Morsenberg
Usuario (Argentina)

Giovanni Battista Bugatti Fue con apenas 17 años que Giovanni ingresó al sangriento oficio en 1796, durante el papado de Pío VI, y con la tarea de “ajusticiar” a los criminales condenados por el Tribunal Eclesiástico. Durante los cinco años iniciales, el joven Giovanni apenas decapitó a seis personas; pero, tras la Revolución Francesa y el control francés de los Estados Pontificios, la mano misericordiosa de la Iglesia se fue y empezaron a ser condenados, a más de los delincuentes, todos aquellos que fueran meros sospechosos de conspirar contra el gobierno francés. Giovanni pasó a la historia como el verdugo que se mantuvo más tiempo en el puesto (69 años), jubilándose recién a los 85 años de edad, y dejando tras de sí unos 596 ejecutados, a quienes ajustició con métodos diversos como hachazos en el cuello, la maza (un enorme martillo que aplastaba la cabeza del condenado) y, desde 1810, la guillotina, importada desde Francia. En base a todo lo anterior, uno podría pensar que Giovanni era un hombre violento o malhumorado, pero cuentan que en su vida normal era apacible y vivía amenamente con su esposa en su casa localizada en Trastévere (al otro lado del rio Tíber, cerca del Vaticano), ayudándola gustosamente en la tarea de pintar sombrillas y paraguas que vendían a los turistas. Por otro lado, Giovanni gozaba de abundantes privilegios por ser el verdugo oficial de los Estados Pontificios, pero se le prohibía abandonar el barrio, excepto para ir a realizar ejecuciones. Esta medida restrictiva servía para protegerlo de la gente que lo aborrecía, pero también lo convertía en un símbolo de muerte; ya que, cuando las personas veían una figura encapuchada completamente roja cruzando el puente del Tíber, sabían que alguien iba a morir. Fue el 17 de agosto de 1865 cuando Giovanni se jubiló por orden del Papa Pio IX, gozando de una generosa pensión de 30 escudos mensuales, (antes le daban 3 céntimos de lira por cada ejecución). La historia habrá de recordarlo como el último “Gran Verdugo del Papa”; ya que, desde su muerte hasta la disolución de los Estados Pontificios en 1870, apenas hubo once ejecuciones; y después, cuando los Estados Pontificios resurgieron en 1929 bajo la figura del Vaticano, la pena de muerte se mantuvo hasta su abolición en 1969, sin practicarse una sola vez. Ahi podemos observar la ropa que utilizaba Giovanni al momento de hacer sus ejecuciones Souflikar Bostanci Souflikar Bostanci fue el verdugo personal del sultán Mehmed IV (1648-1687), y se destacó por su eficiencia, su crueldad y originalidad… No decapitaba a los condenados, sino que los estrangulaba con sus propias manos. Se dice que, durante los cinco años en que ejerció el papel de verdugo, ejecutó en promedio a unas 3 personas al día, lo que arroja una cifra de 5475 muertos… Además de la impactante cifra, se cuenta que algunas veces les daba a los condenados la oportunidad de vivir (y ser exiliados en vez de ejecutados) si conseguían escapar de él en una carrera dentro de un espacio determinado. La realidad es que muy pocos consiguieron escapar, ya que la mayoría estaban débiles, la obesidad mórbida se condenaba con muerte (eso dice cierta fuente…), y Souflikar probablemente seleccionaba justo a aquellos que tenían pocas oportunidades de escapar. ¿Se habrán inspirado en su historia? Johann Reichhart El tiempo hizo realidad su sueño, y Johan comenzó a cortar cabezas en 1924 para la República del Weimar, antes de que Hitler sumiese a Alemania en el delirante proyecto expansionista de los nazis, junto a los cuales habría de trabajar, decapitando a unas 2876 personas entre 1939 y 1945. Ya que Johan fue verdugo civil aún en tiempos del Tercer Reich, cuentan que viajó con su ropa de tradicional verdugo alemán por Polonia, Austria y otros territorios ocupados. Aquella indumentaria consistía en un traje negro, con una camisa blanca interior, unos guantes blancos y un sombrero de copa. Además, llevaba consigo una libreta de registro y una fallbeil móvil, que era una ligera y pequeña variante alemana de la guillotina. Cuando la guerra acabó, Johan tiró su fallbeil a un río; pero, tras la rendición nazi el 8 de mayo de 1945, las tropas aliadas lo detuvieron y lo encerraron en la prisión de Landsberg. Poco después, sus mismos captores lo contrataron como verdugo para que ejecutara a aquellos para los cuales había trabajado anteriormente, esto es, los nazis… De ese modo, hasta finales de mayo de 1946 que fue cuando acabó el contrato, Johan ejecutó a unos 156 criminales de guerra nazis, en un proceso donde destacó al volver más rápido y menos doloroso el proceso de decapitación, eliminando la placa de inclinación de la fallbeil y poniendo en su lugar una plataforma fija donde dos o tres asistentes del verdugo sujetaban al preso, haciendo que éste pudiese ser decapitado en menos de diez segundos (tres o cuatro según las diversas fuentes). Pese a que Johan encontró trabajo gracias a sus mismos captores, después de la guerra su esposa lo dejó y uno de sus hijos se suicidó en 1950 a causa de ser socialmente estigmatizado por el oficio de verdugo que había ejercido. En 1963, tras una serie de asesinatos de taxistas, hubo un debate para reintroducir la pena de muerte, en el cual Johan participó abogando por la guillotina, pero la pena capital no se reintrodujo y Johan pasó en relativa monotonía sus últimos años, muriendo el año 1972 en Dorfen. Charles Henri Sanson En 1778, Charles Henri perdió a su padre y recibió un escudo color rojo sangre, símbolo del “verdugo oficial”, rango que ostentó su padre antes de quedarse paralítico, que después pasó a su tío y ahora pasaba a él. Pese a su rol, no fue sino hasta la Revolución Francesa (1789) cuando Charles realmente entró en acción, cortando unas 2918 cabezas, entre las cuales figuraba la del destituido Luis XVI. Al comienzo, y pese a que no era ningún absolutista y sabía que el rey había abusado del pueblo, Charles se negó a cortarle la cabeza, pero una turba enfurecida mató a su esposa a modo de represalia. El pueblo quería justicia; y, si Charles no se la daba, podría perder a otros seres queridos, así que no le tembló la mano al dejar caer la brillante y pesada hoja de metal… Poco después de la real ejecución, y para sacudirse de posibles estigmatizaciones, Charles escribió en un periódico francés algo en cierto modo irrefutable: ‹‹Si los verdugos somos una vergüenza, no deberíamos existir. Y si somos necesarios, que se nos trate con el respeto de tales. Por favor›› En total, se cree que Charles decapitó a unas 3000 personas antes de morir el 4 de julio de 1806. Según cuentan, en sus años de retiro, éste siniestro excéntrico que coleccionaba partes diseccionadas de sus ejecutados, se encontró una vez con el gran Napoleón Bonaparte, quien le reconoció y le preguntó cómo podía dormir tranquilo después de matar a tantas personas. Con toda tranquilidad y un tono de crítica y sutil irreverencia, Charles miró a Napoleón y le dijo: “Si los emperadores, reyes y dictadores pueden, ¿por qué un verdugo no?” Charles Henri Sanson En sus funciones dentro del NKVD, Vasili ejecutó personalmente a varias eminencias de la URSS, como el mariscal —solo los ejércitos muy grandes tienen mariscales, pues éstos mandan a los generales— Mikhail Tukachevsky y dos ex dirigentes del NKVD, a los cuales había obedecido anteriormente… Sin embargo, la infamia que coronó a Vasili en el mundo de los verdugos, fue su maratónica oleada de ejecuciones durante la denominada Masacre de Katyn, suscitada a raíz de la orden nº 0048 que Stalin dio al NKVD el 5 de marzo de 1940, después de que el Ejército Rojo ingresara en la parte oriental de Polonia: en dicha orden, el líder soviético mandaba a ejecutar a los 22,000 polacos que habían tomado como prisioneros tras la ocupación, 8,000 de los cuales eran oficiales del Ejército Polaco, y el resto, individuos socialmente significativos (terratenientes, dueños de fábricas, abogados, médicos, profesores, etcétera) y políticamente opuestos a las doctrinas de Stalin. Durante los 28 días de la masacre, Vasili ejecutó personalmente a unos 7000 o más polacos. Las ejecuciones se efectuaban desde el atardecer hasta el amanecer, pero Vasili prefería ejecutar por las noches, “trabajando” (él llamaba “trabajo” a eso…) sin descansar, y alcanzando unos 250 muertos por noche, cifra inaudita, pero que lo “enfurecía”, puesto que su propósito era conseguir al menos unos 300 polacos eliminados cada noche. El proceso de ejecución, fuere Vasili u otro quien hiciera las veces de verdugo, era como sigue: el reo firmaba documentos de identificación; después se le llevaba con los brazos atados una pequeña habitación pintada de rojo (la “habitación leninista”), que estaba hecha con paredes insonorizadas, un desagüe, una manguera, y una puerta o escotilla; adentro lo obligaban a arrodillarse, y un miembro de la NKVD le daba un disparo en la parte posterior de la cabeza, matándolo al instante; finalmente, el cuerpo era arrastrado fuera, la habitación se lavaba y el siguiente condenado entraba para morir. Así, tanta era la gente que moría, que cada noche se necesitaban dos camiones para transportar los cadáveres, y se cavaban más de veinte trincheras en un bosque cercano para enterrarlos. Cuentan que Vasili ejecutaba vestido con un delantal de cuero (de los de carnicero) y unos guantes de piel, a fin de que su uniforme no se manchase de sangre. Disparaba con una pistola Walther PPK de 7.65 mm, un arma que estaba siendo empleada por los soviéticos para las ejecuciones en masa, y que a él le encantaba porque no fallaba casi nunca y no tenía tanto retroceso al disparar, de modo que la muñeca le quedaba doliendo menos tras sus agotadoras sesiones de “trabajo” en pro de la “causa revolucionaria”… Además, y como efectivamente sucedió cuando en 1943 encontraron los cadáveres, el uso de la Walther PPK permitió a los soviéticos culpar a los alemanes de aquella masacre, aunque en 1990 todo salió a la luz. Después de la masacre de Katyn, durante el 27 de abril de 1940, Stalin hizo condecorar al carnicero Vasili con la Orden de la Bandera Roja, una distinción que se daba a quienes mostraban “coraje excepcional, abnegación y valor en combate”. ¿Fue eso un acto de cinismo por parte del líder soviético? No: fue una estrategia para encubrir el genocidio. Así, Vasili gozó de reconocimiento hasta que Stalin murió en 1953, y la campaña de desestalinización lo forzó a retirarse de las Fuerzas Armadas, cosa que lo sumió en una profunda depresión, transformándolo en un alcohólico decadente que murió misteriosamente en 1955, supuestamente suicidándose. Dicen que Vasili se sintió traicionado y olvidado por el Estado, y efectivamente fue así, pero la posteridad nunca lo olvidará, porque incluso hace poco, en el 2010, el Record Guinness lo reconoció como el “verdugo más prolífico” de la historia… Eso fue todo por hoy, gracias por visitar el post!!

Estabamos haciendo descubrimientos importantes: como el fuego. Una tal Rosa María Juana Martínez (mejor conocida como Mirtha Legrand) se convertia en la primer persona a la que se le otorgaba un DNI. Se estaba imprimiendo el best seller "Biblia de Gutenberg" Venezuela todavia tenia solamente un 400% de inflación Socrates se llevaba los 3 balones de piedra ( @Rorschhacchh ) Salia el primer tomo de One Piece Todos formabamos parte del mismo continente (cortesia de @PoderLinceEterno ) Aclaración: obviamente el post se refiere a los mundiales, pero Taringa no deja poner un titulo tan largo Sientanse libres de darle rienda suelta a las cargadas y mandar sus imagenes que las voy agregando al post original
Nicolás Maduro advirtió que los partidos opositores no podrán presentarse en las elecciones presidenciales de 2018. En el marco de las elecciones municipales de este domingo, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, advirtió que los principales partidos de la oposición tendrán prohibido presentarse a los comicios presidenciales del próximo año. "Los demás partidos, Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ) han desaparecido del mapa político venezolano y hoy desaparecen totalmente porque partido que no haya participado hoy y haya llamado al boicot de las elecciones no puede participar más", adelantó el mandatario chavista después de votar en las municipales. VP, PJ y Acción Democrática (AD) no han acudido a estos comicios tras denunciar casos de fraude y numerosas irregularidades en las elecciones regionales del 15 de octubre, en las que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Maduro ganó 18 de las 23 gobernaciones según los resultados oficiales. Estas formaciones están entre los cuatro grandes partidos de la oposición venezolana, tres de los cuales no participan en los comicios de hoy al no confiar en un Consejo Nacional Electoral (CNE) al que acusan de favorecer sistemáticamente al régimen chavista. Maduro señaló que la Asamblea Nacional Constituyente decidió que los partidos que llamaran al boicot de las municipales no participarían en los siguientes comicios y él, como jefe de Estado, apoya este mandato. "No podrán participar", anticipó Maduro, cuyo primer mandato termina el año que viene, cuando deben celebrarse elecciones presidenciales. Miembro de la Internacional Socialista, VP está fundado por Leopoldo López, que tras más de 3 años y 4 meses en una cárcel militar sigue cumpliendo su condena -dictada en un juicio calificado de "farsa" por organizaciones pro derechos humanos- a casi 14 años de cárcel al ser responsabilizado de los disturbios tras una manifestación. El número 2 de VP, el vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, también tiene abierto un proceso en su contra, y permanece refugiado en la embajada de Chile desde que la Asamblea Constituyente le retirara la inmunidad parlamentaria. PJ, por su parte, es el partido del presidente del Parlamento, Julio Borges, que fue declarado "enemigo de la patria" por la Constituyente y al que Maduro ha amenazado repetidamente con un juicio por pedir sanciones internacionales contra el Gobierno chavista. También es miembro de PJ el dos veces candidato presidencial Henrique Capriles y antiguo gobernador del estado Miranda, uno de los líderes de la oposición que han sido inhabilitados para ejercer cargos públicos en Venezuela al establecer la Contraloría (tribunal de cuentas) que había cometido irregularidades en su gestión. ¿Perseguidos politicos? NO! perseguidos por la justicia por ladrones, mentirosos y asesinos! Y si les preguntas a los k o peronistas por venezuela link: https://www.youtube.com/watch?v=70np2lxKJ-Y

Para ambientar! El piloto argentino Gerardo Isaac relata el histórico ataque al buque insignia de la armada británica. Fue un coloso del mar, y lo abatieron con el último Exocet que quedaba, fuego de metralla y bombas lanzadas en vuelos rasantes En la mañana del 2 de abril de 1982, Gerardo Isaac, un alférez de 23 años, estaba de guardia en la Cuarta Brigada Aérea de Mendoza. Recuerda que "vi gente que entraba con banderas argentinas, pregunté qué pasaba, y me dijeron, eufóricos: '¡¡¡Recuperamos las Malvinas!!!'". "Después de la emoción inicial, caí en la cuenta de que yo era un piloto en condiciones de combatir, y me enfrenté a la toma de conciencia… ¿cuál sería mi destino?" "Me trasladaron con mi escuadrilla el 9 de abril, y el 1º de mayo ¡salimos todos a volar! Estábamos muy bien entrenados, pero aún así tuvimos que mejorar sobre la marcha… Por ejemplo, en comunicaciones". Hasta entonces, la historia de la fuerza aérea había sido casi apacible. Sus alas y sus pilotos existían desde el 4 de enero de 1945. Pero cero hipótesis de conflicto. Y de pronto, guerra en la tierra y en el cielo. Victorias y caídas. Héroes. Pero también muertes… El bautismo del 1º de mayo fue inolvidable: ¡más de veinte misiones! 1° de mayo de 1982. Los ingleses buscaban el desembarco. Habían enviado buques anfibios a las costas. Los aviones argentinos cumplieron 57 misiones de cobertura y ataque a blancos navales británicos. Lanzaron 20 toneladas de bombas. Fue el bautismo de fuego. El 29 de mayo, Isaac tenía franco: había volado el 28. "Pero cuando estaba por dormir una corta siesta matutina, mi jefe fue tajante: 'Isaac, ¡cámbiese! Vamos a volar'. Empezaba a decidirse mi destino". Un poco antes de esa orden, la unidad recibió una noticia–estrella: era posible atacar al portaviones "Invencible". Y por primera vez se pidieron voluntarios. La fuerza de ataque: dos Super Étendart comandados por el capitán de corbeta Alejandro Francisco –su avión llevaba el último misil Exocet AM–39 que tenían las fuerzas argentinas– y el teniente de navío Luis Collavino (apoyo de radar), y cuatro Skyhawk, grupo 4 de caza, comandados por los primeros tenientes José Daniel Vázquez y Ernesto Ureta, el teniente Omar Jesús Castillo, el alférez Gerardo Guillermo Isaac. "Ureta y Vázquez se presentaron como voluntarios. Se les concedió el derecho de elegir a los pilotos. Vázquez eligió a Castillo, y Ureta, a mí. Un problema: teníamos sólo cinco Exocet para toda la guerra. Dos fueron lanzados sobre la fragata Sheffield, dos sobre el mercante Atlantic Conveyor… y el Invencible no podía ser hundido ni quedar fuera de servicio con menos poder de fuego". Gerardo Isaac, tenía 23 años y era alférez de la Cuarta Brigada Aérea de Mendoza "Con los dos Súper Étendard navales y los cuatro Skyhawk de la Fuerza Aérea teníamos que ir a la caza de un blanco a 80 millas náuticas (150 kilómetros) al oeste de Malvinas. Francisco llevaría el último misil, Collavino sería el confirmador de blanco, y nosotros lo atacaríamos con metralla de 20 milímetros y bombas convencionales de 250 kilos. Cada uno de los Skyhawk llevaba tres…" "Nuestro ataque: hicimos un enorme rodeo en forma de arco. Algo que el enemigo no podía imaginar… La operación empezó pasado el mediodía del 30 de mayo. Silencio en los pilotos y vuelo rasante: tan alto como para no tocar el agua, y tan bajo para no ser presa del radar enemigo…" Pero el enemigo, el Invencible, no era un hueso fácil de roer. Botado el 3 de mayo de 1977 y buque insignia de la flota británica en Malvinas (eslora –largo– 210 metros, y manga –ancho– 36 metros), amadrinado por la reina Isabel II, llevaba en sus entrañas una poderosa fuerza aérea: aviones Sea Harrier y helicópteros Lynx, Merlin y Sea King. Dado de baja en 2005, fue vendido como chatarra en febrero de 2011. El emocionado regreso después del ataque al Invencible. En la heroica misión murieron dos de los seis pilotos que atacaron al buque insignia de la Armada británica: Vázquez y Castillo "Después de que los aviadores navales hicieron impactar ese último misil en el imponente casco del portaviones más grande de la flota británica, teníamos que terminar la faena… A 12 kilómetros del blanco pusimos las turbinas a máxima potencia: poca distancia para aviones que vuelan a 900 kilómetros por hora, pero grande para matar a dos de los cuatro pilotos: Vázquez y Castillo". "Pero Ureta y yo le tiramos todo lo que teníamos. Yo, tres bombas y 200 proyectiles… Al dejar atrás el blanco me encontré solo, volando sobre la inmensidad del océano, y con el dolor de saber que al menos dos camaradas no estaban… Nada sabía del tercero, Ureta, hasta que un punto en el horizonte que creí un avión enemigo…, pero era él." Inglaterra negó con énfasis que el Invencible hubiera sufrido daños. Pero, sugestivamente, después del 30 de mayo, los vuelos ingleses se redujeron a menos de la mitad… La verdad: el misil, las bombas y la metralla inutilizaron el ascensor del Invencible: el mecanismo que eleva los aviones hasta la pista de la nave. El portaviones abandonó la zona de Malvinas el 18 de junio, acompañado por la fragata Andromeda. Destino: un astillero donde los daños fueron reparados. Dejó de operar durante dos semanas. Y en ese lapso cambió dos de sus motores Olympus. Señal de daños mayores… En los 74 días de guerra, la fuerza aérea perdió 55 hombres y 70 aviones. Después del ataque, Ureta e Isaac se reabastecieron en vuelo y aterrizaron en la base aérea militar Río Grande. La operación contra el Invencible duró cuatro horas. Todavía hoy, aquel alférez que no pudo dormir la siesta –hoy el comodoro retirado Gerardo Isaac (68)– no puede olvidar el instante en que sus tres bombas y su metralla cayeron sobre ese coloso del mar, y el humo que anunció "Misión cumplida". El Skyhawk A4C de Isaac y el recuerdo de su hazaña durante la guerra de Malvinas Hundirlo hubiera sido imposible. No tenían poder de fuego suficiente. Fueron David contra Goliat. No lo mataron, pero le dejaron su marca, y un agujero fatal en las entrañas. La urgencia de Inglaterra por desmentir los daños fue la mayor verificación de que el gigante estaba herido y en retirada. Pero no pudo ocultar la verdad. El día en que regresó toda la flota inglesa entre ovaciones y agitar de banderas… el Invencible no estaba. Todavía no habían terminado de curarle las heridas. Y ese ataque del 30 de mayo entró en la historia grande de la Patria. Post dedicado a los dos patriotas argentinos que fallecieron atacando al buque ingles: Capitan Omar Jesús Castillo Capitan José Daniel Vázquez