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Usuario (Argentina)
El estudio de Unicef “Suicidio adolescente en pueblos indígenas - tres estudios de caso” observa de forma comparativa casos de suicidios entre la juventud indígena del pueblo Awajún (Perú), Guaraní (Brasil) y Embera (Colombia). Guarani Awajún Embera A pesar que la población de América Latina tiene un bajo índice de suicidios a nivel mundial, el suicidio de jóvenes indígena en particular, lidera las tasas entre los diferentes grupos de población latinoamericanos. La investigación se realizó bajo la coordinación de IWGIA, poniendo énfasis en trasmitir la propia visión de los jóvenes a fin de procurar una comprensión cercana a esta dolorosa situación. El volumen registra los preocupante informes de las oficinas locales de salud que coinciden en que la frecuencia de suicidio adolescente se ha acentuado de manera alarmante. La continua discriminación a indígenas, los cambios drásticos en su entorno, la violación sistemática de sus derechos y la impotencia frente a las decisiones que afectan su desarrollo, originan situaciones con traumáticas consecuencias individuales y colectivas. Una de las respuestas a estas situaciones de desesperanza es el incremento de las muertes por suicidio entre niños y jóvenes indígenas. Algunos de los pueblos indígenas –como el Guaraní de Brasil- alcanzan cifras 30 veces superior a la media nacional. El libro puede ser obtenido en las oficinas regionales de Unicef de América Latina, a través de IWGIA o abrirlo gratuitamente como PDF en la fuente. La verdad este libro podria ayudar a algunos taringueros a calmar un poco sus ganas de matarse y relativizar algunos hechos.
Atencion viejas macumberas y jotos: ¿Qué es el placeboma? Según un reciente estudio, informa Joana Branco, los genes nos predisponen o nos hacen inmunes al efecto placebo. Para que un nuevo medicamento pase del laboratorio a los hospitales o las farmacias debe demostrar que es más eficaz que un sucedáneo sin compuestos farmacológicos. Pero imaginemos ahora que, por casualidad, la mayoría de los pacientes que toman el placebo son especialmente sensibles a que les haga efecto. ¿Qué ocurriría entonces? “El resultado tendría, desde luego, un sesgo importante”, nos explica Kathryn Hall, investigadora de la Universidad de Harvard. Por eso haría falta conocer de antemano la susceptibilidad de cada individuo, algo que parecía imposible hasta que Hall descubrió el placeboma, un conjunto de genes implicados en esas respuestas. Para que un nuevo medicamento pase del laboratorio a los hospitales o las farmacias debe demostrar que es más eficaz que un sucedáneo sin compuestos farmacológicos. Pero imaginemos ahora que, por casualidad, la mayoría de los pacientes que toman el placebo son especialmente sensibles a que les haga efecto. ¿Qué ocurriría entonces? “El resultado tendría, desde luego, un sesgo importante”, nos explica Kathryn Hall, investigadora de la Universidad de Harvard. Por eso haría falta conocer de antemano la susceptibilidad de cada individuo, algo que parecía imposible hasta que Hall descubrió el placeboma, un conjunto de genes implicados en esas respuestas. Según un estudio publicado el pasado mayo, identificar mediante cribados genéticos a las personas más adecuadas para integrar los ensayos clínicos aumentaría su fiabilidad, ahorrando tiempo y dinero. Pero mientras esto no sea posible, y si sabemos que las vías neuronales del placebo pueden cambiar el resultado, “debemos incluir un tercer grupo, sin ningún tipo de tratamiento, que permita detectar sus consecuencias”, sugiere la científica. Esta técnica podría revolucionar la forma en la que se llevan a cabo las pruebas de nuevos fármacos.