Dancelot_Uzumaki
Usuario (Argentina)
Atención, spoilers a la vista. Si no has completado God of War II no te leas esta historia Escrito por Nememo/ Portada: Nememo. PERSONAJES: COD OF WAR (el Merluzo de la Guerra) (N. del A. En el videojuego se hace una broma con el parecido entre los nombres God of war, dios de la guerra, y Cod of war, el personaje vestido con el traje de pez, uno de los que se desbloquea al acabar la partida - y sin duda el más divertido- , al que aquí han llamado “merluzo de la guerra”) Tras derrotar a Ares, dios de la guerra original, el general espartano Kratos ocupa su lugar entre los dioses del Olimpo. Sin embargo, está resentido porque éstos no le concedieron lo que más deseaba: olvidar su pasado. Ciego de rabia se dedica a conquistar –y masacrar- una ciudad tras otra, resultando ser un dios de la guerra aún más sangriento que Ares. Esto obliga a los dioses a traicionarlo, despojándole de su condición divina, en un intento de acabar con él, si bien Zeus parece tener sus propios oscuros motivos para desear la aniquilación del espartano.Kratos, sin embargo, se resiste, y tras una larga serie de pruebas se enfrenta al mismísimo Zeus, si bien Atenea impide que acabe con él, sacrificando su propia vida. Cuando se dispone a asaltar el Olimpo al frente de los Titanes para darle el golpe de gracia al resto de los dioses Kratos se encuentra, de forma inexplicable, de nuevo al principio de su aventura. Y lo que es peor, ataviado con un humillante disfraz de pez. ¿Será esto un nuevo engaño de Zeus? Y lo que es más importante, ¿Es éste el verdadero Kratos? WONDER WOMAN Nacida en Themiscyra, la isla de las amazonas, y bendecida por los dioses del Olimpo con numerosos dones, Wonder Woman es la más joven y poderosa de todas las mujeres guerreras, por lo que sobre sus hombros recae el honor y el deber de ser la embajadora de las mujeres guerreras en el mundo de los hombres. Su objetivo: conseguir la paz y la convivencia en armonía con ellos. Si bien la joven, bajo la identidad de Diana Prince, emprende su misión con entusiasmo, pronto se da cuenta de que ésta es mucho más complicada de lo que nadie había pensado y que los peligros que amenazan al mundo son mayores de lo que suponía, por lo que, en solitario o formando grupo con otros héroes en la Liga de la Justicia, se convierte en una de las más admiradas defensoras del bien. MELONES Y COLAS (DE PESCADO) El Merluzo, con su traje azul brillante de manchas verdes fosforescentes en las perneras de los pantalones de campana, enormes labios de pez y aletas aquí y allá, rompió el biombo y los ojos casi se le saltan de las órbitas. Allí detrás había dos señoritas, de muy buen ver, con los generosos pechos al aire, retozando en un estanque. Sonreían con gestos y miradas pícaras y al verlo no sólo no parecieron sorprenderse sino que se dirigieron a él de forma provocativa. -Hoooola - dijo una de ellas con voz sensual. -Esta agua es agradable – añadió la otra, invitadora. ¿De veras le hablaban a él? La verdad es que había dado con ellas por pura casualidad. Tras un primer encontronazo con el coloso de Rodas, éste le había lanzado por los aires y había ido a caer a aquella casa de baños lujosamente decorada y llena de piscinas. A través de los arcos y columnas que rodeaban el salón principal se adivinaba un entorno paradisíaco. Sin saber qué hacer o para donde tirar, se había puesto a romper todo lo que tenía a mano, entre otras cosas, los biombos, y allí estaban aquellas dos pedazo de hembras, al parecer dispuestas a montárselo con él. Aunque todavía no sabía qué diablos hacía vestido de pescado (¿o es que era un pescado de verdad?) y estaba furioso con Zeus, el Merluzo no pensaba dejar escapar aquella oportunidad. Con andares un tanto chulescos que no cuadraban para nada con sus formas redondeadas, de pez, se acercó a ellas y con ambos brazos atrajo a las muchachas hacia él. Mordisqueó un pezón por aquí, metió una mano (¿una aleta?) por allá y se dispuso a desplegar todos los movimientos sexys que sabía, que, la verdad sea dicha, no eran demasiados. A pesar de todo, las chicas respondían con entusiasmo, lanzando suspiros y gemidos de placer, y eso fue la perdición del Merluzo, porque, de pronto, antes de lo que esperaba, sintió que se iba. -Ahhhh- suspiró, un tanto constreñido. -¡Eh, que todavía no había acabado! –protestó una de las chicas. Algo avergonzado, el Merluzo se propuso intentarlo de nuevo, pero una voz a sus espaldas lo interrumpió. -¡Basta ya! Al volverse, vio asombrado a una joven, aún más atractiva que las otras, que lo señalaba con el dedo. -¡Madre mía! –Se dijo a sí mismo- ¡Esta morenaza también quiere guerra! En cierta manera, como pronto iba a descubrir el Merluzo, así era. -¿Tú eres el llamado Kratos, el caído dios de la guerra? –preguntó la mujer. El merluzo advirtió que parecía enfadada.- Tu conducta ofende a los dioses, y, después de lo que he visto, yo diría que también a todo el género femenino. -De eso nada. -protestó el Merluzo- Para empezar, te equivocas de hombre (¿era él un hombre?) Yo soy el Merluzo de la Guerra (no supo cómo, pero el nombre le salió espontáneamente de los labios, y sintió que era cierto), y aquí estas amigas y yo nos lo estábamos pasando la mar de bien, ¿verdad chicas? Miró hacia donde estaban las cortesanas, para que apoyaran su versión, pero éstas habían desaparecido. ¡Qué contrariedad¡ -¿Entonces no eres Kratos?- dijo la morena- Ya me parecía a mí que alguien con un disfraz tan ridículo no podía ser aquél a quien teme el mismísimo Zeus. -¡No me hables de Zeus! Ese cretino...Ey, ¿qué tienes en contra de mi traje? El tuyo no es que sea discreto, precisamente. Ante la mirada interrogativa que ponía la chica, el Merluzo se sintió obligado a aclarar esta última observación: -¿Mini-short azules estampados con estrellitas y botas de tacón alto? ¡Venga ya! La chica ni se inmutó –debía de estar acostumbrada a este tipo de comentarios jocosos-. -Basta de tonterías, me llamo Wonder Woman y... -¡Hablando de nombres ridículos!- dijo el Merluzo de la Guerra. -...los dioses me han enviado a detener la locura que el llamado Kratos amenaza con extender al mundo de los mortales al desafiar al Olimpo –terminó ella, sin hacer caso a la interrupción. -Pues ya te he dicho que yo no soy ese tal Kratos. Me he encontrado aquí sin saber cómo ni porqué y... y... -¡Veamos si dices la verdad! –dijo Wonder Woman, haciendo girar en el aire el brillante lazo dorado que llevaba y arrojándolo con suma habilidad para atrapar al Merluzo, lo que, por otro lado, tampoco era tan complicado ya que su forma redonda lo convertía en un blanco tan fácil como una vaca pastando en un prado. -Valeeee –reconoció el Merluzo cuando el poder mágico del lazo le obligó a decir la verdad- Yo soy Kratos, pero tú debes buscar a alguien que se llama igual. Yo no soy ningún dios de nada y soy completamente inofensivo. -Eso lo decidiré yo –Le cortó seria Wonder Woman- Para empezar ¿Que haces vestido así? -Pues...la verdad es que no lo sé. Mi memoria está algo confusa. Puede que una vez fuera ese Kratos que tú dices, pero luego...es como si algo o...alguien, una fuerza superior, hubiese decidido que tenía que ir vestido así y... No lo sé. Diana estaba atónita. Aquel personaje no podía estar mintiendo. Nadie había resistido nunca el poder del lazo de la verdad, pero lo que decía no tenía ningún sentido. La plana mayor del Olimpo, los dioses más importantes, la habían convocado a este tiempo y lugar porque, según ellos, un mortal, un hombre que ya había matado a Ares, el dios de la guerra, estaba sembrando el caos y la violencia en esta realidad. Los dioses le habían ofrecido al humano ser el nuevo dios de la guerra, pero por lo visto ni eso era suficiente para tan sanguinario personaje y ahora el ingrato se proponía destruir al mismísimo Zeus y quién sabe si al resto del panteón griego y con él, al mundo entero. Wonder Woman no tenía muy claro si estos dioses eran “los suyos”, los mismos que ella conocía, pero no podía permitir semejante barbarie, así que había aceptado la misión de detener al tal Kratos, solo que en vez del guerrero enfurecido que le habían descrito, se encontraba con este...este... Merluzo. El citado Merluzo aprovechó que la mujer guerrera parecía sumida en sus propios pensamientos para librarse del lazo, pero, ¿qué debía hacer a continuación? ¿Qué podía hacer? Estaba claro que esa mujer quería cepillárselo, y no precisamente de la forma en que él había pensado al verla por primera vez. Una pena, porque estaba realmente jamona. Tenía que contraatacar, pero, ¿cómo? El Merluzo tenía a su disposición un arsenal de armas mortíferas, las cuchillas de Atenea, por ejemplo, -que en esta encarnación en realidad eran unos anzuelos - o el martillo del bárbaro, sí, y aquella lanza... ¿cómo se llamaba? Hasta la espada del Olimpo. Pero no era muy ducho en el manejo de ninguna de ellas. Ni siquiera recordaba muy bien como cambiar una por otra. Sólo sabía que las llevaba encima y aparecían cuando las necesitaba. También poseía todos aquellos poderes mágicos, al parecer de forma ilimitada. La perdición de Tifón...eso era un arco gigantesco que provocaba ciclones. Y otros más, pero...¿ cuál sería el más adecuado para derrotar a aquella amazona? ¡Ya está!, se dijo a sí mismo. ¡El temblor de Atlas! Aquellas patadas devastadoras que provocaban unos terremotos tremendos. Eso había resultado lo más eficaz contra los enemigos a los que se había enfrentado hasta ahora. No le gustaba mucho usarlo, porque saltaban pedruscos por todos lados y a veces se le iba la olla y seguía dando patadas cuando ya todos los enemigos habían caído y no hacía falta, pero bueno, éste era un caso excepcional. Se concentró para invocar la magia y cuando se sintió preparado la lanzó, pero...¡mierda! En vez de la magia lo que se activó fueron los anzuelos, que le dieron a la amazona un par de latigazos. Sacándola de sus meditaciones y lanzándola por los aires, al parecer sin hacerle demasiado daño. Aquella chica era más resistente de lo que parecía.Se concentró de nuevo, y esta vez sí, la magia funcionó, pero se equivocó al seleccionarla y en lugar del esperado seísmo surgieron una especie de rayos azules en todas direcciones. Ese era el poder que le había otorgado Cronos, creía recordar. Daba igual, porque de todos modos surtían efecto. Los rayos golpearon con fuerza a Wonder Woman, cuyo pelo se electrizó y quedó sacudiéndose en el aire presa de los rayos, lo que el Merluzo aprovechó para lanzarse a la piscina que había en medio de la sala y aletear en todas direcciones presa del pánico, tratando de buscar una vía de escape. Puede que fuese el frenesí con el que nadaba lo que hizo que esta vez encontrase un camino bajo el agua, y eso que antes había inspeccionado ya esa ruta sin encontrar nada. Su alegría duró poco, porque el túnel por el que buceaba se vio bruscamente interrumpido por una rejilla que le cortaba el paso. ¿Y ahora qué?, pensó. Por un momento tuvo miedo de ahogarse, pero luego recordó que era un pez. No se podía quedar sin aire, ¿verdad? Entonces vio a aquella chica, ¿cómo se había llamado a sí misma, la “mujer maravilla”? (¡qué pretenciosidad!), nadar hacia él con fuertes brazadas y atacarlo sin ninguna consideración. El Merluzo trató de contraatacar con algunas de sus armas, pero había olvidado que no funcionaban bajo el agua, así que tuvo que limitarse a dar manotazos a diestro y siniestro tratando de defenderse. La furia del combate era tal que la reja que había impedido la fuga del Merluzo se hizo añicos y Wonder Woman y él se encontraron al otro lado del túnel submarino, lo que los llevó directamente a otra piscina, ésta menos decorada, al fondo de la cual se veían una especie de calderas. Allí debía de ser donde se calentaba el agua de los baños. Wonder Woman estaba algo desorientada por el cambio de escenario pero el Merluzo, que ya estaba acostumbrado a estas cosas, localizó rápidamente una escalera y con dos torpes saltos salió del agua y subió a una plataforma en la que había una palanca de la que tiró sin pensárselo dos veces. Esperaba no tener que pasar por ninguna viga, realmente mantener el equilibrio no era lo suyo y andaba a derecha e izquierda encorvado, como si estuviera bailando sevillanas harto vino, jarl! Pero no hizo falta, la palanca activó un mecanismo que hizo que se moviese una barra del techo de la que colgaban varias cajas, que fueron pasando ante sus ojos hasta dejar ver una luz brillante. El Merluzo lanzó uno de sus anzuelos hacia ella y quedó enganchado de la luz, balanceándose. Saltó y se encontró frente a una puerta. Sólo tenía que abrirla y podría escapar de aquella furia femenina, pero mierda, no era tan fácil. ¡Esas puertas pesaban lo suyo! Wonder Woman, por su parte, había seguido al Merluzo y lo vio hacer todos aquellos movimientos más rápidamente de lo que se tarda en describirlos. -¡Detente, Kratos! –Gritó desde la plataforma- Ríndete ahora, depón las armas y te prometo que los dioses te darán un trato justo. -¡Y una leche! –respondió el Merluzo mientras trataba con todas sus fuerzas de subir aquella maldita puerta. Wonder Woman estaba a punto de saltar tras él cuando una explosión tremenda hizo pedazos el muro del fondo y un puño gigantesco lo atravesó. El Merluzo lo esquivó con gracia, pero el puño pilló a Wondy desprevenida y la golpeó de lleno, haciéndola chocar contra la otra pared, que se rompió a su espalda. -Uff- resopló la amazona, mirando en todas direcciones, pero fuera lo que fuese lo que la había atacado había ya desaparecido. -¡Cuidado! –Gritó el Merluzo- ¡Ahí viene otra vez! En efecto, un tremendo ruido de piedras desplomándose anunció que el puño volvía a la carga, esta vez desde el techo. Diana apenas tuvo tiempo de apartarse. Luego el puño se abrió y, extendiendo sus gigantescos dedos recorrió la habitación, buscando a tientas, pero tanto el hombre-pez como la amazona se pegaron contra las paredes, esquivándolo. El puño se retiró. -¿Qué...era... eso? –exclamó Wonder Woman sacudiéndose el polvo y los cascotes de encima. -Míralo tu misma –le respondió el Merluzo, que estaba asomado al hueco que había abierto el puño gigante en el muro- parece que ya se aleja. Wonder Woman voló hacia él, con precaución, y al otro lado del muro vio la ciudad en llamas sobre la que caminaba un gigante de mármol animado, provocando el caos a su paso. -¡¿Pero qué demonios...?! –exclamó la muchacha. -Es el coloso. El coloso de Rodas. Tu precioso Zeus le dio vida para detenerme.-explicó el Merluzo. -¿Zeus? Pero la destrucción que esta causando ese gigante... Los habitantes de la ciudad... -Ah, ahora no te parece un dios tan benévolo, ¿eh? Wonder Woman enmudeció. Había accedido a detener a Kratos porque, por lo que Zeus le había contado, parecía una amenaza seria. Respetaba a los dioses y se había dejado llevar por su buen corazón para hacerles un favor, pero quizá había pecado de ingenua. No sería la primera vez... Bajo aquella apariencia de dura guerrera en el fondo era una chica confiada que desconocía las artimañas de los machos. Después de todo había crecido en una isla donde no había ninguno. En estos últimos tiempos, desde que dejara Themiscyra, había ido aprendiendo. Ya no era tan fácil de engañar, pensaba y sin embargo, si Zeus había sido capaz de desatar aquella fuerza devastadora sobre la ciudad... ¡Zeus! ¡Si hasta había intentado meterle mano! En su momento no le había dado importancia, pero, sí, le había acariciado el muslo mientras le explicaba sus problemas con Kratos... ¡Qué cerdo! Su primer impulso fue intentar detener al coloso, poner fin a aquella locura y salvar a los inocentes habitantes de la ciudad, pero luego se lo pensó mejor. Estaba en un mundo y un tiempo extraño. Ya había metido mucho la pata. Realmente no sabía nada de esta época, de esta realidad. ¿Quién sabe lo que sus actos podrían provocar? Y después de todo...¿era aquella su guerra? Por mucho que le doliese lo mejor parecía retirarse a tiempo y dejar que aquellas locas criaturas solucionasen por sí mismos sus problemas. El Merluzo era más ridículo que peligroso. Que los dioses se las viesen con él, si tanto miedo le tenían. Estaba un poco harta de los tejemanejes de las divinidades. Sacó de su cinturón el amuleto que Zeus le había dado para volver a su tiempo cuando hubiese acabado con la amenaza. Lo activó como el dios le había explicado y se abrió un brillante portal que Wonder Woman atravesó sin mirar atrás, volviendo instantáneamente a su tiempo, al coqueto apartamento que tenía alquilado en Boston, que, de hecho era donde los dioses se habían puesto en contacto con ella, no sabía muy bien cómo. Eran dioses, después de todo. Tenían sus truquillos. Había hecho lo correcto, se dijo a sí misma, no pintaba nada en aquella misión. El portal estaba a punto de desvanecerse cuando una inconfundible silueta pasó a través de él. Era el Merluzo de la Guerra, la había seguido hasta el siglo XXI. -¿Qué haces tú aquí? -Bueno...-empezó el Merluzo, mirando asombrado el moderno apartamento de Diana. No se parecía a nada que hubiese visto nunca- te vi abrir ese.. ¿Portal? y...decidí seguirte... justo a tiempo, por lo que parece. -¿Pero porqué? -Es que... mira, Wonder Woman, yo no estoy hecho para aquel mundo, ¿no? Estaba harto de matar y desmembrar, desmembrar y matar de nuevo. Ni siquiera podía complacer a las titis. Pensé que si te seguía quizá podía encontrar una vida mejor. -Ya veo, –comentó Diana- puede que hayas hecho bien, pero aquí no te puedes quedar, esta es mi casa. El Merluzo no le hacía mucho caso. Mientras hablaba, daba vueltas por la habitación mirándolo todo. Se detuvo ante una fotografía enmarcada de Diana junto a otros personajes disfrazados con trajes de vivos colores. -¿Qué es esto, Wonder Woman? ¿Son...tus amigos? -En cierta forma. Es un grupo que lucha por el bien , la justicia y esas cosas... -¡¿Tienes un grupo?! –Exclamó extasiado el Merluzo- ¿Podría yo formar parte de él?. A Diana le estaba empezando a doler la cabeza. -Sí, claro, a Batman le iba a encantar. El Merluzo, que aún no comprendía el concepto de ironía, pareció alegrarse. -Ah, ¿tenéis un murciélago en el grupo?. Entonces podría haber también un hombre pez, ¿no? -De hecho, ya tenemos uno, o algo así –dijo Diana, pensando en Aquaman.- Mira, me alegro que hayas decidido dejar el camino de la guerra y todo eso, pero aquí te tendrás que buscar la vida por tu cuenta. -¿No me quieres en tu grupo? –Se mosqueó el Merluzo- No hay derecho, tú fuiste la que me atacaste, ¿no? -Vale, sí, fue un error, ¿de acuerdo? -No, no estoy de acuerdo –gritó el Merluzo, cada vez más enfadado- Tú no querías que dedicase mi vida a pelear. ¡Lo dijiste! Y yo te seguí porque me habías convencido. Creía que podíamos ser amigos, o algo. -Pues creíste mal –gritó Diana, que estaba perdiendo la paciencia- Eres una persona adulta, afronta tus decisiones con responsabilidad. -No...Es...¡justo! –dijo el merluzo, desenvainando sus anzuelos y atacando a Wonder Woman, pero el espacio era tan reducido que una de los ganchos quedó atascado en el techo y Diana esquivó el otro, que fue a estrellarse contra una mesita, rompiendo el jarrón y todo lo que había en ella. El Merluzo liberó el anzuelo del techo, haciendo caer la cubierta de escayola, y se lanzó ciego de furia hacia la joven, que no daba crédito a aquél estallido de violencia. -Pero bueno... -Argggggg –gritó el Merluzo. A Diana apenas le dio tiempo a apartarse. Esta vez los anzuelos, ambos, se clavaron en un sofá de cuero, haciendo saltar el relleno de goma espuma. El Merluzo tiró de las cadenas que sujetaban los ganchos a sus brazos y el sofá saltó por los aires, estrellándose contra una pared de la que cayeron cuadros y decoración diversa. -¡Oh, ya está bien¡- ordenó Diana, contenida pero ardiendo de rabia por dentro al ver su apartamento destrozado. ¿Cómo le iba a explicar todo esto al casero? Trató de coger al Merluzo, pero éste era muy escurridizo y se zafó, llegando al cuarto de baño. Desde allí miró con rabia a Wonder Woman –realmente había enloquecido- y se aferró a la taza del water –un objeto que él no sabía que era pero que le pareció lo bastante sólido- y tiró de ella hasta arrancarla. Luego la lanzó sobre la chica. Diana estuvo rápida, y con un movimiento de ambos brazos se protegió la cara y la loza se hizo añicos contra sus muñequeras metálicas capaz de deflectar balas. Cuando volvió a mirar, el Merluzo estaba tratando de arrancar otro objeto del cuarto de baño. -¡No! –gritó Wonder Woman- ¡mi bidet no! Corrió hasta el Merluzo para detenerlo y ambos forcejearon en el estrecho lavabo. En uno de los empujones, Wonder Woman chocó contra el armario del cuarto de baño, que se tambaleó y cayó, desparramando por toda la habitación diversas cremas, maquillaje y una caja entera de tampones –Diana prefería las compresas, pero con lo ajustado que era su traje le era imposible usarlas-. Aquello fue la gota que colmó el vaso. Con un movimiento ágil Wonder Woman cogió al Merluzo de una de las aletas y la retorció con saña. -¡Para ya, monstruito! –le ordenó. -¡Ay, me haces daño!- se quejó el Merluzo. -Pues estate quieto –dijo Diana, ya más tranquila- Creo que tengo una solución que nos vendrá bien a todos... Varias semanas más tarde. Diana pasea por el parque con Steve Trevor. Steve iba pensando en si se atrevería por fin a declararle sus verdaderos sentimientos a Diana. La tarde era ideal, lo estaban pasando bien, como de costumbre, pero, claro, seguía sin estar seguro de si ella aceptaría como esposo a un simple mortal al que tenía que rescatar cada dos por tres. Y ella era una amazona, una princesa nada menos. Por otro lado...qué caramba, ¿acaso no se había casado Superman con aquella periodista? Cómo se llamaba, Lois no sé que. Esto último no era de dominio público, pero Diana se lo había chivado... Estaba decidido, lo iba a hacer. Y entonces... -¡Diana!, ¡Eh, Diana! –gritó alguien. -¡Oh, no! –dijo Wonder Woman a la vez que Steve vio acercarse a un tipo vestido con el disfraz más ridículo que había visto en su vida, una especie de pez gigantesco azulado con manchas verdes fosforescentes. Diana parecía conocerlo. Se puso a hablar con él, de hecho. -¿Qué haces tú aquí? Habíamos quedado en que... -Y he cumplido mi palabra. –Interrumpió el Merluzo- Voy al curro. El zoológico está aquí al lado, ¿recuerdas? -Oh, sí, no me había dado cuenta, perdona. -Diana me consiguió este trabajo –le explicó el Merluzo a Steve. En el poco tiempo que llevaba en esta realidad se había vuelto muy locuaz y le encantaba hacer nuevos amigos- Estoy en la entrada de los acuarios, como reclamo, ya sabes, repartiendo folletos y todo eso. -Entonces, ¿estás contento? –le preguntó Diana. Steve no se explicaba porqué ella era tan amable con aquel zoquete. -Oh, sí - respondió el Merluzo- Vienen muchos niños y ¿sabéis qué? ¡Les encanta mi disfraz¡ -Me alegro por ti –dijo la amazona sinceramente- Bueno, tenemos que irnos, yo... -Yo también Diana, ya llego tarde. Sólo quería agradecerte que me consiguieras el trabajo. Siento como si ... ¡como si hubiese nacido para esto! En sus ojos había un beatífico brillo de felicidad. -Bueno, adiós –se despidió- No dejéis de pasaros por el zoo en cuanto podáis. Hay algunos ejemplares de peces alucinantes. -Claro –dijo Diana viendo como el Merluzo se alejaba. -Caray –dijo Steve en cuanto el Merluzo no pudo oírlo- menudos bichos raros conoces, ¿quién era ese? Diana lo miró de una forma que a Steve no le dio muy buena espina. -Es una historia un poco rara. -Diana volvió a ser la de siempre y sonrió- No te la creerías si te la contara. Ni yo misma estoy segura de no haberla soñado. Bueno, ¿qué me ibas a preguntar antes de que nos interrumpieran? Steve se lo pensó mejor. Luego dijo: -Nada. En realidad nada de nada. FIN GANADOR: ¿WONDER WOMAN?
link: http://www.youtube.com/watch?v=E7FXtC7xg6Y ULTIMO MOMENTO link: http://www.youtube.com/watch?v=jDsbFK9pk5E link: http://www.youtube.com/watch?v=ksQMNWwPlxs

BIENVENDIOS A TARINGA AT NITE!!!Hoy les traigo un meme para que se diviertan Salu2!
Se trata de una nueva broma "pesada" de la televisión de ese país. La criatura está tapada, llorando, y cuando los transeúntes se acercan para ayudarla... ¡Mirá lo que pasa! Los brasileños no paran de hacer bromas pesadas a sus coterráneos. Luego de las "joditas" en el ascensor, de esqueletos viajando en moto y del Chucky, ahora apareció la de la nena "zombie". La criatura está sentada, con sus manos tapando su rostro, llorando. Cuando los transeúntes se acercan para ayudarla, la nena se levanta rápidamente y los asusta. ¡Mirá el video! link: http://www.youtube.com/watch?v=HWNEcnvlFdg
link: http://www.youtube.com/watch?v=iTuOr2vlC-cOtrolink: http://www.youtube.com/watch?v=A8vDSsoot7E&list=FLd-HnCLf1QYJdO5scwp6bKQ&index=36
Hola amigos de Taringa, Hoy les Traigo una Coleccion de Imagenes del meme famoso de Taringa: Me Preocupan Mas Las Pirañas.Bueno, espero que les haya gustado y le saque unas risas Salu2!
Mas creepypasta; Esta es sobre Mickey Mouse! Así que… Alguno de ustedes recuerda esas caricaturas de Mickey Mouse de los 30’s? Esas caricaturas que fueron puestas en DVD hace algunos años? Bien, escuche que existe una caricatura que no fue distribuida nunca, ni siquiera para los fans mas apasionados de Mickey Mouse. De acuerdo a la mayoría de las fuentes, esta caricatura no tiene nada de especial. Simplemente es un loop continuo de Mickey, caminando a través de 6 edificios, por unos 2 o 3 minutos antes de obscurecerse y terminar con la animación (mas o menos como en los Picapiedra). A diferencia de las musiquitas alegres de siempre, la canción de esta caricatura, no era una canción para nada. Simplemente era como si golpearan el piano por minuto y medio antes de que se convirtiera en ruido blanco, nieve, por el resto del film. Y este, no era el alegre y viejo Mickey que amamos tampoco, Mickey no estaba bailando, ni siquiera sonriendo. Simplemente caminando, como si tú o yo estuviéramos caminando, con una expresión facial, muy… normal. Pero por alguna razón, su cara estaba girada hacia la izquierda, como teniendo una mirada sombría. Hasta hace uno o, dos años todos creían que después de que se obscurecía la escena, terminaba la caricatura. Pero cuando Leonard Maltin la estaba revisando, para ponerla como un bonus en el DVD, Leonard decidió que esto era simplemente basura, como para ponerla en el DVD. Sin embargo, quería tener una copia digital por el simple hecho de ser una obra de Walt. Cuando digitalizo la caricatura en su computadora, se dio cuenta de algo; La caricatura duraba de hecho, 9 minutos y 4 segundos. Esto es lo que me dijo mi fuente (El es un asistente personal del mismísimo Sr. Martin). Después de desvanecerse en negro, se queda así hasta el minuto seis. Despues, regresa a Mickey caminando. El sonido era diferente esta vez. Era como un murmullo. No era una lengua, sino mas bien como un grito gutural. Mientras el ruido se hace mas indistinguible y fuerte en el siguiente minute, la imagen se empieza a descomponer. La banqueta empieza a ir en direcciones que parecen imposibles basándonos en el caminado de Mickey. La sombría cara del ratón, lentamente se convierte en una sombría sonrisa. En el minuto siete, los murmullos se convierten en un gritos escalofriantes (de esos que te duelen solo al escucharlos), y la imagen se pone mas obscura. Con colores que no eran posibles en esa época. La cara de Mickey, entonces, comenzaba a derrumbarse. Sus ojos rodaban hacia el fondo de su barbilla, como dos canicas, y su extraña sonrisa apuntaba hacia arriba, al lado izquierdo de su cara. Los edificios se convertían en escombros flotando en el aire, y la acera seguía en direcciones imposibles, navegando en direcciones extrañas. El Sr. Martin quedo perturbado con esto, y dejo la habitación, enviando a un empleado para que terminara de ver el video y tomara notas de todo lo que pasaba , hasta el último segundo, y para que después, guardara el disco de la caricatura en la caja fuerte. Resulta que al final del video, después de un grito gutural, el filme termina de manera abrupta con la cara de Mickey en los créditos, con lo que sonaba como una caja musical rota tocando en el fondo. Esto pasa por mas o menos, unos 30 segundos, y sea lo que sea que pase en ese tiempo, nadie ha podido darme ni un poco de información. Un guardia de seguridad que trabajaba conmigo, me dijo que él estaba haciendo sus rondines esa noche fuera de la habitación. Me dijo que vio al empleado salió temblando del cuarto diciendo “El sufrimiento real no se ha conocido” siete veces antes de que le quitara el arma del guardia, y cometiera suicido. Lo único que le pude sacar a Leonard Martin fue una frase de los últimos cuadros, una frase en Ruso que decía “Las vistas del infierno trae a su audiencia de regreso”. Hasta donde sé, nadie mas la ha visto, pero ha habido docenas de intentos de poner el archivo en Rapidshare por los empleados del estudio (los cuales han sido despedidos por eso). Lo único que se, es que el video esta Youtube, sin los últimos cuadros del filme. link: http://www.youtube.com/watch?v=e2B0CXUAyDY

