DiosArio
Usuario (Venezuela)

Any Color You Like Es la séptima canción del disco The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Es una pieza totalmente instrumental aunque al principio de ella en algunos discos se puede escuchar un canto siempre en el mismo tono que dura cerca de un segundo. Oficialmente la canción dura 3:25 minutos, antes de ésta está la canción "Us and Them" y después "Brain Damage". La grabación duró cerca de 3 días y según los integrantes fue un poco difícil por sus cambios de tonos y efectos. Su grabación fue entre los meses de octubre de 1972 a enero de 1973. En ella se reflejan el complejo uso de sintetizadores, de los cuales Wright hace uso, y el característico tono progresivo que tiene Pink Floyd y que demuestra en el álbum. link: http://www.youtube.com/watch?v=W1oaXqBJRRQ Disfruten, compartan la que más les guste!
http://k42.kn3.net/taringa/1/7/4/9/6/0/93/locuraj/A39.jpg?5994] Si te gustó comenta!

¿Saladino a donde vas con ese gran ejército? Comenta maquinola

El futbol un deporte de Contacto. 1. La ocasión en que Raul Meireles se puso del lado equivocado de Ryan Giggs. 2. La ocasión en que Cristiano Ronaldo vio algo que le hizo reevaluar su vida. 3. La ocasión en que Carlos Tevez no podía encontrar sus llaves. 4. La ocasión en que Gary Neville se dejó llevar por la emoción mientras celebraba un gol. 5. La ocasión en que Steve Sedgley y Chris Bart-Wiliams se contentaron. 6. La ocasión en que David Beckham se hizo cargo de sí mismo. 7. Al igual que Cristiano. 8. La ocasión en que el Manchester City demostró una pasión desmedida y genuina sobre el terreno de juego. 9. La ocasión en que Xavi Hernández obtuvo más de Carlos Puyol de lo que tenía en mente. 10. La ocasión en la que Ashley Cole sintió que su relación ya no tenía pasión. 11. La ocasión en la que la vida le sonrió a Scott Parker. 12. Y la ocasión en la que Olivier Giroud, Jack Wilshere y Thomas Vermaelen hicieron esto. No te vayas sin comentar pequeño lince

Conocido es el casi letal episodio de la crisis de los misiles de 1962 entre Estados Unidos, Cuba y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que ya hemos recordado en AlterGeo. Pero recién ahora, con el hallazgo y publicación de documentos desclasificados, se sabe que si los misiles hubiesen caído en manos de los cubanos, el resultado hubiera sido un desastre nuclear de proporciones catastróficas. Según el último número publicado de “Cold War International History Project Bulletin” del Woodrow Wilson International Center de Washington, Estados Unidos, el Che habría tenido la voluntad de disparar los misiles con cabezas nucleares en dirección a la ciudad de Nueva York, si la Unión Soviética hubiese dejado algunos misiles hasta entonces no detectados por los satélites estadounidenses. ¿Cómo se supo esto? Dos días después del anuncio del retiro de los misiles nucleares de la isla por parte de los soviéticos, el líder soviético Nikita Khrushchev mantuvo una entrevista con el titular del Partido Comunista y Presidente de la entonces Checoslovaquia, Antonín Novotný, a quien iba a comenzar a explicarle porqué cedió ante los Estados Unidos. “Esta vez, estuvimos realmente a dos dedos de una guerra nuclear”, le dijo en una charla cuyos diálogos son publicados por primera vez. Khrushchev continuó: “Hace días, recibimos una carta de Castro en la que nos dice que los estadounidenses nos iban a atacar en menos de 24 horas. Él nos propuso de lanzar nosotros primero la guerra atómica. Nos quedamos totalmente estupefactos. Claramente, Castro no tenía la más mínima idea de qué se trataba una guerra termonuclear. Además, si el conflicto se llegaba a producir, Cuba iba a ser la primera en desaparecer. Después de todo, ¿qué podríamos haber ganado? Millones de personas habrían muerto en nuestro paíso. ¿Podíamos poner en peligro el mundo socialista y la clase trabajadora por esto?”. Fue luego de ceder ante Kennedy, que Khrushchev tenía sólo una obsesión: evitar que los misiles caigan en manos de los cubanos. Según los documentos, Fidel le había pedido de conservar los misiles nucleares que los Estados Unidos no habían detectado. Un emisario de Moscú le respondió que era imposible tal transferencia “por cuestiones legales”. Esto era una mentira. El Kremlin no confiaba en Cuba, y con razón. Unos días antes, el Che le dijo en secreto al embajador de Yugoslavia en La Habana: “Si nosotros, los cubanos, tenemos el control de las armas nucleares, las instalaríamos sobre cada centrímetro de Cuba y no dudaríamos, en caso de ser necesario, de lanzarlas contra el corazón del adversario, Nueva York”. Fuente: The Woodrow Wilson International Center "Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna" Ernesto Che Guevara http://www.centroche.co.cu/cche/?q=node/883 No gracias señor Guevara, menos mal que fue fusilado como tanto le encantaba hacer. Nos salvamos de que creara varios "Vietnam" en nuestro continente o atacara con misiles nucleares a USA, igualándose a ellos y siendo el segundo en utilizar armamento atómico contra otro país. Comenta
¿A quien veneran los cristianos cuando oran ante la “imagen” de Jesús el Cristo? Se que una pintura no representa la realidad de un personaje como Jesús el Cristo, pero lo que les contaré, da cuenta de cómo el engaño parece ser algo frecuente en la historia del catolicismo. Les compartiré una historia que pocos cristianos conocen, y quienes la conocen prefieren ocultarla por incómoda. Y no es para menos, es uno de los engaños perpetrados en el seno de la fe de la religión Católica y continuada por cientos de sectas cristianas, que ha perdurado hasta nuestra época, sin que los cristianos de a pie tengan la más remota idea. Creo que ha sido más por ignorancia histórica que por otra cosa. Aunque no puedo decir lo mismo del Vaticano, que se conocen muy bien este asunto. Nadie dentro de la Iglesia se las contará. Pero vayamos de una vez a lo importante: La imagen moderna de Jesús el Cristo, diseminada y venerada desde la época renacentista, a partir de las creaciones de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, y emulada o usada como modelo por otros tantos pintores, es ni más ni menos que el careto de Cesare Borgia. Pero hagamos un poco de historia. César Borgia de nombre original César Borja, italianizó su apellido — en italiano, Cesare Borgia. (Retrato de Cesare Borgia realizado por Altobello Melone). Durante el renacimiento fue gracias al nepotismo de su padre el Papa Alejandro VI, duque, príncipe, conde, condottiero, gonfaloniere, obispo de Pamplona (con 16 años), arzobispo de Valencia (con 19 años), capitán general del ejército del Vaticano y cardenal (con casi 20 años de edad). Investido además como Duque en Francia (a los 23 años de edad). Este hispano-italiano, perteneciente a la familia de los Borgia, había nacido en Roma el 13 de septiembre de 1475, y fue muerto en batalla en Viana, Navarra, el 12 de marzo de 1507, a los 31 años de edad.” “César Borgia se ha inmortalizado como el prototipo del individuo cruel y ambicioso que no abrigaba ningún sentimiento generoso y para satisfacer sus odios cometió muchos asesinatos e intrigas. En realidad no fue una excepción, pues semejante conducta siguieron la mayoría de los príncipes italianos del siglo XV. Nicolás Maquiavelo, que le admiró y conoció en vida, tomó como modelo la figura de César Borgia para escribir su gran obra, El Príncipe.” Cesare Borgia entre el año 1502 y 1503, empleó a Leonardo da Vinci como arquitecto militar e ingeniero. El y Leonardo se hicieron amantes íntimos instantáneamente. Para expresar su amor hacia Cesare, Leonardo hizo muchas pinturas de él. El padre de Cesare, Rodrigo Borgia, quién después se convertiría en el Papa Alexander VI bajo la autoridad de la Elite de la Iglesia Católica, hizo que la imagen de su hijo fuera presentada como Jesús el Cristo en el mundo occidental. La idea de mostrar a un Jesús “europeizado” y blanco, le pareció una idea que contribuiría a la “causa” para ser mejor aceptado. Ya que las imágenes previas al renacimiento pintaban a un Jesús bastante “feo” (según él), de acuerdo a su origen, tono oscuro y fenotipo hebreo. La historia de los Borgia es una historia bastante truculenta y escandalosa, llena de intrigas políticas, asesinatos (Cesaré mató a su hermano Giovanni en 1497), Incestos, (tanto el padre Rodrigo (Papa Alexander VI) mantenía relaciones sexuales con su hija Lucrezia, y también Cesare con su hermana Lucrezia, Es muy polémica la vida de estos tres personajes, porque hay quienes piensan que se han exagerado mucho las perversiones de este trío, así como otros piensan que se quedan cortas. No abundaré ya en más detalles, que tal vez ya se conozcan la historia sobre ellos. El caso es que de santos no tenían nada (hay que ver que este papa después fue “canonizado” por la Iglesia). Lo que la mayoría de la gente no sabe es que hubo una competición en esa época del renacimiento, entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. La competición se trataba de ver quien podría impresionar más al Rey Rodrigo, haciendo una imagen del hijo del rey, que pudiera engañar al mundo haciéndolo pasar por Jesús el Cristo. El Ganador de la competición fue Leonardo da Vinci. Cesare Borgia Así, la imagen de Cesare Borgia se convirtió en el “amado Jesús actual” que todos conocemos, ya con rasgos europeos, que en general son similares a todas las imágenes que circulan actualmente, con pequeñas variantes. Algunas a partir de la serie para tv de Franco Zeffirelli sobre la vida de cristo, agregan al modelo de Jesús de Cesare Borgia, los ojos en color azul o verde. ¿Afecta esto la fe en Jesucristo? Claro que no. Pero no deja de ser irónico que la imagen y la idea romántica e idealizada del nazareno, se haya generado basada en un personaje polémico y siniestro. Comenta

El Fascismo y el Nazismo como movimientos de Izquierda Orígenes históricos del Fascismo. Las palabras Fascismo, Fascio, proceden de la expresión latina fasces, “haz”, que hace referencia a la gavilla de cañas que portaban los soldados que precedían al Lictor y que era el símbolo de su autoridad. El “haz” representaba la fuerza de la unión, un símbolo que con el tiempo se demostraría muy adecuado para las ideologías holistas, negadoras de la supremacía del individuo y partidarias de la atribución de características antropomorfas a una entidad supraindividual: la raza, la nación o la clase social. No será hasta el s. XIX que el término Fascio sea utilizado para designar un movimiento político. El primer Fascio de que se tiene noticia en los tiempos modernos es el de los llamados Fasci Siciliani dei Laboratori (es decir, Fascio Siciliano de los Trabajadores), un movimiento de campesinos fundado en 1891 en Catania por el sindicalista y diputado de izquierda Giuseppe de Felice Giuffrida. Los Fasci Siciliani se formaron como reacción contra la estructura social feudal que aún persistía en Sicilia y abogaron por la eliminación de las llamadas Gabelas, por la redistribución de la tierra y por la emancipación de las clases humildes, en una forma muy semejante a los grandes movimientos revolucionarios europeos de la época, el más importante de los cuales, desde luego, daría lugar a la Revolución Rusa. A los Fasci Siciliani sucedieron en Italia rápidamente otros movimientos análogos hasta que, sólo un año después, se fundó dentro de la misma corriente general y con una participación muy activa de los Fasci, el llamado Partito dei Lavoratori Italiani que en 1893 cambiaría su nombre por el de Partito Socialista Italiano, de transparente traducción castellana. De hecho, este partido se concibió al principio como una especie de federación de los diferentes partidos de inspiración marxista y anarquista que habían surgido por toda Italia al hilo de la formación de los Fasci. Los Fasci Siciliani protagonizaron, en aquel mismo año de 1893, un violento alzamiento campesino en Sicilia y el Gobierno italiano les reprimió con dureza. En los años siguientes, los Fasci se integraron dentro del Partito Socialista. El Partito Socialista Italiano tuvo unos primeros años muy convulsos, como la mayor parte de los partidos izquierdistas europeos, debido a las luchas internas entre liberal-reformistas por un lado y anarcosindicalistas por otro. Hasta el año 1904 los reformistas de Filippo Turatti mantuvieron el poder dentro del partido, pero será en 1912, en el congreso de Reggio Emilia, y coincidiendo con la anexión de Libia por Italia (a la que los radicales se oponían con ardor), cuando el ala más radical del partido se haga con el control del mismo, ala radical donde militaba un personaje que iba a hacerse después bastante famoso: Benito Mussolini. Su extremo radicalismo y su creciente belicismo hicieron de Mussolini un tipo bastante impopular entre sus compañeros de partido de modo que, coincidiendo con la declaración de neutralidad de Italia en la Primera Gran Guerra y visto que Mussolini defendía con vehemencia, desde las páginas del periódico que dirigía, el Avanti! (órgano oficial del PSI) la entrada de Italia en la Guerra, de forma coincidente con las tesis del ala radical, la dirección del partido decidió expulsarlo. Mussolini, que se sentía llamado a mayores metas, fundó con un grupo de leales del ala radical su propio partido, los Fasci Italiani di Combatimento, retomando ese histórico término, tan ligado a los orígenes fundacionales del Socialismo transalpino. Los Fasci se colocaban en el arco político, por tanto, a la izquierda de sus antiguos compañeros del PSI, a quienes consideraban unos posibilistas, unos blandos y unos vendidos a la burguesía y al capitalismo; ellos, por el contrario, basaban su estrategia de actuación política en un desmedido populismo que trataba de capitalizar el descontento de los italianos más humildes con la situación de crisis económica planteada tras la Gran Guerra, así como en el uso de la coacción violenta a través de las Escuadras de los Fasci, las luego célebres Camisas Negras. Su programa abogaba por la intervención total del Estado en el funcionamiento de la sociedad, por la nacionalización de las Empresas públicas, por la recuperación del orgullo nacional y, siguiendo la declaración fundacional de los Fasci di Combatimento (el llamado Programa de Sansepolcro), por un imperialismo que se manifestaba en el propósito de anexionarse el Fiume y la Dalmacia (objetivos italianos desde el final de la Primera Gran Guerra que, sin embargo, fueron rechazados en el Tratado de Versalles, dando lugar a eso que los Fascistas llamaron la Victoria Mutilada). Como puede verse, se trataba de un programa netamente izquierdista y revolucionario, aunque con esas particularidades nacionalistas que, según veremos más adelante, fueron (y siguen siendo) la seña de identidad de cierta forma de radicalismo de izquierda. El resto es Historia bien conocida: Mussolini formó gobierno en 1922, después de haber lanzado a sus Fasci a una campaña permanente de actos violentos; consolidó su poder y su enorme popularidad en las elecciones de 1924 gracias fundamentalmente a los votos de las clases proletarias; en 1925 instauró formalmente la dictadura; y en 1939 metió a Italia en la Guerra Mundial contra las perversas naciones liberal-burguesas, Inglaterra y Francia, por medio de la firma con Hitler del “Pacto de Acciaio”. Orígenes históricos del Nazismo. En el mes de enero de 1919, Anton Drexler, de profesión herrero, y otros líderes de los incipientes movimientos obreros alemanes fundaron el Deutsche Arbeiterpartei (Partido de los Obreros Alemanes). La fundación de este partido se encuadraba en la corriente general de movilización de los trabajadores europeos que había comenzado ya en el siglo XIX y que había experimentado un auge muy notable a partir de la Revolución Rusa de 1917; igualmente, y en clave ya más doméstica, la fundación del Partido de los Obreros Alemanes era una respuesta a la situación planteada tras el humillante armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial y la subsiguiente y fallida República de Weimar, que habían sumido a Alemania en una crisis económica de monstruosas proporciones. http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/GERdrexler.JPG Anton Drexler Un joven cabo del Ejército Alemán que llegaría después a hacerse incluso más famoso que Benito Mussolini, llamado Adolfo Hitler, simpatizó en seguida con las ideas del Deutsche Arbeiterpartei y entró a militar en el mismo como su afiliado nº 7 (fuentes más fiables afirman que era el afiliado 555, aunque al parecer la cuenta de afiliaciones se iniciaba en el 500 para simular que eran muchos, cuando en realidad eran sólo un puñado). Gracias a su habilidad política y a su magnetismo personal, el joven Hitler escaló rápidamente posiciones en el incipiente Partido Obrero hasta que, en 1925, fue elegido jefe del partido, que fue refundado con el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores. Cinco años antes, en el primer mitin del partido, que tuvo lugar en Munich, Hitler había leído el Programa del Partido, escrito por Drexler y por él mismo, programa basado en el völkisch, un nacionalismo etnicista y extremado que intentaba, como el fascismo italiano, pescar en las aguas del descontento popular con las condiciones de Versalles; y en un izquierdismo intervencionista y radical de corte marxista. He aquí algunos de los puntos del programa, referidos a la intervención del Estado en la economía: 10. El primer deber de todo ciudadano debe ser el de ejercer una actividad intelectual o física. La actividad de los particulares no debe contrariar el interés general, sino que debe acomodarse dentro del marco del conjunto y para el provecho de todos. He aquí porqué reivindicamos: 11. La supresión de los ingresos [obtenidos] sin trabajo ni esfuerzo. La abolición de la servidumbre de los intereses. 12. En vista de los enormes sacrificios que toda guerra impone al Pueblo, tanto sobre sus bienes como sobre su sangre, debe considerarse como un crimen cometido contra el Pueblo el enriquecimiento personal debido a la guerra. Por esta razón, Reivindicamos la confiscación total de todos los beneficios de guerra. 13. Reivindicamos la estatización de todas las empresas que han existido hasta el presente bajo la forma de Sociedades (Trusts). 14. Reivindicamos la participación [de los asalariados] en los beneficios de las grandes empresas. 15. Reivindicamos un generoso sostenimiento para los ancianos. 16. Reivindicamos la creación y protección de una sana clase media. La transferencia a las comunas de todos los grandes almacenes y el alquiler a precios bajos de sus locales a pequeños industriales, la rigurosa atención de todos los pequeños industriales por la provisión por parte del Estado, de los Länder o de las comunas. 17. Reivindicamos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que sustente la expropiación sin contrapartida de los bienes raíces en provecho de empresas de utilidad pública. La abolición de la renta territorial y la prohibición de toda especulación con bienes raíces. […] 20. Con el objeto de permitir a todos los alemanes capaces y diligentes alcanzar un nivel de formación superior y acceder a puestos de responsabilidad, corresponde al estado emprender el desarrollo sistemático del conjunto de la educación del pueblo. […] 21. Corresponde al Estado mejorar la sanidad pública protegiendo a la madre y al niño, y prohibiendo el trabajo de los jóvenes, […] A la vista está que todos esos puntos del programa del Partido Nazi Alemán (aproximadamente la mitad) serían hoy suscritos sin vacilaciones por cualquier partido de izquierda radical. El auge del Partido Nazi se explica, como el del Fascio italiano, por el descontento de las capas más pobres de la sociedad alemana, humillada tras el tratado de Versalles y sumida en una crisis que la fallida República de Weimar no había sabido atajar. El mensaje populista e inflamado de Hitler conectó con aquella población cansada de políticos a quienes se juzgaba aburguesados y comodones y, fruto de todo ello y de la campaña de violencia y extorsión desatada por los escuadristas de las SA y las SS, el Partido Nazi resultó el más votado en las elecciones de 1933 para vergüenza histórica del pueblo alemán, por lo que el anciano Presidente Hindemburg (que pertenecía a una coalición de partidos de derecha y era de condición monárquica) no tuvo más remedio que nombrar Canciller a Hitler. Con la muerte de Hindemburg en 1934, Hitler, ya convertido en Presidente y autoinstituido en Führer, encontró expedito el camino para proclamar el Tercer Reich e instaurar la dictadura en Alemania. Recapitulación. Como hemos visto, existen una serie de características comunes al Fascismo y al Nazismo en tanto que partidos de extrema izquierda que pueden resumirse así: - Ambos fueron fundados por políticos formados en la militancia socialista, los cuales encarnaron el ala más extremista dentro de sus respectivos partidos. De hecho, el partido de Hitler conservó la denominación de Socialista durante toda su existencia. - Ambos basaron su discurso en un nacionalismo exacerbado y en un izquierdismo radical, favorable a la nacionalización de la banca y la industria, la redistribución de la tierra y el intervencionismo total del Estado en el funcionamiento económico del país, exactamente en la misma línea marcada por la doctrina marxista. - Ambos abogaron por la nacionalización de la educación al objeto de inculcar los valores de partido en los más jóvenes, punto programático que está en los genes ideológicos de la izquierda y que ya había sido teorizado, por ejemplo, por Gramsci. - Ambos se manifestaron, por encima de todo, contrarios al parlamentarismo democrático burgués, visión en la que coincidían con las posiciones marxistas llevadas a efecto por los revolucionarios rusos del 17 y con las posiciones tradicionales de la izquierda radical, aún hoy sustentadas por los partidos comunistas de todo el mundo. - Ambos explotaron el descontento creado en sus respectivos países por los tratados de Versalles, e identificaron a sus impulsores (fundamentalmente Inglaterra, Francia y los Estados Unidos) con la causa de los males de sus respectivos pueblos. Los fascistas y nazis compartían, por tanto, el mismo odio hacia los países de cultura liberal que ha sido una seña de identidad de la izquierda desde su misma fundación. La posición de las actuales dictaduras izquierdistas latinoamericanas (Cuba, Venezuela, Bolivia) parece un calco de las posturas de los fascistas y los nazis en los años 30. - Ambos hubieron de desplazar, empleando medios generalmente violentos, al resto de partidos de izquierda de sus respectivos países, fenómeno que ha sido una constante en la historia de los partidos hegemónicos de izquierdas y que tuvo su máxima expresión en la eliminación de los mencheviques por los bolcheviques en el periodo 1912 – 1917. Otro ejemplo puede encontrarse en el exterminio del anarquismo español del POUM por el Partido Comunista de España con el apoyo de Stalin. - Ambos ascendieron al poder aupados por el voto de las clases proletarias, con un mensaje violentamente antiburgués y cultivaron un populismo idéntico al populismo de la izquierda. - Ambos, en fin, emplearon el escuadrismo, la violencia y la coacción para conseguir sus fines políticos, táctica teorizada por las grandes figuras del marxismo (fundamentalmente por Lenin) y empleada infatigablemente por los movimientos revolucionarios de izquierdas como pueda ser, a día de hoy, ETA. Durante el último tercio del s. XIX y primer tercio del s. XX, Europa asistió a la articulación de las ideas de izquierda en forma de grandes movimientos campesinos y obreros que condujeron a dos tipologías muy claras de partido: los partidos socialistas nacionalistas y los partidos socialistas internacionalistas. Tras arduas luchas intestinas, en Alemania e Italia salieron triunfantes los partidos socialistas nacionalistas, mientras que en Rusia se impusieron los socialistas internacionalistas. Ambas formas de izquierda, afines por naturaleza y opuestas al liberalismo burgués de los países anglosajones y de la Francia de principios de siglo, se enfrentaron entre sí en la Segunda Guerra Mundial a causa de un suceso concreto y coyuntural: el ataque inopinado de un Hitler cada vez más arrebatado por su propia megalomanía contra la Unión Soviética, con la que mantenía un pacto de no agresión, con lo que el coloso del Este quedó incorporado, muy a su pesar, a la nómina de los enemigos del Eje, liberales y democráticos. El resultado final de la contienda situó al socialismo internacionalista en el bando de los vencedores y al socialismo nacionalista en el de los perdedores, por lo que se identificó a éste, ya caído e inerme, con todos los males, mientras que aquél gozó del tiempo y los recursos para revestirse de una gruesa capa de propaganda que, aún hoy, pugna por mantener oculta ante los ojos de la sociedad occidental su condición totalitaria, sustancialmente idéntica a la de los partidos socialistas nacionalistas derrotados en la Gran Guerra. Para los países que quedaron bajo la dominación soviética después de los tratados que pusieron término a la contienda, pocas diferencias hubiera significado la victoria de unos o los otros, puesto que ambos regímenes eran en realidad el mismo y operaban bajo idénticos principios, aquellos que les mantuvieron en la miseria y la opresión hasta la caída del Muro de Berlín hace apenas un puñado de años. Ambos regímenes, ambas ideologías son sustancialmente lo mismo; no son los extremos opuestos y distales de la escala política sino que son apenas dos manifestaciones casi iguales del mismo, pavoroso extremo, el de la tiranía; en el otro extremo se encuentra únicamente la democracia liberal. Que no te guste el post no significa que tengas motivo para denunciar, como cumple el protocolo lo seguiré subiendo

Fotos: 1. Tienda estatal donde compra el cubano de forma racionada una vez al mes. 2. Tienda donde compran los extranjeros y cubanos con acceso a divisas. 1. Los dirigentes viven en las mismas condiciones que el pueblo Los máximos dirigentes políticos y sus familiares viven en una burbuja comparados con el resto del pueblo cubano. La mayoría de los altos cargos del país son militares, pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Hay miembros de las FAR en la cabeza de ministerios y grupos empresariales del país. Estas personas no caminan por las calles ni viajan en autobuses, ya que tienen carros del Estado; no viven en decrépitos apartamentos en Centro Habana, sino que tienen casas y apartamentos en complejos residenciales donde civiles no pueden entrar… Además tienen facilidades y acceso gratuito a determinados servicios que no tiene el resto de la población: acceso a internet en el trabajo y en casa, hoteles en Varadero, uso de teléfonos celulares cuyo pago es en pesos cubanos (24 veces más barato que el peso convertible en que pagamos el resto de los mortales), televisión por cable… No van a hospitales en mal estado como el pueblo, van a un hospital reservado para ellos, el CIMEQ (donde atendieron a Chávez) caracterizado por su limpieza, buenos médicos y tecnología decente. Los máximos dirigentes de Cuba están completamente aislados de los problemas cotidianos del ciudadano de a pie. 2. El Estado provee de alimentos necesarios a la población El Estado vende a cada cubano una vez al mes, de forma racionada y a precios “asequibles”, una cuota de alimentos. Estos productos son racionados por la libreta de abastecimiento. En un mes, un cubano puede comprar solamente: 5 huevos, 5 libras de arroz, 1 libra de pollo… Los precios de los alimentos racionados están en pesos cubanos y son acordes a los salarios en Cuba, y esto significa un alivio para los trabajadores estatales cuyo sueldo promedia 18 dólares al mes y sobre todo a los ancianos pensionados que no tienen otro sustento de vida. Sin embargo, la comida comprada con la libreta alcanza para un máximo de 10 días. ¿Qué pasa con los otros 20 días del mes? En paralelo a la red de bodegas, donde se compra con la libreta, en Cuba existe un mercado estatal de alimentos con precios en pesos convertibles. Algunos productos, como la carne de res, los refrescos, vegetales o pescado enlatado sólo pueden adquirirse en este tipo de tiendas. La cadena más importante de este tipo de establecimientos se llama TRD (Tienda para la Recaudación de Divisa) y a tal efecto, a todos los productos se les recarga con un 240% de impuesto sobre el precio de compra en el extranjero. De este modo, un litro de leche puede costar 3 pesos convertibles (equivalente a 3 dólares), y 250g de queso manchego puede costar 30 pesos convertibles. En un país donde el salario medio estatal ronda los 18 dólares, en las TRD solamente pueden comprar aquellos cubanos con familiares en el extranjero o acceso (lícito o ilícito) a dólares. El resto “inventa” en el mercado negro. 3. La educación es gratuita Efectivamente. La educación en Cuba es gratuita desde preescolar (4 años) hasta bachillerato (18 años). Y, aunque es un logro muy importante, es necesario señalar que esto ocurre en muchos otros países del mundo. No obstante, a diferencia de otros países, en Cuba no existe la educación privada, la única opción es la enseñanza pública. En los tiempos en que mis padres estudiaron, se consideraba que la educación primaria era de excelente calidad. Sin embargo, hoy día la situación deja mucho que desear. Debido a los bajos salarios en Cuba, existe un déficit enorme de maestros, por esto la calidad de la educación se ve muchas veces afectada. Es común escuchar que maestros cobran por poner buenas notas y, ya es práctica habitual el que algunas de las clases sean mediante reproducción de cintas previamente grabadas. Se dice que la enseñanza universitaria en Cuba es gratuita, pero eso es incorrecto. Sería más apropiado decir que es de acceso universal. Cualquier cubano (en dependencia del promedio y resultados en las pruebas de ingreso) puede acceder a la Universidad; y, aunque el estudiante no tiene que pagar un peso, la educación superior tiene un precio. Una vez que el estudiante se gradúa debe trabajar para el Estado, 3 años si es mujer y 2 años si es hombre (ya que el hombre hace 1 año de servicio militar). Este periodo es conocido como el “Servicio Social”. El Servicio Social es obligatorio, se trabaja a sueldo mínimo (225 pesos al mes, unos 9 dólares) en una plaza asignada por el gobierno. Si un recién graduado no cumple con el Servicio Social, el Ministerio de Educación Superior le invalida el título universitario. 4. La gran mayoría de los cubanos apoya al gobierno El apoyo a un gobierno se demuestra mediante elecciones, y en Cuba no ocurren elecciones presidenciales desde 1948. Así pues, uno debe buscar otros indicadores para valorar este “apoyo”. En Cuba existe un único partido que es legal, el Partido Comunista, y la Constitución de Cuba lo define como: “…la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…”. No obstante, existen muchos otros partidos clandestinos. Los ciudadanos no ven legitimado su derecho de asociación y las únicas formas de sociedad civil son parte del Estado. Esto no impide que ciudadanos opositores hayan constituido grupos de forma clandestina y que traten de manifestarse de forma pacífica. Lamentablemente, manifestaciones de colectivos no reconocidos son continuamente reprimidos por grupos organizados por la policía política y operacionalizados a través del Partido Comunista. Ejemplo de ello son los actos de repudio contra opositores que en casos frecuentes llegan al extremo de la violencia verbal y física. Las conocidas Damas de Blanco, señoras que caminan por las calles con una flor en la mano, son cada semana reprimidas y encarceladas; sólo por mencionar un ejemplo. Un gobierno que controla la prensa, la radio y la televisión, también controla la opinión popular, o mejor dicho, la opinión que ellos quieren transmitirle al mundo y a cada uno de nosotros. Jamás se ha trasmitido por televisión alguna opinión legítima de un cubano en contra del gobierno. Oponerse al gobierno abiertamente es peligrosamente resbaladizo. La policía secreta te puede construir un caso delictivo y meterte en prisión. Este psico-terror político ha estado presente en la sociedad cubana por más de medio siglo. Como consecuencia del mismo, la gente ha optado por “no pensar, no decir y no opinar” para poder vivir tranquilos. Sin embargo, existe la doble moral. Gente que aplaude al régimen en público y luego en privado le critica. La solución de muchos es emigrar en busca de oportunidades. En cifras oficiales, el 12% de los cubanos que salen del país legalmente, no regresan. Una cifra aterradora que muestra el enorme descontento con el sistema vigente. A estos emigrantes legales hay que añadir los que salen ilegalmente, los más conocidos son los que agarran una balsa y escapan, arriesgando su vida en el mar. 5. El bloqueo norteamericano impide que Cuba se desarrolle. Es cierto que existe un embargo económico, financiero y comercial de Estados Unidos hacia Cuba, que tiene aplicación extraterritorial y ha sido condenado en múltiples ocasiones por la ONU. El embargo es un grupo de medidas y leyes que prohíben a empresas y ciudadanos norteamericanos establecer acuerdos comerciales con los cubanos residentes en la isla y el gobierno (existen “salvedades” como diversas productoras estadounidenses de alimentos que si tienen permitido negociar con el gobierno cubano). El embargo ha estado presente desde los inicios de la “revolución” y uno de sus principales motivos al implantarse fue el decomiso general de la propiedad privada de cubanos y muchos norteamericanos en la isla, que jamás fue remunerada por parte del Estado cubano. Desde entonces, este embargo, rebautizado por el gobierno cubano como “bloqueo”, ha sido el argumento para justificar todos los fracasos y errores de su política económica, social y administrativa. Cuba no puede comercializar con Estados Unidos (aunque Estados Unidos es el principal comprador de medicamentos en Cuba), pero, sólo el 40% del comercio exterior de Cuba es con Venezuela. Países como China y Brasil tienen fuertes lazos comerciales y financieros con la isla. El resto de países tienen la entera disponibilidad para entrelazar acuerdos económicos con Cuba, pero exigen el cobro en efectivo debido al reiterado incumplimiento de pagos. No obstante, existe otro bloqueo que es el que verdaderamente afecta al cubano de a pie: es el bloqueo interno del gobierno para evitar que algún cubano progrese económicamente. Por ejemplo, la nueva Ley de Inversión Extranjera aprobada el pasado mes, le permite a cualquier persona de este planeta la posibilidad de invertir en la isla. Sin embargo, no existe una Ley de Inversión a secas que permita a los cubanos residentes en Cuba, invertir en el desarrollo económico de su país. El gobierno permite la actividad de un magro sector privado (aquí se llaman “cuentapropistas”), pero solamente pueden desarrollarse 178 actividades de esta forma. Entre estas actividades se cuentan: peluquería, gastronomía, jardinería, ser cochero de vehículo de tracción animal, forrar botones, e incluso vender CDs piratas. Los cuentapropistas ven “bloqueado” su desarrollo por el propio gobierno cubano. No pueden acceder a créditos financieros, no pueden comprar en mercados mayoristas, al contrario que las empresas estatales, no tienen acceso a materias primas necesarias para desarrollar su trabajo (por ejemplo harina de fuerza para hacer pan, solamente a la venta para empresas estatales) tienen tasas de impuestos sobre la renta a niveles similares de Suecia y Austria (50% si ganas más de 160 dólares al mes)… Prohibiciones en Cuba, que limitan el progreso, están a la orden del día: precio de los carros, precio de las viviendas, míseros salarios, internet prohibido en los hogares, acceso limitado a la información, ausencia de libertades políticas, imposibilidad de exportar e importar mercancías… Para finalizar, dejo una pregunta: ¿Por qué Cuba, siendo una isla, no cuenta con una industria pesquera? El “bloqueo” norteamericano sin duda impacta en los precios de determinados bienes, pero es el bloqueo interno el que impide el desarrollo del país. Del Blog de Yusnaby Pérez

El Fascismo y el Nazismo como movimientos de Izquierda Orígenes históricos del Fascismo. Las palabras Fascismo, Fascio, proceden de la expresión latina fasces, “haz”, que hace referencia a la gavilla de cañas que portaban los soldados que precedían al Lictor y que era el símbolo de su autoridad. El “haz” representaba la fuerza de la unión, un símbolo que con el tiempo se demostraría muy adecuado para las ideologías holistas, negadoras de la supremacía del individuo y partidarias de la atribución de características antropomorfas a una entidad supraindividual: la raza, la nación o la clase social. No será hasta el s. XIX que el término Fascio sea utilizado para designar un movimiento político. El primer Fascio de que se tiene noticia en los tiempos modernos es el de los llamados Fasci Siciliani dei Laboratori (es decir, Fascio Siciliano de los Trabajadores), un movimiento de campesinos fundado en 1891 en Catania por el sindicalista y diputado de izquierda Giuseppe de Felice Giuffrida. Los Fasci Siciliani se formaron como reacción contra la estructura social feudal que aún persistía en Sicilia y abogaron por la eliminación de las llamadas Gabelas, por la redistribución de la tierra y por la emancipación de las clases humildes, en una forma muy semejante a los grandes movimientos revolucionarios europeos de la época, el más importante de los cuales, desde luego, daría lugar a la Revolución Rusa. A los Fasci Siciliani sucedieron en Italia rápidamente otros movimientos análogos hasta que, sólo un año después, se fundó dentro de la misma corriente general y con una participación muy activa de los Fasci, el llamado Partito dei Lavoratori Italiani que en 1893 cambiaría su nombre por el de Partito Socialista Italiano, de transparente traducción castellana. De hecho, este partido se concibió al principio como una especie de federación de los diferentes partidos de inspiración marxista y anarquista que habían surgido por toda Italia al hilo de la formación de los Fasci. Los Fasci Siciliani protagonizaron, en aquel mismo año de 1893, un violento alzamiento campesino en Sicilia y el Gobierno italiano les reprimió con dureza. En los años siguientes, los Fasci se integraron dentro del Partito Socialista. El Partito Socialista Italiano tuvo unos primeros años muy convulsos, como la mayor parte de los partidos izquierdistas europeos, debido a las luchas internas entre liberal-reformistas por un lado y anarcosindicalistas por otro. Hasta el año 1904 los reformistas de Filippo Turatti mantuvieron el poder dentro del partido, pero será en 1912, en el congreso de Reggio Emilia, y coincidiendo con la anexión de Libia por Italia (a la que los radicales se oponían con ardor), cuando el ala más radical del partido se haga con el control del mismo, ala radical donde militaba un personaje que iba a hacerse después bastante famoso: Benito Mussolini. Su extremo radicalismo y su creciente belicismo hicieron de Mussolini un tipo bastante impopular entre sus compañeros de partido de modo que, coincidiendo con la declaración de neutralidad de Italia en la Primera Gran Guerra y visto que Mussolini defendía con vehemencia, desde las páginas del periódico que dirigía, el Avanti! (órgano oficial del PSI) la entrada de Italia en la Guerra, de forma coincidente con las tesis del ala radical, la dirección del partido decidió expulsarlo. Mussolini, que se sentía llamado a mayores metas, fundó con un grupo de leales del ala radical su propio partido, los Fasci Italiani di Combatimento, retomando ese histórico término, tan ligado a los orígenes fundacionales del Socialismo transalpino. Los Fasci se colocaban en el arco político, por tanto, a la izquierda de sus antiguos compañeros del PSI, a quienes consideraban unos posibilistas, unos blandos y unos vendidos a la burguesía y al capitalismo; ellos, por el contrario, basaban su estrategia de actuación política en un desmedido populismo que trataba de capitalizar el descontento de los italianos más humildes con la situación de crisis económica planteada tras la Gran Guerra, así como en el uso de la coacción violenta a través de las Escuadras de los Fasci, las luego célebres Camisas Negras. Su programa abogaba por la intervención total del Estado en el funcionamiento de la sociedad, por la nacionalización de las Empresas públicas, por la recuperación del orgullo nacional y, siguiendo la declaración fundacional de los Fasci di Combatimento (el llamado Programa de Sansepolcro), por un imperialismo que se manifestaba en el propósito de anexionarse el Fiume y la Dalmacia (objetivos italianos desde el final de la Primera Gran Guerra que, sin embargo, fueron rechazados en el Tratado de Versalles, dando lugar a eso que los Fascistas llamaron la Victoria Mutilada). Como puede verse, se trataba de un programa netamente izquierdista y revolucionario, aunque con esas particularidades nacionalistas que, según veremos más adelante, fueron (y siguen siendo) la seña de identidad de cierta forma de radicalismo de izquierda. El resto es Historia bien conocida: Mussolini formó gobierno en 1922, después de haber lanzado a sus Fasci a una campaña permanente de actos violentos; consolidó su poder y su enorme popularidad en las elecciones de 1924 gracias fundamentalmente a los votos de las clases proletarias; en 1925 instauró formalmente la dictadura; y en 1939 metió a Italia en la Guerra Mundial contra las perversas naciones liberal-burguesas, Inglaterra y Francia, por medio de la firma con Hitler del “Pacto de Acciaio”. Orígenes históricos del Nazismo. En el mes de enero de 1919, Anton Drexler, de profesión herrero, y otros líderes de los incipientes movimientos obreros alemanes fundaron el Deutsche Arbeiterpartei (Partido de los Obreros Alemanes). La fundación de este partido se encuadraba en la corriente general de movilización de los trabajadores europeos que había comenzado ya en el siglo XIX y que había experimentado un auge muy notable a partir de la Revolución Rusa de 1917; igualmente, y en clave ya más doméstica, la fundación del Partido de los Obreros Alemanes era una respuesta a la situación planteada tras el humillante armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial y la subsiguiente y fallida República de Weimar, que habían sumido a Alemania en una crisis económica de monstruosas proporciones. http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/GERdrexler.JPG Anton Drexler Un joven cabo del Ejército Alemán que llegaría después a hacerse incluso más famoso que Benito Mussolini, llamado Adolfo Hitler, simpatizó en seguida con las ideas del Deutsche Arbeiterpartei y entró a militar en el mismo como su afiliado nº 7 (fuentes más fiables afirman que era el afiliado 555, aunque al parecer la cuenta de afiliaciones se iniciaba en el 500 para simular que eran muchos, cuando en realidad eran sólo un puñado). Gracias a su habilidad política y a su magnetismo personal, el joven Hitler escaló rápidamente posiciones en el incipiente Partido Obrero hasta que, en 1925, fue elegido jefe del partido, que fue refundado con el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores. Cinco años antes, en el primer mitin del partido, que tuvo lugar en Munich, Hitler había leído el Programa del Partido, escrito por Drexler y por él mismo, programa basado en el völkisch, un nacionalismo etnicista y extremado que intentaba, como el fascismo italiano, pescar en las aguas del descontento popular con las condiciones de Versalles; y en un izquierdismo intervencionista y radical de corte marxista. He aquí algunos de los puntos del programa, referidos a la intervención del Estado en la economía: 10. El primer deber de todo ciudadano debe ser el de ejercer una actividad intelectual o física. La actividad de los particulares no debe contrariar el interés general, sino que debe acomodarse dentro del marco del conjunto y para el provecho de todos. He aquí porqué reivindicamos: 11. La supresión de los ingresos sin trabajo ni esfuerzo. La abolición de la servidumbre de los intereses. 12. En vista de los enormes sacrificios que toda guerra impone al Pueblo, tanto sobre sus bienes como sobre su sangre, debe considerarse como un crimen cometido contra el Pueblo el enriquecimiento personal debido a la guerra. Por esta razón, Reivindicamos la confiscación total de todos los beneficios de guerra. 13. Reivindicamos la estatización de todas las empresas que han existido hasta el presente bajo la forma de Sociedades (Trusts). 14. Reivindicamos la participación [de los asalariados] en los beneficios de las grandes empresas. 15. Reivindicamos un generoso sostenimiento para los ancianos. 16. Reivindicamos la creación y protección de una sana clase media. La transferencia a las comunas de todos los grandes almacenes y el alquiler a precios bajos de sus locales a pequeños industriales, la rigurosa atención de todos los pequeños industriales por la provisión por parte del Estado, de los Länder o de las comunas. 17. Reivindicamos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que sustente la expropiación sin contrapartida de los bienes raíces en provecho de empresas de utilidad pública. La abolición de la renta territorial y la prohibición de toda especulación con bienes raíces. […] 20. Con el objeto de permitir a todos los alemanes capaces y diligentes alcanzar un nivel de formación superior y acceder a puestos de responsabilidad, corresponde al estado emprender el desarrollo sistemático del conjunto de la educación del pueblo. […] 21. Corresponde al Estado mejorar la sanidad pública protegiendo a la madre y al niño, y prohibiendo el trabajo de los jóvenes, […] A la vista está que todos esos puntos del programa del Partido Nazi Alemán (aproximadamente la mitad) serían hoy suscritos sin vacilaciones por cualquier partido de izquierda radical. El auge del Partido Nazi se explica, como el del Fascio italiano, por el descontento de las capas más pobres de la sociedad alemana, humillada tras el tratado de Versalles y sumida en una crisis que la fallida República de Weimar no había sabido atajar. El mensaje populista e inflamado de Hitler conectó con aquella población cansada de políticos a quienes se juzgaba aburguesados y comodones y, fruto de todo ello y de la campaña de violencia y extorsión desatada por los escuadristas de las SA y las SS, el Partido Nazi resultó el más votado en las elecciones de 1933 para vergüenza histórica del pueblo alemán, por lo que el anciano Presidente Hindemburg (que pertenecía a una coalición de partidos de derecha y era de condición monárquica) no tuvo más remedio que nombrar Canciller a Hitler. Con la muerte de Hindemburg en 1934, Hitler, ya convertido en Presidente y autoinstituido en Führer, encontró expedito el camino para proclamar el Tercer Reich e instaurar la dictadura en Alemania. Recapitulación. Como hemos visto, existen una serie de características comunes al Fascismo y al Nazismo en tanto que partidos de extrema izquierda que pueden resumirse así: - Ambos fueron fundados por políticos formados en la militancia socialista, los cuales encarnaron el ala más extremista dentro de sus respectivos partidos. De hecho, el partido de Hitler conservó la denominación de Socialista durante toda su existencia. - Ambos basaron su discurso en un nacionalismo exacerbado y en un izquierdismo radical, favorable a la nacionalización de la banca y la industria, la redistribución de la tierra y el intervencionismo total del Estado en el funcionamiento económico del país, exactamente en la misma línea marcada por la doctrina marxista. - Ambos abogaron por la nacionalización de la educación al objeto de inculcar los valores de partido en los más jóvenes, punto programático que está en los genes ideológicos de la izquierda y que ya había sido teorizado, por ejemplo, por Gramsci. - Ambos se manifestaron, por encima de todo, contrarios al parlamentarismo democrático burgués, visión en la que coincidían con las posiciones marxistas llevadas a efecto por los revolucionarios rusos del 17 y con las posiciones tradicionales de la izquierda radical, aún hoy sustentadas por los partidos comunistas de todo el mundo. - Ambos explotaron el descontento creado en sus respectivos países por los tratados de Versalles, e identificaron a sus impulsores (fundamentalmente Inglaterra, Francia y los Estados Unidos) con la causa de los males de sus respectivos pueblos. Los fascistas y nazis compartían, por tanto, el mismo odio hacia los países de cultura liberal que ha sido una seña de identidad de la izquierda desde su misma fundación. La posición de las actuales dictaduras izquierdistas latinoamericanas (Cuba, Venezuela, Bolivia) parece un calco de las posturas de los fascistas y los nazis en los años 30. - Ambos hubieron de desplazar, empleando medios generalmente violentos, al resto de partidos de izquierda de sus respectivos países, fenómeno que ha sido una constante en la historia de los partidos hegemónicos de izquierdas y que tuvo su máxima expresión en la eliminación de los mencheviques por los bolcheviques en el periodo 1912 – 1917. Otro ejemplo puede encontrarse en el exterminio del anarquismo español del POUM por el Partido Comunista de España con el apoyo de Stalin. - Ambos ascendieron al poder aupados por el voto de las clases proletarias, con un mensaje violentamente antiburgués y cultivaron un populismo idéntico al populismo de la izquierda. - Ambos, en fin, emplearon el escuadrismo, la violencia y la coacción para conseguir sus fines políticos, táctica teorizada por las grandes figuras del marxismo (fundamentalmente por Lenin) y empleada infatigablemente por los movimientos revolucionarios de izquierdas como pueda ser, a día de hoy, ETA. Durante el último tercio del s. XIX y primer tercio del s. XX, Europa asistió a la articulación de las ideas de izquierda en forma de grandes movimientos campesinos y obreros que condujeron a dos tipologías muy claras de partido: los partidos socialistas nacionalistas y los partidos socialistas internacionalistas. Tras arduas luchas intestinas, en Alemania e Italia salieron triunfantes los partidos socialistas nacionalistas, mientras que en Rusia se impusieron los socialistas internacionalistas. Ambas formas de izquierda, afines por naturaleza y opuestas al liberalismo burgués de los países anglosajones y de la Francia de principios de siglo, se enfrentaron entre sí en la Segunda Guerra Mundial a causa de un suceso concreto y coyuntural: el ataque inopinado de un Hitler cada vez más arrebatado por su propia megalomanía contra la Unión Soviética, con la que mantenía un pacto de no agresión, con lo que el coloso del Este quedó incorporado, muy a su pesar, a la nómina de los enemigos del Eje, liberales y democráticos. El resultado final de la contienda situó al socialismo internacionalista en el bando de los vencedores y al socialismo nacionalista en el de los perdedores, por lo que se identificó a éste, ya caído e inerme, con todos los males, mientras que aquél gozó del tiempo y los recursos para revestirse de una gruesa capa de propaganda que, aún hoy, pugna por mantener oculta ante los ojos de la sociedad occidental su condición totalitaria, sustancialmente idéntica a la de los partidos socialistas nacionalistas derrotados en la Gran Guerra. Para los países que quedaron bajo la dominación soviética después de los tratados que pusieron término a la contienda, pocas diferencias hubiera significado la victoria de unos o los otros, puesto que ambos regímenes eran en realidad el mismo y operaban bajo idénticos principios, aquellos que les mantuvieron en la miseria y la opresión hasta la caída del Muro de Berlín hace apenas un puñado de años. Ambos regímenes, ambas ideologías son sustancialmente lo mismo; no son los extremos opuestos y distales de la escala política sino que son apenas dos manifestaciones casi iguales del mismo, pavoroso extremo, el de la tiranía; en el otro extremo se encuentra únicamente la democracia liberal. Que no te guste el post no significa que tengas motivo para denunciar, como cumple el protocolo lo volví a subir