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FedeOurkid

Usuario (Argentina)

Primer post: 1 mar 2011Último post: 22 abr 2011
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La carta que Gandhi escribió a Hitler para evitar la II Gue
InfoporAnónimo3/27/2011

La carta que Gandhi escribió a Hitler para evitar la II Guerra Mundial ¿Fue la Segunda Guerra Mundial un suceso estratégicamente generado por los aliados? Gandhi envió una carta a Hitler para disuadirlo de invadir Polonia pero el gobierno británico no permitió que esta llegase a su destino final. Pocas figuras más contrastantes entre sí, al menos de acuerdo a las versiones que nos convida la historia oficial, que la de Mahatma Gandhi y Adolfo Hitler. ¿Pero qué hubiese pasado en caso de que estas dos personalidades hubiesen interactuado a través de una misiva? Eso jamás lo sabremos gracias al gobierno del Reino Unido que bloquéo una carta enviada por el inspirador líder indio al Fuhrer en 1939. La correspondencia tenía un claro objetivo: disuadir a Hitler de invadir Polonia, hecho que finalmente concretaría y que detonaría la Segunda Guerra Mundial. Lo anterior evidentemente refuerza la teoría de que a fin de cuentas el comienzo de esta histórica guerra fue un suceso estratégicamente planeado (y deseado) por los aliados. A continuación la frustrada misiva que, tal vez, pudo haber evitado el histórico conflicto y con ello cambiado el rumbo geopolítico del siglo XX: Querido amigo, Algunos amigos han estado solicitándome que le escriba por el bien de la humanidad. Pero me he resistido a su petición porque me parecía que una carta mía sería una impertinencia. Algo me dice que no debo calcular y que debo hacer mi llamamiento por cualquier cosa que valga la pena. Es muy claro que hoy en día es la única persona en el mundo que puede evitar una guerra que podría reducir la humanidad al estado salvaje. ¿Debe pagar ese precio por un objetivo, por muy digno que pueda parecerle? ¿Escuchará el ruego de alguien que deliberadamente ha rechazado el método de la guerra, no sin considerable éxito? En cualquier caso espero su clemencia si me he equivocado al escribirle. F

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Oasis version cumbia (re loco)
Oasis version cumbia (re loco)
HumorporAnónimo3/1/2011

SI NO LES GUSTA NI COMENTEN link: http://www.youtube.com/watch?v=pAP5_5_TFFM

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Susan Boyle - Rata de dos patas (muy gracioso)
Susan Boyle - Rata de dos patas (muy gracioso)
HumorporAnónimo3/1/2011

link: http://www.youtube.com/watch?v=Ai91md_Phzg&feature=related

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El espíritu del sexo
El espíritu del sexo
Salud BienestarporAnónimo3/17/2011

El espíritu del sexo ¿Es el sexo la puerta primordial a lo espiritual? ¿O es generalmente la espiritualidad del sexo solamente un cliché usado por celebridades y charlatanes? Como reacción inicial, al intentar hablar sobre las relaciones entre espiritualidad y sexo, usualmente se conjuran una serie de imágenes mentales bastante peculiares. Estas ideas habitualmente se dividen en sexo espiritista y, por otra parte, la espiritualidad como excusa para unos arrimones. En realidad es casi imposible distinguir uno del otro, pero por fines prácticos, y de entretenimiento, los dividiremos dependiendo del color de las túnicas. Con ropas blancas (y a veces turbante) se asocian aquellas prácticas (o tomadas de pelo) asociadas con velas de colores, dietas escuálidas, parados de cabeza, auras, miradas de disimulada iluminación y sensibilidad extrema, todo a ritmo de música new age. Del otro extremo de la gama, con ropa negra (y en ocasiones con capucha), se asocia con orgias de sociedades secretas (tipo Eyes Wide Shut) y/o con sadomasoquismo entre ninfómanas vestidas de monjas, quienes encuentran usos insospechados para sus rosarios. La idea general, en estos casos, es que el sexo espiritual es cómo una droga que “pone chido”, en especial cuando se hace bajo los efectos de algún estimulante psicotrópico. Pero la mayoría no participamos de este tipo de ritos y solemos, más bien, deambular en una brutal escisión entre lo espiritual y lo sexual, acabando así con una vida dividida en compartimentos aislados. Bueno, salvo aquellos instantes en que alguna estrella porno irrumpe nuestros compartimientos con un desentonado “¡Oh my god!”. Pero qué lío esto de la espiritualidad y el sexo; es decir, ¿qué diablos es la espiritualidad; de qué se trata?, y más aún, ¿qué diablos es el sexo? Ambos temas se nos presentan de pronto tan evidentes como intangibles. Ambos son tan obscenos como lo son misteriosos, y ambos son constantes e ineludibles en nuestras vidas. En fin, podría ser que el lío más bien reside no en sus contrastes y aparentes incompatibilidades, sino en que en realidad son tan afines que resulta borroso distinguir uno del otro. Ya van varias ocasiones que leo en alguna revista de chismes a alguna actriz declarando que para ella “el sexo es algo espiritual”. Además de rechinar los dientes incrédulo, deduzco al menos dos cosas: 1) intenta verse muy elevada situando la sexualidad dentro del ámbito de lo sagrado, y 2) trata de decir que ella busca en sus intercambios sexuales un grado de conexión o comunicación más profundo e íntimo con sus parejas. Haciendo a un lado la imagen de sí que esta actriz busca crearse en el ojo público, hay algunas implicaciones interesantes en estas posibles lecturas. La primera cuestión gira en torno a la sacralización de lo sexual, e incita una reflexión pertinente sobre la concepción de lo Sagrado como tal. Para empezar habría que invocar a las tantas culturas del mundo que no tienen un término para designar algo sagrado. Esto no sucede porque sean incapaces de llegar a concebir tales sutilezas, sino porque más bien les parece que sobra. Pasa que al bautizar algo como “sagrado” siempre es a expensas de que entonces todo lo demás resultará no ser tan “especial”. Por ende, hay cosas que entonces no sólo no se consideran sagradas, sino que pasan incluso a ser antisagradas o malditas. Así de nuevo acabamos con una visión del mundo partida en pedazos. Con esta común concepción no examinada de lo sagrado, tiendo a deducir que la actriz en cuestión, al hablar del sexo sacro se refería a: una especie de profundo respeto mutuo, atención acentuada, una disposición a la devoción y cierto tacto tirado hacia la cursilería. Nos presenta así, una visión del sexo como algo muy refinado y bonito. Pero en general, estas teorías sexuales suelen terminar con ideas chistosas sobre los fluidos corporales. Particularmente tienden a proponer que el semen no debe correr libremente, porque esto sería un desperdicio de energías que mejor podrían utilizarse para alcanzar la iluminación (o sea un estado muy muy cabrón pero indefinible). En lo personal, esta retentiva seminal me parece el equivalente corporal a la especulación financiera, donde por ende la sexualidad no es algo en sí, sino un mero medio para un fin abstracto e ideal. Además, lo sagrado en la sexualidad se encuentra en su inutilidad, en su falta de propósito, en su juego, y así, en un derroche sin razón: un sacrificio (sacre: sagrado, facere: hacer). En cambio estas versiones mezquinas del sexo espiritual son iguales a los tantos pronósticos seudocientíficos del placer, donde el orgasmo es una obligación para relajarse y tener buen humor y ser productivos y todo eso. Continuamente osan encajonar y controlar algo que por su naturaleza nos rebasa, nos mueve y nos constituye. Todo esto anterior está muy bien como modo de entretenimiento y todo eso, pero es bastante parcial—y materia de gustos—. Lo que pasa por alto, o de plano niega, es lo que se conoce, en referencia a la antigua Grecia y a los ritos paganos pre-cristianos, como el aspecto Dionisiaco de lo sagrado. Lo Dionisiaco se refiere a la sublime y desgarradora intoxicación de los sentidos, al caos y a la tragedia extática, lo carnavalesco, lo grotesco y ese llamado primal de la sangre y la tierra. En otras palabras, nos presenta una visión más completa y menos fracturada por la moral de todo lo que implica estar vivo. Negar estos aspectos, incluso designándolos como málditos, es sintomático de una cultura que por necesidad y supervivencia le apuesta al cálculo y a la razón sobre todas las cosas, descartando con ello la inevitable realidad de lo desconocido. Pero el sexo, como pulso y flujo del cosmos que recorre nuestros sentidos, nos despierta a lo desconocido en nosotros y en nuestro entorno. Aviva nuestra experiencia plena del presente, con todo el desconcierto original y el fulgurante misterio que es estar vivos. Y a veces nomás es un rapidín, ¿y qué? Pero es una tendencia que se repite en tantas culturas y épocas. Bien podría ser que aquello de la espiritualidad—el sentido de la vida y todo ese asunto—ha suscitado muchas teorías a lo largo de la historia. De estas, una que se repite con ahínco es aquella donde el cuerpo y el alma son separables, como un vibrador y sus baterías. Basada en la ilusión de que al morir una esencia inmaterial abandona el cuerpo, esta idea rechaza al cuerpo como un mero vehículo. De ahí derivan tantas ideas sobre la espiritualidad como algo que trata con metafísica y dimensiones extrasensoriales, y cosas paranormales e insípidas. Este tipo de propuestas han forzado a la espiritualidad a relegar los sentidos al olvido, junto con todos sus efectos y sensaciones, considerándolos más bien burdos, en vez de sutiles. Como respuesta a esta simple confusión—o preferencia—en oriente las tradiciones tántricas han hecho uso de los sentidos para instigar y seducir hacia un modo más despierto de vivir. Decidieron, mejor, que nuestra experiencia del mundo se da a través de los sentidos y que esto, por sí mismo es asombroso; es decir sagrado. Con ello, todo lo que pasa por nuestros sentidos, el mundo entero, es ya sagrado, tal y como es. Y la práctica diaria consiste en no perder esto de vista, pase lo que pase. Este no es un fenómeno exclusivo de oriente, ya que en tantos de los símbolos religiosos de occidente también se alude a la sexualidad como un canal para las fuerzas del universo. Pasa que son símbolos que han sido históricamente ofuscados y apropiados, pasando por múltiples interpretaciones sobre sus significados. Pero si prestamos atención a sus formas, seguro aun logran comunicar su intención primordial. La espiritualidad también es un albur. Pero esto—como cualquier cosa—se presta para usos y abusos, y la proverbial doradita de píldora con fantasías espiritosas. Requiere, de entrada, honestidad personal, ya la vida y las situaciones se encargan del resto. En otras palabras: no importa si es “sagrado” o “muy acá” o se usan crucifijos con hierbas o mantras milenarios o el condón de Aleister Crowley o lo que sea, cualquier acto sexual debe ser consensual. Ahora regresemos a la segunda deducción derivada del presuntuoso decreto de dicha actriz en los tabloides, donde consideramos que puede que se refiera a una conexión más profunda a través del sexo. Y ¿por qué no? El flujo mismo del deseo en nuestras vidas nos recuerda que somos entrañablemente dependientes de todo el resto del mundo: de los demás, de los elementos, etc…, y la sexualidad, como un juego libre del erotismo nos reconecta con una verdad básica: no existimos fuera del mundo como frente a una pantalla, como una entidad aparte; sino que estamos completamente en el mundo, de modo inmanente e indivisible, como parte de todo. Eso es comunión. (Pero si quieren, pueden debatirlo con su muñeca inflable en el plano astral). Amén.

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Celebrando a Gaia: ¿Es la Tierra un superorganismo conscien
InfoporAnónimo4/22/2011

Celebrando a Gaia: ¿Es la Tierra un superorganismo consciente de sí mismo? Hoy 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, pero más allá de la retórica que suele acompañar estas fechas, hacemos la invitación a entrar en contacto con la inteligencia del planeta, dialogar y formar una relación de intercambio energético con ella Además de la importancia de celebrar la fascinante belleza de nuestro planeta o generar conciencia ecológica y acabar con la destrucción de la biosfera, queremos, este Día de la Tierra, invitar a explorar uno de los temas que más nos cautivan en Pijama Surf: la posibilidad de que nuestro planeta sea un ser inteligente que englobe en su conciencia todas las formas de vida que la habitan, más allá de una metáfora o un truco de marketing para vender productos “verdes”, literalmente una manifestación consciente de los principios creativos del universo. Si bien la ciencia moderna con la Teoría de Gaia, de James Lovelock, y la teoría de sistemas, atisba esta idea, el entendimiento de que el planeta es una entidad viviente con la cual se puede entablar una relación interpersonal, aprender, intercambiar enegía e incluso erotizarse al nivel de la divinidad, es común a la mayoría de las culturas indígenas y parte de la conciencia mítico-mística subyacente a todas las civilizaciones por más que hayan sido reprimidas por la vehemente racionalidad del dios masculino del monoteísmo. Desde divinidades como Pachamama, Coatlicue, Gea, Ninhursag, Ishtar, Asherah, Lakshmi, hasta la transformación de Isis en la Virgen Maria, de Tonantzin en la Virgen de Guadalupe, vemos como la Gran Diosa Madre reaparece en el paneteón metamórfico de los arquetipos y del inconsciente colectivo, una veta tierna y luminosa que tiene también su lado destructivo -o autorregulante- como podemos presenciar en los terremotos, inundaciones, tsunamis, o en las manifestaciones destructivas de la divinidad femenina, como Kali o Hécate. En el último tiempo en Pijama Surf hemos explorado este tema, entreviendo el regreso de la Diosa al axis mundi de nuestra empresa humana -al vórtice de nuestra existencia-, el despertar de la feminidad como una fuerza cristalina y luminosa que nos lleva a todos en su cauce de agua sagrada hacia una nueva comprensión de nuestro lugar en el universo, un lugar de interdependencia, simbiosis y creatividad: la posibilidad de recuperar en vida el paraíso en la comunión con la Tierra. Compartimos una serie de links y citas que hemos ido recopilando en los últimos tiempos en la búsqueda de reencantarnos con Gaia: “La vieja idea de la Tiera muerta ha dado paso a Gaia, la idea de la Tierra viviente. La vieja idea del universo sin creatividad, ha dado paso a la evolución creativa. Primero en el reino de las cosas vivas, por Darwin, y ahora vemos que todo el cosmos está en proceso de evolución creativa. Así que si todo el universo está vivo, si el universo es como un gran organismo, entonces todo lo que contiene se entiende mejor como organismos que como máquinas”. …Creo que la conciencia del sí mismo viene a através de la conciencia mutua. No creo que la conciencia de nosotros mismos surja dentro de un mundo solipsista donde cada quien se ve el ombligo. Conciencia significa, literamente, con scire, saber con, o saber juntos. Creo que la razón por la que estamos concientes es porque somos interconcientes en relación a otras personas. La conciencia es compartida, y no creo que un ser humano individual sin relación a otras personas o a alguna otra cosa sería conciente”. “Creo que si la galaxia tiene conciencia, entonces su conciencia depende de su relación con las estrellas y sistemas solares y probablemente también con otras galaxias. Habría una intersubjetividad de galaxias, una comunión de una comunidad de galaxias”. “El Dalai Lama, el líder espiritual de los tibetanos lanzó una de las afirmaciones más celebrables que escuchado en los últimos tiempos, y ello a pesar de que en lo personal no me genera una afinidad especial, en la que profetizó: “La salvación del mundo será orquestada por la mujer occidental”. “El pulso de la Divinidad Femenina resuena cada vez más claramente. El retorno de la Diosa se presenta como recurso ya no solo estimulante y armónico, sino vital, para dirigir con lucidez la transmutación de paradigmas. El planeta parece urgido de sacudirse el desequilibrio masculino que le impusimos durante siglos, la presencia maternal (contemplada desde una perspectiva planetaria) debe ser enaltecida, el dulce caos femenino toca a la puerta… y sería fatal para la especie humana ignorar una vez más su llamado”. La Era de la Diosa: El Retorno de la Divinidad Femenina “Hoy, en tiempos de tanto cambio, la salvacion existente es encontrar el útero de Gaia. Entender una nueva etapa de la Tierra en el universo, es entender que el camino hacia la evolución sólo se dara en el contacto con la Tierra..Hoy, en tiempos de tanto cambio, la salvacion existente es encontrar el útero de Gaia. Entender una nueva etapa de la Tierra en el universo, es entender que el camino hacia la evolución sólo se dara en el contacto con la Tierra. “Descubrir la identificación que tenemos con el entorno es descubrir la armonia con el universo y con la tierra, y con nosotros mismos, esa era y sigue siendo la escencia del Grial y el motivo de su búsqueda incesante que fue siempre la búsqueda radical con el entorno. Por eso, plantear la actual actitud destructiva de la Humanidad como una amenaza irreversible que terminará con todo cuanto ha venido sosteniéndonos desde que la vida hizo su aparición sobre el planeta es, en definitiva, volver a ese sentimiento judeo-cristiano del hombre como centro del Universo y señor de sus destinos; del Hombre capaz de construir y destruir, segun le suenen los vientos, levantándose como un ser aterrador en un apocalíptico crépusculo de los Dioses”. (Juan G. Atienza) El Santo Grial o el útero de Gaia La humanidad no ha tejido la red de la vida. Somos sólo una hebra dentro de ella. Lo que le hacemos a la red, nos lo hacemos a nosotros. Todas las cosas están unidas. Todas conectan”. El Jefe Seattle, 1854. “Mis pinturas más recientes honran esa “conciencia madre” que reside en la ayahuasca. Es una energía profundamente sanadora y transformativa en su médula. Mientras ella incondicionalmente nos ama, al mismo tiempo nos puede despojar radicalmente de todo el tejido ilusorio que nos rodea”, Martina Hoffman Martina Hoffman: visiones del divino femenino “El planeta es un tipo de inteligencia organizada. Es muy diferente a nosotros. Ha tenido unos 5 mil millones de años para crear una mente que se mueve lentamente y que está hecha de oceános, ríos, bosques y glaciares. Se está volviendo consciente de nosotros y nosotros nos estamos volviendo consciente de ella, extrañamente. Dos miembros más improbables de una relación difícilmente pueden ser imaginados, el simio tecnológico y el planeta que ensueña”, Terence Mckenna. “Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre del a Noósfera”. .–Pierre Teilhard de Chardin,The Future of Man. Noósfera noostros: historia del despertar de la mente colectiva del planeta Nature is the symbol of spirit. R.W. Emerson Como parte del progreso de la civilización occidental, la naturaleza fue concebida como un conjunto inánime que estaba a nuestro servicio para ser conquistado y explotado. Jean Paul Sartre lo resume diciendo “la naturaleza es muda”, el hombre está solo en el universo, separado, significándose por sí mismo. Habíamos superado el pensamiento mágico y primitivo del animismo, del paganismo o del chamanismo y poblado el mundo con máquinas exactas avanzando en línea recta, hacia el fin de la historia. Y sin embargo, en la ruptura posmoderna y en el nuevo paradigma que se asoma, descubrimos que la evolución nos hace regresar, con una mirada elíptica -como los anillos de los árboles o de las galaxias- hacia un origen donde la naturaleza deja de ser una cosa muerta de la cual sólo extraemos bienes materiales, para experimentarse como un sistema holístico del cual somos parte indisociable y a través del cual se revela nuestro espíritu. La experiencia que define la conciencia ecológica -y cosmológica- es experimentar la interconexión entre todas las cosas y el delicado balance que permite la vida y alimenta la evolución -el hombre que se experimenta dentro de una red, rizoma, entre plantas y estrellas y nodos de información. Y la experiencia mística, circuito secreto de la historia: experimentar que la naturaleza, el campo morfogenético de la Tierra, se está comunicando, que la natureleza exhibe un lenguaje capaz de utilizar toda la matriz biológica del planeta para hablarte a ti. A la”naturaleza muda” de Sartre le contesta Terence Mckenna, esuchando voces de duendes en todas partes, llegamos a“El entendimiento de que el mundo es una sola cosa y es una cosa viva, con una intención y un espíritu”. Earthanima: la Tierra está viva y se comunica a través de los elementales “Hemos entendido que la alquimia no era el trabajo de la transmutación de metales en oro, sino una especie de danza de la imaginación donde los procesos psicológicos dentro de los alquimistas se entrelazaban, amalgamándose con procesos químicos creando una mitología de la materia, un paisaje donde el león verde, el dragón rojo la reina hermafrodita, el perro de cuatro cabezas… eran figuras fluyendo en las especulaciones febriles de los filósofos… La creencia era que el hombre podía trabajar con la naturaleza, en completa sociedad con el proceso divino y redimir la luz caída en la materia y de esta forma redimirse a sí mismo”. El reduccionismo de la ciencia ha perdido “El entendimiento de que el mundo es una sola cosa y es una cosa viva, con una intención y un espíritu.” “El análisis racional nos dice que la materia sólo está compuesta de átomos moviéndose en el espacio obedientes a leyes matemáticas invariantes y toda la creatividad, todo el sentido de conexión que experimentamos como seres vivos contemplando la naturaleza como miembros de la sociedad es negado… Yo rechazo esto, creo que el mensaje de la experiencia pisodélica es que la naturaleza se está comunicando, todo ser está lleno de lenguaje”, Terence Mckenna La Tierra es la piedra filosofal: historia ónirica de la alquimia F

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