JacquesdeMolay
Usuario (Argentina)
Fernando Buen Abad Domínguez Rebelión/Fundación Federico Engels/Universidad de la Filosofía A la ya multi-denunciada mediocridad de la producción mass media burguesa en Argentina, se suman los paupérrimos argumentos defensivos de cierta parte de la “clase política” e “intelectual”. Ahora resulta que claman por la “libertad de expresión”, ahora resulta que se desgarran las vestiduras para defender las peores calamidades mediáticas que, con impunidad e impudicia, se exhiben a todas horas. Ahora resulta que las facciones más reaccionarias de vuelven “críticas” y resulta, por colmo, que se dan por ofendidas mientras se exculpan con demagogia democrática para poner a salvo los negocios radioeléctricos de sus amos. Saliva oportunista para defender una de las peores farándulas. Ya anuncian una epopeya legalista de derecha para salir de la “ley de medios” recién promulgada en sustitución de la vieja ley de la dictadura militar. El golpe de estado legalizado -como en Honduras- inspira a la burguesía argentina. Antes, durante y después de los debates realizados para sustituir el esperpento legaloide heredado por la dictadura militar de Videla, la derecha argentina ha dejado ver con claridad sus dolores y sus planes revanchistas contra una iniciativa democratizadora que, aun con debilidades diversas, implica un cambio inédito y un avance en la vida política de los argentinos. Esa derecha, tensionada por las contradicciones de clase, agudizadas por la crisis capitalista, que agobia a los trabajadores, ha mostrado su desesperación y su impotencia ante una iniciativa democratizadora de los mass media que tiene décadas de vida y que ha sumado las voluntades de muchos frentes y luchas. Esa derecha repite, con mediocridad e ignorancia llamativas, y casi ingenuas, los mismos argumentos con que todas las derechas del continente criminalizan a los movimientos sociales y las iniciativas de los pueblos. Por eso reducen la lucha democratizadora de los mass media a un capricho gubernamental de coyuntura. Por eso les gusta decir que la ley nueva es sólo un desplante totalizador de un gobierno “intransigente”. Por eso les encanta olvidarse de Rodolfo Walsh y les encanta ignorar al aporte de la prensa obrera. Por eso la indiferencia sobre la lucha de todo un continente contra la alienación mediática. Por eso desfilan en sus foros y sus televisoras los intelectuales y políticos reaccionarios más serviles al aplauso burgués. Por eso ofrecen impúdicamente los mejores sofismas que su inteligencia monetaria les permite trepar a la farándula de las amenazas neo nazis. Desvergüenza de verborragias hasta la náusea. Ganar la Ley no es ganar la batalla Y aunque la nueva ley ha sido promulgada y se han pronunciado, con razón histórica, festivamente muchos sectores y movimientos que han luchado denodadamente contra los monopolios y las oligarquías mass media en Argentina, es preciso advertir que el paso legal conquistado es sólo eso: un paso. Las tareas democráticas más importantes en comunicación están aun por ser cumplidas. Es preciso impulsar la democratización de las organizaciones de los trabajadores de los medios. Es preciso garantizar la democratización de la enseñanza de la comunicación y luchar contra todos los vicios burocráticos y academicistas que la victiman con impunidad obscena. Es preciso demandar la democratización de los presupuestos y las herramientas para la producción. Es preciso garantizar la participación directa de la clase trabajadora en los medios y garantizar que dispongan de herramientas comunicacionales suficientes. Es preciso integrar una revolución cultural, profunda y creadora, capaz de derrotar el fardo descomunal de vicios y manías a que nos ha acostumbrado la decadencia simbólica burguesa. Es preciso comprender el escenario continental de guerra mediática y entender la relación íntima entre los mass media oligarcas y bases militares en la “Guerra de Cuarta Generación”. Es imprescindible sumar los éxitos, aun incipientes, que Argentina vive en materia de lucha contra la dominación mass media, a las luchas que en todo el continente se libran en el mismo sentido. Y esto es urgente. Argentina llega relativamente tarde a las luchas que, por ejemplo, ya se libran en Ecuador, Cuba, Bolivia, Brasil, Venezuela... Es vital contribuir a la construcción de una Corriente Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo. Es indispensable dar la batalla de las ideas con base en la batalla de la organización sin los inexplicables sectarismos de la izquierda argentina, sin las pataletas del ego ni las manías del arribismo. Es imprescindible trabajar en un programa socialista de la comunicación basado en una comprensión revolucionaria de las tareas y una intervención semiótica de combate. No hay tiempo que perder. La derecha ya tiene una agenda para revertir los avances logrados. Necesitamos una Revolución Internacionalista de la Comunicación contra el culto de la vanidad salivosa. Contra todo engendro de prostitución o cursilería. Comunicación contra la palabrería con calenturas patrioteras. Contra los retruécanos eyaculatorios de caballeros o niñas sensibleros, se llamen como se llamen, publiquen lo que publiquen, se premien como se premien. Comunicación necesaria, arma-herramienta de formas nuevas, venidas de la materia, del tiempo y el movimiento en la producción racional y emocional. Comunicación que transforme al mundo... que transforme la vida. No hemos visto todavía la mejor Comunicación y no debemos seguir retrasando su desarrollo. Necesitamos una Revolución Internacionalista de la Comunicación que expanda e inaugure la conciencia de una humanidad sin clases, sin estado, sin propiedad privada. Comunicación que encienda todas las máquinas amorosas para la resolución de los problemas en la vida práctica, armada también con poesía. Y si logramos una Comunicación “bella” será porque es maravillosa, porque sólo lo maravilloso es bello, y semejante maravilla no puede provenir más que de poner en común nuestra fuerza para construir el futuro. Por una Corriente Internacionalista de la Comunicación hacia el Socialismo Por una Cumbre Latinoamericana de los pueblos en materia de Comunicación
Crisis ecológica y eco-aldeas y eco-ciudades en China Shannon May Sin Permiso Si bien los líderes chinos se enfrentan con la necesidad política de lograr que la mayoría de sus residentes tengan acceso a los frutos del desarrollo del capital –los bienes, servicios y oportunidades que los ciudadanos de las Naciones que componen la Organización para la cooperación económica y el desarrollo (OCED) consideran garantizados para tres o cuatro generaciones—, al mismo tiempo se encuentran ante un mundo atemorizado por las emisiones de dióxido de carbono y preocupado de cara a la posibilidad de que los desechos del crecimiento chino contaminen mucho más allá de sus fronteras políticas. Los EEUU ostentan la mayor deuda natural con el resto del mundo, a causa de sus emisiones de carbono acumuladas desde los inicios de la revolución industrial; pero algunos piensan que el crecimiento de China, su rápida urbanización y el aumento del consumo per capita es la mayor amenaza que empuja a la humanidad hacia una destrucción mutuamente asegurada Tales escenarios de catástrofe final, con frecuencia reviven una visión maltusiana de los efectos anticipados del cambio climático global. El espectro de los pobres excesivamente fértiles que empujan al mundo hacia un colapso ecológico ha mutado, ahora, en el cuco de los pobres que claman por el “sueño americano”. Si cada habitante de China fuera a consumir igual cantidad de energía que la media de norteamericanos, China engulliría más de 80 millones de barriles de petróleo por día, o el suministro actual diario en el mundo entero. Sin embargo, este modo de ver el problema de la crisis ecológica no sólo resalta las contradicciones entre oferta y demanda, sino que también preserva las actuales jerarquías de poder y privilegio. De acuerdo con esta lógica, el crecimiento de China no sólo expresa el creciente consumo de los residentes chinos, sino también el de los 5 mil millones de personas que habitan el tercer mundo. Pensar que el problema es que el 80 por ciento de la población mundial desea consumir como los norteamericanos, en lugar de ver que el problema es que el 20 por ciento de la población mundial consume a un ritmo tal que hace imposible compartir de manera equitativa los recursos de la tierra, implica razonar justificando la privación de algunos para preservar la obesidad de otros. Si la equidad vuelve a jugar el rol de vanguardia en los debates sobre sustentabilidad, entonces la división urbano-rural ya no tiene que ser vista como una barrera natural que preserva la armonía del ecosistema actual. El dilema ético político que se presenta como un consumo devastador de energía, en realidad consiste en averiguar cómo es posible que la humanidad logre una mayor equidad en la distribución de recursos sin privación –para los norteamericanos, los chinos y también para el resto del mundo. ¿Qué pasaría si se lograra una urbanización rural tal que al mismo tiempo aumentara la calidad de vida y las oportunidades económicas de la China rural, y también afectara de manera positiva el cálculo global de carbono? Las eco-ciudades en el campo podrían constituirse en puentes para saltar el abismo entre la población urbana y rural, sin la amenaza del colapso ecológico. En lugar de enfocar la degradación medioambiental de modo fragmentario –identificar una fuente de polución e intentar frenarla o detenerla—, las ciudades ecológicas son el ejemplo de una forma de imaginar al mundo sin polución. Según las palabras que hicieron famoso a Bill McDonough, éste es un lugar en donde los “los desechos igualan a la comida”. En una eco-ciudad, el habitante reconocería que la ciudad, al igual que la tierra, es un sistema cerrado. Cuando una cosa concluye su ciclo vital en un lugar en el que se considera desecho, está contaminando un sistema cerrado, que eventualmente estará demasiado lleno de residuos como para mantener la vida. De acuerdo con esta perspectiva, sin advertir la falsa premisa de base del “desecho” en un sistema cerrado, la economía de la revolución industrial y las ciudades que la soportan han replicado la mentalidad “de la cuna a la cuna” a escala planetaria. Con las toneladas métricas de equivalente de dióxido de carbono que actualmente se usan como unidad de medida para aproximarse al riesgo ecológico, las eco-ciudades aspiran a una huella neutral de emisiones de carbono. Sólo es posible cumplir con la promesa de neutralidad de emisiones de carbono mediante sistema integrados de planeamiento y construcción, que no existen en la mayoría de los actuales poblados rurales chinos. Si bien mediante la modificación de los actuales sistemas de infraestructura pública y el manejo de residuos y prácticas constructivas en las ciudades existentes se podrían crear edificios y bloques para residentes urbanos que fueran neutrales respecto de las emisiones de carbono; las ciudades ecológicas construidas en el campo son capaces de sostener la promesa de una calidad de vida creciente y sustentable y de tender un puente -por medio de la extensión de las infraestructuras públicas- en la reciente división estructural (si no legal) entre las poblaciones urbanas y rurales Las viviendas y la infraestructura pública actúan como venas portadoras vida, que forman la columna vertebral y el sistema circulatorio y suministran la base que se precisa para subvenir a las necesidades básicas (agua y combustible). De este modo las poblaciones ya no necesitan ser totalmente autosuficientes, sino integradas al modo de la “solidaridad orgánica” de Emile Durkheim, mediante la división del trabajo. La solidaridad creada mediante el comercio de productos y el intercambio de servicios, liberaría a la población del peso de la subsistencia. Pero, durante los periodos más duros desde el punto de vista climático y medioambiental, la vida de muchos hogares rurales chinos todavía se consume en una lucha por la supervivencia, puesto que son los responsables de cubrir sus propias necesidades básicas – el combustible para cocinar y calefaccionar las casas, y el agua. Durante los dos meses más fríos del invierno, en los poblados montañosos orientales en la Provincia de Liaoning, las dueñas/os de casa invierten cinco horas de trabajo diarias para prender y mantener el fuego necesario para calentar las habitaciones, cuando la temperatura exterior es de -30 grados centígrados, y otras seis horas de trabajo hachando y conservando leña para la siguiente temporada invernal. Desde los tiempos de la Reforma y Apertura, los residentes rurales saben que el ingreso de sus camaradas urbanos está por encima del ingreso rural en una relación 3:1. Cuando se incluyen en el cálculo los subsidios urbanos, la brecha de ingresos salta hasta 6:1, con lo que se convierte en la mayor disparidad mundial de ingresos. Sin embargo, la inclusión de subsidios urbanos tales como las asignaciones familiares o la atención de la salud, aún no toman en cuenta el valor real de los costos en cuanto a igualdad de oportunidades que tiene el haber nacido en la China rural. Esas once horas de trabajo diario en el invierno, que son necesarias para no morir congelados, son once horas de trabajo que no pueden utilizarse para generar ingresos que podrían invertirse en educación y atención de la salud, y en la educación de los miembros de la familia El sistema integrado de residuos y energía de las eco-ciudades promete aliviar la tarea de los hogares rurales para su propia subsistencia, y también bajar las emisiones de carbono. En lugar de quemar combustible a base de carbono para el consumo de energía individual, los sistemas de biogas pueden utilizar desechos humanos, animales o de la agricultura hogareña y convertirlos en gas para calefaccionar y cocinar. Tales planes, junto con una infraestructura de aguas residuales y la electricidad solar, fueron el núcleo central del plan maestro para reconstruir el pueblo Huangbaiyu, como ejemplo de las soluciones que las eco-ciudades podían aportar a la China rural. En lugar de talar los árboles de la montaña, los deshechos se usarían como combustible para una planta de biogas, que abastecería la energía necesaria para la comunidad; la energía provendría del sol, el agua corriente entraría a las casas por vez primera, y las casas sólo serían construidas con materiales fáciles de retornar a la tierra o reciclar. William McDonough, el principal arquitecto y diseñador, asumió el reto de diseñar un proyecto sustentable de viviendas para el ese valle rural, imitando la perspectiva de un pájaro, que lo ayudaría a decidir el diseño general del hábitat y, siguiendo el drenaje de las cuencas acuíferas a fin de averiguar en qué lugar del valle era posible realizar un proyecto sustentable. Como pionero en proponer las mejores prácticas en el campo del diseño sustentable, McDonough esbozó, sin advertirlo, un plan ecológicamente sensato a partir de una doble perspectiva de las aves y del movimiento verde, que podría llegar a destruir la economía local y arruinar los hogares cuyo nivel de vida se pensaba incrementar. Si lo que se deseaba era disminuir la carga de la Tierra en el procesamiento del dióxido de carbono, y reducir la carga de los residentes rurales en su lucha por la subsistencia, parecía brillante la solución de reemplazar el abastecimiento local de energía a partir de la madera por el de los deshechos de la agricultura. El error fue que los líderes gubernamentales y los diseñadores eran quienes decidían qué era deshecho en una economía agrícola en la que no participaban. Los tallos del maíz fueron confundidos con deshecho por el equipo encargado del emprendimiento, y en el invierno son la principal fuente de alimentación de las ovejas cashemire, el producto comercial más preciado en la zona. Por decirlo de alguna manera, ni bien reciclado en una economía circular, para el 30% de la población local cuyo ingreso familiar depende de vender la lana cashemire cada primavera, el “deshecho” del tallo de maiz ya es equivalente a alimento, y sin esos “deshechos” el rebaño carecería de alimento y la familia de ingresos. El suelo cercano a un riachuelo en el radio de las aguas residuales -considerado ineficiente para cultivo comercial- fue incorporado en el plan habitacional, y en medio del desarrollo de la nueva eco-ciudad fue creado un lago para que la comunidad tuviera una vista panorámica y un lugar de encuentro. Pero si bien esas tierras eran agrícolamente pobres, eran, sin embargo, ricas para construir piletas de agua, y para ese fin se utilizan actualmente. Puesto que no se tuvo en cuenta a la pesca dentro del ecosistema como un insumo comercial, estas piletas no tenían lugar en el plan maestro, y el 10% de los hogares que dependen de tales ingresos serían víctimas del así llamado aumento de calidad de vida. En el corazón de la promesa de las eco-ciudades para el campo está la provisión de infraestructura pública que libere a las familias de la carga de sobrevivir, y que les deje tiempo para emprendimientos productivos. Mientras las plantas de biogas que toman deshechos agrícolas desabastecen a las familias que necesitan de tales deshechos como alimentos, se quedan con un dinero precioso para los monederos estrechos de los hogares del valle. Junto con los beneficios de los servicios públicos proveídos centralmente vienen las facturas. En el caso de la planta de biogas de Huangbaiyu, entre el 15-20 % del ingreso anual de los hogares medios iría a pagar el servicio. El costo compite de manera directa con la elección de las familias de pagar por la atención la atención salud de los esposos, la educación de los hijos, o el ahorro para la boda de un hijo adulto Si bien la planta de biogas podría liberar cientos de horas de trabajo por año a cada hogar, al finalizar el invierno no habría empleos en el valle. El uso más económico del tiempo es cortar madera y quemar combustible, porque permite a la familia no tener que pagar por servicios con el apreciado dinero en efectivo. La sustitución del manejo sustentable de los bosques montañosos para el uso familiar durante 8-10 ciclos anuales, por la puesta en marcha en Huangbaiyu de una planta de biogas hundiría a la comunidad local, aunque al mismo tiempo cumpliría con los objetivos de la sustentabilidad global: bajar las emisiones de carbono. Hay una pega con el desarrollo sustentable: ¿para quién es sustentable? Diseñado desde el punto de vista de un pájaro, la tierra, el agua y las mejores prácticas de sustentabilidad expulsan a la población de Huangbaiyu del ecosistema, sólo queda naturaleza y la mirada de los diseñadores. Si se observa la promesa de las eco-ciudades desde la perspectiva de quienes viven el “Sueño Americano”, la misión del emprendimiento sería asegurar que cualquier aumento del uso de la energía en el campo no contribuyera a colapsar las bases de su propio sustento. Lo que resulta invisible es el sustento de los damnificados. Pero las cosas no deberían ser así necesariamente. Huangbaiyu podría haber estado a la altura de las promesas de eco-ciudades en el campo –trazar un puente en el abismo entre lo urbano y rural sin contribuir al peligro ecológico-. Pero para lograrlo era preciso que la sustentabilidad hubiera partido de la siguiente premisa: la vida y el sustento de esos residentes rurales valen más que el su equivalente en carbono. Dado que el miedo a la “desaparición del planeta” lleva a que medioambientalistas y políticos ya no consideren al carbono como un compuesto orgánico, sino como un producto que debe ser controlado, con un valor que aumenta en proporción directa con nuestras ansiedades sobre el futuro del clima, peligroso y desconocido, las economías de subsistencia pueden ser lanzadas al abismo. Tenemos que reconocer que no hay política ambiental que al mismo tiempo no sea una política económica. Cualquier política medioambiental que no lo admita, pone en peligro a las poblaciones, incluso cuando busca salvar a la tierra. Si se trata de alterar el uso de los recursos naturales para la subsistencia, entonces es preciso diseñar otros medios para que las familias no sólo subsistan sino que al mismo tiempo crezcan. De otro modo, los programas para salvar al planeta del peligro de la industrialización lo harán a costa de las espaldas deshechas de los campesinos pobres del mundo entero. Shannon May es candidata a obtener el doctorado en el Departamento de Antropología de la Universidad de Berkeley, Californa. Dirigió un trabajo de campo en China y el África sub-sahariana. Actualmente está escribiendo su trabajo de doctorado sobre la convergencia entre las racionalidades ecológica y de mercado en el proyecto de modernización de la China rural, titulado: Sueños verdes y esquemas: Conocimiento, el mercado y el desarrollo en, de y para la China campesina. Su proyecto tiene como objetivo el análisis de Huangbaiyu, el proyecto de eco-ciudad sustentable mejor valorado, que llevan a cabo William McDonough y el Centro Chino-EEUU para el desarrollo sustentable. Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu
Palestinos remueven parte del muro construido por Israel Ajintem.com El muro de nueve metros de altura, que atraviesa 171 pueblos o ciudades de Cisjordania, se suma a los 600 obstáculos a la libre circulación que salpican Cisjordania. La ilegal pared ha desplazado a 28.000 personas; ha supuesto la confiscación de cinco mil hectáreas, y el aislamiento de otras 27.000. Las manifestaciones contra el muro de Israel no han cesado desde su construcción. Jóvenes palestinos rompieron este viernes una parte del muro de separación construido ilegalmente por Israel en Cisjordania, que tiene una altura de nueve metros, en una acción cargada de simbolismo, pues tiene como telón de fondo el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín. Al percatarse del hecho, los guardias israelíes arremetieron con bombas lagrimógenas y un spray maloliente desde la parte contraria del inmenso muro de hormigón. "No importa lo altos que sean, todos los muros caen", se leía en una de las pancartas colocadas junto a la estructura por jóvenes palestinos ayudados por activistas israelíes, quienes afirman que el muro en territorio palestino es una apropiación de la zona por parte de Israel. Un comunicado del Comité Popular de Bil'in, organizador de la protesta, indicó que "el 9 de noviembre de 1989, el Muro de Berlín se vino abajo en dos días, esto inspiró esperanza en un mundo en el que las barreras no pueden separar a las personas". "Hoy, Israel está construyendo un muro el doble de alto y cinco veces más largo en Cisjordania, despreciando el derecho internacional, para separar a los palestinos de sus tierras", denunció el comunicado. Los manifestantes se dispersaron cuando los guardias fronterizos israelíes (que estaban detrás del muro) comenzaron a cerrar la brecha cuando una parte del muro se inclinó hacia el lado israelí, pero no llegó a caerse. Cinco años de ilegalidad Israel comenzó a construir el muro en el 2002 y dos años más tarde el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó la ilegalidad del muro que el gobierno israelí alzaba en su gran mayoría en el territorio ocupado de Cisjordania. Un 85% de su trazado se encuentra en suelo palestino, apropiándose de casi un diez por ciento del territorio. Construido de norte a sur y a través de parte de Jerusalén, cuando esté terminado el muro medirá 700 kilómetros de largo y entre 50 y 100 metros de ancho. Es una estructura compleja que incluye alambradas de espino, zanjas, zonas de arena fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques, así como zonas adicionales de defensa y áreas restringidas de diversa profundidad. No ha habido apenas presión política ni diplomática para frenar una obra que provoca un impacto demoledor en la vida cotidiana de decenas de miles de palestinos, puesto que el muro aisla entre sí a comunidades y familias. Separa a los campesinos de sus tierras y a los palestinos de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud y otros servicios esenciales. El Estado judío asegura que fue construida para evitar que atacantes suicidas con bombas ingresaran al país, y argumentan que la barrera es un obstáculo temporal que podría quitarse cuando se firme un pacto de paz con los palestinos. Las manifestaciones de rechazo a la construcción de tan imponente muralla se han convertido en una situación regular, así como también la respuesta de la policía israelí que lanza gas lagrimógeno y balas de goma a manifestantes palestinos que lanzan piedras. Al muro de nueve metros de altura alrededor de ciudades como Belén, Tulkarem o Kalkilia y a la barrera metálica se suman los 600 obstáculos a la libre circulación que salpican Cisjordania. A los campos de cultivo enclavados entre el muro y la frontera con Israel sólo se puede acudir si se cuenta con un permiso concedido por las autoridades israelíes y que hay que renovar semestralmente. En el norte de este territorio, el 80 por ciento de los campesinos no cuentan con ese permiso, y los que consiguen el acceso lo hacen luego de muchos meses de espera, como Sharif Omar, agricultor de Yayus, pueblo próximo a Kalkilia, quien relataba a la ONG Oxfam que tuvo que esperar "siete meses antes de poder acceder a mi tierra". Más asfixiante se augura el panorama para ocho comunidades ubicadas en dos enclaves: Bir Nabala, al norte de Jerusalén; y Az Zawiya, al sur de Kalkilia. Sus 26 mil residentes serán rodeados por el muro por los cuatro costados. Sólo podrán salir mediante túneles o una conexión por carretera con el resto de Cisjordania, aseguran funcionarios de Naciones Unidas. El muro y los vallados determinan el acceso a gran parte de los recursos hídricos de Cisjordania, casi siempre a favor de las colonias judías. La ilegal pared atraviesa 171 pueblos o ciudades de Cisjordania; ha desplazado a 28.000 personas; ha supuesto la confiscación de cinco mil hectáreas, y el aislamiento de otras 27mil. Fuente: http://portal.ajintem.com/oriente-proximo/1250-oriente-proximo-palestinos-remueven-parte-del-muro-construido-por-israel.html
Por su alta concentración de Tetrahidrocannabinol aumentan los efectos nocivos La nueva marihuana no es súper, es transgénica El pasado martesurante el presidente de la Fundación José Félix Ribas, Dr. Juvenal Villasmil dictó la conferencia sobre “¿Qué es la Marihuana Transgénica?”. Este evento se realizó en las instalaciones de FUNDARIBAS en horas de la tarde. El Dr. Villasmil, aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a los medios de comunicación a que contribuyan con la campaña preventiva sobre el consumo de esta sustancia que agobia a las sociedades del mundo y que ataca a todos sin distinción social, política o partidista. Finalmente, agradeció al Presidente de la República Hugo Chávez Frías así como al Ministros del Poder Popular para la Salud Carlos Rotondaro por el apoyo prestado a la Fundación José Félix Ribas, que viene trabajando desde hace mucho tiempo sobre la prevención del consumo de drogas en Venezuela. “Yo aprovecho la oportunidad para invitar a la población en general a no referirse a este nuevo flagelo como “Súper Marihuana”, por la connotación positiva que este término implica. Pienso que de esta manera se estaría despertando el interés en un sector vulnerable de la población. Por eso es preciso utilizar el término correcto: “Marihuana Transgénica”, declaró el presidente de FUNDARIBAS. Temas tratados durante la conferencia: ¿Qué es la Marihuana Transgénica? La Marihuana Transgénica es uno de los más letales productos de la ingeniería genética moderna. La nueva tecnología, que habría sido desarrollada por empresas tabacaleras de los Estados Unidos, transforma la planta a un tamaño dos a tres veces más pequeño de lo normal, de 3 metros a 1.20 ó 1.50 de la nueva especie, y la hace más potente que otros tipos de Cannabis (nombre científico de la planta), proveyéndole resistencia a la acción de productos químicos defoliantes. Según un estudio de la Coordinación Nacional de la Política de Drogas, con sede en Suecia, los niveles de THC (Tetrahidrocannabinol), el componente psicoactivo más importante del Cannabis, no superaban el 5 % en 1961: actualmente, la cifra está por encima del 20 %, es decir, cinco veces más potente en el presente. No existen estimaciones precisas sobre la productividad de la especie. Se calcula que genera menos de la mitad de la producción de la cannabis tradicional en kilos por hectárea (3.000 kg./ha.) La ventaja comparativa de esta planta es su ciclo de vida, el cual es mucho menor que el de la Cannabis tradicional. En 90 días (la mitad del tiempo), las flores alcanzan el grado máximo de THC y están listas para la cosecha. Es un triunfo para el tráfico y una pesadilla para el esfuerzo de erradicación, ya que es posible producir hasta 4 cosechas por año, en lugar de las dos tradicionales. A la Marihuana Transgénica también se la conoce como “mentolada” por los traficantes. Existe un mito que sostiene que la semilla fue desarrollada de modo que la variedad exhalase olor a menta ya en las plantaciones. Mera fantasía ya que no existe el mentol en la naturaleza. El olor a menta proviene de la mezcla de la marihuana con un compuesto entre la zafra y la prensa. Su objetivo es ayudar a disfrazar el fuerte olor agridulce de la hierba. Cada año se cultivan en los Estados Unidos 56.4 millones de plantas de marihuana al aire libre por un valor de 31.700 millones de dólares, y 11.7 millones de plantas en el interior de las casas por 4.100 millones de dólares, según lo afirmado en 2007 por Jon Gettman, el autor del estudio. ¿Cómo nace la Marihuana Transgénica? Las empresas tabacaleras de Estados Unidos, vistas sus enormes pérdidas, ante las crecientes restricciones gubernamentales, habrían volcado sus inversiones a la investigación científica que le permitiera lucrativo negocio de la marihuana transgénica (no patentada aún) a territorio colombiano. Allí, las tabacaleras compran parte de la producción de cannabis a partir de las semillas modificadas genéticamente por ellas mismas. Por su parte, la agencia antinarcóticos estadunidense (DEA) acepta que la mayor parte de la demanda interna es abastecida por agricultores de California, Tennessee, Kentucky, Hawai, Washington, Massachusetts, North Carolina, Florida, Virginia, Mississippi y Oregón, estados que casualmente eran antes cultivadores de tabaco. Sólo en los cinco primeros estados, la cosecha de marihuana alcanza los 1.000 millones de dólares anuales. Estados Unidos no elabora estadísticas oficiales públicas sobre la producción y consumo de estupefacientes, pues se niega a incluirse en la lista de los principales productores mundiales que su propio gobierno elabora anualmente, sin embargo, en un informe de los últimos años, la ONU señaló que de las 30,000 toneladas de marihuana que cada año se cultiva en todo el mundo, Estados Unidos consume las 2/3 (dos terceras) partes. ¿Cuáles son los efectos de la Marihuana Transgénica en el organismo? Las estadísticas de la fundación josé félix ribas (fundaribas) demuestran que la Marihuana ha sido en Venezuela, una droga portera; es decir abre el camino para el consumo de otras sustancias de mayor poder adictivo como al Cocaína y la Heroína. De manera tradicional, el grueso de la población lo constituyen jóvenes adolescentes masculinos. La Marihuana Transgénica cambia radicalmente este escenario. No sólo deja de ser una droga portera para pasar a ser más dañina, sino que por su alta concentración de Tetrahidrocannabinol se comporta como un alucinógeno parecido al LSD, produciendo alucinaciones visuales y auditivas. Por tratarse de una sustancia relativamente nueva, no se dispone de estudios científicos concluyentes. Sin embargo, se estima que por su efecto alucinógeno pueda producir conductas muy similares a la esquizofrenia. Ante este nuevo escenario, los hospitales psiquiátricos deberán estar atentos a malestares particulares como cuadros psicóticos, por lo que resultará necesario practicar la prueba de descarte de Marihuana en estas situaciones. Asimismo, el síndrome de abstinencia (efectos en el organismo al cese violento del consumo de drogas) será más aparatoso; de difícil manejo. ¿A quién acudir? La fundación josé félix ribas (fundaribas) cuenta con el conocimiento, la experiencia y el personal profesional capacitado no sólo para el tratamiento, el seguimiento, la rehabilitación la reinserción social ante el uso indebido de las drogas, sino también para la prevención e investigación científica. Sus Centros de Educación y Prevención Integral (CEPI), los Centros Especializado de Atención (CEA) funcionan en diferentes entidades del país a través de las modalidades y/o programas: Ambulatorios, Unidades de Desintoxicación, Hospital Día y Comunidades Terapéuticas para el tratamiento de aquellas personas que haciendo uso indebido de drogas lícitas o ilícitas y adicciones comportamentales han caído en el ámbito de ser consumidores, debiendo ser considerados como pacientes, por lo tanto susceptibles a ser sometidos a tratamientos específicos para su recuperación y reinserción social. Ante cualquier emergencia o solicitud en materia de adicciones a las drogas y de otra índole comuníquese con la fundación josé félix ribas a través de los teléfonos: (0212)861.8710/861.88.18 o a través de los correos electrónicos: fundaribas@fundaribas.gob.ve , dialogopreventivo@gmail.com , prensafundaribas1@gmail.com
La mala influencia de Obama Naomi Klein The Nation De todas las explicaciones acerca del Premio Nobel de Barack Obama, el que sonó más verdadero provino del presidente francés Nicolas Sarkozy. "Imprime el sello del retorno de Estados Unidos al corazón de los pueblos del mundo". En otras palabras, ésta fue la manera en que Europa le dijo a Estados Unidos, "de nuevo te amamos", algo así como esas extrañas ceremonias de "renovación de votos" que celebran las parejas luego de sobrevivir a una mala racha. Ahora que Europa y Estados Unidos están oficialmente re-unidos, parece que vale la pena preguntar: ¿Necesariamente eso es algo bueno? El Comité del Nobel, que otorgó el premio porque Obama adoptó la "diplomacia multilateral", evidentemente está convencido de que el compromiso estadunidense en el escenario mundial implica un triunfo de la paz y la justicia. No estoy tan segura. Luego de nueve meses en la administración, es evidente el historial de Obama como jugador global. Una y otra vez, los negociadores estadunidenses han elegido no fortalecer las leyes internacionales y los protocolos, sino más bien debilitarlos, muchas veces han encabezado a otros países ricos en una carrera hacia abajo. Comencemos donde hay más en riesgo: el cambio climático. Durante los años de Bush, los políticos europeos se diferenciaron de Estados Unidos al expresar un inquebrantable compromiso con el Protocolo de Kyoto. Así, mientras Estados Unidos incrementaba sus emisiones de carbono en 20 por ciento de los niveles de 1990, los países de la Unión Europea redujeron los suyos en 2 por ciento. Nada estelar, pero claramente un caso en el cual la separación con respecto a Estados Unidos aportó beneficios tangibles para el planeta. Adelántele en moción rápida hasta las negociaciones climáticas donde había mucho en riesgo, que acaban de culminar en Bangkok. Se suponía que las pláticas llevarían a un acuerdo en Copenhague en diciembre, que fortalecería significativamente el Protocolo de Kyoto. En vez, Estados Unidos, la Unión Europea y el resto de los países desarrollados formaron un solo bloque que llamaba a abandonar Kyoto y remplazarlo. Ahí donde Kyoto ponía claras y vinculantes metas para reducir las emisiones, el plan estadunidense establecería que cada país decida cuánto reducir, luego someta sus planes a un monitoreo internacional (con nada más que buenos deseos para asegurar que todo esto mantenga la temperatura por debajo de niveles catastróficos). Y ahí donde Kyoto claramente asignaba el peso de la responsabilidad sobre los países ricos que crearon la crisis climática, el nuevo plan trata por igual a todos los países. Este tipo de propuestas débiles no sorprendían del todo viniendo de Estados Unidos. Lo que resultaba escandaloso era la repentina unidad del mundo rico alrededor de este plan, incluyendo a muchos países que antes habían cantado alabanzas a Kyoto. Y había más traiciones: la Unión Europea, que había anunciado que gastaría de 19 mil millones a 35 mil millones de dólares al año para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático, llegó a Bangkok con una oferta mucho menor, una que se asemejaba más al compromiso estadunidense de... nada. Antonio Hill, de Oxfam, resumió así las negociaciones: "Cuando sonó el disparo de salida, se volvió una carrera por llegar hasta abajo, con los países ricos debilitando los compromisos existentes bajo el marco internacional". No es la primera vez que un retorno tan celebrado a la mesa de negociaciones acaba con la mesa volcada, con las leyes y las convenciones internacionales, que se ganaron con mucho esfuerzo, esparcidas por el suelo. Estados Unidos jugó un papel similar en la Conferencia sobre Racismo de Naciones Unidas que tuvo lugar en Ginebra, en abril. Luego de lograr que se suprimiera todo tipo de cosas del texto de negociación –ninguna referencia a Israel o los palestinos, nada acerca de las compensaciones a los esclavos, etcétera–, la administración de Obama de todos modos decidió boicotearlo, bajo el argumento de que el nuevo texto "reafirmaba" el documento adoptado en 2001 en Durban, Sudáfrica. Fue una excusa pobre, pero había cierta lógica en ella, ya que Estados Unidos nunca firmó el texto original de 2001. Lo que no tuvo lógica fue la ola de retiros del mundo rico, en imitación a Estados Unidos. En un lapso de 48 horas del anuncio estadunidense, Italia, Australia, Alemania, Holanda, Nueva Zelanda y Polonia se habían retirado. A diferencia de Estados Unidos, todos estos gobiernos habían firmado la declaración de 2001, así que no había razón alguna para objetar un documento que lo reafirmaba. No importaba. Al igual que con las negociaciones del cambio climático, alinearse con Obama, con su impecable reputación, era una manera fácil de evitar agobiantes obligaciones internacionales y, a la vez, aparentar ser progresista, un servicio que Estados Unidos nunca pudo ofrecer durante los años de Bush. Estados Unidos ha tenido una similar influencia corruptora como nuevo integrante del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Su primera gran prueba fue el valiente informe del juez Richard Goldstone sobre la masacre en Gaza perpetrada por Israel, que concluía que el ejército israelí y Hamas habían cometido crímenes de guerra. En vez de demostrar su compromiso con la legislación internacional, Estados Unidos usó su influencia para manchar el informe y decir que era "profundamente defectuoso" y presionar a la Autoridad Nacional Palestina para que retirara una resolución que apoyaba el informe. (La ANP, que en casa enfrentó una furiosa reacción por haber cedido ante la presión estadunidense, podría presentar una nueva versión.) Y luego están las cumbres del G-20, los más destacados compromisos multilaterales de Obama. Cuando se llevó a cabo una en Londres, parecía que iba a haber algún tipo de intento coordinado internacional para controlar a los especuladores financieros y evasores de impuestos trasnacionales. Sarkozy hasta prometió abandonar la cumbre si no lograba plantear serios compromisos reguladores. Pero la administración Obama no tenía interés alguno en un auténtico multilateralismo, en vez, abogó por que los países presentaran (o no) sus propios planes y por esperar lo mejor; parecido a su imprudente plan de cambio climático. Sarkozy, sobra decirlo, no abandonó ningún lugar, sólo se encaminó hacia la sesión fotográfica para tomarse la foto con Obama. Claro que Obama ha hecho algunas buenas movidas en el escenario mundial: no respaldar al gobierno golpista en Honduras, apoyar una Agencia de Mujeres de Naciones Unidas... Pero ha emergido un patrón evidente: en áreas en las cuales otras naciones prósperas se tambaleaban entre una acción basada en principios y la negligencia, las intervenciones de Estados Unidos las han inclinado hacia la negligencia. Si ésta es la nueva era del multilateralismo, no es ningún premio. Copyright Naomi Klein 2009. www.naomiklein.org. Este artículo fue publicado en The Nation. Traducción para La Jornada: Tania Molina Ramírez
Un bloqueo contra la humanidad Atilio A. Boron Rebelión El próximo 28 de Octubre la Asamblea General de las Naciones Unidas someterá una vez más a votación una resolución requiriendo del gobierno de Estados Unidos poner fin el bloqueo decretado contra Cuba a partir de 1961. Tal como ocurriera desde 1991 hasta la fecha esa resolución será aprobada casi por unanimidad, ratificando la condena de la comunidad internacional a Estados Unidos y la tremenda soledad en que se debate Washington por causa de una política que no sólo castiga brutalmente al pueblo cubano, sino que también constituye una amenaza para la humanidad en su conjunto. Conscientes de su naturaleza violatoria de las más elementales normas del derecho internacional y de los derechos humanos, los publicistas del imperio y sus voceros locales han librado, como en tantas otras ocasiones, una pertinaz batalla semántica dirigida a confundir y engañar a la opinión pública mundial. Para ello recurren a un eufemismo: hablan de “embargo” y lo presentan como si fuera un asunto apenas comercial. Ocultan de ese modo que se trata de un bloqueo integral: económico, comercial, financiero y tecnológico, pero también internacional (al penalizar a las empresas de terceros países que comercien con Cuba y obstaculizar las relaciones diplomáticas de este país con el resto del mundo); informático (al impedir el acceso de los cubanos a banda ancha e Internet de alta velocidad); social (al imposibilitar o dificultar el reencuentro de las familias cubanas separadas por la emigración) y cultural, al impedir la libre circulación de artistas, escritores, intelectuales y científicos entre Cuba y Estados Unidos. Se trata de un bloqueo no sólo ilegítimo a la luz de los más elevados valores de la civilización sino profundamente ilegal, diseñado para poner a Cuba de rodillas provocando hambre, enfermedades y desesperación en la población. En suma: se reitera la bárbara política de sitiar a una ciudad indefensa provocando entre sus pobladores toda suerte de privaciones e infortunios con la esperanza de debilitar su resistencia o precipitar una insurrección generalizada contra sus legítimas autoridades. Política cruel e inhumana, si las hay, que el imperio aplica sola y exclusivamente contra Cuba actualizando su antigua y enfermiza obsesión de querer apoderarse de esa isla, aún a costa de violar mil veces el derecho internacional y pisotear las más elevadas normas éticas que definen la convivencia civilizada de pueblos y naciones. No existen antecedentes en la historia universal de algo lejanamente parecido al bloqueo contra Cuba, sostenido por Estados Unidos ininterrumpidamente a lo largo de 49 años. Nada siquiera remotamente semejante ha sido aplicado por Washington en contra de numerosos países que, por una u otra razón, mantienen (o tuvieron) serios diferendos con Estados Unidos: no lo hizo por obvias razones con la Unión Soviética y con China, pero tampoco con Vietnam, ni con la Libia de Kadhafi (aún luego de la voladura del vuelo Pan American 103, en Lockerbee, que mató a sus 259 ocupantes y 11 más al caer sobre tierra firme), ni con Corea del Norte, ni con Irán ni con ningún otro país. Sólo con Cuba, que de dulce sueño colonial pasó a ser, gracias a la gloriosa gesta emancipadora del 26 de Julio, dolorosa pesadilla que día y noche agita el sueño de los imperialistas. Ofuscado por su patológica ambición de apropiarse de una isla irredenta que consideran suya, Estados Unidos incumple la Resolución 63/7, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 29 de octubre de 2008, cuando 185 estados miembros votaron a favor del inmediato levantamiento del bloqueo.2 No sólo la administración de George W. Bush hizo caso omiso de la recomendación emitida por la Asamblea General de la ONU, sino que su sucesor -¡nada menos que el actual Premio Nóbel de la Paz!- ha continuado con esa misma política al mantener en vigor las leyes, disposiciones y prácticas administrativas que sirven de sustento al bloqueo. En efecto, nada se ha hecho, o siquiera se ha dicho, en relación a las leyes de “Comercio con el Enemigo” o de “Asistencia Exterior” que fueron las primeras piezas de legislación con las cuales se dio inició al bloqueo de Cuba. O de la “Ley de Administración de las Exportaciones” para ni hablar, ya que aludíamos a los eufemismos, de la “Ley para la Democracia Cubana”, más conocida como Ley Torricelli. Esta infame pieza legislativa fue promulgada por Bush padre en 1992 y gracias a ella Washington fue autorizado a reforzar las medidas económicas contra la isla, otorgando además sustento normativo a la extraterritorialidad del bloqueo, dado que dicha legislación prohíbe a compañías subsidiarias norteamericanas radicadas en el exterior realizar transacciones con Cuba o con nacionales cubanos, y a los barcos de terceros países que hubieran tocado puertos cubanos entrar a territorio norteamericano durante los 180 días siguientes, entre varias otras restricciones. Párrafo aparte merece la también eufemísticamente denominada “Ley para la Solidaridad Democrática y la Libertad Cubana”, mejor conocida como la Ley Helms-Burton. Promulgada por Bill Clinton en Marzo de 1996, tiene por objeto extender el ámbito extraterritorial del bloqueo y colocar más trabas que dificulten las inversiones extranjeras en Cuba. La ley limita asimismo las prerrogativas de la Casa Blanca para suspender esa política al paso que establece la posibilidad de presentar demandas en los tribunales de Estados Unidos en contra de los directivos de empresas extranjeras (o sus familiares ) que inviertan en las empresas “confiscadas” por la revolución cubana. Con estos antecedentes a la vista es evidente que el inocente “embargo” constituye un acto criminal: atendiendo a lo estipulado en el inciso “c” del artículo II de la “ Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio ” el bloqueo califica como un genocidio. Si además se considera la “ Declaración Relativa al Derecho de la Guerra Marítima” (adoptada por la Conferencia Naval de Londres en 1909), el bloqueo estadounidense contra Cuba constituye un acto de guerra económica. En consecuencia: no se trata de un “embargo” sino de un conjunto de disposiciones y políticas que la legalidad internacional tipifica como genocidas y criminales. Por eso la condena al bloqueo es algo que no sólo concierne a los cubanos, sino que preocupa, y mucho, a la comunidad internacional. La pretensión de otorgarle extraterritorialidad a la legislación norteamericana, tan prepotente como absurda, es una amenaza a la paz mundial y un vicioso ataque a la autodeterminación y la soberanía nacionales de pueblos y estados. En línea con esta política la Casa Blanca ha penalizado a numerosas empresas norteamericanas y europeas por realizar transacciones comerciales con Cuba. A raíz de eso pacientes cubanos o de otros países que son atendidos en los centros médicos de la isla no pueden acceder a nuevos instrumentos de diagnóstico, tecnologías y medicamentos porque aún si son producidos (o se encuentren disponibles) en terceros países, las leyes del bloqueo prohíben que sean vendidos o transferidos a Cuba si sus componentes o programas, aunque sea en mínima parte, son originarios de los Estados Unidos. Desde el punto de vista económico el bloqueo ha causado un enorme daño a Cuba. Cálculos muy conservadores (que subestiman su verdadero impacto) revelan que en términos del valor actual del dólar su monto ascendería a algo más de 236 mil millones de dólares. Esta suma es astronómica si se tiene en cuenta el tamaño de la economía cubana. No sólo eso: también es muy significativa por sí misma puesto que equivale aproximadamente al doble de las erogaciones ocasionadas por el Plan Marshall que Estados Unidos desembolsó para financiar la recuperación de Europa en los años de la posguerra.3 Esa cifra no incluye los daños directos ocasionados por los sabotajes y actos terroristas alentados, organizados y financiados desde los Estados Unidos. Conociendo los grandes adelantos que la revolución cubana obtuvo en terrenos como la salud, la cultura y la educación, es fácil imaginar todo lo que podría haber logrado si no hubiera tenido que lidiar con la tremenda hemorragia económica y financiera generada por el bloqueo. Pero ese era justamente el objetivo que se había propuesto el imperialismo: aplicar esa política para demostrar la inviabilidad de una vía no capitalista de desarrollo y la insanable “ineficiencia” de la planificación socialista y, de ese modo, provocar toda suerte de padecimientos y sufrimientos en la población. En sus alucinaciones los estrategas del imperialismo confiaban en que tales privaciones desencadenarían el tan ansiado “cambio de régimen” en Cuba. La historia se encargó de refutar tales expectativas. Esta misma pretensión desestabilizadora e insanablemente antidemocrática la encontramos en la decisión tomada por el presidente Richard Nixon la misma noche en que Salvador Allende obtenía la primera mayoría en las elecciones presidenciales de Chile en 1970: hacer fracasar a la economía chilena para luego, sobre la frustración y el resentimiento que esto produciría, crear las condiciones que prepararían el camino hacia el golpe militar de 1973. ¿Ha cambiado algo desde el advenimiento de Obama a la Casa Blanca? Muy poco. No se ignora que la nueva administración ha introducido una módica flexibilización en el bloqueo, pero esas medidas sólo modifican algunos aspectos marginales que no cambian el fondo de la cuestión. No obstante, se lanzó una fuerte campaña propagandística tratando de presentar a Obama como el mentor de una nueva política superadora del nefasto legado de los diez presidentes norteamericanos que le precedieron.4 Pero, de hecho, las innovaciones introducidas se limitaron a lo siguiente: 1. Eliminar las restricciones a las visitas familiares -con un límite hasta el tercer grado de consanguinidad- de los cubanos residentes en Estados Unidos. 2. Hacer lo propio con las restricciones al envío de remesas de los cubano-americanos a sus familiares en Cuba -siempre con un límite hasta el tercer grado de consanguinidad- y excluyendo a los miembros del Gobierno de Cuba y del Partido Comunista de Cuba. 3. Ampliar el rango de artículos que pueden ser enviados como regalos. 4. Otorgar licencias para que empresas norteamericanas amplíen determinadas operaciones de telecomunicaciones con Cuba. En suma, se trata de iniciativas que si bien reparan en parte una grave injusticia, al devolver a los cubanos residentes en los Estados Unidos su derecho de visitar a sus familiares en Cuba -el que les fuera arrebatado por el gobierno de George W. Bush- son insuficientes y de alcance muy limitado, puesto que no van más allá de la intención de retornar a la situación existente en el año 2004, cuando ya el bloqueo económico estaba en pleno vigor y aplicación. Por otra parte, y a pesar de que se derogan totalmente las limitaciones a la frecuencia y duración de las visitas arriba mencionadas y de que se incrementa el límite de gastos diarios en que pueden incurrir los visitantes, se mantiene la prohibición de viajar a cubanos residentes en los Estados Unidos que no tengan familiares en Cuba y el insólito atropello al derecho de los ciudadanos norteamericanos de viajar libremente a Cuba, único país del mundo al que su gobierno les impide visitar. ¿Qué se puede esperar de Obama? Lamentablemente poco o nada, y no sólo en el tema del bloqueo sino en las más diversas áreas de las políticas públicas. La razón, expuesta detalladamente en el libro ya citado, es que el actual inquilino de la Casa Blanca sólo controla las palancas marginales del aparato estatal norteamericano. El poder del estado descansa fuertemente en manos del “gobierno permanente” de Estados Unidos, ese entramado que en su formato incipiente mereciera la grave advertencia del presidente Dwight Eisenhower al denunciar, en su discurso de despedida, el ominoso papel que ya estaba desempeñando lo que denominara “complejo militar-industrial.” En nuestros días ese complejo ha crecido de una manera extraordinaria, a un grado tal que no era siquiera imaginable o pensable hace medio siglo atrás. No sólo creció en términos de su gravitación cuantitativa; cualitativamente perfeccionó el grado de articulación entre los diferentes miembros de la alianza y su capacidad de determinar las políticas públicas no sólo dentro de Estados Unidos sino, mediante sus aliados, a lo largo y ancho del imperio En todo caso, las declaraciones del Vice de Obama, Joe Biden, en la así llamada “Cumbre de líderes progresistas” celebrada en Santiago en Marzo del 2009 no permite alimentar demasiadas expectativas: en esa ocasión Biden aseguró que “EEUU mantendrá el bloqueo como herramienta de presión contra Cuba”. Sus palabras no fueron desmentidas ni por la Casa Blanca ni por el Departamento de Estado. Tiene toda la razón el gobierno cubano cuando señala que “el bloqueo viola el Derecho Internacional. Es contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Constituye una transgresión al derecho a la paz, el desarrollo y la seguridad de un Estado soberano. Es, en su esencia y sus objetivos, un acto de agresión unilateral y una amenaza permanente contra la estabilidad de un país. Constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos de todo un pueblo. Viola también los derechos constitucionales del pueblo norteamericano, al quebrantar su libertad de viajar a Cuba. Viola, además, los derechos soberanos de muchos otros Estados por su carácter extraterritorial.”5 No sólo Cuba reclama el fin del bloqueo. La abrumadora mayoría de los países apoyan su petición. Sin embargo, pese a las anunciadas promesas de iniciar una “nueva política” hacia Cuba y América Latina la administración Obama no ha dado indicio alguno de pretender levantar el bloqueo. Esto actualiza la pregunta que el presidente Chávez formulara en al marco de la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas: ¿cuál es el verdadero Obama? ¿El que dice frases bonitas o el que convalida el golpe de estado en Honduras? Agregaríamos: ¿el que quiere promover el multilateralismo y refundar sobre nuevas bases las relaciones de Estados Unidos con América Latina o el que persiste en sostener el bloqueo a Cuba? Hasta ahora el veredicto de la historia dice que el segundo. No se descarta que pueda cambiar, aunque cada vez parece menos probable. El paso del tiempo juega en su contra. __________________ 1 Sobre los múltiples perjuicios ocasionados por el bloqueo en las más diversas áreas de la vida social, económica y cultural de Cuba véase el muy documentado “Informe de Cuba sobre la resolución 63/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”, en http://embacuba.cubaminrex.cu/Default.aspx?tabid=11013. 2 Por cierto, no es la única resolución que Washington ignora. Para un examen detallado de este asunto ver Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009). 3 Según estimación realizada por el economista argentino Alex Kicillof, “El Plan Marshall estuvo en la base de la Unión Europea”, Página/12, 21 de Junio de 2007. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/6707-2229-2007-06-21.html 4 En realidad, no todos ellos tuvieron la misma actitud. En una de sus reflexiones el Comandante Fidel Castro Ruz sostuvo que “De los Presidentes de Estados Unidos y los aspirantes a ese cargo, solo conocí uno que por motivos ético-religiosos no fue cómplice del brutal terrorismo contra Cuba: James Carter. Esto supone, desde luego, otro Presidente que prohibió el empleo de funcionarios de Estados Unidos para asesinar a dirigentes cubanos. Se trata de Gerald Ford, que sustituyó a Nixon después del escándalo de Watergate.” En Septiembre de 1977 Carter abrió la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Cf. Fidel Castro Ruz, “La sumisión a la política imperial”, 27 de Agosto del 2007. http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/reflexiones/esp-045.html 5 Ver el “Informe de Cuba sobre la resolución 63/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”, ya citado en este trabajo. www.atiliob*** Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
El timo de la “misión humanitaria” Nazanín Amirian Público.es La guerra es la suma de todas las tragedias que un ser humano puede sufrir: ver morir a los seres queridos, torturas, violaciones, hambre… Quizá por esta asociación, muchos gobiernos cambiaron el nombre de Ministerio de Guerra por el de la Defensa, sin frenar su maquinaria bélica. Tras las protestas contra las “guerras preventivas”, se empeñaron en realizar operaciones de maquillaje a las fuerzas armadas –asociadas a la represión, a los golpes de Estado, a la ultraderecha y el terror– y añadieron el término “humanitario” al despliegue de tanques y misiles, y de paso destinaron nuevas partidas de presupuesto a las guerras bajo el cómputo de “gasto humanitario”. ¡Como si jugar con el lenguaje cambiara la naturaleza de las misiones bélicas, y los líderes de EE.UU., con 45 millones de indigentes en casa, se desvivieran por los desharrapados afganos! Las invasiones solidarias son un derecho exclusivo de las potencias. ¡Que se atreva Benín a mandar sus tanques a Nueva Orleans para ayudar a las víctimas del Katrina! La agresión humanitaria de la OTAN a Kosovo en 1999 tenía el objetivo de controlar el tránsito de los hidrocarburos procedente de Azerbaiyán, sorteando el gasoducto ruso. Misión que culminó con la declaración de independencia de Kosovo por EEUU y la instalación de la mega base de Camp Bondsteel. Para ello, compasivamente, mataron a miles de personas, lanzaron toneladas de desechos atómicos, destruyeron cientos de centros de salud, puentes, escuelas y fábricas. La misión humanitaria de Afganistán ha costado la vida de casi un millón de civiles. Mientras estudiaban cómo extraer los recursos de Asia central, lanzaban bombas de racimo y misiles cargados de uranio empobrecido. Los ocho millones de afganos que hoy pueden morir de hambre no reciben más que bombas a diario. En 2004, los humanitarios del Pentágono encontraron en el tsunami la oportunidad de oro para enviar contingentes a la zona de influencia china, reactivar la base Utapao en Tailandia, firmar acuerdos militares con Filipinas, Singapur y Sri Lanka y hacerse con el control de Aceh, trasladando su portaavión nuclear Lincoln a este enclave –un inmenso yacimiento de gas que conecta el océano Índico con el mar del sur de China–. La misión de paz en Iraq, sin comentarios. “No podemos responder a todas las crisis humanitarias que se producen en el mundo”, lamentaba Bill Clinton. “¡Menos mal!”, contestó Eduardo Galeano.
Valentía en el discurso de aceptación del Premio de Periodismo 2009 Amira Hass: “Un notable fracaso para una periodista” Amira Hass iwmf.org Traducido para Rebelión y TARINGA por Carlos Sanchis y revisado por Caty R. Permítanme empezar con una corrección aunque ustedes puedan pensar, con razón, que soy una maleducada. Pero en cualquier caso a nosotros, los israelíes, nos están perdonando algo mucho peor que la mala educación. Lo que hoy tan generosamente califica la International Women’s Media Fundation como el logro de toda mi vida requiere una corrección. Porque es un fracaso. Nada más que un fracaso. El fracaso de toda una vida. Pensándolo bien, lo de toda una vida es discutible, después de todo ha sido un tercio de mi vida, no más, el que he dedicado al periodismo. También “toda la vida” podría dar la impresión de que voy a jubilarme pronto, y también habría que corregir eso. No tengo intención de dejar de hacer lo que estoy haciendo. ¿Qué estoy haciendo? En general, me definen como una periodista especializada en asuntos palestinos. Pero en realidad mis reportajes tratan sobre la sociedad y las políticas israelíes, sobre la dominación y su embriaguez. Mis fuentes no son documentos secretos o filtraciones extraoficiales de decisiones tomadas en las reuniones del poder o por la gente con poder. Mis fuentes son los caminos abiertos por los que han despojado a los sometidos de sus derechos iguales a los de los demás seres humanos. Todavía hay mucho más que aprender sobre Israel, sobre mi sociedad y sobre quienes toman las decisiones en Israel, que han inventado restricciones como: los estudiantes de Gaza no pueden estudiar en una universidad palestina de Cisjordania a 70 Km de su casa. Otra prohibición: los mayores de 18 años no pueden ir a visitar a sus padres a Gaza si los padres se encuentran bien y están sanos. Si se estuvieran muriendo, los respetuosos funcionarios israelíes permitirían la visita, o si los hijos son menores de 18 años. Pero, por otra parte, los parientes de segundo grado no están autorizados a visitar a sus hermanos, sanos o moribundos, en Gaza. Es una cuestión filosófica interesante, no sólo periodística. Pensemos en ella: ¿Cómo mide el preocupado sistema israelí que los padres y madres están razonablemente sanos? ¿Por qué la preocupación de que un joven elija acceder a una educación mejor? Y éstas sólo son dos de una inmensa lista de prohibiciones israelíes. O cuando escribo sobre el territorio palestino de Cisjordania progresivamente diezmado y fragmentado. No se trata únicamente de la gente que pierde sus propiedades familiares y su medio de vida; no sólo de las oportunidades, cada vez menores, de las personas en enclaves abarrotados y aislados. En realidad es una historia sobre la habilidad de los arquitectos israelíes. Es una manera de aprender que las planificaciones israelíes, sobre el terreno contradicen las declaraciones oficiales, un fenómeno que caracteriza la actuación de todos los gobiernos israelíes, en el pasado y en el presente. En resumen, queda mucho para mantenerme ocupada durante otra vida, o al menos durante el resto de mi vida. Pero, como he dicho, la auténtica corrección está en otra parte. No es de logros de lo que debemos hablar aquí, sino de un fracaso. Es el fracaso de la pretensión de que el público israelí e internacional emplee y acepte los términos y las palabras correctas que reflejan la realidad. No la neolengua orwelliana que ha florecido desde 1993 y que ha sido ingeniosamente dictada y esparcida por los que tienen intereses invertidos. La terminología del Proceso de Paz, que tomó el reinado, borra la percepción del verdadero proceso que está en marcha: una mezcla especial de ocupación militar, colonialismo, apartheid, autogobierno palestino en enclaves aislados y una democracia para judíos. No es mi papel como periodista hacer que mis compañeros israelíes y judíos estén de acuerdo en que estos procesos son inmorales y peligrosamente imprudentes. Mi papel es, sin embargo, ejercer el derecho a la libertad de prensa, suministrar información y hacer que la gente sepa. Pero, como he descubierto con dolor, el derecho a saber no significa el deber de conocer. Miles de mis artículos y millones de palabras se han evaporado. No pueden competir con el lenguaje oficial que ha sido felizmente adoptado por los medios de comunicación de masas y se emplea para desfigurar la realidad. Un lenguaje oficial que alienta a la gente a no saber. En efecto, un notable fracaso para una periodista. El discurso en vídeo: http://www.iwmf.org/...carticles#Amira Amira Hass es una combativa periodista de izquierdas que publica en Haaretz. Hija de supervivientes del nazismo, su posición firme frente a la ocupación y sus crónicas desde los Territorios Ocupados le han valido presiones y amenazas por parte de sectores sionistas radicales. Fuente: http://www.iwmf.org/article.aspx?id=1072&c=carticles
Entrevista a Graciela Egurza, cofundadora del proyecto Introlinux "Usar software libre es una postura mental, ideológica, de convicción" Aunque mundialmente las mujeres son el 35% de los profesionales en nuevas tecnologías, y en países como la India o Malasia, más de la mitad de los expertos de las compañías IT son mujeres, el género femenino apenas ocupa un 2% entre los desarrolladores de software libre. ¿A qué se debe? Para allanar un poco la cuestión, decidí buscar una voz femenina y autorizada que me pueda dar su opinión sobre el tema, y tuve la suerte de encontrar a Graciela Egurza: Maestra, Licenciada en Psicología, Especialista Superior en Informática Educativa y cofundadora del proyecto Introlinux, que me brindó una entrevista donde cuestionó las falsas ideas respecto de la relación entre las mujeres y el software libre, y sugirió algunas posibilidades para cambiar la situación: - ¿Cuándo y cómo se inició en el mundo del software libre? A partir de 1998 empecé a leer sobre Linux en listas de correo. La filosofía del software libre me atrajo desde el principio. Entonces y hoy me considero una educadora, por lo que los principios del software libre son los mismos que inculcamos en educación, aunque muchas veces el discurso es medio incoherente con la práctica. Luego conocí a Fernando Pisani que me invitó a concurrir a un curso que él daba por esa época en Bs As. Allí comencé a interiorizarme un poco más pero tardé unos años en migrar completamente. Con Fernando comenzamos a trabajar juntos desde entonces y en el 2001 creamos cignux.org.ar e hicimos el “1er encuentro virtual de GNU/Linux y software libre sobre educación”. Los 800 participantes superaron ampliamente nuestras expectativas y fue maravilloso. Creo que abrió puertas y motivó a otros grupos que crecieron y siguen trabajando en el tema. En julio de este año con Fernando creamos el proyecto Introlinux, que consiste en la realización de un curso con todas las formas de acceder a GNU/Linux, ya que nos encontramos con que es una barrera fundamental para conocerlo y adoptarlo. El curso es a distancia y gratuito y la demanda ha sido increíble, ya que se lanzó el 1ro de julio y ya hemos tenido más de 400 inscriptos. El 26 de agosto comienza en plataformaeducativa.net la cuarta cohorte que está abierta a inscripción. Este curso se sostiene con un wiki que se va actualizando y lo alimenta. - Según datos que fueron dados a conocer en el último evento O’Reilly Open Source Convention, el número de mujeres en este entorno es muy inferior al que se da en el software propietario, en el que ya son una cuarta parte del conjunto de desarrolladores. En su opinión, ¿a qué se debe esta diferencia? Supongo que fundamentalmente a desconocimiento y a formación. Salimos formados muy bien de las instituciones para usar software propietario y cuesta dejar lo que uno conoce muy bien. Por otro lado la industria del software privativo es muy fuerte y poderosa y no deja muchas opciones. Sin embargo el software libre se abre paso con mucho esfuerzo y muchos obstáculos, pero siempre avanzando, por lo que creo que ese porcentaje cambiará en no mucho tiempo. Me gustaría saber cómo será en cinco años. - ¿Cree que en la industria del software libre la existencia de grupos cerrados de desarrolladores masculinos desalienta la participación de las mujeres en este sector, como se puso de manifiesto en la conferencia mencionada? Creo que aún hay muchos reductos típicamente masculinos (no sólamente el del software) donde la presencia de la mujer es novedosa y eso provoca ciertas resistencias o desconfianzas. Por eso se dice que el esfuerzo de las mujeres es mucho mayor porque deben demostrar permanentemente que son capaces. Algo así como dar examen en el día a día. De esa forma se ganan su espacio y el respeto de los hombres que van bajando barreras. Es cuestión de tiempo que esos espacios queden instituidos y naturalizados para ambos géneros. Aplaudo a las mujeres que no se achican y van demostrando gran capacidad. Hay muchos casos que así lo confirman de mujeres importantes que lideran proyectos en grandes compañías. - ¿Cuál es su opinión acerca de los grupos femeninos comprometidos en el desarrollo de algún proyecto basado en software libre, como por ejemplo Debian Woman? Supongo que ha habido una necesidad para la formación de esos grupos. Hay muchos similares. Mujeres en red fue uno de los primeros que conocí, pero hay muchos otros como chicaslinux, kde women, fedora women, ubuntu women y muchos más. Ya se sabe, para la mujer el esfuerzo por ganarse el reconocimiento es doble: no sólo por su trabajo sino por ser mujer. Entonces debe mostrarse fuerte y segura y hasta un poco prepotente a veces. Creo que las mujeres tenemos una gran capacidad creadora y una visión más global que atiende a detalles que a veces escapan a la visión masculina. Somos multitarea y multifunción, al igual que Linux, y eso nos da ventajas. Pertenecer a un grupo y compartir con otras mujeres en similar situación es encontrar un sostén. Por lo que si necesitamos formar grupos entre nosotras, muy bien, lo hacemos. Teniendo en cuenta que la presencia de mujeres en las carreras técnicas en el país todavía sigue siendo baja, ¿Cuáles considera que son los factores y situaciones que habría que superar para que haya una mayor presencia femenina en disciplinas vinculadas con la tecnología? Fundamentalmente pienso que la razón es cultural. El rol de género es muy fuerte, así hay profesiones bien definidas y tradicionales para ambos. Pero todo esto está cambiando y aunque sigamos regalando muñecas a las nenas y camioncitos a los varones, las chicas tienen su cabeza más abierta y no se amedrentan en elegir carreras técnicas si así lo quieren. - ¿Cómo se podría incentivar a mayor cantidad de mujeres a trabajar en el campo de las tecnologías, y en especial, a utilizar el software libre? Creo que no se trata de incentivar a las mujeres en especial a trabajar en ese campo, ya que no se trata de una cuestión de género. No necesariamente deben ser mujeres u hombres los que trabajen en tecnologías. Por lo que no incentivaría a las mujeres en especial sino a todos y todas. Las escuelas técnicas deberían descollar con una buena formación y ser un semillero tanto para las chicas como para los chicos. -¿Qué consejo podría darle a las mujeres que tengan ganas de aprender a manejar y desarrollar software libre? Que se den permiso, que lo dejen entrar. Que no hace falta pasar de golpe de un sistema operativo a otro. Que ambos pueden convivir. Que lo experimenten. Se puede trabajar en los dos. Pero la presión del software propietario es tan grande que hay que enamorarse de linux, hay que quererlo para migrar. Una vez una informática amiga me dijo “Linux no me quiere”. Yo le contesté que era ella la que tenía que querer a Linux, de esa manera encontraría la forma de que le sea fácil. Usar software libre es una postura mental, ideológica, de convicción. Por otra parte es muy fácil encontrar ayuda en la gran comunidad linuxera si hay dificultades. Vamos, todos han aprendido Windows haciendo cursos o experimentando. Y cuando tienen problemas llaman a un técnico. Windows Vista o el Word han cambiado tanto sus formatos tradicionales que desorientan y obligan a reaprender de nuevo a cualquier usuario cómo moverse en su computadora. Es mucho más sencillo, lo aseguro, hacerlo en Linux. Distribuciones como Ubuntu, por ejemplo, son tan amigables que ningún usuario debería tener problemas. Hay que pararse y querer hacerlo. Si nos detenemos a ver cuáles son las dificultades seguramente encontraremos un montón. Pero si lo hacemos con la cabeza abierta encontraremos que es fácil. Los virus que solamente tiene Windows y todo lo que hay que esperar para que la compu quede operativa, dan fastidio. A Linux le pasa como a nosotras, las mujeres, debe dar pruebas día tras día, mostrando que es mejor para que le hagan un lugar. Y creo que, como las mujeres, se lo va ganando. http://www.***/blogs/geek/l...software-libre
Por Juan Gelman Es lo que al parecer escucharon los miembros del jurado de Texas que en 1999 condenó a la pena capital a Khristian Oliver, de 22 años entonces, por asesinar a un anciano para robarle. Según el testimonio de un cómplice, Oliver mató a la víctima a balazos antes de golpearle la cabeza con la culata de su rifle. No está en cuestión la gravedad del delito que, desde luego, merece castigo. Lo notable es que los miembros del jurado se apoyaron en la lectura del Antiguo Testamento para acordar el tipo de penalidad –muerte, en vez de prisión perpetua, por ejemplo–, según reconocieron varios de ellos. No deja de ser algo novedoso. Y violatorio de la Constitución de EE.UU., que invalida los juicios en los que, más allá de las pruebas, se detecta alguna “influencia externa”. La fecha de ejecución de Oliver se ha fijado para el 5 de noviembre próximo y esto ha reverdecido la actualidad del caso. Dos pedidos de apelación fueron rechazados, aunque una Corte federal reconoció el año pasado que la referencia a la Biblia en la habitación donde deliberaban los jurados era inadecuada, pero confirmó la sentencia con el argumento de que no se había probado que esa lectura había influido en la decisión final. Sin embargo, algunos componentes del cuerpo juzgador no ocultaron el papel que sus creencias religiosas desempeñaron en el fallo. Los abogados de Oliver presentaron como testigos a cuatro componentes del jurado en las sesiones de una primera apelación. Uno de ellos, Kenneth McHaney, relató que otro miembro, Kenneth Grace, leyó en voz alta textos de la Biblia durante las deliberaciones y que en el lugar de reunión había cuatro ejemplares del libro. Donna Matheny le mostró al primero un ejemplar con pasajes subrayados y Maxine Symmank reconoció que había recitado este pasaje de Números: “Y si con instrumento de hierro lo hiere, y muere, homicida es; el homicida morirá” (www.guardian.co.uk, 15/10/09). En el 2002, un quinto jurado reveló a un periodista danés que “aproximadamente el 80 por ciento” de los miembros del grupo había “introducido las Escrituras en la deliberación” y que todos las habían consultado “mucho antes de llegar a un veredicto” (www.amnesty.org, 9/10/09). Oliver estaba condenado de antemano a la inyección endovenosa que se aplica en Texas. En abril del 2009, la Corte Suprema de EE.UU. rechazó estudiar el caso, pese a que cincuenta ex fiscales estatales y federales la instaron a hacerlo. A Oliver sólo le queda una posibilidad remotísima: la conmutación de la pena de muerte por Rick Perry, gobernador del estado. Hace ocho años que ejerce el cargo y al mes de junio de 2009 había firmado la orden de ejecución número 200 de sus tres mandatos. Le ganó a su predecesor George W. Bush, que apenas autorizó 152. Texas es muy particular en la materia. La pena capital se volvió a legalizar en ese estado en 1976 y en diciembre del 2005 ya habían tenido lugar mil ejecuciones. En términos generales, es en los estados del sur de EE.UU. donde se registra el mayor número de ejecuciones: el 95 por ciento de todo el país en el 2008. Tal vez esto se deba a la herencia de los tiempos de la esclavitud, los linchamientos y la segregación. A las 428 que hubo en Texas desde 1982, W. Bush y Rick Perry han contribuido con largueza. Ninguna administración admite que ha ejecutado a un inocente y Perry pasa ahora por semanas tormentosas. La Comisión de Ciencias Forenses del estado había comenzado a investigar el caso del texano Cameron Todd Willingham, ejecutado en el 2004 por haber incendiado su propia casa y causado así el fallecimiento de sus tres hijas, dos mellizas de un año y la mayorcita de dos. Su condena a muerte se basó en análisis científicos equivocados o falsos y en presuntas tendencias homicidas que sus tatuajes probarían (www.alternet.org, 19/10/09). En el 2008, la Comisión contrató a un experto que examinó el caso con otros cinco colegas y llegó a la conclusión de que un accidente había provocado el incendio y que, por ende, Willingham era inocente. Perry despidió a Sam Basset, director de la Comisión, y a otros dos de sus miembros y está haciendo todo lo posible para tapar el escándalo. El anuncio de la fecha de ejecución de Khristian Oliver se produjo días antes de que el 10 de octubre se celebrara por séptima vez el Día Mundial contra la Pena de Muerte, una iniciativa de la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte que agrupa a ONG internacionales, asociaciones de abogados, sindicatos y administraciones locales de todo el mundo. Demandan el cumplimiento de la resolución 62/149 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en diciembre del 2007, que exhorta a los gobiernos del planeta a declarar una moratoria de la aplicación de la pena capital, que por ley o de hecho no se practica en 139 países (www.mnadvocates.org, 10/10/09). EE.UU. y China no se encuentran entre ellos.