Maxisurfer
Usuario (Argentina)
"Si fuera por la jerarquía de la Iglesia Católica... el Sol todavía se movería alrededor de la Tierra" Juego de cartas entre Manuel Velandía, la Iglesia y sindioses.org Manuel Velandía inició su ensayo con estas palabras: "Si fuera por la jerarquía de la iglesia católica, la tierra sería todavía plana, la inquisición estaría vigente, la medicina se seguiría considerando brujería, las mujeres sólo servirían para hacer oficio en la casa y no existiría la planificación familiar. Sus posturas ultraconservadoras no sólo son anacrónicas, sino que sus líderes usan irresponsablemente su capacidad de mover la opinión pública para "crucificar" a los que no piensan como ellos. Y ello es claro en las declaraciones recientes del episcopado sobre el más reciente fallo dela Corte Constitucional que reconoce como familia a las parejas del mismo sexo." Lo que le valió la siguiente apologética respuesta a favor de la Iglesia Católica: Velandia, si por la Iglesia Católica fuera: cada ser humano incluido usted Velandia, incluida yo, incluido cada uno de los violentos, de los pederastas, de los traficantes de drogas, cada uno, amaría a Dios con toda su alma, con toda su mente y con todo su corazón y amaría a su prójimo es decir a la persona que tiene a su lado, como se ama a sí mismo, y en ese orden de ideas, nadie discriminaría a nadie, nadie juzgaría a nadie, cada uno acogería al otro con amor, le daría asistencia; nadie pasaría hambre, nadie iría en contra de si mismo luego, nadie maltrataría su cuerpo; si por la Iglesia Católica fuera, nadie pasaría o frío o soledad, si por la Iglesia Católica fuera, este mundo estaría habitado solo por el amor que implica respeto a si mismo y al hermano, que implica amor y asistencia a si mismo y al hermano luego, nadie corrompería a nadie y se habrían librado entonces, todos los niños que hoy militan en su oscuro mundo de caer en las siniestras garras del homosexualismo, enfermedad del tejido social que está socavando hogares, escuelas, universidades, familias y hasta a la misma iglesia; si por la iglesia fuera los homosexuales nunca se sentirían rechazados, serían acogidos con amor y serían sometidos a una terapia reparativa de su desorden psicológico que les prodigara una nueva y feliz vida... pero Iglesia Católica no puede ir en contra de la libertad de cada uno, ella simplemente propone y cada uno dispone; así pues, siga despachándose contra la Iglesia Católica mientras ella lo acoge, lo ama y lo invita a cambiar de vida y reparar el daño que ha hecho a quien sabe cuantos jóvenes. Respuesta de Sin Dioses: Señora Luz Angela: Encontré su respuesta en la columna del señor Velandia, y noté como con ahínco defiende la Iglesia Católica, mayoritaria en Hispanoamérica y en la que muchos de nosotros fuimos bautizados e influidos culturalmente. No pretendo que abandone esta denominación, aunque la verdad me encantaría que millones lo hicieran, pero, me conformaría mínimamente con que conociera un poco más de la historia de la iglesia que con tanta fiereza defiende. Por eso me tomé el atrevimiento de acercarle un poco de conocimiento, ya que usted no ha tenido la fortuna de buscarlo o de topárselo en alguna obra de historia y de psicología independiente. Lo cual no es delito suyo. Pero tranquila, estoy para colaborarle. "Si por la Iglesia Católica fuera: cada ser humano incluido usted Velandia, incluida yo, incluido cada uno de los violentos, de los pederastas, de los traficantes de drogas, cada uno, amaría a Dios con toda su alma". ¿Y qué se saca con amar o creer en Dios? Bien puede usted hacer una encuesta en las cárceles y encontrará que la inmensa mayoría dice creer y amar al dios de la Biblia (no estamos hablando de Thor, de Bachué o Chicomecoatl). Los actos de estos personajes se deben a que en su escala de desarrollo moral se quedaron en el nivel preconvencional, en el que prevalece el temor al castigo, y favorecer los propios intereses. Curiosamente, la iglesia que usted defiende por siglos impuso la obediencia por temor al fuego del infierno. Cosa que nos deja en nivel bajo de evolución moral. El nivel de desarrollo moral más alto es el de los principios éticos universales, y para alcanzarlos no se requiere de la Iglesia católica, ni religión alguna. Sospecho además que pretender fomentar la moral por temor al fuego eterno, y calificando de enfermos a gays y lesbianas, y declarando como malos a los ateos, es poco útil para fomentar una sociedad con un desarrollo moral alto. Me parece curioso también que parte del clero católico mexicano recibió con agrado las donaciones de narcos, sin chistar palabra, ni repudiar el acto. En Pachuca, Hidalgo el líder Zeta Heriberto Lazcano donó dinero para construir una iglesia. Parece ser que el amor de Heriberto Lizcano hacía Dios y la Iglesia Católica no lo alienta a abandonar sus acciones ilegales. ¿Algo qué decir? "Si por la Iglesia Católica fuera… nadie discriminaría a nadie, nadie juzgaría a nadie, cada uno acogería al otro con amor… nadie maltrataría su cuerpo" Esta, señora Luz Angela, que me parece más alejada de la verdad. Y lo que motivó enviarle mi respuesta. La iglesia Católica es campeona en discriminar. Y no lo digo solo por su enconada campaña de declaraciones homofóbicas de la actualidad. Por ejemplo, el 14 de mayo del 576 el obispo de Clermont-Ferrand, Francia, recomendó a los judíos después de que una horda destruyó la sinagoga de la ciudad: "Si estáis dispuestos a creer como yo, convertiros en uno de nuestra feligresía y seré vuestro pastor; pero si no estáis dispuestos, partid de este lugar". Alrededor de quinientos judíos de Clermont se convirtieron, y hubo celebraciones en la cristiandad. Los otros judíos partieron a Marsella. ¿Le parece terrible la persecución nazi hacía los judíos? Pues su amada iglesia, fue la que sembró el antisemitismo en Europa, con los Padres de la Iglesia, que hoy considera santos y padres de doctrina, tales como San Agustín, San Jerónimo, San Efraín, San Juan Crisóstomo, entre otros. San Juan Crisóstomo (347-407), por ejemplo, afirmó: "Cómo pueden los cristianos atreverse a sostener la mas mínima conversación con judíos, los más miserables de todos los hombres, hombres que son... concupiscentes, rapaces, avaros, bandidos pérfidos. ¿Acaso no son ellos asesinos, destructores, hombres poseídos por el demonio a quienes la mala vida y la embriaguez han entregado a las costumbres de los cerdos y la cabra concupiscente? Ellos solo conocen una cosa: satisfacer sus agallas, emborracharse matar y estropear..." El Papa n° 207 de su iglesia, Eugenio IV en 1434 eliminó la posibilidad de que los judíos puedan asistir a una universidad. También Eugenito recrudeció las limitaciones de vivienda y les obligó a atender sermones de conversión, y les impuso vestir ropas distintivas, algo que siglos después Hitler, quien se autodenominó católico, copió a la perfección. Y hablando de este último. Si, el del bigotico. Contó con el silencio cómplice del papa N° 260, Pío XII, quien no dijo mucho en contra el exterminio de judíos y absolutamente nada sobre el exterminio de homosexuales, también en los campos de concentración de los nazis. ¿Y a estos llama su iglesia santos y vicarios de Cristo? ¿Y ahora usted viene a decir que su iglesia es ejemplo de tolerancia? A otro perro con ese hueso. ¿Y qué decir de su actitud con los valdenses, hugonotes y otros grupos que denominó heréticos? ¿Les envió un hermoso sermón desde una ventanita en El Vaticano? No. Cuando la Iglesia tenía el sartén por el mango, mandaba a sus detractares a la parte caliente. A la hoguera, al potro de torturas, a la cuna de Judas, a la doncella de hierro, al aplasta cráneos, o los pasó por la espada. Esta última, por ejemplo, fue usada en la cruzada contra los albigenses, en 1209. Allí se mataron 20.000, sin importar sexo ni edad. Su pecado: Creer algo diferente a lo que El Vaticano impuso. Y ocurre, señora Luz Angela, que si la Iglesia hoy habla de derechos humanos (como lo hace en Colombia para criticar a los asesinos de las FARC), no es porque esta declaración humansita fuera fruto suyo. No. Ni más faltaba. En tiempo de la Revolución francesa, en dónde surgió la declaración de derechos, la iglesia se opuso al sistema republicano y constitucional con la misma fuerza que hoy se enfrenta al matrimonio igualitario y la adopción homoparental. Para la Iglesia, un estado sin un rey era un atentando contra el orden establecido, una separación entre iglesia y estado, blasfemo, y la libertad de credos, algo intolerable. Los derechos humanos han surgido a pesar de la iglesia, no por ellos. Le agrego que El Vaticano, es uno de los pocos que no ha suscrito la declaración de Derechos Humanos, junto con estados islámicos. ¿Le dice eso algo? ¿Y ahora dice usted que si fuera por esta iglesia habría tolerancia? "Si por la iglesia fuera los homosexuales nunca se sentirían rechazados, serían acogidos con amor y serían sometidos a una terapia reparativa de su desorden psicológico que les prodigara una nueva y feliz vida" Y sigue la cadena de falsedades. La misma Iglesia rechazó en marzo de 2011 una declaración de la ONU que condena la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género. Algo que dice de su naturaleza homofóbica. Ponerse en el mismo bando de Irán donde los homosexuales son ahorcados, o que Arabia Saudita donde hay cárcel y también pena de muerte es absurdo, aunque comprensible para una institución que mandó a la hoguera a los homosexuales. La homosexualidad no es una patología como usted afirma. El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Así que si no es patología no merece una terapia reparadora. La homosexualidad ha estado presente en todo tiempo y toda cultura, y varios estudios etológicos muestra que está ampliamente extendida en el reino animal. Si bien es cierto, que no favorece la perpetuación de los genes, su bajo porcentaje en la población humana, como lo mostró el doctor Kinsey, no representa ningún riesgo para la perpetuación de la especie. Ahora bien, lo que si es patológico es el odio, la homofobia, el rechazar de entrada a una persona por su orientación sexual, sin darle chance de conocerle individualmente. Algo muy parecido a lo que hizo el católico San Juan Crisóstomo, antes citado, cuando fomentaba el antisemitismo con generalizaciones negativas. Las terapias reparadoras no traen un cambio en la orientación sexual del individuo homosexual. En muchísimos casos lo que hacen es aumentar los sentimientos de auto-rechazo y pueden desembocar en suicidios de estos jóvenes. El prestigioso psiquiatra Robert Spitzer, que tras revisar una serie de 200 casos de personas que se habían sometido a dichas "terapias" publicó que hasta un 66% de los hombres y un 44% de las mujeres referían haber conseguido una "buena funcionalidad heterosexual". Para definir esta "buena funcionalidad" se valoraron una serie de criterios. Por ejemplo, que la persona no pensara en alguien de su mismo sexo más del 15% de las veces que se acostaba con alguien de distinto sexo. Obviamente, con este porcentaje tan bajo la metodología recibió muchas críticas y recientemente ha admitido que estas eran acertadas, lo que muestra lo prácticamente nulas que resultan tales terapias. Muchos pacientes de estas terapias han reportado tratos crueles, choques eléctricos y otros vejámenes, más cercanos a la tortura que a la terapia. Pero, la terapia que por siglos usó la Iglesia católica con los homosexuales fueron las torturas o la hoguera. El pío emperador Teodosio, que llevó el catolicismo como religión oficial a todo el imperio romano, ordenó en el año 438 quemar a todos los homosexuales pasivos y en el 533 Justiniano castigaba cualquier acto homosexual con la castración y la hoguera, ley que se hizo más estricta en el 559. La iglesia católica española utilizó en el Renacimiento como "terapia reparadora" el látigo, y como método más cruel enviar a los homosexuales a los extenuantes trabajos de impulsar las galeras remando. Sin duda castigos semejantes volvería a imponer de volver a tener el poder absoluto de antaño. Pero déjeme terminar con la mención de un poco de evidencia sobre el tema de las familias homoparentales. La doctora María del Mar González de la Universidad de Sevilla llevó un estudio con 28 familias homoparentales con hijos, 21 de madres lesbianas y 7 de padres gay, y encontró en los chicos buena salud mental y alta autoestima. Los investigadores no encontraron nada anormal ni aberrante. Una adolescente hija de uno de los hogares afirmó: "Pues como todo el mundo, como todas las familias, discutimos a veces por las cosas, discutimos por las notas, pero lo normal, estamos bien, como todas las familias, normal" (Mag, 19 años). Otra hija de estos hogares manifestó: "Aprendí a montar en bicicleta, iba a fiestas de cumpleaños, iba al colegio, todo normal, pero lo que pasaba es que yo tenía una madre y una madre, y a lo mejor los otros tenían un padre divorciado con otra familia, una madre con un padre, una madre viuda… Yo he hecho una vida completamente normal, las necesidades básicas cubiertas, un colegio, de aprender, de crecer, de ser autosuficiente, ¿Qué más pido a una persona? (Vi, 22 años). ¿Qué nos muestra este u otros estudios en el Reino Unido y los Estados Unidos? Que no hay nada malo en que homosexuales en pareja adopten o tengan hijos propios. Cuando su iglesia se opone, lo que hace es reforzar estereotipos negativos, y considerar a los homosexuales ciudadanos de segunda clase. Cosa común en su historia discriminatoria. La Iglesia Católica ignora o no acepta la evidencia de psicólogos y psiquiatras modernos, como el estudio de María del Mar González, el de Enrique Arranz en el País Vasco, o el de Stephen Scott en el Reino Unido. Pero otra vez nos encontramos con algo que no es nuevo en su Iglesia. Eso hizo con Copérnico y con Galileo. Por eso reafirmo las palabras de Manuel Velandia: "Si fuera por la jerarquía de la Iglesia Católica... el Sol todavía se movería alrededor de la Tierra". Atentamente, Ferney Yesyd Rodríguez Vargas Coeditor SinDioses.org Nota: Esta carta no fue dirigida directamente a nosotros. Fue enviada por la señora Luz Angela (luzangela5@hotmail.com) al activista LGBT Manuel Velandia en respuesta a su columna "Si por la Iglesia católica fuera el Sol seguiría girando alrededor de la Tierra"

“En la concepción de Lenin la conciencia viene de fuera pero son las masas las que tienen la última palabra sobre su valor” Entrevista a Constantino Bértolo sobre la antología "Lenin. El revolucionario que no sabía demasiado" Constantino Bértolo Antes de leer la nota, recomiendo leer la 1ra parte: http://www.taringa.net/posts/noticias/15146483/El-revolucionario-que-no-sabia-demasiado-I.html -Estábamos en asuntos de masas e historia. Lenin sostenía que la historia la hacen las masas. ¿Qué masas? ¿Cómo hacen la historia esas “masas”? ¿Son esas masas las multitudes de las que habla Toni Negri? -En la tradición del socialismo revolucionario el concepto de masas mantiene relaciones de vecindad o de frontera, nunca muy bien delimitada, con dos campos semánticos que tienden a invadirse o solaparse. El primero estaría ocupado por términos como los oprimidos, los explotados, los pobres, los desposeídos, “los miserables” de Victor Hugo en definitiva, que comparten la condición de carencia o ausencia de y tienen su origen en representaciones del mundo obedientes a la mirada propia de unas conciencias morales de corte pastoral laico, humanista o religioso. Curiosamente, o no tan curiosamente si bien se mira, Vattimo ha recuperado para el pensamiento actual esta línea semántica al poner en circulación hablar de “los débiles” como posibles sujetos de ese proceso de emancipación que se acogería bajo lo que él y Zabala denominan el “comunismo hermenéutico”. En el otro gran campo semántico, masas convive con términos como el pueblo, los trabajadores, la plebe, clase obrera, proletariado, que comparten un denominador semántico común que apunta a su capacidad para intervenir, fundamentalmente como amenaza, en los acontecimientos históricos – no en vano es la Revolución Francesa la que pone en marcha ese campo de significación- a la vez que señala e incorpora la presencia del factor trabajo en su conformación. Como palabras-puente entre aquellas familias conceptuales que tienen como rasgos pertinentes la desposesión y aquellas que avisan de su potencia performativa podríamos citar los sans-culotte de Dantón o “la horda”, “la chusma” tan en boca de las burguesías amedrentadas. Si bien en Marx conviven elementos de uno y otro campo semántico, cuando se refiere a las masas cabe deducir que se decanta por un entendimiento del concepto como conjunto de gentes de humillada y oprimida condición social en actitud de rechazo y enfrentamiento, latente o activo en determinadas coyunturas, contra las fuerzas al servicio de la opresión que sufren. De esta definición subrayaría términos no sociológicos como actitud y coyuntura y le sumaría aquellos aspectos cuantitativos que forman parte de su reconocimiento como tales masas aunque su matemática no responda a unidad de medida exacta alguna. Creo que en Marx las fronteras entre las masas, los trabajadores, y el proletariado no siempre aparecen delimitadas con claridad si bien se podría concluir que hay en cada uno de estos tres términos una entidad cuantitativa en escala que corresponde grosso modo con la implicación de cada uno de estos niveles en la lucha de clases. Lenin, en efecto, entendía que la historia la hacen las masas. Marx también. Y Lenin, como Marx, también entendía los conceptos de masas, de los trabajadores y del proletariado como conceptos políticos y no meramente sociológicos. Las diferencias entre uno y otro, que las hay, respecto al papel de las masas en los procesos revolucionarios provienen de la distinta concepción que cada uno de ellos tiene respecto a las relaciones entre las masas y el partido revolucionario. De los escritos de Marx y básicamente de los textos de Las luchas de clases en Francia parece desprenderse que para él son las masas las que mueven, alimentan y “transfusionan” sus fuerzas a las organizaciones políticas de la clase obrera. Lenin parte de una idea semejante si bien su lectura de la experiencia revolucionaria de La Comuna le inclina a conceder al partido un papel mucho más activo en ese proceso. Es al analizar la historia de La Comuna cuando concluye sus ideas sobre la necesidad de una dirección que defina y marque las estrategias necesarias para que los enfrentamientos se resuelvan de manera positiva – lo que no implica que sea necesariamente victoriosa - para la clase obrera. Y quizá proceda, visto lo visto, dejar claro que si bien para Lenin la victoria en cada enfrentamiento no es algo necesario tampoco la derrota constituía ninguna meta por mucho que el “vivir en estado de revolución pendiente” permita no tener que asumir duras responsabilidades. Entiendo que Lenin ve en las masas tanto un instrumento como un sujeto activo de la revolución. Como instrumento Lenin atiende a las masas en cuanto que su agitación e intervención le sirven como termómetro no sólo de la temperatura alcanzada por el enfrentamiento de clases sino también como medida del acierto o error de la línea estratégica y de los movimientos tácticos que los partidos que se reclaman como revolucionarios – entre ellos el bolchevique claro está- están desarrollando en determinado momento del proceso revolucionario. Para Lenin las masas son la instancia revolucionaria en donde tiene lugar el encuentro no siempre armonioso ni mucho menos entre “la espontaneidad” y la “conciencia revolucionaria que viene de fuera“, o, dicho de otro modo el lugar donde las condiciones objetivas y las condiciones subjetivas se reencuentran. Son, por decirlo en su lenguaje, parte al mismo tiempo de las condiciones subjetivas y de las condiciones objetivas y en tanto que son medida materializable de unas y otras su relevancia es fundamental para el análisis y la evaluación del proceso revolucionario. Como sujeto activo de la revolución las masas se constituyen como “materialidad” de la revolución, como cultura –lo que se cultiva- y como evidencia. En la concepción de Lenin la conciencia viene de fuera pero- y esto parece olvidarse- son las masas las que tienen la última palabra sobre su valor. Al respecto parece olvidarse que muchas pueden ser las conciencias que se le ofrezcan a las masas pero sólo alguna o algunas encontrarán acogida en ellas, y que las masas responden a una constitución multiforme – de ahí su plural: las masas- aunque sea un concreto denominador común: la explotación, la indignación, la ira, el que les confiera unicidad. Será precisamente la búsqueda de ese denominador común el que oriente el “trabajo de masas” del partido bolchevique que se hará fuerte como partido cuando sintonice con él al proponer en 1917, en formato de consigna, su programa mínimo: Paz, tierra y todo el poder para los soviets. Masas de campesinos que vivían en condiciones de penuria y alta precariedad, de soldados que estaban hartos de jugarse la vida por unas tierras que no eran suyas y de trabajadores industriales que se rebelaban contra unas condiciones de trabajo difícilmente soportables. Denominador común: la explotación. Esas eran las masas que participaron en las fases de preparación y toma del poder durante la revolución bolchevique. Pero supongo que tu pregunta se refiere a si esa masas existen hoy y, en caso de que mi opinión sea afirmativa, trate de explicar donde se encuentran esas masas revolucionarias. - A eso intento referirme. Vuelvo entonces a lo de antes y trato de contestar: ¿Qué masas?: los explotados, aquella parte de la población que vive de vender su fuerza de trabajo al capital, la clase trabajadora. ¿Qué dónde están?: la mayoría trabajando; una buena parte en el paro, otra buena parte en período de formación para poder demandar trabajo y otro buena parte viviendo de las rentas de jubilación provisionadas durante sus años de trabajo activo. La respuesta es tan obvia que no nos queda más remedio que deducir que cuando nos hacemos esta pregunta hay que interpretar que en realidad más que preguntar lo que se hace es adelantar la respuesta que se tiene preparada: no hay masas porque ya no hay clase trabajadora, porque el sector industrial empieza a ser residual, porque adiós al trabajo fordiano que se fue y aquí ya todos somos empresarios de nosotros mismos y las sardinas se meten en las latas ellas solas y los que embutimos textos en latas de papel o en tabletas digitales al parecer ya no somos trabajadores sino agentes cognitivos dueños de sus propios medios de producción. Las masas son un momento consciente de la revolución: las masas deben saber que se lanzan a una lucha armada, sangrienta, sin cuartel, y no esa especie de ente irracional o meramente instintivo con que el racionalismo humanista las contempla con paternalismo o desprecio. Ese ente de la revolución que llamamos las masas forma parte de un proceso revolucionario y un proceso revolucionario no es algo que venga dado ni las masas emergen como sujetos de la revolución de modo espontáneo. Producen revolución y son producidas por la revolución, son la revolución misma al igual que son mar las mareas. Ahora bien no solo me parece legítimo sino cabal que hoy escuchemos la pregunta que recoges de ¿Dónde están las masas que según Marx y Lenin están llamadas a hacer la historia? Al hablar de Lenin y la Puerta del sol ya dijimos que hay formas de no estar que provocan efectos, es decir, actúan sobre la realidad, intervienen, pero mejor partir ahora de lo que parece evidente: las masas no están. Más exacto incluso sería decir que ni están ni se las espera. Pero ahora la pregunta que deberíamos hacernos creo que debería ser la siguiente: Si nadie las espera ¿cómo pretendemos que estén? Si nadie las echa en falta, ¿cómo sentirlas como ausencia? Si nadie las reclama ¿cómo saber si es que están sordas o si es que se han evaporado o si simplemente se dedican a sobrevivir mientras la revolución trata de aclarar si existen o no existen y los presuntos revolucionarios nos dedicamos a cantar aquello de donde está el sujeto histórico matarile rilerile matarile rileró? No se puede separar el concepto político de masas del concepto político de revolución. Preguntar por ellas es tan absurdo, desde mi punto de vista como preguntar por la revolución. Absurdo no, significativo. Claro que también podemos preguntarnos ¿dónde está revolución? Pero quien se haga esa pregunta debería aceptar que está fuera de la revolución. Las masas como la revolución no son como la primavera ha venido y nadie sabe como ha sido. Deberíamos recordar que hubo algo en las revoluciones que se llamaba el trabajo de masas. Las masas son necesarias para la revolución pero construir su necesidad requiere algo más que hacer teoría desde los espacios domésticos. Políticamente hablando esas masas se han ido diluyendo según la política se iba reduciendo a una iluso electoral. Imaginemos el “cinismo ideológico” que significaría el que los dirigentes de IU de Andalucía, que han aceptado formar gobierno con el PSOE, reclamasen algún día la presencia de esas masas que con su estrategia de colaboración han convertido en imposibles. Imaginemos lo incongruente que hubiera sido ver llorar por su ausencia al Carrillo eurocomunista el día que constató su escasa presencia en el parlamento juancarlista. El colmo es adormecerlas y luego decir que no existen o que están dormidas delante de la tele. Convendría además no olvidar que “las masas” es también un elemento fundamental de ese imaginario comunista que es hoy un imaginario derrotado. El capitalismo ganó la batalla de los imaginarios, lo que no es nada extraño teniendo en cuenta los presupuestos económicos con los que contaba. No en vano los países capitalistas han venido detentando un nivel económico al que el socialismo real apenas pudo acercarse. Hoy no hay imaginario comunistas ni hay imaginario de la revolución. Y sin ese imaginario difícilmente alcanzaremos a comprender el peso de lo ausente. Quiero decir con todo esto que lo primero que habría que hacer es historizar esa “evaporación del sujeto histórico” porque la estrategia de todo poder interesado en sembrar la duda, el desánimo o el desconcierto en el interior del pensamiento que se quiere revolucionario es ante todo desideologizar el problema y hacerlo ver como algo natural que responde al inevitable paso del tiempo con sus no menos inevitables cambios tecnológicos: ya no hay fábricas luego ya no hay clase obrera, no hay clase obrera luego ya no hay sujeto histórico, ya no hay sujeto histórico luego ya no hay revolución. No les falta razón en parte – y de ahí la eficacia de sus discursos- pues indudablemente es la aparición de la máquina de vapor lo que propicia el agrupamiento del trabajo en talleres y fábricas y sin duda la energía eléctrica generó cambios sustanciales en la organización del trabajo y es claro también que la electrónica está modificando “el paisaje laboral”, pero deducir de esos cambios la desaparición del trabajo como fundamento de la extracción de plusvalías no resulta algo muy consistente. Como diría Nestor Kohan si la derrota es tal que su evidencia desaparece del campo de lo “observable”, los sujetos sociales dominados y vencidos no solo empiezan a otorgar consenso al vencedor y a imaginarse que la situación posderrota es irreversible sino que para sobrevivir sentimentalmente tratan de refundarse arrepintiéndose de aquella parte de su pasado que resulta inaceptable para poder convivir con los vencedores. Supongo que con lo dicho y aunque sea de modo indirecto he respondido a la cuestión de si esas masas, “con comillas”, se corresponderían con las multitudes de las que habla Negri. Pero por si quedan dudas, responderé que a mi entender no, que no tienen correspondencia alguna ni en lo que atañe a su naturaleza cuantitativa ni a su cualidad como actor de lo político. En el concepto de multitudes de Negri no se encuentra aquella actitud de enfrentamiento, latente o activo, que desde mi punto de vista es elemento propio de las masas revolucionarias. Tampoco creo que las multitudes puedan en un momento determinado constituirse como “masas” revolucionarias. Pertenecen a dos momentos distintos. Las multitudes tienen raíces existencialistas aunque lean a la contra: “la vida no es una pasión inútil” la cita sartreana. Las masas provienen de la didáctica: la inteligencia es el hambre. Las multitudes del cálculo: la inteligencia es el bien-estar. Para las multitudes la revolución ya no es necesaria porque al entender de Negri las relaciones sociales de producción ya no están determinadas por la propiedad privada de los medios de producción. Para Hardt y Negri, capital y proletariado son dos partes de un todo que comparten un destino más armonioso que contradictoria o enfrentado. En Negri la lucha de clases ha dejado su lugar a la “simbiosis postmoderna”: huésped y parásito se necesitan mutuamente y uno no niega al otro. Se ve que hace tiempo que no siente la humillación que supone sonreír al jefe de manera consciente o inconsciente cuando este se digna pasar por tu lado. Aunque también es cierto que si te acostumbras a sonreír todo el tiempo y a todo el mundo la sensación de humillación seguramente se atenúa de manera extraordinaria. Creo que algo de ese síndrome de la postderrota de la que hemos hablado emerge en la teoría de Negri sobre las multitudes. La comprensión de cualquier escrito de Lenin exige, señalas, su contextualización. ¿Son entonces textos de intervención, pro tempore? ¿No tienen entonces interés para nosotros que vivimos en un contexto muy distinto? Bueno, no creo que el contexto haya cambiado tanto. Por un lado creo que apenas ha pasado un siglo y seguimos viviendo en plena y salvaje prehistoria. Sin duda la biosfera y la semántica están más saqueadas, el paisaje de superficie se ha transformado y ahora hay más plantas de interior que matorral y más antenas que chimeneas, pero aparte de que la fauna de depredadores y depredados sigue idéntica creo que la orografía que soporta todo el retablo se mantiene incólume porque las tensiones tectónicas siguen teniendo su origen en la lucha de clases, en el enfrentamiento, sordo o estruendoso, entre los que tienen los medios de producción y los que para sobrevivir necesitamos vender nuestra fuerza de trabajo. Cierto que desde 1917 una amplia y muy visualizada minoría de la población trabajadora, dado que su explotación se fue desplazando desde un marco de plusvalía absoluta hacia la explotación a través de la plusvalía relativa, ha tenido acceso a la educación, la salud, la vivienda y otros bienes de consumo, pero no menos cierto es que, -dejando aparte que la actual crisis es un retorno hacia los mecanismos de la plusvalía absoluta-, la totalidad de los trabajadores y trabajadoras siguen necesitando para vivir que uno de esos dueños de los medios de producción directamente o a través de sus jefes de “recursos humanos” vea conveniente para sus intereses comprar su fuerza de trabajo. Por otra parte todo conocer aunque sea “pro tempore” es en buena parte extrapolable aunque no sea mecánicamente repetible, al fin y al cabo todo conocer es un conocer “in tempore”. Lo que Lenin aporta es la necesidad de trabajar desde el entendimiento de que la lucha de clases no es un concepto retórico ni un enfrentamiento entre dos bloques sólidos, homogéneos, compactos y bien delimitados, y que se produce en el vacío sino a través de la mediación de fuerzas sociales, de alianzas de fracciones de clases en cuya unión desempeña un papel central la ideología (y sus "especialistas", los intelectuales) y en el que la correlación de fuerzas está sometida a cambios continuos, a erosiones y alteraciones en su composición concreta mediante el juego de alianzas y rupturas y las transformación de las condiciones subjetivas en las que el entusiasmo o la desmoralización de la clase obrera intervienen de manera tan relevante como las cuestiones de organización. Papel central que desempeña la ideología, afirmas. ¿Y qué es la ideología desde tu punto de vista? ¿No es falsa consciencia? Como bien sabes sobre la interpretación del término ideología, incluso dentro de la obra de Marx, conviven dos propuestas, una como falsa conciencia que es la que predomina en el conjunto de su obra, y otra como conjunto de ideas que surgen de una clase o de un grupo social definido . Lenin utiliza el concepto casi exclusivamente en este segundo sentido que permite hablar de una “ideología proletaria” o de una “ideología pequeño burguesa” Te pregunto ahora por el partido como “vanguardia del proletariado”. Adelante, cuando quieras... La nota sigue en la III parte.

Concepto de lumpenproletariado para principiantes Autor: Oscar Flores Fecha de publicación: 18/03/07 A la monarquía burguesa de Luis Felipe sólo puede suceder la república burguesa ; es decir, que si en nombre del rey, había dominado una parte reducida de la burguesía, ahora dominará la totalidad de la burguesía en nombre del pueblo. Las reivindicaciones del proletariado de París son paparruchas utópicas, con las que hay que acabar. El proletariado de París contestó a esta declaración de la Asamblea Nacional Constituyente con la insurrección de Junio, el acontecimiento más gigantesco en la historia de las guerras civiles europeas. Venció la república burguesa. A su lado estaban la aristocracia financiera, la burguesía industrial, la clase media, los pequeños burgueses, el ejército, el lumpemproletariado organizado como Guardia Móvil, los intelectuales, los curas y la población del campo. Al lado del proletariado de París no estaba más que él solo. Más de 3.000 insurrectos fueron pasados a cuchillo. C. MARX. EL DIECIOCHO BRUMARIO DE LUIS BONAPARTE En el análisis político, el concepto de lumpenproletariado (o lumpenproletariat) se ignora con demasiada ligereza. Si se revisan libros pro- y anti-globalización denota que el término es absolutamente ignorado. Es una pena, porque creo que es un concepto que puede explicar muchas cosas a varias personas e iluminar bastantes ha algunas otras. El objetivo es llamar la atención sobre el tema, a ver si algún sociólogo, economista o politólogo, con más competencia pueda atreverse a escribir un ensayo serio sobre el lumpenproletariado o el neo-lumpenproletariado. El lumpemproletariado (algunas veces escrito lumpenproletariado) es un término de origen marxista, con el que se designa a la población situada socialmente por debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad (delincuencia, corrupción, prostitución, etc). Esta clase social, moldeables y dóciles al servicio de los mandos del neoliberalismo, ha sido considerada tradicionalmente por el marxismo como carente de conciencia política e inútil, y susceptible de servir de punto de apoyo a la burguesía explotadora del hombre. La Real Academia Española (RAE) clasifica al lumpemproletariado como "la casta social más baja sin consciencia de clase." El término deriva del original en alemán, "lumpenproletariat", propuesto por Karl Marx y Friedrich Engels en su trabajo "La ideología alemana" (1845). Marx sostenía que en los acontecimientos históricos que habían conducido al golpe de Luis Bonaparte en 1851, el proletariado y la burguesía habían actuado de manera productiva y progresista, mientras que el "lumpenproletariat" se había mostrado improductivo y regresivo. Según Marx, el "lumpenproletariat" no tenía ningún motivo para participar en la revolución, e incluso pudo tener de hecho interés en preservar la estructura de clases, porque los miembros del "lumpenproletariat" dependían a menudo de la burguesía y de la aristocracia para su supervivencia. Es lugar común considerar que el lumpenproletario pertenece a la sección de la población con menos ingresos. No obstante, hay excepciones. Un lumpenproletario que haya progresado y ascendido en la escala de ingresos, puede tener hijos que, no obstante, piensan y sienten como lumpenproletarios. Podría llamárseles lumpenburgueses. Su sentimiento colectivo es menor que cero. No sienten que la sociedad les deba nada ni ellos deben nada a la sociedad. Su individualismo no tiene límites, más allá de los estrictamente familiares o que afecten al clan. Caen en lo antisocial con facilidad. Si algún día tienen la tentación de ideologizarse, se sentirán cómodos bajo el paraguas neoliberalismo y se aferrarán al partido que, según circunstancias, defienden tales ideas. Históricamente, en cambio, su preferencia ideológica es el fascismo. Por eso tambien se pueden sentir atraidos por partidos que naden entre ambas aguas: la fascista y el neoliberalismo. No aspiran, por tanto, a que la sociedad mejore. Aspiran simplemente a mejorar ellos, y si es a costa de la sociedad, mejor. Así, de paso, se vengan de un entorno al que consideran hostil. La preocupación por el futuro es mínima. Ni siquiera votan. Si pueden, no pagan impuestos y se saltan todos los trámites que los ciudadanos normales deben realizar (por ejemplo, sacarse la licencia de conducir, pasaporte,etc). Además, presumen de ello y se consideran muy listos por actuar así. Ciertos “trabajitos” (estafadoresbuhoneros, carceleros, policía rompehuelgas, represores de todo tipo) han sido creados a propósito para ellos, y sobreviven gracias a ellos. Aquí algunos pueden ver una contradicción ¿cómo un ser tan individualista puede pasar a formar parte de un cuerpo disciplinado? En realidad no hay tal contradicción. EL individualismo de los lumpen no es ideológico es una consecuencia de un miserable instinto de supervivencia y despojado de cualquier afán de autorealización o de mejora personal. Estos lumpemproletario se unen a otros grupos de desclasados de la misma forma que los chacales forman manadas. Son seres individualmente cobardes, actuan en grupo por el cual se sienten más protegidos. Esa sensación de protección se incrementará cuanto más desestructurado sea el entorno (social, familiar).

La filosofía de la praxis en el pensamiento de Rosa Luxemburg Autor: Michael Löwy Traducido por: Viento Sur. Nota: (Aufklarung, serían aquellas personas "iluminadas" que poseen la razón) En la presentación de las Tesis sobre Feuerbach (1845) de Marx, que publicó a título póstumo en 1888, Engels las calificó como “primer documento que registra el germen genial de una nueva concepción del mundo”. Así es, en este pequeño texto Marx supera dialécticamente –la famosa Aufhebung: negación/conservación/elevación– el materialismo y el idealismo anteriores, y formuló una nueva teoría, que podría llamarse filosofía de la praxis. Mientras los materialistas franceses del siglo 18 insistían en la necesidad de cambiar las circunstancias materiales para que se transformaran los seres humanos, los idealistas alemanes aseguraban que la sociedad sería cambiada gracias a la formación de una nueva conciencia entre los individuos. En contra de estas dos percepciones unilaterales, que conducían a un callejón sin salida –y a la búsqueda de un “Gran Educador” o un “Supremo Salvador”–, Marx afirmó en la Tesis III: “La coincidencia del cambio de las circunstancias y de la actividad humana o autotransformación, sólo puede ser considera y comprendida racionalmente en tanto que práctica (praxis) revolucionaria". K. Marx, “Tesis sobre Feurbach”, 1845, en La ideología alemana. En otras palabras: en la práctica revolucionaria, en la acción colectiva emancipadora, el sujeto histórico –las clases oprimidas– transforma al mismo tiempo las circunstancias materiales y su propia conciencia. Marx volvió a esta problemática en La Ideología Alemana (1846), al escribir: “Esta revolución se ha hecho necesaria no sólo por ser el único medio de derribar a la clase dominante, sino también porque sólo una revolución permitirá a la clase que derriba a la otra barrer toda la podredumbre del viejo sistema que se le ha quedado pegada y volverse capaz de fundar la sociedad sobre bases nuevas” K. Marx, G. Engels, La ideología alemana. Esto quiere decir que la autoemancipación revolucionaria es la única forma posible de liberación: sólo por su propia praxis, por su experiencia en la acción, pueden las clases oprimidas cambiar su conciencia, al mismo tiempo que subvierten el poder del capital. Es verdad que en textos posteriores –por ejemplo, la famosa introducción de 1857 a la Crítica de la Economía Política– encontramos una versión mucho más determinista, considerando la revolución como el resultado inevitable de la contradicción entre fuerzas y relaciones de producción; pero como lo demuestran sus principales escritos políticos, el principio de la autoemancipación de los trabajadores continúa inspirando su pensamiento y su acción. Fue Antonio Gramsci, en sus Cuadernos de Prisión de los años 1930, quien utilizó por primera vez la expresión “filosofía de la praxis” para referirse al marxismo. Algunos pretenden que era sólo de un ardid para engañar a sus carceleros fascistas, recelosos de cualquier referencia a Marx; pero esto no explica por qué Gramsci escogió esta fórmula y no otra, como podría ser “dialéctica racional” o “filosofía crítica”. En realidad, con esta expresión definió, de manera precisa y coherente, lo que distingue al marxismo como visión específica del mundo, y se disocia, de manera radical, de las lecturas positivistas y evolucionistas del materialismo histórico. Pocos marxistas del siglo 20 fueron más cercanos que Rosa Luxemburg al espíritu de esta filosofía marxista de la praxis. Ciertamente, ella no escribía textos filosóficos ni elaboraba teorías sistemáticas; como observa con razón Isabel Loureiro, “sus ideas, dispersas en artículos periodísticos, folletos, discursos, cartas (...) son respuestas inmediatas a la coyuntura más que una teoría lógica e internamente coherente”. Eso no quita para que la filosofía de la praxis marxiana, que interpretó de forma original y creadora, fuera el hilo conductor –en el sentido eléctrico de la palabra– de su obra y de su acción como revolucionaria. Pero su pensamiento no era estático: era una reflexión en movimiento, enriquecida con la experiencia histórica. Intentaremos reconstruir aquí la evolución de su pensamiento por medio de algunos ejemplos. Es verdad que sus escritos están atravesados por una tensión entre el determinismo histórico –la inevitabilidad del derrumbamiento del capitalismo– y el voluntarismo de la acción emancipadora. Esto se aplica en particular a sus primeros trabajos (antes de 1914). Reforma o Revolución (1899), el libro por el que es conocida en el movimiento obrero alemán e internacional, es un ejemplo claro de esta ambivalencia. En contra de Bernstein, proclamaba que la evolución del capitalismo llevaba necesariamente al derrumbamiento (Zusammenbruch) del sistema, y que este hundimiento era la vía histórica que llevaba a la realización del socialismo. En último instancia era una variante socialista de la ideología del progreso inevitable que dominó el pensamiento occidental desde la Filosofía de las Luces. Lo que salvaba su argumento de un economicismo fatalista era la pedagogía revolucionaria de la acción: “sólo en el curso de largas y persistentes luchas adquirirá el proletariado el grado de madurez política que le permitirá obtener la victoria definitiva de la revolución”. Esta concepción dialéctica de la educación por la lucha fue también uno de los principales ejes de su polémica con Lenin en 1904: “sólo en el curso de la lucha se recluta el ejército del proletariado y toma conciencia de los objetivos de esta lucha. La organización, los progresos de la conciencia (Aufklärung) y el combate no son fases particulares, separadas en el tiempo y de forma mecánica (...) sino, por el contrario, aspectos diversos de un solo y mismo proceso” (Difiere en la concepción Leninista donde la vanguardia del partido, lleva acabo su función "metabolica" y va aumentando progresivamente las condiciones subjetivas revolucionarias dentro de las masas) Rosa Luxemburg, “Cuestiones de organización de la socialdemocracia rusa” (1904), en “Marxisme contre dictadure”, París, Spartacus, 1946, p.21. Desde luego, reconocía Rosa Luxemburg, la clase puede equivocarse en el curso de este combate, pero en última instancia, “los errores cometidos por un movimiento obrero verdaderamente revolucionario son históricamente mucho más fecundos y más preciosos que la infalibilidad del mejor ‘Comité Central”. La autoemancipación de los oprimidos implica la autotransformación de la clase revolucionaria por medio de su experiencia práctica; ésta, a su vez, no sólo produce la conciencia –tema clásico del marxismo– sino también la voluntad: “El movimiento histórico universal (Weltgeschichtlich) del proletariado hacia su emancipación integral es un proceso cuya particularidad reside en que, por primera vez desde que existe la sociedad civilizada, las masas del pueblo hacen valer su voluntad conscientemente y en contra de todas las clases gobernantes (...). Ahora bien, las masas sólo pueden adquirir y reforzar esta voluntad en la lucha cotidiana contra el orden constituido, es decir, en los límites de este orden” Ibid. pp. 22-23. Cf. Rosa Luxemburg, “Organisationsfragen der russischen Sozialdemokratie” (1904), en Die Russische Revolution, Frankfurt, Europäische Verlaganstalt, 1963, pp. 27-28, 42, 44. Podría compararse la visión de Lenin con la de Rosa Luxemburg por medio de la siguiente imagen: para Vladimir Illich, redactor del periódico Iskra, la chispa revolucionaria la aporta la vanguardia política organizada, desde fuera hacia el interior de las luchas espontáneas del proletariado; para la revolucionaria judía/polaca, la chispa de la conciencia y de la voluntad revolucionaria prende en el combate, en la acción de masas. Es verdad que su concepción del partido como expresión orgánica de la clase se correspondía más a la situación en Alemania que en Rusia o Polonia, donde se planteaba ya la cuestión de la diversidad de partidos referidos al socialismo. Los acontecimientos revolucionarios de 1905 en el Imperio zarista ruso confirmaron a Rosa Luxemburg en su concepción de que el proceso de toma de conciencia de las masas obreras era menos el resultado de la actividad educadora –Aufklärung– del partido que de la experiencia de acción directa y autónoma de los trabajadores: “El brusco levantamiento general del proletariado en enero, desencadenado por los acontecimientos de San Petesburgo, fue, en su acción exterior, un acto político revolucionario, una declaración de guerra al absolutismo. Pero esta primera lucha general y directa de las clases tuvo un impacto aún más poderoso en su interior, despertando por primera vez, como una sacudida eléctrica (einen elektrischen Schlag), el sentimiento y la conciencia de clase en millones y millones de individuos (...). El absolutismo deberá ser derribado en Rusia por el proletariado. Pero el proletariado necesitará para ello un alto grado de educación politica, conciencia de clase y organización. No puede aprender todo esto en folletos o en octavillas, sino que adquirirá esta educación en la escuela política viva, en la lucha y por la lucha, en el curso de la revolución en marcha” Rosa Luxemburg, “Huelga de masas, partido y sindicatos”, 1906. Traducción revisada según el original: “Massentreik, Partei und Gewerkschaften”, en Gewerkschaftskampf und Massentreik, Eingeleitet und Bearbeitet von Paul Frölich, Vereinigung Internationaler Verlagsanstalten, Berlin, 1928, pp. 426-427. Se trata de una recopilación de ensayos de Rosa Luxemburg sobre la huelga de masas, organizada por su discípulo y biógrafo Paul Frölich, excluido del Partido Comunista Alemán en los años 1920. Encontré este libro en un anticuario en... Tel Aviv; el ejemplar llevaba un sello: “Kibbutz Ein Harod, Seminario de Ideas, Biblioteca Central”. El propietario del libro era sin duda un judío alemán de izquierdas emigrado a Palestina hacia 1933 y lo dio a la biblioteca del kibbutz en el que se había establecido. Con la muerte de los viejos militantes del kibbutz, y como la nueva generación no leía alemán, el bibliotecario vendió a un librero de viejo su stock de libros en la lengua de Marx... La polémica referencia a “los folletos y las octavillas” parece subestimar la importancia de la teoría revolucionaria en el proceso; por otra parte, la actividad política de Rosa Luxemburg, consistente en gran medida en redactar artículos periodísticos y folletos –por no hablar de sus obras teóricas en el campo de la economía política– demuestra sin ninguna duda el decisivo significado que concedía al trabajo teórico y a la polémica política en el proceso de preparación de la revolución. En este famoso folleto de 1906 sobre la huelga de masas, la revolucionaria polaca seguía utilizando todavía los tradicionales argumentos deterministas: la revolución tendrá lugar “con la necesidad de una ley de la naturaleza”. Pero su visión concreta del proceso revolucionario coincidía con la teoría de la revolución de Marx, tal como la presentó en La Ideología Alemana (obra que no podía conocer, ya que no fue publicada hasta después de su muerte): la conciencia revolucionaria sólo puede generalizarse en el curso de un movimiento “práctico”, la transformación “masiva” de los oprimidos, en el curso de la propia revolución. La categoría de la praxis –que para ella, como para Marx, es la unidad dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo, la mediación por la cual la clase en sí se convierte en clase para sí– le permitió superar el dilema paralizante y metafísico de la socialdemocracia alemana, entre el moralismo abstracto de Bernstein y el economicismo mecánico de Kautsky: para el primero, el cambio “subjetivo”, moral y espiritual, de los “seres humanos” era la condición para el advenimiento de la justicia social, mientras que para el segundo la evolución económica objetiva conducía “fatalmente” al socialismo. Esto permite comprender mejor por qué Rosa Luxemburg se opuso no sólo a los revisionistas neo-kantianos, sino también, desde 1905, a la estrategia de “atentismo” pasivo defendida por el así denominado “centro ortodoxo” del partido. Esta misma visión dialéctica de la praxis le permitió, también, superar el tradicional dualismo encarnado por el Programa de Erfurt del SPD, entre las reformas, o “programa mínimo”, y la revolución, el “objetivo final”. Con la estrategia de huelga de masas que propuso en Alemania en 1906 –en contra de la burocracia sindical– y en 1910 –en contra de Karl Kautsky– Rosa Luxemburg esbozó un camino capaz de transformar las luchas económicas o el combate por el sufragio universal en un movimiento revolucionario general. Al contrario que Lenin, que distingue entre la “conciencia trade-unionista (sindical)” y la “conciencia socialdemócrata (socialista)”, ella sugiere una distinción entre la conciencia teórica latente, característica del movimiento obrero en los períodos de dominación del parlamentarismo burgués, y la conciencia práctica y activa, que surge en el curso del proceso revolucionario, cuando las propias masas –y no sólo los diputados y dirigentes del partido– aparecen en la escena política; gracias a esta conciencia práctica-activa las capas menos organizadas y más atrasadas pueden llegar a ser, en período de lucha revolucionaria, el elemento más radical. De esta premisa deriva su crítica a quienes basan su estrategia política en una estimación exagerada del papel de la organización en la lucha de clases –acompañada por lo general de una subestimación del proletariado no organizado– olvidando el papel pedagógico de la lucha revolucionaria: “Seis meses de revolución harán más por la educación de estas masas hoy desorganizadas que diez años de reuniones pública y distribuciones de octavillas” Rosa Luxemburg, “Huelga de masas, partido y sindicatos”, 1906. P. 150 ¿Era Rosa Luxemburg espontaneista? No del todo… En su folleto Huelga general, partido y sindicatos (1906) insiste, refiriéndose a Alemania, en que el papel de “la vanguardia más esclarecida” no es esperar “con fatalismo” a que el movimiento espontáneo “caiga del cielo”. Al contrario, la función de esta vanguardia es precisamente “anticipar (vorauseilen) el curso de las cosas, intentar precipitarlo”. Reconoce que el partido socialista debe tomar la dirección política de la huelga de masas, lo cual consiste en “proporcionar al proletariado alemán una táctica y objetivos para el período de luchas por venir”: llega a proclamar que la organización socialista es “la vanguardia de toda la masa de los trabajadores” y que “el movimiento obrero obtiene su fuerza, su unidad, su conciencia política de esta misma organización” Rosa Luxemburg, “Huelga de masas, partido y sindicatos”, 1906. P. 147, 150 Hay que añadir que la organización polaca dirigida por Rosa Luxemburg, el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y de Lituania (SDKPiL), clandestino y revolucionario, se parecía más al partido bolchevique que a la socialdemocracia alemana… Hay que considerar también un aspecto poco conocido de Rosa Luxemburg: su actitud hacia la Internacional (sobre todo después de 1914), que concebía como un partido mundial centralizado y disciplinado. Resulta una gran ironía que Karl Liebnecht, en una carta a Rosa Luxemburg, critique su concepción de la Internacional como “demasiado centralista-mecánica”, con “demasiada ‘disciplina’ y demasiado poca esponteneidad”, considerando a las masas “demasiado como instrumentos de la acción, no como portadoras de la voluntad; como instrumentos de la acción deseada y decidida por la Internacional, y no en tanto que quieren y desean por sí mismas” ” Ver K. Liebknecht: “A Rosa Luxemburg: Remarques à propos de son projet de thèses pour le groupe « Internationale», en Partisans, nº 45, enero 1969, p- 113. Paralelamente a este voluntarismo activista, el optimismo determinista (económico) de la teoría del Zusammenbruch, el hundimiento del capitalismo víctima de sus contradicciones, no desapareció de sus escritos, al contrario: se encuentra en el centro mismo de su gran obra económica, La acumulación del capital (1911). Sólo después de 1914, en el folleto La crisis de la socialdemocracia, escrito en prisión en 1915 –y publicado en Suiza en enero de 1916 bajo el seudónimo de “Junius”– superó esta visión tradicional del movimiento socialista de comienzos de siglo. Este documento, gracias al lema “socialismo o barbarie”, representó un giro en la historia del pensamiento marxista. Curiosamente, la argumentación de Rosa Luxemburg comienza referiéndose a las “leyes inalterables de la historia”; reconoce que la acción del proletariado “contribuye a determinar la historia”, pero parece creer que se trata sólo de acelerar o retardar el proceso histórico. Hasta ahí, nada nuevo. Pero en las líneas siguientes compara la victoria del proletariado con “un salto que hace pasar a la humanidad del reino animal al reino de la libertad”, añadiendo: este salto sólo será posible “si, del conjunto de las premisas materiales acumuladas por la evolución, se enciende la chispa incendiaria (zündende Funke) de la voluntad consciente de la gran masa popular”. Encontramos aquí la famosa Iskra, la chispa de la voluntad revolucionaria capaz de hacer estallar la pólvora seca de las condiciones materiales. ¿Qué produce esta zündende Funke? Sólo gracias a una “larga serie de enfrentamientos hará el proletariado internacional su aprendizaje bajo la dirección de la socialdemocracia e intentará tomar las riendas de su propia historia (seine Geschichte)…” ” Rosa Luxemburg, La crisis de la socialdemocracia. Introduciendo la expresión socialismo o barbarie, “Junius” acude a la autoridad de Engels, en un escrito de “hace una cuarentena de años” –una referencia sin duda al Anti-Duhring¨(1878): “Friedrich Engels dijo una vez: ‘La sociedad burguesa se encuentra ante un dilema: o paso al socialismo o recaída en la barbarie’ ” Rosa Luxemburg, La crisis de la socialdemocracia. De hecho, lo que escribió Engels es bastante diferente: “Las fuerzas productivas engendradas por el modo de producción capitalista moderno, y el sistema de distribución de los bienes que ha creado, han entrado en contradicción flagrante con el propio modo de producción, hasta un que hace necesario un cambio radical del modo de producción y distribución, si no se quiere ver desaparecer toda la sociedad moderna” F. Engels, Anto-Dühring. El argumento de Engels –fundamentalmente económico y no político, como el de “Junius”– era más bien retórico, una especie de demostración por el absurdo de la necesidad del socialismo, para evitar la “desaparición” de la sociedad moderna –una fórmula vaga cuyo alcance no se llega a entender bien. De hecho, fue Rosa Luxemburg quien inventó, en el sentido estricto de la palabra, la expresión “socialismo o barbarie”, que tanto impacto tendrá a lo largo del siglo 20. La referencia a Engels pretendía dar más legitimidad a una tesis bastante heterodoxa. La guerra mundial, y el hundimiento del movimiento obrero internacional en agosto de 1914, acabó por quebrar su convicción en la victoria inevitable del socialismo. En los siguientes párrafos, “Junius” desarrolló su innovador punto de vista: “Nos situamos ante esta disyuntiva: o triunfo del imperialismo y decadencia de toda civilización, y como consecuencia, como en la antigua Roma, la despoblación, la desolación, la degeneración, un gran cementerio; o victoria del socialismo, es decir, de la lucha consciente del proletariado internacional contra el imperialismo y contra su método de acción: la guerra. Es un dilema de la historia del mundo, un todavía indeciso “o esto - o lo otro”, cuyos platillos se balancean ante la decisión del proletariado consciente” ” F. Engels, Anto-Dühring Se puede discutir el significado del concepto de “barbarie”: se trata sin duda de una barbarie moderna, “civilizada” –la comparación con la antigua Roma no es muy pertinente–, y en este caso la afirmación del folleto de “Junius” se reveló profética: el fascismo alemán, manifestación suprema de la barbarie moderna, pudo tomar el poder gracias a la derrota del socialismo. Pero lo más importante de la fórmula “socialismo o barbarie” es el término “o”: se trata del reconocimiento de que la historia es un proceso abierto, que el futuro no está todavía decidido –por las “leyes de la historia” o de la economía– sino que depende, en definitiva, de los factores “subjetivos”: la conciencia, la decisión, la voluntad, la iniciativa, la acción, la praxis revolucionaria. Es cierto, como señala Isabel Loureiro en su excelente libro, que incluso en el folleto de “Junius” –y en los textos posteriores de Rosa Luxemburg– se siguen encontrando referencias al hundimiento inevitable del capitalismo, a la “dialéctica de la historia” y a la “necesidad histórica del socialismo” ” I. Loureiro, Rosa Luxemburg, p. 123. Pero en última instancia, la fórmula “socialismo o barbarie” sienta las bases de otra concepción de la “dialéctica de la historia”, distinta del determinismo económico y de la ideología iluminista del progreso inevitable. Volvemos a encontrar la filosofía de la praxis en el centro de la polémica de 1918 sobre la Revolución rusa, otro texto capital redactado detrás de los barrotes. La trama esencial de este documento es bien conocida: por una parte, el apoyo a los bolcheviques, y a sus dirigentes, Lenin y Trotsky, que han salvado el honor del socialismo internacional al atreverse a llevar a cabo la Revolución de Octubre; por otra parte, un conjunto de críticas, algunas de ellas –sobre la cuestión agraria y la cuestión nacional– muy discutibles, mientras que otras –el capítulo sobre la democracia– resultan proféticas. Lo que inquietaba a la revolucionaria judía/polaca/alemana era sobre todo la supresión, por los bolcheviques, de las libertades democráticas –libertad de prensa, de asociación, de reunión–, que son precisamente la garantía de la actividad política de las masas obreras; sin ellas, “la dominación de las amplias capas populares es absolutamente impensable”. Las gigantescas tareas de la transición al socialismo “a las que se han dedicado los bolcheviques con coraje y determinación”, no pueden ser realizadas sin que “las masas reciban una educación política muy intensiva y acumulen experiencias”, lo que no es posible sin libertades democráticas. La construcción de una nueva sociedad es un terreno virgen que plantea “mil problemas” imprevistos; ahora bien, “sólo la experiencia permite las correcciones y la apertura de nuevas vías”. El socialismo es un producto histórico “surgido de la escuela misma de la experiencia”: el conjunto de las masas populares (Volksmassen) debe participar de esta experiencia, si no “el socialismo es decretado, otorgado por una docena de intelectuales reunidos alrededor de un tapete verde”. El único remedio para los inevitables errores del proceso de transición es la propia práctica revolucionaria: “la revolución en sí y su principio renovador, la vida intelectual, la actividad y la autorresponsabilidad (Selbsverantwortung) de las masas, en una palabra, la revolución bajo la forma de la más amplia libertad política es el único sol que salva y purifica” ” (¿Suena parecido a la tesís de la revolución permanente?) Rosa Luxemburg, La revolución rusa. Este argumento es mucho más importante que el debate sobre la Asamblea Constituyente, donde se concentraron las objeciones “leninistas” al texto de 1918. Sin libertades democráticas, la praxis revolucionaria de las masas, la autoeducación popular por la experiencia, la autoemancipación de los oprimidos y el ejercicio del poder mismo por la clase de los trabajadores, son imposibles. György Lukacs, en su importante ensayo “Rosa Luxemburg marxista” (enero 1921), mostró con gran agudeza cómo, gracias a la unidad de la teoría y la praxis –formulada por Marx en sus Tesis sobre Feuerbach– la gran revolucionaria había conseguido superar el dilema de la impotencia de los movimientos socialdemócratas, “el dilema del fatalismo de las leyes puras y de la ética de las intenciones puras”. ¿Qué significa esta unidad dialéctica? “Así como el proletariado como clase sólo puede conquistar y conservar su conciencia de clase, elevarse al nivel de su tarea histórica –objetivamente dada–, en el combate y la acción, de igual medida el partido y el militante individual sólo pueden apropiarse realmente su teoría realizando esta unidad en su praxis” ” G. Lukacs, Historia y Conciencia de clase (1923). Resulta por tanto sorprendente que, apenas un año más tarde, Lukacs redactase el ensayo –formando también parte de Historia y Conciencia de Clase (1923)– titulado “Comentarios críticos sobre la crítica de la revolución rusa en Rosa Luxemburg” (enero 1922), rechazando en bloque el conjunto de comentarios disidentes de la fundadora de la Liga Spartacus, pretendiendo que “se representa la revolución proletaria bajo las formas estructurales de las revoluciones burguesas”–una acusación poco creíble, como lo demuestra Isabel Loudeiro. G. Lukacs, Historia y Conciencia de clase (1923). I. Loureiro, Rosa Luxemburg, p. 85-88 ¿Cómo explicar la diferencia, en el tono y en el contenido, entre el ensayo de enero de 1921 y el de enero de 1922? ¿Una conversión rápida al leninismo ortodoxo? Tal vez, pero lo más probable es la posición de Lukacs respecto a los debates en el seno del comunismo alemán. Paul Levi, el principal dirigente del KPD (Partido Comunista Alemán), se había opuesto a la “Acción de Marzo de 1921”, una tentativa fracasada de levantamiento comunista en Alemania, sostenida con entusiasmo por Lukacs (aunque criticada por Lenin...); excluido del partido, Paul Levi decidió en 1922 publicar el manuscrito de Rosa Luxemburg sobre la Revolución rusa, que la autora le había confiado en 1918. La polémica de Lukacs con este documento es también, indirectamente, un ajuste de cuentas con Paul Levi. En realidad, el capítulo sobre la democracia de este documento de Luxemburg es uno de los textos más importantes del marxismo, del comunismo, de la teoría crítica y del pensamiento revolucionario en el siglo 20. Es difícil imaginar una refundación del socialismo en el siglo 21 que no tenga en cuenta los argumentos desarrollados en estas febriles páginas. Los representantes más lúcidos del leninismo y del trotskismo, como Ernest Mandel o Daniel Bensaid, han reconocido que esta crítica de 1918 al bolchevismo, en lo que se refiere a la cuestión de las libertades democráticas, estaba justificada. Por supuesto, la democracia a la que se refería Rosa Luxemburg es la ejercida por los trabajadores en un proceso revolucionario, no la “democracia de baja intensidad” del parlamentarismo burgués, donde las decisiones importantes son tomadas por banqueros, empresarios, militares y tecnócratas, fuera de cualquier control popular. La zündende Funke, la chispa incendiaria de Rosa Luxemburg, brilló una última vez en diciembre de 1918, en su conferencia al Congreso de fundación del KPD (Liga Spartacus). En este texto también se encuentran referencias a la “ley de desarrollo objetivo y necesario de la revolución socialista”, pero se trata en realidad de la “amarga experiencia” que deben hacer las diversas fuerzas del movimiento obrero antes de encontrar el camino revolucionario. Las últimas palabras de esta memorable conferencia están directamente inspiradas por la perspectiva de la praxis autoemancipadora de los oprimidos: “La masa aprende a ejercer el poder ejerciéndolo. No hay otra manera de aprender. Hemos superado ya el tiempo en que se trataba de enseñar el socialismo al proletariado. Este tiempo no se ha cumplido al parecer para los marxistas de la escuela de Kautsky. Con ‘educar a las masas proletarias’ se quiere decir: hacerles discursos, difundir octavillas y folletos. No, la escuela socialista de los proletarios no necesita eso. Su educación se realiza cuando pasan a la acción (zur Tat greifen)”. Rosa Luxemburg se refiere aquí a una famosa cita de Goethe: “Am Anfang war die Tat!” (¡Al comienzo no era el Verbo, sino la Acción!). En palabras de la revolucionaria marxista: “Al comienzo era la Acción, ésta es nuestra divisa; y la acción consiste en que los consejos de obreros y de soldados se sientan llamados a convertirse en la única potencia pública en el país y que aprendan a serlo” Rosa Luxemburg, “Nuestro programa y la situación política. Discurso en el Congreso de fundación del PCA (Liga Spartacus)”. Recogido del original alemán, “Rede zum Programm der KPD (Spartakusbund)”, Ausgewählten Reden un Schriften, Berlín, Dietz Verlag, 1953, Band II, p. 687. El ejemplar de la edición alemana que utilizo aquí tiene una curiosa historia. Se trata de una recopilación de textos de Rosa Luxemburg, editada por el “Marx-Engels-Lenin-Stalin Institut boim ZA der SED”, con un prólogo de Wilhelm Pieck, dirigente estalinista de la RDA, seguida de introducciones de Lenin y Stalin, criticando los “errores” de la autora. Compré este libro a un anticuario y descubrí que llevaba una dedicatoria escrita a mano, en inglés, fechada en 1957, pidiendo excusas por no haber encontrado otra edición sin todas esas “introducciones” superfluas. La dedicatoria está firmada por “Tamara e Isaac”, sin duda Tamara e Isaac Deutscher...
“Para Lenin la vanguardia no se corresponde con una situación espacial, sino con un momento temporal: el inicio del movimiento, su señal” Entrevista a Constantino Bértolo sobre la antología "Lenin. El revolucionario que no sabía demasiado" Constantino Bértolo Antes de leer la nota, recomiendo leer la 1ra parte y la 2da parte: http://www.taringa.net/posts/noticias/15146483/El-revolucionario-que-no-sabia-demasiado-I.html http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/15256833/Equot_Lenin_-El-revolucionario-que-no-sabia-demasiadoEquot_.html Estábamos en asuntos de vanguardias. Un partido de izquierda no servil, un partido comunista, un partido marxista revolucionario, ¿debe seguir siendo la “vanguardia del proletariado”? Sí. Las principales alternativas que se han presentado a un partido de vanguardia han sido o bien la de un partido de masas que es el tipo de organización que han venido defendiendo justamente muchos de los que creen que las masas se han evaporado, o bien la desaparición de las organizaciones de partido a favor de movimientos asamblearios de carácter más o menos espontáneo que a mi entender son estructuras absolutamente necesarias para que un proceso revolucionario se desarrolle pero que no tienen capacidad para enfrentarse a las estrategias y maniobras de alta o baja intensidad, directas o de “diversión”, que el estado mayor del capital lleva a cabo de manera incesante. Este entendimiento del partido como vanguardia es una de los conceptos que más reservas ha provocado en el “comunismo políticamente correcto”. En mi opinión este rechazo, cuyas raíces profundas descansan en la incapacidad de buena parte de los movimientos comunistas y anticapitalistas actuales para asumir – con las críticas y autocríticas que fueren pertinentes - el legado que la historia de revolución soviética representa, se articula alrededor de la famosa cuestión de la conciencia que viene de fuera y del “gen autoritario” que según sus críticos inevitablemente anidaría dentro de ese entendimiento. En función de ese rechazo tan perceptible hoy y que inevitablemente, esto sí, forma parte de las condiciones de recepción de esa “herencia no deseada” que es la historia de la Unión Soviética en la que la obra de Lenin está inserta como también lo están se quiera o no la obra de Trostky, Gramsci, Lukács o Brecht, he tratado en la introducción de desmontar, partiendo de los propios textos de Lenin al respecto, la deformada versión que contempla al partido que Lenin propone como una máquina elitista, burocrática, militarizada e incapaz de oír nada de lo que no sea su propio discurso. Esta versión, propia de aquellas películas del franquismo en las que el frío camarada no cesaba de repetir la muletilla de “El pagtido no pegdona ergoges”, es una deformación interesada y muy miope de la organización de vanguardia que Lenin reclamaba. Lo primero que habría que señalar es que el concepto de vanguardia que está utilizando Lenin no es una mera traslación de la terminología militar en donde la vanguardia se caracteriza por ocupar posiciones adelantadas “y alejadas”, subrayo lo de alejadas, del cuerpo principal de la tropas. Para Lenin, como por otra parte en el mismo Clausewwitz, la vanguardia se corresponde no con una situación espacial sino con un momento temporal: el inicio del movimiento, su señal. Su concepción del partido está en consonancia con ese “modo de producción Lenin” que traté de reflejar en el libro y que se corresponde con esa filosofía de la praxis que el mismo Gramsci identifica como su aportación más singular y relevante. Un entendimiento de la praxis como actividad integradora en la que las lindes entre teoría y práctica son difíciles si no imposibles de establecer y en el que la acción del partido se encamina a que el proletariado se reconozca y constituya como clase mediante su participación activa en la lucha de clases, entendiendo que es precisamente esa implicación en la lucha lo que da acceso a un conocer que lo convierte en sujeto histórico. Lenin no defiende que se construya un partido “alejado” del grueso del proletariado, aunque tampoco cae en ingenuidad de identificar al proletariado como sujeto con la totalidad de las masas de trabajadores y trabajadoras. No pretende un partido que se funde o diluya con la clase o las masas porque para operar se requiere mantener cierta distanciamiento con respecto al teatro de operaciones. Como nos hace ver Juan Carlos Rodríguez en sus reflexiones sobre el Diario de Trabajo de Brecht, entre el “distanciamiento” de Brecht y “la distancia” que Lenin defiende para el partido revolucionario hay estrechas coincidencias tácticas y estratégicas coincidentes en la intención de que “la distancia” sirva para articular las contradicciones, de clase o de niveles de texto. Para Lenin el concepto de proletariado al igual que el concepto de masas no son entidades sociológicas determinadas y descriptas mecánicamente a partir de categorías económicas. La filosofía de la praxis en Lenin es un “estar en revolución” y por eso entiende que la conciencia y las capacidades revolucionarias se desarrollan a partir de la práctica organizada que es algo que no se puede enseñar pues requiere ser aprendida de manera activa. Y el partido, en ese sentido, más que una organización es una actividad o si se quiere un modo de organización de la actividad revolucionaria que lo constituye. En las condiciones que la correlación de fuerzas marca en el imperio zarista, es decir, en el territorio que las dos culturas enfrentadas ocupan en el comienzo del siglo XX, esa organización no podía, si quería actuar, estructurarse en función de la deseable “igualdad de responsabilidades” -más que de posibilidades- que una organización estrictamente democrática exigiría. La estructura en red pero atravesada por una línea jerarquizada por criterios de responsabilidad no se opone a que la actividad y las experiencias que lo constituyen como partido sean deliberadas y dirigidas por el conjunto de esos saberes individuales que dan lugar al intelectual colectivo del que hablará Gramsci. Indudablemente el grado de deliberación en cada momento vendrá determinado por variables distintas pero nada hay en su concepción que esté en contra de esa deliberación colectiva. Que para Lenin la clave de la organización residía en la acción queda en evidencia justamente en su “intransigencia” respecto a las condiciones para la pertenencia al partido. Lo que lo separa de los mencheviques es eso, su exigencia de implicación en las tareas revolucionarias. Para Lenin la revolución es también un acto de imaginación colectiva pero de una imaginación que brota en esa praxis revolucionaria que es, de modo inseparable, individual y colectiva constituyéndose el partido como el encuentro, “la disciplina” de la hablaba Gramsci, entre una y otra praxis. Insisto en un punto del que ya has hablado. ¿Qué concepto de praxis manejaba Lenin en tu opinión? Creo que de lo ya dicho se desprende que utiliza praxis como actividad revolucionaria organizada., como experiencia del hacer, del vivir, del ánimo y de la fatiga, del soñar y el analizar, del luchar. El Lenin posterior a Materialismo y empiriocriticismo, un libro por el que es absurdamente criticado “desde la filosofía”, ese lugar que nunca ocupó ni quiso ocupar, y cuya función política, cumplida, era enfrentarse al relativismo idealista, entiende la realidad -y la revolución en consecuencia- como un proceso, como algo que se está construyendo continuamente y entiende que las relaciones del hombre con la realidad no son las relaciones de dos entidades ajenas sino que las relaciones entre ambas se construyen a través de la praxis en tanto que el hombre es un ser práctico "que decide con su actividad cambiar el mundo que no le satisface". Lenin, que no fue un filósofo profesional, déjame decirlo de manera muy mejorable, ¿fue un buen lector de Hegel y de Aristóteles? ¿Qué crees que extrajo de esas lecturas? Diría que de Aristóteles, además de la necesidad de tener un fin para poder hacer algo, aprendió que cada cosa, hecho o concepto despliega semejanzas presentes en su entorno espacial o temporal pero también ofrece y aporta a ese entorno su diferencia específica. De ahí su idea, tan coincidente con el gusto de Saussure de que “lo importante no reside tanto en encontrar la verdad como en saber situarla”. De Hegel creo que asimiló que todo, el proceso de saber incluido, es proceso, movimiento, relación. Un saber que en realidad es el saber que constituye a la modernidad como tal, que Marx traduce con el famoso enunciado de que “Todo lo sólido se desvanece en el aire” y que Lenin aplica una y otra vez al hacerse consciente de que “lo importante no es tener razón sino tener razón en el momento oportuno.” ¿Qué aportó Lenin a la teoría marxista del imperialismo? Desde mi punto de vista algo que desde el final de la II Guerra Mundial parecía haberse olvidado: que el imperialismo cabalga a lomos del capital financiero internacional pero cada caballo o Estado arrastra y es empujado por su propia economía. La actual crisis parece haber sacado del baúl de los recuerdos algunas de las hipótesis de trabajo –yo no hablaría propiamente de tesis- que Lenin apunta en ese libro de encargo, pero convendría, ahora que podemos vislumbrar “por detrás” de tanta verborrea solidaria entre las potencias tradicionales y las emergentes la verdadera cara del neoimperialismo agresivo que viene, recordar la superioridad con que algunos economistas “de izquierda”, en aras de la globalización, habían dado por superado el papel de los estados nacionales en la economía. En definitiva: que no llamemos globalización a lo que es realmente imperialismo. Crítica frecuente al leninismo histórico: el “todo poder para los soviets” se convirtió en apenas 15 días y 20 minutos en su contrario, en “un todo el poder para el politburó del Partido” y, más en concreto, la verdad es siempre concreta decíamos, para su secretario general. ¿Es acertada esa crítica en tu opinión? La verdad es que me molesta más que bastante tener que contestar a este tipo de críticas precocinadas que se emiten incluso con tono de paternalismo generoso y que suelen traducir la incomodidad histórica que representa la revolución soviética para todos aquellos “revolucionarios” prístinos y encantados de conocerse a si mismos como revolucionarios sin mancha ni cartón antes del parto, en el parto y después del parto y siempre dispuestos a entonar la cantinela orteguiana del “no es esto”, “no es esto” sin que, eso sí, nunca aclaren cómo sería en su opinión ese Godot cuya llegada esperan mientras procuran no mancharse la manos. Y digo que me molesta porque demostrar que algo es falso implica, de algún modo, que la falsedad aun como supuesto se ha aceptado en algún momento. No deja de ser curioso que los mismos que suelen hablar del monolitismo de partido bolchevique y de la dictadura de su secretario general sean los mismos que hablan de los cruentos enfrentamientos que tuvieron lugar en el interior de todo el partido y muy especialmente en el seno de sus organismo de dirección durante al menos todo el período comprendido entre la toma de poder y la expulsión de Trostky de los órganos de dirección. En qué quedamos ¿hubo dictadura del secretario general o hubo luchas intestinas y enfrentamientos ideológicos casi permanentes y sobre muy diversos problemas? Creo que cualquiera que se moleste en asomarse a libros de historia de E. H. Carr. o repase los datos que Charles Bettelheim ofrece en Las luchas de clases en la URSS, Primer período (1917-1923) comprenderá que la cosa fue bastante más compleja y complicada como para despacharla con dos ideas apresuradas. Con esto no estoy tratando de negar que durante el proceso revolucionario y en las condiciones en que la revolución hubo de desarrollarse no se acentuaran aspectos autoritarios ni se produjesen graves cortacircuitos entre la dirección del partido y el partido y entre el partido y las masas de trabajadores y trabajadoras. Lo que rechazo es la afirmación tan generalizada de que tales “deformaciones” fueran producto de la “perversa naturaleza humana”, de la inevitable corrupción que el poder provoca o de la monstruosidad patológica de algún dirigente traumatizado vaya usted a saber porque episodio de rencor y venganza. Mejor sería atender a las dificultades de gestionar un país inmenso e inmensamente atrasado o a la dificultad de construir un partido con la amplitud suficiente para hacer trabajo de masas y ejercer el poder evitando al mismo tiempo el arribismo y el oportunismo. Más útil y sensato parece argumentar posibles causas que respondan a condiciones materiales y no recurrir a condenas morales que nada aclaran. Defiendes en la Introducción que el “libertad para qué” de Lenin, el comentario que le hizo a Fernando de los Ríos, no fue ningún toque de autoritarismo, no fue ningún sarcasmo. ¿Por qué? La verdad es que, de entrada, no suena muy bien. A mi me suena perfectamente. Porque algunas preguntas merecen determinadas respuestas. Fernández de los Ríos mantuvo ese contacto con Lenin en su condición de representante de un partido socialista y como tal representante debería considerar, a poco que hubiera leído a Saint-Just, a Marx, a Jaime Vera o al mismo Pablo Iglesias, que para empezar a hablar de libertad lo primero que hay que lograr es el establecimiento de las condiciones materiales que posibilitan realmente la igual libertad porque quien depende de una voluntad ajena para poder vivir no es libre. Cualquiera que haya pasado por la experiencia de una entrevista de trabajo creo que entiende perfectamente la respuesta de Lenin. Es curioso que en sus memorias Fernández de los Ríos no nos explique por que no contestó a la pregunta de Lenin. Nos hemos quedado sin saber a qué libertad se está refiriendo. Ya he dicho que hay gentes que no están dispuestas a aprender ni lo que ya sabe. La revolución, afirmas, es la negación de la negación. ¿Qué niega y cómo niega la revolución lo que afirmas que niega? Básicamente quería referirme a la negación – la revolución acaba con él- de esa negación que es el proletariado, pero creo que es una afirmación mal utilizada. Al respecto me llegó un comentario crítico del profesor Juan Carlos Rodríguez que me parece plenamente acertado y que me permito suscribir a continuación: “La frase es muy atractiva, pero sólo en la fachada. Por dentro resulta hegelianismo puro, pues implica que el capitalismo sería una negación. Pero el capitalismo no es una negación del feudalismo, pues el capitalismo es otra cosa, otro modo de producción/ explotación distinta al feudalismo. Entonces la revolución comunista sería la negación de la negación ¿de qué? Obviamente parece que del espíritu humano libre. Pero el espíritu humano libre es una invención o una creación del capitalismo: el espíritu libre para explotar o ser explotado. Todas las ideologías del hombre libre se centran aquí. Pero además la negación de la negación en Hegel es siempre positiva, pues supone la Aufhebung, o sea, la superación “conservando” lo superado. En suma, conservando el capitalismo, pero superándolo para mejorarlo. Pero como tú señalas la revolución o es ruptura con el capitalismo o no es revolución (claro que se pueden conservar todas las cosas capitalistas que nos sirvan, pero no el capitalismo). Perdona este matiz anti-lukácsiano, pero la historia concebida como una sucesión de negaciones de la negación no es más que la marcha del espíritu objetivo al Espíritu Absoluto. Y obviamente nosotros no hablamos de espíritus sino de modos de producción o de explotación, etc”. Pues me da que Manuel Sacristán estaría muy de acuerdo con este comentario de Juan Carlos Rodríguez. Déjame preguntarte ahora por una categoría que irrumpió en el ámbito socialista poco después de la revolución bolchevique: la del hombre nuevo. Sigue en la IV parte...
“Conócete a ti mismo”, decía la inscripción que los siete sabios colocaron en el santuario de Delfos. Hoy hemos descubierto que esta pseudopsicología, que propone la existencia previa de un sujeto que por medio de la autoconciencia se puede llegar a conocer, pasa por alto la profundidad de la cuestión. Es verdad, somos algo así como un sujeto, al menos en cuanto que legalmente somos responsables de nuestros actos. Es jurídicamente como mejor se aprecia que somos como una unidad irreducible, porque es en la Ley donde se pueden aplicar penas a un sujeto en concreto sin que se pueda apelar a sus condiciones sociales, culturales, etc, para eliminar la sentencia. De todos modos la antigua frase nos ilumina acerca de una cuestión que no se puede evitar: la de la alienación en la que reside la previa posibilidad de comprensión o conocimiento de nosotros mismos. Esta previa alienación es la condición de todo conocimiento, de manera que también ha de serlo del conocimiento de nuestra esencia particular. Así como veíamos el distanciamiento propio de la comprensión, lo cual nos hacía más palpable su naturaleza extravagante, en la distancia con nosotros mismos mediante la autoconciencia se pone de relieve de nuevo una alienación inevitable que no logra conocernos, sino comprendernos en cuanto que somos otra cosa que nosotros mismos. El hombre busca su imagen y por tanto ha de hallarla en algo que no sea él mismo, es decir, aquel que precisamente es el que busca. “Buscar su imagen” es por eso buscar otra cosa por medio de la cual pueda hacerse una “representación” de qué sea él. Esta alienación fundamental tiene un correlato específico en ese acto que no se suele meditar y que sin embargo es de una importancia sin igual, a saber, el traer a un hijo a este mundo. Dar a luz a un hijo es, psicológicamente, el transponer las carencias y deseos del padre en otro ser del cual no se ha respetado su carácter personal. Pues de inmediato el padre y la madre moldean de forma tan insistente ese producto de su imaginación que es el alma del hijo, que nada que sea propio de él queda a salvo, excepto la pura exterioridad carnal, de la cual los padres son sus creadores primigenios. Y sin embargo, ¡qué extrañeza natural! El hijo es hijo del padre como la idea misma de su perfección es hija del padre: hijo e idea nacen del padre del mismo modo, y por fin los progenitores logran su identidad: en cuanto pueden volcar sus deseos insatisfechos en el hijo y en cuanto son los padres de una criatura, obteniendo una respuesta a su pregunta sobre la identidad. Padre e hijo, Dios encarnado en el Hijo Jesucristo, la Patria encarnada en el soldado, el sistema en el filósofo, etc. Este proceso de alienación como condición de la identidad es recurrente en el comportamiento humano. Nuestra tesis, llena de amargo cinismo, es que tal alienación no significa identidad sino diferencia, y no acercamiento sino huida. Esta alienación tiene su génesis en la huida del vacío que en verdad somos, en el que se refleja el silencio del universo y del ser en general. Ningún ser humano puede soportar la insistencia de esa mirada desde lo más alto del infinito, donde reside todo lo existente y no existente en la forma de una enorme interrogación, cuya evitación a su vez constituye la existencia propia de los hombres.

Deep web es una red sin busquedas por indexing, (osea, no google ok??) con encripcion, con resoluciones de dns "raras" se entiende??? esto viene a ser; 1) La inet superficial = paginas indexables por buscadores, encripcion solo en lo comercial y alguna que otra cosilla por ahi. 2) "Deep web" a) (en realidad redes .onion) (99% de la gente usa tor) Paginas un toque mas ocultas que las tradicionales, encriptadas y bla bla bla arriba, aca encontras cp (como si los bbs de internet "superficial" no existieran...) gore (como goringa) drogas (como las mil paginas de droga) etc... (osea, nada del otro mundo) b) la verdadera "deep web" Estas paginas son de acceso restricto aqui dentro de este nivel, osea, lugares accesibles con contraseñas o metodos de autentificacion, a que dan acceso? A documentos no publicos de empresas, mails encriptados de narcos, potica etc etc etc Les digo que tiene el famoso 90% de esa informacion?? Datos inutiles de gente que no conoces; Tiro ejemplo: Ayer metido en una de estas "redes ocultas" encontre: un pm a su secretaria invitandola a cojer en un telo de españa. un chat wall de un flaco arreglando con otro para que le lleve una nena de 9 años a un caseron en mexico para una orgia por 20 dolares un narco haciendo un encargue de xxx kg de c2 (c2 a saber: Cocaina) para de contar, es mas o menos lo que buscas. c) el resto de la deep web: Mayormente tenes documentos de uso interno de algunas empresas, alguna que otra con accesos a maquinas, politicas de seguridad o cosas sin mayor sentido, la verdad, medio triste.... pero vale aclarar algo, las .onion son las que sacan a las luz dichos documentos, es decir, la deep web tiene documentos importantes o boludos, pero no son accesibles desde un navegador se entiende eso?? osea, si yo tengo una red en mi casa, y en una de las 2 pc tengo un documento de texto que se llama "changuito.txt" ese changuito.txt, al no ser indexable pertenece a la deep web!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! pero no es que alguien pueda meter una dire .onion para verlo!!!!! FUNDAMENTAL ENTENDER ESTO POR DIOS d) el nivel zion, marianas o como se les cante: Existen, si, soy testigo de eso, pero no son mas que "servicios" osea, protocolos o paginas q sirven como nexos para softwares que contienen encripciones tales que ni romper se pueden, solamente encontre un "modelo" de esto hace unos meses que no estaba encriptado, es, por ejemplo, un chat p2p con uso .onion, nada mas que eso. Y de que hablan estos servicios??? pues bien, segun me tiraron data son para cosas ilegales o gente muy muy paranoica, golpes de estado en paises de mierda como etc etc y un sin fin de etc. mayormente no son .onion, ni siquiera contiene informacion legible. y mayormente son accesibles desde consolas /(q se ven como el antiguo linx de linux) el que quiera entender que porfavor entienda. el nivel zion generalmente requiere un uso hardware, no basta con una red y un navegador, necesitas un hard que encripte y desencripte exclusivamente el contenido generado por un software. Asi que esta imagén es un poco exclarecedora:

Bueno aca les dejo un Bump de un foro de la deep, para que se rían un rato de las pelotudeces que circulan en la Deep y lo que la mayoría de la gente cree que son conspiraciones. Ojo si lees este post el FBI te va a llevar preso. Le Liberte Soy miembro de la sociedad de la Tierra plana (Flat Earth Society). Ingresar en la sociedad no es tan difícil, no tienes mas que dar tus datos y hacer una pequeña donación a cambio recibes una camisa y un libro, además mensualmente folletos y demás, todo esto sirve para mantener las oficinas en EEUU y U.K. No es difícil si sabes como dar con nuestro foro "conspiranoico" en la "Deep Web" se tratan temas de lo más variopinto como la teoría de "La teoría Hueca", UFOs y demás. Voy a tratar de hacer un resumen sobre las típicas preguntas de cualquier creyente en una tierra esférica. La Tierra a vendría a ser algo así. Lo que podéis ver en los bordes es una gruesa capa de hielo y de unos 40 o 50 metros de altura. Esta pared de hielo logra que el agua se mantenga donde se encuentra en este mismo momento. La pared de hielo no es mas que una cadena montañosa cubierta por el hielo y por la nieve. El muro de hielo no es el polo sur, sino que actúa como él, ya que es lo más alejado del centro de la tierra en el que puedes seguir el campo magnético. ¿Cómo explicar las estaciones? El radio de la órbita del Sol alrededor de la simetría del eje de la Tierra varía a lo largo del año, siendo más pequeño cuando el verano está en el anillo del norte y más grande cuando es verano en el anillo sur. Estos son algunos diagramas de las estaciones. ¿Cuál es la circunferencia y el diámetro de la Tierra? Circunferencia: 125.891 kilometros Diámetro: 40.073 kilometros ¿Qué pasa con las zonas horarias? El sol es un foco que brilla la luz en un área concentrada, así que no todo el mundo en la Tierra se ilumina a la vez. ¿Cómo ocurren las erupciones volcánicas? La Tierra es lo suficientemente gruesa como para tener un núcleo de lava fundida. ¿Qué pasa con las mareas? La fuerza gravitacional de los cuerpos celestes proporciona el efecto de las mareas. ¿Cómo es posible que la Tierra sea plana si la NASA nos ha demostrado cientos de veces que no? La NASA y el resto de las agencias espaciales del mundo que afirman haber estado en el espacio están involucradas en una conspiración para mantener la forma de la Tierra oculta. ¿Cómo falsificar esas imágenes? Utilizando el software de imagen simple. ¿Por qué nadie ha tomado una foto de la Tierra que demuestre que es plana? Sólo los relacionados con la conspiración tienen acceso al espacio. ¿Cuál es la motivo detrás de esta conspiración? Obtener ganancias financieras. ¿Qué hay debajo de la tierra? Se desconoce, pero lo más probable es que únicamente rocas y no reptilianos inteligentes. ¿Por qué el resto de planetas no son también planos? La Tierra no es igual al resto de planetas. La Tierra es especial y se diferencia de los otros cuerpos de muchas maneras. ¿Por qué un casco de los barcos se desvanecen antes de su mástil en el horizonte? Cualquier parte distintiva de un objeto que se aleja se vuelve invisible antes de la totalidad o mayor parte del mismo objeto. ¿Cómo explicar los amaneceres y las puestas de sol? Es un efecto de perspectiva. El sol apenas está más lejos, parece que está desapareciendo, porque todo se hace más pequeño, y, finalmente, desaparece a medida que se aleja. ¿Cómo explicar la gravedad? La gravedad está fuera de la capacidad de la ciencia para explicar o medida. Nadie ha observado la estructura de la flexión del espacio-tiempo (curvatura de la luz = Espacio-tiempo curvado). Nadie ha observado ni detectado partículas tirando rayos de luz alrededor de las estrellas, las manzanas al suelo, o la tierra alrededor del sol. Nada se ha detectado y no hay consenso sobre su explicación. Bueno si leyeron algo del Post, se pueden dar cuenta de que la Deepweb es mucho crap, mas de lo que uno puede esperar y es totalmente segura, nadie va a venir a llevarselos, ni nada por el estilo.
PAQUETES TURÍSTICOS: AFIP EXIGIRÁ INFORMACIÓN ADICIONAL PARA LOS QUE CONTRATEN VIAJES AL EXTERIOR La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) creó una herramienta informática, que funcionara a través de la página web del organismo, para solicitar información adicional a los contribuyentes que adquieren paquetes de viajes a través de operadores turísticos. A través de la Resolución General 3.333, la herramienta informática "Viajes al exterior" exigirá información adicional a los contribuyentes que será sustancial y de relevancia para fortalecer los controles de la AFIP. Esto es un paso más en el desarrollo de un nuevo paradigma de control, mediante la implementación de herramientas informáticas con el objetivo de "anticipar" el control sobre las operaciones de los contribuyentes, buscando un funcionamiento ex-ante de la Administración Federal. La herramienta informática solicitará información de los paquetes turísticos que venden los operadores, debiéndose detallar en qué moneda se concertó el pago del paquete, en cuantas cuotas y el CUIT del operador turístico, entre otros datos. Esta información permitirá conocer en detalle la matriz del negocio de los operadores turísticos y, de esta manera, fiscalizar adecuadamente la renta declarada por los principales contribuyentes del sector, máxime considerando que estos pueden acceder al mercado de cambios sin limitación alguna y luego exigen a los turistas la cancelación en moneda extranjera del paquete. En la actualidad, los operadores turísticos pueden acceder al mercado de cambios y adquirir moneda extranjera a través del código del Banco Central Nro. 635 "Viajes y Turismo", en función a la Comunicación "A" 5261 del 29/12/2011 del Banco Central. Además, el servicio web también deberá ser utilizado por quienes pretendan adquirir moneda extranjera para atender gastos de salud en el exterior, turismo y viajes al exterior por conferencias y congresos en el exterior. De este modo, la herramienta informática reunirá la información relevante que luego será validada de manera simultánea por los controles online de AFIP: CUIT del contribuyente, motivo del viaje (salud, congresos, negocios, turismo), actividad laboral o profesional, país de destino y escalas, fecha de salida y fecha de regreso, entre otra información. Aquellos que deban utilizar esta nueva herramienta podrán acceder a través del sitio web de la AFIP (www.afip.gob.ar) mediante la utilización de la Clave Fiscal.
Para que vean que no todos los ingleses piensan iguales.... La letra traducida DIOS SALVE A LA REINA EL RÉGIMEN FASCISTA TE HAN CONVERTIDO EN UN IDIOTA EN UNA BOMBA H EN POTENCIA DIOS SALVE A LA REINA ELLA NO ES UN SER HUMANO NO HAY FUTURO EN EL SUEÑO DE INGLATERRA QUE NO TE DIGAN LO QUE QUIERES QUE NO TE DIGAN LO QUE NECESITAS NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO NO HAY FUTURO PARA TÍ DIOS SALVE A LA REINA SABEMOS LO QUE DECIMOS, TIO ADORAMOS A NUESTRA REINA QUE DIOS LA SALVE DIOS SALVE A LA REINA PORQUE LOS TURISTAS SON DINERO LA CABEZA DE NUESTRA PERSONAJE NO ES LO QUE PARECE OH, DIOS SALVE LA HISTORIA DIOS SALVE TU LOCO DESFILE OH, SEÑOR TEN PIEDAD TODOS LOS CRÍMENES SE PAGAN CUANDO NO HAY FUTURO ¿CÓMO PUEDE HABER PECADO? SOMOS LAS FLORES EN EL CUBO DE LA BASURA SOMOS EL VENENO DE TU MAQUINARIA HUMANA SOMOS EL FUTURO, TU FUTURO DIOS SALVE A LA REINA SABEMOS LO QUE DECIMOS CHABON ADORAMOS A NUESTRA REINA QUE DIOS LA SALVE DIOS SALVE A LA REINA SABEMOS LO QUE DECIMOS, CHABON Y NO HAY FUTURO EN EL SUEÑO DE INGLATERRA NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO NO HAY FUTURO PARA TI NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO NO HAY FUTURO PARA MÍ NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO NO HAY FUTURO PARA TÍ NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO NO HAY FUTURO PARA TÍ NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO PARA TÍ Saludos!