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Usuario (Argentina)

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Los verdugos más brutales
Los verdugos más brutales
InfoporAnónimo9/24/2013

Recopilación de cinco de los verdugos más brutales de la historia, algunos han sido seleccionados por su crueldad y la forma en la que disfrutaban ejecutando a sus víctimas, otros por la salvaje cifra de muertos que dejaron… Vasili Blokhin En el 2010, el Record Guinness declaró a Vasili (arriba) el “verdugo más prolífico” En sus funciones dentro del NKVD, Vasili ejecutó personalmente a varias eminencias de la URSS, como el mariscal —solo los ejércitos muy grandes tienen mariscales, pues éstos mandan a los generales— Mikhail Tukachevsky y dos ex dirigentes del NKVD, a los cuales había obedecido anteriormente… Sin embargo, la infamia que coronó a Vasili en el mundo de los verdugos, fue su maratónica oleada de ejecuciones durante la denominada Masacre de Katyn, suscitada a raíz de la orden nº 0048 que Stalin dio al NKVD el 5 de marzo de 1940, después de que el Ejército Rojo ingresara en la parte oriental de Polonia: en dicha orden, el líder soviético mandaba a ejecutar a los 22,000 polacos que habían tomado como prisioneros tras la ocupación, 8,000 de los cuales eran oficiales del Ejército Polaco, y el resto, individuos socialmente significativos (terratenientes, dueños de fábricas, abogados, médicos, profesores, etcétera) y políticamente opuestos a las doctrinas de Stalin. Durante los 28 días de la masacre, Vasili ejecutó personalmente a unos 7000 o más polacos. Las ejecuciones se efectuaban desde el atardecer hasta el amanecer, pero Vasili prefería ejecutar por las noches, “trabajando” (él llamaba “trabajo” a eso…) sin descansar, y alcanzando unos 250 muertos por noche, cifra inaudita, pero que lo “enfurecía”, puesto que su propósito era conseguir al menos unos 300 polacos eliminados cada noche. El proceso de ejecución, fuere Vasili u otro quien hiciera las veces de verdugo, era como sigue: el reo firmaba documentos de identificación; después se le llevaba con los brazos atados una pequeña habitación pintada de rojo (la “habitación leninista”), que estaba hecha con paredes insonorizadas, un desagüe, una manguera, y una puerta o escotilla; adentro lo obligaban a arrodillarse, y un miembro de la NKVD le daba un disparo en la parte posterior de la cabeza, matándolo al instante; finalmente, el cuerpo era arrastrado fuera, la habitación se lavaba y el siguiente condenado entraba para morir. Así, tanta era la gente que moría, que cada noche se necesitaban dos camiones para transportar los cadáveres, y se cavaban más de veinte trincheras en un bosque cercano para enterrarlos. Cuentan que Vasili ejecutaba vestido con un delantal de cuero (de los de carnicero) y unos guantes de piel, a fin de que su uniforme no se manchase de sangre. Disparaba con una pistola Walther PPK de 7.65 mm, un arma que estaba siendo empleada por los soviéticos para las ejecuciones en masa, y que a él le encantaba porque no fallaba casi nunca y no tenía tanto retroceso al disparar, de modo que la muñeca le quedaba doliendo menos tras sus agotadoras sesiones de “trabajo” en pro de la “causa revolucionaria”… Además, y como efectivamente sucedió cuando en 1943 encontraron los cadáveres, el uso de la Walther PPK permitió a los soviéticos culpar a los alemanes de aquella masacre, aunque en 1990 todo salió a la luz. Después de la masacre de Katyn, durante el 27 de abril de 1940, Stalin hizo condecorar al carnicero Vasili con la Orden de la Bandera Roja, una distinción que se daba a quienes mostraban “coraje excepcional, abnegación y valor en combate”. ¿Fue eso un acto de cinismo por parte del líder soviético? No: fue una estrategia para encubrir el genocidio. Así, Vasili gozó de reconocimiento hasta que Stalin murió en 1953, y la campaña de desestalinización lo forzó a retirarse de las Fuerzas Armadas, cosa que lo sumió en una profunda depresión, transformándolo en un alcohólico decadente que murió misteriosamente en 1955, supuestamente suicidándose. Dicen que Vasili se sintió traicionado y olvidado por el Estado, y efectivamente fue así, pero la posteridad nunca lo olvidará, porque incluso hace poco, en el 2010, el Record Guinness lo reconoció como el “verdugo más prolífico” de la historia… Souflikar Bostanci Souflikar (arriba) fue el verdugo del sultán Mehmed IV, y ejecutó a 5475 personas, estrangulándolas con sus propias manos… Souflikar Bostanci fue el verdugo personal del sultán Mehmed IV (1648-1687), y se destacó por su eficiencia, su crueldad y originalidad… No decapitaba a los condenados, sino que los estrangulaba con sus propias manos. Se dice que, durante los cinco años en que ejerció el papel de verdugo, ejecutó en promedio a unas 3 personas al día, lo que arroja una cifra de 5475 muertos… Además de la impactante cifra, se cuenta que algunas veces les daba a los condenados la oportunidad de vivir (y ser exiliados en vez de ejecutados) si conseguían escapar de él en una carrera dentro de un espacio determinado. La realidad es que muy pocos consiguieron escapar, ya que la mayoría estaban débiles, la obesidad mórbida se condenaba con muerte (eso dice cierta fuente…), y Souflikar probablemente seleccionaba justo a aquellos que tenían pocas oportunidades de escapar. Johann Reichhart Cuando Johan (arriba) trabajaba para los nazis, decapitó a 2876 personas; tras la caída del Tercer Reich, ejecutó a unos 156 criminales de guerra nazis… El tiempo hizo realidad su sueño, y Johan comenzó a cortar cabezas en 1924 para la República del Weimar, antes de que Hitler sumiese a Alemania en el delirante proyecto expansionista de los nazis, junto a los cuales habría de trabajar, decapitando a unas 2876 personas entre 1939 y 1945. Ya que Johan fue verdugo civil aún en tiempos del Tercer Reich, cuentan que viajó con su ropa de tradicional verdugo alemán por Polonia, Austria y otros territorios ocupados. Aquella indumentaria consistía en un traje negro, con una camisa blanca interior, unos guantes blancos y un sombrero de copa. Además, llevaba consigo una libreta de registro y una fallbeil móvil, que era una ligera y pequeña variante alemana de la guillotina. Cuando la guerra acabó, Johan tiró su fallbeil a un río; pero, tras la rendición nazi el 8 de mayo de 1945, las tropas aliadas lo detuvieron y lo encerraron en la prisión de Landsberg. Poco después, sus mismos captores lo contrataron como verdugo para que ejecutara a aquellos para los cuales había trabajado anteriormente, esto es, los nazis… De ese modo, hasta finales de mayo de 1946 que fue cuando acabó el contrato, Johan ejecutó a unos 156 criminales de guerra nazis, en un proceso donde destacó al volver más rápido y menos doloroso el proceso de decapitación, eliminando la placa de inclinación de la fallbeil y poniendo en su lugar una plataforma fija donde dos o tres asistentes del verdugo sujetaban al preso, haciendo que éste pudiese ser decapitado en menos de diez segundos (tres o cuatro según las diversas fuentes). Pese a que Johan encontró trabajo gracias a sus mismos captores, después de la guerra su esposa lo dejó y uno de sus hijos se suicidó en 1950 a causa de ser socialmente estigmatizado por el oficio de verdugo que había ejercido. En 1963, tras una serie de asesinatos de taxistas, hubo un debate para reintroducir la pena de muerte, en el cual Johan participó abogando por la guillotina, pero la pena capital no se reintrodujo y Johan pasó en relativa monotonía sus últimos años, muriendo el año 1972 en Dorfen. Charles Henri Sanson Charles Henri Sanson (arriba) tuvo el honor de decapitar al monarca Luis XVI, destituido durante la Revolución Francesa Así siguió Charles Henry, incluso después de casarse en 1765 con Marie Anne Jugier, quien le dio a sus dos hijos: Henri (1767-1830), quien se convertiría en su sucesor oficial, y Gabriel (1769-1792), que no lo hizo (la muerte lo detuvo) pero igual estuvo en el “negocio familiar”. En 1778, Charles Henri perdió a su padre y recibió un escudo color rojo sangre, símbolo del “verdugo oficial”, rango que ostentó su padre antes de quedarse paralítico, que después pasó a su tío y ahora pasaba a él. Pese a su rol, no fue sino hasta la Revolución Francesa (1789) cuando Charles realmente entró en acción, cortando unas 2918 cabezas, entre las cuales figuraba la del destituido Luis XVI. Al comienzo, y pese a que no era ningún absolutista y sabía que el rey había abusado del pueblo, Charles se negó a cortarle la cabeza, pero una turba enfurecida mató a su esposa a modo de represalia. El pueblo quería justicia; y, si Charles no se la daba, podría perder a otros seres queridos, así que no le tembló la mano al dejar caer la brillante y pesada hoja de metal… Poco después de la real ejecución, y para sacudirse de posibles estigmatizaciones, Charles escribió en un periódico francés algo en cierto modo irrefutable: ‹‹Si los verdugos somos una vergüenza, no deberíamos existir. Y si somos necesarios, que se nos trate con el respeto de tales. Por favor›› En total, se cree que Charles decapitó a unas 3000 personas antes de morir el 4 de julio de 1806. Según cuentan, en sus años de retiro, éste siniestro excéntrico que coleccionaba partes diseccionadas de sus ejecutados, se encontró una vez con el gran Napoleón Bonaparte, quien le reconoció y le preguntó cómo podía dormir tranquilo después de matar a tantas personas. Con toda tranquilidad y un tono de crítica y sutil irreverencia, Charles miró a Napoleón y le dijo: “Si los emperadores, reyes y dictadores pueden, ¿por qué un verdugo no?” Giovanni Battista Bugatti Giovanni (arriba) era amable con los condenados: los consolaba y les ofrecía tabaco antes de ajusticiarlos… Fue con apenas 17 años que Giovanni ingresó al sangriento oficio en 1796, durante el papado de Pío VI, y con la tarea de “ajusticiar” a los criminales condenados por el Tribunal Eclesiástico. Durante los cinco años iniciales, el joven Giovanni apenas decapitó a seis personas; pero, tras la Revolución Francesa y el control francés de los Estados Pontificios, la mano misericordiosa de la Iglesia se fue y empezaron a ser condenados, a más de los delincuentes, todos aquellos que fueran meros sospechosos de conspirar contra el gobierno francés. Giovanni pasó a la historia como el verdugo que se mantuvo más tiempo en el puesto (69 años), jubilándose recién a los 85 años de edad, y dejando tras de sí unos 596 ejecutados, a quienes ajustició con métodos diversos como hachazos en el cuello, la maza (un enorme martillo que aplastaba la cabeza del condenado) y, desde 1810, la guillotina, importada desde Francia. Éste era el siniestro traje que Giovanni usaba en muchas ejecuciones En base a todo lo anterior, uno podría pensar que Giovanni era un hombre violento o malhumorado, pero cuentan que en su vida normal era apacible y vivía amenamente con su esposa en su casa localizada en Trastévere (al otro lado del rio Tíber, cerca del Vaticano), ayudándola gustosamente en la tarea de pintar sombrillas y paraguas que vendían a los turistas. Por otro lado, Giovanni gozaba de abundantes privilegios por ser el verdugo oficial de los Estados Pontificios, pero se le prohibía abandonar el barrio, excepto para ir a realizar ejecuciones. Esta medida restrictiva servía para protegerlo de la gente que lo aborrecía, pero también lo convertía en un símbolo de muerte; ya que, cuando las personas veían una figura encapuchada completamente roja cruzando el puente del Tíber, sabían que alguien iba a morir. Fue el 17 de agosto de 1865 cuando Giovanni se jubiló por orden del Papa Pio IX, gozando de una generosa pensión de 30 escudos mensuales, (antes le daban 3 céntimos de lira por cada ejecución). La historia habrá de recordarlo como el último “Gran Verdugo del Papa”; ya que, desde su muerte hasta la disolución de los Estados Pontificios en 1870, apenas hubo once ejecuciones; y después, cuando los Estados Pontificios resurgieron en 1929 bajo la figura del Vaticano, la pena de muerte se mantuvo hasta su abolición en 1969, sin practicarse una sola vez.

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Usar la historia para tapar el propio fracaso
Usar la historia para tapar el propio fracaso
InfoporAnónimo10/19/2013

Usar la historia para tapar el propio fracaso Por Jorge Lanata La nueva oligarquía K. Larroque, Cabandié, Recalde, de La Cámpora al poder. Le sucede a todos los que alguna vez hemos tenido que ir a otro país a hablar del propio: vértigo de la gira, encuentro de dos imaginarios –el propio a ver lo que nos contaron y el del público a verlo a uno mismo–; esas conferencias son siempre imprevisibles. He leído de extranjeros los mejores análisis de la Argentina –sigo pensando, con el tiempo, que Ortega y Gasset y Witold Gombrowicz fueron nuestros mejores cronistas– y he visto también derretirse ante preguntas simples a grandes filósofos franceses con buena prensa que llegaban al sur del mundo como se llega a una versión de Hollywood con Carmen Miranda. No sé en qué lugar del mundo estará ahora Tzvetan Todorov, pero si tuvo alguna noticia sobre el exabrupto de Juan Cabandié, esta debe haberle despertado una sonrisa triste. El filósofo búlgaro emigrado a Francia en los 60, compañero de estudios de filosofía del lenguaje con Roland Barthes, estructuralista de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París, visitó la ESMA en noviembre de 2010 y dio dos charlas en esta ciudad. En una de ellas, en las que desarrollaba su teoría sobre “los bárbaros”, alguien del público –¿un poco ombliguista?– le preguntó si había leído el Facundo. Pero la estela que siguió la visita de Todorov fue posterior a su recorrido en la ESMA, donde se permitió la libertad de pensar. Y lo que fue peor: de escribirlo en El País de Madrid días más tarde: “Fui al Parque de la Memoria –escribió el 7 de diciembre de 2010–, donde se ha erigido una larga estela destinada a portar los nombres de todas las víctimas de la represión (unos 10.000, por ahora). La estela representa una enorme herida que nunca se cierra (…) En el catálogo institucional del Parque de la Memoria, publicado hace algunos días, se puede leer: ‘Indudablemente hoy la Argentina es un país ejemplar en relación con la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia ’. Pese a la emoción experimentada ante las huellas de la violencia pasada, no consigo suscribir esta afirmación. En ninguno de los lugares que visité vi el menor signo que remitiese al contexto en el cual en 1976 se instauró la dictadura ni a lo que la precedió y la siguió. Ahora bien, como todos sabemos, el período 1973-1976 fue el de las tensiones extremas que condujeron al país al borde de una guerra civil. Los Montoneros y otros grupos de extrema izquierda organizaban asesinatos de personalidades políticas y militares, que a veces incluían a toda su familia, tomaban rehenes con el fin de obtener un rescate, volaban edificios públicos y atracaban bancos. Tras la instauración de la dictadura, obedeciendo a sus dirigentes, a menudo refugiados en el extranjero, esos mismos grupúsculos pasaron a la clandestinidad y continuaron la lucha armada. Tampoco se puede ignorar la ideología que inspiraba a esta guerrilla de extrema izquierda y el régimen que tanto anhelaba. Como fue vencida y eliminada no se pueden calibrar las consecuencias que hubiera tenido su victoria. Pero a título de comparación, podemos recordar que, más o menos en el mismo momento, entre 1973 y 1976 una guerrilla de extrema izquierda se hizo con el poder en Camboya. El genocidio que desencadenó causó la muerte de alrededor de un millón y medio de personas, el 25% de la población del país. Las víctimas de la represión del terrorismo de Estado en Argentina, demasiado numerosas, representan el 0,01% de la población. Claro está que no se pueden asimilar a las víctimas reales con las potenciales, y tampoco estoy sugiriendo que la violencia de la guerrilla sea equiparable a la de la dictadura”. Agrega Todorov sobre el final: “La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables. Si no conseguimos acceder a la Historia, ¿cómo podrá verse coronado por el éxito el llamamiento al Nunca Más?” Respondiéndole a la agente Mosquera (que aparece hoy, tristemente frívola, en la tapa de Noticias), Cabandié volvió a la luz aquel artículo de Todorov, mostrándolo en toda su bestialidad: la década K ha creado una nueva oligarquía, seres superiores que se arrogan la superioridad moral de la víctima, aquella que los sitúa por encima de los controles, debajo de la canilla de subsidios y más allá de llevar encima los papeles del auto. Larroque contra los qom en la Nueve de Julio o insultando a Laura Alonso en el Congreso o a Juan Miceli en la pantalla; Kiciloff contra el “hangarcito” de LAN, Recalde basureando a los legisladores, son parte de lo mismo. “Yo soy Juan, el último aparecido soy el hijo de la sangre me puse solo el alma adentro mío (…) soy el hijo de la sangre que me guía en los caminos” (del tema de León Gieco a Cabandié) “Los jóvenes no me van a permitir dar ni un paso atrás” (De Cristina Kirchner el 27 de abril de 2012) “A Cabandié le han dado de la nada un poder inusitado, de golpe, que lo emborrachó y le hizo daño. La dictadura lo destruyó, pero los Kirchner lo terminaron de matar” (de Laura Di Marco, periodista, a Radio Continental). Alguien le enseñó a Cabandié que era la descendencia de los treinta mil mejores argentinos, al punto de que lo transformaron en alguien que, si hoy pudiera elegir ser víctima, lo hubiera hecho. La torpeza y la ignorancia de Cabandié son tristes y evidentes. Me preocupa la de los que todavía no enfrentaron a los agentes de tránsito, la de quienes creen a pie juntillas en una historia que le inventaron los viejos para justificar su propio fracaso.

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Los secretos del samurái que trabajaba en la morgue
Los secretos del samurái que trabajaba en la morgue
InfoporAnónimo12/6/2013

Osvaldo Raffo: Los secretos del samurái que trabajaba en la morgue Por Alejandra Rey Osvaldo Raffo, forense y judoca, con el sable samurai y la imagen de una autopsia atrás, elementos que lo definen. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo -Robledo, ¿a cuántos mataste? -Hmmm, qué sé yo. Como a 30. Osvaldo Raffo no pudo sostenerle la mirada azul y desangelada. Sabía que el muchacho, de poco más de 20 años, no mentía, pero era escalofriante escucharlo de su boca, sin un atisbo de arrepentimiento y con esa abyecta mueca colgada de sus labios gruesos, como si fuera una baba que pretendía ser una sonrisa. En el cuarto del servicio médico de la policía de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, la parca parecía estar de fiesta, excitada, voluptuosa; flotaba muerte en el aire de ese atardecer aciago de abril de principios de los años 70. Carlos Eduardo Robledo Puch se reía, tensaba al máximo el hilo invisible y lábil que va del interrogador al interrogado. Hilo que, sabía, se estaba por cortar. Entonces, Raffo, que tenía 46 años, era médico de la Unidad Regional San Martín y creía haberlo visto todo en su carrera como forense, se fue a su casa. Ya tenía la confesión, pero sentía que el asesino, ese psicópata, se había llevado para siempre una parte de su alma. Llegó, e hizo lo que más le gustaba y tranquilizaba: se puso el traje de judoca, levantó el sable con destreza y comenzó con la rutina del kendo, un arte marcial japonés que practican los samuráis. Muchos años después, otra persona le arrancaría más retazos de su alma de samurái aparentemente inmutable: René Favaloro, la noche del 29 de julio de 2000, cuando debió abrir y revisar su cadáver para dar fe de que, efectivamente, se había disparado un tiro en el corazón porque ya no quería vivir. Hizo lo mismo. Salió de la morgue judicial porteña casi llorando, se subió al remís que lo esperaba, y se fue a su casa para hacer algunas figuras con uno de los muchos sables japoneses que aún atesora. No sabía, confiesa ahora, si estaba en sus cabales: al salir de su lugar de trabajo había visto, entre la lluvia y por la ventanilla empañada del auto, a una pareja extraña, al Zorro del brazo de María Antonieta, los dos con antifaces, caminando por la calle. Pocas horas después se enteraría de que era gente que iba a asistir a una fiesta de disfraces frente a la morgue. Pero él, luego de haber visto y pesado el cerebro del "Maestro René", de hurgar en sus vísceras, de verle la cara de asombro y los ojos muertos, de escuchar contar por quiénes había entrado en el baño donde se disparó, de saber de la enorme cantidad de cartas que el médico del corazón había colgado en las paredes para que todos la vieran y no se perdieran, pensó que la razón lo había abandonado definitivamente y se había ido con la corriente que arrastraba la lluvia de esa madrugada tan porteña. * * * Osvaldo Raffo nos convida café. Y masitas exquisitas. Miguel Majdalani, uno de sus amigos más entrañables, discípulo, forense como él y a quien llama "maestro", lo mira con veneración y lo ayuda en las anécdotas. El fotógrafo de LA NACION lo contempla, calcula cómo puede retratar al hombre, mientras esta cronista toma nota de todo, menos de la encubierta congoja del médico, que aflora un minuto después cuando, sin vergüenza, confiesa: "Siempre me costó mucho hacer autopsias de chicos, sobre todo cuando vienen violados y estrangulados; me destroza". Y comienza a contar. "Nací en Parque de los Patricios en 1930, mi abuelo era genovés, un tipo muy humilde, y en ese barrio, por entonces, había mataderos. Mi padre fue matarife; por ahí, yo saqué la vocación de tanatólogo de ver tantas vacas muertas." Se ríe, toca el brazo de la cronista, y sigue: "Como era petiso y delgadito, me volqué a las artes marciales, al judo, y tuve como maestro a Mat Subara. Yo siempre digo que mi padre me dio la vida y mi maestro Subara me hizo hombre. Y, en el fondo, creo que ser forense y judoca es lo mismo: hay que tener honor, ser un bambú, no enfrentar al viento, sino dejarte mecer. Si encarás al enemigo vas a perder, pero si te mecés, va a llegar el momento justo para vértelas con el contrincante: eso se llama técnica de anticipación". La casa de Raffo es una especie de museo en el que atesora medallas, sables, armas milenarias nacidas del ingenio campesino de los arrozales del Japón, que las tenían prohibidas por el invasor. El hombre que descubrió cómo Carlos Monzón mató a su mujer, Alicia Muñiz, muestra una medalla que el propio Juan Domingo Perón le entregó cuando salió campeón de judo. También, la placa que el profesor Emilio Federico Pablo Bonnet, su maestro en la medicina legal, le entregó cuando Raffo lo cuidó en su convalecencia porque, como acota: "Nadie descuida a su mentor y yo estuve al lado de él cuando se enfermó". "Contale lo de los dos cartoneros?", dice Majdalani, seductor incansable, caballero y de tranquilizadores ojos celestes. -¿Lo de Báez y el otro...? Y empieza a hablar a borbotones este diminuto ninja que realizó cerca de 20.000 autopsias, muchísimas, aunque nunca superará al número uno, Honorio Piaccentino, que hizo 76.000 necropsias. "A Alicia Muñiz le faltaba un músculo del cuello cuando le hice la autopsia y, cuando me di cuenta, dije para mis adentros: «sonaste, Monzón». -¿Por qué? -Porque había entrevistado a los dos cartoneros y sabía bien lo que había pasado. -¡Pero si sólo declaró Báez! -Báez no estaba solo. Había otro cartonero con él. Lo que pasa es que, para hablar, Báez pidió que soltaran a uno de los hijos, que estaba preso, y el fiscal se dio cuenta de que al pibe le faltaban sólo diez días para salir, entonces le dijo que sí. El compañero dijo que él también iba a hablar si le perdonaban un delito que había cometido tiempo atrás y cuando le preguntaron de qué se trataba, dijo: «Maté a un tipo». Pero era imposible negociar con un asesino. -¿Y qué le reveló Báez que fue tan importante? -Que Monzón le había pegado dos trompadas en el balcón. Que después entró, volvió a salir, la vio tirada, la levantó por el cuello como a una gallina, con las dos manos, y la estranguló. Y que cuando se dio cuenta de que la había matado, miró a derecha e izquierda, y como creyó que no había nadie, la arrojó al vacío y después se tiró él. En Mar del Plata le hicieron la primera autopsia y yo tenía que hacer la segunda, de modo que trasladaron el cadáver a Buenos Aires. Casi te podría decir que a la altura de Chascomús la ambulancia paró y un médico le seccionó a Alicia Muñiz el músculo esternocleidomastoideo, que era el que evidenciaba la compresión manual, prueba inequívoca del estrangulamiento. Cuando la abrí me di cuenta de que se lo habían sacado con mucha precisión, por eso digo que fue un médico. Pero lo que no sabía Monzón era que los dos cartoneros lo estaban mirando. Es más, había una tercera persona en el departamento y yo sé quién es. -¿Quién es? -Te lo digo si no lo escribís. -Ok. -(...) -¿En serio? ¿Y por qué no lo dijo en su momento? -Porque no lo podía probar. (En el juicio oral, Monzón dijo que su mujer y él estaban solos y que "la Alicia se me resfaló, señor juez". -¿Cómo fue con Robledo Puch? -(Y ya no lo para nadie) Dos meses lo entrevisté. Y cuando volvía a casa me sentía intranquilo; no sé, me pasaba algo con ese chico. Por entonces se había estrenado la película El Exorcista , y ahí me di cuenta de que había estado hablando con un ser que no era humano; ésa era la sensación, aunque parezca pueril la comparación. El hablaba de sí mismo en tercera persona y a mí me tocó hacerle el peritaje porque ningún médico se le atrevía. Y siempre recuerdo que cuando llegó el juicio, en la sala de audiencias, el tipo escribía y escribía. Le pregunté a un policía qué hacía y me contó que respondía cartas de mujeres que querían casarse con él. A este fenómeno un médico belga llamado Locard lo llamó enclitofilia, el amor y la atracción que algunos seres, especialmente las mujeres, sienten por los asesinos. La verdad es que era un monstruo. Mató al compañero y le quemó la cara con un soplete estando aún con vida; cuando le pregunté por qué lo había hecho, me dijo: "Es por la familia". Mirá, es un caso de estudio: en la cárcel vive con otro recluso y un gato, y le pone exactamente 11 cucharaditas de yerba al mate, ni una más ni una menos, todos los días. * * * Raffo se fue del equipo médico de la Policía Bonaerense después de haber completado la carrera y como comisario inspector profesional, y en 1986 se presentó a concurso para ingresar en el Cuerpo Médico Forense de la Suprema Corte de Justicia. Empezaba a jugar en primera y no dejaría de hacerlo hasta su retiró con honores. "Es que cuando uno se recibe, se casa con la medicina, pero la medicina legal es la amante, la que nos somete y nos humilla", dice, lleno de risa, mientras ofrece más café y propone ver los videos de alguna de sus autopsias memorables. Esta cronista rechaza la oferta gentilmente: hay estómagos que no resisten tanta porquería. Como la del chiquito muerto que tenía más de 203 cicatrices en el cuerpo, a quien sus padres lo habían atado a un palo en el fondo de la casa y comía de lo que los vecinos le tiraban por arriba del muro. "Le pegaban con cualquier cosa, hasta que lo mataron con una barreta de metal. No pude soportarlo. Con los chicos no. Fue tremendo", apunta, con ojos tristes, el maestro. También menciona el caso de Nair Mostafá, la chiquita violada y asesinada en 1989, o el del soldado Carrasco, "que falleció de una manera horrible". También, el de María Soledad Morales o el del único asesino serial de la historia argentina, Juan Carlos Laureano, condenado por 14 homicidios, especialmente de nenas a las que violaba y mataba. -Pero, ¿no era Robledo Puch el serial con más muertes? -No, Robledo no era serial, era un psicópata asesino que, además, robaba. Los asesinos seriales matan, asesinan, pero no se llevan nada, quizás algo a modo de souvenir... Hace un silencio. Y aprovecho para mecharle una pregunta a este hombre parlanchín y simpatiquísimo que ya se tutea con las leyendas. -¿Cómo se hace una autopsia? -Bien. Para empezar, quiero que sepas que nosotros somos la infantería de la medicina legal, los que llegamos primero y nos comemos ese garrón donde está el muerto. Hay un afuera y un adentro del escenario del crimen. Cuando yo llego miro todo, pero no toco nada, para tener información. El segundo paso es la fotografía del lugar, de cada detalle. Luego viene el hisopado (esta cronista se reserva los detalles de este tramo de la charla) y, cuando el cuerpo llega a la morgue, vienen los rayos X, la inspección externa del cadáver, seguida de la toillete del cuerpo, cuando se lava sin tocarlo, y finalmente se lo abre. Después de todo eso viene el gran combate: el juicio oral. Ahí es donde yo pongo en práctica las lecciones del samurái. * * * El samurái Raffo es un maestro del arte de ver más allá de lo obvio. Un estratego del cuerpo humano que sabe de memoria cuánto debe pesar cada órgano para no despertar sospechas. Un hombre que debió entrevistar a miles de asesinos porque, en sus primeros tiempos, el forense se ocupaba de todo, del perfil psicológico, del pasado del criminal, de su vida antes de ser cadáver o de caer preso. Lo interrumpe Majdalani. "¿Te acordás, maestro, del caso de la prostituta medio quemada? Cuenta el discípulo, más pausado que su mentor, que en la playa de maniobras de la estación San Martín del Ferrocarril Mitre encontraron el cuerpo de una mujer asesinada a la que le habían amputado ambas manos y habían tratado de introducir en la caldera de una locomotora de carbón para quemarla. "Pero los ingleses habían estudiado todo y habían diseñado la máquina como para que por ahí no pudiera entrar un cuerpo. Por eso lo descubrimos, porque tenía sólo la cara quemada y con carbón de piedra", explica. Ya la lluvia ha inundado Buenos Aires, pero esta cronista y el fotógrafo ni se enteran. Afuera caen chinos escribiendo a máquina, como dice un chiste cordobés, pero dentro de esta enorme casa del partido de San Martín el tiempo se encoge. "Siga -lo invita la entrevistadora- siga, doctor, y cuénteme cómo murió María Soledad Morales". -No la mataron, se les murió. -¿Y al soldado Carrasco? -No, al pobre chico lo mataron. La primera autopsia se la hicieron en el cuartel. Yo, al principio, pensé que le habían pegado, porque era un grandote de esos que nadie se anima a dominar y que los había cargado a sus superiores. Pero junto con el cadáver me llegaron las manos del pibe (se las habían amputado) y eran las manitos de un chiquito, era imposible que hubiera hasta intentado defenderse. Murió de una hemorragia interna y agonizó mucho tiempo. -¿Y María Marta García Belsunce? -Uf! Me vinieron a consultar para contratarme como perito de parte. Ahí lo conocí a Carrascosa, estaba sentado donde estás vos ahora; dijo dos palabras, nada más. Yo me había retirado en 2003 y me dedicaba a la docencia y no acepté el caso. -Pero tiene una idea formada. -Sí. Si no la publicás, te cuento. -Ok -(...) -Pero ¿por qué cree eso? -Porque sólo las mujeres disparan así, desde tan cerca. -Doctor: ¿existe el crimen perfecto? -Sí, pero nunca te lo voy a contar. .

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¿Por qué se arma el árbol de Navidad hoy?
¿Por qué se arma el árbol de Navidad hoy?
InfoporAnónimo12/8/2013

¿Por qué se arma el árbol de Navidad el 8 de Diciembre? Hay varias leyendas sobre la costumbre de armar un árbol en época de Navidad y su significado. La tradición y el rol del papa Pío IX en la fecha del 8 de diciembre El árbol de Navidad evoca a una tradición que, impulsada por las actuales tendencias de marketing, se ha consolidado como un símbolo de festividad, de reunión entre amigos y familiares a pocos días de finalizar el año. Tal ha sido la magnitud del crecimiento que superó los límites de la religión Católica que celebra el 25 de diciembre el natalicio de Jesús, y no discrimina entre las distintas clases sociales A principios del mes de diciembre, casi un mes antes de la Navidad, ya comienza a aparecer la imagen del triangulo verde con esferas rojas haciendo alusión al mítico árbol verde con los adornos y el espíritu navideño comienza a impregnar a toda la mayoría de la sociedad. En los hogares, empresas y espacios públicos se arman los árboles de Navidad el día 8 de diciembre que coincide con el feriado nacional por el Día de la Inmaculada Concepción de María. Sin embargo, no existe una única explicación de qué significa el árbol de Navidad y de por qué se arma el 8 de Diciembre. Hay varias leyendas sobre la costumbre de armar un árbol en época de Navidad y su significado. Pero más claro está de porque la tradición indica que se construye el 8 de diciembre y su razón está basada en una decisión del papa Pío IX. Leyenda Nórdica Una de ellas cuenta que cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que esas comunidades celebraban el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol de roble, en la fecha próxima a la Navidad católica. Este árbol, vinculado a celebraciones paganas, simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín; y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). Luego, con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado. Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo, como luz del mundo. A medida que pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos como los actuales. Además, las guirnaldas representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir. En la cosmovisión Católica, la forma triangular del árbol representa a la Santísima Trinidad, que significa Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu, las tres manifestaciones de Dios. Leyenda de Lutero La tradición cristiana tomó un simbolismo de las comunidades Celtas, aunque con especies arbóreas propias. Martín Lutero, uno de los padres de la reforma en el cristianismo, fue quien impuso los árboles de Navidad, hacia el año 1.500, pero en vez de roble, de pino. La leyenda cuenta que Lutero, caminando de regreso a su casa una noche de invierno, fue sorprendido por el brillo de las estrellas entre los árboles. Quiso entonces reproducir esa escena en su hogar, y colocó un rama de árbol de pino en una habitación, y le instaló alambres en sus ramas para sostener velas encendidas. Leyenda del niño Una leyenda europea dice que el árbol de Navidad tuvo su origen una fría noche de invierno, cuando un niño buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa, que lo recibieron y le dieron de comer. Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata. Leyenda griega Los griegos consagraban el pino a Dionisio, dios de la fertilidad y del vino, a quien se lo representaba con una varilla, el tirso, coronada con hojas de vid y de hiedras, terminada en forma de piña, el fruto del pino. La piña cerrada era para los romanos símbolo de virginidad y no por casualidad se la utiliza en las mesas navideñas. El 8 de Diciembre, la decisión del papa Pío IX El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, Pío IX proclamó que María “por un privilegio único, fue preservada de la mancha original desde el primer instante de su concepción”. Ese dogma de fe establece eso, precisamente, que la madre del hijo de Dios fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia. De modo que la costumbre de relacionar uno y otro hecho, el arbolito y su armado el Día de la Virgen, resulta ser una disposición puramente azarosa, que se afianzó con el paso del tiempo. El “primer Arbolito” en Argentina La tradición de armar el árbol de Navidad el 8 de diciembre es seguida por las familias argentinas desde hace cerca de 200 años. De Gran Bretaña cruzó a los Estados Unidos, y de allí a América Latina. En la Argentina se armó por primera vez en 1807, según relata los diarios de esa época, en diciembre de ese año un irlandés, que deseaba recordar las costumbres de su país, decoró un pino en una plaza pública. ¿Cómo se decora un arbolito? La forma de decorar los árboles varía en cada país, ya que en los países nórdicos las esferas son sustituidas por ángeles y duendes. En Japón, el árbol lleva en sus ramas muñecas, adornos de papel, abanicos y sonajeros. En China, en lugar de pinos se utilizan naranjos, símbolos de felicidad en esa cultura. Uno de los árboles de Navidad más grandes del mundo está instalado en el Rockefeller Center de Nueva York, al medir 26.8 metros de altura, pesar 9 toneladas y tener más de 30 mil luces multicolores. Sin embargo, en Mérida, Yucatán hace algunos años pusieron uno mayor, con 37 metros de altura y más de 70 mil luces. Los regalos… La costumbre cristiana de colocar regalos a los pies del árbol y abrirlos en Navidad, también proviene de los celtas, quienes una vez producido el solsticio (21 de diciembre) se repartían entre las antorchas como augurio de un pronto verano. ¿Y el Pesebre? Ante el árbol como símbolo de la Navidad, queda más relegado justamente el ícono que está más asociado a lo religioso como es el Pesebre, donde se representa el lugar donde nació el niño Dios de los católicos. Esto provoca la protesta de la Iglesia que pide a los fieles que no pierdan el significado de la Navidad, ya que si bien el “árbol tiene que estar, también tiene que estar el pesebre. Las dos cosas. El pesebre es signo del nacimiento del hijo de Dios, y el arbolito, signo de vida. Ese árbol, que ahora está vivo, después será leño para ser convertido en la cruz donde morirá Cristo”, explican.

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Lo ultimo en realidad virtual
Lo ultimo en realidad virtual
InfoporAnónimo12/14/2013

Lo ultimo en realidad virtual, Simulador de Exploración Rectal Puede ser lo último en realidad virtual. Los fanáticos de los juegos en red y los médicos poco experimentados están de para bien. Es que salió la última versión del “Simulador de Exploración Rectal”. Un kit imprescindible para todos aquellos que se quieran dedicar al arte de la exploración en terrenos escabrosos. El kit viene con un simulador que lo puedes poner frente al monitor y darle un realismo extremo al juego . Comenzar el juego puede resultar algo traumático, pero vale la pena enfundarse los guantes quirúrgicos, tomar aire y apretar “start”. Con el correr de las pantallas seguro te relajaras y podrás pasar los diferentes niveles. Seguramente podrás elegir diferentes niveles de complejidad, y podrás realizar la exploración en diferentes ambientes. Se me ocurren solamente tres, hospitalario, al aire libre y porque no bajo la lluvia. Como no lo hemos jugado, desconocemos el final del juego , pero estamos seguro será todo un éxito.

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El Simbolismo del Cuerpo Humano - M. P. Hall
El Simbolismo del Cuerpo Humano - M. P. Hall
InfoporAnónimo10/17/2012

El más antiguo, el más profundo, el más universal de todos los símbolos es el cuerpo humano. Los griegos, los persas, los egipcios y los hindúes consideraban que el análisis filosófico de la naturaleza trina y una del hombre era una parte indispensable de las enseñanzas éticas y religiosas. Los Misterios de todas las naciones enseñaban que las leyes, elementos, y poderes del universo se resumían en la constitución humana; que todo lo que existía fuera del hombre tenia su análogo dentro del hombre. El universo, siendo inmensurable en su inmensidad e inconcebible en su profundidad, estaba más allá de la estimación mortal. Hasta los mismos dioses comprendían solo una parte de su inaccesible gloria que era su fuente. Cuando está temporalmente impregnado con entusiasmo divino, el hombre puede trascender por un breve momento las limitaciones de su propia personalidad y contemplar en parte ese celestial resplandor en el que se baña toda la creación. Pero aún en sus períodos de mayor iluminación el hombre es incapaz de imprimir en la sustancia de su alma racional una imagen perfecta de la expresión multiforme de la actividad celestial. Reconociendo la inutilidad de tratar de poder intelectualmente con aquello que transciende la comprensión de las facultades racionales, los primeros filósofos desviaron su atención de la inconcebible Divinidad al hombre en sí mismo, dentro de los estrechos confines de cuya naturaleza encontraron manifestados todos los misterios de las esferas externas. Como resultado natural de esta práctica se fabrico un sistema teológico secreto en el cual se considero a Dios como el Gran Hombre y, viceversa, al hombre como el pequeño dios. Continuando esta analogía, el universo fue considerado como un hombre y, por el contrario, el hombre como un universo en miniatura. El universo mayor fue denominado el Macrocosmo-el Gran Mundo o Cuerpo—y la Vida Divino o entidad espiritual que controla sus funciones fue llamada el Macroprosophus. El cuerpo del hombre, o el universo humano individual, fue llamado el Microcosmo, y la Vida Divina o entidad espiritual que controla sus funciones fue llamada Microprosophus. Los Misterios paganos se ocupaban primariamente de instruir neófitos en la verdadera relación que existe entre el Macrocosmo y el Microcosmo, en otras palabras, entre Dios y el hombre. Por consiguiente, la clave de estas analogías entre los órganos y funciones del hombre Microcósmico y las del Macrocosmo constituyó la posesión más preciada de los primeros iniciados. En Isis Sin Velo, H. P. Blavatsky resumió el concepto pagano del hombre de la siguiente manera: “El hombre es un mundo pequeño -un microcosmo dentro del gran universo. Como un feto, está suspendido, por sus tres espíritus, en la matriz del macrocosmos; y mientras su cuerpo terrestre está en constante armonía con su madre tierra, su alma astral vive al unísono con el anima mundi sideral. El es en ello, como ello es en él, ya que el elemento que penetra el mundo llena todo el espacio, y es el espacio mismo, sólo que ilimitado e infinito. Con respecto a su tercer espíritu, el divino, qué es sino un rayo infinitesimal, una de las incontables radiaciones que proceden directamente de la Más Alta Causa-la Luz Espiritual del Mundo? Esta es la trinidad de naturaleza orgánica e inorgánica-la espiritual y la física, que son tres en una, y de la cual Proclus dice: “La primera mónada es el Dios Eterno; la segunda, la eternidad; la tercera, el paradigma, o patrón del universo; los tres que constituyen la Triada Inteligible.” Mucho antes de la implantación de la idolatría en la religión, los primeros sacerdotes hicieron que la estatua de un hombre se colocara en el santuario del templo. Esta figura humana simbolizaba el Poder Divino en todas sus intrincadas manifestaciones. De esta manera los sacerdotes de la antigüedad aceptaron al hombre como su libro de texto, y a través del estudio de el aprendieron a entender los misterios más grandes y más abstrusos del plan celestial del cual ellos eran una parte. No es improbable que esta figura misteriosa que vigilaba los altares primitivos fuera realizada algo así como un maniquí y, como ciertas manos emblemáticas en las escuelas de Misterios, fue cubierta con jeroglíficos tallados o pintados. La estatua puede haberse abierto, de manera que mostraba las posiciones relativas de los órganos, huesos, músculos, nervios, y otras partes. Después de siglos de investigación, el maniquí se convirtió en una masa de jeroglíficos intricados y figuras simbólicas. Todas las partes tenían su significado secreto. Las medidas formaron un estándar básico por medio de las cuales era posible medir todas las partes del cosmos. Era un emblema glorioso compuesto por todo el conocimiento poseído por los sabios y hierofantes. Luego vino la era de la idolatría. Los Misterios decayeron desde adentro. Los secretos se perdieron y nadie conoció la identidad del hombre misterioso que vigilaba el altar. Se recordó solamente que la figura era un símbolo sagrado y glorioso del Poder Universal, y finalmente llegó a ser admirado como un dios-el Uno en cuya imagen se hizo el hombre. Habiendo perdido el conocimiento del propósito por el cual se construyó originalmente el maniquí, los sacerdotes rindieron culto a esta efigie hasta que al final su falta de comprensión espiritual tumbó el templo en ruinas sobre sus cabezas y la estatua se desmoronó con la civilización que había olvidado su significado. Originándose en esta suposición de los primeros teólogos que el hombre es realmente ideado a la imagen de Dios, las mentes iniciadas de edades pasadas erigieron la estupenda estructura de la teología sobre la base del cuerpo humano. El mundo religioso de hoy es casi totalmente ignorante del hecho de que la ciencia de la biología es la fuente primera de sus doctrinas y principios. Muchos de los códigos y leyes que los modernos divinos creen haber sido revelaciones directas de la Divinidad son en realidad el fruto de años de paciente ahondar en los intrincados detalles de la constitución humana y las maravillas infinitas reveladas por dicho estudio. En casi todos los libros sagrados del mundo se puede rastrear una analogía anatómica. Esto es más evidente en sus mitos de la creación. Cualquiera que esté familiarizado con la embriología y obstetricia no tendrá dificultad en reconocer la base de la alegoría con respecto a Adán y Eva y el Jardín del Edén, los nueve grados de los Misterios Eleusinos, y la legenda brahmánica de las encarnaciones de Vishnu. La historia del Huevo Universal, el mito escandinavo de Ginnungagap (la grieta oscura en el espacio en la cual se sembró la semilla del mundo), y el uso del pez como el emblema del poder generador paterno—todo muestra el verdadero origen de la especulación teológica. Los filósofos de la antigüedad se dieron cuenta que el hombre mismo era la clave del acertijo de la vida, porque era la imagen viva del Plan Divino, y en las eras futuras la humanidad también llegará darse cuenta más en detalle la importación solemne de aquellas antiguas palabras: “El verdadero estudio de la humanidad es el hombre.” Tanto Dios como el hombre tienen una constitución doble, de la cual la parte superior es invisible y la inferior visible. En ambos hay también una esfera intermedia, marcando el punto donde esas naturalezas visible e invisible se tocan. Como la naturaleza espiritual de Dios controla Su forma universal objetiva—que es en realidad una idea cristalizada—así la naturaleza espiritual del hombre es la causa invisible y el poder controlador de su personalidad material visible. De esta manera es evidente que el espíritu del hombre guarda la misma relación con su cuerpo material que Dios guarda con el universo objetivo. Los Misterios enseñaban que el espíritu, o la vida, era anterior a la forma y que lo que es anterior incluye todo lo que es posterior a sí mismo. El espíritu siendo anterior a la forma, la forma esta por lo tanto incluida dentro del reino del espíritu. Es también una declaración o creencia popular que el espíritu del hombre está dentro de su cuerpo. De acuerdo con las conclusiones de la filosofía y la teología, sin embargo, esta creencia es errónea, ya que el espíritu primero circunscribe un área y luego se manifiesta dentro de ella. Hablando filosóficamente, la forma, siendo una parte del espíritu, está dentro del espíritu; pero el espíritu es más que la suma de la forma, como la naturaleza material del hombre es en consecuencia dentro de la suma del espíritu, entonces la Naturaleza Universal, incluyendo todo el sistema sideral, está dentro de la esencia que todo lo penetra de Dios-el Espíritu Universal. De Libri Apologetici de Böhme El Tetragrámaton, o el Nombre de cuatro letras de Dios, aquí esta dispuesto como un tetractys dentro del corazón humano invertido. Abajo, el nombre Jehovah se muestra transformado en Jehoshua por la interpolación de la radiante letra hebrea סה , Shin. El dibujo en su conjunto representa el trono de Dios y Sus jerarquías dentro del corazón del hombre. En el primer libro de su Libri Apologetici, Jacobo Böhme describe de esta manera el significado del símbolo: “A causa de que nosotros los hombres tenemos un libro en común que señala a Dios. Cada uno lo tiene dentro de sí mismo, que es el Nombre inapreciable de Dios. Sus letras son las llamas de Su amor, que El de Su corazón en el Nombre inapreciable de Jesús ha revelado en nosotros. Lean estas letras en sus corazones y espíritus y Uds. tienen suficientes libros. Todos los escritos de los hijos de Dios te dirigen a ese libro único, porque en él yacen todos los tesoros de la sabiduría. * * * “Este libro es Cristo en Uds.” De acuerdo con otro concepto de la sabiduría antigua, todos los cuerpos-sean espirituales o materiales-tienen tres centros, llamados por los griegos el centro superior, el centro medio, y el centro inferior. Se notará aquí una aparente ambigüedad. Es imposible diagramar o simbolizar apropiadamente las verdades mentales abstractas, porque la representación gráfica de un aspecto de las relaciones metafísicas puede ser una contradicción real de algunos otros aspectos. Mientras que eso que está arriba se considera generalmente superior en dignidad y poder, en realidad aquello que esta en el centro es superior y anterior tanto a aquello que se dice estar arriba y aquello que se dice estar abajo. En consecuencia, debe decirse que lo primero-que se considera que esta arriba-esta realmente en el centro, mientras que los otros (que se dice están arriba o abajo) están en realidad abajo. Este punto puede ser simplificado más si el lector considerara arriba como que indica el grado de proximidad a la fuente y abajo como que indica el grado de distancia desde la fuente, la fuente que está situada en el centro real y distancia relativa que son los varios puntos a lo largo del radio desde el centro hacia la circunferencia. En asuntos concernientes a la filosofía y la teología, arriba puede considerarse hacia el centro y abajo hacia la circunferencia. El centro es el espíritu; la circunferencia es la materia. En consecuencia, arriba está hacia el espíritu junto a una escala ascendente de espiritualidad; abajo está hacia la materia junto a una escala ascendente de materialismo. El último concepto está expresado en parte por el vértice de un cono que, cuando es visto desde arriba, se ve como un punto en el centro exacto de la circunferencia formada por la base del cono. Estos tres centros universales-el arriba, el abajo, y el vinculo que los une-representan tres soles o tres aspectos de un sol-centros de resplandor. Estos también tienen sus analogías en los tres grandes centros del cuerpo humano, que, como el universo físico, es una fabricación demiúrgica. “El primero de estos ,” dice Thomas Taylor, “es análogo a la luz cuando se la ve subsistiendo en su fuente el sol; la segunda a la luz que inmediatamente procede del sol; y la tercera al esplendor comunicado a otras naturalezas por esta luz.” Debido a que el centro superior (o espiritual) esta en el medio de los otros dos, su análogo en el cuerpo físico es el corazón-el órgano espiritual y misterioso en el cuerpo humano. El segundo centro (o el vínculo entre los mundos superior e inferior) se eleva a la posición de la más grande dignidad física-el cerebro. El tercer centro (o inferior) está relegado a la posición de menor dignidad física pero la mayor importancia física-el sistema generativo. De esta manera el corazón es simbólicamente la fuente de vida; el cerebro el vínculo por el cual, a través de la inteligencia racional, se unifica la vida y la forma; y el sistema generativo—o creador infernal-la fuente de ese poder por el cual se producen los organismos físicos. Los ideales y aspiraciones del individuo dependen en gran medida sobre los cuales estos tres centros de poder predominan en alcance y actividad de expresión. En el materialista el centro inferior es el mas fuerte, en el intelectualista el centro superior; pero en el iniciado el centro medio-bañando los dos extremos en una inundación de resplandor espiritual-controla saludablemente tanto la mente como el cuerpo. Como la luz da testimonio de vida-que es su fuente-así la mente da testimonio del espíritu, y la actividad en un plano aún más inferior es testigo de la inteligencia. De esta manera la mente da testimonio del corazón, mientras que el sistema generativo, a su vez, da testimonio de la mente. Por consiguiente, la naturaleza espiritual es simbolizada más comúnmente por el corazón; el poder intelectual por un ojo abierto, que simboliza la glándula pineal o el ojo cíclope, que es el Jano de dos caras de los Misterios paganos; y el sistema generativo por una flor, un cayado, una copa, o una mano. Mientras que todos los Misterios reconocían al corazón como el centro de la conciencia espiritual, con frecuencia decididamente ignoraron este concepto y usaron el corazón en su sentido exotérico como el símbolo de la naturaleza emocional. En esta disposición el centro generativo representaba el cuerpo físico, el corazón el cuerpo emocional, y el cerebro el cuerpo mental. El cerebro representaba la esfera superior, pero después de que los iniciados hubiesen pasado a través de los grados más bajos, se les instruía que el cerebro era el poder de la llama espiritual que vive en los recovecos más recónditos del corazón. El estudiante de esoterismo descubre antes que pase mucho tiempo que los antiguos con frecuencia recurrían a varios subterfugios para esconder las verdaderas interpretaciones de sus Misterios. La sustitución del cerebro por el corazón era una de esos subterfugios. Los tres grados de los Misterios antiguos eran dados, con pocas excepciones, en cámaras que representaban los tres grandes centros de los cuerpos humano y Universal. Si era posible, el templo mismo era construido con la forma del cuerpo humano. El candidato entraba entre los pies y recibía el grado más alto en el punto correspondiente al cerebro. De esta manera el primer grado era el misterio material y su símbolo era el sistema generativo; elevaba al candidato a través de varios grados de pensamiento concreto. El segundo grado se daba en la cámara correspondiente al corazón, pero representaba el poder medio que era el vínculo mental. Aquí el candidato era iniciado en los misterios del pensamiento abstracto y se elevaba tan alto como la mente era capaz de penetrar. Luego pasaba a la tercera cámara, que, análoga al cerebro, ocupaba la posición más alta en el templo pero, análoga al corazón, era de la mayor dignidad. En la cámara del cerebro se daba el misterio del corazón. Aquí el iniciado primera vez comprendía el significado de esas palabras inmortales: “Como un hombre piensa en su corazón, así es él.” Como hay siete corazones en el cerebro así hay siete cerebros en el corazón, pero este es un asunto de suprafísica de lo cual poco se puede decir en el momento actual. Proclus escribe sobre este tema en el primer libro de Sobre al Teología de Platón: “En realidad, Sócrates en el (Primer) Alcibiades correctamente observa, que el alma que entra dentro sí misma contemplará todas las otras cosas, y la deidad misma. Por tender a su propia unión, y al centro de toda la vida, dejando de lado la multitud, y la variedad de todos los poderes múltiples que ella contiene, asciende a los ofrecimientos de la atalaya más alta. Y como en el más santo de los misterios, dicen, que los místicos al principio se encontraron con la multiforme, y muchos géneros de formas, que son lanzados ante los dioses, pero al ingresar al templo, impasibles, y custodiados por los ritos místicos, genuinamente recibían en sus pechos [corazón] iluminación divina, y despojados de sus vestimentas, como ellos dirían, participaban de una naturaleza divina; el mismo modo, como me parece a mi, sucede en la especulación de los todos. Para el alma cuando mira las cosas posteriores a sí misma, contempla las sombras e imágenes de seres, pero cuando ella misma se convierte en ella misma evoluciona su propia esencia, y las razones que contiene. Y al principio realmente, ella es como si solamente se contempla a sí misma; pero, cuando penetra más profundamente en el conocimiento de sí misma, encuentra en sí misma tanto el intelecto como los órdenes de los seres. Cuando ella sin embargo, procede en sus recovecos interiores, y dentro del ádito como si fuera del alma, percibe con el ojo cerrado [sin la ayuda de su mente inferior], el género los dioses, y las unidades de los seres. Ya que todas las cosas están en nosotros físicamente, y a través de esto somos naturalmente capaces de conocer todas las cosas, excitando los poderes y las imágenes de todos que contenemos.” De un grabado antiguo, cortesía de Carl Oscar Borg. Sobre las doce falanges de los dedos, aparecen las imágenes de los Apóstoles, cada una portando su propio símbolo. En el caso de aquellos que sufrieron el martirio el símbolo significa el instrumento de muerte. De esta manera, el símbolo de San Andrés es una cruz; de Santo Tomas, una jabalina o una escuadra de constructor; de Santiago el Menor, una maza de batanero; de San Felipe, una cruz; de San Bartolomé, un cuchillo largo o cimitarra; de San Mateo, una espada o lanza (a veces un monedero); de San Simón, una maza o un serrucho; de San Matías, un hacha; y de San. Judas, una alabarda. Los Apóstoles cuyos símbolos no exaltan su martirio son San Pedro, que lleva dos llaves cruzadas, una de oro y una de plata; Santiago el Mayor, que lleva el cayado de un peregrino y un caparazón de una venera; y San Juan, que sostiene una copa de la cual parte milagrosamente el veneno en forma de serpiente. (Ver Manual de Simbolismo Cristiano.) La figura de Cristo sobre la segunda falange del pulgar no sigue el sistema pagano de asignar la primera Persona de la Triada Creativa a esta Posición. Dios el Padre debería ocupar la segunda Falange, Dios el Hijo la primera falange, mientras que a Dios el Espíritu Santo se asigna la base del pulgar.- También, de acuerdo con la disposición filosófica, la Virgen debería ocupar la base del pulgar, que es consagrado a la luna. Los iniciados de antes advertían a sus discípulos que una imagen no es una realidad sino meramente la objetivación de una idea subjetiva. La imagen, de los dioses no fue diseñada para ser objetos de culto sino eran para ser considerados meramente emblemas o recordatorios de poderes y principios invisibles. De manera similar, el cuerpo del hombre no debe ser considerado como el individuo sino solamente como la casa del individuo, de la misma manera que el templo era la Casa de Dios. En un estado de pesadez y perversión el cuerpo del hombre es la tumba o prisión de un principio divino, en un estado de desarrollo y regeneración es la Casa o Santuario de la Deidad por cuyos poderes creativos fue ideado. “La personalidad está suspendida en un hilo de la naturaleza del Ser,” declara el trabajo secreto. El hombre es en esencia un principio permanente e inmortal; solamente sus cuerpos pasan a través del ciclo de nacimiento y muerte. Lo inmortal es la realidad; lo mortal es la irrealidad. Durante cada período de vida terrestre, la realidad de esta manera mora en la irrealidad, para ser liberada de ella temporalmente por la muerte y permanentemente por la iluminación. Mientras que en general se los consideraba politeístas, los paganos ganaron esta reputación no porque rendían culto a más de un Dios sino mas bien porque personificaban los atributos de este Dios, creando de tal modo un panteón de deidades posteriores cada una manifestando una parte de lo que el Dios Único manifestaba como un todo. Los varios panteones de las religiones antiguas en consecuencia realmente representaban los atributos catalogados y personificados de la Deidad. En cuanto a esto se corresponden con las jerarquías de los Cabalistas Hebreos. Todos los dioses y diosas de la antigüedad consecuentemente tienen sus analogías en el cuerpo humano, como también lo tienen los elementos, planetas, y constelaciones que fueron asignadas como vehículos adecuados para estos celestiales. Se asignan cuatro centros corporales a los elementos, los siete órganos vitales a los planetas, las doce partes y miembros principales al zodiaco, las partes invisibles de la naturaleza divina del hombre a varias deidades supermundanas, mientras que se declaraba que el Dios escondido se manifestaba a través de la médula en los huesos. Para muchos es difícil darse cuenta de que ellos son universos reales; que sus cuerpos físicos son una naturaleza visible a través de la estructura de la cual incontables ondas de vida que evolucionaba están desarrollando sus potencialidades latentes. Sin embargo a través del cuerpo físico del hombre no solo son un mineral, una planta, y un reino animal evolucionando, sino también clasificaciones y divisiones de vida espiritual invisible desconocidas, lo mismo que las células son unidades infinitesimales en la estructura del hombre, así el hombre es una unidad infinitesimal en la estructura del universo. Una teología basada en el conocimiento y apreciación de estas relaciones es tan profundamente justa como es profundamente verdadera. Como el cuerpo físico del hombre tiene cinco extremidades distintas e importantes-dos piernas, dos brazos, y una cabeza, de las cuales la última gobierna las primeras cuatro-la numero 5 ha sido aceptada como el símbolo del hombre. Por sus cuatro esquinas la pirámide simboliza los brazos y las piernas, y por su vértice la cabeza, de esta manera indicando que un poder racional controla cuatro esquinas irracionales. Las manos y los pies se usan para representar los cuatro elementos, de los cuales los dos pies son tierra y agua, y las dos manos fuego y aire. El cerebro entonces simboliza el quinto elemento sagrado—éter—que controla y unifica los otros cuatro. Si los pies son colocados juntos y los brazos extendidos, el hombre entonces simboliza la cruz con el intelecto racional como la cabeza o miembro superior. Los dedos de la mano y de los pies también tienen una importancia especial. Los dedos de los pies representan los Diez Mandamientos de la ley física y los dedos de la mano los Diez Mandamientos de la ley espiritual. Los cuatro dedos de cada mano representan los cuatro elementos y las tres falanges de cada dedo representan las divisiones del elemento, de manera que en cada mano hay doce partes de los dedos, que son análogas a los signos del zodiaco, mientras que las dos falanges y la base de cada pulgar suponen la triple Deidad. La primera falange corresponde al aspecto creativo, la segunda al aspecto preservativo, y la base al aspecto generativo y destructivo. Cuando se juntan las manos, el resultado es los veinticuatro Mayores y los seis Días de la Creación. En el simbolismo el cuerpo esta dividido verticalmente en mitades, la mitad derecha se considera la luz y la mitad izquierda la oscuridad. Para aquello no familiarizados con los verdaderos significados de luz y oscuridad, la mitad de la luz fue denominada espiritual y la mitad izquierda material. La luz es el símbolo de la objetividad; la oscuridad de la subjetividad. La luz es una manifestación de la vida y es en consecuencia posterior a la vida. Aquello que es anterior a la luz es oscuridad, en la cual la luz existe temporalmente pero la oscuridad permanentemente. Como la vida precede a la luz, su único símbolo es la oscuridad, y la oscuridad es considerada el velo que debe esconder eternamente la verdadera naturaleza del Ser abstracto e indiferenciado. En tiempos antiguos los hombres peleaban con sus brazos derechos y defendían sus centros vitales con sus brazos izquierdos, sobre los cuales llevaban el escudo protector. La mitad derecha era considerada por lo tanto ofensiva y la mitad izquierda defensiva. Por esta razón también el lado derecho del cuerpo era considerado masculino y el lado izquierdo femenino. Varias autoridades son de la opinión de que el actual uso generalizado de la mano derecha en la raza es el resultado de la costumbre de sostener la mano izquierda limitada a propósitos defensivos. Además, como la fuente del Ser esta en la oscuridad primordial que precedía la luz, si la naturaleza espiritual del hombre está en la parte oscura de su ser, ya que el corazón esta en el lado izquierdo. Entre las curiosas ideas equivocadas que surgen de la falsa práctica de asociar la oscuridad con el mal hay una por la cual varias naciones antiguas usaban la mano derecha para todas las labores constructivas y la mano izquierda sólo para aquellos propósitos denominados impuros e impropios para la vista de los dioses. Por la misma razón con frecuencia se refería a la magia negra como el sendero de la izquierda, y se decía que el cielo estaba a la derecha y el infierno a la izquierda. Algunos filósofos además declaraban que había dos métodos de escritura: uno de izquierda a derecha, que era considerado el método exotérico; el otro de derecha a izquierda, que era considerado esotérico. La escritura exotérica era aquella que se hacia hacía fuera o alejándose del corazón, mientras que la escritura esotérica era aquella que-como el hebreo antiguo-se escribía hacia el corazón. La doctrina secreta declara que todas las partes y miembros del cuerpo están resumidos en el cerebro y, a su vez, que todo lo que esta en el cerebro esta resumido en el corazón. En el simbolismo la cabeza se usa con frecuencia para representar la inteligencia y el auto-conocimiento. Como el cuerpo humano en su totalidad es el producto mas perfecto conocido en la evolución de la tierra, fue empleado para representar a la Divinidad-el estado o condición apreciable más alta. Los artistas, al tratar de retratar la Divinidad, con frecuencia sólo muestran una mano emergiendo de una nube impenetrable. La nube supone la Divinidad Incognoscible-ocultada del hombre por limitación humana. La mano significa la actividad Divina, la única parte de Dios que es conocible a los sentidos inferiores. Redibujado de Theosophia Práctica de Gichtel. Johann Georg Gichtel, un profundo Filósofo y místico, el más iluminado de los discípulos de Jacobo Böhme, secretamente circuló los diagramas anteriores entre un pequeño grupo de amigos y estudiantes devotos. Gichtel volvió a publicar los escritos de Böhme, ilustrándolos con numerosas figuras notables. De acuerdo con Gichtel, los diagramas anteriores, representan la anatomía del hombre divino (o interno), y estableció gráficamente su condición durante sus estados humano, infernal, y divino. Las placas en la edición de William Law de los trabajos de Böhme están basadas aparentemente en los diagramas de Gichtel, que siguen en todos los esenciales. Gichtel no da una descripción detallada de sus figuras, y las letras en los diagramas originales aquí traducidas del alemán es la única pista para la interpretación de los diagramas. Las dos figuras del extremo representan el anverso y reverse del mismo diagrama y son denominadas Tabla Tres. Son “diseñadas para mostrar la Condición del Hombre en su totalidad, con respecto a sus tres Partes esenciales, Espíritu, Alma, y Cuerpo, en su Estado Regenerado.” La tercer figura de la izquierda se llama Segunda Tabla, y establece “la Condición del Hombre en su Estado anterior, caído, y corrupto; sin ningún respeto a, o consideración de su renovación por regeneración.” La tercera figura, sin embargo, no corresponde a la Primera Tabla de William Law. La Primera Tabla presumiblemente representa la condición de la humanidad antes de la Caída, pero la placa de Gichtel pertenece al tercer estado, o estado regenerado de la humanidad. William Law de esta manera describe el propósito de los diagramas, y los símbolos sobre ellos: “Estas tres tablas se diseñaron para representar al Hombre en su triple Estado diferente: el Primero antes de su Caída, en Pureza, Dominio, y Gloria: el Segundo después de su Caída, en Contaminación y Perdición: y el Tercero en su ascenso de la Caída, o en el Camino de la regeneración, en la Santificación y Tendencia a su última Perfección.” El estudiante de Orientalismo reconocerá inmediatamente en los símbolos sobre las figuras los chakras hindús, o centros de fuerza espiritual, las mociones y aspectos varios que revelan la condición de la naturaleza divina interna del discípulo. La cara consiste en una trinidad natural: los ojos que representan el poder espiritual que comprende; los orificios nasales que representan el poder preservativo y vivificante; y la boca y las orejas que representan el poder demiúrgico del mundo inferior. La primera esfera es eternamente existente y es creativa; la segunda esfera pertenece al misterio de la ruptura creativa; y la tercera esfera a la palabra creativa. Por la Palabra de Dios el universo material fue fabricado, y los siete poderes creativos, o sonidos vocales-que habían sido traídos a la existencia por la expresión de la Palabra-se convirtieron en los siete Elohim o Deidades por cuyo poder y ministerio se organizó el mundo inferior. Ocasionalmente la Deidad es simbolizada por un ojo, una oreja, una nariz, o una boca. Por la primera, se da significado a la conciencia Divina; por la segunda, al interés Divino; por la tercera, a la vitalidad Divina; y por la cuarta, a la orden Divina. Los antiguos no creían que la espiritualidad hacia a los hombres justos o racionales, sino más bien que la justicia y la racionalidad hacían espirituales a los hombres. Los Misterios enseñaban que la iluminación espiritual se lograba solamente trayendo la naturaleza inferior hasta determinado estándar de eficiencia y pureza. Los Misterios por lo tanto fueron establecidos con el propósito de desarrollar la naturaleza del hombre de acuerdo con ciertas reglas fijas que, cuando se seguían fielmente, elevaban la conciencia humana hasta un punto donde era capaz de conocer su propia constitución y el verdadero propósito de la existencia. Este conocimiento de cómo la constitución múltiple del hombre podía ser regenerada más rápida y completamente al punto de que la iluminación espiritual constituía la doctrina secreta, o esotérica, de la antigüedad. Determinados órganos y centros físicos son en realidad los velos o envolturas de los centros espirituales. Cuáles eran y cómo podían ser desarrolladas nunca fue revelado al no regenerado, porque los filósofos se dieron cuenta que una vez que entiende el funcionamiento complete de cualquier sistema, un hombre puede lograr un fin prescrito sin estar calificado para manipular y controlar los efectos que ha producido. Por esta razón se impusieron largos períodos de prueba, para que el conocimiento de como convertirse como los dioses pudiera permanecer como la única posesión de los merecedores. Para que ese conocimiento no se perdiera, sin embargo, fue ocultado en alegorías y mitos que no tenían sentido para el profano pero eran obvios para aquellos familiarizados con esa teoría de redención personal que fue el fundamento de la teología filosófica. Se puede citar al mismo Cristianismo como ejemplo. Todo el Nuevo Testamento es en realidad una exposición ingeniosamente ocultada de los procesos secretos de la regeneración humana. Los personajes por tanto tiempo considerados hombres y mujeres históricas son realmente la personificación de ciertos procesos que tienen lugar en el cuerpo humano cuando el hombre comienza la tarea de liberarse conscientemente de la esclavitud de la ignorancia y la muerte. Las vestimentas y ornamentaciones supuestamente usadas por los dioses también son claves, porque en los Misterios la ropa era considerada sinónimo de forma. El grado de espiritualidad o materialismo de los organismos se denotaba por la calidad, belleza, y valor de las vestimentas usadas. El cuerpo físico del hombre era admirado como la toga de su naturaleza espiritual; en consecuencia, cuanto más desarrollados eran sus poderes supersubstanciales más glorioso era su ropa. Por supuesto, la ropa era usada originariamente como adorno más que como protección, y dicha práctica aún prevalece entre muchos pueblos primitivos. Los Misterios entendían que los únicos ornamentos duraderos del hombre eran sus virtudes y sus características valiosas; que se vestía en sus propios logros y se adornaba con sus logros. De esta manera la toga blanca era simbólica de pureza, la toga roja de sacrificio y amor, y la toga azul de altruismo e integridad. Ya que se decía que el cuerpo era la toga del espíritu, las deformidades mentales o morales eran descriptas como deformidades del cuerpo. Considerando el cuerpo del hombre como la regla de medición del universo, los filósofos declararon que todas las cosas se parecen en constitución-si no en forma-al cuerpo humano. Los griegos, por ejemplo, declararon a Delfos el ombligo de la tierra, ya que el planeta físico era admirado como un ser humano gigantesco que estaba enrollado en la forma de una pelota. En contra distinción a la creencia de la Cristiandad que la tierra es una cosa inanimada, los paganos consideraban no sólo a la tierra sino también a todos los cuerpos siderales criaturas individuales que poseían inteligencias individuales. Ellos fueron tan lejos como para ver los varios reinos de la Naturaleza como entidades individuales. El reino animal, por ejemplo, considerado como un ser-un compuesto de todas las criaturas que componen ese reino. Esta bestia prototípica era personificación mosaica de todas las inclinaciones animales y dentro de su naturaleza existía todo el mundo animal como la especie humana existe dentro de la constitución del Adán prototípico. De la misma manera, las razas, las naciones, las tribus, las religiones, los estados, las comunidades, y las ciudades eran vistas como entidades compuestas, cada una constituida por números variables de unidades individuales. Todas las comunidades tienen una individualidad que es la suma de las actitudes individuales de sus habitantes. Todas las religiones son un individuo cuyo cuerpo está constituido por una jerarquía y una vasta multitud de adoradores individuales. La organización de cualquier religión representa su cuerpo físico, y sus miembros individuales la vida celular que constituye este organismo. Por consiguiente, las religiones, las razas, y las comunidades–como los individuos– atraviesan las Siete Edades de Shakespeare, ya que la vida del hombre es un estándar por el cual se estima la perpetuidad de todas las cosas. De acuerdo con la doctrina secreta, el hombre, a través del refinamiento gradual de sus vehículos y la siempre creciente sensibilidad resultante de ese refinamiento, esta gradualmente superando las limitaciones de la materia y se esta desenredando de su rollo mortal. Cuando la humanidad haya completado su evolución física, la cáscara vacía del materialismo dejada atrás será usada por otras ondas de vida como escalones para su propia liberación. La tendencia del crecimiento evolutivo del hombre es siempre hacia su propia Personalidad esencial. En el punto de materialismo más profundo, en consecuencia, el hombre está a la distancia más grande de Sí mismo. De acuerdo con las enseñanzas de los Misterios, no toda la naturaleza espiritual del hombre encarna en la materia. El espíritu del hombre se muestra gráficamente como un triángulo equilátero con una punta hacia abajo. Este punto inferior, que es un tercio de la naturaleza espiritual pero en comparación a la dignidad de los otros dos es mucho menos que un tercio, desciende a la ilusión de la existencia material por un breve espacio de tiempo. Aquello que nunca se viste en la envoltura de la materia es el Anthropos Hermético-el Hombre Superior- análogo a los Cíclopes o demonios guardianes de los griegos, el ángel de Jacobo Böhme, y la Supra- Alma de Emerson, “esa Unidad, esa Supra-Alma, dentro de la cual está contenido el ser particular de todos los hombres y se hace uno con todo lo otro.” En el nacimiento solamente una tercera parte de la Naturaleza Divina del hombre se disocia temporalmente de su propia inmortalidad y se encarga del sueno del nacimiento y la existencia física, animando con su propio entusiasmo celestial un vehículo compuesto de elementos materiales, parte de y atado a la esfera material. En la muerte esta parte encarnada despierta del sueño de existencia física y se reúne una vez más con su condición eterna. Este descenso periódico del espíritu en la material se denomina la rueda de la vida y la muerte, y los principios desarrollados son tratados en detalle por los filósofos bajo el tema de metempsicosis. Por la iniciación en los Misterios y un cierto proceso conocido como teología operativa, transciende esta ley de nacimiento y muerte, y durante el curso de la existencia física esa parte del espíritu que está dormida en forma se despierta sin la intervención de la muerte—el Iniciador inevitable-y es conscientemente reunificada con el Anthropos, o la sustancia dominante de sí mismo. Este es al mismo tiempo el propósito primario y el logro consumado de los Misterios: que el hombre se haga consciente y conscientemente se reunifique con la fuente divina de sí mismo sin probar la disolución física. De las Figures de Law de Jacobo Böhme. Así como el diagrama que representa la vista de frente del hombre ilustra sus principios divinos en su estado regenerado, así la vista de atrás de la misma figura establece la condición inferior, o “noche,” del sol. Desde la Esfera de la Mente Astral una línea asciende a través de la Esfera de la razón en aquella de los Sentidos. La Esfera de la Mente Astral y de los Sentidos está llena de estrellas para significar la condición nocturna de sus naturalezas. En la esfera de la razón, lo superior y lo inferior están reconciliados, la Razón en el hombre mortal correspondiente al Entendimiento Iluminado en el hombre espiritual. De las Figures de Law de Jacobo Böhme. Un árbol con sus raíces en el corazón se eleva del Espejo de la Deidad a través de la Esfera del Entendimiento para ramificarse en la Esfera de los Sentidos. Las raíces y el tronco de este árbol representan la naturaleza divina del hombre y puede llamarse su espiritualidad; las ramas del árbol son las partes separadas de la constitución divina y puede equipararse a la individualidad; y las hojas-debido a su naturaleza efímera-corresponden a la personalidad, que no comparte nada de la permanencia de su fuente divina.

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Isla de las serpientes - (Turismo)
Isla de las serpientes - (Turismo)
InfoporAnónimo12/13/2012

La isla de la imagen, a simple vista, parece una de tantas islas paradisíacas donde pasar unas inolvidables vacaciones. Se llama “Isla Quemada Grande” y sí, será inolvidable la visita… si se sale vivo, lo que es prácticamente imposible. Se encuentra cerca de Sao Paulo -Brasil-, está prohibido visitarla y se la conoce como la Isla de las serpientes o Isla de las cobras. Sólo ellas la habitan a razón de entre 1-3 serpientes por metro cuadrado. Se trata de una variedad endémica del lugar (Bothrops insularis) y de las más venenosas del mundo. Al ser una especie exclusiva de la isla, está protegida. Estos peligrosos ofidios no tienen con qué alimentarse, salvo con las aves migratorias de paso. Esto les ha llevado a desarrollar un metabolismo que les permite subsistir comiendo sólo una o dos veces al año. Sin lugar a dudas, uno de los lugares donde no ir.

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La mujer que fue papa, la Papisa Juana (855-858)
InfoporAnónimo2/12/2013

La leyenda sobre un papa mujer, quien más tarde llevó el nombre de Johanna (Juana), apareció por primera vez a mediados del siglo XIII. VARIACIONES DE LA LEYENDA Primera versión: Jean de Mailly. El primero que parece haber tenido conocimiento de la leyenda fue el cronista dominico Jean de Mailly (Archiv der Gesellschaft fur altere deutsche Geschichte, xii, 17 sq., 469 sq.) de quien otro dominico, Etienne de Bourbon (1261), adoptó la historia y la incluyó en su trabajo sobre los "Siete dones del Espíritu Santo". En dicho relato, la supuesta papisa se ubica alrededor del año 1100 y aun no se le pone nombre. La narración dice que una mujer muy talentosa, vestida como un hombre llegó a ser notario de la Curia, después cardenal y finalmente Papa; que un día esta persona salió a montar y en esta ocasión dio a luz un hijo; que entonces fue atada a la parte posterior de un caballo, arrastrada alrededor de la ciudad, apedreada por la gente hasta morir y enterrada en el sitio mismo donde falleció; y que ahí fue puesta una inscripción que decía lo siguiente: "Petre pater patrum papissae prodito partum". Durante su mandato, añade la historia, fueron introducidas las témporas, que por eso eran llamadas los "ayunos de la papisa". Segunda versión: Martín de Troppau. Una versión diferente aparece en la tercera reseña de la crónica de Martin de Troppau (Martinus Polonus), insertada posiblemente por el autor y no por un transcriptor posterior. A través de este muy popular trabajo, la historia llegó a ser mejor conocida en la siguiente forma: Después de León IV (847-855) el inglés John de Mainz (Johannes Anglicus, natione Moguntinus) ocupó la silla papal dos años, siete meses y cuatro días. Él era, supuestamente, una mujer. En su juventud fue llevada a Atenas con ropas de hombre por su amante y allí fue tal su avance en el aprendizaje que nadie la igualaba. Llegó a Roma, donde enseñó ciencias y atrajo así la atención de intelectuales. Gozó del mayor respeto por su conducta y erudición y finalmente fue seleccionada como Papa, pero, quedando embarazada de uno de sus asistentes de confianza, dio a luz un niño durante una procesión desde San Pedro a Letrán, en algún lugar entre el Coliseo y San Clemente. Ahí murió casi de inmediato y se dice que fue enterrada en el mismo sitio. En sus procesiones, los papas siempre evitaban este camino; muchas personas creían que los papas hacían esto por su animadversión a esa desgracia. Aquí aparece por primera vez el nombre de Johanna (Juana) como el de la supuesta papisa. Martín de Troppau había vivido en la Curia como capellán y penitenciario del Papa (murió en 1278), razón por la cual su historia papal fue ampliamente leída y a través de él la leyenda obtuvo aceptación general. Un manuscrito de su crónica relata de una manera diferente el destino de la supuesta papisa: tras de su alumbramiento Juana fue inmediatamente destituida e hizo penitencia por muchos años. Su hijo, se añade, llegó a ser Obispo de Ostia y la tuvo enterrada ahí después de su muerte. Versiones posteriores. Crónicas posteriores hasta daban el nombre que llevaba de niña; algunas le llaman Agnes, otras Gilberta. Se encuentran más variaciones en los trabajos de diferentes cronistas, por ejemplo en la "Crónica Universal de Metz", escrita alrededor de 1250 y en ediciones subsecuentes de la "Mirabilia Urbis Romae" del siglo XII (?). Conforme a ésta última, en una visión le fue dado a escoger a la papisa entre la desgracia temporal y el castigo eterno; ella eligió lo primero y murió durante el parto en la calle. VALORACIONES TEMPRANAS DE LA LEYENDA Aceptación crédula. En los siglos XIV y XV esta papisa era ya considerada como un personaje histórico, de cuya existencia nadie dudaba. Tenía su lugar entre los bustos de la Catedral de Siena. Bajo Clemente VIII, y a petición suya, fue transformada en el Papa Zacarías. El hereje Jan Hus, en la defensa de su falsa doctrina antes del Concilio de Constanza, hizo referencia a la papisa y nadie cuestionó el hecho de su existencia. Sin embargo la papisa no se encuentra en el "Liber Pontificalis" ni entre los retratos de los papas de San Pablo extramuros en Roma. Valoración crítica. Esta supuesta papisa es por completo un invento de la imaginación. En el siglo XV, tras el despertar del criticismo histórico, algunos estudiosos como Aeneas Silvius (Espist., I, 30) y Platina (Vitae Pontificum, No. 106) encontraron que la historia no tenía sustento. Desde el siglo XVI historiadores católicos empezaron a negar la existencia de la papisa, ejemplos de ello fueron Onofrio Panvinio (Vitae Pontificum, Venecia, 1557), (Vitae Pontificum, Venice, 1557), Aventinus (Annales Boiorum, lib. IV), Baronius (Annales ad a. 879, n. 5) y otros. Valoración protestante. También algunos protestantes, como Blondel ("Joanna Papissa", 1657) y Leibniz ("Flores sparsae in tumulum papissae" in "Bibliotheca Historica", Göttingen, 1758, 267 sq.) admitieron que la papisa jamás existió. Sin embargo, numerosos protestantes hicieron uso del mito en sus ataques al papado. Todavía en el siglo XIX, cuando lo insostenible de la leyenda fue reconocido por historiadores serios, algunos protestantes (e.g. Kist, 1843; Suden, 1831; y Andrea, 1886) intentaron, con un espíritu anti-romano, probar la existencia de la papisa. Incluso Hase ("Kirchengesch.", II, 2nd ed., Leipzig, 1895, 81) no pudo reprimir escribir una nota llena de rencor y carente en absoluto de valor histórico sobre este tema. PRUEBAS DE SU CARÁCTER MÍTICO. Las pruebas principales del carácter enteramente mítico de la papisa son: 1. Ninguna fuente histórica contemporánea entre las historias de los papas tiene conocimiento de ella; tampoco se hace mención de ella hasta la mitad del siglo XIII. Resulta increíble que la aparición de una "papisa", si hubiera sido un hecho histórico, no hubiera sido notada por ninguno de los numerosos historiadores de entre los siglos X y XIII. 2. En la historia de los papas no hay lugar en donde encaje esta figura legendaria. Entre León IV y Benedicto III, donde Martinus Polonus la coloca, no es posible insertarla porque León IV falleció el 17 de julio del año 855 e inmediatamente después de su muerte Benedicto III fue elegido por el clero y por el pueblo de Roma; solo que a causa del advenimiento de un antipapa en la persona del cardenal depuesto Anastasius, Benedicto III fue consagrado hasta el 29 de septiembre. Existen monedas con las imágenes de Benedicto III y del emperador Lotario I, quien murió el 28 de septiembre del año 855; por lo tanto, Benedicto III debió haber sido reconocido como Papa antes de esta fecha; el 7 de octubre del año 855, Benedicto III emitió una carta para el monasterio de Corbie. Hinemar, arzobispo de Reims, informó a Nicolás I de que un mensajero que había enviado a León IV se enteró de la muerte de este Papa y por lo tanto dirigió su petición a Benedicto III, quien la resolvió (Hinemar, ep. xl in P.L., CXXXVI, 85). Todas esos testigos prueban que las fechas dadas en las vidas de León IV y Benedicto III eran correctas y que no hubo interrupción de la línea de sucesión entre estos dos papas, de modo que en este lugar no hay espacio para la supuesta papisa. 3. Más adelante es aún menos probable que una papisa pudiera insertarse en la lista de papas cercanos al año 1100, entre Víctor III (1087) y Urbano II (1088-1099) o Pascual II (1099-1110) como se sugiere en la crónica de Jean de Mailly. ORIGEN DE LA LEYENDA Esta leyenda de una papisa romana parece haber tenido una contraparte previa en Constantinopla. En efecto, en su carta a Miguel Caerularius (1053), León IX dice que él no creería lo que había oído, refiriéndose a que la Iglesia de Constantinopla ya había visto eunucos, de hecho una mujer, en su silla episcopal (Mansi "Concil.", XIX, 635 sq.). Respecto al origen en sí de la leyenda de la Papisa Juana, se han establecido diferentes hipótesis. Bellarmine (De Romano Pontifice, III, 24) cree que la historia fue llevada desde Constantinopla a Roma. Baronius (Annales ad a., 879, n. 5) conjetura que la muy criticada debilidad afeminada del Papa Juan VIII (872-882) en su trato con los griegos pudo dar lugar a la historia. Mai ha mostrado (Nova Collectio Patr., I, Proleg., xlvii) que Proteo de Constantinopla (De Spir. Sanct. Myst., lxxxix) en tres ocasiones se refiere enfáticamente a este Papa como "el viril", como quitándole el estigma de afeminado. Otros historiadores apuntan a la degradación del papado en el siglo X, cuando además tantos papas llevaron el nombre de Juan; parecía por lo tanto un nombre ideal para la legendaria papisa.. De este modo Aventinus ve en la historia una sátira a Juan IX; Blondel, una sátira a Juan XI; Panvinio (notae ad Platinam, De vitis Rom. Pont.) la aplica a Juan XII, mientras que Leander (Kirkengesch., II, 200) la entiende como aplicable en general a la venenosa influencia femenina que durante el siglo X hubo sobre el papado. Otros investigadores se esforzaron por encontrar en varios acontecimientos y reportes una base definitiva para el origen de la leyenda. Leo Allantius (Diss. Fab. de Joanna Papissa) la relacionó con la falsa profetisa Theota, condenada en el Sínodo de Mainz (847); Leibniz revivió la historia de un supuesto obispo Johannes Anglicus que llegó a Roma y ahí fue reconocido como mujer. La leyenda también fue relacionada con los Pseudodecretos Isidorianos, por estudiosos como Karl Blascus ("Diatribe de Joanna Papissa", Naples, 1779) y Gfrörer (Kirchengesch., iii, 978). La explicación de Döllinger ha encontrado en general mayor aprobación ("Papstfabeln", Munich, 1863, 7-45). Él reconoce que la leyenda de la Papisa Juana es un vestigio de alguna tradición del folklore romano ligada originalmente con ciertos monumentos antiguos y costumbres peculiares. Una antigua estatua descubierta en tiempos de Sixto V en una calle cercana al Coliseo, la cuál muestra una figura con un niño, fue considerada por el pueblo como la representación de la papisa. En la misma calle fue descubierto un monumento con una inscripción, al final de la cuál aparece la bien conocida fórmula P.P.P. (proprie pecuni" posuit) junto con un nombre con prefijo que dice: Pap. (?Papirius) pater patrum. Esto pudo fácilmente haber dado origen a la inscripción mencionada por Jean de Mailly (ver arriba). También se observaba que el papa en procesión solemne no transitaba por esta calle (quizás porque era muy angosta). Más adelante se destacó con ocasión de la inauguración formal de la Basílica de Letrán que el recién electo Papa siempre estuvo sentado en una silla de mármol. Esta silla era un antiguo mueble de baño de los que había tantos en Roma.; el Papa la usó realmente para descansar. Pero la imaginación popular llevó a pensar que así se probaba el sexo del Papa, con el fin de evitar que, de ahí en adelante, una mujer alcanzara el Trono de San Pedro. Explicaciones equivocadas - como las que con frecuencia fueron inventadas en la Edad Media ligadas con monumentos antiguos - y la imaginación popular fueron las originalmente responsables del mito de "La Papisa Juana" que cronistas acríticos, desde mediados del siglo XIII, dignificaron al consignarlo en sus páginas. J.P. KIRSCH Transcrito por Marie Jutras. Traducido por Eladio Megchún.

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BUDA y Bikkhu Hotei (el gordito)
BUDA y Bikkhu Hotei (el gordito)
InfoporAnónimo12/27/2012

Existen personas “por ahí” que creen que Buda fue un personaje gordito, barrigón y con una gran sonrisa en su rostro. Déjenme decirle que esto no es así y que deberían investigar antes de hablar. Pero les haré la vida más fácil y a continuación trataré de resumir la vida de Buda y luego la del otro personaje. Aproximadamente vivió entre los años 543 y 478 a.C. (antes de la era común, siglo IV) y fue un príncipe de Nepal. Su padre fue el rey Suddhodana y su madre fue la reina Maia Deví, la cual murió luego de nacer su hijo Siddaharta Gautama (Buda), quien lleva ese nombre porque “Siddaharta” significa “la meta perfecta”. Luego pasó a ser criado por su tía Mahaprajpati (Payapati). Nos narra la tradición oral, que al poco tiempo de nacer Siddharta, fue visitado por el brahmán Asita, un viejo asceta de gran reputación por su espléndida sabiduría y ciertos dotes para interpretar presagios. El anciano asceta profetizó que Siddharta llegaría a ser un gran gobernante o un gran maestro religioso. Esto hizo que su Padre, el rey Suddhodana tomara medidas al respecto para que su hijo no sea ese “maestro religioso” sino un rey guerrero y por eso protegió a su hijo de la vida a las afueras del palacio, privándolo del sufrimiento mundano y otorgándole una vida llena de placeres dentro de su reino. BUDA Fue así que el pequeño príncipe siendo todavía un niño, tuvo a su disposición, a los mejores maestros del lugar para que lo educaran, razón por la cual Siddharta fue muy inteligente e ilustrado en las artes, los números y las letras. Y siendo fiel a la tradición de su familia, el clan de los Sakya (eran guerreros) se le enseñó también artes marciales y lucha para ejercitarlo diariamente. Ya a sus dieciséis años, el joven Siddharta contrae nupcias con la princesa Yashodara, quien tenía su misma edad y producto de ello tuvieron un hijo llamado Rahula. Pero fue a sus 29 años, donde el príncipe Siddharta abandona su reino. Dejando atrás las riquezas y las comodidades de Palacio, se dispone a emprender un viaje para entender la vida y dar una explicación sobre el sufrimiento, con lo cual ayudaría a mucha gente. Es así donde Siddharta abandona palacio y ya estando fuera, con mucha práctica y meditación alcanzó el estado mental más alto, conocido como NIRVANA “La iluminación” y solo así llegó a liberarse de las cosas de este mundo, comprendiendo en lo más profundo de su corazón las cuatro nobles verdades de la existencia. Todo esto a sus 35 años. Después de haber logrado alcanzar el Nirvana, recorrió muchos lugares de la India y Nepal, predicando un mensaje de paz, amor y compasión hasta el día de su muerte a los 80 años de edad. Hasta aquí la historia de Siddharta Gautama “Buda”. Debe quedar en claro que Buda no es dios, ni “algún dios”, ni hijo de dios, ni algún enviado de dios, ni un ser sobrenatural, ni un ser mitológico, ni un “mesías”, ni un profeta. Solamente fue un ser humano común y corriente, pero muy sabio y con un gran corazón. Enseñó al hombre a como despertar la potencia mental y ayudar a los semejantes, sin esperar nada a cambio. La filosofía budista recae sobre el sufrimiento. No por esto podemos considerar al budismo como una filosofía pesimista, ni tampoco “optimista”, sino realista. Buda enseñó como uno puede llegar a poner fin al sufrimiento estando vivo. Buda pudo llegar a percibir el dolor en sentido universal y luego dio la cura para esta enfermedad transitoria que afecta a toda la humanidad. Buda enseñó que una vez que el hombre llegue al estado del Nirvana, solo entonces se extinguirá el sufrimiento. En cuanto su aspecto físico, era delgado. Luego de su iluminación viajaba a diario, iba de pueblo en pueblo, durante casi 45 años de su vida. Su alimentación era poca, pues se alimentaba con lo necesario, ni más, ni menos. Era vegetariano. Razones por la cual se desecha que haya sido “gordo”. Bikkhu Hotei Por otra parte, ese “buda gordo, barrigón y calvo, sentado con una gran sonrisa” no es el verdadero Buda, no es Siddharta Gautama, el nombre de ese personaje fue Bikkhu Hotei. Bikkhu Hotei, fue un monje budista y vivió hace aproximadamente 1000 años. Hotei fue muy respetado y admirado por la felicidad desbordante que tenía, además poseía una gran sabiduría y una buena conciencia. Era un hombre lleno de amor, de buen carácter y por ser tan benevolente se le llegó a llamar “Buda”, por lo similar en poseer un carácter lleno de amor y de buen temperamento, pero que sin embargo, nunca llegó a alcanzar el nirvana. Es así como en la tradición china, se le conoce también como “Budai” o “Butai” y debido a la homofonía entre el término “Buda” y Budai” se llega a producir la confusión con Siddharta Gautama. Por último cabe añadir que en la tradición china, la gordura representa la abundancia y la dicha (prosperidad).

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el monstruo de Machala
InfoporAnónimo7/29/2013

Gilberto Antonio Chamba – El Monstruo de Machala Originario de la ciudad ecuatoriana de Machala, Gilberto Antonio Chamba asesinó brutalmente a nueve jóvenes y violó a tres. En su sadismo, gustaba de ensartar a las víctimas con un bastón que les metía en la parte íntima y les sacaba por la boca… Yo las violaba después de muertas, esa era mi satisfacción personal. Soy culpable y en esto he andado solo”, nada más dijo Gilberto Antonio Chamba Jaramillo de 32 años, tras cuatro días detenido, un 19 de abril de 1993, después de haber encendido el fuego del terror entre los habitantes de Machala, Ecuador, donde asesinó y violó a ocho mujeres, violando a otras dos más. Fue una verdadera psicosis colectiva la que vivió Machala en los cinco años en que Gilberto cometió suficientes atrocidades como para pasar al grado de leyenda del crimen bajo el título de “El Monstruo de Machala”. “Yo las violaba después de muertas, esa era mi satisfacción personal.” (Palabras de Gilberto Antonio Chamba, visible arriba) Según informaron varias fuentes periodísticas de la época, Gilberto contó a los policías todo lo que hizo antes, durante y después de los asesinatos. Los policías que consiguieron capturarlo, contaron que tenían dudas de que Gilberto fuera el verdadero asesino, y que para ver si fingía, intentaron llevarlo a sitios diferentes a los de los asesinatos, aunque éste siempre les decía que estaban mal y los llevaba, con escalofriante frialdad, a donde realmente violó y mató. No resultaba difícil creer que había matado con facilidad si se tenía en cuenta que, antes de ser taxista, Gilberto había estado en el Ejército, alcanzando el rango de cabo. Ya después, cuando en 1988 consiguió un taxi, recorrió las calles de Machala hasta 1993, buscando víctimas que, en general, eran jóvenes, estudiantes, y andaban solas. El anterior fue el caso de Rosa Benavides, universitaria cuya madre, Lola Román, recuerda como una chica “tranquila, estudiosa y feliz”. Con lágrimas en los ojos, la anciana mujer de 72 años expresó ante fuentes periodísticas: “No se imagina cómo sufrimos todo ese tiempo. Y nos dio más rabia cuando nos enteramos de que el asesino estaba campante en España, como que si nunca hubiera hecho algo malo”. Y para colmo de males, tanto en el caso de Rosa como en otros, Gilberto acudió al funeral de la víctima, costumbre muy cínica que tenía acentuada, tal y como expresan las palabras del policía ecuatoriano Fausto Terán: “Muchas eran madres de las víctimas, quienes le conocían como un hombre tranquilo y educado que había acudido a los velorios con pesadumbre” Volviendo a su modus operandi, vemos que, tanto su facilidad de palabra como el uniforme militar que a veces usaba, le facilitaban conseguir que las jóvenes (en general de 17 a 24 años, aunque también mató a dos de 14 y 16 años) lo acompañaran hasta una vieja casa, donde las estrangulaba y abusaba de ellas. Respecto a eso, el propio asesino admitió lo siguiente: “Primero les ponía una mano en la boca, la otra en la garganta y así las mataba, pero para asegurarme luego las ahorcaba con una cuerda o alambre” Ciudad de Machala, en la cual el asesino cometió casi todos sus crímenes.

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