FacusMagno
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Registrate y eliminá la publicidad! (Opinión) La final de la Copa Davis en Mar del Plata es un acontecimiento que pone muy feliz a casi todos, perjudica al básquetbol y favorece solo a unos pocos. Un gran negociado que fue hecho al “estilo argentino” donde la política no se ha fijado donde están los buenos y los malos, sino donde está la plata. La ciudad y los marplatenses viven una luna de miel con algo que los “llena de orgullo” y nadie sabe bien para que servirá. Con suerte y viento a favor si llegan a ser mil los ciudadanos que logren ver la final será un éxito. Si supera en 10 mil los turistas será otro éxito. Los números no dejarán más que pérdidas pero la inversión publicitaria va en la columna del “Debe”, es contabilidad de primer año. Aquí La gobernación y la comuna hacen una inversión, no es pérdida. ¿O si?. Se debería evaluar, en todo caso, quien pierde y quien gana. ¿Quién gana? Claramente el dueño de Mar del Plata, Florencia Aldrey Iglesias, que logró que le asignen una partida presupuestaria millonaria para terminar en tiempo y forma la reapertura del hotel Provincial, dineros de la Provincia de Buenos Aires que harán las delicias de las paredes y los cuadros del Nuevo Hotel Provincial. También gana el gobernador Daniel Scioli. El lema “pan y circo” es tan viejo como efectivo. Tener en casa un acontecimiento como la final de la Davis es sumar votos. (Por eso Schiaretti y Córdoba no la consiguieron). El gobernador sentado solito en la primera fila se asegura medio millón de votos extras (ni hablar si Argentina la gana). Gana Gustavo Pulti, el intendente de Mar del Plata, que como si se tratara de una disputa entre Barak Obama y John Mc Cain, cree que con la Copa Davis ha ganado un duelo político trascendental. Mar del Plata no gana. Permítanme 5 minutos de reflexión y ser absolutamente escéptico. Los perjudicados en esta historia tendrán heridas más profundas que los beneficios que otorguen esta mega movida. Pensar que la publicidad de mostrar a Mar del Plata a 1300 millones de teleespectadores hará de la ciudad un lugar de turismo internacional es no saber que Los Reyes son los padres (perdón chicos). Jamás descreería del poder de la publicidad (hace 13 años que vivo de ella), pero hay situaciones que son elementales, básicas. Hace 80 años que el turismo de elite argentino no viene a Mar del Plata y nunca ha venido el internacional. No hay vuelos internacionales, apenas dos domésticos por día, no hay cruceros de envergadura que lleguen de otros países y un clima que solo permite 25 días de turismo internacional. Mar del Plata vive y seguirá viviendo en un 80% del conurbano bonaerense y capitalino clase media. El otro 20% es del resto del país. En estos días hemos asistido a publicaciones bochornosas, que si no fuera porque hemos perdido la capacidad de asombro, deberíamos al menos hacernos llorar. Se quejaba un edil marplatense que hace unos meses atrás el Banco de la Provincia de Buenos Aires le rechazó un crédito a la comuna para repavimentar y bachear calles periféricas de la ciudad. Ahora, según el diario Perfil, se asignaron 5.100.000 pesos para repavimentar y embellecer el paseo costero. La situación no sería tan ridícula sino fuera que hace 4 años en ocasión de la IV Cumbre de las Américas todo esto quedo a nuevo. ¿Ahora que arreglar lo que ya esta arreglado? En la edición del domingo 2 de noviembre del diario Crítica de Argentina se contó que “el intendente de General Pueyrredón, el kirchnerista Gustavo Pulti, anuló un decreto que había promulgado él mismo en el cual reasignaba partidas por un millón de pesos de ayuda social y de otros rubros para cubrir los gastos que demandará la final de la Copa Davis. La polémica reasignación había sido revelada por Crítica de la Argentina, que también publicó que el municipio, con serias deficiencias en materia social y que gobernó hasta julio bajo el régimen de “emergencia económica”, ofreció pagar junto al gobierno de la provincia de Buenos Aires casi nueve millones de dólares para que el evento se juegue en la ciudad. El viernes, Pulti dio marcha atrás con su decisión original y, a través de un comunicado de prensa, dijo que “en ningún momento se efectuaron pagos ni asignaciones relacionadas con la Copa Davis desde el Municipio ni mucho menos recorte de partidas sociales”. A pesar de ello, admitió que “en virtud de las confusiones y equívocos que ha generado un decreto de carácter interno de reagrupación de excedentes de partidas para el caso de una eventualidad que no ha ocurrido, el departamento ejecutivo ha resuelto derogar dicho decreto”. El tema del Polideportivo Islas Malvinas es cuanto menos “preocupante”. Se arreglaron la calefacción, el agua caliente de los vestuarios, y quedarán 4 de los 8 equipos de aire acondicionados. Se rompieron las paredes superiores para hacer accesos externos. Se debieron hacer huecos en parquet para colocar la red y atornillar los bancos. El piso flotante debería ser reemplazado. Por estas horas se debate de que capacidad quedará el estadio cuando se vaya la Davis. En realidad hay serias dudas de cómo dejarán el estadio luego de la final. ¿Y Quien pierde? Si no hubiera perdedores, entonces esta historia sería un empate técnico. Como Don Florencio se la lleva toda y Scioli logra su imagen perfecta, entonces parece que no es tan grave. Pero hay algo que vale la pena contar. El Club atlético Peñarol es claramente el principal perjudicado. El basquet de Mar del Plata en consecuencia también lo es. Con la sencillez que lo caracteriza para explicar las cosas Domingo Robles, el presidente de Peñarol, graficó una situación que no es descabellada como ejemplo: “Si vos estas casado, y viene Claudia Schiffer ¿vos te la podes voltear y decírselo a tu mujer sin que ella tenga derecho siquiera a ofenderse?”. No está mal como paradoja. A la mujer que se le ha jurado fidelidad y compromiso, con la que se vive cotidianamente en las buenas y en las malas. ¿Hay derecho de engañarla?, (sobre todo sobre sus narices) y decirle “No te calentes… es Claudia Schiffer…esta justificado” Gustavo Pulti, Intentende de Mar del Plata, ¿No debería ponerse del lado de los de Mar del Plata?. Una rápida cuenta dice que Peñarol perdió (como mínimo) entre 15 mil y 20 mil pesos por partido por ir a Once Unidos, más los 100 mil de ganancia del clásico que ahora se jugará en Olavarría. Un golpe directo a las arcas milrayitas en no menos de 250 mil pesos directo y varios miles más de manera indirecta. Por su puesto, hay factores externos que escapan a Scioli, Pulti y el resto. El Mundo esta en crisis y la publicidad es una de los tres áreas que primero caen ante una crisis. Quien tenía para invertir 80 mil pesos invierte 20, quien iba a poner 20 no pone nada. Los clubes firman los contratos sin tener el presupuesto cerrado. Entonces una situación gris se vuelve negra. Un golpe tras otro. La comuna prometió un resarcimiento económico para Peñarol pero no hay noticias y a esta altura nadie sabe si la habrá. Los sponsors que pagaron por estar en el Polideportivo se trasladan a Once Unidos, el mejor partido para lucirse, que es el clásico estarán en Olavarría ante ¿2500 personas?. Los que iban a ingresar para estas fechas, no ingresaron. A la nueva dirigencia de Peñarol le costó más de tres temporadas ponerse de pie de una pasivo superior al millón de pesos. Casi con un trabajo artesanal de almacenero fueron juntando peso tras peso para formar un equipo competitivo. Fueron Campeones de América. Entre una crisis económica mundial y un desarraigo de su propia casa el golpe es durísimo. Acaso contando una intimidad que el propio protagonista no quiera, he visto estos días una apesadumbrado y abatido (como nunca) Domingo Robles, replanteándose seguir como dirigente y preguntándole al cielo con las manos abiertas “Para que carajo hacemos todo esto?” En la otra vereda hubo sensatez en las declaraciones de un dirigente. Daniel Bonano, directivo de la sub comisión de básquetbol de Quilmes le dijo a Pick and Roll: “la verdad es una locura lo que han hecho con Peñarol, a nosotros nos podría haber pasado lo mismo porque eligieron Punto Sur como cancha de entrenamiento, acaso sin darse cuenta que estaba Once Unidos, porque si querían Once Unidos, lo hubiesen tomado sin problemas y nos mandaban a los dos a jugar fuera de la ciudad sin miramientos. No sirve de nada el esfuerzo que hacemos”. El mejor elemento que tiene la política es vender situaciones irreales como son las promesas. Que Mar del Plata sea sede de la final de la Davis parece ser una promesa de campaña política de un futuro mejor. Lamentablemente no parece otra cosa que uno de los tantos negociados que tiene el poder y que en este caso encima han dejado muy herido a uno de los representativos de la ciudad. Los marplatenses mirarán la Final de la Copa Davis por televisión del mismo modo que si se hubiese hecho en Córdoba o en Singapur. Las beneficios económicos se los llevan los mismos de siempre, el dueño de la ciudad y muy pocos más, los beneficios políticos se los quedarán los actores principales de esta historia y finalmente dejan un herido que parece estar en grave situación. Pablo Tosal www.pickandroll.com.ar