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Sale fiesta mete el cambio
InfoporAnónimo10/23/2017

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Nos mienten
InfoporAnónimo11/1/2015

Dicen que van a ganar... ni ellos se lo creen. vota acá: http://www.mipaisvota.com/

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No tenía más que hacer. Estaba acabado
InfoporAnónimo11/27/2016

Asi es taringeto aqui una historia inspiracional Pasó de adicto a la heroína a millonario: ¿cómo lo hizo? (fotos) Venció su adicción y ahora tiene una cadena de bares ESTADOS UNIDOS (Redacción) - Khalil Rafati sirve de inspiración para cientos de personas. Pasó de adicto a la heroína a millonario. La historia de superación se virilizó en las redes. La historia del dueño de "SunLife Organics" es una historia de superación que inspira a cientos de personas. Se trata de la historia del fundador de una empresa de batidos que genera millones de dólares desde Los Ángeles (EE.UU). Con 46 años, el hombre escribió un libro titulado "I forgot to die" (Se me olvidó morir), en donde cuenta su historia. En la década de los 90 se instaló en Los Ángeles para llevar un negocio de venta de autos. En esa ciudad, sin embargo, cambió de rubro y comenzó a vender drogas, con el tiempo esto le llevó a probar la heroína y se volvió adicto. En 2001 estuvo a punto de morir por sobredosis. Terminó pasando dos años en la cárcel y, luego, acabó viviendo en la calle. "Había llegado al fondo de los fondos", comenta. "No tenía más que hacer. Estaba acabado", recordó. Sin embargo, optó por mantenerse sobrio y fundó Riviera, un centro de transición para drogadictos y alcohólicos. Fue ahí que un amigo lo introdujo en el mundo de los "jugos y superalimentos". "Los hacía para fortalecer a los pacientes", explicó a The New York Times. "Así les daba un poco de fuerza que tanto necesitaban", reveló. Pero las bebidas eran tan ricas, que no sólo iban adictos. "Así que mucha gente iba al centro de recuperación solo para disfrutar de uno de mis batidos", reveló. "Incluso llegó a ser un poco embarazoso, ya que muchas de esas personas no eran parte del programa", confesó. Ante la situación, decidió abrir bar de jugos que ahora se ha convertido en una popular cadena en seis lugares diferentes en Los Ángeles. Allí contrata a personas que tienen las mismas dificultades que tuvo él e intenta ayudarlas a salir adelante.

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Ex trabajadora del Banco Mundial dice..
Ex trabajadora del Banco Mundial dice..
InfoporAnónimo5/18/2014

"Criaturas no-humanas de cabeza alargada y coeficiente intelecutal de 150 controlan el Vaticano y la banca del mundo", éstas fueron las palabras de la ex trabajadora del Banco Mundial, Karen Hudes, quien hace poco salió en diversos medios de comunicación para declarar lo que averiguó una vez comenzó a trabajar como denunciante del mismo sitio de donde fue despedida al darse cuenta de que varias acciones corruptas se transaban allí. Grande fue la sorpresa cuando su investigación la llevó a concluir que el mundo es manejado por otra raza diferente a la humana desde tiempos incluso anteriores a la Edad de Hielo conocida por nuestros libros de historia. Ahora es entrevistada por Gary Franchi de Next News Network donde hablan de las características de estos seres y en qué ramas del poder se ocultan. Hudes estudió Derecho en la Universidad de Yale y economía en la Universidad de Ámsterdam. También trabajó en el Export-Import Bank de EE.UU. y posteriormente en el Departamento Legal del Banco Mundial donde se convirtió en una asesora de alto nivel. Una vez más, ésta es información que tal vez muchos ya sepan, pero el calibre del orador es lo que pesa realmente en este video en particular. link: https://www.youtube.com/watch?v=rTuWdGChxFY

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Para ser “cool” me convertí en infeliz. :(
InfoporAnónimo8/19/2012

Por Por Lorena Amkie Miedo de quedarse afuera. Liberalismo sexual y coqueteo con las drogas como una forma de mostrar al grupo que uno se anima y no como deseo o decisión propios. Contada desde el entorno de la ciudad de México, esta historia atraviesa todos los países de la región. Estaba dejándome ir, ¿no era lo que todos querían? Que fuera cool, que no me aferrara, que fluyera… ¿Adónde van los cadáveres con el pelo pintado de naranja? Yo podía escapar por la ranura de las puertas, como un insecto, y creo que eso deseaba: huir. Era 2001, yo estudiaba el segundo año de la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, y acababa de alcanzar los 40 kilos de peso . Caminaba como una sombra y me encontraba con “todos” en la fuente del patio de la universidad, el lugar de reunión de la gente cool . Cuando no pertenecías era fácil darte cuenta: las miradas te recorrían tan de cerca como cuchillas de afeitar y acababan por echarte de ahí a fuerza de puro desprecio . Yo sí pertenecía. Mi novio, ese primer novio mitológico que tuvimos todas las escritoras y cuyos rasgos seguirán estampándose por siempre en nuestros protagonistas, era el líder del grupito . A los pocos meses de que ingresáramos a la universidad, me confió que no sabía qué hacer para ver a toda la gente que lo quería ver. “Tengo una crisis de popularidad ”, declaró. Yo lo había conocido cuando ambos teníamos 17 años, nos habíamos enamorado y hasta habíamos viajado juntos terminando la preparatoria. Conocía su historia, sus lunares, su familia. Su inocencia había sido mi inocencia; yo también había sido su primer amor . Ahora había cosas más importantes y tuve que aprender a compartirlo, relajarme. ¿Qué significaba eso? Que las fronteras se desvanecían. Que si en una fiesta “todos” decidían jugar botellita de castigos y a tu novio le tocaba besarse con uno de sus amigos , estaba bien. El deseo era intercambiable, todos éramos andróginos y, lo más importante: el que se negara era “fresa”, conservador, aburrido. “¡Qué hermosos!”, comentaba alguien, como si fuera una cuestión puramente estética. Si no lo sabías disfrutar, tú eras la que estaba mal y necesitabas relajarte más. Salíamos casi todos los días, usualmente a fiestas organizadas por el amigo del amigo. Ahí comenzabas a alivianarte con unos tragos y al rato rolaban los churros de marihuana . Muchos se metían cocaína o éxtasis, yo me quedé en lo light. Si te presentaban a alguien, conversabas. Si te ofrecían un cigarro, fumabas. Si se te pegaba alguien, bailabas. Si tu novio desaparecía y l os celos te desgarraban las entrañas, podías probar a besarte con tus amigas. Eso era divertido, a “todos” les gustaba verlo y a ti te aportaba puntos de coolness . Había unos labios para ti y eras libre de fantasear con quien quisieras o de excitarte simplemente por saberte admirada. “Esa sí que es alivianada”… ¡Ah! No había mayor elogio. Qué fresca y alegre promiscuidad flotaba entre nosotros, los jóvenes y bellos. En una ocasión me topé con una de las groupies de mi novio. “No me lo tomes a mal”, dijo, “pero ¿qué hace X contigo? No los veo juntos”. Yo era la primera en apreciar lo genial que era X: puro carisma . Alto, con esa delgadez que nos gusta en los artistas, ojos verdes, piel blanquísima y manos enormes. Hablaba y todos escuchaban, se reía y las mujeres soltaban carcajaditas coquetas. Era sexy, arrogante, insoportablemente… ah. Lo había conocido antes que nadie, había sido mío antes que de “todos”. Pero ¿y hoy? ¿Qué hacía X conmigo? Evidentemente “nadie” pensaba que yo estaba a la altura . Y entonces, una pregunta mucho más violenta se coló hasta mi cerebro: ¿Estaba X conmigo? Comencé a ponerlo a prueba. Le exigía verlo a solas, o me enfermaba para ver si se quedaría conmigo en vez de ir a la fiesta de aquella noche. Reprobó todas mis pruebas . Un buen día, el grupo decidió irse de viaje a la playa: cuatro deliciosas noches de fiesta, todos en un mismo departamento, drugs, sex and rock & roll . Justo cuando me disponía a empacar, tuve que correr al baño a vomitar. Como ya no comía mucho, lo único que podía devolver eran ácidos gástricos. Volví frente a la maleta y, de nuevo, mis entrañas protestaron. Los espasmos no cesaron en toda la noche. No iría al viaje, se lo anuncié a X por teléfono y ni siquiera vino a verme. Tú te la pierdes, dijo fríamente, y esas palabras eran la amenaza más dolorosa. Mientras tanto, en mi casa comenzaron a imaginarse que no todo andaba bien. Me enfrenté a dos médicos que me preguntaban una y otra vez: “Cuando te ves en el espejo… ¿te ves gorda? ” La anorexia y la bulimia seguían muy de moda, pero en mi caso no era esa clase de locura. No, respondía, no me veo gorda. Simplemente no puedo comer. Anuncié que quería ir a terapia, un impulso sano. Llegué con la terapeuta y comencé a narrarle mi problemática. Ella fingió ponderar, pero yo vi en sus ojos que tanto X como el grupo le habían impresionado tanto , que también quería pertenecer. Comenzó a darme consejos para no perder a esos amigos tan buenos y yo (otro impulso sano) le dije que no quería volver a verla. Finalmente enfrenté a X: “Me eres infiel. Ya no me quieres”. Él negó todas las acusaciones. Me duele el corazón, dije con ensayado patetismo. Ambos lloramos por el amor perdido , por la inocencia perdida, y acordamos, como padres que se divorcian, en que ninguno de los dos tenía que perder al “todos”. Al enterarse de que habíamos terminado, el más tonto del grupo corrió hasta mí. “¿Es verdad?”, preguntó lleno de angustia. Asentí. “Pero… ¡te vas a quedar sola! Nadie se va a ir para tu lado, ¡X es mucho más popular!”. Aguanté algunas semanas. Comencé a llegar tarde a todas las clases (algo fuera de lo común: siempre fui la mejor de la clase y de hecho terminé graduándome con honores) y seguía enflacando alarmantemente, pues ahora además de no comer, vomitaba unas seis o siete veces al día: inmediatamente después de ver a cualquiera de mis “amigos” o a X. ¿Lo provocaba o estaba fuera de mi control? Otra manera de plantear la pregunta es: ¿estabas suicidándote o te estabas muriendo? No sé. Estaba alimentando a mi pobre cuerpo con popularidad y él la rechazaba cada vez. Además, el dolor de haber perdido a X era asesino, y huía de él por los pasillos, escabulléndome a toda velocidad. Mi estómago ardía , mi respiración se agitaba y comenzaba a sudar, a asfixiarme. Sentía que había algo dentro de mi garganta que tenía que expulsar, y que después de hacerlo todo estaría mejor. No hallo mejor manera de explicarlo. “Ellos”, por cortesía, me seguían invitando a algunas de sus reuniones e increíblemente yo iba. En una fiesta X y yo nos besamos y seguimos besándonos toda la noche . Al final, acordamos que no tenía sentido desperdiciar una excelente química sexual por una cuestión de título. Además somos muy liberales, ¿no? Podemos tener sexo sin sentir nada, ser amigos. Mi corazón no distingue entre títulos, pero yo dije que sí. “Sí, X, déjame pertenecerte , estar en tu mente de alguna manera, tomaré lo que sea”. Mis amistades volvieron y estaban admiradas de “lo bien que estás manejando la situación. Tal vez ustedes dos están mejor como amantes y ya ”. Amantes y ya. Estaba por cumplir 20 años y mi sufrimiento era lo único que ocupaba espacio: mi cuerpo y mi alma se habían diluido tanto que eran aire, un aire que quería metérsele a X por los poros para existir dentro de él, para ser él. Veinte años, y como tenía amigos, hice una fiesta: habría shots de tequila de colores, maquillaje que todos debían usar para cambiarse las caras, ropa que se podía ensuciar para llenarla de graffiti. Imaginé una extravaganza de película gringa, la fiesta de la que “todos” hablarían, mi validación individual como parte del grupo. Casi todos vinieron. Se pintaron algún símbolo en la cara y no mancharon su ropa. Sólo yo, con una absurda falda de tenista , medias rosas y el pelo color zanahoria alborotado, pertenecía a la fantasía que había planeado. Odio el tequila, pero comencé a tomarme los shots que los demás rechazaban porque pronto se irían a la verdadera fiesta de esa noche, en el sur. Recuerdo que giraba y bailaba, recuerdo que me tiré de espaldas en el suelo y en un momento dado levanté la cabeza y todos me miraban de reojo. Se me revolvió el estómago, o yo me revolví completa, presa de un malestar inexplicable. Intenté pararme y no pude. Busqué con la mirada a X y en ese momento justo, el momento en que necesitaba algo de qué asirme, él había desaparecido. Luego supe que había ido por un pastel para cantarme las mañanitas, pero en ese instante no había nadie, nada. Y yo no era cool . Me había dejado ir, me había vestido para el papel, había tomado todo ese tequila, había bailado y brincado… ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué nadie más se divertía? Avancé de rodillas hasta el baño. Sí, de rodillas, como un animal o como un peregrino, y me dediqué a vomitar por lo que parecieron horas. Busqué mis ojos en el espejo y lo que encontré fue un rostro tan descompuesto, que yo también desvié la mirada. Y entonces comprendí: lo que había sentido ahí afuera era la pena ajena de los demás. Porque ese grupo, aquella noche, sobrepasó su cruel indiferencia de siempre y sus miembros comprendieron colectivamente que yo había dejado de actuar un papel y que estaba enferma. Mi enfermedad, más que preocupante, era incómoda, reptaba hasta sus oídos y les susurraba, uno a uno: “Tú la mataste”. A mí, lo que me decía, era: te vas a morir . Y por primera vez en meses, entendí cada palabra y le creí. La iluminación de la epifanía no era alegre: era terriblemente dolorosa. Pero sí, había que dejarlo todo y comenzar de nuevo en otra parte. Cerré el baño con llave, mientras oía que, afuera, X me llamaba. Me dejé caer al suelo. Lloré y estuve sollozando hasta que el agotamiento me obligó a parar. No saldría de ahí hasta que todos se hubieran ido, y se irían, sin duda. Al amanecer, me levantaría. Dejaría todo, a todos, dejaría la universidad y hasta la ciudad. No volvería a ver a X, aunque los últimos jirones de mi alma se acabaran de rasgar. Y emprendería la tormentosa tarea de buscarme. Eso podía tomar meses, años. Dejé de oír ruido afuera y mi temblor cesó. Ya no estaba borracha; nunca había estado más consciente. Suspiré. Me espera algo terrible, me dije, una expedición agónica . Mejor sería quedarme aquí, encerrada con mi vergüenza. ¿Cómo voy a curarme, a sobrevivir sola, a reencontrarme? Soy incapaz. Pero de alguna manera encontré la extraordinaria fuerza que necesitaba para levantarme del frío piso del baño. Y es que incluso aquel que ha perdido todo, posee algo: la esperanza de que lo extraviado sigue existiendo y está enterrado por ahí, esperando ser encontrado. fuente:

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Lamparas de bajo consumo Mercurio para todos ! (veneno)
InfoporAnónimo11/18/2012

link: http://www.youtube.com/watch?v=uquqMg_8dc0&feature=plcp

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Extensión disponible para Chrome & Firefox
Extensión disponible para Chrome & Firefox
InfoporAnónimo3/25/2013

Les encanta ver videos musicales en Youtube? Después de todo, se ha convertido en uno de los repositorios musicales más grandes del mundo, con millones de canciones disponibles, y miles de artistas subiendo sus videos al servicio todos los días. YouTube Lyrics es un acompañante perfecto, si suelen escuchar música o ver videos musicales directamente en el servicio de Google. Lo único que tenemos que hacer? Buscar un video musical, una canción, y la extensión (disponible para Chrome, Firefox) nos dará inmediatamente resultados de diferentes fuentes Pueden encontrarlo aquí: Para Chrome, Para Firefox Fuente: http://www.arturogoga.com/

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Meditar cambia tu
InfoporAnónimo5/25/2013

Meditar cambia tu cerebro! Es una práctica milenaria que limpia tu mente y mejora la interacción entre ambos hemisferios del cerebro. Este “arte de no hacer nada” genera muchos beneficios, como aliviar el estrés y fortalecer el sistema nervioso. La meditación es una práctica milenaria que ayuda a limpiar la mente, centrándola en el momento presente, en el aquí y ahora. El “arte de no hacer nada” nos llena de beneficios, a tal punto, que nuestro cerebro cambia cuando incluimos la meditación en nuestra rutina: * Mejora el aprendizaje. Un estudio de la Universidad George Mason de Estados Unidos aseguró que meditar antes de una clase ayuda a que los estudiantes se concentren mejor y retengan mejor lo aprendido. * Más empatía. Un grupo de científicos de la Universidad de Emory usaron la resonancia magnética para estudiar el cerebro de personas que meditaban y comprobaron que, en comparación con quienes no lo hacían, tenían más activas las neuronas de la corteza dorsomedial prefrontal y el giro frontal inferior, dos estructuras que participan en el reconocimiento del estado emocional de las personas que nos rodean. * Efecto analgésico. Incluso para los que recién se inician en esta práctica, meditar tiene un potente efecto analgésico. Según un estudio publicado en la revista Pain y financiado por National Science Fundation estadounidense, basta practicar tres días consecutivos durante 20 minutos para notar un importante alivio de la sensación de dolor durante las 24 horas del día. * Más conexiones. Según publica MuyInteresante.es, esta práctica aumenta la plasticidad neuronal y mejora la coordinación entre las células del cerebro. Este descubrimiento surge de un estudio publicado en la revista PLOS One basado en resonancia magnética cerebral con espectroscopia, una técnica que permite medir sustancias químicas en una determinada región del cerebro. “Los autores del trabajo identificaron un incremento significativo de la conectividad a nivel de las fibras de la sustancia blanca, que comunican ciertas estructuras profundas, como el tálamo, con la corteza parietal superior izquierda, la parte del cerebro que controla la consciencia de uno mismo”, explican desde el sitio web español. Como explican desde la fundación (X)desde su página web, la meditación ofrece innumerables beneficios para el cuerpo, la mente y el espíritu. Entre los beneficios que se logran a nivel mental, se enumeran los siguientes: - Disminuye la ansiedad. - Mejora la estabilidad emocional. - Aumenta la creatividad. - Aumenta la felicidad. - Se desarrolla la intuición. - Se logra tener claridad mental. - Se logra la paz mental. “La meditación no sólo alivia el estrés y la tensión, sino que también mejora tus habilidades, fortalece el sistema nervioso y la mente. Al mismo tiempo, está probado científicamente que estos minutos de regeneración del sistema nervioso liberan toxinas del cuerpo y fortalecen el sistema inmunológico”, explica Beatriz Goyoaga, Además, en un estudio dirigido por psiquiatras del Hospital General de Massachusetts, 16 personas hicieron un curso de ocho semanas y destinaron 27 minutos diarios para meditar. Las conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, señalan varios aportes: * Cambian algunas regiones cerebrales. Al analizar las imágenes por resonancia magnética se encontró un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo. * Hay modificaciones positivas. Se observaron transformaciones en una zona del cerebro importante para el aprendizaje, la memoria, la autoconciencia y la empatía. * Reduce el estrés. Se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, lo que está relacionado con una reducción de las tensiones. * Modificaciones físicas. La meditación es considerada como algo espiritual, pero también puede aumentar nuestro bienestar y nuestra salud. link: https://www.youtube.com/watch?v=o6F7KQ-WjKk

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Bioquímico Argentino se va a congelar para que lo resuciten
Bioquímico Argentino se va a congelar para que lo resuciten
InfoporAnónimo5/18/2013

Es un bioquímico de 61 años que pagará 37.000 dólares a un centro de criopreservación en Estados Unidos. Rodolfo Goya es bioquímico e investigador del Conicet. Tiene 61 años y es el primer argentino, y uno de los 2.500 en el mundo, en tomar una polémica decisión: congelarse con la esperanza de que lo revivan en el futuro. La técnica, que se llama criopreservación, es una de las líneas de investigación más avanzadas de las que está siguiendo la ciencia en la búsqueda de alcanzar el objetivo de "vida eterna". Hasta el momento, ya hay 250 personas en esa condición. Consiste en inyectarle al paciente, ni bien muere, una solución fisiológica para lavar la sangre, y luego añadir un producto que congela los fluidos corporales y evita que las células se dañen. El cuerpo se pone finalmente en unos tanques especiales con nitrógeno líquido, que mantiene el organismo a casi 200° bajo cero. Goya ya adelantó al Instituto de Criónica de Michigan, en Estados Unidos, 1.300 dólares de los 37.000 que le costará el procedimiento. "Creo que todos se plantean en algún momento el tema de la vejez y la muerte. Muchas cosas han parecido imposibles: los celulares, Internet, la clonación. Imaginese todo eso hace 500 años. De decirlo, se hubiera pensado que uno era brujo o loco. Suponiendo que salga todo como lo deseo, me apasiona la idea de despertarme en otro siglo", dijo al diario Muy Goya, que dirige un equipo de investigación sobre el deterioro cerebral en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Plata.

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El Misterio de las Coincidencias
Ciencia EducacionporAnónimo2/8/2013

link: http://www.youtube.com/watch?v=z1oXBYtsi50

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