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La verdadera fuerza del efecto placebo Nadie duda de que el cerebro reacciona ante la mera posibilidad de recibir un tratamiento. Pero ¿cómo se produce este fenómeno? En 2004, María Jesús, de 64 años, sintió las primeras molestias. A pesar de su sobrepeso, siempre había sido muy activa, hasta que la rodilla derecha empezó a darle problemas. Se levantaba por la mañana y notaba una extraña rigidez que daba paso a un dolor cuando apoyaba el pie en el suelo. Poco a poco, se vio imposibilitada para caminar. Según el médico, padecía artrosis y debía someterse a un procedimiento quirúrgico rápido y sencillo conocido como artroscopia. Esta intervención de lavado de la articulación produce un alivio duradero en un 80 % de los pacientes, e hizo también su trabajo con María Jesús, mi abuela. Pero en realidad no hay pruebas de que cure o detenga la artrosis. En 2002, un grupo de científicos estadounidenses, intrigado por esta circunstancia, decidió investigar la verdadera eficacia de la operación, con conclusiones sorprendentes. Y es que cuando se compara con una intervención de pega, diseñada para convencer a los pacientes, la artroscopia no consigue mejores resultados. A pesar de ello, “es la más común de las cirugías ortopédicas, y la rodilla, la articulación donde se realiza con más frecuencia”, recordaban los expertos norteamericanos en la revista New England Journal of Medicine. Entonces, ¿por qué responde tan positivamente la mayoría de quienes pasan por el quirófano? Esto se pregunta desde hace más de quince años Ted Kaptchuk, director del Programa de Estudios del Placebo, en la Escuela Médica de Harvard. Kaptchuk practicó la acupuntura durante años, aunque algunas recuperaciones milagrosas le convencieron de que tenía que haber algo más en juego. Es sabido que determinadas personas son capaces de mejorar ante la más mínima insinuación de un tratamiento. “Siempre pensé que la sugerencia, el ritual, las creencias y todas esas ideas que ponen nerviosos a los científicos eran componentes importantes”, explica. Cuando Kaptchuk llegó a Harvard a finales de los años 90, la mayoría de sus colegas consideraban los placebos como meras píldoras de azúcar inocuas, el patrón contra el que se comparaba la efectividad de un tratamiento real. Sin embargo, él intuía su potencial curativo. “Si las personas se sentían mejor, me parecía que se podrían usar como un complemento terapéutico”, señala. El problema era que, a menos que averiguara empíricamente cómo funciona este proceso, le costaría sacar adelante su idea. La importancia del factor humano El experto norteamericano empezó a investigar en serio, y lo primero que descubrió fue que no todos los placebos actúan igual. Una inyección de solución salina o el pinchazo de una falsa aguja de acupuntura son más eficaces que una pastilla, así que el método de administración influye en el resultado. Además, era evidente que entre la práctica de los galenos convencionales y los alternativos solía haber diferencia en cuanto al trato y tiempo dedicado a los pacientes. Con la colaboración de gastroenterólogos de la Escuela Médica de Harvard, Kaptchuk diseñó un experimento en 2008 para cuantificar la importancia de ese factor humano. Así que seleccionó a 262 personas que padecían el síndrome del intestino irritable, un trastorno gastrointestinal crónico vinculado al estrés. Era un blanco perfecto: además del dolor, dolencias como la depresión y la ansiedad responden bastante bien a los placebos, quizá por su relación más directa con la mente. Los voluntarios fueron separados en tres grupos. El primero no recibió tratamiento, el segundo se sometió a sesiones de acupuntura con agujas que no llegaban a perforar la piel y el tercero recibió una pseudoterapia similar, aunque dispensada por médicos que mostraron expresamente interés por sus síntomas y molestias. Resultado: mientras que los pacientes del segundo grupo no notaron nada, los del tercero sí experimentaron mejoras significativas. Estos resultados respaldaron lo que hoy se conoce como el efecto del cuidado, y explicarían por qué los pacientes con artrosis perciben beneficios tras someterse a una artroscopia. A pesar de todo, poco o nada se ha hecho para incluir estos hallazgos en la práctica clínica cotidiana, y eso que muchos médicos aceptan sin rechistar la importancia del efecto placebo cuando se trata de terapias alternativas. Los antidepresivos, en cuestión Otro ejemplo de ese rechazo son las discusiones que se generan en torno al trabajo de Irving Kirsch, director adjunto del Programa de Estudios del Placebo. Las investigaciones realizadas por Kirsch indican “sin sombra de duda”, según explica a MUY, que los antidepresivos no son más eficaces que una pastilla sin principios activos, datos que se conocen desde 1998. A pesar de ello, sus conclusiones siguen siendo objeto de controversia, y no han tenido reflejo en el uso –y abuso– de estos medicamentos, “algo preocupante si tenemos en cuenta sus posibles efectos secundarios”, señala el experto. Y añade: “La medicina actual reacciona ante estas evidencias intentando potenciar la acción de los fármacos cuando debería buscar cómo aumentar la de los placebos”. Algunos críticos afirman que se trata de un enfoque antiético, porque supone privar al enfermo de una terapia real. Pero esta opinión parece alejada de la realidad si tenemos en cuenta que la mayoría de los médicos reconoce la utilidad de los placebos: los datos apuntan a que su empleo está generalizado. “Realmente, la mayoría de los productos que se venden en las farmacias, los llamados medicamentos de venta libre, tienen un efecto farmacológico nulo. La percepción de su utilidad se debe a que muchas veces se administran cuando la enfermedad empieza a remitir. Por ejemplo, un resfriado común no suele durar más de una semana, cuando rara vez tomamos el fármaco antes del tercer día. De esa forma, su curso natural soluciona el problema en un par de días más, pero creemos que el mérito lo tienen las pastillas”, afirma Fabrizio Benedetti, que trabaja en la Facultad de Medicina de la Universidad de Turín. Desde mediados de los años 90, Benedetti estudia los placebos como herramienta, según él, para comprender el funcionamiento del cerebro. Su interés científico tiene precedentes. A finales de los años 70, Jon D. Levine, Newton C. Gordon y Howard L. Fields, de la Universidad de California en San Francisco, se fijaron en que sin intervención de anestésicos algunas personas vivían la extracción de un diente como una experiencia traumática, mientras que otras solo manifestaban un cierto malestar. El descubrimiento de las endorfinas en 1974 había demostrado que, sujeto a ciertos estímulos, el cuerpo es capaz de fabricar analgésicos potentes. ¿Podrían esos neurotransmisores estar implicados en el efecto placebo? Para poner a prueba su hipótesis, los investigadores establecieron en primer lugar quiénes sentían menos dolor después de recibir una inyección de solución salina. Si las endorfinas eran las responsables, un bloqueo de los receptores usados por ellas en el sistema nervioso central las desactivaría. Y así fue. Gracias a que esas sustancias son opiáceos naturales, podían utilizar naloxona, un fármaco empleado para contrarrestar las intoxicaciones de morfina o heroína. Con una simple dosis, incluso los pacientes más sensibles al placebo dejaron de sentir sus beneficios. Publicado en la revista The Lancet, fue solo el primer estudio en demostrar esos efectos fisiológicos reales. Tecnologías como la resonancia magnética funcional (RMf) y la tomografía por emisión de positrones (TEP) han permitido detallar qué ocurre en el cerebro en tiempo real cuando se pone en marcha la respuesta. “Implica una gran cantidad de moléculas; muchas veces, las mismas que se activan con los fármacos reales”, afirma Benedetti. Una investigación con enfermos de párkinson, por ejemplo, demostró que una inyección de solución salina promueve la síntesis de dopamina, el neurotransmisor afectado por esta dolencia. O sea, lo mismo que intentan los medicamentos. El riesgo de recetarlos Tales revelaciones ponen de manifiesto la necesidad imperiosa de estudiar este fenómeno, ya que puede interferir con fármacos que dependen de la activación de los mismos circuitos cerebrales. Además, la mayoría de los especialistas está de acuerdo en que el uso generalizado de placebos por parte de los médicos de cabecera, sin que se conozcan todos los detalles de su funcionamiento, comporta ciertos riesgos. Por ejemplo, la mayoría de facultativos reconoce haber recetado antibióticos a sabiendas de que el paciente sufría algún tipo de infección vírica, contra las que no tienen ningún efecto. Y son de sobra conocidos los peligros de tomar estos medicamentos sin necesidad. Los riesgos son tan reales que, en algunos casos, comportan daños irreversibles e incluso la muerte. En 2011, Kaptchuk dirigió un estudio sobre el asma. Como venía siendo la norma, el grupo tratado con placebo notó mejoría, así que los investigadores pensaron que el inhalador falso era capaz de restaurar la función pulmonar. La sorpresa surgió cuando comprobaron que no era así: solo el fármaco real combatía los síntomas. La discrepancia entre los resultados objetivos y las nociones subjetivas de los pacientes puede resultar, pues, fatal. Tal como explicó la ex doctora militar Harriet A. Hall, conocida crítica de las medicinas alternativas, en una entrevista para la revista norteamericana The Atlantic, “si algo ineficaz hace sentirse mejor a los afectados, esto podría retrasar peligrosamente la administración del tratamiento”. Para esta experta, la mayoría de los estudios sobre las consecuencias beneficiosas del placebo en realidad demuestra que tal cosa no existe; el resultado observado es exactamente el mismo que si no se trata al paciente. Se refiere, sobre todo, a varios artículos publicados por científicos daneses a lo largo de la última década. Asbjørn Hróbjartsson, investigador del Centro Cochrane Nordic, en Copenhague (Dinamarca), y uno de los autores de los mencionados estudios, matiza las conclusiones de Hall: “Aunque suelen tener un efecto modesto, las reacciones son muy variadas. Además, nosotros no consideramos la relación médico-paciente ni otros enfoques”. No hay un solo efecto Para Hróbjartsson, sus investigaciones no niegan la existencia del efecto placebo; simplemente, ponen de manifiesto que son necesarios métodos más rigurosos para entenderlo: “Hablamos de algo muy complejo”, resume. Distintos estímulos dan origen a reacciones tan diferentes que algunos científicos abogan por dejar de usar el mismo término para referirnos a todos ellos. En la misma línea, tanto Kaptchuk como Benedetti defienden que no hay uno, sino muchos efectos placebo, condicionados por multitud de factores. Las expectativas son, claro está, importantes: según un experimento realizado por el estudioso italiano, algo tan recetado como el diazepam –más conocido por su nombre comercial, Valium– solo es eficaz si el paciente sabe que lo está tomando. De todos modos, Benedetti aclara que la predisposición depende de los aprendizajes previos y de los cambios que hayan operado en el cerebro del consumidor. Por ejemplo, después de que un paciente experimente un alivio del dolor por acción de la morfina, las vías neurológicas activadas por un placebo son diferentes a las que actúan en alguien que haya tenido una experiencia similar con un compuesto distinto, como el ibuprofeno. Así lo explica Benedetti: “Cuando un paciente recibe morfina durante tres o cuatro días, su cerebro aprende a asociar el tratamiento con una reducción del dolor. Si al quinto día se le administra una pastilla de pega, la inmensa mayoría seguirá manifestando que siente menos dolor”, explica el experto. Y añade: “Sin embargo, si el pseudofármaco se usa el primer día, solo un porcentaje reducido de pacientes responderá positivamente”. Y lo mismo ocurre con los analgésicos de uso cotidiano: “Aprendemos a asociar una pequeña pastilla blanca –la aspirina– con una disminución del dolor de cabeza”. Predrag Petrovic, del Instituto Karolinska, en Estocolmo (Suecia), ha desarrollado una teoría sobre los orígenes de este fenómeno. Defiende que no es más que una consecuencia del procesamiento de información. Para Petrovic, que publicó en 2002 la primera descripción de los mecanismos neuronales involucrados en la acción analgésica de los placebos, “no es más que una estrategia del cerebro para minimizar las diferencias entre lo que cree que va a ocurrir y lo que de verdad ocurre”. De acuerdo con sus estudios, la corteza orbitofrontal y el córtex del cíngulo anterior se ocupan de alterar la anticipación y modular la reacción en el caso de que ocurra un desajuste. “El nivel de conectividad entre estas dos regiones determina la capacidad de una persona para responder a los placebos”, conjetura en un trabajo publicado en 2010. Los enfermos de alzhéimer, inmunes A falta de datos concluyentes para confirmarlo, ya nadie duda de que las expectativas juegan un papel clave. Un buen ejemplo son los enfermos de alzhéimer, inmunes a los falsos tratamientos. Además, deben tomar dosis muy elevadas de analgésicos para combatir el dolor. ¿Por qué? En 2006, Benedetti demostró que se debe a que las zonas del cerebro implicadas en la previsión del futuro tienen problemas de conexión con otras áreas, y no reciben correctamente las señales de los opiáceos endógenos. Está claro que si se suman las dificultades del sistema nervioso para combatir el sufrimiento físico a la falta de esperanzas acerca del éxito del tratamiento, hasta los fármacos más potentes pierden eficacia. Estos hallazgos originaron una batería de experimentos para desentrañar los complejos mecanismos neurobiológicos implicados en la respuestas a los placebos. Sin embargo, “no queda claro cómo podremos utilizar ese conocimiento para desarrollar herramientas prácticas en un entorno clínico”, señalaban en un artículo reciente Andrew Geers, de la Universidad de Toledo, en Ohio, y Franklin Miller, de los Institutos Nacionales de la Salud estadounidenses. Ambos criticaban que se haya invertido tanto esfuerzo para entender los resortes cerebrales sin ahondar en los procesos psicológicos que los condicionan. “Un conocimiento que permitiría diseñar técnicas de intervención sin engaño”, aseguraban Geers y Miller. Porque, efectivamente, la inmensa mayoría de los estudios realizados sobre este tema se llevaron a cabo sin que los enfermos supieran que recibían un tratamiento de pega, actuaciones que plantean serias dudas éticas. Lo que nadie se esperaba era que la farsa, además de perjudicar la relación médico-paciente, fuera inútil, tal y como demostró una investigación liderada por Kaptchuk en 2010. Incluso cuando los pacientes con síndrome del intestino irritable se enteraron de que su medicina no era más que una píldora de azúcar, los resultados fueron comparables a los registrados en los ensayos clínicos realizados con fármacos reales. La confianza de los médicos ayuda Tanto Kaptchuk como Benedetti defienden que los profesionales de la salud que deseen usar estos descubrimientos deben concentrarse en lo que se conoce como ritual terapéutico. “Sus actitudes, palabras y acciones son muy importantes. Si el facultativo es capaz de mejorar las expectativas del paciente sobre la terapia a recibir, habrá una reducción de ansiedad y, sin duda, una respuesta más satisfactoria”. Según Kaptchuk, “incluso las señales inconscientes son clave para el éxito”. Una afirmación corroborada por Karin Jensen, del Programa de Estudios del Placebo, que hace dos años escudriñó el cerebro de varios facultativos mientras pasaban consulta. Este experimento permitió concluir que las creencias del doctor sobre el tratamiento, aunque no se mencionen expresamente, condicionan la predisposición del paciente sobre el bien que le va a hacer. Por ahora, manipular todos estos factores para conseguir resultados objetivos es todavía un espejismo. Sin embargo, el hecho de que los placebos funcionen incluso cuando el paciente sabe que los está tomando, abre la puerta a un enfoque a mitad del camino: el diseño de procedimientos híbridos. “No curarán dolencias víricas ni tumores, pero usados en conjunto con otras actuaciones sí son capaces de, por ejemplo, paliar los síntomas de la quimioterapia o de hacer más llevadera una gripe”, dice Kaptchuk. Una alianza capaz de eliminar ciertos efectos secundarios y que, indica por último Benedetti, también puede potenciar el efecto de los fármacos, lo que permitiría reducir las dosis.
La primera vacuna contra la clamidia La clamidia es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes en el mundo. La clamidia, una enfermedad de transmisión sexual (ETS) que se transmite por practicar sexo vaginal, anal u oral con una persona infectada, es una de las más comunes en el mundo. Solo en Estados Unidos se producen cerca de 3 millones de contagios cada año. Ahora, un equipo de científicos del Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de McMaster (Canadá) ha hecho un importante progreso hacia la primera vacuna contra la clamidia. La causa más común de esta enfermedad (entre el 85-90% de los contagios) viene de la mano de la bacteria Chlamydia trachomatis. Pese a ello, el contagio no presenta síntomas, por lo que la mayoría de las personas -al no hacerse pruebas- no saben que tienen la enfermedad y, por tanto, no se realiza ningún tratamiento. La única forma actual de evitar el riesgo de clamidia es utilizar preservativo La falta de tratamiento de clamidia puede provocar graves consecuencias para la salud, sobre todo, en el caso de las mujeres que puede conducir a la enfermedad inflamatoria pélvica, cuyos efectos pasan por dolor crónico y dificultad para quedarse embarazada. Teniendo en cuenta que el único modo que existe de protegerse de la clamidia es, por el momento, el uso de preservativo, el diseño de una vacuna eficaz es más que esperanzador. En su experimento, los investigadores inmunizaron un grupo de ratones hembra con un nuevo antígeno llamado BD584, que se compone de tres proteínas de C. trachomatis: CopB, EPOC y CT584. Al infectar a los ratones con Chlamydia Muridarum -una variante de C. trachomatis. Descubrieron que el antígeno reducía la secreción de Chlamydia en un 95%, un síntoma de infección por C. trachomatis. Otro síntoma de la infección en el que las trompas de Falopio se llenan de fluido, también se redujo en un 87,5% en los ratones inmunizados. Sobre la base de sus resultados, los expertos sugieren que este antígeno es un candidato prometedor para una vacuna contra la clamidia: “La vacunación sería la mejor manera de prevenir una infección por clamidia, y este estudio ha identificado importantes nuevos antígenos que podrían ser utilizados como parte de una vacuna para prevenir o eliminar las consecuencias reproductivas perjudiciales de las infecciones no tratadas”, explica David Bulir, coautor del trabajo. El estudio ha sido publicado en la revista Vaccine.
+3 por cada una que no sabías! Bueno , acá las respuesta a preguntas que nunca te hiciste, o si? seguro aprendes algo nuevo! Espero que les guste el post, Saludos! Se vence el agua mineral? (Envasada) ¿Cómo puede ser? La culpable no es el agua, sino el plástico. Que, con el tiempo y sobre todo con la exposición a la luz, se puede degradar. Si se cumplen todas las de higiene del proceso de embotellamiento, esto no genera productos tóxicos, pero si puede liberar sustancias que afecten el sabor o el color del agua. De ahí la necesidad de una fecha de vencimiento. Ventilador con mas o menos paletas... ¿Qué conviene más? Un ventilador con menos paletas, gira más rápido y mueve más aire, por lo cual se vuelve más eficiente pero va a generar más ruido. Los fideos Siempre se rompen en mas de dos partes Al doblar el espagueti, llega un momento en que éste supera su límite de curvatura y se rompe en dos partes. Los extremos recién creados de ambos fragmentos liberan entonces toda la tensión acumulada y comienzan a vibrar. Cuando las ondas de ida y las de vuelta se encuentran, se solapan. En algunas zonas se anulan entre sí, pero en otras suman sus efectos hasta el extremo de que en determinados puntos el fideo supera de nuevo su límite curvatura, originándose así un nuevo sitio de ruptura, en el que a su vez se reproduce el mismo comportamiento, aunque menos intenso debido a que los fragmentos son cada vez más pequeños y por tanto vibran menos. El canto del gallo ¿Por cantan cuando amanece? No es tan así, también cantan durante todo el día pero al amanecer lo hacen más vigorosamente, y como es un horario más silencioso se los escucha más. Seguramente este canto tenga un componente territorial hacia sus vecinos y seductor hacia las gallinas. Se han hecho experimentos en los cuales se les impedía oír otros gallos ver la luz y cantaban menos y más bajito, aunque no lo impedía totalmente, lo que sugiere que este horario del canto este impreso en su reloj biológico. En cuanto a la luz, los gallos cantan mucho más fuerte después de los eclipses de sol. La forma del huevo ¿Por qué los huevos tienen forma ovoide? A medida que los huevos pasan por el oviducto de la hembra, los músculos circulares van presionando y adoptan esta forma.Una vez en el nido, pueden ocupar mucho menos espacio con menor espacio entre ellos, con lo cual se pierde menos calor, además si giran, lo van a hacer en redondo y no se van a caer como si fueran una pelota.Por otro lado, es más fácil sentarse encima, si uno es una gallina, por supuesto.Es una forma mucho más resistente a la compresión porque si tuvieran lados o puntas, serían mucho más frágiles. Hormigas ¿Cómo hacen las hormigas para caminar por las paredes? Por un lado,sus patas tienen almohadillas y rugosidades que les permiten aferrarse a casi cualquier superficie. Además, estas almohadillas están húmedas, y el agua genera una fuerza llamada tensión superficial, que es tan grande, que justamente les permite ir en contra de la gravedad sin caerse. Tormentas Eléctricas ¿Por qué se producen? Por tipo de nubes, llamadas cumulonimbus, que se cargan en forma diferencial.La parte superior con carga positiva, y la inferior con carga negativa.Cuando entre ellas hay una diferencia de potencial de unos 10.000 voltios por centímetro, se genera una chispa que produce rayos, entre las nubes y desde las nubes hacia la tierra. Nubes Oscuras ¿Por qué las nubes se ponen más oscuras antes de una tormenta? Porque absorben más luz. Las nubes reflejan la luz, porque tienen partículas de agua y de hielo. Cuando estas partículas aumentan de tamaño, pasan de reflejar la luz a absorberla más y se ponen más oscuras.Y esto ocurre justo antes de que empiece a llover. El agua y el aceite no se mezclan ¿Porque sucede esto? Mientras que el agua a menudo se mezcla con otros líquidos para formar soluciones, el aceite y el agua no lo hace. Las moléculas de agua son fuertemente atraídas entre ellas. Lo mismo sucede con el aceite. Las moléculas del aceite se sienten más atraídas a sus propias moléculas. No hay atracción entre moléculas de agua y moléculas de aceites. Es más, existe una repulsión entre las moléculas de agua y las de aceite. Así pues cuando un pone en contacto agua y aceite los dos se separan y el aceite flota sobre el agua, ya que tiene una densidad menor. Si realmente quieres mezclar agua y aceite añade un poco de líquido lavavajillas o detergente. El detergente se siente atraído por el agua y por el aceite de modo que ayuda a que las moléculas de agua y las de aceite se mezclen, formando algo que se llama una emulsión. La miga del pan ¿Por qué hay pequeños huecos dentro del pan? El pan se hace con levadura, que son organismos vivos, al mezclarlos con otros ingredientes, como el harina el agua o el azúcar, las levaduras comen, crecen y respiran, liberando dióxido de carbono, igual que nosotros mismos cuando respiramos.Al cocinarlo, estas burbujas se expanden.Finalmente,as levaduras mueren y el gas desaparece, pero quedan los huecos como evidencia de las burbujas que lo formaron. Pasta dental ¿Por qué salen los colores sin mezclarse ? Este es un invento que fue patentado hace más de 50 años. Se trata de una manguera, que tiene la pasta blanca por dentro del tubo y en el embudo se junta con otras mangueras de menos diámetro que tienen los colores, de manera que salga perfectamente. Actualmente, hay otra patente que propone llenar el tubo directamente con mangueras de distintos diámetros que contienen la pasta blanca y la de colores. La cortina del baño ¿Por qué cuando nos bañamos, la cortina se acerca al agua de la ducha? Cuando el agua cae, comprime el aire hacia abajo generando menor presión. Además un aumento de temperatura también disminuye la presión. El aire que está del otro lado de la cortina, está a mayor presión, empuja la cortina hacia adentro, generando este efecto. Las capas de tela ¿Mas capas menos frío? Sin duda, varias capas finas abrigan más que una gruesa, ya que permiten mantener aire cálido entre ellas, disminuyendo el aliente de temperatura entre el cuerpo y el exterior. Lo mismo ocurre cuando hace frío, y sucede la piloerección es decir que se levantan los pelos de la piel, manteniendo aire caliente. Claro, esto genera más de una pelea conyugal, porque ellas quieren dormir con medias y medro muy grueso, mientras que ellos prefieren sin medias y varias capas. Las aves no transpiran? Lo cierto es que no, como la mayoría de los vertebrados, que no sean mamíferos.Es más, algunos mamíferos, como los perros o los gatos, carecen de glándulas sudoríparas y requieren de otros mecanismos, como el jadeo, para perder calor.Las aves pueden abrir el pico, o bien pueden darse un baño en la fuente de la plaza, para perder un poco de calor.La piel de las aves es seca y su temperatura es un poco superior a la de los mamíferos, con lo cual, la diferencia con el ambiente. Por otro lado, lo que sí pueden controlar son las plumas, que pueden estar más o menos estiradas igual que nuestros pelos(véase: La frazada no va más ).Entonces, para las aves, igual que para nosotros, lo que mata es el calor. Calambres ¿Por qué se duermen los brazos o las piernas? Lo cierto es que esto ocurre cuando estamos despiertos durante mucho tiempo, y puede ocurrir por diversas razones. Puede ser que comprimamos un nervio, con lo cual se pierde la sensibilidad de esa zona del cuerpo, sobre todo en los miembros superiores o inferiores. También puede deberse a una falla de irrigación sanguinea a esa zona del cuerpo.En general esto dura poco, pero hay una condición, llamada palestesía, en que se vuelve crónico y pueden dejar una falla, por ejemplo, en el sistema nervioso. Los confites ¿Por qué los confites tienen forma ovalada? Físicos han descubierto que se pueden empaquetar mucho más densamente, que si fueran bolitas esféricas. Cuando uno pone estas bolitas en un recipiente y agita un poco solamente llegan a ocupar el 64% del volumen disponible. En cambio, los confites ovalados ocupan hasta un 71% de este volumen. El vidrio es un líquido no un solido ¿Cómo es posible semejante afirmación? Los vidrios, tienen un aspecto macroscópico que se corresponde con el de un sólido típico; de hecho el vidrio es uno de los materiales más duros que conocemos. Sin embargo, desde el punto de vista molecular el vidrio es un líquido sobreenfriado. Lo que ocurre es que se trata de un material muy viscoso y, por tanto, la velocidad con la que fluye es muy lenta; tan lenta que tardaría cientos de años en lograr fluir a temperatura ambiente. Cuando se prepara el vidrio se trabaja a altas temperaturas de forma que se comporta como un líquido. Pero cuando se enfría (entorno a unos 1500 ºC) aumenta tanto la viscosidad que las moléculas prácticamente pierden el movimiento de traslación, se mueven tan lentamente que nunca encuentran la orientación adecuada para formar un sólido cristalino y mantienen una estructura amorfa que corresponde a un liquido sobre enfriado. ¿Qué significa el triángulo que aparece en el fondo de los objetos de plástico? En el fondo de algunos objetos de plástico se ve un triángulo como el de la figura. En su interior aparece un número y en la parte inferior del mismo unas siglas. Tanto el número como las siglas hacen refencia a la composición química del plástico. Esta información permite clasificar los plásticos según su composición como paso previo a su reciclado. En general, cuanto más bajo es el número más fácil resulta el reciclado. En la tabla se pueden ver las distintas categorías en que se clasifican los plásticos para su reciclado: ¿Qué produce el ruido de un trueno? La causa del trueno es la rápida expansión del aire que se calienta por medio de un relámpago. La enorme energía del rayo calienta un estrecho canal de aire más de 50000 ºC. Esto se hace tan rapidamente- en unas pocas millónesimas de segundo para cada sección de la descarga- que el canal de aire caliente no tiene tiempo de expandirse, mientras se calienta. Esto produce una gran presión en el canal, que puede ser mayor de 100 atmósferas. La presión luego genera una perturbación onora ue percibimos como un trueno. En un vaso de agua lleno hasta el borde, flota un cubo de hielo. ¿Qué ocurrirá al fundirse el hielo? ¿Bajará el nivel del agua?, ¿rebosará parte del agua?, ¿no se modificará el nivel?. El cubito de hielo flota en el agua porque el peso del mismo iguala a la fuerza que el agua realiza hacia arriba. Según el principio de Arquímedes, la fuerza que hace el agua es igual al peso del agua desalojada por el cubo de hielo. De lo afirmado en los dos párrafos anteriores se deduce que el cubito de hielo pesa lo mismo que el agua que desaloja. Por lo tanto cuando se funda, el agua resultante ocupará exactamente el hueco que dejo hielo. ¿Por qué se dice que las probabilidades de sobrevivir son las mismas si nos caemos desde un piso 50 que si nos caemos, sin paracaídas, desde un avión a 3000 m? Por la denominada velocidad límite o terminal. En la tabla se muestran las velocidades límites que alcanzan algunos objetos cuando caen en el aire. Una vez que el objeto alcanza la velocidad límite, ya no importa el tiempo que continúe cayendo, llegará al suelo con esa velocidad. La altura de un piso 50 es suficiente para que se alcance la velocidad límite, por tanto, caer desde una altura mayor no supone ningún aumento de la velocidad con que se llega al suelo. ¿Por qué se añade sal a la nieve? El punto de congelación del agua pura es de 0º C. Sin embargo cuando se disuelve alguna sustancia en ella, el punto de congelación de la disolución resultante desciende. El descenso que se produce depende de la cantidad de sustancia disuelta. Con 22 g de sal por cada 100 g de agua se consigue que el punto de congelación disminuya hasta -21ºC. ¿Por qué si nos bañamos en agua a 25ºC tenemos sensación de frío, mientras que el aire a la misma temperatura nos da sensación de calor ? La sensación de frío tiene que ver directamente con la velocidad a la que perdemos el calor de nuestro cuerpo. El agua conduce el calor mucho mejor que el aire y hace que lo perdamos mucho más rápidamente. ¿Por qué nos encogemos cuando tenemos frío? Al encogernos se reduce el área de nuestro cuerpo en contacto con el exterior, lo que hace que disminuya la pérdida de calor. El flúor : ¿Un elemento asesino? El flúor es un gas de color verde-amarillento, altamente corrosivo y venenoso, de olor penetrante y desagradable. Es el elemento más reactivo de toda la tabla periódica. Se combina directamente, y en general de forma violenta, con la mayoría de los elementos. El ácido fluorhídrico (HF) es también una substancia muy corrosiva. Su facilidad para atacar al vidrio se utiliza en la industria para la realización de grabados. Si ponemos en dos básculas iguales 1 kg de plomo y 1 kg de paja, ¿marcarán lo mismo? Como hemos visto en la pregunta anterior , 1 kg de plomo y 1 kg de paja pesan lo mismo : 1 kg-fuerza. Parece por tanto que las dos básculas deberían de marcar igual. Sin embargo no es así, ya que una báscula no indica el peso del objeto que se coloca encima, sino la fuerza que él mismo hace sobre ella. ¿Qué marcaría la báscula si colocásemos sobre ella un globo de feria. Evidentemente y a pesar de tener peso (la Tierra lo atrae como a todos los objetos que tienen masa), la báscula no marcaría nada, porque el globo se iría volando y no haría ninguna fuerza sobre ella. El plomo y la paja, no hacen la misma fuerza sobre la báscula aunque su peso sea igual. Esto se debe a que el aire los empuja hacia arriba con una fuerza distinta. El aire, como todos los fluidos (gases y líquidos), ejerce una fuerza hacia arriba, denominada empuje, sobre los cuerpos que se encuentran en su interior. Esta fuerza es tanto mayor, cuanto mayor sea el volumen del cuerpo. Como 1 kg de paja tiene un volumen mucho mayor que 1 kg de plomo, el empuje del aire sobre la paja es también mucho mayor que sobre el plomo. La báscula que tiene la paja, marcará por tanto un poco menos. La diferencia es pequeña, aproximadamente 1 g-fuerza. ¿Cómo es posible que soplando sobre las manos podamos en unos casos calentarlas y en otros enfriarlas? Si soplamos suavemente y con las manos cerca de la boca, el aire caliente que sale de nuestros pulmones se pone en contacto con las manos, que están a menor temperatura, calentándolas. Si soplamos con mas fuerza, y normalmente a mayor distancia, el aire de la habitación, a temperatura mas baja, se mezcla con el que sale de los pulmones y al llegar a las manos las enfría. En este último caso hay que tener en cuenta, que cuanto mayor sea la velocidad del aire, mayor sera la evaporación que se produce en la capa de vapor de agua cubre la piel. Esto ayudará a provocar un mayor enfriamiento. ¿Por qué resulta mas fácil boicotear a un orador con silbidos que con gritos? Esto se debe a que el oido humano es mucho mas sensible a los sonidos de frecuencias elevadas (agudos) que a los de baja frecuencia (graves). Por la misma razón cuando hablan muchas personas a la vez, se entienden mas fácilmente las voces mas agudas. ¿Qué son los modificadores y potenciadores del sabor? Hay ciertas sustancias químicas, normalmente presentes en la naturaleza, que, aunque en si mismas no tienen mucho efecto, al ser añadidas a algunos alimentos producen una modificación de su sabor y olor natural.El cloruro sódico (la sal de mesa) es uno de estos productos que se usa desde la antigüedad. La miracularina (glicoproteína de elevado peso molecular) es un modificador del sabor presente en una planta de la familia de las sapotáceas (Synsepalum dulcificum). Al masticar las bayas de esta planta se inhibe (durante una hora) la capacidad de apreciar el sabor ácido pero no el sabor dulce. El limón mas agrio, sabe como la naranja mas dulce. Se cree que la miracularina actúa uniendose a los receptores de las células responsables del gusto ácido, impidiendoles así su funcionamiento. Para conocer la edad de restos orgánicos se utiliza una técnica conocida como : Datación por Carbono-14. ¿En qué se basa ? Los vegetales toman constantemente carbono de la atmósfera , en forma de dióxido de carbono, y lo incorporan a sus tejidos. El carbono presente en la atmósfera contiene una pequeña parte de carbono radiactivo: el isótopo Carbono-14 (C-14). Mientras el vegetal está vivo, la proporción de C-14 es la misma que en la atmósfera. Cuando muere, la cantidad de C-14 disminuye paulatinamente con el tiempo(al ser radiactivo se desintegra de forma progresiva ). De este modo, la proporción de C-14 en un momento dado permite conocer cuanto hace que el organismo ha muerto.

El páncreas artificial para diabéticos llegaría en 2018 Buenas noticias para los pacientes con diabetes tipo 1: un páncreas artificial que monitorea continuamente los niveles de glucosa en sangre y libera insulina al cuerpo cuando sea necesario en un único proceso, podría estar disponible en los próximos 2 años. Estar seguros de no tener los niveles de glucosa en sangre ni demasiado altos ni demasiado bajos para saber con certeza qué cantidad correcta se ha administrar de insulina es una tarea diaria que incluye gran presión para el paciente, que puede ponerlos aún en mayor riesgo. La nueva investigación plantea una solución definitiva, menos invasiva y mucho más eficaz para los pacientes con diabetes tipo 1, ya que eliminaría la necesidad de medir continuamente el nivel de glucosa en sangre y el dispositivo se encargaría de administrar insulina cuando lo viese necesario. El páncreas artificial controlaría mejor la glucosa que las tecnologías ya existentes Actualmente existen dos ensayos clínicos que están probando la seguridad y eficacia de este dispositivo (con éxito) que puede ser controlado por un smartphone o teléfono inteligente. El sistema monitoriza continuamente la glucosa y los algoritmos programados deciden en qué momento y cuánta cantidad ha de administrarse la insulina. “En los ensayos hasta la fecha, los usuarios se han mostrado muy positivos acerca de cómo el uso de un páncreas artificial les da tiempo libre o vacaciones de su manejo de la diabetes, ya que el sistema de la gestión de su azúcar en la sangre es eficaz sin la necesidad de tener una vigilancia constante por parte del usuario”, explican Roman Hovorka y Hood Thabit, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido y autores del trabajo. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) se encuentra en proceso de revisión del páncreas artificial y los científicos están convencidos de que es posible que el dispositivo sea aprobado a principios de 2017. Por su parte, el Instituto Nacional de Investigación para la Salud (INDH) de Reino Unido ha anunciado que los sistemas de circuito cerrado podrían alcanzar el uso clínico a finales de 2018. Sin embargo, todavía hay muchos obstáculos que superar antes de que los pacientes con diabetes tipo 1 puedan beneficiarse de las bondades de un páncreas artificial ya que estos dispositivos pueden ser vulnerables a las amenazas de ciberseguridad, como interferencias con los protocolos wifi o la recuperación de datos no autorizada, “por lo que se deben implementar protocolos de seguridad”. El estudio ha sido publicado en Diabetologia, la revista de la European Association for the Study of Diabetes.

¿Por qué solo tenemos cinco dedos? Todos los animales con cuatro patas cuentan con ese número de apéndices como máximo, el más idóneo para caminar. Es una consecuencia de las instrucciones dictadas por los estrictos genes Hox, que también controlan el grosor y la separación entre los dedos de la mano y los pies. Esta región del ADN contiene especificaciones para construir solo cinco tipos de apéndices diferentes. De hecho, los modernos tetrápodos –criaturas con cuatro patas– y sus antepasados extintos cuentan con ese número como máximo. Ni siquiera el pulgar del oso panda es un verdadero sexto dedo, sino que se trata de una modificación de un hueso de la muñeca, el llamado sesamoideo radial, que creció y se alargó hasta formar la protuberancia con la que deshoja los tallos de bambú. Esta restricción anatómica apareció en los vertebrados hace aproximadamente 340 millones de años, en el periodo Carbonífero inferior, paralelamente al desarrollo de tobillos y muñecas con articulaciones más sofisticadas y complejas. Antes, existieron animales terrestres con seis, siete y hasta ocho dedos, pero sus miembros posiblemente estaban peor adaptados desde el punto de vista biomecánico para caminar y los experimentos de la evolución terminaron.

Así serán los delitos del futuro En una sociedad hiperconectada, los cibercriminales podrían tener como objetivo desde nuestros coches y hogares hasta ciudades enteras. Es un lunes cualquiera de 2020. Susana toma el tren rumbo a su empresa, donde lleva trabajando tres meses como subdirectora de una compañía de asesoría. Siempre llega a primera hora. Pero al pasar su tarjeta de acceso, la puerta sigue cerrada; algo raro ocurre. Llama al vigilante, que trata de desbloquearla con la suya, sin éxito. Afortunadamente, hay cerradura y abren con la llave. En su despacho, Susana enciende el ordenador y la pantalla solo deja cuatro espacios para introducir una contraseña numérica que nunca ha tecleado. Cuando recurre a su móvil para llamar a los informáticos, el teléfono se apaga. Nuestra protagonista estaba segura de que tenía batería de sobra. Busca el cargador y lo enchufa a la corriente: el aparato cobra vida como recién salido de fábrica, listo para configurarse. Extrañada, saca su ordenador portátil, donde guarda una copia de seguridad de los datos almacenados en su smartphone. Pero el laptop se apaga y le pide también que introduzca una clave. De golpe acude a su pensamiento la posibilidad de que los contactos, las fotos de sus hijos, todo, se haya esfumado. Con un nudo en el estómago, empieza a sospechar de que ha sido objeto de un ciberataque. En ese momento, suena el teléfono del despacho: su marido está alarmado, después de intentar infructuosamente extraer dinero del cajero automático. El banco acaba de llamarle: no tienen efectivo en la cuenta diaria por culpa de una serie de gastos altísimos efectuados el fin de semana. Susana revuelve en su bolso. Todos los documentos están en orden, no le falta ninguna tarjeta de crédito. Siempre había sido muy cuidadosa con las contraseñas y, desde luego, nunca se le ocurriría proporcionar sus datos a correos electrónicos de origen extraño, que arrojaba rutinariamente a la papelera. ¿Cómo ha podido ocurrir? Hackers "buenos" alertan sobre los nuevos delitos Marc Goodman, fundador del instituto Future Crimes y exasesor del FBI y la Interpol, ofrece la explicación de nuestro caso hipotético en su revelador libro Los delitos del futuro (Ed. Ariel): se debe a un fallo o puerta falsa en la pegatina que contiene un circuito electrónico llamado identificación por radiofrecuencia (RFID). Está diseñado para ser leído por un escáner a cien metros de distancia. Susana la lleva en su coche para pagar automáticamente el peaje, en la llave electrónica de la habitación del hotel, en el pase de metro... y en sus tarjetas de crédito. Ella no podía sospechar que aquel hombre atractivo llamado Francis Brown, con cierto aire a lo John Cusack –el mismo que solía encontrar a veces en el tren, con quien hasta medio coqueteaba– llevaba un escáner oculto en su mochila para leer el contenido de sus tarjetas, mientras le ofrecía un café en un vaso de plástico y le daba conversación. Brown existe de verdad: es un hacker dedicado a buenos fines, directivo de la compañía Bishop Fox de Arizona. Ha inventado un lector RFID capaz de extraer a distancia información incluso desde las billeteras o los bolsos. Su trabajo consiste en presentarnos cómo pueden operar los cacos de un futuro que ya está aquí. Quiere evitar que estos malhechores de alta tecnología nos birlen la cartera sin meter sus manos en nuestro bolsillo, y por eso denuncia en sus conferencias las vulnerabilidades de la tecnología RFID, patentada en 1983 por Charles Walton, fundador de Proximity Devices, en California. Las pegatinas que la incorporan, se nos dice ahora, convertirán cualquier objeto en algo inteligente y propiciarán en cinco años el llamado internet de las cosas. Hay otras plataformas disponibles, como la comunicación de campo cerrado (NFC), que ya se usan para pagos con móviles a través de Android. Van a hacer posible el mundo interconectado, pero distan de ser perfectas y, sobre todo, seguras. ¿Y qué es exactamente el internet de las cosas? Mira a tu alrededor. Los clientes de los restaurantes, los viajeros de aeropuertos o estaciones de metro, la gente que cruza los pasos de cebra sin mirar, los nuevos turistas chinos que visitan las pirámides de Egipto..., todos tienen la vista fija en las pantallitas de sus móviles o sus tabletas, para regocijo de los gigantes tecnológicos, que disfrutan de las cuentas de resultados más abultadas de la moderna economía. En 2016, las cosas somos nosotros. Las personas que te rodean han perdido una parte importante de su privacidad; ni siquiera puede decirse que la hayan malvendido. Todos sus mensajes, fotos y contactos, su localización, los amigos con los que almuerzan, las voces que se graban cuando llaman a una compañía para cualquier gestión, sus correos electrónicos, sus datos fiscales y personales, sus domicilios, sus gustos, sus costumbres o sus comidas favoritas han pasado del ámbito íntimo a almacenarse en interminables filas de servidores. Todo está en la nube, en las tripas de instalaciones de acero y hormigón, en pasillos de discos duros refrigerados y activos durante las veinticuatro horas del día. “La privacidad realmente ya no existe, a menos que te vayas a vivir en lo más profundo del bosque, sin internet”, dice Jayne A. Hitchcock, escritora y experta en temas de ciberseguridad. 50.000 millones de objetos conectados Hitchcock nos adelanta la próxima publicación de su libro Cyberbullying & The Wild, Wild Web: When Anger & Revenge Get Out of Control. “Cualquiera que crea que tiene derecho a la privacidad, se equivoca. A la gente que viene a mis conferencias les suelo explicar que cuando publican algo en internet se va a quedar allí para siempre. Pero es muy difícil que piensen de esta forma, pues creen que si sufren un calentón y luego lo borran, se ha esfumado”. Las cosas somos nosotros... hoy. Pero en cinco años todo lo que tenga un chip estará enganchado a la Red, como nos avisa Goodman. Si en 1950 un ordenador ocupaba una habitación entera, en 2014 el número de smartphones –en realidad pequeños ordenadores de bolsillo– superó al de personas –más de 7.300 millones– que se conectaron a internet. A ello hay que añadir las consolas de videojuegos, codificadores, televisores inteligentes y otros tantos dispositivos. En cinco años, a esta lista habrá que sumar los frigoríficos, cafeteras, lavadoras, termostatos, bombillas, altavoces, sistemas de seguridad y monitores para bebés, coches, cascos, batidoras, juguetes y hasta cubos de basura. Ese mundo estará hecho de 50.000 millones de objetos que se comunicarán entre sí. Las bondades y promesas parecen infinitas... Nuestro coche siempre online elegirá la ruta con menos tráfico, se comunicará con nuestra casa para regular la temperatura cuando lleguemos y activará el hornorrobot para tener la cena lista nada más traspasar la puerta. Pagaremos el seguro solo por el tiempo exacto que conduzcamos, y en función de cómo lo hagamos. El frigorífico nos avisará de la comida que falta, y hará un pedido para asegurarnos de que nunca nos quedaremos sin leche. Hasta el cubo de basura llevará un chip para saber cuánta materia orgánica hay; será más listo que el ordenador de la cápsula del Apolo XI que llevó a Armstrong a la Luna... La otra cara de la moneda es mucho menos gratificante. Informáticamente hablando, nos hemos bajado los pantalones y descorrido la cortina de la ducha. Nuestros datos constituyen un filón gigantesco para las compañías que dominan el mercado online, pero también son oro puro para la ciberdelincuencia, una mina de jugosas ganancias ilegales. Un estudio de la compañía de consultoría Juniper Research, en el Reino Unido, estima que el cibercrimen acarreará pérdidas de ¡un billón de euros! en 2019. “Las inversiones mundiales en seguridad informática apenas superan los 72.000 millones de dólares, cuando los delincuentes se llevan hasta diez veces esa cantidad”, advierte Alberto Hernández Moreno, director de Operaciones del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), en León. El panorama actual ya es amplísimo: correos electrónicos con virus troyanos para destruir tus datos; falsas puertas a la web del banco para vaciar tus cuentas corrientes; robo de identidad para usarte como tapadera y cometer otros delitos... Y, por supuesto, las distintas estafas en vigor, desde la clásica de pagar por algo y no recibirlo hasta los timos de corte romántico –hacer caso de una novia inexistente y atractiva que desea casarse contigo y te pide dinero por adelantado para el viaje desde Rusia–, pasando por las farmacias online que venden medicamentos falsificados que pueden llegar a matarte. Sin olvidar los casos de acoso escolar y chantaje a los adolescentes que cuelgan fotos y vídeos comprometedores de contenido sexual. Si subes algo a la Red, se quedará allí para siempre Un campo especialmente delicado es el de la salud. Los dispositivos médicos implantables (DMI) con wifi empiezan a ser cosa común. Tenemos bombas para insulina, neuroestimuladores, implantes cocleares o desfibriladores conectados que permiten a los médicos monitorizar a sus pacientes en tiempo real. Esto ahorra costes, visitas innecesarias y salva vidas ante una emergencia inesperada. Sin embargo, los DMI online son vulnerables. Investigadores de las universidades de Massachusetts y Washington lo han comprobado en ensayos, y el conocido hacker Barnaby Jack logró en 2012 manipular con su portátil un desfibrilador implantable a quince metros de distancia para que soltase una descarga eléctrica capaz de matar una persona. ¿Se han producido ya este tipo de crímenes? Aún no. Pero como suele suceder, la ficción anticipa lo que podría ser real dentro de poco. En la serie Homeland, el terrorista Abu Nazir intenta matar al vicepresidente de Estados Unidos vía internet, manipulando su marcapasos. No es casualidad que los médicos que atienden a Dick Cheney, el anterior vicepresidente norteamericano, decidieran eliminar el wifi de su propio dispositivo. Todos estos casos sugieren que la Web puede convertirse en un mar donde resulta muy fácil naufragar. La primera de las soluciones, quedarse en la orilla sin dejar que el agua te toque los pies, supone desconectarse del mundo: escribir cartas para comunicarse, tirar los móviles a la basura y desempolvar la máquina de escribir. Pero todo el mundo está nadando y disfrutando en ese ciberocéano. “Si vas a hacer algo delicado, la desconexión es una buena opción, pero poco realista”, opina Hernández. Y añade: “¿Quién se resiste a la posibilidad de manejar un coche desde su tableta o comprobar su estado por internet?”. ¿Qué hacer entonces? La mejor arma para sumergirse en esta mar de prodigios y posibilidades criminales es, aparte del bañador y un salvavidas, el sentido común. No hay que dejarlo en la playa. Hernández cree que la educación ciudadana –en la que está comprometido el INCIBE– es la mejor arma. “En un mismo día del año pasado recibimos 1.200 notificaciones de ciudadanos víctimas de estafas”, afirma este experto. Y aunque parezca un obviedad, no está de más recordar su consejo: no compartas fotos o datos con desconocidos.
¿Por qué hay agua en el mar? En verano muchos disfrutamos del mar, pero quizá nunca nos hayamos preguntado de dónde viene todo ese agua. Si este año vais a la playa, observad el mar. En ese instante estaréis ante uno de los panoramas más raros que ofrece nuestro Universo: grandes cantidades de agua líquida. Mares y océanos surgieron del interior de nuestro planeta poco tiempo después de que se formara, hace 4.000 millones de años. El agua, atrapada en el interior de la Tierra, salió al exterior a través de los numerosos volcanes y geiseres presentes en la superficie. Esta desgasificación fue tan rápida que en sólo cien millones de años se liberó el agua necesaria para formar los océanos. Sin embargo, no todo el agua surgió del interior de la Tierra. Entre la tercera parte y la mitad del agua llegó en los cometas –grandes bolas de nieve sucia- que cayeron sobre nuestro planeta cuando aún era joven durante la época conocido como el Gran Bombardeo: no sólo el agua del mar no ha cambiado nada en varios miles de millones de años, sino que parte tiene un origen extraterrestre. Pero no todo acaba aquí. Cuando mis padres me llevaron al mar por primera vez enseguida consté dos hechos incuestionables: que era una piscina muy grande y que el agua era salada.. Algo fascinante, porque el agua de los ríos, de los que se nutre el mar, no lo es. Claro que el agua de los ríos no es sólo agua. Como cualquiera puede darse cuenta leyendo la etiqueta de una botella de agua mineral, además de agua hay diferentes tipos de sales minerales. El problema es que el agua de los ríos lleva disuelta más cantidad de calcio, potasio y magnesio que de cloro y sodio, los componentes de la sal común, luego debería haber más de los primeros en el mar. ¿Por qué no es así? Todo tiene que ver con el tiempo. El calcio permanece en el mar, más o menos, un millón de años, porque los organismos marinos lo emplean para formar esqueletos y conchas. Algo parecido le ocurre al magnesio, y el potasio se combina con las arcillas y se va al fondo. Pero los tiempos del cloro y del sodio son más largos: el sodio permanece unos 60 millones de años y el cloro aún más. Por eso el agua es salada.

La luna Titán, candidata a albergar vida Una simulación informática sugiere que en el mayor satélite de Saturno podrían haberse desarrollado formas de vida que no necesitarían agua para prosperar. ·El 14 de enero de 2005, el módulo de aterrizaje Huygens, de la Agencia Espacial Europea, se posó en la superficie de Titán, la mayor luna de Saturno. Desde hace décadas, los expertos en ciencias planetarias se preguntan si algún tipo de forma de vida podría haberse desarrollado en esta luna. De hecho, es el único objeto del Sistema Solar –además de la Tierra– en el que se producen precipitaciones y que cuenta con mares y lagos activos en su superficie, aunque, eso sí, no de agua, sino de hidrocarburos líquidos. La presencia de H2O se considera una condición imprescindible para la aparición de la vida tal y como la conocemos. De hecho, los exoplanetas que más interés suscitan son los que se encuentran en la denominada zona de habitabilidad, una región del sistema situada a la distancia justa de la estrella para que se de en su superficie agua en estado líquido. Esto no es posible en Titán –si bien, se cree que podría albergar un océano subterráneo de ese compuesto–, donde las temperaturas máximas rondan los 180 ºC bajo cero. Pues bien, un equipo de investigadores de la Universidad Cornell, en EE. UU., indica que, pese a ello, podrían darse las reacciones químicas prebióticas necesarias para que surja la vida. Para determinarlo, llevaron a cabo una simulación informática a partir de los datos enviados por la citada sonda Huygens. En un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, estos científicos señalan que cuando la radiación solar alcanza la atmósfera de Titán, integrada sobre todo por nitrógeno y metano, se forma ácido cianhídrico, un compuesto que reacciona con ciertas moléculas para formar polímeros, como la poliimina. Esta sustancia favorece la movilidad molecular incluso en entornos muy fríos y puede absorber la energía solar, por lo que los investigadores creen que funcionaría como un catalizador para el desarrollo de la vida. Es más, se ha encontrado ácido cianhídrico en los sedimentos de la superficie, depositado allí por las lluvias de metano y etano que se dan en este mundo. Los investigadores, coordinados por el químico Martin Rahm, de la antes mencionada institución estadounidense, sospechan que en estas condiciones podría llegar a surgir algún tipo de forma de vida no basada en el agua, o al menos darse las reacciones necesarias para ello. No obstante, indican que es preciso realizar más observaciones, pues el hallazgo de una química prebiótica en Titán sería un importante avance en astrobiología. Imagen: ESA

The Cyclotron, la bicicleta del futuro Es un vehículo eléctrico, sus ruedas no tienen radios e incorpora unas llamativas luces LED. Ha sido ver este innovador medio de transporte e, irremediablemente, recordar la mítica película de ciencia ficción Tron (1982) y también su secuela, la menos mítica Tron: Legacy (2010). The Cyclotron es una bicicleta eléctrica fabricada en fibra de carbono y cuyas ruedas, como puedes ver en la imagen, no tienen radios; de lo que sí dispone es de unas luces LED que se activan automáticamente en lugares oscuros, lo que resulta muy útil, por ejemplo, en caminos sin alumbrado público. También permite que la bicicleta sea mucho más visible para el resto de vehículos. Después de más de tres años de desarrollo, sus creadores –Cyclotron Cycles, con base en Niza (Francia)– creen que “es el próximo gran paso en la evolución de la bicicleta” y que en The Cyclotron está “el futuro del ciclismo”. Desde luego, no hay quien les niegue que el diseño es, además de aerodinámico, revolucionario: dos ruedas sin radios ni cámaras de aire y sin cables a la vista, ya que todos están recogidos en su interior, incluso los de los frenos. También cuenta con una app que te permitirá conocer los datos relativos a cada viaje (como la velocidad o los kilómetros recorridos), unos sensores que te avisarán de si la batería está baja –lo que te evitará quedarte tirado en el momento más inoportuno– e incluso ofrece servicios opcionales como un sistema de prevención de robo y GPS que te ayudará a localizar la bicicleta. La batería de litio cuenta con una autonomía superior a las ocho horas, va instalada bajo el sillín y se puede retirar con facilidad para proceder a su recarga en cualquier toma de corriente. Está disponible en tres tamaños diferentes: S, M y L, y además ofrece dos estilos de conducción: la Sport, muy ágil para aquellos que quieran rodar a mayor velocidad; y la de Confort, para circular más relajado y en posición vertical. Basta con dos pequeños ajustes: en el asiento y el manillar. Sus desarrolladores han llevado a cabo una campaña de financiación a través de la plataforma de crowdfunding Kickstarter y, antes incluso de concluir el periodo, ya habían superado con creces los 50.000 euros iniciales que necesitaban para poner en marcha el proyecto. Las primeras unidades llegarán a sus compradores a partir de junio de 2017. ¿El precio? A partir de un mínimo de 899 euros, la de doce marchas; y de 1.299 euros, la de dieciocho. Te dejamos un vídeo para que juzgues por ti mismo.

Kepler descubre y confirma más de 100 nuevos planetas Los planetas se encuentran a 181 años luz de distancia de la Tierra y no se descarta encontrar vida. Un equipo internacional de astrónomos liderado por la Universidad de Arizona (EE.UU.) ha descubierto -y confirmado- 104 nuevos mundos utilizando la nave espacial Kepler de la NASA dentro de su misión K2. De entre los más de 100 planetas confirmados existe un sistema planetario con 4 planetas que podrían ser rocosos. Según el análisis de los datos de la misión Kepler, son entre un 20-50% más grandes que la Tierra y se encuentran a 181 años luz de distancia en la constelación de Acuario. Los planetas orbitan una estrella enana, M K2-72, que posee menos de la mitad del tamaño de nuestro Sol. Al parecer, sus periodos orbitales van de 5,5 a 24 días, y dos de estos planetas podrían tener niveles de irradiación de su estrella muy parecidos a los que tenemos en la Tierra. La posibilidad de encontrar vida en estos planetas no puede descartarse, afirman los científicos Este tesoro de planetas ha sido posible gracias a la combinación de datos con observaciones de seguimiento de telescopios terrestres. Kepler, que se encuentra en una segunda etapa de su vida útil, sigue siendo tan fructífera como siempre. La nave espacial cubre ahora más cielo, pues es capaz de observar una mayor fracción de estrellas enanas rojas, muy comunes en la Vía Láctea. “La misión original de Kepler realizó un estudio demográfico, mientras que la misión K2 se centra en las brillantes estrellas cercanas con diferentes tipos de planetas. Este enfoque significa efectivamente que la misión K2 nos permite aumentar el número de estrellas rojas pequeñas en un factor de 20 en el estudio”, aclara Ian Crossfield, líder del trabajo. Para validar estos planetas, inicialmente 197 candidatos, los astrónomos obtuvieron imágenes de alta resolución de las estrellas que albergan planetas, así como datos de espectroscopía óptica de alta resolución que permitieron determinar finalmente los 104 nuevos mundos. El estudio ha sido publicado en la revista Astrophysical Journal Supplement Series.