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Juankhisoniko

Usuario (Argentina)

Primer post: 23 ene 2010Último post: 13 feb 2010
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Videos FAIL
HumorporAnónimo1/24/2010

Algunos videos Fail , los mas divertidos de los FAIL Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=uLECuGK07U Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Bf66r0nQa0Y Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=hW6ffXYI-_k Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Qr-E47fI3mg Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=hA4TGRok3N0 Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eo3uxeI_sB4

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No podes decir que no....
HumorporAnónimo1/23/2010

No podes decir que no.... Te gustaria ser NFU , o administrador o moderador en Taringa!. Usas facebook, twitter myspace u otras paginas parecidas. Escuchas musica cuando estas en la compu, y que odias el Reggeamierdaton. Te gusta AC/DC , Metallica, Guns N Roses , Green Day , y Nada +. Te la pasas en la computadora todo el dia. Que desearias que los mosquitos y las moscas no existieran. Que no te sacas fotos cuando estas solo. Que en tu avatar de Taringa! no tenes una foto tuya sino una imagen de dibujitos o una Gif. Que tuviste un perro o cualquier mascota. Que odias el olor a Saumerio Que alguna vez escuchaste babasonicos. Que laguna vez fuiste a dormir a lo de algun amigo. Faltaste a algun cumpleaños, fiesta, pizzeada, etc. Que tenes un celular. Qude te gusta andar en pata en verano, afuera , adfentro y en todos lados. Que nunca sabes que postewar y buscas en otros foros aver que hay. Que te conectas en el Msn cuando estas en la computadora. Que no te gusta bañarte y cuando entras no queres salir. Que preferis un post con imagenes y que este el texto en las imagenes que leer como ahora. Que te gustaria que ahora ponga imagenes en vez de escribir y lo voy a hacer pero no se de que para que se relacione con el post. Algunas de Taringa: Fuente: wwww.notienefuente.com Juanchisoniko.

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Como matar a chavez
OfftopicporAnónimo2/13/2010

Hola, estaba buscando en google "Como tener mas visitas en tu web", pero solo habia puesto "como" y sin querer aprete la m, y me aparecireon de sugerencias cosas raras, pero hubo una que me sobresaltó, es la que decia: "Como matar a Chavez", y yo dije WTF?, asi que me gustaría compartirlo con otros usuarios, y bueno, nada, aqui una captura: Entonces lo puse a ver que aparecía, y el primero que apareció, lo puse, la pagina eshttp://www.aporrea.org/actualidad/a80022.html por si quieren entrar, y el blog dice asi: Para los imbéciles y los criminales; para aquellos que no tienen respuestas racionales a los problemas sociales, económicos y políticos de una sociedad; los que son incapaces de llegar hasta el pueblo con un mensaje creíble; los que apelan al odio para defender sus privilegios y ven con horror que los excluidos durante siglos se hagan visibles y ocupen espacio en el debate democrático, lo mejor es recurrir a la última ratio. Es decir, al asesinato. A la eliminación física del adversario político, ideológico, social. A sacar del camino a quien incomoda. Previamente se sataniza al adversario. Se lo convierte en objetivo privilegiado. La historia es pródiga en ejemplos: Mella, Rosa Luxemburgo, Jaurés, el Che, Guiteras, Santucho, Luther King, Gaitán, Gualberto Villarroel, el general Schneider, los Kennedy, Zapata, Sandino, Torrijos, Allende, Lumumba, Mateotti, Company, Quiroga Santa Cruz, Lovera, Jorge Rodríguez, integran la interminable lista de dirigentes políticos o sociales- que despertaron la reacción de los poderosos, cuyas vidas fueron segadas con la siniestra pretensión de que, al eliminar el objeto del odio, desaparecían las ideas que encarnaban. En el fondo creen que matando a la persona que promueve determinada política, se conjura el peligro que ésta representa. La reacción se produce a partir del reconocimiento de que la víctima escogida no puede ser derrotada, o neutralizada, en una confrontación civilizada. Venezuela vive este peligroso momento. En el cual el asesinato de un líder cuenta, como nunca antes ocurrió, con el asentimiento y la disposición de grupos que consideran esta opción como la única válida para acabar con el proceso revolucionario bolivariano. La posición la sustentan con argumentos que mezclan racismo, desprecio social, miedo al cambio y los vestigios de la concepción soreliana sobre la violencia distorsionada por el fascismo. El blanco es Chávez. El plan es cazarlo y darle muerte. Más de un oligarca probablemente sueñe con colocar la cabeza disecada del Presidente en una pared de su residencia. Porque para esta gente hay que salir de Chávez, convertido en obsesión, como sea. Y como la realidad demuestra que cada día se torna más difícil sacarlo del poder mediante elecciones, golpe militar, huelga general, paro de la industria petrolera, insurrección popular, terrorismo indiscriminado, guerra sucia para lograr su aislamiento en el exterior, campañas de desprestigio personal y familiar, o auspiciando políticas desestabilizadoras desde los centros de poder del imperio -en momentos en que el factor Obama les genera incertidumbre-, no queda más remedio, ni otra alternativa, que acabar físicamente con Chávez. Montarle un atentado con mercenarios, terroristas expertos, sicarios, empleando rifles con mira telescópica, bazucas, cohetes, saboteando el avión presidencial, y otros recursos que utilizan los organismos expertos en la materia, o bien grupos desesperados dispuestos a tirar cualquier parada si las circunstancias lo requieren. Confieso no tener dudas sobre lo que viene. La intuición y la información me lo confirman. Nada disuade a quienes están ganados para esta aventura. El magnicidio los motiva y moviliza nacional e internacionalmente. Lo que ocurra después no les importa: no se pasean por la magnitud del desastre que provocaría el asesinato del Presidente. Porque los comprometidos en semejante absurdo trabajan para el caos sin evaluar las consecuencias. El cinismo con que reaccionan cada vez que se denuncia un intento de magnicidio; la actitud ambigua de medios de comunicación, dirigentes políticos y empresarios; la forma obscena como reclaman pruebas cada vez que el tema es planteado, confirma el compromiso que los ata al criminal designio. La única prueba que pudiera convencerlos sería el cadáver de Chávez. Y ni siquiera eso. Ante tan macabra circunstancia seguramente dirían que su muerte fue obra de facciones enfrentadas del chavismo. Repito: nada los detendrá en el sanguinario propósito que los alienta. Ni siquiera la certeza de que juegan con candela. Con candela de verdad. Porque si a Chávez le pasara algo que se olviden de lo que fue el "bogotazo". LABERINTO El nombre de Ignacio Luis Arcaya, lo que él representó para la dignidad latinoamericana, poco se menciona en estos días de victoria de esta causa -y de Cuba-, y de derrota diplomática y política del imperio norteamericano... En agosto de 1960 , cuando era más oscuro el panorama regional y agresiva la reacción antipopular, este venezolano ejemplar, jurista, dirigente político, exiliado durante la dictadura de Pérez Jiménez, sacó la cara por Venezuela en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de San José de Costa Rica... Arcaya no era comunista ni castrista: era un patriota convencido de que las relaciones entre naciones no se sustentan en la exclusión, los bloqueos y las invasiones, sino sobre principios fundamentales del derecho internacional como la autodeterminación y la no intervención... Arcaya no vaciló a la hora de negarse a suscribir la infame y rastrera decisión de condena a Cuba propuesta en la reunión de Costa Rica, urdida por la Casa Blanca con el aval y el impulso de Betancourt desde Miraflores... Arcaya se rebeló contra la orden de apoyar la agresión contra el hermano país y renunció al cargo, lo que precipitó el retiro de URD, su partido, del gobierno puntofijista... El episodio de Costa Rica fue el paso inicial -el objetivo no era sólo la isla- de una política hemisférica de brutal sojuzgamiento que, dos años después, el 31 de enero de 1962, acordó en Punta del Este la expulsión de Cuba de la OEA y abrió las puertas al más feroz proceso de segregación y represión en América Latina... Sobran los motivos para recordar, luego de 49 años, a Ignacio Luis Arcaya, de la misma generación y estirpe del cubano Raúl Roa y el guatemalteco Guillermo Torrielo, centinelas de la verdad y adelantados lúcidos del tiempo que vivimos, cuando se imponen los valores que entonces, en apariencia, eran aplastados y que hoy irrumpe con fuerza incontenible... Alan García intervino el Canal Panamericano de Noticias de Perú por sus deudas con el impuesto: silencio total. En Venezuela el Seniat le cobra a Globovisión un mono gigante: escándalo total... Por cierto , en Perú masacran y desaparecen a decenas de indígenas que repudian la entrega de sus tierras a empresas extranjeras: silencio total y, por supuesto, la consabida acusación contra Venezuela y Bolivia de estimular el conflicto... Se le complica la situación al dueño del Banco involucrado con un canal de televisión en la conspiración. Cada día le cuesta más tapar los huecos que tiene y depositantes importantes le han retirando grandes sumas de dinero... Valiente la actitud de Obama al reconocer la participación de EEUU en el golpe de Irán de 1953. La derecha norteamericana se pone cada día más peligrosa con estas actitudes del Presidente. ¿A dónde será capaz de llegar?... Luto activo en el escualidismo por el aumento de los precios del petróleo... Fueron a Roma a pedir la bendición para el golpe. La escena recuerda la bendición de las tropas italianas que invadieron Etiopía por el Papa de entonces. O a Franco entrando bajo palio, rodeado de obispos, a las Iglesias. La historia es grotescamente repetitiva... Huizi Clavier y otros creen que pueden sorprender al país como lo hicieron en abril de 2002. El eterno cuento del golpe sin golpistas. No se que tiene que ver con matar a chavez, pero aparece eso, jeje, los depido.

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Con Buena Letra - J. Sabina - Como olvidar una cancion?
Con Buena Letra - J. Sabina - Como olvidar una cancion?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/26/2010

Hola taringueros!, en este post les voy a dejar el libro de Joaquin Sabina - Con buena letra, algunas capturas. Biografía Joaquin Sabina (Úbeda, 1949) despertó a la vocación literaria antes que a la musical y ya en la adolescencia compuso sus primero versos. En sus más de veinticinco años de carrera musical ha fraguado una leyenda, alimentada tanto por su trayectoria vital como por los personajes que recorren sus canciones y, así, sus cientos de miles de seguidores valoran que, pese a su tremendo éxito comercial, siga creando con la frescura de un poeta urbano inimitable. Para Carmela y Rocío, por guapas. Gracias a Chus Visor, Conchita, Luis García Montero, Almudena Grandes y Benjamín Prado por su amistad y atinados consejos. Sin la paciencia y el buen hacer de María Elena Elizalde y María Ignacia Magariños este libro no habría sido posible. Cómo olvidar una canción de Joaquín Sabina Por benjamín Prado. Llevo tiempo intentando olvidar todas estas canciones. Son canciones que me gustan, algunas de ellas están conmigo desde hace años y se han añadido a mi vida como un clavo a la madera, a veces hasta el punto de no poder distinguir entre ellas y ciertas cosas que me han pasado: Oigo Calle melancolía, Negra noche, Así estoy yo sin ti, Que se llama soledad, El blues de lo que pasa en mi escalera, Una de romanos, Por el túnel, Contigo, Eclipse de mar, Caballo de cartón o ¿Quién me ha robado el mes de abril? y veo que a fuerza de caer una y otra vez sobre mí se han vuelto yo, como cuando el agua de la lluvia se vuelve parte de un río. Naturalmente, se han vuelto yo y otras muchas personas, esos miles de personas que compran los discos de Joaquín Sabina y van a sus conciertos a cantar con él, porque eso es lo que pasa con todas las obras que merecen la pena, con los mejores cuadros, los mejores libros o las mejores canciones: salen de la imaginación de uno y acaban en la memoria de muchos. Sin duda, eso prueba, más que ninguna otra cosa que podamos decir de ellas, el valor de composiciones como las que he mencionado o como benditos malditos, Pongamos que hablo de Madrid, El joven aprendiz de pintor, La del pirata cojo, mujeres fatal o 19 días y 500 noches, que han crecido, cada una a su modo, hasta dejar de ser canciones y transformarse en himnos de una ciudad, una clase de sentimientos o una forma de vida y que demuestran, una vez más, que lo diga acerca de quien la ha creado, sino lo que sea capaz de decir sobre quienes van a leerla u oírla. Cuánto se parece al propio Joaquín el retrato que le hizo a Serrat en Mi primo El Nano: "Tengo yo un primo que es todo un maestro / de lo mío, de lo tuyo, de lo nuestro / un lujo para el alma y el oído, / un modo de vengarse del olvido. / Boca que mira, / vecino de Estambul, rey de Algeciras." En las canciones de Sabina, siempre llenas de ingenio, se encuentran tesoros y se descubren cosas, pero sobre todo se reconocen cosas, se encuentran palabras que nos explican, llaves que abren nuestras propias puertas, mapas hacia nosotros mismos o hacia lo que nos gustaria ser, porque su autor ha sabido crear un personaje que a estas alturas es ya un auténtico mito popular, ese calavera flaco e irreducible,que encarna la diversión, la nocturnidad, la poesía de la calle, la pasión sin contratos, la irreverencia, la sinceridad, la autopía... Piensen en algo que les gustaría hacer y Sabina habrá escrito una canción sobre eso, habrá dicho algo sobre esa parte de la vida. La vida, esa combianción de química y estupor, como lo ha escrito el filósofo Cioran. Pero ahora he querido olvidar todas estas canciones para poder escribir sobre ellas, o al menos sobre lo que queda de ellas desoués de quitarles el cincuenta por ciento de lo que son para publicarlas en este libro sin su mitad musical, reducidas a simples palabras. La música es contagiosa, te distrae y te engaña, de alguna forma te invade y te manipula, de manera que he intentado librarme de ella para poder juzgar a Sabina del modo en que lo exige la ocasión, como escritor y no como cantante. He dicho escritor y no he querido decir poeta poruqe creo que a la hora de valorar a un autor de canciones, es una injusticia partir de la poesía: canción y rentes, de lo contrario ponerle una melodía encima a un poema y exigirle que funcionara al instante como una canción. Y, sin embargo, Sabina es un magnífico poeta, porque sus canciones, sin dejar de ser canciones, están llenas de poesía, de una poesía a menudo mucho mas brillante y profunda que la que uno puede encontrar en una buena parte de los libros de poemas. Aún más, las mejores de esas canciones tienen un valor literario y algunos de sus versos podrían dejarse dentro de un poema de Neruda o de Jaime Gil de Biedma -por citar a dos de sus maestros- con la seguridad de que se camuflarían en él como un camaleón entre las ramas de un árbol. Cuando penso en Joaquín Sabina, lo primero que pienso es en eso, en que muchas de sus canciones, como las de Bob Dylan, Tom Waits, Hank Williams, Joan Manuel Serrat o Leonar Cohen, tambien son maravillosas cuando sólo se leen. Pretender hacer eso con el noventa y nueve por ciento de los compositores sería como intentar trepar por una barra de acero inoxidable engrasada con aceite para camiones. El talento literario ha estado en los discos de Sabina desde el principio y, de hecho, creo que si resulta evidente que como músico parece haber ido aprendiendo un poco en cada álbum, como escritor casi todo lo que ha hecho pués ya estaba en "Inventario", un elepé en el que habia temas escelentemente escritos como Tratado de impaciencia número 10 y 40 Orsett terrace -por cierto, ¿se han fijado en la obsesión de Sabina con los números?: Siete crisantemos, 19 días y 500 noches, A mis 40 y 10, Con dos camas vacías, Mil maneras, 69 punto G, 2 mejor que 1, y nos dieron las diez, 1968, Más de cien mentiras, seis de la mañana, ciudadano cero, A mil por hora, 2 amigos y 1 mujer...-.Su segundo trabajo es "Malas Compañias", y en ese disco están Pongamos que hablo de Madrid, Calle Melancolía, Qué demasiao y bruja.El tercero es "Ruleta Rusa" y ahí encontramos Caballo de cartón, Negra noche y por el túnel.El cuarto es "Juez y Parte" y en él están Princesa y Cuando era más Joven. Todas ellas son canciones que resisten el asalto de un lector de poemas exigente. Lo mismo puede decirse del resto de sus discos: "El hombre de traje gris" tiene dentro ¿Quién me ha robado el mes de abril? y por ejemplo, Una de romanos; En "Física y Química" están Y nos dieron las diez, La del pirata cojo y Peor para el sol; en "Hotel, dulce Hotel" están Que se llama soledad y Así estoy yo sin ti; En "Mentiras piadosas" están Eclipse de mar, Y si amanece por fin o Medias negras;en "Esta boca es mía" están Ruido, Siete crisantemos, Mujeres Fatal y Por el bulevar de los sueños rotos; en "Yo, mí, me, contigo" están Jugar por jugar, Y sin embargo, Es mentira y Contigo; en "19 días y 500 noches" están Cerrado por derribo, Pero qué hermosas eran, Ahora que... y Noches de bod.Después de acorazarlas en este libro, esas canciones, entre otras, pasarán de las tiendas de discos a las librerías con la naturalidad, con que los peces más listos pasan del agua dulce al agua salada, y cuando eso suceda, en el fondo lo único que habrán hecho es volver al sitio del que salieron, porque Joaquín Sabina ha buscado muchos de sus versos en las selvas del Rock & Roll o el Tango, pero otros muchos los encontró en los jardines de César Vallejo, Neruda, Rafael Alberti o Lorca. Quizás esa mezcla sea el primer ingrediente de su talento, lo que le hace no ya mejor o peor, sino tan distinto y, en el fondo, tan extraño en un mundo como el de la música actual, manejado en muchos casos por economistas, escaso de creadores originales y saturado de productos, que es como llaman a la compañia de discos, con toda la razón del mundo, a sus artistas de temporada, sus estrellas de usar y tirar, sus cantautores de quita y pon y sus celebridades de diseño. Si quieren que les sea completamente sincero, la verdad es que siempre me ha sorprendido el éxito multitudinario y todopoderoso de Joauín Sabina en medio de todo ese tinglado tan ajeno, a él y que, al verlo en la cima de esa montaña, mas de una vez me ha hecho pensar en una frase de Galdós segun la cual algunas personas son "como una flor tropical trasplantada al frío Norte". Lo curioso es que, en este caso, la extraordinaria flor haya arraigado de la manera en que lo ha hecho. Quizá sea porque, de vez en cuando y en situaciones excepcionales como ésta, la gente se molesta en tomar las riendas del negocio y en decidir por sí misma qué está adelante y qué detrás. Igual que si toda Troya se hubiera metido dentro del caballo y se lo estuviesen pasando de cine en el interior. Porque las canciones de Sabina, además de tener categoría poética y de ser inteligentes y astutas, son también con frecuencia muy divertidas, son el catecismo de un vividor que, antes que ninguna otra cosa, les dice a sus espectadores: disfruta, acelera, no te quedes al borde de nada, prueba todo lo que quisieras probar, no permitas que tus sueños se conviertan solo en sueños, aprovecha ahora que aún puedes.Tan rodeados como estamos de cenizos, timoratos y profesionales del apocalipsis, oímos muchas canciones de Joaquín como quien se pone una máscara de oxígeno en mitad del humo o quien se hecha agua fría en la cara cuando aprieta el calor. Y también las oímos para que alguien independiente nos diga , contra viento y marea, verdades como puños del tipo de las que cuentan El blues de lo que pasa en mi escalera, Carguen, apunten, fuego o No soporto el rap. O para que alguien nos haga mirar hacia otra parte, hacia esa cara oculta de la luna de las canciones en la que están , al mismo tiempo, el mundo más real y el más marginal, esa zona oscura por la que se mueven el macarra de Qué demasiao, la oficinista de Caballo de cartón, la prostituta de Por el túnel, los quinquis de Kung-Fu, la heroinómana de Princesa , el carterista de ¡Al ladrón, al ladrón! o los inmigrantes de La casa por la ventana.Canciones que nos dan oídos para la poesía y pies para bailar, pero también ojos para ver. Respecto al ingenio y la diversión, hay que añadir, porque es muy importante dentro del trabajo de Joaquin Sabina y está en la raíz de su escritura, que a Joaquín le gusta jugar con los versos y le divierte tanto escalar hacia la palabra hermosa como dejarse caer, de vez en cuando, por los toboganes del puro ripio, una suerte de la rima mucho más difícil de lo que parece y que él sabe hacer con la gracia y sutileza que requiere el subgénero y con la suficiente agilidad como para que quien lee o escucha perciba la broma y disfrute con ella. ¿Quién puede no reírse leyendo la letra de Pero que hermosas eran: "Mi primera mujer / era una arpía, / pero, muchacho, / el punto del gazpacho, / joder si lo tenía." O estos versos agridulces de Y si amanece por fin: "El tiempo es un microbús / que sólo cruza una vez esta breve, / y absurda comedia / y yo no soy Mickey Rourke / ni tú Kim Bassinger, ni tengo nueve, / semanas y media." O estos otros de Eva tomando el sol: "Cogimos un colchón de la basura, / dos sillas y una mesa con tres patas, / mientras yo emborronaba partituras / tú freías las patatas." Creo que ese agudo sentido del humor y esa pentrante falta y solemnidad son otros dos núcleos básicos de la escritura de Joaquín Sabina. De hecho, toda su obra está en equilibrio sobre los alambres de la seriedad y la broma, y entre sus tres voces principales, dos muy reconocibles, son las de ese narrador ocurrente y mordaz de muchas de sus canciones, siempre dispuesto a la celebración , la risa y el placer pero al que, de vez en cuando, las circunstancias obligan a describir la mitad en sombra de las cosas; ese personaje de Ruido al que se describe como "Quiso carnavales y encontró fatalidad". La tercera voz esencial de la escritura de Sabina está en sus canciones de amor, que es donde podemos encontrar algunos de sus versos mas inspirados y, tal vez, sus mayores alardes de destreza literaria. Sabina ha escrito mucho sobre las mujeresm pero simepre intentando hacerlo desde dentro de ellas, intentando ser un Jonás de las mujeres, alguien que, o por ellas -ése suele ser su papel- , no las describe, sino que las explica. En alguna ocasión, como en Mujeres Fatal, ha intentado ,incluso, hacer un Inventario, de las mujeres que conoció: "Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia, / hay mujeres que nunca reciben postales de amor, / hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados, / hay mujeres que dicen que sí, cunado dicen que no. / (...) Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan, / hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad, / hay mujeres que abren agujeros negro en el alma, / Hay mujeres que empiezan la guerra, firmando la paz. / (...) Hay mujeres envueltas en pieles, sin cuerpo debajo, / hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol, / hay mujeres que van al amor, como van al trabajo, / hay mujeres capaces de hacerme, perder la razón." Sabina ha escrito canciones de amor memorables y sigue haciéndolo: no hay más que leer alguno de los penúltimos hallazgos de este libro, como por ejemplo Rosa de Lima: "Jimena tuvo un sueño el martes que viene, / rodando por peldaños de caracol / desembocó en un laberinto de andenes / diciendo adiós a los trenes / que pierdo yo. / (...) Jimena no traiciona por treinta lucas / y en vez de silicona bajo el jersey / tiene un jardín con dos terrones de azúcar / y un popurrí de Chabuca / con J.J. Cale. / (...) Horizontal seis letras, nombre de dama, / maldito crucigrama, maldito Bryce, / se mueren los botones de mis pijamas / desde que nadie me llama / supay, supay." Por cierto, que esta hermosa canción nos recuerda cuánto se han implicado Sabina, su música y su escritura en Latinoamérica, añadiendo cada vez mas ritmos, mas palabras, mas personajes y mas historia del otro lado del océano a sus canciones. Hay pocos creadores actuales qe hayan hecho tanto como él para evitar que España y los países de América sean naciones separadas por una lengu común. He hablado mucho de la categoría de Joaquín como poeta, pero sería injusto no mencionar que, en cierto sentido, sus canciones también esconden a un novelista en miniatura, porque en ellas es muy importante su capacidad para narrar, para contar historias que, efectivamente, tienen su argumento, su protagonista y su personajes secundarios, a veces su planteamineto , su nudo y su desenlace a escala. El caso de la rubia platino, El blues de lo que pasa en mi escalera, Barbiesuperestar, Viridiana, ¿Quien me ha robado el mes de abril?, Peor para el sol o Una de romanos son buenos ejemplos de lo que acabo de decir y cuando uno acaba de escucharlas casi tiene más la impresión de haber oído un cuento que una canción. Probablemente esa habilidad la habrá aprendido Sabina en los boleros, las rancheras y las coplas , pero en este momento, aqui y ahora, le convierte en un compositor único. Vuelvo al principio, para terminar. Dije que he intentado olvidarme de estas canciones tal como son, tacharles la música para poder leer sus letras sin ser embaucado, sin que nada me condicione o me someta a su marea. No solo ha funcionado, sino que he visto, como lo van a ver todos los lectores de este volumen, algo que ya sabía, que los textos de Joaquín Sabina son excelentes en sí mismos, y algo más sorprendente: al separarlos de las canciones las que, en muchos casos, se agrandan, dejan ver partes de ellas que antes estaban ocultas en la música: cierras este libro, y al poner otra vez el CD de "Yo, mí,me,contigo", "Hotel dulce Hotel" o "Física y Química", encuentras cosas que nunca antes habias encontrado. Es un placer exquisito olvidar las canciones de Joaquín Sabina para volver a disfrutarlas otra vez, por primera vez; cortarlas por la mitad para que cada una de ellas se convierta en dos y poder beber todo su zumo. Son canciones inteligentes , comprometidas y emocionantes, y si yo fuera el director de publicidad de Joaquín Sabina , las vendería como si fueran un medicamento milagroso: quitan la sed, agudizan la vista, descifran el corazon y mueven la conciencia. Que mas se puede decir. Solo puse el como olvidar una cancion de Joaquín Sabina, porque es muy largo, y me canse, desde las 6 de la mañana escribiendo. En otro post pongo: Curandome en Salud Por Joaquín Sabina. Espero que les haya servido, Juankhisoniko.

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Con Buena Letra - J. Sabina - Como olvidar una cancion?
Con Buena Letra - J. Sabina - Como olvidar una cancion?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/5/2010

Hola taringueros!, en este post les voy a dejar el libro de Joaquin Sabina - Con buena letra, algunas capturas. Biografía Joaquin Sabina (Úbeda, 1949) despertó a la vocación literaria antes que a la musical y ya en la adolescencia compuso sus primero versos. En sus más de veinticinco años de carrera musical ha fraguado una leyenda, alimentada tanto por su trayectoria vital como por los personajes que recorren sus canciones y, así, sus cientos de miles de seguidores valoran que, pese a su tremendo éxito comercial, siga creando con la frescura de un poeta urbano inimitable. Para Carmela y Rocío, por guapas. Gracias a Chus Visor, Conchita, Luis García Montero, Almudena Grandes y Benjamín Prado por su amistad y atinados consejos. Sin la paciencia y el buen hacer de María Elena Elizalde y María Ignacia Magariños este libro no habría sido posible. Cómo olvidar una canción de Joaquín Sabina Por benjamín Prado. Llevo tiempo intentando olvidar todas estas canciones. Son canciones que me gustan, algunas de ellas están conmigo desde hace años y se han añadido a mi vida como un clavo a la madera, a veces hasta el punto de no poder distinguir entre ellas y ciertas cosas que me han pasado: Oigo Calle melancolía, Negra noche, Así estoy yo sin ti, Que se llama soledad, El blues de lo que pasa en mi escalera, Una de romanos, Por el túnel, Contigo, Eclipse de mar, Caballo de cartón o ¿Quién me ha robado el mes de abril? y veo que a fuerza de caer una y otra vez sobre mí se han vuelto yo, como cuando el agua de la lluvia se vuelve parte de un río. Naturalmente, se han vuelto yo y otras muchas personas, esos miles de personas que compran los discos de Joaquín Sabina y van a sus conciertos a cantar con él, porque eso es lo que pasa con todas las obras que merecen la pena, con los mejores cuadros, los mejores libros o las mejores canciones: salen de la imaginación de uno y acaban en la memoria de muchos. Sin duda, eso prueba, más que ninguna otra cosa que podamos decir de ellas, el valor de composiciones como las que he mencionado o como benditos malditos, Pongamos que hablo de Madrid, El joven aprendiz de pintor, La del pirata cojo, mujeres fatal o 19 días y 500 noches, que han crecido, cada una a su modo, hasta dejar de ser canciones y transformarse en himnos de una ciudad, una clase de sentimientos o una forma de vida y que demuestran, una vez más, que lo diga acerca de quien la ha creado, sino lo que sea capaz de decir sobre quienes van a leerla u oírla. Cuánto se parece al propio Joaquín el retrato que le hizo a Serrat en Mi primo El Nano: "Tengo yo un primo que es todo un maestro / de lo mío, de lo tuyo, de lo nuestro / un lujo para el alma y el oído, / un modo de vengarse del olvido. / Boca que mira, / vecino de Estambul, rey de Algeciras." En las canciones de Sabina, siempre llenas de ingenio, se encuentran tesoros y se descubren cosas, pero sobre todo se reconocen cosas, se encuentran palabras que nos explican, llaves que abren nuestras propias puertas, mapas hacia nosotros mismos o hacia lo que nos gustaria ser, porque su autor ha sabido crear un personaje que a estas alturas es ya un auténtico mito popular, ese calavera flaco e irreducible,que encarna la diversión, la nocturnidad, la poesía de la calle, la pasión sin contratos, la irreverencia, la sinceridad, la autopía... Piensen en algo que les gustaría hacer y Sabina habrá escrito una canción sobre eso, habrá dicho algo sobre esa parte de la vida. La vida, esa combianción de química y estupor, como lo ha escrito el filósofo Cioran. Pero ahora he querido olvidar todas estas canciones para poder escribir sobre ellas, o al menos sobre lo que queda de ellas desoués de quitarles el cincuenta por ciento de lo que son para publicarlas en este libro sin su mitad musical, reducidas a simples palabras. La música es contagiosa, te distrae y te engaña, de alguna forma te invade y te manipula, de manera que he intentado librarme de ella para poder juzgar a Sabina del modo en que lo exige la ocasión, como escritor y no como cantante. He dicho escritor y no he querido decir poeta poruqe creo que a la hora de valorar a un autor de canciones, es una injusticia partir de la poesía: canción y rentes, de lo contrario ponerle una melodía encima a un poema y exigirle que funcionara al instante como una canción. Y, sin embargo, Sabina es un magnífico poeta, porque sus canciones, sin dejar de ser canciones, están llenas de poesía, de una poesía a menudo mucho mas brillante y profunda que la que uno puede encontrar en una buena parte de los libros de poemas. Aún más, las mejores de esas canciones tienen un valor literario y algunos de sus versos podrían dejarse dentro de un poema de Neruda o de Jaime Gil de Biedma -por citar a dos de sus maestros- con la seguridad de que se camuflarían en él como un camaleón entre las ramas de un árbol. Cuando penso en Joaquín Sabina, lo primero que pienso es en eso, en que muchas de sus canciones, como las de Bob Dylan, Tom Waits, Hank Williams, Joan Manuel Serrat o Leonar Cohen, tambien son maravillosas cuando sólo se leen. Pretender hacer eso con el noventa y nueve por ciento de los compositores sería como intentar trepar por una barra de acero inoxidable engrasada con aceite para camiones. El talento literario ha estado en los discos de Sabina desde el principio y, de hecho, creo que si resulta evidente que como músico parece haber ido aprendiendo un poco en cada álbum, como escritor casi todo lo que ha hecho pués ya estaba en "Inventario", un elepé en el que habia temas escelentemente escritos como Tratado de impaciencia número 10 y 40 Orsett terrace -por cierto, ¿se han fijado en la obsesión de Sabina con los números?: Siete crisantemos, 19 días y 500 noches, A mis 40 y 10, Con dos camas vacías, Mil maneras, 69 punto G, 2 mejor que 1, y nos dieron las diez, 1968, Más de cien mentiras, seis de la mañana, ciudadano cero, A mil por hora, 2 amigos y 1 mujer...-.Su segundo trabajo es "Malas Compañias", y en ese disco están Pongamos que hablo de Madrid, Calle Melancolía, Qué demasiao y bruja.El tercero es "Ruleta Rusa" y ahí encontramos Caballo de cartón, Negra noche y por el túnel.El cuarto es "Juez y Parte" y en él están Princesa y Cuando era más Joven. Todas ellas son canciones que resisten el asalto de un lector de poemas exigente. Lo mismo puede decirse del resto de sus discos: "El hombre de traje gris" tiene dentro ¿Quién me ha robado el mes de abril? y por ejemplo, Una de romanos; En "Física y Química" están Y nos dieron las diez, La del pirata cojo y Peor para el sol; en "Hotel, dulce Hotel" están Que se llama soledad y Así estoy yo sin ti; En "Mentiras piadosas" están Eclipse de mar, Y si amanece por fin o Medias negras;en "Esta boca es mía" están Ruido, Siete crisantemos, Mujeres Fatal y Por el bulevar de los sueños rotos; en "Yo, mí, me, contigo" están Jugar por jugar, Y sin embargo, Es mentira y Contigo; en "19 días y 500 noches" están Cerrado por derribo, Pero qué hermosas eran, Ahora que... y Noches de bod.Después de acorazarlas en este libro, esas canciones, entre otras, pasarán de las tiendas de discos a las librerías con la naturalidad, con que los peces más listos pasan del agua dulce al agua salada, y cuando eso suceda, en el fondo lo único que habrán hecho es volver al sitio del que salieron, porque Joaquín Sabina ha buscado muchos de sus versos en las selvas del Rock & Roll o el Tango, pero otros muchos los encontró en los jardines de César Vallejo, Neruda, Rafael Alberti o Lorca. Quizás esa mezcla sea el primer ingrediente de su talento, lo que le hace no ya mejor o peor, sino tan distinto y, en el fondo, tan extraño en un mundo como el de la música actual, manejado en muchos casos por economistas, escaso de creadores originales y saturado de productos, que es como llaman a la compañia de discos, con toda la razón del mundo, a sus artistas de temporada, sus estrellas de usar y tirar, sus cantautores de quita y pon y sus celebridades de diseño. Si quieren que les sea completamente sincero, la verdad es que siempre me ha sorprendido el éxito multitudinario y todopoderoso de Joauín Sabina en medio de todo ese tinglado tan ajeno, a él y que, al verlo en la cima de esa montaña, mas de una vez me ha hecho pensar en una frase de Galdós segun la cual algunas personas son "como una flor tropical trasplantada al frío Norte". Lo curioso es que, en este caso, la extraordinaria flor haya arraigado de la manera en que lo ha hecho. Quizá sea porque, de vez en cuando y en situaciones excepcionales como ésta, la gente se molesta en tomar las riendas del negocio y en decidir por sí misma qué está adelante y qué detrás. Igual que si toda Troya se hubiera metido dentro del caballo y se lo estuviesen pasando de cine en el interior. Porque las canciones de Sabina, además de tener categoría poética y de ser inteligentes y astutas, son también con frecuencia muy divertidas, son el catecismo de un vividor que, antes que ninguna otra cosa, les dice a sus espectadores: disfruta, acelera, no te quedes al borde de nada, prueba todo lo que quisieras probar, no permitas que tus sueños se conviertan solo en sueños, aprovecha ahora que aún puedes.Tan rodeados como estamos de cenizos, timoratos y profesionales del apocalipsis, oímos muchas canciones de Joaquín como quien se pone una máscara de oxígeno en mitad del humo o quien se hecha agua fría en la cara cuando aprieta el calor. Y también las oímos para que alguien independiente nos diga , contra viento y marea, verdades como puños del tipo de las que cuentan El blues de lo que pasa en mi escalera, Carguen, apunten, fuego o No soporto el rap. O para que alguien nos haga mirar hacia otra parte, hacia esa cara oculta de la luna de las canciones en la que están , al mismo tiempo, el mundo más real y el más marginal, esa zona oscura por la que se mueven el macarra de Qué demasiao, la oficinista de Caballo de cartón, la prostituta de Por el túnel, los quinquis de Kung-Fu, la heroinómana de Princesa , el carterista de ¡Al ladrón, al ladrón! o los inmigrantes de La casa por la ventana.Canciones que nos dan oídos para la poesía y pies para bailar, pero también ojos para ver. Respecto al ingenio y la diversión, hay que añadir, porque es muy importante dentro del trabajo de Joaquin Sabina y está en la raíz de su escritura, que a Joaquín le gusta jugar con los versos y le divierte tanto escalar hacia la palabra hermosa como dejarse caer, de vez en cuando, por los toboganes del puro ripio, una suerte de la rima mucho más difícil de lo que parece y que él sabe hacer con la gracia y sutileza que requiere el subgénero y con la suficiente agilidad como para que quien lee o escucha perciba la broma y disfrute con ella. ¿Quién puede no reírse leyendo la letra de Pero que hermosas eran: "Mi primera mujer / era una arpía, / pero, muchacho, / el punto del gazpacho, / joder si lo tenía." O estos versos agridulces de Y si amanece por fin: "El tiempo es un microbús / que sólo cruza una vez esta breve, / y absurda comedia / y yo no soy Mickey Rourke / ni tú Kim Bassinger, ni tengo nueve, / semanas y media." O estos otros de Eva tomando el sol: "Cogimos un colchón de la basura, / dos sillas y una mesa con tres patas, / mientras yo emborronaba partituras / tú freías las patatas." Creo que ese agudo sentido del humor y esa pentrante falta y solemnidad son otros dos núcleos básicos de la escritura de Joaquín Sabina. De hecho, toda su obra está en equilibrio sobre los alambres de la seriedad y la broma, y entre sus tres voces principales, dos muy reconocibles, son las de ese narrador ocurrente y mordaz de muchas de sus canciones, siempre dispuesto a la celebración , la risa y el placer pero al que, de vez en cuando, las circunstancias obligan a describir la mitad en sombra de las cosas; ese personaje de Ruido al que se describe como "Quiso carnavales y encontró fatalidad". La tercera voz esencial de la escritura de Sabina está en sus canciones de amor, que es donde podemos encontrar algunos de sus versos mas inspirados y, tal vez, sus mayores alardes de destreza literaria. Sabina ha escrito mucho sobre las mujeresm pero simepre intentando hacerlo desde dentro de ellas, intentando ser un Jonás de las mujeres, alguien que, o por ellas -ése suele ser su papel- , no las describe, sino que las explica. En alguna ocasión, como en Mujeres Fatal, ha intentado ,incluso, hacer un Inventario, de las mujeres que conoció: "Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia, / hay mujeres que nunca reciben postales de amor, / hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados, / hay mujeres que dicen que sí, cunado dicen que no. / (...) Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan, / hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad, / hay mujeres que abren agujeros negro en el alma, / Hay mujeres que empiezan la guerra, firmando la paz. / (...) Hay mujeres envueltas en pieles, sin cuerpo debajo, / hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol, / hay mujeres que van al amor, como van al trabajo, / hay mujeres capaces de hacerme, perder la razón." Sabina ha escrito canciones de amor memorables y sigue haciéndolo: no hay más que leer alguno de los penúltimos hallazgos de este libro, como por ejemplo Rosa de Lima: "Jimena tuvo un sueño el martes que viene, / rodando por peldaños de caracol / desembocó en un laberinto de andenes / diciendo adiós a los trenes / que pierdo yo. / (...) Jimena no traiciona por treinta lucas / y en vez de silicona bajo el jersey / tiene un jardín con dos terrones de azúcar / y un popurrí de Chabuca / con J.J. Cale. / (...) Horizontal seis letras, nombre de dama, / maldito crucigrama, maldito Bryce, / se mueren los botones de mis pijamas / desde que nadie me llama / supay, supay." Por cierto, que esta hermosa canción nos recuerda cuánto se han implicado Sabina, su música y su escritura en Latinoamérica, añadiendo cada vez mas ritmos, mas palabras, mas personajes y mas historia del otro lado del océano a sus canciones. Hay pocos creadores actuales qe hayan hecho tanto como él para evitar que España y los países de América sean naciones separadas por una lengu común. He hablado mucho de la categoría de Joaquín como poeta, pero sería injusto no mencionar que, en cierto sentido, sus canciones también esconden a un novelista en miniatura, porque en ellas es muy importante su capacidad para narrar, para contar historias que, efectivamente, tienen su argumento, su protagonista y su personajes secundarios, a veces su planteamineto , su nudo y su desenlace a escala. El caso de la rubia platino, El blues de lo que pasa en mi escalera, Barbiesuperestar, Viridiana, ¿Quien me ha robado el mes de abril?, Peor para el sol o Una de romanos son buenos ejemplos de lo que acabo de decir y cuando uno acaba de escucharlas casi tiene más la impresión de haber oído un cuento que una canción. Probablemente esa habilidad la habrá aprendido Sabina en los boleros, las rancheras y las coplas , pero en este momento, aqui y ahora, le convierte en un compositor único. Vuelvo al principio, para terminar. Dije que he intentado olvidarme de estas canciones tal como son, tacharles la música para poder leer sus letras sin ser embaucado, sin que nada me condicione o me someta a su marea. No solo ha funcionado, sino que he visto, como lo van a ver todos los lectores de este volumen, algo que ya sabía, que los textos de Joaquín Sabina son excelentes en sí mismos, y algo más sorprendente: al separarlos de las canciones las que, en muchos casos, se agrandan, dejan ver partes de ellas que antes estaban ocultas en la música: cierras este libro, y al poner otra vez el CD de "Yo, mí,me,contigo", "Hotel dulce Hotel" o "Física y Química", encuentras cosas que nunca antes habias encontrado. Es un placer exquisito olvidar las canciones de Joaquín Sabina para volver a disfrutarlas otra vez, por primera vez; cortarlas por la mitad para que cada una de ellas se convierta en dos y poder beber todo su zumo. Son canciones inteligentes , comprometidas y emocionantes, y si yo fuera el director de publicidad de Joaquín Sabina , las vendería como si fueran un medicamento milagroso: quitan la sed, agudizan la vista, descifran el corazon y mueven la conciencia. Que mas se puede decir. Espero que les haya servido, Juankhisoniko.

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Con Buena Letra - J. Sabina - Como olvidar una cancion?
Con Buena Letra - J. Sabina - Como olvidar una cancion?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/13/2010

Hola taringueros!, en este post les voy a dejar el libro de Joaquin Sabina - Con buena letra, algunas capturas. Biografía Joaquin Sabina (Úbeda, 1949) despertó a la vocación literaria antes que a la musical y ya en la adolescencia compuso sus primero versos. En sus más de veinticinco años de carrera musical ha fraguado una leyenda, alimentada tanto por su trayectoria vital como por los personajes que recorren sus canciones y, así, sus cientos de miles de seguidores valoran que, pese a su tremendo éxito comercial, siga creando con la frescura de un poeta urbano inimitable. Para Carmela y Rocío, por guapas. Gracias a Chus Visor, Conchita, Luis García Montero, Almudena Grandes y Benjamín Prado por su amistad y atinados consejos. Sin la paciencia y el buen hacer de María Elena Elizalde y María Ignacia Magariños este libro no habría sido posible. Cómo olvidar una canción de Joaquín Sabina Por benjamín Prado. Llevo tiempo intentando olvidar todas estas canciones. Son canciones que me gustan, algunas de ellas están conmigo desde hace años y se han añadido a mi vida como un clavo a la madera, a veces hasta el punto de no poder distinguir entre ellas y ciertas cosas que me han pasado: Oigo Calle melancolía, Negra noche, Así estoy yo sin ti, Que se llama soledad, El blues de lo que pasa en mi escalera, Una de romanos, Por el túnel, Contigo, Eclipse de mar, Caballo de cartón o ¿Quién me ha robado el mes de abril? y veo que a fuerza de caer una y otra vez sobre mí se han vuelto yo, como cuando el agua de la lluvia se vuelve parte de un río. Naturalmente, se han vuelto yo y otras muchas personas, esos miles de personas que compran los discos de Joaquín Sabina y van a sus conciertos a cantar con él, porque eso es lo que pasa con todas las obras que merecen la pena, con los mejores cuadros, los mejores libros o las mejores canciones: salen de la imaginación de uno y acaban en la memoria de muchos. Sin duda, eso prueba, más que ninguna otra cosa que podamos decir de ellas, el valor de composiciones como las que he mencionado o como benditos malditos, Pongamos que hablo de Madrid, El joven aprendiz de pintor, La del pirata cojo, mujeres fatal o 19 días y 500 noches, que han crecido, cada una a su modo, hasta dejar de ser canciones y transformarse en himnos de una ciudad, una clase de sentimientos o una forma de vida y que demuestran, una vez más, que lo diga acerca de quien la ha creado, sino lo que sea capaz de decir sobre quienes van a leerla u oírla. Cuánto se parece al propio Joaquín el retrato que le hizo a Serrat en Mi primo El Nano: "Tengo yo un primo que es todo un maestro / de lo mío, de lo tuyo, de lo nuestro / un lujo para el alma y el oído, / un modo de vengarse del olvido. / Boca que mira, / vecino de Estambul, rey de Algeciras." En las canciones de Sabina, siempre llenas de ingenio, se encuentran tesoros y se descubren cosas, pero sobre todo se reconocen cosas, se encuentran palabras que nos explican, llaves que abren nuestras propias puertas, mapas hacia nosotros mismos o hacia lo que nos gustaria ser, porque su autor ha sabido crear un personaje que a estas alturas es ya un auténtico mito popular, ese calavera flaco e irreducible,que encarna la diversión, la nocturnidad, la poesía de la calle, la pasión sin contratos, la irreverencia, la sinceridad, la autopía... Piensen en algo que les gustaría hacer y Sabina habrá escrito una canción sobre eso, habrá dicho algo sobre esa parte de la vida. La vida, esa combianción de química y estupor, como lo ha escrito el filósofo Cioran. Pero ahora he querido olvidar todas estas canciones para poder escribir sobre ellas, o al menos sobre lo que queda de ellas desoués de quitarles el cincuenta por ciento de lo que son para publicarlas en este libro sin su mitad musical, reducidas a simples palabras. La música es contagiosa, te distrae y te engaña, de alguna forma te invade y te manipula, de manera que he intentado librarme de ella para poder juzgar a Sabina del modo en que lo exige la ocasión, como escritor y no como cantante. He dicho escritor y no he querido decir poeta poruqe creo que a la hora de valorar a un autor de canciones, es una injusticia partir de la poesía: canción y rentes, de lo contrario ponerle una melodía encima a un poema y exigirle que funcionara al instante como una canción. Y, sin embargo, Sabina es un magnífico poeta, porque sus canciones, sin dejar de ser canciones, están llenas de poesía, de una poesía a menudo mucho mas brillante y profunda que la que uno puede encontrar en una buena parte de los libros de poemas. Aún más, las mejores de esas canciones tienen un valor literario y algunos de sus versos podrían dejarse dentro de un poema de Neruda o de Jaime Gil de Biedma -por citar a dos de sus maestros- con la seguridad de que se camuflarían en él como un camaleón entre las ramas de un árbol. Cuando penso en Joaquín Sabina, lo primero que pienso es en eso, en que muchas de sus canciones, como las de Bob Dylan, Tom Waits, Hank Williams, Joan Manuel Serrat o Leonar Cohen, tambien son maravillosas cuando sólo se leen. Pretender hacer eso con el noventa y nueve por ciento de los compositores sería como intentar trepar por una barra de acero inoxidable engrasada con aceite para camiones. El talento literario ha estado en los discos de Sabina desde el principio y, de hecho, creo que si resulta evidente que como músico parece haber ido aprendiendo un poco en cada álbum, como escritor casi todo lo que ha hecho pués ya estaba en "Inventario", un elepé en el que habia temas escelentemente escritos como Tratado de impaciencia número 10 y 40 Orsett terrace -por cierto, ¿se han fijado en la obsesión de Sabina con los números?: Siete crisantemos, 19 días y 500 noches, A mis 40 y 10, Con dos camas vacías, Mil maneras, 69 punto G, 2 mejor que 1, y nos dieron las diez, 1968, Más de cien mentiras, seis de la mañana, ciudadano cero, A mil por hora, 2 amigos y 1 mujer...-.Su segundo trabajo es "Malas Compañias", y en ese disco están Pongamos que hablo de Madrid, Calle Melancolía, Qué demasiao y bruja.El tercero es "Ruleta Rusa" y ahí encontramos Caballo de cartón, Negra noche y por el túnel.El cuarto es "Juez y Parte" y en él están Princesa y Cuando era más Joven. Todas ellas son canciones que resisten el asalto de un lector de poemas exigente. Lo mismo puede decirse del resto de sus discos: "El hombre de traje gris" tiene dentro ¿Quién me ha robado el mes de abril? y por ejemplo, Una de romanos; En "Física y Química" están Y nos dieron las diez, La del pirata cojo y Peor para el sol; en "Hotel, dulce Hotel" están Que se llama soledad y Así estoy yo sin ti; En "Mentiras piadosas" están Eclipse de mar, Y si amanece por fin o Medias negras;en "Esta boca es mía" están Ruido, Siete crisantemos, Mujeres Fatal y Por el bulevar de los sueños rotos; en "Yo, mí, me, contigo" están Jugar por jugar, Y sin embargo, Es mentira y Contigo; en "19 días y 500 noches" están Cerrado por derribo, Pero qué hermosas eran, Ahora que... y Noches de bod.Después de acorazarlas en este libro, esas canciones, entre otras, pasarán de las tiendas de discos a las librerías con la naturalidad, con que los peces más listos pasan del agua dulce al agua salada, y cuando eso suceda, en el fondo lo único que habrán hecho es volver al sitio del que salieron, porque Joaquín Sabina ha buscado muchos de sus versos en las selvas del Rock & Roll o el Tango, pero otros muchos los encontró en los jardines de César Vallejo, Neruda, Rafael Alberti o Lorca. Quizás esa mezcla sea el primer ingrediente de su talento, lo que le hace no ya mejor o peor, sino tan distinto y, en el fondo, tan extraño en un mundo como el de la música actual, manejado en muchos casos por economistas, escaso de creadores originales y saturado de productos, que es como llaman a la compañia de discos, con toda la razón del mundo, a sus artistas de temporada, sus estrellas de usar y tirar, sus cantautores de quita y pon y sus celebridades de diseño. Si quieren que les sea completamente sincero, la verdad es que siempre me ha sorprendido el éxito multitudinario y todopoderoso de Joauín Sabina en medio de todo ese tinglado tan ajeno, a él y que, al verlo en la cima de esa montaña, mas de una vez me ha hecho pensar en una frase de Galdós segun la cual algunas personas son "como una flor tropical trasplantada al frío Norte". Lo curioso es que, en este caso, la extraordinaria flor haya arraigado de la manera en que lo ha hecho. Quizá sea porque, de vez en cuando y en situaciones excepcionales como ésta, la gente se molesta en tomar las riendas del negocio y en decidir por sí misma qué está adelante y qué detrás. Igual que si toda Troya se hubiera metido dentro del caballo y se lo estuviesen pasando de cine en el interior. Porque las canciones de Sabina, además de tener categoría poética y de ser inteligentes y astutas, son también con frecuencia muy divertidas, son el catecismo de un vividor que, antes que ninguna otra cosa, les dice a sus espectadores: disfruta, acelera, no te quedes al borde de nada, prueba todo lo que quisieras probar, no permitas que tus sueños se conviertan solo en sueños, aprovecha ahora que aún puedes.Tan rodeados como estamos de cenizos, timoratos y profesionales del apocalipsis, oímos muchas canciones de Joaquín como quien se pone una máscara de oxígeno en mitad del humo o quien se hecha agua fría en la cara cuando aprieta el calor. Y también las oímos para que alguien independiente nos diga , contra viento y marea, verdades como puños del tipo de las que cuentan El blues de lo que pasa en mi escalera, Carguen, apunten, fuego o No soporto el rap. O para que alguien nos haga mirar hacia otra parte, hacia esa cara oculta de la luna de las canciones en la que están , al mismo tiempo, el mundo más real y el más marginal, esa zona oscura por la que se mueven el macarra de Qué demasiao, la oficinista de Caballo de cartón, la prostituta de Por el túnel, los quinquis de Kung-Fu, la heroinómana de Princesa , el carterista de ¡Al ladrón, al ladrón! o los inmigrantes de La casa por la ventana.Canciones que nos dan oídos para la poesía y pies para bailar, pero también ojos para ver. Respecto al ingenio y la diversión, hay que añadir, porque es muy importante dentro del trabajo de Joaquin Sabina y está en la raíz de su escritura, que a Joaquín le gusta jugar con los versos y le divierte tanto escalar hacia la palabra hermosa como dejarse caer, de vez en cuando, por los toboganes del puro ripio, una suerte de la rima mucho más difícil de lo que parece y que él sabe hacer con la gracia y sutileza que requiere el subgénero y con la suficiente agilidad como para que quien lee o escucha perciba la broma y disfrute con ella. ¿Quién puede no reírse leyendo la letra de Pero que hermosas eran: "Mi primera mujer / era una arpía, / pero, muchacho, / el punto del gazpacho, / joder si lo tenía." O estos versos agridulces de Y si amanece por fin: "El tiempo es un microbús / que sólo cruza una vez esta breve, / y absurda comedia / y yo no soy Mickey Rourke / ni tú Kim Bassinger, ni tengo nueve, / semanas y media." O estos otros de Eva tomando el sol: "Cogimos un colchón de la basura, / dos sillas y una mesa con tres patas, / mientras yo emborronaba partituras / tú freías las patatas." Creo que ese agudo sentido del humor y esa pentrante falta y solemnidad son otros dos núcleos básicos de la escritura de Joaquín Sabina. De hecho, toda su obra está en equilibrio sobre los alambres de la seriedad y la broma, y entre sus tres voces principales, dos muy reconocibles, son las de ese narrador ocurrente y mordaz de muchas de sus canciones, siempre dispuesto a la celebración , la risa y el placer pero al que, de vez en cuando, las circunstancias obligan a describir la mitad en sombra de las cosas; ese personaje de Ruido al que se describe como "Quiso carnavales y encontró fatalidad". La tercera voz esencial de la escritura de Sabina está en sus canciones de amor, que es donde podemos encontrar algunos de sus versos mas inspirados y, tal vez, sus mayores alardes de destreza literaria. Sabina ha escrito mucho sobre las mujeresm pero simepre intentando hacerlo desde dentro de ellas, intentando ser un Jonás de las mujeres, alguien que, o por ellas -ése suele ser su papel- , no las describe, sino que las explica. En alguna ocasión, como en Mujeres Fatal, ha intentado ,incluso, hacer un Inventario, de las mujeres que conoció: "Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia, / hay mujeres que nunca reciben postales de amor, / hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados, / hay mujeres que dicen que sí, cunado dicen que no. / (...) Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan, / hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad, / hay mujeres que abren agujeros negro en el alma, / Hay mujeres que empiezan la guerra, firmando la paz. / (...) Hay mujeres envueltas en pieles, sin cuerpo debajo, / hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol, / hay mujeres que van al amor, como van al trabajo, / hay mujeres capaces de hacerme, perder la razón." Sabina ha escrito canciones de amor memorables y sigue haciéndolo: no hay más que leer alguno de los penúltimos hallazgos de este libro, como por ejemplo Rosa de Lima: "Jimena tuvo un sueño el martes que viene, / rodando por peldaños de caracol / desembocó en un laberinto de andenes / diciendo adiós a los trenes / que pierdo yo. / (...) Jimena no traiciona por treinta lucas / y en vez de silicona bajo el jersey / tiene un jardín con dos terrones de azúcar / y un popurrí de Chabuca / con J.J. Cale. / (...) Horizontal seis letras, nombre de dama, / maldito crucigrama, maldito Bryce, / se mueren los botones de mis pijamas / desde que nadie me llama / supay, supay." Por cierto, que esta hermosa canción nos recuerda cuánto se han implicado Sabina, su música y su escritura en Latinoamérica, añadiendo cada vez mas ritmos, mas palabras, mas personajes y mas historia del otro lado del océano a sus canciones. Hay pocos creadores actuales qe hayan hecho tanto como él para evitar que España y los países de América sean naciones separadas por una lengu común. He hablado mucho de la categoría de Joaquín como poeta, pero sería injusto no mencionar que, en cierto sentido, sus canciones también esconden a un novelista en miniatura, porque en ellas es muy importante su capacidad para narrar, para contar historias que, efectivamente, tienen su argumento, su protagonista y su personajes secundarios, a veces su planteamineto , su nudo y su desenlace a escala. El caso de la rubia platino, El blues de lo que pasa en mi escalera, Barbiesuperestar, Viridiana, ¿Quien me ha robado el mes de abril?, Peor para el sol o Una de romanos son buenos ejemplos de lo que acabo de decir y cuando uno acaba de escucharlas casi tiene más la impresión de haber oído un cuento que una canción. Probablemente esa habilidad la habrá aprendido Sabina en los boleros, las rancheras y las coplas , pero en este momento, aqui y ahora, le convierte en un compositor único. Vuelvo al principio, para terminar. Dije que he intentado olvidarme de estas canciones tal como son, tacharles la música para poder leer sus letras sin ser embaucado, sin que nada me condicione o me someta a su marea. No solo ha funcionado, sino que he visto, como lo van a ver todos los lectores de este volumen, algo que ya sabía, que los textos de Joaquín Sabina son excelentes en sí mismos, y algo más sorprendente: al separarlos de las canciones las que, en muchos casos, se agrandan, dejan ver partes de ellas que antes estaban ocultas en la música: cierras este libro, y al poner otra vez el CD de "Yo, mí,me,contigo", "Hotel dulce Hotel" o "Física y Química", encuentras cosas que nunca antes habias encontrado. Es un placer exquisito olvidar las canciones de Joaquín Sabina para volver a disfrutarlas otra vez, por primera vez; cortarlas por la mitad para que cada una de ellas se convierta en dos y poder beber todo su zumo. Son canciones inteligentes , comprometidas y emocionantes, y si yo fuera el director de publicidad de Joaquín Sabina , las vendería como si fueran un medicamento milagroso: quitan la sed, agudizan la vista, descifran el corazon y mueven la conciencia. Que mas se puede decir. Solo puse el como olvidar una cancion de Joaquín Sabina, porque es muy largo, y me canse, desde las 6 de la mañana escribiendo. En otro post pongo: Curandome en Salud Por Joaquín Sabina. Espero que les haya servido, Juankhisoniko.

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