OriginalFred
Usuario (Estados Unidos)

Porque eres uno de los pocos políticos que de verdad se preocupa por la patria americana... Porque quieres mantener lejos a todos esos saltamuros ilegales que en su mayoría son vagos o delincuentes... Porque eres un gran negociador... Porque eres un gran líder y sabes captar la atención de las masas... Porque apoyas el libre mercado y el crecimiento económico... Porque superarías a Xi Jinping como líder y lo harías tragarse su estatismo barato... Porque eres millonario y te has esforzado por ganarte lo que tienes... Porque apoyas la supremacía blanca... Porque no tienes miedo de decir lo que muchos callan... Porque eres una gran persona que quiere mantener a su país próspero y seguro... Porque acabarías con ISIS en cuestión de días... Porque escribes libros... Porque representas al americano promedio... Porque tu cabello tiene estilo... Porque quieres que América vuelva a ser buena otra vez... Por esto y mucho más... DONALD TRUMP, YO TE BANCO. GRACIAS POR TANTO, PERDÓN POR TAN POCO.
El europeo bebe para desinhibirse y hacer de su día el mejor de su vida El latinoamericano bebe... todos los días El europeo al salir de una fiesta donde bebió mucho se dirige bajo perfil a su casa para evitar llamar la atención de los policías El latinoamericano también va bajo perfil... para evitar que lo roben o secuestren El europeo al beber mucho se encorva, pues no está acostumbrado y va perdiendo fuerzas El latinoamericano todo lo contrario... mientras más bebe, mejor se siente El europeo estudia una profesión para mejorar su estatus social y su situación financiera El latinoamericano estudia una profesión, muchas veces que ni le gusta, sólo para poder tener un futuro fuera de su país natal El europeo siempre se detiene cuando un semáforo está en rojo. Si ese semáforo llega a averiarse y queda en rojo para siempre, pues el pobre europeo morirá ahí esperando El latinoamericano no se detiene cuando el semáforo está en rojo, va de a poco y aprovecha la mínima oportunidad para pasar. Cuando éste está en amarillo acelera todo lo posible, y cuando está en verde pasa con cuidado para evitar que lo choquen En tiempo de crisis nacional, el europeo asume su culpa y busca soluciones para mejorar la situación de su país El latinoamericano culpa a los imperios, al pasado y a sus políticos... El europeo ahorra para que en un futuro pueda alcanzar su libertad financiera El latinoamericano ahorra... para gastar sus ahorros en fiestas y ropa El europeo educa sus hijos en base a la educación y el entendimiento El latinoamericano educa a sus hijos... a base de golpes y gritos El europeo es independiente de sus padres a partir de los 18 años de edad El latinoamericano es completamente independiente después de los 30 años de edad... con suerte El europeo busca una pareja estable con quien compartir su vida El latinoamericano busca una pareja diferente cada vez que puede... Con todo esto no cabe duda que la cultura latinoamericana y europea son muy, muy disparejas...
¿Qué implica la sociedad?. La sociedad no es más que un gran conjunto de individuos buscando su bienestar, ya sea para sí mismos o para los demás. Nuestra percepción de la realidad varía en cada individuo, así, mientras unos desean poder y dinero, otros sólo quieren estar en paz con su familia y/o contribuir con la sociedad de alguna manera. La infancia es el talante que define la personalidad de cada individuo. Si un individuo tuvo una infancia conflictiva, pues ese sujeto buscará descargar su ira en contra de la sociedad; en cambio, el sujeto que tuvo una infancia feliz sólo busca vivir y hacer feliz a los demás, sin necesidad de ambiciones nocivas o conspiraciones en contra de la sociedad. La sociedad se comporta, en su mayoría, como se supone que se debe comportar. Es decir, se deja llevar por la opinión pública mayoritaria, en lugar de hacer lo que en realidad quieren hacer. Así, la vida no es más que la lucha entre uno mismo y la sociedad. Esta lucha está basada en la mente de cada individuo, entre el bien y el mal, entre la lujuria recalcitrante y la paz moral. Según la física somos materia y según la religión somos la creación de un ser superior. Así mismo, se nos pueden dar otras concepciones según el paradigma con el que sea vea, pues la realidad no es absoluta, sino el resultado de la percepción de cada individuo resultado de lo que ha aprendido a lo largo de sus años de vida. Algunos auguran que somos una ilusión, otros que somos la creación perfecta, otros que somos el principal enemigo de nosotros mismos. Al fin y al cabo somos personas pensantes que a medida que encontramos respuestas hallamos más preguntas, llevándonos a un sinfín de incertidumbres a lo largo de nuestra vida.

La Guerra de las Malvinas o Conflicto del Atlántico Sur fue un enfrentamiento bélico entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló fundamentalmente entre el 2 de abril, día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982, fecha acordada del cese de hostilidades en Malvinas,23 aunque posteriormente los británicos invadieron las Sandwich del Sur y el 20 de junio desalojaron las instalaciones de la Base Corbeta Uruguay de la Argentina, en el marco de la Operación Keyhole. “Ante todo fue un error, la guerra no beneficia a nadie, son negocios, la gente es lo de menos”. Gustavo Tellini. Empleado del Centro de ex Combatientes de Malvinas de Lomas de Zamora. “Al momento de la guerra, si bien había mucho alimento, no estaba bien repartido estratégicamente.” Nicolás Cañete, asesor en el Departamento de Veteranos de Guerra de Avellaneda. “Fui herido en combate y, por ser uno de los que estaba en primera línea, caí prisionero. En ese momento no estás preparado para ver caer bombas ni ver muertos al lado tuyo.” Lorenzo Caza, asesor en el Departamento de Veteranos de Guerra de Malvinas. “Antes de llegar a Malvinas apenas había tirado tres tiros; yo caí prisionero de guerra y los ingleses no podían creer que nosotros, con dieciocho años, fuéramos los soldados.” Orlando Mazzitelli, asesor en el Departamento de Veteranos de Guerra de Malvinas. “Antes de la guerra yo era feliz; para mí fue un error militar, no estábamos preparados para tomar las islas.” Eduardo Fidel Bringas, entrenador de vóley en Avellaneda. “Para mí, la guerra fue cumplir con un deber que me inculcaron en la primaria, fue defender nuestra soberanía en las islas.” Jorge Daniel Seataro, escritor. “La guerra fue un plan estratégico para la recuperación de las islas, pero no tendría que haber ocurrido.” Walter Militari, empleado administrativo. “La guerra fue un quiebre en mi vida; los primeros días era como ir de campamento, pero después del 1º de mayo sentí mucho miedo.” Héctor Sbaclia, empleado administrativo del Centro de Veteranos de Guerra de Lanús. “Fue un orgullo haber participado en Malvinas en defensa del territorio, una gran emoción.” Juan Carlos Ianuzzo, secretario de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas. “Malvinas fue una mezcla de orgullo por haber participado; y de horror, por lo que costó.” Omar Felis, docente de informática. “Si bien fue una causa justa, la guerra no se la deseo a nadie. No es bueno para un país.” Rubén Darío Martinelli, tesorero del Centro de Veteranos de Malvinas de La Matanza. “La guerra fue un infierno en carne propia; no debería existir la palabra en el diccionario.” Antonio Mancuso. Área de Informática del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de La Matanza. “La guerra fue muy cruda. Aunque uno se prepare, ante todo es una persona, con mucho miedo.” Daniel Hugo Seffino, colaborador en la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas (AVEGUEMA). “Antes de la guerra, para mí las Malvinas ni existían. Eran algo remoto, lejano, no se hababa ni en la escuela. Eran como la Antártida.” Darío Montoya, empleado administrativo. “Ir a las Islas Malvinas significó haber sido partícipe de una gesta histórica, pero lamentablemente organizada por la peor dictadura que asoló a la Argentina, por lo que me queda una sensación ambigua.” Marcelo Rosasco, periodista y docente. “(La guerra) Es una herida abierta que me marcó para toda la vida. Con el tiempo aprendí a convivir con el dolor, ahora me lo tomo más tranquilo. Fue cruel y muy doloroso.” Cristian Sirouyan, periodista. “En la guerra pierden todos, es terrible y hay que evitarla. Fue una entrega personal por reintegrar las Malvinas a la soberanía nacional.” Washington Bárcena, capitán de navío del destructor Bouchard, doctor en Ciencia Política. “Me siento muy orgulloso de haber formado parte de la recuperación de las islas. Todavía continúa el anhelo de recuperarlas.” Ramón Segura, fue tripulante del destructor Bouchard; enfermero. “Solo uno puede sentir cada uno de los momentos vividos, y es muy difícil de expresar con palabras cada uno de ellos. Hay que seguir pidiendo por las Malvinas.” Juan Carlos Zamudio, fue tripulante del destructor Bouchard; policía. “Fue un despropósito estratégicamente. Yo estaba de guardia (a bordo) cuando hundieron el crucero General Belgrano, y lo vivimos con mucha intensidad.” Eugenio Facchin, fue tripulante del destructor Bouchard; asesor de seguridad náutica antártica. “Fue algo inesperado, que vivimos con entusiasmo y sabiduría. Pensando en la familia que había quedado en nuestra ciudad natal.” Juan Sarome, fue tripulante del destructor Bouchard; pensionado. “Cuando nos tocó combatir éramos un equipo defendiendo la bandera. Para nosotros, no es una isla, es como una provincia más.” Carlos Pinnola, fue tripulante del destructor Bouchard; portero de escuela. “Era mi tarea, fue un orgullo haber participado, y lo hice con el mayor profesionalismo. Era mi vocación, por la cuál cobraba sueldo.” Rubén Rosas, fue tripulante del destructor Bouchard; técnico electrónico. “No tengo grandes recuerdos, porque yo fui cuando tenía 16 años. No tenía mucha idea de lo que hacía.” José Luis Lovey, fue tripulante del destructor Bouchard; trabaja en una escuela. “Yo era muy chico, había cumplido 17 años; no tomé conciencia de lo que hacíamos. Lo hice con un compromiso leal. Con miedo pero feliz por la gente que nos acompañó.” José Figueredo, fue tripulante del destructor Bouchard; inspector nacional. “Al principio fue una sorpresa, sentí mucho orgullo y una gran valentía, sin pensar mucho en las consecuencias.” Horacio Stratta, fue tripulante del destructor Bouchard; trabaja en la División General de Escuelas y es dueño de un complejo turístico. “Crecí muy rápido durante la guerra. Me queda un sentimiento de impotencia por no poder resolver la situación por la patria. Yo estaba recién casado, y me marcó mucho, es imposible de olvidar.” Jorge Carlos Vega, fue tripulante del destructor Bouchard; empleado del Ministerio de Educación. “Fue una mezcla de sensaciones, yo tenía 22 años y me habían dado de baja, pero yo decidí ir. Cuando empezaron los bombardeos la cosa se puso difícil.” Feliciano Alberto Di Paolo, comerciante. “Estaba entusiasmado por conocer las Islas, no creíamos que fuera a pasar a mayores. Cuando volvimos nos desilusionamos por no recibir ningún reconocimiento, y eso nos marcó mucho.” Esteban Juan Tries, miembro del programa del Gobierno de La Ciudad de Buenos Aires para veteranos de guerra. “Realmente Malvinas significó mucho. Fueron días muy duros allí, pero lo bueno es que logramos defender la soberanía argentina, demostrando que somos realmente fuertes.” Prefirió no dar su nombre por razones de seguridad; es suboficial mayor en actividad.
Muchos consideran que el Nacional Socialismo de Hitler no es más que una variación del comunismo, mientras que los simpatizantes de dichas ideologías creen todo lo contrario. Lo cierto es que ambas buscan eliminar un círculo determinado de personas: judíos y minorías étnicas en el caso del nazismo, y empresarios y ricos en el caso del comunismo. Los campos de concentración nazis fueron un determinante en sus nefastas acciones, cosa que sería casi imposible de llevar a cabo en nuestros tiempos donde los derechos humanos se defienden a muerte en cada rincón de nuestro mundo. Pero, ¿no creen que el gobierno socialista venezolano ya ha estado realizando una especie de "campos de concentración" adaptada a nuestros tiempos?. Pensémoslo un momento y vamos a analizar los siguientes puntos: Delincuencia La delincuencia en Venezuela ha sido un factor persistente que día a día asesina a múltiples ciudadanos de a pie, eso nada lo puede negar. Pero, ¿quiénes son los más afectados por estos hechos?. Los pobres son claramente afectados, pero no tanto como los ricos que son los poseedores de riquezas materiales. Eso de ostentar camionetas, relojes, ropa cara o cualquier otra cosa de dicha índole es un ticket inminente para una muerte segura. ¿No se han preguntado por qué el gobierno venezolano no le ha dado importancia al tema?. Mientras más inseguridad, menos ricos y más poder para ellos; así de fácil. Economía El principal deseo de las clases medias es independizarse económicamente, y el de las clases altas es prosperar y mantener sus negocios, cosas que son imposibles en Venezuela. Gracias a esto Venezuela se ha convertido en un país de emigrantes. A cualquier joven venezolano de clase media o alta que le preguntes si desea irse de Venezuela te responderá que estaría dispuesto a dejarlo todo para desertar, incluso si su destino es limpiar baños en un país extranjero. Las personas ya hechas y derechas se encuentran en una situación más difícil puesto que su vida está ya formada en Venezuela, sin embargo aún hay quienes optan por irse y los padres que aman a sus hijos y quieren lo mejor para ellos son capaces de dar hasta su vida para que sus hijos se vayan del país. Las clases medias y altas se están yendo de Venezuela, eso hace que el gobierno tenga una menor oposición a la hora de tomar sus decisiones. Sociedad Las clases medias y altas no saben qué hacer con sus vidas. Toda manera honesta de trabajar se ha desvanecido, lo que reina en Venezuela es la anarquía, la especulación y la inestabilidad; en síntesis, la "viveza criolla". Las clases medias y los ricos son los nuevos marginados en un país donde sólo el que roba, el que corrompe, y el que se gana la vida a costas de los demás es el único que puede evitar ser pisoteado. Ese deseo de tener una casa, un automóvil, una familia, seguridad y estabilidad financiera se ha reemplazado por el simple y único deseo de subsistir, llevando a cabo un estilo de vida donde hay que participar en el mercado negro, privarse de lujos, luchar día a día para conseguir comida, no confiar en nadie y ser individualista... en fin, hacer todo lo posible para sobrevivir, aunque eso incluya realizar prácticas deshonestas. Esto hace que la clases medias y altas vivan hostigadas, corrompidas, y marginadas. Su participación en la sociedad se hace cada vez más nula y su estatus más distorsionado, sus muertes se elevan y sus deserciones de Venezuela para hacer vida en otro país son imparables. Con todo esto, ¿no es ya momento de aceptar que Venezuela se ha convertido en un campo de concentración para las clases medias y altas?.
I Varias consideraciones al respecto: 1. “País” es un constructo estrictamente social, y como tal, lo que sea o deje de ser un país está estrechamente ligado a la actividad humana, a su componente humano. 2. Un Estado está conformado por tres factores: Territorio, Población y Gobierno. Como ya es costumbre, hablaré muy mal de dos de esos tres más adelante – estás avisado. 3. Miren esta foto. Es en Mogadiscio, Somalia. Miren esta otra: Ésta es en Zimbabwe. Los paisajes bonitos no son descubrimiento ni propiedad exclusiva de Venezuela. A Somalia se lo están comiendo los piratas, la guerra civil y el hambre, y aún así tiene playas turquesa – al menos, más turquesa que playa El Agua, se los garantizo. Zimbabwe tampoco es que esté del carajo, de hecho, hasta hace nada tenía la inflación más alta del mundo, puesto que nos cedió generosamente a nosotros. Yo no me como el mensaje de la imagen con la que abrí esta entrada. En efecto, me parece bastante chocante. II Y me recuerda bastante al mito este que nos enseñan en primaria a todos, y que nos han reforzado todos los gobiernos de nuestra era, sean nacionalistas, socialdemócratas o socialistas a secas: Venezuela es un país rico. O cómo dicen los más críticos, Venezuela es un pobre país rico, o un país rico lleno de pobres. En fin. En Venezuela no nos han dicho nada sobre eso de que la riqueza es generada no sólo por los recursos naturales, sino también por el trabajo y el capital, pretendiendo ocultar este hecho con aquel de que Venezuela posee abundancia del primero. Lo cierto es que, sin trabajo y sin capital, el petróleo no es más que una baba negra enclaustrada en el subsuelo, y el oro no es más que una piedra oculta en el Amazonas. Los recursos naturales, por sí solos, no tienen utilidad alguna: Requieren de la intervención humana, del trabajo, para que puedan ser extraídos, procesados y vendidos. Al final de este paso, es que se obtiene la riqueza. Y dados los altos números de pobreza y marginalidad en este país, con todo el edulcorante que les ha echado este Gobierno, aunado a la crisis de producción, yo no me atrevería a decir que este es un país rico. Potencialmente rico, sin duda, pero rico no es. No son pocos los escritores especializados los que consideran al petróleo una maldición, gracias en gran parte al mito del país rico, del país que debe proporcionárnoslo todo, relegando al trabajo como factor de la generación de riqueza, y terminando en corrupción y marginalidad, donde es más fácil y más lucrativo hacer carrera política con el administrador de los recursos, que producir, o estudiar para producir más o mejor. Y si no se te da bien la política, siempre puedes esperar y buscar, dentro de su intento por controlarlo todo, las lagunas que te permitirán lucrarte con menos esfuerzo, llámese Misión Vuelvan Caras, llámese cadivismo, llámese reventa de productos escasos. No, Venezuela no es un país rico. Porque decir que Venezuela es un país rico solamente por lo que nos oculta su suelo, me obligaría a decir que países como Bélgica y Japón son sumamente pobres, mientras que Costa de Marfil y Angola son países muy, muy ricos. Aunque la realidad evidente sea otra. III Y así como no me parece que Venezuela sea un país rico, tampoco me parece justa ni necesaria la división entre país de mierda y gente de mierda, refiriéndonos con el último a la población del primero. Ser un destino chévere no significa solamente explotar un territorio estéticamente bonito. También se aprecia que en dicho territorio funcionen los servicios, se consigan alimentos y otros productos básicos -por sentado que esto le pueda sonar al foráneo – o, que por menos, no te maten. Porque para efectos, de nada me sirve tener a las mejores playas del mundo, si al asistir en lo que yo espero sea una sesión de relajación, no dejan de acosarme mil vendedores de baratijas – porque en este país es más lucrativo y menos cansón ser buhonero, que trabajar en un taladro. De nada vale pretender disfrutar la vida nocturna – lo que queda de ella – si corro un alto riesgo de ser victima de la inseguridad. De nada vale ir a la Gran Sabana, sólo para encontrarme con rustiqueros pacientes de faloenanismo, siendo imbéciles en su hábitat. Esto siendo puntual, e ignorando al que maneja por el hombrillo, al que pone su camioneta con música a todo volumen en la playa, al que bota la basura en el medio de la calle, entre un larguísimo y no menos grave etcétera. Porque además de los abusos de su población, su Gobierno celebra a la impunidad, por lo que todas estas prácticas y las que quedaron sin mencionar, cuando no son directamente aplaudidas por nuestros gobernantes, son al menos toleradas. Tiene que ser un abuso muy grande, muy mediático, con un alto costo político, para que el Gobierno diga que tomará cartas en el asunto. Y, en lo que es una relación perfecta de complicidad, ni loca que fuera la población como para tomar cartas en el asunto con respecto al Gobierno. Los resultados electorales – fraude o no, si hubo fraude, no se cobró – dan fe de ello. ¿Debo decir que Venezuela es un país maravilloso, cuando claramente dos de sus tres componentes no funcionan, no han funcionado durante toda su historia republicana, y no tienen pinta de que vayan a funcionar algún día? ¿Cuánto tiempo podrá seguir contando Venezuela con un territorio maravilloso, teniendo una administración y unos habitantes* de la talla en la que los tiene? ¿Puede sentirse ofendido un pedazo de tierra delimitado por líneas artificiales?. Para mí la respuesta es claramente negativa. Venezuela es un país de mierda, con todo y sus playas, con todo y su desierto, selva, nieve y… volcán (¿?). Simplemente, no puedo disfrutar de lo bonito que tiene, cuando lo feo no deja de joder.
Ser un psicópata, alguien que carece de la empatía, compasión y autoconciencia que atasca a la gente ordinaria, no es malo. Los psicópatas no tienen miedo, son crueles, capaces de centrarse o focalizarse de forma extraordinaria en lo que les interesa, y son fríos y capaces de tomar decisiones en situaciones de alta presión donde los demás se derrumban. También son muy buenos leyendo las expresiones faciales de la gente, lo que es lógicamente una ventaja enorme si quieres manipular a alguien. Tienen una habilidad mayor de lo normal para decir si alguien está mintiendo o es emocionalmente vulnerable. A continuación, 10 ventajas de ser un verdadero psicópata: 1. Poner tus propias reglas: Cosa que yo veo de una lógica aplastante, yo soy quién debe decidir sobre mi vida y nadie más. Yo tengo unas reglas, y por irónico que parezca, son más éticas que la de muchas personas. 2. Conseguir tus objetivos: En tu mente nada se interpone entre ellos y tú. En la vida real haremos que tampoco se interpongan. No importa lo que tarde, no importa lo que tenga que dejar en el camino, no importan los obstáculos ni el tiempo que lleve, llegaré a la meta. 3. Leer la mente: Puedes ahondar en los pensamientos de las personas, sus secretos, sus miedos, sus ilusiones, sus traumas, sus virtudes, sus defectos…. conocer el interior de la gente es indispensable como pueden pensar y actuar en cada situación, anticipándote así a sus movimientos… no es un don paranormal, es el resultado de la necesidad y de la experiencia, por ese orden. No hay mejor psicólogo que un psicópata. 4. Oler mentiras: Jamás mientas a un psicópata, insultarás su inteligencia, diciendo la verdad te ganarás su respeto por tu honestidad. Los psicópatas admiramos mucho las cualidades de las que carecemos, pero sólo cuando son sinceras. Nunca vas a ganar el amor incondicional de un psicópata, pero si puedes ganarte su respeto. 5. Tener diez versiones de uno mismo: La mejor para cada ocasión. Si reúnes a 10 personas que me conozcan (y no se conozcan entre ellas, detalle importante…), y les pides que te hablen de mí, seguramente te darán 10 versiones completamente diferentes de una misma persona. 6. Pura lógica: Un psicópata no es que no tenga conciencia o remordimientos, sólo está siendo consecuente con sus actos. No solemos ser impulsivos, si hacemos algo es porque ya habíamos pensado hacerlo, hemos calculado las probabilidades, los pros, los contras y que voy a sacar yo de ello. Después de tener todo esto claro y asumir las posibles consecuencias, ya no hay arrepentimiento, si me voy a arrepentir de hacer algo, simplemente no lo hago. Pienso que es una postura bastante acertada. 7. Las posibilidades de sobrevivir se multiplican: Nunca pierdes el control. De todo hay en la viña del señor… pero un psicópata primario puro nunca perderá el control, ni en situaciones límite, es la persona que en medio del caos está valorando todas las probabilidades de actuación y de resolución del conflicto. Claro está que hay más factores que determinarán si sales de ahí mejor o peor parado, pero estaréis de acuerdo conmigo que mantener la mente lúcida en momentos así ayuda bastante. 8. Si alguien te gusta puedes hacer que se enamore de ti: Después de un pequeño período de observación y algún acercamiento sin importancia ya puedes tener un perfil más o menos formado. Después sólo es ponerse en “Versión encanto” para entrar con buen pie, después se tiene que dar cuenta que eres exactamente lo que siempre ha soñado, hasta aquí bien, la tienes en fase “ilusionada”. Después la sorprendes… algo especial q sabes q le va a gustar y si puede ser que no haya hecho antes, que se le quede bien grabado en la memoria, es el pequeño detalle el que enternece, haz sentir especial a una persona, haz que se sienta única, mírala como nadie la ha mirado, enséñale cosas que desconoce, haz con ella cosas que nunca ha hecho. En esa fase se enamoran…, y también cuando yo obtengo el poder sobre esa persona. 9. Ser el amante que nunca olvidarán: Porque sabrás lo que le gusta, no lo que “dice” que le gusta sino lo que le excita de verdad, eso que jamás ha confesado a nadie. 10. Dejar relaciones sin efectos secundarios: Una mañana te levantas y decides que esa relación ha terminado, y “se ha terminado” desde ese mismo momento en que lo has decidido, lo que no implica dejar la relación enseguida, hay que ver la mejor manera de quitarte a esa persona de encima para que dé el menos coñazo posible, (no hay nada más molesto que un dependiente emocional despechado). Una vez decidida la manera empieza el chantaje emocional, algo muy sutil claro… hasta que se sienta mal por pensar que la culpa es suya, una vez conseguido esto, se pone fecha, y llegado el día no hay compasión, ni segundas oportunidades. En una semana mi cerebro ha pasado el recuerdo de esa persona a “asuntos archivados” y me olvido completamente de ella.
La psiquiatría ha sido la responsable de verdaderas atrocidades y estafas contra la humanidad. Millones de personas son diagnosticadas con enfermedades absurdas para ser obligadas a comprar medicamentos inútiles que deterioran las funciones cerebrales, un gran negocio para las empresas farmacéuticas. Recordemos que muchos de nuestros problemas pueden solventarse con apoyo familiar, la realización de alguna actividad, un cambio en nuestra vida o la resolución de algún trauma o situación conflictiva. No es necesario que un psiquiatra nos diagnostique enfermedades sin sentido para tenernos atados a su consultorio y a las farmacias haciéndonos perder nuestro dinero y deteriorado nuestra salud cerebral. 1. Enfermedades inventadas Millones de niños son etiquetados con “trastornos mentales” que se basan únicamente en una lista de comportamientos. No hay escáneres cerebrales, radiografías, pruebas genéticas ni de sangre que demuestren que son enfermos mentales. Sin embargo, a estos niños se les prescriben drogas psiquiátricas peligrosas que ponen en riesgo su vida. Por ejemplo si usted es rebelde, se le estigmatiza con la etiqueta de “trastorno de negativismo desafiante.” Si su hijo actúa como un niño, es estigmatizado con la etiqueta “TDAH“. Si se siente triste o infeliz (incluso temporalmente), es estigmatizado con las etiquetas “depresivo” o “trastorno bipolar”. Si usted es tímido, se le etiqueta con “trastorno de ansiedad social“. Por otra parte, a usted o a su hijo ahora se les estigmatiza de por vida ya que estas etiquetas, que se basan únicamente en la opinión, son ahora parte de su expediente médico a pesar de que no hay evidencia médica que demuestre que son “enfermos mentales”. 2. Antidepresivos: más de 20 millones de niños enganchados Más de 20 millones de niños de todo el mundo toman drogas psiquiátricas recetadas de las que se sabe que causan violencia, psicosis, alucinaciones, suicidio, homicidios, derrames cerebrales, diabetes, ataques al corazón y muerte, por presuntos trastornos cuya existencia nunca ha sido probada científicamente. Existen en la actualidad 17.000.000, sí, diecisiete millones de niños en todo el mundo que toman drogas psiquiátricas peligrosas y que alteran la mente. 3. Psicofármacos: las nuevas camisas de fuerza Tan eficaces como las camisas de fuerza de antaño, te dejan hecho un zombi viviente sumiso y atontado. Estos crímenes contra la salud pública se siguen cometiendo hoy día en España en centros de reforma sin que los psiquiátras responsables paguen por ello. Allí los psiquiátras actúan con impunidad y vemos jóvenes empastillados, inmovilizados, suicidios, maltratos, y abusos de todo tipo. Recientemente la ONU dio un aviso a España por ello. 4. La psiquiatría no progresa Los psiquiatras plantean que en los últimos años la disciplina ha progresado increíblemente. Sin embargo, las estadísticas muestran que las chances de curar una enfermedad mental por parte de la psiquiatría no han aumentado. Incluso, en los países desarrollados es más difícil la recuperación que en aquellos en desarrollo. 5. La Masacre de Virginia Tech Un ejemplo de los efectos secundarios de los tratamientos psiquiátricos lo tenemos en la masacre de Virginia Tech, que fue un asesinato masivo que ocurrió el 16 de abril de 2007 en el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (conocido como Virginia Tech), en Blacksburg, Virginia, Estados Unidos. En el incidente murieron 33 personas, incluyendo al único autor que inició el tiroteo, y 29 personas resultaron heridas. Es el peor ataque a una universidad en la historia de Estados Unidos. El autor de la masacre fue identificado por las autoridades como Seung-Hui Cho, quien desde que tomaba medicación psiquiátrica se estaba volviendo cada vez más violento y taciturno. 6. Psiquiatría y Estado Policial A día de hoy cada 70 segundos un ciudadano americano es encerrado en contra de su voluntad en una institución psiquiátrica donde se le somete a un trato brutal.
Casi todas las personas buscan la felicidad, y desean ganar dinero y progresar, para sí mismos y sus familias. Y así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos. ¿Dónde está la diferencia? La diferencia entre los países pobres y los ricos no es su antigüedad. Queda demostrado con los casos de países como India y Egipto, que tienen mil años de antigüedad y son pobres. Al contrario, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran desconocidos, hoy son, todavía, países desarrollados y ricos. La diferencia entre países pobres y ricos, tampoco está en sus recursos naturales, pues Japón tiene un territorio muy pequeño y su 80 % es montañoso, malo para la agricultura y ganado. Sin embargo es una de las primeras potencias económicas del mundo. Su territorio es como una gran fábrica flotante que recibe materia prima de todo el mundo y los exporta transformados, acumulando su riqueza. Por otro lado se encuentra Suiza; sin océanos, tiene una de las mayores flotas náuticas del mundo; no tiene cacao, pero sí el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, cría ovejas y cultiva el suelo solo cuatro meses al año ya que el resto del tiempo es invierno; pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Igual que Japón, no tiene productos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícil de superar. Es un país pequeño que da una imagen de seguridad, orden y trabajo, que los convirtió en la “caja fuerte” del mundo. Tampoco es la inteligencia de las personas la diferencia, como lo demuestran los estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y consiguen resultados académicos sobresalientes. Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas, y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual. Finalmente no podemos decir que la raza haga la diferencia, pues en los países centro-europeos o nórdicos vemos cómo los llamados “ociosos” de América Latina o de África, demuestran ser la fuerza productiva de esos países. Entonces, ¿qué hace la diferencia entre los países ricos y los pobres?... LA ACTITUD DE LAS PERSONAS Y SUS VALORES HACEN LA DIFERENCIA

Internet ya es para muchos el mayor canal de información. Cada vez es superior el tiempo empleado en navegar, ya sea para leer las noticias, revisar el correo, ver vídeos y escuchar música, consultar enciclopedias, mapas, conversar por teléfono y escribir blogs. En definitiva, la Red filtra gran parte de nuestro acceso a la realidad. El cerebro humano se adapta a cada nuevo cambio e Internet supone uno sin precedentes. ¿Cuál va a ser su influencia? Los expertos están divididos. Para unos, podría disminuir la capacidad de leer y pensar en profundidad. Para otros, la tecnología se combinará en un futuro próximo con el cerebro para aumentar exponencialmente la capacidad intelectual. Uno de los más recientes en plantear el debate ha sido el ensayista estadounidense Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y asesor de la Enciclopedia británica. Asegura que ya no piensa como antes. Le sucede sobre todo cuando lee. Antes se sumergía en un libro y era capaz de zamparse páginas y páginas hora tras hora. Pero ahora sólo aguanta unos párrafos. Se desconcentra, se inquieta y busca otra cosa que hacer. "La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo", señala Carr en el provocador artículo Is Google making us stupid? (¿Está Google volviéndonos tontos?), publicado en la revista The Atlantic. Carr achaca su desorientación a una razón principal: el uso prolongado de Internet. Está convencido de que la Red, como el resto de medios de comunicación, no es inocua. "Los medios suministran el material del pensamiento, pero también modelan el proceso de pensar", insiste. "Creo que la mayor amenaza es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación", advierte Carr, a través del correo electrónico. "Mientras Internet se convierte en nuestro medio universal, podría estar readiestrando nuestros cerebros para recibir información de manera muy rápida y en pequeñas porciones", añade. "Lo que perdemos es nuestra capacidad para mantener una línea de pensamiento sostenida durante un periodo largo". El planteamiento de Carr ha suscitado cierto debate en foros especializados, como en la revista científica online Edge.org, y de hecho no es descabellado. Los neurólogos sostienen que todas las actividades mentales influyen a un nivel biológico en el cerebro; es decir, en el establecimiento de las conexiones neuronales, la compleja red eléctrica en la que se forman los pensamientos. "El cerebro evolucionó para encontrar pautas. Si la información se presenta en una forma determinada, el cerebro aprenderá esa estructura", detalla desde Londres Beau Lotto, profesor de neurociencia en el University College de Londres. Y añade una precisión: "Luego habría que ver si el cerebro aplica esa estructura en el modo de comportarse frente a otras circunstancias; no tiene por qué ser así necesariamente, pero es perfectamente posible". Lo que queda por ver es si esta influencia va a ser negativa, como vaticina Carr, o si va a ser el primer paso para integrar la tecnología en el cuerpo humano y ampliar las capacidades del cerebro, como predice el inventor y experto en inteligencia artificial Raymond Kurzweil. "Nuestras primeras herramientas ampliaron nuestro alcance físico, y ahora extienden nuestro alcance mental. Nuestros cerebros advierten de que no necesitan dedicar un esfuerzo mental (y neuronal) a aquellas tareas que podemos dejar a las máquinas", razona Kurzweil desde Nueva Jersey. Y cita un ejemplo: "Nos hemos vuelto menos capaces de realizar operaciones aritméticas desde que las calculadoras lo hacen por nosotros hace ya muchas décadas. Ahora confiamos en Google como un amplificador de nuestra memoria, así que de hecho recordamos peor las cosas que sin él. Pero eso no es un problema porque no tenemos por qué prescindir de Google. De hecho, estas herramientas se están volviendo más ubicuas, y están disponibles todo el tiempo". Oponer cerebro y tecnología es un enfoque erróneo, según coincide con Kurzweil el profesor JohnMcEneaney, del Departamento de Lectura y Artes lingüísticas de la Universidad de Oakland (EE UU). "Creo que la tecnología es una expresión directa de nuestra cognición", discurre McEneaney. "Las herramientas que empleamos son tan importantes como las neuronas de nuestros cráneos. Las herramientas definen la naturaleza de la tarea para que las neuronas puedan hacer el trabajo". Carr insiste en que esta influencia será mucho mayor a medida que aumente el uso de Internet. Se trata de un fenómeno incipiente que la neurología y la psicología tendrán que abordar a fondo, pero de momento un informe pionero sobre hábitos de búsqueda de información en Internet, dirigido por expertos del University College de Londres (UCL), indica que podríamos hallarnos en medio de un gran cambio de la capacidad humana para leer y pensar. El estudio observó el comportamiento de los usuarios de dos páginas web de investigación, uno de la British Library y otro del Joint Information Systems Comittee (JISC), un consorcio educativo estatal que proporciona acceso a periódicos y libros electrónicos, entre otros recursos. Al recopilar los registros, los investigadores advirtieron que los usuarios "echaban vistazos" a la información, en vez de detenerse en ella. Saltaban de un artículo a otro, y no solían volver atrás. Leían una o dos páginas en cada fuente y clicaban a otra. Solían dedicar una media de cuatro minutos por libro electrónico y ocho minutos por periódico electrónico. "Está claro que los usuarios no leen online en el sentido tradicional; de hecho, hay indicios de que surgen nuevas formas de lectura a medida que los usuarios echan vistazos horizontalmente a través de títulos, páginas y resúmenes en busca de satisfacciones inmediatas", constata el documento. "Casi parece que se conectan a la Red para evitar leer al modo tradicional". Los expertos inciden en que se trata de un cambio vertiginoso. "La Red ha provocado que la gente se comporte de una manera bastante diferente con respecto a la información. Esto podría parecer contradictorio con las ideas aceptadas de la biología y la psicología evolutivas de que el comportamiento humano básico no cambia de manera súbita", señala desde Londres el profesor David Nicholas, de la Facultad de Información, Archivos y Bibliotecas del UCL. "Hay un consenso general en que nunca habíamos visto un cambio a esta escala y rapidez, así que éste podría muy bien ser el caso de un cambio repentino", añade, citando su ensayo Digital consumers. Se trata de una transformación sin precedentes porque es un nuevo medio con el potencial de incluir a todos los demás. "Nunca un sistema de comunicaciones ha jugado tantos papeles en nuestras vidas ?o ejercido semejante influencia sobre nuestros pensamientos? como Internet hace hoy", incide Carr. "Aun así, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la Red, se ha prestado poca atención a cómo nos está reprogramando exactamente". Esta alteración de las maneras de buscar información y de leer no sólo afectaría a los más jóvenes, a los que se les supone mayor número de horas conectado, sino a individuos de todas las edades. "Lo mismo les ha sucedido a maestros, profesores y médicos de cabecera. Todo el mundo muestra un comportamiento de saltos y lecturas por encima", precisa el informe. Carr insiste en que una de las cuestiones clave es el modo de lectura "superficial" que va ganando terreno. "En los tranquilos espacios abiertos por la lectura de un libro, sostenida y sin distracciones, o por cualquier otro acto de contemplación, establecemos nuestras propias asociaciones, extraemos nuestras propias inferencias y analogías, y damos luz a nuestras propias ideas". El problema es que al impedir la lectura profunda se impide el pensamiento profundo, ya que uno es indistinguible del otro, según escribe Maryanne Wolf, investigadora de la lectura y el lenguaje de la Tufts University (EE UU) y autora de Cómo aprendemos a leer (Ediciones B). Su preocupación es que "la información sin guía pueda crear un espejismo de conocimiento y, por ello, restrinja los largos, difíciles y cruciales procesos de pensamiento que llevan al conocimiento auténtico", señala Wolf desde Boston. Más allá de las advertencias sobre los hipotéticos efectos de Internet sobre la cognición, científicos como Kurzweil dan la bienvenida a esta influencia: "Cuanto más confiamos en la parte no biológica (es decir, las máquinas) de nuestra inteligencia, la parte biológica trabaja menos, pero la combinación total aumenta su inteligencia". Otros discrepan de esta predicción. La mayor dependencia de la Red conllevaría que el usuario se vuelva vago y, entre otras costumbres adquiridas, confíe completamente en los motores de búsqueda como si fueran el grial. "Lo utilizan como una muleta", señala el profesor Nicholas, que recela de que esa herramienta sirva para liberar al cerebro de las tareas de búsqueda para poder emplearse en otras. Carr va más allá y asegura que el tipo de lectura "vistazo" beneficia a las empresas. "Sus ingresos aumentan a medida que pasamos más tiempo conectados y que aumentamos el número de páginas y de los elementos de información que vemos", razona. "Las empresas tienen un gran interés económico en que aumentemos la velocidad de nuestra ingesta de información", añade. "Eso no significa que deliberadamente quieran que perdamos la capacidad de concentración y contemplación: es sólo un efecto colateral de su modelo de negocio". Otros expertos matizan bastante el pronóstico de Carr. El experto en tecnología Edward Tenner, autor de Our own devices: how technology remake humanity (Nuestros propios dispositivos: cómo la tecnología rehace a la humanidad), se suma a la crítica de Carr pero añade que no tiene por qué ser irreversible. "Coincido con la preocupación por el uso superficial de Internet, pero lo considero como un problema cultural reversible a través de una mejor enseñanza y un mejor software de búsqueda, y no como una deformación neurológica", explica desde Nueva Jersey (EE UU). "Sucede como con la gente que está acostumbrada a los coches y a las tumbonas pero entiende la importancia de hacer ejercicio". En definitiva, científicos como Kurzweil destacan el potencial de Internet como herramienta de conocimiento. "La Red ofrece la oportunidad de albergar toda la computación, el conocimiento y la comunicación que hay. Al final, excederá ampliamente la capacidad de la inteligencia humana biológica. Y concluye: "Una vez que las máquinas puedan hacer todo lo que hacen los humanos, será una conjunción poderosa porque se combinará con los modos en los que las máquinas ya son superiores. Pero nos mezclaremos con esta tecnología para hacernos más inteligentes".