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Primer post: 13 ene 2010Último post: 26 ago 2010
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Historia de la Mentira (Derrida)
Historia de la Mentira (Derrida)
InfoporAnónimo1/13/2010

HISTORIA DE LA MENTIRA Jacques Derrida (Conferencia dictada en Buenos Aires en 1995. Organizada por la Facultad de Filosofía y Letras y por la Universidad de Buenos Aires). Aun antes de un exergo, permitanme hacer dos confesiones que son a la vez dos concesiones. Tienen que ver con la fábula y el fantasma, es decir, con lo espectral. Se sabe que, en griego, phantasma alude también a la aparición del espectro, el fantasma o el aparecido. Lo fabuloso y lo fantasmático tienen un rasgo en común: stricto sensu y en sentido clásico, esos términos, no conciernen ni a lo verdadero, ni a lo falso, ni a lo veraz, ni a lo falaz. Se emparentan más bien con una especie irreductible del simulacro o de la virtualidad. Sin duda, no son en sí mismos verdades o enunciados verdaderos, pero tampoco son errores, engaños, falsos testimonios o perjurios. La primera confesión concedida tiene que ver con el título propuesto: «Historia de la mentira» Si lo desplazamos ligeramente, haciendo deslizar una palabra bajo la otra, parece imitar el célebre título de un texto que antes me interesó mucho. En El ocaso de los ídolos, Nietzsche llama «Historia de un error» (Geschichte eines Irrtums) a una especie de relato en seis episodios que, en una sola página, narra en suma, nada menos que el mundo verdadero (die wahre Welt), la historia del «mundo verdadero». El titulo de este relato ficticio anuncia la narración de una afabulación: «Cómo ‘el mundo verdadero’ terminó por convertirse en una fábula (Wie die ‘wahre Welt’ endlich zur Fabel wurde)». Por consiguente, no se nos contará una fábula sino, en cierto modo, cómo llegó a tramarse una fábula. Tal como si fuera posible un relato verdadero acerca de la historia de esa afabulación y de una afabulación que, precisamente, no produce otra cosa que la idea de un mundo verdadero, lo que amenaza arrastrar hasta la pretendida verdad del relato: «Cómo ‘el mundo verdadero’ terminó por convertirse en una fábula (Wie die ‘wahre Welt’ endílch zur Fabel wurde)». «Historia de un error» no es más que un subtitulo. Esta narración fabulosa sobre una fabulación, sobre la verdad como afabulación, es un truco teatral. Pone en escena personajes que, para nosotros estarán más o menos presentes como espectros, entre bastidores: en primer lugar Platón, quien, según Nietzsche, dice: «Yo, Platón, soy la verdad», después la promesa cristiana con los rasgos de una mujer, luego el imperativo kantiano, la «pálida idea koenigsberguiana», después aún el canto del gallo positivista y por fin el mediodía zaratustriano. Volveremos a nombrar a todos esos espectros, pero también apelaremos a otro, que Nietzsche no nombra: San Agustín. Es verdad que este último, en sus grandes tratados sobre la mentira (De mendacio o Contra mendacium), siempre está en diálogo con San Pablo, quien, por su parte, fue un íntimo de Nietzsche, el adversario privilegiado de un ensañado Nietzsche. Pero si el recuerdo de este texto fabuloso no debe abandonarnos, la historia de la mentira no podría ser la historia de un error, aunque fuera la de un error en la constitución de lo verdadero, en la historia misma de la verdad como tal. En este texto polémico e irónico de Nietzsche, en la vena de esta fábula sobre una afabulación, la verdad, la idea del «mundo verdadero» seria un «error». Pero en principio y en su determinación clásica, la mentira no es el error. Se puede estar en el error, engañarse sin tratar de engañar, y por consiguiente, sin mentir. Es verdad que mentir, engañar y engañarse se inscriben en la categoría de lo pseudológico. Pseudos, en griego, puede significar la mentira tanto corno la falsedad, la astucia o el error, el engaño, el fraude, tanto como la invención poética, lo que multiplica los malentendidos sobre lo que puede querer decir un malentendido y esto no simplifica la interpretación de un diálogo «refutativo» tan denso y agudo como el Hipias menor (è peri tou pseudous, anatreptinkos). Es verdad también que Nietzsche parece sospechar que el platonismo o el cristianismo, el kantismo y el positivismo mintieron cuando intentaron hacernos creer en un «mundo verdadero». Mentir no es engañarse ni cometer un error. Uno no miente diciendo simplemente lo falso, al menos si creemos de buena fe en la verdad de lo que pensamos u opinamos. San Agustín lo recuerda en la introducción de su De mendacio donde por lo demás, propone una distinción entre la creencia y la opinión, distinción que podría ser para nosotros, todavía hoy, y hoy de manera novedosa, de gran alcance. Mentir es querer engañar al otro, y a veces aún diciendo la verdad. Se puede decir lo falso sin mentir, pero también se puede decir la verdad con la intención de engañar, es decir mintiendo. Pero no se miente si se cree en lo que se dice, aún cuando sea falso. Al declarar que cualquiera que enuncie un hecho que le parezca digno de ser creído o que en su opinión sea verdadero, no miente, aunque el hecho sea falso, San Agustín parece excluir la mentira a uno mismo y ésta es una cuestión en la que insistiremos: ¿es posible mentir a sí mismo y todo autoengaño, toda astucia para consigo mismo, merece el nombre de mentira? Cuesta creer que la mentira tenga una historia. ¿Quién se atrevería a contar la historia de la mentira? ¿Y quién la propondría como una historia verdadera? Pues suponiendo, concesso non dato, que la mentira tenga una historia, aún se debería poder contarla sin mentir. Y sin ceder demasiado fácilmente a un esquema convencional y dialéctico que hiciera participar a la historia del error, como historia y trabajo de lo negativo, en el proceso de la verdad, en la verificación de la verdad referida al saber absoluto. Si hay una historia de la mentira, es decir del falso testimonio, y si apunta a alguna radicalidad del mal que llamamos mentira o perjurio, ella no sería reapropiable por una historia del error o de la verdad. Por otro parte, si según parece, la mentira supone la invención deliberada de una ficción, no por eso toda ficción o toda fábula viene a ser una mentira; y tampoco la literatura. Ya se pueden imaginar mil historias ficticias de la mentira, mil discursos inventivos destinados al simulacro, a la fábula y a la producción de formas nuevas sobre la mentira, y que no por eso sean historias mentirosas, es decir, si nos guiamos por el concepto clásico y dominante de mentira, historias que no sean perjurios o falsos testimonios. ¿Por qué invocar aquí un concepto clásico y dominante de mentira? ¿Existe, en estado práctico o teórico, un concepto prevaleciente de mentira en nuestra cultura? ¿Y por qué recordar ahora sus rasgos? Yo formalizaría esos rasgos a mi manera, que espero sea verdadera, justa y adecuada, pues la cosa no es tan simple, y si me equivoco, no mentiría sino a condición de que lo hubiera hecho adrede. Pero seria difícil, y me atrevería a decir imposible, probar que lo he dicho adrede y lo señalo solamente para anunciar desde ahora una hipótesis: que, por razones estructurales, siempre será imposible probar, en sentido estricto, que alguien ha mentido, aún cuando se pueda probar que no ha dicho la verdad. Jamás se podrá probar nada contra alguien que afirma: «me equivoqué pero no quería engañar y lo hice de buena fe». O también, alegando la diferencia siempre posible entre lo dicho, el decir y el querer decir, los efectos de la lengua, de la retórica, del contexto, «he dicho eso, pero no es lo que quería decir, de buena fe, en mi fuero interno, ésa no era mi intención, hubo un malentendido». He aquí pues, tal como creo que debo formularla aquí, una definición de la definición tradicional de la mentira. En su figura prevaleciente y reconocida por todos, la mentira no es un hecho o un estado: es un acto intencional, un mentir. No hay mentiras, hay ese decir o ese querer decir al que se llama mentir: mentir será dirigir a otro (pues sólo se miente al otro, uno no se puede mentir a sí mismo, salvo sí mismo como otro) un enunciado o más de un enunciado, una serie de enunciados (constatativos o realizativos) que el mentiroso sabe, en conciencia, en conciencia explícita, temática, actual, que constituyen aserciones total o parcialmente falsas; hay que insistir desde ahora en esta pluralidad y en esta complejidad, incluso en esta heterogeneidad. Tales actos intencionales están destinados al otro, a un otro o a otros, para engañarlos, para hacerles creer (aquí la noción de creencia es irreductible, aun cuando permanece oscura) en lo que se ha dicho, cuando por lo demás, se supone que el mentiroso, ya sea por un compromiso explícito, un juramento o una promesa implícita, dirá toda la verdad y solamente la verdad. Lo que aquí cuenta, en primero y en último lugar, es la intención. San Agustín lo destacaba también: no hay mentira, por más que se diga, sin la intención, el deseo o la voluntad explícita de engañar (fallendi cupiditas, voluntas fallendi). Esta intención, que define la veracidad o la mentira en el orden del decir, del acto de decir, es independiente de la verdad o de la falsedad del contenido, de lo que se dice. La mentira tiene que ver con el decir y con el querer decir, no con lo dicho: «... no se miente al enunciar una aserción falsa que uno cree verdadera y (...) se miente, antes bien, enunciando una aserción verdadera que uno cree falsa. Pues es por la intención (ex animi sui) que hay que juzgar la moralidad de los actos». Esta definición parece al mismo tiempo evidente y compleja. Cada uno de sus elementos resultará necesario para nuestro análisis. Si insistí en el hecho de que esta definición de la mentira circunscribía un concepto prevaleciente en nuestra cultura, fue para conceder una posibilidad a la hipótesis de que tal concepto, determinado por una cultura y una tradición religiosa o moral, quizás por más de una herencia, por una multiplicidad de lenguas, etc., tenía él mismo una historia. Pero he aquí una primera y luego una segunda complicación: si el concepto aparentemente más común de mentira, si el sentido común concerniente a la mentira tiene una historia, entonces está inmerso en un devenir que siempre amenaza relativizar su autoridad y su valor. Pero, segunda complicación, también hay que distinguir entre la historia del concepto de mentira y una historia de la mentira misma, una historia y una cultura que afectan la práctica de la mentira, las maneras, las motivaciones, las técnicas, las vías y los efectos de la mentira. Dentro de una sola cultura, allí donde reinaría unánimemente un concepto estable de mentira, puede cambiar la experiencia social, la interpretación y la puesta en práctica del mentir. Puede dar lugar a otra historicidad, a una historicidad interna de la mentira. Suponiendo que en nuestra tradición llamada occidental (judía, griega, romana, cristiana, islámica) dispongamos de un concepto unificado, estabilizado, y por consiguiente confiable de mentira, no basta con reconocerle una historicidad intrínsecamente teórica, a saber, aquello que lo distinguiría de otros conceptos en otras historias y en otras culturas; también habría que examinar la hipótesis de una historicidad práctica, social, política y técnica que la habría transformado, y aun, marcado por rupturas dentro de nuestra propia tradición. A esta última hipótesis quisiera concederle aquí algún privilegio provisional. Pero, ¿podremos alguna vez distinguir entre esas tres cosas: 1) una historia (Historie) del concepto de mentira, 2) uno historia (Geschichte) de la mentira, constituida par todos los acontecimientos que se han incorporado a la mentira o por la mentira y, por otra porte... en fin... 3) una historia verdadera que ordene el relato (Historie, historia rerum gestarum) de esas mentiras o de la mentira en general? ¿Cómo disociar o alternar esas tres tareas? No olvidemos nunca esta dificultad. Siempre antes de llegar a los exergos, antes inclusive de comenzar a comenzar, debo hacer una segunda confesión. Ustedes tendrían el derecho de desconfiar de ella como de cualquier otra confesión. Debido a toda clase de límites, en particular los limites de tiempo estrictamente asignados, no diré todo, ni siquiera lo esencial de lo que puedo pensar acerca de una historia de la mentira. Que no diga toda la verdad sobre una historia de la mentira no sorprenderá a nadie. Pero no diré siquiera toda la verdad de lo que por mi parte, puedo pensar o atestiguar hoy, acerca de una historia de la mentira y del modo, muy diferente, en que, según creo, habría que escuchar o contar esta historia. Por tanto, no diré toda lo verdad de lo que pienso. Mi testimonio será parcial. ¿Soy culpable por eso? ¿Significa que les habré mentido? Dejo esta cuestión en suspenso, sólo se las presento al menos hasta el momento de la discusión y sin duda más allá. Dos citas fragmentarias, en carácter de exergo, deberán ahora velar sobre esos prolegómenos. Primero daré la palabra a dos pensadores cuya memoria debemos saludar aquí. Su memoria habita esta casa. Lejos de contentarse con narrar una cierta historia, cada uno de estos fragmentos refleja en su resplandor una historicidad paradojal e insólita. Ante todo, la historicidad de la mentira. Que la política es un lugar privilegiado para la mentira, es bien sabido. Hannah Arendt lo recuerda más de una vez: «Las mentiras siempre han sido consideradas como herramientas necesarias y legítimas, no sólo del oficio del político o del demagogo, sino también del oficio del hombre de Estado. ¿Por qué esto es así? ¿Y qué significado tiene, por una parte, en cuanto a la naturaleza y la dignidad del ámbito político, y por otra en lo que se refiere a la naturaleza y la dignidad de la verdad y de la buena fe?» Así empieza «Verdad y política» («Truth and Politics»), cuya primera versión inglesa de 1967 fue un artículo aparecido en una revista, el New Yorker en respuesta a una polémica periodística posterior a la publicación de Eichmannn en Jerusalem. Todos saben que Hannah Arendt, a su manera, se atribuyó la misión de periodista en el proceso Eichmann. Luego, denunció muchas mentiras y falsificaciones, de las cuales la prensa, en particular, era culpable a su respecto. En la primera nota de «Truth and Politics» Arendt recuerda ese contexto. Así destaca el efecto de los medios y lo hace en un gran periódico, el New Yorker. Enfatizó de inmediato la dimensión mediática, los lugares de publicación y los títulos de los periódicos neoyorkinos e internacionales, por razones que, según espero, no dejarán de aclararse. Es en la New York Review of Book de la época (pues ese periódico también tiene una historia y Hannah Arendt escribía a menudo allí) donde algunos años más tarde, en 1971, publicó «Mentir en Política: Reflexión sobre los ‘Pentagon Papers» («Lying in Politics: Reflection on the Pentagon Papers») En cuanto a los Pentagon Popers, esos documentos secretos, financiados por Mc. Namara, sobre la política norteamerican en Vietnam desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1968, los mismos habían sido publicados por otro periódico, también neoyorkino e internacional, el New York Times. Al hablar de lo que estaba «en la cabeza de quienes reunieron los Pentagon Papers´ para el New York Times («in the minds of those who compiled The Pentagon Papers for the New York Times»), Hannah Arendt precisa: «La famosa grieta de credibilidad con la que nos habíamos familiarizado durante seis largos años se ensanchó repentinamente como un abismo. Arenas movedizas de declaraciones mentirosas de todo tipo, engaños tanto como autoengaños [deceptions as well as self-deceptions: subrayo «self-deceptions» pues más adelante designaremos así a uno de nuestros problemas: ¿es posible la «self-deceptions»? ¿Se trata de un concepto riguroso y pertinente para lo que nos interesa aquí, es decir, la historia de la mentira? ¿Alguna vez realmente nos mentimos a nosotros mismos?], estaban listas para tragarse a cualquier lector deseoso de poner a prueba ese material que, desgraciadamente, debrá reconocer como la infraestructura de casi una década de política exterior e interior de los Estados Unidos». Para ver más ir al Sitio creado y actualizado por Horacio Potel: www.jacquesderrida.com.ar

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A 110 años de la muerte de Nietzsche
InfoporAnónimo8/26/2010

Sean Bienvenidos!!! A Nietzsche, In Memoriam “¡Los dioses han muerto, y ahora queremos que viva el Superhombre! Sea esta alguna vez, llegado el gran mediodía, nuestra voluntad postrera”. Asi hablo Zaratustra "La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor." Asi hablo Zaratustra "El hombre prefiere querer la nada a no querer" La Genealogia de la Moral Hoy, 25 de agosto de 2010, se cumplen 110 años del fallecimiento de Friedrich Nietzsche... simplemente, un genio!... que de alguna manera modeló el siglo venidero, el siglo XX, y por que no el siglo XXI también??? una mezcla de filósofo, filólogo, revolucionario, artista, literato y músico... como no te van a odiar los grandes filólogos de la época!? Y no solo los filólogos!!! Si eras el distinto, el diferente!!! Ya lo dejo bien en claro: Nietzsche no fue ni antisemita (basta con analizar las relaciones con su cuñado), ni misogino... Hasta se preocupo de las gentes que sin derecho ni capacidad invocarían algún día su autoridad, rechazando a esos admiradores indiscretos, los monos de Zaratustra... aludiendo a quienes se dejan engañar y seducir por su pensamiento, exclama colérico: "Para esos hombres de hoy no quiero ser luz, no quiero que me llamen luz. A esos quiero cegarlos. ¡Relámpago de mi saber, sáltales los ojos!" Breve biografia del nacido en Röcken... Friedrich Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, en la Turingia, en el seno de una familia profundamente protestante (tanto sus abuelos como su padre fueron pastores protestantes). Él era el primogénito, pero tuvo una hermana, Elisabeth, que jugó un destacado papel en su vida. Elizabeth, su hermana. En 1849, cuando tan sólo contaba con 5 años, murió su padre, y la familia se trasladó a Naumburgo, donde Nietzsche realizó sus primeros estudios. Su Padre, Carl Ludwig Nietzsche Su Madre, Franziska Oehler A partir de 1859 estudió en la prestigiosa escuela de Pforta, donde recibió una esmerada educación en cultura clásica y comenzó a experimentar la influencia de Schopenhauer. Schopenhauer Posteriormente estudió filología clásica y teología en Bonn durante el curso académico de 1864-1865, aunque abandonó la teología para dedicarse solamente a la filología clásica, cuyos estudios prosiguió en Leipzig. Nietzsche en la Asociación Filológica de Leipzig Durante esta época se acentuó la influencia de Schopenhauer, y en 1868 conoció a Richard Wagner, con quien durante unos años estuvo unido por una estrecha amistad. Wagner También parece que fue durante este período que contrajo la sífilis, posible causa de su posterior enfermedad cerebral, aunque al parecer ya antes había experimentado problemas de salud. En 1869 fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad de Basilea. Debido a sus méritos y a las alabanzas de sus profesores, la Universidad de Leipzig le concedió el grado de doctor sin necesidad de examinarse, basándose en sus publicaciones filológicas. En 1870 fue nombrado catedrático en la Universidad de Basilea de la que ya era profesor. Nietzsche como profesor en Basilea Participó brevemente en la guerra franco-prusiana, aunque, llevado por su antigermanismo, renunció a la ciudadanía alemana para nacionalizarse suizo. Nietzsche en uniforme de artillero prusiano En 1872 publicó El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, libro que fue recibido con entusiasmo por Wagner, pero que fue duramente criticado por los filólogos más académicos. Ulrich von Willamowitz-Moellendorft (filólogo), quien ataco duramente El nacimiento de la Tragedia, primer libro de Nietzsche. Lo que los filólogos de la época no entendieron fue que esta obra era filosófica, no filológica...) A partir de este momento, por presiones académicas, las clases de Nietzsche se fueron quedando sin alumnos. Entre 1873 y 1876 publicó sus Consideraciones intempestivas, que constan de cuatro textos críticos con la cultura europea contemporánea. También en 1873 escribió Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral, escrito que solamente fue publicado póstumamente, y en el que ataca el cientifismo y el positivismo. Entre tanto, en 1875, trabó amistad con el compositor Köselitz, a quien Nietzsche llamaba Peter Gast. Heinrich Köselitz, o Peter Gast, según el nombre que le diera Nietzsche. Aunque Nietzsche había demostrado una gran admiración por Wagner -de quien esperaba el renacimiento del espíritu trágico griego-, y durante los años de Basilea pasaba muchas temporadas con este compositor y su familia en Tribschen (en la ribera del lago de Lucerna), a partir de 1876 empezó su distanciamiento. El enfriamiento de su relación se empezó a hacer patente en 1878 con la publicación de Humano, demasiado humano (que en 1880 se completó con El viajero y su sombra), texto en el que Nietzsche marca también sus diferencias con Schopenhauer. En 1876 obtiene una licencia por enfermedad, pues su salud se fue haciendo cada vez más precaria, y pasó el año en Sorrento. Aunque reanudó sus clases en 1877 tuvo que abandonar la docencia debido a sus problemas de salud y acogerse a una jubilación voluntaria. Por esta época, en la que ya estaba casi ciego, la ayuda de Peter Gast fue decisiva, puesto que le ayudaba a escribir, e incluso escribía directamente al dictado del filósofo. Probablemente el estilo aforístico de Nietzsche no es ajeno a esta enfermedad, ya que le era materialmente imposible escribir durante largos lapsos de tiempo. A partir de este momento su vida fue un constante viajar por diversas ciudades: Génova, Sicilia, Rapallo, Riva, Sils María, Roma, Marienbad, Niza, Naumburgo, Turín, etc. (En general, pasaba los inviernos en Italia y el sur de Francia, y los veranos en las zonas alpinas). En 1881 publicó Aurora, pensamientos sobre los prejuicios morales, y en 1882 publicó La gaya ciencia, obras en las que efectúa una crítica de la religión, la metafísica y la moral. Por esta época conoció en Roma a Lou Andreas von Salomé, de la que se enamoró y, aunque no fue correspondido, siguió manteniendo con ella una larga relación de amistad. Lou Salomé Entre 1883 y 1885 publicó su monumental obra: Así habló Zaratustra; en 1886, Más allá del bien y del mal y al año siguiente, La genealogía de la moral. Entre tanto su hermana Elisabeth se casó con un notorio antisemita y racista llamado Förster. En 1888 Nietzsche publicó El caso Wagner, Nietzsche contra Wagner y Ditirambos de Dionisos, y en 1889, El crepúsculo de los ídolos. En este año sufrió un ataque en Turín, del que ya no se repondría. Trasladado a un hospital se le diagnosticó «reblandecimiento cerebral». Permaneció un tiempo ingresado en Basilea, después le trasladaron, primero a Jena junto con su madre y después de la muerte de ésta en 1897, a Naumburgo y Weimar donde estuvo cuidado por su hermana y por Peter Gast. Hasta su muerte, acaecida el veinticinco de agosto de 1900, permaneció completamente mudo y prácticamente inactivo, limitándose a la redacción de unas pocas cartas, escritas en los primeros días después de su ataque, que mostraban signos de una grave enfermedad mental. Nietzsche había dejado algunas obras listas para publicar: El Anticristo: maldición al cristianismo; Ecce Homo -texto autobiográfico- y un conjunto de apuntes manuscritos, todavía sin preparar ni revisar para ser publicados, cuyo título genérico era La Voluntad de poder. La publicación de estos escritos estuvo mediatizada por su hermana, quien los falsificó suprimiendo partes enteras que desvirtuaban su significado, destacando aquellos aspectos que luego serían reivindicados por la barbarie nazi. De hecho, en 1934 se celebró un solemne acto de conmemoración del noventa aniversario del nacimiento de Nietzsche en el que estuvo presente el mismo Hitler, lo que muestra hasta qué punto varias de las tesis nietzscheanas –falsificadas por su hermana- estuvieron apoyadas por el nazismo. Después de la Segunda Guerra Mundial y de la división de Alemania en dos, el archivo Nietzsche (ubicado en Weimar) pasó a depender de la República Democrática Alemana, y solamente pudo empezar a ser consultado a partir de 1954. Los Archivos Nietzsche en Weimar En base a estos archivos, Karl Schlecta, que examinó la obra completa de Nietzsche, demostró en 1956 las falsificaciones y manipulaciones del pensamiento nietzscheano. A partir de 1964 empezó la edición crítica de sus obras a cargo de los filósofos G. Colli y M. Montinari, que solamente han empezado a ser conocidas íntegramente a partir de 1967. A continuación les presento los grandes temas nietzscheanos! (Voluntad de Poder, Superhombre…) 1. Punto de partida: crítica de los valores de la cultura europea. 1.1. La cultura occidental está viciada desde su origen. Su error, el más pertinaz y peligroso de todos, consiste en instaurar "la racionalidad a toda costa": "He dado a entender con qué fascinaba Sócrates: parecía un médico, un Salvador. ¿Es necesario señalar el error de su fe en la "racionalidad a toda costa?" (El ocaso de los ídolos). a) El error dogmático de la filosofía griega ha sido la invención del estatismo del ser, es decir, "el espíritu puro", y el "bien en sí": "No puede negarse que el error más grave, más pertinaz y peligroso, que jamás fue cometido ha sido un error dogmático, es decir, la invención del espíritu puro y del bien en sí de parte de Platón." (Más allá del bien y del mal). b) Este dogmatismo a ultranza es interpretado por Nietzsche como síntoma de decadencia. Es decadente todo lo que se opone a los valores del existir instintivo y biológico del hombre. "La claridad extrema, la racionalidad a ultranza, la vida lúcida, fría, cautelosa, consciente, falta de instinto, en contraposición a los instintos, era, a su vez, una enfermedad...Estar en la necesidad de combatir los instintos -he aquí la fórmula de la decadence." (El ocaso de los ídolos) 1.2. Es preciso combatir el dogmatismo platónico para eliminar el error de base. Se trata de una crítica total, pues abarca todos los aspectos de la cultura europea: el mundo racional, el mundo moral y el mundo religioso. He aquí los tres mundos inventados por el hombre occidental cuyos valores son interpretados por Nietzsche como síntomas de decadencia: "Filosofía, religión y moral son síntomas de decadencia." (La voluntad de poder.). a) Crítica a la moral. 1. El error de la moral tradicional se caracteriza por su "antinaturalidad", pues ella impone las leyes e imperativos en contra de los instintos primordiales de la vida: "Lo que me horroriza ante este espectáculo no es el error en sí mismo, no es la milenaria falta de "buena voluntad", de disciplina, de decoro, de valentía en las cosas del espíritu, tal como se evidencia en el triunfo de esta moral, sino la falta de naturalidad, el hecho pavoroso de que la antinaturalidad erigida en moral ha sido distinguida con los máximos honores quedando suspendida sobre la humanidad como ley, como imperativo categórico." (Ecce homo). 2. El ideal de esta moral es el imperio de la virtud, es decir, hacer al hombre bueno. Este ideal es alienante al convertir al hombre en esclavo de esa ficción. "¿Quéreis que el hombre, el hombre bueno, sea modesto, diligente, bienintencionado y moderado? Pues a mí se me antoja el esclavo ideal, el esclavo del futuro." (La voluntad de poder.). 3. La moral cristiana se erige en valor supremo, valor que no se halla en este mundo. La moral tradicional postula otro mundo verdadero, el mundo del más allá, el mundo de la perfección platónica: "La moral como valor supremo en todas las fases de la filosofía (incluso en los escépticos). Resultado: este mundo no vale nada, debe existir otro mundo "verdadero". (La voluntad de poder). 4. Los valores que han prevalecido hasta ahora son ficticios, propios de los débiles ya que "los instintos de decadencia se han impuesto a los instintos de ascensión". He aquí una muestra evidente del carácter "inmoral" de la moral europea: "El triunfo de un ideal moral se logra por los mismos medios "inmorales" que cualquier triunfo, a saber: la violencia, la mentira, la difamación y la injusticia." (La voluntad de poder.) 5. El moralista desprecia todos los valores del "yo", siendo el "altruismo" la norma suprema de su conducta. Para Nietzsche el altruismo no es otra cosa que una justificación de decandencia personal: "Cuando un hombre se vuelve altruista, quiere decir que está perdido. En vez de decir ingenuamente: "yo ya no sirvo para nada", dice la mentira moral por boca del décadent: "nada vale nada" -la vida no vale nada" (El ocaso de los ídolos). 6. La lógica psicológica de esta moral consiste en una alteración de la personalidad. En efecto, considera lo poderoso, lo fuerte como algo suprahumano, siendo lo débil, lo vulgar, propios del hombre. Las acciones sublimes y elevadas no son obra del hombre, sino de otro "yo" más perfecto que denomina Dios. "Resultado: el hombre no ha osado atribuirse a sí mismo sus momentos pletóricos y portentosos...considerando todo lo grande y potente como algo superhumano, el hombre se ha empequeñecido a sí mismo, ha desdoblado las dos faces -una muy débil y pobre y otra muy fuerte y portentosa- en dos esferas separadas llamando a la primera "hombre" y a la segunda "Dios". (La voluntad de poder.) b) Crítica a la religión cristiana. 1. La religión nace del miedo y el horror que tiene el hombre de sí mismo. Se trata de la incapacidad de asumir uno su propio destino, pues cuando al hombre le invade un sentimiento de poder y teme quedar avasallado por él, mediante un mecanismo de defensa y patológico, lo atribuye a otro ser más poderoso, a Dios. "Así, el cristiano, que es hoy día el tipo humano más ingenuo y regresivo, deriva la esperanza, el sosiego, el sentimiento de redención de una inspiración psicológica de parte de Dios...En las razas cuerdas, fuertes y pletóricas es sobre todo el epiléptico quien hace creer en la intervención de una potencia extraña." (La voluntad de poder.) 2. La religión implica la alienación del hombre, pues los estados sublimes le son ajenos y elude toda responsabilidad personal en los actos supremos. "En un tiempo los hombres creían que se honraban a sí mismos atribuyendo la responsabilidad de sus actos supremos, no a sí mismos, sino a Dios. La inhibición de la voluntad se consideraba como algo que confería a los actos un valor supremo." (La voluntad de poder.) 3. Como consecuencia del análisis de la idiosincrasia religiosa, Nietzsche llega a afirmar su carácter decadente pues degrada al hombre a una pura ficción "mezquina": "La religión ha degradado el concepto del "hombre"; su consecuencia extrema es la noción de que todo lo bueno, grande y verdadero es de naturaleza suprahumana y sólo se alcanza por obra de la gracia..." (La voluntad de poder.) "El cristianismo ha absorbido toda clase de enfermedades, de tierras morbosas; lo único que pudiera reprochársele es no haber sabido defenderse de contagio alguno. Mas ésta es precisamente su esencia: el cristianismo es un tipo de decandencia." (Ibíd.) 4. El cristianismo sólo fomenta los valores mezquinos, por ejemplo, la obediencia, el sacrificio, la humildad, sentimientos propios del rebaño. "La sumisión de las razas señoriales al cristianismo es, esencialmente, consecuencia de la comprobación de que el cristianismo es una doctrina que predica la obediencia." (La voluntad de poder.) "El cristianismo es el advenimiento del pesimismo...; el pesimismo de los débiles, los inferiores, los atribulados y oprimidos." (Ibíd.) 5. Nietzsche interpreta el cristianismo como una moral vulgar, ya que se opone a todos los valores específicos de la virtud. "Pues bien, el cristianismo como religión, es cosa del vulgus; es ajeno al tipo más alto de virtus...ha extraviado las inclinaciones gallardas, generosas, osadas y excesivas del alma fuerte, hasta el extremo de la autoaniquilación..." (La voluntad de poder.) c) Crítica de la la filosofía metafísica tradicional. Podemos estudiar tres aspectos dentro de la crítica a la filosofía: aspecto metafísico, lógico-epistemológico y científico-positivo. 1. Crítica de la metafísica. La filosofía tradicional es la que instauró Platón al afirmar la existencia de un mundo perfecto, noemático, absoluto. La filosofía dogmática considera al Ser como algo estático e inmutable, ser que existe en su propio mundo, distinto del sensible cuya realidad es meramente aparente, pues se diluye en la fluencia del devenir. 1.1. Para el metafísico la verdadera realidad no puede estar sujeta al devenir, ella permanece idéntica consigo misma, estática e inmutable, es decir, debe ser "causa sui". "Todos los conceptos más elevados, el ser, el absoluto, el bien, lo verdadero, lo perfecto -todo esto no puede ser algo devenido, y por ende debe ser causa sui. Mas todo esto tampoco puede ser desigual entre sí, estar en contradicción consigo mismo...Así llegan a su estupendo concepto de "Dios"..." (El ocaso de los ídolos.) 1.2. Para Nietzsche el "ser" del metafísico es lo más vacío y abstracto que el hombre ha podido imaginar y por ello equivale a la pura nada. "Las características que se han asignado al verdadero Ser de las cosas son las características del No-Ser, de la nada; -se ha construido el "mundo verdadero" en contraposición al mundo real, y es en realidad un mundo apariencial, en tanto que mera ilusión óptico-moral." (Ibíd.) 2. Crítica la metafísica en sus dimensiones lógico-epistemológica y ontológica. 2.1. Para el lógico la verdad se opone al error. Verdad y error son dos términos antitéticos, puesto que lo verdadero es irrefutable y lo falso es contradictorio. Pero Nietzsche rechaza el antagonismo verdad-error, ya que se dan errores irrefutables y verdades contradictorias: "Una tesis irrefutable ¿Por qué habría de ser, en consecuencia, "verdadera"? Esta proposición escandaliza quizá a los lógicos, que consideran sus propias limitaciones como limitaciones de las cosas; pero hace mucho tiempo que he declarado la guerra a este optimismo de los lógicos." (La voluntad de poder.) 2.2. La categoría ontológica "ser verdadero" no es una propiedad de la realidad, sino una mera valoración subjetiva como condición necesaria de supervivencia del hombre: "La oposición "el mundo verdadero-el mundo apariencial" la reduzco yo a relaciones de valor. Hemos proyectado nuestras condiciones de supervivencia como atributos del Ser. De la circunstancia de que tenemos que mantenernos firmemente aferrados a nuestras creencias para subsistir hemos deducido que el mundo "verdadero" no es mutación y devenir, sino Ser" (Ibíd.) "En consecuencia, no existe en realidad el pretendido "mundo verdadero" de la filosofía dogmática, tal mundo es una mera ficción y que no es posible conocerlo ni demostrarlo: "El mundo verdadero -una idea que ya no sirve para nada, que ya no obliga siquiera;- una idea inútil y superflua, luego refutada. !Suprimámosla¡" (El ocaso de los ídolos.) 3. Crítica a la ciencia. 3.1. La ciencia no es la verdadera interpretación de lo real; ella nace de un sentimiento, es decir, de la repugnancia del intelecto por un supuesto caos del mundo exterior y también interior. "La ciencia ha sido hasta ahora un proceso de eliminar la confusión absoluta de las cosas mediante hipótesis que lo "explican" todo; es decir, un proceso originado en la repugnancia del intelecto por el caos. Esta misma repugnancia hace presa en el hombre cuando se considera a sí mismo; quisiera hacer tangible también el mundo interior mediante un esquema y superar la confusión intelectual." (La voluntad de poder.) 3.2. Nietzsche no ataca a la ciencia, sino un tipo determinado de ciencia (el mecanicismo y el positivismo). En el mundo real no hay regularidad ni constancia, ni ley que regule el comportamiento de las cosas, porque las cosas no son y en consecuencia el determinismo es falso. "Las cosas no se comportan regularmente, conforme a una regla; no hay cosas (se trata de una ficción); tampoco se comportan bajo necesidad. En este mundo no se obedece; pues el ser algo tal cual es, de tal fuerza, de tal debilidad, no es el resultado de obediencia, regla ni necesidad." (La voluntad de poder.) 3.3. Conclusión: La cultura occidental es una crítica de "este mundo" y sus valores, por lo que ha inventado "otro mundo" de carácter verdadero, perfecto, racional, en definitiva, divino. "El filósofo, que inventa un mundo racional donde la razón y las funciones lógicas son adecuadas: de ahí el mundo "verdadero". El hombre religioso, que inventa un "mundo divino"; de ahí el mundo "desnaturalizado", antinatural. El hombre moral, que inventa un "mundo libre": de ahí el mundo "bueno, perfecto, justo, santo." (La voluntad de poder.) 4. La nueva tabla de valores. 4.1. La transvaloración de todos los valores tradicionales y el nihilismo nietzscheano. a) La transvaloración de los valores occidentales. Para Nietzsche la cultura europea ha llegado ya a su propia ruina, a la decadencia, de ahí la necesidad de preparar el gran "mediodía" de la humanidad. Esta es la tarea del vitalismo nietzscheano: liberar al hombre de todos los valores ficticios devolviéndole el derecho a la vida, a la existencia; el primer paso debe consistir en realizar la Umwertung aller Werte, la transvaloración de todos los valores de nuestra cultura tradicional: "Hay tantas auroras que no han brillado aún -esta leyenda india va inscrita en la portada del libro. ¿Donde busca su autor esa nueva mañana, ese delicado arrebol matutino aún no descubierto con que ha de despuntar un nuevo día- ah, toda una serie, todo un cosmos de nuevos días? En una transmutación de todos los valores, en la emancipación del hombre de todos los valores morales, en un decir sí y tener fe en todo lo que hasta ahora ha sido prohibido, despreciado y maldecido. Este libro afirmativo derrama su luz, su amor, su cariño, sobre cosas exclusivamente "malas", devolviéndoles el "alma", la conciencia tranquila, el sublime derecho y privilegio de existir". (Ecce homo.) b) Concepción nietzscheana del nihilismo. No se trata de una teoría filosófica o de una propuesta teórica. El nihilismo es un movimiento propio de la historia de nuestra cultura. La fuerza del espíritu de Occidente cansado, agotado por los valores inadecuados y ficticios de su "verdadero mundo" se torna nihilista: "¿Qué significa el nihilismo? -Significa que se desvalorizan los más altos valores- falta la meta: falta la respuesta al "¿Por qué?". (Voluntad de poder.) 1. El nihilismo del espíritu occidental es radical y absoluto. Una vez perdida la fe en el "verdadero mundo" y de su personificación en la divinidad, la cultura se queda sin sentido, sin guía o meta aparente y con ello se llega a la decadencia y al pesimismo. "El nihilismo radical es el convencimiento de que la existencia es absolutamente insostenible si se trata de los más altos valores que se reconocen; amén de la conclusión de que no tenemos el menor derecho de suponer un "más allá" o un "en sí" de las cosas que sea "divino", moral verdadera. Esta conclusión es consecuencia de la "voluntad de verdad" inculcada en el hombre; es decir, es consecuencia de la fe en la moral." (La voluntad de poder.) 2. El nihilismo es una fuerza destructora y desintegradora de la base de la cultura occidental, es decir, de Dios. La muerte de Dios es uno de los temas más insistentes de Nietzsche: "¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir", les gritó. "¡Nosotros le hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos!" (La gaya ciencia.). La cultura moderna, la conciencia dramática del hombre moderno ha cometido ese tremendo crimen. Pero el asesinato de Dios por el hombre adquiere una grandeza épica e irrepetible: "No hubo en el mundo acto más grandioso y las generaciones futuras pertenecerán, por virtud de esta acción, a una historia más elevada de lo que fue hasta el presente toda la historia." (La gaya ciencia.). Lo único que permanece del Dios muerto son las iglesias, ellas son los despojos de la divinidad asesinada: "¿De qué sirven estas iglesias, si no son las tumbas y los monumentos de Dios?" (La gaya ciencia.). 3. El nihilismo es un proceso ambivalente y dialéctico. Ambivalente porque posee dos caras: una negativa, símbolo de decadencia y desintegración de valores; otra positiva, signo de la voluntad de poder como característica peculiar de la vida. "El nihilismo es ambiguo: a) nihilismo como signo de aumento de poder del espíritu: el nihilismo activo; b) nihilismo como decadencia y merma del poder del espíritu: el nihilismo pasivo." (La voluntad de poder.) Dialéctico porque consiste en un movimiento o fuerza que va de lo negativo y lo positivo. Negar para afirmar, destruir para crear, aniquilar para producir. El momento negativo va a cargo del entendimiento que critica, el positivo consiste en el dominio de los instintos ascendentes, pletóricos que simbolizan la vida. En este sentido la vida es la forma suprema del nihilismo: "El nihilismo como síntoma de que los desheredados han quedado privados de su consuelo; de que destruyen para ser destruidos; de que desprendidos de la moral, ya no tienen motivo alguno para resignarse." (La voluntad de poder.) 4.2 Nueva Tabla de valores. a) Moral de los señores frente a la de los esclavos. La moral de los señores es una exaltación de los instintos primarios de vida. La virtud es interpretada como un estado fisiológico, puesto que en toda valoración moral lo que está en juego es la supervivencia del individuo. En la nueva moral debe imponerse la voluntad de la vida sobre la voluntad de la nada, los instintos ascendentes sobre los descendentes. "¿Qué valor tienen nuestras valoraciones morales, nuestras tablas de bienes? ¿Qué se va ganando con su sometimiento? ¿Quién? ¿En relación a qué? Respuesta: La vida. Pero ¿qué es la vida? Aquí se impone la necesidad de un nuevo concepto y más exacto de la vida. Mi fórmula es ésta; la vida es voluntad de poder." (La voluntad de poder.) b) Mundo apariencial frente al verdadero mundo, estático y estable de la filosofía dogmática. "De estos dos mundos (mundo verdadero y apariencial), el primero es una mera ficción; está basado sobre cosas ficticias. La "apariencia" misma forma parte de la realidad: es una modalidad de su ser; en este mundo donde no existe el ser, hay que crear mediante la apariencia un mundo calculable de casos idénticos, un templo que permita la observación y la comparación, etc. La "apariencia" es un mundo acondicionado y simplificado que han elaborado nuestros instintos prácticos; este mundo es para nosotros absolutamente verdadero: el hecho de que vivimos, podemos vivir en él es para nosotros la prueba de su verdad..." (La voluntad de poder.) c) El egoísmo frente al desprecio de sí mismo. "!Cómo pudo enseñarse a despreciar los instintos primordiales de la vida e inventarse un "alma", un "espíritu" para ultrajar el cuerpo¡!Cómo puede enseñarse a concebir la premisa de la vida, la sexualidad, como algo impuro¡ ¡Cómo puede buscarse en la más profunda necesidad vital, en el egoísmo estricto (La misma palabra está estigmatizada!) el principio del mal y, a la inversa, exaltarse el síntoma típico de decadencia, de contradicción de los instintos -el "altruismo", la pérdida del centro de gravedad, la "despersonalización" y el "amor al prójimo" (alterismo)- como el valor "superior", ¡qué digo!, como el "valor en sí!..." (Ecce homo.) 5. Antropología nietzscheana. 5.1. El hombre: características e ideales. a) El hombre es un ser miserable, inmundo. Hubo un tiempo en el que el hombre despreciaba la tierra, el cuerpo, pues tierra y cuerpo carecían de sentido para el alma. "Tiempos hubo en que el alma despreciaba al cuerpo; y en aquel entonces este desprecio era lo supremo. Lo quería ella flaco, repugnante y raquítico. Así entendía escaparse de él y de la tierra. Ah, pero esa alma era aún flaca, repugnante y raquítica; y la crueldad era su voluptuosidad." (Así habló Zaratustra.) b) El hombre es un ser a medio hacer, un puente entre la bestia y el superhombre, un tránsito o paso de la pura animalidada la superhumanidad. He aquí su destino. "El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre, una cuerda sobre un abismo. Un paso peligroso y una parada peligrosa, un retroceso peligroso, un temblar peligroso y un peligroso estar de pie. Lo más grande del hombre es que es un puente y no un fin en sí; lo que debemos amar en el hombre es que es un tránsito y un descenso." (Así habló Zaratustra.) c) El hombre es un ser indeterminado, híbrido, mezcla de animalidad y humanidad. En su recorrido evolutivo poco ha sido lo alcanzado: "Habéis evolucionado del gusano al hombre, y hay en vosotros todavía mucho del gusano. En un tiempo fuisteis monos y todavía el hobmre es más mono que ningún mono. Y hasta el más sabio de vosotros no es más que un ser híbrido mitad planta mitad fantasma."(Así habló Zaratustra.) d) El hombre es un animal fundamentalmente defectuoso; es como una enfermedad en el universo. Pues es el único animal que todavía no ha llegado a consolidarse. El vivir humano comporta un grave riesgo: o vencer al hombre mediante la superación, o volver a la animalidad primitiva. He aquí la razón de su defecto, todos los animales han producido algo superior a ellos, pero el hombre se resiste a evolucionar, a abandonar los valores del pasado y dar un nuevo sentido a la humanidad. "Todos los seres, hasta hoy, han producido algo superior a ellos; ¿y vosotros queréis ser el reflujo de este magno flujo y retroceder hasta la animalidad, antes que superar al hombre?" (Ibíd.) c) Pero el hombre, a diferencia del animal, está vuelto al futuro. El hombre, en virtud de su radical espontaneidad, concibe ideales, metas, destinos. Tres han sido las versiones del ideal humano: 1. El ideal estético: donde el ideal humano es interpretado como tragedia. En la tragedia se armonizan lo dionisíaco (embriaguez desenfrenada de vivir) con lo apolíneo (armonía de formas, resplandor de belleza). Lo esencial de la embriaguez es la sensación de fuerza y plenitud de vida. "¿Qué significa la oposición apolíneo-dionisíaco introducida por mí en la estética, lo uno y lo otro entendidos como tipos de embriaguez? La embriaguez apolínea determina ante todo la excitación de la vista, así que ésta adquiere poder de visión. El pintor, el plástico y el épico son visionarios por excelencia. En el estado dionisíaco, en cambio, se halla excitado y exaltado todo el sistema afectivo." (El ocaso de los dioses.) 2. El ideal científico: concibe el ideal humano como sabiduría. El hombre sabio conoce la realidad al desnudo, con todas sus miserias, libre de prejuicios, y por ello afirma enérgicamente la vida. 3. El superhombre personifica el valor supremo de la vida, siendo su más alta manifestación la voluntad de poder y dominio. 5.2. El superhombre. a) El superhombre es el amor a la vida, el sentido de la tierra, la exaltación de los instintos ascendentes. "Escuchad y os diré lo que es el superhombre. El superhombre es el sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: sea el superhombre el sentido de la tierra. ¡Yo os conjuro, hermanos míos a que permanezcáis fieles al sentido de la tierra y no prestéis fe a los que os hablan de esperanzas ultraterrenas! Son destiladores de veneno, conscientes o inconscientes. Son despreciadores de la vida; llevan dentro de sí el germen de la muerte y están ellos mismos envenenados. La Tierra está cansada de ellos; ¡muéranse pues de una vez!" (Así habló Zaratustra.) b) El hombre, hemos dicho, era algo que debía superarse para transformarse en superhombre. El medio de superación es la voluntad de poder, se trata de una voluntad de querer y de verdad. Esta voluntad al igual que la vida tiende a la expansión, al dominio, agresión y sometimiento de todo lo ajeno. El proceso evolutivo de la especie humana tiende a la producción de individuos fuertes y superiores, y no al beneficio de la especie. "El hombre superior se distingue del inferior por su intrepidez y el desafío que lanza al infortunio. Es un síntoma de "decadencia" cuando empiezan a prevalecer criterios eudemonistas (cansancio fisiológico, atrofia de la voluntad)...La fuerza pletórica ansía crear, sufrir y sucumbir; no quiere saber nada con la mezquina bienaventuranza cristiana y los ademanes hieráticos." (La voluntad de poder.) c) Sentido de la superación: el hombre para devenir en superhombre ha de expulsar de su interior a Dios. No se trata de una divinización del hombre, sino todo lo contrario, una sustitución de Dios por el superhombre. De esta forma se convertirá en un ser con plenitud de poder y de dominio sobre sí y sobre los demás. "Dios ha muerto, queremos que viva el superhombre; se trata, por tanto, de un fallido intento de sustituir a un Dios muerto por un hombre divinizado." (Así habló Zaratustra.) d) Naturaleza y características del superhombre. El superhombre es un ser superior, libre de los valores pasados, autónomo, agresivo y legislador. Él es su propia norma porque está más allá del bien y del mal. El superhombre es voluntad de poder, voluntad creadora de nuevos valores. Por último, el superhombre representa el fin supremo de la humanidad; la vida que conduzca a él y la que lo aparta será antinatural y descendente (decadente y disgregadora). "La voluntad de poder sólo puede manifestarse en resistencias; va, pues al encuentro de lo que se le opone; esa es la tendencia primordial del protoplasma cuando extiende seudópodos y tienta por todos lados. La apropiación y la asimilación son esencialmente afán de dominar, un plasmar, modelar y transformar, hasta que lo dominado queda incorporado por completo a la órbita del agresor, ampliándola." (La voluntad de poder.) Este es un extracto de "Crepusculo de los Idolos", que me gustaria compartir con uds.: Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula Historia de un error 1. El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso, -él vive en ese mundo, es ese mundo. (La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis «yo, Platón, soy la verdad»). 2. El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso («al pecador que hace penitencia»). (Progreso de la Idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible, -se convierte en una mujer, se hace cristiana...). 3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo. (En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, königsburguense). 4. El mundo verdadero -¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? ... (Mañana gris. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo). 5. El «mundo verdadero» -una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, -una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente una Idea refutada: ¡eliminémosla! (Día claro; desayuno; retorno del bon sens y de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; ruido endiablado de todos los espíritus libres) 6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿Acaso el aparente?... ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente! (Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; INCIPIT ZARATHUSTRA LENA HADES. “Incipit Zarathustra”. 1997, 120 x 170 cm. Óleo sobre lienzo, collage. fuente:http://blogdenotasnietzsche.wordpress.com/2010/02/11/lena-hades-y-%E2%80%9Casi-hablo-zaratustra%E2%80%9D-parte-i/ ¿Por qué me decidí a hacer un post de Nietzsche? Básicamente, comencé a leer filosofía a través de el y lo conocí de casualidad en Internet, mas precisamente en Taringa! … baje unos libros en .pdf y me encanto su prosa, su manera de decir las cosas, su garra, su pasión, sus juegos linguisticos (el doble sentido, la parodia, los neologismos, etc.) y además esa forma de decir tantas cosas en pocas palabras usando el recurso aforístico… y luego vendria el pensamiento nietzscheano, que ni me lo esperaba! Siempre quise leer algo anticristiano e inmoral, pero jamas me propuse buscar a algun autor; sin embargo, sabia que con el black metal no alcanzaba... y fue justamente hasta cuando descubri al aleman!!! Aca les dejo dos poemas de Plutarco Cortés, dedicados al pensador alemán… muy buenos! ¡Guerrero de las esferas divinas, probaste que el filo de tu ironía es irrompible. Probaste también que no es preciso tanta lucidez, que toda gran creación surge de una inmensa oscuridad! Ponerse a martajar el teclado de un piano con los codos es una forma de ataque despiadado. Espada sin acero. Palabra ida hasta el fondo. Bofetada en el túnel oscuro... No se percataron tus contemporáneos. Cien años fueron necesarios... ¡Tumbaste las murallas erigidas por el racionalismo! Naciste carente de la noción de límite, por eso sos el hombre más viejo de nuestro universo. Temo que no aprendiste nada, pero que todo lo entendiste. Entendiste por ejemplo; que el dominio del creador llega hasta donde llega su imaginación. Fuiste capaz, (como todo gran creador), de inventar a tus propios padres. Eso de que fuiste huérfano es una mentira. Que exprimiste la última gota de tus sesos, otra mentira. Seguiremos interrogando a tu Zaratustra. ¿A quién más Sino a él, podrías haber confiado tus más grandes secretos? Tu amigo ni siquiera te escuchó. Te tomó y te llevó al sanatorio. En cuanto al piano, no hemos tenido el valor de aproximarnos y martajar su teclado con los codos. ¡Destilamos materia, hay toneles repletos de sangre...! Evocación de Nietzsche Eras Neurótico. Llegaste hasta la cima de la montaña. Ni en la altura pudiste ser pasivo. Te pusiste a golpear al azar con tu Enorme puño. ¡Qué instante más determinante! Rompiste un remanente de aguas cristalinas. Los espíritus sedientos hemos abrevado En esas aguas. Odiaste a Kant, con la misma intensidad Con que odiaste a la sociedad. ¿Y qué de los dialécticos? Ellos te combatieron infructuosamente. ¿Y los cristianos? Se resignan ante el ímpetu de tu neurosis... Mis libros!!! (Nota: me falta algunos, como Mas alla del bien y del mal, Consideraciones intempestivas...) Esta es la reseña de la novela "El dia que Nietzsche lloro", muy recomendada!! (tambien esta la pelicula, con el mismo nombre, con una Lou Salome muy muy bonita ) El día que Nietzsche lloró por Yalom, Irvin D. Entre los filósofos contemporáneos es, sin duda, Nietzsche el que más ha inspirado el pensamiento de estas últimas décadas. Aquel que se acerque a su obra notará que, aun con contradicciones, no es ajena a su biografía. Esto ha hecho que ya desde comienzos de siglo muchos investigadores se interesaran por su vida, su obra, su enfermedad, su locura. Ya a casi cien años de su fallecimiento se conoce medianamente acerca de los sufrimientos que soportó durante su vida a causa de la enfermedad cerebral que padecía, y las tesis más sólidas tienden a interpretar su obra como el resultado del esfuerzo por superar la enfermedad y la decadencia a la que sus tormentos lo conducían. “Lo que no me mata me fortalece”, dice una de sus máximas más difundidas, que sintetiza el escabroso camino de transmutación de la negatividad en voluntad de poder. Si comparamos por ejemplo esta afirmación con la frase de Freud: “Wo Es war, soll Ich werden” (donde Ello era, debo devenir Yo), se advierte la cercanía entre Nietzsche y las tesis de fondo que el psicoanálisis desarrolló con posterioridad. No obstante, es sabido que Nietzsche nunca llegó a tener ni siquiera noticias de las experiencias clínicas que por entonces, de manera incipiente, comenzaban a experimentarse. No conoció ni a Breuer ni a Freud, aunque sí trataron personas en común como es el caso de Lou Andreas Salomé. Cuanta importancia tuvo Lou Salomé en la vida de Nietzsche, es algo que no resulta fácil determinar. Lo cierto es que, como antes Liliana Cavani al filmar Más allá del bien y del mal, ahora Irvin Yalom vuelve con su novela a valerse de esta relación. Esta vez para crear un fantasioso encuentro entre Nietzsche y Breuer. Yalom intenta mostrar a través de esta fantasía la complicidad entre las ideas principales del pensamiento de Nietzsche y el nacimiento del psicoanálisis. Nietzsche, Breuer, su discípulo Freud y Lou Salomé son los personajes centrales. La trama se teje en torno a un pacto -pergeñado en secreto por la seductora Salomé- entre Breuer, un médico afamado que a los cuarenta años comienza la angustiosa tarea de revisar su vida, y Nietzsche, un filósofo que se sobrepone de la decepción amorosa de Salomé. Ambos pactan ayudarse mutuamente, Breuer a aliviar las terribles jaquecas que Nietzsche padece, Nietzsche a auscultar con mirada experta el alma de Breuer. El hilo conductor de la novela se concentra en los diálogos que ambos mantienen en sus entrevistas; en ellas, médico y enfermo, remedio y enfermedad, son roles y estados que circulan permanentemente de uno a otro. Mientras tanto, los desenmascaradores son desenmascarados por el mismo juego que, con fiel honestidad y respeto por los sentimientos más hondos de la existencia, han iniciado. A tal punto que el diálogo montado sobre la personalidad de uno y otro, y a veces también sobre sus citas textuales, puede conducir al lector nostálgico a extrañar los detallados diagnósticos de Dostoievski. Pero, en un final sospechado, la novela termina con cierto sabor a decepción, algo prometido no llega a cumplirse. El calor de los temas que desata, termina quemando las manos del autor. Me pregunto: ¿es que el Yalom historiador de las ideas psiquiátricas traiciona al novelista? Probablemente. Pueden servir como argumento la prescindible nota del autor, aclaración final acerca de la ahistoricidad de los hechos, más propias de los remordimientos de un científico que pretende seguir distinguiendo la realidad de la fantasía, que de un novelista al que le faltó fantasía para crear literatura más allá de los personajes. La búsqueda de este retorno de la investigación a la literatura, retoma el camino de un género sumamente sugerente; pero, al parecer, de dificultoso equilibrio. Esta es una remera que me hice en septiembre del 2009 del aleman... a que extremos puede llegar la pasion no??? la uso muy poco, porque me hace causar muchos mareos , es una verdadera remera de Alturas!!! Tiene un pequeñisimo error, pero con el tiempo aprendi a elaborar el duelo La remera y los libros!!! Que no se me malinterprete, lo ultimo que quiero ser es un terrorista!! El Übermensch nietzscheano tampoco es un terrorista, ni tampoco es un antisemita! A no confundirse!!! Sus libros: Nietzsche, Friedrich - Aforismos Nietzsche, Friedrich - Alem Do Bem E Mal Nietzsche, Friedrich - Así Habló Zaratustra Nietzsche, Friedrich - Aurora Reflexiones Sobre La Moral Como Prejuicio Nietzsche, Friedrich - Canciones Del Principe Nietzsche, Friedrich - Cartas Nietzsche, Friedrich - Como Se Filosofa A Martillazos Nietzsche, Friedrich - Crepúsculo De Los Idolos Nietzsche, Friedrich - De Cinco Prefacios Para Cinco Libros Nietzsche, Friedrich - De El Caminante Y Su Sombra Nietzsche, Friedrich - De Humano Demasiado Humano Nietzsche, Friedrich - De La Gaya Ciencia Nietzsche, Friedrich - De La Genealogía De La Moral Nietzsche, Friedrich - De La Utilidad Y Los Inconvenientes De La Historia Nietzsche, Friedrich - De Los Fragmentos Póstumos Nietzsche, Friedrich - De Mi Vida Nietzsche, Friedrich - De Schopenhauer Como Educador Nietzsche, Friedrich - Diez Mandamientos Para Escribir Con Estilo Nietzsche, Friedrich - Ditirambos De Dionysos Nietzsche, Friedrich - Ecce Homo Nietzsche, Friedrich - El Anticristo Nietzsche, Friedrich - El Drama Musical Griego Nietzsche, Friedrich - El Espíritu Libre Nietzsche, Friedrich - El Estado Griego Nietzsche, Friedrich - El Libro Del Filósofo Nietzsche, Friedrich - El Nacimiento De La Tragedia Nietzsche, Friedrich - El Nihilismo (Escritos Póstumos) Nietzsche, Friedrich - El Ocaso De Los Idolos Nietzsche, Friedrich - Fatum e Historia Nietzsche, Friedrich - Homero Y La Filología Clásica Nietzsche, Friedrich - Humano Demasiado Humano Nietzsche, Friedrich - Ideas Fuertes Nietzsche, Friedrich - La Filosófia En La Epoca Trágica De Los Griegos Nietzsche, Friedrich - La Filosófia Narrativa De La Mentira Nietzsche, Friedrich - La Genealogía de la Moral Nietzsche, Friedrich - La Lucha Contra El Demonio Nietzsche, Friedrich - La Lucha De Homero Nietzsche, Friedrich - La Mujer Griega Nietzsche, Friedrich - La Visión Dionisiaca Del Mundo Nietzsche, Friedrich - La Voluntad De Dominio Nietzsche, Friedrich - Libertad De La Voluntad Y Fatum Nietzsche, Friedrich - Más Allá Del Bien Y Del Mal Nietzsche, Friedrich - Mi Hermana Y Yo Nietzsche, Friedrich - Mirada Retrospectiva A Mis Dos Años Nietzsche, Friedrich - Nietzsche Contra Wagner Nietzsche, Friedrich - Nihilismo Fin de la Metafísica Nietzsche, Friedrich - Sobre El Porvenir De La Educación Nietzsche, Friedrich - Sobre El Porvenir De Nuestras Instituciones Educativas Nietzsche, Friedrich - Sobre La Utilidad Y Los Perjuicios De La Historia Para La Vida Nietzsche, Friedrich - Sobre Música Y Palabra Nietzsche, Friedrich - Sobre Verdad Y Mentira En Sentido Extramoral Nietzsche, Friedrich - Sócrates Y La Tragedia http://ddebooks.blogspot.com/2010/01/nietzsche-friedrich-w.html Si estan interesados en leer a este grandioso filosofo, les recomiendo que empiezen por Ecce Homo, Crepusculo de los Idolos, El Anticristo; todos pertenecientes al Nietzsche maduro o Ideas Fuertes, que no es mas que un compendio de los aforismos nietzscheanos... despues pueden leer las otras obras, y no estaria mal que se consiguiesen alguna biografia de este pensador. y cuando ya manejen mas o menos los grandes temas pueden ir aun mas lejos y leer lo que escribieron otros filosofos de el, como el libro de Karl Lowith "De Hegel a Nietzsche", que analiza unos de los periodos que mas me interesa de la historia, como es la segunda mitad del siglo XIX o sino a Heidegger "Nietzsche", entre otros libros. Entrevista imaginaria con el aleman... bien ambientada. link: http://www.youtube.com/watch?v=6ZKRW1gKCh4 INFLUENCIAS RECIBIDAS POR NIETZSCHE La obra de Nietzsche se encuentra profundamente influida por la Antigüedad clásica anterior a Sócrates: la filosofía presocrática con excepción de Parménides, claro está, a causa de su rotunda negación del movimiento y su filosofía de la identidad; Heráclito fue su filósofo preferido por razones contrarias a las del filósofo anterior; su “panta rei” cuadraba muy bien con la filosofía vitalista de nuestro autor donde ser es igual a devenir. También se sentía próximo al materialismo y mecanicismo de Demócrito, aunque sólo fuese por la carga antimetafísica de este sistema que tanto inquietara a Platón, por ejemplo. Pero, igualmente, hay que destacar a poetas como Homero, además de los poetas trágicos Esquilo y Sófocles. En la modernidad, Nietzsche recibe influencias de los poetas Heine, quien ya había tratado el tema de la “muerte de Dios” y Goethe. Pero también de Voltaire por su sentido crítico. En la filosofía contemporánea fue Schopenhauer, su maestro, quien le proporcionó las bases de su filosofía al heredar de él su visión del mundo como voluntad de ser (voluntad de poder), el concepto de inteligencia como facultad al servicio de los instintos, la desconfianza en el progreso y la consideración del arte en general – sobre todo la música – como mejor medio de acercamiento a la realidad; todo ello influye en el joven Nietzsche aunque más tarde reaccione contra la filosofía schopenhariana por su visión pesimista de la vida. El evolucionismo de Darwin condicionará la idea de que el hombre ha de ser superado porque su meta ha de ser el superhombre. También tendrá en cuenta la crítica a la religión de algunos filósofos materialistas como Feuerbach. De Richard Wagner tomará el apasionamiento trágico ante la existencia (el espíritu de la Alemania precristiana)y la exaltación heroica de la vida frente a la represión de los valores judeocristianos. Cuando el músico derivó su arte hacia la exaltación del nacionalismo alemán (tampoco le acabaría gustando a Nietzsche su antisemitismo) y se tornó cristiano, el filósofo le dio la espalda. REPERCUSIONES La repercusión de Nietzsche en la cultura del siglo XX ha sido extraordinaria; baste decir que el filósofo alemán influye en el psicoanálisis de Freud (importancia de los instintos frente a una razón acaparadora) y en el de Adler quien identifica la voluntad de poder con el inconsciente. Con Jasper, Nietzsche se convierte en escritor existencialista porque encuentra en él un pensador para el que todo se ha hundido y que se ve forzado a empezar siempre de nuevo para mantenerse en la existencia. Sartre, por su parte, vio en Nietzsche un antecedente de su existencialismo ateo (la muerte de Dios, condición necesaria para lograr un humanismo meramente humano). Por último, Heidegger recoge de Nietzsche el concepto de nihilismo vinculándolo al problema de la técnica. Por lo que se refiere a España Nietzsche influyó mucho en los escritores de la Generación del 98, al menos en la primera juventud de sus autores: Azorín, Pío Baroja (“no hay que respetar nada, no hay que respetar tradiciones que tanto pesan y entristecen. Hay que olvidar para siempre los nombres de los teólogos, de los poetas, de todos los filósofos, de todos los mixtificadores que nos han entristecido la vida sometiéndola a una moral absurda. Tenemos que inmoralizarnos. El tiempo de la escuela ha pasado ya, ahora hay que vivir“. Pero, sobre todo, es Don Miguel de Unamuno quien al menos hasta 1915 mantuvo una actitud que nos recuerda a veces aspectos del filósofo alemán: ya el título de sus obras marcan esas características “El sentimiento trágico de la vida”, “La agonía del cristianismo” (no confundirse, “agonía”- “agon” - en griego significa “lucha”). En sus escritos alude con frecuencia al tema del superhombre,(que él traducía por “trashombre”). Podemos ver huellas de Nietzsche, igualmente, en la filosofía de Ortega y Gasset: tanto para el alemán como para el español la verdad es fruto de una perspectiva (Perspectivismo), Por último debemos citar a Fernando Savater, un autor que sigue criticando a la sociedad desde parámetros nietzscheanos, por ejemplo, su machacona reiteración de que no existen los pueblos (el pueblo vasco, el pueblo catalán) sino sólo los individuos (lo otro es una abstracción, un concepto, diría Nietzsche, donde se refugian los que quieren masa, gente, grey). VIGENCIA ACTUAL DEL PENSAMIENTO DE NIETZSCHE Nietzsche sirve para analizar el mundo moderno; no se puede plantear en serio el sentido de la vida sin tener en cuenta sus planteamientos: Nuestra sociedad está enferma porque a) mide el valor de la vida desde únicamente el desarrollo técnico (uno de los nuevos dioses); b) sobrevalora más a la Sociedad, al Progreso, a la Ciencia que al individuo); c) no existe en realidad el hombre de carácter, independiente sino que por doquier abunda el hombre rebaño, la masa (la “aurea mediocritas”); y d) vivimos en una “aldea global” donde el pensamiento único y la globalización anulan las diferencias individuales y culturales de los pueblos ( en cualquier lugar del mundo puede que lo primero que se vea sea: “drink Coca-cola”). Finalmente Nietzsche está vigente en el asunto de la religión: Dios, ¿de veras ha muerto?, ¿es la religión realmente fruto de la impotencia y debilidades humanas?, ¿es la religión un subterfugio para proteger los miedos humanos?, ¿es la religión una ilusión? ¿ qué decir del llamado fundamentalismo religioso del terrorista suicida? ¿Y del neoconservadurismo norteamericano (“In God we trust”) según el cual la mitad de sus habitantes está convencido de que Dios les quiere a cada uno de ellos personalmente?...etc Fuentes: http://www.bauldefilosofia.com/pdf/FILOSOFIA%20II/NIETZSCHE/APUNTES%20CONTEXTO%20NIETZSCHE%20(ALUMNOS).pdf http://www.revistacriterio.com.ar/cultura/el-dia-que-nietzsche-lloro/ http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/poemas.html http://www.filosofia.net/materiales/tem/nietzsche.htm http://www.educa.madrid.org/web/ies.delibes.madrid/InfluenciasrepercusionNTSZ.pdf http://www.nietzscheana.com.ar Bueno, me despido Taringueros/as, espero que este post te haya resultado interesante!!! HELLHAMMER1

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El Rambo Bosnio
El Rambo Bosnio
HumorporAnónimo8/25/2010

No se puede ser tan HDP!!!! Born for Action!!! link: http://www.youtube.com/watch?v=BDWMmk4BsiM

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