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[Mini Review] Probando Solus Daily: 0.201528.6.0
LinuxporAnónimo7/12/2015

SolusOS renace. Confieso que cuando escuché de Budgie pensé: “otro más… ¿para que?”.. Sobre todo teniendo en cuenta que posiblemente sería otro entretenimiento a modo de prueba de Ikey Doherty. Sin embargo, hoy vi la noticia de que estaba disponible un ISO “inestable” con las últimas novedades, correcciones y mejoras de Solus y decidí echarle un ojo. Simplicidad ante todo. Solus es otro Elementary mas, por lo menos así lo veo. Desarrollaron su propio Escritorio buscando simplicidad, pero dependiendo de GNOME al 100% prácticamente para poder hacerlo usable. Y ojo, se ve bonito, se siente rápido y su objetivo está más que logrado, es simple, muy simple de hecho. Apariencia y Personalización A simple vista tenemos otro Cinnamon más, con la misma disposición de la mayoría de los entornos de escritorio: menú, gestor de tareas, bandeja de sistema. Eso si, es mucho más bonito que Cinnamon por lo menos para mi. Con el clic derecho sobre el panel inferior podemos lanzar la aplicación para configurar el escritorio. No son muchas opciones, pero realmente se encuentran las más habituales y por lo menos en los minutos de prueba que usé Solus, no necesité casi nada mas. Lo único que si extrañé era alguna opción de mover los botones de las ventanas (Cerrar, Minimizar, Maximizar). El Panel lo puedes mover por todos los bordes del escritorio, y tiene la opción de parecerse al de GNOME, con o sin sombra incluida. También podemos escoger ocultarlo automáticamente, y tiene un efecto bastante chulo cuando se muestra. Para el menú de aplicaciones disponemos de 2 opciones que pueden resultar interesantes, una para mostrar un menú mucho más completo, organizado por categorías, y otra para esconder los encabezados de las categorías en el menú por defecto y hacerlo más compacto, como bien se aprecia en las imágenes anteriores. Software Solus viene con lo necesario para un usuario final, excepto que no incluye Suite Ofimática alguna. A lo mejor siendo esta versión un objeto de prueba no lo han considerado oportuno. Me gustó bastante su Centro de Software, creo que está bien organizado y cuando instalamos alguna aplicación lo hace muy rápido. Eso si, no tenemos tantas aplicaciones para escoger, generalmente, muchas aplicaciones de GNOME. Según tenía entendido, Solus usaba como base a Debian, sin embargo, buscando en el livecd no encontré nada que tuviese relación con esta distribución y mucho menos con APT. A lo mejor usan su propio gestor de paquetes, pero no encontré nada relacionado con eso. Rendimiento De forma general Solus se siente rápida, aunque desde el LiveCd alguna acciones se demoraban unas milésimas de segundos mas de lo normal. El consumo se mantuvo bastante bajo, incluso con varias aplicaciones abiertas, aunque lo probé en un ordenador con 8Gb de RAM y un procesador de 4 núcleos. Conclusiones Puede que pensemos que es otra distribución más, que no es necesaria, sin embargo Solus trata de buscar algo diferente y siempre es bueno contar con otra opción mas. A diferencia de otros proyectos, Budgie que de forma general es la parte fundamental, lo que caracteriza a Solus, se puede instalar en otras distribuciones sin problema alguno. Aunque le falta mucho camino por recorrer, creo que están haciendo un buen trabajo Ikey y su equipo. Descarga e Instalación Podemos descargar Solus del siguiente enlace: Descargar Solus Daily: 0.201528.6.0 Para ponerlo en una Memoria USB no podemos usar Unetbootin, pues no funcionará Si queremos probar el LiveCD en una memoria, abrimos un terminal y ponemos: sudo dd if=Solus-Daily.iso bs=1M of=/dev/sdX Donde evidentemente cambiamos sdX por la ruta de nuestro dispositivo.

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BleachBit 1.8: limpia tu sistema operativo GNU/Linux
LinuxporAnónimo6/25/2015

BleachBit es un software para limpiar nuestro sistema operativo GNU/Linux y dejar algo más de espacio en nuestro disco duro. Yo lo llevo usando desde antes de la aparición de la versión 1.0. Ahora ya ha llegado BleachBit 1.8 con mejoras para que podamos disfrutar de una mejor experiencia. La interfaz de BleachBit es muy sencilla y su funcionamiento es igualmente fácil. Nos permite ejecutarlo en modo normal o con privilegios. El programa borrará infinidad de ficheros que solo están ocupando espacio en nuestro disco duro y que de poco sirven. Esto es una gran ayuda si contamos con un disco duro pequeño o nos queda ya poco espacio libre… Cuando abrimos el programa, podemos ver dos botones, uno para Vista Previa, que solo analizará el sistema y nos hará un reporte sobre la cantidad de espacio que se puede liberar o directamente podemos hacer clic sobre Limpiar para que lo haga directamente. Para borrar algunos ficheros necesitaremos privilegios, por supuesto. A la izquierda de la interfaz aparece una lista de los programas y de sus ficheros temporales que generan para borrarlos, así como algunos del propio sistema operativo. Si no estás seguro, no te preocupes, cuando selecciones algo, a la derecha te aparecerá información y las posibles consecuencias de borrarlo. Se puede seleccionar todo aquello que queramos limpiar y he de decir que en ocasiones, se pueden conseguir liberar desde unos megas hasta más de 1GB.

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CodeWeavers traerá soporte de DirectX 11 a Linux
LinuxporAnónimo6/29/2015

Cuando todo el mundo habla del próximo DirectX 12 que traerá Windows 10, en Linux es novedad DirectX 11, tecnología que CodeWeavers promete estará disponible a finales de año en nuestra plataforma vía CrossOver. Como sabéis, CodeWeavers es la compañía desarrolladora de CrossOver, una solución de pago basada en Wine y potenciada con parches propios para mejorar la compatibilidad con aplicaciones y otro software de Windows. Tanto CrossOver como Wine soportan actualmente DirectX 9, la especificación de Microsoft para multimedia y juegos principalmente, que hace tiempo se quedó corta. DirectX 11 se estrenó en 2008 para Windows 7 y en 2015 llegará a Linux como implementación libre que primero podrán disfrutar los usuarios de CrossOver, más tarde los de Wine, ya que si bien CodeWeavers se aprovecha de Wine para construir su producto, contribuyen de vuelta con código. Dicho lo cual, que nadie se lleve a engaño: esto no deja de ser un extra en el panorama Linux, que mueve sus gráficos a base de OpenGL; en un futuro cercano, además, Vulkan vendrá a sustituirlo.

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Ubuntu MATE llegará preinstalado en ordenadores de LibreTren
LinuxporAnónimoFecha desconocida

Ubuntu MATE llegará preinstalado en ordenadores de LibreTrend El camino recorrido por el escritorio MATE es bastante vertiginoso, y tiene esas cosas que a veces ocurren en proyectos de código abierto en los cuales la preferencia de los usuarios logra que se llegue a superar ampliamente los objetivos iniciales. Así, de estar a la sombra de Cinnamon como el escritorio liviano de Linux Mint , fue creciendo hasta entrar en la consideración de Ubuntu y pasar a ser un sabor oficial. Con semejante respaldo no es difícil comprender que el objetivo de la comunidad de desarrolladores debe ser el de fomentar la llegada de este escritorio a cuanto rincón sea posible. Y en las últimas horas se ha dado un importante paso en ese sentido al confirmarse el acuerdo para llevar Ubuntu MATE preinstalado en ordenadores de LibreTrend, una compañía portuguesa que se especializa en la fabricación de hardware compatible con Linux. En concreto, el modelo que llegará con Ubuntu MATE preinstalado es el LibreBox, que la compañía comenzó a fabricar allá por 2013 y que ha tenido muy buena acogida y que antes de sumar esta variante contaba con Trisquel , una distro que se basa en el kernel-libre. A tal punto que la idea es reforzar este vínculo y comenzar a ofrecer más modelos con este sabor de Ubuntu y posiblemente también con otros, u otras distros. Hay que tener en cuenta, eso si, que los equipos LibreBox no son de altas especificaciones sino que estamos ante una configuración de gama media/baja: procesador Intel Celeron 1037U (dual core Haswell, 1,8 Ghz y consumo de apenas 17 watts), 1 DIMM DDR3, 2 conectores SATA de 2,5 pulgadas y uno mSATA, y conectividad wifi. Pero aunque no se trate del hardware más potente ya sabemos lo importante que puede llegar a ser tener la posibilidad de disponer de Linux preinstalado en equipos nuevos, como una forma muy buena de llegar a usuarios que de otro modo utilizarían Windows. Más información: LibreBox

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Pon 1 gestor de portapapeles en tu escritorio,lo agradecerás
LinuxporAnónimo3/17/2015

Hay pequeños detalles que le pasan factura al escritorio Linux en comparación con otras plataformas y pequeños detalles que provocan justo lo opuesto, la agradable sensación de saberse utilizando lo mejor. De estos últimos, la gestión del portapapeles es una ventaja de lo más interesante que no debería ser ignorada por quienes trabajan frente al PC, por lo útil y productiva que resulta. Como se sabrá, el portapapeles es “eso” que guarda temporalmente los fragmentos de texto, imágenes o archivos que copiamos para luego pegar en otro sitio, bien mediante el menú contextual, bien con las combinaciones de teclas “Ctrl+C” para copiar, “Ctrl+V” para pegar. Esto es básico en casi cualquier sistema operativo existente; en Linux, además, tenemos la “copia intermedia”, por calificarlo de algún modo. La “copia intermedia” se reduce a texto e imágenes y comprende solo la selección de tales elementos. Un ejemplo: si se quisiera copiar una parte de este artículo para pegarlo en un documento, bastaría con seleccionar el texto, copiar y pegar. Lo normal. Pero estando en Linux también se puede seleccionar y pegar directamente con un clic del botón central del ratón. Además, si primero se hubiese copiado un elemento y después se seleccionase otro, los dos estarían en memoria, ya que la selección no sobrescribe el copiado. Ejemplo de selección y copia Por lo instantáneo de la función, ésta es una pequeñez que si te pasas el día escribiendo, termina convirtiéndose en tan esencial como el propio copiar y pegar. El pero es que la selección desaparece rápido, debido a que “capta” todo lo que toca el cursor. Así, esta función es una ayuda para agilizar el flujo de trabajo, nada más y nada menos. Para mejorar en mucho las capacidades del portapapeles hay aplicaciones: gestores de portapapeles que permiten almacenar las entradas de copia en una lista para su posterior recuperación, por lo que su utilidad en según qué escenarios está asegurada. Sin embargo y por incomprensible que parezca, de casi todas las distribuciones actuales, solo las que se sirven con KDE Plasma como entorno de escritorio ofrecen esta característica por defecto: KDE 4 con Klipper, Plasma 5 con lo mismo, pero totalmente integrado en el panel. O dicho de otra manera, los usuarios de KDE Plasma están muy bien cubiertos, lo único que tienen que hacer es no olvidarlo y sacarle provecho. Portapapeles de Plasma 5 En escritorios GTK+ hay que instalar aplicaciones ex profeso y son varias las alternativas disponibles, sin las mismas opciones pero con la funcionalidad básica: configuración del número de entradas a guardar, icono residente en la bandeja de sistema, incluir o no la selección, etc. Elegir una u otra puede depender de esas opciones, de tal forma que lo recomendable es ir probando hasta dar con la adecuada. Si por el contrario con la funcionalidad básica es suficiente -y en la mayoría de casos lo será-, es posible apurar la elección por escritorio. Por ejemplo (todas las aplicaciones mencionadas se encontrarán en los repositorios): Xfce cuenta con su propio plugin, Clipman, que por integración resulta el más indicado.Glipper tiene como dependencia ‘python-appindicator’, lo que encaja mejor con Unity.Diodon varía según su versión, pero las últimas tienen como dependencia obligada Zeitgeist, el indexador de archivos de GNOME, que encaja mejor con GNOME Shell o Unity.Como alternativas independientes, Parcellite y Clipit (recomendamos esta última). Un apunte final: este tipo de aplicaciones no se debe utilizar en ordenadores compartidos por el riesgo para la privacidad que supone.

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Nadie se acuerda de Linux porque detrás no están Microsoft o
Nadie se acuerda de Linux porque detrás no están Microsoft o
LinuxporAnónimo6/29/2015

Nadie se acuerda de Linux porque detrás no están Microsoft o Apple la falta de marketing dificulta su llegada al público Este sistema operativo se enriquece con las contribuciones de millones de usuarios, pero al no haber un interés comercial, tampoco existe una cabeza pensante que dé nombre y etiqueta al producto Linus Torvalds, creador de Linux En cualquier debate o artículo sobre las carencias o problemas de Windows o bien OSX, es cuestión de tiempo, pero les aseguro que no faltará un usuario de Linux proponiendo esta plataforma como solución a todos los males. Publicado el comentario también es fácil el cruce acusaciones: “qué pesados los de Linux, si es tan bueno ¿por qué no lo usa todo el mundo?”, criticarán muchos. Lo cierto es que esta plataforma gratuita sigue escribiendo su propio destino y muy lejos de los grandes números: se estima que la base de ordenadores utilizando este sistema operativo apenas supera el 1% mundial, frente a los apabullante registros de Windows, y la reducida pero sólida base instalada de Macs en el globo. Sin embargo, la plataforma creada por el finlandés Linus Torvalds está más presente entre nosotros de lo que pensamos: Android, el sistema operativo líder mundial indiscutible, se basa en este sistema operativo y nadie puede poner en tela de juicio su éxito. Entonces… ¿es de uso masivo o no? Nos adentramos en el terreno del marketing y de los intereses corporativos. Linux, como tal, no cuenta con un coloso detrás que le ponga nombre comercial a la plataforma, y mucho menos un precio, ya que su espíritu es libre, y por lo tanto gratuito. Es sin duda uno de sus puntos más fuertes: la comunidad contribuye de forma altruista a su evolución y desarrollo, pero por otro lado, esta fortaleza se convierte en debilidad puesto que en este ejército de Pancho Villa no hay un impulsor claro que marque las directrices de futuro de la plataforma. 'No hay campañas de marketing, ni departamentos comerciales, ni grandes inversiones en publicidad, ya que no hay beneficio por su venta al ser libre' Y es en este punto donde comenzamos a entender por qué el usuario medio ni se plantea utilizar Linux en el ordenador de su casa, pese a ser gratuito, sólido y posiblemente el más eficiente en la gestión de recursos. “A diferencia de otras plataformas, Linux para el usuario genérico, el ciudadano, no es comercializado por ninguna gran empresa, no hay campañas de marketing, no hay departamentos comerciales con abultados presupuestos de Linux, ni grandes inversiones en publicidad, ya que no hay beneficio por la venta del mismo al ser libre”, explica a Teknautas Manuel Velardo, máximo responsable de CENATIC, el centro nacional de referencia del software libre. Un buen producto sin apoyos de los grandes Velardo nos da las claves sobre por qué Linux no entra dentro de las quinielas del español de a pie cuando va a comprarse un ordenador. “Incluso te costará encontrar en las tiendas ordenadores con Linux”, aclara amargamente el directivo. Este sistema operativo se enriquece con las contribuciones de millones de usuarios repartidos por todo el globo, pero al no haber un interés comercial, tampoco existe una cabeza pensante que ponga orden y dé nombre y etiqueta al producto. Porque lo primero que hay que aclarar es que uno no se descarga Linux tal cual: hablamos de distribuciones. Velardo explica el proceso al que se debe enfrentar quien quiera comprar un ordenador con la plataforma: “primero, debe localizar la distribución que le conviene más, bajársela de internet, encontrar un ordenador compatible UEFI Secure Boot y prepararlo para instalar Linux”, y finalmente instalarlo. Piense ahora en su padre, hermano o amigo que las pasa canutas para simplemente actualizar su versión de Windows. Empezamos a comprender por qué este sistema operativo gratuito y tan bueno no es mainstream: hay que tener una base sólida de conocimiento para lanzarse a la aventura, y desde luego, que nadie piense que podrá acercarse a una gran superficie y salir con un portátil Linux bajo el brazo sin más. El asunto tiene su lógica: al no haber interés comercial por parte de ninguna empresa que lo impulse, no se concretan las distribuciones en productos comercializables, y eso ya supone una barrera de entrada infranqueable para el gran público, salvo que sea experto en la materia o aficionado al cacharreo informático. Sin embargo, Velardo explica que en el Linux profesional la situación es bien diferente, “hay cientos de equipos, coches, routers, móviles, decodificadores” que usan el sistema operativo”, precisamente porque hay unas manos expertas detrás que saben bien qué distribución es la adecuada para cada uso. Pero volvamos al usuario doméstico ¿por qué consideran los fans de la plataforma que es superior al resto? Lo podemos resumirlo a trazo grueso en dos respuestas: libertad y eficiencia en consumo de recursos. La primera, es evidente (aunque posiblemente no para el usuario medio): uno escoge la distribución que mejor le vaya, y no depende de las directrices de los grandes, que van destilando versiones y actualizaciones a su criterio. La segunda es todavía más fácil de comprender: un sistema operativo sólido y que aguanta el paso de los años sin influir prácticamente en el rendimiento del sistema. ¿Aplicaciones? Muchas. “Existe una gran cantidad de software en Linux, que en muchos casos es tan bueno o mejor que aplicaciones comparables en Windows o OS X”, explica José Andrade, fundador de Engadget en español y apasionado de la plataforma. Bueno, bonito y gratuito, pero muy lejano del gran público ¿un drama? Parece que sí: “La historia de la tecnología está llena de grandes joyas que no se conocían o que incluso siendo mejores no encuentran un modelo comercial apropiado y por tanto, no llega al mainstream”, concluye Manuel Velardo.

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Boards of Canada – Tomorrow’s Harvest
Boards of Canada – Tomorrow’s Harvest
ReviewsporAnónimo3/23/2015

Advertencia: Este articulo contiene un cierto exceso de Jerga Gallega Los siete largos años que abarcan desde 1999 al 2005 suponen exactamente el mismo lapso de tiempo que Boards Of Canada han dejado transcurrir entre su último material editado, el EP Trans Canada Highway, y el ansiadísimo LP que procedemos a analizar a lo largo de este comentario, Tomorrow’s Harvest. Construir el grueso de una discografía reverenciada en siete años entregando Music Has The Right For The Childern (1998), Geogaddi (2002) y The Campfire Headphase (2005) para -después de lanzado un año después del último LP citado el EP mentado en primera instancia- proceder a no dar señales de vida durante el mismo tiempo, en los hermanos escoceses, supone una clara intención de decir algo concreto. De mostrar un fin determinado. De explicitar algo de forma críptica, a través de las cifras y lo que de ellas se averigüe a través de la numerología. Y creemos que, si bien su música no ha sufrido cambios, lo que subyace y se desprende de ella desde luego que si. Han dejado un tríptico a sus espaldas y han dejado transcurrir siete largos –larguísimos- años que no dejan de ser un punto de inflexión prolongado en el tiempo en un grupo que maneja a su antojo las percepciones del mismo en sus oyentes y el librejuego que se trae con los mecanismos de la memoria y su recurrir a ella. Pero, muy especialmente, inician un nuevo ciclo, o eso creemos poder afirmar en base a ciertos indicios que se manifiestan en forma de contrastes y diferencias respecto a lo que eran constantes en sus tres LPs anteriores. No, lo subliminal del disco, que no es poco, todavía no hemos podido descifrarlo. Es bien sabido el perfeccionismo extremo del que hacen gala Michael Sandison y Marcus Eoin. Perfeccionismo no evaluable en términos de virtuosismo en el manejo y rédito sonoro obtenido de aparatos ya no antiguos, digamos directamente vetustos, casi de los albores de la electrónica en según qué cacharros. Bien, decíamos: dicho perfeccionismo, el propio a quienes invierten dinero, tiempo y paciencia para hacerse con la posesión y manejo de un aparato que les sirva para figurar en Tomorrow’s Harvest durante un único segundo de audio y, además, de forma apagada, exclusivamente detectable cuando se llevan varias escuchas y se presta atención a cada una de las capas que entretejen determinadas piezas, solo pueden saber ellos con qué fin lo ponen en práctica. Solo ellos pueden saber si el perfeccionismo es tal en base a lo satisfechos que queden con cada uno de sus discos. Solo ellos, en realidad, saben cuáles son las pretensiones que les llevan a tamaño esfuerzo en pos de algo que al resto de los mortales nos queda al alcance exclusivo del pabellón auditivo, pues intencionalidades, pretensiones y significados son empresa de la especulación y las cábalas, pero sin la obtención jamás de una respuesta que confirme y desmienta. Esto es evidente en un grupo que gusta de manipular de forma subliminal para terminar por conformar con su obra un todo paralelo al efecto de los sustentos de la mística y la fé: los acólitos podrán teorizar en menor o mayor grado, sin saber jamás si se aproximan a la verdad con sus conjeturas al respecto. La obra musical de Boards Of Canada es lo que sustenta la proximidad de sus seguidores y el que se aventuren a intentar interpretarla; ellos, a su vez, son los Dioses de su propia mística o culto, da igual cómo se le quiera llamar al entramado, y jamás darán una respuesta, sabedores de que sería el derrumbe de un sistema que se sostiene gracias a cómo interactúan los aspectos más necesitados de lo irracional/místico de la naturaleza humana y lo concerniente a la memoria en la mente. De verdad, que aunque parezca mentira es así. Conocidas son las maniobras de manipulación mental a las que someten a sus oyentes Boards Of Canada, sirviéndose de varios experimentos más propios del proyecto MK-Ultra que de una formación que, en teoría, debería dedicarse en exclusiva a despachar piezas musicales. A lo largo de los LPs y EPs anteriores al objeto principal de esta crítica comparativa encontramos el recitado vocoderizado de secuencias numéricas –aquí hemos de sacar a colación las estaciones de radiotransmisión dispersas por varios puntos de la geografía mundial, habilitadas durante la guerra fría para la emisión de mensajes cifrados y de las que se han recopilado no pocas en ese monumento al canguelo que responde al nombre de The Conet Project-, la introducción de frecuencias sólo interpretables de una forma muy concreta por la mente (no a la manera de un sonido cualquiera, sino actuando casi a la manera de estímulo cuya respuesta fisiológica es determinada y cerrada), alusiones a la geometría en las estructuras (recordemos aquí a Carl Jung y todas sus teorías sobre numerología, geometría y la relación que guardan con el pensamiento mágico y los arquetipos colectivos que provienen de la noche de los tiempos), onomatopeyas alocutadas por niños casi procedentes de otro multiverso de cómo consiguen que suenen tras haberlas sometido a sampleos, deterioros y desgastes y, lo más evidente, pasajes recitados por miembros de famosos cultos y sectas, guiño al oyente a la manera del fundador de un entramado religioso que simula un milagro para mantener los niveles de fé de los que le siguen. Un cúmulo de maniobras y estrategias que distancian a Boards Of Canada de cualquier otra formación. Con ellos no se sabe si quieren que se escuche su música para vender discos o con otros fines más turbios e inquietantes. Dicha toda esta sarta de gilipolleces a lo Sánchez Dragó en modo flipao, separemos a Tomorrow’s Harvest de los tres LPs que le preceden. Se parecen, desde luego, siguen existiendo tantos puntos en común como divergencias han surgido ahora entre ellos, pero es esto último lo que nos anima a separar este LP del conjunto que forman los anteriores, a considerarlo un nuevo ciclo. La metodología compositiva de Boards Of Canada, a estas alturas, no iba a cambiar, claro está; llevan dos décadas perfeccionando esa mecánica y rutina de la perfección que señalábamos antes y no van a tirar años de trabajo en algo que, precisamente, les hace diferentes pese a compartir muchas influencias con otras tantas bandas. Lo que si vemos ya de inicio en la portada es un rupturismo severo. Boards Of Canada siempre se han guardado de aludir a lo contemporáneo, no en vano graban en granjas –bien en su Escocia natal, bien en Nueva Zelanda- lo suficientemente aisladas de los núcleos urbanos como para poder evitar toda aquella tecnología que les recuerde en qué año andan. Se sitian y sitúan en un momento indeterminado que sólo se podría contextualizar vía los instrumentos de los que disponen, digamos una época a situar entre 1950 y 1980; se convierten en una suerte de amish musicales, evitando toda aquella influencia que los innumerables avances tecnológicos que desde 1980 se han dado en todos los ámbitos -omnipresentes en el día a día de la gente en la actualidad- pueda condicionar de alguna manera esa celda bucólico-temporal que ellos mismos crean con su vuelta a la naturaleza sin tecnología, a la manera de un Paraíso Perdido autoinducido y replicable con esta acción acometida por los hermanos. Las portadas de los tres LPs anteriores mantenían esa congruencia con el ambiente de trabajo creado: ninguna alusión al presente en el que se grabaron, sólo imágenes difusas de niños o personas en un ambiente difícil de posicionar en un año concreto por no tener referencia alguna para ello. Ahora una imagen de San Francisco -la ciudad de las cuestas por donde descienden a velocidades absurdas gays en patines, no el Santo- preside Tomorrow’s Harvest, sin viraje, etalonajes ni decoloraciones de la fotografía; es la propia incidencia lumínica de lo que parece ser el sol de la mañana con la difuminación a causa de la contaminación presente en la ciudad lo que confiere a la imagen un aspecto parecido a la toma de inicio y títulos de Soylent Green (aka Cuando El Destino Nos Alcance), algo inquietante, rollo el instante inmediatamente anterior a una catástrofe monumental que cambie todo para siempre. En todo caso lo que queda es eso, vestigios y evidencias de contemporaneidad (los rascacielos y la contaminación, que sirven para contextualizar temporalmente con poco margen de error) en lugar de instantáneas de un pasado aparentemente feliz. El mirar a tiempos pretéritos con una sonrisa durante tres discos consecutivos se cambia ahora por el vistazo al presente, cuando no futuro inminente, no sin cierto pavor. En relación a lo anterior es relevante que Boards Of Canada han dejado de instalar en sus oyentes recuerdos de infancia no vividos jamás, esas famosas secuencias no pocas veces comentadas que surgen de la cualidad que tienen los hermanos por pulsar e invocar parcelas de la memoria para jugar a su libre antojo con ellas, alterándolas cuando no sustituyéndolas por otras artificiales que articulan con su música. En Tomorrow’s Harvest desaparece esa capacidad mesmerizante y de abstracción por inducción exógena de las circunstancias pretéritas de cada oyente, o al menos así ha sucedido en nuestro caso. Podría decirse que han dejado de jugar con la mente de sus seguidores,que se han cansado de ser los arquitectos malignos de la realidad protagonistas de una novela de Philip K. Dick. Y esto ocurría sin excepción en los tres LPs anteriores en varias ocasiones. Por otro lado, las pistas que conforman cada LP también presentan divergencias, por sus características y por el sentido que tienen en la secuencia de los discos. En los tres primeros existía una clara distinción entre los cortes largos y los pasajes cortos, casi interludios de los anteriores. A su vez cada LP estaba concebido para ser escuchado de forma íntegra en la secuencia dada para que todo encajase según las intenciones de Boards Of Canada. En Tomorrow’s Harvest sucede lo mismo, si, pero aparece un punto de ruptura importante. Si en los tres LPs anteriores la posición de cada pista, su duración y demás características básicas tenían el objetivo claro –en lo que a los interludios se refiere sobre todo- de maximizar el efecto de las porciones de larga duración, de preparar el terreno para que el calado emocional sobre el oyente fuese el designado por los hermanos, aquí todo parece responder a una secuencia narrativa a la manera de cualquier film setentero del género post-apocalíptico. Las evidencias no son pocas. En los tres LPs anteriores el contraste entre pieza corta y larga era innegable, se podía saber sin problema alguno cuál era la función de estas piezas en el contexto que suponía cada disco, qué era preámbulo preparatorio y qué coda conclusiva. Ahora esto no queda nada claro: los interludios no son tan cortos y las piezas principales se han aligerado en términos de duración, terminando por parecer exactamente eso que decíamos hace nada, suites dentro de un score de película catastrófica. Además los hermanos han admitido que en esta ocasión buscaron deteriorar el sonido aproximándolo al que podría obtenerse de un VHS hecho cisco, un ejercicio de estilo ya usado anteriormente pero sin explicitar un formato tan concreto y con características tan definidas como es la cinta VHS. Un formato que no permite acceder a un contenido determinado sin recorrer –aunque sea en modo Rewind o modo Fast Forward- lo que le precede o sigue, según sea el caso. O lo que es lo mismo: un formato eminentemente asociado a la narración tanto por sus características físicas (y cómo inciden estas en la reproducción del mismo) como por ser soporte -salvo excepciones tipo recopilatorios de vídeos musicales y similares- de material narrativo. En este sentido Tomorrow’s Harvest no difiere demasiado en espíritu de las OSTs ficticias que viene acometiendo Umberto, e incluso lo evidencia al abrirse con Gemini, que da comienzo con un sonido que remite inequívocamente a la mini fanfarria de rigor que acompañaba a cada VHS al dar comienzo la película en él contenida, la clásica pieza de dos segundos asociada a la distribuidora del film que estaba por dar comienzo. El sentimiento que prevalece durante la escucha completa es ese, el de estar ante piezas a las que se les ha dado una misma importancia y que ocupan el lugar que tienen por un motivo concreto, si, pero que en esta ocasión responde a una intencionalidad narrativa, no a crear picos en las piezas largas inducidos –o maximizados- por las piezas cortas que les preceden. Una importancia idéntica para los 17 cortes que forman ese todo que es Tomorrow’s Harvest, sin quedar ninguna pieza con funciones gregarias o supeditada a otras. En el sonido varios apuntes. Los beats vuelven a la época de Music Has The Right To The Children, baterías tratadísimas hasta parecer quizá más el sonido recogido de cualquiera de los robots industriales que puedan estar dando el callo en una factoría que el producto de un aparato secuenciado por un ser humano. Esa cadencia rítmica ahora incorpora cierto matiz negativo, o agorero al menos, llegando a dar cierta impresión de andar realmente Skynet -o, peor aún, Apple- tras ello. Ahí queda Palace Posy, que irrumpe de forma abrupta, para ser el epítome de esto que decimos en Tomorrow’s Harvest. Los flangers abundan en capas y subcapas, las cuales van recorriendo la duración de las pistas desde la aparente despreocupación por la melodía -casi en forma de bucle o loop- a la sintonía armónica perfecta en la que suelen concluir conforme llegan a su fin las canciones, sin ser muy conscientes ni enterarse muy bien en primera instancia quienes escuchan de cómo ha sucedido eso ni qué mierdas ha pasado para que suceda si la alquimia no existe y en principio el cemento no se puede convertir en oro. Sigue habiendo voces y recitados numéricos, ya despojados de todo atisbo de procedencia humana, el tono es directamentero bótico, incidiendo en ese matiz chungo que aportan los beats y reforzando la sensación de… ¿temor, quizá? No sabemos con qué término acotar la sensación que produce, igual inquietar sea lo que más cerca le ronde. Los sintetizadores y teclados evidencian más que en cualquiera de los tres LPs anteriores la influencia del kosmischen, John Carpenter, Fabio Frizzi, Riz Ortolani y demás titanes en Boards Of Canada, por mucho que los traten distanciándolos de ellos, deteriorándolos hasta el extremo . En este sentido es conveniente recordar que John Carpenter musicó con un score excepcional (a pachas con Alan Hotward) la película que fue el germen del cine post-apocalíptico y sus explotations italianas, la maravillosa 1997: Escape De Nueva York, y que Fabio Frizzi acostumbraba a musicar las enormidades del gran, gigante, Lucio Fulci, titán en vida de la agresión a la mirada además de extraño demiurgo en sus propias ficciones que nunca abandonó el más jodido de los determinismos para aquellos personajes que se veían mezclados en sus historias. Es decir, post-apocalipsis (aka cambio radical en el orden social, independientemente de si las causas que lo provocan son inducidas por humanos o la naturaleza) y determinismo, que de alguna manera creemos que serían las dos palabras para definir este nuevo disco de Boards Of Canada. Nos da que los hermanos esperan un nuevo orden próximo al que se mostraba Mad Max II y que ya han hecho acopio de agua, gasolina y berberechos Escuris. Boards Of Canada han suprimido, eso sí, las guitarras de The Campfire Headphase. Las guitarras o los instrumentos de cuerdas que usasen. Un hallazgo excepcional para lo que pensamos es la obra maestra de Boards Of Canada, discrepando con prácticamente todo el mundo que les conoce y aprecia. Allí se usaban las cuerdas bebiendo de lo que hiciese Paul Giovanni en la banda sonora de The Wicker Man, influencia reconocida ahora por los escoceses y evidente desde la primera escucha de dicho disco. Aquellas guitarras o laudes le daban cierto tono igual psicodélico no, pero ancestral si, rollo comunión y contacto con sus conciudadanos escoceses fenecidos siglos atrás vía la ingesta de droga alucinógena, y servían para ampliar ese espacio-tiempo de nadie, sólo de Boards Of Canada y por ellos configurado, donde pueden convivir beats electrónicos con guitarras de otras épocas sin resultar ni los unos ni los otros anacrónicos. Y ya que mentamos The Campfire Headphase, otra razón de que, más que el fin de ese disco en concreto, aquello suponía el cierre de una etapa: la última pieza, Farewell Fire, era un Disintegration Loop en toda regla, tanto por apreciarse que detrás había un proceso que emulaba de forma artificial lo que William Basinski obtuvo de forma accidental, ese deterioro fruto de la erosión que devenía en fin, como por el título que tiene y las connotaciones de ambas cosas. Tanto es así que de aquellas pensamos a la primera escucha del LP al completo que con ese corte final Boards Of Canada decían adiós, no hasta luego. Justo del revés a lo de aquel episodio de Médico de Familia donde el payaso de Emilio Aragón se despedía de Marcial, el eterno bedel muerto en trágico accidente. ¿Y se disfruta Tomorrow’s Harvest? Desde luego. Es una mamada auditiva, o una comida de coño orejera, caso de ser mujeres quienes leéis esto. A las ya mentadas particularidades de las que hacen gala los hermanos, que les separan por completo de cualquier otro grupo de la historia reciente –aquí queda su campaña publicitaria para anunciar el LP, de la que por supuesto nos hemos abstraído para no ser tan necios de confundir un divertimento maravilloso con algo que condicionase nuestras expectativas y, por lo tanto, también el disco a criticar- y configuran de la manera que son sus grabaciones, el material satisface de pleno. Son ellos en una nueva etapa, que es lo que queríamos decir con todo el ladrillo que dejamos en los párrafos que habéis leído para llegar aquí (gracias si continuáis leyendo, de veras), de la que quedan vestigios de la anterior pero que a su vez es diferente por varios motivos, los expuestos. Hay piezas excepcionales (Reach For The Dead, elegida para ser el single de adelanto por saber los hermanos que funciona de forma independiente sin problema alguno) con entidad autónoma y todavía mayor calado dentro de la narración que proponen, al igual que existen otras menores quizá prescindibles de nuevo si optamos por separar las partes del todo pero imprescindibles en ese hilo narrativo que presentan de “Planteamiento, Nudo y Desenlace”. Hay momentos de tal belleza que es difícil no postrarse ante ellos, sin ir más lejos Sundown. La narración se cierra con Semena Mertvykh, que acerca a Boards Of Canada a Angelo Badalamenti (en concreto al tema principal que compuso para Mulholland Drive) mientras se alejan, algo raro porque también tiene un andamiaje de nuevo aproximado a un Disintegration Loop. Fade out erosivo de conclusión, si bien no tan prolongado como en The Campfire Headphase. Y entre el principio de esta nueva etapa y ¿el final abierto a una secuela? dejan genialidades importantes, del nivel de articular Collapse con una estructura de palíndromo en torno a su mitad y similitudes entre piezas que permiten entrever alguna suerte de vínculo. Que es lo que toca indagar en las innumerables escuchas que le debemos todavía a este disco excepcional. Concluimos que nuestra ex es una puta Tomorrow’s Harvest es un disco que hay que tener. No es The Campfire Headphase, la obra cumbre de los escoceses, pero contiene pasajes que ningún otro grupo o individuo puede igualar de momento o hasta que se pruebe lo contrario. Una vuelta que es la más deseada de este 2013 junto a la relativa decepción del retorno de My Bloody Valentine, con quienes los escoceses comparten no pocos paralelismos en lo concerniente a su manera de afrontar las grabaciones, obsesivas hasta la locura. Lo de Boards Of Canada no es de este mundo, y lo decimos en serio: se crearon uno propio para permitirse hacer lo que hacen. Gloria a ellos.

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Así es la versión 37 de Firefox, con cifrado oportunista y u
Así es la versión 37 de Firefox, con cifrado oportunista y u
ReviewsporAnónimo4/3/2015

Así es la versión 37 de Firefox, con cifrado oportunista y un nuevo sistema de feedback Aunque durante esta semana todos los titulares se los ha llevado un Project Spartan que ha empezado a mostrar su cara incluyendo un buen repertorio de novedades, el mundo sigue girando, y Mozilla también ha querido empezar el mes con una nueva versión de su veterano Firefox, que ha venido con unas cuantas novedades debajo del brazo. De esta manera, Firefox 37 llega a Windows, OS X y GNU/Linux incluyendo el nuevo sistema de feedbacks Heartbeat, la nueva API Media Source Extensions (MSE) para permitir la reproducción nativa en HTML5 de vídeos en YouTube, nuevas mejoras de seguridad y algún pequeño pero notable cambio en la interfaz para tablets. Cifrado oportunista y HTTPS en Bing Dos de las principales novedades de esta nueva versión de Firefox tienen que ver con el HTTPS, no sólo porque a partir de ahora se activará por defecto en las búsquedas con Bing, sino porque el navegador podrá empezar a proteger nuestro ordenador cuando no se puede recurrir a este protocolo gracias a su nuevo cifrado oportunista. Este nuevo tipo de protección nos proporcionará un cifrado sobre LTS para los datos que de otra manera quedarían expuestos cuando no logramos establecer una conexión HTTPS. Pero no, no aspira a sustituir a este protocolo, porque todavía es el único que nos proporciona una protección total contra diferentes ataques como los de tipo man-in-the-middle. El resto de novedades Entre el resto de novedades también cabe destacar un nuevo sistema de feedbacks llamado Heartbeat, y que tratará de tomarle el pulso a la comunidad mostrándole cada día un pequeño popup a un número aleatorio de usuarios para que estos tengan la opción de dar una opinión real y espontánea sobre el navegador. Además, esta nueva versión de Firefox también activará la reproducción nativa en formato HTML5 por defecto de los vídeos de YouTube, e incluirá unos cambios en el interfaz de tabletas con los que, a partir de ahora en la barra de direcciones se mostrarán las URLs completas de la web que visitemos en vez de su nombre, y cambiará la colocación de las pestañas abiertas. Imágenes | Kārlis Dambrāns y gHacks Vía | Mozilla

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