Kernel92
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Adolescente dejado solo en casa no sabe si tendrá tiempo para masturbarse Pasará más de la mitad del tiempo que tiene pensando estas cosas Monterrey, Nuevo León.- Un adolescente local despertó la tarde del domingo y descubrió que había sido dejado solo en casa, sin embargo, no sabía si sus padres y hermanos se habían ido a hacer el mandado o habían ido a misa o estaban en casa de la abuela y por eso no sabe cuánto tiempo tardarán en regresar y seguirá teniendo la casa para él solo. “Bueno es que no siempre tengo la casa para mí y… no sé, ha sido muy difícil compartir mi habitación con mi hermano por tanto tiempo, yo también tengo necesidades,” dice Roberto, adolescente con necesidades, “además, la única computadora está en la sala y voy a necesitar como unos diez minutos en lo que se cargan los videos.” Roberto dice que, afortunadamente, ha logrado mantener la mayoría de sus momentos en secreto con duchas nocturnas que duran casi una hora y que en realidad no logran engañar a nadie, mucho menos cuando ocurren dos o tres veces al día. Según la mamá de Roberto, esto ha duplicado lo que pagan de agua al mes pero es mejor que tener una de esas conversaciones incómodas con su hijo. “Mis padres no saben nada porque siempre tengo cuidado de borrar el historial y les dije que la computadora se volvió lenta por virus en sus páginas de chistes y eso,” dice Roberto, “pero ya llevo como quince minutos pensando en esto y yo creo que si no han vuelto para ahora, alcanzo a hacerlo rápido si me apuro de una vez.” Roberto asegura que el teclado de la computadora ya estaba así de pegajoso desde antes.

Nebulosa de la Laguna La Nebulosa de la Laguna (también conocida como Objeto Messier 8, Messier 8, M8 o NGC 6523), es una nebulosa de emisión (concretamente se trata de una Región H II) situada en la constelación de Sagitario. Está, aproximadamente, a una distancia de 5.000 años luz. Fue descubierta por Guillaume Le Gentil en 1747. Agujero Negro comiéndose a una estrella Animación del sistema solar Colisión de Galaxias La interacción de galaxias (colisión de galaxias) es el resultado de la perturbación de la gravedad de una galaxia sobre otra. Un ejemplo de interacción menor es una galaxia satélite perturbando el brazo espiral de la galaxia primaria. Un ejemplo de perturbación mayor sería una colisión galáctica. Quasar Un cuásar o quasar (acrónimo en inglés de quasi-stellar radio source) es una fuente astronómica de energía electromagnética, que incluye radiofrecuencias y luz visible. Sol bajo diferentes filtros Supernova Una supernova (del latín nova, «nueva») es una explosión estelar que puede manifestarse de forma muy notable, incluso a simple vista, en lugares de la esfera celeste donde antes no se había detectado nada en particular. Por esta razón, a eventos de esta naturaleza se los llamó inicialmente stellae novae («estrellas nuevas») o simplemente novae. Con el tiempo se hizo la distinción entre fenómenos aparentemente similares pero de luminosidad intrínseca muy diferente; los menos luminosos continuaron llamándose novae (novas), en tanto que a los más luminosos se les agregó el prefijo «super-». Una flama solar Viaje a las profundidades de la Nebulosa de Orion Volcán visto desde la Estación Espacial Internacional Luna girando

Me encontré con este excelente artículo así que espero que les guste. Me encargué de darle unos pequeños retoques pero mas o menos es lo mismo que el lugar de donde lo saqué. Tanto si la Tierra deja de dar vueltas sobre su eje como si se para en seco en su camino alrededor del sol, el culpable de los cataclismos que se desatarán por toda la superficie terrestre será el mismo: la inercia, que es la tendencia que tienen las cosas que están en movimiento a seguir moviéndose a menos que una fuerza actúe sobre ellas. Esta es la misma fuerza que resulta mortífera en los accidentes de tráfico. Un vehículo se detiene en seco cuando impacta contra algo, pero sus ocupantes no notan el frenazo al instante y siguen moviéndose respecto al suelo a la misma velocidad que llevaba el coche. Por eso es tan importante llevar cinturones de seguridad: no sólo impiden que nos demos golpes contra lo que tenemos delante, sino que además ofrecen un poco de resistencia para que nuestro cuerpo tenga más espacio para frenar. En el escenario de hoy, vivir sobre la superficie terrestre equivaldría a viajar sobre un gigantesco coche esférico con asientos repartidos por toda su superficie que se mueve con mucha velocidad alrededor de sí mismo.Teniendo esto en cuenta… ¿Qué nos pasaría si la Tierra dejara de rotar? El suelo bajo nuestros pies se mueve alrededor del eje de la Tierra a una velocidad distinta según el punto de la superficie que nos encontremos. En el ecuador, por ejemplo, el perímetro de la Tierra es de unos 40.000 kilómetros. Como el planeta completa una vuelta alrededor de su eje cada 24 horas, un punto cualquiera sobre la superficie ecuatorial se mueve a unos 1.667 km/h. Esta velocidad se reduce a medida que nos alejamos del ecuador porque cada punto de la superficie traza un círculo cada vez más pequeño alrededor del eje de la Tierra cuanto más cerca de los polos se encuentra. En los polos geográficos, por el contrario, no nos moveríamos en absoluto porque lo único que haríamos en estos lugares es dar vueltas sobre nosotros mismos como pasmarotes una vez al día. Si el planeta dejara de rotar súbitamente, experimentaríamos algo similar a lo que ocurre durante un accidente de tráfico: la superficie se pararía en seco, pero nosotros seguiríamos moviéndonos a la misma velocidad que el suelo. Aunque, por supuesto, este caso sería millones de veces peor que un accidente de tráfico porque los seres humanos no somos los únicos pasajeros de este vehículo: también nos acompañan en nuestro viaje el resto de seres vivos, la atmósfera, los océanos, los edificios y las montañas. Así que supongamos que paramos la rotación de la Tierra en seco. La gente, los animales, las piedras, los vehículos y todo aquello que no esté anclado firmemente al suelo saldrá despedido en una trayectoria tangencial a la curvatura del planeta y todo se verá propulsado en un instante hasta la velocidad a la que se mueve el suelo que tiene bajo sus pies. El ecuador terrestre se llevaría la peor parte porque, desplazándose a 1.667 km/h (463 metros por segundo) es la franja de la superficie que se mueve a mayor velocidad. Si tenemos en cuenta que la velocidad del sonido es de 1.234 km/h (343 m/s), malas noticias para cualquiera que viva en la zona pintada de rojo entre las dos líneas discontinuas. Todo lo que no esté agarrado firmemente al suelo en esa franja roja saldrá despedido horizontalmente a velocidades mayores a las del sonido. Las estructuras de las cosas que sí lo estén, como los edificios o las montañas, sufrirán esfuerzos tan intensos que se romperán en pedazos y sus escombros también terminarán surcando los cielos a velocidades tremendas, destruyendo todo lo que encuentren a su paso. Ahora bien, ¿qué pasaría a una persona sin protección expuesta a velocidades supersónicas? El único caso conocido de exposición repentina sin protección a una corriente de aire supersónica es el del Capitán Brian Udell, un piloto de F-15E americano que eyectó su asiento a 1.248 kilómetros por hora porque su avión estaba cayendo en picado. Su compañero de vuelo murió en el acto, y él cayó al mar sobre su asiento en un paracaídas. Udell sobrevivió, pero durante la eyección su casco y máscara de oxígeno salieron despedidos, igual que sus auriculares. No sólo eso, sino que sus bolsillos, con las cremalleras aún subidas, habían reventado. Por si fuera poco, incluso los cordones de sus zapatos se habían hundido en el cuero de las botas… Pero eso no era lo gordo. Una vez en el agua, insensibilizado por el frío, fue dándose cuenta poco a poco de los daños que había provocado en su cuerpo el repentino impacto de su cuerpo desprotegido contra el aire. Cuando intentó meterse en el bote salvavidas que desplegaba el asiento eyectable, notó que tenía un brazo y una rodilla dislocados (además de los tendones hechos un desastre) y un tobillo roto. Tras subir a flote utilizando sólo una mano e intentar hinchar los compartimentos secundarios del bote salvavidas, sintió que ni siquiera podía cerrar los labios alrededor de la boquilla por lo deformados que los tenía. Lo mismo pasaba con el resto de su cara, deformada e inflamada porque le habían reventado las venas subcutáneas. Cuando fue rescatado y llevado a un hospital, descubrió además que tenía una costilla rota y una brecha en la piel de punta a punta del pecho. La parte trasera de uno de sus muslos también había sido rasgada por la presión. PERO HAY "BUENAS" NOTICIAS. Para escapar del campo gravitatorio terrestre, cualquier objeto necesita viajar a una velocidad de 40.000 km/h (11 km/s). Por suerte, ni siquiera la velocidad máxima en el ecuador, de 463 metros por segundo, puede propulsar a la gente a una velocidad que se acerque a esa cifra. Por tanto, aunque con toda seguridad la aceleración instantánea y el impacto contra el aire a velocidades supersónicas nos mataría, al menos nuestros cuerpos no serían catapultados hacia el espacio. Por muy terrible que nos pueda parecer salir disparado horizontalmente a la velocidad del sonido entre una tormenta de escombros, este escenario nos depara muchas cosas. La atmósfera también da vueltas alrededor de la Tierra a la misma velocidad que la superficie o, al menos, así lo hacen las capas más cercanas al suelo. O sea, que si la rotación del planeta se detuviera de golpe, la atmósfera seguiría moviéndose a la velocidad que le corresponda por su localización geográfica. En otras palabras: vientos supersónicos arrasando la superficie de África, América del sur y central y Australia, así como Medio Oriente, el sureste Asiático y el sur de Europa. En gran parte de Europa, Rusia, el norte de EEUU y Canadá las ráfagas de viento no superarían la velocidad del sonido, pero en muchos de estos lugares seguirían soplando con velocidades varias veces superiores que huracanes de categoría 5, que desarrollan vientos de más de 252 km/h (o 70 m/s). Estos vientos arrancarían del suelo cualquier cosa que no hubiera salido despedida durante el parón del planeta. Las ráfagas de aire someterían al paisaje a un nivel de erosión sin precedentes: despojarían los bosques (cuyos árboles probablemente estarían volando por los aires) de la capa de tierra que los sostiene, levantarían la arena de los desiertos provocando tormentas con un potencial abrasivo tremendo y podrían desfigurar fácilmente accidentes geográficos como los acantilados. Pero aún hay más. Como explica Randall Munroe, de XKCD, el viento supersónico atomizaría la superficie del océano. Durante un rato, el mar dejaría de tener una superficie definida para estar cubierto por una especie de neblina turbulenta. Y, hablando de agua. Los océanos también se mueven a la misma velocidad que la superficie terrestre así que, si el planeta deja de rotar, el agua seguirá moviéndose. El mar penetrará tierra adentro a la misma velocidad que el punto de la superficie sobre el que se encuentra. ¿Sabéis qué es peor que las ráfagas de viento supersónicas por todo el mundo? Tsunamis supersónicos por todo el mundo. El océano se abalanzaría sobre todas las costas que estén rodeadas de mar por el oeste, arrasando todo lo que encontraran a su paso. En las costas que se encuentren al este, el agua se retiraría destruyendo kilómetros de suelo marino. Si a estas alturas quedaba algo en pie en alguna zona costera, el mar se encargaría de borrarlo del mapa por completo. Pero el parón de la rotación tendría otro efecto curioso sobre los océanos. Sin la fuerza centrífuga que ayuda a mantener el agua alrededor de los trópicos, el agua de los océanos migraría hacia los polos. Witold Fraczek, del Environmental Systems Research Institute, ha calculado que el mapa del mundo quedaría remodelado de esta manera: Hay grupos religiosos, como los Creacionistas, que sostienen que las historias contadas en la Biblia son totalmente verídicas. Cuando se les señala algún pasaje que no tiene ningún sentido, se defienden diciendo que hay cosas que están abiertas a interpretación y le intentan dar la vuelta a la tortilla. Pero hay una anécdota en concreto que habla de cómo, en medio de una batalla, Josué pidió a Dios que detuviera el sol en el cielo para que su ejército pudiera destruir a sus enemigos. Y Dios le hizo caso. El sol sólo podría quedarse quieto en el cielo si la rotación de la Tierra se detuviera por completo así que… Bueno, después de leer esto imagino que podrán sacar sus concluciones. Eso es todo, espero que les haya gustado. Saludos!

Estamos acostumbrados a ver retos entre vehículos de gran potencia pero distinto segmento. Esto e: coches contra motos, coches contra aviones, aviones contra coches... Lo que no estábamos tan acostumbrados a ver es un reto entre una bicicleta y un Ferrari. Sí, has escuchado bien...una bicicleta. El ciclista que ha llevado a cabo esta prueba se llama François Gissy y también es conocido por haber alcanzado los 262 km/h encima de una bici. La carrera se planteaba difícil ya que correría contra un Ferrari 430 Scuderia en el circuito Paul Ricard, ubicado en Le Castellet, al sur de Francia. Este superdeportivo tiene 510 cv de potencia y se pone de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos. A priori era una batalla perdida para Gissy pero su bicicleta tenía truco. Tres cohetes o propulsores incorporados a la bici e impulsados por peróxido de hidrógeno le embalaron en la salida. Llegó a alcanzar los 333 km/h y dejó atrás al Ferrari en un abrir y cerrar de ojos, además de romper el record anterior que poseía él mismo. Las imágenes dan prueba del vértigo y riesgo de la carrera. El mismo Gissy dice que espera batir este record en un futuro. Para ello deberá, junto a su equipo, crear una "monstruosa bicicleta" que ya llaman 'Spine Crusher'. El objetivo es llegar a coger los 400 km/h en menos de 2 segundos. Sin duda, un objetivo ambicioso pero muy peligroso. Estaremos atentos ante este futuro reto. De momento sólo podemos deleitarnos con el vídeo que grabaron él y su equipo de la carrera entre su bicicleta y el Ferrari 430 Scuderia.