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En la noche del 17 al 18 de octubre de 1903, el sabio ruso Mijaíl Mijáilovich Filipov fue hallado muerto en su laboratorio. Sin duda había sido asesinado por orden de la Ojrana, la policía especial del zar. La Policía confiscó todos los papeles del sabio y, en particular, el manuscrito de un libro que-de haberse editado- habría de constituirse en la 301ª publicación de este reconocido científico. El zar Nicolás II examinó personalmente el legajo y, después, el laboratorio fue destruido por completo, y quemados los papeles. El libro incautado se titulaba: "La revolución por las ciencia o el fin de las guerras". No era un libro exclusivamente teórico. Filipov había escrito a sus amigos (y sus cartas debieron ser abiertas y leídas por la Policía secreta) "Puedo transmitir en un haz de ondas cortas toda la fuerza de una explosión. La onda explosiva se transmite íntegramente a lo largo de la onda electromagnética portadora, y esto hace que un cartucho de dinamita que estalle en Moscú pueda llevar su efecto hasta Constantinopla. Los experimentos que he realizado demuestran que este fenómeno puede producirse a miles de kilómetros de distancia. El empleo de un arma semejante en la revolución hará que los pueblos se levanten y que las guerras sean completamente imposibles". Se comprende que una amenaza de esta clase impresionase al zar y que se tomasen las medidas necesarias con la mayor rapidez y eficacia. Pero, antes de entrar en los detalles del asunto, conviene dar algunos datos sobre el propio Filipov. Sabio a todas luces eminente, había publicado el trabajo de Costantin Tsiolkovski titulado Exploración del espacio cósmico por aparatos de reacción. Sin Filipov, Tsiolkovski habría permanecido desconocido, y bien puede decirse que el "Sputnik" y la astronáutica moderna son debidos indirectamente a Filipov. Este tradujo igualmente al francés, dándola a conocer al mundo entero, la obra capital de Mendéleviev, "Bases de la química", donde se expresa la famosa ley de Mendéleviev acerca de una tabla periódica de los elementos. Filipov fundó también una importantísima revista de vulgarización científica de alto nivel, la primera que se publicó en Rusia, y que se titulaba Revista de la Ciencia. Era marxista convencido y se esforzaba en difundir las ideas marxistas, por muy peligroso que esto fuese a la sazón. Tolstói dice en su diario, en las notas, correspondiente al 19 de Noviembre de 1900 "He discutido con Filipov sobre marxismo, es muy convincente". Pero Filipov no se limitó a ser un sabio, sino que fue también uno de los grandes escritores rusos. Alrededor de 1880, publicó El sitio de Sebastopol, novela que tanto Tolstoi como Gorki consideraron admirable. Cabe preguntar cómo una vida tan breve - Fue asesinado a los cuarenta y cinco años de edad- pudo ser tan fecunda. Filipov redacto una enciclopedia entera, fundó una revista que reagrupó a todos los sabios rusos y publicó también artículos de escritores como Tolstoi y Gorki. Trabajó durante toda su vida, no solo por la difusión de la ciencia, sino también por la del método científico. ¿Que pensar de la realidad de su invento? Recordemos, ante todo, que un invento muy parecido acaba de efectivizarse en los Estados Unidos: (1976) la llamada impropiamente , bomba de argón. El principio de este invento es conocido: la energía producida por la explosión de un cartucho de dinamita en un tubo de cuarzo, comprime el argón gaseoso, que se hace intensamente luminoso. Esta energía lumínica es concentrada en un rayo láser y transmitida de este modo, en forma de luz, a gran distancia. Ya se ha conseguido incendiar una maqueta de avión, de aluminio, a una altura de mil metros. Se ha realizado, pues, efectivamente, una forma incompleta del aparato de Filipov. Desde luego, él no llegó a conocer el láser, pero estudiaba las ondas ultracortas, de una longitud aproximada a un milímetro, que producía por medio de un generador de chispas. Publicó varios trabajos a este respecto. Ahora bien, incluso en la actualidad (1976), las propiedades de esas clase de ondas son parcialmente desconocidas, y Filipov pudo muy bien encontrar la manera de convertir la energía de una explosión en un haz estrecho de ondas ultracortas. Puede parecer sorprendente que un sabio aislado pudiese hacer un descubrimiento tan importante, descubrimiento que se ha perdido por completo. Pero existen varios argumentos contra esta ultima objeción. En primer lugar, Filipov no era un sabio aislado. Mantenía comunicación con las mas grandes mentes científicas del mundo entero, leía todas las revistas y poseía una mente enciclopédica, capaz de operar en la frontera de varias ciencias y sintetizarlas. Por otra parte, y a pesar de todo lo que se cuenta sobre los equipos científicos, sigue siendo cierto que son los individuos los que hacen los descubrimientos. Los grandes descubrimientos de nuestra época, sobre todo en el campo de la física, han sido obra de personas solas; el efecto Mössbauer, que permite la medición de longitudes muy pequeñas por medio de la radioactividad, el principio de no conservación de la paridad, que transformo todo nuestro concepto del mundo, demostrando que la derecha y la izquierda son realidades objetivas en el micro universo, el efecto Ovshanski, que permite fabricar cristales dotados de memoria. En cambio, grandes equipos como la C.E.A. o la C.E.R.N. no han descubierto absolutamente nada, auque hayan gastado cientos de miles de millones. Filipov no andaba sobrado de dinero, pero tampoco tenia que someterse a formalidades administrativas para fabricar un aparato, y esto le permitió avanzar de prisa. Téngase en cuenta, además, que Filipov trabajo en una época en que la ciencia de las hiperfrecuencias estaba solo en sus comienzos, y los pioneros tienen, muchas veces, una visión muy clara de campos que no serán descubiertos hasta varios siglos después. Hagamos, por un momento, el papel de abogado del diablo, y preguntémonos si el zar de Rusia, Nicolás II al ordenar el asesinato de Filipov y la destrucción de su libro y sus papeles, no salvo al mundo de la aniquilación. La cuestión merece ser examinada, Filipov fue asesinado en 1903. Si hubiese publicado su procedimiento, este habría estado a punto y en condiciones de ser utilizado durante la guerra de 1914-1918. Y todas las grandes ciudades de Europa, y tal vez de América, posiblemente habrían sido destruidas. ¿Y que hubiera pasado durante la guerra de 1939-1945? Si Hitler hubiese conocido el procedimiento de Filipov, ¿no habría destruido completamente Inglaterra? Y los americanos, ¿no habrían aniquilado el Japón? Mucho es de temer que tengamos que responder afirmativamente a estas preguntas. Por consiguiente, es posible que el zar Nicolás II , generalmente vilipendiado, deba figurar entre los salvadores de la humanidad. ¿Que pasaría hoy si alguien descubriese la manera de utilizar el procedimiento de Filipov para transmitir a distancia la energía de las explosiones nucleares, de las bombas A y H? Seria, evidentemente, el Apocalipsis y la destrucción total del mundo. Este punto de vista, ya se trate del invento de Filipov o de otros inventos, empieza a ser compartido por muchos. La ciencia moderna confiesa que se ha vuelto, hoy demasiado peligrosa, y ya hemos citado en el prologo las advertencias formuladas por sabios eminentes. Son unas advertencias muy graves. Por lo demás, los dirigentes del movimiento"Sobrevivir", profesores Grothendieck y Chevalley (1976), no se conforman con esto, sino que pretenden aislar completamente la ciencia e impedir también la colaboración entre sabios y militares. Puestos en esta tesitura, habría que impedir también la colaboración de los sabios con los revolucionarios, sea cual fuere el matiz político de estos. El invento de Filipov, empleado con fines militares o revolucionarios, parece ser de aquellos que pueden aniquilar por entero una civilización. Los descubrimientos de este orden no deben difundirse. Y, sin embargo, pueden tener también aplicaciones pacificas; como la posibilidad de transmitir la energía a distancia y, de este modo, industrializar rápidamente los países que tengan necesidad de ello. Algo que había impresionado vivamente a Gorki. Glenn Seaborg, presidente de la comisión americana de energía atómica (1976), anuncio recientemente posibilidades análogas una energía que vendría del cielo en un haz de ondas y que permitiría industrializar casi de repente un país en vías de desarrollo, sin producir la menor contaminación. Tampoco habla el de aplicaciones militares, pero esto se debe sin duda a que no esta autorizado para hacerlo. Lenin conocía a fondo la obra de Filipov, que, ciertamente, influyo mucho en el. El celebre pasaje de Materialismo y empirocriticismo, sobre el carácter inagotable del electrón, procede directamente de un trabajo de Filipov. Este, además de sabio deseoso de publicar, era un revolucionario. Como ya hemos indicado, habría revelado su descubrimiento sobre la transmisión de la energía de la explosión, y lo hubiese hecho sin darse cuenta de que, con ello, iba a destruir el mundo. Pues, pensar, como parecía pensar el, que los pueblos, provistos del arma que se aprestaba a darles, iban a destronar a los reyes y los tiranos, y a establecer, gracias al marxismo, la paz universal, parece una idea bastante ingenua. El problema de la aplicación de las ciencias y las técnicas a la guerra conserva toda su importancia. La mayor parte de los congresos científicos llegan, cada vez con mas frecuencia, a la conclusión de que hay que sofocar ciertos descubrimientos y volver, mas o menos, a la actitud de los antiguos alquimistas. En otro caso el mundo perecerá. Esto no es justificación de la idea de los "Hombres de Negro", sino reconocimiento de un problema existente. Fred Hoyle, abordando el problema desde otro Angulo, escribió: "Estoy persuadido de que se pueden escribir cinco líneas, y no mas, que destruirían la civilización" En la actualidad (1976) Hoyle es, sin duda alguna, el hombre mejor informado del planeta en todo lo referente a la ciencia moderna y lo que esta es capaz de hacer. Creo, pues, que el caso Filipov constituye una nueva fase, importante, de la historia de los libros condenados. En vez de remontarse a un saber muy antiguo, el manuscrito de Filipov daba la clave de descubrimientos muy modernos. Filipov era una mentalidad realmente enciclopédica, que sabia todo lo que podía saberse sobre ciencias en 1903. Por esto hizo su descubrimiento, descubrimiento que fue causa de su muerte. Podemos preguntarnos cuantos otros descubrimientos análogos no han sido deliberadamente disimulados y destruidos. Hay que reconocer que quienes destruyesen este tipo de manuscritos ( y con respecto a los antiguos, sabemos que los hay dedicados a ello) en estos casos serian unos bienhechores de la humanidad. Pues, si se puede fabricar una bomba de hidrogeno en un hornillo de gas, cosa que ciertamente puede ser posible, es preferible que ese procedimiento alquímico de fabricación no sea dado al publico. Si alguien conociese, en la actualidad, el secreto de filipov, encontraría sin duda alguna en el comercio todas las piezas sueltas necesarias para construir el aparato, y podría sin ningún riesgo personal, hacer saltar por los aires, a muchos kilómetros de distancia, a las personas que le resultasen antipáticas. Existen, según se dice, listas de inventos demasiado peligrosos. Una de ellas, establecida por militares franceses, se cree que contiene no menos de 805 artículos. Si alguien redactase un texto comprensivo de todos ellos y lo publicase, batiría la marca de los libros condenados. También cabe imaginar un manuscrito a lo fred Hoyle, que no contendría inventos peligrosos, sino ideas peligrosas, esas "frases de cinco líneas" que pueden cambiar el mundo. Si alguien lo redactase, puede dedicarlo a la memoria de Mijail Mijailovich Filipov, el sabio que murió, por un libro condenado, antes de ser libro. Bibliografía: Jacques Bergier "Les livres Maudits" Plaza & Janes S.A. (1976)]
Los Mitos De Cthulhu, Lovecraft, Derleth y Otros Amigos... Puede considerarse a "Los Mitos de Cthulhu" como un trabajo colectivo que fue creciendo con las aportaciones del llamado Circulo de Lovecraft, un grupo de escritores formado por el propio Lovecraft, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard, Robert Bloch, August Derleth, Frank Belknap Long, Henry Kuttner, E. Hoffman Price y otros. También fueron incluidas aportaciones provenientes de escritores anteriores como Ambrose Bierce, Algernon Blackwood, Arthur Machen o Robert W. Chambers y de algunas mitologias como la árabe, la polinesia o la sumeria. H.P.L LOVECRAFT No se puede ser muy original con Howard Phillips Lovecraft, después del excelente ensayo de Rafael Llopis en la edición de "Los Mitos de Cthulhu" publicada por Alianza Editorial. Eduardo Giordanino y Carles Bellver Torlà, por su parte, realizaron con su "Dossier Lovecraft" un gran aporte a la difusión de este atormentado autor. Lovecraft (1890-1937) es, tal vez, el autor mas influyente de la literatura de terror del siglo XX, renovándola con un tratamiento de la narrativa y la atmósfera de sus historias, que acercó el genero a la ciencia-ficción. Fue una persona solitaria que dedicaba su tiempo a la lectura, la astronomía y a cartearse con otros aficionados a la literatura macabra (probablemente hubiera amado el correo electrónico). Su prosa está influenciada por Lord Dunsany, William H. Hodgson, Arthur Machen y Edgar Allan Poe. Se lo conoce como el creador y máximo impulsor de la saga literaria conocida como "Los Mitos de Cthulhu". Algunas de sus obras mas conocidas en esta saga son "El caso de Charles Dexter Ward", "El Horror de Dunwich", "En las montañas de la locura", "La ciudad sin nombre" y "Las ratas en las paredes". Como dice Carles Bellver Torlà en su ensayo "Lovecraft según Borges", "De igual modo que hizo Nietzsche, Lovecraft estaba sacando consecuencias de la muerte de Dios en la cultura occidental. Sus cuentos expresan la soledad y la pequeñez de lo humano en un universo infinito y amoral, azaroso y hostil, carente de significado y angustiosamente ajeno a nuestras preocupaciones y cavilaciones. El miedo ya no lo provoca el morboso encuentro con cadáveres o espíritus, sino la conciencia de nuestra situación en el mundo." Desterrando las temáticas y escenarios de la novela gótica, Lovecraft nos habla de horrores sin nombre, horrores primordiales, arquetípicos, como pesadillas surgidas de lo más negro de nuestra psique. El horror primitivo que viene a inundar la conciencia del racional y mediocrizado hombre moderno. Así, para muchos, los Mitos simbolizan los temores y fuerzas primarios que todos los hombres llevamos en lo más profundo de nuestra psique. Son afectos y emociones poderosas que pueblan el inconsciente colectivo de la humanidad y yacen reprimidos ("dormidos", como el Gran Cthulhu), esperando la oportunidad para avasallar la conciencia y dominar nuestro actos. El hombre, que según la Biblia habia recibido la Creación para ejercer su señorío, encontró con Galileo, con Einstein y con Freud, que no era más que un átomo flotando en un lugar cualquiera del Universo, sin poder controlar siquiera su propia mente. Este descubrimiento produce la llamada "angustia cósmica" de que hablan algunos filósofos. Es la angustia de ser o sentirse nada, una mínima partícula a merced de los designios de fuerzas incomprensibles e inimaginables. CONSOLIDANDO MITOS August Derleth (1909-1971), fue el encargado de estructurar y difundir los Mitos de Cthulhu después de la muerte de Lovecraft. Lo hizo desde la editorial Arkham House, creada por el propio Derleth con la ayuda de Donald Wandrei. Lovecraft nunca intentó sistematizar sus Mitos. Para Rafael Llopis él era, principalmente, "el profeta de su religión", pues sólo había hablado de ciertos cultos, de rituales blasfemos, de algunos lugares mágicos y de potencias aborrecibles. August Derleth, quizá el máximo continuador de su obra, trató de dar forma al caos inconsciente lovecraftiano y concibió un universo caracterizado por el maniqueísmo, en definitiva, por una lucha perpetua entre el bien y el mal. Así, este escritor, nacido en Sauk City, Wisconsin, es el responsable directo de la aparición de los Dioses Arquetípicos, enemigos irreconciliables de los Primigenios (o Primordiales) y favorables a la Humanidad, a la que protegen mediante ciertos símbolos. De todos estos dioses sólo es conocido Nodens, "Señor del Gran Abismo", una creación de Lovecraft que había aparecido fugazmente en el viaje onírico de Randolph Carter. Como ocurre en "La Sombra sobre Innsmouth" y en otros escasos relatos, Lovecraft apenas sí menciona este hecho en escasas ocasiones y sin darle mayor importancia. Sin embargo, los Mitos de Derleth son esencialmente otros. Afirma que se trata de "una distorsión de antiguas leyendas cristianas reducidas a sus elementos más simples: una relación de la lucha cósmica entre las fuerzas del bien y del mal". Lovecraft, en cambio, se consideraba un ateo que no creía en nada. En su pesimismo esencial, tampoco consideraba la posibilidad de un combate entre el Bien y el Mal, sencillamente, porque no le parecía imaginable detener a este último. Así que la concepción de los Mitos, por parte de Derleth, no es la misma que la de Lovecraft. En Derleth se plantea una esperanza, en Lovecraft no. En todo caso, pensaría H.P., ¿esperanza de que?. Lovecraft aborrecía el mundo en el que vivía. Para él era un lugar hostil y repugnante. Solo era feliz con su circulo de amigos. Por lo demás, amaba el siglo XVIII y consideraba que esa era la época en la que hubiera debido vivir. Volvamos a Derleth. August comenzó a escribir "formalmente" en 1926. Tras varios trabajos en distintos campos, principalmente relacionados con su población natal, la noticia de la formación de la compañía editora "Loring & Mussey" le animó a escribir su primera obra de misterio, en 1933. Seis años después fundó Arkham House, donde se dieron cita los máximos admiradores del trabajo de Lovecraft, Dunsany, Algernon Blackwood y otros. Tras la Segunda Guerra Mundial, empezó a reeditar los cuentos del maestro de Providence, pues los horrores bélicos habían creado en el gran público una sensibilidad más favorable hacia los espantos apocalípticos de los Mitos. Lovecraft había dejado una serie de papeles conocidos como el "Commonplace Book" donde tenía anotados una serie de argumentos que pensaba desarrollar más tarde. Derleth inició así una colaboración póstuma con HP, de forma que todos esos relatos aparecieron firmados por ambos. Sin embargo, las aportaciones de Derleth son ciertamente originales. No sólo introduce por primera vez una figura femenina de importancia, en su relato "El sello de R´lyeh", poniéndola como una mediadora entre lo consciente -plenamente humano- y los horrores del inconsciente, sino que para él el mar queda nuevamente definido. El abismo azul no será ya un arcano espantoso, sino un medio para el gozo de sus personajes. Lovecraft, por su parte, siempre había tenido una relación espantosa con el sexo opuesto. Las mujeres, en su obra, se limitaron a tener un papel muy secundario y maléfico. Las escenas de sexo estaban excluidas de sus obras. Además, sentía un invencible odio hacía el mar, adquirido, según algunos, después de una intoxicación con pescado. Para muchos críticos, la técnica de Derleth, especialmente en uno de sus relatos más extensos sobre los Mitos: "El Rastro de Cthulhu", donde el propio demonio Primigenio es reducido a átomos por un impacto atómico, es más refinada que la de Lovecraft, si bien parece claro que se encuentran en distintas categorías. Derleth es más pragmático y menos ominoso y tiene un concepto de continuidad de la trama que a Lovecraft sólo le interesaba como mero pasatiempo epistolar. Muchos critican a Derleth por haber desvirtuado en gran medida la esencia lovecraftiana durante su sistematización de los Mitos. Escritores posteriores como Colin Wilson, Ramsey Campbell, Stephen King, Brian Lumley y muchisimos otros han seguido haciendo relatos asociados a los Mitos. ¿Y QUE VENDRIAN A SER ESTOS MITOS? Esto de los Mitos, en palabras del propio Lovecraft, "se basa en la idea central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar la magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsados, pero viven aún en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra". Los Mitos tratan de la presencia de un grupo de dioses llamados los Grandes Primordiales (o Primigenios), que dominaron nuestro planeta antes de la llegada del hombre. Los Primordiales eran liderados por Azathoth y entre ellos se encuentran Cthulhu, Hastur, Nyarlathotep, Shub-Niggurath, Tsathoggua, el dios-serpiente Yig y Yog-Sothoth. Cthulhu, quizá el más maligno y poderoso, yace dormido, soñando, en un lugar indeterminado, en el fondo del mar, no excesivamente alejado de la isla de Ponape, en el Pacífico Sur. Estos Primordiales entablaron una terrible guerra con otro grupo de dioses cósmicos, llamados Dioses Arquetípicos por Derleth, de la cual resultaron derrotados y condenados. Así fueron encerrados y dormidos en distintas partes de nuestro planeta y del espacio exterior. Parece que Nyarlathotep fue el único que escapó al castigo general, valiéndose de su astucia. Actualmente, ese dios aún conspira para conseguir el retorno de sus compañeros. En nuestro planeta y en otras dimensiones del espacio-tiempo existen especies de monstruos asociados a ellos e incluso grupos de adoradores humanos cuyo propósito es despertar a estos entes extraterrestres. Tres de estas razas son los Perros de Tindalos, los necrófagos Gules (Ghouls) y los Profundos, ubicados en la ciudad de Innsmouth, adoradores del dios menor Dagon. Existen una larga lista de libros místicos y malditos que contienen información sobre estos misterios. Mediante el uso de parábolas, fragmentos de textos esotéricos y técnicas simbólicas similares a los que aparecen en la Biblia, se ofrecen sutiles referencias sobre una siniestra e inmemorial sabiduría únicamente al alcance de los iniciados. Algunos de dichos códices tienen existencia real y no son mucho más agradables al lector en sus contenidos y revelaciones que el famoso Necronomicón. Otros solo tienen un nombre rimbombante. De este modo, aparecen títulos tan sonoros como el Thesaurus Chemicus de Bacon, la Turba Philosophorum, el The Witch Cult in Western Europe de Murray, el Zohar, la Cryptomemsys Patefacta de Falconer, el Libro de Thoth, el Ars Magne et Ultima de Lulio, la Rama Dorada de Frazer y otros tantos. Si bien el contenido de estos textos apenas tiene nada que ver con los Mitos de Cthulhu, no ocurre lo mismo con aquellos inventados por los autores del "Círculo de Lovecraft". Aquí, sus creadores plantean la existencia de volúmenes revelados a los hombres a menudo por divinidades o monstruos exteriores, consecuencia de pesadillas originadas por experiencias sobrenaturales y, en casi todas las ocasiones, causa directa de la perdición de sus redactores, que solían morir en la forma más espantosa. Entre ellos, destacan el Libro de Eibon, idea de Clark Ashton Smith, los Manuscritos Pnakóticos, los Unaussprechlichen Kulten o Libro Negro de Von Juntz, los Coultes des Goules del conde d'Erlette, (August Derleth), los Fragmentos de Celaeno, el Texto de R'lyeh, el De Vermiis Mysteriis de Ludvig Prinn y, especialmente, el Necronomicón, citado con una cantidad tan enorme de referencias bibliográficas que numerosos lectores han creído en su existencia real. EL NECRONOMICÓN, ¿EXISTE O NO EXISTE? Según la mitología lovecraftiana, su título original es Al-azif. Esta última palabra es utilizada por los árabes para designar cierto sonido nocturno que realizan los insectos y que se suponían eran demonios aulladores. El librito contendría fórmulas mágicas para invocar a los seres prehumanos que describen los Mitos, a la vez que juega con los conceptos comúnmente aceptados relacionados con el espacio y tiempo. Es, en definitiva, una descripción precisa, detallada y documentada que contiene los medios necesarios para despertar de su sueño a los dioses Primigenios de Lovecraft, si bien, el conocimiento exacto de cómo llevarlo a cabo se ha perdido. Supuestamente, el texto fue desarrollado por el poeta loco Abdul Al-Hazred, hacia el año 700 de nuestra era. De él, se afirman muchas cosas inverosímiles. Por ejemplo, que visitó las ruinas de Babilonia y que conoció los secretos subterráneos de Memphis, antes de retirarse solo al gran desierto del sur de Arabia, del que aún se cree que está poblado por monstruosidades y espíritus malvados. Al final de sus días, Al-Hazred se trasladó a Damasco, donde escribió el Necronomicón antes de morir o desaparecer en el año 738. Ebn Khallikan, en el siglo XII, afirma que fue devorado a plena luz del día por un monstruo espantoso. ¿Quien es Ebn Khallikan?: Bueno, yo no tengo el gusto... En su obra, el árabe loco indica haber contemplado la fabulosa Irem, también llamada Ciudad de los Pilares, bajo cuyas ruinas aún permanecen los restos de una ciudad sin nombre mucho más antigua que la aparición del hombre. Parece que allá por el año 950, el Azif ya había ganado cierta popularidad entre los filósofos de la época y fue secretamente traducido en Grecia por Theodorus Philetas de Constantinopla bajo el título de Necronomicón. El patriarca Michael consiguió impedir que se realizaran ciertos ritos y ordenó su destrucción por el fuego. No pudo evitar, sin embargo, que una copia llegara a las manos de Olaus Wormius, que en el año 1228 la reescribió en latín. Que se sepa, este texto fue posteriormente impreso en dos ocasiones más: una durante el siglo XV, en Alemania, y otra en el XVII, en España. Ambas ediciones carecían de señales significativas externas y sólo podían ser hallados por su tipografía interior. De cualquier forma, tanto las ediciones en Griego como en Latín ya habían sido severamente prohibidas en 1232, poco después de la aparición del ejemplar de Wormius, por el Papa Gregorio IX. El original en árabe se perdió aproximadamente en aquella época, aunque se sospecha que se ha realizado durante el presente siglo una copia en San Francisco. Tampoco ha quedado rastro de la copia en Griego, de la que se habían hecho reediciones en Italia entre los años 1500 y 1550. Estas últimas, sin embargo, desaparecieron tras el incendio de una biblioteca particular en Salem, en el año 1692. Una traducción al inglés, obra del doctor John Dee, nunca fue impresa y sólo se conservan algunos fragmentos. De los textos latinos se sabe que el del siglo XV se halla en la Biblioteca Nacional de París, mientras que de la edición española del siglo XVII hay copias en la Biblioteca Widener (Harvard), en la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkham, -ambas, ciudad y universidad, absolutamente ficticias- y en la Biblioteca de la Universidad de Buenos Aires (en este último caso, de haber existido, es muy probable que hubiera terminado en los estomagos de las ratas que disfrutan el lugar). Como en toda leyenda que se precie, se afirma que, existen dispersas y mantenidas en secreto muchas otras ediciones, aunque las autoridades las intentan suprimir siempre que las descubren. En la edición de los Mitos de Cthulhu, en Alianza Editorial, se inserta un fragmento de una traducción en castellano medieval de este libro. El texto, hallado en el Archivo Histórico de Simancas, fue redactado en León hacia el año 1300 por un autor desconocido. El contenido del fragmento es el siguiente: De los Primeros Engendrados, escripto está que esperan siempre al unbral de la Entrada, é la dicha Entrada se encuentra en todas partes é en todos tienpos, ca Ellos non conosçen tiempo nyn lugar, sino esisten en todo tiempo é en todo lugar, a la ves é syn paresçer, é los ay dEllos que tomar pueden diferentes Fformas é Maneras, é revestir una Fforma dada é un Rrostro sabydo; é las Entradas dEllos están en cualquier parte, mas la primera es aquella cuya fize avrir, a Saber: Irem, Çibdat de los munchos Pylares, Çibdat so el Desyerto, mas sy ome alguno dixere la Palabra prohibida avrirá allí mesmo una Entrada é podrá aguardar a Los Que Atravesaren la dicha Entrada, que asy podrán ser: Doles é el Mi-Go, é el pueblo Cho-Cho, é los Profundos de la Mar, é los Gugos, é las Descarnadas Animalias de la noche, é los Cogotes é los Vormis, é los Santacos que fazen custodia de la Kadat del Desyerto de los Yelos é la Meseta de Leng. Que todos por igual son Fijos de los Dioses Primeros. Pues aconstesçió que, la Grande Rraça de Yit non aviendo conzierto con los Primigenios, é separados todos, dexaron a los Primigenios el señorío del Universo Mundo, ca tornando de Yit la dicha Grande Rraça, tomó la Su Morada en un tiempo de la Tierra por venir é todavía non conoscido de la que agora caminan por sobre della. E aquí mesmo aguardan Ellos fasta que tornen otra vegada de los bientos é las Vozes que ante los llebaron é Lo Que Caminó sobre los Bientos del Mundo é de los espazios vaçíos que están entre las Estrellas por siempre. Abdul Alhazred (Necronomicón). Según la traducción castellana. León (¿1300?). Hallada por F. Torres Oliver en el Archivo Histórico de Simancas. Así, en su página 751 se reproducen ciertos versos que pronunciados en el momento adecuado harán que los seres exteriores vuelvan al asalto de la Tierra. Es en página que aparece la famosa cita que afirma: "Que no está muerto lo que eternamente puede soñar y con extraños tiempos aún la muerte puede morir" La supuesta autenticidad de este libro la reflejó Derleth en su artículo "The Making of a Hoax", donde advierte cómo muchos lectores empezaron a insertar anuncios en diversas secciones y catálogos de librerías especializadas. Derleth cita, como ejemplo, un anuncio aparecido en 1962 en el que se reflejaba: "Alhazred, Abdul. Necronomicon. España, 1647. Encuadernado en piel algo arañada, descolorida, por lo demás buen estado. Numerosos grabados madera símbolos y signos místicos. Parece tratado en latín de magia ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de la universidad de Miskatonic. Mejor postor". ¡HORROR, HORROR, TE NECESITO! En definitiva, en un mundo descreído y sometido a los miserables espantos de la vida cotidiana, la mitología creada por Lovecraft y sus amigos vino a llenar un vacío. El terror de no llegar a fin de mes, de perder el trabajo, de estar malgastando la vida en una rutina insoportable es mucho más fuerte que cualquier fantasma o muerto en vida que se ande arrastrando por ahí. En estos opresivos y globalizados tiempos postmodernos, tal vez, para sentirnos vivos, necesitamos evocar los horrores arquetípicos que nos anuncian los Mitos. Referencias: "Los Mitos de Cthulhu", edición publicada por Alianza Editorial http://www.abaforum.es/users/587/lovecraft.htm Lovecraft según Borges http://rehue.csociales.uchile.cl/rehuehome/facultad/publicaciones/autores/lovecraft/hp.htm por Carles Bellver Torlà Dossier Lovecraft http://www.geocities.com/SoHo/Cafe/1131/hpl.html por Carles Bellver Torlà y Eduardo Giordanino