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AbelS12

Usuario (Argentina)

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Agustín Laje denunciado por agredir a Legisladora del MST
Agustín Laje denunciado por agredir a Legisladora del MST
OfftopicporAnónimo11/14/2016

GIF Hace unos días debatieron Agustín Laje con Luciana Echevarría: link: https://www.youtube.com/watch?v=5MOzSznNI7c Ahora la legisladora salió en otro medio, no a debatir, sino a hacer un monólogo mostrando solamente su visión, victimizándose y atacando a Agustín Laje declarando haberse sentido agredida, cuando esto nunca pasó. link: https://www.youtube.com/watch?v=nw9wpluJBZA El descargo de Agustín Laje: Opinen. GIF GIF

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¿Y si Clint Eastwood tuviera razón? Una sociedad adolescente
OfftopicporAnónimo11/21/2016

El irresistible avance de la corrección política es una señal muy potente que nos advierte de la infantilización de la sociedad occidental, reflejada con pavorosa nitidez en su universidad, de donde precisamente proviene. En la genial novela de de Philip Roth, La mancha humana, la vida del decano universitario Coleman Silk se desmorona tras interesarse por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?” pregunta en el aula. Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en sus palabras, puesto que jamás había visto al estudiante, Silk es acusado de racista, cesado como decano y despedido. Sin otra universidad dispuesta a contratarlo, su economía familiar se deteriora rápidamente. Padece el rechazo de la comunidad, el repudio de amigos y conocidos y, en el colmo de la desdicha, su esposa sufre una apoplejía a causa del estrés y fallece. Aunque el decano Silk sea un personaje de ficción, Philip Roth refleja las vivencias de infinidad de profesores norteamericanos censurados o expulsados de las universidades porque sus discursos, o siquiera sus apreciaciones, turbaban a un alumnado cada vez más sobreprotegido e infantilizado. Porque no se ajustaban a lo políticamente correcto. ¿Universidades o jardines de infancia? Hace poco más de dos años, según realtó Judith Shulevitz, estudiantes de la Universidad de Brown organizaron un debate abierto sobre agresiones sexuales. Inmediatamente, otro grupo de alumnos, temeroso de que los intervinientes pudieran exponer ciertas ideas “negativas”, protestó ante la dirección argumentando que la universidad debía ser un “espacio seguro” donde nada avivara los traumas de las víctimas. Las autoridades académicas no cancelaron el acto, pero pusieron a disposición de los asistentes su propio "espacio seguro": una sala contigua donde cualquiera pudiera acudir para recuperarse de algún punto de vista turbador, y, si se sentía con fuerzas, regresar al debate. La estancia estaba equipada con cuadernos para colorear, juegos de plastilina, cojines, música relajante, mantas, galletas, chuches, incluso un video relajante en el que aparecían perritos jugando. También contaba con personal cualificado para atender posibles traumas. Cuando el evento finalizó, dos docenas de personas habían pasado por esta sala, una de las cuales explicó: "me sentía bombardeada por unos puntos de vista que van en contra de mis creencias más íntimas". En otra ocasión, un profesor del Columbia College recomendó la visita a una interesante exposición de arte samurai japonés. Inmediatamente, uno de sus estudiantes protestó airadamente, tachando su sugerencia de políticamente incorrecta porque podía herir la sensibilidad de los alumnos chinos. Obviamente, la objeción era absurda; la invasión de China por el ejército imperial japonés había finalizado setenta años atrás. Sin embargo, para el estudiante el tiempo transcurrido era irrelevante. Siguiendo su lógica, el arte alemán ofendería en Francia, el francés en España por la invasión napoleónica, o el español en Flandes. Otro caso llamativo es el del ex presidente de la Universidad de Harvard, el economista Larry Summers, que tuvo la desgraciada ocurrencia de publicar un estudio donde mostraba que el coeficiente de inteligencia de los hombres presenta una dispersión, una varianza mayor que el de las mujeres, planteando como hipótesis que este hecho podía influir en la asignación de puestos de trabajo en las escalas más altas y más bajas. Automáticamente fue acusado de machista y, tras una durísima campaña en su contra, Summers se vio obligado a dimitir en 2006. Del oscurantismo a la ignorancia El calvario de todos estos profesores ilustra la plaga de la corrección política, una moda que invade los campus universitarios del mundo desarrollado, constituyendo una asfixiante censura que, en no pocas ocasiones, provoca dramas absurdos perfectamente evitables. Lo peor, con todo, es que condena a la sociedad al oscurantismo, a la ignorancia. Al fin y al cabo, Summers sólo podría haberse ahorrado el calvario falseando los resultados de su investigación, adaptándolos a la “realidad” de lo políticamente correcto o, sencillamente, renunciando a investigar. Por su parte, el profesor de Columbia debería pensárselo dos veces antes de recomendar exposiciones de arte a sus alumnos puesto que todas, de alguna manera, herirán la sensibilidad de alguien. En cuanto a los estudiantes de la Universidad de Brown, para evitar sobresaltos tendrían que renunciar a organizar debates abiertos. El irresistible avance de la corrección política es una señal muy potente que nos advierte de la infantilización de la sociedad occidental, reflejada con pavorosa nitidez en su universidad, de donde precisamente proviene. Tanto despropósito llevó a Richard Dawkins, profesor de biología evolutiva de la Universidad de Cardiff a advertir a sus estudiantes, con indisimulada indignación: "La universidad no puede ser un 'espacio seguro'. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes que se ofenden por escuchar opiniones contraria a las suyas, quizá no estén preparados para venir a la universidad". La corrección política es producto de ese pensamiento infantil que cree que el monstruo desaparecerá con solo cerrar los ojos. Pero la maduración personal consiste justo en lo contrario, en descubrir que el mundo no es siempre bello ni bueno, en la toma de conciencia de que el mal existe, en llegar a aceptar y encajar la contrariedad, el sufrimiento. Y, por supuesto, en aprender a rebatir los criterios opuestos. En su esfuerzo por hacer sentir a todos los estudiantes cómodos y seguros, a salvo de cualquier potencial shock, las universidades están sacrificando la credibilidad y el rigor del discurso intelectual, remplazando la lógica por la emoción y la razón por la ignorancia. En definitiva, están impidiendo que sus alumnos maduren. La trampa del “espacio seguro” Cuando se designa unos espacios universitarios como seguros, implícitamente se está marcando otros como inseguros y, por lo tanto, tarde o temprano habrá que “asegurarlos”, hasta que cualquier opinión desconcertante quede prohibida en todo el campus. Y, si esto es válido para la universidad, ¿por qué no trasladarlo a la sociedad en su conjunto? Así, la represión se extiende como mancha de aceite, prohibiendo palabras, términos, actitudes, estableciendo una siniestra policía del pensamiento. Desde el punto de vista conceptual, la corrección política es incongruente, cae por su propio peso. Dado que no todo el mundo opina igual ni posee la misma sensibilidad, no es posible separar con rigor lo que es ofensivo de lo que no lo es, establecer una frontera objetiva entre lo políticamente correcto y lo incorrecto. Hay personas que no se ofenden nunca; otras, sin embargo, tienen la sensibilidad a flor de piel. La ofensa no está en el emisor sino en el receptor, Así, en la práctica, es la autoridad quien acaba dictaminando lo que es políticamente correcto y lo que no. Y lo hace, naturalmente, a favor del establishment y de los grupos de presión mejor organizados. La corrección política es una forma de censura, un intento de suprimir cualquier oposición al sistema. Y es además ineficaz para afrontar las cuestiones que pretende resolver: la injusticia, la discriminación, la maldad. No es más que un recurso típico de mentes superficiales que, ante la dificultad de abordar los problemas, la fatiga que implica transformar el mundo, optan por cambiar simplemente las palabras, por sustituir el cambio real por el lingüístico. Lo expresó de forma certera el defensor de los derechos civiles W. E. B. Du Bois en 1928. Tras ser recriminado por un joven exaltado por usar la palabra "negro", Du Bois respondió: "Es un error juvenil confundir los nombres con las cosas. Las palabras son sólo signos convencionales para identificar objetos o hechos: son estos últimos los que cuentan. Hay personas que nos desprecian por ser negros; pero no van a despreciarnos menos por hacernos llamar 'hombres de color' o 'afroamericanos'. No es el nombre... es el hecho". En efecto, ni la discriminación, ni el racismo, ni cualquier otro problema, se resuelven por cambiar los nombres. Como mucho, se logra tranquilizar la mala conciencia de algunos. Y el resultado es... Donald Trump Hay mucha gente en el mundo, que, al parecer, carece de la madurez emocional o de la capacidad intelectual para escuchar una opinión política que se aparte de sus convicciones sin considerarla un insulto personal. Al poner los sentimientos por encima de los hechos, de las razones, cualquier opinión válida puede ser desactivada tachándola de racista, sexista, discriminatoria. Puede que a estas personas la corrección política les haga sentirse más cómodos, pero a costa de instaurar la cultura del miedo en los demás. Clint Eastwood declaró: "Secretamente, todo el mundo se está hartando de la corrección política, del peloteo. Estamos en una generación de blandengues; todos se la cogen con papel de fumar". Aun así no era plenamente consciente del peligro que se avecinaba: tarde o temprano el virulento efecto péndulo invierte las magnitudes, la gente acaba hastiada de tanta censura, y como reacción... vota a Donald Trump. Renunciar al libre discurso, al libre pensamiento, para evitar herir la sensibilidad de algunos es peor que estúpido: es peligroso porque pone en cuestión los principios de la democracia. Debemos ser respetuosos con todo el mundo, por supuesto. Pero también expresar con libertad nuestras ideas y argumentos. Si alguien se molesta, se rasga las vestiduras, es muy probable que esté mostrando su talante inmaduro, su carácter infantil e intolerante. Lo advirtió George Orwell en su novela 1984: "La libertad es el derecho de decir a la gente aquello que no quiere oír". GIF GIF

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[Nos Mienten] ¿Cuánto aumenta la carne el riesgo de cáncer?
[Nos Mienten] ¿Cuánto aumenta la carne el riesgo de cáncer?
Salud BienestarporAnónimo10/27/2015

GIF Como ya sabemos después de años de estudios, la carne fue incluida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su lista de agentes que pueden causar cáncer. GIF La organización colocó a las carnes procesadas en la primera de las cinco categorías en las que agrupa a los posibles agentes cancerígenos, junto al tabaco y el asbesto. Las carnes procesadas son todas aquellas que han sido curadas, ahumadas o a las que se les haya agregado sal o preservantes. Sin embargo, las otras carnes rojas fueron colocadas en la segunda categoría –"sustancias probablemente cancerígenas"– pues, según la organización, la evidencia de su vínculo con la enfermedad "todavía es limitada". GIF Por lo que las carnes rojas solo son consideradas por los expertos como "potencialmente cancerígenas" (como básicamente todo lo que conocemos jajaja). El riesgo original es bastante pequeño, lo que significa que incluso con ese aumento se trata de un riesgo menor. Para nada comparable, por ejemplo, al del humo del tabaco. GIF Hay que destacar además el alto valor nutricional de la carne, que es rica en hierro, zinc y vitamina B12. Lo que seguramente explica por qué los expertos no están recomendando renunciar completamente a las carnes procesadas, sino consumirlas con moderación. La inclusión de las carnes procesadas entre los cancerígenos de categoría uno no significa que comerse un sándwich de tocineta sea tan peligroso como fumar. Para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer de colon debido a su consumo de carne procesada es aún pequeño, pero es un riesgo que aumenta mientras más carne se consuma. Como sucede con todos los excesos. GIF Según la OMS, la evidencia apunta a que el consumo de 100 gramos de carne roja por día aumenta el riesgo de cáncer en 18%. Pero la organización reconoció que, por el momento, esta evidencia es limitada. Y algunos expertos reaccionaron con cautela al informe de la OMS. La organización británica Panel de Asesoría sobre el consumo de Carne, por ejemplo, dijo este lunes que "ningún alimento te da cáncer". GIF Y, para apoyar su punto señaló que algunos estudios muestran que las tasas de incidencia de cáncer entre vegetarianos y consumidores de carnes son similares. En definitiva, para un individuo, el riesgo continúa siendo pequeño. La prioridad principal para prevenir el cáncer continúa siendo parar de fumar, mantener un peso corporal normal y evitar un alto consumo de alcohol. GIF GIF

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Descubrí cuánto estrés tenés con este gráfico
Salud BienestarporAnónimo4/15/2016

Todos nos sentimos estresados de vez en cuando. Preocuparse es completamente normal y puede ser saludable en algunos casos. Para ser feliz y exitoso es importante tener control sobre tu grado de estrés. El siguiente gráfico es una guía para entender los síntomas del estrés y cómo deben ser tratados. Es parte de un estudio realizado por la British Association for Counselling and Psychotherapy y la Stress Management Society, Lee el siguiente gráfico para descubrir cuán estresado estas realmente y que hacer al respecto.

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