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Leon-Degrelle

Usuario (Argentina)

Primer post: 11 ene 2017Último post: 9 may 2017
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Ex combatiente inglés en Malvinas
Ex combatiente inglés en Malvinas
InfoporAnónimo2/19/2017

"No entendemos por qué estas islas son británicas" Michael Ward volvió a Malvinas 33 años después: "El regreso fue antipático", reconoce. Sus recuerdos, la importancia de la guerra y el desconocimiento de la causa. Se confunde entre los turistas, su figura espigada recorre cada tarde con un trote intenso el pasillo externo de uno de los pisos de su nueva casa, un buque de 70.000 toneladas y 12 pisos, que lejos está de ser un acorazado de guerra; más bien está repleto de shows, comida, bebidas y diversión. Si el viento helado del Mar Argentino se planta como una barrera insalubre, en todo caso ocupará durante una larga hora una de las ocho cintas para correr dentro del gimnasio del Norwegian Sun, el crucero de esta compañía con base en Miami que de noviembre a marzo hace la ruta Buenos Aires-Valparaíso (Chile). Tiene 51 años y en medio de esta travesía sumará otro más. Los números dan vuelta en su cabeza. Tenía 16 cuando en 1980 ingresó en la Marina Real Británica (Royal Navy) y allí estuvo tres décadas. A los 18 recién cumplidos, en abril de 1982, también se subió a un barco. Pero no tenía el colorinche del Sun, ni la piscina de la cubierta rodeada de reposeras y sus bares repletos de refrescantes tragos. Todo era gris y estaba lleno de armas, cañones y municiones. Era parte de la flota de Royal Navy. Era, en ese joven momento, la casa obligada de Michael Ward, el ex combatiente que volvió a las Islas Malvinas después de 33 años. Ahora, con otros aires, otra templanza y la opción de vida de poder analizar y dar su propia mirada de aquella espantosa guerra. El Norwegian Sun ancla a varios metros de la costa de Puerto Argentino y los turistas se suben a cada tender para cruzar y llegar en unos 20 minutos. Mike se sube y va, en silencio, acompañado por algunos de sus nuevos amigos a bordo. También de sus alumnos, todos como parte de la tripulación, que tienen en Ward al principal instructor en cuanto a todas las medidas de seguridad y prevención se requieren a bordo. “Fue un antipático regreso, porque muchos británicos preguntaban ¿por qué? Así como ustedes las llaman Malvinas (lo dice en español, por primera y única vez en la charla, pero la traducción se cae de madura), a nosotros no nos enseñaron en nuestra educación acerca de las Falklands, así que un montón de británicos no las conocían. Y en la Royal Navy, de donde provengo, ninguno de nosotros sabía nada acerca de las islas. Cuando nos dijeron que íbamos a las Malvinas, no sabíamos a dónde estaban. El gobierno decidió ir a pelear y allá fuimos. No fue algo divertido para nadie, como toda guerra. Nunca hubo posibilidades, aún ahora, de construir un puente con Argentina”, cuenta, expresivo y serio, Ward, sentado y de piernas cruzadas en uno de los sillones del quinto piso del barco, algo así como el lobby de este hotel flotante. ¿Cuál es su tarea en este barco? Mi responsabilidad principal es la seguridad del barco, me ocupo de los sistemas de seguridad de la nave. También me ocupo del entrenamiento de toda la tripulación, unas 40 horas por semana de entrenamiento. Es un trabajo grande y tengo un equipo de tres personas trabajando conmigo. Hace dos años que estoy en este barco, en el Sun, y cinco en Norwegian. ¿Y antes? Antes estuve en la Royal Navy por 30 años. Ingresé en 1980, con 16 años de edad. Estuve en la guerra de Malvinas (dice Falklands) y esta es la primera vez que regreso acá en 33 años. ¿Qué recuerdos tiene de los soldados argentinos? Admiro a sus pilotos. Sus pilotos fueron gente muy valiente, fueron pilotos realmente muy buenos y tuvimos un montón de problemas por ellos. Demostraron ser muy valientes. Nos hundieron varios barcos. ¿Conoció algún ex soldado argentino? Sí, sí, sí, me encontré con algunos de los pilotos cuando estaba en la Royal Navy. En ese momento se nos viene el recuerdo de aquel poema de Jorge Luis Borges, publicado por primera vez el 26 de agosto de 1982 en Clarin. “Juan López y John Ward”, se titulaba, como un giro del destino en la identidad de este británico que tres décadas más tarde volvió a tocar su tierra de guerra. “Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. (…) Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen”. ¿Pero les fue posible salir? Sí, unos días antes del final. Es difícil recordar todo perfectamente... Muchos británicos no entienden cómo pueden ser británicas. No entendemos mucho. Vemos que hubo referéndums en los que la gente quiere ser británica, pero los británicos de allá no saben por qué. Incluso nosotros, ex militares como yo, servidores del gobierno, miramos para atrás y no sabemos por qué. No entendemos por qué las Malvinas son británicas. Y en Gran Bretaña es muy difícil escuchar hablar de las Malvinas, en ninguna conversación sale ese tema. Como ya aclaró, no sabían a dónde iban... No teníamos idea de las islas Malvinas , casi nadie en el barco lo sabía, y éramos una tripulación de 350 personas. Había un miembro de la tripulación que sí había escuchado de ellas, pero nadie de nosotros estaba enterado de que las islas Malvinas eran británicas, ni dónde estaban. Esa es la verdad. Y no pensábamos que entraríamos en guerra cuando la Primer Ministro nos envió. Ward se refiere a Margaret Hilda Thatcher, quien fuera la premier británica desde 1979 a 1990 y falleciera en abril de 2013. Un dato de actualidad indica que la última inauguración que se dio en Puerto Argentino (Stanley, para Mike) es un busto de Thatcher. Ward no se guarda elogios hacia ella, y sigue, mientras mira su reloj aunque no parece apurado. En todo caso un tic cronológico lo debe llevar a ese gesto aún asombrado de estos 33 años que el grupo de periodistas argentinos le hace repasar. ¿Estando acá pensaban que todo se iba a resolver antes? Sí, de manera política. Ninguno de los militares pensaba que iba a entrar en una guerra. Pensábamos que Margaret lo iba a solucionar, era una fantástica primer ministro, muy fuerte y con decisión. ¿Cuánto tiempo estuvo? Llegamos como Task Force (una fuerza de tareas), todos nuestros barcos llegaron juntos y estuvimos la guerra entera. Hicimos los desembarcos en el estrecho de San Carlos. Nosotros llevábamos marines que bajaban en la playa Azul y nosotros estábamos al frente. Permanecimos en San Carlos durante toda la guerra, donde nos hundieron algunos barcos. El Sheffield fue el único barco hundido en mar abierto, el resto fue ahí, en el estrecho de San Carlos. Creo que fueron cuatro los barcos hundidos ahí con los Mirage. Ustedes volaban por debajo del alcance de los radares y por eso no los podíamos detectar. Sus pilotos fueron personas muy, muy valientes. Venían por debajo del nivel del radar y, una vez que los detectábamos, muy pocos podían regresar. Así nos hicieron mucho daño en nuestras naves, hasta que se quedaron sin misiles. Si no se hubiesen quedado sin misiles aire-tierra para atacar nuestras naves, nos hubiera sido difícil de defender, sin duda. Estuvimos en problemas allí. ¿Cuál era su tarea en la guerra? Recargaba combustible de las aeronaves, sobre todo helicópteros. En el desembarco en playa Azul los helicópteros salían, regresaban, los recargaba y volvían a salir. Yo tenía 18 años. Cumplí años en marzo y la guerra empezó en abril. ¿Qué siente ahora? Tristeza, porque la isla es un terreno muy inhóspito, y en 1982 la población era muy pequeña. Ahora hay dos o tres mil personas. ¿Sabes? No entendemos por qué. Fue por política, política pura. Muchos de mis amigos ya habían regresado. Fue una guerra grande por una ganancia muy pequeña, con unas mil muertes, pero fue sólo política. Es un lugar a 6 mil millas de distancia. A mi hija, que ahora tiene 25 años, nunca le explicaron sobre las Malvinas, sabe que su padre estuvo en la guerra de Malvinas, pero nunca nadie le dijo nada al respecto más que lo que sabe por mí, lo que es realmente muy poco. ¿No lo enseñan en las escuelas? No, nadie habla de eso. Yo mismo hablo más de las guerras de Afganistán o Irak, muy raramente menciono las Malvinas. ¿Ella le pregunta? Sí, me pregunta. Porque fue el primer conflicto en el que estuve, después estuve en Bosnia a finales de los ‘90 y en Irak y Afganistán en los 2000. Los militares británicos nunca tuvieron conflicto alguno antes de las Malvinas, por muchos años antes y por muchos años después. Vas a un bar y les preguntás a los británicos acerca de las Malvinas y no sabrán qué decirte. Parece que fue ayer… Sí, pero fue hace 33 años, y hoy aún no lo entendemos, sólo la gente de las islas quiere seguir siendo británica, nadie más apoya esta causa. ¿Cómo terminó trabajando en un crucero? Me retiré de la milicia luego de un contrato de 22 años. Estuve ahí mucho tiempo y obtuve una pensión. Me retiré como a los 46 años de edad y volví a navegar. Intenté no volver a hacerlo, intenté regresar a casa, pero no pude. Nota: Esta noticia es de 2015, pero considero que no tiene desperdicio.

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Cómo era el pueblo palestino antes de 1948
Cómo era el pueblo palestino antes de 1948
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/11/2017

Cómo era el pueblo palestino antes de 1948 Un libro recopila una memoria fotográfica de Palestina desde 1889 a 1948 que muestra que Palestina ni estaba vacía ni era un desierto, como difunde cierta propaganda sionista“Palestina no era una sociedad hostil ni religiosamente fanática cuando los primeros colonos del movimiento sionista llegaron allá”, señala Teresa Aranguren, una de las coordinadoras del libro.Las fotos muestran la diversidad de la sociedad palestina de aquellas décadas y repasa los eventos más señalados. Empleadas del departamento de aduanas de Haifa. Shafika Sa'ad, en el centro con blusa de lunares, las dos mujeres por la izquierda de la primera fila son judías. 1940-42 Un libro que reivindica la memoria palestina. Su propio título así lo corrobora: “Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). El proyecto, coordinado por Teresa Aranguren, Sandra Barrilaro, Johnny Mansour y Bichara Khader, con prólogo del arabista Pedro Martínez Montávez, muestra una realidad demasiado a menudo negada: la existencia de Palestina no como una abstracción, sino como sociedad, cultura y territorio que fue ocupado y usurpado por los colonos. Soldados británicos cachean a vecinos de Yafa en busca de armas durante las revueltas de 1936 contra el mandato británico y el movimiento sionista Dicho en palabras de la periodista Teresa Aranguren, buena conocedora de la región, “negar la existencia del pueblo de Palestina fue premisa fundamental del movimiento sionista que pretendió no solo ocultar su existencia sino hasta el recuerdo de que había existido”. Pero lo que existe deja rastro, y este libro recopila parte de esa memoria que constata que antes de la ocupación había cientos de miles palestinos que fueron expulsados de sus tierras en 1948. Grupo de scouts, fotografía perteneciente al álbum de la familia Saqqa de la ciudad palestina de Belén. Las fotografías muestran al pueblo palestino, sus vidas cotidianas, así como aldeas que fueron destruidas por los ocupantes y cuyos nombres ya no figuran en los mapas. “Este libro recoge fotografías que son huellas de aquella existencia que se quiso borrar. No es un ejercicio de nostalgia, sino de afirmación”, explica Aranguren. Retrato de Alexia Khoudry que forma parte del álbum familiar de los Midawar, fechado en 1930 Las fotos incluyen desde las huelgas palestinas contra el mandato británico y el sionismo hasta escenas familiares costumbristas de aquella época, pasando por las integrantes del Primer Congreso de las Mujeres Árabes de Palestina, que se movilizaron contra la Declaración Balfour (1917), que contemplaba la creación de un Hogar Nacional Judío en Palestina. Grupo de amigos durante un día de excursión al lago Tiberiades, fechada entre 1940 y 1942. Una parte de las fotos han sido facilitadas por el profesor e historiador palestino Johnny Mansour, procedente de la ciudad de Haifa, quien en el libro explica que los habitantes palestinos de Haifa “fueron obligados a expatriarse en 1948 sin contemplaciones y con procedimientos muy salvajes, de tal forma que de sus 75.000 habitantes palestinos no quedaron más que 3.000”. Poda de olivos en Palestina, foto tomada entre 1934 y 1939 Otras instantáneas fueron recopiladas por Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro, que viajaron a los territorios ocupados palestinos y recogieron fotos familiares de sus amigos y conocidos en diversas ciudades y pueblos. Otras proceden del archivo fotográfico del hotel American Colony de Jerusalén, conocido como la Colección Matson, con más de 22.000 negativos y placas de vidrio. Primer equipo de fútbol de Belén en 1932, del álbum de la familia Saqqa. Las fotos incluyen retratos de celebridades, acontecimientos sociales y políticos, fiestas populares, factorías, oficios. El libro recoge también extractos de la carta al primer ministro británico Winston Churchill de la delegación árabe que viajó a Londres para oponerse a la declaración Balfour en 1921, y que decía así: “El grave y creciente malestar entre la población palestina proviene de su convicción absoluta de que la actual política del gobierno británico se propone expulsarlos de su país con el fin de convertirlo en un Estado nacional para los inmigrantes judíos… La Declaración Balfour fue hecha sin consultarnos y no podemos aceptar que decida nuestro destino…”. La ocupación de Palestina y la expulsión de su gente ya era una crónica anunciada en los años veinte. Dos décadas después la II Guerra Mundial y el Holocausto contribuyeron a hacerla realidad. Sus consecuencias siguen sufriéndose y extendiéndose en pleno siglo XXI. Gracias por pasar, saludos

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España en la independencia de EEUU
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/9/2017

Bienvenidos a mi post. "La independencia norteamericana nos costó 33 barcos, 9.000 tripulantes y 1.200 cañones" BUQUES ESPAÑOLES PERDIDOS POR LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS Por: Miguel Ángel Ferreiro La frase que da nombre al título la escribió el actual Comandante Naval de Tenerife D. Luis Marcial García Rebollo en un artículo publicado hace muy poquito, dedicado a la figura de Antonio de Ulloa. Me pareció curioso ver en cifras lo que sacrificó al Armada española para poder interceptar y anular a la máquina de guerra más poderosa de la época: la Royan Navy. Era una pieza clave para el Imperio Británico y quedó desbarajustada por nuestra flota, una grandísima ayuda orquestada por los almirantes Juan de Lángara (especialmente por la zona de las Azores) o Luís de Córdova que combatió bajo el mando del francés conde D’Orvilliers barriendo -literalmente- el Canal de Mancha de ingleses. Estas maniobras fueron un factor de vital importancia para garantizar la independencia de las colonias Norteamericanas. Sólo Luis de Córdova apresó unos 55 buques británicos con destino a las 13 colonias, cuyo valor económico se cree superaba los 4 millones de libras de la época, algo que arruinaría la economía londinense con toda seguridad, Exchange Alley caería en picado. Además, en el artículo, adjuntaba un cuadro con las unidades que se perdieron, que es lo que vamos a compartir con vosotros. Un listado que hace unos años compartió también Josá María Lancho para ABC pero con menos detalle. Las cifras son un tanto extrañas pero nos sirven para hacernos una idea: BUQUES ESPAÑOLES PERDIDOS POR LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS Año 1779: Navío El Poderoso 64 cañones (500 hombres) Fragata Santa Mónica 32 cañones (232 hombres) Fragata Santa Margarita 32 cañones (232 hombres) Año 1780: Fragata Santa Marta 38 cañones (232 hombres) Navío San José 70 cañones (539 hombres) Navío El Fénix 80 cañones (539 hombres) Navío Monarca de 70 cañones (539 hombres) Navío El Diligente de 70 cañones (539 hombres) Navío Princesa de 70 cañones (539 hombres) Navío Guipúzcoa 70 cañones (539 hombres) Navío Santo Domingo 70 cañones (539 hombres) Navío San Julian 70 cañones (539 hombres) Navío San Carlos 50 cañones (480 hombres) Bergantín San Juan Bautista de 12 cañones (75 hombres) Batalla del Cabo San Vicente, 16 de septiembre de 1780 por Francis Holman Año 1781: Fragata Leocadia 34 cañones (232 hombres) Fragata Santa Catalina 32 cañones (232 hombres) Fragata La Graña 26 cañones (232 hombres) Fragata Tallapiedra 21 cañones (232 hombres) Fragata Paula Primera 21 cañones (232 hombres) Fragata Pastora 21 cañones (232 hombres) Fragata San Cristóbal 17 cañones (175 hombres) Bergantín Príncipe Carlos 17 cañones (175 hombres) Bergantín San Juan 9 cañones (75 hombres) Bergantín Paula Segunda 9 cañones (75 hombres) Bergantín Santa Ana 9 cañones (75 hombres) Bergantín Dolores 7 cañones (75 hombres) La explosión del Pastora, acuarela de autor desconocido. Durante el Sitio de Gibraltar (1779-1783) Año 1782: Navío San Miguel 74 cañones (539 hombres) Fragata Perpetua 34 cañones (232 hombres) Fragata Santa Catalina 30 cañones (232 hombres) Brulote Begoña (sin datos) Balandra Natalia 12 cañones (75 hombres) Año 1783: Navío El Dragón 60 cañones (500 hombres) Fragata Las dos Catalinas 34 cañones (232 hombres) Está claro que sin la intervención española, las miles de vidas de españoles sacrificadas, la nación que hubiera surgido de la independencia norteamericana habría sido muy diferente. No se si mejor o peor… Por lo demás, siempre que se habla del tema del apoyo español a Norteamérica, se tiene en cuenta la traición con la que nos devolvieron ese favor declarándonos la guerra poco años después de su independencia y ocupando e invadiendo provincias españolas de ultramar. A colación de esto os pongo una frase que en 1863 escribió, el entonces ministro de marina D. Jorge P. Lasso de la Vega: La Guerra de la Independencia Americana fue una guerra en que imprudentemente nos precipitó un sentimiento más caballeresco y novelero, que útil y prudente en política. Navío Santísima Trinidad, buque insignia de la escuadra española responsable del apresamiento de 52 buques británicos el 9 de agosto de 1780. Gracias por pasar, y sepan disculpar algunas discrepancias del post. Mi internet esta para el !"$@%&$

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