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Registrate y eliminá la publicidad! Ana Bárcena ante CNN Vocera de Cepal deja mal a CNN y confirma cifras de Chávez sobre disminución de la pobreza El presentador entrevistaba a Ana Bárcena, secretaria general del organismo de la ONU, y con algo de mala intención le preguntó si las cifras dadas por el Presidente Chávez en entrevista a la cadena eran reales. Bárcena no sólo confirmó que en Venezuela la pobreza disminuyó de 51% en 2002 a 28% en 2007, sino que instó a analizar los programas sociales del gobierno venezolano. La secretaria general para la Comisión Económica de América Latina y El Caribe (Cepal), Ana Bárcena, confirmó en una entrevista con CNN la información dada por el Presidente Hugo Chávez en ese mismo canal, indicando que el país tuvo un progreso “importantísimo” entre 2002 y 2007 en materias como disminución de desempleo y combate contra la pobreza. Cepal es el organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región. Sus labores se concentran en el campo de la investigación económica. La especialista, entrevistada por el presentador de CNN Luis Carlos Vélez, confirmó cifras favorables a Venezuela expresadas por el presidente Hugo Chávez a la periodista Patricia Janiot unos días atrás. “Los datos que yo le puedo corroborar son que la tasa de desempleo disminuyó de 11 a 7,4%, la tasa de pobreza (extrema) efectivamente fue de 25% al 8,5% hasta el 2007 (...) y la pobreza bajó de 51 a 28%”, respondió Bárcena al ser consultada por los datos brindados por el mandatario. “Yo creo que Venezuela ha puesto en marcha programas sociales que debemos evaluar. Nosotros en la Cepal tenemos mucho interés de participar en la evaluación de su programa de misiones. Él ha dado un apoyo muy grande al gasto social, actual mente es uno de los países que destina más gasto público a su gasto social: prácticamente 14 por ciento”. “Sí le puedo confirmar que hay indicadores muy positivos en el ámbito social”, dijo la vocera. Al ser consultada en la cadena de noticias sobre los efectos de la crisis mundial y la baja en el precio del petróleo mundial en la nación suramericana, Bárcena reconoció que “Venezuela podría enfrentar el tema”. Sobre la inflación en el país, la integrante de la Cepal reconoció su existencia pero manifestó que es una problemática “que está sufriendo correcciones en todo el mundo”. En esa ocasión, Chávez aseveró que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) destacó que Venezuela es el primer país del continente con el más alto desarrollo humano. El Presidente también recordó el reconocimiento de Cepal reconoció de que el pueblo venezolano es uno de los que menos desigualdades tiene, y brindó datos de la reducción de la pobreza. Fuente: Yvke-RadioMundial.com

La Prensa de Honduras borra la sangre de la foto del joven asesinado Isis Obed Murillo El diario "La Prensa" , medio de la derecha golpista, trucó la foto del joven asesinado Isis Obeb Murillo, para intentar enmascarar la represión a la que el gobierno de facto somete al pueblo hondureño, de acuerdo con el sitio web Honduras Resiste . “Sin importarles el dolor de familiares y amigos, sin importarles la indignación de un pueblo, el diario "La Prensa" manipuló las fotos donde se ve mal herido a Isis Obed Murillo, fallecido el domingo por arteros disparos del ejército”, dice el sitio web . El diario en Internet propone que “los dueños y directiva de ese medio deberán ser presentados a la justicia por violar descaradamente todo principio ético de la información, y más aun por violar normas de conducta que son básicas en la vida entre humanos”. Cita : Doble página completa donde sale la imagen: Detalle de la página de "La Prensa" donde se ve el grupo de fotos publicadas: Detalle del grupo de fotos, donde ya se aprecia la foto manipulada macabramente: Fotografía original: Como se puede ver, se ha eliminado la sangre, tanto la que mana de la cabeza del joven, como la que tiene en su ropa. FUENTE
El templo atómico de Dimona Es irónico que Shimon Peres, que se enorgullece de su decisiva participación en el desarrollo de la capacidad atómica israelí, ahora le pida al mundo que sea misericordioso con su país y haga desaparecer el peligro atómico iraní. Por Yitzhak Laor Ahora, que nuevamente nos prometen guerra pues “les conviene a los norteamericanos”, vale la pena recordar que el 12 de julio de 1966 sesenta científicos e intelectuales israelíes firmaron una solicitada en el Diario Haaretz titulada “Por la no proliferación de armas nucleares en la región”. Según fuentes externas, todo ello un año antes de que comience a funcionar el reactor atómico de Dimona. Sin referirse a información específica, estos firmantes exigían “aplicar una política internacional con el objetivo de evitar la proliferación de armamento nuclear en el Medio Oriente” y agregaron con mucha razón: “Si las armas nucleares llegan a manos de una de las partes en conflicto de la región, también lo conseguirá la otra”. Entre los firmantes de esta solicitada se encontraban científicos del Technion, del Instituto Waizman y de la Universidad Hebrea de Jerusalén. También firmaron intelectuales como el historiador Yehuda Magnes, Yaakov Talmon, el filósofo Yohoshua Bar Hilel, el famoso filósofo Yeshaiau Leibovich y otros. Y el poeta Abba Kovner. La capacidad “de la otra parte” de conseguir armas nucleares, motivo central de la solicitada, era para nuestros líderes una cuestión imposible. En ese momento todos estábamos obsesionados con la agotadora cantinela de la "mente judía", que daba por sobreentendido el desden y desprecio que sentíamos por “los nativos”, a los que considerábamos incapaces de producir nada por sí mismos. A tal punto se expresaba esa visión claramente colonialista de los líderes de los programas nucleares israelíes. Sin embargo, la profecía de los científicos e intelectuales comenzó a concretarse ya en el año 1981, en el Irak de Saddam Hussein. Entonces la subestimación cambió por algo distinto. Si la supremacía israelí no es una cuestión natural, hay que ayudar a la naturaleza. Al repertorio de “casus belli” de Israel se incorporó otro motivo de guerra. Repentinamente, el argumento de que “ellos no son capaces de producir armas atómicas” se convirtió en un desafió ideológico y militar: “No les permitiremos producir armas atómicas”. También en esta oportunidad el establishment de seguridad de Israel, gran creador de conciencia, estaba compenetrado de esa profunda subestimación de la capacidad de “los nativos”. Hay algo irónico en el llamativo lamento del premio Nobel de la Paz Shimon Peres respecto de los programas nucleares de Irán. Quien se enorgullece de su decisiva participación en la preparación de la alternativa atómica, quien representó el mito de que “el reactor atómico nos liberará de toda dependencia internacional”, ahora tira de las solapas de los grandes del mundo: sean justos y misericordiosos con nosotros y hagan desaparecer el peligro atómico iraní. Nunca se vio a la luz de todo el mundo la independencia de decidir y actuar de Israel tan limitada. Muchas palabras se escucharon desde aquella solicitada, muchos borrones de la censura, mucha palabrería y arrogancia, y sobre todo mitología. Esa es la fuerza de “la realidad”. Lo que esté en discusión en el momento de su creación se convierte en sagrado. Es tanta la fuerza del Estado que convierte sus sitios secretos de Dimona y Nes Ziona en lugares santos (y lugares de trabajo de departamentos enteros de universidades). Ahora, que el pánico respecto de Irán se renueva, vale la pena prestar atención a otro asunto. Antes de que Israel dispusira de la opción nuclear, nadie pensaba en la posibilidad de estar frente a una nueva Shoa, justamente por no tener esa opción. Desde que dispone de armamento nuclear, según fuentes externas, ese peligro se convirtió en el motivo central de la existencia. Por supuesto que el mito lo creó Israel y no hay quién lo discuta. El debate público por un Medio Oriente libre de armas nucleares no es parte de la agenda israelí. He aquí otro logro del Israel acantonado y blindado. Quien compare los sueldos de los profesores firmantes de aquella solicitada a los sueldos de lo que hoy se denomina “profesores catedráticos”, se percatará que el Estado no solo construyó templos con la ayuda de científicos de los institutos de altos estudios. El Estado también hizo un excelente negocio con otros intelectuales de esas instituciones. Y por un alto precio el Estado compró el silencio permanente de “los intelectuales”. Fuente: Argentina.co.il Fuente Original: Haaretz.com
CONTROVERTIDO PROYECTO DE LEY SOBRE “LIBERTAD RELIGIOSA” PRESENTADO POR LA DIPUTADA CYNTHIA HOTTON Marche preso por lengua larga y sacrilegio En uno de sus puntos más polémicos, el proyecto de ley que impulsa la diputada evangélica establece penas de prisión de seis meses a dos años por criticar a un religioso. Una definición que se presta a interpretaciones riesgosas. Criticar a un religioso se convertirá en un delito con pena de prisión de seis meses a dos años, si prospera un proyecto de ley de libertad religiosa que impulsa la diputada evangélica, cercana al vicepresidente Julio Cobos, Cynthia Hotton. Ese es el punto más controvertido de la iniciativa que empezó a tratarse a comienzos de agosto en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara baja. El proyecto responde a una antigua reivindicación de las iglesias evangélicas, que reclaman la creación de una personería jurídica especial –de objeto religioso– que les dé un status diferente al de una sociedad de fomento o un club deportivo, como ocurre en la actualidad. Pero además le atribuye al Estado la discutible potestad de definir cuál práctica es religiosa y cuál no lo es. Al status jurídico privilegiado de la Iglesia Católica, definido en la Constitución Nacional, no lo toca. Y no incluye el derecho a no profesar religión alguna. En realidad, el proyecto retoma un texto cuya discusión y consenso promovió en 2001, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, el entonces secretario de Culto, Norberto Padilla, con el objeto de reemplazar la Ley 21.745 reglamentada por la última dictadura militar. La desintegración de la gestión de la Alianza sepultó aquella iniciativa. La diputada Hotton le introdujo algunas modificaciones y se lo atribuyó como propio, aunque buscó el apoyo de referentes de distintas fuerzas para que no quedara rotulado como un proyecto del PRO. Así firmaron la iniciativa Rubén Sciutto y Antonio Morante, del Frente para la Victoria; Juan Carlos Moran y Fernando Iglesias, de la Coalición Cívica; Federico Pinedo, de PRO; Daniel Katz, de Consenso Federal; y Luciano Fabris y el fallecido José Ignacio García Hamilton, de la UCR. El proyecto responde a los intereses de los grupos religiosos. Fue presentado en diciembre de 2008 y a comienzos de agosto se incorporó al temario de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, que encabeza el kirchnerista sanjuanino Eduardo Ruperto Godoy. Hotton pretende capitalizar la sanción de esta polémica ley al interior del campo religioso, principalmente entre los grupos evangélicos, de donde paradójicamente –o no– busca acrecentar su capital político. Los grupos evangélicos se convirtieron en las últimas décadas en la primera minoría religiosa: representan el 9 por ciento de la población, según la Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina, realizada en el país en 2008 a través de un trabajo articulado entre cuatro universidades nacionales y coordinado por el Conicet. En marzo, Hotton se desprendió de la bancada del PRO y formó un bloque unipersonal, que lleva el nombre de su agrupación político-religiosa: Valores Para Mi País (VPMP). De todas formas sigue formando parte del interbloque Propuesta Federal, que encabezan Federico Pinedo y Francisco de Narváez. Hotton dice que su proyecto tiene el visto bueno del cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, y que cuenta con el respaldo de la Alianza Cristiana Evangélica de la República Argentina (Aciera), que nuclea a la mayor cantidad de iglesias evangélicas, las que más han crecido en los últimos años (pentecostales, baptistas, Asamblea de Dios), con excepción de las históricas; de parte de la comunidad judía (tiene buena afinidad con el rabino Sergio Bergman) y de la Iglesia Ortodoxa Rusa, entre otras. Sin embargo, le negaron su apoyo desde la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), que reúne a luteranos y metodistas, porque consideran que Hotton se está atribuyendo un proyecto que no es suyo. El pastor Juan Shwint, de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (integrante de FAIE), consideró –en diálogo con este diario– que una ley de libertad religiosa, como la que impulsa la diputada, no es necesaria, ya que existe una ley antidiscriminatoria y desde el Inadi se trabaja para defender la libertad de conciencia. Académicos consultados por Página/12 coincidieron en que se trata de una iniciativa superflua e inútil. En ese sentido, el doctor en Sociología e investigador del Conicet Juan Esquivel recordó que los resguardos jurídicos a la libertad religiosa en la Argentina son de larga data. Sus orígenes, precisó, se remontan a 1825, cuando un tratado firmado con Gran Bretaña garantizó a los ingleses el libro ejercicio de su culto. “El Congreso Constituyente de 1953, dispuesto a facilitar la radicación de contingentes inmigratorios de múltiples países europeos, portadores de culturas, religiones y lenguas diversas, contempló la libertad de culto en el artículo 14º de la Carta Magna. Desde entonces, la normativa, ratificada en la reforma de 1994, protege el derecho de profesar libremente el culto. Complementariamente, nuestro país es signatario de diversos tratados internacionales que gozan de status constitucional y que hacen referencia a la libertad de conciencia, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, detalló Esquivel. El artículo más polémico del proyecto es el 31, que incorpora un nuevo capítulo al Código Penal bajo el título de “Delitos contra la libertad religiosa y de conciencia”. Entre los distintos tipos penales que crea, el más grave es el que prevé prisión de seis meses a dos años para quien “agrediere de hecho o de palabra a un ministro de una confesión religiosa reconocida en ocasión del ejercicio de actos propios de su ministerio o por el hecho de serlo”. “Aquí está el problema que pueda dar lugar a riesgosas interpretaciones”, advirtió el abogado penalista Ciro Annicchiarico. Respecto de la “agresión de hecho” es redundante considerando a la ley vigente: cualquier agresión física, a cualquier persona por el hecho de serlo, ya está prevista en la ley penal, señaló Annicchiarico. “El problema está en la parte que expresa: ‘agrediere de palabra’. Si en tal caso por agresión se entiende algún supuesto de ‘injuria o calumnia’, conforme a los artículos 109 y 110 del Código Penal, aunque se trate de disposiciones discutidas respecto de las cuales muchos penalistas abrogamos por su derogación, por obsoletas y condicionantes de la libertad de expresión, cabría decir lo mismo: no haría falta incluir otra disposición más. Ahora bien, si por ‘agresión de palabra’ a alguien, desaprensiva o intencionalmente se le ocurriera entender ‘crítica’, ‘cuestionamiento’, ‘manifestación de opinión adversa’, aun cuando fuere efectuada de manera vehemente, entonces sí estaríamos mal. Este proyecto en ese aspecto parece invadir peligrosa y en tal caso inconstitucionalmente el lugar del derecho al debate y a la crítica de ideas”, alertó Annicchiarico. “Es el más peligroso de todos los artículos. Parece haber sido pensado expresamente para acallar las críticas a los personajes nefastos de la Iglesia Católica como (Julio César) Grassi y (Christian) Von Wernich”, señaló Cristina Ferreyra, de la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Argatea), en referencia al sacerdote condenado a 15 años de prisión por abuso sexual de menores y al ex capellán de la Policía Bonaerense sentenciado a prisión perpetua por la comisión de delitos de lesa humanidad. El proyecto que promueve Hotton crea el Registro Nacional de Confesiones Religiosas, dentro de la Cancillería, ante el cual podrán tramitar su inscripción “las iglesias, comunidades y confesiones religiosas” que desarrollen sus actividades dentro del territorio argentino. Así podrán obtener una personería jurídica de “objeto religioso”, que les permitirá acceder, entre otros beneficios, a exenciones impositivas. Su inscripción quedará supeditada al cumplimiento de una serie de requisitos. En este punto, Esquivel advierte sobre otro aspecto polémico de la propuesta legislativa: “Le otorga al Estado la discutible atribución de definir cuál práctica es religiosa y cuál no lo es. En realidad, al poder político le compete tutelar por el derecho a la libertad de conciencia y de religión indicado en la Constitución Nacional, pero no es de su competencia definir qué es una religión”, señaló Esquivel. Para el investigador, las asignaturas pendientes en materia de legislación religiosa pasan por introducir reformas que promuevan una mayor igualdad entre los cultos y por la derogación lisa y llana de la Ley 21.745 que impone, como condición previa de actuación en el país a todas las iglesias y comunidades religiosas distintas de la Iglesia Católica Apostólica Romana, la inscripción y el reconocimiento por parte del Estado nacional. “México y Brasil son dos ejemplos cercanos en los que no hay ley de libertad religiosa y, sin embargo, sus instituciones e individuos gozan de la más amplia libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, concluyó. Fuente: Pagina/12.com
Evo y Obama Por Fidel Castro Si a Obama se le otorgó el premio por ganar las elecciones en una sociedad racista, a pesar de ser afroamericano, Evo lo merece por ganarlas en su país, a pesar de ser indígena, y cumplir además lo prometido. Por primera vez en ambos países uno y otro de su etnia alcanza la presidencia. En más de una ocasión advertí que Obama era un hombre inteligente, educado en un sistema social y político en el cual cree. Aspira a extender los servicios de salud a casi 50 millones de norteamericanos, a sacar la economía de la profunda crisis que padece y a mejorar la imagen de Estados Unidos, deteriorada por las guerras genocidas y las torturas. No concibe ni desea ni puede cambiar el sistema político y económico de su país. Las opiniones sobre el otorgamiento de este premio han estado muy divididas. Muchos parten de conceptos éticos o reflejan contradicciones evidentes en la sorpresiva decisión. Habrían preferido ese premio como fruto de una tarea realizada. No siempre el Premio Nobel de la Paz se entregó a personas merecedoras de esa distinción. A veces lo han recibido personas resentidas, autosuficientes, o peor aún. Pero nadie ha mencionado en cambio el nombre de Evo. Es obvio que por primera vez en la historia de Bolivia, un indio aymara de pura cepa ejerce la presidencia de ese Estado. Los oligarcas fratricidas y pro imperialistas de los Estados vecinos, a pesar de los vínculos comunes de sangre y cultura, le arrebataron a Bolivia 1.247.284 kilómetros cuadrados, más de la mitad de la superficie. Es conocido que a lo largo de los siglos, el oro, la plata y otros recursos de Bolivia eran extraídos por los privilegiados dueños de su economía. Enormes yacimientos de cobre, los mayores del mundo, y otros minerales les habían sido arrebatados después de la independencia en una de las guerras promovidas por los imperialistas británicos y yanquis. A pesar de eso, Bolivia cuenta con importantes yacimientos de gas y petróleo y posee además las mayores reservas conocidas de litio, mineral de gran necesidad en nuestra época para el almacenamiento y uso de la energía. Sería largo sintetizar en unas hojas su rica historia. Solo diré que Evo fue capaz de vencer las terribles y calumniosas campañas del imperialismo, sus golpes de Estado e injerencia en los asuntos internos, defender la soberanía de Bolivia y el derecho de su pueblo milenario al respeto de sus costumbres. “Coca no es cocaína”, le espetó al más grande productor de marihuana y el mayor consumidor de drogas en el mundo, cuyo mercado ha sostenido al crimen organizado que cuesta miles de vidas al año en México. Dos de los países donde están las tropas yanquis y sus bases militares son los más grandes productores de drogas del planeta. En la trampa mortal del comercio de drogas no caen Bolivia, Venezuela y Ecuador, países revolucionarios que, igual que Cuba, son miembros del ALBA, saben lo que pueden y deben hacer para llevar la salud, la educación y el bienestar a sus pueblos. No necesitan tropas extranjeras para combatir el narcotráfico. Bolivia lleva adelante un programa de sueño bajo la dirección de un presidente aymara que cuenta con el apoyo de su pueblo. El 6 de diciembre habrá elecciones. Con seguridad el apoyo del pueblo a su presidente se incrementará. Nada ha podido detener su creciente prestigio y popularidad. ¿Por qué no se le otorga el Premio Nobel de la Paz? Comprendo su gran desventaja: no se trata de un presidente de Estados Unidos. Fidel Castro Fuente: Pagina/12.com . dijo: Evo bachiller, la unica vez segun él que uso corbata. Evo en el servicio militar. Evo con su familia, es el más sonriente hacia la derecha. Ya le gustaba el futbol Evo en su pueblo Orinoca. Evo con su familia, antes de migrar al Chapare. Evo músico. Tocaba la trompeta. Junto a su abuelita. Evo en el Chapare. Donde tenia una plantación de naranja, pomelo, papaya, platano y coca. Evo en el Chapare levantandose como dirigente de los cocaleros. Evo en la carcel y torturado. Evo en marchas hacia la sede de gobierno. Recibiendo una patada. Evo diputado, luego sería expulsado, pero eso solo le serviría para tomar un impulso mayor hacia arriba. Preparandose para las elecciones presidenciales.
Registrate y eliminá la publicidad! Palestina: la tortura «Israel es el único país del mundo que ha legalizado el uso de la tortura» (Btselem, Centro de información israelí para los derechos humanos) La tortura: los hechos Desde que empezó la ocupación en 1967, más de 650.000 palestinos han sido detenidos por Israel. Casi el 95% de ellos han sido sometidos a algún tipo de tortura o trato cruel, inhumano o degradante. Desde 1967, Israel ha empleado unas "105 técnicas de tortura" documentadas. Por lo menos 66 palestinos han sido torturados hasta la muerte. Hasta hoy no se ha incriminado ni condenado a ningún funcionario israelí por crímenes relacionados con la tortura. Israel justifica la tortura al designar la relación con los Territorios Palestinos como de «circunstancias excepcionales», lo que implica una violación directa de la Convención Contra la Tortura de 1984, ratificada por Israel en 1991. El artículo 2 (2) establece que «ningún tipo de circunstancia excepcional se puede invocar como justificación de la tortura». El derecho de todas las personas a no ser sometidas a tortura o trato cruel, inhumano o degradante, es uno de los pocos derechos humanos que es considerado absoluto. Está prohibido contrarrestar este derecho contra otros derechos y valores y suspender o restringir el mismo bajo cualquier circunstancia. Métodos de tortura Frecuentemente a los detenidos se les «ablanda» antes de que empiece el interrogatorio. Cualquier examen de una tortura deberá considerar, por consiguiente, el impacto acumulativo de las condiciones impuestas desde que la persona es detenida. Los métodos de trato ilegal incluyen: * - Aislamiento, incluida la prohibición de las reuniones con abogados y familiares, para exacerbar el sentimiento de debilidad. * - Confinamiento en celdas carentes de luz diurna y sin elementos para pasar el tiempo, para inducir la falta sensorial. * - Debilitamiento corporal impidiendo la actividad física, alterando el sueño y una provisión de alimentos inadecuada. * - Agredir con puñetazos en la postura del «shabah», es decir, con ataduras dolorosas de las manos y pies del prisionero a una silla. * - Intimidación, insultos y humillaciones mediante amenazas, registros, obligación de desnudarse, gritos y escupitajos. Los detenidos también está sujetos a violencias físicas directas, tales como: * - Golpes secos; * - Fuertes ataduras en las manos; * - Sacudidas violentas; * - Retorcimiento brusco de la cabeza; * - Permanecer en cuclillas en la posición de «la rana» (obligando al detenido a acuclillarse de puntillas durante prolongados períodos); * - La postura de «la banana» (arqueando la espalda del detenido mientras está sentado en una silla sin respaldo con las manos y los pies atados). En la posición de «la banana» se mantiene al detenido con la espalda doblada en arco durante largos períodos de tiempo. La tortura y las leyes israelíes En 1987, el gobierno israelí estableció una comisión dirigida por el ex presidente del Tribunal Supremo, Moshe Landau, para investigar los métodos de interrogación que utilizaban los Servicios generales de seguridad. La Comisión Landau concluyó que en casos en los que es necesario obtener información para salvar vidas, el interrogador está facultado para aplicar «un grado moderado de presión física». Sin embargo, esta directiva que aceptaba la presión física –que contradice directamente el artículo 2 (2) de la Convención Contra la Tortura- todavía permanece sin revelar. En 1996, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH-ONU) presentó sus observaciones concluyentes al primer informe de Israel con respecto al Convenio Internacional. La Comisión afirmó que «...los métodos de interrogatorio que han descrito las organizaciones no gubernamentales... no fueron desmentidos ni confirmados por Israel. La Comisión debe, por consiguiente, asumir que son exactos». Según el "Derecho Internacional", las declaraciones conseguidas bajo tortura no se pueden presentar como pruebas en ningún proceso judicial. Sin embargo, bajo las leyes israelíes, la información conseguida de los detenidos por cualquier medio, se puede utilizar libremente en los juicios, excepto como confesión. En 1999, el Tribunal Supremo Israelí establecía que «si se considera que los medios de presión, sean los que sean, en realidad no influyen en el interrogatorio... no se podrá decir que la confesión ha sido el resultado del uso de medios inapropiados». El pretexto de las «bombas de relojería» En 1999 el Tribunal Supremo Israelí aseguraba que los funcionarios de la seguridad no tienen autoridad legal para usar en los interrogatorios medidas físicas que no sean «razonables y justas». Sin embargo, el Tribunal dictaminó que los interrogadores que empleen una «presión física» prohibida pueden evitar la responsabilidad criminal si a continuación se demuestra que actuaban «en circunstancias apropiadas». Al afirmar que «la necesidad de defensa probablemente surge» en el caso de las «bombas de relojería» aun cuando el peligro no es inmediato, el Tribunal Supremo no ha podido aclarar cuáles son esas «circunstancias apropiadas». De esta manera cualquier palestino puede ser contemplado como una «pista» que lleva a conseguir información vital para impedir un ataque en un futuro cercano. La tortura durante las Intifadas Durante la primera Intifada (1987-1993) las fuerzas de seguridad israelíes interrogaron aproximadamente a 23.000 palestinos. El Comité Público de Israel Contra la Tortura estima que casi todos ellos sufrieron alguna forma de tortura. Los métodos frecuentemente empleados contra los detenidos incluían: * - Atar a los detenidos en posturas dolorosas durante horas o días; * - Reclusión solitaria y confinamiento en pequeños y constreñidos cubículos; * - Palizas; * - Cubrir la cabeza del detenido con una bolsa; * - Sacudidas violentas; * - Privación de sueño y de comida; * - Exposición al frío y calor extremos; * - Abusos verbales y psicológicos; * - Abusos sexuales; * - Amenazas contra la vida de los detenidos o sus familiares; * - Falta de ropas adecuadas e higiene. Desde el estallido de la segunda Intifada, en septiembre de 2000, se incrementaron las violaciones y se volvieron más sistemáticas. La responsabilidad de investigar a los miembros de las fuerzas de seguridad sospechosos de crímenes, corresponde al Fiscal del Estado israelí. Desde el año 2000, la oficina del Fiscal del Estado ha recibido unas 500 denuncias. Hasta la fecha no se ha ordenado ni una sola investigación relacionada con la tortura. El uso de escudos humanos es tortura Durante la masacre del campo de refugiados de Yenín en 2002, los residentes fueron utilizados como «escudos humanos» por los soldados israelíes. A punta de pistola los obligaron a conducirlos hasta las casas y abrir las puertas de las viviendas en las que los soldados pensaban que podía haber trampas de explosivos. La utilización de escudos humanos es una violación del artículo 16 de la Convención Contra la Tortura. El Tribunal Supremo israelí prohibió esta práctica el 6 de Octubre de 2005. Los soldados israelíes han seguido utilizando escudos humanos. Jóvenes palestinos e incluso niños de 11 años fueron utilizados como escudos humanos durante una invasión militar israelí en Nablús en marzo del 2007. Mohammad Badwan, de 13 años, fue amarrado por los brazos a un jeep militar israelí en Biddo en Abril de 2004. Tortura y Derecho Internacional La Convención Contra la Tortura de 1984 define la tortura como «cualquier acto por el que un daño o sufrimiento grave, ya sea físico o mental, es inflingido intencionadamente a una persona para propósitos tales como obtener información o una confesión, castigándola, intimidándola o coaccionándola... cuando tal daño o sufrimiento es inflingido por un funcionario público». Israel es el único Estado miembro de la Convención que impide al Comité Contra la Tortura acceder libremente a sus prisiones. Bajo las leyes internacionales, Israel está obligado a emprender investigaciones y procesos judiciales por todas las denuncias de tortura. Si Israel no puede hacerlo, todos los demás estados están autorizados, y por supuesto obligados, bajo el principio jurisdicción universal, a arrestar a los delincuentes sospechosos cuando estén en su territorio y enjuiciarlos o extraditarlos. El Derecho Internacional no admite ninguna excepción a la prohibición de la tortura. 20-02-2008 Fuente: Palestine Monitor - Texto original (Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.) Tradicido por Tlaxcala red de traductores por la diversidad lingüística
Registrate y eliminá la publicidad! CONVERSACION CON EL RABINO DANIEL GOLDMAN La nueva derecha judía “Quieren formar parte de una clase social que jamás va a admitir al judío como parte de ella”, asegura el rabino Daniel Goldman al comentar el surgimiento de una corriente de judíos intelectuales, y no tanto, volcados hacia la derecha. Quiénes la conforman, qué objetivos tienen y qué desafíos le plantean al resto de la comunidad. Por Jorge Halperín Cuando el país se derrumbó, en diciembre de 2001, se abrió la caja de Pandora y, entre las dramáticas novedades, se supo que uno de cada cuatro judíos –una comunidad que siempre se vio como integrando la clase media argentina– estaba sumergido bajo la línea de pobreza. Las instituciones judías se movieron con rapidez para proveer redes de contención pero, según el rabino Daniel Goldman, algo del orden de la sensibilidad social ya se había quebrado: los “paisanos” que necesitaban ayuda ahora eran vistos como “beneficiarios”. Según Goldman, que es rabino de la comunidad "Bet-El" y que se reconoce heredero del rabino Marshall Meyer, a quien describe como un “teólogo de la liberación”, el menemismo fracturó profundamente a la sociedad argentina y también a los judíos. Así emergió una corriente de esa colectividad que aún conserva el estilo menemista, caracterizado por un cerrado individualismo, por las actitudes exhibicionistas y por la “triste e inútil” aspiración de ser aceptados por las clases tradicionales que, en verdad, los rechazan. –Hay un fenómeno que usted y yo comentamos en charlas informales y que se puede describir como la aparición de una corriente de judíos intelectuales y no intelectuales volcados a la derecha. ¿Se anima a caracterizarlos? –Lo primero que hay que pensar es que la comunidad judía siempre se caracterizó por ser un grupo ligado a ideas progresistas, humanistas, en su momento a las causas obreras. Una comunidad de cuentapropistas, profesionales liberales, pequeños comerciantes. Bueno, podría decir que este fenómeno de “reaccionarismo” no empieza con el menemismo y la corriente neoliberal de los ’90, pero se afianza con ellos y se caracteriza por haber olvidado el sentido de comunidad de ideas, la polémica, el carácter combativo, la autocrítica, la búsqueda intelectual y espiritual. Lo que vemos hoy es el reaccionarismo de esos sectores que quieren afianzarse como clase social aceptada por aquellos que jamás van a admitir al judío como parte de ella. Me refiero al estilo Jockey Club, y a algunos countries. Esta marca cultural, porque el menemismo fue primero que nada un estilo cultural, impregnó a la comunidad judía de una corriente de "frivolidad e insensibilidad social". Instaló, por ejemplo, un asistencialismo complaciente por sobre el sentido de la justicia social y de solidaridad crítica que siempre fue característico de la tradición judía. –¿Es un fenómeno reciente o uno podría encontrar a ese sector en otras épocas? –Siempre existieron esos sectores, pero antes el judío medio no aspiraba a llegar a ser “ellos”, ni pretendía ser reconocido por aquellas clases sociales exclusivas. Hoy sí, existen algunos sectores que desean formar parte de ese mundo del glamour. Compraron de manera banal todo aquello que les vendió la posmodernidad. –¿Cómo piensan? –Piensan en términos de individualismo, de salvación personal, de éxito económico, de competencia. Todo lo peor que nos legó ese período nefasto de los ’90 en nuestro país. Y, obviamente, desesperan por ser reconocidos socialmente. Hay un libro de Diego Melamed sobre los judíos y el menemismo que es muy elocuente al respecto. Creo que hay un sector minoritario pero influyente de la comunidad judía que supo adaptarse rápidamente a esta corriente, y en este sentido tomó lo peor de lo neoliberal: las prebendas, el aprovecharse de un poder que daba facilidades y el exhibicionismo, incluso en el acto de dar, porque lo liberal tiene la característica de desarrollar el sentido de la dádiva. No de la justicia social, sino de la dádiva. En la comunidad judía también se dio esta cosa de seducción económica, de la pizza con champagne, y hubo un vuelco de valores. Por ejemplo, se perdió el debate de ideas y creo que eso hasta ahora no pudo ser recuperado. El “alosemitismo” –¿Pudo haber influido también que Menem hizo algunas movidas seductoras hacia las instituciones de la comunidad, como el acercarse rápidamente a Israel y llevar los barquitos en la guerra del Golfo contra Irak? –A mí me gustaría separar las cosas. Israel es un Estado y tiene intereses de Estado. Por supuesto que Israel y la comunidad judía local mantienen un vínculo fuerte. En especial, el que se desarrolló en la comunidad judía argentina a partir de los años ’30 y ’40. –¿Pero usted no cree que muchos judíos, en lugar de razonar críticamente sobre Israel en términos de intereses de Estado, piensan que si uno es un buen judío tiene que aplaudir todo lo que hagan los gobiernos de Israel? –Me parece que ésta es una cuestión fuerte que hay en la comunidad judía, que también es necesario tenerla. Me refiero a que la comunidad judía está vinculada a la idea de Israel. Ahora, uno puede tener críticas a los distintos gobiernos del Estado de Israel. Pero muchas veces se aprovecha la crítica a las acciones puntuales de Israel en Líbano, muy atendibles, para llevarlas a la existencia misma del Estado de Israel. Y eso es lamentable. –Bueno, el judío no deja de ser el otro... –Precisamente, leí hace tiempo atrás un artículo del conocido sociólogo Zygmunt Bauman, que me parece que vale la pena mencionarlo. Cuando Bauman escribía de manera más “sólida”, utilizó en uno de sus artículos el término “alosemitismo”. “Allos”, que significa “otro”, consiste en la práctica de acotar a los judíos como pueblo completamente distinto de todos los demás. El alosemitismo es esencialmente neutro desde el punto de vista valorativo. Según Bauman no determina un odio o amor por los judíos, sino que contiene la esencia de ambos sentimientos, pero consigue que cualquiera de las dos sensaciones se manifieste en un grado intenso, extremo, radicalmente ambivalente, como encarnación y síntesis de la “otredad”. En este sentido, lo judío genera algo que no se amolda a la estructura del supuesto “mundo ordenado”. Desdibuja las fronteras que deberían mantenerse como sólidas y socava la naturaleza tranquilizadora, repetitiva, y predecible de la vida. Esto determina, en última instancia, que el judío moleste en algún lado. El judío, según Bauman, encarna la ambivalencia a todo orden y es el pilar de la ley de la contradicción y el tercero excluido. Es el orden en su sentido fascista el que me asusta, porque es la ambivalencia: el enemigo sin el cual el orden no puede vivir. Por eso me siento cómodo en el “desorden”. –¿A cuál ambivalencia se refiere? –Me refiero a la pretensión de que el judío sea asimilable en términos de sociedad con la intención de que abandone sus raíces y sus principios. Ahora, por otro lado, el abandono de las raíces y de sus principios sería una contradicción, porque el judío es “el otro” en la medida en que una sociedad siempre busca colocar a alguien o a un grupo en el papel del otro. Se necesita que sea el otro. Vista esta realidad, la actitud sana entre los judíos es aquella clásica del debate constante y permanente, y lo preocupante es que en este momento eso parezca haberse perdido. –Pensaba, repasando la historia de los judíos intelectuales, que en general adscribieron a cierta visión progresista. Y, en cierto momento, los progresistas se toparon con un peronismo que traía en su interior elementos nazis y fascistas. –Bueno, muchos judíos recién llegados o influidos por lo que sucedía en Europa se encuentran aquí con nacionalismos duros y algunos elementos nazis y fascistas en el peronismo. Pero yo no sé si en el resto de los partidos políticos –tal vez con la única excepción del partido socialista–, no sé si en el radicalismo y en otros partidos las cosas no eran similares al peronismo... Pregunté a algunos amigos míos de la UCR en su momento si ellos no encontraban antisemitismo. Y me dijeron que sí, que en algunos casos se notaba bastante el antisemitismo. Antisemitismos solapados –Sin embargo, el radicalismo ha tenido referentes judíos como Moisés Lebensohn, como los Stubrin... –Sí, sí, pero, inclusive, si uno raspa un poco más en la sociedad, me ocurrió de encontrar actitudes antisemitas hasta en ciertos organismos de derechos humanos. Por ejemplo, participando yo en uno de los organismos, en una oportunidad alguien me llama por un tema absolutamente doméstico: me dice que había comprado un plan Rombo de autos y que quería venderlo. Y le digo: “¿Por qué me llamás a mí?” Y me dice: “Bueno, vos sabés, los judíos se mueven en cosas comerciales, y por ahí se te ocurre algo” (risas). Que justamente esta persona, de la que yo jamás hubiera imaginado, una persona absolutamente involucrada en el tema de derechos humanos, un gran dirigente, me llamara con semejantes prejuicios me parecía muy duro... Esto como un ejemplo nimio, pero muchas veces hemos tenido expresiones de antisemitismo abierto en los dirigentes. –Si tuviera que caracterizar a esos sectores que hoy identifica como judíos de derecha, ¿cómo diría que piensan? –Yo tengo un amigo filósofo, muy querido, que se llama Ricardo Forster, y él me dice lo siguiente, de manera muy gráfica: todos viven en el mismo estilo de departamento. ¿Esto qué quiere decir? Todos realizan grupos de estudio en donde no entienden nada, en donde compran cultura –compran, no la disfrutan–, y se suma a esto esta cuestión de un avance muy fuerte del individualismo y el educar a sus hijos en el individualismo. Y cuando yo digo “educar a sus hijos en el individualismo”, si en los ’60 y ’70 era estudiar psicología y sociología, a partir de los ’90 fue el estudio de marketing. Ni siquiera el estudio de Ciencias Económicas, el estudio de marketing. –¿Usted asocia marketing a manipular las conductas para fines económicos? –Sí. Y me parece que en la comunidad judía el cimbronazo que produjo el 2001 y el 2002 también produjo una fragmentación, un corte más abrupto de clase. Es interesante observar cómo se adaptó, inclusive, el lenguaje extraño al léxico judío. Un judío que venía a pedir algo a una institución judía siempre hubiera sido considerado “nuestro amigo judío que está acá”. Y, de repente, el lenguaje empezó a designarlo como “beneficiario”. ¿Desde cuándo alguien es un “beneficiario” en la comunidad judía? Eso no existía. Nuestros abuelos, cuando llegaban acá, creaban cooperativas y compraban máquinas de coser, o le daban un trabajo a otro gringo que llegaba, que para ellos era simplemente un “paisano”. –Usted menciona diciembre de 2001, un momento terrible para la clase media y los sectores populares. Y se supo que un 25 por ciento de los judíos argentinos estaban bajo la línea de la pobreza... –Sí. Y creo que sigue habiendo un porcentaje significativo, lo que pasa es que hubo un reacomodamiento. Es decir, esa clase media no pudo recuperar culturalmente el espacio que tenía. Dejó una huella muy profunda, que hasta ahora continúa. –Si uno recuerda la vuelta de la democracia, los años de Alfonsín, en un momento dado se escuchaban voces acusando a “la sinagoga sindical”. O sea, había voces que se alzaban para criticarle al radicalismo de Alfonsín que había muchos judíos en el poder. ¿Qué pasó con los gobiernos que lo sucedieron? –Yo creo que hay judíos vinculados a ciertos sectores progresistas, y que este Gobierno supo de alguna manera captarlos, pero no en su calidad de judíos, sino de gente que milita en el progresismo. “El amigo judío que tiene plata” –Podríamos decir que hay en este Gobierno dos personajes judíos que representan distintos rasgos: Héctor Timerman y el empresario judío, amigo de Kirchner, Enrique Eskenazi. O sea, el intelectual “progre” y el burgués poderoso... –A Eskenazi no le conozco la veta o característica judía. Digamos, sé que es judío por el apellido, un apellido tradicional judío... Pero no es un hombre de las instituciones judías. –Sin embargo, para la sociedad es “el amigo judío de Kirchner” que compra YPF... –En este sentido, me parece que hay que ser sumamente cuidadoso al hablar de la sociedad y los judíos, en donde no tenemos que tener miedo de que el individuo en su calidad de competente ocupe el lugar que ocupe. Yo recuerdo que en los años ’70 la discusión que había en mi casa, cuando Gelbard fue ministro de Economía, era: ¿puede un judío ser ministro de Economía? ¿No tendría que haber consultado a las instituciones judías si era bueno o si no era bueno que asuma? Hoy día creo que hubo un avance en ese sentido, y ya no se pone en tela de juicio si es o no judío, si debe o no integrarse al poder. Pero, de todos modos, sigue habiendo algún tipo de prurito por parte de determinados sectores judíos y por parte de la sociedad en general de que determinados judíos ocupen determinados lugares. –Pero, al margen de eso, hay dos cuestiones de los Kirchner que provocan ambivalencia entre un sector de los judíos: una de ellas es la cercanía con Hugo Chávez, que a la vez apoya a Irán, enemigo del Estado judío. Esto provoca escozor en muchos sectores de la comunidad judía. En sentido contrario, cae bien cierta tenacidad que pone este Gobierno por lo menos por mantener en agenda el tema de la AMIA... –Creo que cualquier Gobierno tiene situaciones contradictorias, y que esas situaciones contradictorias, todo lo que se puede hacer es cambiarlas. A mí no me gusta el personaje Chávez, no es un personaje que me caiga simpático pero, por otro lado, no puede haber una exigencia a un Estado de que rompa relaciones con otro porque yo no le tengo simpatía. Me parece que éste es un punto importante. Y paralelamente creo que sí, hay una cuestión por parte del Estado de tratar de aclarar el caso AMIA, lo que se pueda del caso AMIA porque ya pasaron muchos años y hay pruebas que se volatilizaron. –¿Usted discute con los judíos de la derecha? –Desde luego. Pero, cuando yo digo que el "menemismo caló muy hondo", digo que hay determinados judíos a los que les gustaría estar en ciertos estratos altos, que me parece que es ahí donde se produce la cuestión. Como hay judíos que pretenden pertenecer a la Sociedad Rural. –Recuerdo una conversación privada muy reveladora con un poderoso empresario judío. El me advertía que debía ser muy prudente en el apoyo público a sectores progresistas porque, siendo directivo de una gran entidad rural, integrada por sectores muy tradicionales, por ser judío era obsesivamente vigilado, sobre todo en lo ideológico. Aun apoyando las ideas de Menem, la clase alta, a la que él le gustaba obviamente pertenecer, no lo terminaba de aceptar. –Yo creo que, en última instancia –y esto también es una cuestión histórica, como lo dice Bauman en otro artículo–, el judío siempre jugó un papel que él no lo define como de clase media, pero sí de intermediario. La clase alta siempre lo vio al judío como un lugar medio despectivo, y la clase baja lo vio al judío como el explotador. Entonces, no termina de encajar en ningún lado. Y en la Argentina se sigue dando esta cosa de los judíos como estrato de la clase media. Yo paso junto a obras en construcción y veo los carteles de tantos judíos que uno se debe imaginar que todos estos edificios son de los judíos, y que en esta ciudad viven muchos judíos. –A la vez sabemos que en algunos countries no quieren judíos. –Sí, sí, sí. Pero esto es interesante y la otra vez lo discutía con un amigo mío que se preguntaba indignado por qué no los dejan participar en esos countries. Y yo decía: “¿Y para qué quieren ir?”. Si saben que no los quieren, ¿cuál es la insistencia? Los medios sin términos medios –En la reciente elección que consagró a Cristina de Kirchner hubo un clima enrarecido de odio, como una reacción muy extrema y poco comprensible de algunos sectores contra un gobierno que no es más rechazable que los anteriores. ¿Usted lo advirtió? –Bueno, me parece que tiene que ver con una cosa típicamente argentina: que somos polarizables. –Pero fue algo muy visceral... –Me parece que los medios tuvieron que ver. Crearon un clima importante, exasperado, de que no hay libertad de prensa, de autoritarismo, de que todo es corrupto. La corrupción en la Argentina es un tema cultural que tampoco se cambia en 15 minutos, no se cambia por decreto. –¿También lo notó en la comunidad judía? –No. Hubo sentimientos contradictorios, porque se reconoce que no hubo gobierno que haya hecho por el caso AMIA lo que este Gobierno hizo. Inclusive en la condena de Kirchner a Irán en el ámbito de las Naciones Unidas, el haberle dedicado tantos minutos en el poco espacio que tenía, me parece que eso dice mucho. Pero, por otro lado, había una cuestión de bronca. Tal vez se debe a que Kirchner representa más a un sentido popular del peronismo de lo que representaba Menem. Y me parece que esto también es algo que nos deberíamos plantear, que también lo dice Reinhard Rein: que debemos terminar ya con esta historia del peronismo antisemita. Hubo sectores nacionalistas en el principio del peronismo que estuvieron vinculados, pero como también hubo otros sectores dentro de los diversos partidos, dentro de los nacionalismos y hasta de esos partidos políticamente correctos que nunca se jugaron en nada, y que tienen una veta fuertemente antisemita. Y hay sectores antisemitas desperdigados en vastos lugares de la cultura argentina. Pero también se advierten campañas. Por ejemplo, en 2007, especialmente antes de que Cristina viajara a Nueva York, hubo una fuerte campaña por parte de los medios para mostrar que acá hay antisemitismo. Daban a entender que el Gobierno no hace nada para parar esto. Yo diría lo siguiente: no hubo más antisemitismo que antes. Lo que hubo es un aumento por parte de los medios de la percepción del antisemitismo. Cuando Duhalde era gobernador de la provincia de Buenos Aires hubo muchísimas profanaciones a los cementerios y nadie lo acusaba de antisemita o de no hacer nada contra el antisemitismo. –Hablemos de lo religioso: en 2007 hubo movidas de críticas al Gobierno protagonizadas por líderes de la Iglesia Católica. Y también apareció algún referente religioso judío, como el rabino Bergman, alentando a la oposición. ¿Le parece que está bien? –Me parece que lo religioso siempre tiene que tener un sentido crítico. Lo que tenemos que pensar es en personas que en el ámbito público pueden imbuirse de valores éticos que tiene que tener la cosa pública y que pueden o no estar arraigadas dentro de las propias creencias. Razón por la cual yo creo que debemos ser críticos en ese sentido, de querer colocar a religiosos en ser funcionarios en lo público. Si el obispo Joaquín Piña ocupó el lugar que no ocuparon determinados personajes públicos es por error de la situación pública y error de los sectores religiosos que tampoco supieron formar a determinadas personas que ocupen un lugar ético importante. –¿Pero su idea es que no deberían estar allí? –No, no deberían ocupar ese lugar. Yo abogo fervientemente por el Estado laico, por la distinción entre Iglesia y Estado, sea cualquier Iglesia. Pero ahí los judíos no podemos jugar de la misma manera. Pensemos lo siguiente: lo judío no es un Iglesia. Lo judío es una comunidad, es una cultura, donde tampoco el rabino juega el papel del religioso; el rabino es un maestro y cumple una función pedagógica más que una función política y de dirigencia. –¿Le resulta incómodo que le pregunte cómo se lleva con el rabino Bergman? –No. Tengo un vínculo como con el resto de los colegas, exactamente igual. –¿Pero tiene más en común con él que con los ortodoxos? –A ver: pertenecemos al mismo grupo pero somos dos generaciones distintas de rabinos liberales. Yo me formé en el seminario de los ’70, y entonces había una cosa mucho más fuerte vinculada a cuestiones que pasaban en los ’70. Aquello que tenía que ver con los derechos humanos y la impronta del rabino Marshall Meyer, que en nuestra generación fue una figura muy fuerte. Los que fuimos alumnos del rabino Marshall Meyer seguimos elevando sus banderas. Ahora estoy escribiendo un artículo sobre la Teología de la Liberación, y se lo puede llamar al rabino Meyer un teólogo de la Liberación. Y yo reivindico esas cosas de la Teología de la Liberación. Corresponde a una época en que la comunidad debatía. Hoy lo hemos perdido. –Mi papá en los años ’60, ’70 era comerciante, no intelectual. Odiaba el peronismo y el comunismo. Siendo así, ¿por qué hablar ahora de una derecha como si fuera algo nuevo? –El judío no era de derecha en los términos que la definimos clásicamente porque la derecha en la generación de tu papá, en la época de la Segunda Guerra Mundial, estaba vinculada al fascismo y al nazismo, inclusive al franquismo también. Y para el judío, por lo que ocurrió con los judíos con el nazismo y con el fascismo, hablar de derecha en ese caso era hablar de fascismo y nazismo. El comunismo estaba vinculado, posteriormente, a un tema de stalinismo. Conocida fue la actitud que tuvo el stalinismo con los judíos, especialmente con intelectuales judíos a cuyo conjunto se lo mandó a matar. Pero, paralelamente a eso, existía un movimiento comunista judío muy fuerte. El ICUF que era un partido, podríamos decir la rama judía del partido comunista. El judío jamás se vinculó con la derecha, sino con sectores desde el centrismo para la izquierda. –Volviendo a esa nueva derecha judía, ¿le parece que acompaña un cambio de actividades de sectores de los judíos? ¿No es una expresión de que algo cambió en muchas actividades de sectores de la comunidad judía? –No. Hay un sector que estaba vinculado al comercio y que hoy tiene la inquietud de tener un business administration. Por fortuna, en el otro extremo cada día descubro muchos jóvenes judíos que están en la rama humanística y que incluso, tangencialmente, estudian temas judíos en la Universidad. Y cada vez son más. Sociólogos, psicólogos, estudiantes de Sociología, estudiantes de medios que quieren vincularse a la comunidad judía pero desde otro lugar, no desde el lugar que siempre se asignó a la estructura de la comunidad judía. En este sentido, creo que podemos pensar en un judaísmo bastante progresista. Me parece que los próximos años van a ser muy alentadores. Muchos pibes se me acercan, y con ellos estamos tratando de conformar un grupo de gente universitaria que sea crítica pero que no quiera ocupar lugares de poder. Eso sí me parece muy sano. Fuente: Página 12
Registrate y eliminá la publicidad! Homenaje a Manuel Marulanda James Petras Pedro Antonio Marín, más conocido como Manuel Marulanda Vélez y “Tirofijo”, era el líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue, sin duda alguna, el campesino revolucionario más grande de la historia del continente americano. Durante sesenta años organizó movimientos campesinos y comunidades rurales y, cuando todas las vías democráticas legales se le cerraron de forma brutal, creó el ejército guerrillero más poderoso de América Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban. En su época de mayor apogeo, entre 1999 y 2005, las FARC contaban con casi 20.000 combatientes, varios cientos de miles de campesinos activistas y cientos de unidades de milicias comunales y urbanas. Incluso hoy, a pesar del desplazamiento forzoso de tres millones de campesinos como resultado de las políticas de tierra quemada y las masacres del gobierno, las FARC tienen entre 10.000 y 15.000 guerrilleros en sus numerosos frentes distribuidos por todo el país. Lo que hace tan importantes los logros de Marulanda son sus habilidades organizativas, su agudeza estratégica y sus intransigentes posiciones programáticas, basadas en el apoyo a las exigencias populares. Más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda, tenía una compenetración sin par con los pobres de las zonas campesinas, los sin tierra, los cultivadores indigentes y los refugiados rurales durante tres generaciones. Tras empezar en 1964 con dos docenas de campesinos que habían huido de pueblos devastados por una ofensiva militar dirigida por USA, Marulanda construyó metódicamente un ejército guerrillero revolucionario sin contribuciones económicas o materiales extranjeras. Más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda fue un gran maestro político rural. Las extraordinarias dotes organizativas de Marulanda se fueron refinando a través de su íntima vinculación con el campesinado. Como había crecido en una familia de campesinos pobres, vivió entre ellos cultivando y organizándolos: hablaba su mismo lenguaje, se ocupaba de sus necesidades diarias más básicas y de sus esperanzas de futuro. De manera conceptual, pero también a través de la experiencia cotidiana,Marulanda realizó una serie de operaciones políticas y militares estratégicas basadas en su brillante conocimiento del terreno geográfico y humano. Desde 1964 hasta su muerte, Marulanda derrotó o eludió al menos siete importantes ofensivas militares financiadas con más de siete mil millones de dólares de ayuda militar usamericana, que incluía miles de “boinas verdes”, cuerpos especiales, mercenarios, más de 250.000 militares colombianos y 35.000 paramilitares integrados en escuadrones de la muerte. A diferencia de Cuba o Nicarangua, Marulanda construyó una base masiva organizada y entrenó una dirigencia en gran parte rural; declaró abiertamente su programa socialista y nunca recibió apoyo político o material de los denominados “capitalistas progresistas”. A diferencia de los corruptos y codiciosos gánsteres de Batista y Somoza, que saqueaban y se retiraban bajo presión, el ejército de Colombia era un formidable aparato represor, altamente entrenado y disciplinado, reforzado además por homicidas escuadrones de la muerte. A diferencia de otros muchos famosos guerrilleros “de afiche”, Marulanda fue un auténtico desconocido entre los elegantes editores izquierdistas de Londres, los nostálgicos sesentaiochistas parisinos y los socialistas eruditos de Nueva Cork. Marulanda pasó su tiempo exclusivamente en la “Colombia profunda”; prefería conversar y enseñar a los campesinos y enterarse de sus quejas a conceder entrevistas a periodistas occidentales ávidos de aventura. En lugar de escribir manifiestos grandilocuentes y adoptar poses fotogénicas prefería la pedagogía popular de los desheredados, estable y poco romántica pero sumamente eficaz. Marulanda viajó desde valles prácticamente inaccesibles a cordilleras, desde selvas a llanuras, siempre organizando, luchando... reclutando y entrenando a nuevos líderes. Evitó presentarse en los “foros de debate del mundo” o seguir la ruta de los turistas izquierdistas internacionales. Nunca visitó una capital extranjera y cuentan que jamás puso los pies en Bogotá, la capital de la nación. Pero tenía un amplio y profundo conocimiento de las exigencias de los afrocolombianos costeños; de los indiocolombianos de las montañas y la selva; de las ansias de tierra de millones de campesinos desplazados; de los nombres y direcciones de los terratenientes maltratadores que brutalizaban y violaban a los campesinos y a sus familiares. Durante las décadas de los sesenta, los setenta y los ochenta, numerosos movimientos guerrilleros se levantaron en armas, lucharon con mayor o menor capacidad y, luego, desaparecieron asesinados, derrotados (algunos incluso se convirtieron en colaboradores) o se integraron en los partos y repartos electorales. Poco numerosos, luchaban en nombre de inexistentes “ejércitos populares”; la mayoría eran intelectuales, más familiarizados con los discursos europeos que con la microhistoria, la cultura popular y las leyendas de los pueblos a los que trataban de organizar. Fueron aislados, rodeados y arrasados; dejaron quizá "una herencia bien publicitada de sacrificio ejemplar", pero no cambiaron nada sobre el terreno. Por el contrario, Marulanda encajó los mejores golpes de los presidentes contrainsurgentes de Washington y Bogotá y se los devolvió al cien por cien. Por cada pueblo arrasado, Marulanda reclutó a docenas de campesinos luchadores, enfurecidos y desamparados, y los entrenó con suma paciencia para que fuesen cuadros y comandantes. Más que cualquier ejército guerrillero, las FARC llegaron a ser un ejército de todo el pueblo: un tercio de los comandantes eran mujeres, más del setenta por ciento eran campesinos, si bien se les asociaron intelectuales y profesionales, que fueron entrenados por cuadros del movimiento. Marulanda fue un hombre venerado por su estilo de vida excepcionalmente sencillo: compartió la lluvia torrencial bajo cubiertas de plástico. Millones de campesinos lo respetaban profundamente, pero nunca practicó el culto a la personalidad: era demasiado irreverente y modesto, prefería delegar las tareas importantes a una dirigencia colectiva, con mucha autonomía regional y flexibilidad táctica. Aceptó un amplio abanico de opiniones sobre tácticas, incluso si discrepaba profundamente de ellas. A principios de los ochenta, muchos cuadros y líderes decidieron probar la vía electoral, firmaron un “acuerdo de paz” con el presidente colombiano, crearon un partido - La Unión Patriótica - e hicieron elegir a numerosos alcaldes y diputados. Incluso obtuvieron cuantiosos votos en las elecciones presidenciales. Marulanda no se opuso públicamente al acuerdo, pero no abandonó las armas ni “bajó desde las montañas a la ciudad”. Mucho más lúcido que los profesionales y los sindicalistas que se postulaban en las elecciones, Marulanda comprendía al carácter extremadamente autoritario y brutal de la oligarquía y sus políticos. Sabía que los gobernantes de Colombia no aceptarían nunca una reforma agraria justa sólo porque unos “pocos campesinos analfabetos los derrotasen en las urnas”. En 1987, más de 5.000 miembros de La Unión Patriótica habían sido asesinados por los escuadrones de la muerte de la oligarquía, entre ellos tres candidatos a la presidencia, una docena de congresistas y mujeres y alcaldes y concejales. Los supervivientes huyeron a la selva y se reincorporaron a la lucha armada o se marcharon al exilio. Marulanda era un maestro a la hora de romper los cercos y evitar las campañas de aniquilación, sobre todo las que diseñaron los mejores y más brillantes estrategas del centro de contrainsurgencia de los Cuerpos Especiales del US Fort Bragg y de la Escuela de las Américas. A finales de los noventa, las FARC habían ampliado su control a más de la mitad del país y bloqueaban autopistas y atacaban bases militares situadas a sólo 65 kilómetros de la capital. Muy debilitado, el entonces presidente Pastrana terminó por aceptar negociaciones serias de paz, en las que las FARC exigieron una zona desmilitarizada y un programa que incluía cambios estructurales básicos en el Estado, la economía y la sociedad. A diferencia de las guerrillas centroamericanas, que cambiaron las armas por cargos electorales, antes de deponer las suyas Marulanda insistió en la redistribución de la tierra, en el desmantelamiento de los escuadrones de la muerte y en la destitución de los generales colombianos implicados en las masacres, en una "economía mixta" basada en buena medida en la nacionalización de los sectores económicos estratégicos y en la financiación a gran escala de los campesinos para el desarrollo de cosechas alternativas a la coca. En Washington, el presidente Clinton asistía histérico a aquel espectáculo y se opuso a las negociaciones de paz, en especial al programa de reformas, así como a los debates públicos abiertos y a los foros de debate organizados por las FARC en la zona desmilitarizada, a los que asistía numerosa la sociedad civil colombiana. La aceptación por parte de Marulanda del debate democrático, la desmilitarización y los cambios estructurales desenmascara la mentira de los socialdemócratas occidentales y latinoamericanos y de los universitarios de centroizquierda, que lo acusaron de “militarista”. Washington trató de repetir el proceso de paz centroamericano engatusando a los jefes de FARC con la promesa de cargos electorales y privilegios a cambio de que vendiesen a los campesinos y a los colombianos pobres. Al mismo tiempo Clinton, con el apoyo de los dos partidos del Congreso, hizo aprobar un proyecto de ley de apropiación de dos mil millones de dólares para financiar el mayor y más sangriento programa de contrainsurgencia desde la guerra de Indochina, denominado “Plan Colombia”. El presidente Pastrana dio por terminado de forma abrupta el proceso de paz y envió soldados a la zona desmilitarizada para que capturasen a la cúpula de las FARC, pero cuando éstos llegaron, Marulanda y sus compañeros ya se habían ido de allí. Desde el 2002 hasta ahora, las FARC han alternado los ataques ofensivos y las retiradas defensivas, en especial desde finales de 2006. Con una financiación sin precedentes y un apoyo tecnológico ultramoderno de USA, el nuevo presidente Álvaro Uribe - socio de narcotraficantes y organizador de escuadrones de la muerte - adoptó una política de tierra quemada para ensañarse con el campo colombiano. Entre su elección en 2002 y su reelección en 2006, más de 15.000 campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y otros críticos fueron asesinados. Regiones enteras del campo fueron vaciadas: de la misma manera que en la Operación Phoenix usamericana en Vietnam, se contaminó la tierra de cultivo con herbicidas tóxicos. Más de 250.000 soldados y sus compinches paramilitares de los escuadrones de la muerte diezmaron amplias zonas del campo colombiano controladas por las FARC. Helicópteros proporcionados por Washington bombardearon la selva en misiones de búsqueda y destrucción (que no tenían nada que ver con la producción de coca o con el envío de cocaína a USA). Al destruir toda la oposición popular y las organizaciones campesinas y al desplazar a millones de colombianos, Uribe logró empujar a las FARC hacia regiones más remotas. Al igual que había hecho en el pasado, Marulanda asumió una estrategia de retirada táctica defensiva, abandonando territorio para proteger la capacidad de lucha de los guerrilleros en el futuro. A diferencia de otros movimientos guerrilleros, las FARC no recibieron ningún apoyo material del exterior: Fidel Castro repudió públicamente la lucha armada y buscó lazos diplomáticos y comerciales con gobiernos de centroizquierda e incluso mejores relaciones con el brutal Uribe. Después de 2001, la Casa Blanca de Bush etiquetó a las FARC de “organización terrorista”, presionando a Ecuador y Venezuela para que restringiesen los movimientos fronterizos de las FARC en busca de abastecimientos. El “centroderecha” de Colombia se dividió entre los que prestaban un “apoyo crítico” a la guerra total de Uribe contra las FARC y los que protestaban infructuosamente contra la represión. Es difícil imaginar que un movimiento guerrillero pueda sobrevivir frente a una financiación tan masiva de la contrainsurgencia, un cuarto de millón de soldados armados por el imperio, millones de desplazados de sus tierras y un presidente psicópata vinculado directamente con una cadena de 35.000 miembros de escuadrones de la muerte. Sin embargo, sereno y resuelto, Marulanda dirigió la retirada táctica; la idea de negociar una capitulación nunca se le pasó por la mente, ni a él ni a la cúpula de las FARC. Las FARC no tienen frontera contigua con un país que lo apoye, como Vietnam la tenía con China; tampoco goza, como Vietnam, del suministro de armas de la URSS ni del apoyo masivo internacional de los grupos occidentales de solidaridad, como los sadinistas. Vivimos en una época en la que apoyar a los movimientos campesinos de liberación nacional no está “de moda”; en la que reconocer que el genio de líderes campesinos revolucionarios que construyen y mantienen la auténtica masa de los ejércitos populares es tabú en los pretenciosos, locuaces e impotentes Foros Sociales Mundiales, cuyo “mundo” excluye regularmente a los campesinos militantes y para los que “social” significa el constante intercambio de mensajes electrónicos entre fundaciones financiadas por ONG. Es en este ambiente tan poco prometedor frente a las pírricas victorias de los presidentes de USA y Colombia donde podemos apreciar el genio político y la integridad personal de Manuel Marulanda, el más grande campesino revolucionario de América Latina. Su muerte no generará afiches o camisetas para estudiantes universitarios de clase media, pero vivirá eternamente en los corazones y las mentes de millones de campesinos de Colombia. Se le recordará siempre como “Tirofijo”, un ser de leyenda al que mataron una docena de veces y, a pesar de ello, regresó a los pueblos para compartir con los campesinos sus vidas sencillas. Tirofijo fue el único líder que era realmente “uno de ellos”, que durante medio siglo se enfrentó al aparato militar y mercenario yanqui y nunca fue capturado o derrotado. Los desafió a todos en sus mansiones, sus palacios presidenciales, sus bases militares, sus cámaras de tortura y sus burguesas salas de redacción. Murió de muerte natural, después de sesenta años de lucha, en los brazos de sus queridos compañeros campesinos. ¡Tirofijo, presente! Fuente: Tradicido por Tlaxcala red de traductores por la diversidad lingüística Cita James Petras: James Petras El sociólogo James Petras nació en Boston el 17 de enero de 1937, de padres griegos, originarios de la isla de Lesbos. Ha publicado más de sesenta libros de economía política y, en el terreno de la ficción, cuatro colecciones de cuentos.

Registrate y eliminá la publicidad! ¿No será que Israel no quiere la paz? Para el autor, la estrategia que constituye la columna vertebral de la política del Estado judío no persigue el fin de la ocupación ni la devolución de los territorios conquistados, sino que "quiere paz más territorios".La violencia es simple, pero no proporcionará seguridad a Israel. La fuerza militar bruta, desproporcionada, generadora de odio, frustración, humillación, acabará por colocar a Israel -y a buena parte de la comunidad internacional- en situación de máxima inseguridad.Edward Said -el más prestigioso intelectual palestino- escribió en 2002 que "la seguridad israelí es un animal de fábula, una especie de unicornio. Se la persigue sin alcanzarla jamás, pero constituye el objetivo eterno de cualquier acción futura". De ética y de sentido común y político conviene hablar. ¿Qué persigue Israel con acciones que arrasan una ciudad, masacran a civiles y a policías encargados de mantener la seguridad (aunque no sea la del unicornio) y, de paso, liquidan a dirigentes y militantes de Hamás?¿Por qué se arriesga a un recrudecimiento de la ira que, probablemente, impulsará a palestinos -incluidos el millón largo de "ciudadanos" de ese origen que viven dentro de Israel-,poblaciones árabes e islámicas y desde luego a Al Qaeda, a tomarse la justicia por su mano, esto es, a atentar contra intereses judíos y occidentales? Antes de proseguir, manifiesto que condeno que Hamás (un movimiento en cuya creación colaboró el Gobierno israelí con la intención de que dificultara los crecientes éxitos de la OLP de Arafat) lance cohetes artesanales contra las poblaciones limítrofes de Israel. Sin embargo, la muerte y destrucción sembradas en Gaza en estos días son infinitamente superiores a los daños causados en años por dichos proyectiles.La respuesta del Goliat judío, en palabras de Gideon Levy, antiguo asesor de Simon Peres, "excede toda proporción y traspasa todas las líneas de lo humano, de la ética, del derecho internacional y de la sabiduría". Es lícito preguntarse por qué el Gobierno israelí, que monopoliza la fuerza, no ha intentado agotar las vías negociadoras y diplomáticas antes de desencadenar lo contemplado en todas las televisiones. Sólo si hubiera fracasado ese camino, la opinión pública habría entendido una iniciativa militar gradual, proporcional, contra Hamás.Livni, ministra de Exteriores y candidata electoral por Kadima, afirmaba el 27 de diciembre que "Israel no atenderá llamadas a la tregua con Hamás porque es un grupo terrorista". ¿Acaso el Gobierno de Tel Aviv no desea el proceso de paz? Los hechos son tozudos. Ehud Olmert, sucesor de Ariel Sharon, ha proseguido, con otras formas, la misma política que su antecesor: implacable extensión de las colonias judías en los territorios ocupados (contra las resoluciones de Naciones Unidas, la Hoja de Ruta del famoso Cuarteto y contra el plan de Bush lanzado en Annapolis hace un año), ampliación del muro de la vergüenza que confisca más territorio en Cisjordania, y oposición a la devolución de Jerusalén Este. Se diría que Israel no quiere Estado palestino alguno, viable o no.Los sucesores de Sharon han continuado, por un lado, su peculiar "vía diplomática", esto es, no sentarse a una genuina mesa negociadora, exigir condiciones previas imposibles y no manifestar voluntad política alguna. Y por otro, con la matanza ocasionada en Gaza, se han adherido a la descarnada filosofía que Sharon expresó ante el Parlamento el 4-3-02: "Los palestinos deben sufrir mucho más hasta que sepan que no obtendrán nada mediante el terrorismo. Si no sienten que han sido vencidos, no podremos regresar a la mesa de negociaciones"."No obtendrán nada mediante el terrorismo". ¿Y qué hemos obtenido por otras vías? se preguntarán muchos palestinos, ahítos de comulgar con ruedas de molino, hartos de no divisar -porque no se les ofrece- ningún genuino horizonte político. Bien se encargó de remacharlo Dov Weisglass, hombre de confianza de Sharon y negociador con la Administración de Bush: "El significado de lo que hemos acordado con los norteamericanos es la congelación del proceso político. Y cuando se congela ese proceso, se impide el establecimiento de un Estado palestino y la discusión sobre los refugiados, las fronteras y Jerusalén. Todo el paquete conocido como Estado palestino ha sido eliminado de nuestra agenda indefinidamente". (Entrevistado por Haaretz, 8-10-04).¿Qué cestos se pueden fabricar con tales mimbres? Nada indica que el acuerdo Weisglass haya sido cancelado por la improductiva conferencia de Annapolis y todo señala que la devastada Gaza de estos días es una nueva, cruel y terrible operación de la marca Sharon: "Los palestinos deben sufrir mucho más".Si la estrategia Sharon/Weisglass constituye la columna vertebral de la política del Estado judío, la lógica lleva a establecer que no persigue el fin de la ocupación ni la devolución de los territorios conquistados, sino que -como editorializaba El País el 29 de diciembre- "quiere paz más territorios", cuando, como preconizan las resoluciones de Naciones Unidas (que Israel ignora), únicamente puede haber paz si se devuelven los territorios a sus legítimos dueños.De ser así, Goliat quedaría atrapado en una peligrosa e inconsecuente paradoja. La confirmación de la ocupación y la negativa a un Estado palestino implicarían, por una parte, la continuidad ad infinitum de la condición de ocupante y, por otra, el elevado crecimiento demográfico palestino acabaría amenazando el exclusivo carácter judío -tan querido por muchos- del Estado de Israel. Cierto es que hasta la fecha Tel Aviv ha despreciado e ignorado, como tantas otras cosas, el estatuto de ocupante contemplado por el derecho internacional, lo que ha hecho -como resalta el jurista israelí David Kretzmer- que lleve viviendo en una burbuja jurídica durante cuatro décadas de ocupación.Porque, de un lado, el Gobierno de los territorios ha estado basado en la fuerza y en los poderes de un comandante militar. Y, de otro, las autoridades ignoraban las restricciones que la Convención de Ginebra impone, en especial la prohibición de trasladar parte de la población ocupante (400.000 colonos al día de hoy) a los territorios ocupados, así como la ilegalidad que supone la confiscación de propiedad privada y la obligación de mantener la pública en calidad de fideicomiso.Que la línea Sharon/Weisglass fracase y el sentido común y político se imponga algún día depende en gran medida de la estrategia que adopte el nuevo presidente Obama. Un historiador judío, Avi Shlaim, clasifica a los presidentes norteamericanos en dos escuelas: la del "Israel, primero" y la que denomina escuela equilibrada. Dice que la mayoría han pertenecido a la primera, constituyendo Carter y Bush padre dos notables excepciones y siendo Bush hijo el más pro-israelí. Refiriéndose a Oriente Próximo, Shlaim sostiene que, de cara a un acuerdo viable, "un presidente norteamericano ha de ser equilibrado y no sólo lograr seguridad para Israel, sino también justicia para los palestinos". En esto consiste el reto de Obama. Esperemos que prestigie la escuela equilibrada.En el siglo X antes de Cristo, el gran Rey Salomón, hijo del Rey David, contribuyó a una de las primeras formulaciones de una paz internacional que la Biblia recoge: "Yavé dictará sus leyes a numerosos pueblos, que de sus espadas harán rejas de arado y de sus lanzas, hoces. No alzarán la espada gente contra gente ni se ejercitarán para la guerra". (Isaías, 2-4). A pesar de la loa y la fanfarria con que se le obsequia en Israel, no parece que hasta ahora Salomón haya gozado de excesivo predicamento a este respecto.Emilio Menéndez del Valle* Emilio Menéndez del Valle es embajador de España y eurodiputado socialistaFuente: www.psoe.esCita :"La Colonizacion Invisible"Fragmento del documental "Paz, Propaganda y la Tierra Prometida" - Ver Documental Completo (post)Cita :O DENUNCIAR...
30 años de vetos norteamericanos en la ONU Resoluciones Vetadas por EE.UU. Vetos de EE.UU. 1972 - 2002 Veto: La palabra veto procede del latín y significa literalmente prohíbo. Se utiliza para denotar que una determinada parte tiene el derecho a parar unilateralmente una determinada pieza de legislación. Un veto, por tanto, proporciona poder ilimitado para parar cambios, pero no para adoptarlos. En los Estados Unidos, el presidente tiene la capacidad de vetar la legislación que ha pasado por el Congreso, pero este derecho no es absoluto. Una mayoría cualificada de 2/3 de ambas cámaras puede aprobar una ley, incluso contra un veto presidencial; no obstante, si la ley propuesta tiene solamente mayoría simple, el veto del presidente es decisivo. En el Consejo de Seguridad de la ONU, los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido) tienen derecho a veto. Si alguno de estos países vota contra una propuesta, la misma queda rechazada, incluso aunque el resto de miembros haya votado a favor. 1972 Condenar Israel por los asesinatos de centenares de personas en incursiones aéreas en Siria y el Líbano. 1973 Reafirmar los derechos de los Palestinos y llama a Israel para retirarse de los territorios ocupados. 1976 Condenar a Israel por atacar civiles Libaneses. 1976 Condenar a Israel por construir asentamientos en los territorios ocupados. 1976 Llamar a la autodeterminación para los Palestinos. 1976 Reafirmar los derechos de los Palestinos. 1978 Urge a los miembros permanentes (EE.UU., URSS, Reino Unido, Francia, China) para asegurar las decisiones de los Naciones Unidas en el mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacional. 1978 Critica las condiciones de vida de los Palestinos. 1978 Condenar la violación de los Derechos Humanos en los territorios ocupados de palestina. 1978 llamar a los países desarrollados para aumentar la cantidad y calidad de ayuda al desarrollo a los países subdesarrollados. 1979 Llamar a poner fin a toda la colaboración militar y nuclear con el régimen del apartheid en Sudáfrica. 1979 Fortalecer el embargo de armas contra Sudáfrica. 1979 Ofrecer ayuda a todas las personas oprimidas de Sudáfrica y su movimiento de liberación. 1979 Mostrar preocupación por las negociaciones en desarme y cesación de la carrera armamentista. 1979 Llamar para permitir el retorno de todos los habitantes expulsados por Israel. 1979 Llamar a Israel a desistir de las violaciones de derechos humanos. 1979 Solicita run informe de las condiciones de vida de los Palestinos en los países árabes ocupados. 1979 Ofrecer asistencia al pueblo Palestino. 1979 Discutir la soberanía de los recursos nacionales en los territorios árabes ocupados. 1979 Llamar a la protección de las exportaciones de los países en desarrollo. 1979 Llamar a buscar aproximaciones alternativas dentro del sistema de los Naciones Unidas para mejorar el goce de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. 1979 Se opone a apoyar la intervención en los asuntos internos o externos de los estados. 1979 Llamar a una Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Mujer. 1979 Incluir a las mujeres Palestinas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer. 1979 Salvaguardar el derecho de los países en desarrollo en las negociaciones de comercio multinacional. 1980 Demandar a Israel para retornar a las personas desplazadas de sus hogares. 1980 Condenar la política israelita con respecto a las condiciones de vida del pueblo Palestino. 1980 Condenar las prácticas Israelitas de violaciones de los derechos humanas en los territorios ocupados. 3 resoluciones. 1980 Reafirmar el derecho de la autodeterminación para el pueblo Palestino. 1980 Ofrecer ayuda al oprimido pueblo de Sudáfrica y su movimiento de liberación nacional. 1980 Intentar establecer un Nuevo Orden Económico Internacional para promover el crecimiento de los países subdesarrollados y la cooperación económico internacional. 1980 Respaldar el Programa de Acción para la Segunda mitad de la Década de las Naciones Unidas para las Mujeres. 1980 Declaración de no usar armas nucleares contra los estados no-nucleares. 1980 Enfatizar que el desarrollo de las naciones e individuos es un derecho humano. 1980 Llamar para la cesación de todas las pruebas nucleares. 1980 Llamar para la implementació n de la Declaración en el Conceder la Independencia a los Países Coloniales y pueblos. 1981 Promuever los movimientos de cooperación en los países en vías de desarrollo. 1981 Reafirmar el derecho de cada estado para escoger su sistema económico y social de acuerdo con el deseo de su pueblo, sin interferencia externa en cualquier forma. 1981 Condenar las actividades de intereses económicos extranjeros en los territorios coloniales. 1981 Llamar a la cesación de todas las pruebas de armas nucleares. 1981 Llamar a la acción en apoyo de medidas para prevenir la guerra nuclear, frenar la carrera armamentista y promover el desarme. 1981 Insistir en las negociaciones para la prohibición de armas químicas y biológicas. 1981 Declarar que la educación, trabajo, cuidado de la salud, nutrición apropiada, desarrollo nacional, etc. son derechos humanos. 1981 Condenar a Sudáfrica por atacar estados vecinos, condena el apartheid y llama a endurecer las sanciones. 7 resoluciones. 1981 Condenar el intento de golpe por parte de Sudáfrica en las Seychelles. 1981 Condenar el trato de Israel a los Palestinos, las violación de los derechos humanos y el bombardeo de Irak. 18 resoluciones. 1982 Condenar la invasión israelita del Líbano. 6 resoluciones ( 1982 a 1983). 1982 Condenar el asesinato de 11 musulmanes en una capilla en Jerusalén por un soldado israelita. 1982 Llamado a Israel para retirarse de las Alturas del Golan ocupadas en 1967. 1982 Condenar el apartheid y llaman a la cesación de ayuda económica a Sudáfrica. 4 resoluciones. 1982 Llamar a establecer una Carta Mundial para la protección de la ecología. 1982 Establecer una conferencia de las Naciones Unidas con respecto a la propiedad estatal, archivos y deudas. 1982 Prohibiciones de pruebas nucleares y negociaciones y espacio exterior libre de armas nucleares. 3 resoluciones. 1982 Apoyar un nuevo orden mundial de información y de comunicaciones. 1982 Prohibición de armas químicas y armas bacteriológicas. 1982 Desarrollo de una ley internacional. 1982 Proteger contra productos dañinos para la salud y el ambiente. 1982 Declarar que la educación, trabajo, cuidado de salud, la nutrición apropiada, el desarrollo nacional, son derechos humanos. 1982 Proteger contra los productos dañinos para la salud y el ambiente. 1982 Desarrollo de fuentes de energía en países en desarrollo. 1983 Resoluciones sobre el apartheid, armas nucleares, economía y ley internacional. 15 resoluciones. 1984 Condenar apoyo de Sudáfrica en Namibia y otras políticas. 1984 Lllamar a la acción internacional para eliminar el apartheid. 1984 Condenar a Israel por ocupar y atacar Líbano del sur. 1984 Resoluciones sobre el apartheid, armas nucleares, economía y ley internacional. 18 resoluciones. 1985 Condenar a Israel por ocupar y atacar Líbano del sur. 1985 Condenar Israel por usar fuerza excesiva en los territorios ocupados. 1985 Resoluciones sobre cooperación, derechos humanos, comercio y desarrollo. 3 resoluciones. 1985 Medidas que deben ser tomadas contra Nazis, fascistas y actividades neo-fascistas. 1986 Llamado a todos los gobiernos (incluyendo a EE.UU.) para acatar la ley internacional. 1986 Imponer sanciones económicas y militares contra Sudáfrica. 1986 Condenar a Israel por sus acciones contra civiles Libaneses. 1986 Llamar a Israel para respetar los lugares santos musulmanes. 1986 Condenar a Israel por secuestrar un avión de transporte Libio. 1986 Resoluciones sobre la cooperación, seguridad, derechos humanos, comercio, medios de comunicación, medioambiente y desarrollo. 8 resoluciones. 1987 Llamar a Israel para cumplir la Convención de Ginebra en su trato a los Palestinos. 1987 Llamar a Israel para dejar de deportar Palestinos. 1987 Condenar a Israel por sus acciones en el Líbano. 2 resoluciones. 1987 Llamar a Israel para retirar sus fuerzas del Líbano. 1987 Cooperación entre las Naciones Unidas y la Liga de Estados árabes. 1987 Llamar para el cumplimiento en la Corte Internacional de Justicia acerca de las actividades militares y paramilitares contra Nicaragua y una llamada para acabar el embargo comercial contra Nicaragua. 2 resoluciones. 1987 Medidas para prevenir el terrorismo internacional, estudio de las causas políticas y económicas que subrayan el terrorismo, acuerda una conferencia para definir el terrorismo y diferenciarlo de la lucha de los pueblos por su liberación nacional. 1987 Resoluciones acerca del periodismo, deuda y comercio internacional. 3 resoluciones. 1987 Oposición a la figura de armas en el espacio. 1987 Oposición al desarrollo de nuevas armas de destrucción masiva. 1987 Oposición a las pruebas nucleares. 2 resoluciones. 1987 Propuesta para instaurar en el atlántico sur una "Zona de Paz." 1988 Condenar las prácticas israelitas contra los Palestinos en los territorios ocupados. 5 resoluciones (1988 y 1989). 1989 Condenar invasión de EE.UU. a Panamá. 1989 Condenar a las tropas de EE.UU. por saquear la residencia del embajador nicaragüense en Panamá. 1989 Condenar el apoyo de EE.UU. al ejército de la Contra en Nicaragua. 1989 Condenar el embargo ilegal de EE.UU. a Nicaragua. 1989 Se opone a la adquisición de territorio por la fuerza. 1989 Llamado para una resolución al conflicto árabe-israelita basado en resoluciones anteriores de la ONU. 1990 Enviar a tres observadores del Consejo de Seguridad a los territorios ocupados. 1995 Reafirma que los territorios de Jerusalén Oriental anexados por Israel es territorio ocupado. 1997 Llamadas a Israel para dejar de construir asentamientos en Jerusalén Oriental y otros territorios ocupados. 2 resoluciones. 1999 Llamadas a EE.UU. para acabar su embargo comercial contra Cuba. 8 resoluciones (1992 a 1999). 2001 Enviar monitores desarmados a la Franja Oriental y Gaza. 2001 Preparar la Corte criminal Internacional. 2002 Renovar la misión de paz en Bosnia Fuente: nodo50.org