Furia1125
Usuario (Argentina)
Se q es largo y me imagino q no tendran ganas de leerlo, pero creanme q vale la pena y es un enfoque BASTANTE intersante La sincronicidad: La magia en movimiento Sincronicidad es un término originariamente acuñado por Jung que se refiere a la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene sentido para el observador, es decir, ese tipo de eventos en nuestra vida que solemos achacar a la casualidad, a la suerte, o a la magia. ¿has experimentado alguna vez el placer de encontrar a la persona exacta que necesitabas aparecida de la nada?,¿o recibiste la llamada de alguien del pasado de la que apenas unas horas antes te habías acordado sin motivo aparente?, ¿o ese libro que encontraste al azar que responde a la duda que te tenía bloqueado?. La sincronicidad nos representa en el plano físico la idea o solución que mora en la mente de la manera más fácil y sin apenas esfuerzo. Se trata de vivir el mayor tiempo posible en ese “fluir” que hace que la vida parezca una aventura permanente, un viaje de descubrimiento constante sobre uno mismo, sobre los demás y el universo. Decir sincronicidad es lo mismo que decir magia. Hay unas condiciones óptimas de manifestación, un estado mental propicio para que puedan producirse y son los momentos personales intensos que nos obligan a estar muy pendientes de las señales del exterior, los momentos en que buscamos ayuda por intensas vivencias o crisis emocionales, los cambios bruscos, los viajes, los momentos de peligro, las muertes de seres queridos. Los momentos en que nos olvidamos de la seguridad, de lo conocido y trillado, del plan establecido, de lo que se supone que debemos hacer, son los que nos sumergen en un estado de alerta y apertura perfectos para ser consciente de esa dimensión simbólica de la vida que es la que al final nos da la clave no sólo para la solución de nuestros problemas, sino para hallar nuevas maneras de vivir intensa y conscientemente. La fé juega en esto un importante papel, la fé en uno mismo, en la fuerza creativa del universo que nos guia exactamente a dónde queremos llegar, la certeza de que si existe un miedo que nos bloquea, también hay un amor que nos motiva a experimentar más allá de lo conocido; pero hemos de elegir la aventura y no el hastío. Somos lo que pensamos, y experimentaremos esa magia sólo si antes le damos la oportunidad creyendo en ella y invitándola a jugar en nuestras vidas. Esos momentos difíciles o especiales nos han puesto en ese estado de apertura y recepción, de nosotros depende que sigamos en esa actitud de aceptación de esa fuerza universal que parece saber exactamente lo que precisamos y nos lo brinda generosamente. No es ver para creer sino creer para ver, pues lo que hay en nuestra mente es lo que hace que nos atraigan y que nos veamos atraídos hacia lo que es análogo. Esa es la manera en que todo se agrupa. La simbología y el sentido de estos acontecimientos nos da el mensaje exacto que el universo representa para nosotros igual que si fuera una sesión de cine particular. Las ideas poseen una vibración, a otros niveles tienen forma y color que hace que atraigan lo análogo. Al atraer lo que se le asemeja podemos leer en la materia lo que realmente pensamos sobre nosotros mismos y del universo, y tomar decisiones sobre lo que deseamos ver convertido en realidad y lo que no. Pero entonces me diríais ¿y porque no vivimos permanentemente en ese estado idílico en el que todo se resuelve, en el que la información fluye, en el que si fuera verdad seríamos como pequeños dioses creando lo que se nos antojara?. Pues siempre depende de que en la mente haya mensajes positivos, y emociones bondadosas en el corazón. 1.- El estado fluido es de muy elevada vibración y de una conexión intensa de mente y corazón, es decir, que el sentimiento es el que nos lleva a hacer tal cual cosa, es el que - valga la redundancia- da “sentido” a la vida. El sentimiento nos conecta directamente con el alma de las cosas y el pensamiento debe de contenerlo y construir sobre él pero nunca dejar de amarlo. Normalmente experimentamos desde la idea preconcebida y decidimos luego que sentir por ella, emitimos un juicio antes de que la realidad se presente y hace que no veamos lo que es sino lo que queremos ver, y la magia se desvanece bajo el peso de la razón sin sentimiento por el miedo a lo desconocido. El miedo y la duda corta el flujo instantáneamente. 2.- El estado fluido está en permanente movimiento. Cada pieza del puzzle aparece en el preciso momento con la condición de pillarnos conscientes, despiertos, alertas y deseosos de recibirlas. Es como un juego en el que las reglas se van desvelando a medida que avanzamos. Las piezas nos vienen en forma de señales y analogías en la vida real y en forma de sueños mientras dormimos. El desentrañar el significado de esas señales es como aprender a descifrar las instrucciones del mapa del tesoro. Las actitudes derrotistas, la negatividad que lleva al cansancio, a la rutina, a desear recibir constantemente en lugar de darse a uno mismo y a los demás, generan estados de bloqueo e inactividad. Para ver las señales hemos de hallarnos en camino. 3.- Fluir es confianza, certeza en las propias posibilidades y en las de la corriente creativa del universo. Fluir significa trabajar por ese estado positivo interior que nos mantiene protegidos y dispuestos a abrirnos a nuevas experiencias y milagros. Mientras nuestro discurso interno (y externo) sea “creo”, “puedo”, “confío”, “busco y encuentro”, “resuelvo”, “disfruto”, “es posible” “si y además” y “me gusta”, todo irá bien sin ninguna duda. Habitualmente los miedos, dudas y la falta de información de lo que realmente somos capaces y de nuestra verdadera misión en la vida nos bloquean y retrasan en el camino. Nos hacen mirar al pasado con resentimiento y al futuro con cierto recelo. Aparecen los que yo llamo los “isidoros” (¿y si me pasa esto o y si me equivoco?), los “esques” (es que no sé, ya lo intenté pero...), los “siperos” y “noperos”, los “nopuedos”, los “estoesimposible”, y los “esdifícil”, “estoesloquehay”, “nohayotraopción” y demás programación negativa. Si eso hay en la mente, eso es lo que se materializará. 4.- Fluir no sabe de retenciones y por lo tanto tampoco del uso de la fuerza, no es tanto vencernos sino convencernos, motivarnos y dirigirnos hacia lo que deseamos ver convertido en realidad. La reina de la fluidez, el agua, nunca se esfuerza demasiado en nada, busca siempre la salida hacia el mar. Es muy común perdernos en luchar contra lo que queremos ver desparecer, lo que lo hace mucho más grande. Transformar el muro en escalera para lograr ver el otro lado suele ser mejor solución que darnos de cabezazos contra él. 5.- Fluir es seguir fielmente la voz de la intuición y comprometernos con ella; trabajarla hasta que sepamos distinguirla perfectamente de otras voces. ¿y como saber lo que es intuición de la voz del Ego?. Igual que el amor es el polo opuesto del temor, la intuición que viene de nuestro Ser interno es el polo opuesto de la voz del ego que nos habla. Son lo mismo, sólo que un polo es guiado por el amor y el otro por el temor. La intuición soluciona siempre para el mejor bien de todos, habla bajito, viene en el momento oportuno y en sus ideas hay certeza y tranquilidad, nunca ataca a nadie, y se mantiene en el presente. Es el amor dentro de nosotros el que habla, lo que significa que se presenta en momentos de intensa conexión interna, cuando nos sentimos entregados a la vida. Sus soluciones son perfectas para ese momento. Suele ir seguida de un racional “ que tonterías se me ocurren” y la dejamos pasar. El ego habla alto y es repetitivo hasta la saciedad. Tiene miedo y se defiende, sus ideas suelen ser del tipo ataque o huida, repasa sin cesar el pasado y va creando expectativas de futuro. Es el que tiene miedo el que se comunica, y por tanto sus soluciones nunca son definitivas y las situaciones se repiten de nuevo. Curiosamente estamos más prestos a creer en éste otro por ser lo conocido, lo que nos lleva a perder la oportunidad de experimentar la magia de vivir en la incertidumbre. Aprendiendo a amarle, educándole en la confianza y uniéndonos a él comienza la transformación interna. La guerra debilita, ¡la unión hace la fuerza! Para terminar me gustaría citar a Deepak Chopra: “La incertidumbre de las cosas no despierta miedo en quien está en la conciencia de la unidad, pues está seguro de si mismo. La voz de la verdad interior dice: << abrazo a lo desconocido porque me permite ver nuevos aspectos de mi mismo>>”.... Interesante no? en la fuente esta el nombre de la autora y hay incluso algunos libros de su autoria para bajarse gratis! Saludos Fuente: http://www.holistika.net/autotransformacion/articulos/la_sincronicidad_la_magia_en_movimiento.asp
Registrate y eliminá la publicidad! Siempre se nos ha dicho que el corazón ama y siente pero, ¿es posible que también piense, recuerde, se comunique con otros corazones, ayude a regular la inmunidad y contenga información almacenada circulando a través de nuestro cuerpo? Recientes investigaciones sobre la memoria celular apuntan a que es el corazón y no el cerebro el recipiente de los secretos que conectan la mente, el cuerpo y el espíritu. En el siglo XVII, En el siglo XVII, Sir Kenelm Digby, miembro de la Royal Society, hizo un experimento con el corazón de una víbora: tras arrancárselo y guardarlo en un lugar templado y húmedo, comprobó que latió durante veinticuatro horas. Cuando cesó de latir lo humedeció con agua templada y el órgano palpitó de nuevo. Luego lo cortó en varios trozos, y las partes separadas siguieron latiendo durante un tiempo prolongado. Lo mismo ocurre con el corazón humano: aunque la cabeza se separe del cuerpo, el corazón continuará latiendo durante horas. No en vano, este órgano, asiento de la vida y músculo central del sistema fisiológico, es "primum vivens, ultimum moriens", el primero en vivir y el último en morir en todas las criaturas. "Nunca estuve interesada en el sexo. Ni siquiera pensé mucho en eso, pero ahora agoto a mi marido. Deseo hacer el amor todas las noches y, a veces, me masturbo dos o tres veces al día. Antes odiaba los vídeos X, pero ahora los adoro. Me siento como una mujerzuela y cuando estoy de buen humor, realizo un striptease para mi marido. Jamás había hecho algo parecido antes de mi operación. Cuando le comenté esto a mi psiquiatra, me dijo que era una reacción a los medicamentos y porque ahora tengo un cuerpo más sano. Posteriormente he descubierto que mi donante de corazón era una chica que trabajaba en un topless y actuaba como profesional a domicilio. Creo que he adoptado su orientación sexual, y mi marido también lo piensa así". Por extraño que pueda parecer, este relato de una mujer de 35 años a quien se le trasplantó el corazón de una prostituta de 24 años no es el único en su género. Desde principios de los años setenta se vienen recogiendo informes de personas que tras un trasplante de corazón alegan haber adquirido gustos, hábitos, aptitudes y memorias de los donantes muertos. Hasta ahora sólo se han publicado un par de libros que recogen dichas experiencias, pero el fenómeno ya suscita una polémica parecida a la surgida hace más de veinte años con las experiencias cercanas a la muerte. Uno de estos libros, A Change of Heart, de Claire Sylvia, recoge los cambios experimentados por la autora a raíz de una operación de trasplante; otro más reciente, El código del corazón (Ed. Edaf), de Paul Pearsall, se enfrenta abiertamente a un dogma de la moderna ciencia médica: la dependencia que tiene la memoria del sistema nervioso central. Aunque tal dogma descarta por completo la posibilidad de que los hábitos puedan modificar estructuras bioquímicas que afecten al tejido del corazón, Pearsall no parece albergar dudas que el corazón, además de constituir el centro de energía más importante del cuerpo, es al mismo tiempo un mensajero del código que representa el alma. Una propuesta tan provocadora como la suya ha supuesto que se le acuse de perjudicar al movimiento de trasplante de órganos porque hace pensar que el corazón es mucho más que una masa de células biomecánicas. También se ha calificado a Pearsall de gurú prolífico de la auto-ayuda, pero en todo caso, su último libro ofrece una perspectiva novedosa en un campo que la ciencia no ha explorado todavía suficientemente. Por desgracia, la energía L o quinta fuerza propuesta por Pearsall es extremadamente sutil e imposible de medir con los instrumentos científicos actuales. No obstante, Pearsall sugiere que los efectos de la misma son ilimitados: viaja más rápidamente que la luz y genera efectos no localizados como la telepatía, la curación a distancia y el poder de la oración intercesora. Y, sobre todo, el corazón está formado exclusivamente por energía L y comunica y lleva su propia forma, aunque de un modo torpe, al campo electromagnético creado por él. Este campo es cinco mil veces más potente que el electromagnético cerebral, por ello es posible que el corazón, gracias a su enorme energía potencial, sea el centro principal de conducción de la energía L. La mayoría de los profesionales de la salud no reconocen la existencia de esta energía. Cuando preguntamos al psicoanalista y quinesiólogo Juan A. González qué opina sobre las ideas de Pearsall en relación a la hipotética energía L y la posibilidad de que el corazón sea el centro principal de conducción de la misma, responde: "Si negáramos la existencia de una energía que lleva información por todo el organismo, estaríamos negando también la existencia de los meridianos de acupuntura y la de los cuerpos sutiles. Estos cuerpos están implicados en la concepción de la salud y están unidos entre sí por algo que llamamos el cordón de plata, que está conectado al cuerpo por el corazón. Experimentalmente sabemos que la conexión está exactamente en el punto BP21, que es el del meridiano bazo-páncreas, el más cercano al corazón, pero esto no confirma que este órgano contenga un código que indique quiénes somos". Debido a que el latido del corazón responde inmediatamente a las variaciones en el estado mental - por ejemplo, en momentos de extrema ansiedad, tensión y terror, palpita, y el pulso se acelera - se convirtió en muchas culturas no sólo en el asiento de las emociones, sino en el del alma. Así se dice que dos hilos de energía conectan la forma del hombre con su alma: el primero es el de la consciencia, anclado en la glándula pineal de la cabeza; el segundo o hilo de la vida se ancla en el corazón, en el nódulo sino-auricular, una masa de tejido que gobierna el latido cardiaco. Este nódulo recibe fibras del nervio vago y se denomina en la tradición bíblica el "sendero para el aliento del Espíritu Santo". También los hindúes consideraban al corazón la morada del principio divino. En los escritos tántricos, el corazón es llamado el "pequeño loto de ocho pétalos", asiento de Brahma, o centro de la consciencia espiritual del hombre. Según esta visión, el nirvana se alcanza cuando la consciencia se centra en el germen de Pragna, que se encuentra en el chakra Anahata, el del corazón. Los griegos también eran conscientes de que el corazón era la fuente de la vida y de que los diversos aspectos de la misma - los centros de la consciencia llamados los "dioses" - habitaban en el corazón. Esta creencia la tomaron de los egipcios, para quienes este órgano era la morada del alma y no lo extraían del cuerpo durante el proceso de embalsamamiento, a diferencia del cerebro que extraían por las fosas nasales. Salvaguardaban el corazón con sumo cuidado para que acompañara al cuerpo en la otra vida donde sería pesado en la balanza en presencia de Osiris. La ofrenda del corazón, sede del alma, encontró su forma más aterradora en los ritos realizados por los aztecas de México, que arrancaban el corazón del pecho de los prisioneros vivos para ofrecérselo, todavía latiendo, a las deidades del Sol y de la Tierra. Entonces, el alma ascendía a lo más alto de los cielos aztecas. Igualmente bárbara pero no carente de lógica es la extendida costumbre entre algunas tribus primitivas de comerse el corazón de los enemigos heroicos para imbuirse de su valor. En algunas comunidades del pasado, los corazones de los reyes muertos se comían ritualmente. Los de los animales también se comían para adquirir sus características, especialmente los de leopardos y leones. Los taoístas chinos consideraban al corazón como un aposento de fuego localizado entre el cielo (la cabeza) y la tierra (el abdomen) y decían que su transmutación llevaba a la inmortalidad. En la tradición mística occidental, el corazón es la localización de la Luz de Cristo y el propio Jesús animaba a sus discípulos a entrar en silencio en este aposento para conversar directamente con el Padre. Autor: Isabela Herranz Fuente: http://mysteryplanet.com.ar/frames/master.htm PD: no se por q mierda me sale una parte centrada y lo demas a la izquierda, me doy...
Registrate y eliminá la publicidad! Ayer me colgue viendo en "el canal sin fin" un documental sobre este tema muy interesante por cierto, pero q tiene destino de bardo, situacion ante la cual quiero aclarar: NO ES MI INTENCION HACER FORO BARDO, solo quiero compartir con todos uds, esta informacion q me parece interesante. De todas maneras voy a ver q resulta y si veo q se encamina para eso, cierro los comentarios. Espero q no sea asi, y si les gusta, ire posteando otros misterios relacionados. El Priorato De Sión: ¿Tuvo Jesucristo Descendencia? La pasión y muerte de Cristo constituyen el punto central de la fe cristiana desde los primeros tiempos de la Iglesia. Pero, ¿y si en vez de morir en la cruz se hubiera casado y tenido hijos? ¿Y si sus descendientes vivieran en la actualidad? El descubrimiento de documentos secretos, de un tesoro o -como han sugerido algunos- de reliquias momificada, de Cristo en la aldea de Rennes-le-Ch"teau, en el sudoeste de Francia, transformaron repentinamente en millonario a un pobre cura rural. Pero eso también puso en marcha una serie de acontecimientos que condujeron al descubrimiento de determinado secreto; si éste resulta ser cierto, será la revelación más importante de la historia de la Cristiandad. Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln relatan la historia de las pistas que les llevaron a formular sus asombrosas conclusiones en su best-seller "The holy blood and the Holy Grail" (La santa sangre y el Santo Grial), publicado en 1982. El libro ha provocado reacciones tanto de entusiasmo como de rechazo entre los lectores. Los críticos convencionales -como era de prever- han descartado las afirmaciones de los autores considerándolas una fantasía absurda, basada en pruebas insustanciales. Pero esos comentarios son tan injustos como falsos. Nadie puede descartar por las buenas las numerosas pruebas reunidas, que por lo demás son presentadas con suma cautela. Más bien podría afirmarse que estos autores han subestimado la amplitud y las verdaderas implicaciones del material que han reunido, y que han pasado por alto muchas cosas. Tras los secretos revelados subyace un misterio aún mayor. Los autores del libro presentan pruebas de la existencia de un antiguo misterio de alcance internacional y de una sociedad secreta con numerosos estratos y cuya influencia ha llegado hasta hoy. El punto de partida de su investigación fue un enorme y enigmático tesoro escondido; su conclusión final es la asombrosa afirmación de que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo hijos. Los descendientes de esos hijos -creen ellos- emparentaron con otros reyes y gobernantes de la antigüedad, sobre todo con los merovingios, la primera dinastía de reyes francos en las Galias, y existen todavía descendientes directos que aguardan un llamado -o una oportunidad- para asumir un papel decisivo en la política europea y, posiblemente, en la mundial. Eso, por lo menos, es lo que los autores deducen de los hechos que han descubierto. La crucifixión, en esta versión de Giotto (1286-1337) ha sido fuente de inspiración para incontables artistas. Paro, ¿murió Cristo realmente en la cruz?. Los autores de un libro repleto de argumentos convincentes, "The holy blood and the Holy Grail" (1982), creen que no, y presentan una interpretación totalmente nueva. La vinculación entre la santa sangre y el Santo Grial que aparece en el título del libro parte de un ingenioso juego de palabras. El Santo Grial es un concepto complejo y misterioso. Para algunos autores es una piedra; para otros un depósito de reliquias santas. Pero, con más frecuencia, se trata de la copa que utilizó Cristo en la Última Cena, copa en la que fue recogida su sangre cuando estaba en la cruz. En muchos de los primeros manuscritos sobre el Grial se lo llama Sangraal y aún en la versión posterior de Malory aparece como Sangreal. Baigent, Leigh y Lincoln afirman que alguna de estas formas -Sangraal o Sangreal- estaban más cerca de la original. Y dividiéndolas en dos palabras, como parece lógico hacer, llegan a la conclusión de que la palabra tal vez originariamente no fuera «San Graal» o «San Grial», sino «Sang Raal» o «Sang Réal». «O -como afirman triunfalmente- empleando la ortografía moderna, Sang Royal, es decir, sangre real.» O sea que la leyenda sobre el traslado del Santo Grial de Judea a Europa no se refiere a la leyenda del traslado de un objeto, sino a la verdadera historia de la llegada de los descendientes de Jesús y María Magdalena, portadores de la sangre real o «sang réal». Se trata, por lo menos, de una hipótesis impresionante. Pero la hipótesis de la existencia de estos descendientes vivientes de Cristo constituye un eslabón débil en la cadena de argumentación de los autores, una interpretación muy poco convincente de los hechos. Parece improbable, por ejemplo, que en las docenas de generaciones que se han sucedido desde los tiempos de Cristo ningún descendiente haya sucumbido a la tentación de anunciar «Soy un descendiente directo de Cristo.» No encontramos rastros de semejante revelación en los últimos 2.000 años, ni tampoco ninguna prueba sólida de una progenie real. En cambio, contamos con un montón de pruebas e historias que se refieren tangencialmente a un misterio central y a detalles concretos, como el Santo Grial , calaveras que hablan y cabezas cortadas, a la sangre como sustancia y como símbolo, a maravillas alquímicas y a algún tipo de sociedad de ancianos o iniciados. Pero aunque los autores tengan razón en cuanto a la supervivencia de los descendientes de Cristo, el misterio central es más amplio y antiguo. La historia de Cristo y los hechos que la rodean constituyen sólo una pieza (aunque una pieza importante, sin duda) de un mosaico cuya envergadura es mucho mayor de lo que parece. Monjes Guerreros Los templarios, una orden muy poderosa de monjes guerreros que floreció entre 1124 y 1307, eran sólo el brazo militar de una organización todavía más poderosa, el Priorato de Sión, que se ocupaba de los intereses de los descendientes de Cristo. Baigent, Leigh y Lincoln afirman que los caballeros templarios figuraron entre los más importantes depositarios del secreto. Esta sociedad de monjes guerreros se formó alrededor de 1120, para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Con asombrosa rapidez se transformaron en una poderosa fuerza militar y, además, en los banqueros de Europa. Pero su influencia se eclipsó bruscamente en la noche del viernes 13 de octubre de 1307, cuando en cumplimiento de una orden de Felipe IV de Francia todos los templarios de aquel país fueron arrestados. Hubo juicios y castigos, y la orden fue suprimida, por orden del papa, en 1312. Los autores han descubierto documentos que indicarían que los templarios constituían el ala militar de una alianza mística más antigua, llamada Priorato de Sión. Dicha alianza, según ellos, fue creada y continúa existiendo con el propósito de proteger y promover los intereses de los descendientes directos de Cristo. La lista de dirigentes del Priorato de Sión a través de los tiempos resulta impresionante; incluye a Leonardo da Vinci, Botticelli, Isaac Newton, Victor Hugo y Claude Debussy, y también a unos cuantos aristócratas franceses aparentemente poco importantes. Durante los juicios a que fueron sometidos los templarios franceses en 1308, un miembro de la orden declaró que en su iniciación le fue mostrado un crucifijo y se le dijo: «No deposites mucha fe en esto, porque es demasiado joven.» A otro se le dijo: «Cristo es un falso profeta»; y a un tercero: «No creas que Jesús, el hombre a quien crucificaron los judíos en Outremer (Palestina) es Dios, ni que puede salvarte.» Además de otras acusaciones concretas, los templarios fueron acusados de negar, pisotear y escupir la cruz. Tomando en cuenta esto quizá sea significativo que en sus decoraciones de la iglesia de Notre-Dame de France, en Londres, realizadas en 1960, Jean Cocteau, quien supuestamente sucedió a Debussy como jefe del Priorato de Sión, se representara a sí mismo de pie, de espaldas a la cruz. Y lo que es más: al pie de la cruz pintó una gigantesca rosa, símbolo místico cuya antigüedad se pierde en la noche de los tiempos. Baigent, Leigh y Lincoln admiten que no existe una explicación satisfactoria del rechazo de la cruz y la crucifixión por parte de los templarios. Pero no reconocen la grave debilidad que significa este rechazo en sus razonamientos. Si los templarios y sus asociados rechazaban a la cruz y la crucifixión (por cualquier razón), ¿por qué iban a dedicarse a preservar el secreto de la descendencia física de Jesucristo y a restablecerlos en el poder? Una explicación posible que los autores plantean luego es que quien murió en la cruz fue un falso Jesucristo, y que el verdadero escapó. Pero ése no parece ser el tenor de las afirmaciones de los templarios: «Cristo es un falso profeta» y no «ése era un Cristo falso». Y ¿cómo interpretar la observación acerca de que el crucifijo es «demasiado joven» para ser objeto de veneración? De hecho, existen muchas pruebas que demuestran que las preocupaciones de los templarios eran otras, inmemoriales y mucho más misteriosas. Los templarios también fueron acusados, tanto por la Iglesia como por persistentes rumores populares, de creer que las cabezas barbadas y las calaveras que adoraban en secreto podían «hacer florecer los árboles y germinar la tierra». Esta acusación pude parecer inocua a primera vista, pero, de hecho, vincula firmemente las prácticas y tradiciones templarias con las antiguas religiones precristianas de la fertilidad, con cosas que no eran «demasiado jóvenes» para tener verdaderos poderes ocultistas. Existen muchas otras cosas que los autores no consideran, por ejemplo el hecho de que los templarios gritaban «Selah» y otras palabras «sin sentido» cuando se postraban ante las cabezas. «Selah» aparece ocasionalmente al final de algunos versos de los Salmos, y los eruditos han sugerido que podía tratarse de una indicación musical para los directores de coros. Pero hay otra explicación posible: ¿no sería una corrupción de «Shiloh»?. Shiloh es un antiguo emplazamiento en las montañas cercanas a Jerusalén (los templarios nacieron en Jerusalén), al que los antiguos judíos consideraban lugar sagrado y cuyo nombre aparece en el Antiguo Testamento para indicar al «Mesías». Sin embargo, como la misma Jerusalén y el Sabbath judío, Shiloh era considerado mujer por los judíos, lo cual resulta muy significativo. Traición y Caída Los caballeros templarios fueron entregados a traición a la Inquisición, y arrestados simultáneamente el viernes 13 de octubre de 1307. Dada la preocupación medieval por la numerología, quizá eso sea significativo. Y aunque quienes atacaron a los templarios no tomaran en cuenta esos detalles supersticiosos, quizá alguien lo hizo. Porque según argumentan los autores, alguien organizó la caída de los templarios, pero les avisó con anticipación, y les permitió destruir la mayor parte de sus archivos y llevar a lugar seguro su enorme tesoro y sus reliquias sagradas (incluido, quizá, el sudario de Turín y la cabeza momificada de Cristo). Quizás al Priorato de Sión le interesó en un momento dado reprimir a su brazo militar con tal de evitar males mayores: por ejemplo, para evitar que el misterio central, el tesoro o sus propósitos a largo plazo resultaran destruidos. El número 13 desempeña un papel significativo en el misterio revelado por Baigent, Leigh y Lincoln. Partiendo del libro de éstos, consideremos una de las muchas sugerencias que arrojan luz sobre dicho número. Los registros afirman que el Gran Maestre del Priorato de Sión desde 1637 hasta 1654 fue J. Valentin Andrea. A principios de ese mismo siglo el movimiento Rosacruz -una misteriosa fraternidad que decía poseer ciertas «verdades espirituales»- había anunciado su existencia en Europa. Andrea era un rosacruciano practicante, aunque sabía que durante 200 años todas las herejías habían sido severamente castigadas por la Iglesia. Andrea organizó en Europa una red de sociedades semisecretas, las Uniones Cristianas, destinadas a preservar algunos «conocimientos» que la Iglesia ortodoxa consideraba heréticos. Cada una de esas uniones estaba encabezada por un «príncipe» anónimo, asistido por 12 seguidores. Este número, por supuesto, evoca inmediatamente las bandas de brujas -12 hombres o mujeres dirigidos por un «familiar» o iniciado- y el grupo formado por Jesús y sus 12 discípulos. Un hecho particularmente fascinante que citan los autores está relacionado con Juan XXIII. El hecho de que Angelo Roncalli tomara ese nombre al ser elegido en 1959 resulta sorprendente, si se considera que un antipapa del siglo XV también se llamó Juan XXIII. Después de la muerte del papa moderno, Pier Carpi formuló la hipótesis de que él había sido el «hermano Johannes» cuyas profecías se habían revelado tan acertadas. También hubo quien sugirió que era miembro de la Rosacruz y del Priorato de Sión. ¿Acaso adoptó el nombre de Juan porque era el nombre de pila de Jean Cocteau, Gran Maestre de Sión en aquella época?. La coincidencia parece más significativa si se considera otro hecho: el papa Juan moderno decretó que los católicos tenían permiso para ser masones, lo cual representó un giro de 180 grados en la política del Vaticano. Los masones dicen ser descendientes directos de los mismos caballeros templarios, pero también de organizaciones como las Uniones Cristianas. Además, Juan XXIII proclamó que el hecho más importante de la crucifixión no fue la resurrección, sino el derramamiento de la sangre de Cristo. Esta extraña proclamación hace pensar en el Santo Grial, el receptáculo que, según se cree, recogió la sangre que Cristo derramó en la cruz, mientras que para Baigent, Leigh y Lincoln la sangre de Cristo significa la línea sanguínea, la descendencia de Cristo. Pero de hecho, como veremos, las implicaciones de la sangre son más antiguas y más amplias de lo que suponen los autores. La mayor parte de los cristianos se sorprenderán al saber, por ejemplo, que la palabra sabbath, sábado (del acadio shabattu o shapattu), significa originalmente «festival de la diosa de la Luna que menstrua». Son estos temas, aparentemente desvinculados entre sí, los que empezaremos a analizar, descubriendo una red de sociedades secretas y públicas conectadas entre sí. Las Bodas De Caná: ¿Matrimonio De Cristo? ¿Se casó Jesucristo? Según Michael Baigent, Richard Leigh, y Henry Lincoln, autores de "The holy blood and the Holy Grail", los propios Evangelios lo sugieren. Citan, en particular, el primer milagro importante de Jesús, la transformación de agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-13). Según la conocida historia, Jesús y su madre María fueron invitados -o «llamados»- a una boda campesina. Por razones que el Evangelio no explica, María pidió a Jesús que repusiera el vino, cosa que normalmente hubiese correspondido al dueño de casa o a la familia del novio. ¿Por qué iba a hacerlo, a menos que, en realidad, se tratara de su propia boda? Hay pruebas más directas que aparecen inmediatamente después de la realización del milagro, cuando «el maestresala de la boda llamó al novio y le dijo "Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el inferior, pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora".» La implicación es clara: la boda es la del mismo Cristo. Si la suposición es correcta, hay que preguntarse: entonces, ¿quién fue la esposa de Cristo? Nuevamente, los autores tienen una respuesta. Las dos candidatas más obvias, después de leer los Evangelios son María Magdalena y María de Betania. Los autores suponen que esos dos personajes son en realidad una sola mujer, y que fue la esposa de Cristo. En los Evangelios apócrifos, que fueron suprimidos a principios de la historia de la Iglesia, se encuentran algunas confirmaciones de esta teoría. En el Evangelio de María, por ejemplo, Pedro habla a María Magdalena con estas palabras: «Hermana, sabemos que el Salvador te amaba más que al resto de las mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces pero nosotros no.» Después, Pedro se queja a los demás discípulos «¿Verdaderamente hablaba en privado con una mujer y no abiertamente con nosotros? ¿Debemos dar media vuelta y escucharla a ella? ¿La prefería a nosotros?» Más tarde, uno de los otros discípulos lo consuela: «Seguramente el Salvador la conocía muy bien. Y por eso la amaba más que a nosotros.» El Evangelio de Felipe es aún más enfático: «Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con frecuencia en la boca. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación. Le dijeron "¿Por qué la amas más que a todos nosotros?" El Salvador respondió diciéndoles "¿Por qué no os amo como a ella?"» Los autores señalan que, hacia el final de ese Evangelio, hay otro pasaje relevante que, para quienes estén dispuestos a aceptarlo como prueba, resuelve la cuestión: «Está el Hijo del hombre y está el hijo del Hijo del hombre. El Señor es el Hijo del hombre y el hijo del Hijo del hombre es el que es creado por medio del Hijo del hombre. Fuente: http://www.mundoparanormal.com/docs/enigmas/el_priorato_de_sion.html El tema da para mucho mas, es bastante extenso, asi q ahora espero q me digan uds si les interesa, asi lo continuo o no, saludos

La imagen fantasmal del sudario de Turín ha sido un enigma durante siglos. Investigaciones recientes han revelado algunos de sus sorprendentes secretos, pero el misterio sigue. Cuando la Academia de Ciencias rechazó los hallazgos del doctor Yves Delage -quien estaba convencido de que la sábana de Turín era el auténtico sudario de Cristo-, el tema quedó en suspenso durante 30 años. En 1932, otro francés, esta vez un patólogo forense llamado Pierre Barbet, comenzó a estudiar la imagen desde el punto de vista médico, aprovechando un conjunto de fotografías mucho más claras que habían sido tomadas el año anterior. El primer punto que intrigó al doctor Barbet fue la posición de las heridas causadas por los clavos en las muñecas y no en las palmas de las manos, como se representaba tradicionalmente. Experimentando con cadáveres, descubrió que la carne de las manos no puede soportar el peso de un cuerpo muerto, y menos el de un cuerpo vivo que se contorsiona; la carne se desgarra rápidamente. Como desde el siglo IV de nuestra era no se habían practicado crucifixiones, era lógico que los pintores tradicionales ignorasen el procedimiento; ¿cómo podía, entonces, haberlo sabido un falsificador medieval? Barbet descubrió que la única forma de crucificar un cuerpo era atravesando el radio con los clavos a la altura de la muñeca, como sucedía en el sudario. Además, un clavo colocado así dañaría el nervio mediano, provocando la retracción involuntaria de los pulgares hacia la palma de la mano: otro hecho evidente y poco conocido que aparece en el sudario. Las «manchas de sangre» que hay alrededor de la herida del costado muestran también rastros de un líquido claro, lo que coincide con la descripción bíblica de la «sangre y el agua» que brotaron del flanco de Cristo. Pero la muerte por crucifixión sobreviene no por la pérdida de sangre, sino a causa de la asfixia y el shock. Debido a la posición estirada del cuerpo, los pulmones quedan comprimidos; la víctima se levanta apoyándose en los clavos que sujetan sus pies y sus muñecas y consigue respirar, aunque a costa de un dolor intensísimo. Cada movimiento va debilitando progresivamente a la víctima, hasta que, finalmente, no puede incorporarse y se ahoga. La sofocación provoca el depósito de mucosidad en la base de los pulmones, y Barbet pudo demostrar que una herida de lanza en el costado de un cuerpo humano atravesaría el extremo del pulmón izquierdo, dejando salir dicho líquido. El informe del doctor Barbet provocó un renovado interés de los hombres de ciencia por la naturaleza del sudario, y prestigiosos «sindonólogos» -término derivado de la palabra griega que significa sudario- solicitaron un examen científico exhaustivo. Pero hubo que esperar hasta los años 70 para que el ex rey Humberto cediera ante las presiones. Fechar adecuadamente el sudario era una de las tareas prioritarias, pero la forma obvia de hacerlo, usando el proceso del carbono 14, hubiera provocado la destrucción de una parte del sudario, y Humberto se resistió. Sin embargo, en 1973 se invitó a dos reputados científicos europeos para que usaran métodos más ortodoxos. El profesor Max Frei, destacado forense suizo, y el profesor Gilbert Raes, experto en tejidos de la Universidad de Gante (Bélgica), tuvieron acceso al lienzo. Primero informaron que «la imagen es completamente superficial, por cuanto sólo los filamentos superiores de la trama están afectados. No se observa pigmentación ni aun magnificando la imagen». Frei recogió partículas de polvo para que fueran analizadas en un laboratorio, encontrando 48 tipos diferentes de polen. La identificación de granos de polen, que sobreviven casi indefinidamente aun en las condiciones menos favorables, es uno de los procesos más exactos de la moderna ciencia forense. Como era de esperar, la mayor parte de los granos provenían de Francia y el norte de Italia, pero siete tipos resultaron pertenecer a plantas halófilas (amantes de la sal) que suelen encontrase alrededor del Mar Muerto y en otras zonas de Palestina. Aunque el descubrimiento era ciertamente interesante, no constituía una prueba definitiva del origen del sudario, ya que el polen es trasladado a largas distancias por el viento y podía haber sido transmitido por las ropas de los viajeros, máxime si se tiene en cuenta que, durante los primeros tiempos, el sudario fue exhibido sin protección alguna. Pero Gilbert Raes recogió una pequeña cantidad de hebras, y las pruebas que consiguió apoyan la tesis. El hilo utilizado en la confección del sudario procedía de una especie de algodón cultivada en Oriente Medio, y había sido tejido en un tipo de trama cruzada, método muy caro comparado con el de la trama lisa normal de Palestina. La hilatura había sido realizada a mano, y hay que tener en cuenta que en Europa se utilizó la rueca desde 1150, aproximadamente. Además, las hebras de hilo habían sido blanqueadas antes de la elaboración del tejido, procedimiento muy arcaico. En 1974 se produjo el importante descubrimiento de que el sudario constituía un negativo fotográfico. Dos científicos de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, John Jackson y Eric Jumper, examinaron fotografías del sudario con un complejo instrumento: el analizador de imagen VP-8. Usando una computadora en conjunción con el VP-8, lograron construir en cartón laminado un modelo tridimensional del hombre del sudario. Esto convenció a un grupo de científicos de que merecía la pena estudiar a fondo el sudario y, en marzo de 1977, el Proyecto de Investigación del Sudario de Turín logró la autorización del ex rey Humberto para iniciar pruebas «no destructivas». El 8 de octubre de 1978, después de ser expuesto al público, el sudario fue sacado de su contenedor y trasladado al Palacio Real de Turín, donde fue estudiado por 36 investigadores que habían llevado consigo 72 cajas de equipo ultramoderno. Entre ellos había físicos, bioquímicos, forenses, patólogos, especialistas en microfotografía y -algo incongruente- representantes de la Nuclear Technology Corporation de Estados Unidos. Tres años después, los descubrimientos del equipo aún no han sido publicados íntegramente, pero, a pesar de la coincidencia de opiniones, el misterio del sudario sigue tan impenetrable como siempre. El único que discrepaba entre los 36 investigadores fue Walter C. McCrone, director de una empresa privada de análisis químicos de Chicago. Precisamente el doctor McCrone fue quien probó que la tinta del mapa «vikingo» de Vinland era de origen medieval, y su opinión sobre el sudario estaba en la misma línea, aunque admitió que no estuvo presente durante la reunión principal en el Palacio Real y trabajó con muestras. En una serie de conferencias que dio en Gran Bretaña en 1980, el doctor McCrone dijo que sus pruebas microscópicas revelaron manchas de óxido de hierro, un pigmento tradicional. «Pero no puedo revelar cómo se las arregló el artista -dijo-. Creo, que el sudario es una falsificación, pero no puedo probarlo.» Pensaba que una prueba por el método del carbono 14 lo fecharía en el siglo XIV: « .... en esa época las falsificaciones estaban en boga. Creo que el resto del grupo no va a descubrir si el sudario es auténtico o no. Probablemente dirán que la figura es muy similar a una imagen quemada, pero que no pueden distinguirla de ella. Hasta dónde llegarán después, no lo sé» . Uno de los principales investigadores químicos, Ray Rogers, del National Scientific Laboratory de Los Álamos, descubrió que la imagen consistía en una capa ligera de color amarillento que sólo afectaba a la superficie exterior de las fibras. El color no estaba «difuso, no había penetrado en la tela, no se había corrido hacia los lados ni depositado entre los hilos», como habría sucedido, si se hubiese pintado o frotado con pigmentos. En este punto el incendio de 1532 resultó útil: un calor suficiente para quemar la tela tendría que haber alterado el colorido de cualquier pigmento próximo, pero no sucedió así. El color era uniforme hasta el borde de las zonas chamuscadas. Además, con el agua que se usó para apagar las llamas, la pintura a la aguada o a la tinta se hubiese corrido, pero no fue así. En 1980, Rogers dijo: La mayor parte de nosotros cree que el sudario no ha sido pintado. Salvo una pequeña cantidad de óxido de hierro, no encontramos ningún pigmento. Y no creemos que líquidos ni vapores hayan producido la imagen que estamos viendo. El especialista en espectroscopia Sam Pellicori, del Santa Bárbara Research Center, decidió examinar la teoría «vaporográfica» de Delage y Vignon, quienes afirmaron que la imagen había sido formada por una reacción química entre el sudor del cuerpo y especias. Pero, como explica Pellicori, en la imagen aparecen también la cara y otras partes del cuerpo que no debieron entrar en contacto con el lienzo. El proceso de la formación de la imagen en el sudario es incomprensible. La mejor forma de describirlo es como la «ebullición» del material superficial de la parte exterior del tejido. Algunos detalles indican que eso pudo haber sido causado por un violento estallido de energía radiante. Las «manchas de sangre» que aparecen en la imagen fueron estudiadas. La primera y más importante conclusión fue que se habían depositado de forma normal; aparecían como «positivas» en el «negativo» del sudario, y cuando el forro, aplicado a la tela en el siglo XVI, fue descosido, se descubrió que había resultado manchado únicamente en la zona de la «sangre». El doctor John Heller, del New England Institute, dijo que ninguna de las pruebas había demostrado que las antiguas manchas no eran de sangre, pero que algunas indicaban que podían serlo. Las manchas estaban rodeadas por otras secundarias microscópicas, muy parecidas a las que deja el suero de la sangre. Los rayos ultravioleta hicieron fluorescentes las manchas, y los rayos X revelaron el porcentaje exacto de hierro que correspondía a la sangre. Y lo que es más importante, Heller encontró cristales diminutos entre los hilos de la trama en las zonas manchadas de sangre, y consideró que era hemoglobina «alterada por el tiempo». La forma y la dirección de las manchas eran «auténticas», como si se tratase de un cuerpo recién crucificado. Las manchas de las heridas de las muñecas, por ejemplo, discurrían por los antebrazos hasta el codo, tal como ocurriría en un cuerpo colgado de una cruz. Además, la sangre de la herida del costado se había corrido hasta depositarse en la espalda, por debajo de la cintura... otro detalle auténtico. Finalmente, toda la superficie del cuerpo estaba cubierta de cicatrices en pares paralelos, probablemente las marcas causadas por dos flageladores que manejaban flagrae romanos, azotes de dos correas con puntas de plomo o hueso. Hasta ahora no se ha utilizado el método del carbono 14 para fechar el sudario, ya que este procedimiento hubiera requerido la destrucción de una parte del lienzo. Pero nuevos sistemas, que sólo precisan de trozos muy pequeños de tela y que pueden proporcionar una fecha con un margen de error de sólo 150 años, podrían ser utilizados. Únicamente falta la autorización del ex rey Humberto. Quedan en pie dos grandes interrogantes acerca del santo sudario de Turín. Primero, si la imagen fue creada por «un violento estallido de energía radiante», ¿qué provocó este estallido?. Y segundo, la pregunta que hizo Yves Delage en 1902 a los miembros de la Academia de Ciencias: «Si no es el sudario de Cristo, ¿de quién es?» Como ha comentado Kenneth Weaver, editor de la revista científica National Geographic y testigo de las investigaciones: «Eso, afirman tanto los científicos como los teólogos, está y estará siempre fuera del terreno de las pruebas».
Quisiera compartir con uds, este articulo q encontre navegando, lo busque, y aunque parece ser bastante viejito, no encontre nada; tal vez no estoy buscando bien, pero es lo unico q se me ocurre, esta muy interesante y espero dos cosas: 1º No salirme del protocolo y 2º que les guste, saludosComo nace un paradigma?“Los monos mojados”Un grupo de científicos puso cinco monos en una jaula, en cuyo centro fue colocada una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando un mono subió la escalera para agarrar los plátanos, los científicos a cargo del experimento, lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos.Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos. Entonces los científicos sustituyeron uno de los monos. Y éste lo primero que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Luego de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo.El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza del novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto igual, hasta que el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a la pila de plátanos.Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:“No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí…” Fuente: [/b]
Los hechos q aqui se narran ocurrieron hace ya mucho tiempo, en Trancas, provincia de Tucuman; marcaron un hito en la denominada Ufologia y demas ciencias afines... Pero creo q este informe lo va a explicar mejor q yo. El 21 de octubre de 1963,en Villa de Trancas, provincia de Tucumán, se producía uno de los hitos más importantes en la historia de los no identificados. Se trataba de un episodio que ha sido considerado como “un caso inatacable (y) una prueba irrefutable” dentro del voluminoso y extraño legajo de los OVNIS. “Quizás –también se ha dicho– uno de los hechos más excepcionales del historial del problema ovni”, debido a la cantidad y calidad testimonial, la prolongada visualización y el hallazgo de residuos físicos en el área, constituyendo “la más poderosa evidencia” a favor de los fenómenos inusuales. Desde entonces, el caso Trancas se convirtió en un “superclásico de la ufología mundial”. El presente informe consiste en un detenido y pormenorizado análisis de la investigación iniciada en septiembre de 1971 y retomada en profundidad en mayo de 1987, a través de numerosísimas entrevistas y cuidadosos diligenciamientos. Para tal propósito, se han confrontado los testimonios actuales con los ofrecidos en aquella época, a través de la primera versión ofrecida por los periodistas del diario “La Gaceta” de Tucumán, Arturo Álvarez Sosa y Ventura Murga, seguida por las del escritor Eduardo A. Azcuy unos días después, del capitán de fragata Omar R. Pagani al año siguiente, y la de Óscar A. Galíndez lograda a siete años de producido el episodio. Asimismo recurrimos a documentos no susceptibles a deformación alguna, como los registros meteorológicos que nos suministró para esa hora y lugar la Fuerza Aérea, el informe del análisis químico de la Universidad de Tucumán, la compulsa histórica de los periódicos de la época referidos a acontecimientos simultáneos a la observación de Trancas, especificaciones técnicas de la Secretaría de Guerra, y otros de carácter objetivo. Todo esto para disponer de datos confiables y fácilmente verificables. UNA SÍNTESIS DEL CASO TRANCAS El lunes 21 de octubre de 1963, Argentina (28) y Jolié (21) Moreno llegaron con sus pequeños hijos Victoria, Nancy y Guillermo, de Rosario, provincia de Santa Fe –donde residían– a San Miguel de Tucumán, y de ahí hasta la finca “Santa Teresa” en Villa de Trancas, donde se reunirían con sus padres, Antonio (72) y Teresa (63), y su otra hermana, Yolanda (30). Un motivo de esta visita era que sus maridos, ambos oficiales del Ejército, debían participar en unas importantes maniobras militares previstas para esos días, y en la madrugada partirían en tren desde Tucumán a Salta, pasando por Trancas. Cenaron muy temprano y, exhaustos por el viaje, todos se fueron a descansar a sus habitaciones. Cerca de las 21 horas, la doméstica Dora Guzmán (15), que se hallaba en los fondos de la vivienda, aparece una y otra vez insistiendo en que veía luces sobre el terraplén del ferrocarril, situado a 200 metros al frente de la finca. Los padres dormían, Argentina seguía atenta a su lectura y Jolié le restó importancia, pues debía darle el biberón a Guillermo, de cuatro meses. Yolanda, en tanto, pensó al escucharla que sería un ómnibus. Finalmente, Dora persuade a las hermanas para verificar las “luces raras” que estaba viendo. Se trataba de un conjunto de cinco luces, distantes entre sí a no menos de 100 metros, tres al frente y dos un poco más al norte (noreste). Se encendían y apagaban con cierta intermitencia, arrojando haces lumínicos en distintas direcciones, iluminando incluso la finca (vivienda, gallinero). No tenían forma discernible, presentando el aspecto de focos de luz. Las asustadas mujeres sospecharon que podría tratarse de un accidente ferroviario (es frecuente que el tren se lleve por delante algún vacuno), o que podría ser una escuadrilla de operarios reparando las vías, pues a unos 500 metros, o más, hacia el norte, visualizaron unas siluetas humanas desplazándose en torno a los reflectores. El temor fue mayúsculo cuando Yolanda apunta la posibilidad de que podrían ser guerrilleros haciendo un sabotaje (levantando las vías o colocando una bomba), recordando los episodios de la incipiente guerrilla rural de Taco Ralo, al sur de Tucumán, hacia fines de 1962. Es que los maridos de Argentina y Jolié pasarían por allí en cuestión de horas en un tren militar y, además, ellas se encontraban solas, su padre enfermo y sus pequeños hijos desprotegidos. En busca de otra explicación, una de las hermanas recordó haber leído que en varias partes del mundo se habían visto platos voladores, y especialmente el caso del camionero Douglas (quien días antes –en Monte Maíz– había visto un aparato con varios seres que lo habrían quemado con un fino haz de luz), sugiriendo la posibilidad que fueran esas naves. Entre corridas y encierros, deciden salir para observar mejor, cuando ven una tenue luminosidad verdosa y, pensando que era la camioneta conducida por un peón que trabaja en la finca, van hacia la tranquera. De pronto, a unos ocho metros de ellas, se encendió una luz que las encandiló, pudiendo notar por un instante que había un aparato de unos 8 x 3 metros, provisto de una torreta, y con gajos y grandes remaches dispuestos en su superficie. El impacto fue tal, que Yolanda trastabilló, tropezó, y en segundos estaban refugiadas nuevamente en la casa. La doméstica, de 15 años, entró exclamando que la habían quemado, pero Argentina y Yolanda comprobaron que sólo estaba asustada. A estas alturas todos estaban levantados. El padre intentando salir, era retenido presa de nervios por sus hijas, pues se hallaba enfermo. Con las puertas trancadas, desde la ventana (los postigos cerrados y por veces entreabiertos), atisbaban el fenómeno. Una de las jóvenes mujeres creyó que los haces de luz atravesaban las paredes, pero otra sostuvo que lo hacían a través de las rendijas. La misma creyó que los haces se extendían y retraían a voluntad, pero resultó que por momentos lo hacían a ras del suelo. La situación era desesperante. La madre oraba, la doméstica lloraba, las hermanas gritaban y corrían de una habitación a otra, siguiendo las alternativas. Los testigos notaron el ambiente pesado, caluroso. Ese objeto más cercano (‘F’) emitía un ruido de máquina en funcionamiento, pero ya sólo veían de él un espeso y creciente vapor y unas luces, que parecían recortar seis ventanas, impidiéndoles apreciar si se hallaba suspendido a corta altura o posado en tierra (con posterioridad se encontraron allí los vegetales presuntamente aplastados). Transcurrieron 40 minutos, hasta que el objeto ‘F’ –que les parecía comandar las acciones– se desplazó hacia el este y los demás, siempre en forma rasante, hicieron lo mismo, hasta desaparecer en dirección de las Sierras de Medina, distantes a 20-25 kilómetros. Luego, corrieron hacia los vecinos para avisarles del acontecimiento, pero son muy pocos los que vieron algo. El vecino lindero Francisco Tropiano alcanzó a ver pasadas las 22 horas muy iluminado el sector este del lugar, al frente de su finca. Nadie durmió esa noche en lo de Moreno. Por la mañana Jolié fue a la estación ferroviaria rogando enviar un telegrama a su hermano Antonio (h), que vive en S. M. de Tucumán, a raíz del episodio. Cuando recibió el mensaje –debido al procedimiento–, ya lo sabía gran cantidad de personas. Incluido el periodismo, que pronto se hizo presente. Luego, se solicitó la intervención de la policía, labrando un acta, custodiando el lugar durante días sin novedades, y requiriendo al Instituto de Ingeniería Química de la Universidad de Tucumán que examinara el polvillo blanco hallado en el sitio donde fueron observadas las luces, resultando ser carbonato de calcio con impurezas de carbonato de potasio. Hasta aquí, una apretada síntesis del clamoroso encuentro. A fin de dar precisión al episodio, seguidamente, incluimos las respectivas versiones de las hermanas Moreno. TESTIMONIO DE JOLIÉ DEL VALLE MORENO DE COLOTTI Nació: Trancas, provincia de Tucumán, 17 de abril de 1940. Estudios: Secundarios en el Colegio Sagrado Corazón hasta tercer año, luego Liceo de Señoritas R. Escalada de S. M. Jolié había decidido con su hermana Argentina ir a descansar unos días al campo, a la finca Santa Teresa, que sus padres poseen en la localidad tucumana de Trancas, al norte de la provincia. Así que viajó desde Rosario, SF, donde estaba residiendo, junto con su hermana, los dos pequeños hijos de ésta y el suyo, Guillermo, de apenas cuatro meses. Arribaron a S. M. de Tucumán el día 21, y desde allí se trasladaron a la finca en automóvil, en compañía de sus padres, Antonio Moreno (72) y Teresa Kairuz de Moreno (63). Al atardecer no les fue posible poner en funcionamiento el equipo de luz, pues el motor a gasoil del tambo (instalado cinco años antes) se encontraba averiado, y ninguna conocía el sistema. Cenaron temprano y se fueron a descansar, después de un día agotador, cada una con su lámpara para leer un rato antes de dormir. Sin embargo, Jolié debía quedar despierta porque su hijo tenía que tomar el biberón a las 21 horas. Momentos después, aparece la mucama Dora Guzmán diciendo que no iría a lavar la vajilla esa noche porque tenía miedo. Su otra hermana, Yolanda Moreno, le inquiere a la empleada doméstica cómo era posible si se ha criado en el campo, a lo que Dora le replica afirmando que hay luces raras. Pero nadie le dio importancia. Unos 20 minutos después regresó decidida a dejar la cocina como estaba y manifestando su deseo de irse a dormir a las habitaciones de la familia, porque tenía miedo. En tales circunstancias, Jolié opta por salir a ver qué pasa, pero nada ocurre. De modo que entra a la vivienda, prepara y le da el biberón a su bebé, quien continúa durmiendo. Al momento Dora retorna desesperada, expresando que las luces eran ahora mucho más intensas. Nuevamente se levantó tomando un abrigo con la intención de permanecer un rato afuera y ver qué ocurría en las vías del ferrocarril, las cuales estaban rodeadas de moreras y gran cantidad de arbustos. Era una noche algo fresca y sumamente oscura. No veía nada inusual, cuando de pronto advierte sobre las vías como un tubo de luz fluorescente por donde transitan “personas”. A la distancia sólo nota las siluetas de gente que camina, siluetas de semejanza humana. Diez o 20. “Parecía gente que caminaba a paso normal, simplemente. Era como ver gente maniobrando en algo, caminando, a 200 metros, justo al frente, como si se desplazara dentro de la luz; se veían siluetas nada más”, afirma Jolié. Piensa de inmediato que esas eran las luces vistas por Dora, pero la doméstica le expresa que había visto otras. “No, ésa es la cuadrilla del ferrocarril –le responde Jolié–, debe ser que alguna vaca que atropelló el tren está siendo sacada de las vías”. Creyendo una cosa así, regresan a la casa y le comenta a Yolanda la novedad, quien desea salir muy dispuesta a unírseles y comprobar lo que ocurría. Yolanda se ve entonces sorprendida por la potencia de la luz de la supuesta cuadrilla del ferrocarril, pero resuelve regresar en silencio, pues sus padres dormían, y pedirle a Argentina que cuidara de su niño, porque querían ir hasta las vías pensando que se trataba de un accidente. Argentina les ruega que no vayan, convencida que se trata de un sabotaje y que estarían colocando algún explosivo en las vías. A raíz de ello, Yolanda habría sacado un revólver Colt 38 que tenía debajo de la cama y una linterna, saliendo al patio con la intención de dirigirse por el camino de acceso a la finca, donde hay un portón. Cuando las tres se fueron aproximando, notaron una luz verdosa que pensaron se trataría de la luz de posición de la camioneta pick-up que tenía la familia, conducida por un peón, Huanta, y que empleaba para llevar los elementos rurales al pueblo. Dora dice “ahí está Huanta, le voy a abrir el portón”. Casi al decir eso, estaban sobre la tranquera. Yolanda enciende la linterna en dirección a la misma para abrirla, cuando advierten que la camioneta no era tal. La respuesta que se obtiene al pulsar la linterna es un fuerte haz de luz, produciendo tal conmoción que las voltea como un chorro de agua, arrojándolas al suelo. La doméstica, que estaba más adelantada dispuesta a abrir la tranquera, o portón, siente repentinamente una quemazón en el rostro. Jolié señala: “Nosotras lo único que alcanzamos a ver en ese momento fue la parte de arriba del aparato, metálico, con gajos remachados, dándome la impresión de que era un remache hecho por el hombre, es decir, por las manos humanas. Y de abajo no se podía ver absolutamente nada porque salía niebla, como un humo”. El aparato descrito por Jolié daba la sensación de balancearse casi a ras del suelo, aunque no se veía nada debido a la abundante niebla, tanta que impregnó los árboles de un fino polvillo. Más adelante insiste: “Tenía seis gajos y seis tirantes. Ésa fue mi primera impresión. Hecho por la mano del hombre. Los distinguimos cuando encendimos la luz. Después lo vimos más. En esa fracción de segundos fue cuando vimos los gajos”. La reacción de las mujeres no se hizo esperar. Salieron corriendo, introduciéndose en la casa donde estaba Argentina, la segundogénita, quien a los gritos alertó estar rodeados de platos voladores. Fue entonces cuando desde el interior pudieron notar en el aparato una suerte de serpentina de colores (verde, anaranjado, rojo), a modo de muchas ventanillas, girando velozmente. La testigo calcula que tendría unos ocho o diez metros de diámetro con forma de sopera invertida, aunque lo único que se veía eran las luces y la niebla. Siguiendo el relato de Jolié, este aparato estuvo allí lanzando haces de luz hacia la casa, sin darse cuenta cómo las lámparas que tenían encendidas iluminaron con tanta intensidad el interior de la vivienda. “Todos los objetos tenían su haz de luz, todos iluminaban como si fueran reflectores que necesitaban analizar la casa como si una inteligencia los estuviera dirigiendo”, según Jolié. Otro detalle observado a través de la ventana es que de los aparatos situados sobre las vías, fueron lanzadas dos luces por el camino de acceso a la casa, como inspeccionando las tejas. El carácter de las luces era cilíndrico y paralelo, sin penumbras. Fue avanzando hacia la casa, demorando en llegar. “Era una luz dirigida por seres inteligentes, como si una gran ‘aspirina’ avanzara y llegara hasta cierto lugar. Yo llegué a tocarla y querer tomarla, porque era como un tubo”, pero se replegó en ese momento sin sentir nada en especial. La testigo no puede precisar la cantidad de tubos de luz que salía de cada objeto. Estaba desesperada y sus hijas, aterradas, corrían por las habitaciones. La desesperación del padre, Antonio, por querer abrir la puerta y lanzarse hacia uno de los aparatos, pese a su robustez, era impedida por su familia. Cuando se puso en movimiento la máquina que se hallaba en el jardín, a pocos metros de la casa, en la oscuridad, lanzó un haz de luz que hizo un giro de 180 grados, dando la impresión de haber sido “una señal de ajuste de cinco aparatos que estaban sobre la vía”. El pequeño Güilli y los niños de Argentina habían transpirado profusamente, sin despertarse. Hacía un calor insoportable dentro de la casa. Se percibía un leve zumbido, pero con el barullo y la desesperación, no se escuchaba. Luego de aquel giro del haz luminoso, empezaron a desplazarse todos juntos. “Se alejaron –dice Jolié– respetando los accidentes del terreno, su geografía, en forma rasante”, hasta perderse hacia las Sierras de Medina, situadas al frente de la finca, quedando un fuerte resplandor en el cielo. Como las Sierras son muy altas –deduce–, han tenido que elevarse para sobrepasar esa zona, pero siempre en vuelo rasante. En ese momento, detrás de la casa, hacia la zona donde hay montes (esto es, en dirección aproximada a San Pedro de Colalao), salió otro aparato más que no había visto hasta entonces, alejándose por un camino lateral a la finca, paulatinamente, iluminando el terreno. Notó que su hermana Yolanda tenía los cabellos impregnados de una suerte de niebla blanca que le resultó extraña. Luego de lo ocurrido fue a buscar al vecino Acosta, pues su casa está muy cerca de las vías, pero estaba profundamente dormido, al igual que sus perros. Empero, alcanzó a notar el ambiente iluminado. Posteriormente Jolié pudo comprobar, al igual que los demás, la existencia de algunos residuos, como bolitas que se deshacían en forma de cenizas al presionarlas suavemente. Al día siguiente, muy temprano, estuvieron periodistas del diario “La Gaceta”, de Tucumán. Según Jolié, quien avisó fue la médico René Vera de Kairuz (ya fallecida, y familiar de las nombradas), del Hospital de Trancas, quien habría visto pasar sobre esa localidad un conjunto numeroso de luces. Fue precisamente ella quien, al otro día, atendió en primer lugar a Dora de las presuntas quemaduras. Su tío, esposo de Vera de Kairuz, luego de una inspección ocular opinó que se trataba de una alergia mutante con una componente nerviosa. TESTIMONIO DE YOLANDA MORENO EBAICH Nació: Trancas, provincia de Tucumán, 30 de octubre de 1925. Estudios: Profesora de inglés y de corte y confección. El día había transcurrido normalmente. Pasadas las 21 horas los integrantes de la familia Moreno se estaban acostando; algunos leían, descansaban y acomodaban a los niños. En cierto momento, la doméstica Dora Martina Guzmán apareció en las habitaciones exclamando muy temerosa –tal es su personalidad– que había unas luces afuera cuyo origen desconocía, aunque supone que estarían buscando a alguien. Yolanda cree que podría tratarse de un ómnibus de la empresa donde se desempeña su hermano Antonio, pero ya hacía un par de horas que pasó el último, y le resta importancia al episodio. Dora lloraba en la cocina e insistía con sus observaciones. Finalmente, Yolanda decide salir de la habitación y dirigirse por detrás de la vivienda pensando que por algún problema vienen a buscar a su hermano, ausente en esos momentos. La puerta del frente se encontraba cerrada siempre por seguridad. Entonces miró hacia las vías, distantes unos 200 metros, notando la presencia de dos luces. Se veía entre medio de ellas cruzar unos cuerpos de aspecto humano (11, 12 ó 14). Pensó que eran operarios de la cuadrilla ferroviaria, que estarían reparando algún desperfecto vial, de noche, para evitar accidentes. Luego descartó esta posibilidad, sin saber por qué. La noche estaba muy oscura, no había Luna visible y la temperatura era cálida. “Yo he visto bultos de personas que se cruzaban –dice–, las observé durante más de diez minutos, cuando la muchacha me pidió ir a ver las luces en la vía; caminaban permanentemente, eran como personas normales que las ve a 200 metros. Pensaba que transitaban observando las vías, porque se veía movimiento entre ellas, un andar algo lento, pero sin dificultad”. Alertados por Yolanda, todos pudieron ser testigos de las siluetas. Habían empezado a transpirar y a toser “como si un humito de azufre nos ahogara”, dice. Afuera escuchaba un “ruido raro, como de un taller, así se escuchaba de los aparatos”, afirma Yolanda. Aunque antes que se hiciera de noche, había empezado a escuchar un sonido semejante a una cedilla oscilante que le llamó la atención, pero como entonces se hablaba de nuevos aviones, pensó que de eso se trataba. Volvió a la casa y regresó con Dora provista de una linterna grande y un revólver 38 largo (n. del a: el detalle del arma no aparece en ninguna de las versiones de la época, que sólo citan la linterna). Jolié también había salido, pero regresó con miedo pensando que irían a secuestrar a los niños. Cuando salieron enfocó con linterna y al instante, se sintió enceguecida por las luces. Pero “ningún daño nos han hecho”, aclara. “Cuando alcancé a ver el vehículo y apunté con mi linterna, quedé ciega. Ya no podía caminar porque estaba enceguecida”. Este aparato situado a unos seis u ocho metros, tenía una suerte de ‘torre’ cilíndrica y domo. Parecía no tocar tierra y daba la impresión de tener forma redonda con ventanas, expulsando un vapor que desde el suelo lo tapaba. “Lo grave es que yo le veía remaches”, nos dice Yolanda. “Remaches, remaches. Hecho por humanos que uno dice”. Ningún detalle más pudo observar. Respecto a las siluetas humanas, más distantes, señala: “Las dejé de ver cuando nos han enceguecido. ¡Qué vamos a ver ya, con los reflectores en los ojos, con la desesperación de todos…!”, exclama. “Yo también tambaleé al prender la luz y enceguecerme, he tambaleado, como si tuviera un poder; puse la mano en el suelo y me levanté, sin alcanzar a caerme. Dora daba cada grito que pudo haberse revolcado, pero no sé lo que le pasó a ella. No iba a atenderla, yo quería atender a los marcianos”. En ese estado retornó al interior de la vivienda. Fue entonces cuando se levantaron todos. Su padre Antonio quería salir, pero Jolié y Argentina se esforzaron para disuadirlo. Su madre, Teresa, miraba enceguecida a través de la ventana. La luz daba la impresión de atravesar puertas y paredes. Se trataba de una luz sin amplitud, de aproximadamente un metro de diámetro. Provenía de todos los objetos. “La luz era muy blanca –indica–, encegueciendo de tanta claridad. No se apreciaban otras coloraciones. Era una flota impresionante, más de siete. Tres próximos a la casa y cuatro en las vías, según alcancé a contar. Era tal la cantidad de luces que quizás había más; tanta iluminación que enceguecía, no se podía ver”. Yolanda continúa con su exposición: “La temperatura aumentó un poquito. No sé si será por los nervios o por la venida de los platos voladores (…), pero los niños se despertaron por los gritos, la bulla, lloraban y transpiraban al igual que los adultos. Así que sería algo que ocurría realmente en el ambiente”. Un estado de nervios colectivo se había apoderado de las cinco mujeres. Inclusive, Argentina “le pegó un sopapo a Jolié, algo así, ella sintió un golpe en el rostro; de lo que gritaba le han dado una bofetada”. Mientras tanto, Argentina decía “¡me van a llevar los marcianos al bebé!”; tenía miedo y lloraba por su hija Victita. “Pero ninguna –dice Yolanda– hemos tenido miedo (sic), la verdad. Si hemos vuelto sin llegar al aparato fue por nuestros padres. Ninguno hemos tenido miedo” (sic). “Yo enfrentaba a mis hermanas, me pedían que no saliera (…) Mi madre lloraba y el papá viejito (fallecidos en 1977 y 1965, respectivamente), pedían que no saliéramos. Y mis hermanas llorando, recriminándome por mis padres. Pero estaban acá, en la propia casa: en la esquina del jardín, en el gallinero, en la esquina del cerco, en las vías”. Yolanda expresa su extrañeza porque Dora aparece con el rostro enrojecido, a diferencia de los demás. “¿Será porque ella tenía miedo?”, se responde a modo de pregunta. No obstante, Yolanda le aplica una pomada para quemaduras (Pancután). Según Yolanda, la doméstica no fue, al parecer, trasladada en ningún momento al hospital. Como en varias partes del mundo se hablaba de platos voladores, se dieron cuenta que de eso se trataba. Antes de irse, todos los aparatos habrían encendido sus reflectores, dando vuelta sobre sí mismos y dirigiéndose al cerro Medina (situado a unos 20-25 kilómetros hacia el este). “Sin dar vuelta el vehículo, los reflectores hicieron un giro y alumbraron todo”, nos refiere Yolanda. “Unas dos horas hemos estado observando el cerro iluminado como una ciudad a lo lejos; como una luz de un vehículo que se va”. Los artefactos se marcharon en el mismo momento, “como si fuera ordenado por alguien. Alguien mandaba ahí. Se nota –sostiene Yolanda– que uno solo dominaba todo; cuando giró el que estaba al lado de la casa, todos se han movilizado. Han levantado vuelo y seguido en forma rasante todos juntos, pues, imagínese que los cables del ferrocarril Belgrano (que corren paralelos a las vías) apenas los habrían rozado, porque no había nada cortado. El ruido ya no se sentía tampoco”. Luego se halló “una ceniza blanca” donde estaban los aparatos. Yolanda reconoce que, pese a tener ciertas cualidades parapsíquicas, no intuyó la presencia de aquel fenómeno, ni tuvo sueños alegóricos relacionados con su experiencia. Consultada sobre sus impresiones acerca de lo observado ese 21 de octubre, señala que “aunque vea yo remaches en las ventanas, es que no son personas de acá, por la precisión del aparato, modo de desplazarse y mantenerse suspendido, marcas, tenga la seguridad que son de otro planeta”. En una modesta vivienda ubicada detrás de los galpones de la finca, se encontraba el peón Huanca (fallecido en 1986). Sus hijos habían salido. Uno de ellos, “Cucha”, es quien debía llegar en camioneta. Según Yolanda, su padre también observó el fenómeno, pero le manifestó su deseo de no declarar. Junto con el jardinero José Acosta se levantaron ante los gritos de las mujeres, pero afirma que no han salido por temor. EL TESTIMONIO DE ARGENTINA DE JESÚS MORENO DE CHÁVEZ Nació: Trancas, provincia de Tucumán, 10 de junio de 1929. Estudios: Magisterio. Cursó el primer año de Derecho, y abandonó. Aquel 21 de octubre había viajado de Rosario a San Miguel de Tucumán, y desde allí lo hizo hasta Trancas. Le acompañaban sus dos pequeñas hijas, Victoria y Nancy, estando grávida de su tercera niña, Cristina. Llegó muy cansada, cenaron a temprana hora algo liviano, y se recostó a leer unas revistas, mientras sus hijas dormían en la misma habitación. De pronto, apareció Dora requiriéndola para ver lo que estaba pasando, pero no le hizo caso, pues estaba interesada en su lectura y cansada. Pero ella insistía, ingresando reiteradas veces en la habitación, a lo que Argentina le respondió que se marchara, pues iría a despertar a sus padres, quienes dormían profundamente desde hacía más de una hora. Dora le explica entonces que Yolanda no sabe qué están haciendo en las vías. “Yo pensé que iba a ver gente y que habría un vehículo del ferrocarril, porque eso me había dicho Dora: ‘Ahí hay gente que va y viene por las luces de la vía’, dijo. Y le pregunté, ‘¿cuántas personas?’. ‘¡Ah, muchísimas personas –dice Dora–, son como doscientos que van y vienen!, y cree la niña Yolanda que están levantando las vías, haciendo sabotaje’. Ella veía sólo las siluetas –continúa Argentina–, sin poder apreciar detalle alguno; entonces recién me preocupé y me levanté”. Cuando lo hizo, según la testigo, tanto su hermana como la doméstica se habían ido a sus respectivos dormitorios. Dio la vuelta por detrás de la casa, y al salir observó un fenómeno que no pudo comprender. Muy asustada, retrocedió sin dar las espaldas hasta quedar a resguardo y entró corriendo a los gritos. Despertó a sus padres, y alertó a todos diciendo estar rodeada de platos voladores. “¡Oh, Dios mío!, estos son ovnis, me asusté mucho, quédense todos tranquilos y quietos, nadie salga porque estamos rodeados de platos voladores, les digo”. Se trata de cinco luces que estaban sobre la tierra. “No sé si estaban apoyados o qué, pero estaban ahí”, señala. “Cuando salí y me volví, vi uno solo. Pero cuando fui a buscar a mi padre noté que había cinco. Uno al frente, otro estaba para tras en el monte y había tres sobre las vías. Vale decir tres juntos y uno. Ya tras de la casa en el monte, el quinto, que alcancé a ver cuando fui a buscar a mi padre... Ése tiene que haber estado en el aire”. Argentina muestra curiosidad por la intensa oscuridad de la noche, tenebrosa, sin Luna ni viento, ni humedad. “Había una tranquilidad impresionante”. Durante unos momentos permanecieron en el interior de la finca, hasta que salió el padre al portón, pero con su hija tras él, le tomó firmemente de la mano, mientras observaba con mayor atención, y le pidió regresar, pues tenía angina de pecho. “‘No papi, no sabemos qué es eso, ¿si son de otro planeta?... No sabemos si son buenos o malos’, le dije, volvamos por favor”, y su padre atendió sus ruegos y razones. Al ingresar nuevamente, Argentina cerró todas las puertas y ventanas, permaneciendo allí, expectantes a lo que ocurría. A través de los postigos observaban el desarrollo de las acciones. Argentina tuvo la impresión de que había algo descompuesto, pues se escuchaba por momentos una suerte de golpeteo (un ‘trac… tac’). Sostiene la testigo que “era un ruido como de una máquina, un sonido suave: ‘trun-ca-tr’; era como una cosa que daba vueltas, algo así. ¡Era el de una máquina que estaba en funcionamiento! No era ensordecedor y solamente lo hacía el aparato que estaba cerca. No lo hacían los otros, de los que sólo se veían las luces”. Argentina intenta precisar: “Eran luces grandes que se veían de lejos. Luces nada más, blancas”. En cierto momento, Yolanda salió con la doméstica y desde un artefacto situado más próximo a la vivienda, fueron encandiladas sorpresivamente, recibiendo “un golpe de luz”. Ahí se volvieron corriendo y no salieron. Tenía las luces apagadas y sólo se advertía la forma de unas ventanas de apariencia cuadrangular, oscuras en su interior. No se podía observar si tenía algún tipo de anillo que lo rodeara, u otros colores. “Lo que sí vi –dice la testigo–, era una especie de fuego que uno prende, que arde. De a ratos lo veía y de a ratos no. Eso sí, llegué a ver más llama en los que estaban más distantes”, afirma resueltamente. “Lo que yo vi –prosigue la testigo– era un aparato. Ahora podría ser un aparato de acá también, pero me dio miedo porque dije ‘¡qué aparato raro está ahí!, ¿quién está usando ese aparato? No sabemos quiénes son”. Sin embargo, Argentina no sabe precisar la forma que tendría ese artefacto cercano, porque era tanto el vapor blanco que arrojaba por abajo y de a ratos una llama, que no permitía distinguirlo. Lo que notaba estando fuera –insiste– fue “ese ruido como una máquina suave, como un motor; como algo que daba vueltas en aquel momento (‘chiqui-chiqui-chi’, algo así)”, sin lograr acertar con su onomatopeya, aunque advertido por todos los azorados testigos. Al preguntarle si podría tratarse de un artefacto de manufactura terrestre, Argentina Moreno respondió: “Puede ser. Se ve que era un elemento material. ¡Podría ser!, es muy factible”. Cuando la luz las envolvió, Dora exclamó: “¡Ay, me quemaron!”, llevándose las manos al rostro. Argentina se asustó, creyendo que efectivamente la habían quemado y le pidió que retirara sus manos para inspeccionar qué tenía, pero la doméstica se negaba y Argentina debió retirárselas. “Entonces le pregunté: ‘¿Me mirás bien, me mirás a mí, sí?, ¿pues qué te pasa?’. ‘Nada’, me responde. ¡Es que el calor le hizo asustar! Se ve que la luz daba mucho calor. Cuando ellos enfocaban se nota que esa luz producía un calor impresionante”. Esto parece haber sido corroborado por su hermana Yolanda. Argentina también afirma que Dora no fue tumbada por la luz, ni tampoco atendida en el hospital por presuntas quemaduras, como indica una versión, aunque había quedado vivamente impresionada. En esas circunstancias, ninguno de los perros que solían andar sueltos por los patios, en la galería, ladró. Es más, no recuerda haberlos visto. Pero sí escuchó a un animal (vacuno o caballar) que se inquietó, así como las aves del corral, en particular las gallinas, que se despertaron y empezaron a cacarear cuando desde el aparato más cercano se dirigió un haz de luz blanca, sin bifurcación y de unos dos metros de diámetro, hacia el corral. Cuando retiraron la luz, no se las escuchó más. Fue un haz directo, instantáneo, que se mantuvo un rato alumbrando. “Todas lo vimos, porque estuvimos por las ventanas observando a través del vidrio, ¡y no sé de dónde salió que atravesaban las paredes! ¡No!, no es cierto. Nunca las atravesó”. -Roberto Banchs: Pero, ¿entonces no se iluminó el interior de la casa, como se dijo? -Argentina Moreno: Ah, por supuesto, se aclaró cuando vimos eso. El haz de luz fue impresionante. Nosotros teníamos las ventanas vidriadas y por ahí estuvimos observando. De a ratos alumbraban. Será para saber si había… Es cuando resolví que cerraran todo, los postigos. ¡Todo! Pero nunca la luz traspasó las paredes. El calor sí. Después la familia continuó atisbando, y saliendo, pero Argentina se fue a su dormitorio y de a ratos, entreabriendo las ventanas, observaba el fenómeno esperando que se retirara. Aunque ese día no había sido caluroso, la temperatura resultó agradable. En cambio, durante el prolongado avistamiento –según relata– parece haber sido muy elevada, pues las criaturas estaban transpiradas. Argentina reconoce no haberse percatado por sí misma del aumento térmico, debido al estado de nervios y temor que la embargaba, pero lo advirtió al ver que los pequeños transpiraban profusamente. Les secaba las cabezas y les mudaba de ropa, cuando sus hermanas exclamaron: “¡Bueno, se han ido!”. Entonces les pidió que se quedaran tranquilas, pues ya no tenían por qué temer. Los niños habían dejado de transpirar y continuaron durmiendo apaciblemente. Algo que la testigo no pudo hacer durante una semana después del acontecimiento. Desde que vio el reloj hasta que desaparecieron pasaron 40 minutos, aunque supone que pudieron haber estado desde hacía más tiempo. No sabe cómo se alejaron, porque simplemente no los observó, pero pudo comprobar que después “quedó todo tranquilo, nos tranquilizamos todos y así pasó”. Una vez que se marcharon, Jolié, Yolanda y Dora decidieron salir en dirección a las vías, notando una suerte de ligera neblina flotando baja en el lugar y un olor raro en el ambiente. Menos animada, Argentina dispuso permanecer en la casa, al cuidado de sus padres y niños, mientras que en los fondos de la finca dos familias de peones que habitan allí dicen no haber visto ni escuchado nada. “Lo que vi me impactó muchísimo –nos comenta Argentina–, y ahí nació mi curiosidad por saber qué pasa con esto. Y me preocupa mucho. Como yo lo he mirado en ese momento, dije ‘ese aparato está hecho acá, y de alguna potencia’. Cuando lo vi pensé que nos podía pasar algo porque habíamos visto un aparato de alguna potencia extranjera, que nos podría causar daño, a la familia (2). Eso pensé primero. Después me puse a analizar cómo esa luz, y cómo el calor, y por qué esa noche estaba tan tenebrosa, y por qué no vinieron otra noche clara. Y así empecé a analizar esas cosas”. También reconoce haber leído por ese entonces de otras experiencias similares ocurridas en el país (por ejemplo, el caso de Monte Maíz, Córdoba, el 11/12 de ese mismo mes) y en el extranjero. “Todos quedamos de acuerdo en no contarlo a nadie –señala–, porque era una cosa muy rara. Mi hermana ‘Porota’ (Jolié) envió por la mañana un telegrama, alegando que tenía miedo de dormirse. Hizo un telegrama por ferrocarril a mi hermano, el abogado (Antonio), que estaba en Tucumán. El ferrocarril lo pasó –como es su modalidad– de estación en estación. Cuando el telegrama llegó a la ciudad, medio mundo ya conocía la noticia. ¡Mi hermano se enteró antes que le llegara el telegrama a su casa! Supe que iría a tener problemas, y así fue”. ------------------------------------------------------------ De esta forma concluya la parte testimonial del informe Trancas. El informe continua con el analisis de las pruebas e hipotesis, decidi obviar esa parte y pasar directamente al veredicto o RESULTADO del analisis; es el siguiente ANALISIS FINAL Sin poner en duda la buena fe de las testigos, quienes generosamente accedieron a ser entrevistadas, debemos señalar algunas inconsistencias y contradicciones, resultado de la crisis de la que han sido víctimas, el modo en que cada una percibió el fenómeno y fue elaborándolo en estos años. Lo singular es que se trató de una experiencia múltiple y fuertemente emocional. Es así como la protagonista principal y habitual vocero del caso, Jolié, muestra en los relatos un intento –no deliberado– de fascinación, conforme a su personalidad. Abunda en detalles fantásticos, exponiendo el episodio con aparente coherencia y pulcritud. Yolanda lo hace en forma desordenada, sincera y simple, con matices intuitivos. El testimonio de Argentina se destaca por su prudencia y realismo, pese a ser bastante impresionable. En todas se advierte el haber sido protagonistas de un hecho inaudito, para el cual no cupo explicación alguna, dejando entrever a las claras una fuerte y significativa impregnación emocional y afectiva. La investigación estuvo focalizada en los siguientes aspectos: a) Características del artefacto más cercano a la casa; b) Procedencia del conjunto de luces sobre las vías; c) Naturaleza de los haces luminosos; d) Aumento térmico experimentado por los testigos; e) Residuos carbonatados hallados en los lugares donde estaban los ovnis; y f) Observación de ocupantes de apariencia antropomorfa en torno a las luces. Estos son, a fin de cuentas, los aspectos más salientes y controvertidos del consagrado episodio. Ahora bien, intentando dilucidar los citados aspectos del caso, pudimos hallar que apenas unos días antes se había iniciado el lento desplazamiento de tropas hacia el norte argentino, cuyo paso obligado de numerosos contingentes militares al lugar de operaciones ha sido, ni más ni menos, Trancas, a 200 metros de la finca. Como dato curioso, esta operación jamás fue consignada por investigador alguno. Durante esa histórica jornada ufológica, se produjo un inusitado movimiento de tropas durante todo el día, antes y después de los sucesos narrados, hasta la madrugada. Aún más, los mismos maridos de Jolié y Argentina (escépticos de la procedencia extraterrestre de los fenómenos descritos) pasaron frente a la finca en un tren especial con tropas, horas más tarde. Mencionemos otro aspecto de interés, recordando las características del artefacto más próximo a la vivienda: apariencia metálica, domo, gajos y remaches grandes en su superficie, y sonido de motor. Podríase convenir que se trata de un vehículo blindado, cuya procedencia terrestre no escapa a ser considerada. El mismo guarda gran semejanza con un vehículo a oruga (tipo Carrier, de exploración) o de doble tracción, capaz de atravesar un escarpado terreno. Seguramente, como aquellos empleados por el Ejército y que durante esos días estuvieron transitando en las cercanías de la finca. Ese artefacto despedía, además, un espeso gas blancuzco o neblina desde su parte inferior, que les impedía apreciar si estaba suspendido en el aire o apoyado en tierra. Después de permanecer 40 minutos en el lugar, según Jolié, “se alejaron respetando los accidentes del terreno, su geografía, en forma rasante”, compartiendo la impresión de Yolanda (pues Argentina no alcanzó a verlos partir). Las testigos sólo presumen que debieron elevarse, debido a lo accidentado del terreno. Lo cierto es que –de haber levantado vuelo– probablemente se hubieran llevado por delante el tendido de cables que se extienden paralelos a las vías del ferrocarril, sujetos a los postes. Otro dato que permite esclarecer la posición de ese objeto respecto al suelo, lo hallamos en el informe OVNI de la Armada (“Anexo, ítem 2”): “Como rastros donde había estado el ovni, quedó la plantación de lechuga como aplastada. La marca sobre la plantación no ofrecía aspecto de quemadura”. En cuanto a las luces sobre las vías –ubicadas en un terraplén elevado–, las testigos juzgan, en este caso, que podrían haber estado apoyadas sobre las mismas. Sería atinado pensar que, ante la incipiente guerrilla rural (recordar los episodios tucumanos de Taco Ralo), se hayan tomado ciertas previsiones sin aviso, frente a la eventual posibilidad de un atentado (recordar también la hipótesis del sabotaje sugerida por las hermanas Moreno), ya que era casi permanente el paso de trenes con tropas rumbo al norte. Una sigilosa inspección de seguridad del tendido ferroviario y de las inmediaciones no está fuera de lógica. Aún más, la misma fue parcialmente confirmada. Las vías del ferrocarril están situadas, como se indicó, a unos 200 metros de la vivienda y algo menos de la tranquera. Desde allí se observaron focos de luz, reflectores. Nunca objetos sólidos o formas luminosas discoidales. Los difundidos croquis o dibujos de Jolié no se condicen con sus propias palabras, ni con las de sus hermanas, logrando inducir la creencia que tenían forma de “platos”. Todas las declaraciones de las testigos coinciden en este punto: Sólo veían focos de luz y siluetas antropomorfas moviéndose de un lado a otro, sin definición posible. No podían distinguir más. Esas luces eran precisamente lo que describen: reflectores. Sus cualidades parecen indicar que se trata de reflectores de arco voltaico (tipo Sperry, o similar), usados en esa época por el Ejército, cuyo funcionamiento produce la acumulación de polvo de carbón y otros residuos, que son desprendidos al exterior en forma de carbonatos. Los mismos que fueron hallados en Trancas. Es congruente, pues, que las siluetas antropomorfas correspondan a un grupo de soldados que –a varios cientos de metros de los Moreno– los maniobraban en la oscura noche. En conclusión, deviniendo de los hechos presentados y su minucioso análisis, estimamos que la hipótesis más satisfactoria para la incógnita planteada por los fenómenos de Trancas, es la de movimiento de soldados, provistos de reflectores, en un operativo de seguridad por la zona. Fuente: http://www.anomalia.org/perspectivas/in/trancas.htm Mentira o verdad encubierta? Lo dejo a su criterio

Por lo menos es una pregunta q me hice siempre, y aca encontre este informe bastante completito, que queria compartir con todos uds, los taringueros futboleros (y con los q no lo son tambien...), y con los q amamos este deporte, espero les guste, la verdad q me llevo su tiempo armarlo, no es copypastear, de eso estoy SEGURO Comparativa de 10 balones de futbol Si ha habido un regalo que han ansiado miles de niños ha sido un balón "de reglamento". Pero, ¿qué cualidades tiene un balón para ser "de reglamento"? Lo que la legislación exige en estos balones es lo mismo que lo que reclama en cualquier otro artículo deportivo. Por eso, para realizar este comparativo se han utilizado las normas de la FIFA, organización privada que rige el destino del fútbol y que define cómo debe ser un balón para que se pueda utilizar en una competición internacional oficial al aire libre. La FIFA marca tres niveles de certificación para conceder su marchamo a un producto: FIFA Approved ("aprobado por FIFA", el más exigente), FIFA Inspected ("Inspeccionado por la FIFA", algo más laxo) e IMS (que son las siglas inglesas de "Balón Internacional Estándar". Las dos primeras requieren que el fabricante del balón pague una cuota a FIFA, mientras que la tercera puede lucirla cualquier balón que supere los mismos criterios técnicos de FIFA Inspected, sin que medie ninguna relación con la entidad reguladora, es decir, sin que el fabricante pague por el sello. Queda en manos de la empresa comprobar que su producto realmente cumple con el estándar. Se han analizado diez balones de fútbol de la talla 5 (la "oficial" que cuestan desde los 12,50 euros de Umbro hasta los 30 euros de Astore. Entre ellos están el Adidas Europass replique (24 euros, que se vende como idéntico al utilizado en la recién acabada Eurocopa) y Nike LFP 2007-2008, el empleado en la última Liga española de fútbol (al no ser competición internacional no está obligado a atenerse a lo establecido por la FIFA). El único de los utilizados que lucía un distintivo FIFA era el de Adidas: FIFA Inspected. En este análisis a todos los balones se les ha medido según la norma del Balón Internacional Estándar. Las normas de la Liga española son más laxas que las de la FIFA. Sólo definen el material ("cuero o similar", la forma ("esférica", sin indicar cuánto) y el tamaño y peso. Sorprende que el diámetro calculado en Nike, el balón oficial de la Liga, no llega al mínimo, aunque sólo por dos milímetros (67,8 cm frente a 68 cm). La mejor relación calidad-precio es Puma Big Cat II, de 13 euros, uno de los más baratos, y que cumple con las máximas especificaciones de la FIFA, salvo por la longitud de su circunferencia, un milímetro inferior a lo establecido (una diferencia poco relevante). Otra opción interesante es el de Adidas, el único que cumple estrictamente con las máximas especificaciones de la FIFA: no sólo lleva el sello FIFA Inspected, sino que cumple con los requisitos superiores de FIFA Approved. Por tanto, podría ser utilizado en competiciones internacionales oficiales. Es el único de los analizados que encaja de forma rigurosa en la definición de balón "de reglamento", si bien Diadora y Puma no lo son por un par de milímetros de circunferencia, desviación poco significativa. Mikasa FT-5 es una buena opción para los que juegan de forma habitual sobre terrenos mojados o embarrados: es casi impermeable. Tamaño y peso El peso de los diez balones estaba comprendido entre el máximo y mínimo que fija la norma. El más pesado fue el de Nike (436,7 g), seguido de Astore (436,1 g). El balón más ligero fue el de Joma (421,8 g). En cuanto a su circunferencia, debe estar comprendida entre los 68 cm y los 70 cm. Tres balones quedaron por debajo: Matt (67,5 cm), Umbro (67,7 cm) y Nike (67,8 cm), si bien el margen de error de la técnica no permite asegurar que suspenden esta prueba. Las culturas mesoamericanas fueron las primeras en jugar con pelotas que rebotaban porque las confeccionaban con caucho y látex. En la actualidad, la precisión en el rebote de un balón es un dato esencial para averiguar su calidad, porque un jugador tiene que poder anticipar el bote que dará la pelota en su cuerpo (pecho, cabeza, muslos...) o en el suelo. Las pruebas se hacen a 5ºC y a 20ºC para simular diferentes condiciones ambientales que pueden alterar el comportamiento del producto. Los balones se dejan caer desde dos metros sobre una lámina de acero y se mide hasta dónde rebotan: para ser aptos en competición oficial deben ascender entre 115 cm y 165 cm en la prueba a 20ºC y por encima de los 110 cm en la prueba a 5ºC. El rebote no sólo debe ser elevado, sino también uniforme: cada balón se lanza diez veces y la diferencia entre el mayor y menor rebote no debe superar los diez centímetros. Todos los balones aprobaron: el que dio un rebote mayor fue Diadora (147 cm a 20ºC y 138 cm a 5ºC) mientras que Umbro (123 cm y 113 cm) y Softee (128 cm y 121 cm) obtuvieron los resultados más discretos. Absorción de agua Un balón mojado rebota menos y es más complicado de chutar, sobre todo si se le quiere dar efecto. Para comprobarlo, se simula lo que ocurre en un campo de fútbol húmedo: se coloca el balón en un recipiente con una cantidad determinada de agua y se somete a ciclos de compresión. La prueba se hace sobre tres balones de cada modelo: cada uno de ellos no debe absorber más del 20% de su peso en agua, y la media de las tres unidades no debe superar el 15%. Los diez se situaron muy por debajo de estos valores: Nike (5,6%) y Diadora (5,3%) fueron los modelos que más agua absorbían. Mikasa demostró un excelente comportamiento: sólo absorbe el 0,2% de su peso en agua. Un balón debe llegar al minuto 90 sin dar síntomas de flaqueza, y preparado para la prórroga o, incluso, los penaltis. Se comprobó si perdían aire en un periodo de tiempo y con una actividad similar. Si así fuera no responderían con uniformidad a los diferentes toques y tanto los pases largos como los cruces profundos resultarían casi imposibles. Se inflaron todos los balones a una presión de un bar y se dejaron en reposo durante tres días, tras lo que se comprobó su presión. No deben perder más del 25% de la presión: Softee (21%), Matt (20%), y Adidas (19%) obtuvieron los resultados más discretos. Joma y Nike perdieron sólo el 7% de su presión. Calidad global Adidas es el único balón analizado que cumple con la normativa más estricta de la FIFA en todas las pruebas realizadas, pero no lo indica en su etiqueta (dice que es de FIFA Inspected, de calidad inferior). Puma y Diadora superaron las exigencias para este mismo estándar, salvo por un par de irrelevantes milímetros en la circunferencia. Mikasa, Softee, Astore y Joma no llegan a la máxima calidad, pero cumplen con la norma menos exigente IMS, si bien no lo indican. Nike y Matt (los dos rozan el límite de diámetro mínimo requerido) y sobre todo Umbro (además de pequeño falla por su esfericidad.) no alcanzan el estándar IMS ¿No son completamente redondos? Uno de los criterios que definen la calidad de un balón es la esfericidad, esto es, cuánto de perfecta es la esfera. Por su propia naturaleza y por el proceso de fabricación, un balón no puede ser redondo del todo, pero su forma debe aproximarse lo máximo posible a una esfera ideal. Sólo un balón con una esfera perfecta permite que el jugador pueda demostrar sus virtudes. Cuanto más se acerque la esfera a la perfección, mayor será el equilibrio del balón durante su trayectoria y más preciso y previsible su recorrido. Para determinar la esfericidad de un balón se hincha y se mide su diámetro en 16 puntos diferentes para calcular el diámetro medio. Después, se calcula la diferencia entre el diámetro máximo y el mínimo. Así, el número que se obtiene es la diferencia en porcentaje entre el diámetro máximo y mínimo sobre el diámetro medio. A los balones oficiales para las competiciones de la FIFA se les exige que no superen el 2%. Umbro, con un 2,2%, no es lo suficientemente redondo. Matt (2%) y Joma (1,9%) mostraron valores de esfericidad aceptables, pero elevados. Las esferas más perfectas fueron las de Astore (1,3% de esfericidad) y Diadora (1,3%). TABLA COMPARATIVA (1)Esfericidad. Para determinar la esfericidad de un balón se hincha y se mide su diámetro en 16 puntos diferentes para calcular el diámetro medio. Después, se calcula la diferencia entre el diámetro máximo y el mínimo. Así, el número que se obtiene es la diferencia en porcentaje entre el diámetro máximo y mínimo sobre el diámetro medio. (2)Los balones se dejan caer desde dos metros sobre una lámina de acero y se mide hasta dónde rebotan. (3)Se simula cuánta agua absorberán durante un partido. (4)Se hinchan y se mide su presión al de tres días. UNO POR UNO: 10 BALONES DE FUTBOL PUMA Big Cat II Precio: 13 euros Calidad global: 9,4 sobre 10 Mejor relación calidad-precio. Cumple con la norma de calidad IMS y, salvo por su circunferencia, que es un milímetro menor a lo exigido, cumple con el máximo estándar de calidad fijado por la FIFA. ADIDAS Europass Replique Europass RepliquePrecio: 23,85 euros Calidad global: 10 sobre 10 Otra opción interesante porque es el único que cumple con el máximo estándar de calidad fijado por la FIFA. Dice que es FIFA inspected, pero técnicamente es FIFA approved (mejor). El de mayor circunferencia. MIKASA FT-5 Precio: 26,70 euros Calidad global: 8,9 sobre 10 Otra opción interesante porque apenas absorbe agua: sólo el 0,2% de su peso, cuando la norma permite el 15%. Cumple con la norma de calidad IMS DIADORA Flash NY Precio: 20 euros Calidad global: 9,4 sobre 10 Cumple con la norma de calidad IMS. Salvo por su circunferencia, que es dos milímetros menor de lo exigido, cumple con el máximo estándar de calidad fijado por la FIFA. El más esférico junto con Astore y el de mayor rebote, tanto a 20º C como a 5º C. SOFTEE ML 1207 Precio: 15,80 euros Calidad global: 7,7 sobre 10 Cumple con la norma de calidad IMS. El que más presión pierde a los tres días de ser hinchado (el 21%). ASTORE Pro field Precio: 29,90 euros, el más caro Calidad global: 9,4 sobre 10 Cumple con la norma de calidad IMS. El más esférico junto con Diadora. JOMA Pro J7.002 Precio: 27,90 euros Calidad global: 9,4 sobre 10 Cumple con la norma de calidad IMS. El más liviano (422 g) y, junto con Nike, el que menos presión pierde (el 7%). NIKE LFP 2007-2008 Precio: 19,96 euros Calidad global: 8,6 sobre 10 El diámetro medido (67,8 cm) se encuentra por debajo de lo exigido a un balón oficial (68-70 cm), tanto en la Liga española como en las competiciones internacionales de la FIFA y UEFA. El más pesado (437 g) y el que más agua absorbe (el 5,6% de su peso). Junto con Joma, el que menos presión pierde. MATT Terra RS 950 Precio: 21 euros Calidad global: 8 sobre 10 El diámetro medido (67,5 cm, la menor circunferencia) se encuentra por debajo de lo exigido a un balón oficial (68-70 cm). UMBRO Force X Precio: 12,48, el más barato Calidad global: 6 sobre 10 El diámetro medido (67,7 cm) se encuentra por debajo de lo exigido a un balón oficial (68-70 cm) y no es lo suficientemente redondo (su esfericidad supera por dos décimas el 2% permitido). El de menor rebote a 20ºC (123 cm) y a 5ºC (113 cm). Sin tiempo para leer...? Aca el pdf Sin ganas de leer tal vez...? Aca el video! Espero sea de su agrado. Saludos! Fuente (ya me estaba olvidando): [/align]