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Registrate y eliminá la publicidad! La mayor construcción humana visible desde el espacio: una gran montaña de basura Por: Eduardo Arcos, Viernes 31 de Octubre, 2008 No, la Muralla China no es el objeto más grande que se puede ver desde el espacio, de hecho no se puede ver. En realidad esa distinción está relacionada con aquello que el Agente Smith le dijo a Morpheus en The Matrix: “los humanos son una plaga”. Y es que la mayor construcción humana visible desde el espacio era un vertedero de basura llamado Fresh Kills en Staten Island (New York), también conocido como “la mayor acumulación de desperdicios en la historia de la humanidad”. En 2001 alcanzaba los 70 metros de altura antes que fuera cerrado por toda clase de presiones de grupos ambientalistas, apoyadas por la Agencia de Protección Ambiental del Estado. Fresh Kills ocupaba un área de 890 hectareas, y ahora se está convirtiendo en un parque público. El área de Fresh Kills, aguarda hoy por un mejor destino, hasta convertirse en uno de los parques públicos más grandes de la ciudad, luego de la finalización de la evaluación del uso de suelos. El nuevo Parque de Fresh Kills, tendrá una extensión que triplicará la superficie del Central Park. Para aquellos que se preguntan a donde se tiran los desechos que antes iban a parar a Fresh Kills, actualmente, se utiliza un sistema de procesamiento y compactado de la basura en una estación de Transferencia en Staten Island, desde donde parten los contenedores sellados cargados en un ferrocarril hasta el vertedero de residuos Allied, situado en Carolina del Sur. Atrás quedaron los tiempos en que llegaban a Fresh Kills unos veinte barcos cargados con 650 toneladas de basura a diario. Un despliegue monumental para construir un vertedero que afortunadamente pasó a la historia. Nota: The Book of General Ignorance, es un libro escrito por los británicos John Lloyd y John Mitchinson, con el fin de desmitificar las ideas falsas, errores y malentendidos de la historia del conocimiento, una especie de explicación acerca de los datos inexactos que circulan por nuestro planeta. (Más información en Wikipedia, en inglés) FUENTE <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! Un pueblo que vota pero no elige Benytsa González YVKE, Últimas Noticias El sistema electoral de Estados Unidos, instituido hace 200 años, ha enfrentado muchas críticas por ser considerado complicado, arcaico y, por definición, poco democrático. Tales observaciones se acentuaron luego de las elecciones de 2000, cuando George Bush le ganó la presidencia a Al Gore, pese a que el demócrata triunfó en la elección popular por 300 mil votos. La mayor de las críticas se refiere al carácter indirecto de los comicios. La regla democrática "una persona, un voto" no se cumple; el peso individual del sufragio se pierde en razón de la cantidad de votos electorales de cada estado. Un voto que decida un empate en California, con 55 votos electorales, no tendrá el mismo peso en Wyoming, que sólo cuenta con tres votos electorales. Por esa razón, muchas son las propuestas para llevar a cabo la reforma del sistema y, en esencia, la mayoría conlleva la eliminación de los colegios electorales y la implantación de la elección directa. Al respecto, John Sides, politólogo de la Universidad George Washington, se pregunta por qué los estados deben ser una consideración relevante cuando se piensa en la calidad de la democracia e importar más que el voto por persona. A su vez, Tom Wicker, periodista político, en el prólogo de The People’s President, dice que "podemos ser 50 estados en el Congreso, pero somos un solo pueblo en la Casa Blanca, o deberíamos serlo, y nos debe corresponder a nosotros elegir al Presidente". Participación. Algunas consideraciones relacionadas con el concurso de los ciudadanos son también base para la crítica. En principio, votar no es obligatorio y la naturaleza misma del sistema genera apatía en el electorado. Por otra parte, la participación en el acto electoral presenta algunos impedimentos. Cada estado organiza las elecciones según su criterio. Por ello, en algunos, además de tener 18 años, se deben cumplir requisitos adicionales para ejercer el voto. En otras entidades, los ciudadanos pueden inscribirse para sufragar el mismo día de las elecciones. Esto facilita la asistencia de quienes se deciden a última hora, pero también es un factor que contribuye al fraude, ya que el registro en esa fecha evita la verificación de los datos del votante. Adicionalmente, la falta de comprobación de la información suministrada por el elector permite que una persona que haya emitido su voto por correo también sufrague el día de la elección, en persona, en cualquier otra entidad. Otros casos frecuentes son los de marginación de las minorías en el ejercicio del voto. Los afroamericanos en Florida acudieron a votar en 2000 en una cantidad 75% mayor que en 1996. Sin embargo, 20% de sus votos no fueron computados alegando defectos en las boletas. En Estados Unidos, no existe un registro único de electores. No se conoce la totalidad del padrón electoral, no hay control sobre los cambios de domicilio ni sobre los falsos votantes. Candidatos. Los partidos Demócrata y Republicano no son los únicos que presentan candidaturas; otras 10 organizaciones políticas intervienen en la elección y, en esta oportunidad, tampoco es Obama el único aspirante de color a la Presidencia. Pero hacer campaña en los medios requiere de grandes cantidades de dinero, que sólo son capaces de movilizar estos partidos, financiados por grandes grupos económicos, con lo cual monopolizan la contienda. No obstante, entre vicios y críticas, la autodenominada "mayor democracia del mundo" elegirá el martes a su 44° Presidente. El voto estadounidense paso a paso. Haga click sobre la imagen para ampliarla (Tomado de: Últimas Noticias, edición del 02-11-08) VIDEO INTERESANTE SOBRE LAS ELCCIONES EN EUA: Acá esta el link: http://www.rtve.es/alacarta/player/329670.html FUENTE <a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?it=i&rnd=$RANDOM" target="_blank"><img width="728" height="90" alt="e-planning.net ad" src="http://ads.us.e-planning.net/eb/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?o=i&rnd=$RANDOM" border=0></a>
Registrate y eliminá la publicidad! Histórico voto en Uruguay por el aborto Por Mariana Carbajal Por apenas un voto, la Cámara baja aprobó el proyecto que permite a las mujeres interrumpir su embarazo hasta las 12 semanas y en casos de riesgo para la madre o malformaciones. Al rechazarse un artículo, la iniciativa debe volver al Senado, que ya lo había aprobado. En una sesión histórica y por apenas un voto de diferencia –49 del oficialista Frente Amplio contra 48 de la oposición–, la Cámara de Diputados de Uruguay reconoció el derecho de las mujeres a decidir sobre la interrupción de un embarazo hasta las 12 semanas de gestación y luego de ese plazo, en caso de riesgo de vida para la mujer y malformación fetal incompatible con la vida extrauterina. La votación terminó a la madrugada, tras dieciséis horas de acalorado debate. Pero como no se aprobó uno de los artículos en discusión –el que define a los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos–, el proyecto no obtuvo sanción legislativa y para convertirse en ley deberá volver a pasar por el Senado. Organizaciones de mujeres y sociales festejaron, pero con cierta moderación: todavía el trámite parlamentario no está cerrado y falta ver además si finalmente se concreta el anunciado veto del presidente Tabaré Vázquez. “Estamos muy felices”, dijo a PáginaI12 Lilian Abracinskas, directora de Mujer y Salud en Uruguay, una de las caras más conocidas del feminismo del país vecino, motor de las alianzas y estrategias que se tejieron en la última década para llegar a la aprobación legislativa de ayer. Se la notaba agotada. Pasó toda la noche frente al Palacio Legislativo, luego de que fueran desalojadas las barras que colmaban el recinto, con partidarias a favor y en contra de la despenalización del aborto, en la tarde del martes, a poco de iniciada la sesión en la Cámara de Diputados, tal como informó ayer PáginaI12. La votación artículo por artículo terminó pasadas las 6 de la mañana, pero alrededor de las 2 ya se había aprobado en general el proyecto. Se trata de un hecho histórico por varios motivos: en primer lugar, es la primera vez que la despenalización del aborto tiene sanción favorable de ambas cámaras de ese país: todos los artículos de la ley de salud reproductiva que se refieren al tema fueron aprobados tanto ayer en Diputados como hace un año en el Senado. Además, hubo 97 diputados en el recinto: sólo dos, uno del FA y otro del Partido Colorado, abandonaron la sala a la hora de la votación. “Nunca antes en esta Legislatura estuvieron presentes todos los integrantes de las bancadas de la oposición”, señaló a este diario Maisa Blengini, secretaria legislativa del bloque del Frente Amplio en la Cámara baja. Hubo cerca de cuarenta oradores, que expresaron sus posiciones a favor y en contra. Se dio la paradoja de que varios diputados opositores, en sus intervenciones, saludaron la intención de vetar la ley del presidente Vázquez. En cambio, desde la bancada oficialista le hicieron críticas veladas. El más claro, sin embargo, fue el diputado Luis José Gallo, de la Asamblea Uruguay, miembro informante por el oficialismo, que recordó el caso del presidente francés Valéry Giscard D’Estaing, que en la década del ’80 le dijo al papa Juan Pablo II que no vetaría la ley que legalizaba el aborto en Francia, aunque era católico porque era mandatario de un Estado laico. “No tengo por qué imponer mis convicciones personales a mis conciudadanos”, argumentó. El proyecto aprobado ayer en la Cámara de Diputados contempla el derecho de toda mujer a interrumpir un embarazo hasta las 12 semanas de gestación por “penurias económicas, sociales, familiares o etarias”. Y más allá de ese plazo, cuando corre riesgo la salud de la mujer o si el feto tiene malformaciones incompatibles con la vida extrauterina. El aborto es considerado un acto médico “sin valor comercial” y debe estar disponible tanto en servicios públicos como privados. Está previsto para los profesionales la objeción de conciencia pero deben expresarla hasta 30 días después de promulgada la ley. Si no lo hacen en ese momento, no podrán negarse a efectuar intervenciones. Se sostiene el delito de aborto en aquellos casos en que fuera practicado contra la voluntad de la mujer o en las situaciones en las que no se cumpla con lo establecido por la ley. Los 49 votos a favor provinieron de las filas del Frente Amplio. El artículo específico que despenaliza el aborto sumó 50 adhesiones. Los 48 votos contrarios fueron cosecha de la oposición. La iniciativa reconoce el derecho de toda mujer a interrumpir un embarazo. y además es una amplia ley de defensa de la salud sexual y reproductiva, que ubica al Estado como el principal responsable en garantizar su acceso a toda la población. Y establece medidas para la incorporación de la educación sexual a nivel de la enseñanza formal; para el acceso universal a servicios de planificación familia, y la prevención de infecciones de transmisión sexual, entre otras. El artículo 2º, que define a los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos, fue el único que no fue aprobado: por esta razón el proyecto deberá volver al Senado. En ese sentido, hay varias alternativas para su aprobación definitiva: puede haber una solicitud de la Cámara de Diputados para que ese artículo sea reconsiderado o que los senadores sancionen la ley sin el artículo 2º. Pero no hay plazos para que el Senado trate el proyecto, aclaró Blengini. Después entrará en juego el anunciado veto presidencial. Tabaré ha dicho y repetido que por su condición de médico no puede avalar una ley que despenalice el aborto, criminalizado en Uruguay desde 1938. Pesan en su posición las convicciones religiosas de su esposa, María Auxiliadora Delgado. El veto no es una atribución exclusiva del presidente, según la Constitución uruguaya. Tiene que firmarlo con las ministras del área involucrada (Salud y Educación). La primera, María Julia Muñoz, ya anunció que, aunque personalmente está a favor de la ley, acompañará la decisión del presidente, y, la segunda, María Simón, se ha manifestado por la despenalización. Pero aun con la venia de ambas funcionarias, el Consejo de Ministros –trece en total– podría por mayoría simple revertir el veto. En ese caso, el voto del presidente vale doble. FUENTE <a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?it=i&rnd=$RANDOM" target="_blank"><img width="728" height="90" alt="e-planning.net ad" src="http://ads.us.e-planning.net/eb/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?o=i&rnd=$RANDOM" border=0></a>
Registrate y eliminá la publicidad! En plan de intervenir para cuidar el empleo Por David Cufré El ministro de Trabajo admitió que la crisis internacional impactará en el mercado laboral argentino. Sin embargo, negó que se pudiera hablar de crisis y entregó datos que todavía muestran creación neta de puestos. Herramientas legales y políticas para resguardarlos. El balance entre creación y destrucción de puestos de trabajo en octubre, el peor mes de la crisis financiera, arrojó un resultado positivo de 0,02 por ciento. El dato lo presentó ayer el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para desmentir que la situación del empleo sea alarmante, pero también para reconocer que “empieza a haber algunos despidos, algunas tensiones” que obligan al Gobierno a intervenir. El funcionario reveló que el mes pasado la cartera laboral detectó a través de sus oficinas en todo el país que 150 personas fueron cesanteadas. Sin embargo, el Ministerio encaró negociaciones en todos esos casos para buscar su reincorporación. También lo hizo frente a los anuncios de despidos masivos de Easy, Mercedes-Benz y General Motors, los dos primeros neutralizados y el último en vías de solución. “Vamos a enfrentar el nuevo escenario con una lógica distinta a la de los ’90. Vamos a proteger el empleo”, anunció Tomada. La evaluación del Gobierno a esta altura de la crisis internacional es que “habrá un impacto inevitable sobre el nivel de actividad económica y, en consecuencia, sobre el mercado de trabajo”, según manifestó el ministro en conferencia de prensa. Lo acompañaron su segunda, Noemí Rial; la subsecretaria de Estudios Laborales, Marta Novik, y la directora nacional Emilia Roca. Sin embargo, el ministro recalcó que no se puede hablar de crisis: “Crisis es lo de España, adonde echaron a 800.000 personas. Acá son 150”, afirmó. De todos modos, concedió que el panorama es lo suficientemente perturbador como para “actuar con mucha decisión”. “Debemos evitar las profecías autocumplidas y el acto reflejo de apelar al despido como primera reacción frente a un bajón económico”, explicó. El saldo de 0,02 por ciento de aumento de la tasa de ocupación durante octubre refleja que se estancó la generación de empleos, pero al menos por ahora no hay caída. La evolución hasta septiembre era más favorable. De acuerdo con la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo, cuyos resultados entregó también Tomada, en el tercer trimestre hubo un aumento en la generación de puestos de trabajo formales del 0,9 por ciento respecto del trimestre anterior y una suba de 5,0 por ciento contra igual lapso de 2007 (ver aparte). Estos datos son coincidentes con la reducción de la desocupación a 7,8 por ciento que anunció anteayer la presidente Cristina Fernández. Las mayores dificultades parecen venir de ahora en más. Tomada admitió que durante octubre se iniciaron ante su cartera diecisiete Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC), cuando lo habitual hasta agosto eran dos o tres presentaciones mensuales. Los PPC obligan a las empresas que pretendan aplicar suspensiones o despidos generalizados a informarlo al Ministerio de Trabajo. Las compañías deben justificar la medida, entregar información detallada de la evolución de sus negocios y mostrar los últimos tres balances, entre otros requisitos. La cartera laboral consigue de ese modo dilatar los tiempos e iniciar una negociación con la empresa y el sindicato del sector para buscar una salida alternativa. Fue lo que ocurrió ante el reciente anuncio de Mercedes-Benz de que cancelaría un turno completo de producción y dejaría en la calle a 536 operarios contratados. “Nos sentamos en una mesa con la compañía y con Smata y acordamos resguardar todos los puestos por un año. No habrá ningún despido. La terminal automotriz dejará de producir los fines de semana”, explicó Rial. Los trabajadores sufrirán una merma en sus ingresos de bolsillo, pero “lo más importante es preservar los empleos”, agregó la viceministra. La estrategia oficial para resguardar las fuentes laborales contempla la utilización de diversas herramientas legales y políticas. Rial señaló que el Ministerio de Trabajo le acaba de cancelar los beneficios de la promoción industrial a una fábrica de Tierra del Fuego que expulsó personal, tal como lo marca la ley de empleo. La cartera laboral también reflotó el Programa de Recuperación Productiva, que concede ayuda a empresas que mantengan a sus empleados. A su vez, Tomada adelantó que a futuro se podrían orientar los fideicomisos para el consumo que hasta ahora financian las AFJP a la compra de bienes producidos en el país. Eso podría ocurrir luego de la aprobación de la ley que termina con la jubilación privada. Las reuniones que Tomada mantiene con las principales cámaras empresarias se inscriben en la misma lógica de intervención. “Les vamos a exigir a las asociaciones bancarias que revean todas las medidas de achicamiento de plantas que tomaron en las últimas semanas”, sentenció el funcionario. En este momento está vigente la conciliación obligatoria en el sector luego del anuncio de medidas de fuerza que había lanzado La Bancaria. Tomada precisó que numerosos bancos cancelaron contratos temporarios, empleos a prueba y otros contratos por tiempo determinado a medida que fueron venciendo. Rial apuntó que el Gobierno controlará que las agencias de empleo temporario cumplan con la ley y mantengan por 45 días a los trabajadores que hasta el momento se desempeñaban en bancos. Las agencias son las responsables legales de esos contratos y están obligadas a seguir pagándoles el sueldo a los empleados por ese lapso, aunque los bancos desistan de sus servicios. Tomada también se entrevistó con la Unión Industrial Argentina y con la Cámara de Comercio para advertirles que el Gobierno tendrá una actitud “muy activa” para defender la ocupación. Lo mismo hizo con sectores sensibles frente a la turbulencia internacional. Se juntó con las cámaras de calzados, juguetes, marroquineros, cuero, carne, vidrio, textiles, indumentaria y metalúrgicos. “Nos dijeron que su mayor preocupación son las importaciones y nos pidieron mantener los controles en la Aduana”, señaló el ministro. “Les explicamos que el despido tiene que ser la última instancia. Hay caminos alternativos para evitarlo”, aseguró. El objetivo del Gobierno, completó, es administrar una situación complicada, pero que está lejos del dramatismo de otras épocas. “En 1998, cuando Argentina entró en recesión, el empleo empezó a caer a pedazos. Estamos muy lejos de aquella realidad”, describió. FUENTE
“Menores” Por Sandra Russo Apuntes sobre la detención de un chico de catorce años por el crimen de El Palomar y una pregunta: cuando se pide seguridad ¿también se pide justicia?. Cuando se pide justicia, es mejor tener claro qué se pide. Y cuando se responde a un pedido de justicia, mejor que la policía no sea la que conteste. Por el crimen de Hugo Mayares, el vecino de El Palomar que fue asesinado el domingo pasado, la Bonaerense detuvo a tres jóvenes, uno de ellos de catorce años. Los testigos del crimen dicen que no hubo ningún chico entre los asaltantes, y esperan “que las detenciones no hayan sido apresuradas para que no hagamos la marcha”. Los vecinos de El Palomar iban a cortar el Acceso Oeste, y los medios estaban preparados para cubrir otra “pueblada” contra la inseguridad, un tema pendular que aparece y desaparece según qué otras cosas estén pasando. Es notable, por ejemplo, que en los largos meses que duró el conflicto con los sectores ruralistas, la inseguridad no haya estado en la agenda. ¿Había menos asaltos? ¿Los pibes chorros estaban mirando a De Angeli en TN y no salían a la calle? Esta vez, el que sacó el as de la manga fue el gobernador Scioli. No hubo un Blumberg. El propio Ejecutivo bonaerense salió a pedir la baja en la edad de imputabilidad. El crimen del ingeniero Barrenechea pareció obligar al gobierno de la provincia a manotear esa medida, siempre popular entre los que salen a pedir seguridad. La pregunta es: cuando se pide seguridad, ¿también se pide justicia? Suponiendo que sí, y tratándose esta vez de vecinos de El Palomar cuyo reclamo no habría sido tan potente si no hubiese sido precedido por el de los vecinos de San Isidro, es de esperar que un chico de catorce años no haya sido detenido para evitar el corte de una ruta. Catorce años es justo la edad de corte, la edad a la que se quiere bajar la imputabilidad. Al chico lo detuvieron la misma noche de la protesta. Los testigos dudan. En TN sale en las últimas semanas la noticia del juez Arias, que prohibió a la policía detener menores en averiguación de antecedentes. Pero el título de TN es “la policía no podrá detener a menores”. En la provincia de Buenos Aires están pasando cosas graves con menores y con militantes sociales. Hace poco, un adolescente de Pelota de Trapo, la fundación que dirige el sociólogo Morlachetti, fue secuestrado, golpeado y amenazado. La semana pasada, una joven militante social que trabaja en barrios pobres de La Matanza fue secuestrada en un auto y le cortajearon la cara. ¿No es noticia? Si se pide seguridad y justicia, habría que empezar por el principio. Antes de demonizar a los púberes y adolescentes pobres, por qué no asegurarse de que la Policía Bonaerense, ésa que era la mejor policía del mundo, ésa que era la maldita policía, no haya dejado atrás cierto tipo de aberraciones como las detenciones al voleo de perejiles imberbes. Durante un par de años tuve el gusto de trabajar en el boletín de Pelota de Trapo. Desde la fundación me mandaban diariamente noticias vinculadas con adolescentes y yo les daba forma. En ese tiempo comprobé azorada cómo cada una de las noticias en las que están involucrados chicos de diez a dieciocho años, en diarios de todo el país y en agencias de noticias, tienen como única fuente a la policía. Los chicos no tienen de su parte ni siquiera a la más básica regla periodística, que es tener las dos fuentes. Los chicos no tienen abogados. Nadie habla por ellos. Nadie les pregunta nada. Son “menores”. Que pierdan la libertad o la vida no saca a nadie a la calle. FUENTE
Este truco sirve para poner Videos como fondo de pantalla sin la necesidad de correr ningún programa en Windows XP. Lo saque de la interesante página de Genbeta. Truco: Usa vídeos como fondo de pantalla en Windows XP ¿Te gustaría poner vídeos como fondo de pantalla al estilo Dreamscene pero no usas Windows Vista Ultimate? No te preocupes, existen unos cuantos métodos alternativos y “artimañas” para lograr usar este tipo de contenidos como Wallpapers. Ya os hablamos sobre uno de estos métodos, que consiste en usar una hidden-feature del reproductor VLC, y hoy os mencionaremos otra forma de logar esto, que destaca por no requerir software adicional. Lo que haremos será aplicar nuestra astucia, aprovechando la función de Active Desktop de Windows XP para darle un uso para el que no fue creado. El Active Desktop, introducido en Windows 98 (y eliminado en Vista), nos permite usar páginas web como fondos de pantalla. Y como podemos incrustar vídeos en páginas web, pues ya estamos al otro lado. Como primer paso, debemos crear una página que contenga el siguiente código: Cita : <html> <center> <embed pluginspage="http://www.microsoft.com/Windows/MediaPlayer/" src="[nombredelvideo]" type="application/x-mplayer2" showstatusbar="0" volume="0" loop="true" autostart="1" height="800" width="1280"> </embed></center> </html> Reemplazamos [nombredelvideo] por el nombre y la extensión del vídeo que queramos usar como fondo de pantalla. También debemos modificar los campos height=”800″ y width=”1280” introduciendo los valores de ancho y alto de nuestra resolución actual. Además, el documento HTML debe guardarse en la misma carpeta que este contenido el vídeo. Luego hacemos clic con el botón derecho en el escritorio, vamos a Propiedades de Pantalla, en donde simplemente seleccionamos como fondo el archivo HTML que hemos creado, y listo. El contra de usar este método es que el consumo de CPU se disparará sin remedio. Y esa es precisamente la ventaja de usar DreamScene, una función que ha sido optimizada para molestar lo menos posible al resto de los procesos del sistema, aprovechando la GPU en vez de la CPU, y que incluso se desactiva cuando tenemos alguna ventana a pantalla completa, para así no gastar recursos para mover un vídeo que no estamos viendo. Saludos.
Registrate y eliminá la publicidad! Eugene Kaspersky aboga por la creación de un 'pasaporte' para poder acceder a Internet El experto ruso y fundador de la empresa que lleva su apellido no se cansa de reclamar sistemas que permitan un control más estricto de quién accede a Internet para prevenir las malas acciones que se llevan a cabo en la Red. Lejos de polémicas sobre si eso traicionaría el espíritu de libertad y anonimato de la Red, la idea de Kaspersky no es nueva ni él ha sido el primero en defenderla públicamente. Se puede estar en contra, pero sin ninguna duda el ingeniero ruso es una de estas voces que da gusto escuchar y con las que se puede disentir y discutir distendidamente, con educación y elegancia. Hay voces que lo critican por describir una situación muy alarmista de lo que está sucediendo en la Red, pero personalmente y después de ver como está la situación entre los usuarios finales, creo que de alarmismo más bien poco. Está claro que también entiendo que las dudas que se tienen son razonables, pues este hombre se gana la vida con la venta de antivirus y productos de seguridad y, naturalmente, este estado de miedo le conviene para sus intereses. Recuerdo una conferencia en el último SIMO (la feria de informática de Madrid, una de las más importantes de Europa) en la cual Kaspersky ya abogaba por la creación de un cuerpo policial internacional con jurisdicción en la Red de redes, una "Interpol de Internet" como la llama él en referencia al célebre cuerpo policial transnacional. Esta vez, la propuesta de Kaspersky ha ido más allá, y en unas jornadas celebradas en la ciudad rusa de San Petersburgo, ha propuesto la creación de un "pasaporte de Internet", un documento acreditativo del derecho de una persona a navegar por la Red y que permitiría, además, identificar de forma unívoca al titular. Evidentemente, en el caso de una acción delictiva en la Red, sería mucho más fácil la identificación del causante, pero ésta es una arma de doble filo, ya que acabaría con el proverbial anonimato del que disfrutan los internautas. Y ésta es una cuestión que no carece de importancia, pues si Internet ha tenido éxito y se ha implantado en la sociedad es gracias a la posibilidad de ser anónimo de una forma casi total. Eso ha posibilitado que, por ejemplo, la Red se convierta en el medio de comunicación de los que se oponen a regímenes totalitarios como el de China o Corea del Norte, pero también ha ayudado a que spammers, virii (creadores de virus), ciberdelincuentes y en última instancia terroristas, hayan podido llevar a cabo sus oscuras actividades. Si en un principio los diferentes gobiernos nacionales no parecía que le diesen mucha importancia, desde hace unos años el control sobre Internet se ha convertido en una "patata caliente" que todos parecen querer abordar "por la puerta trasera", con medidas que buscan la detección e identificación de elementos políticamente peligrosos pero que en cambio no han conseguido parar los peligros intrínsecos de la Red que nos afectan todos los días en nuestra vida cotidiana. El mismo Kaspersky reconocía que los gobiernos han sido incapaces de parar estos peligros, y yo me atrevo a decir que no han querido siquiera intentarlo, obsesionados con amenazas terroristas que no por ello dejan de ser importantes pero de las que tal vez se ha hecho demasiada propaganda y se han utilizado para controlar movimientos opositores, disidentes y, en general, cualquier muestra de incomodidad política. Pero Kaspersky no solamente se quedó en las propuestas de medidas sociales para luchar contra el cibercrimen, ya que también propuso algunas de técnicas. Por ejemplo, respecto a los navegadores web (que se han convertido en el objetivo del malware al ser la herramienta utilizada para acceder a la Red) propuso que se ejecutasen en una "sandbox" por más seguridad, ya que de esta forma el malware no pasaría al sistema operativo. Eugene Kaspersky también afirmó que daría con gusto parte de su privacidad en la Red a cambio de tener más seguridad, una afirmación no exenta de polémica dado que la misma Red ha crecido como una Red libre y abierta durante toda su breve pero intensa existencia. Fuente: http://www.mastermagazine.info/articulo/13356.php <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! Francis Fukuyama: ¿el fin de la historia o de un fraude intelectual? Por Alberto J. Franzoia Hace cuatro años dijimos en un trabajo sobre las teorías de la finitud (de la historia, la ciencia, las ideologías y el imperialismo) que Francis Fukuyama era uno de los casos paradigmáticos que se pueden inscribir sin mayor esfuerzo en la categoría doxósofo, utilizada por el sociólogo francés Pierre Bourdieu para referirse a los que filosofan a partir de la apariencia de las cosas sin superar nunca ese nivel de análisis. Es decir, son los que no logran (o no quieren) captar las leyes del funcionamiento interno de la cosa abordada pero, sin embargo, se lanzan a la irresponsable aventura de producir algo parecido a la “filosofía” o en ocasiones a la “ciencia social”. Aunque el producto final no es una cosa ni la otra, sino un verdadero fraude que cumple una función ideológica. Si bien debemos reconocer que el mundo de las apariencias o de la seudoconcreciones (como decía el checo Karel Kosik) es siempre el punto de partida para la construcción del conocimiento, un investigador serio intenta luego penetrar en la esencia del mundo real. Para lograrlo analiza los hechos, compara, interpreta, confronta sus conceptos iniciales con la práctica, triangula información e intenta, finalmente, validar el producto teórico alcanzado o modificarlo con rigor si la realidad lo refuta, Pero no todos recorren dicho camino, ya que en la era del capitalismo globalizado proliferan los intelectuales que se instalan en el escenario de las apariencias y de allí no se mueven, con lo que cristalizan como auténticos doxósofos. A partir de las apariencias enfocadas desde una filosofía abstracta, que nunca incursiona en lo específico (lo concreto), construyen conjeturas, que sólo por la fuerza de los intereses de clase que expresan adquieren el status de teorías “respetables”. Es decir, lo respetabilidad alcanzada no es casual, ya que cumplen una función primordial para el capitalismo imperialista: generan condiciones simbólicas para garantizar su reproducción, ya que actúan como velo ocultador de la realidad concreta, con lo que impiden su transformación a partir de un conocimiento verdadero. Cómo apareció Fukuyama en Argentina Durante la segunda década infame de los noventa conducida por el impresentable Carlos Menem y de la mano del aspirante nativo a filósofo griego Mariano Grondona, adquirió peso en el mundo de la opinión publicada argentina la teoría de Francis Fukuyama. El ex integrante del Departamento de Estado de EE.UU. nos sorprendió en 1989 con un artículo, “¿El fin de la historia?”, publicado en el diario “The National Interest” y convertido luego, durante 1992, en el ensayo “El fin de la historia y el último hombre”, de gran éxito comercial entre sectores “civilizados” de buena parte del mundo. Dicho ensayo se asemeja, sin embargo, más a una novela de ciencia-ficción que a un trabajo propio de las disciplinas sociales o de la filosofía seria. Aplicando un método deductivo puro, partiendo de hipótesis muy abstractas y en ocasiones absurdas hasta deducir otras más concretas que luego pretendió confrontar con la realidad (y fracasó), sin penetrar jamás en la profundidad de los hechos observables, ignorando otros esenciales a partir de una selección arbitraria que no explicita qué criterios la guiaron, Fukuyama gestó su teoría de la finitud posmoderna: “el fin de la historia”. Su núcleo conceptual resulta para cualquier analista más o menos despierto poco menos que insostenible: la historia, entendida como conflicto ha llegado a su fin. La poshistoria se manifiesta como una etapa desconocida por la humanidad, en la que imperan los cálculos económicos y la tecnología, sustituyendo a la crítica creativa, el arte y la filosofía. El gran desarrollo generado por el capitalismo en su etapa neoliberal, cierra el ciclo de las desigualdades y de los conflictos que le fueron inherentes. Un conjunto de normas y valores propios del liberal occidente adquieren entonces vigencia universal, mientras las ideologías con sus visiones contrapuestas del mundo fenecen, ya que no hay intereses sociales contrapuestos que expresar. Sin embargo, las argumentaciones, débiles por cierto, que el teórico desarrolla a lo largo de su trabajo, culminan en un clima de profunda congoja: “El fin de la historia será un tiempo muy triste. En la era poshistórica no existirá ni arte, ni filosofía; nos limitaremos a cuidar los museos de la historia de la humanidad Personalmente siento, y me doy cuenta que otros a mí alrededor también, una fortísima nostalgia de aquellos tiempos en que existía la historia” (1). ¿Qué dijo después? En 1999, al cumplirse los 10 años de su artículo ¿El fin de la historia?”, y ante el curso que adquiría la realidad internacional (incluida la primera Guerra del Golfo y varias crisis económicas en el mundo periférico), reconoció que no pocos críticos le pidieron que reconsiderara sus planteos, sin embargo, sostuvo que nada de lo que había ocurrido en esos años ponía en tela de juicio su máxima conclusión: “la democracia liberal y la economía de mercado son las únicas posibilidades viables para nuestras sociedades modernas”. Claro que de una posibilidad viable (hipótesis que no compartimos) a declarar el fin de la historia, media una considerable distancia de la cual el autor no se hacía cargo. Sin embargo, aún así logró reconocer una curiosa falla en la teoría: “El carácter abierto de las ciencias contemporáneas de la naturaleza nos permite calcular que, de aquí a dos generaciones más, la biotecnología nos dará los instrumentos que nos permitirán lograr lo que los especialistas de la ingeniería social no lograron darnos. En esta fase, habremos terminado definitivamente con la historia humana porque habremos abolido a los seres humanos tal como son. Entonces comenzará una nueva historia, más allá de lo humano” (2). Y concluía con un discurso que nutrió su posterior libro “Nuestro futuro poshumano”: “El fin de la historia, descubrió su verdadera debilidad: la historia no puede acabarse en la medida en que las ciencias de la naturaleza contemporáneas no hayan llegado a su fin. Y estamos en vísperas de nuevos descubrimientos científicos que, por su esencia misma, abolirán la humanidad tal como es” (3) Con esta última afirmación por otra parte estaba refutando a un seguidor de su propia teoría de la finitud, John Horgan, quien había proclamado unos años antes nada menos que “El fin de la ciencia” (4). Por esos días Fukuyama no renegaba de lo que había sostenido hacía ya diez años, pero simultáneamente afirmó que la historia no puede acabarse mientras las ciencias naturales no hayan dado todo de sí... Durante el 2002 nuestro doxósofo si bien ya comenzaba a asumir tímidamente el fracaso de la aventura teórica iniciada a fines de los 80, no dejó de aclarar que el islamismo radical y las posturas rebeldes de algunos “pueblos atrasados”, tan presentes en el panorama internacional de comienzos del siglo XXI, no representan una amenaza para Occidente, y por lo tanto para el anunciado fin de la historia. Ese conflicto no sería el más pertinente para descalificar su teoría (???), pero lo que si lo preocupaba por entonces y hará temblar el frágil edificio conceptual que había construido, fueron las divergencias entre EE.UU. y parte de la comunidad europea ante la crisis con Irak, antesala de la segunda guerra con dicho país. En ese contexto dijo: “Se suponía que el fin de la historia debía ser sobre la victoria de los valores institucionales occidentales, no sólo americanos, haciendo de la democracia liberal y la economía de mercado las únicas opciones viables. Pero se ha abierto un enorme golfo en las percepciones americanas y europeas sobre el mundo, y el sentimiento de los valores compartidos se fragmenta crecientemente” (5). En el año 2005 Fukuyama vuelve a la Argentina , ya no de la mano de Grondona con su insólita teoría bajo el brazo, sino invitado por la Revista Ñ, para disertar en el Malba de la ciudad de Buenos Aires sobre una temática mucho menos pretensiosa: el Estado, la institucionalidad y la construcción de consensos. En la conferencia expresó: “Las instituciones formales importan menos de lo que la gente piensa. Hubo en Latinoamérica una excesiva inversión en reformas institucionales pero se descuidaron los problemas de la cultura política.” “Las reformas institucionales son importantes y no debemos dejarlas de lado, pero el énfasis está puesto en el lugar erróneo. El esfuerzo debe ponerse en generar consensos políticos más que en las normas políticas formales” (6). La idea fuerza que surgía de toda su exposición en el Malba es que las normas y valores políticos compartidos, no sólo dentro de un partido sino entre distintos partidos, son los que dan estabilidad y hacen eficiente una democracia permitiendo el desarrollo de la economía de mercado. Ya que dicho mercado no generó los consensos necesarios (y mucho menos el fin de la historia pronosticado por el doxósofo), entonces habrá que construirlos para que la economía neoliberal pueda progresar. Es decir, ya que la realidad es bien distinta a su lamentable teoría, la misma que tantos intelectuales colonizados de estos pagos consumieron sin chistar, entonces vamos a tratar de producirla con las ideas, las de lo neoliberales claro está. Una nueva contradicción se instalaba en su frágil cuerpo teórico ¿Y ahora qué dice? (7) Pero como Fukuyama no deja de hablar ni de escribir, y siempre tiene cerca una legión de periodistas “independientes” que le acercan un micrófono, nos enteramos por un reciente reportaje realizado por Newsweek durante el año en curso, que ahora tampoco realiza planteos inscriptos en una visión neoconservadora: “La abandoné hace años. Siempre analicé la historia desde la perspectiva marxista: la democracia es consecuencia de un vasto proceso de modernización que ocurre en todos los países. Los neoconservadores creen que el uso del poder político puede acelerar el cambio, pero a la larga, el cambio depende de la sociedad misma.” ¡Patético! En realidad sólo alguien que desconozca los principios más elementales del marxismo puede leer o escuchar semejante declaración sin sentir vergüenza ajena. Fukuyama ha intentado siempre la refutación, lo explicité o no, de Marx. Siguiendo su tesis original se comprueba sin mayor esfuerzo que lo que sostuvo hasta el descrédito absoluto de su teoría (tarea que ha llevado adelante la propia realidad), es que el desarrollo ininterrumpido de las fuerzas productivas acaecido en la sociedad capitalista, habría generado las condiciones objetivas para que, sin modificar las relaciones de producción (que para Marx eran de explotación), el conflicto social se extinga, no sólo en el seno de cada nación sino también entre naciones. Es decir, qué necesidad habría de construir el socialismo si las contradicciones quedaron en el pasado. Pero en este nuevo universo que visualiza Fukuyama, el hombre no sería artista, ni crítico, ni filósofo como sostenía su supuesto maestro alemán, sino un ser aburrido, abúlico, convertido en un productor y consumidor plenamente satisfecho. Tan marxista era la interpretación de la historia con la que adquirió notoriedad este personaje, que el conflicto central surgido a partir de la producción de plusvalía (trabajo no pagado) por parte del obrero y su apropiación por parte de los dueños de los medios de producción, habría quedado sepultada por las bondades de un mercado libre que sólo gesta bienestar para todos. ¿Qué cambió ahora en su planteo teórico? Sólo que en vez de recurrir a una visión conservadora materialista (la economía de mercado generará un consenso de valores y creencias) invierte los términos adoptando otra que podríamos denominar conservadora idealista (es necesario primero un consenso de ideas para que progrese una economía de mercado). Eso es todo, con lo cual se vuelve menos “marxista” que antes, porque sus desventuras teóricas ahora transitan por la ruta del idealismo. Lo único que por otra parte podría acercarlo a Hegel (pretensión que alguna vez tuvo), aunque como bien dijo Mario Benedetti: entre Hegel y Fukuyama media en realidad la misma diferencia que entre la Acrópolis y Disneylandia. La consolidación de una democracia tal como la entienden las potencias occidentales, que antes aparecía en su discurso como la consecuencia objetiva del éxito alcanzado por el cálculo económico y la tecnología propia del capitalismo más avanzado, ahora se presenta en los siguientes términos: “No obstante el resurgimiento autoritario de Rusia y China, la democracia liberal sigue siendo la única forma legítima de gobierno que goza de aceptación universal. Por supuesto, varios grupos renunciaron a ella, pero sigo convencido de que a la larga los sistemas democráticos son los únicos viables.” Quien asociaba el fin de la historia a la hegemonía estadounidense de los noventa y luego se decepcionó por las diferencias de valores que surgieron con Europa ante la invasión a Irak en 2002, ahora avanza un poco más en su viraje “progresista” y nos dice: “Jamás me vinculé específicamente con la hegemonía estadounidense. De hecho, la Unión Europea representa mejor esos ideales. El poder relativo de Estados Unidos frente al mundo está decayendo debido al desarrollo de otros centros de poder, cosa ciertamente prevista. Lo que cambió es la idea misma de la democracia como algo positivo, es decir, asegurar la democracia en todas las naciones; eso lo debemos a Bush, que explotó el concepto como argumento para su guerra contra el terrorismo. En consecuencia, el mundo asocia el concepto de democracia con la administración de Bush, y Vladimir Putin puede decir: “No nos interesa la democracia”. Ante el rumbo que tomó la historia del siglo XXI, que después de veinte años de divagues teóricos por parte del entrevistado no llegó a su pronosticado final, queda como corolario sólo una expresión de deseo: “…mi tesis subyacente, que las sociedades democráticas son necesarias, conserva su vigor.” ¿Tanto escribir y ganar dólares para arribar a una simple expresión de deseo? Pero resulta que lo que si parece llegar a su fin en el 2008 es esa burbuja de éxito económico sin fin que pretendía mostrar el neoliberalismo, la misma que los ideólogos de la globalización como Fukuyama quisieron vender no sólo a un auditorio primermundista sino en los escaparates del explotado tercer mundo. Con respecto al consenso de valores e ideas que reemplazarían a las ideologías del conflicto, mejor no decir nada, la realidad mundial es suficientemente explícita. Pueden dar cuenta de ello tanto la visión musulmana más radicalizada como algunos procesos políticos de América Latina, y queda por ver qué pasará en el “primer mundo” ante la crisis económica que ha estallado. Fukuyama escribió artículos y libros, dio conferencias, recorrió países, fue el gurú filosófico de un gran número de cabezas “políticamente correctas”, y al cabo de veinte años lo único que logra demostrar es que él desea la democracia tal como la entienden los muchachos del Norte. ¡Qué pobre resultado! ¿Y ésta es la rigurosa teoría que se ha estudiado en algunas facultades de ciencias sociales de nuestro país? De todas maneras, si el periplo intelectual de semejante doxósofo sirviera como caso paradigmático de signo negativo (todo lo que no hay que hacer), para que no pocos de nuestros intelectuales del mundo periférico propensos a consumir mercadería de moda dejasen de hacerlo, el señor Fukuyama nos habría hecho un enorme favor. Pero si así no fuera (algo muy probable), lo que objetivamente podemos constatar todos aquellos que, como decía el sabio Jauretche, nos inclinamos por ser “mirones” de la realidad, es que la teoría del fin de la historia no ha sido otra cosa más que un gigantesco fraude. Esta prueba constatable para cualquiera que practique la honestidad intelectual, deberá ser exhibida hasta el hartazgo, porque da cuenta de qué lado suele instalarse el conocimiento verdadero, más allá de los espejitos de colores que intentan vender los intelectuales identificados con los intereses de las clases dominantes. Dice el cientista social Julio Gambina: “El ataque sobre Afganistán es uno más de los encabezados por EE.UU. en una era que venía signada por el “fin de la historia” y “la ausencia de acontecimientos””, según anunciaban los filósofos de moda. De Irak a Afganistán, pasando por Kosovo y otros espacios del acontecer bélico, transcurre una década donde la guerra, la militarización y el exterminio de población lo tiñen todo. Ni fin de la historia, ni ausencia de acontecimientos. El ciclo de la vida fluye y la lucha entre proyectos sigue definiendo el curso de los acontecimientos. La lucha de clases no se retiró huyendo de la historia” (8). La Plata, 16 de octubre de 2008 (1) Fukuyama, Francis: El fin de la historia y el último hombre, Hyspamérica, 1995. (2) Fukuyama Francis: “La historia sigue terminando”, diario “Clarín”, 27 de junio de 1999 (3) Fukuyama Francis: “La historia sigue terminando”, diario “Clarín”, 27 de junio de 1999 (4) Franzoia Alberto: “La teoría de los doxósofos”, octubre de 2004, publicado digitalmente en Reconquista Popular y en Investigaciones Rodolfo Walsh (5) Fukuyama Francis: “Estados Unidos contra el resto”, diario “El Día” de La Plata, 28 de agosto de 2002 (6) Publicado después de la conferencia en el Malva por Noticias Yahoo: “Fukuyama replantea función del presidencialismo en Latinoamérica”, 11 de noviembre de 2005 (7) Fragmentos del reportaje de Newsweek, levantados en www.elortiba.org (8) Gambina Julio: “Los rumbos del capitalismo, la hegemonía de EE.UU. y las perspectivas de la clase trabajadora”, en “La guerra infinita, hegemonía y terror mundial”, varios autores, Publicaciones CLACSO, 2002. Lic. Alberto J. Franzoia albertofranzoia@yahoo.com.ar Director General del Cuaderno de la IN http://www.elortiba.org/in.html Director General del Cuaderno de la Ciencia Social http://www.elortiba.org/cs.html Fuente <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! Los primeros heridos por la crisis Por David Cufré, Domingo, 19 de Octubre de 2008 No son operadores bursátiles, desconocen los caprichos de la ruleta financiera, los índices FTSE, CAC, Nasdaq o Bovespa pueden resultarles jeroglíficos, pero sufren las consecuencias de la crisis de los mercados de manera directa. Los jubilados argentinos que optaron por una AFJP y quienes están próximos a retirarse por ese sistema son los primeros damnificados directos del crac global. El dinero acumulado con esfuerzo durante años en sus cuentas de capitalización se desvanece sin que puedan hacer nada al respecto. Son las reglas del juego. Quien le confió la plata para su vejez a una AFJP sabe –o debería saber– que la destrucción de riqueza durante una crisis es inevitable, y con ello sus ingresos se ven afectados. Desde que Estados Unidos empezó a derrapar, en julio de 2007, los fondos administrados por las AFJP registraron ocho meses de caídas, a los que se sumarán los golpes más duros de septiembre y el mes en curso, cuando la debacle alcanzó dimensiones históricas. La rentabilidad real –-descontada la inflación– de las inversiones realizadas por esas compañías va parejita: en ocho meses de este año anotaron ocho caídas, y se vienen dos más. El 54 por ciento del dinero que las AFJP juntaron de sus afiliados está invertido en títulos públicos argentinos, el 11 por ciento en acciones locales y otro 10 por ciento en acciones y fondos extranjeros, mientras que los depósitos a plazo fijo concentran sólo el 6 por ciento de los fondos administrados. Los datos son oficiales y se encuentran en la página en Internet de la Superintendencia de AFJP (www.safjp.gov.ar), el organismo público que regula el sector. El hecho de que el 75 por ciento del dinero de jubilados y futuros jubilados esté invertido en bonos, acciones locales y extranjeras que se encuentran en caída libre es lo que explica que las cuentas de cada afiliado al sistema sean cada vez más delgadas. La rentabilidad anual promedio de las AFJP cayó 0,19 por ciento en junio y 2,19 en julio. En agosto tuvo una ligera recuperación del 2,0 por ciento, y en breve la Safjp informará lo que ya se sabe; que en septiembre hubo una fuerte contracción. Por cómo van las cosas en los mercados, el mes en curso también arrojará una importante baja. La Superintendencia de AFJP también publica qué pasa con la rentabilidad anual real promedio, dato mucho más relevante porque toma en cuenta qué pasa con las inversiones de las empresas –con dinero de sus clientes– después de restarle la inflación del Indec. En este caso, como se indicó más arriba, en el año hubo sólo retrocesos: del 1,28 por ciento en enero, 1,75 en febrero, 0,82 en marzo, 4,70 en abril, 7,12 en mayo, 8,66 en junio, 10,08 en julio y 6,43 en agosto. Si la comparación se hiciera con otros índices de inflación distintos del cuestionado IPC del Indec, los resultados serían mucho peores. ¿Qué implica que caiga la rentabilidad en términos reales? Que la plata que tiene cada afiliado para su jubilación rinde cada vez menos. La respuesta que da la Unión de AFJP, cámara que reúne a las principales compañías del sector, es que aquéllos a los que aún les faltan años para jubilarse tienen tiempo de sobra para recuperarse de estos tropiezos. El segundo argumento es que hay que fijarse en la rentabilidad histórica, y no en períodos parciales de malos rendimientos. En este caso, señalan, la rentabilidad histórica nominal es del 14,15 por ciento, y la real, del 8,0 por ciento. Esta defensa esconde un elemento central: que la rentabilidad histórica va cayendo a medida que madura el sistema. De hecho, la rentabilidad nominal hace un año era del 18,05 por ciento y la real, de 9,9. Esto ocurre más allá de la crisis actual de los mercados, que sólo acelera el proceso. Para cualquier sistema previsional, incluido el de capitalización, la rentabilidad inicial es muy alta porque sólo recauda dinero de sus afiliados, sin la carga de pagar jubilaciones. Con el paso de los años, la relación se va equilibrando y finalmente se invierte: hay más jubilados que aportantes. En ese momento, como el sistema –en este caso, las AFJP– tiene que desembolsar recursos, el margen para operar se acota. Está obligado a desprenderse de acciones y bonos para hacerse de efectivo incluso en tiempos de crisis, dinero que utiliza mes a mes para liquidar haberes. Los sacudones financieros como el presente son cada vez más lesivos para el sistema por esta cuestión. Cuando haya 5 millones de jubilados por las AFJP y no sólo los 446.000 actuales, una crisis como ésta será ruinosa para esos abuelos. Las AFJP recaudaron en agosto –último dato oficial disponible– 1021 millones de pesos de sus afiliados. Sin embargo, el fondo acumulado no creció, sino que se contrajo. En julio sumaba 98.422 millones de pesos y en agosto bajó a 97.920 millones, a pesar de que las administradoras recolectaron 1021 millones de sus clientes. ¿Cómo se explica? Por la caída en las cotizaciones de acciones y bonos y porque más allá de lo que ocurra con las inversiones, las AFJP igual cobran la comisión por su trabajo como administrador. Las comisiones de las empresas están al margen de los vaivenes de los mercados, que sólo golpean a los afiliados. En 16 meses desde que empezó la crisis financiera, los fondos administrados contabilizan 8 caídas como aquélla –e incluso más graves– y falta computar otras dos: las de septiembre y la del mes en curso. Esa desvalorización de los fondos impacta de lleno en quien está próximo al retiro por una AFJP, ya que su cuenta se achica. Si decide comprar en este momento una renta vitalicia, que le asegura ingresos de por vida, le alcanzará para una jubilación mucho más baja. No es lo mismo comprar una renta con 100.000 pesos que con 90.000, por dar un ejemplo. Su otra opción es quedarse con un retiro programado, esperando a la normalización de los mercados. Según un informe de la propia Unión de AFJP, en 1998-1999 y 2001-2002, los dos períodos anteriores en que también cayó la rentabilidad por crisis financieras, fueron necesarios 13 meses para volver a los niveles previos al bajón. Sin embargo, durante ese período el jubilado fue consumiendo su cuenta con los haberes de cada mes. Desde que nacieron las AFJP, en 1994, hubo varias crisis financieras: el Tequila en 1995, la asiática de 1997, la rusa de 1998, la brasileña de 1999, la argentina de 2001-2002 y ahora la de 2007-2008. Durante 9 meses en 1998-1999 y otros 9 meses en 2001-2002, la rentabilidad de las AFJP fue negativa. En el caso de quienes ya están jubilados, la crisis actual también los golpea de lleno. La movilidad de las rentas vitalicias está determinada por las inversiones que hacen las compañías de seguro de retiro. En el caso de los retiros programados, la cuenta de los jubilados sigue siendo administrada por las AFJP y sube o baja igual que la del resto de los afiliados. Es decir, es como permanecer en el casino, apostando a una recuperación. De ahí que los actuales jubilados por AFJP y quienes están por retirarse vivan con el estrés de un inversor bursátil, aunque sólo sean personas que soñaron con asegurarse un haber estable. FUENTE <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! La educación argentina Por José Pablo Feinmann, Domingo, 19 de Octubre de 2008 Hay frases que deben agradecerse. Hay personajes que no pueden dejar de ser lo que son y, por consiguiente, en algún momento se les escapa la verdad. Tan hondamente la llevan en sus corazones. Hacemos referencia al señor vicepresidente de la CRA (Confederaciones Agrarias Argentinas). No sólo dijo algo que pensaba, algo de su historia personal, de su infancia tal vez, hizo una síntesis admirable de la educación argentina desde 1880 hasta el presente. Acaso algo haya cambiado. Pero es difícil cambiar las cosas en ese ámbito. Tan cerrado está, tan estructurado, que todo cambio es “subversivo”. El personaje se llama Néstor Roulet. Un argentino como cualquier otro, que se educó en la escuela argentina, bajo sus valores, bajo su visión de los hechos. Se trata de un militante agrario. Un hombre con fe en la tierra y en Dios. Su fe en Dios la manifestó por medio de su fe en la Virgen, que, Santa Trinidad mediante, es lo mismo. Dijo: “Después de 120 días en la ruta, luchando, parando y gritando, evidentemente hubo una mano de arriba que nos iluminó. Detrás de esa mano estuvo la Virgen María, pidiendo por todos los productores argentinos”. Tal vez sea más razonable decir que la mano que los iluminó no vino “de arriba”. Aunque si tenemos en cuenta que esa mano fue la del vicepresidente del partido al que enfrentaban, hombre que cumplía, en tanto tal, su función de presidir el Senado, hombre que había llegado ahí por elección del partido gobernante, y que, súbitamente, da una voltereta y les vota a favor a los agraristas, no puede caber duda alguna: alguna iluminación celestial tuvo lugar ahí. Sí, detrás de la mano de Cleto estuvo la de la Virgen. Es asombrosa la intervención de los dioses en los momentos decisivos de la vida argentina. La “mano de Dios” fue la que hizo el gol de Maradona ante los ingleses, que vengó la deshonrosa derrota del Ejército del majestuoso general Galtieri en Malvinas. Un Ejército formado por jovencitos vejados por sus superiores más que por el enemigo y del que hasta la fecha se han suicidado 290 ex combatientes. Pero “la mano de Dios”, que empujó la de Maradona, lavó el honor argentino. Ahora es “la mano de la Virgen”. Que, sin duda, empujó al Cleto a su célebre voto “no positivo”, ejemplo de la palabra dada a los compañeros de fórmula, aquellos a quienes decidió unirse, pero también ejemplo de que la libertad es la esencia de la política, de modo que si uno tiene ganas de no actuar según había prometido hacerlo y decide hacer lo contrario es porque es libre, sépase esto bien, pues se trata de un nuevo principio: la traición es la expresión suprema de la libertad. Porque todo aquel que traiciona se libera, ante todo, de la palabra dada. ¿Qué es eso de someterse a lo que uno ha dicho? Uno es libre. Y un hombre libre dice algo hoy y mañana otra cosa. De modo que nadie espere nada de la “palabra de honor” de otro. Bah, ¡esas antigüedades! La “palabra de honor” ata al ser humano a algo que dijo en el pasado. La “traición”, en cambio, lo mantiene en estado constante de libertad. De decisión, de elección permanente. Si quieres tener a tu lado a un hombre libre, no exijas mi “palabra de honor”, déjame ser libre. O sea, clavar mi puñal en tu espalda siempre que se me antoje. Morirás, pero a manos de un hombre libre. Esta es la ética-Cleto. Me he tomado la libertad de apenas esbozarla, pero prometo darle más desarrollo porque es, en verdad, revolucionaria. Bien, según Néstor Roulet, que es el vicepresidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), la Virgen María ha pedido por todos los productores argentinos. Esto es secundario. Roulet dijo algo mucho más importante. Habló de su maestra de historia. Y –suponemos que con cierta nostalgia por esos años escolares de plenitud– dijo que ella le enseñó que la grandeza de esta patria que habitamos había sido hecha, era debida a tres instituciones: la Iglesia, el Ejército y el campo. Instó a la población en general a “activar eso” porque con esas tres instituciones y el resto de lo que hay en el país la Argentina debiera ser “realmente un país grande”. La Argentina es un “país grande”. Difícil saber qué clase de grandeza tiene. Pero que es grande, lo es. Y lo que Roulet cuenta de su buena maestra es cierto. Esa es la educación que todos, no sólo él, hemos recibido: la Argentina se inicia en 1810 y ya se había insinuado en las gloriosas jornadas de 1806 y 1807 donde pueblo y Ejército, juntos, echaron al invasor colonialista británico, al que luego el señor Roulet y sus amigos le vendieron la carne durante larguísimos años. En 1810, un abogado con marcas de viruela y un militar, Saavedra, hacen la llamada Revolución de Mayo. En 1820, anarquía. Porque los caudillos bárbaros del interior atan sus cabalgaduras en la Plaza de la República. En 1826, el constitucionalismo de Rivadavia, el “más grande hombre civil de la tierra de los argentinos”, según dirá el general Mitre, y nuestro primer empréstito: la Baring Brothers se pone al servicio del desarrollo argentino. En 1828, Lavalle, mal aconsejado, fusila a Dorrego. Pero sólo porque fue mal aconsejado. En 1830, la primera tiranía. Rosas y la Mazorca. Los Libres del Sur, que eran buena gente de campo, se rebelan contra el tirano. La gente de honor huye a Montevideo. En 1852, otra vez la libertad, gracias a los ejércitos del general Urquiza. En Pavón, el general Mitre vence a Urquiza y se afianza la organización nacional, que se consolida en 1880, con el militar Roca, que conquista el desierto y reparte la tierra a poca gente pero buena, de su familia y de algunas otras, todas de gran alcurnia. En 1910, el primer centenario. Somos el granero del mundo. El país de los ganados y las mieses que canta Lugones. Este es el gran momento. La “patria de nuestros padres y abuelos”. Aquí la maestra del señor Roulet se habrá detenido largamente a explicar el momento cumbre de la Argentina. Luego, la inmigración. Alguna, laboriosa. Otra, no. Para los no-laboriosos: Ejército. Para los laboriosos: jornales, mendrugos, pero el honor de vivir en el gran país del Sur. La tierra sigue dando sus frutos. Es la patria. En sus entrañas reposa el ser nacional. Luego, la crisis del ’29. El proyecto agrario se derrumba. Era una caricatura de país. Pero no: Julito Roca negocia las carnes con Inglaterra y a seguir. Sustitución de importaciones. Y en seguida un grave inconveniente: ese general Perón, un enemigo del campo. La segunda tiranía. El campeón de las retenciones a través de un organismo totalitario: el IAPI. Pero ahora sí, más unidos que nunca, el campo, la Iglesia y el Ejército salvan al país. El tirano huye. La libertad vuelve a reinar. Hasta que regresa traído por un movimiento juvenil subversivo–marxista. Pero se muere. Y otra vez: la Iglesia, el Ejército y el campo y un señor de Acindar, Martínez de Hoz, hacen tronar el escarmiento. El campo aplaude, disfruta, se siente seguro y hace grandes negocios. La Iglesia consuela el corazón atormentado de los patriotas que tienen que hacer esos vuelos necesarios pero que solían incomodar a ciertas almas no tan seguras de la misión de la patria en ese momento. Ahí, la Iglesia: “Hijo mío, has hecho lo que Dios te ordenó hacer. No sufras. Si la patria te exige que arrojes jóvenes vivos al río color de león, tú lo haces. Te absuelvo por toda la eternidad”. Y el Ejército, que estaba muy bien preparado (por la OAS y la Escuela de las Américas) para limpiar al país de la escoria antioccidental y anticristiana, lo hizo. Y luego esa heroica gesta de Malvinas, que nuestro pueblo apoyó (y si no vean esa Plaza de Mayo vivando al Ejército en la persona del general Leopoldo Fortunato Galtieri, vean ahí a nuestro pueblo de Mayo sosteniendo otra gesta contra el imperio que buscó someternos en 1806 y 1807) y perdimos pero volveremos. Y luego la democracia (en la que nunca nos vimos muy cómodos pero que se amoldó a nosotros maravillosamente). Alfonsín se hizo el difícil durante dos años e injurió a los héroes de la guerra contra el marxismo, pero vino ese peronista magnífico, Carlos Menem, y nos dio todo lo que queríamos y se llevó todo lo que él pidió, para él y para sus fieles compinches, que eran muchos. Total, esto da para todo. Lo único necesario para que sea así es que los que no son nosotros se mueran de hambre. Grandes días los del señor Menem, hombre de campo al fin y al cabo. Hombre del interior. Y ahora estamos otra vez atacados por la escoria nacionalista, estatista, montonera, marxista y enemiga de la patria y de la tierra. Pero el pueblo, como en las grandes jornadas de la patria, sigue a nuestro lado y lo demostró. En esas cacerolas de este otoño cuya grandeza nadie podrá narrar volvió a escucharse el repiqueteo glorioso del tambor de Tacuarí. Esta es la historia que le enseñaron a Roulet en la escuela. La historia que él creyó porque era la de los suyos. La que siempre se enseñó. La que todos tuvimos que aprender. La que nadie se atreve a modificar. La naturalmente argentina. Debo confesarlo: le tengo una enorme envidia a Roulet. El es un argentino, no yo. Ni yo ni todos esos que andan por ahí, con apellidos raros o con colores de piel tirando a negro, a carbón, a tierra, no de campo fértil, sino de basurero, de baldío. Yo ando estos días medio vanidoso porque publiqué un libro de filosofía de casi mil páginas. Pero qué idiota: ¿qué le importa eso a Roulet? El tiene mucho más. No necesita hacer nada. El país es suyo. Uno escribe mil páginas porque tiene un apellido de judío de mierda y tiene que justificarse de algún modo. Hacerse un lugar. ¡Hola, aquí estoy! Me eduqué en Viamonte 430, de donde salían marxistas a montones. No me gusta la tierra. Y creo que la oligarquía, la Iglesia y el Ejército hicieron un país para ellos, un país, diría si me permiten, de mierda y que mataron con inenarrable crueldad siempre que se vieron en peligro. Pero no. No debo creer eso. ¡Qué lindo sería creer lo que creen ellos! El país lo hicieron la Iglesia, el Ejército y el campo. Creer lo que cree Roulet. Sentirse así: con los pies sobre la tierra de uno. Con una identidad poderosa. ¡Con mucha guita, caramba! ¿Cuánto creen que voy a ganar con ese podrido libro de mil páginas? Nada. Lo que Roulet gana con media res. Lo que le paga a un peón, al que encima después lleva a sus manifestaciones patrióticas, con bandera y todo. Para colmo, las librerías hacen enormes pilas con un libro de Savater, que pretende ser de filosofía. O se vende a patadas una huevada infernal de un agroperiodista que dice cómo vivir mejor y más seguro y más pleno. Y si esos libros se venden más es porque los compra Roulet, él y los suyos. Que saben muy bien qué leer. Ahora, lo justo es justo. Soy un resentido. Reviento de la envidia. Pero puedo jurar algo. Nunca se me daría por creer que la Virgen o el Mesías o Buda o Mahoma... Pero no: no derivemos. Roulet dijo: la “Virgen María”. Nunca se me daría por creer que una mano me ilumina desde arriba, y que detrás de esa mano está la Virgen María pidiendo por todos los pobres filósofos argentinos. Mi relación con lo sagrado es compleja. Transita entre la ira, la duda y la exigua esperanza. Por la pelotudez, nunca. FUENTE <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>