ti confío. Misericordia Divina, que nos rescatas de toda miseria, en Ti confío. Misericordia Divina, manantial de felicidad y gozo, en Ti confío. Misericordia Divina, que de la nada nos trajiste a la existencia, en Ti confío. Misericordia Divina, que rodeas con Tus brazos toda obra de Sus manos, en Ti confío. Misericordia Divina, que presides toda la obra de Dios, en Ti confío. Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos, en Ti confío. Misericordia Divina, dulce consuelo de los corazones angustiados, en Ti confío. Misericordia Divina, única esperanza de los desesperados, en Ti confío. Misericordia Divina, remanso de corazones, paz en la turbulencia, en Ti confío. Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas, en Ti confío. Misericordia Divina, esperanza renovada, perdida ya toda esperanza, en Ti confío. Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu bondadosa mirada y aumenta Tu misericordia en nosotros para que en los momentos difíciles, no nos desalentemos ni nos desesperemos, sino que, con la máxima confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es Amor y Misericordia. Oh incomprensible e infinita Misericordia Divina, ¿quién podrá adorarte como Te mereces. Eres la dulce esperanza del pecador. Uníos estrellas, mar y tierra en un sólo himno y cantad a coro, con vuestra mejor voz, la misericordia Divina, cuya comprensión no se nos alcanza. (11, 296-297).

Historia de San Expedito San Expedito era un militar romano que vivió a principios del siglo IV, comandante de una legión romana en la época del emperador Dioclesiano. Cuenta la leyenda que en el momento de su conversión, tocado por la gracia de Dios, resuelve cambiar su vida y convertirse al cristianismo, ya que lo había conmovido profundamente la actitud de los cristianos al enfrentar la muerte. Fue entonces que se le apareció el espíritu del mal en forma de cuervo y el cuervo le gritaba "cras...! cras...! cras...!" que en latín significa "mañana...mañana...mañana... Esta decisión déjala para mañana! No tengas apuro! Espera para tu conversión!" Pero San Expedito pisoteando al cuervo gritó "Hoy! Nada de postergaciones!" Es por eso que San Expedito es un Santo que atiende los casos urgentes, en este mismo momento, los casos que, de producirse una demora, habría un gran perjuicio. Pero este Santo Patrono Expedito, no atiende para ser venerado, sino que en acción de gracias, nos acerquemos a Dios, sin postergaciones, siguiendo su ejemplo. Es conocido como uno de los abogados de las causas imposibles, junto con Santa Rita y San Judas Tadeo, a quienes también se les suele invocar en estos casos. También ha pasado a ser patrono de las personas que quieren obtener una gracia por una causa perdida, pero la necesitan inmediatamente Oracion a San Expedito Mi San Expedito de las causas justas y urgentes, intercede por mi junto a Nuestro Señor Jesuscristo, para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción y desesperanza. Mi San Expedito tú que eres el Santo guerrero. Tú que eres el Santo de los afligidos. Tú que eres el Santo de los desesperados. Tú que eres el Santo de las causas urgentes, protégeme, ayúdame, otorgándome: fuerza, coraje y serenidad. ¡Atiende mi pedido! (hacer el pedido). Mi San Expedito, ayúdame a superar estas horas difíciles, protégeme de todos los que puedan perjudicarme, protege a mi familia, atiende mi pedido con urgencia. Devuélveme la Paz y la tranquilidad. ¡Mi San Expedito! Estaré agradecido por el resto de mi vida y propagaré tu nombre a todos los que tienen Fe. Muchas Gracias. Padre Nuestro, Ave María y Credo. Novena a San Expedito [Se debe rezar durante 9 días] Señor, ten piedad de mí. Jesucristo, ten piedad de mí. Señor, ten piedad de mí. Jesucristo, óyenos. Jesucristo, escúchanos. Padre Celestial, que sos Dios, ten piedad de mí. Dios Espíritu Santo, ten piedad de mí. Santa María, Reina de los Mártires, ruega por mí. San Expedito, invencible atleta de la Fe, ruega por mí. San Expedito, fiel hasta la muerte, ruega por mí. San Expedito, que todo perdiste para ganar a Jesús, ruega por mi. San Expedito, que fuiste atormentado, ruega por mi. San Expedito, que pereciste gloriosamente por la espada, ruega por mi. San Expedito, que recibiste del Señor la Corona de Justicia que prometió a los que le aman, ruega por mi. San Expedito, auxilio de los que pierden cosas, ruega por mi. San Expedito, patrono de la juventud, ruega por mi. San Expedito, auxilio de los estudiantes, ruega por mi. San Expedito, modelo de soldado, ruega por mi. San Expedito, patrono de los viajeros, ruega por mi. San Expedito, salvación de los enfermos, ruega por mi. San Expedito, consolador de los aflijidos, ruega por mi. San Expedito, apoyo fiel de los que esperan en vos, ruega por mi. San Expedito, yo te suplico, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ven a mi auxilio. Jesús, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdóname Señor. Jesús, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchame Señor. Jesús, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de mi Señor. Jesús, óyeme. Jesús, escucha mi oración. Que mi voz llegue a ti, Señor. Padrenuestro, Avemaría y Gloria. ORACION A SAN EXPEDITO PARA VENCER LAS PRUEBAS ¡Señor Jesús acudo a tu auxilio! ¡Virgen Santísima socórreme! San Expedito, tu que lleno de valor abriste tu corazón a la gracia de Dios y no te dejaste llevar por la tentación de postergar tu entrega, ayúdame a no dejar para mañana lo que debo hacer hoy por amor a Cristo. Ayúdame desde el cielo a renunciar a todo vicio y tentación con el poder que Jesús me da. Que sea yo diligente, valiente y disciplinado al servicio del Señor, y no me acobarde ante las pruebas. Tú que eres el santo de las causas urgentes, te presento mi necesidad (intención). Sobre todo te pido que intercedas por mi para que persevere en la fe, y así llegue al gozo del cielo con Cristo, con la Virgen María, los ángeles y los santos. Amén. Amigos, cierros los comentarios para evitar que personas creyentes o no creyentes puedan ser ofendidas... Fuente: http://www.san-expedito.com.ar/historiasanexpedito.php Las imagenes las saque de aquí: http://www.san-expedito.com.ar/imagenessanexpedito.php
Acá les dejo la biografía de San Felipe, el Santo de mi nombre. Nacido en Betsaida (Galilea), junto al Lago de Genesaret y murió en Hierápolis (Grecia) o Cesárea (Filipos). La Fiesta del Apóstol se celebra en la Iglesia Romana el 3 de mayo (junto con la de Santiago el Menor), y en la Iglesia Ortodoxa Griega el 14 de noviembre. Felipe también era seguidor de Juan el Bautista y estaba con él cuando lo señaló a Jesús como el Cordero de Dios. Fue el quinto apóstol y llamado por el mismo Jesús a que lo siguiera y luego de ese llamado, trajo consigo a su amigo Bartolomé (Natanael). Su nombre en el Evangelio aparece en Mateo, 10, 2-4; Marcos, 3, 14-19; Lucas, 6, 13-16. Juan 1, 43-45; 6, 5-7; 12, 21-23; 14, 8-9 y Hechos 1, 13. Según los relatos de los Evangelios podemos ver a Felipe como un hombre cándido, timorato pero de mente sensata. Al pertenecer al Colegio Apostólico (Hechos) va a predicar Hierápolis (hoy Turquía) que pertenecía antiguamente a Grecia y en la cual muere en edad avanzada. La tradición no se pone de acuerdo, se dice que tuvo dos hijas que llegaron vírgenes a la vejez y están enterradas junto a él según la carta de San Víctor en el año 189 dirigida a Polícrates de Éfeso. En los Hechos 21, 8-9 refiera a cuatro hijas “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, estuvimos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban”. Aquí hay una de las confusiones, quizás este sea el Felipe Evangelista que se supone que muere en Cesarea y Felipe el Diácono el de Hierápolis, existiendo dos de ellos diferentes. En el libro apócrifo “Hechos de Felipe” refiere a que el apóstol murió en la región de Asia y sus restos enterrados en Hierápolis Según la tradición los restos fueron más tarde trasladados a Constantinopla y de allí a la iglesia de los Dodici Apostoli de Roma. Existiendo en la actualidad dos tumbas de un mismo apóstol o bien de dos "Felipes" diferentes. Felipe era natural de Betsaida, en el Lago de Genesaret (Juan 1, 44). También él estaba entre los que rodeaban al Bautista cuando éste señaló por primera vez a Jesús como el Cordero de Dios. Al día siguiente de la llamada de Pedro, cuando estaba a punto de partir para Galilea, Jesús se encontró con Felipe y le llamó al Apostolado con las palabras, “Sígueme”. Felipe obedeció la llamada, y poco después trajo a Natanael como nuevo discípulo (Juan 1, 43-45). Con ocasión de la selección y envío de los doce, Felipe está incluido entre los Apóstoles propiamente dichos. Su nombre figura en el quinto lugar de las tres listas (Mateo, 10, 2-4; Marcos, 3, 14-19; Lucas, 6, 13-16) detrás de las dos parejas de hermanos, Pedro y Andrés, Santiago y Juan. El Cuarto Evangelio registra tres episodios referentes a Felipe que ocurrieron durante la vida pública del Salvador: Antes de la milagrosa alimentación de la multitud, Cristo se vuelve a Felipe con la pregunta: “¿Cómo vamos a comprar pan para que coman estos?” a lo que responde el Apóstol: “Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco” (6, 5-7). Cuando algunos paganos en Jerusalén vienen a Felipe y le expresan su deseo de ver a Jesús, Felipe informa del hecho a Andrés y luego ambos llevan la noticia al Salvador (12, 21-23). Cuando Felipe, después de que Cristo hubiera hablado a sus Apóstoles de conocer y ver al Padre, le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”, recibe la respuesta: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (14, 8-9). Estos tres episodios nos proporcionan un esbozo consistente de la personalidad de Felipe como hombre ingenuo, algo tímido, de mente juiciosa. Ninguna característica adicional se da en los Evangelios ni en los Hechos, aunque se le menciona en esta última obra (1, 13) como perteneciente al Colegio Apostólico. La tradición del Siglo II referente a él es insegura, tanto más cuanto que se registra una tradición similar respecto a Felipe el Diácono y Evangelista – un fenómeno que debe ser resultado de una confusión causada por la existencia de dos Felipes. En su carta a San Víctor, escrita hacia 189-98, el obispo Polícrates de Éfeso menciona entre las “grandes lumbreras”, a quienes el Señor buscará “el último día”, a “Felipe, uno de los Doce Apóstoles, que está enterrado en Hierópolis con sus dos hijas, que llegaron vírgenes a la vejez”, y una tercera hija, que “llevó una vida en el Espíritu Santo y descansa en Éfeso”. Por otro lado, según el Diálogo de Cayo, dirigido contra un montanista llamado Proclo, éste afirmó que “hubo cuatro profetisas, las hijas de Felipe, en Hierópolis en Asia donde aún está situada su tumba y la de su padre”. Los Hechos de los Apóstoles (21, 8-9) en realidad mencionan cuatro profetisas, las hijas del diácono y “Evangelista” Felipe, como viviendo entonces en Cesarea con su padre, y Eusebio, que da los extractos arriba citados (Hist. Eccl., III, xxxii), refiere a éste último la afirmación de Proclo. La afirmación del obispo Polícrates tiene en sí misma más autoridad, pero es extraordinario que se mencione a tres hijas vírgenes del Apóstol Felipe (dos enterradas en Hierópolis), y que el diácono Felipe haya tenido también cuatro hijas, y que se diga que hayan sido enterradas en Hierópolis. Aquí también quizá debemos suponer que se haya producido una confusión entre los dos Felipes, aunque es difícil decidir cuál de los dos, el Apóstol o el diácono, fue enterrado en Hierópolis. Muchos historiadores modernos creen que fue el diácono; sin embargo, es posible que el Apóstol fuera enterrado allí y que el diácono también viviera y trabajara allí y fuera allí enterrado con tres de sus hijas y que estas fueran después erróneamente consideradas como hijas del Apóstol. Los apócrifos “Hechos de Felipe”, que son, sin embargo, puramente legendarios y un tejido de fábulas, también se refieren a la muerte de Felipe en Hierópolis. Los restos del Felipe que fue enterrado en Hierópolis fueron más tarde trasladados, (como los del Apóstol) a Constantinopla y de allí a la iglesia de los Dodici Apostoli de Roma. La fiesta del Apóstol se celebra en la Iglesia Romana el 1 de Mayo (junto con la de Santiago el Menor), y en la Iglesia Griega el 14 de noviembre. Sepan entender que cierro los comentarios por algunas personas que con su comentario ofenden la creencia de otra persona, sea o no creyente. Gracias por pasar por mi post, si deseas darme una sugerencia con gusto leere los mensajes que me envien. Rezo "Padre, a Ti que hiciste de San Felipe un apóstol y un seguidor de tu Hijo Jesucristo, te pedimos, por su intercesión, la gracia del Espíritu Santo. Concédenos la fortaleza necesaria para superarnos siempre, ayúdanos a propiciar la salud de nuestro cuerpo y a esforzarnos para vivir en gracia. Haz que siempre sepamos aprovechar bien nuestro tiempo. Ayúdanos a hacer bien las cosas desde la primera vez. Danos, por los méritos de San Felipe Apóstol, la gracia de estado que más necesitemos. Te lo pedimos, por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor." Fuente: http://www.brigadalogistica.mil.co/?idcategoria=198393 Fuente del rezo: Fuentes de las imagenes: http://www.brigadalogistica.mil.co/?idcategoria=198393http://www.arquidiocesiscali.org/parroquias.shtml?apc=b---%3B5%3B-%3B-%3B&x=948http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/3924.htm