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KEVINFrette

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Primer post: 2 ene 2014Último post: 28 ene 2014
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Miles de niños mueren por culpa de ecologistas fanáticos
Miles de niños mueren por culpa de ecologistas fanáticos
InfoporAnónimo1/28/2014

• Súmate a la campaña para autorizar el arroz dorado: http://www.allowgoldenricenow.org/ • Más de 2000 estudios avalan la seguridad de los cultivos transgénicos: http://www.geneticliteracyproject.org/2013/10/08/with-2000-global-studies-confirming-safety-gm-foods-among-most-analyzed-subject-in-science/#.UugrKxAtr4Y • "Chile y el Mundo Según Monsanto": http://www.aech.cl/2013/10/chile-y-el-mundo-segun-monsanto.html Generalmente, gran parte de los activistas anti-OGM, provienen de grupos pro agricultura orgánica, y casi todos desconocen unos datos importantes: • A pesar de ser mucho mas caros, los alimentos orgánicos no son ni más nutritivos, ni mas sanos, ni mas sabrosos que los convencionales y transgénicos: http://annals.org/article.aspx?articleid=1355685 • La agricultura orgánica si usa pesticidas y fungicidas (varios de ellos dañinos): http://blogs.scientificamerican.com/science-sushi/2011/07/18/mythbusting-101-organic-farming-conventional-agriculture/ • 99% de los pesticidas los produce la misma planta - se han identificado + de 27 como cancerígenos http://www.pnas.org/content/87/19/7777.long • Se han dado muchos casos de muerte/intoxicación por brotes de E. coli agresivos en Europa y EEUU, ya que se fertilizan con fecas y otros compuestos de riesgo: http://gmopundit.blogspot.com.ar/2013/03/organic-food-food-you-feel-good-about.html • Rinden entre un 25% a 50% menos que los cultivos convencionales http://www.nature.com/nature/journal/v485/n7397/full/nature11069.html _______________________________________________________________________________________ Ampliando Greenpeace y el arroz dorado: ¿un genocidio silencioso? La violenta oposición a los transgénicos bloquea una solución a la carencia de vitamina A, que mata a millones de niños en los países pobres. Se estima que, cada año, entre uno y dos millones de niños en los países pobres mueren por falta de vitamina A. Muchos otros se quedan ciegos. Y es que, aunque el hambre en el mundo ha ido reduciéndose poco a poco, es aún más difícil que todos puedan acceder a una alimentación variada que incluya todos los micronutrientes esenciales para sobrevivir y no padecer ciertas enfermedades. A finales de los años 90, dos científicos europeos, Ingo Potrykus y Peter Beyer, desarrollaron una variedad de arroz –un alimento en el que se basa la dieta en muchos países pobres– que incluía entre sus nutrientes la provitamina A o betacaroteno, un compuesto químico que nuestro cuerpo transforma en vitamina A, gracias al uso de genes provenientes de bacterias y otras plantas, como el maíz o los narcisos. Lo llamaron arroz dorado por su color, por otra parte muy apropiado para hacer una paella. Aunque originalmente su creación contenía un porcentaje demasiado pequeño de provitamina, con el paso de los años se ha mejorado hasta conseguir que 144 gramos de este arroz basten para ingerir la dosis diaria necesaria en una dieta sana. Desde el primer momento, los grupos ecologistas se han opuesto a él, pese a los millones de vidas que podría salvar. El 8 de agosto de este año, un grupo de unos 50 activistas –inicialmente publicitados como "400 granjeros" para darle legitimidad a la acción– asaltaron una plantación experimental de arroz dorado en Filipinas y destruyeron los cultivos. La violencia contra los cultivos experimentales es una vieja costumbre ecologista que no es exclusiva del arroz dorado, que también han destruido, por ejemplo, pruebas de unas uvas resistentes a un virus que puede arrasar viñedos enteros en un par de años o un trigo con menor índice glucémico y más fibra para mejorar la salud de los consumidores de pan. Eso sí, luego una de las críticas más frecuentes que realizan contra los transgénicos es que no han sido suficientemente probados. Las multinacionales son malas Aunque la ciencia ha dado cumplida respuesta a las objeciones de apariencia científica de los ecologistas a los organismos genéticamente modificados (OGM), también conocidos como transgénicos, desde Greenpeace y otras asociaciones también advierten de otros problemas de raíz más económica. Según ellos, su comercialización dejaría la agricultura en manos de multinacionales como Monsanto y dejaría a los granjeros a sus expensas, arruinándoles a base de obligarles a comprar sus productos. Al margen de la extrema debilidad de estos argumentos en general, en este caso ni siquiera son planteables. Porque el arroz dorado no pertenece a ninguna empresa sino al Instituto Internacional de Investigación del Arroz, una organización sin ánimo de lucro. De modo que el argumento se transmuta. Vandana Shiva, una ecologista india receptora de numerosos premios por todo el mundo, ha asegurado que el arroz dorado es un "caballo de Troya" diseñado para mejorar la imagen de los cultivos transgénicos y facilitar así que las multinacionales "se hagan con la producción de arroz". En definitiva, el problema de los ecologistas con el arroz dorado es propagandístico. Tendrían mucho más difícil la condena universal a los transgénicos si se llegase a un cierto consenso de que un cultivo concreto es bueno y salva vidas. En tal caso, la discusión pasaría de desarrollarse en el campo del miedo al transgénico en general por serlo a un debate más razonado sobre las ventajas e inconvenientes de cada transgénico en particular. Un debate científico en el que el ecologismo tendría todas las de perder. Reacción anti-ecologista Por una vez el vandalismo ecologista podría haber resultado contraproducente, ya que ha provocado numerosas reacciones en contra de la obsesión por acabar con este cultivo transgénico. El secretario de Estado de Agricultura y Medio Ambiente del Reino Unido, Owen Paterson, ha calificado de "cruel" la oposición al arroz dorado y ha criticado que "se permita niños pequeños se vuelvan ciegos o mueran por los problemas que un pequeño grupo de gente pueda tener con esta tecnología". Patrick Moore, cofundador de Greenpeace y en la actualidad uno de sus críticos más feroces, ha denunciado que la resistencia al arroz dorado ha podido causar unos 8 millones de muertes desde que apareció esta solución. Muertes evitables. Pese a que los ecologistas propugnan "verdaderas soluciones" como "promover la creación de huertos familiares y el desarrollo de una agricultura sostenible que garantice la seguridad y diversidad alimentaria", Moore les acusa de desoír a los "científicos y humanitarios que trabajan en el campo de las deficiencias nutricionales" y que están a favor del arroz dorado. Muchos de ellos han decidido que ya es suficiente y han dado un paso adelante firmando un manifiesto de condena a la destrucción de los cultivos experimentales. "Es hora de que los científicos nos levantemos y gritemos: 'No más mentiras. No más propaganda del miedo'. Estamos hablando de salvar millones de vidas", afirma una de sus promotoras, la profesora Nina V. Fedoroff. Además, los cultivos modificados con fines humanitarios, incluyendo el arroz dorado, tienen ahora el respaldo de la Fundación Bill y Melinda Gates, que está promoviendo nuevos experimentos y luchando para que los gobiernos permitan su uso en los países pobres, especialmente en África.

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Rusia, no muy diferente de USA. Primera Guerra Chechena
InfoporAnónimo1/2/2014

Introducción La Primera Guerra Chechena comenzó cuando fuerzas rusas intentaron recuperar el control de República de Chechenia entre 1994 y 1996. Pese a tener una fuerza superior en soldados, armamentos, apoyo aéreo, y haber capturado Grozni la capital, las fuerzas rusas fueron incapaces de establecer un control efectivo del área montañosa, por causa de certeros ataques de los guerrilleros o partisanos chechenos. La fuerte desmoralización del Ejército Ruso llevó al presidente Borís Yeltsin a declarar un cese del fuego unilateral en 1995 e iniciar la retirada de tropas al año siguiente. Después de la muerte de miles de civiles y ante la proximidad de unas elecciones rusas, el 27 de mayo de 1996 Yeltsin aceptó reunirse con los rebeldes chechenos por primera vez e iniciar negociaciones para la paz. Orígenes de la guerra en Chechenia El colapso de la URSS y el tratado de la Federación Rusa En 1991, de forma repentina e inesperada para la mayoría de los habitantes de Rusia, la Unión Soviética se disolvió y Rusia volvió a ser un estado independiente. Pese a que Rusia fue internacionalmente aceptada como el sucesor natural de la URSS en materia diplomática, perdió mucho de su poder interno y externo. Teniendo presente la desintegración de varios países por vía de conflictos étnicos o religiosos en varios lugares que antes se encontraban bajo la esfera soviética (como el caso de Nagorno Karabaj), las élites de la nueva Rusia temieron que sucedieran dentro de su territorios hechos similares, pese a que étnicamente está compuesta por un 80% de rusos. Durante el régimen soviético más de 100 nacionalidades tuvieron garantizadas su existencia como distritos o repúblicas autónomas dentro del esquema federal, respondiendo a una división étnica. Otras comunidades, por su parte, no tuvieron derecho a este reconocimiento. En la mayoría de esos enclaves los rusos étnicos constituyeron una minoría dentro de la población, pese a que sufrían de una desproporcionada representación en los gobiernos locales, ya que los rusos y miembros de otras nacionalidades participaban poco en la administración local. El tema de las relaciones entre el gobierno central, que favoreció la autonomía e incluso la independencia, y los poderes locales era uno de los grandes temas políticos a comienzo de la década de 1990. En la mayoría de los casos las demandas se resolvieron por la vía de conceder autonomía regional y privilegios tributarios. El Tratado de la Federación Rusa fue firmado en marzo de 1992 por Borís Yeltsin y la mayoría de los líderes de las repúblicas autónomas y los gobiernos étnicos. Consistía en tres documentos que regulaban los poderes reservados al gobierno central, la relación entre este último y los organismos administrativos federales y los poderes residuales en poder de los organismos particulares o locales. La fracasada negociación rusa con Chechenia Las únicas jurisdicciones autónomas que se negaron a firmar el tratado de federación de 1992 fueron Chechenia y Tartaristán, ambas regiones ricas en petróleo. En 1994 se pactó entre Rusia y el gobierno autónomo de Tartaria un acuerdo que garantizaba una adecuada autonomía a los Tártaros del Volga, pueblo musulmán conquistado por los rusos a mediados del siglo XVI. Por su parte, Yeltsin evitó llevar a cabo negociaciones serias con el gobierno checheno, permitiendo que las relaciones se deterioraran hasta el punto de generar un conflicto general en 1994. En 1996 Chechenia seguía siendo el principal obstáculo entre el gobierno federal y los secesionistas de todo el país. Los intentos por la independencia y el nacionalismo checheno El nacionalismo checheno en un contexto histórico Los cosacos y rusos se establecieron en Chechenia hace más de 16 décadas. La primera invasión al núcleo de Chechenia ocurrió durante el gobierno de Pedro el Grande, a comienzos del siglo XVIII. Después de una sangrienta guerra y cruentas batallas que incluyeron masacres sanguinarias, Chechenia fue incorporada a Rusia en los años 1870. En 1936, durante el gobierno de Iósif Stalin, se creó la República Socialista Soviética Autónoma de Chechenia e Ingusetia. En 1943 las fuerzas nazis llegaron a las puertas de la capital Grozni y los chechenos combatieron fieramente contra la ocupación alemana. Pese a que más de 40.000 chechenos combatieron fielmente en el Ejército Rojo, se desató el rumor que los habitantes se alzaron en contra de los rusos. Este argumento fue utilizado por Stalin para deportar hacia Asia Central y Siberia a más de un millón de chechenos, ingusetios y otros habitantes del norte del Cáucaso, bajo la acusación de haber colaborado con los invasores. Durante el proceso conocido como desestalinización, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética Nikita Jrushchov permitió el regreso de las diezmadas poblaciones a su patria, a una restaurada república en 1957. El Presidente Dzhojar Dudáyev La serie de eventos que desencadenó el colapso de la Unión Soviética incidieron directamente en el largo y profundo odio de los chechenos a los rusos. En septiembre de 1991, el gobierno de la República Autónoma de Chechenia e Ingusetia renunció al poder presionado por el partido pro independencia Congreso del Pueblo Checheno, cuyo líder era el ex general de la fuerza aérea soviética Dzhojar Dudáyev. Durante el mismo período, militantes del Congreso Nacional del Pueblo Checheno (CNPCh) tomaron el control de todo el país, copando el congreso local y dando muerte al jefe del PCUS de Grozni Vitali Kutsenko. El mes siguiente Dudáyev ganó un sorprendente apoyo popular para ocupar el gobierno central, copar la administración y convertirse en presidente. Dudáyev proclamó de forma unilateral la independencia, y como consecuencia de esto, el presidente de la Federación Rusa Boris Yeltsin despachó tropas a Grozni. Este contingente fue obligado a retirarse cuando los partisanos chechenos lo rodearon en el aeropuerto. La República Autónoma de Chechenia e Ingusetia se dividió en dos en junio de 1992, e Ingusetia (como República Autónoma) se integró en la Federación Rusa. En agosto de 1994, cuando una facción opositora lanzó un ataque armado para derribar al gobierno de Dudáyev, Moscú armó a los rebeldes con equipo militar, y los aviones rusos empezaron a bombardear Grozni. De acuerdo con el sitio GlobalSecurity.org, bombas de fósforo blanco fueron utilizadas en diciembre de 1994 en la capital chechena. En diciembre, cinco días después del acuerdo entre Dudáyev y el Ministro de Defensa Ruso Pável Grachov de evitar el uso de la fuerza, el ejército de la federación invadió Chechenia. Empantanamiento y cese del fuego La guerra y las actividades separatistas Las expectativas de Yeltsin de enfrentarse con un rápido y quirúrgico conflicto seguido de una capitulación rápida de Chechenia fueron equivocadas. Rusia se sumergió muy pronto en un gran pantano. Tratando de emular las tácticas norteamericanas, les ordenó a sus comandantes aplicar una campaña “restringida”. Sin embargo, los comandantes rusos no estaban preparados para un combate de esta naturaleza, de montaña, entre población civil y con graves problemas tácticos. Otro inconveniente fue que se ordenó realizar una leva de soldados locales en vez de enviar profesionales de otras partes de Rusia. Las unidades chechenas eran más móviles y conformadas por habitantes locales conocedores del terreno y de la gente. Estas fuerzas guerrilleras infligieron humillantes derrotas a uno de los ejércitos más grandes del mundo, dejándolo desmoralizado. Como respuesta a esta situación, Rusia reinició ataques indiscriminados con artillería y fuego aéreo que causaron grandes pérdidas entre la población civil chechena y rusa. Cuando el ejército ruso atacó Grozni durante las primeras semanas de enero de 1995, cerca de 25.000 civiles murieron en un raid de ataques de artillería y bombardeo aéreo, en una ciudad cercada. Los rusos admitieron haber sufrido varios centenares de bajas durante el asalto. El uso masivo de artillería y de bombardeos aéreos fue la estrategia rusa dominante durante el resto de la campaña. Además de lo anterior, las tropas rusas cometieron numerosos y, en parte, sistemáticos crímenes de guerra contra civiles, que incluían ejecuciones sumarias y torturas que llegaron a alcanzar a aldeas enteras. Sólo en el pueblo de Samashki cerca de 100 civiles fueron asesinados por tropas rusas y otros tantos golpeados y torturados. Los partisanos chechenos por su parte, en respuesta a estos hechos utilizaron técnicas guerrilleras como bombas-trampa y asaltos y emboscadas en los caminos. Su más notoria táctica era la toma de rehenes, que dirigían la presión directamente sobre el público internacional y la opinión pública y gobierno ruso. Como secuela de esta incapacidad para controlar a los bandidos chechenos, se incrementó la presión de los demás grupos étnicos que convivían en Rusia. Otra consecuencia fue la bajada sostenida y cada vez más fuerte de la confianza y del apoyo al gobierno central ruso y en particular en la persona de Yeltsin. El tema de Chechenia fue principal en la campaña presidencia de 1996. Pero su efecto interno más importante fue la respuesta de las minorías étnicas a las levas de soldados para combatir contra los chechenos en sus lugares. Una república autónoma (Chuvashia) dio protección legal a los conscriptos que se negaran a participar en la guerra en Chechenia. Incluso a nivel nacional se llegó a exigir la prohibición de participación de las fuerzas armadas en conflictos internos. En enero de 1996, la destrucción del pueblo fronterizo de Pervomayskoye en la República de Daguestán, como reacción a la toma de rehenes por parte de los chechenos, causó profundo malestar, puesto que amenazaba con generar un conflicto que empezara a devorar a todos los pueblos del Cáucaso. El anuncio por parte de los chechenos de que libraban una jihad o guerra sagrada contra los rusos atrajo por su parte a una buena cantidad de voluntarios de otros lugares de Rusia e incluso del exterior. La solución de una retirada sin victoria rusa era imposible, puesto que se creía que desencadenaría una ola de secesiones en todos los lugares. En el año 1995 se sucedieron una serie de combates en Ingusetia, en particular cuando el mando ruso envió tropas a la frontera en persecución de los rebeldes chechenos. La ya frágil economía ingusetia se vio varias veces sobrepasada por la llegada de refugiados desde la misma Chechenia (con la que compartieron una tranquila vida en común por casi treinta años), así como de la también conflictiva Osetia del Norte. El presidente ingusetio Ruslan Aushev protestó varias veces en contra de las persecuciones rusas e intentó conseguir reparaciones por los daños. El cese de fuego de 1996 Las desmoralizadas y mal entrenadas tropas conscriptas del ejército ruso fueron incapaces de suprimir y controlar el levantamiento checheno, tanto en la capital como en el campo. La humillante derrota y las altas bajas sufridas convirtieron el conflicto en algo sumamente impopular en Rusia para las elecciones de 1996, pese a la muerte de Dudáyev en abril de aquel año, por tropas rusas. En agosto el asesor de seguridad nacional de Yeltsin, Alexander Lebed firmó con los rebeldes un cese del fuego, acompañado con un tratado de paz firmado en mayo de 1997. Cerca de 5.500 soldados rusos y más de 73.000 chechenos murieron en casi dos años de guerra. Sin embargo, el conflicto se reinició en 1999 pese al tratado de paz. A esta guerra se la llama Segunda Guerra Chechena.

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