Bicho_De_Luz
Usuario (Argentina)

Estaba aburrido un domingo at nite y me puse a mirar animales raros, y encontre este especimen POCO CONOCIDO Guarda que ahi viene, espero que les guste el post. Okapia johnstoni El okapi (Okapia johnstoni) es una especie de mamífero rumiente de la familia Giraffidae. Es el pariente vivo más próximo a la jirafa. Se le considera a veces un fósil viviente por su parecido con los primeros jiráfidos que aparecieron en el Mioceno. Vive en las tupidas selvas del norte de la República Democrática del Congo entre los ríos Uelle, Ituri y en las selvas de Aruwimi. Morfología Recuerda por la forma de su cuerpo a una jirafa pequeña (2 metros de longitud, 1,5 m de altura y menos de 250 kilos de peso) de patas y cuello muy cortos, aunque el manto del pelo es totalmente distinto, rojizo en todo el cuerpo salvo en patas y glúteos, donde es blanco con rayas negras, semejante a una cebra. Como las jirafas, tiene dos cuernos pequeños recubiertos de pelo en la cabeza sin utilidad aparente y una larga lengua prensil de color negro que usa para introducirse las hojas de arbustos y árboles bajos en la boca. La longitud de ésta es tal que puede limpiarse el interior de las orejas con su punta. El okapi está muy emparentado con las jirafas y con ellas comparte muchas adaptaciones morfológicas, aunque su cuerpo recuerde en realidad más al de un caballo. Historia natural Los okapis son animales predominantemente solitarios que de forma ocasional se reúnen en pequeños grupos. Las hembras paren una única cría en agosto u octubre tras una gestación de casi 15 meses. Si es hembra, madurará a los dos años de edad, mientras que si es macho todavía le faltará algún tiempo para llegar a la edad adulta. Al parecer, las crías más jóvenes no son capaces de diferenciar a su madre de otras hembras y pueden ser adoptadas por otras okapis con facilidad en caso de perder a su progenitora (la cual la defiende a veces hasta la muerte, incluso si se enfrenta con su único depredador, el leopardo). La esperanza de vida ronda los 30 años. Su sentido más desarrollado es el olfato, seguido del oído. Las crías tienen un amplio repertorio vocal con el que comunicarse con sus madres, pero los adultos tienden a ser mudos. Una de las pocas veces que emiten sonidos se da cuando los machos buscan pareja durante la época de apareamiento. Los okapis son herbívoros. Se alimentan principalmente de las hojas, brotes y tallos de más de 100 especies diferentes plantas, además comen hierbas, frutas, helechos y hongos. Varias de las especies que consumen son venenosas para el ser humano. Lo impenetrable de su área de distribución impiden saber de cuántos individuos se compone realmente la población mundial de okapis. A pesar de ello, se la considera una especie vulnerable (aunque no en peligro grave) debido a su pequeña área de distribución. Descubrimiento El okapi fue ignorado en Occidente hasta 1890. Henry Morton Stanley, que exploraba las riberas del río Congo por mandato del rey de Bélgica, dejó escrito en su diario lo extraño que le resultó ver cómo los nativos de la parte norte del futuro Congo Belga no mostraban el menor asombro ante los caballos que llevaba en su expedición. Interrogados por el explorador europeo, los nativos de la tribu Wambutti dijeron que en las selvas de la zona habitaba un animal similar a ellos pero de menor tamaño, el o'api. Los relatos sobre este misterioso animal empujaron al inglés sir Harry Johnston a preparar una expedición que fuera en la búsqueda de una posible especie ignorada por la Ciencia, la cual remontó el río Congo en 1899. Jonhston pudo saber por los Wambutti que el o'api era un animal similar a un asno de color pardo-rojizo con rayas blancas y negras en las patas y cuartos traseros. Inicialmente pensó que se trataba de una posible especie desconocida de cebra, pues no se conocía la existencia de ninguna en esa parte de África (ni, de hecho, ninguna cebra que viviese dentro del bosque tropical). Posteriormente de vuelta al Congo belga en 1900, Johnston acompañado de un grupo de pigmeos rescatados de la Exposición Universal de París donde eran exhibidos como monstruos de feria; pudo conseguir dos pieles de los cuartos traseros que llevó al fuerte belga de Mbeni y luego fueron enviadas a la Zoological Society de Londres en 1900. Allí se comprobó que no se correspondían con las de ninguna especie conocida de cebra y el animal fue bautizado como Equus johnstoni, si bien su adscripción al género Equus fue considerada dudosa desde el principio. Esto se confirmó cuando Johnston, que había vuelto al poblado de los Wanbutti, encontró un rastro en la selva con la ayuda de éstos y comprobó que las huellas tenían dos dedos, por lo que el o'api debía ser un artiodáctilo y no un équido. Karl Eriksson, comandante del fuerte Mbeni, le envió después dos cráneos y otras dos pieles que habían llegado poco antes a sus manos. Con este material volvió Johnston a Londres, donde las raras calaveras permitieron determinar que el ya conocido como okapi era una especie de jirafa de bosque que fue bautizada como Okapia johnstoni. Tan extraña especie fue pronto demandada por numerosos museos y zoológicos de Europa y Estados Unidos, pero la mayor parte de las expediciones para capturar algún ejemplar fueron un fracaso debido a lo remoto de su distribución, por lo que la especie se salvó de la extinción. En el año 2006 y luego de casi 50 años en los que no había sido detectado ninguno en estado salvaje, se produjo su redescubrimiento en el Congo. Estado de su población Si bien los okapis no están clasificados como especies en peligro de extinción, están amenazados por la destrucción de su hábitat y su caza. La población mundial está estimada en 10.000–20.000 especímenes. El trabajo de conservación en el Congo incluye el estudio continuo de su estilo de vida y comportamiento. Por otra parte, siempre que hubo conflictos armados en el Congo, se vio dificultado su seguimiento, ya que es una zona donde menudean los enfrentamientos entre facciones nacionales. El 8 de junio del 2006, científicos reportaron haber descubierto evidencias de que aún quedaban okapis en el Parque Nacional Virunga. La Sociedad Zoológica de Londres anunció al mundo el 10 de septiembre de 2008 que aparatos fotográficos colocados por ellos habían tomado fotos al okapi en su ambiente natural en el Parque Nacional de Virunga; a cientos de kilómetros de la reserva natural consagrada a la conservación de esta especie en las selvas del Ituri. Lugar IMAGENES Videos http://es.wikipedia.org/wiki/Okapia_johnstoni Espero haber entretenido a alguien aunque sea un ratito, salutes

Unos minutos de esa terrible grabación que nunca ha visto la luz. Las psicofonías o fenómenos de voces electrónicas son sonidos de origen electrónico que quedan registrados en grabadoras de audio y son interpretados como voces de los muertos por los investigadores de lo paranormal. La psicofonía más larga y aterradora de la historia fue sin duda captada por Germán de Argumosa, y por cierto, censurada en algunos programas. La historia de las psicofonías se remonta a 1959, cuando Friedich Jurgenson, un productor de cine y cantante de opera, estaba de vacaciones e intentó grabar en un magnetófono el canto del pájaro para realizar un documental. Se fue a un bosque y espero en silencio mientras el sonido de los pájaros se grababa en el aparato. Cuando llego a casa y escuchó la grabación, comprobó que en la grabación aparentemente alguien imitaba el trinar de los pájaros, estropeando la toma, para después escuchar la voz de alguien hablando en noruego, haciendo comentarios sobre el trinar del pájaro. Borró la grabación, pensando que alguien se había acercado donde él estaba, sin que Jürgenson se diera cuenta, y al día siguiente repitió la operación de grabado, en la misma zona, poniendo cuidado de que nadie anduviera alrededor del magnetófono, y de nuevo, al reproducir la grabación, junto al canto del pinzón, una nueva voz se escuchaba perfectamente, pero en esta ocasión creyó reconocer la voz de su madre, fallecida, diciéndole algo que sólo ellos conocían: el nombre cariñoso y familiar con que su madre le llamaba. Según Jürgenson, en la grabación se escuchaba algo así: Friedel… mi pequeño Friedel… ¿Puedes oírme?. Aquella fue la primera psicofonía oficial de la historia. Luego a lo largo de los años han ido apareciendo de manera accidental o buscada, miles de grabaciones atribuidas supuestamente a voces de difuntos que tratan de enviar un mensaje o simplemente manifestarse, y algunas de ellas, independientemente de su veracidad, logran ponernos los pelos de punta, aunque según los expertos, la psicofonía más larga y aterradora de la historia, hasta tal punto que no solo algunos programas decidieron censurarla, sino que Germán de Argumosa, el parapsicólogo que la grabo, no se la dejaba escuchar a casi nadie porque podía herir la sensibilidad de quien la escuchaba e incluso temía que la impresión de escucharla fuera mortal si alguien tenía el corazón débil o era impresionable. De los 10 minutos que dura, solo permitía escuchar los primeros, por ser los “más suaves”, y solo a unos pocos allegados expertos en esoterismo les dejo escuchar la grabación completa. Pero sus temores eran ciertos, y aún siendo gente que había escuchado cientos de psicofonías, algunos de ellos tuvieron después que pedir ayuda psicológica y los menos impresionables pasaron varias noches sin dormir obsesionados por lo que acababan de escuchar. Pero antes de contar la historia de esta terrorífica grabación, repasemos por encima la vida de Germán de Argumosa, uno de los mejores parapsicólogos de la historia y fallecido hace unos meses a los 87 años a causa de una enfermedad respiratoria. Nacido en Torrelavega (Cantabria) en 1921, en una familia notable de médicos y juristas. Se alistó como voluntario en la guerra civil en el bando nacional con 15 años. Pero el devenir de los acontecimientos le hizo enfrentarse a Franco y fue incluso condenado a muerte, pero con la muerte de Franco salió en libertad. Dedicado de pleno al estudio y sin descartar ningún campo, dio múltiples conferencias sobre Parapsicología, Hipnosis, Filosofía y Teología; alentó y presidió los primeros congresos nacionales e internacionales de Parapsicología realizados en España; desarrolló una larga trayectoria como conferenciante sobre diversos temas científicos y artísticos; fue entrevistado por televisiones de todo el mundo para divulgar sus conocimientos y colaboró habitualmente en programas radiofónicos. Pero fue sobre todo a partir de 1971 y gracias a las famosas “caras de Belmez”, a las que declaró como autenticas teleplástias, donde su fama creció por todo el mundo. Sus investigaciones fueron galardonadas con multitud de premios, entre ellos el Premio de la Sociedad suiza de Parapsicología en 1977, donde Germán declaró, que los hechos paranormales no pueden ser ignorados cuando se persigue una completa interpretación del mundo y del hombre. En una de esas reuniones de grandes intelectuales, que se celebró en una casa de un famoso artista cuyo nombre no fue desvelado por Argumosa, a las afuera de Madrid, éste retó al profesor a obtener en su casa una psicofonía, y Argumosa dejó una grabadora en el sótano y se fueron de allí. A los 10 minutos volvieron para recoger la grabadora y cuando la pusieron en funcionamiento, el terror se apoderó de ellos. Ruidos espeluznantes, chillidos, campanas, una voz terrible que agonizante decía: “agua, agua, …me ahogo “ y de repente una voz de mujer que parecía salida del mismísimo infierno gritó: ¡Ya te tengo Juan, te mataré! ¡Te matareeeee!. Escuchando esa grabación había un Juan, un embajador que a los pocos días murió…ahogado!. En ella también se escuchan mas nombres de los presentes. Después de esto, la cinta fue analizada por muchos profesionales de lo paranormal, y todos afirman que es la grabación más escalofriante y realista escuchada jamás. Argumosa, ni siquiera dejó escuchar la grabación completa a Iker Jimenez en el programa acerca de lo paranormal, “4º Milenio”, de donde procede uno de los videos que ilustran el post. . Aquí en estos videos se escuchan apenas 3 minutos de la “parte suave”, el resto sigue guardado por expreso deseo del profesor. Fuente