NegroS0rete
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Por el momento lo que hay es un torrente de denuncias e investigaciones que no deja de crecer casi cada día y avanza sobre la ex presidenta acercándosele y cercándola cada vez más. ¿De qué se trata? Simplemente de investigación de actos de corrupción que, por lo que se sabe, tiene mucho de sistémico y nada de ocasional. Quizá la propiedad intelectual de todo esto haya que buscarla en Néstor Kirchner. Pero la cuestión no acabó en octubre de 2010 sino que siguió. Lo concreto es que es Cristina Kirchner, que gobernó ocho años, la que tiene que dar explicaciones a la Justicia. A medida que esa pesquisa avanza, el endurecimiento del kirchnerismo es cada vez más explícito y directo como si se hubiera llegado a la conclusión que el único camino para frenar las revelaciones sobre esos actos de corrupción investigados fuera tratar de forzar la salida de Macri del Gobierno. Hay también altos ex funcionarios de su administración presos o con serios problemas judiciales, pero la suerte de éstos no parece preocuparles a la guardia imperial que rodea a la ex presidenta. Después de que se conociera parte del contenido de la información que el gobierno de Cristina trató de escamotear a la Justicia, volvió a aparecer la estrategia concertada desde los lugares y medios en los que conservan influencia. Simultáneamente, el aparato político pasó a la acción. Máximo, el jefe de La Cámpora, Larroque, y Hebe de Bonafini prepararon para hoy y mañana una “marcha de la resistencia”. Las consignas: derecho a trabajar y Cristina conducción. Más allá de estos dos objetivos, lo que interesa al kirchnerismo es rescatar a la jefa del pantano actual. Es la conducción de Cristina la que está en jaque. No por sus incondicionales pero sí por el peronismo con toda claridad, aunque los balbuceos de Scioli y la reticencia de Gioja no lo hagan explícito. El Movimiento Evita también se apartó. En el sindicalismo, salvo bancarios y porteros, los K no tienen respaldos concretos. Los gobernadores tomaron distancia y en el Senado, la mayoría del bloque no responde a Cristina. La apuesta K a la conflictividad deviene de esa debilidad: D’Elía, Esteche, Boudou y Mariotto, a través de su partido Miles por Tierra, Techo y Trabajo (M3T) llamó a “agitar todo tipo de protestas contra el Gobierno” y apoyarlas sin importar “su origen o su legitimidad”. El enrarecimiento del clima social se ha vuelto perceptible, pero el reclamo en nombre ajeno no alcanza en la mayoría de los casos a ocultar intenciones de facción. Esto es ganar la calle con un móvil político concreto: minar la bases del gobierno para intentar salvar a Cristina.
Cristina Kirchner convirtió la transición en un campo de batalla. Nada que sorprenda. Alguien que intentó avasallar a la Justicia, encadenar a la prensa independiente, reducir a un unicato las autonomías provinciales; alguien que anuló a su gabinete, ignoró a su partido y hostilizó a la oposición; en fin, alguien que se ve a sí mismo como Napoleón y que multiplicó su patrimonio declarado en más de 800% en el ejercicio del gobierno, está ahora frente la perturbadora tarea de transferir el mando. Aunque se convoque a una legión de expertos en ceremonial y protocolo, no existe el ritual capaz de disimular esa mortificación. En una semana la Presidenta deberá efectuar la entrega el poder. Así de literal. Así de traumático. No es asombroso, entonces, que la señora de Kirchner se despida abrazándose a las columnas del templo. Y, como se sabe, para su esposo y para ella "el templo" siempre fue la caja. El martes de la semana pasada, la Corte Suprema declaró que es inconstitucional que, en los casos de Santa Fe, Córdoba y San Luis, la Nación siga apropiándose del 15% de la coparticipación para financiar a la Anses. Dispuso, por lo tanto, que se suspenda esa deducción y se restituyan a esos tres estados los fondos ya apropiados. El lunes último, Cristina Kirchner emitió el decreto de necesidad y urgencia 2635, extendiendo a todas las provincias los beneficios otorgados por la Corte a aquellas tres. Fue la exhibición de un serial killer. Agredió a su sucesor, Mauricio Macri. Agredió a la Corte. Apostó a que Macri y la Corte se agredan entre sí. Y, acaso sin saberlo, agredió a numerosas administraciones del interior a las que se proponía ayudar. El decreto es la última contribución de Carlos Zannini a la historia del surrealismo jurídico. Comienza reconociendo que la Corte se refirió a sólo tres provincias "argentinas" -como si pudiera disponer sobre provincias colombianas o salvadoreñas, por ejemplo-, pero algunos párrafos más abajo establece que las premisas del tribunal "permiten suponer" que esos beneficios corresponden a todas las que los reclamen. Por lo tanto, el Poder Ejecutivo asumió facultades de la Corte y los generalizó, con el pretexto de evitar trámites judiciales. Para que resulte más evidente la irracionalidad de su decisión, la Presidenta enumeró las temibles calamidades a las que, según ella, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Fayt condenaron al sistema previsional. Entre otras, la imposibilidad de aumentar las jubilaciones. Un error de concepto, porque el Estado puede sustituir los fondos que recuperan las tres provincias con otros recursos. Es decir: la Corte sólo aumentó el gasto de la administración central. Además, aparece una incoherencia. Si los perjuicios del fallo de la Corte son tan pavorosos, ¿por qué se apresuró a universalizarlos sin esperar al reclamo de las demás jurisdicciones? ¿Sólo por las ganas de hacer daño? Cristina Kirchner pretende imputar a los jueces una gran irresponsabilidad política. El mensaje tiene un destinatario principal: Macri, a quien pretende ver enemistado con la Corte. Al mismo tiempo, ella debilita más a Macri agravando el desfinanciamiento que denuncia. Una forma de halagar a los gobernadores no alcanzados por el fallo. Los objetivos de la Presidenta son de corto alcance. La Constitución prohíbe dictar decretos de necesidad y urgencia en materia impositiva. Bastaría que cualquier sujeto legitimado se presente ante un juzgado contencioso administrativo para que la norma sea anulada por inconstitucional. No debería sorprender que la Corte se aboque a ese planteo por un recurso de per saltum. Además, la sentencia del máximo tribunal no puede llevarse a otras provincias porque se basa en pruebas específicas aportadas por Santa Fe, Córdoba y San Luis. Otras administraciones renunciaron a lo que les correspondería de ese 15%. Y las que no lo hicieron deberían iniciar su propio pleito. La señora de Kirchner no tuvo en cuenta estos pormenores. Su decreto forma parte de un plan político. Ella pretende liderar una oposición despiadada contra el nuevo gobierno. La razón de esa agresividad fue sugerida por Máximo Kirchner en el estadio de Argentinos Juniors, en diciembre de 2014: los que quieren ser presidente, ¿por qué no le ganan a mi mamá? Fue un anticipo. No alcanza con haberle ganado a Daniel Scioli. El kirchnerismo sólo reconocería la legitimidad de quien derrote a su líder. Para lo cual era indispensable la reelección indefinida. Esta concepción llevó a Hebe de Bonafini a hablar no de oposición, sino de resistencia al nuevo gobierno. La Presidenta pretende ocupar ese lugar en el tablero como jefa de todo el peronismo. Anteayer, cuando ya era tal vez un poco tarde, invitó a almorzar a la dirigencia federal de su partido. Le dijo que pretendía presidir el PJ y que Scioli lo hiciera en la provincia. En este marco se inscribe el decreto sobre coparticipación. Además de restar fondos a Macri, pretendió aumentar los que reciben las administraciones del interior. Pero de nuevo hubo un error de cálculo. Si la medida se aplicara, las jurisdicciones que primero festejarían serían la ciudad y la provincia de Buenos Aires, controladas por Cambiemos. Ambas incrementarían los recursos automáticos que reciben de la Nación y mejorarían su ecuación fiscal. En cambio, muchas provincias chicas, gobernadas por el peronismo, se perjudicarían con el decreto. Son estados que se benefician con transferencias discrecionales superiores a las que percibirían con la asignación automática que les "regaló" Cristina Kirchner antes de irse. Entre esas jurisdicciones la más afectada sería Santa Cruz. Quiere decir que, como en tantas otras oportunidades, el kirchnerismo volvió a calzar en la definición de estupidez que formuló el célebre Carlo Cipolla: "Estúpido es el que para dañar a los demás se daña a sí mismo". Balance: lo curioso no es que, como dijo Macri ayer, Cristina Kirchner salga por la puerta chica de la Casa Rosada. También entra por la puerta chica del PJ. Lorenzetti, Maqueda y Fayt no previeron lo que la señora de Kirchner haría con su fallo. Por eso desde la Corte salió anteayer un mensaje hacia el nuevo gobierno, para aclarar la posición judicial. El receptor fue el nuevo ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Sin el decreto presidencial, el costo de la sentencia no sería letal para el Tesoro: unos 6000 millones de pesos por año. Lorenzetti advirtió a la nueva administración que, dado que Fayt se jubila y que Helena Highton prefiere que la coparticipación se negocie sin intervención de la Corte, no podía demorarse: la mayoría del tribunal son 3 votos. El presidente de la Corte también se encargó de que Macri supiera que está dispuesto a ayudar a la gobernabilidad durante su mandato. A pesar de esas aclaraciones, y con independencia de la cizaña que intentó sembrar la señora de Kirchner en los considerandos de su insólito decreto, el fallo tuvo un efecto desagradable sobre Macri. Alguien que lo conoce bien, comenta: "Quedó sorprendido de que Lorenzetti haya resuelto una cuestión fiscal tan importante sin un aviso previo. La confianza que Mauricio tenía en la Corte se dañó". Hay colaboradores de Macri que aprovechan ese estado de sospecha para implantar la semilla de una reforma: llevar la Corte de 5 a 7 o 9 miembros. Al lado del nuevo presidente alguien analiza desde ayer ese proyecto. La composición del máximo tribunal ocupa la agenda del nuevo gobierno, pero no es una cuestión urgente. Macri está más interesado en consolidar las relaciones con el Congreso. Sobre todo con el radicalismo. Para eso se estableció un equipo. Lo integran Marcos Peña, Frigerio y el futuro presidente de Diputados, Emilio Monzó, y los radicales Ernesto Sanz, Mario Negri y Ángel Rozas. Pronto se agregará José Manuel Corral, intendente de Santa Fe y futuro presidente de la UCR. En esa mesa nació, durante una comida del jueves pasado, la idea de convocar a Martín Lousteau a la nueva administración. Se pensó en la Anses, pero se lo terminó nominando embajador en Washington. Una frustración para Martín Redrado. La incorporación de Lousteau intenta suturar una de las heridas más irritantes en el seno de Cambiemos: la oposición radical a la administración porteña. Salvo que esa herida se abra cuando Juan Cruz Ávila pretenda impugnar contratos de la UBA. En un segundo círculo, Monzó cerró un acuerdo anteayer con los 10 senadores del peronismo federal, que lideran Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá. El entendimiento incluyó la futura composición de la Corte. Se selló en el departamento porteño de Romero, cuya hija Bettina fue candidata de Cambiemos en Salta. Estas conversaciones se agregan a las mantenidas con Sergio Massa y José Manuel de la Sota, uno de los candidatos a presidir un PJ renovado. Massa conquistó la conducción de la Cámara de Diputados de la Legislatura bonaerense, desde la que se propone seducir a todo el peronismo. El primero en responder al llamado fue Mario Ishii, quien se integrará al Frente Renovador con otros dos senadores. El cambio justo. Más allá de esta frontera queda la inexplorada extensión del PJ oficial. El diálogo comenzó con dos caudillos: el riojano Luis Beder Herrera y el ultrakirchnerista Gerado Zamora. Ambos retiraron diputados de la extravagante sesión en la que se aprobaron 96 leyes. Fue a instancias de Monzó. La incógnita en este campo salta a la vista: ¿hasta cuándo la dirigencia seguirá convalidando los deseos de Cristina Kirchner? Al revés: ¿aceptará la Presidenta que alguien la sustituya en el partido? Es su próxima transición. Pasate por mis post Click en la imagen Unete a la comunidad anti-terroristas Click en la imagen Pasate por mi perfil Click en la imagen
LA PARADOJA DE UN PAÍS QUE DEBERÍA SER EXITOSO Por: Matias Lurasch Si nos situáramos en la prospera y rica Argentina de principios del siglo pasado, una verdadera potencia para la época que ostentaba los más altos niveles de riqueza per cápita y de calidad de vida en el mundo, nos resultaría totalmente increíble pensar que aquella próspera nación se convertiría con el paso del tiempo en lo que es hoy, un país víctima de una corrupción crónica, con un tercio de sus habitantes bajo la línea de pobreza y con un panorama económico, político y social desolador. La riqueza y por consiguiente el elevado nivel de vida que supo alcanzar la Argentina no fueron producto del azar sino que se establecieron como el fruto de políticas que convirtieron lo que a mediados del siglo XIX era un páramo inhóspito en una tierra de oportunidades para cualquier persona que deseara progresar en base al esfuerzo y sacrificio personal. Instituciones independientes y bien definidas, reglas de juego simples y claras y, por sobre todo, una verdadera República constituyeron los factores fundamentales que hicieron posible que la forma y el estilo de vida de quienes habitasen el suelo argentino fuera la envidia de la mayor parte del mundo de la época. Entonces, ¿por qué Argentina pasó de ser la sexta nación más rica del mundo a estar por detrás de países que en su momento fueron mucho menos desarrollados que nosotros? ¿Qué fue lo que hizo que nos estancáramos? ¿Por qué pareciera que no podemos volver a crecer? Por más profunda y complicada que la solución de estos interrogantes parezca, la respuesta resulta ser más que sencilla. La Argentina ha venido cometiendo los mismos errores una y otra vez desde hace ya más de setenta años, por lo que para volver a ser la gran nación que alguna vez fue, este país debe retornar a sus raíces y hacer lo que ya hizo en el pasado. Si por el contrario, su deseo es el de seguir en la senda de la decadencia económica, política, cultural y social, podrá conformarse con permanecer inmutable. En detrimento de lo que establece el relato populista contemporáneo, lo que nos hizo ricos, grandes y prósperos, fueron nuestras relaciones pacificas, pragmáticas e inteligentes con el resto del mundo. Nuestro país se encargaba de producir y vender aquello para lo que tenia ventajas comparativas naturales y a su vez, adquiría del resto del mundo aquello que nuestros aliados podían producir eficientemente y con una menor dotación de recursos. Sin embargo, desde el desembarco del peronismo a mediados de los años 40, la matriz productiva del país cambió radicalmente. Esto supuso un giro paradigmático de 180 grados en el cual se reemplazó el libre comercio por el proteccionismo industrial para sostener un modelo de sustitución de importaciones. El populismo peronista logró una pseudo-industrialización del país a costa de cerrar nuestras fronteras a los demás países y privarnos de los beneficios del intercambio comercial. Si bien en el colectivo imaginario de los argentinos la instalación de la industria en el país supuso un hecho positivo para el desarrollo de la economía argentina, la evidencia empírica ha demostrado que intentar producirlo todo dentro de las fronteras de un país en detrimento del libre intercambio de bienes y de mantener relaciones comerciales con el resto del mundo, no produce otra cosa que perjuicio para una nación: Corea del Norte, Cuba, Venezuela e incluso Argentina constituyen vivos ejemplos del caso. Pero para que Argentina abandone la matriz de fracaso a la cual viene aferrándose desde hace ya tanto tiempo, debe volver a tener un modelo donde un Estado pequeño, pagable y eficiente constituya la antítesis del Estado sobredimensionado, megalómano y corrupto actual. Debe además restablecer relaciones con el resto del mundo en donde el intercambio comercial sea el factor común y, por último, debe volver a beneficiarse inteligentemente del libre comercio, como ya lo hizo en el pasado y como lo hacen la mayor parte de los países del mundo, pero sobre todo, aquellos que progresan. Un claro ejemplo de cómo el libre comercio es una herramienta increíblemente poderosa para el progreso lo constituye uno de nuestros vecinos más cercanos. Chile fue la colonia más pobre de América del Sur y uno de los países más pobres de América Latina hasta no hace mucho tiempo. Sin embargo, desde mediados de los años 70, el país trasandino ha producido un giro copernicano en su estructura productiva pasando del proteccionismo a un régimen de intercambio comercial libre y abierto hacia el resto del mundo. Los resultados están a la vista; al momento de realizar tales reformas en su economía, Chile tenía un PBI per cápita que suponía un tercio del argentino y, sin embargo, al día de hoy, tanto el PBI per cápita chileno, como la calidad de vida de nuestro país vecino han aumentado en tal magnitud que ambos son ahora superiores a los indicadores argentinos. Argentina no tiene necesidad en absoluto de crear un nuevo un sistema político o económico ni tampoco de innovar sobre uno ya existente, por el contrario, con solo analizar la causa-efecto por las cuales existen países que progresan, otros que se estancan y algunos otros que colapsan, será más que suficiente para tomar una decisión apropiada. Existen claros ejemplos a seguir de países que han progresado de manera espectacular en los últimos años y que han alcanzado niveles de vida sin precedentes: Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Chile, Singapur, Corea del Sur, Letonia, entre otros. Todos estos representan la clara materialización de lo que producen el libre mercado, la justicia independiente, una verdadera República, el respeto al derecho de propiedad y el espíritu emprendedor e innovador. Todos estos son factores comunes que nuestro país supo tener, y no casualmente, cuando Argentina se encontraba cabeza a cabeza con las mayores potencias económicas del mundo. La reflexión final quedará en manos de quien fuera una de las mentes más brillantes que la humanidad haya conocido, Albert Einstein, quien explicó en reiteradas ocasiones a sus pupilos: “Si buscas resultados diferentes no hagas siempre lo mismo”. Si haciendo lo mismo durante los últimos 70 años hemos obtenido siempre los mismos resultados, ¿No será que ya es hora de cambiar de verdad?
Por fin. Llegamos. Ya no se aguantaba más. Era insoportable el clima beligerante que había instalado la presidenta que se va. El final de Cristina es patético. Tragicómico. Insultante para la inteligencia de los argentinos y las instituciones republicanas que quedan mancilladas por los caprichos y el patoterismo de estado de la presidenta que se va. Pero se va. Le guste o no le guste a Cristina, se tiene que ir. Por eso hoy es un día histórico. Esta noche termina el gobierno de Cristina. Faltan pocas horas para que se derrita la era del hielo y odio. Mañana amanecerá otro país con otro presidente, con otras ilusiones. Mañana se respirará otro aire, más libre, más fresco aunque Cristina se haya empecinado en contaminarlo de ira y revanchismo hasta último momento. Cristina no se va en helicóptero como Fernando de la Rúa pero, claramente, se va por la puerta más chica de la historia, entre gallos y medianoche y con el bizarro y pírrico triunfo de no haber permitido que existiera una sola foto de su despedida al lado de la bienvenida a Mauricio Macri. Cristina tiene esa idea mágica, casi de brujería moderna de que lo que no se ve, no existe. Por eso velaron a Néstor Kirchner a cajón cerrado. No hay una foto de Néstor muerto porque para ellos sigue vivo, como cantan los camporitas. Desde el principio, y con esta misma lógica perversa, Cristina quiso evitar una foto con Macri. Y finalmente se salió con la suya. Capricho adolescente de novia despechada. Si no hay foto del traspaso del poder, en la historia no habrá un documento que muestre ese fracaso político de Cristina y por lo tanto no será realmente existente. Suena a una desmesura y a un desborde sicológico fenomenal. Por eso le dijo a Macri que fuera solo a Olivos y no permitió que ningún fotógrafo entrara. Por eso estuvo buscando todo el tiempo la excusa que le permitiera faltar al momento del cambio de mando. Al principio sus amanuenses confesaban que se iba a hacer la enferma para pegar el faltazo. Después se dieron cuenta que era demasiado obvio y se pusieron a buscar una excusa para echarle la culpa a Macri. Cristina lo intentó primero con esa carta de Facebook absolutamente extraviada que no le funcionó porque nadie le creyó que Macri la haya maltratado cuando la maltratadora siempre fue ella. Esa primera operación fracasó. Fue un paso en falso. Pero la patrona del mal de Balcarce 50 no se rinde. La araña mala, como la bautizó su amigo el Pepe Mujica, no afloja. Por eso después empiojaron todas las negociaciones hasta que el fiscal Jorge Di Lello y la jueza Servini de Cubría cumplieron su tarea con profesionalismo y confirmaron que Cristina terminaba su mandato esta noche, tal como dicen todas las leyes y las normas vigentes. Era lo que Cristina estaba esperando. Y aprovechó para culpar a Macri y al fiscal de su ausencia y encima, el mayordomo oficial, Oscar Parrilli dijo que el pronunciamiento legal era casi un golpe de estado. Hay que ser muy obsecuente para sumarse a esa locura institucional. No dudan en vaciar de contenidos palabras tan terribles y dolorosas y cargadas de terrorismo de estado como la palabra “golpe”. No contento con eso, Aníbal Fernández no quiso quedar afuera del papelón y dijo más o menos lo mismo. Carecen de vergüenza, estómago y escrúpulos. Un campeonato de chupamedias que resultó parejo ya que Parrilli y Fernández están muy bien entrenados en el repugnante arte de lamer calcetines de la exitosa abogada que nunca ganó un juicio. Del ridículo no se vuelve decía Perón. El fiscal Di Lello es un hombre orgullosamente peronista que seguramente votó a Daniel Scioli y miró con simpatía estos años de gobierno. Es peronista pero no es suicida. Es peronista pero no quiso inmolarse como lo hizo Oscar Parrilli al lado de un malandra de estado que reapareció como Amado Boudou. ¿Se dán cuenta lo que todo esto representa institucionalmente? El jefe de los espías y un vicepresidente multiprocesado con destino de cárcel anunciaron que no estaban dadas las condiciones para que Cristina concurriera ni al Congreso ni a la Casa Rosada. Pobre Parrilli siempre fue el que tuvo que poner la cara en los peores momentos. Fue el que tuvo que informar en el Congreso la privatización de YPY y fue el que habló de golpe de estado con una liviandad que aterra. Es el responsable de no haber encontrado al espía Antonio Stiusso y el que ni siquiera pudo darle play a un video de Los Leuco que tenía en el celular y que había sido previamente editado en forma tan sesgada que daba risa o mejor dicho, que daban ganas de llorar. Por eso insisto con lo de patético. No hay ministro ni colaborador que pueda calmar ni controlar a Cristina. Le tienen pánico a esa mujer sola que está conspirando contra sí misma y nadie se atreve a decirle que pare un poco la mano. Que baje un cambio. Es la única perjudicada con todo este sainete provocador. No entregar una foto con Macri según el cerebro de Cristina es no entregar el poder, como anticipó el príncipe Máximo en la cancha de Argentinos Juniors. Máximo es otro que bien baila. Incitó a los legisladores del cristinismo para que falten a la Asamblea Llegislativa donde deberá jurar y hablar Mauricio Macri. Un gesto antidemocrático que los define y que no sirve de nada porque no se necesita ningún quórum. Los K son muy creativos para el mal. No hay antecedentes de que una presidente saliente no haya estado en la ceremonia del presidente entrante. No hay antecedentes de que los parlamentarios del oficialismo que se va falten a esa celebración de la democracia que es la asunción del nuevo jefe de estado. Cristina lo hizo. Siempre le gustó la innovación hostil. No tener un solo gesto de grandeza es la señal que ella da hacia los más fanáticos que pretende conducir como una fuerza de choque que la defienda del avance que en la justicia van a tener muchas causas de corrupción que la involucran directamente a ella. Hoy se va Cristina. Hoy la presidenta cumple con la Constitución y terminan una docena de años kirchneristas. Hay más de medio país celebrando la fortaleza de la democracia que resistió todo tipo de ataques autoritarios. Hoy se va Cristina. Deja tierra arrasada y un país quebrado en lo económico y en la convivencia social. Hoy se va Cristina. Es la presidenta que se va y mañana será la presidenta ausente. Hoy se va Cristina y deja un terremoto destituyente y dañino. Hoy se va Cristina. Y tal vez necesite un acompañante terapéutico para digerir su final. Hoy se va Cristina. Es la mejor noticia en muchos años. Pasate por mis post Click en la imagen Unete a la comunidad anti-terroristas Click en la imagen Pasate por mi perfil Click en la imagen

EL TEMOR A LA “PRIMAVERA SUDAMERICANA” El domingo pasado, 6 de diciembre, cuando las urnas venezolanas estaban a punto de cerrar, irrumpió en la TV nacional, manejada enteramente por el chavismo, el ministro de Defensa de la Nación, general Vladimir Padrino López. Rodeado de decenas de oficiales jóvenes, el militar enviaba un claro mensaje interno a las autoridades bolivarianas donde les indicaba que sus efectivos no iban a permitir que se alteraran los resultados electorales en curso, donde se sabía ya (gracias al voto electrónico) que la victoria de la Mesa de Unión Democrática era apabullante. ¿Qué estaba pasando en Caracas, sobre las seis de la tarde? La oposición, merced al trabajo de técnicos en informática, tenía hackeadas las urnas y no solamente sabía los guarismos parciales, sino que conocía además la progresión de las tendencias hora por hora. El país estaba en la mira mundial y varios ex presidents latinoamericanos, que intentaban de hecho fiscalizar lo que estaba ocurriendo, fueron desacreditados por el super oficialista Consejo Nacional Electoral, que les prohibió hacer cualquier tipo de relevamiento. Las Fuerzas Armadas sabían que iba a terminar muy mal un nuevo robo comicial como el que ocurrió en abril de 2013, cuando el presidente Nicolás Maduro le robó la elección a Henrique Capriles y nunca dejó auditor los resultados, a pesar de haberle jurado a Unasur que lo iba a hacer. La máxima autoridad castrense vislumbraba un nuevo escándalo en las calles, con violencia y muertos como probable saldo de las refriegas. El ministro de Defensa había dispuesto una fuerza especial militar para contener si fuera preciso a grupos armados paraoficialistas que se habían alistado para intervenir violentamente en las calles. Padrino López le torció el brazo al Jefe de Estado y al titular de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, pero estos no tardaron más de una semana en tomarse revancha. Después del desafío público, el presidente reaccionó y envió a los uniformados de nuevo a los cuarteles, desobligándolas por primera vez en 17 años de las múltiples tareas gubernamentales que venían cumpliendo. Padrino López será eyectado de su cartera en las próximas horas, pero quedó claro que el pescado no está del todo podrido, ya que el grueso de los oficiales y suboficiales gana sueldos miserables y no ha participado de la orgía de corrupción que supusieron las operaciones con el cambio oficial, el dinero de las “misiones”, la compra sobre facturada de armamentos y el manejo de suculentos presupuestos por parte de altos dirigentes de la administración bolivariana. Maduro teme que la “primavera sudamericana” que se llevó puesto al kirchnerismo, y parece que hará pronto lo propio con el Partido de los Trabajadores de Brasil, termine con igual resultado en el Caribe. En este sentido, es bastante parecido a su amigo Bashar Al Asad, presidente Sirio, quién tras ver como caían uno tras otro los regímenes de Túnez, Yemen, Egipto y Libia, no trepidó en generar una cruenta guerra civil para no ser derrocado. El impresentable sujeto que habla con pajaritos señaló que “sólo permanecerán en el sector público los militares estrictamente necesarios en cargos claves”, mientras la pasa la posta del control de las calles a la temible Guardia Bolivariana, que está dirigida por tipos que saben que pueden terminar extraditados y presos de por vida en Estados Unidos por sus actividades vinculadas a narcotraficantes. Ergo: buscó tipos que no tengan nada que perder. Se terminaron los tibios y los Padrinos López. “Quiero un plan que el primero de enero reimpulse la unión cívico militar” vociferó con cinismo y, parafraseando al personaje de Toy Story, Buzz Lightyear, señaló: “Seguiremos luchando hasta el infinito y más allá”. Las opciones no son más que dos: a) Es una típica bravuconada para frenar las leyes que prepara la MUD, que tendrá dos tercios de legisladores a partir del cinco de enero. b) Maduro es como Al Asad y piensa incendiar Venezuela con tal de no ser derrocado y pasar preso el resto de sus días. Las naciones sudamericanas están casi al margen del desastre que se puede venir en ese atribulado país y, nobleza obliga, hay que reconocer que una de las pocas voces que trató de marcarle un límite a tanta locura y desmesura llegó desde Buenos Aires, gracias a la nueva administración macrista. Pasate por mis post Click en la imagen Unete a la comunidad anti-terroristas Click en la imagen Pasate por mi perfil Click en la imagen

LO QUE EL KIRCHNERISMO NOS LEGÓ Seamos realistas, ¿qué otra cosa se podía esperar de los últimos días del kirchnerismo que no sea esta triste y patética imagen que, sinceramente, da lástima? Si por algo se ha caracterizado el kirchnerismo desde sus comienzos es por el "vamos por todo, vamos por más", y como no podía ser de otra manera van a seguir con esa premisa hasta el último día. Otra de sus características son las contradicciones, y aquí las vemos plasmadas con un simple, pero contundente ejemplo. El candidato presidencial designado por Cristina es Scioli. Y si tenemos en cuenta que no hubo, en estos doce años de gobierno k, un miembro del kirchnerismo más denostado, humillado y vapuleado que Scioli, incluso, más detestado por sus propios "kumpas" no podemos ver esto de otra manera que no sea una contradicción, aunque en realidad, es una incoherencia. Esta contradicción puede ser acompañada por otra, y es que si bien fueron los K los inventores de las PASO, jamás participaron de una, salvo en la última por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, y fue Cristina quien tuvo que poner a Scioli como candidato presidencial por ser quien mejor imagen tenía. Cosa de locos, pero bueno, así fue el kirchnerismo. Después de la sorpresiva derrota del 25 de octubre (si, fue una derrota, lo de la primera vuelta fue una contundente derrota) porque si bien Scioli, en los números ganó, en realidad perdió. Perdió porque sacó menos votos de los que sacó hace un par de meses en las PASO. Perdió porque Macri, su real y único competidor, sacó más votos que en las PASO. Perdió porque su candidato a gobernador perdió frente a la candidata de Macri. Pero en realidad, la que perdió, la verdadera responsable de la derrota, es Cristina. Porque según los k, lo que se votaba era el "modelo". Porque ella es la que lo eligió como representante del modelo. Porque ella es la que le puso a Zanini como vice. Porque ella es la que puso a Kicillof como candidato a diputado. Porque ella fue la que le puso a Aníbal Fernández como candidato a gobernador en la provincia más importante del país. Pero fundamentalmente, perdió porque es ella la única responsable del desastre económico, político y social que ella misma generó. Y es ella misma la que está generando todo este caos para la segunda vuelta. Ella sigue siendo "la jefa" y todos acatan sus órdenes y deseos. Ella es la que obliga a los militantes a hablar de volver al 2001, pero parecería ser que se olvidan de algunas cosas, por ejemplo: 1- Lo que pasó en 2001 fue, ni más ni menos, producto de diez años de gobierno menemista, gobierno del que todos los que hoy están dentro del Frente Para la Victoria formaban parte, empezando Néstor Kirchner, que como si fuera poco, privatizó YPF para "manotear" las regalías, que luego se transformaron en esos ya emblemáticos fondos de Santa Cruz que todavía no sabemos a cuánto ascienden ni dónde están, siguiendo, entre otros, con Cristina, que, entre otras cosas, fue la que puso el avión sanitario de Santa Cruz para ir a buscar a un Constituyente a Corrientes para votar por la reelección de Menem, y terminando con, por ejemplo, Scioli y Aníbal Fernández. 2- Seamos honestos, y digamos de una buena vez que el caos de 2001 también fue producto de la oposición golpista que le hicieron a De La Rúa los que hoy están en el gobierno. 3- Cuando el Néstor asumió el gobierno, ya habían hecho el trabajo sucio Duhalde, (si, Duhalde, el mismo que lo puso en el poder) Remes Lenicov (el que pasó del corralito al corralón, pero claro, de eso ya ni se acuerdan) y Lavagna. Y todos sabemos cuál fue el trabajo sucio; devaluar, pasar del 1 a 1 al 3 a 1, y Néstor lo único que hizo fue recaudar de manera fenomenal los ingresos millonarios que empezaron a entrar gracias a esa devaluación y al precio internacional de la soja. Pero volvamos a la actualidad. Sin embargo Scioli promete algunas cosas insólitas. No insólitas por lo que representan, sino porque son cosas que tienden a reparar errores cometidos por la administración Kirchner o que, en su defecto, dicen que no existen, a saber: Blindar fronteras para combatir el narcotráfico, que según ellos no existe. Aplicar el 82% a los jubilados, que fue sancionado por Ley y derogado por Cristina. Combatir la inseguridad, que al igual que el narcotráfico, para el gobierno no existe. Corregir el INDEC, que según el gobierno es confiable. Bajar la inflación, que para el gobierno tampoco existe. Contar cuantos pobres hay, que para Aníbal Fernández son menos que en Alemania. Bajar el porcentaje de retenciones a exportaciones del agro. Subir el mínimo no imponible al impuesto a las ganancias. Realmente, no tiene explicación para que van a corregir cosas que no existen tomar medidas que uno se pregunta porque no lo hicieron antes... Y por último, tenemos al candidato oficialista prometiendo construir sobre lo ya construido. Ahora bien, como se puede construir si tenemos en cuenta que dentro de lo supuestamente construido encontramos cosas como: Banco Central sin reservas. Cero inversión privada. Cero inversión privada extranjera. Fuga de capitales. Cero inversión en infra estructura. Salud pública en franco deterioro. Educación pública en franco deterioro. Inflación. Recesión. Déficit fiscal. Cepo al dólar. Déficit en la balanza comercial. Destrucción de los superávit gemelos. Emisión monetaria descontrolada. Empresas públicas (todas) deficitarias e ineficientes. Aumento de deuda externa. Aumento de deuda pública. Índices de estadísticas totalmente falsos (INDEC). Multiplicación de planes sociales. Declaración de "emergencia económica" año tras año después de 12 años. Uso ilegal de la Cadena Nacional. Mentir al pueblo y hacer campaña a través de Cadena Nacional infinidad veces. Devaluación del dólar de menos de 4$ a 16$. Decir que no van a devaluar. Decir que no devaluaron. Desocupación, y etiquetar a quien cobra un plan como ocupado y de clase media para ocultar que es desocupado y el crecimiento de la pobreza. Crecimiento de la pobreza. Crecimiento fenomenal de la delincuencia. Crecimiento fenomenal del narcotráfico. Fomentar el narcotráfico. Fomentar el lavado de dinero con CEDINES. Fracasar en el intento de lavado de dinero con CEDINES (para que se entienda, son tan truchos que ni los narcotraficantes traen dólares para lavarlos). Inaugurar 5 veces la Av Gral Paz. Inaugurar escuelas y hospitales 2, 3 y hasta 4 veces, y que encima no funcionan. Pacto con Irán. Prohibición de público visitante al fútbol. Derogación del 82% móvil. Derogación de Ley de Glaciares. Intento de cooptar a la justicia. Extorsionar a la Justicia. Difamar, remover y destituir jueces que no fallan a favor. Medios de difusión cooptados. Crecimiento sideral del gasto en propaganda. Reparto y distribución discrecional de pauta publicitaria a medios oficialistas. Cooptar periodistas (Navarro, Victor Hugo, Aliverti etc) Muerte de Nisman. Crecimiento del 40% de empleados públicos. Hotesur. La ruta del dinero K. Fariña. Elaskar. Lásaro Báez. Cristóbal López. Electro ingeniería. Fondos de Santa Cruz sin aparecer. Compra de tierras fiscales en Calafate a precio vil. El triple crimen por el caso efedrina. La estafa de Sueños compartidos, entre otras cosas. Realmente es muy difícil construir sobre lo construido teniendo en cuenata esos "logros de la década ganada". ¿Será por eso que la campaña se centró en tratar de meterle miedo a la población y decir "si gana Macri te va a pasar esto o lo otro" o que si gana Macri volvemos a los 90? Pasate por mis post Click en la imagen Unete a la comunidad anti-terroristas Click en la imagen Pasate por mi perfil Click en la imagen

Por Julio Bárbaro Cuando los dos candidatos se saluden estarán decretando el final del kirchnerismo y sus odios, como también la idea que había un solo partido digno de ocupar el poder. Entonces, los disidentes irán desapareciendo expulsados por la fuerza de la burocracia del bien. Los adversarios se impondrán en el lugar que el autoritarismo intentó destruir. La democracia renace después de años en terapia intensiva. Los que “vinieron por todo” se irán, por suerte, sin nada. Llevo meses debatiendo que el kirchnerismo es una enfermedad pasajera del poder y que, con su derrota, el peronismo se va a liberar de semejante malestar. La pequeñez de los gestos de sus actores está marcando que la hora de la despedida desnuda su verdadera carencia de grandeza. Nuestra vida política transita por el devaluado espacio de la viveza. Hubo tiempos donde los candidatos eran ilustrados y el talento no necesitaba cederle tanto lugar a la ambición. Eran los tiempos del prestigio, donde la dignidad no se aferraba a los cargos como los náufragos a sus maderos. La viveza tuvo su auge y se jactó de dejar la silla vacía. ”Ganamos igual”, no era necesario expresar ideas -y quedaba en claro que no las usaban. Una segunda vuelta y un debate, es mucho lo que ofrecen y seguro que no van a estar a la altura de esas circunstancias. Pero a no quejarse: primero, hay elecciones y dos candidatos, nos sacamos el riesgo de encima de ser Venezuela. Seamos agradecidos, ya es bastante. Al kirchnerismo solo le queda una jefa experta en cadenas discursivas y fracasos electorales. Su desmesura la fue alejando de los votantes más exigentes, esos que un imbécil denominó “los que están bien vestidos”. Logró una derrota en la provincia de Buenos Aires, algo más difícil que el propio triunfo. El capricho le impuso sus límites a la razón y así les fue. Que sigan aplaudiendo. Claro que los generales que en condiciones de superioridad de fuerza conducen sus ejércitos a la derrota no suelen conservar un buen lugar en la memoria de su soldadesca. Noventa por ciento es oportunismo, si le damos un diez a la ilusión somos generosos, pero ni aún ellos son adictos al fracaso. Los pensadores de Carta Abierta miran para otro lado, los que confundieron micrófonos con audiencia no pueden reencontrar un lugar en la vida política, no estaban preparados para la democracia. Y Scioli no deja lugar para que lo miren como propuesta revolucionaria, nacional y popular, progresista y antiimperialista: mucho exigir para tan poco dar. Scioli no pudo escapar del espacio de la Presidenta, esa que a los encuestadores pagos le daba como sesenta por ciento de prestigio y en la urna aparece debajo del cuarenta. Los encuestadores vivieron el síndrome de muchos militantes: con tanta bonanza, ¿cómo iban a imaginar el final menos esperado? Y si hasta hace unos días nadie se le animaba a la Presidenta por miedo de perder el carguito, ahora aparecen los primeros atisbos de valentía. El Titanic inclinado deja ver la dimensión del témpano, se hace difícil seguir bailando en la cubierta. La Presidenta se cansó de devaluar al peronismo y a su jefe, pero los peronistas somos todavía unos cuantos. Supimos enfrentar a López Rega, tomar distancia de Isabel, forjar la renovación después de la derrota y enfrentar a Menem. La rebeldía salvó al peronismo de la desaparición. Muchos, demasiados de nosotros, preferimos que gane Macri para volver a soñar con una fuerza política donde nadie se sienta superior ni se enferme de soberbia, ni se le ocurra que lo nuevo es ser más marxista que yanqui. Cristina logró ponerse más lejos y ser menos respetuosa con Perón que el propio espacio de Macri . Ellos, con la obra pública y la alcahuetería mediática, no pueden sentirse a la izquierda de nadie. El debate es entre el PRO, un centro-derecha moderno, y el kirchnerismo, un grupo de ambiciosos que ocuparon el Estado a su servicio y repartieron cargos a supuestos militantes que se convirtieron en aburridos y ambiciosos burócratas. La ventaja de Macri es que sabe quién es porque forjó su propia fuerza; la debilidad de Scioli es que viene siendo oficialista desde que alguien lo convocó a ocupar un cargo. El debate es entre dos candidatos que se respetan. Gane quien gane, podrán luego juntarse para trabajar por el futuro. Eso es música para los oídos de todos los que amamos tanto la democracia como odio nos genera el autoritarismo kirchnerista. Recuperamos el gesto del abrazo Perón-Balbín. El debate es un triunfo en sí mismo, es la derrota del peor autoritarismo. Bienvenido sea. Pasate por mis post Click en la imagen Unete a la comunidad anti-terroristas Click en la imagen Pasate por mi perfil Click en la imagen

En medio del escándalo protagonizado por el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, el actual ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, reunió al Consejo Interministerial de Obras Públicas, que preside Hugo Testa, para explicar las modificaciones que se realizarán para el otorgamiento y la ejecución de la obra pública en el país. Un pilar será el Registro Nacional de Obras Públicas, que deberá garantizar mayor transparencia tanto en el otorgamiento como en la ejecución de las obras públicas. Es muy importante que funcione para demostrar que es posible una Argentina diferente. Acabado el kirchnerismo, y con el peronismo en serios problemas, la sociedad necesita consolidar una alternativa. Néstor Kirchner fue coprotagonista de la derrota electoral 2008 pero no llegó al terrible presente 2016. José Francisco López barrió con el kirchnerismo, una idea política mutante que para la Nación estuvo vigente entre 2003 y 2016. El kirchnerismo sobrevivió apenas 6 meses afuera del poder y fue decapitado por quien fue funcionario de los 3 mandatos presidenciales. López estuvo 12 años al frente de la Secretaría de Obras Públicas porque cumplió, con diligencia, el rol encomendado: 'cajero', una tarea que muchos políticos evalúan como necesaria pero no reivindicable, pero para Néstor Kirchner era fundamental porque resultaba la clave de su comprensión del poder. Para Kirchner, no había política sin 'caja', y los contratos de obra pública resultaban el filón inagotable de la 'caja'. Resultó así en la intendencia municipal de Río Gallegos, en la Gobernación de Santa Cruz y en la Presidencia de la Nación. Sin 'caja' no había presente ni futuro. El Frente para la Victoria Santacruceña, origen del Frente para la Victoria, era un culto a la 'caja', que López ha profanado con una acción que quitó el velo que ocultaba el concepto recaudatorio de los ideales enunciados, y por eso cabe concluir de que el kirchnerismo se encuentra acabado. El propósito del 'relato' era ocultar que la esencia del kirchnerismo es la 'caja'. Y esa realidad no conmueve ni seduce sino que expulsa voluntades. Néstor Kirchner tenía una idea tan rudimentaria como utilitaria y oportunista de la política, que debía reenfocarse según la conveniencia coyuntural del gobernante. Pero él era muy consciente de que para sumar adherentes no bastaba con ajustar el discurso, luego denominado 'relato', sino que había que acompañarlo con favores y prebendas, y para ello era imprescindible la 'caja', herramienta mercantil que convirtió en altar en el que ofrecía sacrificios... para su propia satisfacción. link: https://www.youtube.com/watch?v=le2X30SZbhQ Es muy interesante que una persona tan afecta a la acumulación de capital, disfrutara tan poco con la utilización de lo acumulado. Néstor fue avaro consigo mismo, al punto de desinteresarle el cuidado de su propia salud, y luego se murió imprevistamente, génesis de la diáspora de los 'cajeros': Ricardo Jaime a la bartola, Lázaro Báez eludiendo los controles de la familia del fallecido, José Francisco López reclamando cocaína a los gritos cuando ya estaba detenido por encontrársele una madrugada saltando una reja para enterrar paquetes termosellados con dinero, joyas y relojes caros, mientras se autocustodiaba con una carabina, en un convento que guarda misterios no divinos; y otros casos que van evaluando algunos jueces de codicia inagotable. Los 'cajeros' a la deriva han empequeñecido al kirchnerismo, y en 6 meses le han quitado su valor residual más importante: el supuesto noble idealismo que reivindicaban La Cámpora, el Movimiento Evita, la Kolina. link: https://www.youtube.com/watch?v=H8UwV0JdGLY El culto sagrado Pero no sólo trastabilla el kirchnerismo, que al fin de cuentas es una expresión del peronismo. El caso del detenido José Francisco López expone una mecánica del ejercicio político que el justicialismo asumió como propia desde Carlos Menem y Eduardo Duhalde a la fecha. Y casi todos o todos los gobernadores e intendentes municipales participan del concepto. Sin 'caja' no hay política, y la política es para hacer 'caja', que además de sumar poder ayuda al dispendio cotidiano. Esta metodología ejerció influencia sobre gran parte de la Unión Cívica Radical e inclusive sobre el propio PRO, que se reivindica como esencia de 'la Nueva Política'. Uno de los ejemplos más notables es que un integrante del equipo íntimo de Mauricio Macri, Carlos Grosso, fue quien, en los años '80, inició la contratación de profesionales arancelados para las pintadas de consignas políticas en las calles porteñas. El peronismo conoce muy bien de qué trata la 'caja' y cómo se alimenta. Entre las muchas asignaturas pendientes que tiene el peronismo -que van desde el uso de la violencia política para resolver conflictos internos hasta el uso de la pobreza para la construcción de poder en la calle- se encuentra la distribución a mansalva de beneficios para asegurarse la compra de voluntades. Pero es más fácil condenar al peronismo por sus hábitos que reconocer que una mayoría abrumadora de la sociedad argentina ha aceptado, legitimado e incorporado el culto a la 'caja' como un valor fundacional del inagotable 'ser nacional'. link: https://www.youtube.com/watch?v=ExCgib7ea4k No siempre fue así. La democracia representativa provocaba expectativas muy diferentes en 1983, a medida que se acercaba la fecha de los comicios. La sociedad mantenía, en forma mayoritaria, grandes anhelos para el período que se avecinaba. Por eso se emocionaba ante el recitado del preámbulo de la Constitución Nacional y por eso castigó a Ítalo Luder, que no le puso coto a Herminio Iglesias. Sin embargo, el deterioro fue veloz. Curiosamente, la denuncia de corrupción fue el arma que usó el peronismo para erosionar al gobierno de Raúl Alfonsín: desde las cajas PAN a los pollos de Ricardo Mazzorin, los préstamos del Banco Hipotecario Nacional y el uso del BANADE para beneficio de algunos empresarios. Luego, Menem gobernó en medio de escándalos que hasta le provocaron cambios de gabinete. La denuncia de corrupción fue la herramienta que intentó monopolizar Domingo Cavallo en su expansión doméstica, y luego la manipularon Elisa Carrió, Chacho Álvarez y Grupo Clarín. Quien a hierro mata, a hierro muere: la denuncia de corrupción liquidó al gobierno siguiente, de la Alianza UCR Frepaso. Más tarde llegaron los Kirchner. Sin duda que la sociedad argentina tiene una oportunidad de cambiar su propia historia. Tiene delante de sí la posibilidad de renacer, provocando un cambio más allá de los gobernantes de turno. No obstante, muchísimas presiones existen por estas horas para que todo quede acotado a López, Báez y Jaime, como si ellos no fueran apenas personajes secundarios de la tragedia argentina. No sólo es posible instalar nuevos parámetros de ética sino también repensar el Estado. Pero el optimismo comienza a tambalear cuando se intenta circunscribir lo que ocurre a un caso puntual. Ese es el debate que recorre a Cambiemos por estas horas. Si bien Elisa Carrió es un personaje de voz muy poderosa, hay peligro de que ganen los mudos: Nicolás Caputo, Daniel Angelici, Francisco Cabrera. El club del peaje Los constructores de obra pública tienen un lobby poderoso desde hace años. El Proceso de Reorganización Nacional les provocó grandes utilidades, que luego reforzaron los gobiernos de la democracia. Es imposible desconocer que el "monumento a la corrupción" (Yacyretá) comenzó a construirse el 07/12/1983, horas de transición institucional, pero para entonces ya había hecho millonarios a unos cuantos. link: https://www.youtube.com/watch?v=5BcGle-IEXE El propio Francisco Macri, padre del Presidente de la Nación, es un emergente de la obra pública más que de las actividades industriales manufactureras. Familiares y amigos de Mauricio Macri han participado con audacia de la obra pública. Macri prometió destinar tantos recursos a la obra pública como nunca antes sucedió en la historia argentina. ¿Hasta dónde el caso de José López no lo obliga a repensar toda su estrategia? Por un lado, con López acaba la fantasía de Cristina Fernández de Kirchner antagonista en 2017. Gran parte de las fantasías electorales del PRO para el año próximo pasaban por confrontar con el kirchnerismo. Ahora cabe planificar otra vez el comicio que viene porque el kirchnerismo acabó. Por otra parte, Cambiemos tendrá que exhibir una transparencia notable en las adjudicaciones y contrataciones que vienen porque la sociedad queda muy pendiente de las prácticas sospechosas. link: https://www.youtube.com/watch?v=qgF3-atgk5c Poco importa si la Cámara Argentina de la Construcción realiza o no una autocrítica y promueve cambios en sus prácticas y las del Estado. La responsabilidad mayor ahora es de Mauricio Macri porque él reclamó para sí el sello de "Nueva Política". Y eso es lo más increíble del 'caso López': poco importa cuál fue la 'operación de inteligencia' que intranquilizó al ex funcionario y le provocó tanta ansiedad, existen expectativas de que Cambiemos es diferente al kirchnerismo, y ahora tendrá que probarlo. Habrá que apreciar los procedimientos que aplicará Brasil cuando en 2 semanas reinicie la contratación de obras, intentando dejar atrás el formidable escándalo de corrupción serial conocido como 'Lava Jato', y en el cual las constructoras tuvieron un inusual protagonismo, con condenados y delatores premiados. link: https://www.youtube.com/watch?v=xyhcpa1nN70 Es muy endeble la democracia ejercida por representantes del voto popular que gozan de una calidad de vida muy superior a la que pueden pagar, con un poder de consumo superior al que consiguen explicar, decididos a comportarse como una casta privilegiada. Esa es la contraca del blanqueo al que tanto apuesta Macri. La idea de que será el último sinceramiento de activos, y que en adelante todo resultará diferente, tiene un implícito significado fundacional para la ética, que debería alcanzar a la política porque, de lo contrario, nada cambiará. Esa incorporación de la política no pasa por permitir a los funcionarios o ex funcionarios blanquear activos. Está muy bien que no puedan hacerlo. Pasa por demostrar que de aquí hacia adelante todo será diferente y no será tema de la agenda la cuestión del dinero enterrado o por esconder. En definitiva, el kirchnerismo está licuado, el peronismo se encuentra seriamente dañado pero el macrismo tendrá que esforzarse para no ser arrastrado por la corriente, una situación que sería muy lamentable porque regresaría aquel temido "Que se vayan todos". link: https://www.youtube.com/watch?v=2XwTuxDYEOs

Entre Kirchner y Cámpora La interrogante fundamental de las elecciones presidenciales venideras, que empieza a aparecer cada vez con más fuerza y que excede al resultado de las mismas, es la relativa al grado de autonomía o dependencia que podría caracterizar a un Daniel Scioli sentado en el sillón de Rivadavia. Autonomía o dependencia, claro está, respecto de un kirchnerismo que ha prometido, tanto en boca de Cristina Kirchner como de su hijo Máximo, abandonar el gobierno pero no el poder. La pregunta es fundamental, y no menor, porque reviste importancia no sólo para el escenario postelectoral sino para las definiciones que los votantes hagan a la hora de emitir su voto. Y es que lo que se juega en estas elecciones, nombres y colores aparte, es la disyuntiva dada por la continuidad o el cambio de modelo. ¿Votar a Scioli es votar un cambio encubierto o votar una continuidad impuesta? Scioli ha sido la medicina amarga que la Presidenta tuvo que beber en vistas de que la clara opción de continuidad, Florencio Randazzo, no sería capaz de lograr resultados electorales auspiciosos. El hecho de haberse demorado tanto tiempo en esta definición pone de relieve que la duda sobre Scioli, duda política por excelencia, también está enquistada en la máxima líder del Frente para la Victoria. La imposición de Carlos Zannini como compañero de fórmula del motonauta no es otra cosa que la búsqueda de reducir la imprevisibilidad de esa duda. No obstante, lo que para todos los argentinos aparece como duda, en Scioli toma la forma de paradoja. En efecto, él sabe bien que de resultar elegido como el próximo Presidente de la Nación, tendrá que definir su estrategia entre dos opciones que se resumen en la historia de dos tipos de presidentes paradójicamente opuestos, al menos en lo relativo a la construcción del poder: Néstor Kirchner y Héctor Cámpora. En efecto, tanto el uno como el otro llegaron a la Casa Rosada –del mismo modo que eventualmente podría hacerlo Scioli– en virtud de una bendición política recibida por el verdadero depositario del poder político real del momento que, a través de dicha bendición, pretendía mantener por fuera del cargo formal los hilos de la marioneta que por causas de coyuntura debía utilizar. En el caso de Cámpora el titiritero fue Perón, mientras que en el caso de Kirchner el titiritero pretendió ser Duhalde. Es curioso advertir, pues, que el origen del poder presidencial de Kirchner y Cámpora adopta la misma forma extrínseca a ellos mismos; en lo que ambas figuras se distancian, empero, es en el uso que hacen de ese poder. Allí donde el primero puso el poder al servicio de la destrucción de su fuente original −Duhalde−, el segundo duró apenas 49 días en su cargo para que el poder pudiera ser reabsorbido por su fuente real –Perón–. El ejercicio de memoria que debe realizarse para recordar la traición de Kirchner a Duhalde no parece extenuante. La proximidad cronológica mantiene frescas ciertas imágenes, como el hecho de que el patagón aparecía frente a la sociedad, a la sazón, como un personaje ignoto que ocupaba el lugar del “candidato de Duhalde” en su disputa con Menem, es decir, el lugar del beneficiario del aparato clientelar de la Provincia de Buenos Aires cuyo peso específico en una elección nacional arriba al 40% de los votos. Lo demás también es conocido: Kirchner actuó rápidamente para anular desde el comienzo la influencia de su padre político, empezando por reemplazar a los hombres que Duhalde le había dejado en posiciones estratégicas y continuando por anular algunas de las últimas medidas tomadas por su antecesor. El conflicto, que ya se hacía patente al primer año de gobierno de Kirchner, llegó a su clímax en las elecciones legislativas de 2005 cuando la pelea por el poder se tradujo en una contienda electoral entre sus mujeres. Duhalde fue calificado de “mafioso” por Cristina Kirchner en un discurso de lanzamiento de campaña que significaba una ruptura política sin retorno. El partido “Frente para la Victoria” fue el hijo de esta ruptura interna al PJ. En el caso de Héctor Cámpora, recordar cuesta un poco más. Su ascenso al poder comienza el 9 de noviembre de 1971 cuando Perón, desde el exilio, reemplazó a su delegado Jorge Paladino por Cámpora. A los ojos del “viejo”, este último resultaba un hombre más maleable para concretar sus intereses frente al gobierno de Lanusse, que terminaría reabriendo el juego democrático pero con una salvedad: la llamada “cláusula del 25 de agosto” que impedía a Perón ser candidato presidencial. “Cámpora al gobierno, Perón al poder” sintetizaba la maniobra que el peronismo había trazado para evadir los efectos de la citada cláusula. El entonces diputado nacional por Córdoba, Juan Lavaké, ha relatado que Perón minimizaba el rol de Cámpora diciendo: “que sea Juan o Pedro, lo importante es ganar las elecciones”. Así como el 25 de mayo de 1973 Cámpora se ponía la banda presidencial, así el 13 de julio del mismo año se la quitaba. Fueron apenas 49 días de presidencia bajo la presión y el destrato de Perón para con su delegado-presidente. Allanado el camino para el titiritero, el títere no tendría otra función más que el destierro: primero siendo nombrado embajador en México (a pesar de las presiones de la izquierda peronista para que fuera designado vicepresidente de Perón) y, pocos meses después, siendo directamente expulsado del Partido Justicialista. ¿Quién decidirá ser Scioli si ganara las elecciones venideras? ¿Ser como Kirchner? ¿O ser como Cámpora? “Scioli al gobierno, Cristina al poder” es la enunciación de la paradoja bajo la que se ha puesto al candidato presidencial del Frente para la Victoria y que podría resumirse en el hecho de que el kirchnerismo no quiere hacer de Scioli el próximo Kirchner, sino el próximo Cámpora, y no por sus virtudes sino por sus defectos y debilidades. El kirchnerismo no quiere un traidor; quiere y necesita una marioneta. GIF GIF GIF Pasate por mis post Click en la imagen GIF Unete a la comunidad anti-terroristas Click en la imagen GIF Pasate por mi perfil Click en la imagen