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Usuario (Argentina)

Despues de ver estos posts: http://www.taringa.net/posts/info/812454/Cáncer-(El-Signo-del-Zodíaco).html http://www.taringa.net/posts/offtopic/833936/Astrologia:-Carta-Natal-gratis-y-profesional.html http://www.taringa.net/posts/downloads/59935/Carta-Astral-en-Español-Averigua-tu-futuro!.html Se me ocurrió buscar algun argumento a favor o en contra de si la Astrologia es en efecto una Ciencia. Dejando de lado a los sobrados charlatanes que tanto ululan decidí buscar un estudio objetivo al respecto. Esto fue lo que encontré: Por qué la astrología es una pseudociencia ¿Qué es la astrología? Una definición formal puede ser: La astrología es un sistema de creencias que pretende pronosticar el futuro o las características de un individuo por medio de cálculos relativos a la posición de los planetas en el momento del nacimiento de éste. No hay que confundir con la astronomía que sí es una ciencia y es la que se encarga del estudio sistemático de los astros. En otras palabras, el astrólogo dice que una persona nacida bajo el signo de Acuario será inteligente, tímido, bondadoso, etc., mientras que para el astrónomo, Acuario es una constelación más de las 88 que hay en el cielo con la característica interesante de que en ésta se encuentra la estrella doble Zeta Aqr con componentes de magnitudes 4,3 y 4,5, como así también la presencia de la nebulosa planetaria NGC 7009. Las Razones: Antes de criticar una posición tenemos que conocerla, por lo que empezaré a describir cómo funciona el método astrológico. (Los números entre paréntesis son sólo para citar el texto más abajo). El cielo fue dividido artificialmente (1) en 88 (2) constelaciones, una constelación es un grupo de estrellas que vistas desde la Tierra (3) parecen que están cerca entre sí (4) y con un poco de imaginación (5) forman algún objeto o personaje familiar (6). De estas 88 constelaciones hay un grupo de 12 constelaciones (los 12 signos del zodíaco) que tienen en común el hecho que, vistas desde la Tierra, (7) el Sol (8) pasa a través de ellas durante cierta época del año. Cuando una persona nace (9) el Sol se encuentra en una de las mencionadas constelaciones, la cual determina el signo del individuo. Las características de éste (que son atribuidas a su signo) proviene de las características del objeto o animal que identifica al signo(10). Claro que la única variable astrológica no es el signo, sino que intervienen también 6 planetas (11), el Sol y la Luna (12). La manera en que estas últimas variables actúan es mucho más complicada, pero básicamente consiste en sus posiciones relativas (13) como así también sus posiciones con respecto a unos sectores denominados casas, (14) que determinan el éxito, la salud, el amor, etc. (15). Ahora explicaré una por una las falencias del método: (1) Artificialmente significa que es un invento humano ya que no existe en la naturaleza, el problema acá es que los que dividieron el cielo fueron quienes determinaron cómo serán las constelaciones que regirán a las futuras generaciones, los hombres determinaron los signos, ¿no eran los signos quienes determinaban el comportamiento de los hombres? Entramos en un círculo vicioso sin salida. Ese no es el único inconveniente de la división artificial, hay que considerar también la pregunta: ¿Es esa la división correcta? La respuesta es que no hay una división correcta sino muchas posibles, basta tomar un mapa estelar, un lápiz y unir estrellas del modo que más nos guste (o nos disguste) y tendremos nuestras propias constelaciones. Hay ejemplos históricos de que otras civilizaciones ya lo han hecho, como los mayas e incas de América, tribus africanas y australianas. Con lo que surge otro interrogante: ¿por qué usamos este grupo de constelaciones y no el de alguna de las recién mencionadas? Simplemente porque provenimos de la civilización greco-romana en la que reinaba la actual configuración zodiacal, por lo que se deduce claramente que si hubiéramos sido descendientes de otra cultura tendríamos otros signos que regirían nuestros destinos, lo que no suena muy científico. (2) El número también es artificial ya éste depende de cómo se tomen los límites de las constelaciones. (3) Las estrellas están ubicadas en un espacio tridimensional, por lo cual cuando se proyecta a un plano bidimensional (que es la base de su apariencia en el cielo) perdemos una dimensión con el consiguiente cambio de apariencia. Esto significa que la proyección bidimensional de una construcción tridimensional varía según el punto de vista del observador, esto se puede ilustrar con elsiguiente ejemplo: Grupo de estrellas "vistas de frente" * * * Se puede apreciar que esta figura se asemeja a la de un triángulo. El mismo grupo de estrellas "vistas de costado" * * Como se ve, las cosas cambian. ¿A qué viene esto? En el caso de que existiesen constelaciones, éstas serían únicamente válidas para la Tierra ya que desde cualquier otro planeta las cosas serían distintas, lo que convierte a toda esta "ciencia" en algo completamente local. La razón de esta falla puede radicar obviamente en el hecho de que esta disciplina fue inventada en épocas donde se creía que las estrellas estaban todas sobre la misma esfera, todas equidistantes del centro del universo que era nuestro planeta. (4) En ese momento el concepto de distancia relativa estaba dado pura y exclusivamente por la distancia aparente de las proyecciones de las estrellas, veamos un ejemplo: * * Estrellas "aparentemente" cercanas. * * X (observador) Las mismas estrellas vistas desde otro ángulo. (5) La verdad es que a veces se requiere un poco más que imaginación para ver "algo" en el cielo, ¿saben qué representan las "Tres Marías"? Esas tres estrellas alineadas (para nosotros) están formando el cinturón de un guerrero llamado Orión, traten de encontrarlo mirando al cielo (y si lo hacen avísenme así les regalo algo). Al respecto hay muchísimos ejemplos ya que con la cantidad de estrellas visibles se podrían dibujar una cantidad incalculable de constelaciones. (6) El concepto de "personaje familiar" es mucho más relativo ya que depende de "familiar para quién". El ejemplo más ilustrativo de esto puede ser la siguiente constelación: * * * * * * * Este grupo de estrellas visibles en el hemisferio norte a sido asociada a una cuchara por los franceses, a la cola de un oso por los pueblos del norte de Europa, a un carro celestial por los chinos y por muchas más formas diferentes según la cultura del pueblo donde provenga la interpretación. Cuando se comenzó a estudiar el cielo del hemisferio Sur allá por el siglo XVII los astrónomos europeos encargados de la tarea "vieron" objetos tales como: microscopio, brújula, astrolabio y demás adelantos de esa época. Mientras tanto los aborígenes australianos ya habían definido constelaciones con forma de canguros y de avestruces. Todo lo expuesto en este inciso prueba que no existe "un" grupo de constelaciones válidos, sino una serie infinitas de muchos posibles. Aclaro que actualmente hay uno en uso para facilitar la estandarización de la búsquedade objetos celestes. (7) Ya que visto desde otro lado, al igual que en (3) y en (4), el sol no las atraviesa. A propósito: ¿Qué tiene de particular el tercer planeta de un sistema solar ubicado en un sistema solar en el borde de una de las tantas galaxias espirales como para ser considerado el centro de una ciencia que abarque todo el universo? (8) Siguiendo la línea de razonamiento del punto anterior, ¿por qué hay que darle tanta importancia simbólica a una estrella mediana de tipo espectral G2 y magnitud absoluta 4,85 que no tiene particularidades destacables para con el resto del universo? (9) ¿Alguien cree que el destino de una persona está determinado al nacer? Si así fuera, cualquier cosa que haga no es culpa mía sino del "destino" (nos podemos lavar las manos). Esto queda a criterio de Uds. pero si está a favor de la teoría determinista no invalida los puntos anteriores. Por otro lado (y este es un aporte personal), dos personas que nacen al mismo tiempo y en un mismo lugar deberian tener el mismo destino (por lo que tomarian EXACTAMENTE las mismas decisiones) (10) El problema (para los astrólogos) de caracterizar al signo con la figura de la constelación reside en que se aplican a todas las culturas las características de constelaciones especificas (ver (6)). (11) Los planetas que existen para la astrología son 6. ¿Por qué, si hay 9 planetas conocidos? ¿Acaso los restantes no influyen en nuestras vidas por alguna extraña razón cósmica? Simplemente cuando se inventó esta pseudociencia se conocían 6 planetas. También sería interesante que los astrólogos nos expliquen cómo influyen los astros en nosotros, ya que cuando nacemos estamos en una habitación donde la luz de los planetas no nos alcanza y la otra manera en que esos dos cuerpos puedan interactuar es a través de la gravedad, la cual es despreciable, ya que la de la obstetra es mucho mayor porque a pesar de su poca masa con respecto a la de un planeta su distancia es varias veces menor (fórmula de gravedad: M . m / d*2 , que es el producto de las masas de los dos cuerpos dividido el cuadrado de la distancia) (12) Recordar que hasta la invención del telescopio no se conocían las lunas de los otros planetas por lo que no se los incluyó en la astrología, al atribuir tanta importancia a un satélite natural en especial se muestra otra vez el acentuado "regionalismo" de esta disciplina. (13) Esto tiene la misma falencia que lo expresado en (3). (14) Las casas son construcciones imaginarias que surgen con la necesidad de agregar variables al sistema. Estas son las razones por las cuales el sistema que da origen a los horóscopos carece de fundamento científico. Supongamos que así y todo creemos por cuestiones de fe (no católica, porque está prohibido en la Biblia), comprobemos la efectividad del horóscopo: Tomemos dos diarios distintos del mismo día de la misma ciudad y veamos si en un signo determinado (cualquiera) las predicciones coinciden. Para sorpresa de muchos se encontrarán que generalmente son distintos y hasta a veces contradictorios. Qué raro, porque las estrellas y los planetas estaban para ambos diarios en el mismo lugar. En cuanto al contenido de éstos, ¿se fijaron que más que predecir el futuro, lo que hacen es decirnos qué hacer (que no es lo mismo)? Cualquiera puede dar consejos tales como "modérese con las comidas", "haga ejercicio físico" y son tan generales que a todos nos afecta, entonces se dice que el horóscopo acierta porque tenía razón. Si el método no tiene fundamento, el horóscopo no es efectivo, ¿qué otro sostén le queda a la astrología? Los grandes astrónomos fueron a su vez astrólogos (Kepler, Tycho, etc.). ¿Cómo puede ser que gente con tantos conocimientos astronómicos puedan creer en lo que ellos mismos demuestran que no sirve? La respuesta a este último interrogante tiene una razón histórica, el astrólogo era un personaje de importancia en las cortes ya que sus "predicciones" eran muy tenidas en cuenta por los reyes. Se podía vivir de predecir el futuro de una manera mejor que estudiando las leyes físicas de los astros. Hoy en día la astrología también es rentable, por ejemplo todos los diarios tiene al menos una columna de astrología diaria mientras que sólo algunos pocos tienen una nota semanal de astronomía, también abundan los astrólogos "profesionales" que cobran por hacer una carta natal. FUENTE: http://www.clubdelarazon.org/content/view/66/29/
Me acuerdo haber leido este monologo en la fotocopiadora de la facultad. Merece ser leido!!! Con Uds., el gran Tato Bores: La culpa La culpa de todo la tiene el ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor!, dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores. ¡Mentiras!, dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto. ¡Falso!, dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita. Pero, ¡por favor...!, dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas publicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera. ¡Calumnias!, dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos, que no tienen moral. ¡Se equivoca!, dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia, que hace aumentar el gasto público. ¡No es cierto!, dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos, que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos. ¡Eso es pura maldad!, dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra, que no nos dejaron nada. ¡Patrañas!, dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas. ¡Perversos!, dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista. ¡Verso!, dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas. ¡Malvados!, dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros, juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos. ¡Racistas!, dijo un Sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas, que siempre se meten en lo que no les importa. ¡Blasfemia!, dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos, que creen en el Big Bang y no en Dios. ¡Error!, dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo, con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres, que no educan a sus hijos. ¡Infamia!, dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones, que no nos dejan vivir. ¡Me ofenden!, dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías, que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante. ¡Minga!, dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia, que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra. ¡Desacato!, dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares, que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria. ¡Negativo!, dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo. ¡Ustedes están del coco!, dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos, por dejarnos el país que nos dejaron. ¡Embusteros!, dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas, porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios. ¡Censura!, dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo. ¡Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos, que nos permitieron llevarnos hasta el gato). ¡Infundios!, dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya. ¡Ridículo!, dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto. ¡Cobardes!, dijo Montoto, que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos, por escribir idioteces. ¡Paren la mano!, dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡El Otro siempre tiene la culpa! ¡Eso, eso!, exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro. Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos, no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de hijo de puta que resultó ser El Otro...! Así que mis queridos chichipíos, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡¡¡GOOD SHOW!!! Tanto va el cantaro a la Fuente que al final se rompe: http://diegogiol.com.ar/2006/07/04/tato-bores-la-culpa-es-obviamente-del-otro/ Biografía de un grande (1927-1996) El público lo conocía como Tato Bores, pero su verdadero nombre era Mauricio Borensztein. En 1957, Tato enfrentó por primera vez una cámara de televisión en el programa "Caras y Caretas" que se emitía por Canal 7. Empezó a hacer lo que sería su fuerte durante el resto de su carrera: los monólogos. Varios guionistas se los escribieron a lo largo de los años en que la figura de Tato (caracterizado por el frac, unos anteojos de marco grueso, una peluca desflecada y un habano). Hizo reir con su particular estilo de relatar en clave de humor los avatares políticos del país. Landrú, Jordán de la Cazuela, Aldo Cammarota, César Bruto, Juan Carlos Mesa, Oscar Blotta (h), José María Jaunarena, Carlos Abrevaya, Jorge Ginzburg, Geno Díaz y Santiago Varela, integran la lista de autores que le dieron letra. Rodolfo Crespi, Raúl Ricutti, Federico Peralta Ramos y Roberto Carnaghi fueron algunos de los compañeros de ruta de Tato, que lo acompañaron en sus programas. En 1961, el cómico debuta con su programa "Tato, siempre en domingo", por Canal 9. Logra con este ciclo introducir en la televisión un género que era hasta el momento un patrimonio de la revista porteña: el humor político, en el que se destacaba Pepe Arias, quien en la década del '50 trabó amistad con Tato en Radio Splendid y lo llevó a trabajar en esa emisora. "Tato, siempre en domingo" dura casi una década, entre 1961 y 1970. Poco a poco, la figura de Tato fue creciendo, hasta que su programa se convirtió en un clásico que acompañó a todos los gobiernos, criticando veladamente los hechos que siempre, por más serios que fueran, tenían desde la perspectiva que lograba darle el actor, un costado gracioso. Su clásica llamada al Presidente de la Nación se convirtió con el tiempo en un sello que firmaba sus programas. Entre 1970 y 1980, el programa fue cambiando de nombre, pero mantuvo el mismo estilo, y el personaje de Tato se volvió inseparable de la figura del actor, así casi como la figura de Carlitos de actor Charles Chaplin. Sus monológos están siempre vigentes (no solo por mérito propio sino por la repetitiva y recurrente realidad argentina). Como el de aquella mujer embarazada durante años, ya que el chico no quería salir y encontrarse con la realidad argentina... Era de la década del 60', pero tendría vigencia en cualquier momento de los 40 años siguientes. A partir de 1988, Alejandro y Sebastián Borensztein, los hijos de Tato, se incorporan a la produción de los programas. Renuevan su estética e incorporan algunas audacias creativas que realzan aún más la figura de su padre, quien en sus últimos años brilla más que nunca. Las presentaciones se realizan como lujosas miniproducciones, como la de "Tato de América" (1992), en Canal 13, en la que el cómico desembarca en las costas de Quilmes, disfrazado de Colón, haciendo referencia a los 500 años del descubrimiento de nuestro continente. O la de "Good Show" (1993), por Telefé, que abría con una réplica de la tapa del disco "La Banda del sargento Pepper" de Los Beatles, realizada con figuras locales. En 1996, un cáncer termina con la vida de Tato. En 1999, una recopilación de sus últimos trabajos, editada por sus hijos y Emilio Cartoy Díaz, emitida en varios especiales por Canal 13, se convierte en un destacado homenaje a su memoria. http://es.wikipedia.org/wiki/Tato_Bores Si veo que hay feedback, me pongo a buscar videos de Tato!
Despues de ver varios posts con libros de charlatanes se me ocurrio una miniserie de posts para desenmascarar a las difentes especies de charlatanes, cameleros, etc. Hoy: LIBROS DE AUTOAYUDA Parece que hoy dia surgen manflorones que parecen tener la solucion a todos nuestros problemas. Siempre hay algun porelorti que te dice "como llenarte de oro y hacer que el pito te llegue el piso". En fin, todos estos ex drogadictos rehabilitados, maniacodepresivos en tratamiento, holgazanes incompetentes y borrachos empedernidos parece que son los dueños de la verdad absoluta. En su sabiduria nos dejan las recetas para hacer millones de dolares sin trabajar, levantar minas sin parlar, pelar un fisico terrible sin ir al gimnasio y sin hacer dieta. Su vida es tan exitosa que podemos fijarla como modelo a seguir (sarcasmo: modo turbo). A esta altura mas de uno debe estar diciendo "si cualquiera escribe un libro de autoayuda, podre hacerlo yo?" EXACTO Aca esta la receta para lograrlo. CÓMO ESCRIBIR UN LIBRO DE AUTO-AYUDA Y VOLVERSE RICO EN EL INTENTO Hay maneras y maneras de hacer dinero. Vaciar un banco y dejar los ahorros de miles de personas en las Islas caimán; hacerle una demanda al estado; tener un monopolio de barcos que cruzan el Río de la Plata. También se puede estudiar alguna carrera, pero… Pfff, cuestan trabajo. Sin embargo hay algo que no falla, y eso es escribir un libro. Un libro de auto-ayuda para ser precisos. ¿Por qué un libro de auto-ayuda? Sencillo. En el mundo existen millones de personas lo suficientemente estúpidas para creer que la felicidad está en unos párrafos, esta es la gente que no conoce las drogas. Además, cualquiera puede escribir uno de estos libros. ¿Cualquiera puede? ¿No se tiene que ser exitoso para poder demostrar a los demás tu éxito a través de una serie de reglas? Si, cualquiera puede. Lo puede hacer tu vecina del piso de arriba, esa que vive con cuatro gatos y ocasionalmente la va a visitar la emergencia móvil; lo puede escribir tu vecino de abajo, ese que vive con la madre aunque tiene cincuenta y solo usa remeras que dicen “Yo amo Punta Colorada” o “Yo paso mis veranos en Balneario argentino”. Inclusive TÚ puedes hacerlo. Y no, no se precisa haber tenido éxito en ningún área de tu vida. Pero ya hablaremos de eso después. ¡Genial! Ya siento que mi vida tiene sentido, ¿Cómo debo hacer para escribir un libro de auto-ayuda? Hay tres reglas fundamentales a la hora de escribir tu libro de auto-ayuda. Veámoslas. Primera regla fundamental: Nunca digas el secreto de la felicidad. Podrá sonar raro, dado que la premisa básica es demostrar que la felicidad es posible. Bueno, seamos realistas… la felicidad es imposible. Sin embargo, con mucho dinero se puede sobrellevar la infelicidad. Recuerda: el dinero compra amigos y seduce a los miembros del sexo opuesto. O del propio sexo; el dinero no es homo fóbico. Es importante nunca revelar el secreto de la felicidad o los pasos que se deben de seguir para llevar una vida más alegre. Esto nos permitirá escribir más libros con la promesa del secreto, y así podremos conseguir mayores beneficios. A lo sumo repetiremos frases clichés con algún tipo de vuelta para que nadie se de cuenta que el consejo que estamos dando es el más obvio de la tierra. “Tener muchos amigos trae felicidad”. Si, claro, y gasté 400 mangos en un libro para leer eso. Mucho mejor es poner “La vida me ha brindado sabiduría, y tras años de búsqueda espiritual y meditación, he llegado a la conclusión de que poseer personas afines a nuestros gustos y que no se enojan cuando les decimos que su pareja es un carlanco, es quizá la aproximación más certera al verdadero estado de plusvalía psicosocial y afectivo”. Como verás, usar palabras complicadas ayuda, ya que confunden al lector y lo distraen de la realidad: que la frase está totalmente gastada y es absolutamente obvia. En ninguna de las 784 páginas de su libro, Mark comete el error de revelar el secreto. Aprendan de su ejemplo. Segunda regla fundamental: Usar ejemplos de la vida real Cuando digo “ejemplos”, quiero decir “anécdotas cargadas de sentimentalismo barato digno de telenovela venezolana” y cuando digo “de la vida real”, quiero decir “invenciones del autor sobre personas que el lector nunca en su vida podrá comprobar si existen o no”. Esto es una buena manera de rellenar, aparte de darnos una pseudo-validez y de hacer parecer que la basura que escribimos sirve para algo. Estos “ejemplos” siguen siempre el mismo modelo: - Persona absolutamente en la hoja a punto de suicidarse - Persona del ítem anterior sigue nuestros consejos para la felicidad - Persona acabada vence sus miedos, sus dudas y su diabetes y triunfan en el mundo en todo nivel. Veamos un ejemplo: Brunilda Pena vivía una vida miserable. Su esposo la había abandonado por un boliviano que conoció en algún tugurio infecto de la ciudad vieja. Su hijo se había postulado como candidato al partido colorado, y su hija de 2 meses falleció del síndrome letal de Burgenstgeiner Cuajadeliard miotrópico agudo de esternocleidomastoideo. Fue en este calamitoso estado que vino a pedirme ayuda. Hoy en día, y gracias a su perseverancia, ha triunfado y ahora es feliz. Su esposo vive de nuevo con ella y con el boliviano, que habían adoptado una niña así que Brunilda no extraña más a su hijita. Su hijo sigue siendo parte del partido colorado, pero Brunilda se siente optimista. Sencillo. Tercera regla fundamental: Nada de lo que se diga en el libro servirá de nada si el lector no cambia su vida radicalmente. Es muy probable que si el lector cambia su vida radicalmente, no precise nuestro libro. Pero la gente no cambia, cambiar cansa mucho; así que compran nuestro libro para que le diga como cambiar. Respecto a lo que dijimos en la regla uno, no vamos a dar ningún concepto novedoso, así que es muy probable que el lector sigua siendo un perdedor. Aquí es que entra el concepto de la tercera regla. Al advertir al lector que todo corre por cuenta propia, nos lavamos las manos; aunque hayan comprado nuestro libro para no tener que hacer las cosas por su cuenta. Este concepto se conoce como “Teorema de la doble negación Bucaykica”. ¡Wow! ¡Casi no me duermo mientras dijiste esas idioteces! ¿Eso es todo? No. El autor debe de dejar bien claro que el nunca fue, es, o será un acabado. En nuestro libro siempre dejaremos bien en claro que somos felices, sabios y podemos mantener relaciones sexuales por más de 4 horas. Cualquier referencia a nuestra biografía debe ser retocada para que atraiga al lector y piense que somos alguna especie de gurú intergaláctico. Agregar títulos importantes (aunque no siempre reales) eleva aún más nuestro status. Por ejemplo: Mi nombre es Sir Juan Carlos Pedregullo. Desde pequeño quise ayudar a las personas menos felices, ya que consideraba que mi vida era la definición de felicidad. Con el correr de los años me volví aún mas feliz y conseguí mi Bachillerato en las ciencias de la humanodepresión conjuntiva personal, con un máster en felicidad y vitalidad psicopedagógica; de la prestigiosa Universidad Cualapamita de Guatemala. Fue en esta época que descubrí mi verdadera vocación: Hacer feliz al resto del mundo. Ya he escrito mi libro! ¿Ahora qué? Hmm… eso fue rápido. Parece que tenemos un Paulo Coehlo en potencia. Bien, el marketing lo es todo. Llama a programas de la mañana de la televisión abierta y presentate como autor de varios Best-Seller en el rubro de la auto-ayuda. Los programas de la mañana usan cualquier cosa para llenar espacio, y como todos los que los ven están muy dormidos para darse cuenta de nada, tu libro es perfecto. La apariencia es fundamental. Usa lentes y barba en candado, o perilla sin eres hombre; pelo corto si eres mujer. Da un aire intelectual. Pregunta si es posible que en la edición te agreguen un halo por encima de la cabeza. Un halo y mejillas sonrosadas. Eso es lindo. Cuando hables, muestra tu libro siempre que tengas oportunidad. Cuando esté hablando el conductor, levanta el libro por sobre su hombro, cuando se acabe tu entrevista, parate al lado de la cámara y cada tanto muestra tu libro. No me gustan las cámaras ¿qué hago? La internet es tu aliada. Crea una página que tenga muchas frases filosóficas y fotos de cosas lindas; como atardeceres, cachorritos y Scarlet Johansson. Crea un foro y muchas cuentas para poder postear bajo diferentes seudónimos sobre lo increíble que es tu libro y cómo te ha cambiado al vida. Haz eso en muchos foros . Y en fotologs. Las personas que tienen fotologs tienden a ser inestables y se sacan muchas fotos frente al espejo. Crea una página en Wikipedia sobre ti y de todos tus logros académicos y sociales. Inventa y mucho, no te canses de repetir lo geniales que son tus libros y de las millones de copias que ha vendido. No importa que solo tengas un libro, o ninguno. Los usuarios de Wikipedia son liceales que se acordaron que al otro día tenían que hablar sobre la reproducción de células procariotas; no les va a importar mucho la verdad. Ya que estás, agrega en la página de células procariotas, un link a tus páginas. Utiliza muchas fuentes, como para demostrar que lo que pones es verdad. Nadie lee las fuentes, pero por las dudas, enlaza a páginas en alemán. ¡Siento que voy rumbo al éxito! ¿Hay algo más que deba saber? Si. Pon en tu libro que parte de las ganancias están destinadas a obras benéficas. Tómate la libertad de inventar, ¡pero que suenen a obras comprometidas con causas fundamentales! Por ejemplo, la fundación Pompa Borges para la preservación del tatú mulita, o sino el centro de ayuda para niños afectados psicológicamente con el descubrimiento de que Papá Noel son los padres. Tefuen!: http://www.diosnoslibre.com/articulos/autoayuda.htm PAra muestra basta un boton!!! Les dejo un link a modo demostrativo (notense los logos de Bancos y tarjetas de credito al pie de pagina. Claramente sabemos que el unico que se ayuda es el charlatan que trata de vendernos el libro) http://www.secretomilenario.cl/ Aca va otro articulo mas, con un contenido de sagacidad y lucidez muy envidiable. Disfrutenlo! Los libros de autoayuda y superación ¿Una basura ideológica? Desde hace mucho tiempo he querido escribir algo sobre el tema, pero hasta ahora, no había sentido el impulso suficiente como para abocarme a maltratar las teclas de mi computadora. Y el impulso me lo dio mi hijo, cuando en una conversación que sosteníamos, me dijo una frase que me dejó pensando: “Y no me vengas con toda esa basura de autoayuda y superación personal”, después de mi sorpresa inicial y mi natural ¡Ohhh!, como buen padre orgulloso y poco objetivo, sentí que había procreado un genio y pasé por alto el tono un tanto irrespetuoso con que me habló. La verdad es que si uno se pasea por las calles de Caracas y se detiene frente a las vidrieras de las librerías o los mesones improvisados y destartalados de los buhoneros, nos encontramos frente a una variedad inmensa de libros del género de autoayuda y superación personal. Los títulos son de lo más variado y van desde aquellos que quieren expresar cierta cientificidad, hasta los que exhiben títulos jocosos como “¿Quién se llevó mi queso?” o “La culpa es de la vaca” o “Se busca vivo o muerto al ratón que se llevó mi queso” (este no lo busque, lo acabo de inventar, es pero no ser plagiado en breve). Hay una gran cantidad que contienen una dosis occidentalizada y superflua de filosofía oriental (el Yin y el Yan) y la contemplación trascendental, etc.). Llama la atención que en las vidrieras de las librerías o en los mesones de los buhoneros, los libros de autoayuda representan un 70% - 80% del espacio, el resto, está reservado a las novelas “Best Seller”, de dudosa calidad literaria, o a libros sobre gerencia para ejecutivos yuppies, que traen la última novedad en este campo, que por lo general no suelen ser más que refritos de teorías surgidas en los 50 o los 60 (¡del siglo pasado!). Por supuesto, no puedo dejar de lado, aquellos que nos comunican la clave para hacernos ricos de la noche a la mañana y sin esfuerzo (creo que una forma muy económica para superar el subdesarrollo sería el dotar a las escuelas de estos libros sobre la riqueza instantánea. ¿No se como no se me había ocurrido antes?) Ahora, mis queridos lectores, yo si les daré la clave para que se hagan ricos, y lo digo de verdad, no bromeo, los lectores perspicaces quizás ya la saben. Pues es muy sencillo, escriban un libro de autoayuda con un título atractivo como “El monje loco que vendió su Ferrari y se compró una montaña de queso”. Pongámonos serios y analicemos el fenómeno de proliferación de estos escritos (no los califique como literatura a propósito). En primer lugar, debemos decir que estos libros son la expresión más visible y notoria de la cultura para las masas que se ha desarrollado a nivel mundial con el desarrollo del capitalismo. Estos libros no han sido escritos para la clase media de los países subdesarrollados, sino para la clase media norteamericana, consumista, bastante inculta, sin formación política, movida básicamente por la obtención de la riqueza fácil, muy neurotizada y stressada, con altos porcentajes de adicción a las drogas. Una clase media a la cual no le quedan muchas neuronas habilitadas después de horas de intoxicarse con la televisión, como para leer algo que sea de verdad interesante y estimulante, además leer un Sartre, un Balzac podría producirles una hemorragia cerebral masiva. La proliferación masiva de textos de autoayuda y superación personal comenzó por los años 60 y hubo algunos muy famosos como “Nacidos para triunfar” o “Tus zonas erróneas”, y por supuesto, no podemos olvidar la serie de Lobsang Rampa. En aquellos tiempos, muchos de estos textos eran escritos por profesionales de la psicología y tenían cierta base científica, pero hoy en día, cualquier charlatán con cierta habilidad para la escritura puede publicar un libro de este tipo. Mi tesis consiste en que esta inundación de librachos coincide con el momento en que el sistema capitalista comienza a evidenciar serios problemas sociales como depresión, stress, divorcios, una fuerte competencia, consumo de drogas, etc. Y se presenta una dificultad manifiesta para mantener el ritmo de crecimiento sostenido, y el “sueño americano” de los 50 comienza a convertirse en una pesadilla para muchos. En la proliferación de estos textos también ha existido una causa de tipo económico, frente al crecimiento de la neurosis, la depresión, el consumo de drogas y el stress generado por una sociedad que estimula la competencia y el consumismo, y que identifica el éxito con la posición social y económica, la cual se demuestra por la posesión de artículos lujosos, nos encontramos que la adquisición de estos libros es mucho más barato que pagar un psicoanalista o un psiquiatra, y en muchos casos, el resultado es el mismo, es decir ninguno. En los libros de autoayuda y superación personal que he leído (lo confieso abochornado, mea culpa, mea culpa) he encontrado una constante, y esta es que “el mundo es injusto” y todo cuanto podemos hacer es confiar en nuestra potencialidad para salir adelante en forma individual. De esta manera, el énfasis se pone en lo personal y no en lo social, no hay que culpar a la sociedad que el hombre ha creado de nuestros males, la sociedad (la capitalista) es perfecta en su injusticia, los defectuosos somos los seres humanos que no hemos sabido potenciarnos para ser ricos y prósperos y colocarnos en la cúspide de la pirámide social. En otras palabras debemos convertirnos en buenos competidores para correr la carrera de la vida y llegar a la meta de primeros. El mensaje oculto a mi parecer, es olvídese de ideas revolucionarias de cambio de la sociedad actual, la revolución solo puede darse en su interior, sólo usted puede cambiar sus circunstancias. Recordemos en estos momentos al insigne economista Adam Smith, cuando nos decía que en la sociedad capitalista, el interés egoísta de los individuos enfrentados entre sí conducía finalmente a la prosperidad de todos. Increíble, al parecer hemos encontrado al primer y original escritor de textos de autoayuda, aunque él creía que escribía un texto de economía. Me permitiré una pequeña disquisición en este punto, entre la economía y la psicología hay un nexo mucho más estrecho que aquel que los economistas están dispuestos a reconocer, maravillados con sus modelos econométricos y sus gráficos. Creo que ya tengo otro tema para un futuro artículo, espero que aún me queden lectores para ese entonces. Ahora bien, he calificado los textos de autoayuda como basura ideológica y puede ser que algunos piensen que la publicación masiva de este tipo de libros se deba a una conspiración urdida en algún laboratorio secreto con el propósito de lavar el cerebro del pueblo, y plantar en la mente de los lectores, un conjunto de ideas y creencias favorables al status quo en lo político y lo social. La verdad creo que es mucho más simple que eso, aún cuando, el resultado puede ser el señalado anteriormente. Los libros de autoayuda son al final de cuentas, un producto más que busca satisfacer una necesidad, y por lo tanto, existe una demanda en el mercado que debe ser cubierta. La depresión, la tristeza, el consumo de alcohol y drogas, el stress, la desintegración familiar, han dado lugar a que la gente busque respuestas, alivio y consuelo, pero por encima de todo, la búsqueda de una esperanza. Y esto es lo que fundamentalmente venden esta clase de libros, la esperanza de encontrar en sus páginas, la respuesta para hallar la paz espiritual y una existencia feliz. Si hay algo que demuestra la inutilidad de estos libros, es justamente su proliferación, pues si alguno en verdad lograra su objetivo y cumpliera la promesa de llevar al lector a una existencia colmada de dicha, los demás no tendrían demanda alguna. La verdad es que los lectores de este tipo de libros suelen ir de uno a otro en busca de la clave de la felicidad, como aquel que corre y corre persiguiendo el final del arco iris con la vana esperanza de hallar la marmita repleta de doblones de oro, y al final sólo queda el cansancio y la frustración. Para tratar de ser objetivo debo decir que en el campo socialista también ha habido una buena dosis de charlatanería ideológica, sino, que fue entonces la revolución cultural del gran timonel Mao Zedong, que llevó a miles de jóvenes a desfilar por las calles de China blandiendo el libro rojo de Mao, mientras recitaban sus frases llenas de sabiduría revolucionaria. Bien, acabo de mostrarme ante ustedes como un librepensador en toda su grandeza (me estoy sonriendo), es decir, de aquellos que toman para sí, ese dicho de la revolución mexicana que reza “un tirito al gobierno y otro a la revolución” Volviendo al tema, son muchos los libros de autoayuda que nos hablan de las experiencias exitosas de unos cuantos individuos que aprendieron a cambiar sus vidas con las enseñanzas extraídas de la lectura, otros, nos presentan esas experiencias como fuente inspiradora para la publicación del libro. Lo que muchos no se percatan, es que se trata de casos excepcionales, es decir, se nos vende la idea de que todos tenemos la potencialidad para ser excepcionales, ahora bien, si todos efectivamente nos volviéramos excepcionales, la excepción dejaría de serlo, y entonces el negocio de los escritores de autoayuda se iría al diablo. En alusión a lo expuesto, pondré una nota más personal e íntima al recordar la conversación que presencié hace muchos años atrás, entre un médico uruguayo y mi padre, quien también lo era. El galeno uruguayo defendiendo el sistema capitalista, le decía a mi padre – “Tú y yo somos la prueba viviente de que este sistema permite a todos los individuos vencer la pobreza”. Aún veo la cara de mi padre con un gesto de malicia respondiéndole – “Si, pero tú y yo somos excepcionales”. Creo que me he puesto sentimental pues también he recordado una frase de mi madre con la cual me reconfortaba en los momentos aciagos – “Recuerda hijo que en la vida todo pasa, y esto que te sucede, también pasará”. Creo que en esa frase tan sencilla, se esconde una sabiduría mucho mayor que la que podemos hallar en cientos de páginas de la inmensa mayoría de los libros de autoayuda. En efecto, en la vida todo pasa, porque la vida misma, un día se habrá de extinguir en la nada, y se llevará todo lo bueno y todo lo malo, todas las risas y todos los llantos, y los confinará para toda la eternidad en la bóveda del silencio absoluto e inescrutable que ningún ser vivo jamás ha escuchado y jamás lo hará. Ahora, yo les obligaré a leer mi filosofía de la vida, a no ser que cierren los ojos, pero no creo que quieran perderse esta perla de sabiduría. Después de haber leído algunos libros de autoayuda, y lo que he recogido como experiencia a lo largo de mi vida, he llegado a la conclusión, que lo que verdaderamente importa y hace la diferencia en los momentos difíciles por los cuales transitamos todos los seres humanos, no son las frases grandilocuentes de unos cuantos charlatanes de oficio, sino la calidez de un abrazo, la caricia de una mirada colmada de afecto, comprensión y solidaridad, el contacto de una mano que nos palmea el hombro. Es decir, la unión de nuestra humanidad con la de otros, el reconocernos en nuestras miserias con otros seres humanos y sentir la fuerza que nos envuelve cuando nos damos cuenta que no estamos solos. Quiero resaltar también, que como producto de mi observación personal sobre la gente que se ha cruzado en mi camino, he concluido que la gente más despreocupada, menos neurótica, y en resumidas cuentas más feliz que he conocido, son aquellas muy ocupadas, no en sí mismas, sino en los demás. Aquellas personas que se preocupan del bienestar de sus familiares, de sus hijos, de sus amigos, de la comunidad. A mi parecer, mientras más miramos hacia afuera, y sobre todo, mientras más nos ocupamos de otros seres humanos, mejor funcionamos en nuestro interior, con menos stress, desesperación y tristeza. También he podido observar que estas personas no se encuentran en la categoría de lectores asiduos y compulsivos de libros de autoayuda, incluso muchos de ellos, ni siquiera en la categoría de lectores de nada, cuando mucho, el periódico. Lo que acabo de señalar es muy distinto a lo que encontraremos en las páginas de la mayoría de los libros de autoayuda, donde se exalta el individualismo, el egoísmo y la competencia entre los individuos. En realidad, cuando logremos construir una sociedad mejor, más solidaria y participativa, seguramente, los libros de autoayuda desaparecerán, y podremos volver a leer a los grandes autores de todos los tiempos, Dostoievsky, Sartre, Tolstoi, Neruda, por citar unos pocos. Como dice uno de esos best seller de los últimos tiempos “Más Platón y menos Prozac” o como diría yo “Menos Coelho y más Afecto”. Fuen-T! : http://www.aporrealos.org/actualidad/a26061.html En, fin. Si les interesa el tema les ofrezco mi "Guia personal para los libros de autoayuda". 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