F

FlordeRelos

Usuario (Argentina)

Primer post: 9 feb 2012Último post: 12 sept 2013
12
Posts
1345
Puntos totales
1307
Comentarios
V
Volver al Futuro: Restauran el auto DeLorean original
InfoporAnónimo9/12/2013

Volver al Futuro: Restauran el DeLorean original Uno de los creadores de la trilogía emprendió la tarea de devolverle vida al icónico auto. Mirá como quedó. El 2011 fue el año en que Marty McFly y Doc Brown viajaron desde el pasado para instalarse nuevamente en el centro de la cultura popular. Un poco ayudados por una suerte de revivial de los años 80's que se viene viviendo desde hace varios años ya, y otro poco gracias al 25° aniversario del estreno del primer film de la trilogía. Así, con a este redescubrimiento es que se pudo volver a ver el largometraje en las salas de cine, se dio a conocer el lanzamiento de las originales Nike Air Mag (las zapatillas autoajustables que se pueden ver en la segunda entrega de la saga), sino que también se realizaron eventos de reencuentro entre los protagonistas del film, que se plasmaron en videos, fiestas y homenajes para fanáticos. Es en este contexto que Bob Gale, uno de los creadores, productores y guionistas de la famosa trilogía, se propuso restaurar uno de los 3 DeLorean originales usados para la filmación de la película. Para ello, se asoció con Universal Studios (el parque de entretenimientos) para que le cediera el modelo A (uno de los prototipos creados exclusivamente para la filmación), y comenzó una campaña para recaudar todas las partes originales del automóvil. Toda la reconstrucción del auto fue informada y compartida con los fanáticos a través de una página de Facebook. Allí, el equipo encargado de recuperar el espíritu original del vehículo, informó paso a paso cada uno de los hallazgos de piezas y de las restauraciones. Con la ayuda de los fanáticos en todo el mundo, Gale logró conseguir todos los elementos que componían al auto original. Obviamente estamos hablando de artefactos que no cumplen más que un rol ornamental en el vehículo. Paradójicamente, el único artilugio que resultó imposible restaurar fue el famoso "condensador de flujo". El corazón de la máquina del tiempo, aquel elemento que le permitía romper con las barreras de la física, tuvo que ser parcialmente reconstruido, ya que parte de los materiales originales no funcionaban. Ahora, Gale dio a conocer que la tarea llegó a su fin y presentó públicamente al Hero A, el DeLorean restaurado tal cual se pudo ver durante los tres films de la saga. Según informa Gale desde el Facebook del proyecto, el auto recuperado será puesto a disposición del público en el museo que Universal Studios tiene en Hollywood.

39
11
Tura Satana: Musa inspiradora de Babasónicos y Tarantino
Tura Satana: Musa inspiradora de Babasónicos y Tarantino
InfoporAnónimo12/1/2012

Tura Satana: Musa inspiradora de Babasónicos y Tarantino Tura Satana, la actriz que inspiró a Tarantino Creó un icono de 'chica mala' en 'Faster Pussycat! Kill! Kill!' Tura Satana, fallecida el pasado día 4 de febrero de 2011, quedó atrapada en el tiempo en 1965. Aquel año interpretó a Varla, la chica mala por excelencia, en Faster Pussycat! Kill! Kill!, de Russ Meyer, una joya de la serie B. La historia de tres gogós aburridas en busca de emociones es tan fundamental para los amantes del camp como para los revivalistas del rock de los cincuenta, los fanáticos de los sesenta y los estudiosos del punk. The Cramps hicieron una versión del tema principal y la imagen de Poison Ivy está directamente sacada de allí; es la mejor película de la historia para John Waters y una de las favoritas de Tarantino. Durante años se especuló con que este último haría un remake, pero la verdad es que Kill Bill no es más que una puesta al día de ese filme y The Bride, el personaje de Uma Thurman, una revisión de la Varla de Tura Satana. Lo increíble es que creó el personaje a su imagen y semejanza. Tura Satana nació en la isla japonesa de Okinawa en 1938. Su padre era de ascendencia nipona y filipina; su madre medio cheyenne, medio escocesa. Se mudaron a California justo antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y Tura, junto a su familia, fue confinada al final del conflicto bélico en el campo de internamiento para estadounidenses de origen japonés de Manzanar. Una vez liberados se trasladaron a Chicago. Pero allí las cosas no mejoraron. Su aspecto exótico e inequívocamente asiático la colocaron en la diana de las burlas de sus compañeros del colegio. Cuando se desarrolló físicamente, cosa que al parecer ocurrió muy pronto, las burlas se convirtieron en acoso sexual. Ella aseguraba haber sido violada por cinco hombres cuando solo tenía 10 años. "En vez de mandar a los violadores a la cárcel, sobornaron al juez y fui yo la enviada a un correccional", contaba. Aseguraba que a raíz de aquello sus padres la echaron de casa y ella se convirtió en la líder de una banda callejera de chicas. Contaba que aprendió kárate y aikido y que durante 15 años se dedicó a perseguir a sus agresores uno a uno para vengarse. Es difícil distinguir la leyenda de la realidad. También aseguraba haber sido novia de Elvis, con el que ciertamente le unió al menos una amistad. Porque lo que sí es cierto es que dejó su casa siendo una niña y comenzó una vida itinerante. A los 14 años ya era bailarina, a los 15 ya era "bailarina exótica" y modelo fotográfica de desnudos. A principios de los sesenta comenzó una carrera cinematográfica con pequeños papeles en películas como Irma la dulce de Billy Wilder. Después seguiría actuando en un puñado de películas hasta que, en 1972, desaparece de golpe de la vida pública. Algunos dicen que fue por culpa de un examante que le disparó. Ella aseguraba que no se quería plegar a las exigencias sexuales de los directores. El hecho es que poco se sabía de ella hasta el anuncio de su muerte. Tampoco hacía falta. Su mito ha superado con mucho su vida. ¡VIVA SATANA! (BABASÓNICOS) Video oficial y letra Tura Satana, anda buscando su sombrero allá... Allá en Las Vegas; Tura montada en una lata de fuego, deja "estrobo" de chispas, por la carretera... Hace auto-stop en un rancho... ¡quema a todos! ¡mata a todos! ¡un zafarrancho! No entiende de súplicas, menos de llantos... Luces titilan, alumbran marquesinas del Gatas Latinas... (un Burlesque Gliter) Kinki, Nasty, roba el show de stripers, y arranca mil hurras! ¡Viva Satana! ¡Viva Satana! Si va hacia algún lado, o vuelve de él... solo imagina una cosa; todos los destinos por recorrer, todos conducen a Córdoba... no distingue el bien del mal... la llaman: la Ponderosa... Porno-fronteras, prosti-dimensiones, pussy-power-cat... (vibra la almeja...) Chinga Satana, hecha humo y furia... ¡que velocidad! es un relámpago, Lustra sus botas, refleja su frente en la eternidad... del mundo negro... Manos violentas, guantes cubren garras... que pueden hundirte, en un mar de cuervos... Un tendal, de espíritus quedaron atrás... Si va hacia algún lado, o vuelve de él... solo imagina una cosa; todos los destinos por recorrer, todos conducen a Córdoba... no distingue el bien del mal... la llaman: la Ponderosa... Luces titilan, alumbran marquesinas del Gatas Latinas... (un Burlesque Gliter) Kinki, Nasty, roba el show de stripers, y arranca mil hurras! ¡Viva Satana! ¡Viva Satana! Un tendal, de espíritus quedaron atrás... Un tendal, de espíritus quedaron atrás... Si va hacia algún lado, o vuelve de él... sabe muy bien una cosa; no quedan caminos por recorrer, y nunca llegará a Córdoba... Si va hacia algún lado, o vuelve de él... sabe muy bien una cosa; no quedan caminos por recorrer, y nunca llegará a Córdoba... Vive salvaje y sin ley... su sino es: la Ponderosa...

31
7
C
Cosas que no sabías de Abbey Road de The Beatles
InfoporAnónimo12/1/2012

Cosas que no sabías de Abbey Road de The Beatles El álbum Abbey Road de The Beatles es parte de la magnífica historia de la banda de Liverpool por innumerables razones, siendo su portada una de las más llamativas. A continuación una breve lista de las particularidades más significativas del álbum Abbey Road, uno de los discos fundamentales de los “Fab Four”: 1.- El último álbum lanzado por The Beatles oficialmente fue Let It Be, sin embargo, fue Abbey Road el último en grabarse (durante los primeros meses de 1969), es por eso que este, aunque fue lanzado en 1969, es considerado el último disco de The Beatles. Let It Be fue lanzado en mayo de 1970, poco tiempo después que la banda anunció su disolución definitiva. 2.- Este podría considerarse el álbum más exitoso para George Harrison siendo un beatle. Dos de sus mejores y más conocidas canciones aparecen en esta placa: Here Comes The Sun y Something. 3.- Durante parte de la grabación del álbum John Lennon no estuvo presente debido a un accidente. Sumado a lo anterior, el ambiente adentro del estudio era demasiado tenso, a menudo cada integrante de la banda grababa sus canciones con músicos de estudio. En Here Comes The Sun, John Lennon por primera vez no toca ningún instrumento. La canción fue grabada en su ausencia. 4.- Ringo Starr también grabó una de sus más importantes composiciones para este álbum. Ayudado por George Harrison e inspirado durante una visita a la costa después de renunciar a la banda por unos pocos días mientras se grababa el White Album, Starr escribe Octopus’s Garden. 5.- Ringo es nuevamente protagonista durante el final del medley presente en el “Lado B” del disco, considerado el mejor de todos los tiempos. La última canción del medley es “The End”, canción que tiene la particularidad de tener el único solo de batería que Ringo grabó con la banda. Además la canción cuenta con 3 solos de guitarra seguidos, primero McCartney, luego Harrison y finalmente Lennon. Al finalizar la canción se pronuncia la frase que marca el final de la banda más importante de todos los tiempos: “and in the end, the love you take is equal to the love you make” (“en el final (o en conclusión), el amor que recibes es igual al amor que das”). 6.- El disco inicialmente se llamaría Everest y se estaba organizando un viaje a los Himalaya para la realización de una sesión fotográfica. 7.- Desechada la idea anterior, The Beatles decidió nombrar el disco Abbey Road, en honor a la calle donde estaba ubicado el estudio de grabación. 8.- En una sesión completamente improvisada, los cuatro oriundos de Liverpool decidieron salir a la esquina y tomarse unas fotografías cruzando la calle, las cuales serían utilizadas para la portada del disco. La vestimenta utilizada fue la que usualmente ellos llevaban por esos días, de hecho, no hubo previa preparación en este aspecto. Paul McCartney utilizaba sandalias ese día, las cuales se sacó para la fotografía y así entregó más absurdos argumentos a la teoría de su muerte (ver foto 1). 9.- El fotógrafo Ian McMillan le pidió a George, Paul, John y Ringo que caminaran 4 veces de un lado a otro de la calzada por sobre el paso de cebra. Se tomaron unas seis fotografías y se dio por finalizada la sesión fotográfica. 10.- El automóvil Volkswagen Escarabajo que aparece estacionado detrás, placa patente LMW 281F, solía estar a menudo en ese lugar y se intentó pedir que fuera removido, pero su dueño no fue ubicado. El mismo automóvil fue subastado en 1986 en un precio millonario. 11. – Tanto la placa patente del automóvil, como el cartel de la calle Abbey Road en Londres, fueron por décadas robados por los fanáticos de la banda. Hoy el cartel no existe y el mismo está pintado en una pared. 12.- El hombre que aparece a la derecha mirando hacia la banda cruzar la calle es Paul Cole, un turista norteamericano que ni siquiera se percató que fue fotografiado hasta tiempos después, cuando se vio en la portada del disco. 13.- Sobre la teoría de la muerte de McCartney, esta portada solo contribuyó a la imaginación de los fanáticos que sacaron absurdas y rebuscadas conclusiones para encontrar respuesta donde no las había. Se basaba en la manera en que aparecía The Beatles en la portada: cruzando el paso cebra de la calle en fila india, como escenificando un cortejo fúnebre. Lennon iba vestido de blanco: era el predicador o sacerdote; Ringo iba de luto, era el amigo del difunto. Harrison, a su vez, iba vestido con ropa vaquera e informal: era el enterrador. Paul era el único de los cuatro que iba descalzo, caminando con los ojos cerrados. En muchas culturas orientales, los difuntos eran quemados descalzos. Además, su paso estaba descoordinado respecto al resto de The Beatles, como si no perteneciera a la procesión. Por último, el coche negro estacionado a la derecha, en segundo plano, parecía un coche fúnebre o un coche de policía, la cual tuvo el sigilo adecuado para no revelar la supuesta muerte del músico, y el número 281F de la matrícula del Volkswagen Escarabajo estacionado a la izquierda, fue interpretado como 28 años (“28 IF”) que tendría Paul si el artista aún siguiera vivo.

35
3
El Petiso Orejudo: A 100 años de su último crimen
El Petiso Orejudo: A 100 años de su último crimen
InfoporAnónimo12/2/2012

El Petiso Orejudo: A 100 años de su último crimen Cayetano Santos Godino tenía 16 años cuando cayó por matar a un nene de 3 años, en diciembre de 1912. Confesó 3 homicidios más y pasó a ser el primer asesino serial local. “Mi papá me decía que en esa casa había vivido un asesino que tenía mucha soberbia y mucha maldad”. Ana Cipriano (43) repasa con la mirada el frente de la vieja fachada de Urquiza 1970, en el barrio porteño de Parque Patricios. A las 5.30 de la mañana del 4 de diciembre de 1912, de ahí se llevó la Policía a “El Petiso Orejudo”, un chico de solo 16 años que se convirtió en triste leyenda y al que la historia le dio el título de primer asesino serial de la Argentina. Es que a Cayetano Santos Godino, el petiso de las orejas como alas, se le atribuyen cuatro crímenes. Pero la leyenda urbana en que se convirtió ayudó a endilgarle otros. Sería algo así como el mito de Gardel, pero por una cualidad negativa: “Godino cada día mata mejor”. Del que no quedan dudas es de su último crimen , consumado un día antes de su detención. De él se cumplen 100 años mañana . “Una inquilina muy mayor, que ya vivía acá cuando llegamos a esta casa (lindera a la que habitó Godino), me contaba cuando yo era chica que este asesino violaba a los chicos y después les clavaba un clavo para matarlos”. Ana busca en su memoria los retazos de una historia que resonó muchas veces en su infancia, pero en la que nunca indagó mucho quizá por el temor que le provocaba o por la lejanía en que la pusieron los años. Pero lo cierto es que el “Petiso” no era violador. Era asesino. Y piromaníaco. Donde está el Bernasconi, Godino mató a su última víctima. Y la referencia al clavo cabe sólo para éste que se recuerda, su último crimen. El cuerpo de Jesualdito Giordano, de 3 años, fue hallado el mismo día que Godino lo mató. Primero, le apoyó al nene una rodilla en el pecho para inmovilizarlo, le enrolló un cordel en el cuello y lo estranguló. Pero como vio que aún así seguía vivo, recorrió la quinta adonde había llevado a su víctima con la promesa de “comprarle caramelos” . El Petiso encontró un clavo de tres pulgadas (unos 7,6 centímetros), se lo apoyó en una cien y, con una piedra, lo martilló dentro del cráneo del nene. Después, se volvió a su casa. La secuencia se desarrolló en unas pocas cuadras del barrio de Parque Patricios. La casa de Urquiza 1970 fue el punto de partida, aunque no era “una” casa, sino varias; era el estereotipo del conventillo porteño sobrepoblado de inmigrantes. “Los arquitectos de la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico me confirmaron que, efectivamente, en ese lugar vivió Godino junto con sus padres y sus dos hermanos cuando se lo llevaron los oficiales de Policía Santillán, Torres y Peie”, le cuenta a Clarín el historiador y escritor Leonel Contreras. El testimonio de Ana Cipriano parece confirmar: su padre compró esa propiedad en 1966 y “estaba todo abandonado. Tenía muchas piezas...”. Pero hoy ese lugar se reparte en tres departamentos. El que a Godino fuesen a buscarlo tres oficiales habla de la magnitud del caso que los policías tenían que resolver. “Por sus características fue un crimen tremendo, que no había tenido antecedentes en el Buenos Aires de entonces; es quizá el crimen más importante de la historia argentina porque moldeó la figura del asesino serial” , agrega Contreras, autor del libro “La leyenda del Petiso Orejudo”. La que sigue es una transcripción de la declaración indagatoria que le tomaron a Godino poco después de su detención: “El declarante dijo que ayer se levantó a las 7.30 y salió a la calle por Garro hasta 24 de noviembre, por ésta hasta Garay, luego hasta Alberti y hasta Constitución, luego Jujuy y Progreso (actualmente, Cátulo Castillo) dónde encontró en la vereda a dos chicos de distinto sexo que estaban jugando, entonces trató de inducir a la mujercita a que lo acompañara ofreciéndole caramelos, pero no quiso hacerlo y por eso se dirigió al varoncito, quien lo acompañó al almacén de Progreso y Jujuy donde compró 2 centavos de caramelos y dio primero dos al menor y con éste caminó por Progreso hasta Catamarca y dobló por ésta. Como el chico llamaba a su padre, el declarante le dio otros tres caramelos para que siguiera con él, lo cual consiguió yendo hasta la esquina de Catamarca y 15 de Noviembre penetrando por el portón de la quinta”. La “quinta” era el casco de la estancia El Edén, que en 1912 pertenecía al geógrafo Francisco P. Moreno. Hoy se levanta allí un monumental edificio que está entre los más bellos de Buenos Aires: el Instituto Bernasconi. Su piedra fundacional se colocó en 1921, nueve años después del crimen de Jesualdito , Tiene escaleras de mármol de carrara, un parque verde y lleno de vida. Nada da la idea de que hasta allí arrastró a su última víctima el “Orejudo”. Amalia Cafara, de 81 años, descansa una tarde calurosa de fines de noviembre de 2012 a la sombra de los árboles del Bernasconi y despeja toda duda: “Sí, fue acá. Hace años que supe esa historia. El ‘Petiso Orejudo’ mató a un nene acá. Pero este edificio está lleno de historias más lindas”.

45
24
R
Rockero: Agarrá los libros (El rock y la literatura)
InfoporAnónimo12/1/2012

Rockero: Agarrá los libros (El rock y la literatura) Por Alfredo Rosso Uno de los más grandes y míticos periodistas del rock argentino, analiza la vinculación entre la literatura y las grandes obras musicales. Rock y libros. Esta nota salió originariamente en revista La Mano, bastante editada. Esta es la versión original. De todas maneras, los ejemplos que siguen son solo algunas de las muchas instancias en que el rock y la literatura han cruzado sus caminos. En épocas pasadas, el rock y los libros parecían llevarse como el agua y el aceite. O por lo menos eso creíamos, si nos basábamos en la típica escaramuza hogareña que ponía de manifiesto la brecha generacional, cuando un padre o una madre –en forma categórica- instaban a su retoño a dejar tranquilo por un rato la guitarrita o el tocadiscos y a sumergirse en el mundo de los textos escolares. Sin embargo, cuando analizamos la cuestión más detenidamente, vemos que el rock, casi desde sus albores, abundó en referencias literarias. Veamos unos pocos ejemplos. Si nos metemos en el campo de los clásicos, la sola mención a los textos bíblicos dentro del rock bastaría para llenar varias páginas, desde el “Adam and Eve” que interpretaba Paul Anka hasta la mismísima obra conceptual La Biblia de nuestros Vox Dei, pasando por decenas de alusiones al “Libro de los Libros” que podemos encontrar en la discografía de Bob Dylan. El nombre de The Doors provenía de dos fuentes distintas, del libro The doors of perception, de Aldoux Huxley y de William Blake, a quien se atribuye la frase: “si las puertas de la percepción fueran abiertas, el hombre percibiría todas las cosas tal como son, infinitas.” Jim Morrison, un gran amante de los libros, se inspiró sin ir más lejos en el francés Louis-Ferdinand Céline para su tema “End of the night”. "Tomorrow never knows”, de los Beatles, está basado en el libro The psychedelic experience, de Timothy Leary y Richard Alpert, dos gurúes de la contracultura y apólogos del uso místico del LSD, que a su vez fueron influenciados por el Bardo Thodol, también conocido como El libro tibetano de los muertos, escrito por Padma Sambhava, fundador del Lamaísmo. El tema de la expansión de la mente por vías químicas también está presente en el hit de Jefferson Airplane “White rabbit”, basado en Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. Charly García también usó las imágenes de Lewis Carroll para comentar la realidad argentina en tiempos del proceso militar, como ya lo había hecho en su adaptación de El fantasma de Canteville, de Oscar Wilde. Otro pionero de nuestro rock, Luis Alberto Spinetta, bautizó su álbum Artaud con el nombre del escritor de Van Gogh: el suicidado por la sociedad, y en varias de sus canciones posteriores hay influencias de Carlos Castañeda y Las enseñanzas de Don Juan. Otra alusión a Lewis Carroll podemos encontrarla –una vez más- en el personaje de la morsa que los Beatles pintan en “I am the walrus”. Por otra parte, el estribillo de ese tema, “…goo goo goo joob…” surge del personaje de Humpty Dumpty en el libro Finnegans Wake, de James Joyce, que está lleno de juegos de palabras y acertijos, que fascinaban a John Lennon. Otro que homenajeó al autor del Ulysses fue Syd Barrett, quien musicalizó el poema “Golden hair”, del libro Chamber music, en su álbum The Madcap Laughs. Siguiendo con la literatura infantil, Pink Floyd tomó el título de su primer álbum, The Piper at the Gates of Dawn, del libro The wind in the willows, de Kenneth Grahame, mientras que Iron Man, de Pete Townshend, está basado en un cuento del poeta inglés Ted Hughes. Las obras de misterio y horror han inspirado a varios rockeros. El Allan Parsons Project debutó en el disco con un homenaje a Edgar Allan Poe y sus Tales of mystery and imagination, mientras que el fundador de Van der Graaf Generator, Peter Hammill, grabó no una, sino dos veces, una obra conceptual dedicada al cuento “La caída de la casa Usher”. Y hablando de Allan Parsons, su I Robot está inspirado por el libro homónimo de ciencia-ficción de Isaac Asimov. Cuando Rick Wakeman soltó las amarras de Yes a mediados de los ’70, uno de sus álbumes solistas estuvo basado en Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, y poco tiempo después, el rubio tecladista, con la ayuda de Andrew Lloyd Weber, llevó al disco una adaptación de 1984, de George Orwell, que –dicho sea de paso- parece haber ejercido una enorme influencia dentro del rock, ya que también hay álbumes del ex Genesis Anthony Phillips y del ex Soft Machine Hugh Hopper basados en el mismo texto. Y ya que hablamos de escritores futuristas con un dejo apocalíptico, tanto “Atrocity exhibition”, de Joy Division, como “Motorcade”, de Magazine, tienen como origen sendos escritos del autor de El imperio del sol, J. G. Ballard, mientras que el existencialismo nihilista de Albert Camus y su L’étranger se hicieron presentes en el hit de The Cure “Killing an Arab”. Por su parte, el título del cuarto álbum de The Police, Ghost in the machine, proviene de un libro de Arthur Koestler que habla del impacto espiritual del progreso tecnológico, mientras que la degradación del discurso público y los medios de comunicación era el tema central de Amusing ourselves to death del profesor y analista social Neil Postman, de quien Roger Waters tomó el título de su tercer álbum solista, Amused to Death. Conclusión: para el rock, los libros no muerden.

31
7
P
Personal Jesus: Una gran canción que supera estilos
InfoporAnónimo12/1/2012

Personal Jesus: Una gran canción que supera todos los estilos Canción original y covers Personal Jesus es el vigésimo tercer sencillo en el Reino Unido de Depeche Mode. Fue lanzado el 29 de agosto de 1989, siendo el primer sencillo de su álbum Violator. Una característica única de esta canción es la línea melódica. Un tiempo extremadamente uniforme y rítmico creado con la guitarra y efectos electrónicos, un efecto de eco constante aplicados a vocales muy rítmicas, simples y casi habladas y muy raras y cuidadas excepciones de un tema establecido, lo que le da a la canción una sensación muy mecánica y que capta la atención. La canción fue inspirada por el libro "Elvis and Me" (Elvis y yo) de Priscilla Presley. Según el autor de la canción, Martin Gore; "Es una canción que trata sobre ser Jesús para alguien más, alguien que te da esperanza y atención. Es sobre cómo Elvis fue su hombre y su mentor, y qué tan seguido eso pasa en las relaciones amorosas; cómo el corazón de todos es en cierta forma como un Dios. Jugamos con estas partes de una persona que son como Dios pero las personas no son perfectas, y ese no es un punto de vista equilibrado de alguien. Grabación de Depeche Mode La canción se volvió un éxito mundial, y es una de las canciones más exitosas de Depeche Mode, junto con el sencillo que le seguiría a ésta; "Enjoy the Silence". Probablemente se trate de la primera canción del grupo en que se usa la guitarra como instrumento principal. Este número estilo "country" tomó al mundo por sorpresa e incluyó más publicidad que la que acostumbraba usar Depeche Mode; con anuncios en revistas y una campaña telefónica (la gente podía llamar a un número que aparecía en los anuncios de revistas en el que se escuchaba la canción). Además, el sencillo fue particularmente exitoso comercialmente gracias a que fue lanzado seis meses antes que el álbum, en el que después aparecería. Hasta ese punto era el sencillo más vendido de 12 pulgadas en la historia de Warner Brothers. "Personal Jesus" tiene varias remezclas, algo casi sin precedentes para Depeche Mode en aquellos tiempos. Muchos otros sencillos de Depeche Mode anteriores a "Personal Jesus" tenían mezclas adicionales hechas por la banda, a partir de este sencillo, Depeche Mode comenzó a invitar a más DJs y mezcladores, lo que se convertiría en una característica de todos los siguientes sencillos de Depeche Mode. François Kevorkian (quien realizó las mezclas en general, para el álbum Violator) mezcló la versión sencilla de "Hoiler Than Thou Approach" y el "Pump Mix" mientras que el productor, Flood, mezcló la "Acoustic" y el "Telephone Stomp Mix", así como la versión sencilla y "Sensual Mix" del sencillo de lado B "Dangerous", una pista más disco-electrónica. "Hazchemix" y "Hazchemix Edit" de "Dangerous" fueron mezclados por Daniel Miller. Letra original Reach out and touch faith Your own Personal Jesus Someone to hear your prayers Someone who cares Your own Personal Jesus Someone to hear your prayers Someone who's there Feeling's unknown and you're all alone Flesh and bone by the telephone Lift up the receiver I'll make you believer Take second best Put me to the test Things on your shest You need to confess I will deliver You know I'm a forgiver Reach out and touch faith Your own Personal Jesus Feeling's unknown and you're all alone Flesh and bone by the telephone Lift up the receiver I'll make you believer I will deliver You know I'm a forgiver Reach out and touch faith Your own Personal Jesus Reach out and touch faith Video Original Cover acústico de Depeche Mode! Covers famosos de Personal Jesus Johnny Cash Marilyn Manson Richard Cheese Hilary Duff Como tocarla en guitarra

55
15
Jimi Hendrix: La recuperación de la Fender de Woodstock
Jimi Hendrix: La recuperación de la Fender de Woodstock
InfoporAnónimo2/16/2012

Jimi Hendrix: La recuperación de la Fender de Woodstock La mítica Fender Blanca del concierto de Woodstock Coleccionistas astutos proclaman que es el instrumento más valioso de toda la historia de las guitarras.guitarra. Mitch Mitchell (su mítico baterista) recordaba a este instrumento como "la guitarra de Jimi solía llevar de vuelta al hotel con él." Por su rendimiento histórico de Woodstock, Jimi Hendrix utilizó una Fender Stratocaster de 1968, N° de serie 240981 ha quedado en la historia. Entre los coleccionistas, esta guitarra para diestros es conocida mundialmente como "la blanca", debido a su acabado en blanco olímpico. Con la muerte de Jimi, esta guitarra se convirtió en posesión de Mitch Mitchell (su baterista) que la mantuvo oculta bajo siete llaves durante 20 años. En 1990, Mitchell llevó la guitarra al Centro Artístico Fender en Londres, explicando que quería que la prepararan para ser subastada. Abrió la caja para revelar que los trastes de la guitarra se había manchado y las cuerdas se había oxidado. Neville Marten, el luthier reparador que prestó servicios a la guitarra, detalló su estado hacia 1990 en una reseña publicada en la revista Guitarrist de Inglaterra: "La tuerca se había dañado. Tenía un diapasón de arce por separado, algo que Fender fabricó por un corto tiempo en los años 60. Las quemaduras de cigarrillos fueron evidentes en el cabezal, ya que Jimi aseguraría su cigarrillo en la sexta cuerda, y cuando él hacía un solo extenso se quemaba hasta el filtro. Y no había manchas de su ropa en el acabado de color blanco crema. Las cuerdas estaban completamente oxidadas y los trastes se había tornado algo verdosos. "Llevé la guitarra a mi mesa de trabajo, y comprobé que el cuello no poseía la rectitud correcta y que necesitaba una ligera inclinación del mástil. Una vez hecho esto, le corté las cuerdas, las cuales se tiraron a la basura. ¿No es una cosa maravillosa en retrospectiva? Hoy en día sólo dichas cuerdas ascenderían minimamente a un valor de £ 50.000 (por poseer el ADN de Jimi sobre ellas) Fue raro darse cuenta de que la última persona que la ejecutó fue nada menos que Hendrix". Martin también señaló que la guitarra tenía sintonizadores Kluson. "En un giro final, escribí la historia de la guitarra para la revista Guitarrista y postulé que podría hacer £ 100.000 en una subasta. Después de haber sido invitados a presentar el artículo a Fender para su lectura antes de su publicación, se sugirió que reducir mi presupuesto de 10.000 €, ya que la cifra original era impensable para Fender. En cualquier caso, se vendió en Sotheby por £ 198.000 - un récord en 1990, cuando las guitarras célebres eran un fenómeno nuevo". Esta Stratocaster fue subastada nuevamente en 1993 por alrededor de U$S 1,3 millones. A través de una subasta privada posterior, que finalmente llegó a manos de Paul Allen, co-fundador de Microsoft. Gracias al Sr. Allen, quien donó el instrumento, en la actualidad esta guitarra histórica se encuentra en exhibición en el museo Experience Music Project en Seattle, Washington. En 2002, el museo prestó el instrumento a Mike Eldred, de la Fender Custom Shop. Con cámaras filmando, se la pesó, desmontó, y se hicieron mediciones exactas y milimétricas. "Hemos medido la salida de las pastillas, la forma del cuello, todo", dijo Eldred. La Fender Custom Shop a continuación, produjo cuatro copias "exactas", conocidos como los "clones Hendrix." Se replicó la derecha precisa hasta los roces y los arañazos en el acabado. Fender se quedó con uno que se mostrará en el Museo de Fender. La familia de Hendrix se quedó con otro ejemplar y otro fue a la Experience Music Project. El cuarto ejemplar de réplica, con la etiqueta # 1, fue subastado en 1993 por la casa de subastas Cooper Owen, en Londres, Inglaterra. Se vendió por poco menos de $ 11.000, cuya recaudación se destinará a la caridad Experience Music Education Project. "En mis 24 años en este negocio", dijo Eldred después de completar el proyecto, "Nunca he experimentado nada similar al tomar contacto con una guitarra" La configuración de Jimi Hendrix en Woodstock. El amplificador de Jimi, era una "válvula de Marshall hecha en el Reino Unido, JTM un '1959 'de 100 vatios Super Lead sin volumen maestro o cambio de canal, impulsado por tres 12 AX7 y cuatro válvulas EL34 -tubos - la denominada llamado 'Plexi' amplificador. Detrás de él, Jimi tenía 16 altavoces en cuatro gabinetes Marshall, que él comparaba con "un par de refrigeradores grandes." En los últimos años, Jim Marshall ha ofrecido cara soldada a mano copias de este amplificador. Entre la Stratocaster de Jimi y el amplificador existian una serie de transistores de potencia y sus dispositivos de efectos. El primero en la fila era el wah-wah Vox asociado con el "Voodoo Child" intro. Las "pequeñas bobinas inductoras Fasel en el original italiano-se hicieron una parte importante del tono distintivo de Jimi." Luego venía un Fuzz, que Balmer se describe como "un amplificador pequeño primitivo, pero eficaz, que actúa como un pre-amplificador que organizaba a la sobrecarga de la parte delantera de Marshall, generando una distorsión armónica rica. Los transistores de fueron dos NK275s / AC128s. "El otro efecto en el escenario de Woodstock fue uno Univibe (una de las primeras cuatro etapas efecto phaser desarrolló por primera vez en Japón por la compañía Shin-Ei). El segundo dispositivo como "el volumen de pedal 'se ve en las imágenes de la película de Woodstock es parte de este equipo Univibe". Y tan solo esto es lo que Jimi utiliza para conjurar su magia... La joya auténtica tocada por Hendrix en Woodstock 1969 )

54
10
¿
¿De qué color es el Album Blanco de Los Beatles?
InfoporAnónimo3/1/2012

¿De qué color es el Album Blanco de Los Beatles? Hace algunos números, en revista La Mano realizamos un especial celebrando los 40 años del Album Blanco de los Beatles, en realidad llamado "The Beatles", a secas. Como suele ocurrir, a la nota original, por razones de espacio hubo que "serrucharle" algunas cosas, especialmente en lo que hace a los detalles de composición de cada una de las canciones. Lo que sigue es la nota original, tal cual como fue pensada antes de la "poda". También incluí el fragmento de mis memorias personales del momento en que, en mi temprana adolescencia, me topé por primera vez con el Album Blanco en un baile de aquellos "de barrio". La foto que encabeza la nota me muestra en aquellos días de 1969 -a los 14 años- con cuatro siluetas muy conocidas de fondo, tomada por mi mamá, Adela, en la casa familiar de la calle Aguirre, entre Lavalleja y Julián Álvarez, donde viví toda mi infancia y temprana juventud. Que lo disfruten. ¿De qué color es el Album Blanco de Los Beatles? Hace ya cuarenta años, en noviembre de 1968, los Beatles volvían a sorprender al mundo editando un álbum doble de treinta canciones que tenía simplemente el nombre de la banda como título y una portada totalmente blanca. La austeridad del arte de tapa contrastaba con la policromía de estilos y estados de ánimo que contenían esos dos discos. Alfredo Rosso se metió en la cocina del Álbum Blanco en busca de sus secretos. “Camino a Rishikesh / yo soñaba más o menos…” , dice la letra de “Child of nature”, uno de los outtakes del Álbum Blanco de los Beatles, que permanecería inédito hasta transformarse, años más tarde y con otros textos, en “Jealous Guy”. La letra original, sin embargo, es una típica confesión sin anestesia de Lennon, que expresa bastante bien las sensaciones en el campamento Beatle antes de tomar la decisión de aislarse durante semanas en medio del Himalaya para realizar el curso de meditación trascendental con el Maharish Mahesh Yogi. Como obedeciendo a aquella famosa maldición china (“Ojalá que vivas tiempos interesantes”), 1967 había sido un año muy activo para el grupo. El 1º de junio habían tocado el cielo con las manos con la salida del álbum más ambicioso de su carrera, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, que fue ensalzado por la crítica en su momento como el disco definitivo, el que señalaba un nuevo rumbo para la música pop. Con su riqueza instrumental, su rango estilístico que iba del rock a la música de la India, pasando por los sonidos del music-hall y las comparsas circenses, sus delicados arreglos de voces y, en general, el clima de efervescente optimismo que transmitía al oyente, Peppers fue la banda de sonido ideal del Verano del Amor, aquel en el que los jóvenes de Occidente -por un momento que probaría ser fugaz - parecieron estar a la cabeza de un cambio social trascendente. Los Beatles sintetizaron brillantemente ese mensaje universal al presentar su single “All you need is love” en el que sería el primer programa de televisión transmitido a todo el mundo vía satélite. Pero, como todas las cosas, 1967 también tuvo su lado B, que comenzó para los Beatles con la muerte de Brian Epstein, el mánager que los había llevado camino a la fama con su inquebrantable fe en el cuarteto de Liverpool. La desaparición de Epstein vino a agravar algo que a esa altura ya era obvio: los Beatles habían crecido; ya no eran esos cuatro chicos trajeados igualito que gustaban a toda la familia y arrancaban grititos orgásmicos a las adolescentes dondequiera que los llevasen sus maratonescas giras. De hecho, en un intento desesperado de recuperar sus vidas y su carrera musical, habían puesto fin a esas enloquecedoras tournées un año antes: el 29 de agosto de 1966, en el Candlestick Park de San Francisco, habían dado su último concierto masivo. Con la afirmación de sus cuatro personalidades individuales, también se había producido un quiebre en el balance de poder interno. John Lennon, en particular, estaba en un momento tumultuoso, tironeado entre un matrimonio que sentía ya agotado con su Cynthia Powell, su compañera de lo días de Liverpool, que le había dado a su hijo Julian, y su reciente descubrimiento de la artista plástica Yoko Ono, en quien había descubierto un espíritu afín y de la cual se estaba enamorando perdidamente. Paul McCartney había sido el nervio motor de Sgt Pepper’s pero fue el que luego pagó el mayor costo político por el fiasco del film Magical Mystery Tour, que había sido básicamente su idea. Por otra parte, su noviazgo de varios años con Jane Asher estaba colapsando poco a poco. George Harrison, desde siempre el beatle menos entusiasta frente a la adulación masiva y a la falta de privacidad que le había traído la fama, se embarcaba cada vez más en cuestiones espirituales y filosóficas y profundizaba su conocimiento de la música y la cultura de la India. A partir del álbum Revolver, George había despegado como compositor y resentía el hecho de que los discos de los Beatles estuviesen dominados por los temas de Lennon y McCartney, con poca atención para sus composiciones. Ringo Starr, por su parte, estaba harto de ser el beatle simpático y estaba buscando formas de canalizar su creatividad, algo que en el futuro no muy lejano lo llevaría a meterse en el mundo del cine. En febrero de 1968, después de dejar grabado el simple “Lady Madonna” /”The inner light”, los Beatles viajaron a la India para alojarse en Rishikesh, el centro de meditación del Maharishi. El viaje a la India no sólo trajo un período de calma a las ajetreadas vidas de los cuatro Beatles, sino que por primera vez en mucho tiempo tuvieron la chance de reflexionar y de volver a verse como los cuatro amigos que realmente eran. En ese entorno junto al Himalaya, sin presiones externas y sin teléfonos sonando todo el tiempo, los Beatles recuperaron el placer de hacer música por el mero hecho de hacer música. La experiencia junto al Maharishi tuvo sus bemoles: Ringo regresó a los diez días, quejándose de que la comida le hacía mal; Paul se quedó un mes, mientras que John y George se bancaron la casi totalidad del curso, aunque se marcharon en forma repentina, en protesta por los supuestos avances sexuales del gurú hacia una de sus bellas discípulas. Como fuere, la estadía en el ashram de Rishikesh despertó a la musa de los Beatles: la treintena de canciones que compusieron en esos días de principios de 1968 formarían la columna vertebral del Álbum Blanco, una de las obras más celebradas y polémicas de su carrera. Ese año, 1968, llamado a ser de profundas convulsiones en el plano internacional. Aprovechando las festividades del Año Nuevo lunar, sesenta y siete mil miembros del Vietcong y soldados norvietnamitas lanzaron la llamada “ofensiva Tet” contra Vietnam del Sur y sus aliados estadounidenses, que fue un fracaso militar pero una gran victoria psicológica, que potenció el rechazo al conflicto y las manifestaciones antibélicas en todo Occidente. Mientras tanto, Estados Unidos se convertiría en un polvorín tras los asesinatos del líder Martin Luther King -uno de los símbolos máximos de la lucha pacífica en pos de los derechos civiles de la raza negra- y de Robert Kennedy, quien estaba a punto de ganar la candidatura demócrata para las elecciones presidenciales de ese año y, entre otros lemas de su campaña, había prometido acabar con la guerra en Vietnam. En Francia, la policía de Nanterre reprimió una huelga de estudiantes que protestaban contra las instalaciones y los planes de estudios anticuados. La protesta de extendió a la Sorbona y de allí a las calles de París donde treinta mil estudiantes se enfrentaron a cincuenta mil policías, mientras que obreros simpatizantes tomaban las fábricas de todo el país. Tras varias vacilaciones, el gobierno de Charles de Gaulle concedió aumento de sueldo a los obreros y amenazó con emplear el ejército contra los estudiantes. El orden volvió poco a poco pero ya nada volvió a ser igual y al año siguiente el viejo líder francés se alejaba del poder para siempre. Del otro lado de la Cortina de Hierro la conmoción también ganó las calles cuando el líder del partido comunista de Checoslovaquia, Alexander Dubček, lanzó su propuesta de “socialismo con rostro humano”, que implicaba libertad de prensa, independencia del poder judicial y tolerancia religiosa. Las reformas, conocidas como “la primavera de Praga”, gozaron de gran apoyo popular y fueron seguidas de una serie de reformas económicas y políticas. La movida fue brutalmente reprimida por la Unión Soviética y las imágenes de los tanques soviéticos asolando las calles de Praga dieron la vuelta al mundo. A todo esto en Argentina, a despecho de la férrea censura del gobierno de facto del entonces general Juan Carlos Onganía, nuestro rock daba sus primeros pasos. Tras el éxito de “La balsa” de Los Gatos el año anterior, llegaba al disco Almendra con su “Tema de Pototo” y los Abuelos de la Nada grababan “Diana divaga”, con música de Miguel Abuelo y letra de Pipo Lernoud. A todo esto Jorge Alvarez y Pedro Pujó capitaneaban la creación de Mandioca, el primer sello independiente dedicado al rock nacional, donde Manal, Moris, Vox Dei y Miguel Abuelo –ya en plan solista- grabarían sus primeros discos. De regreso en Inglaterra, los cuatro Beatles se reunieron en el bungalow Kinfauns, que George Harrison tenía en Escher, hacia el sur de Londres, donde grabaron veintitrés demos de temas pensados para el nuevo álbum. Siete temas eran de Paul McCartney, cinco de George Harrison y no menos de once habían sido compuestos por John Lennon. Según los testimonios, las sesiones del Álbum Blanco estuvieron lejos de ser un modelo de armonía. A esta altura cada uno de los músicos deseaba expresar al máximo su personalidad y el límite de tolerancia para la intromisión o la indiferencia de los demás era notablemente bajo. George Harrison, al ver que su tema “While my guitar gently weeps” no obtenía la atención que el deseaba de parte del resto del grupo, invitó a su amigo Eric Clapton para que tocase el solo de guitarra. Por su parte, Ringo Starr, disgustado con algunos comentarios poco favorables de sus compañeros, dejó a los Beatles durante dos semanas, alegando que se sentía “poco querido y apreciado.” La crisis se superó, sin embargo, y a su retorno encontró su batería envuelta en flores, a modo de reivindicación. El productor George Martin, a todo esto, sentía que el número de canciones era excesivo e intentó concentrar los mejores temas en un solo disco, pero el voto de los músicos derrotó su postura. Por último, la tensión fue demasiada para el ingeniero Geoff Emerick, quien decidió renunciar en el medio de la grabación. Es cierto que en las canciones del Álbum Blanco predomina la primera persona del singular. Tanto en las letras como en el modelado de los arreglos, las cosas están dispuestas a gusto y placer del compositor de cada tema. Pero a los que sostienen que los cuatro músicos se limitaron a ser sesionistas de sí mismos, los invito a volver a escuchar “Back in the U.S.S.R”, “Happiness is a warm gun”, “Birthday”, “Glass onion”o “Helter skelter” -por tomar algunos ejemplos- para comprobar hasta qué punto, a pesar de las fricciones, cada uno de los Beatles aportó lo mejor de sí para extraer lo mejor de cada tema, sin importar el autor. Y aunque hay quienes creen detectar en este sino individualista del Álbum Blanco el germen del final de los Beatles, esta particularidad es un paso más en la evolución musical de John, Paul, George y Ringo. La multiplicidad de estilos, estímulos e instrumentación que resulta de dejar suelta la personalidad de cada beatle a su libre albedrío derivó en una obra superior, cuya riqueza musical nos sigue sorprendiendo cuarenta años después. EL ÁLBUM BLANCO POR DENTRO Aunque todos lo conozcamos hoy como El Álbum Blanco, el título oficial del disco resultante fue The Beatles. Las estadísticas señalan que se grabó durante cinco meses, entre el 30 de mayo y el 17 de octubre de 1968. En este lapso se registraron treinta y dos canciones, de las cuales treinta integraron el disco final. The Beatles fue el primer álbum en ser editado bajo la etiqueta del flamante sello de los Beatles, Apple Records, que mostraba una imagen del exterior de una manzana en la cara A del disco y una de la mitad interior -según un corte longitudinal de la fruta- en el lado B. El disco fue editado en Inglaterra el 23 de noviembre de 1968 y en los Estados Unidos dos días más tarde. En ambos países se fue derecho al primer puesto de los charts. Al momento de editarse, en los Estados Unidos había pedidos anticipados por dos millones de copias. En Argentina se editó el 7 de marzo de 1969. El Álbum Blanco estuvo a punto de llamarse “A Doll’s House” hasta que alguien le comentó a los Beatles que el grupo Family había sacado hacía poco su álbum debut llamado “Music in a Doll’s House”. Por lo tanto se decidió que el título fuese simplemente The Beatles, aunque la naturaleza tan particular de la tapa hizo que todo el mundo lo conozca hasta hoy como “El Álbum Blanco”. Para realizar el arte de portada, el grupo le pidió consejo una vez más al artista Robert Fraser, quien ya había recomendado a Peter Blake para la tapa de Sgt. Pepper. Para el nuevo larga duración, Fraser sugirió a Richard Hamilton, quien concibió una portada toda blanca con el nombre “The Beatles” escrito en letras pequeñas en el centro, en relieve y con una leve inclinación. También tuvo la idea de que cada copia tuviese un número individual, como si se tratase de una edición limitada. Para el arte interior del álbum, Hamilton procedió de una forma igualmente austera, disponiendo los títulos sin mayor detalles en la cara izquierda y cuatro fotos en blanco y negro de los Beatles en la cara derecha. En los bolsillos del albumette, junto a los discos, iban esas mismas poses fotográficas de John, Paul, George y Ringo, tomadas por John Kelly, pero en color y a gran tamaño. Hamilton también sugirió incluir un póster armado en base a un collage de imágenes de los cuatro Beatles. La idea fue aceptada y Jeremy Banks, Neil Aspinall y Mal Evans se encargaron de ensamblar el montaje de fotografías del póster, que acabó incluyendo las letras de las canciones en su reverso. EL ÁLBUM TEMA POR TEMA El primer disco del álbum blanco comenzaba con “Back in the USSR” (De Regreso en la Unión Soviética), de Paul McCartney. Además del cantautor Donovan y el flautista Paul Horn, entre los músicos que fueron a meditar a Rishikesh estaba el cantante de los Beach Boys, Mike Love, quien una mañana le comentó a Paul lo divertido que sería hacer una versión soviética de “Back in the USA”. Se refería a un clásico del rocker Chuck Berry donde su autor glorifica cosas típicas del modo de vida estadounidense, como los autocines, los cafés, las hamburguesas, los rascacielos y las rockolas. Paul recogió el guante y compuso el tema, cuyo personaje no veía la hora de volver a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, con sus esculturales ucranianas y sus bellezas moscovitas. A la vez, el tema es también un homenaje a los Beach Boys, algo que queda claro en la estructura de los coros y en el paralelo entre la descripción de los diversos tipos de chicas soviéticas y la que los Beach Boys hacen de las estadounidenses en “California girls”. Por supuesto, no faltó la jauría de fundamentalistas que –en plena Guerra Fría- ignoraron el humor y la ironía de McCartney y acusaron a los Beatles de haberse pasado al bando de los sucios rojos. El tema se grabó en los días en que Ringo se había distanciado de la banda, razón por la cual Paul McCartney toca la batería. “Dear Prudence” comenzaba como una dulce balada, escrita por Lennon sobre otra anécdota de los días con el Maharishi. Resulta que Prudence, hermana menor de la actriz Mia Farrow, se había tomado tan en serio el curso de meditación que se pasaba días enteros sin salir de su cabaña. Los Beatles y el resto del grupo comenzaron a preocuparse y a pensar en formas de hacer que Prudence saliera de su guarida. El que tuvo éxito fue John, cuando le cantó esta simple melodía que dice: “Querida Prudence / ¿no querés salir a jugar? / Querida Prudence / saluda al nuevo día / el sol está en lo alto / el cielo es azul / es hermoso / lo mismo que vos.” Y claro, Prudence al final salió. Así cualquiera… En una época de rápidos cambios sociales, los Beatles eran a menudo tomados como profetas y cada letra que escribían era escudriñada para tratar de sacarle los significados ocultos que pudiera tener y las frases de doble intención. Lennon era conciente de esto y le encantaba hacer bromas a toda esta gente que se tomaba tan en serio todas las cosas. El potente rock “Glass onion” (Cebolla de Vidrio) está armado en base a frases de otras canciones de los Beatles, como “Strawberry Fields Forever”, “I am the walrus”, “Fixing a hole”, “Lady Madonna” y “The Fool on the hill” y demás. Incluso John se permite dirigirse a un grupo especial de su audiencia en forma directa cuando les dice: “aquí hay una clave para todos ustedes: la morsa era Paul”. Esto era una alusión a los chiflados que habían acuñado la idea de que McCartney había muerto en un accidente de autos en 1966 y que lo había reemplazado un doble. En su obsesión, se la pasaban buscando claves ocultas de la supuesta muerte del Beatle en las tapas de los discos y en las letras de las canciones. Un Lennon verborrágico y de dientes apretados suelta otras varias frases enigmáticas. Según Derek Taylor, por entonces jefe de prensa del grupo, lo de “mirar a través de los tulipanes doblados hacia atrás” refería a un coqueto restaurante londinense de los ’60, donde uno podía espiar a los refinados comensales de alta sociedad que concurrían. De ahí lo de “ver cómo vive la otra mitad”. En cuanto a la “costa de hierro forjado” parece haber sido una cita a la propia playa de Liverpool, conocida como “the Cassie”. El propio título del tema, “Glass onion” era el nombre que Lennon había elegido para una de las primeras contrataciones de Apple Records, the Iveys, que luego terminaron llamándose Badfinger. Paul McCartney escuchó por primera vez las palabras “Ob-la-di ob-la-da” de boca del ejecutante de conga nigeriano Jimmy Scott, a quien había conocido en un club de onda del barrio londinense de Soho. El músico africano era famoso por sus frases pegadizas y parece ser que “Ob-la-di ob-la-da” quería decir “la vida continúa” en un dialecto de la etnia Yoruba. El propio Jimmy Scott tocó congas en el tema y más tarde actuó también junto a los Rolling Stones en el álbum Beggar’s Banquet y en la actuación que Jagger y Compañía hicieron en el Hyde Park en 1969 en honor a Brian Jones. Más tarde formó parte del grupo de ska Bad Manners. El tema “Wild honey pie” tuvo el honor de ser el de letra más breve y repetitiva de toda la carrera de los Beatles. Comenzó como un coro espontáneo en Rishikesh y le gustó tanto a la esposa de George, Patti Boyd Harrison, que los Beatles decidieron ponerlo en el disco. “The continuing story of Bungalow Bill”, de Lennon, está basada en un hecho real. Cuenta la historia de Richard Cooke III, un joven estadounidense, graduado universitario, cuya madre, Nancy, estaba también meditando en Rishikesh. John lo describe en el tema como “un típico americano sajón, con cabeza en forma de bala, un hijo de mamá” y Cooke más tarde reconoció que Lennon estaba en lo cierto. Dijo: “en esa época los Beatles representaban la contracultura y yo era el clásico buen chico americano, el atleta de la universidad. No teníamos mucho en común.” La cacería del tigre a la que se refiere el tema también ocurrió de verdad. Cooke y su mamá fueron montados en elefante a un lugar que estaba a tres horas de Rishikesh, y al rato se les apareció un tigre, al que Cooke liquidó de un balazo de rifle. Cuando volvieron al ashram del Maharishi, el joven comenzó a tener remordimientos y a sentir que el haber matado al tigre le iba a traer “mal karma”. Al Maharishi y a los Beatles, la cosa no les gustó nada y John, poco más tarde, compuso esta canción. En la gestación del tema de Harrison “While my guitar gently weeps” (Mientras mi guitarra solloza suavemente) tuvo que ver el I Ching, el libro chino de los cambios. George lo estaba leyendo y decidió aplicar sus principios del azar a la composición. Estaba en la casa de sus padres, en Lancashire, cuando tomó una novela de la biblioteca, dispuesto a escribir una canción basada en las primeras palabras que viera en la página. Estas resultaron ser “gently weeps” y así nació la canción. Harrison empezó a grabarla en julio del ‘68 pero, viendo que los demás Beatles no mostraban demasiado interés, llamó a su amigo Eric Clapton para tocar la primera guitarra, mientras que él pasó a la rítmica. Es muy interesante, también, la versión acústica que figura en el volumen 3 de la serie Anthology, donde el tema tiene una estrofa más. Para componer “Happiness is a warm gun” Lennon se inspiró en una revista sobre armas que estaba en el estudio de grabación y que pertenecía al productor George Martin. En la tapa de la revista decía “la felicidad es un arma caliente”. A John la frase le encantó y le horrorizó al mismo tiempo porque, pensándolo bien, un arma caliente es un arma que ha sido recién disparada. También era una canción dedicada a Yoko Ono que, a esta altura, comenzaba a ocupar un lugar fundamental en la vida de Lennon. El tema está cargado de imágenes sexuales: el arma caliente, los dedos sobre el gatillo, el roce de la mano aterciopelada. Derek Taylor, agente de prensa de los Beatles, sostiene que la frase “el hombre en la multitud con espejos multicolores en sus botas” era una alusión a un voyeur excéntrico que había sido arrestado por la policía de Manchester por llevar espejos en su calzado para espiar la ropa interior de las mujeres en la calle. Los Beatles comenzaron a grabar este tema el 23 de septiembre de 1968, el mismo día que Linda Eastman llegó a Londres para irse a vivir con Paul McCartney. Durante muchos años se creyó que la canción de Paul “Martha my dear” estaba dedicada al perro de McCartney del mismo nombre, un ovejero inglés que fue el primero de una larga serie de canes de la misma raza que acompañaron al beatle a través de los años, pero de la letra se desprende otra cosa, más bien parece un ruego a la chica que ha sido desde siempre la musa inspiradora del personaje que interpreta el tema. Cuando los Beatles estaban en la india, tenían que asistir a conferencias diarias de noventa minutos y pasarse buena parte del resto del tiempo meditando. Lennon comprobó que esta vida de quietud y de reconcentración a menudo le quitaba el sueño y lo hacía sentir cansado durante el día. “I’m so tired” es un tema compuesto durante una típica “angustia de madrugada”: ganas de beber y de fumarse otro cigarrillo y la sensación quemante de extrañar a la persona amada, en este caso a Yoko Ono, que ya había empezado a acaparar los pensamientos y los sentimientos de Lennon. El tal Sir Walter Raleigh que figura en la estrofa final fue el responsable por haber introducido el tabaco en Inglaterra, en el siglo XVIII; por eso se comprende que Lennon, saturado de humo, lo maldiga al final del tema. Sobre la dulce canción de McCartney “Blackbird” (Mirlo) existen dos teorías. La más sencilla sugiere que Paul la escribió en la India, al despertarse con el canto de un pájaro de esa especie. La otra dice que se la dedicó a su suegra adoptiva, Edith Stopforth, para consolarla luego de un período de enfermedad. La buena señora le dijo que a la noche solía escuchar el canto de un ave y Paul, solícito, escribió el tema, cuya melodía no proviene del canto del mirlo, según su autor, sino de una pieza de Johann Sebastián Bach, que Paul aprendió de adolescente. “Piggies” (Cerditos) era una de las más virulentas críticas sociales hecha por Beatle alguno hasta ese entonces. Le pertenecía a George Harrison y podía interpretarse como una ácida filípica dirigida a los nuevos ricos y a los arribistas que se convierten en caníbales sociales con tal de llegar a la cima, sobre todo en la estrofa final donde George canta: “Está lleno de cerdos por todas partes / viviendo sus vidas porcinas / podés verlos cuando salen a cenar con sus esposas cerditas / agarrando cuchillo y tenedor para comer su tocino.” “Rocky Raccoon” era una auténtica historia del Lejano Oeste con ritmo acorde de balada folk. Otro tema escrito en la India, en este caso por Paul, quien hace una parodia de escenas muy vistas en los westerns, como los duelos de pistoleros y ese doctor que siempre resultaba ser un borrachín. En este caso el protagonista Rocky tiende a ser, en verdad, un antihéroe, porque lucha contra el malo que le robó a su Nancy, pero el otro desenfunda más rápido y lo balea. De todas formas, siguiendo con los lugares comunes de las películas, el muchachito dice: “Es sólo un rasguño”. Hasta el álbum blanco, la única contribución autoral de Ringo Starr a los Beatles habían sido los títulos de “A hard day’s night” y “Tomorrow never knows”, además de unas cinco palabras en “What goes on” y un fragmento de música de “Flying”. La marchosa canción simil country & western “Don’t pass me by” –con violín bluegrass incluido- fue su primer tema completo para el grupo y parece que lo tenía guardado desde hacía unos cuatro años por lo menos, ya que Paul lo menciona en un reportaje que le hicieron a los Beatles en su gira australiana de 1964. “Why don’t we do it in the road” (Por qué no lo hacemos en el camino?) fue un tema blusero escrito por Paul, una vez más en la India, que le fue inspirado por una pareja de monos que copulaban despreocupadamente al aire libre y se puso a pensar en cuán menos complicado era el ritual de apareamiento de los animales, comparado con las ceremonias y las rutinas de la raza humana. En el tema tocan solamente Paul al piano y Ringo en la batería. La balada “I will” (Lo haré) parece sencilla pero le llevó a su autor, Paul McCartney 67 tomas el lograr el master final, el día 16 de septiembre de 1968. Fue la primera de las canciones escritas por Paul acerca de su nueva novia y futura esposa, Linda McCartney. Si bien es cierto que muchas de las canciones de Lennon fueron influenciadas indirectamente por el trauma de perder a su madre en la adolescencia, en un accidente de tránsito, el tema “Julia” fue la primera ocasión en que John introdujo expresamente a la figura de su mamá en una canción de los Beatles. Julia era una mujer atractiva y poco convencional para los estándares de los años ‘40. Tras separarse del padre de John, Fred Lennon, volvió a casarse y tuvo otros hijos. En parte por ello, John se fue a vivir con su tía Mimi a los cinco años, pero su madre no desapareció de su vida. Muy por el contrario, su personalidad bohemia y alegre era el justo contraste a la figura disciplinaria y más rígida de la tía Mimi. Cuando entró en la adolescencia, John estrechó su relación con Julia, que fue quien le dio sus primeras lecciones musicales, en el banjo. Aunque “Julia” estaba dedicada a su madre, John también hacía referencia a su nuevo amor, Yoko Ono, en la frase que dice “ocean child”, que es precisamente el significado del nombre de Yoko, en japonés: “niña del océano”. Las primeras dos líneas de la canción están tomadas de “Arena y Espuma”, una colección de proverbios del místico libanés Kahlil Gibran, publicado por primera vez en 1927. Gibran escribió: “La mitad de lo que digo no tiene sentido, pero lo digo para que la otra mitad llegue a tí”. El segundo disco del Álbum Blanco empezaba con “Birthday”, escrita en los estudios Abbey Road el 18 de setiembre de 1968, cuando Paul comenzó a ensayar una melodía básica en el piano. John señaló que McCartney había estado pensando en “Happy, happy birthday”, un hit del grupo estadounidense Tuneweavers de 1957, pero quería hacer algo que sonara más contemporáneo y más rock and roll. Después de grabar la base del tema, los cuatro músicos fueron a la casa de Paul a ver el estreno en televisión de “The Girl Can’t Help It” (La bomba del rock and roll) una de las primeras películas rodadas en torno al fenómeno del rock and roll, allá por 1956, con Jayne Mansfield en el papel principal y las actuaciones de Fats Domino, Gene Vincent, Little Richard y Eddie Cochran, entre otros. Quizás inspirados por esa dosis de rock and roll, los Beatles regresaron al estudio a las once de la noche y pusieron las voces con ayuda de Yoko Ono y Patti Harrison en coros. En 1968 John se encontraba ante una encrucijada en su vida: había encontrado lo que consideraba el amor de su vida en la artista japonesa Yoko Ono pero, para obedecer el impulso de irse a vivir con ella, debía romper con un matrimonio de varios años que tenía con Cynthia Powell, quien le había dado a su hijo Julian. Esta sensación de estar tironeado entre dos vidas le producía una gran angustia, que es justamente la que saca afuera en “Yer blues”, por eso la pulsión suicida, la sensación de soledad, y –como dice la letra del tema- de no sentirse seguro de nada, como el personaje Mr. Jones, del tema de Bob Dylan “Ballad of a thin man”. Después de escuchar una conferencia del Maharishi sobre la unidad del hombre y la naturaleza, John y Paul compusieron sendas canciones. La de John, “A child of nature” quedó en las latas del estudio para más tarde transformarse en “Jealous guy”, mientras que la de Paul, “Mother nature’s son” (Hijo de la Madre Naturaleza) fue a parar al Álbum Blanco. Paul era -y es- un gran amante de la vida campestre y probablemente tuvo en mente alguna canción de su juventud al escribir el tema, quizás el estándar “Nature boy” que popularizó Nat King Cole. El tema fue comenzado en la India y terminado en la casa del padre de Paul, Jim McCartney. John declaró alguna vez que, en los comienzos de su relación con Yoko Ono, todo el mundo parecía estar tenso alrededor de la pareja, excepto ellos dos. Eso, dice, fue lo que lo llevó a escribir el tema “Everybody’s got something to hide, except me and my monkey” (Todo el mundo tiene algo que ocultar, excepto yo y mi mono). El hecho es que la constante presencia de Yoko en el estudio de grabación era un elemento de discordia entre John y el resto del grupo. Pero también era real la xenofobia de un sector de la prensa y del público hacia la artista japonesa y quizás eso haya influido en la posterior decisión de la pareja de radicarse en los Estados Unidos. El desencanto de John Lennon con el Maharishi se originó cuando el maestro de meditación fue acusado de intentar un avance sexual con una de sus alumnas. John compuso “Sexy sadie” dando por sentado que dicho acoso existió y hasta estuvo a punto de llamar al tema simplemente “Maharishi”, hasta que la posibilidad de una demanda judicial por difamación lo persuadió de cambiar el título. Se dice que el concepto de “Helter skelter” (que puede traducirse como tobogán en espiral) le fue inspirado a Paul McCartney por un comentario muy positivo que hizo un periódico especializado inglés a un simple de The Who llamado “I can see for miles”. Paul se propuso entonces, crear un tema de rock poderoso, que produjese una reacción similar de la prensa. El resultado fue la mejor aproximación que hicieron los Beatles al heavy metal. Tan duro le pegó Ringo a los parches que puede escuchárselo al final del tema diciendo “¡Tengo ampollas en los dedos!” El reposado tema de George Harrison “Long Long Long” surgió en parte de escuchar la canción de Bob Dylan “Sad eyed lady of the Lowlands”, que ocupa todo un lado en su clásico “Blonde on Blonde”. Es en apariencia una canción de amor lisa y llana, escrita por alguien que ha perdido y luego recuperado a su amor pero -de acuerdo a lo que declaró George- lo que había perdido el protagonista era la imagen de su dios, y más tarde expresa su alegría por haberla recuperado. Este argumento no es casual, ya que Harrison fue el primer Beatle en mostrar un interés por el misticismo y las religiones orientales y el único que continuó por ese sendero tras la separación del grupo. Conciente del clima de efervescencia social y política que reinaba en el mundo en 1968, John Lennon compuso “Revolution”, cuya versión más rockera y eléctrica fue a parar al lado B del simple “Hey Jude”. La del álbum blanco es más reposada, casi una versión folk. De todos modos el título podía inducir a confusión. Lennon, más que proponerse como un revolucionario, estaba expresando la situación de alguien que estaba siendo presionado por grupos politizados para que expresase su adhesión a ésta o aquella causa. Algunos le pedían dinero, otros que se uniese a alguna manifestación, pero John se mostraba cauteloso. Para empezar desconfiaba de las revoluciones violentas que despreciaban la vida de las personas, y así lo expresó en una de las estrofas del tema: “si querés dinero para gente que tiene la mente llena de odio, todo lo que puedo decirte es que tenés que esperar.” “Honey pie” era otro tributo de Paul McCartney a la música que tocaba su padre Jim en su juventud, un tema con reminiscencias del music hall de los años veinte acerca de una chica -obviamente inglesa- que cruza el Atlántico para probar suerte en el mundo del cine de Hollywood, como tantas muchachas lo hicieron en aquellos años del cine mudo y también en las décadas siguientes. En la época del álbum doble, George Harrison se había hecho muy amigo del guitarrista de Cream, Eric Clapton, y una de las cosas que le llamaron la atención de Eric era su amor por el chocolate, lo cual le había costado bastante caro porque tenía los dientes bastantes careados por la acción de los dulces. Un poco en honor a su amigo, otro poco en tren de demostrar su sentido del humor, George compuso el tema “Savoy Truffle”, cuya letra citaba los exóticos nombres que tenía el surtido de bombones “Mackintosh’s Good News”, con sabores como Crema de Mandarina, Montelimart y Postre de Café, más otros que George inventó para la ocasión, como Crema de Cerezas y Flan de Coco. A pesar de que el crédito autoral describía a “Revolution 9” como un tema de Lennon-McCartney, se trataba en realidad de un collage de ruidos y sonidos discordantes de diversa índole que John y Yoko Ono armaron juntos, mezclando cintas caseras con el archivo de sonidos de Abbey Road. Como todavía las técnicas de multipistas del estudio de la EMI eran bastante precarias, los técnicos tuvieron que unir tres grabadoras en serie para poder armar este tema. El sonido más recordado es justo el que aportó parte del título. El famoso “number 9” fue descubierto en unas cintas que habían formado parte de un cuestionario de examen para estudiantes de la Academia Real de Música de Inglaterra. La inclusión de este tema tan distinto a todo lo que los Beatles habían intentado hasta la fecha causó bastante polémica entre los propios miembros del grupo. El productor George Martin luchó hasta último momento para que no se lo pusiera y al propio McCartney no le gustó demasiado la idea, quizás porque Paul era ya un experto en collages de este tipo y no le debe haber agradado que Lennon quedase como el que descubrió primero esta técnica. “Good Night” no parece un tema típico de la pluma de John, pero en verdad lo escribió Lennon como una canción de cuna para su primer hijo Julian, del mismo modo que años más tarde iba a escribir “Beautiful boy” para su segundo hijo, Sean. La primera voz está a cargo de Ringo Starr y al principio se pensó en un simple acompañamiento de guitarra a cargo de John pero luego el productor Martin decidió darle el tratamiento orquestal completo, con veintiséis músicos y un coro de ocho integrantes. LOS TEMAS QUE QUEDARON EN EL CAMINO Se sabe que los Beatles compusieron más de treinta temas en Rishikesh y unas cuantas canciones más a su regreso de la India. “Hey Jude” y la versión más rápida y eléctrica de “Revolution” fueron a dar al simple que antecedió al Álbum Blanco -el más exitoso en la historia del grupo- mientras que la grabación original de“Across the universe” fue cedida a un LP de artistas varios patrocinado por la World Wildlife Fund, una sociedad de preservación de la vida silvestre. Asimismo, hubo una serie de canciones, fragmentos de temas e improvisaciones de estudio realizados por los Beatles durante las sesiones del famoso doble blanco que no pasaron de la fase de demos, y otras piezas que serían editadas con posterioridad en diferente forma. Aquí están. Can you take me back: Este fragmento de tema de Paul McCartney, de unos pocos segundos, se utilizó como una especie de separador entre “Cry baby cry” y “Revolution 9”, pero existen varios bootlegs que lo revelan con su duración original, que era de más de dos minutos. Child of nature: tema compuesto por John Lennon en Rishikesh, que más tarde editaría en su disco Imagine, de 1971, -con idéntica melodía pero y una letra completamente diferente- como “Jealous guy”. Circles: Tema de George Harrison escrito en el ’68 que no pasó de ser demo hasta que su autor lo incluyó en el álbum Gone Troppo, de 1982. El demo original figura en varios bootlegs que reúnen material del Álbum Blanco. Junk: Tema compuesto por Paul McCartney en Rishikesh, que comenzó con el título tentativo de “Jubilee”. Fue incluído en el álbum debut de Paul como solista, McCartney, editado en abril de 1970. La versión de los Beatles, parte de los demos de Esher grabados en mayo del ’68, integró luego Anthology 3. Not guilty: Escrito por Harrison en 1968, fue grabado por los Beatles el 7 de agosto de ese año y quedó fuera del Álbum Blanco en el último minuto. Más tarde George lo rescató para incluirlo en su LP de 1979 George Harrison. La versión de los Beatles fue finalmente editada en Anthology 3. Sour milk sea: George Harrison lo escribió en la India y luego se lo cedió a su amigo, el cantante Jackie Lomax, ex integrante del grupo liverpuliense The Undertakers. Lomax fue una de las primeras contrataciones del sello Apple y “Sour milk sea”, su simple debut, contó con el aporte de Harrison y Eric Clapton en guitarras, Ringo Starr en batería, Nicky Hopkins en teclados y Paul McCartney o Klaus Voorman (las versiones difieren) en bajo. Se grabó en junio de 1968. El demo original de George figura en varios bootlegs. What’s the new Mary Jane?: Escrito por John Lennon en la India. John y George fueron los únicos Beatles que participaron en su grabación, el 14 de agosto del ’68. Fue rechazado para integrar el Álbum Blanco, tal vez por las connotaciones drogotas del nombre “Mary Jane”, uno de los apodos de la marihuana en el lunfardo inglés. John pensó en editarlo luego con la Plastic Ono Band e incluso le agregó sobregrabaciones el 26 de noviembre de 1969 pero nunca se avino a scarlo. Finalmente apareció en la Anthology 3, en 1996. Step inside love: Paul McCartney grabó este tema el 16 de septiembre de 1968 como una pieza improvisada durante el registro de “I will”. Salió finalmente en Anthology 3, fusionado con otra improvisación de estudio grabada el mismo día, titulada Los paranoias, aunque varios bootlegs de la época traen versiones independientes de ambos temas.

60
8
B
Beatles:Abbey Road; un genial final de fiesta (Toda la Data)
InfoporAnónimo3/1/2012

The Beatles: Abbey Road; un genial final de fiesta (por Alfredo Rosso) ABBEY ROAD: UN GENIAL FINAL DE FIESTA Fue la crónica de un final anunciado. Los Beatles, el grupo que reformateó no sólo la música pop sino toda la cultura y la visión de mundo de los jóvenes en los años ’60, emprendían su último viaje artístico. Dispuestos a irse con estilo, decidieron juntar fuerzas en su cuartel general de Abbey Road con su productor de todos los momentos felices, George Martin. Pero ¿qué nombre le pondrían al disco? Alfredo Rosso juntó las pistas y dio con la respuesta. Lo veíamos venir. Promediaba 1969 y desde hacía meses corría el rumor de que los Beatles estaban ya en la recta final de su ilustre carrera. A los que fuimos adolescentes en los ’60, nos habían marcado a fuego no sólo a través de su música, sino con la huella persistente de sus declaraciones, actitudes y posturas ante el mundo. Los Beatles, esos inquietos cuatro jóvenes de provincia inglesa, usaron la música para alzarse por encima de una vida gris y predestinada y enarbolaron la bandera de la originalidad, el humor y el arte para devolverle al mundo un color perdido, un color humano. Lejos de ser meros entertainers, los Beatles fueron el símbolo mismo de la ola transformadora que encarnó su generación. Esos “baby-boomers” –jóvenes nacidos de la explosión demográfica ocurrida a fines de la Segunda Guerra Mundial- reclamaban libertad para sus cuerpos, manifestaban en contra del conflicto en Vietnam y en pos de la paz mundial y exigían voz y voto para decidir sobre su educación y sus proyectos de vida futuros. En definitiva, buscaban dejar su marca en la sociedad y vivir sus vidas libres del temor reverencial a las figuras de autoridad tradicionales. En días sin Internet ni comunicación satelital, en que las distancias parecían mucho más grandes, los Beatles unieron las ciudades y los pueblos del planeta con una música irresistible. Y como el mundo joven les mostró unánimemente el pulgar en alto, pronto adquirieron el privilegio de una inmediatez de comunicación para sus actos que por aquel entonces sólo era facultad de gobernantes, líderes religiosos o deportistas del más alto nivel. Por eso te enterabas al instante, vía United Press o Reuters, de la última declaración de John Lennon o de la salida del nuevo simple de los Beatles y mucho después –y sólo si eras un fanático empedernido- de lo que hacían, pongamos por caso, los Who, los Byrds o los propios Rolling Stones. Por eso, cuando los Beatles aumentaron la apuesta y decidieron poner su inmensa popularidad al servicio de la evolución musical, con álbumes como Revolver y Sgt. Peppers, el mundo realmente hizo ¡plop!, y los músicos de todas las latitudes comprendieron que el rock ya era otra cosa; que era lícito meter un sitar, un mellotrón o una orquesta en un disco de rock. Y entonces el rock se puso los pantalones largos y cambió la voz y en el mundo salieron Pink Floyd y Almendra, El Kinto y Grateful Dead, Plastic People y Los Jaivas. Para los Beatles el cielo parecía ser el límite, entre giras mágicas y misteriosas y submarinos amarillos y –por un momento que pareció eterno- en verdad, todo lo que necesitabas era amor. John, Paul, George y Ringo se volvieron tal propiedad pública, tal marco referencial, que en algún lugar del camino nos olvidamos que también eran cuatro personas. Cuatro muchachos de veintitantos años que estaban creciendo y que querían lo que queremos todos: crecer, tener una vida privada y tomar sus propias decisiones dejando atrás las exigencias del mito Beatle. Los analistas de su historia se detienen en algunos mojones determinantes: la muerte de su manager Brian Epstein en 1967 y la consiguiente sensación de falta de rumbo y de protección; el divorcio de John Lennon de su esposa Cynthia para unirse a la artista plástica japonesa Yoko Ono; la ruptura de Paul McCartney con su novia de años, Jane Asher, para casarse con la fotógrafa estadounidense Linda Eastman; la insatisfacción de George Harrison al sentir su creatividad frustrada por el prolífico eje autoral Lennon-McCartney; la sensación de inferioridad de Ringo frente a sus compañeros y su creciente interés en el mundo del cine; la crisis financiera de Apple, donde los Beatles habían invertido mucho dinero y no pocas ilusiones artísticas… Todos esos fueron factores que contribuyeron a desestabilizar a la banda pero, en definitiva, cualquier proceso -artístico, político, biológico- tiene su curva ascendente, su meseta y su curva descendente y el zeitgeist de los Beatles como grupo activo fueron, definitivamente, los años ’60 y con el final de la década llegaba, también, el epílogo de su vida colectiva. Como grandes artistas que eran, quedaban por delante varios hitos personales, como los primeros discos solistas de John Lennon, el gran debut de George Harrison con All Things Must Pass y las posteriores, maduras carreras individuales de Paul McCartney y Ringo Starr. Pero antes de cerrar su ciclo como banda, los Beatles tuvieron un último y gran instante de lucidez y se fueron a lo grande, con el álbum Abbey Road. Abbey Road y su tiempo El año 1969 no empezó con buenos augurios para los Beatles. Primero fue el colapso del proyecto Get Back. La idea era hacer un álbum que retomara sus raíces musicales, mezcla de covers de clásicos de los ‘50s y temas propios, grabados en vivo en el estudio. Cuando se acordó hacer un film con el proyecto, los Beatles se encontraron con que debían madrugar, en pleno invierno boreal, para luego acurrucarse en un rincón del gélido y enorme estudio de cine en Twickenham, en el suroeste de Londres, y tratar de ser musicalmente creativos a esa hora de la mañana. Con las relaciones internas deterioradas, el proyecto Get Back no tardó en empantanarse. Si bien las sesiones se trasladaron luego al flamante estudio de Apple, y se intentó darle un epílogo digno al film con un recital en la terraza de dicha compañía, a principios de febrero del ’69 el resultado de Get Back eran rollos y rollos de cintas de audio y celuloide a las que nadie quería acercarse. Después vendría Phil Spector para corregir la mezcla original del ingeniero Glyn Johns y el proyecto mutaría en el álbum y el film Let It Be, pero eso es otra cuestión. Por el momento, lo que se sacó en limpio fue un single, con “Get back” en el lado uno y “Don’t let me down” en la cara B, que salió en abril de 1969 y, para variar, llegó al primer puesto en Inglaterra, Estados Unidos y varios otros países. Musicalmente, los Beatles todavía eran inalcanzables, aunque su barco hacía agua por todas partes. A esa altura John, George y Ringo estaban enfrentados con Paul por cuestiones empresariales. Los tres querían que el abogado estadounidense Allen Klein representase al grupo y se ocupara de desentrañar el caos administrativo y económico de Apple, mientras que McCartney deseaba ubicar en ese puesto a su flamante suegro, Lee Eastman. Lennon, Harrison y Starr triunfaron por mayoría, pero Paul nunca aceptó la decisión de adoptar a Klein. A mediados del ’69 los cuatro andaban ocupados en proyectos propios. Lennon había fundado su grupo paralelo, la Plastic Ono Band; Harrison producía al cantante Jackie Lomax para Apple, mientras McCartney hacía lo propio con Badfinger y Mary Hopkins y Ringo actuaba en el film The Magic Christian, junto a Peter Sellers. Cuando parecía que la banda estaba en un punto sin retorno, se produjo el milagro: Lennon había compuesto un tema autoreferencial llamado “The ballad of John and Yoko” y quería que fuera el siguiente single de los Beatles. Debido a la momentánea ausencia de George y Ringo, John y Paul dejaron atrás sus diferencias y tocaron ellos dos todos los instrumentos del tema. Tal vez alentado por esta momentánea armonía, Paul fue a visitar a George Martin para pedirle que produjese un nuevo álbum de los Beatles como en los viejos tiempos. Martin accedió con la condición de que los cuatro músicos se pusieran de acuerdo para cooperar. “De todas formas, no fue como en los viejos días”, aclaró el productor, “en el sentido de que cada uno de los Beatles trabajaba en sus propios temas, usando a los demás como sesionistas, en lugar de funcionar como un equipo.” Así y todo, el álbum fue registrado con singular rapidez y señaló el regreso de los Beatles al estudio de grabación de EMI que tan importante había sido a lo largo de su carrera. Quizás concientes de ello, el disco terminó llamándose Abbey Road, en honor a la calle del barrio de St. John’s Wood donde está emplazado el emblemático estudio. Al principio hubo cierto conflicto acerca del enfoque que debía tener el nuevo álbum. Lennon quería hacer un simple disco de rock and roll, mientras que McCartney tenía en mente una especie de ópera pop en la que las canciones se fusionaran unas con otras creando un largo medley. Finalmente se llegó a un acuerdo: el lado uno seguiría el lineamiento de John, con canciones individuales, y la cara B complacería la iniciativa de Paul, con temas prácticamente pegados que formarían un medley de dieciséis minutos. El grueso del material de Abbey Road se grabó entre julio y agosto de 1969 en la flamante máquina de ¡ocho canales! que los estudios de la EMI habían montado recientemente para ponerse al día con los avances tecnológicos de la época. Se editó en Inglaterra el 26 de septiembre de 1969 y se fue derecho al primer puesto. El álbum salió cinco días después en Estados Unidos y se disparó también al tope del ranking. En términos comerciales fue el álbum más exitoso de los Beatles, con diez millones de copias vendidas en su primera década en las bateas. Los unánimes pulgares en alto de la prensa mundial para con Abbey Road no lograron torcer el destino de la banda. Pocos días después de la edición del disco, John Lennon declaró que se iba diciéndole a McCartney “quiero el divorcio…” A duras penas, el nuevo manager Allen Klein logró disuadirlo de dar la noticia, ya que podía perjudicar las delicadas negociaciones de renovación de contrato y ajuste de regalías que los Beatles estaban sosteniendo en ese momento con EMI. No obstante, la burbuja estalló en abril de 1970 cuando Paul McCartney convocó a una conferencia de prensa para anunciar que dejaba el grupo, y de paso aprovechó la ocasión para presentar su primer álbum solista. Habían pasado casi ocho años desde que el cuarteto liverpuliense llegara al Estudio Dos de la EMI para grabar su simple debut, “Love me do”. Los Beatles entraban en la historia… y en la leyenda. Abbey Road, vereda x vereda El lado A del disco de vinilo comenzaba con "Come together", de Lennon. Nació como una canción de campaña para su amigo, el profesor Timothy Leary, filósofo de la contracultura y apólogo del LSD, quien en 1969 quería postularse para gobernador de California y así destronar a Ronald Reagan. El slogan de Leary era “Come together, join the party” (Vengan juntos; únanse a la fiesta –o al partido-, ya que la palabra “party” en inglés es ambigua), de modo que John tomó su guitarra y escribió el estribillo del tema para luego construir las imágenes semi-surrealistas que adornan las estrofas. Otra ambigüedad es el doble significado de la palabra “come” en inglés, que también quiere decir llegar al orgasmo. La campaña de Leary quedó en la nada al ser detenido por posesión de marihuana, pero “Come together” se transformó en el tema de apertura de Abbey Road. El crítico Ian McDonald sugiere que la imagería vudú de la letra (“juju eyeball”, “mojo filter”) y el estilo musical son afines al funky-blues de New Orleans de Dr. John, algo que encaja con el pedido de Lennon a McCartney de que su piano eléctrico sonara “bien pantanoso y brumoso”. John se metió en problemas legales por reproducir una línea de “You can’t catch me”, de Chuck Berry, pero los solucionó luego grabando algunos temas controlados por la misma editorial en futuros álbumes solistas. George Harrison y el publicista de Apple, Derek Taylor, tenían una broma que repetían a menudo. Cada vez que se les ocurría una idea para un proyecto, decían: “¡Esta puede ser la grande! Y “Something” por fin cumplió la profecía. George lo compuso a mediados de 1968 al piano, durante un recreo en la grabación del Album Blanco. El comienzo de la letra fue inspirado de manera inconciente en el título de una canción de James Taylor, quien por entonces había grabado su álbum debut para Apple. Al editarse como simple vendió sólo respetablemente, pero la romántica balada de Harrison tuvo tanta aceptación en el mundo musical que es, al día de hoy, el tema de los Beatles con más covers, después de “Yesterday”. “Maxwell’s silver hammer” sería una truculenta historia de un asesino serial si no estuviese matizada por un ritmo de vaudeville y el típico humor McCartney. Cuenta la historia de un estudiante de medicina llamado Maxwell Edison quien -con su martillo de plata- elimina primero a su novia, luego a su maestra y, por último, al juez de su proceso. Paul estaba familiarizado con la cultura avant-garde y una parte de la letra menciona la “patafísica”, palabra asociada al surrealismo, inventada por el dramaturgo francés Alfred Jarry, pionero del teatro del absurdo y autor de la pieza “Ubu Rey”. El tema siguiente, también de Paul, era “Oh darling” y su fuente de inspiración fue el tipo de baladas bluseras de los años ’50. McCartney quería que su voz sonara bien “reventada”, de modo que lo cantó repetidas veces durante toda una semana antes de entrar al estudio a grabarlo. La segunda y última canción escrita por Ringo para los Beatles fue “Octopus’s garden”. De estilo levemente country, tuvo su origen en unas vacaciones que el baterista pasó con su familia en Cerdeña, en 1968. Después que Ringo rechazó la oferta de un plato de pulpo en el almuerzo, el capitán del velero en el que navegaba le empezó a contar todo lo que sabía sobre la vida de esos moluscos. Le dijo que los pulpos paseaban por el lecho marino, juntando piedras y objetos brillantes para construir jardines. El relato inspiró la letra de la canción. El denso hard-blues “I want you (she’s so heavy)” fue compuesto por John como una canción de amor para Yoko Ono. Lennon reconocía la influencia de su flamante esposa en su nuevo estilo de composición, en especial en su intento de simplificar las palabras. Deseaba escribir una canción perfecta utilizando sólo una palabra, como había hecho Yoko con un poema que sólo contenía la palabra “Water”. John y George querían un sonido masivo de guitarras; se ubicaron en un extremo del estudio y sobregrabaron capas sobre capas hasta conseguir el efecto deseado. John toca la guitarra líder y Harrison, además, usó el sintetizador para obtener ese sonido de viento que se oye al final del tema. Harrison escribió “Here comes the sun” una mañana de principios de primavera en que, harto de las peleas empresariales de los Beatles, decidió no ir a la oficina de Apple y visitar, en cambio, a su amigo Eric Clapton. Caminando por el jardín de la casa de Eric, bañado por el sol y aliviado de no tener que vérselas con los contadores de la compañía, a George le vino la idea de la letra y le pidió prestada una guitarra acústica a Clapton para componer la melodía de este tema fresco y optimista que comenzaba el lado dos de Abbey Road. John Lennon estaba acostado descansando en el sofá de su casa cuando Yoko Ono tocó el primer movimiento de la sonata Claro de Luna de Beethoven en el piano de cola. Esa fue la inspiración para el tema “Because”. Las imponentes y muy elaboradas armonías vocales fueron diseñadas por George Martin, quien sobregrabó tres veces las voces de John, Paul y George. Con su ritmo cambiante, de balada a vibrante aire de honky-tonk, “You never give me your money”, de McCartney, anunciaba el comienzo del medley que ocupó buena parte del lado dos de Abbey Road en el disco de vinilo. Paul fue el encargado de recopilar las canciones -muchas de ellas fragmentos de tema en realidad- y de buscar la manera de unirlas. El título alude a los embrollos que los Beatles tenían con sus cuentas en ese momento. Los cuatro recibían liquidaciones diciendo cuánta plata entraba salía de sus arcas pero, como decía Harrison, “eran puros papeles; nunca veíamos libras, chelines ni peniques.” Lennon dijo que la idea de “Sun king” le vino en un sueño, pero es posible que también haya tenido una asociación inconciente con el rey Luis XIV de Francia, apodado El Rey Sol, ya que una nueva biografía suya había sido publicada en ese entonces por la escritora Nancy Mitford. Las palabras finales, en varios idiomas latinos, eran las típicas que a los turistas anglosajones les quedaban en la memoria cuando iban de vacaciones a la costa del Mediterráneo. En cuanto a la melodía etérea, Harrison dijo que fue inspirada por el entonces reciente hit de Fleetwood Mac “Albatross”, compuesto por el guitarrista Peter Green. Como era su costumbre, John extraía parte de la inspiración para sus canciones de la televisión o de los diarios. El artículo sobre un avaro que guardaba su dinero en cualquier parte con tal de no gastarlo le sirvió de modelo para “Mean Mr. Mustard”. El tema fue escrito en la India y en la versión original el tal Mr. Mustard tenía una hermana llamada Shirley, pero John decidió rebautizarla como Pam cuando se dio cuenta que ese nombre le iba a facilitar unir esta canción con el tema siguiente. El breve y furibundo rock “Polythene Pam” homenajeaba en parte a una temprana fan de los Beatles, Pat Hodgett, que en los días del Cavern solía seguirlos a todas partes y que tenía el hábito de comer pedacitos de polietileno. La otra parte de la inspiración surgió de otra chica, llamada Stephanie, que también gustaba del polietileno pero para envolverse con ese material en situaciones eróticas. “She came in through the bathroom window”, de Paul, nació también de un hecho real: una fan irrumpió en la casa de McCartney trepándose a una escalera e ingresando por la ventana del baño. Una vez adentro, abrió la puerta para que entrasen sus amigas, quienes se alzaron con varios “souvenirs” de McCartney. Como Paul era amigo de las fans, logró recuperar varios de esos objetos personales. La frase “and so I quit the police department” (entonces renuncié al departamento de policía) fue inspirada por un agente de Nueva York al que le habían encomendado custodiar a Paul. Cuando McCartney vio su credencial, notó que se llamaba Eugene Quits, que traducido significa “Eugenio Renuncia”. Le pareció un nombre demasiado bueno como para dejarlo escapar y así fue que lo incorporó a esta canción, que más tarde tuvo un notable cover a cargo de Joe Cocker. Un día, estando en la casa de su padre, Jim, Paul se puso a tocar el piano y al pasar las páginas de un libro de música que pertenecía a su hermanastra Ruth, encontró la canción de cuna tradicional “Golden slumbers”. Como Paul no leía música, decidió ponerle su propia melodía a la letra original, que pertenece al escritor y dramaturgo Thomas Dekker, un contemporáneo de Shakespeare. La canción fue publicada por primera vez en la obra The pleasant comedy of Old Fortunatus, en el año 1600. “Carry that weight”, con su coro casi de hinchada futbolística, fue pensado originalmente como parte de “Golden slumbers” con la intención de integrar un disco simple. La letra expresaba el temor de Paul de que los Beatles tenían los días contados, por los entuertos financieros y los problemas de relación que venían arrastrándoe entre los cuatro. “The end” tenía un nombre apropiado, ya que fue el punto final en la carrera discográfica del grupo que le puso su sello a toda una época. Contiene el único solo de batería grabado por Ringo con la banda y deriva en una breve zapada colectiva, algo también inédito en los Beatles. Por último llega la conmovedora frase final “y al final, el amor que te llevas es igual al que brindaste”, concebida por McCartney a la manera de las coplas rimadas que terminaban las obras teatrales de Shakespeare, como un epílogo de los hechos relatados. Pero había una pequeña coda en Abbey Road: “Her Majesty”, un tema que había sido escrito por Paul en Escocia y pensado para unir “Mean Mr. Mustard” con “Polythene Pam”. Como no le gustó el enganche, McCartney pidió que lo retirasen de máster. El ingeniero John Kurlander –que tenía instrucciones de no tirar nada que grabasen los Beatles- lo sacó y lo mandó al final de la cinta para que no fuese borrado. Se ve que en algún momento alguien dejó correr la cinta hasta el final y “Her Majesty” hizo su aparición como un temprano “tema oculto”, esa costumbre que se hizo tan famosa en los años ‘90. Obviamente al grupo le gustó y quedó para cerrar el álbum. Aquel famoso cruce peatonal Cualquiera que haya viajado hasta el barrio de St. John’s Wood para tomarse una fotografía en el famoso cruce peatonal que está en la esquina de los estudios Abbey Road, sabrá lo difícil que resulta, ya que se trata de una calle de tráfico intenso. El día 8 de agosto de 1969, a las 10 de la mañana, cuando los cuatro Beatles realizaron la portada de Abbey Road, no fue diferente. Se necesitó de la ayuda de la policía para detener el tránsito mientras el fotógrafo Iain McMillan se trepaba a una escalera y sacaba seis fotos de los cuatro Beatles cruzando la calle en uno y otro sentido. Para la contratapa, buscaron un viejo cartel de Abbey Road donde las letras estuvieren pintadas sobre azulejos. El fotógrafo se enojó cuando una chica, despreocupada de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, pasó por delante del alcance de la cámara y salió en una de las tomas. A los Beatles les pareció algo espontáneo y decidieron usar esa foto en la contratapa. Paul, il morto chi parla Algunas semanas después de la salida de Abbey Road, en Estados Unidos empezó a tomar forma el rumor de que Paul McCartney había muerto en un accidente de tránsito en 1966 y que el entonces manager de los Beatles, Brian Epstein, se las había arreglado para ocultar el incidente al mundo, reemplazándolo con un doble. A pesar del absurdo de semejante teoría conspiratoria, pronto se desató una campaña histérica para encontrar claves que confirmasen el “descubrimiento”. En la tapa de Abbey Road el que McCartney esté descalzo podía interpretarse como un símbolo de muerte supuestamente por un mito de origen griego o según una brumosa tradición de la mafia. Un periodista de Michigan que comentó el álbum dijo que el significado de la tapa era que el grupo estaba dejando el cementerio y que John estaba vestido como el ministro, Ringo como el agente fúnebre y George como el enterrador, y señaló que el paso de Paul estaba a destiempo con el de los otros tres Beatles, otra “prueba” irrefutable de su defunción. Y la patente del Volkswagen que se ve a la izquierda de la foto dice “28IF”, una indiscutible indicación de que McCartney tendría en ese momento veintiocho años si estuviese vivo. Al menos esta falacia era fácil de rebatir: al momento de la foto Paul, que nació en junio de 1942, tenía veintisiete años. Resulta curioso que, para ser tan obsesivos, a los teóricos de la campaña “Paul is dead” les fallasen las matemáticas más elementales… Abbey Road y su competencia Mientras los Beatles grababan y editaban Abbey Road, el rock anglosajón estaba en plena efervescencia. Estos son algunos de los álbumes que salieron en esos días. Led Zeppelin: Led Zeppelin II King Crimson: In the Court of the Crimson King The Rolling Stones: Let It Bleed The Who: Tommy Creedence Clearwater Revival: Green River Crosby, Stills & Nash: Crosby, Stills & Nash Frank Zappa: Hot Rats The Kinks: Arthur or the Decline and Fall of the British Empire The Stooges: The Stooges Captain Beefheart: Trout Mask Replica Abbey Road remastered Más allá de las mejoras generales comunes a todos los nuevos remasters de los Beatles -como el mayor “cuerpo” que adquieren los bajos y las voces- Abbey Road revela ahora elementos que antes estaban un tanto “escondidos” por las limitaciones de los sistemas previos de masterización. Por ejemplo, el tema “I want you (she’s so heavy)” permite apreciar con mucho mayor detalle el juego de las guitarras de John y George. En “Maxwell’s silver hammer” hay una mayor definición de la batería, especialmente platos y charleston. Resaltan también en su verdadera magnitud los diferentes planos instrumentales de “Octopus’s garden”, al igual que los coros y el canto-respuesta con los que John, Paul y George complementan la primera voz de Ringo. Otro detalle para degustar es la cristalina claridad de la guitarra acústica y el sintetizador Moog, que forman el núcleo instrumental de “Here comes the sun”. En “You never give me your money” las capas de voz multitrackeada de Paul y los coros de John tienen una nueva fuerza, así como también se distinguen mejor las diferentes guitarras. Más revelaciones: la claridad del bajo y de los “grillitos” en la entrada de “Sun king” y la fuerza del piano y la orquesta al principio de “Golden slumbers”. En suma, Abbey Road es otro motivo para mostrarle el pulgar en alto a las nuevas ediciones de los Beatles. Alfredo Rosso

73
6
J
Jimi Hendrix: Sus guitarras y equipamiento (Parte 1)
InfoporAnónimo2/16/2012

Jimi Hendrix: Sus guitarras y equipamiento (Parte I) La llegada de Jimi Hendrix a Londres en 1966... Guitarra Danelectro Silverstone A los 13 años Jimi Hendrix recibió su primera guitarra acústica de bajo costo, que su padre le compró luego de ver a su hijo tocar una escoba cual si fuera una guitarra. A ella le siguió una Danelectro Silverstone (con una sola pastilla de micrófonos) adquirida en la casa Myers en Seattle en 1959 cuando Jimi tenía 16 años. Dicha guitarra fue apodada "Betty Jean" en tributo a su novia de entonces y es la guitarra con la cual Hendrix fue fotografiado varias veces en el ejército. Epiphone Wilshire Es la guitarra que utilizó por Tennessee con los "King Casuals" en el '62, una guitarra de doble pastilla con un cuerpo sólido de caoba y un mástil de caoba encolado. También compró una eléctrica Ibanez, la cual debió devolver por no pagar los 10 dólares semanales que le exigían las cuotas de su compra. Su primer Fender blanca Durante los nueve meses de temporada con los Isley Brothers en 1964, Hendrix consiguió su primera Fender blanca modelo 1964. La obtuvo en Nueva York, en la tienda Manny, con fondos de su novia Carol Shiroky. Costó $ 289 y quien se la vendiera fue nada menos Jeff Baxter quien fuera años más tarde el guitarrista de Steely Dan, que estaba trabajando en Manny como asistente, y quien recuerda la anécdota con total claridad. Esta era su guitarra cuando Chas Chandler (el bajista de The Animals y luego representante de Jimi) lo descubrió en el oscuro sótano del Cafe Wha? en 1966. Esta fue la guitarra que Jimi llevó consigo a Londres en Septiembre de 1966 . Dicha guitarra es la fotografiada en este post pero su paradero se desconoce actualmente. Su número de serial es L14985. Fender Jazzmaster Con Little Richard en 1965 utilizó una Jazzmaster Fender. Jimi giró por todos los Estados Unidos tocando casi todas las noches a cambio de monedas... En dicho período Jimi compraba y vendía guitarras por doquier, muchas de las cuales eran devueltas o empeñadas por no poder afrontar el costo debido a su precaria situación económica. El bajo Hagstrom de 8 cuerdas graves Henry Goldrich de la casa de instrumentos Manny recuerda haberle vendido a Jimi numerosas guitarras, desde una Gibson ES-330, a una Gibson Firebird, a una guitarra Mosrite. De dicha etapa proviene su singular y poco vísto bajo Hagstrom de 8 cuerdas graves (con dicho instrumento grabaría años más tarde "Spanish Magic Castle"; de Axis: Bold as Love), un modelo Gretsch Corvette. También pasaron por las manos de Jimi varios Rickenbackers diferentes (un bajo de 6 cuerdas, y una elétrica de 12), un Gretsch Corvette del '67, un Gibson Flying V '67, una Gibson Les Paul '55, una Gibson del 68 SG Custom, una acústica Gibson Dove, una Martin acústica y una eléctrica Hofner. Hay discusiones acerca de si dicho bajo fue comprado por Jimi en Manny o durante su gira por Suecia. Este modelo fue el primero en poseer 8 cuerdas y solo se produjeron 2.249 unidades. Noel Redding utilizó este bajo en "Spanish Castle Magic";You Got Me Floating, "Little Miss Lover." El propio Jimi Hendrix ejecutó este bajo en Electric Ladyland, en "1983"; y "Burning of the Midnight Lamp." Fender Stratocaster Astoria del '65 Fue la primer guitarra que quemara Jimi al final de su show en el Astoria en Finsbury Park, al norte de Londres, en Marzo de 1967. Esta guitarra histórica, parcialmente quemada por Jimi, había desaparecido durante 40 años... Un asistente de Jimi, Tony Garland se la llevó a su casa en el sur de Inglaterra donde permació perdida durante 4 décadas hasta que fue descubierta por su sobrino en 2007. Gibson Flying V El diseño de la Gibson Flying V es un hijo de la era espacial, realizado a finales de los años cincuenta , cuando los coches tenían aletas. Era un poco demasiado futurista para su época , y no muchos fueron producidos realmente en aquellos días. Jimi empezó a usarlo en septiembre de 1967, al final de las sesiones de Axis: Bold As Love. El Flying V original tenía un cuerpo de caoba y la guitarra principal que utilizaba Jimi posee el número de serie 849476. Jimi pintó personalmente sus Flying V. La utilizó en numerosas grabaciones, en la gira "Cry of Love"; y en el concierto transformado en película "Rainbow Bridge" filmado en Hawaii pocos días antes de su muerte. Gibson SG La Gibson SG llegó a principios de los años sesenta bajo el nombre de Gibson Les Paul Special. Jimi utilizó una versión con tres mics y un dispositivo de vibrato llamado Vibrola. Este es el modelo que utilizó Hendrix en el show televisivo de Dick Cavett en septiembre de 1969 . Fender del Saville Theater, London Existen 2 Fender Strato que muchas personas confunden debido a que ambas son bastante similares. La primera es una Strato de color rojo que Jimi estrelló en el Teatro Saville, en Londres, el 4 de junio de 1967, 9 días antes del mítico concierto consagratorio de Jimi en USA, en el festival de Monterey. La estrategia que se estrelló en el Teatro Saville era un modelo 1956. La forma en que fue pintada demuestra que tuvo un profundo significado para Jimi debido a su pintura a mano y su poema dedicado al dorso, que dice: "Puede que este amor o simplemente la confusión haya nacido de la frustración, sentimientos arruinados por no ser capaz de hacer realidad física Amor a la reina universal de los gitanos música libre, expresada Mi guitarra querida, por favor, que en paz descanse... Amén..." Fender Stratocaster pintada de Monterrey Pop La otra guitarra que suele confundirse con la del teatro Saville es la utilizada en Monterrey, también de cuerpo rojo, poseía blanco en su parte delantera, de dicha guitarra solo se recuperó un pequeño fragmento, ya que Hendrix destrozó dicho instrumento y arrojó sus partes al público. Esta guitarra a diferencia de la Fender del Saville Theater, no poseía poema ni escritura alguna en su dorso. En verdad si observamos detenidamente dicho concierto, veremos que Jimi utilizó durante gran parte del show una Fender Stratocaster de color negro, la cual fue cambiada para el final el concierto, para la ejecución y destrucción de la misma durante el tema "Wild thing". Jimi se pasó toda la tarde previa en los camarines pintando a mano su guitarra Fender con un diseño "Swirly" bastante parecido al de la guitarra destruída en el teatro Saville. FIN PRIMERA PARTE Ir a Jimi Hendrix: Sus guitarras y equipamiento (Parte 2) Jimi Hendrix: La recuperación de la Fender de Woodstock

881
104
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.