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Geo_aredhel

Usuario (Argentina)

Primer post: 14 jul 2010Último post: 12 nov 2010
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Los intereses ocultos detrás del INDEC.
Los intereses ocultos detrás del INDEC.
InfoporAnónimo11/12/2010

EL INDEC Y LOS BONOS: TENEDORES E INTERESES Detrás de los índices que formula el Indec se esconden intereses económicos. Los sectores dominantes al no controlar de manera integral al Estado, presionan para que los números presentados por el organismo permitan una mayor ganancia. La inflación alta es la carta que se juegan para incrementar la tasa de interés de sus bonos. Por Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP) Hablemos de un tema que está de moda: el Indec. No porque esté de moda, sino porque es sorprendente que esté de moda en uno de los contextos de inflación más baja y controlada que ha tenido nuestra convulsionada historia, historia de grandes crisis inflacionarias, crisis que implican, ni más ni menos, un brutal empobrecimiento de los sectores populares. ¿Cuál es el motivo por el cual, durante día y noche, los medios nos torturan con el tema del Indec? ¿Qué es lo que se esconde detrás de todo este circo? Tenemos varios aspectos para analizar. Empezar por el principio es siempre lo mejor. El Indec, que es el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, es el organismo estatal que se ocupa de sacar “fotos” a la realidad del país, desde varios puntos de vista. Puede medir cuánto produce la industria, cuántos argentinos hay, cuántos hogares por debajo de la línea de pobreza existen, cómo evolucionan los precios. Para calcular todas estas cosas, se realizan una serie de encuestas y relevamientos de datos y se hacen cálculos estadísticos, que no nos interesan para nada. Lo importante es que el Indec permite al Estado contar con información que es de suma importancia para ejecutar políticas públicas, de toda índole. Es el organismo recolector de datos por excelencia. Pero más allá de que recolecta datos y, por ende, parecería ser algo “objetivo”, la realidad es que según qué datos recolecte y qué valores tengan, tanto las políticas a aplicar como los intereses que se esconden detrás de estos datos, varían. Para que nos quede más claro: es como un chico que quiere faltar al colegio y le dice a la madre que tiene fiebre…no va a querer que su mamá controle el termómetro, sino que intentará controlarlo él, ponerlo en el velador y comprobar que tiene fiebre para así faltar al colegio… Exactamente esto es lo que ocurre con el Indec. El fuerte cuestionamiento que se construyó desde los medios de comunicación, haciendo base en profesionales que han salido de la universidad pública para luego ser funcionales a un cuestionamiento de lo público, y haciendo base en cierto “progresismo” que evalúa las formas más que el contenido, tiene que ver con la discusión acerca de quién controla y maneja el termómetro. Lo que está en juego no es ni más ni menos que la apropiación de forma privada de un organismo público, la apropiación de los sectores dominantes de un organismo que, según la información que arroje, aumenta o no sus privilegios. Antes, los sectores dominantes no requerían de esto porque controlaban el Estado en forma integral. Hoy, con un proceso popular en marcha, no les queda otra que cuestionar su funcionamiento, que no es más que cuestionar su condición de organismo público al servicio de un proceso político de transformación. Pero ¿por qué estos sectores están tan empecinados en controlar el Indec? La respuesta es material y concreta: porque muchos de los bonos de la deuda externa, cuyos principales acreedores tienen que ver con los grupos económicos afines a grupos mediáticos, tienen su tasa de interés atada a la inflación. Esto quiere decir, sencillamente, que cuanta más inflación haya, más plata ganan. Así de sencillo. Vamos a palabras conocidas de oído por todos, que no sabemos bien que significan, y que al ponerlas juntas nos pueden demostrar muchas cosas. El CER es un coeficiente que elabora el Banco Central de forma diaria, que sirve para ajustar tasas de interés de operaciones financieras o inmobiliarias y que se basa en la inflación, por lo tanto, en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Entonces, si el IPC aumenta, por ende la inflación; el CER permitirá que se ajusten mejor los intereses de las operaciones inmobiliarias y financieras, por ejemplo. Principalmente, los bonos de deuda, por lo cual el Estado termina pagando más deuda porque aumentan los intereses a los tenedores de los bonos. Paradójicamente, muchos de los tenedores de bonos de deuda están, a su vez, relacionados con los principales formadores de precios de la Argentina. Pareciera ser que la inflación es un negocio redondo: además de quedarse con más plata por vender sus productos al mercado interno a precios internacionales, diluyendo así el salario de los trabajadores, ganan también, y mucho, por otra ventanilla, la de los bonos de la deuda, que a cuanta mayor inflación más dinero les remiten. Esto no es más que seguir viviendo de la bicicleta financiera, siempre a costa del empobrecimiento de los sectores populares. Ahora pareciera que todos, absolutamente todos, morimos esperando los datos de la inflación de cada mes. Si es 0,2 o 0,4 más que el mes anterior. Todos esperamos los datos para confirmar cómo el Gobierno “dibuja”, y creerle a “sondeos privados” que muy sospechosamente proliferan. Esperan agazapados poder reemplazar al Estado en una función tan vital como es la que cumple el Indec. El Gobierno dibuja con la inflación, pero cuando dice que se desaceleró tal o cual sector de la industria, ahí sí le creemos. El Indec dice la verdad cuando dice cosas malas, y miente cuando dice cosas buenas. Dice la verdad cuando se trata de cuestiones que no afectan los intereses de los sectores dominantes, miente cuando afecta dichos intereses. La inflación, como otras muchas cuestiones del mundo de la economía, se convierte así en profecía autocumplida. Como el cuento de García Márquez “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”. Son tantos los intereses que se esconden detrás de la inflación, que no hay nada mejor que un pueblo a la espera de la misma para poder hacerla realidad en cualquier momento. Así se construyeron los procesos inflacionarios en la Argentina. Hoy, gracias al modelo económico que se inició en el 2003, los sectores dominantes la tienen más difícil, principalmente porque no controlan resortes del Estado que antes sí controlaban, que definen políticas públicas, y porque existe una voluntad popular que acompaña y es partícipe de esas definiciones. Es muy difícil, hoy, venderle al pueblo que lo privado es mejor que lo público, en parte por la propia experiencia que se vivió al respecto, en parte por los avances que este modelo económico provocó, que se acompañan con mayores niveles de conciencia al respecto. Entonces, la pregunta del millón es: ¿vale la pena el precio en credibilidad que el Gobierno paga por sostener un índice de inflación, en teoría, más bajo que “el real”? La doña que va al supermercado es muy probable que se siga guiando por los precios del supermercado más que por el Indec. El pueblo no ha dejado de dormir a la espera de los nuevos índices. A lo sumo, asocia que lo que dice el Indec no es lo que dice el supermercado. Y eso por supuesto que es nocivo, porque desde los medios no se plantea este problema de fondo, sino simplemente que el Gobierno dibuja y miente, sin mucho sentido del porqué. Ahora bien: es una decisión totalmente soberana de este Gobierno y de su modelo económico destinar dinero del Estado a obra pública, trabajo, programas sociales y cooperativas de trabajo, por sobre pagar mayor interés a los tenedores de bonos de deuda. Y ahí está el punto central de la cuestión. Eso es lo que a los sectores dominantes les molesta, porque ahí está en discusión el rol del Estado, ese Estado que muchos de ellos tuvieron en sus manos para ajustar al pueblo y sostener sus privilegios. Que el Estado destine más dinero a políticas públicas de inclusión y crecimiento es una definición política de este gobierno, innegociable. Es preferible no publicar datos reales acerca de la inflación, que publicarlos y beneficiar a los especuladores de siempre. Y decimos no publicarlos porque es seguro que el Estado cuenta con esos datos, sólo que no los publica para no tener que ajustar a través del CER los bonos de la deuda. Es el costo a pagar para sostener definiciones políticas que no hacen más que perjudicar a ciertos sectores que quieren seguir especulando, y como todo enfrentamiento de intereses, no es para nada sencillo. Hoy en día se está pensando en desatar estos bonos de deuda al CER, lo cual dejaría sin especulación a través de la inflación a estos sectores. Ese podría llegar a ser el primer paso para desatar el nudo gordiano del problema del Indec. Nosotros, como GEENAP, creemos que es importantísimo que el Estado cuente con las herramientas necesarias para definir políticas públicas, y en este caso muchas de estas herramientas las proporciona el Indec. Creemos que no se trata de un problema metodológico sino político, y no queremos que su cuestionamiento sea funcional a los sectores dominantes que se esconden atrás de los “sondeos privados”. Pero por sobre todo creemos, y seguimos creyendo, que el Estado debe seguir y profundizar las líneas de políticas públicas desarrolladas hasta acá: fomento a la industria y el empleo, obra pública, emprendimientos productivos, cooperativas de trabajo, mejorar la salud y educación públicas, intervenir en la economía como hace mucho no se hacía. Creemos que estas cuestiones de fondo, que cambian la materialidad de nuestros compañeros en los barrios, son mucho más constructoras de conciencia acerca de lo que implica un Proyecto Nacional, mucho más fuertes que lo que puedan decir los medios acerca del Indec. Seguimos creyendo en eso, y por eso entendemos la política oficial sobre el Indec, que ni más ni menos, permite que el Estado tenga disponible más dinero para estas políticas mencionadas que para pagarle a los tenedores de bonos mayores intereses por los mismos. Y eso, en definitiva es distribución de la riqueza. Fuente: http://www.revista2010.com.ar/economia/EL-INDEC-y-los-bonos--Tenedores-e-intereses-.php

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Argumentos en contra del matrimonio igualitario
Argumentos en contra del matrimonio igualitario
InfoporAnónimo7/14/2010

Quiero compartir con uds este texto que encontré, me parecio fantastico y muy acertado. Debate ley de matrimonio: estos argumentos no funcionan, buscate otros. Bueno, hay un proyecto de ley acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción por parejas homosexuales. Dado que el nivel del debate por parte de los que se oponen es bastante patético, se me ocurrió escribir un poco acerca de cuáles cosas no deben plantear. ¿Porqué no hay que plantearlas? Porque pasás vergüenza, quedás como un nabo, y no te conviene. Te lo digo de onda. No debés plantear argumentos que dicen cosas como "la palabra matrimonio viene de ...". Porqué no te conviene: Porque es una pelotudez. Si las leyes dependieran de la etimología de los términos te pagarían a fin de mes con sal , las mujeres no deberían tener derecho a la propiedad ni ser testigos en juicios y siguen las firmas. Qué parecés cuando lo decís: Un adolescente al que le encargaron defender una posición que no entiende y arranca buscando la palabra en el diccionario. No debés plantar argumentos como "que los homosexuales tengan su propio matrimonio que se llame distinto" Porqué no te conviene: Porque estás admitiendo que lo que querés es discriminar. Si la idea es que los homosexuales no son dignos de unirse en matrimonio con la persona que aman, pero los heterosexuales sí, estás planteando que no son dignos por su condición de homosexuales. Eso es discriminación. Ojo, lejos de mí decir que no estás en tu derecho de ser un pajuerano que discrimina a otros porque te dan cosita, pero no es un motivo apto para el estado y la ley. Por lo tanto, no es pertinente al debate. Ahora bien, si querés que el estado discrimine, no te escondas atrás de esta pavada, y decílo de frente. Poné tus "convicciones" sobre la mesa, y bancáte que te digan que sos un dinosaurio. Qué parecés cuando lo decís: Una vieja retrógrada de provincia que tiene miedo de adónde iremos a parar si cualquiera puede hacer lo que se le antoje, al ver a su nieta irse a vivir con el novio sin casarse. No debés plantear que no a la adopción porque "nadie me garantiza que los homosexuales sean buenos padres" Porqué no te conviene: De vuelta, porque estás admitiendo que querés discriminar. ¿A los heterosexuales no les pedís que te garanticen nada, y a los homosexuales sí? Listo, estás discriminando. De nuevo, poné pelotas y/o ovarios y decílo de frente. Qué parecés cuando lo decís: La esposa del reverendo Alegría en los Simpson: "¿Alguien pensará en los niños?!?". También parecés un falso que descubre la posibilidad del abuso familiar cuando te conviene para defender una postura que ya tenías de antes. No debés plantear que no al matrimonio porque "dios dice tal cosa" Porqué no te conviene: Bueno, para empezar dios no existe, y si existiera, resulta que no vivimos en una teocracia así que nada, no importa, así viniera dios y lo dijera en persona en la plaza de mayo, no importaría porque él ni corta ni pincha en este tema. Qué parecés cuando lo decís: Un tipo que no puede aceptar que su religión no es la ley, que no nos regimos por la biblia, y que si vamos a eso, cree que dios hizo que dos osas se morfaran a 42 nenes que le dijeron pelado a un profeta. O sea, como poder judicial o legislativo, tu dios es flojito flojito, así que guardátelo. No debés plantear que haría homosexuales a los chicos Porqué no te conviene: Porque estás partiendo de que la inclinación sexual se hereda de los padres. Si es así, la homosexualidad sería rarísima, no? Ok, supongamos que tenés razón. Igual no importa, porque estás partiendo del supuesto de que un chico homosexual es algo malo y/o vergonzoso. Todo lo que hacés es mover tu discriminación al pobre pibe, y pensás, "claro, va a ser gay y gente como yo le va a joder la vida". Maestro, lo que tenés que hacer es lo contrario, es dejar de joderle la vida a los demás, y esto no es un problema. Qué parecés cuando lo decís: Un metido que no puede dejar de preguntarse que hace con su p1t* y/o su c*l* cada uno. A ver si entra: cada uno es libre de hacer de su p1t* un c*l* y viceversa. Artículo 19 de la constitución y a llorar al ziggurath. No debés decir que el matrimonio tiene un fin reproductivo Porqué no te conviene: Porque es muy pavote. ¿O acaso estás a favor de prohibir el matrimonio de hombres infértiles o mujeres postmenopáusicas? Qué parecés cuando lo decís: Alguien que no se da cuenta de lo que dice. No debés decir algo como "y que van a hacer cuando en el colegio hablen del día de la madre" Porqué no te conviene: Porque es evidente que estás metiendo el brazo hasta el codo en el frasco de orejones y esto es lo último que hay. ¡Es patético! ¿O sea, que pasa si es huérfano de madre? ¿Y si la madre lo abandonó? ¿En qué caso podría esto ser traumático para el pibe? ¡Obvio! en el caso de que haya paparulos como vos que lo bardeen porque tiene dos papás / dos mamás. Qué parecés cuando lo decís: Un falso que avisa a los demás que le van a pasar cosas feas... porque gente como él se va a encargar de que así sea. No debés decir cosas como "el matrimonio homosexual degrada el matrimonio tradicional" Porqué no te conviene: Porque es una pavada importante. ¿En qué te afecta? Yo recuerdo estar haciendo cola para pedir turno para el civil y había 10 parejas. Yo y mi mujer de la manito, dandonos cariño. Los otros 18 como si estuvieran pagando el inmobiliario, alguno discutiendo, todos con -20 de emoción. Esa gente degrada el matrimonio, aquellos para los que el matrimonio es un trámite, y no la unión con la persona que quieren. Qué parecés cuando lo decís: Un snob que no quiere que los cabecitas entren a su country. No debés decir cosas como "si se permite esto, porqué no matrimonios con menores, caballos, o de a 4 personas!" Porqué no te conviene: Porque tener sexo con menores es un delito, los caballos no son ciudadanos y no pueden firmar contratos, y de a 4 es un quilombo porque no hay manera de organizarse para las fiestas de fin de año. Bah, sabés qué? De a 4 también debería ser legal. No se me ocurre porqué no. Si se quieren los 4, y nadie los obliga, que sean felices. Qué parecés cuando lo decís: Alguien que opina que es lo mismo un menor que un caballo que un gay. O sea: un p*l*t*d*. No se me ocurre ningún otro argumento de esta calaña por ahora, pero si quieren, hay comentarios al pié. No, no es matrimonio homosexual. Los homosexuales se han casado toda la vida... con gente del otro género. Salario viene de "salarium" que sí, viene de sal. Patrimonio viene del latín y significa "los bienes que el hijo hereda de su padre y abuelos". No, la hija no heredaba. Testimonio tiene la misma raíz que testículo y testamento. A pesar de que la constitución sigue conteniendo ese vergonzoso pasaje acerca de que la Argentina es una nación cristiana.

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