Nestor_07
Usuario (Argentina)
Bienvenido a mi Post 7 factores que pueden hacerte aumentar de peso y no se relacionan con la dieta Además de cuidarte con la alimentación y hacer ejercicios, hay otros factores que pueden afectar tu peso. Aquí te contamos qué cosas pueden hacer que aumentes de peso, que no se relacionan con los alimentos. ¡Te vas a sorprender! ¿Te preguntas qué pasa contigo que a pesar de cuidarte casi obsesivamente con las comidas y hacer ejercicios dos veces por semana no logras bajar de peso o lo haces muy lentamente? ¿Te cuesta comprender por qué esa amiga que se la pasa tomando gaseosas (sodas, refrescos) y comiendo papas fritas y chocolates se mantiene tan flaca, e incluso sin hacer gimnasia? La respuesta es que, además de la dieta y el ejercicio, hay otros factores que generan obesidad de los que en general se conoce poco. Si eres de las que se la pasa haciendo dieta para controlar su peso, he aquí algunos datos que te pueden interesar: 7 factores que pueden incrementar tu peso, que no se relacionan con los alimentos. 1. El estilo de vida de las madres. Los niños con madres que trabajan mucho tienden a ser más obesos que aquellos cuyas madres están más tiempo en casa, ocupándose de las tareas y los cuidados del hogar. Lo mismo ocurre con niños que fueron concebidos por madres mayores de edad o que durante el embarazo consumieron muchos alimentos altos en grasas. 2. La infancia. Los niños que fueron operados de las amígdalas (que se llaman también anginas en algunos países) tienden a aumentar de peso luego de la operación. Asimismo, quienes contrajeron un tipo de virus del resfrío denominado Adenovirus 36 cuando eran niños, tienden a tener sobrepeso cuando son adultos. 3. Los genes. Los científicos continúan encontrando y descubriendo ciertos genes que se relacionan con la obesidad. En este caso, el aumento de peso se relaciona con cuestiones de herencia. 4. El medio ambiente. Algunas investigaciones han demostrado que vivir expuestos a ciertos contaminantes y pesticidas pueden ayudar a aumentar la obesidad. 5. El aire acondicionado. Las personas que viven en lugares climatizados no necesitan que su cuerpo haga ningún esfuerzo por mantenerse más fresco o más caliente. En esos casos, algunas investigaciones demostraron que también hay tendencia a la obesidad. 6. El sueño. Las personas que no duermen bien o descansan mal pueden aumentar de peso, así como aquellas que dejan la luz prendida de noche. Esto se debe a que la falta de sueño puede provocar varios cambios hormonales así como estimular el apetito e incrementar el cansancio, lo que hará que evitemos hacer ejercicios. 7. Los medicamentos. Algunos medicamentos pueden causar aumento de peso, por ejemplo algunos que se utilizan para controlar la diabetes, la hipertensión o la depresión, entre otros. ¿Estás pensando cuál de todas estas cosas puede ser la que te está complicando la dieta? No te desanimes, la clave siempre está en mantener una dieta saludable acompañada por una rutina de ejercicios, no sólo para mantener la silueta sino también para vivir más sanos. Pero si ves que esto no te ayuda con los kilos o las libras de más y te preocupa el tema, no dudes en consultar a tu médico para que pueda ayudarte con un tratamiento que se ajuste a tus necesidades particulares. El o ella podrían orientarte acerca de cuáles son los factores que sabotean tu campaña para bajar de peso.
Bienvenidos a mi post 8 formas de acelerar tu metabolismo Cada vez que comes un rico bocadillo o bebes un trago de jugo o zumo de frutas, tu cuerpo empieza a trabajar para procesar las sustancias nutritivas que acabas de ingerir. Ese proceso es el metabolismo, y a través de él tu cuerpo recibe energía y el combustible que necesita para vivir. Aquí te damos algunos consejos para activarlo y hacerlo más eficiente. Aprende a acelerar tu metabolismo. Cada vez que lees un artículo sobre dieta o nutrición mencionan al metabolismo. Pero, ¿sabes exactamente en qué consiste? Pues se trata de las reacciones químicas que suceden en las células de tu cuerpo que transforman o convierten las sustancias nutritivas de los alimentos en la energía que necesitas para vivir, no sólo para moverte y pensar, sino inclusive estando en reposo. Necesitamos energía para la respiración, la digestión, la fabricación de la masa muscular, el almacenamiento de la grasa, la circulación de la sangre…. La energía que no se utiliza, se “guarda” en el cuerpo en forma de grasa. El metabolismo basal es el consumo mínimo de energía que requiere el cuerpo para vivir cuando está en reposo. Este consumo mínimo varía de persona a persona. El metabolismo basal es el responsable de que dos individuos con actividades y dietas iguales no tengan el mismo peso. La tasa metabólica es la velocidad en que el organismo utiliza la energía disponible (o quema las calorías). En general, mientras más músculo y menos grasa tenga tu cuerpo, más rápida es tu tasa metabólica. Los hombres suelen tener una tasa metabólica más alta que las mujeres, ya que el cuerpo femenino tiene más grasa y menos músculo que el masculino. Pero el sexo no es lo único que determina la tasa metabólica. Tu herencia genética es importantísima (las personas que tienen un metabolismo rápido no engordan por mucho que coman, mientras que a las que tienen un metabolismo lento les es difícil perder o bajar de peso). También cuenta tu estilo de vida, en especial la dieta que llevas y tu actividad física. Además, a partir de los 40 años, la tasa metabólica tiende a hacerse más lenta, porque se pierde masa muscular. ¿Sabes qué órgano del cuerpo regula el metabolismo? La tiroides, porque produce hormonas que influyen en casi todos los aspectos del funcionamiento del cuerpo: la rapidez o la lentitud con las que queman las calorías, la creación de proteínas, el almacenamiento de grasa, etc. Por eso, los trastornos de la tiroides pueden provocar problemas del metabolismo. Cuando el metabolismo es rápido, la grasa no tiende a almacenarse en el cuerpo y la persona no engorda. Cuando es lento, la grasa se almacena y la persona engorda. Veamos ahora los factores que aceleran tu metabolismo. Si tu metabolismo es lento, hay varias cosas que pueden acelerarlo: 1. Haz ejercicios. Tu cuerpo está constantemente quemando calorías, aunque esté en reposo. Pero aun en momentos de descanso, la tasa metabólica es más alta en las personas con más masa muscular. Los ejercicios con pesas, que aumentan la masa muscular, son especialmente efectivos. 2. Bebe agua. El cuerpo necesita agua para quemar calorías. Si estás deshidratada (o), tu metabolismo se hace más lento. Trata de beber varios vasos de agua al día. 3. En vez de comidas abundantes y espaciadas, ingiere comidas pequeñas varias veces al día. Pero asegúrate de no ingerir menos de 1,200 calorías al día, o se haría más lenta tu tasa metabólica. 4. Sazona tus comidas con ingredientes picantes. Una cucharada de ají (chile) picante rojo o verde triturado, por ejemplo, acelera temporalmente tu tasa metabólica. 5. Tu cuerpo quema más calorías cuando hace la digestión de proteínas que cuando digiere grasas o carbohidratos. Come alimentos ricos en proteína (carne de res magra, pescado, pavo, pechuga de pollo, tofu, nueces, frijoles, huevos, productos lácteos bajos en grasa). 6. Aunque por corto tiempo y tomado con moderación, el café acelera la tasa metabólica. Una taza de café por la mañana es como una inyección que aumenta tu energía y tu poder de concentración. 7. También el té verde aumenta la tasa metabólica por un par de horas. Beber de dos a cuatro tazas al día hace que el cuerpo queme un 17% más calorías de lo normal. 8. Evita las dietas relámpago (menos de 1,200 calorías al día). Estas dietas te ayudan a bajar de peso (a veces a expensas de una buena nutrición), pero esa pérdida de peso proviene de la masa muscular. Y recuerda que mientras menor sea tu masa muscular, más lento es tu metabolismo. Aunque es cierto que los genes, el sexo y la edad tienen gran importancia en la tasa metabólica y no te es posible cambiar esos factores, sí puedes influir en ella poniendo en práctica los consejos anteriores. Y, sobre todo, mantente activo(a), haz ejercicio. Si estás ocho horas sentado(o)a detrás de una computadora en el trabajo, ocho horas durmiendo y tres horas sentado(a) mirando la televisión, es difícil que tu metabolismo cambie. Aparte de la actividad de la vida diaria, ¡muévete! Camina, corre, baila, ve al parque a jugar con los niños… Cualquier actividad que te ponga en movimiento te ayuda a crear masa muscular, y a convertir tu cuerpo en una máquina para quemar calorías. Y eso, definitivamente, acelera tu metabolismo.
¡Cuidado! Las dietas muy bajas en calorías podrían producir cálculos en la vesícula Las dietas relámpago (crash diets), muy bajas en calorías, se han asociado a un aumento en el riesgo de desarrollar cálculos en la vesícula. Aquí te contamos más detalles sobre esta investigación para que puedas elegir cómo bajar de peso de manera saludable. El tomar la decisión de iniciar una dieta para bajar de peso es importante porque implica esfuerzo y dedicación, entre otras cosas, ya que para que tenga éxito es necesario cambiar nuestros hábitos, lo que no es sencillo. En esta búsqueda por la dieta más apropiada para cada uno, algunos elegirán cambios drásticos con resultados inmediatos y otros, en cambio, preferirán hacerlo poco a poco, con resultados a largo plazo. Una de las opciones para quienes desean bajar de peso rápidamente es seguir una dieta de muy pocas calorías, conocida como dieta relámpago o, en inglés, crash diet. El tema es si en verdad estos planes alimenticios son más efectivos que los otros o si, a largo plazo, ambas dietas ofrecen resultados similares. Otro punto importante que se debe tener en cuenta, es la seguridad de cada tipo de dieta. Por ejemplo, se considera que las de muy bajas calorías influencian el contenido de sal y colesterol de la bilis (un líquido que ayuda a la digestión) y el vaciamiento de la vesícula (que acumula la bilis a medida que esta fluye del hígado hacia el intestino). Ambas cuestiones pueden contribuir a la formación de cálculos biliares, que son como piedritas que se forman dentro de la vesícula. Por eso, si estás pensando en perder esos kilos o libras de más, consulta con tu médico.