Brendaborrego
Usuario (Argentina)
Bueno Taringueros hoy les traje un articulo de la revista Muy Interesante; ya que como bien dice el nombre de dicha, es interesante , bueno , un beso . Si no se ven las imagenes no me puteen , mejor recomiendenme como puedo hacer para que se vean , ya que no se :S
LA HONESTIDAD Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma). Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta. La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer. Lo que no es la honestidad: - No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos. - No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo que verdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales (verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio. - No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconder quien realmente somos", implicará la verdadera sinceridad, con las personas adecuadas y en los momentos correctos. - No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden. Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad. LA PUNTUALIDAD El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado. El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar. El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza. La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto? Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde. En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da...? Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario. Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar "sólo lo que hace falta", en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases... pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando "despertamos" y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido. Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible. Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten "distinguirse" por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: "si quieren, que me esperen", "para qué llegar a tiempo, si...", "no pasa nada...", "es lo mismo siempre". Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió.. Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo. La cuestión no es decir "quiero ser puntual desde mañana", lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas... Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias: - Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc. - Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema (recordando que se necesita voluntad y sacrificio): Reducir distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano para terminar tu arreglo personal con oportunidad; colocar el despertador más lejos... - Aunque sea algo tedioso, elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente. Si tienes muchas cosas que atender y te sirve poco, hazlo para los siguientes siete días. En lo sucesivo será más fácil incluir otros eventos y podrás calcular mejor tus posibilidades de cumplir con todo. Recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito. - Implementa un sistema de "alarmas" que te ayuden a tener noción del tiempo (no necesariamente sonoras) y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres: usa el reloj en la otra mano; pide acompañar al compañero que entra y sale a tiempo; utiliza notas adheribles... - Establece de manera correcta tus prioridades y dales el lugar adecuado, muy especialmente si tienes que hacer algo importante aunque no te guste. Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de confianza. LA RESPONSABILIDAD La responsabilidad (o la irreponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses. Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido. La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido. La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias. ¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal. Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante. El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su "compadre" y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo. La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple. El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel. La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral. Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación. Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos. Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar. ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad? El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos. El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos "hacer lo correcto" y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad. El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es "lo justo" y que estamos haciendo "lo correcto". Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir. El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con la pareja infiel? Hacerle ver la importancia de lo que ha hecho, y todo lo que depende de la relación. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos. Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo. ¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían diferentes. Sí, es difícil, pero vale la pena. LA FAMILIA: Cuando hablamos de familia hacemos referencia a un grupo humano que convive y comparte un mismo espacio. De esta forma, se hace explícita la importancia de la manutención, el respeto, los cuidados y la educación de todos sus miembros. En este sentido, el objetivo es descubrir la esencia que hace a la familia el lugar ideal para forjar los valores, y de esta forma, alcanzar un modo de vida más humano y tolerante, que luego será transmitido a la sociedad entera. Lo que hay que tener en cuenta es que, el valor de la familia no reside solamente en aquellos encuentros habituales que se gestan en su seno, así como los momentos de alegría y la resolución de problemas cotidianos. El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás. Esto demuestra que formar y llevar una familia por un camino de superación permanente no es una tarea sencilla. Por el contrario, la vida actual y sus exigencias pueden dificultar la colaboración y la interacción. Las razones de ello se encuentran en que muchas veces ambos padres trabajan. Ante esta situación, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas. Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea específica y un tanto aislada de los demás: papá trabaja y trae dinero, mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y deben obedecer. Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos. En un ambiente de alegría toda fatiga y esfuerzo se aligeran, lo que hace ver la responsabilidad no como una carga, sino como una entrega gustosa en beneficio de nuestros seres más queridos y cercanos. Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso... si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva ninguno de los dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y compartir tiempo con los demás. La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar los problemas de los niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poca importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos el fin de semana; la salida a cenar o al cine cada mes con el cónyuge... La unión familiar no se plasma en una fotografía, se va tejiendo todos los días con pequeños detalles de cariño y atención, sólo así demostramos un auténtico interés por cada una de las personas que viven con nosotros. Otra idea fundamental es que en casa todos son importantes, nadie es mejor o superior. Se valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo modo como lo haríamos con un amigo... Saberse apreciado, respetado y comprendido, favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de servicio. Sería utópico pensar que la convivencia cotidiana estuviera exenta de diferencias, desacuerdos y pequeñas discusiones. La solución no está en demostrar quien manda o tiene la razón, sino en mostrar que somos comprensivos y tenemos autodominio para controlar los disgustos y el mal genio, en vez de entrar en una discusión donde, por lo general, nadie queda del todo convencido. Todo conflicto cuyo resultado es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuye la comunicación y la convivencia, hasta que poco a poco la alegría se va alejando del hogar. Cabria recalcar que los valores se viven en el hogar y se transmiten a los demás como una forma de vida, en otras palabras, dando el ejemplo. En este sentido, la acción de los padres resulta fundamental, pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico- pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos detalles. Ello puede verse reflejado en una pequeña anécdota: en una reunión pasó un pequeño de tres o cuatro años de edad frente a un familiar adulto, después de saludarle en dos ocasiones y no recibir respuesta, se dirigió a su madre y le preguntó: "¿Por qué tío (...) no me contestó cuándo le saludé?" La respuesta pudo ser cualquiera, así como los motivos para no recibir respuesta, pero imaginemos el desconcierto del niño al ver como las personas pueden comportarse de una manera muy distinta a como se vive en casa. Se nota que está aprendiendo a cultivar la amistad, a ser sociable y educado, seguramente después de este incidente le enseñarán a ser comprensivo... En otro sentido, muchas familias se han abocado a la practica religiosa, ya que encuentran en ella, una guía y un soporte para elevar su calidad de vida, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes. Por tanto, en la fe se encuentra un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger a la familia. En primer lugar los padres son quienes tienen la responsabilidad de formar y educar a sus hijos, sin embargo, estos últimos no quedan exentos. Los jóvenes solteros, y aún los niños, comparten esa misma responsabilidad, pues en este camino todos necesitamos ayuda para ser mejores personas. Actualmente triunfan aquellos que se distinguen por su capacidad de trabajo, responsabilidad, confianza, empatía, sociabilidad, comprensión, solidaridad, valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida, según la experiencia y la intención de autosuperarse. En este sentido, si los seres humanos nos preocupáramos por cultivar los valores en familia, todo a nuestro alrededor cambiaría, las relaciones serían más cordiales y duraderas. Así, cada miembro de la familia se convertiría en un ejemplo (según su edad y circunstancias personales), capaz de comprender y enseñar a los demás la importancia y trascendencia que tiene para sus vidas, la vivencia de los valores, los buenos hábitos y las costumbres. La felicidad de una familia no depende del numero de personas que la integren, mientras que en ella todos participen de los mismos intereses, compartan gustos y aficciones, es decir, se interesen unos por otros. Ahora bien, podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi familia se están cultivando los valores? Encontraremos la respuesta si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado. Esta serie de reflexiones demuestran que toda familia unida es feliz, más allá de la posición económica, ya que los valores humanos no se compran, se viven, se otorgan y se transmiten como un regalo más preciado que podemos dar. no existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo. La vida en sociedad también supone una vida basada en valores. Posiblemente uno de los valores que habla más de una persona es la decencia. La misma supone una vida basada en la educación, compostura, respeto al semejante y por sí mismo. LA DECENCIA Constituye aquel valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, a través de él los sentidos, la imaginación y hasta el propio cuerpo son resguardados de la morbosidad y al uso promiscuo de la sexualidad. Si una persona abandonara este valor como guía para su vida, de seguro sufriría una transformación tanto en su personalidad como en su vida social: de seguro se volcaría a la búsqueda del placer mundano y continuo, muchas de sus conversaciones aludirían al tema sexual; continuamente buscaría algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, internet, etc.); portaría una mirada inquieta, se enfocaría en personas físicamente atractivas... En realidad la persona se torna superficial, en vez de considerar como importantes los aspectos humanos de las personas (inteligencia, cualidades, sentimientos), ahora la presencia y el aspecto físico se tornan valores fundamentales que estructuran su vida, los afectos ya no importan. En otro sentido, faltar a la decencia produce que las relaciones interpersonales se tornen inestables y poco duraderas, fundamentadas solo en la búsqueda de placer , con una falta de compromiso y responsabilidad en la construcción de un núcleo maduro y sólido. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha facilidad, madres solteras, orfandad... En la actualidad, la posmodernidad sustenta un modelo basado en el predominio de lo estético frente a lo ético, y como consecuencia en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente, toda empresa posee cierta política con respecto al perfil de trabajador que desea, y este patrón se traslada hacia el departamento de recursos humanos. Por el contrario, al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean. En medio de un ambiente que parece rechazar las buenas costumbres y se empeña en cerrar los oídos a toda norma moral, emerge la personalidad de quien vive el valor de la decencia: una forma de vestir discreta, con buen gusto, elegante si lo amerita la ocasión; sus conversaciones no tienen como tema principal el sexo; en su compañía no existe la incomodidad de encontrar miradas obscenas; su amistad e interés son genuinos, sin intenciones ocultas y poco correctas. Esta personalidad en ningún momento se asusta ante la sexualidad humana, se puede afirmar que la conoce y entiende con mucho más perfección que el común de las personas. Ahora bien, su propósito no es fingir que no tiene inclinaciones sexuales, les da su lugar, su importancia; ha decidido que lo más valioso del hombre se alcanza a través del entendimiento, el autodominio, el trabajo y la sana convivencia con sus semejantes. La persona decente demuestra la integridad de su conducta, cuida que no existan interpretación equivocadas con respecto a su comportamiento, aunque trata a todas las personas con respeto y cortesía, evita las compañías cuya conducta es incompatible con su formación. Para vivir mejor el valor de la decencia, puedes considerar como importante: - Respeto por los demás. Cuida que tu mirada no ofenda o incomode a las personas. - Tu educación y principios no bastan para vivir decentemente. La decencia debe cultivarse cotidianamente. - Cuidado al dirigir tu mirada hacia los otros: evita observar con insistencia a las personas, esto siempre demuestra intenciones poco honestas. - No basta ser decente, es necesario actuar como tal, esto es la decencia se demuestra a través de las acciones. La persona que se preocupa por vivir el valor de la decencia en los detalles más mínimos, despierta confianza en los que lo rodean, por la integridad de su conducta. Además, sus relaciones son estables porque procuran basarse en el respeto y el interés por colaborar con los demás. Este valor templa el carácter, a la vez que lo fortifica y ennoblece. APRENDER Solamente a través del aprendizaje, las personas obtenemos un conjunto de habilidades y conocimientos que nos proveen las herramientas para resolver todo tipo de problemas. Aprender supone una búsqueda cotidiana y permanente de conocimientos incorporados a través del estudio, la reflexión de las experiencias vividas y la realidad. Es así que en nuestra vida nos encontramos rodeados de diversas situaciones, ya sea en nuestro trabajo, la familia y en las relaciones interpersonales, en cada lugar debemos tomar iniciativas, resolver situaciones y enseñar a los demás a trabajar, y aprender de nuestros semejantes, a crear una mejor convivencia y a llevar una vida mejor. En este sentido, quien posea más herramientas para realizar estas tareas cotidianas, cumplirá con ellas de forma más eficaz, porque este valor no consiste en acumular conocimientos sino utilizarlos para ayudar, para transformar nuestra vida y nuestro medio. Muchas veces, se piensa que debemos aprender sólo lo que es necesario e indispensable, para desempeñar una actividad profesional determinada, o incluso, que la vida académica se resuelve haciendo un mínimo esfuerzo. Sin embargo, ¿por qué nos da pereza aprender? Sencillamente porque deseamos que todo tenga una utilidad práctica e inmediata (como el niño que aprende a contar y a conocer la denominación de las monedas, para comprar con la seguridad de no ser engañado); esto sin agregar el esfuerzo y el tiempo que supone estar frente a un libro o cualquier otro medio. Ocasionalmente encontramos a personas con la habilidad de obtener conclusiones casi instantáneamente, teniendo una respuesta y explicación para cualquier asunto, en fin, como si todo lo supieran. No obstante, sin quitar mérito a las aptitudes personales, lo excepcional -y producto del aprendizaje- es la capacidad de relacionar hechos, conocimientos y experiencias para tener un criterio bien formado y dar una respuesta oportuna y acertada en cada caso. Es necesario entender que el perfeccionamiento personal abarca la superación profesional, por lo tanto, debemos preocuparnos por profundizar. Terminar la universidad, comenzar una maestría, emprender un doctorado, asistir a cursos de actualización y diplomados. No podemos olvidar que en el mundo laboral de hoy tener un título universitario ya no es suficiente. Es necesario ir más lejos si se desea un progreso real. Sin embargo, también podemos obtener otros conocimientos no ligados inmediatamente a nuestra actividad profesional, que nos brindaran un panorama más amplio y acabado de la vida. En este sentido, podemos aprender historia, filosofía, doctrina, literatura, relaciones humanas; o conocimientos técnicos y científicos: manejo de programas para ordenadores (computadoras), administración empresarial, funcionamiento del cuerpo humano, primeros auxilios, nociones de mecánica automotriz o cualquier destreza manual. Quien aprende de sí mismo, disfruta de la actividad sin cuestionarse el cuándo y para qué utilizará ese conocimiento, cada vez le es más fácil aprender, pues al igual que el cuerpo humano, el intelecto también necesita desarrollarse. La ausencia de conocimientos muchas veces lleva a que no estemos preparados para la vida y para nuestra profesión, somos incapaces de prevenir y resolver problemas. En este sentido, si un padre de familia no advierte la formación que sus hijos reciben en la escuela, no encontrará explicación a sus cambios de conducta; tener una empresa dejando la administración en manos de otros, no siempre es conveniente; manejar personal sin tener nociones básicas del comportamiento y naturaleza humana, nos lleva a un trato impersonal. Progresivamente nuestra incapacidad nos convierte en dependientes de las circunstancias y de las personas, buscando culpables y eludiendo responsabilidades. Una persona en constante preparación, se muestra interesada en todo lo que rodea a sus semejantes porque quiere superarse y encontrar la manera de ser más útil. A su vez, muchas veces no comprendemos los acontecimientos actuales: el cambio cultural producido en los últimos 50 años, las controversias actuales sobre la vida humana; los conflictos internacionales. Podríamos llenar de ejemplos y la concusión sería la misma: es necesario aprender más para comprender mejor lo que sucede en nuestra vida y en el mundo, para dejar de pensar que todo es obra de la casualidad o producto del empeño de unos cuantos. Entonces, aprender algo nuevo no es pérdida de tiempo, es una manera de alcanzar la superación personal. Podríamos argumentar falta de tiempo y necesidad de descanso, pero todo es cuestión de organización y esfuerzo, tal vez en forma gradual, pero continua. Para reforzar el valor de aprender puedes: • Hacerte el hábito de leer al menos un libro por mes. • Terminar la universidad (si aún no lo has hecho) • Inscribirte en un curso de actualización o algún diplomado • Empezar la maestría • Cursar un doctorado • Escuchar noticieros, leer el periódico y acercarte a medios que te proporcionen información sobre la realidad que te rodea. • Comprar revistas sobre temas adicionales a tu profesión u oficio • Observar cuidadosamente las actitudes de los demás y procura obtener conclusiones que te sirvan en el futuro. • Desarrollar una nueva afición que te permita obtener nuevos conocimientos en un área que no conoces. El valor de aprender nos convierte en personas que tienen más herramientas para avanzar en la vida y para ser mejores seres humanos. DOCILIDAD Es el valor que nos hace conscientes de la necesidad de recibir dirección y ayuda en todos los aspectos de nuestra vida. La docilidad es el valor que nos hace tener la suficiente humildad y capacidad para considerar y aprovechar la experiencia y conocimientos que los demás tienen. La docilidad nos ayuda a ser más sencillos, pues nos dispone a escuchar con calma y atención, a considerar con mayor detenimientos las sugerencias que nos hacen y a tomar decisiones más serenas y prudentes en base a la información recibida. Pocas veces en nuestra vida pensamos en la necesidad que tenemos de los demás, generalmente intentamos solucionar, decidir y ejecutar todo según nuestro criterio; y efectivamente, tendremos bastantes aciertos, pero también muchos fracasos y errores por considerar como inútiles los consejos que recibimos de quienes nos rodean. Podemos suponer que la docilidad nos convierte en personas inútiles, dependientes, influenciables, faltos de carácter y de decisión, pero cualquier persona que desea aprender y desempeñarse satisfactoriamente en alguna disciplina (deporte, oratoria, pintura, mecánica, etc.), o mejorar en su vida personal, se pone voluntariamente bajo la tutela de alguien que conoce y domina el área en cuestión, con el fin de progresar rápidamente y por un camino seguro. Pedir ayuda y dejarse guiar sería muy sencillo si evitáramos considerarnos superiores, la calidad de la opinión la medimos con unos criterios muy subjetivos: edad, posición profesional o social, grado de amistad y de mutua simpatía... y en resumidas cuentas nadie cumple con nuestras expectativas porque deseamos un guía que sea condescendiente con nuestro modo de ser y caprichos, con una exigencia “moderada” y un carácter a nuestro gusto. Por si fuera poco vivimos con la certeza de ser el blanco de la mala voluntad de nuestros semejantes: nuestra falta de carácter nos hace ver críticas, molestias y envidias detrás de las recomendaciones que se hacen respecto a nuestro trabajo, conducta y personalidad. La docilidad nos permite advertir en cada situación una oportunidad de mejora personal o de beneficio para los demás. Lo importante es reconocer que existen personas con experiencia y habilidades personales para aconsejarnos. Quien se interesa por nosotros nos hará ver defectos y errores; pedirá una reacción que afecte a nuestra comodidad y pereza; sanamente criticará nuestro modo de ser, carácter y conducta, pero todo persigue un fin: lograr nuestra mejora personal en todos sentidos. Ahora descubrimos a los padres, profesores, jefes y amigos que nos han dicho cosas que nos eran incómodas, pero tenían razón en exigirnos, en pedir un cambio en nuestro proceder. Si hubiéramos hecho caso esa vez... Es curioso pensar que las personas menos dóciles, son aquellas que solicitan una mayor respuesta y disposición a las exigencias que proponen. La docilidad exige ejemplo, intercambio y disposición personal para lograr un beneficio mutuo. Al poner nuestro criterio por encima de todo, mostramos resistencia y poca apertura a todo lo que significa cambio: el profesor que se empeña en corregir nuestro comportamiento o el nuevo sistema de trabajo que debemos implementar y seguir. En algunos temas nos consideramos especialistas y rechazamos ideas y opiniones por auténtica necedad: el pariente que opina sobre como educar a los hijos; el amigo que nos aconseja dedicar más tiempo a la familia: la vecina que habla sobre la manera de administrar y organizar las labores del hogar. Es necesario estar alerta para descubrir a cada instante las oportunidades que la vida nos da para ser mejores, los buenos consejos y sugerencias pueden venir de cualquier persona en los momentos y lugares menos esperados. Para ser más dóciles podemos considerar los siguientes puntos: - Considera que las personas que más te exigen, te estiman o cumplen con su obligación (casa, escuela, trabajo). - Aprende a considerar todo lo que te sugieren aunque no necesariamente te guste. No olvides concretar tu buena disposición con acciones. - Primero obedece y sigue indicaciones, después haz las observaciones pertinentes. - Haz el propósito de mejorar en un punto de los que más te insisten en casa, la oficina, la escuela o con los amigos, siguiendo los consejos recibidos; siempre y cuando sea algo bueno. - Evita criticar a las personas que insisten en orientarte y procura descubrir su buena intención y el benéfico que obtendrás. Al ser dóciles obtenemos muchos benéficos personales, pues hace de nuestra obediencia una colaboración gustosa para alcanzar objetivos personales o de conjunto; incrementa nuestra capacidad de adaptación a las nuevas exigencias y circunstancias que con relativa frecuencia se presentan; nos da la madurez para evitar empeñarnos en ser nuestros propios guías y jueces; se incrementa nuestro respeto y consideración por todas las personas. Lo más importante es saber que la persona dócil es feliz poniéndose en manos de los demás, generando confianza por la seguridad que tiene de aprender a mejorar todo lo que a su persona concierne. SENSIBILIDAD El valor de la sensibilidad reside en la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Además, debemos distinguir sensibilidad de sensiblería, esta última siempre es sinónimo de superficialidad, cursilería o debilidad. Sin embargo, en diferentes momentos de nuestra vida cotidiana hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, y a veces no encontramos a esa persona que responda a nuestras necesidades e intereses. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda. Ser sensible implica permanecer en estado de alerta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, va más allá de un estado de animo como reír o llorar, sintiendo pena o alegría por todo. ¿Acaso ser sensible es signo de debilidad? No es blando el padre de familia que se preocupa por la educación y formación que reciben sus hijos; el empresario que vela por el bienestar y seguridad de sus empleados; quien escucha, conforta y alienta a un amigo en los buenos y malos momentos. La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás. No obstante, las personas prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en problemas que suponen ajenos a su responsabilidad y competencia. De esta manera, las aflicciones ajenas resultan incómodas y los padecimientos de los demás molestos, pensando que cada quien tiene ya suficiente con sus propios problemas como para preocuparse de los ajenos. La indiferencia es el peor enemigo de la sensibilidad. Lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia en familia, algunos padres nunca se enteran de los conocimientos que reciben sus hijos; de los ambientes que frecuentan; las costumbres y hábitos que adquieren con los amigos; de los programas que ven en la televisión; del uso que hacen del dinero; de la información que reciben respecto a la familia, la moda, la religión, la política... todas ellas son realidades que afectan a los adultos por igual. Actuando de esta manera, se pierde la posibilidad de construir un futuro diferente. Puede parecer extraño, pero en cierta forma nos volvemos insensibles con respecto a nosotros mismos, pues generalmente, no advertimos el rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal o profesional; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal. En este sentido, la vida marcada por lo efímero y el placer inmediato o dejarse llevar por lo más fácil y cómodo, es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Reaccionar frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas, es una forma de salir de ese estado de pasividad e indiferencia, para crear una mejor calidad de vida y de convivencia entre los seres humanos. Debemos emprender la tarea de conocer más las personas que nos rodean: muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar. En otro sentido, vivimos rodeados noticias y comentarios acerca de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, pobreza, distribución de la riqueza de manera desigual etc... estas cuestiones progresivamente las naturalizamos, dejamos que formen parte de nuestra vida sin intentar cambiarlas, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarlos. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar estos problemas creyendo que somos inmunes y que no nos afectarán. Por el contrario, la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás. CRITICA CONSTRUCTIVA Hacer una crítica constructiva para ayudar a los demás es una actitud madura, responsable y llena de respeto por nuestros semejantes. El valor de la crítica constructiva se fundamenta en el propósito de lograr un cambio favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, con actitud de respeto y sentido de colaboración. De forma natural el hombre busca comunicar sus pensamientos e influir en los demás con su opinión para lograr cambios en la familia, la sociedad, el trabajo o la escuela, sin embargo, corremos el riesgo de sujetarnos únicamente a nuestro particular punto de vista e intereses, sin atender a las necesidades o propósitos que tienen los demás A través de la crítica constructiva se desarrollan otros valores: lealtad, honestidad, sencillez, respeto, amistad... Con esta referencia sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, pues nadie puede jactarse de tener un buen juicio crítico, si no ha logrado establecer un equilibrio entre la manera como acepta las críticas y la forma e intención con que las expresa. Cada vez que una persona desea expresar su opinión o inconformidad con rectitud de intención, tiene que aclarar que es “una crítica constructiva”, para evitar malos entendidos y lograr una mejor disposición de su interlocutor. A veces somos tan susceptibles, que sin la aclaración pertinente nos sentimos agredidos. Si fuésemos más sencillos y maduros, encontraríamos en cada crítica –positiva o negativa- una oportunidad para cambiar y mejorar nuestra forma de vida. En realidad, aún de las críticas más acres deberíamos tener la serenidad, paciencia y madurez para obtener lo mejor de ella, aún si hiere nuestro amor propio. Ahora bien, es muy común que nuestra tendencia a criticar se propague sin ton ni son y convertimos a la crítica en una forma de oposición y rechazo a todo aquello que no nos gusta; observamos y manifestamos inconformidad casi de todo: el modo de vestir, las opiniones, la forma de gobierno, las normas de vialidad, la conducta del vecino... y muy pocas veces, hacemos un juicio objetivo y valiente sobre nuestro comportamiento y modo de pensar. Lo primero será reconocer que frecuentemente hablamos sin fundamento, nos quedamos con unas cuantas palabras del noticiero o del diario, cotejando nuestra pobre información con los comentarios que escuchamos en la oficina o con los amigos, hacemos conjeturas y emprendemos el vuelo aprobando o desaprobando todo tema de actualidad: iniciativas de ley, la política económica, los eventos sociales, sucesos de carácter internacional y hasta las nuevas disposiciones en materia de educación o de salud... ¡Con qué facilidad no erigimos en autoridades competentes! Es claro que las decisiones de índole social o política a veces muy distantes del común de las personas, pero esto no justifica la critica mal intencionada. En todo lugar existen medios, asociaciones y grupos de personas con el afán de crear una sociedad más justa y llena de oportunidades para todos. ¿Por qué no participar o tomar la iniciativa en nuestras manos? Tal vez no todos tenemos el valor de asumir una responsabilidad más grande, de mayor trascendencia... Pero la crítica más dura y severa la realizamos hacia las personas que conocemos y los lugares donde asistimos: nos disgusta el sistema de trabajo que se lleva en la empresa, y por ende, quienes la encabezan; calificamos la aptitud de nuestros colegas con comparaciones absurdas; señalamos con firmeza los defectos, costumbres y hábitos de nuestros conocidos y amigos; nos disgustamos porque en casa las cosas no se hacen a nuestro gusto. ¿Acaso hacemos un bien expresando opiniones negativas? Cualquier comentario fuera de lugar o falto de delicadeza, no solo ofende, destruye además la buena comunicación, la imagen y opinión que se tiene de las personas y por si fuera poco, habla muy mal de nosotros. Para que nuestra crítica tenga valor, se requiere una actitud honesta, leal y sencilla: si algo nos disgusta o incomoda, no hay porque escondernos en el anonimato, generar murmuraciones o crear conflictos, si deseamos que las cosas y las personas mejoren, lo correcto será acercarnos a los interesados y expresar abiertamente nuestro punto de vista, dispuestos a escuchar y a obtener un resultado provechoso para todos. Para concretar propósitos que nos lleven a ejercitar el valor de la crítica realmente constructiva debemos evaluar con sencillez y valentía nuestro modo de ser, esto significa ser autocríticos: - Evalúa las situaciones, escucha a las personas y pregunta. De esta manera tendrás los elementos necesarios para formar un juicio correcto y dar una acertada opinión. - Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos. Recuerda que para ayudar a los demás, tú debes ser el primero en mejorar. - Haz el propósito de descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias. Si no tienes algo positivo que decir, lo mejor es callar. - Examina tus intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar palabra. - Aprende a informarte con profundidad y acostúmbrate a hablar de los hechos, evitando hacer interpretaciones y suposiciones superfluas. - Acepta con madurez todo tipo de críticas y comentarios respecto a tu persona y modo de trabajar, centrando tu atención en la oportunidad de mejora. Cualquier crítica debe formularse responsablemente a través de la reflexión, considerando las implicaciones que podría tener; el respeto que debemos a las personas se manifiesta protegiendo su buen nombre y reputación, además de procurar su mejora individual. De esta manera actuamos en justicia y todo nuestro actuar se convierte en actitud de servicio e interés por el prójimo. COMUNICACIÓN Una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas. La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y con las personas más cercanas a nosotros. Aún así enfrentamos desacuerdos y discusiones sin sentido, provocando -en ocasiones- una ruptura en las relaciones con los demás. Entender y hacerse comprender, es un arte que facilita la convivencia y la armonía en todo lugar. Con facilidad podemos perder de vista que la comunicación entra en el campo de los valores. Precisamente cuando hay problemas de comunicación en el trabajo, con la pareja, con los hijos o con los amigos se comienza a apreciar que una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas. El valor de la comunicación nos ayuda a intercambiar de forma efectiva pensamientos, ideas y sentimientos con las personas que nos rodean, en un ambiente de cordialidad y buscando el enriquecimiento personal de ambas partes. No todas las personas con una magnífica y agradable conversación poseen la capacidad de comunicarse eficazmente, en muchos de los casos transmiten anécdotas y conocimientos producto de la experiencia, la información y las vivencias que han tenido, pero con el defecto de no dar la oportunidad a que otros se expresen y compartan sus puntos de vista. En si, esto no es malo, pero se debe tener cuidado de no caer en excesos. Queda claro que comunicar no significa decir, expresar o emitir mensajes (para eso están los medios de información), por el contrario, al entablar un diálogo con los demás, tenemos la oportunidad de conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, compartimos gustos y aficiones... en otras palabras: conocemos a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de quienes nos rodean. La buena comunicación tiene algunas características que todos conocemos: escuchar con atención, no acaparar la palabra, evitar interrumpir, utilizar un lenguaje propio y moderado, lo cual demuestra educación y trato delicado hacia las personas. Pero este valor tiene elementos fundamentales e indispensables para lograr una verdadera comunicación: - Interés por la persona. Cuántas veces nuestra atención total está reservada para unas cuantas personas, nos mostramos atentos y ávidos de escuchar cada una de sus palabras. Por otra parte, los menos afortunados se ven discriminados porque consideramos su charla como superficial, de poco interés o de mínima importancia. Pensemos en los subordinados, los hijos o los alumnos ¿Realmente nos interesamos por sus cosas, sus problemas y conversaciones? Toda persona que se acerca a nosotros considera que tiene algo importante que decirnos: para expresar una idea, tener una cortesía o hacer el momento más agradable; participarnos de sus sentimientos y preocupaciones; solicitar nuestro consejo y ayuda... - Saber preguntar. A pesar del esfuerzo por expresar las cosas con claridad no siempre se toman en el sentido correcto (y no hablamos de malas intenciones o indisposición) Recordemos con una sonrisa en los labios, como después de una breve discusión llegamos al consenso de estar hablando de los mismo pero en diferentes términos. Las causas son diversas: falta de conocimiento y convivencia con las personas, distracción, cansancio... El punto es no quedarnos con la duda, aclarar aquello que nos parece incorrecto, equivocado o agresivo para evitar conflictos incómodos e inútiles que sólo dejan resentimientos. - Aprender a ceder. Existen personas obstinadas en pensar que poseen la mejor opinión debido a su experiencia, estatus o conocimientos; de antemano están dispuestos a convencer, u obligar si es necesario, a que las personas se identifiquen con su modo de pensar y de parecer, restando valor a la opinión y juicio de los demás. No es extraño en ellos la inconformidad, la crítica y el despotismo, inmersos en conflictos, críticas y finalmente convertidos en las últimas personas con quien se desea tratar. La comunicación efectiva es comprensiva, condescendiente y conciliadora para obtener los mejores frutos y estrechar las relaciones interpersonales. - Sinceridad ante todo. Expresar lo que pensamos, sobre todo si sabemos que es lo correcto (en temas que afecten a la moral, las buenas costumbres y los hábitos), no debe detenernos para mostrar desacuerdo, superando el temor a quedar mal con un grupo y a la postre vernos relegados. Tampoco es justificable callar para no herir a alguien (al compañero que hace mal su trabajo; al hijo que carece de facultades para el deporte pero tiene habilidad para la pintura; etc.), si deseamos el bien de los demás, procuraremos decir las cosas con delicadeza y claridad para que descubran y entiendan nuestra rectitud de intención. Siempre será importante dar a los demás un consejo y criterio recto, de otra forma continuarán cometiendo los mismos errores o haciendo esfuerzos inútiles para lograr objetivos fuera de su alcance, si actúan así se debe, tal vez, a que nadie se ha interesado en su mejora y bienestar. Además de los elementos esenciales, es preciso cuidar otros pequeños detalles que nos ayudarán a perfeccionar y a hacer más eficaz nuestra comunicación: - Comprende los sentimientos de los demás. Evita hacer burlas, criticas o comentarios jocosos respecto a lo que expresan, si es necesario corrige, pero nunca los hagas sentir mal. - No interpretes equivocadamente los gestos, movimientos o entonación con que se dicen las cosas, hay personas que hacen demasiado énfasis al hablar. Primero pregunta y aclara antes de formarte un juicio equivocado - Observa el estado de ánimo de las personas cuando se acercan a ti. Todos nos expresamos diferente cuando estamos exaltados o tristes. Así sabrás qué decir y cómo actuar evitando malos entendidos. - En tus conversaciones incluye temas interesantes, que sirvan para formar criterio o ayudar a mejorar a las personas. Las pláticas superficiales cansan. - Aprende a ser cortés. Si no tienes tiempo para atender a las personas, acuerda otro momento para charlar. Es de muy mal gusto mostrar prisa por terminar. No existe medio más eficaz para hacer amistades, elegir a la pareja y estrechar los lazos familiares, profesionales y de amistad. Todos deseamos vivir en armonía, por eso, este es el momento de reflexionar y decidirse a dar un nuevo rumbo hacia una mejor comunicación con quienes nos rodean. COMPASIÓN Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios. En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad. La compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas. Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias. Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia. Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien. Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar. No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana: - Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable. - Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra... - Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio. - Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto. Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada. Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal: - Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás "se las arreglen como puedan" y haz lo necesario para ayudarles. - Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos. - Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas. - Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés. - Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad. La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo. SIGUE EN LA PARTE 2
Las Caracteristicas de un Libra: * Somos Tiernos, Cariñosos, Sentimentales, Amables y Complacientes. * Pensamos nuestros problemas nosotros mismos solos y apartados. * Somos indecisos, tendemos a tener un problema y no hayamos que decisión tomar. * Somos tranquilos pacificos y no nos gusta el conflicto y las discuciones (aunque de vez en cuando una peleita nos divierte jejeje . * "Algunos" Nos Enamoramos de la manera que somos leales y fieles a nuestra pareja cueste lo que nos cueste. * A la mayoria de los Librianos nos gusta andar solos, entrar en nuestro propio mundo de problemas, ideas y soluciones (pero amamos estar con nuestra pareja para que nos escuche). * "Algunos" Somos muy celosos con nuestra pareja. (naahh de enserio? jajaja) * A los Libra nos gusta todo el trabajo bien hecho (el minimo detalle debe estar). * Solemos ser Metrosexuales, lo cual siempre nos gusta vernos bien. * Como nuestro signo es la Balanza, nos sentimos capaces de ayudar a la gente solucionando sus problemas con consejos o ayudas (que nosotros NO seguimos, algo loco no?) * Los Librianos solemos ser egoistas en el sentido que nos gusta oir problemas de otros mas no contar los nuestros. Bueno Hasta ahora eso es lo que e podido investigar de los Libra, ya que yo tambien soy una e podido darme cuenta de mi personalidad y que es propia de un Libra, hasta la proxima y saludos a mis hermanos Zodiacales! AMO A LIBRA!
VOCACIÓN DE SERVICIO Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, es decir adoptar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que aparecen como insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera y reconfortante. Es posible que recordemos la experiencia de algún desconocido que apareció justo cuando necesitábamos ayuda, que luego después de ayudarnos, se perdió y no supimos nada más. Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad para ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuestos a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento. La persona servicial, ha superado barreras que parecen infranqueables para las otras personas: - El miedo a convertirse en el que “siempre hace todo”, en el cual, las otras personas, descargarán parte de sus obligaciones, aprovechándose de su buena predisposición. Ser servicial no es ser débil, incapaz de levantar la voz para negarse, al contrario, por la rectitud de sus intenciones sabe distinguir entre la necesidad real y el capricho. - Muchas veces nos molestamos porque nos solicitan cuando estamos haciendo nuestro trabajo, o relajados en nuestra casa (descansando, leyendo, jugando, etc). En estos momentos pensamos ¡Qué molesto es levantarse a contestar el teléfono, atender a quien llama la puerta, ir a la otra oficina a recoger unos documentos... ¿Por qué “yo” si hay otros que también pueden hacerlo? En este sentido, poder ser servicial implica superar estos pensamientos y actitudes, en otras palabras, quien supera la comodidad, ha entendido que en nuestra vida no todo está en el recibir, ni en dejar la solución y atención de los acontecimientos cotidianos, en manos de los demás. - A veces se presta un servicio haciendo lo posible por hacer el menor esfuerzo, con desgano y buscando la manera de abandonarlo en la primera oportunidad. Alli se manifiesta la pereza, que también impide ser servicial. Es claro que somos capaces de superar la apatía si el favor es particularmente agradable o de alguna manera recibiremos alguna compensación. ¡Cuántas veces se ha visto a un joven protestar si se le pide lavar el automóvil...! pero cambia su actitud radicalmente, si existe la promesa de prestárselo para salir con sus amigos. Cada vez que ayudamos a alguien, por pequeño que sea, nos proporciona esa fuerza para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo para atender otros asuntos o simplemente, descansar de sus labores cotidianas. La base para vivir este valor es la rectitud de nuestras intenciones, porque es evidente cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas, por su posición social o profesional, al grado de convertirse en una verdadera molestia. Esta actitud tan desagradable no recibe el nombre de servicio, sino de “servilismo”. Algunos servicios cotidianos están muy relacionados con nuestros deberes y obligaciones, sin embargo, siempre lo relegamos a los demás o no tomamos conciencia de la necesidad de nuestra intervención: - Pocos padres de familia ayudan a sus hijos a hacer los deberes escolares, pues es la madre quien siempre está pendiente de esa cuestión. Darse tiempo para hacerlo, permite al cónyuge dedicarse a otras labores. - Los hijos no ven la necesidad de colocar la ropa sucia en el lugar destinado, si es mamá o la empleada del hogar quien lo hace regularmente. Algunos otros detalles de servicio que pasamos por alto, se refieren a la convivencia y a la relación de amistad: - No hace falta preocuparse por preparar la cafetera en la oficina, pues (él o ella) lo hace todas las mañanas. - En las reuniones de amigos, dejamos que (ellos, los de siempre) sean quienes ordenen y recojan todo lo utilizado, ya que siempre se adelantan a hacerlo. Estas observaciones nos demuestran que no podemos ser indiferentes con las personas serviciales, todo lo que hacen en beneficio de los demás requiere un esfuerzo, el cual muchas veces, pasa desapercibido por la forma habitual con que realizan las cosas. Ello supone que, como muchas otras cosas en la vida, adquirir y vivir un valor, requiere estar dispuestos y ser conscientes de nuestras acciones, orientadas hacia ese objetivo. Al respecto debemos realizar algunas consideraciones: - Realizar esfuerzos por descubrir aquellos pequeños detalles de servicio en lo cotidiano y en lo común: ceder el paso a una persona, llevar esos documentos en vez de esperar que lo haga otro, ayudar en casa a juntar los platos y lavarlos, mantener ordenado el cuarto o mis objetos personales en el trabajo. Estas actitudes nos capacitan para hacer un mayor esfuerzo en lo sucesivo. - Nunca prestamos atención, pero los demás hacen muchas cosas por nosotros sin que solicitemos su ayuda. Cada una de estas pequeñas situaciones pueden convertirse en un propósito y una acción personal. - Debemos dejar de pensar que “siempre me lo piden a mí”. ¿Cuantas veces te niegas a servir?... seguramente muchas y frecuentemente. Existe un doble motivo para esta insistencia, primero: que nunca ayudas, y segundo: se espera un día poder contar contigo. - Si algo se te pide no debes detenerte a considerar lo agradable o no de la tarea, por el contrario, sin perder más tiempo necesitas emprender la tarea que se te solicitó. Todo esto nos lleva a una conclusión: esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para ser servicial hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo. LA VOLUNTAD HUMANA Los seres humanos poseen una capacidad que los mueve a realizar cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades o contratiempos de las mismas. Todas nuestras acciones se orientan por aquellas situaciones o cosas que aparecen como buenas ante nosotros, desde las actividades recreativas hasta el empeño por mejorar en nuestro trabajo, sacar adelante a la familia y ser cada vez más productivos y eficientes. En relación a esta cuestión, podemos decir que nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos: - De manera espontánea cuando nos sentimos motivados y convencidos a realizar algo, como salir a pasear con alguien, empezar con un pasatiempo, organizar una reunión, asistir al entrenamiento... - De forma consciente, cada vez que debemos esforzarnos a realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar de la falta de sueño, etc. Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes. En lo cotidiano, algunas actividades que iniciamos con gusto, al poco tiempo se convierten en un reto o un desafío poco deseable. De esta manera, nos enfrentamos con una disyuntiva: abandonar o continuar con estas actividades. Con relativa facilidad podemos dejarnos llevar por el gusto dejando de hacer cosas importantes; esto se aprecia fácilmente cuando vemos a un joven que dedica horas y horas a practicar un deporte, cultivar una afición o a salir con sus amigos, por supuesto, abandonando su estudio; en los muchos arreglos del hogar o en la oficina que tienen varios días o semanas esperando atención: el desperfecto en el contacto de luz; el pasto crecido; ordenar el archivero, los cajones del escritorio, o los objetos y papeles sobre el mismo... Claramente, nuestra intención no es suficiente, como tampoco el saber lo que debemos hacer. La voluntad sólo se manifiesta "haciendo". No por nada se ha dicho que "obras son amores y no buenas razones". La falta de voluntad, puede evidenciarse cuando retrasamos el inicio de una labor; cuando priorizamos aquellas actividades que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes, o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad posee varios síntomas, ninguno de nosotros escapa al influjo de la pereza o la comodidad, dos enemigos que obstruyen nuestras acciones. Al respecto, podríamos realizar una comparación entre nuestra voluntad y los músculos de nuestro cuerpo, estos últimos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Con nuestra voluntad sucede lo mismo, cada situación requiere un esfuerzo, una magnífica oportunidad para robustecerla, de otra manera, se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia... En este sentido, vivimos rodeados de personas ejemplares: aquel padre de familia que cada día se levanta a la misma hora para acudir a su trabajo; la repetición de las labores domésticas de la madre; el empresario que llega antes y se va después que todos sus empleados; quienes dedican un poco más de tiempo a su trabajo y así no dejar pendientes; el deportista que practica horas extras... Cada uno de ellos no sólo asume su responsabilidad, sino que lucha diariamente por cumplir y perfeccionar su quehacer cotidiano, lo que distingue a estas personas es la continuidad y la perseverancia, es decir, su voluntad está capacitada para hacer grandes esfuerzos por períodos de tiempo más largos. Por otra parte, esta decisión debe ser realista e inmediata, y en algunos casos programada, no sirve de nada postergarla: esperar hasta “el lunes”, “el próximo mes” o el "inicio de año", estos objetivos o buenos propósitos suelen retrasarse para cuando estemos dispuestos o se presenten circunstancias más favorables. Por lo general, se presentan como ejemplos de este valor, modelos que personifican una fuerza de voluntad a toda prueba frente a condiciones severamente adversas (digamos en la televisión o el cine), sin embargo, la voluntad se fortalece en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana, normalmente en todo aquello que nos cuesta trabajo, pero al mismo tiempo consideramos poco importante. Por eso, conviene reflexionar detenidamente en cuatro aspectos que nos ayudarán a conseguir una voluntad firme: - Control de nuestros gustos personales: Levántate a la hora prevista y sin retrasos (por eso siempre tienes prisa, te pones de mal humor y llegas tarde); come menos golosinas o deja de estar probando cosas todo el día; piensa en una actividad concreta para el fin de semana, y así no estar en estado de reposo todo el tiempo; tus obligaciones y responsabilidades no son obstáculo para las relaciones sociales, organiza tu tiempo para poder cumplir con todo; haz lo que debes hacer sin detenerte a pensar si es de tu gusto y agrado. - Perfección de nuestras labores cotidianas: Establece una agenda de trabajo por prioridades, esto te permite terminar a tiempo lo que empezaste; revisa todo lo que hagas y corrige los errores; guarda o acomoda las cosas cuando hayas terminado de usarlas; si te sobra tiempo dedícalo a avanzar otras tareas. - Aprendizaje de cosas nuevas: Infórmate, estudia y pon en práctica las nuevas técnicas y medios que hay para desempeñar mejor tu trabajo; inscríbete a un curso de idiomas; aprende a hacer reparaciones domésticas; desarrolla con seriedad una afición: como aprender a tocar algún instrumento como la guitarra, aprender a pintar, hacer teatro, etc. - Hacer algo por los demás: En casa siempre hay algo que hacer: disponer la mesa, limpiar y acomodar los objetos, ir a comprar víveres, cuidar a los hijos (o los hermanos, según sea el caso), recoger nuestras prendas, etc.; evita poner pretextos de cansancio, falta de tiempo u ocupaciones ficticias para evitar colaborar; haz lo necesario para llegar puntual a tus compromisos, así respetas el tiempo de los demás. En todos los lugares que frecuentas se presentan muchas oportunidades, ¡decídete! Es necesario tener en cuenta, que una voluntad férrea se convierte a la vez en escudo y arma para protegernos de ciertas situaciones, miles de personas han caído en la dependencia y en la aniquilación de su dignidad. En este sentido, la voluntad es el motor de los demás valores, no sólo para adquirirlos sino para perfeccionarlos, ningún valor puede cultivarse por sí solo si no hacemos un esfuerzo, pues todo requiere pequeños y grandes sacrificios realizados con constancia. PACIENCIA Si nuestra época pudiera tener un nombre se llamaría “prisa”. ¿Cómo esperamos que nuestra vida tenga más cordura y sea más amable a los demás si todo lo queremos “ya”? Nuestra vida se desenvuelve a un ritmo vertiginoso: demasiada prisa para hacer, para llegar, para resolver asuntos personales y del trabajo, fricciones que surgen cada día con las personas, citas urgentes. Si nuestra época pudiera tener un nombre se llamaría “prisa”. Por eso es necesario hacer un alto en el camino y reflexionar un poco sobre el valor de la paciencia, para no dejarnos abrumar y tampoco seguir esa carrera loca que va a toda marcha. ¿Cómo esperamos que nuestra vida tenga más cordura y sea más amable a los demás si todo lo queremos “ya”? La paciencia es el valor que hace a las personas tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las adversidades con fortaleza, sin lamentarse; moderando sus palabras y su conducta para actuar de manera acorde a cada situación. Al encontrarnos con personas que a nuestro juicio siempre son molestas, inoportunas o “lentas”, podemos caer en el error de fingir una actitud paciente, es decir, dar la apariencia de escuchar sin alterarse ni expresar emoción, buscando escapar de la situación lo más rápido posible dando respuestas breves y un tanto cortantes, eso sí, procurando que no se den cuenta para no herir los sentimientos; a esto se le llama indiferencia, insensibilidad ante el estado de ánimo de los demás. Uno de los grandes obstáculos que impiden el desarrollo de la paciencia, es, curiosamente, la impaciencia de esperar resultados a corto plazo, sin detenerse a considerar las posibilidades reales de éxito, el tiempo y esfuerzo requeridos para alcanzar el fin: - El hacerse de demasiadas actividades produce ansiedad y prisa, quedando un amargo sabor de boca y mal humor por no terminar todo lo que hemos iniciado. En pocas palabras, debe haber moderación, ser conscientes de nuestros alcances para evitar contraer demasiados compromisos que posiblemente no podamos cumplir. - Otro ejemplo clásico se da en el ámbito laboral con el personal de reciente contratación, su curriculum y proceso de selección muestran los conocimientos y capacidad necesarios para desempeñar el puesto, sin embargo, cada labor específica requiere de un proceso de adaptación a las políticas, modalidades, normas y estilos del centro de trabajo; no se puede descartar a una persona a las dos semanas de iniciar su desempeño por no lograr una rápida adaptación. - El ahorrar puede ser un forma de medir nuestra paciencia, no importan las cantidades ni la frecuencia con que se acumulen , la constancia nos llevará a reunir la suma necesaria para adquirir el auto, el juguete o realizar ese viaje que tanto hemos soñado. Si quitamos la vista del objetivo, terminaremos por gastar lo poco que hemos reunido, y nuestra meta será cada vez más lejana e inalcanzable. - Aunque en tono irónico se dice que son los hijos quienes nos proporcionan una fuente inagotable de paciencia, no deja de ser verdadero en cierta forma. La impaciencia que manifiestan los padres, en gran parte se debe al querer que los hijos razonen y actúen como adultos, “¿es qué no piensas?”, “te dije que lo hicieras así...”, son algunas de las más comunes frases empleadas por los padres en su desesperación. No debemos olvidar que la madurez se da con el tiempo, la experiencia y la formación que reciben los hijos. Claro está que hay chicos que son más traviesos, el reto es tener la habilidad para educarlos pacientemente y de la mejor manera posible. Existen otros retos no menos importantes para el desarrollo de la paciencia, que se refieren específicamente al hecho de soportar y tolerar las contrariedades inesperadas; por ejemplo: - Soportar las molestias del clima a través del arduo trayecto a la oficina y la escuela, con cientos de autos circulando a nuestro alrededor. - Ser tolerantes al realizar tareas con otros, ante su falta de destreza, conocimiento o pericia para realizar las cosas. Se da con el trabajador que no ha entendido como presentar un informe, con la empleada del hogar que no sabe como deseamos que limpie la casa, con los hijos que no entienden las matemáticas... La paciencia debe llevarnos a enseñar la manera de hacer las cosas, al ofuscarnos los resultados suelen ser totalmente contrarios a nuestros deseos. - La predisposición que tenemos al acudir a aquel lugar donde “siempre me hacen perder el tiempo”. ¿Por qué disgustarnos innecesariamente?, lleva una revista o un libro para ocupar tu tiempo mientras haces fila en una ventanilla o en la sala de espera del consultorio. - Mostrar “buena cara” cada que nuestro jefe o compañero de trabajo, nos pide que le hagamos el mismo favor de siempre. En vez de mostrar impaciencia y hacer las cosas de mala gana, lo más sano es contar con esa actividad como si fuera fija, dentro de nuestro tiempo y quehaceres, sólo así podremos realizarla gustosamente. Nada ganamos con la desesperación, antes de reaccionar debemos darnos tiempo para escuchar, razonar y en su momento actuar o emitir nuestra opinión. La paciencia siempre tendrá sus recompensas: mantener y mejorar las relaciones con la pareja y los hijos, los compañeros de trabajo (incluyendo jefes y subordinados); tener amistades duraderas; obtener los resultados deseados en aquella labor a la que hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo La persona que vive el valor de la paciencia, posee la sensibilidad para afrontar las contrariedades conservando la calma y el equilibrio interior, logrando comprender mejor la naturaleza de las circunstancias generando paz y armonía a su alrededor. SENCILLEZ Una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto es mucho más profundo y perdurable. Probablemente no hay nada más chocante que una personalidad "inflada" o quienes se vanaglorian constantemente de sus propios logros, cualidades y posibilidades. Una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto es mucho más profundo y perdurable. La personalidad sencilla es única, recia, sin adornos ni artificios, no le hace falta mostrar y poner en un escaparate sus posesiones y cualidades porque son evidentes y naturales. La sencillez nos enseña a saber quienes somos y lo que podemos. Durante una conversación escuchamos en una ocasión a una persona que decía "detesto a las personas "sofisticadas"". Lo había dicho una persona inmensamente rica, con grandes dotes intelectuales, con una posición social privilegiada y con una familia notable durante muchas generaciones. Esa persona era probablemente la que más derecho habría tenido a mostrar la sofisticación de ropa de diseñador, varios automóviles exóticos, una conversación plagada de términos rimbombantes derivada de su profunda cultura, una altivez propia de la dignidad de una familia importante. Y sin embargo decía "detesto a ls personas "sofisticadas"". Y las detestaba porque precisamente en su medio social veía lo peor de la miseria humana: altivez injustificada, grosería constante ante la servidumbre, orgullo de una cultura superficial. La cultura de hoy a veces quiere hacernos creer que valemos por nuestra ropa, por nuestros autos, por estar a la moda, porque somos poderosos, porque podemos humillar. Pero precisamente toda esa cultura es la llave al gran vacío interior que comienza a caracterizar a nuestra sociedad. Es fácil caer en la tentación de "lucir" en cualquier circunstancia: al entrar a un restaurant, al asistir a una fiesta importante... A veces podemos pasar muchísimo tiempo tratando de encontrar la ropa, accesorios adecuados, y podemos caer en la afectación en nuestra postura y tratar de cuidar cada palabra. Esto también con frecuencia puede quitarnos totalmente la espontaneidas y la frescura haciéndonos francamente insoportables y logramos exactamente el efecto contrario de lo que queríamos, en lugar de agradar desagradamos. La persona humana esta dotada de inteligencia, cualidades y habilidades. Pero ¿Para qué convertir nuestra vida en una eterna competencia? ¿De qué sirve estarme comparando constantemente con los demás? El progreso interno, donde nosotros crecemos es en verdad lo importante. No debemos centrar nuestra vida en querer imprsionar a los demás por estar "a la última" en electrónica, moda, autos, muebles, y peor aún es cuando nuestras posibilidades nos permiten llegar al punto de la ostentación. La postura de altivez y menosprecio son un efecto directo de estas ostentaciones. Por otra parte, con frecuencia se desvirtúa la imagen de las personas sencillas, haciéndolos sinónimo de timidez e ingenuidad -en el mejor de los casos-, aunque en otras ocasiones se relaciona la idea a la pobreza y la suciedad. Ni lo uno, ni lo otro. La sencillez no es pobreza ni mendicidad, es tener lo que se necesita pero sin caprichos superficiales. La sencillez no es suciedad, la pulcritud no está reñida con la humildad del corazón. Ahora bien, el valor de la sencillez tiene distintas manifestaciones ¿Qué hace una persona para ser sencilla? En el caso de nuestra forma de hablar podemos citar varios ejemplos. Una persona sencilla... - Utiliza con mesura la palabra, evitando acaparar las conversaciones para convertirse en el centro de atención; del mismo modo su lenguaje es apropiado, sin recurrir a palabras altisonantes, de mal gusto o frases corrientes para hacerse notar. - Tiene un lenguaje comprensible y adecuado a la ocasión, sin caer en el uso de palabras cultas o rimbombantes, para formar una imagen erudita y de vasto conocimiento, lo cual no siempre esta de acuerdo a nuestra realidad. - En una conversación que gira alrededor de su competencia profesional, nunca aprovechará el momento para “dar una cátedra” sobre el tema; es de muy mal gusto, sobre todo si en ningún momento se ha pedido la opinión profesional. - Evita hablar en todo momento de sus logros, aciertos y reconocimientos alcanzados. Si bien es molesto escuchar hablar “de la buena fortuna” presente, llega al punto de intolerable, exaltar las glorias pasadas (yo hice, yo tuve...), que en nada concuerdan con la situación actual. Lo más digno, es omitir toda manifestación ostentosa de nuestra inteligencia, habilidades y bienes materiales. Podemos decir que internamente, nuestras ideas y pensamientos deben estar libres de todo rebuscamiento y complicación. - Se debe evitar a toda costa hacer preguntas y comentarios que sólo redundan y reafirman lo expuesto, queriendo encontrar problemas y dificultades donde no los hay. Es fácil reconocer esta actitud cuando se requiere tomar una decisión o llevar a cabo una actividad; normalmente la persona pretende sobresalir en la reunión de trabajo, mostrando equivocadamente su interés atención, comprensión y conocimiento del asunto. - No perder el tiempo buscando una segunda intención o significado en las actitudes y palabras en los demás. Posiblemente, la manifestación más clara de la sencillez se encuentra en el aspecto exterior de la persona: - Porque viste con decoro, sin llegar a ser estrafalario, de acuerdo a la ocasión y procurando usar aquellas prendas que están más de acuerdo a su persona, sin dejarse seducir por la exageración caprichosa de la moda, las joyas o los colores llamativos. - Los modales distan mucho de ser artificiosos y estudiados especialmente para cada situación concreta, desde la forma de saludar, utilizar los cubiertos, leer la carta, ordenar un platillo o una bebida especial... La sencillez es cortesía, la altivez grosería. - Siempre puede contarse con su apoyo, no tiene miedo a prestar un Servicio porque no existen actividades de “segunda categoría”, todo es importante y necesario. Es de igual importancia la forma en la que se aprecian los bienes materiales, porque la sencillez nos hace: - Adquirir, poseer y utilizar aquellos bienes que son necesarios, evitando el lujo inútil o el capricho. Es bueno comprar cosas de buena calidad que duren y que nos presten el servicio que se desea durante más tiempo y con más eficiencia, pero no por la presunción y la manifestación de una desahogada posición económica. - Nuestra forma de ser, de vestir debe ser acorde con nuestra circunstancia personal. Un estudiante debe vestirse como estudiante y no como ejecutivo. Nada sería más ridículo que un ejecutivo vestido como estudiante. - Todos debemos luchar por superarnos, tener una forma de vida más digna, superarnos profesionalmente, pero siempre con sencillez. La persona sencilla no se exalta ni menosprecia, aprecia a las personas por lo que son, lo cual permite un diálogo amable y una amistad sincera. Todos sus bienes y posesiones están a disposición de los demás. El valor de la sencillez nos ayuda a superar el deseo desmedido por sobresalir, sentirnos distinguidos y admirados sólo por la apariencia externa. Nuestro interior, nuestro corazón es lo que verdaderamente cuenta. Una persona sencilla gana más corazones. LA AMISTAD El hombre es un hombre social, vive rodeado de personas y necesita de ellas para su realización y crecimiento. Difícilmente podemos vivir en soledad y aislamiento. Esta claro, que de esta convivencia con los otros surge lo que llamamos amistad. En este sentido, la amistad es un valor universal: necesitamos tener en quien confiar, a quien llamar cuando tenemos problemas y también con quien compartir actividades como ver una película, disfrutar de un parque, etc. Ahora bien, ¿Qué es la amistad? ¿De qué se compone? ¿Cómo tener amistades que duren toda la vida? *Caerse bien A medida que vamos creciendo y desarrollándonos, encontramos de imprevisto amistades, muchas veces comienzan sin buscarlas: alguien “nos cae bien” y comenzamos a relacionarnos con esa persona. Convicciones, sentimientos, gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión son algunos de las cosas en común, que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien. Es importante sentirnos a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos, es el principio de lo que llamamos amistad. *Algo en Común Es necesario tener algo en común para que la amistad sea verdadera y estable. Es decir, una misma profesión, una misma carrera, un pasatiempo en común, y la misma vida, nos va dando amigos. Dice el refrán “aficiones y caminos hacen amigos”. En otro sentido, la amistad es un cariño que se profesa por el otro, un apreciarse que promueve un dar, un darse y para eso es necesario encontrarse y conversar. Con el tiempo la amistad se profundiza mediante el trato, el conocimiento y el afecto mutuo. A su vez, la amistad no puede desarrollarse sin constancia y estabilidad. Por eso, cuando dejamos de ver durante muchos años a nuestros amigos, nos enfrentamos a personas totalmente diferentes, o simplemente, nuestro diálogo no supera la superficialidad. *Tratarse Ser amigo de alguien es conocerlo bien, saber sobre su historia pasada, sus quehaceres actuales y de sus planes futuros; y del sentido que da a su vida, de sus convicciones; y de sus gustos y aficiones, y de sus defectos y virtudes. Es saber de su vida, de su forma de ser, de comprenderse; es... comprenderle. Comprender al amigo es ponerse en su lugar, “meterse en su piel” y hacerse cargo. *Desinterés No basta con caerse bien, para tener una amistad verdadera, hay que ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Al amigo se lo quiere tal como es, porque él es él y porque yo soy yo. La amistad se orienta hacia el tú y consiste más en un servir que en un sentir. La amistad no es un comercio de beneficios, la verdadera amistad es un servicio afectuoso y desinteresado. Además, no es amigo ni el compañero ni el camarada, tampoco el que busca aprovecharse del otro. *Vale la pena Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Tener amigos de verdad nos llena de alegría, nos proporciona fortaleza: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudado y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo. *Tenerse confianza La amistad consiste en creer lo que nuestro amigo nos dice y también creer en él. Significa que tenemos una seguridad y confianza depositada en esa persona, la que responderá a nuestras expectativas y esperanzas que pusimos sobre ella. A su vez, la confianza mutua hace posible la autenticidad. *Dar. Darse. Si somos generosos nos facilita y ayuda a desarrollar ese dar necesario y esencial de toda relación de amistad. El dar y el darse es esencial en la amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayudar eficazmente al amigo. Así, debemos mirar generosamente, con respeto y con cariño. El egoísmo se opone radicalmente a la amistad. Ahora bien, muchas veces perdonar se torna un acto de generosidad especialmente difícil. Frente a esto, debemos comprender y saber los motivos de una acción que nos ha hecho daño. Saber perdonar es propio de almas sabias y generosas. *Ser leales Un amigo leal, es una de las riquezas más valiosas. La lealtad implica ser una persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni murmuran, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces. Además, la lealtad se expresa en quien habla claro, de forma directa y sincera. Son verdaderos amigos quienes defienden los intereses y el buen nombre de sus amigos. A su vez, un amigo leal es aquel que nos advierte cuando cometemos una equivocación. *Ser agradecidos Dice un refrán que "El agradecimiento es el más efímero de los sentimientos humanos" y con mucha frecuencia parece tener razón. La gratitud es propia de los verdaderos amigos. ¿Cuántas veces nos hemos sentido mal con un amigo porque no ha sido agradecido del tiempo que le damos? Nosotros debemos agradecerle su tiempo, los buenos ratos que nos hace pasar, su ayuda cuando nos sentimos mal. A nosotros nos gustaría que una amistad nos dijera "gracias", demos entonces nosotros el primer paso. *Un enemigo mortal El egoísmo es un enemigo mortal de cualquier amistad, que muchas veces se presenta en el Yo. El orgullo y el egoísmo no caben en la amistad. El orgulloso no mira más allá de su persona, de sus propias cualidades y de sus intereses. Una persona egoísta no puede ayudar a nadie. *Mantener las amistades Una amistad como toda relación social, se construye, se cultiva a diario. Quizás hacer amigos nos resulte una tarea fácil, sin embargo, conservarlos o mantenerlos es dificultoso. Constantemente, la vida pone a prueba nuestra generosidad, lealtad, o agradecimiento, y muchas veces no salimos airosos de esa situación. Así, de aquellos amigos de la universidad, progresivamente la lista se reducirá a un par y quedarán para toda la vida, sólo unos pocos. *Hacer nuevos amigos El hecho de tener pocos amigos no debe considerarse como rotundo e inmodificable. Existen diversos lugares donde conocer a nuevos amigos: en un parque, una biblioteca, en alguna institución donde realicemos deportes, etc. Una cosa maravillosa de la amistad, es que incluso la gente más tímida puede hacer amistad ¡Con otros tan tímidos como ellos mismos! Hacer nuevos amigos es abrir horizontes, descubrir nuevas facetas de nuestra vida. Lo que no debemos hacer es cerrarnos, si alguna vez algún amigo nos ha pagado mal, no significa que ocurra así con todo el mundo. *Las amistades cambian Una cuestión central para comprender acabadamente la amistad, es que las personas no somos perfectas y cambiamos todo el tiempo, porque ello forma parte del crecer y madurar, es decir, de la vida misma. En este sentido, no siempre encontraremos un “solo mejor amigo”, aquel que nunca cambia y siempre se mantiene en sus posiciones y actitudes. Al contrario, existirán aquellas personas que compartan con nosotros nuestras aficciones, otras quizás nuestros problemas, otras nuestros sueños. Querer buscar que una sola persona llene todas nuestras necesidades de amistad, es algo que podría llegar a ser una utopía. Además ¿Quién dijo que no se pueden tener varios amigos? *¿Amistad o complicidad? Así como la amistad sana es un valor esencial para nuestras vidas, el tener una amistad con la persona equivocada puede ser la fuente de muchos dolores de cabeza. La amistad es compartir, pero no es complicidad. También es importante recordar que somos personas individuales, con una conciencia individual. El hecho de que tal o cual amistad "lo haga", no significa que nosotros debemos hacerlo. Tampoco podemos esconder nuestra conciencia individual en una conciencia "compartida". Es el caso típico de alguien que se mete en problemas serios porque salió con los amigos y perdió el control. "Más vale solo que mal acompañado" es un adagio que, de haber sido practicado a tiempo, podría haber evitado muchos problemas. Conclusión La amistad constituye un valor verdadero que debemos cuidar y fomentar, incluso es crucial para el desarrollo humano, su estabilidad y el mejoramiento de la sociedad donde permanentemente convivimos. EL RESPETO La vida sociedad nos hace reflexionar sobre el valor del respeto, esto trae aparejado la necesidad de establecer algún tipo de certezas en torno a las ideas y la tolerancia. Es decir: ¿Qué hay que saber sobre el Respeto, la Pluralidad y la Tolerancia? Respeto, Pluralismo y Tolerancia : Cuando hablamos de respeto hablamos de los demás. De esta manera, el respeto implica marcar los límites de las posibilidades de hacer o no hacer de cada uno y donde comienzan las posibilidades de acción los demás. Es la base de la convivencia en sociedad. Las leyes y reglamentos establecen las reglas básicas de lo que debemos respetar. Sin embargo, el respeto no es sólo hacia las leyes o la conducta de las personas. Por el contrario, se relaciona con la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres o los alumnos con sus maestros. El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas. A su vez, el respeto tiene que ver con las creencias religiosas: ya sea porque en nuestro hogar tuvimos una determinada formación, o porque a lo largo de la vida, hemos construido una convicción. En este sentido, todos tenemos una posición respecto de la religión y de la espiritualidad. Como la convicción religiosa es íntima, resulta una de las fuentes de problemas más comunes en la historia de la humanidad. De esto deviene el concepto de Pluralidad, esto es, la convivencia de diferentes ideas y posturas respecto de algún tema, o de la vida misma. La pluralidad enriquece en la medida en que hay elementos para formar una cultura. La pluralidad cultural nos permite adoptar costumbres y tradiciones de otros pueblos, y hacerlos nuestros. Sin embargo, cuando la pluralidad se integra en el terreno de las convicciones políticas, sociales y religiosas las cosas se dificultan. Las dificultades con respecto a estas cuestiones conlleva a la noción de Intolerancia, es decir, “el no tolerar”.Fácilmente, ante alguien que no piensa, no actúa, no vive o no cree como nosotros, podemos adoptar una actitud agresiva. Esta actitud, cuando es tomada en contra de nuestras ideas se percibe como un atropello a uno de nuestros valores fundamentales: la libertad. La intolerancia desarrolla un grado de opresión que torna imposible la convivencia humana. ¿Y nuestra propia tolerancia? ¿Debemos convencer a alguien que no es católico de que no está en la verdad? ¿No es acaso eso ser "intolerante"? Para dar respuesta a estos interrogantes, y tocar el tema del respeto, la pluralidad y la tolerancia con más profundidad, hemos hecho una selección del mejor material sobre el tema desde los puntos de vista pedagógicos, éticos y religiosos. Los artículos que presentamos en este segmento de valores nos hace reflexionar en qué es el respeto, cómo se enseña y por qué es importante enseñarlo a los hijos, el por qué de la intolerancia y de particular interés es la sección "Iglesia y Valores", que nos habla de nuestra propia tolerancia respecto de otras religiones y creencias y de la importancia de la pluralidad y el respeto. ALEGRÍA La fuente más común, más profunda y más grande de la alegría es el amor. La alegría es algo simple, pero no sencillo. Es simple apreciar si una persona es alegre o no, y la forma en la que ilumina a los demás, sin embargo tratar de ser una persona así no es sencillo. La alegría es un gozo del espíritu. Los seres humanos conocemos muy bien el sufrimiento y el dolor, y quienes han perdido a un ser querido lo han experimentado en toda su profundidad. Bien, pues así como el ser humano conoce el dolor y el sufrimiento, es capaz de tener las sensaciones opuestas: bienestar y... ¿Felicidad? Sí, felicidad. Sin embargo la alegría es distinta del dolor, pues el dolor generalmente tiene causas externas: un golpe, un acontecimiento trágico, una situación difícil. Y la alegría es exactamente al revés, proviene del interior. Desde el centro de nuestra mente, de nuestra alma, hay un bienestar, una paz que se reflejan en todo nuestro cuerpo: sonreímos, andamos por ahí tarareando o silbando una tonadita, nos volvemos solícitos... El cambio es realmente espectacular, tanto que suele contagiar a quienes están al rededor de una persona así. La alegría surge, en primer lugar, de una actitud, la de decidir cómo afronta nuestro espíritu las cosas que nos rodean. Quien se deja afectar por las cosas malas, elige sufrir. Quien decide que su paz es mayor que las cosas externas, entonces se acerca más a una alegría. Una alegría que viene desde de adentro. La fuente más común, más profunda y más grande de la alegría es el amor, particularmente el amor en pareja. ¿Quién no se siente alegre cuando recién conoció a una persona que le gusta? Aún más ¿Quién no ve el mundo diferente cuando se da cuenta de que esa persona, además, está interesada en nosotros? El amor rejuvenece y es una fuente espontánea y profunda de alegría. Ese amor es, efectivamente, el principal combustible para estar alegres. Quien no ama, no ríe. Y es por eso que el egoísta sufre, y nunca está alegre. Si nos hiciéramos el propósito de enumerar una serie de motivos para no estar alegres, encontraríamos: levantarse todos los día a la misma hora para acudir al trabajo, a la escuela o para reiniciar las labores domésticas; convivir con las personas que no son de nuestro agrado; enfrentarse al tráfico; preocuparnos por ajustar nuestro presupuesto para solventar las necesidades primordiales y además pagar las deudas; estar pendientes de la seguridad y bienestar de la familia; trabajar exactamente en lo mismo que hicimos ayer, y todo aquello que de alguna manera se parece a la vida rutinaria. Esto sería lo mismo que llevar una vida fría y con un gran toque de amargura. Pocas veces pensamos en el hecho de estar alegres, pues en algunos momentos la alegría surge de manera espontánea por diversos motivos: una mejor oportunidad de trabajo, la propuesta para emprender un negocio, el ascenso que no esperábamos, un resultado por encima de lo previsto en los estudios... y dejamos que la vida siga su curso, sin ser conscientes que a la alegría no siempre se le encuentra, también se le construye. Tampoco es válido pensar que la solución consiste en tomar con poca seriedad nuestras obligaciones y compromisos para vivir tranquilamente y de esta manera estar alegres. La persona que busca evadir la realidad tiene una alegría ficticia, mejor dicho, vive inmerso en la comodidad y en la búsqueda del placer, lo cual dura muy poco. ¿Qué se debe hacer para vivir el valor de la alegría? Para concretar una respuesta, primero debemos ver lo bueno que hacemos con esfuerzo y cariño: - El trabajo que todos los días haces en la oficina o en el negocio. Aunque siempre sea el mismo, beneficias a otras personas y por consiguiente a tu familia y ti mismo. El hacerlo bien te da la seguridad de mantenerlo y de tener una fuente de ingresos. - El cuidado que tienes para tu familia. Si eres padre o madre de familia, tienes la satisfacción de proporcionarles educación, alimentos y cuidados a tus hijos. Te da gusto verlos aseados y contentos. Haz tenido la capacidad de no adquirir algo para tu uso personal con tal de comprarles ropa, libros, zapatos o algún juguete. Como hijo, haces que tus padres se sientan orgullosos al ver tus éxitos en los estudios, el deporte o cualquier sana afición, de estar pendiente de no provocarles un disgusto o una pena como consecuencia de malas amistades, el alcohol o la droga. - El tener amigos. Cada vez que los visitas por enfermedad, les ayudas en una mudanza, te das tiempo para platicar de sus problemas y darles consejo, o si sabes de mecánica te ofreces para hacer una pequeña reparación, salir a comer o convivir mediante algún deporte. - El vivir en armonía con la sociedad. Mantener buenas relaciones con tus vecinos, ser aceptado por mostrar educación y respeto, el cuidar la limpieza fuera de tu casa, procurar que existan centros de sana diversión cerca del lugar en el que vives, o si participas en alguna iniciativa de ayuda a los más necesitados. ¿No es todo lo anterior motivo de gozo y de satisfacción interior? El valor de la alegría está alejado del egoísmo porque todas las personas están primero que la propia, es saber darse sin medida, sin interés, por el simple hecho de querer ayudar con los medios a nuestro alcance. Cada vez que realizamos algo bueno, con sacrificio o sin él, con desprendimiento de nuestra persona y de nuestras cosas, nos inunda la paz interior porque es la alegría del deber cumplido. Lo que más apreciamos en la vida se debe al esfuerzo que pusimos para alcanzarlo, estudiando con intensidad, preparándonos para trabajar más y mejor, y los beneficios a obtener serán consecuencia de ese empeño. El tener vida ya es motivo suficiente de alegría, aún el las circunstancias más adversas, estamos en condiciones de hacer algo positivo y de provecho para los demás, "es hacer el bien, sin mirar a quien". Disfrutar de lo poco o de lo mucho que tenemos sin renunciar a mejorar, mientras tengamos vida, tenemos posibilidades. Toda persona es capaz de irradiar desde su interior la alegría, manifestándola exteriormente con una simple sonrisa o con la actitud serena de su persona, propia de quien sabe apreciar y valorar todo lo que existe a su alrededor. LA GRATITUD Muchas veces se estima que de todos los sentimientos humanos, el más efímero es la gratitud. Quizás haya algo de cierto en esta aseveración. Ya que el saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Tradicionalmente nuestras abuelas nos lo decían "de gente bien nacida es ser agradecida". Para algunas personas dar las gracias por aquellos servicios cotidianos es muy fácil: el desayuno, la ropa limpia, la oficina aseada... Sin embargo, no siempre es así. La gratitud implica algo más que pronunciar unas palabras de manera automática, sino que responde a aquella actitud que nace del corazón, en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros. Ahora bien, la gratitud no "devolver el favor": si alguien me sirve una taza de café no significa que después debo servir a la misma persona una taza y quedar iguales... El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena. Aquella persona agradecida busca tener otro tipo de atenciones con las personas, no piensa en pagar por cada beneficio recibido, sino en poder devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo. Una muestra sincera de agradecimiento proviene de un niño cuando con una sonrisa, un abrazo o un beso le agradecen a sus padres aquellos obsequios o presentes ¿De qué otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta. En este sentido, estas muestras de afecto constituyen una manera visible de agradecimiento; la gratitud nace por la actitud que tuvo la persona, más que por el bien (o beneficio) recibido. A lo largo de nuestra vida nos rodeamos de personas por quienes tenemos especial estima, preferencia o cariño por "todo" lo que nos han dado: padres, maestros, cónyuge, amigos, jefes... El motivo de nuestro agradecimiento se debe al "desinterés" que tuvieron a pesar del cansancio y la rutina. Nos dieron su tiempo, o su cuidado. No debemos olvidar que nuestro agradecimiento debe surgir de un corazón grande. No siempre contamos con la presencia de alguien conocido para salir de un apuro, resolver un percance o un pequeño accidente. ¡Cómo agradecemos que alguien abra la puerta del auto, para colocar las cajas que llevamos, o nos ayude a reemplazar el neumático averiado! El camino para vivir el valor del agradecimiento tiene algunas notas características que implican: Reconocer el esfuerzo de los demás cuando nos proporcionan ayuda Acostumbrarnos a dar las gracias Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: acomodar la silla, abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial... La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida. LA SINCERIDAD A veces, atravesamos malas experiencias... ¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?. El sentirnos defraudados provoca incomodidad, esta experiencia nos lleva a procurar que nunca nos suceda lo mismo, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión. Sin embargo, como los demás valores, la sinceridad, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza.... La sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones. Si queremos ser sinceros necesitamos decir siempre la verdad... esto que parece tan sencillo, resulta una tarea muy dificultosa para algunas personas. ¿cuántas veces utilizamos esas mentiras piadosas en circunstancias que consideramos poco importantes?: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente... hasta que nos sorprenden. Incluso, podemos inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, o cuando ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Cuando, con aires de ser "franco" o "sincero", decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son. No obstante, la palabra no constituye el límite único y visible de este valor, también se evidencia en nuestras actitudes. Como, por ejemplo, cuando aparentamos ser una persona que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), existe una tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: "dime de que presumes... y te diré de que careces"; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería"... Esto nos demuestra que no sólo debemos decir la verdad para ser sinceros, sino también actuar conforme a la verdad. Ello resulta un requisito indispensable para la sinceridad. Si nos mostramos tal cual somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos. De esta manera, logramos el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades, pero también de nuestras limitaciones: los demás nos quieren y aceptan como somos. Puede ocurrir que faltemos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases "creo que quiso decir esto...", "me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que ..." ; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Para ser sincero, debemos ser responsables en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones. Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito de nuestro comentario es "ayudar", no hacerlo por disgusto o porque "nos cae mal"; además debemos buscar el momento y lugar adecuados para decírselo, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar. De esta manera, la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber. Actuar de forma sincera implica decir la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso. Además, si somos sinceros aseguramos nuestras amistades, demostramos ser honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia. PRUDENCIA Adelantarse a las circunstancias, tomar mejores decisiones, conservar la compostura y el trato amable en todo momento, forjan una personalidad decidida, emprendedora y comprensiva. La Prudencia, en estricto sentido, es una virtud. Sin embargo queremos analizarla a la luz de los valores y la trataremos en su forma operativa, es decir, como el valor que nos ayuda a actuar con mayor conciencia frente a las situaciones ordinarias de la vida. La prudencia es tan discreta que pasa inadvertida ante nuestros ojos. Nos admiramos de las personas que normalmente toman decisiones acertadas, dando la impresión de jamás equivocarse; sacan adelante y con éxito todo lo que se proponen; conservan la calma aún en las situaciones más difíciles; percibimos su comprensión hacia todas las personas y jamás ofenden o pierden la compostura. Así es la prudencia, decidida, activa, emprendedora y comprensiva. ¿Quién puede rehusarse a vivirla y hacerla parte de su personalidad? La prudencia es el valor que nos ayuda o reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia. Primeramente, debemos eliminar de una vez por todas la equivocada imagen que algunas personas tienen de la prudencia como modo de ser: una personalidad gris, insegura y temerosa en su actuar, tímida en sus palabras, introvertida, excesivamente cautelosa y haciendo todo lo posible por no tener problemas... No es raro que una imagen tan poco atractiva provoque el rechazo y hasta la burla de quienes así la entienden. El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más nos cuesta trabajo es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia; la gran mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información. La falta de prudencia siempre tendrá consecuencias en todos los niveles, personal y colectivo, según sea el caso: como quienes se adhieren a cualquier actividad por el simple hecho de que "todos" estarán ahí, sin conocer los motivos verdaderos y las consecuencias que pueda traer; el asistir a lugares poco recomendables, creyendo que estamos a salvo; participar en actividades o deportes de alto riesgo sin tener la preparación necesaria, conducir siempre con exceso de velocidad... Es importante tomar en cuenta que todas nuestras acciones estén encaminadas a salvaguardar la integridad de los demás en primera instancia, como símbolo del respeto que debemos a todos los seres humanos. La verdadera lucha y esfuerzo no está en circunstancias un tanto extraordinarias y fuera de lo común: decimos cosas que lastiman a los demás por el simple hecho de habernos levantado de mal humor, de tener preocupaciones y exceso de trabajo; porque nos falta capacidad para comprender los errores de los demás o nos empeñamos en hacer la vida imposible a todos aquellos que de alguna manera nos son antipáticos o los vemos como rivales profesionalmente hablando. Si nos diéramos un momento para pensar, esforzándonos por apreciar las cosas en su justa medida, veríamos que en muchas ocasiones no existía la necesidad de reprender tan fuertemente al subalterno, al alumno o al hijo; discutir acaloradamente por un desacuerdo en el trabajo o en casa; evitar conflictos por comentarios de terceros. Parece ser que tenemos un afán por hacer los problemas más grandes, actuamos y decimos cosas de las que generalmente nos arrepentimos. En otro sentido, debemos ser sinceros y reconocer que cuando algo no nos gusta o nos incomoda, enarbolamos la bandera de la prudencia para cubrir nuestra pereza, dando un sin fin de razones e inventando obstáculos para evitar comprometernos en alguna actividad e incluso en una relación. ¡Qué fácil es ser egoísta aparentando ser prudente! Que no es otra cosa sino el temor a actuar, a decidir, a comprometerse. Tal vez nunca se nos ha ocurrido pensar que al trabajar con intensidad y aprovechando el tiempo, cumplir con nuestras obligaciones y compromisos, tratar a los demás amablemente y preocuparnos por su bienestar, es una clara manifestación de la prudencia. Toda omisión a nuestros deberes, así como la inconstancia para cumplirlos, denotan la falta de conciencia que tenemos sobre el papel que desempeñamos en todo lugar y que nadie puede hacer por nosotros. Por prudencia tenemos obligación de manejar adecuadamente nuestro presupuesto, cuidar las cosas para que estén siempre en buenas condiciones y funcionales, conservar un buen estado de salud física, mental y espiritual. La experiencia es, sin lugar a dudas, un factor importante para actuar y tomar mejores decisiones, nos hace mantenernos alerta de lo que ocurre a nuestro alrededor haciéndonos más observadores y críticos, lo que permite adelantarnos a las circunstancias y prever en todos sus pormenores el éxito o fracaso de cualquier acción o proyecto. El ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el contrario, la persona prudente muchas veces ha errado, pero ha tenido la habilidad de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar, pedir perdón y solicitar consejo. El valor de la prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes le rodean, seguros de tener a un guía que los conduce por un camino seguro. AUTODOMINIO Formar un carácter capaz de dominar la comodidad y los impulsos propios de su forma de ser para hacer la vida más amable a los demás. Es el valor que nos ayuda a controlar los impulsos de nuestro carácter y la tendencia a la comodidad mediante la voluntad. Nos estimula a afrontar con serenidad los contratiempos y a tener paciencia y comprensión en las relaciones personales. El autodominio debe comprenderse como una actitud que nos impulsa a cambiar positivamente nuestra personalidad. Cuando no existe esa fuerza interior, se realizan acciones poco adecuadas, generalmente como resultado de un estado de ánimo; la armonía que debe existir en toda convivencia se rompe; quedamos expuestos a caer en excesos de toda índole y entramos en un estado de comodidad que nos impide concretar propósitos. Cada día que buscamos ejercer ese señorío sobre nosotros mismos, automáticamente nuestro carácter comienza a madurar por la serenidad y paciencia que imprime este valor, la voluntad nos libera del desánimo, controlamos nuestros gustos y vivimos mejor la sobriedad, en pocas palabras, entramos en un proceso de superación constante. Algunas personas han opinado que la fuente para lograr el autodominio proviene de la aplicación de algunas técnicas para relajarse, y aunque efectivamente pueden ayudar, no debemos perder de vista que los valores se forman a través del ejercicio diario, con el esfuerzo por descubrir en nuestra personalidad aquellos rasgos poco favorables. Las costumbres y hábitos determinan en mucho la falta de autodominio. Debemos comenzar por analizar cuales de ellas nos condicionan e impiden vivir este valor. El autodominio nos ayuda a reconocer los distintos aspectos de nuestra personalidad y nuestra forma de reaccionar ante determinadas circunstancias. Debemos cambiar nuestras disposiciones en sentido positivo: “en lugar de molestarme por la lentitud de “x” empleado -cuyo ritmo de trabajo es así-, ahora no sólo evitaré el disgusto y llamada de atención, procuraré darle un buen consejo que le ayude a mejorar”. Lo mismo aplica para los hijos, el cónyuge y hasta con algunos amigos. Este cambio no es sencillo, requiere atención y esfuerzo para anticipar nuestras reacciones, lo cual significa remar contracorriente para corregir este mal hábito. Otras de las costumbres más arraigadas se encuentran en el terreno de los gustos y comodidades personales, en apariencia es poco significativo privarse de una golosina a media mañana, quedarse en cama más de lo debido, terminar de trabajar antes de la hora de salida, o buscar como perder el tiempo para llegar más tarde a casa y evadir alguna ocupación, pero cada una de estas cosas pequeñas constituye una excelente oportunidad para practicar el autodominio. Quien tiene la capacidad de privarse de un gusto, también tendrá la fortaleza para soportar situaciones desagradables. Para algunas personas, la falta de este valor se manifiesta por el deseo de convertirse en el centro de atención en todo lugar, acaparar las conversaciones, presumir de sus logros, compararse continuamente con los demás... El autodominio también ayuda a ser más sencillos, hombres y mujeres de acción y no de palabras inútiles. En familia este valor es indispensable para la sana convivencia, pues implica aprender a tolerar y pasar por alto las pequeñas fricciones cotidianas, no se tratar de desentenderse, sino de dar ejemplo de serenidad, comprensión y cariño, principalmente cuando se tiene la responsabilidad de educar a los hijos. También nos ayuda a estar pendientes de las necesidades de los demás y prestarles servicios, pues la comodidad nos hace esperar ser atendidos, mientras que el autodominio nos impulsa a ser más participativos en los quehaceres cotidianos. En el contexto de las relaciones personales, el autodominio nos impulsa a ser discretos y maduros para evitar la murmuración, la crítica y la difamación de los demás por cualquier situación que es incompatible con nuestra forma de pensar. La práctica del autodominio también nos induce a perfeccionar nuestros hábitos de trabajo, aprovechar más el tiempo, tener más cuidado en lo que hacemos, “dar el extra” cuando se necesite. En el campo escolar y profesional siempre es necesario el perfeccionamiento, que sólo se alcanza con esfuerzo, alejando la pereza y la mentalidad conformista. Para iniciar y desarrollar el autodominio, considera como importante: - Aprende a escuchar. De lo contrario, se convierte en la muestra más clara de la falta de autodominio. - Procura no distinguirte por comer abundantemente, decir disparates, vestir de forma estrafalaria, mostrar poca educación o malos modales. - Evita el deseo de enterarte de lo que no te incumbe, hacer comentarios imprudentes y dar consejos no solicitados, eso es ser entrometido. - Cuida especialmente tus relaciones personales, evita suponer las palabras y actitudes que los demás tienen y que “motivan” tu enojo. Lo más importante es que tu cambies de actitud, que hasta ahora también es predecible. - Dedica unos minutos cada día para reflexionar y elaborar una pequeña lista sobre las situaciones cotidianas que normalmente te disgustan, provocan pereza, caes en excesos y aquellas en las que evades tus responsabilidades. No te preocupes si en un principio son pocas, más adelante seguirás descubriendo otras no menos importantes.

El beso es el primer contacto con nuestra nueva pareja. Y ese primer contacto puede llegar a ser tan importante como para decidir basándonos en el si tendrá lugar una segunda cita o no. Quizás sean las mujeres las que más importancia le den a ese primer beso. El primer beso puede ser bastante preocupante para personas muy tímidas, que temen en extremo ser rechazadas. Para ellos un consejillo:Si quieres estar seguro que tu beso será correspondido, coge una mano de tu nueva pareja y colócala entre las tuyas. Si la retira, espera a una mejor ocasión. Pero si el/ella permite este contacto durante unos minutos e incluso coloca su otra mano libre sobre las tuyas, lánzate a por ese beso.Muchas personas, sobre los más jóvenes (y pasionales), confunden la acción de besar con la de pegar sellos: puro ejercicio lingüístico. Nada más lejos de la realidad. El beso es todo sentimiento, y besamos de forma totalmente intuitiva, ya que no es asignatura en el instituto. Pero dentro de esa intuición, hay ciertas pautas lógicas que debemos tener en cuenta, por ejemplo: Si estáis en un lugar público, evita emitir sonidos. No es muy agradable ir al cine y escuchar los sorbetones de la pareja de al lado. Cuida tu aliento. Sobre todo si uno de los dos fuma el beso puede resultar como pegarle un lametón a un cenicero. Si los dos usáis gafas, quítatelas antes de besar a tu pareja. Y siempre, siempre, traga saliva antes de besar "con lengua". Los besos húmedos están muy bien, pero chorreando no le gusta a nadie. Y ahora pasemos a los diferentes tipos de besos. Dejaremos, por supuesto, a un lado los besitos esos que damos por compromiso a la familia y conocidos, y que hacen más ruido que otra cosa. Esos no cuentan. Los besos "sin lengua" Son los más sensuales. Pero no debéis limitaros al "muac" labios contra labios. Jugad con ellos. Atrapa uno de los dos tu pareja con los tuyos. Besa sus comisuras. Extiéndete por toda su cara, sus mejillas, su frente, sus párpados... Roza sus labios con la punta de tu lengua (sin llegar a introducirla en su boca) entre beso y beso. Los besos "con lengua" Comportan una mayor carga sexual. Si están bien dados, claro. En caso contrario, casi revuelven el estómago y ya sabemos con quién no volver a salir en la vida. Porque no consisten en "meter la lengua hasta la garganta", como muchos creen. También deberás tener en cuenta que tal vez a tu pareja le guste respirar de vez en cuando, así que no debemos agobiar con besos demasiado largos y profundos. Cuando beses "con lengua" comienza introduciendo la punta de tu lengua suavemente en su boca para acariciar con ella la lengua de tu pareja. Juguetea dentro de su boca. Acaricia sus dientes, su paladar, explora su boca. Pero permitiendo que tu pareja también juegue en la tuya. Lo mejor es alternar los dos tipos de besos para que resulte sensual y sexual al mismo tiempo. Los besos pueden ser considerados una señal de amor, así que no olvides besar a tu compañero/a con la mayor frecuencia posible. Otros tipos de besos. • "Trompita" o seco: Muy utilizado como saludo cariñoso. Puede dar pie a uno más apasionado. Sólo se trata de apoyar los labios de uno contra los del otro y ponerlos en forma de trompita. En algunos países es utilizado como un saludo común entre amigos, sin ningún tipo de connotación sexual. • "Tímido": Significa que no hay demasiada confianza aún. No te preocupes, rápidamente se la adquiere. Quizás sea el primero de la relación o uno a las apuradas. Hay un mayor compromiso que en el caso anterior, pero aún la pasión no ha desbordado a los enamorados. • "Alien": El que besa se apodera de la boca del otro, hasta dejarlo casi sin respiración. Es como si quisiera apoderarse del otro. Demuestra que es un ser apasionado. • "Cazador": El que lo da es desbordado por la pasión y muerde los labios del otro. Se recomienda utilizarlo una vez, para no dejar secuelas. El que lo recibe siente que quiere ser "comido" por el otro, poseído. • "De película": Al mejor estilo Hollywood. Mientras se besa, se inclina al otro hacia atrás, como invitándolo a estar más cómodo. Este estilo se impuso en las películas de los años '50 y se convirtió en una clásico. Si bien no es utilizado con frecuencia, es muy romántico. • "Apasionado o ardiente: Es inevitable que con este estilo de beso suba la temperatura de los enamorados. Porque ambos se olvidan del mundo y están entregados a los sentidos. Sin duda alguna es uno de los más eróticos • En el cuello: Esta es una de las zonas más sensibles y eróticas del cuerpo. Complementa los otros estilos de beso e implica una mayor intimidad entre los amantes. El que lo recibe se entrega al otro. A ver no se si es un repost, pero si llega a ser ese el caso, solo avisen y no puteen , un beso

DESPRENDIMIENTO El valor del desprendimiento nos enseñará a poner el corazón en las personas, y no en las cosas materiales. El valor del desprendimiento consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, para ponerlos al servicio de los demás. El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo importante es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe el ofrecer algo que nos sobra. El valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás. En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo si no tenemos cuidado puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior. A veces en broma, pero muchas veces en serio hemos escuchado decir de alguien: “quiere más a su coche que a (...)”, “ni se te ocurra tocar sus (...) porque tendrás problemas”, “ni se lo pidas, jamás presta lo que tiene”, “ todo su dinero lo ocupa para (...)”, etc., y todas ellas reflejan a una persona con apego inmoderado por lo que tienen. Debemos recordar que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar antes que nuestra persona misma o lo que poseemos. Existen personas que materialmente ponen el corazón en las cosas materiales. A veces por los recuerdos que evocan, pero en otras debido al valor económico que tienen o simplemente por el trabajo que supuso adquirirlos. A esta particular forma de afecto se le llama apego y de ninguna manera se relaciona con el hecho de cuidar las cosas y hacer buen uso de ellas. Cuando nuestro aprecio es mayor por las cosas que por las personas, nos parece absurdo compartir lo que tenemos, o en su defecto lo hacemos a regañadientes. El desprendimiento supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que poseemos para ofrecerlo gustosamente a los demás. No debemos confundir el desprendimiento con el hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos, que es inservible o se ha convertido en un estorbo, esta actitud manifiesta poco respeto por la persona que lo recibe, independientemente de su condición y situación actual. Somos tan soberbios que consideramos un insulto recibir algo de segunda mano, ¿por qué los demás deben soportar lo que nosotros consideramos desprecio? Puede parecer que este valor se enfoca únicamente a objetos, pero nuestros recursos van más allá de lo que se puede tocar, poseemos conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque requiere prescindir de nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades para llevarse a efecto. Nos sorprendemos con el médico que atiende enfermos sin cobrar honorarios; personas que pasan los días trabajando en obras de caridad; profesores que trabajan horas extras desinteresadamente; padres de familia que se niegan gustos y diversiones personales para pensando en su familia; lo más inaudito es que muchos de ellos no viven en una condición del todo desahogada. El verdadero desprendimiento no tiene medida, sin calcular cuánto es lo indispensable para cumplir, es una entrega generosa de todo, Sí, de todo lo que tenemos. Para vivir el desprendimiento puedes: Hacer una lista de las cosas que tiene y determinar cuales realmente necesitamos y cuales son caprichos, vanidades, etc. - Ayudar a una obra de caridad haciendo una aportación significativa, de acuerdo con tus posibilidades. - Enseñar a otros algo que sepas hacer bien (sin olvidar de enseñarles los “secretos” que pudieras atesorar sobre el tema) - Regala o dona un bien al que sientas que te has apegado. - Procura decir más veces “si” cuando te pidan algo prestado sin poner pretextos. El valor del desprendimiento ayudará a nuestra sociedad al convertirnos en personas más altruistas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto. SACRIFICIO Siempre es posible hacer un esfuerzo extra para alcanzar una meta ¿Por qué no hacerlo para servir mejor a los demás? El valor del sacrificio es aquel esfuerzo extraordinario para alcanzar un beneficio mayor, venciendo los propios gustos, intereses y comodidad. Debemos tener en mente que el sacrificio –aunque suene drástico el término-, es un valor muy importante para superarnos en nuestra vida por la fuerza que imprime en nuestro carácter. Compromiso, perseverancia, optimismo, superación y servicio, son algunos de los valores que se perfeccionan a un mismo tiempo, por eso, el sacrificio no es un valor que sugiere sufrimiento y castigo, sino una fuente de crecimiento personal. ¿Por qué es tan difícil tener espíritu de sacrificio? Porque estamos acostumbrados a dosificar nuestro esfuerzo, y a pensar que “todo” lo que hacemos es más que suficiente. Dicho de otra forma: debemos luchar contra el egoísmo, la pereza y la comodidad. Todos somos capaces de realizar un esfuerzo superior dependiendo de nuestros intereses: las dietas rigurosas para tener una mejor figura; trabajar horas extra e incluso fines de semana para consolidar nuestra posición profesional; quitar horas al descanso para estudiar; ahorrar en vez de salir de vacaciones... El problema central, es que no debemos movernos sólo por intereses pasajeros, debemos ser constantes en nuestra actitud. Es de suponer que el guardar la dieta, hacer ejercicio, pasar las horas con una lectura de particular interés o por nuestra mano dar mantenimiento al automóvil, suponen un esfuerzo personal -y dependiendo de su naturaleza un beneficio propio-, colaboran a vivir el valor del sacrificio, pero también es sacrificio saber dejar a tempo nuestras aficiones, aplazarlas y darles su momento, para servir a los demás y no descuidar nuestras principales obligaciones. Efectivamente hay personas que cumplen con sus deberes y obligaciones de forma extraordinaria, pero pocas veces llevan ese mismo esfuerzo en todos los aspectos de su vida: Pensemos en quien sólo asiste en casa los fines de semana pero se niega a convivir con la familia, salir de paseo o dedicar un tiempo a los hijos, argumentando cansancio y deseos de liberarse de la presión del trabajo. Pese a la realidad de esta situación, su sacrificio está delimitado por la rutina de la oficina, ¿no es esto algo extraño?. El valor del sacrificio contempla dar ese “extra” también en casa, en ese horario y con esas personas que desean gozar de la compañía generalmente ausente de cualquiera de los miembros. En muchas ocasiones caemos en actitudes que restan mérito a todo lo bueno que hacemos: expresar constantemente nuestro cansancio o echar en cara lo mucho que hacemos y lo poco que los demás nos comprenden. Esta forma de ser demuestra poco carácter y fortaleza interior, cuando no, un medio para evadir algunas responsabilidades. Son muchos los ejemplos de sacrificios comunes y corrientes, pero pocas veces se notan cuando no existe la intención de demostrarlo: salir a trabajar habiendo pasado mala noche, o tal vez con ciertos síntomas de enfermedad; sonreír a pesar de nuestro estado de ánimo, sea de enojo o tristeza; colaborar en los cuidados de un enfermo; limpiar el piso de la oficina que se ensució por descuido; no asistir a la reunión semanal para llevar a los hijos a un evento deportivo. Por otra parte, algunas situaciones son bastante fáciles de prever, como el compañero que siempre hace bromas pesadas; el bebé que una vez más necesita cambio de ropa; el platillo que nos desagrada; hacer fila en el supermercado... Son muchas las cosas que nos desagradan y no podemos esperar que todo sea a nuestro gusto. El verdadero valor del sacrificio consiste en sobrellevarlas, intentando poner buena cara, sin quejas ni remilgos. Con todos lo ejemplos mencionados, podemos darnos cuenta que la mayoría de nuestros sacrificios están orientados a servir a los demás; tal vez, ni siquiera nos habíamos percatado de la importancia que tienen esos pequeños detalles para formar una personalidad firme y recia. El espíritu de sacrificio no se logra con las buenas intenciones, se desarrolla haciendo pequeños esfuerzos. Por eso es necesario que tengas en mente: - Aprende a darle un tiempo prudente a tus aficiones y descansos. - Procura no hablar de tus esfuerzos, ni poner cara de sufrimiento para que los demás se den cuenta de lo mucho que haces. - Haz un poco más de lo habitual: juega más con tus hijos; limpia y acomoda algo en casa; recoge la basura de los pasillos; convive con los compañeros de la oficina... - Controla y modera tu carácter y estados de ánimo. - Este último punto contempla de alguna manera a todos los anteriores: Haz una lista de las cosas que te desagradan y las que te cuestan más trabajo, elige tres y comienza a luchar en ellas diariamente. Todo aquello que vale la pena requiere de sacrificio, pues querer encontrar caminos fáciles para todo, sólo existe en la mente de personas con pocas aspiraciones. Quien vive el valor del sacrificio, va por un camino de constante superación, haciendo el bien en todo lugar donde se encuentre. OPTIMISMO Forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra, son algunas de las cualidades que distinguen a la persona optimista. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir. La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestra actitud. Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos. El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas. Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestro tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro. El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia. Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina, llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca, se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo y en las personas que colaboraron para su realización. El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo. En otras circunstancias nos engañamos e inventamos una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda. Basta mencionar al estudiante que se prepara poco y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”, sin darse cuenta que su falso optimismo lo llevará –tarde o temprano- al fracaso. Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora; en la escuela, profesores y alumnos dedicados. Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir. En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista. Algunas personas se encierran en sí mismos después de los fracasos y las desilusiones, como si ya no existiera alguien más en quien confiar. El optimismo supone reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos. El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta: - Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes. Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa. - Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas. - Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto. - Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido. - No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo. No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras. AMOR Las diferenes facetas del amor, clasificadas y explicadas. Al hablar de la voluntad dijimos que una de las cinco formas de querer podía llamarse amor de benevolencia. La benevolencia como actitud moral también nos es familiar: consiste en prestar asentimiento a lo real, ayudar a los seres a ser ellos mismos. Si pensamos un poco más en esa definición, y sobre todo en esa actitud, enseguida descubriremos que consiste en afirmar al otro en cuanto otro. Esto también puede ser llamado amor: «amar es querer un bien para otro». El amor como benevolencia consiste, pues, en afirmar al otro, en querer más otro, es decir, querer que haya más otro, que el otro crezca, se desarrolle, y se haga «más grande». Esta forma de amor no refiere al ser amado a las propias necesidades o deseos, sino que lo afirma en sí mismo, en su alteridad. Por eso es el modo de amar más perfecto, porque es desinteresado, busca que haya más otro. También podemos llamarlo amor-dádiva, porque es el amor no egoísta, el que ante todo afirma al ser amado y le da lo que necesita para crecer. Por eso, amar es afirmar al otro. Sin embargo, también existe la inclinación a la propia plenitud, un querer ser más uno mismo. Esto es una forma de amor que podemos llamar amor-necesidad, porque nos inclina a nuestra propia perfección y desarrollo, nos hace tender a nuestro fin, nos inclina a crecer, a ser más. Por eso podemos llamarlo también amor de deseo. Esta forma de amor es el primer uso de la voluntad, que hemos llamado simplemente deseo o apetito racional. Según él, amar es crecer. En cuanto la voluntad asume las tendencias sensibles, en especial el deseo, éstas pueden llamarse también amor, en el sentido de amor-necesidad o amor natural: «se llama amor al principio del movimiento que tiende al fin amado», como dijimos al clasificar los sentimientos y pasiones. Hay que decir, sin embargo, que llamar amor al deseo de la propia plenitud, a la inclinación a ser feliz, a la tendencia sensible y a la racional, puede hacerse siempre y cuando este deseo no se separe del amor de benevolencia, que es la forma genuina y propia de amar de los seres humanos. La razón es la siguiente: el puro deseo supedita lo deseado a uno mismo, es amarse a uno mismo, porque entonces se busca la propia plenitud, y la consiguiente satisfacción, y, por así decir, se alimenta uno con los bienes que desea y llega a poseer. Pero a las personas no se las puede amar simplemente deseándolas, porque entonces las utilizaríamos para nuestra propia satisfacción. A las personas hay que amarlas de otra manera: con amor de amistad o benevolencia. Así pues, el amor se divide de un primer modo, que es considerando su forma, uso o manera, que es, como se acaba de ver, doble: el amor-necesidad y el amor dádiva. En las acciones nacidas de la voluntad amorosa, que se explicarán después, sucede algo realmente singular: el quinto uso de la voluntad (el amor dádiva) refuerza y transforma los cuatro restantes, empenzando por el amornecesidad o deseo. Hay, pues, una correspondencia del amor de benevolencia con el amor-necesidad y los restantes usos de la voluntad, de la cual resulta que éstos se potencian al unirse con aquél. Antes de exponer esas acciones, y para terminar la exposición general acerca del amor, son necesarias tres precisiones: 1) Todos los actos de la vida humana, de un modo o de otro, tienen que ver con el amor, ya sea porque lo afirman o lo niegan. El amor es el uso más humano y más profundo de la voluntad. Amar es un acto de la persona y por eso ante todo se dirige a las demás personas. Sin ejercer estos actos, y sin sentirlos dentro, o reflexionar sobre ellos, la vida humana no merece la pena ser vivida. De aquí se sigue que el amor no es un sentimiento, sino un acto de la voluntad, acompañado por un sentimiento, que se siente con mucha o poca intensidad, e incluso con ninguna. Puede haber amor sin sentimiento, y «sentimiento» sin amor voluntario. Sentir no es querer. En las líneas que siguen se pueden ver muchos ejemplos de actos del amor que pueden darse, y de hecho se dan, sin sentimiento «amoroso» que los acompañe. El amor sin sentimiento es más puro, y con él es más gozoso. Pero ambos no se pueden confundir, aunque tampoco se pueden separar. Ese sentimiento, que no necesariamente acompaña al amor sensible o voluntario, puede llamarse afecto. Amar es sentir afecto. El afecto es sentir que se quiere, y se reconoce fácilmente en el amor que tenemos a las cosas materiales, las plantas y los animales, a quienes «cogemos cariño» sin esperar correspondencia, excepto en el caso de los últimos. El afecto produce familiaridad, cercanía física, y nace de ellas, como ocurre con todo cuanto hay en el hogar. Pero además de afectos, el amor tiene efectos: como todo sentimiento, se manifiesta con actos, obras y acciones que testifican su existencia también en la voluntad. Los afectos son sentimientos; los efectos son obra de la voluntad. El amor está integrado por ambos, afectos y efectos. Si sólo se dan los primeros, es puro sentimentalismo, que se desvanece ante el primer obstáculo. 2) Uno de los efectos del amor es su repercusión en el propio sujeto que ama, y se llama place, que es el gozo o deleite sentido al poseer lo que se busca o realizar lo que se quiere. De este modo «el placer perfecciona toda actividad» y la misma vida, llevándola como a su consumación. Se pueden señalar dos clases de placeres: «los que no lo serían si no estuvieran precedidos por el deseo, y aquellos que lo son de por sí, y no necesitan de esa preparación». A los primeros podemos llamarles placeres-necesidad, y nacen de la posesión de todo aquello que se ama con amor-necesidad, por ejemplo, un trago de agua cuando tenemos sed. A los segundos podemos llamarlos placeres de apreciación, y llegan de pronto, como un don no buscado, por ejemplo, el aroma de un naranjal por el que cruzamos. Este segundo tipo de placer exije saber apreciarlo: «los objetos que producen placer de apreciación nos dan la sensación de que, en cierto modo, estamos obligados a elogiarlos, a gozar de ellos», por ejemplo, todos los placeres relacionados con la música. Se sitúan en el orden del amor-dádiva porque exigen una afirmación placentera de lo amado independiente de la utilidad inmediata para quien lo siente. El término satisfacción, que se puede aplicar al primer tipo de placer, esclarece también lo que se quiere indicar con el segundo. La idea más habitual acerca del placer lo restringe más bien a la fruición sensible y «egoísta» propia de los placeres-necesidad (dejarse caer en el sillón al llegar a casa), pero tiende a dejar en la penumbra la satisfacción, más profunda, de los placeres de apreciación (encontramos un regalo en nuestra habitación). Los placeres gustan al hombre, de tal modo que los busca siempre que puede. Está expuesto por ello al peligro de buscarlos por capricho, y no por necesidad, haciendo de ellos un fin, incurriendo entonces en el exceso (beber más de la cuenta si estamos sedientos). Enseñar a alcanzar el punto medio de equilibrio entre el exceso y el defecto de los placeres corresponde a la educación moral, que produce la armonía del alma. 3) La división del amor en amor-necesidad y amor-dádiva se hace, como se ha dicho, según el modo de querer en uno y otro caso (primer y quinto uso de la voluntad respectivamente). Sin embargo, también se puede dividir el amor según las personas a quienes se dirige, según tengan con nosotros una comunidad de origen, natural o biológico, o no lo tengan. En el primer caso, se da una cercanía y familiaridad físicas que hacen crecer espontáneamente el afecto: padres, hijos, parientes... Este es un amor a los que tienen que ver con mi origen natural. Podemos llamarlo amor familiar o amor natural. Cuando no se da esta comunidad de origen, el tipo de amor es diferente: lo llamaremos amistad, que a su vez puede ser entendida como una relación intensa y continuada, o simplemente ocasional. Un tercer tipo es aquella forma de amor entre hombre y mujer que llamaremos eros y forma parte la sexualidad, y de la cual nace la comunidad biológica humana llamada familia: es un amor de amistad transformado, intermedio entre esta última y el amor natural. SUPERACIÓN La superación no llega con el tiempo, el simple deseo o con la automotivación, requiere acciones inmediatas, planeación, esfuerzo y trabajo continuo. Nuestra vida esta llena de oportunidades, saber aprovecharlas y obtener los frutos deseados constituyen el centro de nuestras aspiraciones. Actualmente se habla de excelencia personal y el éxito al alcance de la mano, sin embargo, muchas de estas fórmulas se enfocan a la solución de problemas y al logro de una posición económica preponderante, quedando cortas en lo que a la superación personal se refiere, la verdadera superación no tiene cantidad sino calidad. La superación es el valor que motiva a la persona a perfeccionarse a sí misma, en lo humano, espiritual, profesional y económico, venciendo los obstáculos y dificultades que se presenten, desarrollando la capacidad de hacer mayores esfuerzos para lograr cada objetivo que se proponga. Si la superación es un deseo innato de los seres humanos ¿por qué en ocasiones nos detenemos? El principal obstáculo es nuestra persona, con temores encubiertos de excusas, con la vana esperanza de una oportunidad "de oro" o el momento adecuado para cambiar de vida; en el peor de los casos, la pereza y el pesimismo propios del conformista. Podemos observar a personas que constantemente hablan de sus planes y el noble afán que tienen por darle un nuevo y mejor rumbo a su vida, sin embargo, todo se queda en las palabras y en el deseo, argumentando dificultades y contratiempos no previstos, los cuales han impedido concretar los objetivos planeados. Basta pensar en el negocio que desde hace tiempo queremos iniciar por nuestra cuenta, del curso de perfeccionamiento profesional que nos abriría las puertas a una mejor posición laboral y que a la fecha no hemos iniciado, o el estudiante que espera el próximo semestre para "ahora sí" prepararse a conciencia y obtener mejores notas. La superación no llega con el tiempo, el simple deseo o con la automotivación, requiere acciones inmediatas, planeación, esfuerzo y trabajo continuo. En muchas ocasiones la superación no aparece como un gran cambio lleno de beneficios materiales. Con cierta frecuencia encontramos a personas inconformes en su trabajo, deseando cambiar porque en el tiempo que llevan no ha mejorado su posición. Sin embargo, rechazan oportunidades con un bajo incremento económico o un mismo nivel profesional, sin darse cuenta que la experiencia, las relaciones y los nuevos conocimientos por adquirir, constituyen un perfeccionamiento personal que más adelante servirá para alcanzar otros objetivos. La estabilidad y seguridad que otorga el permanecer mucho tiempo en un lugar (empleo, escuela, ciudad...) puede infundir temor a lo desconocido, como si no tuviéramos la capacidad de plantearnos nuevos retos con grandeza de ánimo y dispuestos a enfrentar y resolver las dificultades. Aunque los recursos económicos y materiales sean necesarios, no debemos enfocar la superación a la acumulación de los mismos, como una manera fácil de medir un progreso. Existen otros aspectos fundamentales y prioritarios que toda persona debe atender: - Podemos comenzar por ver nuestros hábitos y costumbres: el cuidado de las cosas ajenas y personales; el orden en nuestras comidas, diversiones y descanso; la atención y cuidados que procuramos a nuestros familiares (hijos, padres, cónyuge, etc.); tratar con amabilidad a todas las personas; ocupar nuestro tiempo libre para tener convivencia, cultivar pasatiempos o realizar actividades sencillas... - En el terreno profesional no basta lo que hemos aprendido, continuamente debemos buscar los medios para ser más profesionales y competentes, como aprender a sacarle el debido provecho al uso de la computadora (ordenador) para aplicarlo a nuestro trabajo y tener un mejor rendimiento; idear nuevos sistemas para hacer nuestro trabajo con mayor agilidad y disminuir errores; estudiar una especialidad. Para el estudiante significa dedicar más tiempo a su preparación, conocer y aplicar nuevas técnicas de estudio que faciliten un mejor aprendizaje con los resultados deseados; desarrollar la investigación personal y mejorar la calidad en los trabajos que realice. Los padres de familia pueden dedicar un tiempo a lecturas sobre como educar mejor a los hijos según su edad, o inscribirse a cursos que persigan los mismos fines. Actualmente existen bastantes recursos que ayudan a conocer y a desempeñar mejor la labor de educación y formación de la familia. - El ámbito espiritual, con mucha frecuencia descuidado, ofrece muchas posibilidades con el conocimiento de los preceptos y valores propios de nuestra religión, además de la práctica de los mismos; contar con la asistencia de un director espiritual; procurar el trato con Dios de manera continua (y no sólo cuando tenemos algún problema o necesidad grave); frecuentar los sacramentos y las prácticas religiosas. La superación personal se encuentra en la persona misma y no en los bienes materiales, como tampoco es exclusivo de una determinada edad; existen hoy en día jóvenes y personas mayores capaces de lograr grandes empresas, observando como sus sueños se hacen realidad y sin detenerse a considerar la falta de experiencia o el cansancio natural que traen los años. Renunciar a mejorar equivale a una vida triste, gris y con falta de aspiraciones, en una palabra: conformismo. Las posibilidades de superación son innumerables y ante tantos aspectos podemos caer fácilmente en el desánimo. Además de tomar la firme decisión de iniciar hoy mismo, conviene elaborar un pequeño plan para hacerlo de manera ordenada y llevarlo a la práctica de forma consistente. Puede ayudar mucho revisar "Vive los valores" y la "Guía Práctica", donde se observan una serie de consejos prácticos para lograr este fin. Cabe considerar sobre la existencia de los obstáculos, siempre los habrá, pero la verdadera superación consiste en afrontarlos y ante ellos cobrar nuevos bríos. En esta vida nada es fácil, todo lo que vale la pena requiere de perseverancia y paciencia para alcanzarlo, es entonces cuando la superación se hace sublime -alejada de toda vanidad y soberbia- con el gozo interior de acercarnos cada vez más a la cima de la humana perfección. COMPRENSIÓN Cuando alguien se siente comprendido entra en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior. ¿Qué hacer para vivir este valor en los pequeños detalles de la vida cotidiana? ¡Quiero que me comprendas! Cuántas veces hemos tenido la necesidad de encontrar a alguien que escuche y comparta nuestros sentimientos e ideas en un momento determinado. Cuando nos sentimos comprendidos entramos en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior. Pero, ¿somos capaces comprender a los demás? ¿de procurar dar algo más que un simple: “si te comprendo”? La comprensión es la actitud tolerante para encontrar como justificados y naturales los actos o sentimientos de otro. Es en este momento nos percatamos que la comprensión va más allá de “entender” los motivos y circunstancias que rodean a un hecho, es decir, no basta con saber que pasa, es necesario dar algo más de nosotros mismos. Podemos “saber “ que un empleado nuestro comete errores con cierta frecuencia, “justificamos” este hecho debido a una falta de conocimiento, lo cual determina sus fallas como involuntarias y observamos la necesidad urgente e inmediata de brindar la capacitación correspondiente. El justificar se convierte en una disculpa, en una atenuante que nos hace ubicar el problema en su justa medida, por lo tanto, la comprensión nos lleva a proponer, sugerir o establecer los medios que ayuden a los demás a superar el estado por el que actualmente pasan. El ser tolerantes no significa ser condescendientes con lo sucedido y hacer como si nada hubiera pasado, la tolerancia debe traducirse como la confianza que tenemos en los demás para que superen sus obstáculos. El padre de familia que retira todo su apoyo a los hijos hasta que mejoren sus calificaciones, condiciona su comprensión a resultados, y no al propósito, al esfuerzo y al empeño que se pongan para lograr el objetivo. Ver con “naturalidad” los actos y sentimientos de los demás, es la conciencia de nuestra fragilidad, la convicción de saber que podemos caer en la misma situación, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de los sentimientos. La mayoría de las veces los sentimientos juegan un papel importante y debemos ser cuidadosos. Una persona exaltada, triste o francamente molesta esta sujeta a la emoción momentánea, lo cual reduce su capacidad de reflexión, con la posibilidad latente de hacer o decir cosas que realmente no piensa ni siente. Cada vez que alguien pide comprensión, a través de palabras o actitudes, busca en nosotros un consejo, una solución o una idea que lo haga recuperar la tranquilidad y ver con más claridad la solución a su problema. El comprender no debe confundirse con un “sentirse igual” que los demás, esto puede suceder con las personas a quien les tenemos cierta estima, pero, ¿Qué pasaría con quienes no tenemos un lazo afectivo? Es necesario enfatizar que la comprensión, es y debe ser, un producto de la razón, de pensar en los demás, “ de ponerse en los zapatos del otro”, sin hacer diferencias entre las personas. Si alguna vez nos hemos visto incomprendidos, recordaremos el rechazo experimentado y como nos sentimos defraudados por la persona que no supo corresponder a nuestra confianza. Existen un sinnúmero de oportunidades para vivir el valor de la comprensión. En las situaciones cotidianas tenemos a tendencia a reaccionar con impulsos, por ejemplo: cuando no esta lista la camisa que pensábamos usar; si llegamos a casa y aún no han terminado de preparar la comida; una vez más los hijos han dejado sus juguetes esparcidos por toda la casa; los compañeros de clase que no terminaron a tiempo su parte del trabajo en equipo; el informe para la oficina que tuvo errores y se retrasó; etc. Si deseamos hacer nuestra comprensión de manera consciente, debemos pensar un momento si hacemos lo necesario para: - Aprender a escuchar y hacer lo posible para no dejarnos llevar por el primer impulso (enojo, tristeza, desesperación, etc.) - No hacer juicios prematuros, primero se deben conocer todos los aspectos que afectan a la situación, hay que preguntar. No basta decir que una persona es poco apta para un trabajo. - Distinguir si es una situación voluntaria, producto de los sentimientos o de un descuido. En cualquier caso siempre habrá una forma de prevenir futuros desaciertos. - Preguntarnos que haríamos y como reaccionaríamos nosotros al vernos afectados por la misma situación. - Buscar las posibilidades y opciones de solución. Es la parte más activa de la comprensión, pues no nos limitamos a escuchar y conocer que sucede. - Dar nuestro consejo, proponer una estrategia o facilitar los medios necesarios que den una alternativa al alcance de la persona. La comprensión no es algo para ejercitar en situaciones extremas, se vive día a día en cada momento de nuestra vida, con todas las personas, en los detalles más pequeños y en apariencia insignificantes. ¡Qué importante es la comprensión! Podemos afirmar que es un acto lleno de generosidad porque con ella aprendemos a disculpar, a tener confianza en los demás, y por lo tanto, ser una persona de estima, a quien se puede recurrir en cualquier circunstancia. LA BONDAD Ser bondadosos perfecciona el espíritu de una persona, porque sabe dar y darse sin miedos a verse defraudado, dando apoyo y entusiasmo a todos los que lo rodean. Muchas veces el concepto de bondad se confunde con el de debilidad, a nadie le gusta ser "el buenito" de la oficina, de quien todo el mundo se aprovecha. Sin embargo, Bondad es exactamente lo contrario, es la fortaleza que tiene quien sabe controlar su carácter, sus pasiones y sus arranques, para convertirlos en mansedumbre. Supone una inclinación a hacer el bien, con una comprensión profunda de la personas y sus necesidades, siempre paciente y con animo equilibrado. Este valor desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer, en su justa medida, a todas las personas en todo momento. Ahora podemos preguntarnos ¿En qué momentos nos alejamos de una actitud bondadosa? Esto se aprecia en aquellas actitudes agresivas, cuando adoptamos malos modales o formas de hablar un tanto soberbias utilizando palabras altisonantes, con la razón de nuestra parte o sin ella. También cuando adoptamos una actitud indiferente ante las preocupaciones o inquietudes que tienen los demás, juzgándolas de poca importancia o como producto de la falta de entendimiento y habilidad para resolver problemas. ¡Qué equivocados estamos al considerarnos superiores! Al hacerlo, nos convertimos en seres realmente incapaces de escuchar con interés y tratar con amabilidad a todos los que acuden a nosotros buscando un consejo o una solución. De manera equivocada, nuestro ego puede regocijarse cuando alguien comete un error a pesar de las advertencias, casi saboreando aquellas palabras de: “no quiero decir te lo dije, pero .... te lo dije!” empecinados en poner “el dedo en la llaga”, insistiendo en demostrar la sabiduría de nuestros consejos.... estas actitudes están de más, porque la persona que cometió el error, ya tiene suficiente con haberlo reconocido y quizá en ese momento esta afrontando las consecuencias. La bondad no busca las causas sino que comprende las circunstancias que han puesto a esa persona en la situación actual, sin esperar explicaciones ni justificación, procurando encontrar los medios para que no ocurra nuevamente. A su vez, tiene tendencia a ver lo bueno de los demás, no por haberlo comprobado, sino porque evita tener “prejuicios” con respecto a las actitudes de los demás, es capaz de "sentir" de alguna manera lo que otros sienten, haciéndose solidario al ofrecer soluciones. Debemos aclarar algunas cuestiones antes de proseguir: una persona con el ánimo de "exaltar" su bondad, puede destacar constantemente "lo bueno que ha sido", "todo lo que ha hecho por su familia", "cuánto se ha preocupado por los demás", eso no es ser bondadoso. Al tomar este tipo de actitudes corremos el peligro de volvernos egoístas, la bondad es generosidad, no esperar nada a cambio. No necesitamos hacer propaganda de nuestra bondad, porque entonces pierde su valor y su esencia. El hacernos pasar por incomprendidos a costa de mostrar lo malos e injustos que son los demás, denota un gran egoísmo. Debemos entender que la bondad no tiene medida, es desinteresada, por lo que jamás espera retribución. Nuestro actuar debe ir acompañado de un verdadero deseo de servir, evitando hacer las cosas para quedar bien... para que se hable bien de nosotros. Pero tampoco ser bondadoso implica ser blando, condescendiente con las injusticias o indiferente ante la conducta de los que nos rodean. Por el contrario, el bondadoso es una persona que continua siendo enérgica y exigente sin dejar de ser comprensiva y amable. Del mismo modo, jamás responde con insultos y desprecio ante quienes así lo tratan, por el dominio que tiene sobre su persona, procura comportarse educadamente a pesar del ambiente adverso. El valor de la bondad resulta más que un simple ofrecimiento de cosas materiales a aquellas personas que se encuentran viviendo en condiciones precarias. Para fomentar este valor en nuestra vida podemos considerar que debemos: Sonreír siempre. Evitar ser pesimistas: ver lo bueno y positivo de las personas y circunstancias Tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran: con amabilidad, educación y respeto. Corresponder a la confianza y buena fe que se deposita en nosotros. Ante la necesidad de llamar fuertemente la atención (a los hijos, un subalterno, etc.), hacer a un lado el disgusto, la molestia y el deseo de hacer sentir mal al interesado: buscar con nuestra actitud su mejora y aprendizaje. Visitar a nuestros amigos: especialmente a los que están enfermos, los que sufren un fracaso económico o aquellos que se ven afectados en sus relaciones familiares. Procurar dar ayuda a los menesterosos, sea con trabajo o económicamente. Servir desinteresadamente. Como al principio manifestamos, la bondad perfecciona a la persona que lo asume como un valor importante en su vida, porque sus palabras están llenas de aliento y entusiasmo, facilitando la comunicación amable y sencilla; da sin temor a verse defraudado; y sobre todo, tiene la capacidad de comprender y ayudar a los demás olvidándose de sí mismo. LEALTAD Quizás nadie entienda mejor el valor de la lealtad que aquella persona que ha sido traicionada en algún momento... Está claro que todas las personas esperamos la lealtad de los demás, y que a nadie le gusta ser traicionado, o saber que un amigo habló mal de nosotros. En otro sentido, nos parece terrible cuando, después de trabajar en un empresa muchos años, nos despiden sin pensar en todos los años que le invertimos. Detectar la lealtad (o deslealtad) en los demás es fácil, pero ¿Cómo estoy viviendo yo la lealtad? ¿Realmente sé qué es? ¿Qué esperan los demás de mí? La lealtad implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad se entronca con temas como la Patria, el trabajo, la familia o la amistad. Cuando alguien nos ha dado algo bueno, le debemos mucho más que agradecimiento. La lealtad es un valor, pues quien es traidor, se queda solo. Necesitamos ser leales con aquellos que nos han ayudado: ese amigo que nos defendió, el país que nos acoge como patria, esa empresa que nos da trabajo. La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado, en otras palabras “sacar la cara”. Si somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma. En este sentido, la lealtad es una llave que nos permite tener un autentico éxito en nuestras relaciones. Además no es un valor fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios, luego, esta persona no resulta confiable para nadie. Existen distintas actitudes desleales: Las críticas que se hacen las personas, resaltando los defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que realizan su trabajo. Hablar mal de nuestros jefes, maestros o de las instituciones que representan. Divulgar confidencias que se nos han hecho. Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo a superarse. Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia, como el modo de hablar, vestir o conducirse en público. El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo. Cobrar una suma mucho más alta a la pactada. Como vemos, la Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras. Sin embargo, no es suficiente contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunas observaciones: En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela… Es necesario reconocer los valores que representan las instituciones o aquellos que promueven las personas con sus ideas y actitudes. Nunca será buena idea que una persona que se preocupa por vivir los valores, trabaje en un lugar donde se hacen fraudes o impera la corrupción. Se deben buscar y conocer los valores permanentes para cualquier situación, de otra forma se es "leal" mientras se comparten las mismas ideas. La persona que convive en un ambiente de diversión malsana y excesos, pronto se alejará y comenzará a hablar mal de aquellos que dejaron de participar de sus actividades. De esta forma vemos como la Lealtad no es consecuencia de un sentimiento afectivo, sino el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. El mentir para encubrir las faltas de un amigo (en la casa, el trabajo o la escuela) no nos hace leales, sino cómplices. A su vez, si colocamos como valor fundamental el alcance de objetivos, podemos llegar a perder el sentido de la cooperación. La persona que participa de una actividad sólo por el resultado exitoso, fácilmente abandona la empresa cuando las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener esos beneficios a los que estaba acostumbrado. Lo que debe quedar claro es que lo importante es vivir los valores por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma. Todo trabajo se debe hacer bien, no por “quedar bien con el jefe”, sino por nuestra integridad y compromiso con nuestro trabajo y nuestra sociedad. Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la Lealtad. No basta conocer los valores, es necesario darlos a conocer y reforzarlos para lograr un cambio de actitud, al hacerlo, logramos madurar la amistad y fortalecer el afecto. EL PERDÓN Existen momentos en que la amistad o la convivencia se fracturan por diversas causas, las peleas y las rupturas, originan sentimientos negativos como la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza. En estas situaciones, las personas pierden la tranquilidad y la paz interior, y al hacerlo, los que están a su alrededor sufren las consecuencias de su mal humor y la falta de comprensión. De esta manera, debemos saber que los resentimientos nos impiden vivir plenamente, quizás un acto que provenga del corazón puede cambiar nuestras vidas y la de aquellos que nos rodean. Así, es necesario pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, para alcanzar la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina. Es más, debemos evitar que estos sentimientos de rencor nos invadan, por el contrario, es necesario perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de grandeza, disculpando interiormente las faltas que han cometido otros. En ciertos momentos, podemos sentirnos heridos por acciones o actitudes de los demás, pero también existen ocasiones en que nos sentimos lastimados sin una razón concreta, por nimiedades que lastiman nuestro amor propio. Debemos tener cuidado porque la imaginación o el egoísmo pueden convertirse en causa de nuestros resentimientos: Cuando interpretamos de manera negativa la mirada o la sonrisa de los demás. Cuando nos molestamos por el tono de voz de una respuesta que recibimos, que resulta a nuestro juicio, indiferente o molesta. Cuando el favor que otros nos hacen no se condice con nuestras expectativas. Cuando se le otorga una encomienda a una persona que consideramos de una “categoría menor”, para la cual nos considerábamos más aptos, entonces consideramos esta designación injusta. Queda claro que al ser susceptibles, creamos un problema en nuestro interior, y tal vez juzgamos a quienes no tenían la intención de lastimarnos. Debemos tener en cuenta, que hay conductas y pautas de acción, que al ponerlas en práctica, construimos herramientas para saber perdonar: Evitar "interpretar" las actitudes. No debemos realizar juicios sin antes preguntarnos el “por qué” nos sentimos agredidos o lastimados (de esta forma encontraremos la causa: imaginación, susceptibilidad, egoísmo). Si ese malentendido se originó en nuestro interior solamente, no hay que seguir lastimándonos con pensamientos negativos como “no hay que perdonar”. Porque nos lamentamos cuando descubrimos que no había motivo de disgusto... entonces, nosotros debemos pedir perdón. Ahora bien, si efectivamente hubo una causa real o no tenemos claro qué ocurrió, debemos considerar lo siguiente: Estar dispuestos para aclarar o arreglar la situación. Buscar la manera de llegar a un acuerdo. Buscar el momento adecuado para plantear la situación, hacerlo con calma y tranquilidad, sobre todo de nuestra parte. Al escuchar hacerlo con paciencia, buscando entender los motivos que hubo. Dar a conocer nuestras razones y llegar a un acuerdo. Olvidar el incidente, como si nada hubiera pasado. El perdón fortalece al corazón, porque le otorga mayor capacidad de amar, si perdonamos con prontitud y sinceramente, podemos comprender faltas de los demás, ayudando para que las corrijan. Puede llegar a ocurrir, que los sentimientos negativos (resentimiento, rencor, odio o venganza) pueden ser mutuos debido a un malentendido. En este sentido, encontramos a familias que están sumergidas en un torbellino de odios injustificados: “Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan”. En este caso, es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que "Amor saca amor". Debemos entender que una actitud valiente de perdón y humildad, obtiene lo que la venganza y el odio nunca pueden: lograr reestablecer la armonía. También debemos tener en claro que una sociedad, una familia o un individuo lleno de resentimientos impiden el desarrollo hacia una esfera más alta. Perdonar resulta mucho más sencillo de lo que parece, todo está en buscar la manera de lograr y mantener una convivencia sana, de la importancia que le damos a los demás como personas y de no dejarnos llevar por aquellos sentimientos negativos. LA EMPATÍA En nuestras relaciones interpersonales exigimos que los demás nos traten con respeto y comprensión, sin embargo, nunca nos detuvimos a pensar si nosotros procuramos actuar bajo esos parámetros de conducta. Quizás envueltos en nuestras obligaciones, apurados y acelerados por el trabajo o la escuela, nos volvemos egoístas, olvidando que los demás pueden decirnos o comunicarnos cosas importantes para nuestra vida y crecimiento personal. El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que tenemos con cada una de ellas. La empatía supone un esfuerzo, aquel que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado. Sin embargo, la empatía no es el producto del buen humor con que despertamos, ni del afecto que nos une a las personas. Si esta combinación fuera común, siempre estaríamos disponibles para escuchar a los demás y dejaríamos momentáneamente nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a quienes nos rodean. A su vez, escuchamos a menudo que la empatía es la tendencia o actitud que tenemos para ponernos en el lugar de los demás e identificarnos plenamente con sus sentimientos. Sin embargo, esto tiene el riesgo de dejar a la empatía en un nivel meramente emocional: "si siento lo mismo que el otro, entonces hay verdadera empatía". Por eso la empatía es un valor que se vive habitualmente, totalmente independiente de nuestro estado de ánimo y disposición interior. Se facilita en la medida que conocemos a las personas, la relación frecuente nos permite descubrir los motivos de enojo, alegría o desánimo de nuestros semejantes y su modo de actuar. Por ejemplo, esto se puede evidenciar claramente entre padres e hijos, en las parejas y con los amigos donde la relación es muy estrecha, quienes parecen haber adquirido el "poder de adivinar" que sucede antes de haber escuchado una palabra, teniendo siempre a la mano la respuesta y el consejo adecuados para la ocasión. Existen a su vez, obstáculos que debemos superar como el cansancio, el mal humor, el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el estudio. Incluso, puede ocurrir que en casa los padres presten poca atención a los problemas o alegrías de sus hijos por considerarlos pequeños o sin importancia, lo cierto es que, con su actitud -y muchas veces sin querer- procuran evadir esa molestia e inoportunidad para encerrarse en sí mismos. Otro ejemplo, lo encontramos cuando en la pareja alguno da monosílabos, gestos o sonidos guturales como respuesta evidenciando la falta de comunicación entre ellos; cuando tenemos tantos problemas, y lo que menos deseamos es escuchar lo bien o lo mal que les sucede a los demás. En estas situaciones claramente nuestro estado de animo determina nuestras relaciones, obstinados permanecemos en nuestro mundo, damos a todo lo que ocupa nuestra mente la máxima importancia, comportándonos indiferentes y poco amables; queremos ser entendidos, sin intentar comprender a los demás. Por tanto, la empatía necesita de nuestra generosidad y genuina comprensión: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los demás quieren participarnos. La empatía como valor -y al igual que todos los valores- no hace diferencias entre personas, es una actitud propia de la personalidad, siempre abierta y dispuesta a las necesidades de los demás: este esfuerzo es mayor cuando ante nosotros está el empleado, el alumno, el vecino, la empleada doméstica o el vecino, pues sin darnos cuenta, podemos limitar nuestra atención e interés, o peor aún, menospreciarlos por considerarlos en una posición inferior. Además, este valor nos proporciona posibilidades infinitas, primero hacia nuestros semejantes con quienes podemos compartir y confiar problemas, alegrías, triunfos y fracasos, ser escuchados y comprendidos. De esta forma, tenemos la inmejorable oportunidad de procurar el bienestar, desarrollo y perfeccionamiento de las personas, lo cual manifiesta el profundo respeto que les debemos. El valor de la empatía desarrolla en nosotros la capacidad de motivar y encauzar positivamente a las personas; enseñar a tener ese interés por los demás y vivirlo habitualmente, es la mejor forma de transmitir empatía e identificarnos plenamente con los demás, cambiando radicalmente el entorno social en el que vivimos. Para nosotros, la empatía nos permite conocer y comprender mejor a los que nos rodean, a través del trato cotidiano, trasladando estas actitudes hacia el seno familiar, logrando una colaboración y entendimiento entre todos: con la pareja la relación es cada vez más estable y alegre; con los amigos garantiza una amistad duradera; con los conocidos abre la posibilidad a nuevas amistades; en la empresa ayuda a conseguir una mayor productividad al interesarnos por los empleados y compañeros; en la escuela se obtiene un mejor rendimiento por la relación que se tiene con los alumnos y entre ellos mismos. Vivir el valor de la empatía es algo sencillo si nos detenemos a pensar un poco en los demás y en consecuencia, aprenderemos a actuar favorablemente en todas las circunstancias. Por eso, debemos estar pendientes y cuidar los pequeños detalles que reafirmarán este valor en nuestra persona: - Procura sonreír siempre, esto genera un ambiente de confianza y cordialidad. La serenidad que se manifiesta desarma hasta el más exaltado. - Primeramente considera como importantes los asuntos de los demás y después los propios. Después de haber escuchado, la persona que se ha acercado a ti seguramente tendrá la capacidad de entender tu situación y estado de ánimo, por lo cual estará dispuesta ayudarte. - No hagas un juicio prematuro de las personas porque te hace cambiar tu disposición interior (no pienses: "ya llego este molesto", "otra vez con lo mismo", "no me deja en paz", "otra interrupción" Si alguien se acerca a ti, es porque necesita con quien hablar... No los defraudes. - Si no tienes tiempo o es un mal momento, exprésalo con cortesía y delicadeza -que también es empatía- y las personas se sentirán igualmente atendidas. Importante: no dejes pasar mucho tiempo para charlar con la persona. - Evita demostrar prisa, aburrimiento, cansancio, dar respuestas tajantes u distraerte en otras cosas; además de ser una falta de respeto, logras autodominio y demuestras interés por las personas. Aprende a escuchar. - No olvides infundir ánimo con palabras, una palmada en el hombro o un gesto amable, sobre todo si la persona tiene problemas. En conclusión, la empatía es un valor indispensable en todos los aspectos de nuestra vida, sin él, sería muy difícil enriquecer las relaciones interpersonales. En este sentido, quien se preocupa por vivir este valor, cultiva simultáneamente la confianza, amistad, comprensión, generosidad, respeto y comunicación. Sin embargo, no debemos olvidar que la posmodernidad con su ritmo de vida actual, nos proporciona pocas oportunidades de servir y comprender a los demás, de conocerlos y de tratarlos como es debido. La herramienta necesaria para acercarnos y tornar nuestras relaciones más humanas es el valor de la empatía, pieza fundamental que nos enriquece y nos identifica mejor como seres humanos.
Conociendo a las mujeres según su signo: Aries: Naturaleza general Están repletas de energía y no dejan que se les escape ninguna de las responsabilidades que toman. Las mujeres de Aries son generalmente honestas y veraces aunque por eso mismo es muy difícil que mantengan un secreto. Su franqueza y apertura mental son sus dos atributos más especiales, así como el hecho de no ser naturalmente sumisas. Las mujeres nacidas en el signo de Aries tienen la habilidad de tomar tanto decisiones como acciones de forma muy rápida. Rara vez ellas quieren o incluso aceptan tomar las sugerencias de los demás, y en última instancia actúan según su propia voluntad. Son mejores indicando, controlando, y gobernar a los demás, antes que aceptando que otros lo hagan con ellas. Actitud mental La mujer de Aries es ambiciosa y valiente. Sus acciones son impulsivas, y ellas creen definitivamente en el trabajo. Son sumamente optimistas por naturaleza, lo que hace que se esfuercen todo lo necesario para alcanzar lo que quieren en la vida. De cualquier forma, también pueden tener momentos en donde esta conducta de no temerle a nada, puede jugarles en contra, pues al no estar atemorizadas de nada ni nadie, actúan temporalmente y no se dan cuenta de sus debilidades, lo cual puede hacerlas arrepentirse más adelante. Salud Aunque las mujeres de Aries tienen una salud generalmente buena, no sería tampoco raro que aparezcan algunas marcas y problemas, menores y mayores, en sus rostros. También pueden sufrir de dolores de cabeza, quemaduras, enfermedades inflamatorias, fiebres altas, dolores cólicos, insomnio, granos, migraña, y pequeños cuadros de viruela. Deben descansar y dormir más, así como ingerir alimentos altos en proteínas, y verduras frescas. También deben hacer una meditación regular, para que su energía extra pueda ser canalizada positivamente. Dinero El frente económico para las mujeres de Aries, no es muy equilibrado, pues si bien suelen ganar mucho por su esfuerzo y capacidad de trabajo, también lo gastan en un santiamén mediante compras impulsivas. Las inversiones hechas por una ariana no suelen rendir muy bien a causa de su falta de planificación. Por eso deben tratar de no invertir decidiendo impulsivamente, sino después de estudiar con todo cuidado todos los pros y contras de la opción, así como consultar a los expertos, para poder así tomar la decisión correcta. Vida romántica y sexual Debido a su energía extra, las mujeres de Aries siempre aman tener una compañía masculina constante. A diferencia de la mayoría de las mujeres, ellas quieren ser líderes también en su vida amorosa, por lo que no es raro que tomen la iniciativa y hagan los primeros movimientos en una relación. Una mujer de Aries puede hacer que su hombre entienda sus motivos, y son muy felices cuando ven que él reaccione frente a ellos. Por eso, lo mejor que un hombre podría hacer en una relación con ellas, es entender cuales son sus motivaciones, y tomar acción al respecto. Pueden tener una muy larga relación con un hombre del que se sienten verdaderamente orgullosas, y al cual pueden exponer al mundo… casi como si fuera un trofeo. Como mujeres sumamente apasionadas que son, suelen también tomar el papel de conductoras en las caricias estimulantes y el juego sexual. Una de las cosas que más la excitan, es que jueguen con su pelo y le acaricien cada parte del cuello, el cual es su lugar erógeno. Matrimonio En la vida de casadas, podrán lograr una tan buena sintonía con sus maridos, que harán que todas las otras mujeres estén verdaderamente celosas de ellas. Sucede que gracias a la franqueza de las arianas, si no logran esta tan buena sintonía, no lo ocultarán en absoluto, y se comportará de una manera tal que la relación finalizará. Pero lo que nunca harán, es convivir sin amor. La razón para esto, es que les cuesta mucho poder disimular las diferencias y no llevar una vida de pareja ideal, ni siquiera por un corto período de tiempo. Especialmente, no puede ver que sus maridos alaben a nadie más en su presencia. La mujer de Aries puede llegar a ser un poco agresiva, por lo que sólo las personas muy calmas y discretas pueden tratar con ellas. De otro modo, la vida de casada tendrá momentos muy ásperos. En este sentido, las arianas deberían tratar de mantener su genio bajo control y ver bien las razones antes de enojarse. Pareja ideal Los hombres ideales para las arianas serán los nacidos bajo los signos solares de Sagitario y Libra. Para tener cuidado Uno de los principales consejos que se le podrán dar a una mujer nacida en Aries, es que evite las comidas picantes e insanas, y las reemplace por alimentos vegetarianos, así como también que lleve una vida lo más al aire libre que se posible, donde haya abundancia de aire fresco. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las arianas son los martes, viernes y sábados. Los números de la suerte son 6, 8, y 9 El color de la suerte es el azul Gemas recomendadas Podrían llevar un Coral rojo, un Rubí, y/o un Zafiro amarillo. Tauro: Naturaleza general Las mujeres nacidas bajo este signo solar, tienen una naturaleza muy calma, y pueden de hecho aguantar muchas provocaciones. Una típica mujer de Tauro habla poco y tiene más inclinación hacia la acción. Al mismo tiempo, tienen más moral y valor emocional que las mujeres medias. Es fácil para una mujer de Tauro mantener la armonía en su vida doméstica, y vivir una vida feliz y agradable. Son muy fiables y fieles, así como también muy buenas cocineras y amas de casa en general. Actitud mental Tienen mucha paciencia y pueden resistir grandes dificultades. Pero cuando son provocadas más allá de sus límites, llegan a ser salvajes y a exhibir mucha rabia, con lo que ningún poder puede resistirlas. Las taurinas son a la vez bastantes conservadoras y tiene un fuerte accionar, aunque en determinadas ocasiones demuestran también signos de pereza. No pueden ser engañadas para hacer nada de lo que ellas no quieren realizar. Salud Son menos sensibles a los dolores y disfrutan normalmente de una buena salud. Pero si caen enfermas, la recuperación será lenta, porque su poder orgánico de mejora es lento y rara vez cooperarán con el médico, debido a su terca naturaleza. Las enfermedades relacionadas con la garganta y el abdomen, así como las amígdalas, las anginas, o el estreñimiento, podrán ser de especial molestia. Los granos y los problemas en los ojos son también un lugar común en la salud de estas mujeres. Por esto mismo, deben evitar por todos los medios el frío, y llevar al máximo la ingesta de verduras verdes, para quedarse permanecer sanas y prevenidas. Las largas caminatas son, por su parte, los mejores ejercicios que podrían realizar, y les será muy útil tener un sueño suficiente. Dinero Son una de las pocas personas que ganan constantemente, pero también ahorran, el dinero. Igualmente, deberían ser muy cautelosas al gastar. Pueden tener también una tentación fuerte para apostar, por lo que pueden llegar a ser buenas corredoras bursátiles, prestamistas, o banqueras. Tampoco es poco común para ellas medir su éxito sólo teniendo en cuenta sus ahorros. Vida romántica y sexual Las mujeres de Tauro no son personas a las que les guste la vida pública. De hecho, ellas preferirán estar más conectadas con sí mismas y ocupadas en sus propios asuntos, lo cual las vinculará más con el mundo exterior. Una vez que se enamoran, son muy románticas y desarrolla una fuerte atracción hacia el sexo opuesto. Sin embargo, son bastantes lentas en reaccionar. Los buenos ámbitos con mucho aire y abertura, vistas naturales, las hacen aún más románticas. La armonía de colores y tonos, especialmente los pasteles azul y rosa, son sus favoritos. Generalmente, no están celosas de otras mujeres. Las mujeres de Tauro tienen un gran apetito para el sexo. La garganta es su zona más erógena. Matrimonio Se toman su tiempo para escoger a sus parejas, pero una vez que lo hacen resultan ser las esposas más fieles. De hecho, las mujeres de Tauro raramente se divorcian, y asimismo, suelen cuidar mucho de su marido. Son también madres muy cuidadosas, y hacen todo lo posible por verlos felices y en buena forma. Las mujeres de Tauro son además muy buenas amas de casa, y hacen todo de una manera bien planeada y eficiente. Las comidas cocinadas por las mujeres de Tauro son a menudo de las mejores y ellas se muestran muy hábiles también organizando fiestas. Pareja ideal Los hombres nacidos bajo los signos solares de Capricornio, Escorpio, Virgo, Cáncer y Piscis. Para tener cuidado Las mujeres nacidas bajo este signo solar de Tauro, pueden llegar a ser demasiado perezosas, y tener una tendencia a tomar la vida en una manera fácil. Asimismo, son muy aficionadas a la comida, por lo que pueden engordar muy pronto. Esto las lleva a decaerse y desmejorar su metabolismo general, así como a tener varios otros problemas. Días, números y colores de la suerte Los números de la suerte para las taurinas son el 2 y el 8. Sus días de la suerte son los domingos, miércoles y viernes. Los colores de la suerte son el rosa, azul y blanco. Gemas recomendadas La Esmeralda y el Zafiro azul son las piedras preciosas recomendadas para una taurina. Géminis: Naturaleza general Son mujeres rápidas, inteligentes, listas, y tienen la cautela de buscar entender completamente cada situación antes de actuar. Muchas veces las geminianas pueden planear sus reacciones emocionales y estar felices, enojadas, o tristes, según lo requieran. Estas cualidades las ayudan a llegar a ser muy buenas mujeres para los negocios. Las mujeres de Géminis pueden desempeñarse mejor en el campo de la enseñanza, las ventas, el trabajo político, o cualquier otro relacionado con la expresión, aunque pueden ser naturalmente buenas en casi cualquier esfera. De hecho, algunas de las mentes más innovadoras para los negocios han nacido bajo el signo de Géminis. En especial, la investigación es también un buen campo para que ellas trabajen. Actitud mental Son capaces de adaptarse muy rápido a un nuevo ambiente. En su mayor parte, las mujeres nacidas bajo este signo, son del tipo intelectual. Su mente es positiva y fuerte. La lectura, la escritura, y el trabajo con computadoras son sus campos naturales. Adoran además viajar mucho. Las mujeres de Géminis son maestras de la comunicación y la expresión. Salud Aunque su salud es generalmente buena, la carga excesiva de responsabilidades, las preocupaciones y la ansiedad, son las principales causas de enfermedades en las geminianas. Asimismo, pueden ser afectadas en varias etapas de sus vidas por los fríos, la gripe, la bronquitis, la tuberculosis, los problemas en hombros y brazos, y las infecciones de vesícula. Por eso, desarrollar una vida más sistemática, con un planeamiento de vacaciones incluida, puede ayudarlas a relajarse completamente de su tensa atmósfera y aliviar estos trastornos. De la misma forma, una buena dieta las puede mantener en buena salud para toda su vida. Dinero En este aspecto existen muchos cambios, por lo que es difícil hablar de situaciones definitivas en lo que a finanzas concierne. Seguramente, experimentarán todo tipo de situaciones, es decir desde la abundancia de recursos y hasta también una completa falta de ahorros en su vida. Su vida amorosa puede ser también un factor que contribuya a sus pérdidas. En todo caso, los ahorros sistemáticos y las inversiones conservadoras serán la mejor manera de obtener una estabilidad en su vida económica, y por qué no, general. Vida romántica y sexual Las geminianas son románticas por naturaleza, y tendrán interés en muchos hombres a los largo de sus vidas. Por sobre todo, buscarán la compatibilidad intelectual con sus parejas. Un hombre aburrido y predecible no es, definitivamente, el hombre que podrían elegir. No será fácil para sus compañeros entenderlas, y de hecho su naturaleza de ri siempre a los extremos las puede desconcertar. Sus parejas tendrán algunos momentos difíciles para entender y responder a lo que ellas piensan y desean. El hombre de sus vidas tiene que ser imaginativo y no temer a la experimentación, si quiere mantenerla satisfecha. Las mujeres de Géminis entienden muy bien los enigmas del amor y el romance, y pueden cambiar a sus parejas con comodidad y de forma sorpresiva. De hecho, no es difícil que ellas discontinúen alguna relación de la que piensen que no es lo que habían soñado. Las zonas más erógenas para una mujer de Géminis son sus brazos y orejas. Matrimonio Estas mujeres, lejos de aburguesar su vida, pueden encontrar en el matrimonio una vida emocionante e interesante. Son muy inteligentes y creativas, por lo que seguramente se casarán con alguien que tenga cualidades similares, o de otro modo, no serán capaces de continuar su vida con él. Tienden a tener una gran gravitación en la toma de decisiones dentro de la vida de casadas, y a menudo encontrarán difícil sobrevivir a un marido que sea muy insistente con algo. Por eso, deben encontrar a una persona que puede entenderlas y se moldee según sus propias necesidades. Pareja ideal Para la geminianas, las mejores parejas serán los hombres nacidos en los signos de Libra, Capricornio, Aries o Leo. Para tener cuidado Las mujeres de Géminis son muy sensibles al cambio y de hecho buscan que sucedan muchos cambios a su alrededor. Esto puede llevarlas en más de una oportunidad a experimentar una mayor tensión y estrés en su vida. Por esto mismo, deberían intentar ser más consistentes y buscar un poco menos de cambios en la vida. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las geminianas son los miércoles y jueves. Los números de la suerte son 5 y 3. Los colores de la suerte son el amarillo y el verde Gemas recomendadas Se recomienda que lleven una Zafiro amarillo y/o una Esmeralda. Cáncer: Naturaleza general Tienen una naturaleza muy cambiante, son muy tímidas en algunos momentos y bastantes valientes en otros. De la misma forma, no es nada fácil juzgarlas ni hacer comentarios definitivos acerca de su personalidad. Las mujeres de Cáncer son muy simpáticas, hasta el punto de mostrarse muy sensibles. Como resultado de esta cualidad, ellas también se irritan fácilmente. En el lado positivo tienen también algunas cualidades magnéticas que le ayudan mucho a aumentar su carisma y en muchas oportunidades a logra la fama. Su señor lunar también les da un agudo sentido del arte y la escritura. Aunque suene bastante gracioso, algunas cancerianas pueden desarrollar también sus poderes psíquicos más fácilmente que sus contrapartes de otros signos. La cólera y los sentimientos culposos llegan a ellas muy rápidamente, pero, de la misma forma, estas mujeres logran también una rápida salida de esas sensaciones. Este particular rasgo las puede hacer ver como personas muy extrañas o aún raras para cierta otra gente. Actitud mental Tienen una gran habilidad mental para convocar y liderar a las masas, entre otras cosas, porque las mujeres de Cáncer son muy buenas oradoras y pueden resultar excelentes maestras, predicadoras y oradoras públicas. Ellos poseen también una muy buena memoria. Es asimismo común que se geste una más profunda comprensión de las emociones y un mayor interés en la poesía entre las mujeres de Cáncer, pues son personas muy sensibles en sí mismas y tienden a escribir poesías en alguna etapa de sus vidas. Salud Tienen una salud que va de frágil a moderadamente buena durante su juventud, pero su constitución llega a ser más fuerte a medida que avanzan en edad. El pecho y el estómago son dos de sus áreas más débiles. Las enfermedades posibles son el asma, los trastornos gástricos, y la mala digestión. Parte de otras enfermedades quizás se deban a los permisos que se dan para consumir bebidas alcohólicas, comer en exceso, o bien a alguna clase de trauma o fobia. Dinero Son muy pocas las nacidas en Cáncer que acumulan riquezas durante sus años de juventud, pues no son muy cuidadosas con sus finanzas, y suelen gastar mucho especialmente en todo tipo de viajes, y hasta cierto punto también a presumir de su posición. Sin embargo, cuando estas mujeres alcanzan la edad mediana, suelen a menudo entender las virtudes del ahorro y entonces tienden a guardar e invertir bastante seriamente, lo que las lleva, posteriormente, a una vida cómoda. Vida romántica y sexual Las mujeres de Cáncer son románticas y apasionadas por naturaleza. Son muy sinceras y fieles en una relación con el sexo opuesto, aunque rara vez son entendidas correctamente u obtienen una sinceridad recíproca. Sus ideas acerca del amor y el romance parecen venir directamente desde los libros de cuentos, y depositan muy grandes esperanzas en su pareja. Toda el área alrededor de la cintura es su zona más erógena. Matrimonio Para ellas, llevar adelante el hogar es un gran premio, y la vida familiar es de mucha importancia. De hecho, tienden a casarse temprano porque prefieren una vida asentada y tener hijos cuanto antes. Son muy sinceras en su vida de casadas y devotas a la familia, pero a veces tienden a ser excesivamente críticas e insatisfechas, lo que lleva a un innecesario aumento de las tensiones. Pareja ideal La pareja ideal para una canceriana, son los hombres nacidos en los signos de Cáncer, Escorpio y Piscis. Para tener cuidado El hecho de soñar despiertas y mantener relaciones asimétricas, es decir donde un miembro de la pareja toma casi todas las decisiones y siempre vacila al escuchar al otro son los peculiares problemas que podrían enfrentar las mujeres nacidas en Cáncer. Por eso, deben tratar de corregir todo esto, así como también reducir lo rápidas cambios de humor. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las cancerianas son los domingos y lunes. Los números de la suerte son 2, 7, y 9. Los colores de la suerte son el amarillo, blanco, crema, y rojo. Gemas recomendadas La perla y el Rubí son las piedras preciosas recomendadas para una canceriana. Las gemas deben ser de un aura vibrante y nunca deben haber sido llevadas antes. El peso se decidirá teniendo en cuenta el propio peso y la edad. Leo: Naturaleza general Las mujeres nacidas bajo el signo de Leo, tienen normalmente una naturaleza refinada, casi de realeza. Las actividades relativas a la beneficencia, los donativos, o el voluntarismo, surgen naturalmente en ellas. Gracias a su gran capacidad para la organización y el liderazgo, pueden manejar las organizaciones muy efectivamente. Son muy seguras de sí mismas, así como también capaces de integrar a todas las personas en un mismo grupo, sean estas de estatus altos o bajos. Su tipo es generalmente refinado, por lo que no sería raro que ellas estén muy interesadas en el baile, la música, la poesía, y las artes en general. Su lado más débil, es que son bastante esclavas de la adulación y el reconocimiento externo, por lo que las personas pueden aprovecharse de esta falta de confianza en sí mismas para manipularlas y obtener los resultados que desean de ellas. A veces, les cuesta también mucho llevarse bien con varias personas, pues quieren que todas las cosas sean a su manera, y pueden no ver que también existen otros seres humanos, que pueden tener también un fuerte deseo u opiniones diferentes. Actitud mental Son ambiciosas y ordenadas. A menudo, quieren estar en posiciones donde las personas la tengan en cuenta para ser guiadas y lideradas. Una mujer de Leo tiene la fuerza suficiente, tanto mental como emocional para ponerse el manto de líder. Incluso, tienden a manejarse mejor en una situación estresante antes que en la rutina diaria. Sin embargo, tienen también la tendencia a pasar gran parte de su tiempo a desarrollando actividades de ocio y recreación. Las mujeres de Leo son mentalmente muy ágiles y tiene una muy buena intuición sobre la mayoría de las cosas. Uno de las cosas negativas acerca de estas mujeres, es su incapacidad de trabajar constantemente por un espacio de tiempo largo. Salud Los problemas de salud que puedan llegar a tener las leoninas, estarán seguramente relacionados con el corazón, la columna espinal y los huesos. Por eso, deben tener un especial cuidado con estas cuestiones, ingiriendo una alimentación apropiada y realizando un ejercicio regular. Deben, asimismo, tomar caminatas muy largas y hacer mucho ejercicio físico para quitar todo el estrés que puede haber en sus cuerpos. Sus problemas de salud provienen también de la idea de que todo debe funcionar según sus deseos, por lo que cuando algo falla se ponen irritables y sufren estrés. Dinero Tienden a ir ubicándose, gradualmente, en áreas que proporcionen altos ingresos y respeto social, pues saben como ganar el dinero al mismo tiempo que incrementan su prestigio. Una mujer de Leo tiene una naturaleza generosa y puede llegar a regalarle su dinero a cualquier persona que sea capaz de obtener su simpatía. El narcisismo y algunas situaciones en las que presumen, son uno de sus rasgos negativos, que además las lleva a gastar, mejor dicho malgastar, demasiado su dinero. Vida romántica y sexual Son fogosas y apasionadas. Atraerán a los hombres pero no les permitirán acercarse demasiado a ellas, ya que sienten que su estatus podría caerse si actúan de forma diferente. Saben bien cómo manejar a los hombres, e incluso el peor de ellos se comportará apropiadamente ante su presencia. Su zona más erógena es la espalda. Matrimonio Son muy sinceras y fieles a sus parejas, y tratarán de mejorar su hogar por todos los medios posibles. Si su marido las puede entender bien y tener fe en ellas, su vida de casadas puede ser sin dudas muy buena. Incluso, pueden abandonar ciertos caprichos con tal de hacer cosas extras para mejorar la casa y cuidar de sus maridos. No tendrán inconvenientes en hacer un esfuerzo extra, ni les preocupa el cansancio o dolor que podrían contraer a causa de esto. Pero si su marido no entiende ni apoya sus esfuerzos, la vida de pareja casada encarará definitivamente un tiempo áspero y podrán tomar la radical decisión de abandonarlo todo. Pareja ideal Sus mejores parejas podrían conformarse con hombres nacidos en el signo de Aries, y Sagitario. Virgo y Géminis también las podrán hacer muy plenas, aunque las chances son menores. Para tener cuidado Se dice habitualmente que la adulación lleva por el mal camino. Efectivamente, las leoninas nunca deberían dejar que se las lleve por este tentador, pero negativo, auto-concepto, pues una cosa es que se recuerden cosas que halaguen, de las cuales las nacidas en Leo tienen muchas, pero otro es cerrarse al mundo con sus ideas y evitar las críticas constructivas. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las leoninas son los martes y domingos. Los números de la suerte son el 1, 4, 5, 6, y 9. Los colores de la suerte son el rojo, anaranjado, y verde Gemas recomendadas Se recomienda que lleven Rubí y/o una Esmeralda. Virgo: Actitud mental El análisis y la investigación son sus puntos fuertes. Tratarán de llegar con la máxima profundidad a las cosas y de buscar las impresiones más finas. Asimismo, intentarán entender todos los detalles de una cosa, para poder luego explicárselos a los otros. Naturaleza general Su naturaleza puede cambiar de vez en cuando. Son muy aptas y metódicas, y tienen el hábito de mantener las cosas exactamente en el mismo lugar, de una manera muy sistemática. Una mujer de Virgo tiene una inclinación científica en su mente y por esa razón suele racionalizar todo. También suelen a menudo poner en cuestión las ideas y los estilos de vida tradicionales. Entienden que la naturaleza humana es fácil de comprender para sus mentes y almas. Tiene el don de poseer un cerebro agudo y muy lúcido, por lo que, en el costado negativo, no sería muy difícil que manipulen a otras personas. De hecho, pueden disfrazar su ser verdadero, y pueden poner la cara que desea para cada cierta situación. De la misma forma, también le es sencillo hacer muy buenos planes, y pueden llegar a ser grandes eruditas, desempeñándose muy bien en los campos diplomáticos y de investigación. Salud Las virginianas se ven siempre calmas y contenidas en la superficie, pero debajo de ella, son un manojo de tensiones y nervios, viviendo en este estado casi todo el tiempo. Tienden también a buscar algo que no saben exactamente qué es. Esto las puede llevar a depresiones. Son muy rápidas en acciones tales como caminar, hablar o reaccionar, y tienen tendencia a subir un poco de peso. De todas formas, la mayor parte del tiempo tratan de mantenerse delgadas y de eliminar los alimentos grasos. Las preocupaciones se relacionan con su naturaleza tensa, las cuales las lleva a tener problemas digestivos e intestinales. Dinero Su talento y voluntad para ganar dinero, las lleva a lugares altos y lejanos, por lo que muy posiblemente ganarán la oportunidad de tener un papel de liderazgo, bien remunerado. Pueden no comenzar siendo ricas, pero alcanzarán un punto donde la riqueza les llegará fácil y automáticamente. Vida romántica y sexual Para una mujer de Virgo, el romance tiene un significado muy diferente al resto de las cosas de su vida. Buscan encontrar una persona de un nivel intelectual similar o más alto, y cuando lo encuentran, lo mantienen en la incertidumbre, sin ser demasiado demostrativas sobre ellas mismas. Esto las lleva a situaciones en donde ambos miembros de la pareja se adoran el uno al otro, pero tampoco están seguros de lo que siente la otra parte. De todas formas, es posible que gesten algunas de las relaciones más fuertes que puedan existir, si es posible que alguien coincida con todos sus criterios. En ese caso, se olvidarán del mundo y virtualmente venerarán a su hombre. En el lado negativo, pueden tratar de utilizar su pareja o amante mediante un comportamiento manipulador. Seguramente, querrán ser conocidas como mujeres agradables, de las que todos hablan por su encanto o hermosura. Sus estándares son muy altos, por lo que muy posiblemente no serán atraídas por alguien que le de demasiada importancia sólo al sexo. En este último punto, la cintura es su zona más erógena. Matrimonio El matrimonio será una experiencia muy gratificante para una mujer de Virgo. Son asimismo responsables y muy eficientes. Sin embargo, si su marido no es tan metódico, y no puede enfrentarse con su manía de mantener todo arreglado y en su lugar, pueden ser muy fastidiosas y llegar a estar muy irritadas y molestas con él. Este último punto debería ser más trabajado, aunque sea parcialmente, por que, de otro modo, ellos podrán cansarse y dar por terminada su vida de casados. Pareja ideal Los hombres nacidos bajo los signos de Tauro, Capricornio, Cáncer o Sagitario, pueden ser lo más conveniente para una virginiana. Para tener cuidado El hecho de que sean demasiado inestables y busquen siempre los detalles más pequeños, así como encontrar los defectos, es su punto más débil. En este sentido, no deberían esperar que cada persona del mundo las entienda y siga sus lineamientos, pues ello difícilmente ocurrirá y sólo lograrán sumar tensiones. Asimismo, deben tratar de reducir las tensiones y nervios jugando juegos tranquilos en el verde y al aire libre, como el por ejemplo el golf. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las virginianas son los lunes, miércoles, jueves, y viernes. Sus números de la suerte son 2, 3, 5, 6 y 7. Sus colores de la suerte son el blanco, amarillo y verde. Gemas recomendadas Se recomienda que las virginianas lleven un Zafiro amarillo y/o una Esmeralda. Libra: Naturaleza general Tienen una tremenda fuerza interior y un poder supremo sobre ellas mismas y sobre los demás. Por cierto, sería fundamental que lo utilicen para algún propósito constructivo. Libra lleva una vida bastante espiritual, en donde trata en todo momento de acercarse a la paz y la armonía, evitando los problemas innecesarios, siempre que le sea posible. Nunca piensan en herir los sentimientos ajenos, y por lo tanto, son muy reconocidas en los grupos sociales. El negocio y el comercio es una vocación natural para ellas, por lo que seguramente ganarán mucho dinero y fama mediante las inversiones financieras. De cualquier forma, son bastante perezosas en su vida y suelen pensar que siempre les toca la peor parte en las relaciones, debido justamente a su falta de acción. Actitud mental Son personas de ir con la cabeza siempre bien arriba. Gracias a su poderosa imaginación y su gran capacidad intelectual, pueden imponerse a muchas adversidades del mundo exterior. En su lado negativo, estas mujeres son un poco débiles en lo que respecta a sus propios pensamientos, pues si los mismos son negativos, a menudo esto las puede llevar a fuertes depresiones. Salud Las mujeres de Libra no tienen bien desarrollado su sistema inmunológico, por lo que pueden contagiarse de varias clases de infecciones a través de su vida. Los riñones, los talones y el útero, son parte de las áreas débiles de una mujer nacida en Libra. Dinero Debido a su muy buen sentido para los negocios, es muy probable que cada vez que emprendan uno, cosechen ganancias. Pero como sus necesidades son también más sustanciales que el del resto de las mujeres, es posible que mucho de lo que ganen, sea al mismo tiempo gastado. De cualquier forma, serán capaces de hacer unas importantes y valiosas diferencias económicas durante su vida. Vida romántica y sexual Son de una naturaleza alegre y conformista. Visten muy bien y le prestan una especial atención a los perfumes, así como a todo lo que tenga relación con agradar a los demás, lo cual las hace muy atractivas para el sexo opuesto. Las mujeres de Libra son expertas en la conversación y en hablar mucho. De hecho, pueden efectivamente hablar acerca de cualquier cosa. La idea de romance que anida en su mente, incluye mucho el acto de hablar. La librianas tienen también una muy fuerte necesidad de tener una compañía del sexo opuesto. Por eso mismo, pueden prepararse para dejar de lado sus hábitos, e incluso caprichos, de manera tal de obtener al hombre que las complace. Están llenas de romántica melancolía, por lo que a veces pueden fallar al ver, inicialmente, las verdaderas cualidades de un hombre, lo que puede hacerlas arrepentirse más tarde. Tienen dos facetas, pues si bien pueden ser amantes sinceras que se casarán con quienes han amado, también adoran divertirse cambiando de amantes, por el simple desafío de atrapar a cada hombre que entra por sus ojos. Como es muy difícil que un hombre se les resista, pueden tener varios romances cortos. La parte inferior de la espalda y las nalgas son los sitios más erógenos para ellas. Matrimonio Su profundo deseo por el compañerismo, puede llevarlas a un casamiento temprano. En su vida de hogar, tienden a ser muy agradables y adoran la paz. Pueden crear un hogar que sea encantador y cómodo al mismo tiempo. Tienen un gran tacto, por lo que jamás permitirían que nadie entre a sus familias para crear algún tipo de tensión. Siempre son exitosas en su objetivo de mantener su entorno feliz y alegre. Puede asimismo planear las finanzas de su casa de tal manera que todo sea suficiente e incluso se pueda ahorrar, especialmente para destinarlos a viajes cortos hacia lugares hermosos. Pareja ideal Los nacidos en Leo, Géminis y Acuario son los hombres más convenientes para una libriana. Para tener cuidado Suelen gastar más allá de sus medios en lujos y de esta forma, pueden tener problemas financieros más adelante. Les encanta experimentar el placer en sus vidas, pero si no se cuidan, esto podría también perjudicarlas en el largo plazo. Pueden desarrollar una actitud de codicia, en donde envidien la forma de vida de otros y se nieguen a recibir su ayuda. Tampoco están muy preparadas para las negativas, los que las puede llevar a tener problemas, y les puede causar frustración y depresiones. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las librianas son los domingos, lunes, miércoles y sábados. Los números de la suerte son 1, 2, 4 y 7. Los colores de la suerte son el blanco, rojo y naranja. Piedras preciosas recomendadas El Zafiro y el Diamante son las piedras que más fortuna les pueden traer. Escorpio: Naturaleza general La mujer de Escorpio es muy determinada. Ella está mejor consigo misma cuando es firme. Sumado a esto, tiene una gran capacidad para saltar obstáculos y dificultades. Nunca se rinden pues trabajan duramente para ganar. Tienen una muy buena imaginación e inteligencia, pero no están totalmente enteradas de esa habilidad. Sin embargo, una vez que lo hacen, pueden explotar su potencial completo, y ser muy buenas en casi cualquier campo que elijan. Existen grandes probabilidades de que tengan un desarrollo muy positivo en su vida. Las excepcionalmente fuertes vibraciones de Escorpio, combinadas con su habilidad para el autocontrol, les dan una extraordinaria capacidad de alcanzar excelentes resultados. En el costado negativo, tienden a ser buscadoras compulsivas de placer, por lo que pueden utilizar mucha de su determinación sólo para el propósito de buscar una satisfacción personal. Pueden tener mucha influencia en los otros, pero les cuesta mejorar su propio ser. De todas formas, pueden ser muy efectivas en los asuntos que se relacionan con los negocios y finanzas. Son fieles y seguras, y tienen la capacidad de ayudar a los demás aún más allá de sus límites. Sin embargo, si hacen cualquier tipo de daño, el mismo será también sustancial. Tampoco le prestan mucha atención a los sentimientos de sus subordinados. La mujer de Escorpio es dinámica y piensa muy rápido, por lo que puede, con su fuerte agudeza, superar a sus adversarios. Gracias a su capacidad de hacer los contactos correctos en los momentos justos, pueden llegar muy alto en la vida. Quieren una vida de muy alta calidad y son capaces de lograrla. Actitud mental Tienen una inclinación a la lógica mental y poseen una fuerte fuerza de voluntad, determinación y una naturaleza independiente. Tienen la capacidad de hacer trabajos originales de investigación, y tienden a sacar conclusiones profundas sobre los misterios de la naturaleza. Mentalmente, pueden encarar casi cualquier situación, y llevarla hacia donde más beneficios les de. Salud Tienen una constitución fuerte y una muy buena salud. Raramente tendrán problemas de salud, pero si ellos ocurriesen, les llevará tiempo curarlos. Los órganos reproductivos y la vesícula son sus puntos débiles. Pueden tener también problemas como insomnio, inflamaciones y desórdenes relacionados con el calor excesivo en el cuerpo. Dinero Tendrán abundante dinero, y serán capaces de manejar muy bien sus finanzas. Tendrán también una fuerte tendencia hacia la especulación y se ubicarán en lugares que les harán ganar mucho. Aunque el costado relacionado con las ganancias es muy bueno, los ahorros no son para ellas sustanciales, lo que las lleva a que, en tiempo de necesidades, tengan dificultades. Vida romántica y sexual Son bastantes atractivas y llaman la atención de todos los hombres, pero puede resultarles un problema escoger al hombre correcto para ellas. Tienden a tener romances lentos, del estilo de los libros de cuentos. Gozan del amor, pero no siempre pueden sentirse completamente satisfechas. Una mujer de Escorpio es muy honesta hacia su amante, y espera lo mismo de él, es decir una devoción total. Querrán tener el mejor romance, y de la manera más clásica. Tienen la capacidad de seducir a su hombre con una sola mirada, por lo que el poder de sus ojos tiene mucho para hacer en el romance. No es su estilo declarar abiertamente que están enamoradas. De hecho, ya lo dicen muy bien con sus gestos y miradas. No necesitan ninguna ropa especial para la ocasión, pues tendrán la capacidad de lograr sus fines con la mayoría de las ropas comunes. Tienen la capacidad de hacer su voz dulce y magnética, y serán capaces de controlar al hombre con pocas palabras y miradas. No son muy fáciles de satisfacerlas, pero eso no quita que cada parte de su cuerpo sea un área erógena para ellas. Matrimonio Una vez que lo hacen, pueden cuidar y adorar a su marido en una manera en que ninguna otra mujer lo podría hacer. Tratarán de mejorar la posición y poder de ellos sólo para que sus parejas puedan estar más orgullosas de quienes son. En el lado negativo, una mujer de Escorpio puede tener caprichos y arrebatos de furia frecuentes y son bastante capaces de destruir su vida de casadas. Por eso, tratar de hacer ejercicios para controlar su carácter será especialmente útil para ellas. De cualquier forma, se ha visto que los matrimonios de las mujeres de Escorpio son generalmente durables y estables. Pareja ideal Son lo hombres nacidos bajo los signo de Piscis, Escorpio, y Leo. Para tener cuidado Son muy optimistas y ven el mundo con lentes color de rosa. Suelen llegar alto en sus vidas debido a esta naturaleza optimista, pero esto puede llevarlas también a defraudarse y sufrir caídas. Pueden tomar decisiones arriesgadas por ese optimismo, sin ver las posibilidades negativas relacionadas con las mismas. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las escorpianas son el domingo, lunes, martes, y jueves. Sus números de la suerte son 1, 2, 3, 4, 7, y 9. Sus colores de la suerte son el amarillo, rojo y naranja Gemas recomendadas Se recomienda que lleven un Zafiro amarillo y/o un Coral rojo. Sagitario: Naturaleza general Solo toman una decisión después de estudiar profundamente cualquier problema o situación. Una sagitariana tiende a mirar el lado más brillante de las cosas, y posee una buena dosis de confianza en sí mismas. Actúan en su mayor parte movidas por su deseo, y no están muy preocupados acerca de los resultados o efectos que de ellos podrían llegar a derivar. Tienen también el hábito de hablar lo que se les ocurre o desean decir, sin pensar en el impacto que puede tener en los otros. La amistad es algo que llega fácilmente a las mujeres de Sagitario. Ellas la pueden desarrollar en sólo unos instantes y mantenerlas por un muy largo período de tiempo. Creen mucho en el juego limpio y la justicia, y a menudo se pelean con las personas desleales. Trabajan mucho para alcanzar un nuevo conocimiento y suelen seguir una educación universitaria. Les gusta viajar, tanto por estadías cortas como muy largas, y varias veces en su vida. Son también capaces de alcanzar sus metas de forma muy rápida, pero sólo después de malgastar muchas de sus energías. Incluso después de cierto grado de éxito en sus vidas, las mujeres de Sagitario no se sienten satisfechas, y algo profundo dentro de ellas no les permite descansar, sino que las conmina a alcanzar aún más metas. Actitud mental Son hiperactivas, ambiciosas y buscan manejar todo. Son capaces de saltar todos los obstáculos para seguir adelante con sus intereses. Nunca bajan los brazos por tener que enfrentar circunstancias adversas y son muy capaces de aguantar con mucho temple y optimismo incluso en las circunstancias más negativas. Salud Generalmente gozan de una muy buena salud y de un gran vigor. Sin embargo, a causa de su hiperactividad, es posible que tengan problemas relacionados con el estrés. Si bien el signo de Sagitario gobierna las caderas, los muslos y las espaldas, no se pueden descartar la mayoría de los problemas relacionados con estas áreas. Por su parte, las fracturas, los dolores en los ligamentos y las inflamaciones, tampoco se deben excluir. Dinero Generalmente, empiezan sus carreras prestando alguna clase de servicio, pero debido a su naturaleza independiente, que no les permite ser subordinadas durante largo tiempo, suelen mudarse bastante pronto hacia el empleo autónomo. Las mujeres de Sagitario saben hacer buen dinero y e invertirlo en correctos bienes, por lo que se considerarán personas exitosas y ricas. Vida romántica y sexual Las sagitarianas tienen un gran deseo de llevar adelante una vida romántica, pero no saben como hacer que sus parejas entiendan eso. Por eso, sus hombres no son capaces muchas veces de encontrar esta naturaleza romántica, pues el exterior de sus mujeres parece ser muy diferente. Paro además, no son pocas las oportunidades en que estas mujeres dicen ciertas cosas que no van con su naturaleza honesta, lo cual puede apagar los deseos de sus amantes. Esto puede llevar a mucho dolor. Pero, sin embargo, debido a su encanto y belleza, muchos hombres no resistirán la tentación de volver a ser parte de sus vidas. El punto es que si ellas logran aprender, con los años, la forma de ‘manejar’ a los hombres, podrán tener una vida de amor que hará que casi cualquier mujer esté celosa de sus posiciones. De hecho, como vimos, pueden ganar fácilmente casi cualquier hombre, así como retenerlo. Una vez que ellos entienden su naturaleza sincera y honesta, suelen pegarse a las sagitarianas para toda la vida. Asimismo, tienen una gran vida sexual, y siempre quieren más, todo el tiempo. Prefieren los escenarios al aire libre. Sus muslos y cintura son sus armas de seducción sexual. Matrimonio Es muy común que reciban demasiadas propuestas, lo cual es un problema para ellas. De hecho, escoger al hombre correcto es aún más difícil. Las mujeres de Sagitario son las mejores amas de casa y saben decorar el hogar con un gran estilo. Asimismo, conocen como mantener a sus hombres en buen estado físico y de salud, y los incentivan para ser cada vez más exitosos en el trabajo. Puede manejar los asuntos de la casa sin mayores problemas, aunque los trabajos diarios son bastante aburridos por su naturaleza hiperactiva. Tiene una gran naturaleza maternal y son leales a sus maridos, estando listas para ayudarlos en todos los problemas de la vida. Pueden ser, de hecho, un gran apoyo para ellos durante los tiempos duros. Pero, como tampoco saben expresar sus sentimientos de forma elocuente, su honradez puede ser malentendida en algunas oportunidades. Pareja ideal Los hombres nacidos en Sagitario, Piscis y Géminis. Para cuidarse No tienen el don de la palabra, por lo que como resultado pueden a menudo acabar metiendo la pata al hablar. Por eso, deben ser cautas en ese aspecto. Deben intentar entender el mundo mejor, antes de dar una opinión. En ese sentido, les sería útil pensar cómo reaccionará la otra persona, antes de hablar, lo cual les ahorrará muchos problemas. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las sagitarianas son los miércoles, jueves, y domingo. Los números de la suerte son 3, 5, 6, y 8. Los colores de la suerte son el amarillo, verdes y azul claro. Gemas recomendadas Deben llevar un Zafiro amarillo junto con una Esmeralda. Capricornio: Naturaleza general Las capricornianas son personas bastantes reticentes, por lo que no suelen hablar mucho. No es muy natural para ellas sonreír constantemente ni hacer amigos. En pocas palabras, no son unos “animales sociales”. De hecho, suelen ser modestas y corteses, y jamás se las verá presumiendo. Pero como vimos, tienen una profunda comprensión de la naturaleza humana, por lo que piensan y entienden muy bien los conceptos de la vida y de los seres humanos bien. Por eso, cuando una mujer de Capricornio se hace amigos, ella los mantiene para toda su vida. No es fácil hacer caer a una capricorniana, pues tienen una naturaleza práctica y de trabajo metódico, donde la prudencia y la habilidad pueden continuar aún en las situaciones más adversas. Esto hace que las mujeres de Capricornio sean a menudo muy exitosas. Las mujeres nacidas en este signo son grandes organizadores y tienen una enorme tolerancia, paciencia y estabilidad natural. Son capaces de construir un equipo en el que no mostraran ningún favoritismo, aunque sí tratarán con cada persona según su capacidad de entrega al grupo. Son sumamente discretas, diplomáticas, listas, astutas y, a veces, algo egoístas. Por eso, si estas mujeres permiten que su lado negativo las domine, podrían transformarse fácilmente en unas personas con una astucia contraproducente, es decir con habilidad para estafar a otros y utilizarlos para sus egoístas propósitos. Actitud mental Las capricornianas tienen una fuerte habilidad para reflexionar y comprender la naturaleza humana de una manera en que casi nadie la hace. Asimismo, tienen la habilidad de analizar y entender muy bien cualquier concepto, y poseen además una muy buena memoria. Por lo tanto, pueden ser muy buenas en todas las profesiones que requieran de un pensamiento y comprensión analítica.La mujer de Capricornio tiene también la tendencia a posponer sus acciones hasta el momento en sean capaces de ver, claramente, las consecuencias que podrían surgir de lo que ellas hacen. Salud A causa de su tendencia a mantenerse muy ocupadas, suelen tener problemas de depresión, descontento, preocupaciones y trastornos en su aparato digestivo. Asimismo, las enfermedades de piel, las heridas en la rodilla, y las dislocaciones de ligamentos, son otros de los problemas más comunes que una mujer de Capricornio podría tener que enfrentar. Dinero Conservadoras por naturaleza, prudentes y ahorrativas, las mujeres de Capricornio pueden acumular mucha riqueza durante su vida. Lejos de malgastar el dinero, lo administran mediante un lento pero constante ahorro. Las inversiones que estas mujeres eligen hacer, seguramente les darán estabilizan e ingresos seguros, sin riesgos. Sin embargo tampoco sería raro para una mujer de Capricornio, darse permisos, esporádicamente, para gastar en diversión, lo cual las puede llevar a apuros financieros temporarios. Vida romántica y sexual Una mujer de Capricornio ama desde lo más profundo de su corazón. Aunque, seguramente no le hablarán a sus seres queridos acerca de este amor, a veces ni siquiera a la persona que aman. Les gustan las personas sencillas con estilos de vida sencillos. Desarrolla un amor muy profundo hacia sus hombres y son muy sinceras y honestas en sus relaciones. Como mujeres prácticas que son, las capricornianas no sueñan despiertas sobre el romance ni se implican en amoríos informales o relaciones poco serias que no vayan a durar ni darle mucho. Asimismo, por ser sistemáticas y organizadas, pueden controlar fácilmente sus deseos. Son calmas y se muestran siempre compuestas, incluso si dentro de su corazón existe un ardor de deseos. Su natural deseo de sobrepasar lo ordinario, puede a veces mantenerlas un poco distantes de los hombres, pero aún así pueden mostrarse mucho más apasionadas que otras mujeres. Puede ser encendidas por un simple caricia. Sus áreas erógenas son los dedos, las rodillas y la nariz. Matrimonio Las capricornianas puede decir no querer llegar al casamiento… pero lo buscan todo el tiempo. Las profundas necesidades emocionales de las nacidas en Capricornio, junto con su necesidad de llevar una vida asentada y en familia, las hace llegar al matrimonio muy temprano, más allá de que digan no buscarlo, y suelen generalmente llevar una vida de casadas bastante equilibrada y fija. Son excelentes cuidadoras del hogar y suelen incluí allí más bien mobiliario de colores simples y elegantes, antes que cualquier cosa que brille. La crianza y cuidado de los hijos, son habilidades que las capricornianas desarrollan muy naturalmente, y por lo tanto pueden contribuir apreciablemente a desarrollar la inteligencia y sentido común de sus hijos. Suelen tener la tendencia de no confiar en nadie, pero sería bueno que desarrollen una relación más abierta con sus maridos, para que ellos las puedan entender mejor y así colaborar con ellas, y evitar los malos entendidos. Parejas ideales Los hombres nacidos en Géminis, Virgo, Tauro y Piscis. Para cuidarse Las capricornianas son unas de las pocas mujeres que pueden ser igualmente felices llevando una vida solitaria o una muy social. Pero si están más seguras de si mismas, podrían llegar a disfrutar más de la grata experiencia de la compañía. Así y todo, las grandes expectativas depositadas en sí mismas y en sus vidas, el temor al futuro y el rencor acerca del pasado, las pueden llevar en algunos momentos a grandes depresiones. Si planean su vida apropiadamente, y dan tiempo a todo, podrán experimentar una mayor satisfacción. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las capricornianas son los miércoles, viernes, y sábados Los números de la suerte son 6, 8, y 9. Los colores de la suerte son el blanco, verde y azul claro. Gemas recomendadas El Diamante, la Esmeralda y Zafiro Azul son sus Piedras Preciosas de la suerte. Acuario: Naturaleza general Generalmente están muy fijadas en algo o son muy rígidas en sus opiniones, lo cual es bueno en algunos momentos pero malo en otros. Generalmente tienen amistades de muy largo plazo, pues si bien las mujeres de Acuario tienen bastante dificultad para hacer amigos, una vez que los hacen, son siempre muy sinceras hacia ellos. No son, definitivamente, la clase de persona que clavará cuchillos por la espalda, pues siempre buscan ayudar a sus amigos. Son muy honestas con sus palabras y sentimientos, pues de hecho no son sólo sinceras delante de una persona, sino incluso en su ausencia. Las mujeres nacidas en este signo tienden bastante a recluirse y pueden llegar a ser unas verdaderas ermitañas en alguna etapa de sus vidas. Como típicas mujer de Acuario, tienen también mucho interés en la vida material, pues suelen tener una natural inclinación hacia la acumulación y a acaparar mucho durante sus vidas. Pero a la vez, muchas mujeres tienen también una gran generosidad y buscan compartir esos bienes con sus seres queridos. Son también trabajadoras muy sistemáticas y organizadas por lo que deberían ir con más clama, para lograr entender el concepto entero antes comenzar a tomar acción. Las fuerzas y debilidades de una mujer de Acuario no suelen ser manifestadas ni expuestas a la superficie, por lo que en ocasiones son difíciles de entender. El mundo sabe y entiende sólo lo que ellas quieren hacerle saber y entender. Actitud mental Son inteligentes y pueden darse cuenta muy fácilmente de los motivos por los que una persona se relaciona con ellas, pues de hecho logran ver el carácter de estas personas muy profundamente, después de unas pocas reuniones. Tienen el don de poseer un muy alto nivel de concentración y comprensión, por lo que pueden llegar a fácilmente a la raíz de cualquier problema. Salud Las enfermedades contagiosas, los problemas de piel, las complicaciones en su dentadura, las amígdalas y los problemas musculares en las piernas son los trastornos más comunes que deben enfrentar las mujeres de Acuario. Asimismo, las mujeres deberían protegerse también del calor y el frío excesivo, tomar un descanso suficiente. Por su parte, ejercitar el cuerpo con nuevos movimientos podría, en principio, darle algunos problemas. Dinero Son parsimoniosas y constantes en ganar su dinero, por lo que pueden acumular mucha riqueza durante su vida. No suelen correr detrás de la riqueza, pero la riqueza las seguirá para siempre. Tienen también la habilidad de crear buenas organizaciones humanas y desarrollar innovadores sistemas, por lo cual pueden ganar muy buenos ingresos. Debido a su talento y ambición, pueden ganar mucho, aunque el fin de estas particularidades no sea especialmente económico. Pero en su lado negativo, siempre existe el peligro de que usen estas habilidades con el fin de estafar y engañar a las personas con las que tratan, por lo que deben tener mucho cuidado con esta tendencia, o de otro modo podrían sufrir un grave revés. Vida romántica y sexual Las acuarianas buscan a parejas refinadas e inteligentes. Suelen ser sumisas y no mandar por sobre sus hombres, pero a la vez son grandes estudiante de la naturaleza humana por lo que son capaces de, sutilmente, controlar a la otra persona. En la vida romántica, podría comenzar un poco tarde pero una vez que lo hagan, serán muy rápidas para satisfacer sus deseos, pues aprenderán maneras muy ingeniosas de lograr conquistar los hombres que desean y ser unas expertas en hacerlos bailar alrededor de ellas. Ello satisfacerá su ego, aunque no deberían dejar de escoger a sus hombres con sumo cuidado. Una vez que tomen seriamente una relación, se entregarán totalmente a ese hombre. Raramente son celosas de otras mujeres, pues es muy extraño que tengan tiempo para dedicarle a tales pensamientos, y de hecho si encuentran a sus hombres poco sinceros, podrían dejarlo en su segundo sin contemplaciones. Como no están interesadas en el sexo por el sexo mismo, pueden tener mucha paciencia para formar una relación. Una de las cosas que más placer les puede causar, es que les froten suavemente las pantorrillas y tobillos. Matrimonio Pueden ser las últimas de su grupo de amigas en casarse, pero una vez que lo hacen es muy raro que se divorcien, pues saben elegir muy bien. Sus casamientos son considerados como un casamiento modelo, pues en primer lugar, tienen la habilidad de ver y elegir muy bien a sus parejas y decidir consiguientemente, y, en segundo lugar, son muy hermosas, y pueden tener un encanto que mantendrá a sus maridos atados a ellas por la eternidad. Una acuariana puede manejar su hogar y a sus hijos, la mayor parte de las veces, de formas poco convencionales, pero muy exitosas. También pueden realizar extrañas combinaciones y arreglos en el hogar, los cuales también pueden verse muy bien. Son capaces de tratar a los huéspedes de una manera muy notable, y pueden lograr que ellos se sientan como en su propia casa. Puede además hablar con ellos de casi cualquier tema que le saquen, así como conversar con sus hijos como si fueran uno de ellos o bien hablar con una persona de ochenta años como si formaran parte de del mismo grupo de edad. Pareja ideal Los hombres nacidos en Leo, Géminis y Tauro. Para tener cuidado Los frecuentes cambios de ánimo que experimentan las llevan de grandes placeres a profundas depresiones lo que es, en sí mismo una causa de problemas. Cuándo el ánimo está alto, se piensa que el mundo está en su bolsillo, y que son unas ganadoras, y se toman siempre como referencia. Cuándo están de mal humor, tienden a pensar que no hay en el mundo personas perores que ellas, que no tienen futuro, etcétera. Pero es justamente lo que hacen y dicen durante estos períodos, lo que las llevan a tener problemas. Por eso, deberían aprender a controlar su ánimo, manteniéndose calmas y haciendo una meditación regular. Si desarrollan la fe y entienden la ley del Karma, todo esto podría cambiar. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las acuarianas son los martes jueves, y viernes. Los números de la suerte son 2, 3, 7, y 9. Los colores de la suerte son el amarillo, y el colorado Gemas recomendadas Deben llevar un Diamante Zafiro amarillo junto con una Esmeralda. Las piedras preciosas deben ser de un aura vibrante y nunca deben haber sido llevadas antes. El peso se decidirá teniendo en cuenta el propio peso y la edad. Piscis: Naturaleza general Su mente no es muy constante. A menudo, vaga del espiritualismo al materialismo. Esto reduce su concentración, con lo cual se le hace difícil llegar a lograr su potencial completo. Una mujer de Piscis puede carecer también de auto confianza. Sin embargo, eso no la disuade de ser una experta planificadora. Apuntan muy alto y pueden desarrollar los contactos correctos como para lograr sus objetivos. Pero además, generalmente las piscianas desarrollan no sólo muy buenos contactos, sino también en el momento justo. Están a la cabeza de cualquier asunto o en la parte más baja del mismo, pues habitualmente, las pisceanas son lo suficientemente ambiciosas como para llegar a posiciones muy altas, pero también a veces se vuelven extremadamente soñadoras y son incapaces de dar batalla para llegar a esos lugares. Siempre tendrán un muy fuerte deseo de ir a tierras del extranjero y visitar lugares hermosos. Actitud mental Son filosóficas, inquietas y siempre honestas. Pueden ir más allá de sus medios para ayudar a personas necesitadas. No se inquietan fácilmente, por lo que pueden ayudar a calmarse incluso a sus adversarios, gracias a su conducta apacible. Su naturaleza es de perdonar y olvidarse de las cosas que las molestaron. Salud Pueden dejarse llevar por los excesos, lo que significa que pueden comer y beber en exceso, llevándolas a sufrir dolencias y trastornos, como por ejemplo venas varicosas u obesidad. Los problemas relacionados con los talones, tobillos y pies, son también bastante posibles, por lo que se debe cuidar especialmente de ellos. Dinero Son generosas por naturaleza y jamás dejan de ayudar a sus amigos, por lo que son también incapaces de ahorrar mucho. Aunque, debido a su gran capacidad mental, que está bastante por encima de la mayoría de las mujeres de otros signos, tienen también un alto nivel de ingresos. Jamás querrán depender de nadie para los asuntos económicos, por lo que desean hacer incluso un trabajo extra con tal de mantenerse aseguradas financieramente. Vida romántica y sexual Muy románticas por naturaleza, las piscianas sueñan constantemente con el romance. Sin embargo, pueden también sentirse algo frustradas cuando ven las diferencias entre sus sueños y la vida verdadera. Son muy suspicaces, por lo que mantienen todo el tiempo controlado a sus amantes, y si lo ven demasiado amistosos con otras mujeres, se sentirán en apuros. Son a la vez muy leales, y una vez que forman una relación, la continúan durante mucho tiempo, aunque a veces pueden sentirse una repentina pérdida del interés en su pareja. Muchas veces, las mujeres de Piscis pueden llevar dos o más relaciones simultáneamente. Como tienen una naturaleza básicamente tímida, no suelen tampoco dar el primer paso para recrear una relación una vez que encuentran su verdadero amor. En todo caso, esperarán que su amante haga todo el movimiento y sólo reaccionarán ante él. Pero, a veces, pueden también actuar en formacompletamente diferente. Mediante ciertas artimañas, pueden controlar fácilmente a sus hombres con su cerebro superior, y utilizarlos para sus propósitos. Cualquier caricia estimulante que implique rociarles agua, así como los mimos en los pies, serán las acciones que más las excitarán. Matrimonio Sueñan casarse con un Sr. Perfecto y querrían que el mismo tenga todas las cualidades posibles de un marido. Pero tampoco estarán trabajando noche y día para obtenerlo. Por lo tanto, las oportunidades de que se demore el casamiento, así como de un matrimonio que no funcione, no podrán ser excluidas. Requieren de un marido muy diplomático y bien atento para permanecer en la relación. Una mujer de Piscis mantiene siempre su casa en buen estado. Gracias a su gusto por los buenos alimentos y bebidas, suele preparar buenas comidas también para sus huéspedes. Si desean lograr una vida de casadas equilibrada y asentada, deben controlar su naturaleza soñadora y vivir en el mundo real. Pareja ideal Los hombres de Virgo y Cáncer son los mejores compañeros para una pisciana. Para tener cuidado El tener deseos demasiado elevados, grandes sueños y una naturaleza cambiante e inestable, son sus peores problemas. Deberían más bien vivir en el mundo real y ser menos utópicas si quieren tener éxito en la vida. Días, números y colores de la suerte Los días de suerte para las piscianas son los martes, jueves, y domingos. Los números de la suerte son 1, 3, 4, 9. Los colores de la suerte son el amarillo rojo, y anaranjado. Gemas recomendadas El Zafiro, las Perlas y las Esmeraldas son las gemas de la suerte para las piscianas.

La mujer de Libra Una vez un niño me hizo una pregunta que no era fácil de responder. Quería saber por que las señoras se ponen pantalones y los hombres usan agua de colonia gratamente fragante. Con mi típico estilo Aries, le tranquilicé con una respuesta impulsiva. <<Mira –le dije rápidamente, antes de que se le ocurrieran mas interrogantes fastidiosos–, eso es porque en cada hombre hay un poquito de mujer, y en cada mujer un poquito de hombre. Ahora, vamos a jugar a las damas>>. Retrospectivamente, me enorgullezco bastante de mi instantánea sabiduría marciana. La afirmación es válida hasta cierto punto para todos los signos solares, y superválida para Libra. En el más viril y recio de los varones Libra encontrarás algún rasgo del sexo opuesto, y la misma jugarreta le hace Venus a sus compañeras femeninas. Libra puede ser tan delicada como un vaporoso conejito blanco, y su voz un dulce susurro persuasivo. Puede vestirse con sedas y encajes, y llevar el pelo fragante de colonia. Hasta puede parecerte una muñequita que podrías levantar con una mano (aunque un ascendente Tauro o Sagitario la haría bastante mas pesada). Pero con toda su feminidad, la dulzura de sus modales y el encanto de su gracia, esta muchacha se encuentra sorprendentemente cómoda usando pantalones, y le caen perfectamente. Sus procesos mentales siguen una lógica masculina y, en cualquier discusión que se te ocurra emprender, pueden estar a la altura de los tuyos, y hasta superarlos ocasionalmente... aunque el aspecto femenino de Libra es, generalmente, demasiado astuto para permitir que te des cuenta de eso hasta no haber pasado sana y salva la meta de la luna de miel. Durante la estación de conquista Libra se cuidará muy bien de ganarte una partida de ajedrez, pero no se pasará la vida manteniendo su agudeza mental oculta tras los graciosos hoyuelos. En algún momento te verás enfrentado con el despliegue de su potencia cerebral. La mayoría de las mujeres Libra sacarán a relucir su ingenio tan pronto como se presente un tema que ofrezca la menor posibilidad de discusión. Puede ser cualquier cosa: por que no debes usar cuello con botón, o que es lo que pasa para que no te asciendan en el trabajo. (Respecto a esto último, ella pensará que es en parte por culpa tuya, y en parte de tu jefe. Con Libra, cualquier cosa termina siendo seis de un lado y media docena del otro, de modo que todo resulte igualado.) Si te niegas a morder el anzuelo, ella discutirá consigo misma. Una chica Libra es capaz de empezar sola un altercado, de seguirlo sola y terminarlo sola, majestuosamente. Es posible que tu única contribución sea un <<pero, ¿por qué?>> o <<a mi no me lo parece>>, pero en ocasiones es todo lo que ella necesita para lanzarse a un brillante monólogo que puede durar una hora, o mas. Mientras dure, sin embargo, es probable que tú te sientas inundado por su encanto. Cada tres frases, mas o menos, se encenderá esa deliciosa sonrisa, insoportablemente, hasta que termines cambiando de opinión con tan poco esfuerzo como ella cambia de sexo al asumir las prerrogativas del hombre para después convertirse de nuevo en una conejita mimosa. Te convencerá con lógica, pura y clara, sin que tú pierdas mucho, a no ser tu orgullo, que tampoco echaras demasiado de menos, bajo el hechizo de esa fascinante sonrisa. Y por lo general tiene razón, porque sus decisiones son tan cuidadosamente sopesadas como las del Tribunal Supremo. Las mujeres Libra no necesitan que se las empuje mucho para poner en marcha una comparación verbal entre dos puntos de vista cualesquiera. Una temporada de actividad política le dará montones de oportunidades para aguzar su retórica y pulir su talento discursivo. Es muy capaz de trabajar en política, una vez que haya decidido que partido y que candidato la convencen. Aparte esa tendencia típica de su signo a pesarlo todo dos veces para estar segura de no equivocarse, puede ser una mujer estupenda para un hombre que se sienta atraído por el amor, el compañerismo, o ambas cosas. Su tendencia a discutir se basa en un sincero deseo de llegar a una decisión imparcial. Podría ser peor. Por lo menos, no va estableciendo sobre la marcha sus propias reglas, ni se resiste obstinadamente a todo razonamiento, como las mujeres nacidas bajo otros signos solares. Además, la mayoría de sus opiniones van formuladas con un tacto diplomático que en alguna medida suaviza el golpe. Tal vez la mejor manera de hacer que valores a tu mujer Libra sea darte un rápido panorama de lo que pasaría con los otros signos solares en una situación simple. Supongamos que se está hablando de tarjetas de visita. ¿Habría que usarlas actualmente, o están ya anticuadas? Además, ¿que aspecto deberían tener? Hagamos un rápido recorrido del zodiaco, suponiendo que tú eres el único hombre en una habitación, con doce mujeres. (Espero que te resulte una suposición agradable.) La discusión sería más o menos en estos términos: Aries: Yo no las necesito. Me basta el teléfono. Tauro: Yo rara vez voy de visita. A mi me visitan. Géminis: ¡Tarjetas de visita! ¿Quién tiene tiempo para eso? Leo: Bueno, si fueran realmente muy locas y de aspecto impresionante Virgo: Tendré que ver en el Consejero Social que es lo que dicen... Sagitario: ¡Ay Dios! ¿Queréis decir que la gente todavía encuentra tiempo para esas minucias? Escorpio: Si no están en casa, peor para ellos. Los que se lo pierden son ellos, no yo. Acuario: Pero, ¿estará lloviendo fuera? Me pareció que oía un trueno. Cáncer: Las tarjetas son tan impersonales... Yo prefiero dejar una nota. Piscis: Yo percibo siempre cuando no está la gente, y las visito únicamente cuando por un mensaje subliminal se que me quieren ver. Capricornio: La costumbre es correctísima, pero no tiene ningún sentido hablar del diseño. Si no esta impresa, no es una tarjeta de visita. Libra: Bueno, todo depende, si uno quiere hacer lo que es correcto, hay que tener tarjetas. Como gesto es encantador. Por otra parte, en nuestros tiempos podría parecer rebuscado usarlas, y una mujer moderna está demasiado ocupada para preocuparse por esas cosas. Claro que hay que considerar las razones que hay tras la costumbre. Y además, hay gente para quien las tarjetas son un lujo; si constituyen una carga para el presupuesto, no son necesarias. Sin embargo, si uno lo mira desde otro ángulo, no se puede dejar de pensar que en nuestro ritmo frenético actual faltan la belleza y la gracia del ayer, así que podría ser un dinero bien gastado. Y claro que tienen que ser impresas, aunque también algo diferente podría reflejar la personalidad individual. Una persona creativa podría diseñar sus propias tarjetas... pero la gente muy sociable podría interpretar mal esas tarjetas tan individualistas. Quiero decir que a los Rockefeller no les parecería bien. Pero, si uno lo piensa, ¿quien va a visitar a los Rockefeller? A los amigos de uno les encantaría que uno fuera original, pero es probable, que una impresión simple sea más aceptable. Por lo menos es lo que a mi me parece. Pero claro que... Ahora, cuando ya ha examinado todos los pros y los contras, frunce un poco el ceño, esforzándose por elegir entre sus propios argumentos para llegar a una decisión firme y válida. Ya ves que lo único que se puede decir de Libra es que es justa y que procura llegar en todo a un juicio equilibrado. Es posible que te aburran un poco sus digresiones sobre temas tan mundanos como las tarjetas de visita, pero cuando se trate de algo que realmente importa, apreciarás sinceramente sus esfuerzos por ser justa y su capacidad de dar un juicio correcto después de haber sopesado todos los factores. Otras mujeres pueden dar cualquier opinión que no refleja más que su naturaleza individual, y tampoco les importa mucho lo que pienses tú o la exactitud de la respuesta. Para una mujer Libra, eso de que lo que ella piensa es lo que está bien, no es válido. Tu opinión es tan digna de respeto como la de ella y la de Platón, mientras no se tome una decisión, tras haber llegado a la conclusión de las imperfecciones de los argumentos de ella, de los tuyos y de los de todos los filósofos. La mayoría de las chicas Venus trabajan antes y después de casarse. Buscan el dinero por las cosas bellas que con el se pueden comprar. Las aves de Libra necesitan montones de hermosas plumas para su suntuoso nido. Les gusta la ropa buena, los perfumes caros, la música clásica y... ¿no había dicho alguien que Libra era masculina? Si, yo. Es un aspecto de ella. Pero cuando la veas con esos peinados tan bonitos, apenas si advertirás que es tan cabeza dura. Las mujeres Libra necesitan grandes sumas de dinero, sobre todo para poder alejarse de la sordidez y la fealdad de ambientes discordantes, que de hecho pueden llegar a hacerles caer enfermas, emocional y físicamente. Pero hay otra razón para que trabajen, otra razón para que Libra quiera dinero: su hombre. Si hay una cosa que Libra atesora por encima de todas en este mundo temporal, es el hombre a quien decidió amar, honrar y domesticar. No puede jugar sola y, tanto en los negocios como en el amor, las sociedades constituyen su mas autentica necesidad. No le gusta trabajar sola, y es literalmente incapaz de vivir sola. Cuando visitan a un astrólogo, a las mujeres Libra no les interesan, realmente, más que dos preguntas: Si no es una, es siempre la otra. Ya sea <<¿Cuándo conoceré a alguien a quien realmente ame?>>, o bien <<¿Cuándo encontraré a alguien con quien establecer un negocio?>>. Para ella el matrimonio es una empresa conjunta, y las reglas son casi tan estrictas como las de una organización corporativa. Tú eres el presidente de la asociación y recibes los honores de tal. Ella es la presidenta del Consejo de Administración, la que a su manera, femenina y protectora, impedirá que tú cometas errores. Su naturaleza está hecha para el trabajo en equipo, y querrá participar en la mayor cantidad de intereses y actividades tuyos que le sea posible. De buen grado abrirá su casa a los invitados de su marido, y es lo bastante femenina como para seguirle cuando él decida cambiar su profesión, mudarse de ciudad o cultivar nuevos amigos. Todo eso es especialidad de ella, que está ahí para allanar el camino y asegurarse de que el no lo eche todo a rodar con alguna acción impulsiva o un juicio mal meditado. Realmente, tendrás que darle crédito. La mujer típica de Libra no tiene deseo alguno de ser una piedra al cuello de su marido; más bien desea apartarle las piedras del camino. No es, ni con mucho, tan dominante en la superficie como lo es por dentro, porque lo último que puede querer Libra es formular una serie de afirmaciones de las cuales tú pudieras hacerla responsable mas adelante. En la mayoría de los casos, pisará con suavidad (a menos que tenga ascendente Aries... y si te metes con una mujer que tenga una doble influencia cardinal como esa en su carta, vas a tener muchos problemas). Por término medio, las mujeres de Libra son muy intelectuales y están dotadas de sorprendente poder para el análisis, que te puede ser realmente útil para ayudarte a resolver problemas de negocios. Libra rara vez deja que sus emociones le impidan llegar a una decisión desapasionada o a un punto de vista equilibrado, y por lo general podrá asesorarte mejor que tu banquero. Naturalmente, su capacidad en esos aspectos puede llevarla a suplir a muchos, y no solo eso, sino que si es una muchacha típica de Venus ofrecerá las perlas de su sabiduría en la bandeja de plata de su encanto y de su amabilidad para la sugerencia. Su mano de hierro calza leve guante de terciopelo, y es tan suave el codazo con que puede apartarte del mal camino para reencauzarte por el bueno que podrías jurar que el cambio fue idea tuya. Normalmente, un hombre Aries, Escorpio, Leo o Tauro levantará un pedestal a su mujer Libra, para adorarla. Y no hace mas que justicia, porque ella también le adora. Las visitas que lleguen al nido de amor de una joven Libra felizmente casada tendrán la sensación de encontrarse frente a Adán y Eva, antes de que se les apareciera la serpiente, y lo estropeara todo. (Dos personas Libra, si se casan, se convertirán invariablemente en arrullantes palomas o en adversarios que se muestran los dientes. Se irán a un extremo o al otro ya sea en forma permanente o alternada.) Son muchas las gratificaciones que se derivan de la convivencia con una mujer Libra. Jamás te abrirá las cartas, porque simplemente no se le ocurriría semejante vileza. Jamás revelará tus secretos comerciales a los amigos ni te pondrá en situación incómoda en presencia de tu jefe. Es posible que su encanto lo someta a él también, con esa misma sonrisa que le sirvió para derretir tu corazón la primera vez que la viste. Hay algunas mujeres Libra, con posiciones desfavorables de Marte, que en ocasiones pueden permitirse excesos emocionales, o bien comer y beber mas de lo que les conviene, pero son muy, muy escasas. Aunque alguna que otra vez una de ellas pueda dar un traspié con su balanza, tarde o temprano volverá graciosamente a su estado normal de celeste armonía. Habrá momentos en que te preguntarás si es un ángel o un demonio, pero lo mas frecuente es que sean los ángeles quienes juegan de su lado. Probablemente, no te quejarás por falta de demostraciones físicas de su amor, porque es tan sentimental como el encaje antiguo, y tan afectuosa como tiene derecho a serlo cualquier mujer. Aunque sus mimos y arrullos sean sinceros, esas miradas dulces, la ternura de la caricia, el abrazo cálido y la profusión de besos también son una cortina de humo bastante efectiva para su oculta tendencia masculina. No hay ley que diga que la sinceridad no pueda tener aplicación práctica. Es posible que tu hogar parezca uno de esos anuncios de las revistas, con un alfombrado de pared a pared. Los colores estarán armonizados y los muebles serán de buen gusto. Los cuadros colgarán derechos, y generalmente las comidas se servirán a la hora en punto. Con la mayoría de las chicas de Venus puedes contar también con: servilletas de hilo, platería sellada, velas encendidas, vino, buena música y un menú equilibrado. Si tienes en cuenta la claridad de su mente y lo chispeante de su ingenio, realmente no puedes pedir mucho más. Para Libra, ser mujer es una especie de trabajo de dedicación exclusiva y dura toda la vida, y en algún momento alcanzará la perfección. Será raro que ese aspecto masculino de su voluntad te resulte molesto, a menos que seas uno de esos machos imposibles que quieren andar por ahí gritando como el rey Enrique VIII, y que esperes que las mujeres de tu vida se conduzcan como consortes obedientes y temerosas de perder la cabeza si se les ocurre decir algo mas que <<sí>> o <<no>>. Tu cónyuge Libra, decididamente, dirá algo más que <<sí>> o <<no>>, porque le gusta hablar. Pero también sabrá halagarte escuchándote, cuando tengas necesidad de un público bien dispuesto. Es a la vez dulce y fuerte, y no son muchas las mujeres que pueden hacer con éxito un número de tan delicado equilibrio. La suavidad de sus modales y su serena capacidad para refrescarte la frente con calentura pueden hacerte pensar que Libra es débil y desvalida, o que se mostrará temblorosa y femenina en momentos de crisis. En ese caso te equivocas de medio a medio. En la composición de su delicada feminidad entran nueve partes de acero. El hecho de que el detalle se te haya escapado cuando ella, valiente y astuta, se esforzaba por hacerte morder el anzuelo durante aquellas primeras partidas de ajedrez en que siempre se dejaba ganar, no es motivo para que sigas toda la vida ciego. La próxima vez que se produzca una situación de emergencia en la familia, abre bien los ojos y ya verás quien es la que mantiene la estabilidad del barco. En realidad, quiero decir. No es necesario que la verdad te despoje de tu hombría. Nadie más que tú sabrá cuanto necesitas la ayuda de su mano en el timón, cuando las cosas se ponen difíciles. Ella jamás se jactará de lo que hace ni te privará de nada, a no ser de buena parte de la responsabilidad. Da gracias de que sea tan de fiar. Además, ¿no está realmente guapa con sus pantalones, cuando se ocupa del jardín o va al supermercado? Las mujeres con pantalones están muy bien, siempre y cuando tengan la sensatez suficiente para ponerse organza y volados en las fiestas, y sedas crujientes en la intimidad. Y ella la tiene. Una de sus cualidades más valiosas es su capacidad de esconder su mentalidad rápida y aguda tras una increíble feminidad. Una madre Libra amará y cuidará tiernamente a sus hijos, pero... ¿la verdad?, ellos irán después que tú. Son los socios minoritarios, pero tú eres el presidente de la compañía, y eso es un hecho básico que Libra jamás olvidará. Les dará un gran trozo de su corazón, pero jamás dejará que se adueñen del rincón que te entregó a ti antes de que ellos llegaran. Si con sus juegos perturban tu descanso, puede mostrarse muy estricta, y si te desobedecieran se enojaría mas que si la desobedecen a ella. De pequeños, tus hijos serán dulces y limpios, y pulcros y corteses de adultos... si es que tú no los echas a perder, a lo que ella no se opondrá porque el dueño y señor eres tú. No es más que otra de esas decisiones que posiblemente dejará en tus manos para no correr ella el riesgo de equivocarse. Las madres Libra, generalmente dulces, pueden ser firmes cuando es necesario. Nunca descuidarán a sus hijos ni los ignorarán, pero la verdad es que si Libra decidió ser madre, fue ante todo para darte a ti más felicidad. Una de las primeras cosas que les enseñará a decir a los niños cuando aprendan sus oraciones será: <<Dios bendiga a papá>>. Jamás permitirá que te falten al respeto, pero si tú te pones un poco demasiado exigente ella les enjugará las lágrimas, y hasta les dará furtivamente un caramelo cuando se te haya ido demasiado la mano. Claro que si los dulces la tientan demasiado puede ponerse gorda. También es posible que se demore mucho en una fiesta, o con una botella de vino. Y habrá veces en que sea un poco mandona, y otras en que los oídos se te cansen de oírla. Pero todas esas cosas sucederán únicamente cuando su balanza emocional esté momentáneamente desequilibrada, y ya volverá a ocupar el justo medio cuando el mal momento haya pasado. Salvo que alguien le apoye un pie en alguno de los platillos, la balanza de Libra siempre termina por equilibrarse. Si uno de los platillos baja un poquito, añade algo de afecto en el otro, y ya subirá. Si el otro se inclina bajo el peso de una excesiva tristeza, quítale un poco con tu comprensión y reencontrarás su hermosa armonía. ¿Que otra mujer podría tener el porte de una princesa cuando la llevas al baile y después, en un abrir y cerrar de ojos, atarse las botas, ponerse el mono de leñador y ayudarte a cortar la leña para el fuego? Le sobra gracia para lo primero y fuerza para lo segundo. Si a nadie se le ha ocurrido componer una canción con el nombre de tu amada Libra, escribe tú una melodía con tiempo de vals, bien ritmada, y dedícasela. Fortissimo El niño de Libra <<Vaya, ¡que bebé tan hermoso!>>. Los padres de los bebés de octubre oyen con tanta frecuencia estas palabras que bien se les puede perdonar que se enorgullezcan. El pequeño Libra parece efectivamente un ángel rosado y regordete, sacado de las páginas de un libro de cuentos. Con su expresión dulce, y esos gratos rasgos venusianos, tan bien equilibrados, es encantador. Rara vez ocurrirá que, furioso y con la cara congestionada, chille y patalee en su cuna, o que aplique a mami un puñetazo en la nariz mientras ella procura darle el biberón. Es demasiado cortes para tan agresivas diabluras. Cuando sonríe, toda la guardería se ilumina. << ¡Pero, que encanto de bebé, tan bueno! Tan tranquilo, regordete y lleno de hoyuelos. Seguramente un hada madrina 1e bendijo con su mágico beso>>. No me gusta ser yo quien haga el papel de la vieja bruja en el regio bautizo, pero ¿te fijarías por favor si no tiene un hoyuelo en el mentón, como la mayoría de los bebés Libra? ¿Lo encontraste? Bueno, pues, como un juego simplemente, podrías buscar la última pagina del Libro del Bebé y anotar algo que solía decir la abuelita: <<Mentón con hoyuelo, diablo cojuelo>>. (Tal vez en secreto la abuelita estudió astrología.) Ya llegará algún día en que vuelvas a leer esa línea y rindas silencioso tributo a su sabiduría. Es posible que sea alguna mañana mientras él está sentado a la mesa, removiendo lentamente con la cuchara un plato primero, después el otro. El plato de la derecha contiene el huevo escalfado, preparado como a él le gusta. En el de la izquierda está la avena cocida, bien cubierta de azúcar moreno, como a él le gusta. Los dos se están enfriando sin que él haya probado bocado. ¿No tendrá apetito? Si, se muere de hambre. ¿Tendrá fiebre? No, está perfectamente. ¿Está enojado por algo? No, de ningún modo. Entonces... ¿por qué sigue ahí inmóvil y obstinado, jugando de esa manera con la cuchara y sin probar bocado? Porque no acaba de decidirse sobre que comer primero, si el huevo o los cereales. Y tú aumentaste la confusión al darle un vaso de zumo de naranja y una tostada, intentando tentarle. Fue un error. Ahora, será ya imposible que llegue a decidirse. Mejor que, por hoy, te olvides del desayuno. Y mañana por la mañana, dale una cosa cada vez. Primero el zumo de naranja. Se lo bebe. Después los cereales. Se los come. Ahora el huevo. Le encantan. Y por fin la tostada. Mientras él siga ahí, masticando alegremente, tú no podrás creer que se haya comido todo el desayuno en menos de diez minutos. Pues acabas de aprender la lección más importante que hay que saber para criar a un niño Libra: nunca le hagas elegir, pues es incapaz de tomar decisiones. Si hay algo que un niño Libra detesta más que tomar una decisión es tener que tomarla deprisa. No le acoses. Supongamos que aprendió a vestirse solo y, con la emoción de semejante aventura, hace algunas semanas tiene olvidada su indecisión típica. Ahora, vestirse ya es cosa sabida para él. Tú empiezas, ayudándole a ponerse los pantalones, y le alcanzas la camisa, los zapatos y los calcetines. Se queda ahí sentado. <<¡Vístete, Jorge!>> Sigue sentado. <<¡Date prisa y vístete, Jorge!>> En la escena siguiente, tú apareces contándole a alguna amiga lo terco que es tu hijo Libra. No seas injusta. Terco es un niño de Tauro, pero no Libra. Lo que pasa es que tú tratas de hacer que decida deprisa que calcetín ponerse primero en que pie. Ya la cosa es de suyo bastante difícil, pero cuando él acababa de decidir que se pondría en el pie derecho el calcetín que tiene en la mano izquierda, tú le gritaste y alteraste su equilibrio; ahora está de nuevo en el punto de partida. ¿Que calcetín primero? Ya ves que la culpa es tuya, no de el. ¿Cómo puede tomar una decisión tan importante, si continuamente le gritan y le dan ordenes? No solo le rompen los tímpanos, sino que además le hacen olvidar lo que estaba a punto de decidir. Son las cosas que pueden ponerte un poco alterada, especialmente si eres de tipo nervioso, y no serás la única. Algún día, él se habrá enamorado de una muchacha maravillosa, y estarán hablando de matrimonio. De cuando y si... Él se queda ahí sentado. ¿Sí? ¿O no? La chica espera, pacientemente. Los rasgos de él tendrán la misma expresión perpleja que tienen ahora. Por último: <<Jorge, ¿vamos a casarnos?>>. Sigue sentado. De nuevo: <<Jorge, ¿cuándo nos casamos?>>. Pobre chica. El mismo error que cometiste tú con el zumo de naranja y la tostada. Ahora, él tiene que decidir dos cosas: no solo si se casan, sino cuando. Vas a tener que hablar con ella. Pero para eso faltan unos cuantos años. Hoy el problema son los zapatos y los calcetines. Ve hacia donde está y dile con firmeza: <<Jorge, primero vamos a poner este calcetín en este pie>>. Díselo con suavidad, sin gritos ni tono áspero. Mejor si inventas una melodía y le cantas las palabras; eso le encantará. De un golpe has superado dos obstáculos: le ayudaste a decidir y creaste una atmósfera agradable. En cinco minutos está vestido. Es lo mismo que tendrá que hacer algún día la chica, cantarle suavemente: Nos casaremos el seis de agosto (con música de la Marcha Nupcial). Si es una de esas chicas tímidas, es posible que tengas que esperar mucho para ser abuela. El final feliz del cuento es este: si tú le enseñas a decidirse, sin acosarle ni darle prisa, será mejor para la chica también. Para entonces, tu hijo Libra habrá superado su indecisión. Los niños Libra cuyos padres han alterado su delicado equilibrio insistiendo constantemente en que se decidan con demasiada rapidez suelen tener de adultos una verdadera neurosis con las elecciones. Sugiérele con suavidad la solución, una y otra vez. Terminará por encontrarle la vuelta, y a vencer una de sus mayores dificultades. Eso es todo. Aunque pueda parecerlo. Muéstrale como obstinado, no hace mas que reaccionar según la modalidad típica de Libra ante una interrupción discordante y ante el trauma emocional que significa el hecho de que no se respete su momento de decisión. A él le gustaría conformarte, en serio, pero sólo puede ser eficiente cuando en su mundo hay armonía de sonido, color y pensamiento. La tensión le desquicia, como si fuera un cuadro mal colgado. Cuando los adultos apresurados meten a la fuerza una personalidad joven en un molde que no le corresponde, pueden deformarla para siempre. Tal vez te sientas un poco menos frustrada si te hablo de mi amigo, un dentista a quien su mujer regaló dos vástagos Libra: dos niñas, con tres años de diferencia. ¡Ya puedes imaginarte lo que pasaba todas las mañanas en esa casa! Cuatro zapatos, cuatro calcetines, cuatro pies... y dos cabecitas confundidas. Hasta que sus padres descubrieron la astrología, las dos pequeñas Libra andaban casi siempre descalzas. También te será útil tener presente la razón que explica las vacilaciones de tu hijo. La mente de los niños Libra está hecha para buscar la verdad. Son niños de buen corazón, y deseosos de ser imparciales. A tu pequeño le espanta la idea de cometer un error o equivocarse en un juicio. No quiere herir tus sentimientos, pero su naturaleza le obliga a buscar una respuesta equilibrada antes de decidirse a hacer las cosas de una forma atropellada, como puede ser ponerse los calcetines. Así y todo, la cautela de Libra es una escuela del carácter, y muy útil para evitar accidentes y no meterse en líos, ahora y en el futuro. Piénsalo un poco. A un pequeño Libra le llevará tanto tiempo decidir si dibuja o no un elefante azul en la pared de la sala de estar que te será posible detenerle antes de que el daño esté hecho. Si tu retoño Libra es objeto de falsas acusaciones de terquedad, reflexiona un poco. Tal vez tengas demasiado alto el volumen de la radio o del televisor. Los colores de su dormitorio pueden ser la causa de que duerma mal de noche. Los tonos chocantes y chillones pueden provocar constantes altibajos en su equilibrio emocional. Todos los matices del azul y los tonos pastel le calmaran eficazmente. Ponle música –pero suave– cuando quieras que coma, que se vista o que guarde los juguetes. Si los sonidos y los colores que rodean a un niño Libra son discordantes, sus acciones también lo serán. Verse obligado a ser testigo de cualquier forma de violencia puede hacer que algo muy profundo de él quede destruido para siempre. Ya de bebé verás que se estremece o tiembla cuando oye un ruido súbito. Los niños Libra necesitan paz, silencio y descanso en grandes dosis. Esto nos lleva a otro problema: el de la holgazanería de Libra, que en realidad nada tiene de tal. Son niños que juegan mucho y durante mucho tiempo, y después deben descansar. Pero eso no es ocio, es recuperación. El ritmo de Libra le exige periodos de actividad seguidos de otros de reposo; es la única forma en que puede mantener su salud emocional y física. Si se le hace sentir culpable por esta característica, entonces si, como autodefensa, será realmente holgazán. Cuando veas a un niño Libra sin hacer nada, no le molestes. Su balanza interna pronto se habrá equilibrado y le verás listo para la acción. Ahora está volviendo a cargar las baterías. Los planetas le hicieron así, y él no puede cambiar las cosas. Los niños Libra son expertos en ablandar corazones. Tienen una forma de ser tan encantadora, son tan dulces sus zalamerías, y ¿quién podría resistirse a esas sonrisas y esos hoyuelos? Sus modales dulces y cariñosos pueden convertir a sus padres en dos genios benévolos que le conceden hasta el último de sus deseos (sin hablar de la mágica variedad de duendes del hechizado resto de la familia). La consecuencia es que estos niños pueden llegar a la escuela tan malcriados que son poco menos que imposibles de manejar. Después de todo, no se pueden pasar años tratando a un niño como a un príncipe o una princesa y esperar luego que acepte ordenes. Lo que necesitan los niños Libra no es tanto disciplina como estar menos mimados. Si se le ha criado con el adecuado equilibrio, el niño típico Libra es una delicia para los maestros. De mentalidad brillante y lógica, les gusta la discusión, y su intensa curiosidad hace de ellos buenos estudiantes. Sin embargo, una vez que aprendan a leer y a manejarse con hechos, tanto padres como maestros se verán enfrentados a discusiones constantes. Jamás da resultado decir lisa y llanamente algo a una niña o a un muchacho de este signo. Si no les presentas los dos aspectos del problema, pensarán que eres injusto. Y si das preferencia a uno, tu alumno Libra hará una cuestión de honor defender el otro, hasta que te obligue a ser imparcial. Si tu parcialidad es por el blanco, Libra saldrá siempre en defensa del negro, con lo que se puede ganar la reputación de rebelde, aunque nada esté más lejos de la verdad. Son niños que obedecerán escrupulosamente las reglas, siempre que estén convencidos de que las reglas no son una estupidez. La balanza debe estar siempre en equilibrio, para que Libra no se sienta incómodamente sacudido; por eso discutirá hasta que tenga la sensación de haber considerado honradamente todas las circunstancias, y de que la balanza de la justicia esta armoniosamente nivelada. Los niños y niñas de octubre siempre pondrán a prueba el ingenio de padres y maestros, porque hay que saber pensar con mucha lógica para mantenerse a su altura. Lo discutirán todo, desde los titulares del periódico hasta quien tiene razón o no la tiene en un desacuerdo familiar. A un niño Libra no le gustará oír habladurías de los mayores. Para él una confidencia es sagrada, y también le hará fruncir el ceño ver que se juzga apresuradamente a alguien. Si cree que tú estás equivocado, tomará partido por el otro, aunque se trate de tu peor enemigo. Jamás invadas su intimidad, que él no invadirá la tuya. Haz que las comidas sean placenteras. Las niñas te pedirán que pongas en la mesa flores y velas; los varones querrán una dieta equilibrada, aunque, lo mas seguro, les encantarán los dulces. Es probable que haya algunos problemas de exceso de peso y que en el cuarto de baño la balanza tenga trabajo extra. Los niños Libra, si no se han refugiado en el resentimiento, debido a una torpeza ajena, serán generalmente limpios y pulcros sin que haya que vigilarlos. A la mayoría de ellos les disgusta tanto el desorden que ayudarán de buena gana a mantener pulcra la casa. Como Libra tiene talento musical y artístico, podría ser que tuvieras en la familia un proyecto de compositor o artista, de manera que encárgate de que no le falten oportunidades para desarrollar su capacidad latente. La pequeñina Libra se empolvará hasta el vestido con tus polvos más caros, se echará en la rizada cabeza tu mejor perfume y se negará a salir de la bañera. Expresa así el amor por la belleza y por las cosas agradables, como el agua tibia y los perfumes, que caracteriza a su signo. Cuando llegue a la adolescencia, monopolizará durante horas el cuarto de baño para tomar sus baños de espuma, y te usará el jabón que reservas para los huéspedes. Recuerda que busca la armonía y que para ella la paz, la belleza y la comodidad son armonía. El varón te irritará probablemente con sus siestecitas en el sofá y con esa exasperante manera de saber siempre más que tú sobre temas que deberían pasarle por encima de las cabezas. (Si, habrá veces que jurarías que tiene dos.) Pero esos ocios periódicos sirven para restablecer su energía. No se ha muerto, se está recuperando. Y en cuanto a la actitud de sabihondo, tal vez está practicando contigo su futura carrera de abogado. Mírale con optimismo. Algún día el jurado no tendrá mas remedio que escucharle, pero tú siempre puedes irte a preparar la comida o esconderte detrás del periódico. Sea niña o varón, anímale a que escriba si siente la necesidad; recuerda que Libra rige los libros también. Los adolescentes de ambos sexos tendrán la casa envuelta en una constante nube de romance, y los amores juveniles serán tantos que tendrás la sensación de vivir en una especie de campamento sentimental, pero también eso pasará. Algún día repicarán las campanas de la boda y tu vástago Libra constituirá una hermosa familia: tranquila, equilibrada, armoniosa y discutidora. Es posible que alguna soleada mañana de octubre de nuevo te veas frente a la guardería del hospital y oigas exclamar a la enfermera o a algún visitante: << ¡Oh, que bebé tan hermoso! Un tesoro, tan bueno, tan dulce y tranquilo>>. Y que tú, con tu sabiduría duramente ganada, señales: <<Si, pero ¿ha visto el hoyuelo que tiene en el mentón?>> fuente:http://www.gentenatural.com/astrolar/libra.htm
Dado que es el día de la mujer trabajadora, voy a hablar un poco de la mitología griega y las 12 diosas que se corresponden con cada signo del zodiaco, Espero que less resulte divertido y ameno: Atenea (21 marzo a 20 abril ) con don de mando Soy hija de Zeus, supremo dios del Olimpo y de Prudencia. Mi padre tenía miedo de que sus hijos, si eran varones, le mataran para usurpar el trono, así que cuando me engendró me imaginó mujer, dotada de coraje y juicio, capaz de acompañarle en los combate. Nací adulta y armada, guerrera e inteligente. Rea ( 21 abril a 21 mayo) Paciente y acogedora El asiento de todas las diosas, esa soy yo, Hija de la gran madre Gea y de Urano, el cielo estrellado, me desposé con mi hermano Cronos, el tiempo, para dar vida a los dioses, diosas y los numerosos seres que habitan la tierra, al ser la tierra mi reino, convierto lo yermo en jardín. Si se me siembra y trabaja, me abro para ofrecer mis tesoros porque estoy a favor de la vida. pero si se me somete o se me engaña, mis reacciones son impredecibles, soy terremoto y volcán, lava fundida y piedra en movimiento, o me vuelvo seca y árida. Ariadna ( 22 mayo a 22 junio) Ingeniosa e intuitiva Mi padre es Minos, rey de Greta, soy una experta en laberintos, donde, o nos encontramos o nos perdemos para siempre, tengo el valor e intuición de explorar mi propio laberinto y el de otros, guiándoles en sus profundidades, y si se pierden, ayudándoles a salir, Dionisio se enamoró de mi, pero preferí enamorarme de Teseo, el héroe que mató al minotauro, pero luego volví con Dionisio, con el que me casé, tras la boda comprendí que mi pasión por Teseo fue una fuga, me escapaba de la experiencia mas profunda, la del amor que es entrega, Zeus me hizo inmortal. Demeter ( 23 junio a 22 julio ) la madre que todo lo da Cuidar de la naturaleza era la tarea para la que yo, hija de Cronos y Rea, estaba dotada. y esa era la labor que me encomendó Zeus, semilla que tomo en mis manos se convierte en mis fruto, Zeus se enamoró de mi y tuvimos una hija, la dulce y bella Perséfone y a partir de entonces me convertí en madre por encima de todo,cuando mi hija fue raptada por Hades mi dolor era tan inmenso que descuidé la naturaleza y vagué sin comer y sin dormir para buscarla, entonces Zeus intercedió para que mi hija estuviera conmigo 6 meses al año, y cuando llega la primavera mi hija vuelve y todo germina y madura, y en otoño, cuando regresa con Hades, las hojas de los árboles mueren por mis lagrimas Medea ( 23 julio a 23 agosto ) nada ni nadie la detiene Pertenezco a noble estirpe, soy hija de un Rey de la tierra y de una diosa del océano, nieta del sol y sobrina de Circe, la hechicera, me enamoré de Jasón y por amor le ayudé a conseguir el vellocino de oro, huí con el, y en Corinto envenené al Rey para darle el trono a Jasón, quien luego me fue infiel, Zeus, que admiraba mi espíritu de lucha, se enamoró de mi, pero le rechacé, actualmente vivo en los campos elíseos con mi último esposo, el héroe Aquiles. Hestia ( 24 agosto a 23 de septiembre) de espíritu sencillo Me disgusta hablar de mi misma y no se que contaros, me atrae la sencillez y cubrirme con un velo, pasar desapercibida y cuidar de mi hogar y de el de todos los mortales,yo soy la que mantengo vivo el fuego del espíritu que anima y da calor a todos los seres vivos, estoy presente en cada casa, en el corazón de cada uno, en medio del profundo silencio, si me invocáis en la noche, me inspiraré en los mas sabios consejos, pues yo soy la que dispensa el conocimiento intuitivo y la inspiración Afrodita ( 24 septiembre a 23 octubre ) amante apasionada Nací entre espumas de olas del mediterráneos, del esperma derramado de mi padre, Urano, tras su castración por Cronos, cuando los dioses me vieron aparecer me proclamaron la mas bella, de día vivo en Olimpo rodeada de lujos, de noche salgo para seducir y enamorar, para enseñar mis artes a los mortales y para inspirar amor, deseo y pasión, protejo a los amantes porque defiendo las razones el corazón, pero también inspiro pasiones insensatas, amores que terminan en tragedia, soy única porque yo soy todas, Circe ( 24 octubre a 22 noviembre ) hechicera, encantadora Vivo en una isla encantada, soy la célebre hechicera hija del Sol y de Hécate, lo que mas me divierte es convertir en animales a los hombres que osan adentrarse en mis dominios, como hice con los marineros de Ulises, de quien me enamoré,pero el no consintió en compartir mi lecho hasta que no levantara el encantamiento a los hombres, y así hice.. Artemisa ( 23 noviembre a 22 diciembre ) fiel a si misma Soy hija de Zeus y Leto, y hermana gemela de Apolo, a los 3 años mi padre me prometió concederme lo que quisiera, le pedí arco y flechas para cazar, la compañía de las ninfas, la soberanía de la naturaleza salvaje y el priviegio de elegirlo todo por mi misma, soy feliz porque hago lo que quiero, lucho contra las injusticias, y auxilio a los que me piden ayuda, maté a Orión aunque le amaba, porque quiso competir conmigo y también maté a Acteón que en vez de manifestar su amor, se atrevió a espiarme mientras me bañaba, mantengo intacta mi pureza y eso significa que soy fiel a mi misma. Hera (23 diciembre a 20 enero) Leal a sus compromisos Cronos y Rea son mis padres y yo soy, a la vez, hermana y esposa de Zeus, las musas me enseñaron sus saberes, ciencia, historia, arte, las estaciones cuando sembrar y cuando recoger, mi tía memoria, el valor de los recuerdos y mi tía prudencia, el sentido de la oportunidad. A Zeus le gusté desde el primer momento, tuvimos vivencias maravillosas pero también muchas broncas por sus numerosas infidelidades, me sentía humillada y me vengué de todos sus amantes, Grecia me dio el título de Diosa del matrimonio por mi defensa al vínculo que une al hombre y la mujer ante los dioses y los hombres. Hecate (21 enero a 19 febrero) independiente Soy la madre de todos los magos conocidos y proporciono beneficios a todos los que me invocan, yo soy al triple diosa, del cielo, de la tierra y de los infiernos, soy niña. mujer y anciana sabia, con mi triple cara contemplo el pasado, el presente y el porvenir, soy una divinidad benéfica dedicada a inspirar consejos útiles a los hombres, pero no cambio destinos, no os daré la respuesta, sino que indicaré el camino para que la encontréis vosotros mismos, Así es como sirvo a los hombres. Perséfone (20 febrero a 20 marzo) La eterna inocencia De pequeña me llamaban Koré, la joven doncella, mi madre, Demeter, me cuidaba, me protegía y me amaba sobre todas las cosas, a mi padre, Zeus, le preocupaba mi infantilismo e inocencia, me pasaba el día soñando y recogiendo flores hasta que Hades me vio se enamoró de mi y me raptó llevándome al infierno para hacerme su esposa, este matrimonio me despertó el sueño al que estaba sumida, aprendí mucho en los infiernos y cuando volvía a la tierra para estar con mi madre, ya era una mujer sabia. fuente:http://foro.astrodestino.com.ar/showthread.php/que-diosa-eres-7961.html
Muchos "científicos" califican a la Astrología como "pseudociencia" o incluso como "ciencia falsa", crítica efectuada siempre desde el DESCONOCIMIENTO. Los que han intentado demostrar su falsedad, han descubierto que se trata de uno de los saberes más trascendentales a lo largo de la historia de la humanidad, e incluso han acabado aprendiendo a hacer uso de ella... Aunque no nos demos cuenta en el día a día, vivimos subidos al enorme tiovivo que es el planeta Tierra. Esas vueltas que da nuestro planeta, como las de otros planetas del Sistema Solar, son los relojes cósmicos de las muchas vueltas que da nuestra vida. Considerar ésta, en su inmensa pequeñez, independiente de tales gigantes resultaría ingenuo o incluso ególatra. La escala humana de la realidad ocupa una posición intermedia entre el cosmos y los átomos, verdaderos sistemas planetarios en miniatura. El ser humano, y todas las cosas a su escala, son un microcosmos, un reflejo de un macrocosmos de orden superior. Todo es la suma de sus partes, y cada parte, un reflejo del todo. La Astrología observa la relación entre astros y acontecimientos humanos y de la naturaleza, pero no puede explicar, ni lo pretende, el mecanismo físico. De la misma manera que se percibe el calor del Sol antes de poder explicar el mecanismo físico de la fusión termonuclear. El cielo y sus planetas son para el astrólogo una especie de gran reloj-calendario cuyos tiempos influyen en todos los seres vivos del planeta, tanto en el plano individual como colectivo o general (TM). La astrología es un saber milenario cultivado por todas las grandes civilizaciones de la antigüedad, que ya conocían la precesión de los equinoccios y elaboraban calendarios muy precisos (Stonehenge, calendarios caldeo, maya, chino, etc.). La observación del cielo estaba muy desarrollada al principio de la Edad de los Metales, pese a no disponer de telescopios (que no permiten una visión de conjunto). Los grandes edificios de las grandes civilizaciones de la antigüedad estaban orientados con una "lógica astronómica". Es fuente común de otros saberes como la grafología, la iridología, la quirología, homeopatía, etc. Inspiró en sus inicios a la medicina, la meteorología, la música, así como la química del renacimiento y la ilustración (Galileo, Kepler, Newton, Lavoisier), y la psicología de la personalidad y el comportamiento (Jung), ya en este siglo. El mismo A. Einstein tenía considerables conocimientos de astrología y siempre fue respetuoso con ella. Desde la noche de los tiempos ha sido utilizada por el político, el agricultor y el artista, y tiene paralelismos simbólicos en todas las religiones y en las manifestaciones culturales. La astrología es un saber-puente, raíz de culturas [JL de Pablos]. La astrología ha influido hasta en las expresiones linguísticas, como "estrellarse" o "nacer con estrella", "influenza", etc. La expresión común "enhorabuena" (en-hora-buena), tiene el significado astrológico de una "iniciativa (Ascendente) adecuada y afortunada". No se sabe con certeza si la Estrella de Belén era un cometa, una nova o una conjunción Venus-Júpiter, pero lo que si parece seguro es que los "Reyes Magos", sabios de oriente, se guiaron por las estrellas para encontrar el lugar y el momento precisos del nacimiento de Jesús, que actualmente se considera hacia el año 6 ó 7 antes de Cristo, pues el calendario ha sufrido variaciones a lo largo de la Historia. De la misma manera, los aztecas no se extrañaron tanto de la llegada de los españoles al nuevo mundo, pues conocían una profecía astrológica que lo indicaba. La astrología practicada en la América precolombina era distinta en apariencia, pero similar en substancia, a la europea, de origen caldeo. Resulta sorprendente que todas las grandes civilizaciones de la antigüedad, aún sin conexión alguna entre ellas, llegaran a un sistema astrológico predictivo igualmente eficaz. La astronomía-astrología de la antigüedad se utilizaba para elaborar un calendario, programar las siembras, guiarse en la navegación, predecir el tiempo atmosférico y elaborar un diagnóstico médico. Era un conocimiento utilitario, en tiempos en los que no existían los METEOSAT, los análisis de sangre y otros recursos tecnológicos. En la antigüedad no había tanto interés por la astrología de la personalidad y el carácter como hoy en día. La psico-astrología moderna se ha desarrollado enormemente durante este siglo, a partir de Jung, y con las aportaciones de conocidos psicólogos y científicos americanos, como Liz Green, Stephen Arroyo, H.Sasportas, A. Dumon, y otros europeos como Weiss, Ruperti, D.Santos, etc. La astrología adivinatoria, por el contrario, ha progresado poco desde el renacimiento, quizá por las continuas persecuciones a que ha sido sometida, tanto por la Iglesia, como por muchos racionalistas. El Libro Conplido, en versión de la Escuela de Traductores de Toledo, creada por Alfonso X el Sabio (izda). Versión en Castellano moderno, por la Escuela de Traductores de Sirventa (Ed. Índigo) El Libro Conplido de Ben Ragel, traducido del original en árabe en la famosa Escuela de Traductores bajo el mecenazgo de Alfonso X el Sabio, compendio de recetas de astrología adivinatoria sumamente precisas, se utilizó durante siglos en universidades españolas y europeas, como materia optativa, en cursos de especialización. Hace más de 200 años la Astrología fue expulsada de la universidad, víctima del integrismo científico y, sobre todo, religioso, pese a haber adoptado el cristianismo mucha de la carga simbólica de la Astrología. La Astrología ha sufrido desde la antigüedad diversos linchamientos y quema de libros. Cuando decimos "Yo soy Leo" estamos afirmando que, cuando nacimos, el Sol estaba en su segundo mes del verano boreal en el momento de nacer. Pero también es importante la Luna, el Ascendente, o signo que se levanta por el horizonte, así como una serie de cuerpos celestes; por eso, dos personas nacidas el mismo día pueden llegar a ser muy distintas, incluso físicamente, ya que al nacer en distinta hora y/o lugar, el Ascendente caerá en otro signo y el resto de las Casas quedarán desplazadas. Conociendo el lugar, fecha y hora de nacimiento, el astrólogo puede darnos mucha información sobre nuestra personalidad y posibilidades futuras levantando la carta astral, o mapa del cielo de nacimiento. La posición de los planetas en el momento inicial de nuestra vida guardan un paralelismo con nuestra esencia y marcan los puntos sensibles de nuestra existencia. Los planetas seguirán desplazándose en el espacio e irán pasando por dichos puntos sensibles, marcando nuestras experiencias a lo largo de la vida. Desde un observador terrestre, los planetas parecen detenerse y retroceder durante algunas semanas o meses, para luego recuperar su movimiento directo. De la misma manera que algunos asuntos y situaciones humanas a veces involucionan o parecen dar pasos atrás antes de tomar un nuevo impulso. ¿Es la astrología determinista? Como ciencia sí lo es. Una ciencia pura como la Física es determinista, pues sólo contempla los hechos como una relación de causa-efecto medibles en términos de espacio-tiempo. Pero la astrología no sólo es determinista, pues hay muchas circunstancias en la vida donde podemos elegir. En caso contrario, no cabría atribuir responsabilidad alguna por nuestros actos. Aunque la Astrología parte de datos numéricos, cuantitativos y medibles, sus conclusiones no lo son, y por tanto no son demostrables en términos físico-matemáticos. Recíprocamente, que la Física no sea capaz de describir vivencias y sentimientos humanos, no quiere decir que estos no se produzcan ni que la Física sea un fraude. Ni la Física ni la Astrología ni otros saberes humanos tienen mayor limitación en su veracidad que la honradez de aquel que maneja su conocimiento. A escala humana, conceptos como la alegría o la tristeza no son medibles ni cuantificables, y quizá esto nos haga más libres en unos casos o más esclavos en otros. Cuanto más sabemos, somos más libres, porque somos más conscientes de nuestra falta de libertad. "Los Astros inclinan, pero no obligan" (Sto. Tomás de Aquino). DESHACIENDO MALENTENDIDOS (A) ACOSO INTELECTUAL CONTRA LA ASTROLOGÍA No es lo mismo una Constelación que un Signo zodiacal, aunque reciba el mismo nombre. No es lo mismo Signo (igual tamaño, 30º) que Constelación (distinto tamaño), y esto se sabe de siempre; además, las constelaciones se desplazan, como ya observó Hiparco de Nicea en el siglo II a.C., descubridor de la precesión de los equinoccios. Demagógicamente se acusa a la Astrología de desconocer esto (como de desconocer la constelación de Ophiuco -representada en la figura-, que se sale de la franja zodiacal). Los detractores de la astrología pretenden demagógicamente que la astrología desconoce estos hechos. Hypatia (370 d.C), quizá la primera mujer "científica", al observar las variaciones en el tamaño aparente del Sol, sospechaba de las órbitas elípticas que 12 siglos más tarde descubriría Kepler, pero murió prematuramente, víctima del fanatismo religioso. En sus tiempos ya se sabía que Mercurio y Venus giraban en torno al Sol, y se sospechaba de que también el resto de losplanetas, incluida la Tierra. El mismo Johannes Kepler, tenido por padre de la astronomía moderna, hacía cartas astrales y descubrió el quintil y los aspectos derivados del número 5. El Punto Vernal, que marca la posición del Sol en el cielo al inicio de la primavera en el emisferio boreal, cuando el eje de rotación de la Tierra es perpendicular a la distancia Tierra-Sol, marca el "0-Aries" o inicio del Zodíaco, división por 12 del círculo de la eclíptica (12 x 30º = 360º). Por este motivo, el Zodiaco es un concepto generado por los movimientos de traslación y de rotación de la Tierra. El Zodíaco es una franja en torno a la Eclíptica a traves de la cual se mueven el Sol la Luna y los planetas para un observador terrestre. Este concepto es el mismo que se utiliza en astronomía y el que se utiliza en las efemérides astronómicas. El Punto Vernal se desplaza retrogradando 50,25" al año (1º cada 71,64 años, unos 30º cada 2149,25 años), por lo que las constelaciones parecen desplazarse muy lentamente en el zodiaco, dando lugar al fenómeno denominado "precesión de los equinoccios", efectuando un giro completo al zodiaco en unos 26.000 años aproximadamente. Actualmente el Punto Vernal se encuentra a principios de Piscis y retrogradará a Acuario dentro de un par de siglos (aprox.); diremos entonces que empezará la "Era de Acuario". La rotación de todo el sistema solar en torno al centro de la galaxia a la que pertenece el sistema solar (la Vía Láctea) se produce en unos 220 millones de años. El Punto Vernal se calculó por primera vez hace más de 2000 años (Hiparco) y por eso las constelaciones recibieron el mismo nombre que el signo del zodiaco que ocupaban entonces. Ya se sabía que las estrellas se desplazaban 1º cada 72 años, algo perfectamente observable en el lapso de una vida humana. Todo gira en el cielo en torno a un observador situado sobre un punto cualquiera de la superficie de la Tierra, lo cual no tiene nada que ver con el heliocentrismo del Sistema Solar. Los detractores de la Astrología pretenden que los astrólogos confundimos centro de observación con centro de giro!. La Astrología utiliza las mismas efemérides astronómicas que los astrónomos. (B) INTRUSISMO Hay "astrólogos" muy peligrosos Es frecuente que los aficionados, estudiosos y profesionales de la Astrología estén imbuidos por un cierto idealismo humanista, así como una cierta conciencia como colectivo. Pero a veces somos un tanto ingenuos y permitimos que se nos "cuele" algún impresentable que puede hacer mucho daño a la imagen pública de la Astrología y al prójimo en general, sobre todo, sacándole el dinero a la gente, pues son ambiciosos e interesados. No son difíciles de identificar. A menudo saben muy poca Astrología, pero creen que saben casi de sobra, y se encuentran en una fase de auto-engaño y de auto-justificación ególatra. Realmente no sé qué deberíamos hacer, sin caer en la intolerancia. El intrusismo que sufre la astrología llega al extremo de que muchos tarotistas, videntes, etc., que participan a menudo en "astro-shows" televisivos, se autodenominan "astrólogos", aprovechándose de la credulidad o ignorancia del consultante y provocando a menudo decepción o escepticismo. Por eso hay gente que confunde la carta astral con "echar las cartas". El fraude es evidente y, para empeorar las cosas, proporciona nuevos argumentos a los detractores de la astrología, que aprovechan el desconocimiento ajeno además de criticar desde el desconocimiento propio.