CaTaLiZaDoR_
Usuario (Argentina)
Este es un pequeño post "homenaje" al gran libertador José de San Martín, quien cumpliría años ayer. El padre de la patria y libertador de Argentina, Chiile y Perú. UN HOMBRE QUE DEBERÍA SER INMORTAL. José Francisco de San Martín (Yapeyú, Virreinato del Río de la Plata, 25 de febrero de 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino , cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y el Perú. A los siete años viajó a España, donde cursó sus estudios para ingresar posteriormente en el ejército. Combatió en el norte de África y luego contra la dominación napoleónica de España, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. Con 34 años, en 1812, habiendo alcanzado el grado de Teniente Coronel, y tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, en donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), el cual logró el triunfo en el Combate de San Lorenzo. Más tarde se le encomendó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del General Manuel Belgrano. Entonces concibió su plan de emancipación sudamericana, comprendiendo que el triunfo patriota sólo se consolidaría al eliminar los núcleos realistas en el continente. Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Utilizando a una flota organizada en Chile, atacó el centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, declarando la independencia del Perú en 1821. Poco después se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras una breve entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió hacia Europa, donde murió el 17 de agosto de 1850. Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el padre de la Patria y se lo considera el principal héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile su ejército le reconoce el grado de capitán general. Imágenes. La Medalla de Oro de los Héroes de Bailén, premio militar español, otorgado al futuro General San Martín de los argentinos por Decreto de la Junta Suprema de Sevilla del 11 de agosto de 1808, en mérito a su acción en esta batalla ganada a los franceses, por la cual también fue ascendido a Teniente Coronel. "La Rendición de Bailén", por Casado del Alisal, Museo del Prado, Madrid, España. Batalla de San Lorenzo. Encuentro de San Martín y Belgrano en la Posta de Yatasto. Monumento a San Martín en la ciudad de Buenos Aires. Visión nocturna de estatua a San Martín en frente al Palacio de gobierno La Moneda en Santiago de Chile. Monumento al Libertador de la patria en la ciudad de Paraná. El Monumento al Ejército de Los Andes, en el Cerro de la Gloria, en la ciudad de Mendoza, inaugurado el 12 de febrero de 1914 al conmemorarse el nonagésimo séptimo aniversario de la Batalla de Chacabuco. El Cruce de los Andes. La Batalla de Maipú. Documental

Estos son los más nuevos que encontré en la página. Espero que les guste. Me costó encontrarlas ESO ES TODO, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO. SI ENCUENTRO MÁS LO ACTUALIZO

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Implante de chip que ayuda a parapléjicos Científicos crearon un microchip que se implanta en el conducto raquídeo y puede ayudar a la gente con parálisis a ejercitarse o a tratar la incontinencia. Científicos británicos presentaron un pequeño chip implantable que libera impulsos eléctricos para ayudar a personas paralizadas a ejercitarse. Éste es el primer dispositivo que logra crearse con un tamaño suficientemente pequeño para poder implantarse en el conducto raquídeo, el canal donde se aloja la médula espinal. Los intentos anteriores de este tipo de aparatos de estimulación muscular habían fracasado debido a que eran demasiado voluminosos. Pero gracias a los avances en la fabricación de electrónica pequeña, los investigadores del Consejo de Investigación de Ciencias de Ingeniería y Física (EPSRC), lograron producir una unidad más pequeña que una uña. El dispositivo, llamado Active Book(Libro Activo) porque se coloca entre los nervios espinales como si fueran las páginas de un libro, libera impulsos eléctricos directamente a la médula espinal desde una serie de electrodos. Esto difiere de los aparatos existentes actualmente, operados desde el exterior, que aplican impulsos en la piel. Electrodos y estimulador El dispositivo utiliza la estimulación de los impulsos eléctricos para mover los músculos de la pierna del paciente. Hasta ahora esta tecnología había sido utilizada colocando electrodos en el exterior, sobre la piel, de la pierna y conectando esos electrodos a un estimulador exterior. Pero este mecanismo es demasiado complicado para el paciente así que, a pesar de sus beneficios, se ha utilizado muy poco. El nuevo aparato, sin embargo, combina esos electrodos con el estimulador muscular en una sola unidad que se implanta en el paciente. Según los científicos, el implante tiene varias aplicaciones potenciales en el campo de la rehabilitación muscular. "La investigación tiene el potencial de estimular más grupos musculares de lo que es posible actualmente con la tecnología existente" afirma el profesor Andreas Demosthenous, quien dirigió la investigación. "Esto se debe a que este aparato puede implantarse en el conducto raquídeo". "La estimulación de más grupos musculares significa que el usuario puede tener movimiento suficiente para realizar ejercicio controlado como ciclismo o remo", agrega el investigador. Según el científico, el microchip podría también ser utilizado para una variedad de funciones reconstituyentes, como la estimulación de los músculos de la vejiga para ayudar a superar la incontinencia y la estimulación de los nervios para mejorar la capacidad del intestino y suprimir espasmos. En el pasado, este tipo de aparatos habían presentado limitaciones por la dificultad de empaquetar electrodos y estimuladores musculares en una pequeña unidad. Pero gracias a los avances en la tecnología de láser para procesamiento de materiales se han podido cortar pequeñísimos electrodos de una lámina de platino. Posteriormente se pliega estas piezas en una estructura de 3D (que parece las páginas de un libro). Ésas son las "páginas" que se colocan alrededor de los nervios. Las unidades se adhieren a un chip de silicio que queda herméticamente sellado para proteger a la unidad de la penetración de agua, que puede provocar corrosión. Tal como expresa el profesor David Willetts, asesor de ciencia del gobierno británico, "este pequeño implante tiene el potencial de marcar una verdadera diferencia en la vida y la salud a largo plazo de la gente con paraplegia tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo". Se espera que los estudios piloto para probar el Active Book comiencen el próximo año.

Por qué el tsunami no afectará a Argentina El sismo de 8,9 en la escala Richter que sacudió a Japón provocó al menos 1.000 muertos y originó un tsunami que puso en alerta a toda América Latina. Sin embargo, es casi imposible que una ola gigante golpee a la Argentina. Los tsunamis se producen en zonas del fondo oceánico hay actividad sísmica provocada por las placas tectónicas, las "porciones" en las que está dividida la superficie terrestre, que chocan o se separan entre sí. La única zona con actividad sísmica cercana a nuestro país es en el océano Pacífico. Pero un tsunami originado allí no podría llegar nunca a Argentina, sino que golpearía a Chile, como ocurrió en febrero del 2010. El océano Atlántico no registra esa clase de movimientos, según explico a Perfil.com el geólogo y becario del Conicet Ernesto Gallegos. "La única, muy remota, chance de tsunami en la costa atlántica es que haya un sismo muy grande en una zona tectónica que está bien al sur", agregó Gallegos. Se refiere a la Placa de Scotia, ubicada entre Sudamérica y la Antártida, que no suele provocar sismos. "Nunca pasó nada igual, y sería un evento que no respondería para nada a lo estudiado de esa zona hasta ahora", sostuvo el geólogo consultado por Perfil.com. Y concluyó: "Tendría que haber un sismo muy grande en el límite entre la (placa) Sudamericana y la de Scotia, cosa que no es muy común". FUENTE Nos vemos amigos, me fui de vacaciones a las playas de Los Andes!
El problema es el programa. Educación popular, un debate necesario Romina De Luca Grupo de investigación de educación argentina - CEICS Artículo publicado en : "Entre la miseria y la represión", Ene./Feb. de 2011 La educación es un terreno fértil para la lucha de clases. Por ello ha sido y es materia de intervención, discusión y debate tanto para la burguesía como para la izquierda. Ambos bandos rescataron para sus programas la noción de “educación popular”. En esta oportunidad, el Gabinete de Educación Socialista dedica su suplemento al despliegue de un dossier sobre una problemática fundamental: el debate acerca de la educación popular por parte de la izquierda. En el presente artículo buscaremos señalar algunos de los grandes ejes problemáticos que identificamos en las dos posiciones presentadas en este dossier. Consideramos que en términos tácticos y estratégicos esta discusión resulta crucial. Llamamos entonces a todos los compañeros del campo a continuarla en los próximos números de este mismo suplemento. Celeste y blanco Si bien como dijimos en la introducción nuestra discusión se desarrolla con la izquierda nos parece importante recuperar qué ha entendido la burguesía por “educación popular”. Consideramos que ello iluminará una parte de la discusión. El campo burgués ha reconocido el papel de la escuela como agente de socialización privilegiado en la sociedad capitalista. Por ello, a pesar de que muchos sostengan lo contrario, el Estado se encargó y se encarga de estructurarla acorde a las necesidades y a los intereses principales de la clase a la que representa. En su fase de ascenso, la burguesía se dio la tarea de organizar una gigantesca maquinaria de educación de masas. Ya Sarmiento, en un libro publicado en 1849, recuperaba la idea de “educación popular”(1) entendiendo por ella la novedad que en términos históricos constituía la instrucción pública de la peble por parte del Estado. En ese momento, destacaba que, dependiendo la condición social de los hombres de circunstancias ajenas a su voluntad, “un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos”. No obstante, era un derecho (burgués) de la sociedad el asegurarse que todos los individuos que conformarían la Nación recibieran educación en su primera infancia, preparándose para el desempeño de las funciones sociales que serían llamados a realizar. Así, el gobierno se hacía cargo de la educación pública para, a través de ella, aumentar las fuerzas productivas de la Nación, en tanto una de sus misiones sería la de garantizar la adaptación de los medios de trabajo generados en otros países al ámbito local. En su concepción “los rudimentos de una educación en las escuelas primarias son esenciales para adquirir destrezas y habilidades como trabajadores o consideración y respeto en las relaciones sociales y civiles de la vida”. En ese sentido, muy claramente la preocupación sarmientina ligaba el desarrollo de las relaciones sociales capitalistas en la Argentina al de la expansión de una educación de masas. Ese es el contenido último de la misión civilizatoria y de su máxima “hacer de toda la República una escuela”. A la formación técnica se adicionaba un elemento moral: el de la construcción de ciudadanos. Esa identidad, detrás del celeste y blanco, homogeneizaba y unificaba una desigualdad que la economía consagraba y reproducía: la identidad de clase. De hecho, el ascenso de la identidad de clase en el ciclo de luchas obreras de principios de siglo (el ciclo 1902-1921) vio convergir la sanción de leyes de represión interna -Ley de Residencia y la posterior Ley de Defensa Social- con otras tendientes a acelerar la conformación nacional del sistema educativo y de su maquinaria patriótica. En relación a esto último, la Ley Lainez establecía que las provincias -agentes a cargo de la educación según lo dispuesto por la Constitución- podían pedir socorro a la Nación para la construcción de establecimientos educativos en sus respectivos territorios. Al revisar la historia de la educación argentina uno encuentra que ese no fue el único momento en el que frente a un ciclo álgido en la lucha de clases el Estado refuerza su discurso escolar patriótico. Abreviando mucho, podemos establecer que el Estado burgués asumió tempranamente, a partir de la estructuración de un circuito educativo de masas, la reproducción de los atributos morales y técnicos de la fuerza de trabajo para el capital. De hecho, uno de los logros del sistema fue el sacar a su población del más profundo analfabetismo entre 1860 y 1950. Para ello, no sólo se encargó de construir escuelas a lo largo de todo el territorio sino que formó un cuerpo de especialistas que llevarían adelante esa tarea: los maestros normalistas. También se encargó de delimitar los contenidos y el protocolo que debían seguir los docentes -en su mayoría mujeres- no sólo en clase sino también en lo que refería a su comportamiento y ejemplo moral. Valga de anécdota, la mención de algunos de los puntos contenidos en el contrato de trabajo que las señoritas maestras debían firmar: no casarse ni andar en compañía de hombres, estar en sus hogares entre las ocho de la noche y la seis de la mañana; no fumar ni beber, no teñirse ni pintarse ni vestirse con colores brillantes, usar dos enaguas, mantener el aseo del aula, de la pizarra, etc.(2) No obstante, de la misma forma que en su fase progresiva la burguesía le imprimió el mismo tinte a su sistema educativo, su declive histórico también impactó sobre la escuela argentina. Así es que si la historia del sistema educativo que va de Sarmiento a Perón puede ser interpretada en clave ascendente; la de la Libertadora a nuestros días se corresponde con la de su degradación moral y material. Por mencionar un ejemplo reciente, nuestro país pierde posiciones en los resultados obtenidos en las pruebas de medición de la “calidad” educativa internacionales PISA con respecto a otros países de Latinoamérica. Síntoma del profundo vaciamiento de los contenidos que se ha producido en la escuela argentina, de la resignificación de la escuela como un lugar de contención en detrimento del aprendizaje. Las sucesivas flexibilizaciones del régimen de evaluación y de disciplina, o como eufemísticamente la llaman los funcionarios educativos, el hacer una escuela inclusiva, dan cuenta de ello. La degradación cualitativa se ve acompañada de una degradación material. Las escuelas se caen a pedazos y no garantizan la seguridad de quienes las habitan; frente a un sistema que se amplía, el presupuesto es cada vez más magro, las condiciones de trabajo de los docentes se han pauperizado. La lista podría ser extensa. Ya sea un uno u otro momento, el papel ideológico desarrollado por la escuela para la burguesía ha sido insoslayable. La escuela construye un mundo de orden y jerarquías, de subordinación y normalización; normalmente las materias tabulan la ideología burguesa y el conjunto de ese espacio opera como un gran aparato de selección interna. Como veremos en el próximo acápite, estos aspectos fueron materia de crítica por parte de la izquierda y de elaboración de propuestas alternativas. Las críticas al programa y a la organización escolar capitalista: ¿la educación popular como alternativa? Buena parte de las experiencias de educación popular realizadas en la Argentina se insertan dentro de la tradición freiriana tomando como punto de partida una de las obras cumbres de Paulo Freire, Pedagogía del oprimido. Si bien no las desarrollaremos debemos destacar que no fue Freire el primero en escribir contra la escuela capitalista. Marx, Engels, Gramsci, Makarenko, formularon sus críticas y contribuyeron a la elaboración de una pedagogía socialista. En sus distintas intervenciones bregaron por una escuela laica, gratuita y politécnica, a cargo del Estado deslindada del gobierno y del interés burgués. En otra oportunidad nos ocuparemos de ello. Veamos la posición freiriana para dar inicio a nuestra discusión. La obra de Freire se entronca en las críticas formuladas a la escuela capitalista por la “teoría de la reproducción”. Esta escuela entendía que toda acción pedagógica constituía objetivamente una violencia simbólica en tanto un poder arbitrario imponía una arbitrariedad determinada por las relaciones de fuerza entre las clases. Por ende, el resultado de la labor pedagógica era la reproducción del sistema social. La reproducción operaba a través de una dinámica educativa específica, tal como la denominó Freire, la concepción bancaria de la educación. El acto educativo se reduciría a la narración por parte del educador quien “deposita” conocimientos en sus alumnos ignorantes. Así el conocimiento aparecería en un polo mientras en el otro el oscurantismo. Por ello, Freire habla de la absolutización de la ignorancia. Esa concepción implicaría “indoctrinar” a los educandos. En ese sentido, Freire sostiene que los “humanistas” no pueden en la búsqueda de la liberación utilizar la concepción bancaria, “dicha concepción no puede transformarse en el legado de la sociedad opresora a la revolucionaria”.(3) Se transforma así la relación entre educador-educando para que “ya nadie eduque a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión y el mundo es el mediador”. Freire extrema su argumento y sostiene que constituiría una “invasión cultural” si los revolucionarios no respetaran la visión particular del mundo que tuviera el “pueblo” sobre su situación. A partir de ello se construiría la relación dialógica. No es nuestra intención el recomponer críticamente la totalidad del pensamiento freiriano. Simplemente buscamos ver cuál es el punto de partida de aquellos que recuperan esta perspectiva. Como bien menciona Claudia Korol en su artículo, dentro del campo de la educación popular existe una amplia variedad de formas, algunas incluso asumiendo formas asistencialistas encaradas por la Iglesia. Coincidimos y compartimos esa apreciación. Para nuestra caracterización sobre algunas de ellas remitimos al lector a artículos anteriores.(4) En este artículo queremos limitar el debate a tres aspectos de las dos intervenciones que acompañan este dossier. El primero, el rol del docente-intelectual en el proceso; el segundo, y derivado de lo anterior, el lugar de las determinaciones; el tercero, el espacio de lucha. Veamos uno por uno. Teachers, leave them kids alone! Tal como aparece en el artículo de Claudia Korol, el colectivo de Pañuelos en rebeldía recupera y hace suya la crítica de Freire a la izquierda “bancaria”, en tanto esta se colocaría como poseedora de verdades que pretendería enseñar o iluminar a la “clase”. Si bien declaran que la dimensión organizativa sería central en su concepción pedagógica, en realidad, su pedagogía se sustenta sobre un horizontalismo autonomista en donde la decisión colectiva de métodos, contenidos y propuestas se toma en forma conjunta, puesto que el saber se ubica, pareciera que igualmente en todos lados. Detengámonos en este punto. Como diría Gramsci “todos los hombres son intelectuales mas no todos tienen esa función en la sociedad”. Este es un punto de partida básico pero no debe ser mal interpretado. En tanto homo sapiens sapiens, todos somos intelectuales, todos pensamos, actuamos y tenemos implícita o explícita una idea del mundo. De hecho, Gramsci distinguía entre la actividad intelectual en sentido genérico, esa de la que todos somos portadores en tanto sapiens sapiens, de la específica de algunos especialistas. Ese grupo especializado era el que debía inmiscuirse en la vida práctica como organizador, constructor, persuasor permanente, desarrollando así un papel decisivo en la lucha de clases. Dentro de ese proceso, intelectuales y masa se fusionan lográndose así una “unidad entre teoría y práctica donde los primeros elaboran y dan coherencia a las concepciones y problemas que la segunda plantea en su actividad práctica”. Ahora bien, la negación de esa división supone un acceso igual por parte de todos a la cultura. Lamentablemente no es cierto. En toda sociedad de clases, lo primero que se separa es la función de dirección de la de ejecución. Lo que distingue a los intelectuales es su capacidad para pensar y dirigir los problemas más generales de una clase. Si partimos asumiendo que la realidad no es inmediatamente visible a los ojos, que se presenta en forma fragmentaria y atravesada y mediada por la ideología, emerge claramente la necesidad que la clase tiene de intelectuales orgánicos. A Marx le costó toda su vida comprender los determinantes últimos sobre el funcionamiento de la sociedad capitalista y la necesidad de una intervención revolucionaria que pusiera fin a la prehistoria de la humanidad basada en la sociedad de clases. De una vida, por cierto, liberada del imperio de la necesidad que le permitió abocarse de lleno a desplegar funciones específicas como intelectual-militante. Situación vital inversa a la del conjunto de la clase obrera. La conciencia socialista brota de la educación de esa conciencia como única respuesta posible a los males concretos y acuciantes de la clase obrera. Y la función de los intelectuales (y de la ciencia) en ese proceso, como educadores de esa conciencia, resulta crucial. Ellos recuperan y actualizan el conocimiento acumulado producido por la humanidad. Desechar su aporte implica tomar como punto de partida que cada uno de nosotros debería realizar por sí mismo aquello que Marx hizo, es decir, un círculo que la humanidad reiniciaría con cada individuo. Esto nos remite al segundo aspecto que aquí queremos desarrollar: el papel de las determinaciones. Dónde voy, donde estoy, quién soy yo, dónde estaré… El intelectualismo no es el único punto que Korol le critica a la izquierda. También su visión “colonialista” que reduciría las contradicciones sociales a la de clase. Por el contrario, recuperan de Freire la noción de “oprimido”, incorporando en pie de igualdad la contradicción de género que produce la sociedad patriarcal, la colonial, la nacional, la de clase etc. Esto remite al problema de las determinaciones y a las jerarquías. En el razonamiento de Freire y de Korol la opresión iguala esas distintas manifestaciones. No obstante, si bien todos los sujetos se encuentran atravesados por múltiples determinaciones, no todas ellas tienen la misma importancia. Existe una que ordena al resto, a saber: la determinación de clase. La respuesta a “quién soy yo” no se responde del mismo modo según se forme parte de las filas de la burguesía, de la pequeño burguesía o de la clase obrera. En ese sentido, no vive su género igual una mujer burguesa que una obrera; ni su conciencia nacionalista, ni su credo, ni su raza. Ese punto de partida resulta clave a la hora de organizarse políticamente. Por ello, como bien señala Korol, su interpretación lleva a la fragmentación y escisión en la lucha: en lugar de batallar contra aquello que ordena y estructura los problemas, se generan movimientos feministas, ecologistas, indigenistas, etc, la inmensa mayoría de ellos, rabiosamente anti-izquierdistas. Debemos deducir que por visión colonialista entiende la defensa de la totalidad y la ordenación jerárquica de los problemas. No se trata de negar la existencia de otras determinaciones sino de comprender que en el campo de la lucha de clases hay batallas principales y secundarias y sólo la superación de una de esas determinaciones colocará a la humanidad en otro plano y permitirá revisar el resto. El tercer eje de la discusión remite al dónde, es decir, al ámbito en donde se decide realizar experiencias de educación popular. Pañuelos en rebeldía recupera como propios los espacios de los movimientos sociales. Ese sería el lugar propicio para desplegar su educación “descolonizadora”. Por su parte, en la entrevista realizada al CEIP, observamos que Roberto Elisalde defiende la creación de espacios por fuera del sistema educativo tales como la creación de bachilleratos populares, bajo la forma de cooperativas, en fábricas recuperadas y la posterior incorporación a la educación de gestión privada reconocida por el Estado. Ello remite a un problema más general que a nuestro entender reproducen las experiencias de educación popular: la búsqueda de espacios por fuera del sistema educativo formal. La elección de un lugar alternativo a la escuela se corresponde con un balance consciente previo: la lógica reproductivista de la escuela estatal hace que allí un docente revolucionario no pueda hacer nada. Ergo, se debe abandonar ese espacio en pos de uno puro y casto. Que el Estado, a través de su sistema educativo, ejerce una omnipresente acción ideológica es algo indudable. Tan indudable como que la ideología burguesa se encuentra también en esos colectivos a los que apela Elisalde, colectivos que ejercen una tutela incluso más opresiva y directa sobre los docentes. Basta recordar las escandalosas experiencias de censura y expulsión en la Universidad de Madres de Plaza de Mayo para darse cuenta. Experiencias que en una universidad pública, no digamos en un colegio público habrían dado lugar a la renuncia de varios funcionarios. Por otro lado, ¿debemos oponerle a esa fuerza concentrada del Estado un accionar fragmentario, paralelo y limitado? Como hemos visto al principio de este artículo, el Estado se preocupó por incorporar al conjunto de la población a su maquinaria ideológica. Si buscamos desplegar un accionar político eficiente deberíamos abandonar cualquier tipo de purismo y apuntar a conquistar ese circuito masivo y existente para ponerlo al servicio del programa y de los intereses históricos de la clase obrera combatiendo allí donde se genera la ideología burguesa. De otra manera, tal como se puede apreciar en la entrevista de Elisalde, la articulación con el Estado se desgasta en el plano sindical gremial restando efectividad a la construcción de un programa científico y político. El problema es el programa Hace ya más de un siglo la burguesía se encargó de estructurar un circuito educativo que alcanzara al conjunto de la población. Reconoció así la función que la escuela, como aparato ideológico, podía desarrollar a través de incorporar durante siete o doce años al conjunto de la población, desde su más tierna edad, para machacar cuatro horas al día, cinco días a la semana, durante 180 días al año, que el mundo es cómo es y nada puede hacerse con él. Prueba de ese convencimiento es que, incluso en la etapa actual, la burguesía extiende su sistema educativo a través de la prolongación de la obligatoriedad y de la introducción de jornada educativa extendida (doble turno). Para llevar adelante esa tarea creó y formó un cuerpo de especialistas: el ejército docente. En lugar de apropiarse de ese espacio, muchos compañeros, de quienes no dudamos su buena voluntad militante, eligen una táctica equivocada: la educación popular en circuitos fragmentarios y paralelos al existente. En lugar de la batalla ideológica y política, libran una batalla gremial y administrativa. Otros directamente niegan aquello que Sarmiento reconocía: los determinantes materiales que condicionan el acceso a la cultura. Por ello, sostenía que no debía abandonarse la educación a la familia, encomendándola a un cuerpo de especialistas. Desde muchos espacios de educación popular, y Pañuelos reproduce ese vicio, reniegan de la función de los intelectuales por considerarlo elitista. Así privan a la clase obrera de una dirección fundamental. Olvidan así que el problema no reside en la dirección sino en el programa puesto en acción. Notas (1) Domingo F. Sarmiento: De la educación popular, Santiago de Chile, Imprenta Julio Belini Compañía, 1849. (2) Consejo Nacional de Educación: Contratos de maestras para el año 1923, Buenos Aires, 1923. (3) Freire, P.: Pedagogía del oprimido, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, p. 89. La primera edición se realizó en 1969. (4) “Un ejército de carneros” y “Entregados”, en El Aromo, nº 32 y 34 respectivamente, 2006. Para dejar comentarios al autor de este artículo: DEBATE: Educación Popular Claudia Korol Pañuelos en rebeldía (Coordinadora de Educadores e Investigadores Populares) Razón y Revolución Organización cultural El Aromo Periódico Cultural Piquetero Año VIII - Número 58 - Enero/Febrero del 2011 Organización Cultural ÍNDICE Alistando a la tropa Sebastián Cominiello Bruno S. Magro El Socialismo del Siglo XXI bajo el agua Manuel Sutherland La CTA y el fin de las ilusiones progresistas Mariano Schlez La situación del Peronismo Federal en San Luis Cristian Funes Acerca de la ocupación del Parque Indoamericano Eduardo Sartelli Desnutrición y muerte entre los obreros rurales de Misiones Roberto Muñoz Una entrevista a Gustavo Grabia Fabián Harari Condiciones de trabajo de los residentes médicos Mauro Cristeche Prólogo a El Manifiesto de Carlos Terribili, de la Colección Papeles Rojos, Ediciones ryr Osvaldo Bayer "En la semana" de David Viñas Rosana Lopéz Rodríguez Entrevista a José Piazza, trabajador del Teatro Colón. Río Rojo El debate generado por nuestra crítica a Andrés Calamaro Juan Tabas Acerca de la muerte de Massera y la justicia burguesa (Exclusivo de internet) Guido Lissandrello El problema de la vivienda Federico Engels SUPLEMENTOS Taller de Estudios Sociales - TES Las fracturas de la clase obrera y los enfrentamientos en la zona sur Marina Kabat Nicolás Villanova y Ianina Harari Las divisiones de clase en el interior de los colectivos migratorios Silvina Pascucci Nicolás Villanova Laboratorio de Análisis Político - LAP Tomas, planes, barras y las perspectivas de la lucha de clases Fabián Harari Evo Morales y un nuevo ataque a los trabajadores Mariano Schlez La alianza de Madres de Plaza de Mayo con el Pro en Soldati Silvina Pascucci Entrevista a Diosnel Pérez, dirigente de la toma. Fabián Harari Laboratorio de Análisis Político Observatorio Marxista de Economía - OME Las exportaciones manufactureras argentinas y el peso de la rama automotriz Damián Bil y Guillermo Cadenazzi Sobre la compra de empresas argentinas por capitales brasileños Betania Farfaro Ruiz integración regional de las gallinas con el zorro Osvaldo Regina Gabinete de Educación Socialista - GES Algunos debates posibles y necesarios Claudia Korol (Coordinadora de Educadores e Investigadores Populares) Natalia Alvarez Prieto Educación popular, un debate necesario Romina De Luca Razón y Revolución
Posibles empleos para tus personajes favoritos Mario – Fontanero, carpintero y médico Probablemente este sea el caso más obvio de todos; a fin de cuentas, el regordete italiano comenzó su carrera como un carpintero que, entre otras cosas, rescataba a su amada doncella de un simio gigantesco. Su conocimiento de las tuberías es excepcional, puede transportarse mediante el uso de un tubo y encontrar monedas de oro, pero su armamento informativo no se detiene ahí, Mario también es doctor. Después de analizar todo esto, es claro que este personaje podría sobrevivir fácilmente si Nintendo lo abandonara a su suerte. Sonic – Mensajero ¿Para qué usar un fax o el correo electrónico, cuando tienes al erizo más rápido de la Tierra como tu mensajero personal? No sólo entregaría los documentos originales en su destino en cuestión de segundos, lo haría con una gran sonrisa y la imagen de tu empresa mejoraría de manera notable. Sin embargo, hay un elemento en contra de este personaje en cuestiones laborales: por alguna extraña razón, Sonic se ha mantenido con la tierna edad de quince años desde la salida de su primer juego en 1991, lo que hace ilegal su contratación en casi todos los países. Marcus Fenix – Leñador Con tantos músculos como un toro y el dominio de la sierra eléctrica, es fácil ver a Marcus Fenix talando árboles. Sería una tarea sencilla para este personaje si la comparamos con destripar un Locust; por lo menos los árboles no salpican sangre, entrañas y fragmentos de huesos mientras los cortas. Bayonetta - Estilista Aunque Bayonetta bien podría presentar actos de magia o algún extraño show de televisión japonés, su dominio de la cabellera la convierte en la estilista perfecta; no solamente puede crear extravagantes peinados, si cuenta con suficiente cantidad de cabello, es capaz de transformarlo en un ajustado traje o en un gigantesco monstruo, de ser necesario, y aunque es poco claro para qué podríamos usar esta habilidad, no sobra comentarla. Snake – Control de calidad en fábrica de cajas Tal vez pensemos que Snake podría convertirse en espía o en maestro de técnicas de combate, pero la verdad es que pocas personas han pasado tanto tiempo en el interior de una caja como este súper soldado, y eso lo convierte en un experto en cajas, una profesión que pocas personas en el mundo pueden presumir. Lara Croft - Maestra de historia Una vez que su edad haya avanzado, escalar montañas y explorar ruinas seguramente será una tarea demasiado difícil y agotadora para la hermosa Lara. Con el paso del tiempo, bien podría ser llamada señora Croft por sus estudiantes de arqueología, historia, mitología o incluso criptozoología, después de todo, es una de las pocas personas que ha enfrentado a un T. Rex y vive para contarlo. Las mujeres de Dead or Alive – Bailarinas Vamos, seguramente has fantaseado en algún momento con esta posibilidad, o mejor aún, tal vez has visto a estas mujeres en Dead or Alive Extreme 2. Ninguna de ellas necesitaría buscar demasiado para encontrar un trabajo bien remunerado; sus atributos, que incluyen talento para el baile y seducción, podría mantenerlas sin problema. Samus- Exterminadora de plagas Después de recorrer el universo cazando algunas de las criaturas más extrañas, no sería difícil para Samus exterminar a las plagas que atormentan a dueños de restaurantes y otros establecimientos. Podría aventurarse en los rincones más pequeños y oscuros de cualquier negocio debido a su flexibilidad; eso sin contar que, en caso de que las asquerosas criaturas llegaran a ser un Metroid, nuestra hermosa heroína se encargaría de la situación fácilmente. Como puedes ver, ninguno de estos personajes quedaría desamparado si su carrera como estrella de videojuegos finalizara; siempre podrían recurrir a los talentos que han adquirido a lo largo de su vida y en caso de que todo saliera mal, existe la opción de crear una reedición en alta definición de sus juegos.
La descomposición del artista romántico Rosana López Rodriguez Grupo de investigación de Literatura Argentina - CEICS Artículo publicado en El Aromo nº 57: "¿2012?", Nov./Dic. de 2010 Según cierta concepción del arte, cuanto más irracional sea el proceso compositivo, más valioso será. La lucidez, la reflexión y el orden estarían muy lejos de los verdaderos artistas. Y si además consumen sustancias que colaboran para que esa lucidez se mantenga lo más alejada posible, tanto mejor. Una última particularidad: el artista debe ser autorreferencial, debe mirarse el ombligo y representar aquello que le pasa a él, al que no le pasa nada porque está encerrado en su casa. Tres características que son una herencia del artista romántico, en particular, de su etapa decadente. El romanticismo tuvo su etapa revolucionaria, que coincidió con la de su clase. Las revoluciones burguesas se construyeron sobre la filosofía de la reivindicación del sujeto individual, libre e igual a los otros. Lo que cada uno de los sujetos pudiera expresar era tan válido y bueno como lo de los demás: esta afirmación tenía un valor político revolucionario contra el feudalismo, un orden estamental, fundado ideológicamente en la religión y el principio de autoriddad. Puesto en boca de los artistas románticos revolucionarios, su individualismo expresaba, en realidad, no una experiencia individual sino la de su clase, que en ese momento, en tanto se identificaba con el progreso humano, resultaba en un valor universal. Cuando la burguesía toma el poder, el individuo se “privatiza” y su experiencia se atomiza. Ahora, su ombligo no es el de una clase portadora de una potencia universal, sino el de una minoría social que persigue intereses estrechos. En la medida en que esos mezquinos intereses difícilmente puedan fundar un arte con pretención universal, a sus artistas sólo les quedaba el pasaje hacia otra clase. De quedarse, o se volvían inútiles y mezquinos o recuperaban esa pretensión universal por vías místicas. Esta es la decadencia del romanticismo. Ese misticismo podía ser puramente religioso o ferozmente individualista: mi ombligo es mi ombligo. Por esta vía, el mayor grado de descomposición, en tanto hasta para la burguesía resultaba impresentable, convertía al romántico en un “rebelde” y un “maldito”. Surge de allí el mito de que, como el descompuesto asusta a las viejas de la cuadra, debe ser un “demonio”. Sólo para quien participa de esta creencia infantil, Calamaro puede ser considerado un “revolucionario”. Qué decir de Pity Álvarez. La autorreferencialidad no es un valor artístico si no se expresa en valores colectivos. El segundo mito romántico es el de la falta de método. Anclado en la reivindicación del yo, se explica por la posición aristocrática que, bajo el romanticismo, adoptan los artistas e intelectuales. Ellos serían seres superiores, algo locos y extraños. Es el reverso de la situación a la que los somete la burguesía: después del proceso revolucionario, al no detentar una tarea que le interesara en forma inmediata, el artista queda librado al mercado, donde debe reivindicar su “mercancía”. Pero esta mercancía es particular, porque en sentido estricto no lo es. No producida en condiciones estándar, es decir, reproduciendo un valor “social”, la “mercancía” arte no tiene valor, aunque tenga, por supuesto, precio. De modo tal que no será remunerada según la ley del valor vigente, representando una productividad media, sino por su carácter “único”. Surge allí la idea del “genio”, que no puede explicar por qué le va bien en el mercado y por qué se le paga lo que se le paga. Como tampoco puede explicar lo contrario, por qué le va mal, surge la categoría de “genio incomprendido”. En ambos casos, no pudiendo referirse a un patrón productivo socialmente reconocible, la naturaleza propia de la mercancía “arte” se le aparece al artista como el fruto de algo súbito, espontáneo e inexplicable. Como si hubiera salido de su cabeza sin ninguna intervención suya, sin ningún método. Un repaso al “estilo” de los grandes artistas (un Beethoven, por ejemplo) o de los no tanto (un Dumas) mostraría un método riguroso, conseguido después de años de esfuerzo. Al reivindicarse la falta de método no sólo se reivindica un absurdo imposible, sino más, se desprecia la verdadera categoría que se esconde detrás del producto “arte”: trabajo. El último mito romántico (y que va ligado al de la locura o genialidad) es el de las adicciones (y también el del sufrimiento). Es un lugar común hoy considerar que el “consumo” es una ayudita invalorable a la hora de producir. De nuevo: un artista que vive su vida batallando al borde de la descomposición, negándose a caer, pero cayendo de todos modos, y que muere borracho en un callejón a los 30 años, no ha producido grandes obras de arte por causa de la bebida y las drogas, sino precisamente a pesar de ello. Las adicciones no solamente no son métodos compositivos de utilidad, sino que tampoco son capaces de convertir a un descompuesto en un militante revolucionario. En un contexto de descomposición social, esta apología de la drogadicción, es decir, de la descomposición personal, es un problema político serio. Esta reivindicación del irracionalismo es extraña a toda la tradición del socialismo científico, tanto en el arte como en la política. Para dejar comentarios al autor: Link Otros articulos relacionados: (click en imagen) WEBs Razón y Revolución CEICS Barrilete Libros