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OshMoraless

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Primer post: 26 sept 2015Último post: 29 ene 2016
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Omar Obaca es un bot
Ciencia EducacionporAnónimo9/28/2015

UNCATEGORIZED Barack Obama, muerto hace cuatro años tras fatal accidente November 11, 2013 By ERRR comments 11 Texto: Jesús Iglesias Cada vez son más fuertes los rumores que sugieren que Barack Hussein Obama, el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América, y primer afroamericano en conseguir el cargo, lleva casi cuatro años muerto. Una cadena de pequeños detalles desató la suspicacia de un gran número de estadounidenses que, atentos a los gestos, modismos y facciones del mandatario norteamericano, comenzaron a notar cambios significativos alrededor de julio de 2009, apenas unos meses después de que Obama asumiera la presidencia en enero del mismo año. Diversos testimonios de personas que, basándose principalmente en documentos fotográficos oficiales, aseguraban que el hombre que veían en la televisión no era el mismo por el que habían votado, comenzaron a dar lugar a un sinnúmero de foros y páginas de Facebook con grandes bases de datos fotográficas y testimoniales al respecto, las cuales, de forma misteriosa, desaparecían siempre algunos días después de haberse abierto. Lejos de cejar en su intento, los conspiracionistas comenzaron a comprar dominios que, al igual que en los foros y en Facebook comenzaban a ser inhabilitados sin previo aviso o explicación. Páginas como itsnotobamadude.com, whoisthatnigga.com y obamatronic.net fueron derribadas sin miramiento o notificación alguna, dejando al grupo conspiracionista sin una plataforma oficial para difundir el perturbador mensaje. Testimonios como el de Jeanette Cummings, mujer de 38 años, oriunda de Naperville Illinois, que relata el encuentro casual que tuvo con Obama en la Magnificent Mile de Chicago durante el verano de 2009, son el pan de cada día en la red de comunicación por mail que han desarrollado los conspiracionistas: “Obama iba caminando por la acera rodeado de guardaespaldas pero interactuando con la gente que se acercaba. Al conseguir acercarme lo suficiente, toqué su mano y estaba helada” relata la extrañada Jeanette. “Era como si estuviera hecho de un plástico refrigerado o algo. Era verano, estábamos a más de cuarenta grados y Obama, o más bien, esa cosa, estaba envuelta en un traje y no tenía una sola gota de sudor en la cara, mientras que yo estaba empapada en sudor y apenas traía un vestido ligero”. El consenso parece apuntar a que Barack Obama falleció en un accidente de helicóptero en Mayo de 2009, accidente del que sólo se ubica un reporte de la CNN minutos después de ocurrido, en el que, en una transmisión en vivo, se mencionó el siniestro y la confirmación de que algunos funcionarios del gobierno estadounidense iban a bordo del helicóptero. Al volver de la pausa comercial que siguió inmediatamente después de la noticia, los presentadores del noticiero no volvieron a hacer alusión alguna al tema. Sobra decir que ningún periódico o noticiero reportó el incidente después de eso. Dentro de los archivos fotográficos que impulsan la idea de que el Obama actual es en realidad una especie de animatronic o robot bastante avanzado, se contemplan, entre muchas otras, las siguientes teorías: Obama1 Arriba se puede observar la foto de portada que GQ le obsequió al recién electo Barack Obama antes de su supuesta muerte en el año 2009. Abajo, una fotografía del llamado Obamatronic. Noten la leve variación en las dimensiones de las orejas. Noten la insensibilidad del mandatario cibernético ante la presencia de una mosca en su frente. Obama2 A continuación, una fotografía que evidencia la repulsión que Michelle Obama exhibe ante el grotesco Obamatronic. Noten la boca completamente cerrada de Michelle y las mejillas llenas de aire para contener la respiración ante el fuerte olor a plástico y metal de la maquinaria cibernética. Obama3 Una muestra más de lo relatado por Jeanette Cummings puede apreciarse en la siguiente fotografía tomada en Chicago, poco después del encuentro relatado con anterioridad. El calor en el centro de convenciones era sofocante y el Obamatronic, para fingir una falsa condición humana, saca su pañuelo para secar un sudor a todas vistas inexistente. Obama4 A continuación, como colofón, se presentan dos fotografías tomadas en una base militar secreta, justo después del fatal accidente donde Obama supuestamente perdió la vida. Dos pruebas irrefutables de lo que estaba por venir. Obama6 Obama7 La evidencia, por escalofriante que pueda ser, está ahí. Ahora, lo único que nos queda es sacar conclusiones. ……………………………………………………………………………………………………………………………………….. *Jesús Iglesias. Ingeniero diseñador de puentes, columnista de cine y arte. Todo y nada a la vez. Los hechos y personajes de este texto son producto de la imaginación y enfermedad del autor; cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia y esperemos que sea también motivo de regocijo y reflexión en el abdomen del lector. Para cualquier aclaración, queja o aportación adicional al caso, por favor escríbenos a blacknews@errr-magazine.com

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¿Son peligrosas las bebidas energéticas?
¿Son peligrosas las bebidas energéticas?
Ciencia EducacionporAnónimo10/17/2015

Ha habido bastante controversia con este tipo de bebidas, que han llegado a ser prohibidas en algunos países tras la muerte de alguna persona supuestamente en relación con una de ellas (aunque no se ha probado científicamente la causa). La verdad es que, leyendo correos como los que menciona Juan, te asustas. Pero apliquemos, como siempre, la fría lógica al asunto: en primer lugar, ¿qué hay en una bebida energética? Aunque este tipo de bebidas pueden llegar a tener bastantes ingredientes, el “efecto energético” lo proporcionan básicamente dos: el azúcar y la cafeína (algunas versiones “light” tienen edulcorantes artificiales, de modo que la cafeína es el principal ingrediente activo). Suelen tener otros ingredientes que, o bien son formas de cafeína (como la guaranina o la yerba mate), o bien suplementan su efecto (como la creatina, la taurina o la glucuronolactona, un precursor de la taurina) reduciendo la sensación de fatiga muscular. De modo que, en primer lugar, el nombre de “bebida energética” es algo engañoso: puedes tomar un par de cucharadas de azúcar y tragarlas con un buen vaso de agua, y obtendrías la misma energía que bebiendo una lata de cualquiera de estas bebidas. Lo que sucede al beber algo con cafeína (lo mismo que ocurre con el ginseng), por supuesto, no es que tengas más energía: es que sientes que tienes más energía por un proceso de neuroinhibición. Si bebes algo para “tener energía” lo único que estás haciendo es engañar a tu cerebro, de modo que estas bebidas deberían llamarse “bebidas engañacuerpo”. Dicho mal y pronto, lo que sucede es lo siguiente: Cada hora que permaneces despierto (y especialmente si estás fatigado), los niveles de adenosina en tu sangre van aumentando. Las moléculas de adenosina se asocian a receptores en el sistema nervioso, y cuantas más moléculas están asociadas a estos receptores, más sensación de sueño tienes: cuando duermes, las moléculas de adenosina se van convirtiendo en otro tipo de compuestos y los receptores vuelven a quedar libres. Sí, una explicación muy simple, pero nos basta para este artículo: la adenosina es el indicador que utiliza tu cuerpo (incluyendo a tu cerebro) para indicar que está cansado. Cuando te sientes soñoliento, te cuesta concentrarte y tu nivel de alerta disminuye, es porque hay bastante adenosina asociada a los receptores de tu sistema nervioso. Molécula de adenosina. La cuestión es que la cafeína, al llegar a los receptores de adenosina, es capaz de asociarse a ellos “haciéndose pasar” por adenosina. Lo que sucede entonces es que la adenosina, al llegar a los receptores, los encuentra ocupados por la cafeína y no puede asociarse a ellos: el resultado es que no te sientes cansado, no porque tu cuerpo no necesite relajarse o dormir, sino porque la manera en la que te lo hace saber ha sido bloqueada. Sientes que “tienes más energía”, tus niveles de alerta aumentan, puedes concentrarte mejor. De manera que, cuando te bebes un café por la mañana, aunque no hayas dormido lo suficiente y sigas estando soñoliento (traducción: elevados niveles de adenosina), la cafeína engaña a los receptores de tu organismo: no reciben adenosina, de modo que piensan que no hay mucha, cuando lo que ocurre realmente es que hay cafeína cerrándole el paso a la adenosina. Molécula de cafeína (alias “adenosina de ful”). Una taza de café tiene una cantidad de cafeína que puede variar bastante, pero suele estar entre 80 y 100 miligramos. Además del café, la otra bebida más conocida que contiene cafeína es la Coca-Cola, que tiene unos 35 mg en una lata. Pero ¿y las bebidas energéticas? Una lata de Red Bull, por ejemplo, tiene 80 mg de cafeína, de modo que es equivalente a una taza de café, algo más de dos latas de Coca-Cola. Tiene también unos 27 gramos de azúcar, algo similar a la Coca-Cola, salvo la versión “light”, que utiliza aspartamo como edulcorante. Como ingredientes auxiliares (pero de efecto similar a la cafeína) tiene taurina, glucuronolactona y vitamina B. Otras bebidas de este tipo tienen ingredientes algo diferentes, pero no demasiado. La mayor diferencia entre ellas es que la dosis de cafeína puede variar (Burn tiene unos 110 mg, Cocaine, una de las más cargadas, tiene 280 mg, el equivalente de tres tazas de café). ¿Qué diferencias hay con el café? Pues la verdad es que no muchas: no entiendo bien por qué la paranoia con el Red Bull y no con un buen espresso. Ninguno de los otros ingredientes de las “bebidas engañacuerpo” ha estado asociado a estudios clínicos que demuestren daños sobre el organismo. Sí existen, por otro lado, algunas diferencias indirectas entre el consumo de una “bebida engañacuerpo” de este tipo y, por ejemplo, el café, pero no por su composición química: En primer lugar, casi nadie se bebe cuatro o cinco espressos seguidos. Sí es posible, y no demasiado difícil (no son latas muy grandes, y son refrescantes) beberse cinco Burns y cosas parecidas. De manera que, aunque el contenido de cafeína por lata no sea mayor que el de un café, la dosis total de cafeína sí puede ser mucho mayor. (Por cierto, la cafeína es un diurético, así que beber un refresco con mucha cafeína para hidratarse puede parecer refrescante, pero no es que sea muy eficaz para hidratarse). Y, querido Taringuero, apliquemos la lógica, como nos hemos propuesto al principio: si tu cuerpo utiliza los niveles de adenosina para autorregularse y obligarse a buscar reposo y descanso cuando lo necesita, engañarlo para que esto no suceda, especialmente de manera regular, no es demasiado recomendable. Un ejemplo estúpido y extremo, pero espero que revelador

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[Nos mienten] Las gotas de lluvia tienen forma de lágrima
[Nos mienten] Las gotas de lluvia tienen forma de lágrima
Ciencia EducacionporAnónimo10/18/2015

Antes de que pongas el grito en el cielo, tengo que decirte que la Falacia de hoy está vivita y coleando. Puede que a algunos taringueros les parezca algo básico, pero no creo que esta sección de inteligencia colectiva en taringa estuviera completa sin una referencia a las gotas de lluvia, que siguen siendo representadas igual. link: https://www.youtube.com/watch?v=5dI3uMU1Nt0 Le doy algo de sabor al post El mito a destruir hoy es: Las gotas de lluvia, cuando están cayendo, tienen forma de lágrima (redondeada por abajo, alargada por arriba). Como digo, esta mala concepción no sólo no ha desaparecido, sino que se ve en muchos sitios. Acabo de mirar imágenes en la red y, de hecho, hay pocas que muestren las gotas como son. Casi todos los libros de niños (y no tan niños) muestran las gotas de lluvia de la misma manera. ¡Tanto que a esa forma muchos llaman “forma de gota”! Gotas en forma de lágrima. Mentira. Pero no sólo las publicaciones hechas por gente que tal vez no sabe lo suficiente cometen el error. Los meteorólogos también. Uno de los primeros enlaces que he encontrado con las mismas “gotas de lluvia” es la Met Office británica (el Instituto Nacional de Meteorología del Reino Unido), donde puedes ver una animación que “explica” cómo caen las gotas de lluvia. ¿Falacia básica? Pues parece que no tanto. El origen de esta idea falsa se encuentra, sin duda, en que cuando observas una gota colgando de algún objeto, indudablemente tiene forma de lágrima: Por razones que no entiendo, parece que mucha gente piensa que cuando la gota está en el aire tiene la misma forma. Pero no es así en absoluto, pues las condiciones no tienen nada que ver. La gota que cuelga en la fotografía tiene un alargamiento en la parte de arriba porque está sujeta por el hielo, lo mismo que las que cuelgan de un grifo o la hoja de un árbol. ¿Qué “sujeta” la parte de arriba de una gota que cae en el aire en caída libre? De hecho, si una gota cayese en el vacío (si no hubiera atmósfera) sería perfectamente esférica. Esto hace que a veces la gente que quiere ser “correcta” dibuje las gotas de agua como esferas - pero sólo las más pequeñas son esferas. En cualquier caso, es muchísimo más correcto decir que las gotas de lluvia tienen forma esférica que decir que tienen forma de lágrima. “Las gotas de lluvia son esféricas” es una aproximación razonable. “Las gotas de lluvia son lágrimas” es una mentira como un piano de cola. Pero como cuando una gota cae sí que hay aire, y el aire la frena, la parte inferior de la gota (que recibe el impacto del aire según va bajando), si la gota tiene un tamaño decente, se “achata”, de manera que la gota no tiene forma de esfera. La forma de una gota típica (ni muy grande ni muy pequeña) cuando está cayendo es algo así: Si te fijas, tiene una forma parecida a la de una gota de mercurio sobre una mesa: porque las fuerzas son similares, una hacia abajo (el peso de la gota) y otra hacia arriba que la “sujeta” (la creada por la mesa en el primer caso, la fuerza del aire en el segundo). De modo que cuando las gotas reales no son esferas (que es en cuanto tienen un cierto tamaño)** no se alargan como una lágrima sino que se achatan como una hamburguesa**. Justo lo contrario de lo que dice la Falacia. ¿Por qué no vemos esto cuando miramos la lluvia? Porque las gotas caen demasiado rápido: cuando miras llover ves una especie de “líneas” o trazas, porque tu ojo no es capaz de “parar” la gota, sino que la ve a lo largo de una décima de segundo, de modo que a ti te parece que es una línea cuando en realidad es la gota moviéndose por el aire (puedes ver las gotas “de verdad” si utilizas, por ejemplo, una luz estroboscópica). Dibujar la lluvia como un conjunto de líneas verticales es realista, en el sentido de que es lo que ve nuestro ojo. Lo que nunca, jamás, habrás visto es una gota de lluvia cayendo en forma de lágrima. Desterremos esta idea absurda que no acaba de desaparecer.

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Una curiosidad gravitacional
Una curiosidad gravitacional
Ciencia EducacionporAnónimo10/22/2015

Las sustancias tienen un lugar natural que les corresponde dependiendo de su gravedad o levedad. Las sustancias más graves, es decir, más pesadas, tienden a moverse hasta el centro del Universo, que es el centro de la Tierra, y de ahí que exista una esfera sólida alrededor de ese punto (que es la Tierra). Otras menos pesadas también sienten la misma tendencia natural, pero al ser menos intensa tienden a formar una esfera que rodea a la anterior. Se trata de los líquidos como el agua. En otra esfera concéntrica con ella están las sustancias aún más leves, como los gases y el fuego. Cuando un cuerpo no está en su posición natural, sufre una fuerza –en este caso debida a su gravedad o levedad– que lo lleva a esa posición natural, y en ese momento la fuerza desaparece. Observa que hablo del lugar natural de las sustancias y no los cuerpos, porque Aristóteles era consciente de que lo importante era lo primero y no lo segundo, incluso a pesar de que no realizase experimentos sistemáticos. No hay más que ver una piedrecilla en un estanque de agua y observar que la piedrecilla –mucho menos pesada que toda el agua del estanque– se hunde hacia el centro de la Tierra y desplaza el agua hacia arriba al moverse. Dicho de otro modo, un cuerpo tiende a una posición natural más o menos cerca del centro de la Tierra debido a la sustancia de la que está hecho, es decir, a la gravedad específica de esa sustancia. La gravedad específica de la piedra es mayor que la del agua, de modo que cualquier objeto de piedra –da igual su masa total– tendrá una posición natural más cerca del centro de la Tierra que cualquier cosa hecha de agua. El arquitecto e ingeniero romano Marco Vitruvio Polión, que realizó bastantes más experimentos que Aristóteles, lo explica de un modo cualitativo pero empírico en su tratado De Architectura del siglo I a. C.: Si se vierte el mercurio en un recipiente, y se deja sobre él una piedra de cien libras, la piedra flota sobre la superficie y no puede hundirse en el líquido, ni romperlo, ni separarlo. Si quitamos la piedra de cien libras y ponemos un escrúpulo de oro [una moneda, la tercera parte de un dracma], no flotará, sino que se hundirá por sí mismo hasta el fondo. Por lo tanto es innegable que la gravedad de una sustancia no depende de la magnitud de su peso, sino de su naturaleza. Ahora bien, para Aristóteles el peso total del objeto sí importa, aunque no sea para determinar su lugar natural: cuanto más pesado es un cuerpo más rápido será su movimiento hacia el centro, es decir, hacia abajo. Esto es de una percepción muy afilada: lo intuitivo es pensar que “abajo” es una dirección absoluta y que quienes viven “abajo” deberían caerse. No sólo eso, sino que este razonamiento lleva al maestro de Alejandro a la conclusión de que, dado que los objetos tienen tendencias de diferente grado a viajar hacia el centro, y dado que no pueden conseguirlo todos los cuerpos, se formarán una serie de esferas concéntricas alrededor del centro, con los materiales más graves cerca y los más leves lejos. Y esto es precisamente lo que sucede, y la razón de que la Tierra tenga la estructura que tiene. NO TOQUES EL BOTON

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[Nos mienten] en el espacio no hay gravedad?
Ciencia EducacionporAnónimo10/23/2015

El origen de esta idea está muy probablemente en las imágenes que se ven de astronautas en naves o estaciones espaciales en órbita. Se los ve “flotar”, y si sueltan una pelota, ésta no cae al suelo sino que flota a su lado. ¿La conclusión? Están en condiciones de “ingravidez”, porque “en el espacio no hay gravedad”. He llegado incluso a oír lo siguiente: “si quitásemos todo el aire de esta habitación flotaríamos, porque en el vacío no hay gravedad”, como si el aire tuviera algo que ver. Absolutamente absurdo. En primer lugar, supongamos que, efectivamente, en el espacio no hubiera gravedad. En ese caso, lo que se vería en el interior de la nave espacial sería precisamente eso - los astronautas y la pelota flotando. Pero, visto desde fuera, la situación sería bien diferente: esa nave espacial que se supone está en órbita alrededor de la Tierra se alejaría de ella en línea recta, perdiéndose en la inmensidad del espacio. Porque, por supuesto, la razón de que la nave esté en órbita no es otra que la gravedad terrestre. Entonces, ¿por qué flotan los astronautas y no cae la pelota? Si hay gravedad, ¿por qué no se caen al suelo? La respuesta, por supuesto, es que se caen. Se están cayendo todo el tiempo, pero el suelo también se está cayendo al mismo ritmo, de modo que parece que no está pasando nada. La situación es la misma que si tú estuvieras en un ascensor, en el piso más alto de un edificio. Si sueltas una pelota, ésta cae debido a la aceleración de la gravedad, y como el ascensor y tú estáis sujetos y no os movéis, véis cómo la pelota baja. Si se cortase la cuerda del ascensor y empezase a caer, notarías “que no hay gravedad”: si soltaras la pelota, ésta “flotaría” junto a tu mano, y tú no notarías tu propio peso, porque no tendrías contra qué sentirlo. ¿Quiere esto decir que dentro de los túneles de los ascensores no hay gravedad? No. Al soltar la pelota, ésta caería - pero como el suelo del ascensor está cayendo al mismo ritmo, nunca se acercarían, de modo que parecería que la pelota “flota”. No es que flote, sino que el suelo “cae bajo sus pies” de modo que nunca llega a alcanzarlo. Esto es lo mismo que ocurre en las naves espaciales en órbita: están cayendo debido a la aceleración de la gravedad, y todo lo que hay dentro (los astronautas, la pelota, etc.) cae al mismo ritmo, de modo que parece que no hay gravedad. Una manera más correcta de describir la situación en el interior de la nave es decir que es una situación de_ caída libre, no de ingravidez. Al menos, podemos decir que es una ingravidez _aparente - desde luego que hay gravidez, o la nave, como hemos dicho antes, no giraría alrededor de la Tierra. La siguiente pregunta entonces es, si la nave está cayendo, ¿por qué no desciende y se estrella contra la Tierra? Para entender esto, recordemos los conceptos básicos que están en juego en esta situación. Si ignoramos cualquier otra influencia (de otros planetas o el Sol), para simplificar el problema, la nave espacial sufre una única fuerza: la fuerza gravitatoria debida a la Tierra, que se dirige hacia el centro de nuestro planeta. La situación es análoga a la siguiente: Tengo un cuenco de madera y una canica. Si suelto la canica en el borde del cuenco, sufre una fuerza hacia el centro del cuenco, de modo que baja hasta llegar al fondo. Lo mismo hace una nave si la soltamos a cierta altura sobre la superficie. Pero puedo darle un golpe a la canica de modo que se mueva a lo largo del borde. De hecho, puedo darle un golpe inicial con la velocidad exacta para que recorra el borde realizando una circunferencia y, si no hay rozamiento, seguirá dando vueltas para siempre. No estoy haciendo ninguna otra fuerza sobre la canica, el impulso inicial es suficiente para que esto ocurra indefinidamente. Lo mismo ocurre con una nave espacial: si le doy la velocidad inicial justa, se quedará dando vueltas a esa altitud para siempre (en la realidad no es así, porque hay otras fuerzas que no tenemos en cuenta, pero la diferencia es muy pequeña). Sin embargo, la única fuerza que actúa sobre ella es la gravedad, de modo que está cayendo hacia la Tierra. ¿Cómo puedo decir que cae si no pierde altitud? Imagina que la Tierra fuera plana. Entonces, la nave espacial caería debido a la gravedad y la distancia entre el suelo y la nave iría disminuyendo hasta que se tocarían, y la nave se estrellaría. Pero la Tierra no es plana. La nave cae hacia el “suelo”, pero la curvatura de la Tierra hace que el suelo se curve “hacia abajo” de modo que si la nave, al moverse una distancia determinada, ha perdido 100 metros de altitud, el suelo ha “descendido” 100 metros por debajo de ella porque la Tierra es redonda, y cuando la nave pierda otros 100 metros el suelo habrá hecho lo mismo. Soy consciente de que esta explicación no es demasiado clara, pero creo que si ves un dibujo no te quedará duda de lo que quiero decir. Aquí están las dos situaciones, la primera (la “intuitiva”) y la real: Como puedes ver, la razón de que la nave no se estrelle no es que no esté cayendo: es que tiene la velocidad justa para avanzar lo suficiente sobre la Tierra de modo que la curvatura del planeta sea justo la misma que la curvatura de su trayectoria de caída. ¿El resultado? Está cayendo todo el tiempo, pero su altitud nunca varía, y seguirá dando vueltas y vueltas para siempre, cayendo sin descender. Pero el quid de la cuestión, y sé que me repito, es el siguiente: en el espacio sí hay gravedad. Cuando se ven astronautas “flotando” lo que está sucediendo realmente es que están cayendo a la vez que la nave, de modo que no se percibe que estén cayendo unos respecto a otros. Desterremos esta idea absurda de una vez por todas. NO TOQUES EL BOTON

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Gomas y mas gomas- Utrapost
Gomas y mas gomas- Utrapost
Ciencia EducacionporAnónimo10/27/2015

Si entraste buscando esto te recomiendo que cierres el post y sigas tu camino Gomas de borrar Hubo un tiempo, por supuesto, en el que no existían las gomas de borrar como las conocemos ahora. Por un lado, muchos de los métodos de escritura que existían eran indelebles, como la tinta. Por otro, el principal método de escritura que se podía borrar con relativa facilidad, el lápiz, no existió hasta relativamente tarde, como vimos en el artículo dedicado a ese invento. Desde el principio de su existencia, el lápiz y otros sistemas similares (como el carboncillo) tuvieron éxito, entre otras cosas, porque podían corregirse los errores con relativa facilidad, ya que no impregnaban el papel, sino que depositaban una capa sobre él que, en teoría, podía ser retirada de nuevo. Naturalmente, esto no era fácil: la manera más común de borrar lápiz era utilizar miga de pan (un método que sigue usándose hoy en día, y estas gomas se llaman gomas de migajón), pero este sistema tiene varios inconvenientes: por un lado, hace falta pan fresco (una vez que la miga se seca, no sirve) y, por otro, no es fácil trabajar con precisión con ellas. Sin embargo, al no haber alternativas, era el instrumento más utilizado. Curiosamente, quienes cambiarían la situación serían los aztecas. Diversos pueblos mesoamericanos, como probablemente sabes, jugaban a un juego de pelota en el que el objetivo era hacer pasar la bola por un aro de piedra. Puesto que este deporte fue practicado por varias naciones a lo largo de miles de años, hay muchas variaciones de reglas y no vamos a entrar en eso aquí, pero la clave de la cuestión (en lo que a este artículo respecta) era la pelota: era una pequeña esfera bastante elástica, que botaba en el suelo y las paredes de la cancha con una intensidad verdaderamente endiablada. No, no es una manera de hablar: de acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, uno de los soldados de Hernán Cortés, cuando los conquistadores vieron los botes de estas pelotas se preguntaron si la causa no sería que estaban poseídas por espíritus malignos. El dios azteca Xiuhtecuhtli, ofreciendo pelotas de goma en un templo. (Códex Borgia). Naturalmente, el secreto de las pelotas que vieron del Castillo y sus compañeros era menos místico, pero revolucionaría el Viejo Mundo cuando fue llevado de vuelta: se trataba del látex, que los mesoamericanos extraían del jugo del hule (Castilla elastica). Para que no se pudriera, era mezclado con el jugo de otras plantas, especialmente la enredadera Ipomoea alba, ya que los pueblos mesoamericanos no conocían la vulcanización (de la que hablaremos más adelante). La cuestión es que los españoles quedaron muy impresionados con las propiedades elásticas de la goma de los aztecas. Posteriormente se descubrirían otros árboles además del hule que producían látex, como el árbol del caucho (Hevea brasiliensis) brasileño, que se convertiría pronto en el principal productor mundial de látex. Con el tiempo fue transplantado a otros lugares, y hoy en día no es América la mayor exportadora de látex, sino que lo es Asia. Extracción de látex del árbol del caucho (Hevea brasiliensis). En cualquier caso, aunque el látex y sus derivados tendrían muchísimas aplicaciones en todo el mundo, cuando fue llevado a Inglaterra se descubrió, casualmente, un uso alternativo pero interesante para él: el científico Joseph Priestley, al frotar un trozo de caucho sobre un papel en el que había escrito con un lápiz, observó que el trazo se borraba muy bien. Sin embargo, Priestley no pensó en las posibilidades económicas de su descubrimiento. Quien sí lo hizo fue el ingeniero Edward Nairne, quien había patentado varias máquinas eléctricas, instrumentos ópticos y barómetros. En 1770, Nairne vendía ya gomas de borrar, que eran simplemente bloques de caucho natural, en su tienda de Londres. De acuerdo con el propio Nairne, descubrió este uso del caucho cuando cogió un bloque del material por error en vez de miga de pan para borrar unos trazos de lápiz. ¿Es esto cierto, e inventó la goma de borrar independientemente de Priestley? No lo sabemos. Como quiera que fuese, sus gomas eran una novedad y un artículo de auténtico lujo: Nairne las vendía por tres chelines (quince peniques modernos), es decir, más o menos siete por una libra…¡pero una libra de 1770! Un precio exorbitante. Sin embargo, el problema de las gomas de Nairne era que se pudrían: en efecto, los europeos habían adoptado el látex, pero no el tratamiento que los americanos habían dado al producto para preservarlo mejor (por ejemplo, usando Ipomoea alba). Con el tiempo, las gomas de borrar empezaban a oler mal según el caucho fermentaba. Evidentemente, había que encontrar algo nuevo: no quiero imaginar la reacción de quienes comprasen gomas por tres chelines cuando, un tiempo después, las vieran pudrirse. La solución al problema la dio el estadounidense Charles Goodyear (sí, el nombre de los neumáticos) al inventar el proceso llamado vulcanización. No sabemos bien si por casualidad (como dicen algunos contemporáneos suyos) o a base de trabajo intenso y metódico (como dice el propio Goodyear en su autobiografía), el americano descubrió que, al calentar la goma natural con azufre, en vez de calcinarse (como ocurría cuando no se le añadía azufre) ésta se curaba, se volvía menos pegajosa, más dura pero elástica y, lo más importante, se volvía muchísimo más duradera, ya que no se pudría. Aunque hay muchas consecuencias importantes de la vulcanización (todas las aplicaciones modernas del caucho la requieren, para que no se pudra), lo que más nos importa a nosotros en lo que a este artículo se refiere es que, a partir del descubrimiento de Goodyear y su patente en 1844, era posible fabricar gomas de borrar permanentes, que no se pudrían. A partir de entonces se volvieron más y más populares, hasta ser un objeto de la vida cotidiana hoy en día. ¿Por qué borra una goma? Bien, el caucho de una goma de borrar es un polímero del isopreno, es decir, está formado por cadenas muy largas hechas de “eslabones” de isopreno. Estas cadenas están enrolladas de forma parecida a la de un muelle, con “eslabones” que unen anillos consecutivos del muelle en diversos puntos. Por cierto, esa es la razón de que la goma sea tan elástica, ya que puede deformarse sin que las cadenas se rompan, pero al dejar de deformarla los anillos del muelle son devueltos a sus posiciones originales por los monómeros que hacen de unión entre ellos. Isopreno (C5H8), “eslabón” de la goma natural. En cualquier caso, al frotar un trozo de caucho sobre un papel con grafito sobre él, el isopreno es capaz de asociarse muy bien al grafito, y lo retira del papel, dejándolo “colgado” del polímero, enganchado a algunos escalones de la cadena. Llega un momento en el que, cuando suficiente grafito está asociado a las cadenas del polímero, la cadena entera se vuelve “resbaladiza”: no quedan eslabones libres que puedan asociarse a nada, y el polímero está cubierto de una vaina de grafito. El grafito, como recordarás del artículo sobre el lápiz, se asocia formando láminas que pueden resbalar unas sobre otras, de modo que en ese momento la goma se vuelve resbaladiza y, al tratar de borrar, deja un residuo de grafito sobre el papel. Por otro lado, al frotar vigorosamente contra el papel, el polímero se rompe en distintos puntos, y las cadenas rotas forman las “virutas” de goma que quedan siempre al borrar, dejando una capa limpia de cadenas “libres” por debajo. Una vez se supo la composición química del látex, no fue difícil elaborar goma sintética: cualquier polímero que presenta propiedades elásticas recibe ese nombre, y hay muchos, dependiendo de qué propiedades se quiere que tenga el producto final. Por ejemplo, muchas gomas modernas están hechas de polímeros de vinilo (sí, el mismo que el de los discos). Sin embargo, sus propiedades y su comportamiento son bastante similares a las de caucho natural. Los últimos avances en las gomas de borrar son accesorios: tener un cilindro de caucho dentro de una funda similar a un lápiz, por ejemplo, para tener mayor precisión, o la adición de pequeños motores eléctricos para realizar el movimiento de borrado en las gomas eléctricas -que pueden hacer más descansado borrar grandes superficies, pero no parecen tener demasiada precisión-. Pero se trata de cambios menores. El momento clave de la goma de borrar, desde luego, fue el día en el que los sorprendidos españoles vieron botar una pelota de goma “poseída” en América. NO TOQUES EL BOTON

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Se reduce drásticamente la población de pingüinos.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/29/2016

¿Tienen las ballenas algo que ver? La población de pingüinos se han desplomado hasta en un 50 por ciento durante las últimas tres décadas en el oeste de la Península Antártica y en el Mar de Scotia, según los científicos. El problema parece ser la escasez de eufausiáceos, el alimento principal de estas aves, causado por el aumento de las temperaturas regionales del aire y la población de ballenas hambrientas. El biólogo marino Wayne Z. Trivelpiece del Servicio Nacional de Pesca Marina en La Jolla, California, ha estado monitoreando las colonias de pingüinos adelia y de barbijo desde mediados de la década de los 70. Gracias a la regularidad de la monitorización de Trivelpiece se ha logrado descubrir un factor clave en el descenso de la población de pingüinos: muchas crías de pingüinos tienen dificultades a la hora de sobrevivir el primer invierno que pasan por su cuenta. Tienen dificultades a la hora de encontrar eufausiáceos. "En la década de los 70 conseguían sobrevivir la mitad de la población de crías. A mediados de los 80 solo conseguía superar el invierno una décima parte”, informa Trivelpiece a National Geographic. "Y vemos a partir de mediciones directas de krill que hay cerca de 80 por ciento menos de aquí que la que había hace apenas 20 años. Así que la probabilidad de pingüinos jóvenes resulta a menudo suficiente para sobrevivir durante los primeros meses de la independencia se reduce mucho." Los pingüinos se encuentran en peligro si desaparece el eufausiáceos. Los eufausiáceos son animales pequeños parecidos al camarón que viven en enormes cantidades y representan una gran parte de la red trófica antártica. Los eufausiáceos se alimentan de las plantas unicelulares llamadas fitoplancton y posteriormente son engullidos por muchos depredadores marinos, como los pingüinos. “El descenso de eufausiáceos en el Ártico se puede deber probablemente a un par de factores, dice Trivelpiece. “Uno de ellos es la temperatura del aire regionales, que es de uno 10 grados Fahrenheit por encima de lo que eran en los años 1940 y 1950. Estas temperaturas impiden que se forme hielo en la superficie marina. "Si el hielo ya no se forma, el fitoplancton que crece en hielo marino se deja de formar, y no se puede proporcionar el alimento a los eufausiáceos”. “El otro causante del descenso en la población de eufausiáceos es la repoblación de ballenas”. “Por lo que se conoce, las ballenas también se alimentan de este animal, y su repoblación de los últimos años ha provocado un incremento en el consumo de eufausiáceos”. La caza de ballenas en el siglo 19 y 20 ayudó a que los pingüinos se acomodasen. "No tenemos buenos datos antes de la década de 1930, pero parece que por lo menos enla década de 1930 y 1970 fueron un momento de auge para los pingüinos reales, principalmente por la caza de cetáceos”. "Los datos de población de la época es en gran parte anecdótica y proporcionados por las cuentas en bruto de los trabajadores británicos en el Ártico. Pero la diferencia entre 100.000 pingüinos en la década de 1930 y 500.000 a 600.000 en la década de 1970 se enorme”. El ornitólogo marino Steve Emslie también proporcionó valiosos datos acerca del tema. Análisis químicos de las fuentes de tejidos antiguos, tales como cáscaras de huevo, que se encuentra que los pingüinos adelia ya se alimentaban a base de pescado antes de que la población de ballenas disminuyese. ¿Pueden sobrevivir los pingüinos sin eufausiáceos? Con el descenso de la cantidad de eufausiáceos, se nos plantea una pregunta respecto al peligro de extinción de los pingüinos: ¿podrían los pingüinos regresar a su dieta de pescado? "De todo lo que hemos visto durante la época de los años 30, mientras que el eufausiáceos ha disminuido un 80 por ciento, no hemos visto un incremento de pescado en la dieta de los pingüinos” comenta Trivelpiece. "Sin embargo, las poblaciones de peces también han sido muy explotadas por la pesca rusa, así que no sabemos de cuánta cantidad de pescado dispondrían hoy día los pingüinos”. NO TOQUES EL BOTON

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Cuidado con las cremalleras [su historia]
Cuidado con las cremalleras [su historia]
Ciencia EducacionporAnónimo10/30/2015

En el post de hoy hablaremos de un objeto muy extendido hoy en día, y al que no solemos dar mayor importancia, pero que me encanta por la sencillez de su concepto y la eficacia en su ejecución: la cremallera. ¿Sabías que las primeras tenían ganchos y ojos? ¿Y que, durante cierto tiempo, se consideraban incitadoras del sexo ilícito y signo de una “mujer fácil”? Pues sigue leyendo. Hubo un tiempo en el que no había cremalleras: tampoco eran una necesidad acuciante, pues otros modos de cerrar prendas o unir piezas de tela existían y funcionaban bastante bien, como los botones, cordones, etc. Sin embargo, todos esos sistemas tenían dos problemas comunes para algunos usos. Por un lado, eran muy lentos: cerrar un abrigo con botones lleva cierto tiempo, lo mismo que utilizar cordones o lazos. Por otro lado, todos esos sistemas tenían “puntos de anclaje” entre las dos piezas de ropa, que dejaban espacios abiertos entre ellos. Era posible disminuir estos espacios si existía una gran densidad de anclajes (por ejemplo, botones), pero nunca era perfecto y, además, aumentaba el tiempo necesario para abrir o cerrar la ropa. Como ocurre muchas veces, la cremallera no apareció como invento de la nada, sino que evolucionó (a través de la mano de varios inventores) desde una forma primitiva muy parecida a los botones hasta el ingenioso dispositivo que utilizamos hoy en día. La primera patente de algo similar a nuestras cremalleras es de 1851, en Estados Unidos, y es una patente de un “sistema de cierre para ropa automático y continuo”. Este sistema fue inventado por Elias Howe, y consistía simplemente en una serie de pequeños broches que estaban en una cinta de tela en uno de los dos lados de la ropa. Los broches podían deslizarse libremente por ella, y unirse a otra cinta similar en la otra pieza de ropa, por la que también podían deslizarse. Claro, sólo con esto no se resuelve el problema: los broches unían las dos piezas de tela, pero se deslizaban hasta el extremo inferior debido a la gravedad, y podían separarse unos de otros fácilmente. Sin embargo, un cordón atravesaba todos los broches por el centro, de modo que, tirando del cordón y haciendo un nudo con él, se apretaban todos los broches unos contra otros, logrando que las dos piezas de tela quedasen unidas sin espacios libres “entre botones”. Puedes imaginar que este sistema no era perfecto: por un lado, aún había que hacer un nudo en el cordón para mantenerlo tenso y, por otro, cerrar todos los broches llevaba el mismo tiempo (o incluso más, no lo sé) que cerrar botones. Sin embargo, no me negarás que la idea es ingeniosa y que fue un avance considerable. (Por cierto, Elias Howe también patentó una de las primeras máquinas de coser útiles, un tipo ingeniosísimo). Pasarían 40 años hasta que la siguiente patente más avanzada que la de Howe fuera presentada: en 1891, otro americano, Whitcomb L. Judson, inventó un sistema de cierta ingenuidad, pero más eficaz que el anterior. La cremallera de Judson consistía en una serie de ganchos unidos a una tira de tela (en un lado de la ropa) y otra serie de bucles (anillos metálicos) unidos al extremo opuesto en posiciones fijas. Una pieza se enganchaba al extremo inferior de la “cremallera” y se deslizaba hacia arriba, empujando los ganchos hasta que entraban dentro de los anillos uno a uno. A continuación (esto, no se por qué, me hace mucha gracia), la pieza deslizante se sacaba por el extremo superior de la cremallera y se guardaba en el bolsillo hasta que hiciera falta realizar el proceso contrario. La cremallera de Judson tenía dos fallos que impidieron que llegara al mercado (aparte ya de lo de llevar el “deslizador” en el bolsillo). Para empezar, si consigues imaginarte el sistema con mi pobre descripción, entenderás que si las dos piezas de tela no tiran de los ganchos y los anillos con cierta tensión, manteniéndolos unidos, la cremallera tiende a ser poco sólida y se abre fácilmente. Además, cada par gancho/anillo era independiente de los demás: ¡se podían abrir unos cuantos, con lo que no podías abrir la cremallera con el deslizador hasta que no los cerrabas primero manualmente! Sin embargo, puedes ver que estamos ya cerca del concepto moderno. Judson tuvo problemas financieros debido a los fallos del diseño, además de que las piezas eran difíciles de fabricar en masa, de modo que hubieran sido cremalleras demasiado caras para ser viables económicamente. La empresa del inventor pasó por varios nombres y socios financieros, además de cambiar de ciudad varias veces. Las desventuras de Judson acabaron cuando en 1906 entró en la empresa un inmigrante sueco, Gideon Sundback, que mejoró los diseños anteriores en varias etapas, resolviendo los problemas uno por uno en modelos consecutivos. Finalmente, en 1914, Sundback desarrolló la maravilla de la ingeniería (sí, francamente lo es) que es la cremallera moderna, que sí pudo venderse con mucho éxito. El problema de los sistemas anteriores de la empresa, como se dio cuenta Sundback, era que cada cierre no estaba unido al anterior y el siguiente. La idea de una pieza deslizante era buena, pero había que conseguir que cada cierre estuviera unido al de arriba y abajo, como ocurría en el caso de la primitiva versión de Elias Howe (la del cordón). La solución es muy simple cuando te la cuentan, claro, pero hay que quitarse el sombrero ante el genio de Sundback: Cada pieza del cierre tiene un “hueco” en la parte inferior, y un “saliente” en la superior. Inicialmente forman dos hileras de cierres (una en cada pieza de ropa), pero queremos que al final sólo haya una fila, la fila de cierres todos unidos. De modo que la pieza deslizante debe tener forma de “Y”: cada una de las dos hileras de cierres entra por un brazo superior de la Y, que actúa de “embudo”, empujándolas una hacia la otra. Cuando se encuentran en el centro de la Y, el saliente superior de una pieza se introduce en el hueco de la siguiente, cuyo saliente se introduce en el hueco de la siguiente, etc. Fíjate en esta animación, porque es infinitamente más informativa que mis palabras: ¿No es una idea absolutamente genial? De ese modo, si se tira hacia los lados de cualquier cierre, no es posible abrir la cremallera, porque esa pieza está unida por arriba y abajo a dos piezas del lado opuesto de la cremallera, y esas dos están unidas a piezas de este lado de la cremallera. Sólo levantando el cierre superior (que no está unido a nada por encima) puede levantarse el siguiente y así, uno a uno, abrir todos ellos. Como sucede en el caso del velcro, el truco no está en puntos de anclaje muy resistentes (como los botones), sino en una multitud de anclajes no demasiado fuertes uno por uno, pero de una fuerza total muy grande. Además, la cremallera de Sundback resolvía todos los problemas que las primitivas habían tratado de solventar: las piezas encajan muy bien unas con otras, de modo que el cierre es muy compacto y no deja entrar el aire (ni el agua). Por fin existía un cierre que se utilizaría en tiendas de campaña, trajes de buceo, chubasqueros, etc. Además, deslizar la pieza móvil para abrir o cerrar la cremallera es infinitamente más rápido que abrir o cerrar botones (salvo que alguna pieza se enganche donde no debe, que a veces pasa, claro). Al principio, las cremalleras formaron parte de botas y tabaqueras, pero con el tiempo su uso se fue extendiendo. En los años 20 se empezaron a utilizar en pantalones y en ropa de niño, y en los años 30 la diseñadora Elsa Schiaparelli las incluyó en algunos de sus diseños de vestidos de alta costura, y en poco tiempo la cremallera formaba parte de la ropa en muchos países: el mayor fabricante actual de cremalleras, la empresa japonesa YKK, fue fundada en 1934 por Tadao Yoshida, y Japón fabrica más de la mitad de las cremalleras del mundo. Desde luego, nunca llueve a gusto de todos: durante cierto tiempo, al principio, las cremalleras tuvieron mala reputación. El hecho de que permitieran a una mujer quitarse el vestido muy rápido era considerado por algunos como favorecedor del sexo ilícito, de modo que las mujeres que utilizaban cremalleras eran consideradas por algunos sectores de la sociedad como “fáciles”. Curiosamente, a nadie le preocupaba que un hombre pudiera quitarse la ropa rápidamente o no. Ni qué decir tiene que, en unos años, ideas estúpidas como esa (que acompañan a menudo a nuevas invenciones) fueron desapareciendo y hoy nadie da mayor importancia a las cremalleras. Originalmente eran de metal: las cremalleras más parecidas a las de Sundback que puedes encontrar hoy son las de los pantalones vaqueros. Sin embargo, hoy en día se fabrican mejor diseñadas que entonces, más ligeras (suelen ser de plástico) y se enganchan menos, los cierres son más pequeños… pero su diseño esencial y la idea de “enganchar cierres mediante una Y” siguen siendo fieles al concepto de Sundback. Por otro lado, tampoco olvidemos a Judson y Howe, sin los que el sueco no hubiera desarrollado tan útil invento. Por cierto, el nombre cremallera viene del francés crémallière, que a su vez proviene del latín cramaculus, a su vez proveniente del griego kremastê, que significa “que cuelga”. No tengo la más mínima idea de por qué se llamó a este invento de ese modo (el nombre en inglés, zipper, parece deberse al sonido que hace al abrirla o cerrarla). La mejor pista que he encontrado es que crémaillère se utilizaba en francés para designar la cadena metálica de la que colgaba la olla sobre el fuego de la chimenea. NO TOQUES EL BOTON

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El post de las gomas - megapost
El post de las gomas - megapost
Ciencia EducacionporAnónimo10/21/2015

Si entraste buscando esto te recomiendo que cierres el post y sigas tu camino Gomas de borrar Hubo un tiempo, por supuesto, en el que no existían las gomas de borrar como las conocemos ahora. Por un lado, muchos de los métodos de escritura que existían eran indelebles, como la tinta. Por otro, el principal método de escritura que se podía borrar con relativa facilidad, el lápiz, no existió hasta relativamente tarde, como vimos en el artículo dedicado a ese invento. Desde el principio de su existencia, el lápiz y otros sistemas similares (como el carboncillo) tuvieron éxito, entre otras cosas, porque podían corregirse los errores con relativa facilidad, ya que no impregnaban el papel, sino que depositaban una capa sobre él que, en teoría, podía ser retirada de nuevo. Naturalmente, esto no era fácil: la manera más común de borrar lápiz era utilizar miga de pan (un método que sigue usándose hoy en día, y estas gomas se llaman gomas de migajón), pero este sistema tiene varios inconvenientes: por un lado, hace falta pan fresco (una vez que la miga se seca, no sirve) y, por otro, no es fácil trabajar con precisión con ellas. Sin embargo, al no haber alternativas, era el instrumento más utilizado. Curiosamente, quienes cambiarían la situación serían los aztecas. Diversos pueblos mesoamericanos, como probablemente sabes, jugaban a un juego de pelota en el que el objetivo era hacer pasar la bola por un aro de piedra. Puesto que este deporte fue practicado por varias naciones a lo largo de miles de años, hay muchas variaciones de reglas y no vamos a entrar en eso aquí, pero la clave de la cuestión (en lo que a este artículo respecta) era la pelota: era una pequeña esfera bastante elástica, que botaba en el suelo y las paredes de la cancha con una intensidad verdaderamente endiablada. No, no es una manera de hablar: de acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, uno de los soldados de Hernán Cortés, cuando los conquistadores vieron los botes de estas pelotas se preguntaron si la causa no sería que estaban poseídas por espíritus malignos. El dios azteca Xiuhtecuhtli, ofreciendo pelotas de goma en un templo. (Códex Borgia). Naturalmente, el secreto de las pelotas que vieron del Castillo y sus compañeros era menos místico, pero revolucionaría el Viejo Mundo cuando fue llevado de vuelta: se trataba del látex, que los mesoamericanos extraían del jugo del hule (Castilla elastica). Para que no se pudriera, era mezclado con el jugo de otras plantas, especialmente la enredadera Ipomoea alba, ya que los pueblos mesoamericanos no conocían la vulcanización (de la que hablaremos más adelante). La cuestión es que los españoles quedaron muy impresionados con las propiedades elásticas de la goma de los aztecas. Posteriormente se descubrirían otros árboles además del hule que producían látex, como el árbol del caucho (Hevea brasiliensis) brasileño, que se convertiría pronto en el principal productor mundial de látex. Con el tiempo fue transplantado a otros lugares, y hoy en día no es América la mayor exportadora de látex, sino que lo es Asia. Extracción de látex del árbol del caucho (Hevea brasiliensis). En cualquier caso, aunque el látex y sus derivados tendrían muchísimas aplicaciones en todo el mundo, cuando fue llevado a Inglaterra se descubrió, casualmente, un uso alternativo pero interesante para él: el científico Joseph Priestley, al frotar un trozo de caucho sobre un papel en el que había escrito con un lápiz, observó que el trazo se borraba muy bien. Sin embargo, Priestley no pensó en las posibilidades económicas de su descubrimiento. Quien sí lo hizo fue el ingeniero Edward Nairne, quien había patentado varias máquinas eléctricas, instrumentos ópticos y barómetros. En 1770, Nairne vendía ya gomas de borrar, que eran simplemente bloques de caucho natural, en su tienda de Londres. De acuerdo con el propio Nairne, descubrió este uso del caucho cuando cogió un bloque del material por error en vez de miga de pan para borrar unos trazos de lápiz. ¿Es esto cierto, e inventó la goma de borrar independientemente de Priestley? No lo sabemos. Como quiera que fuese, sus gomas eran una novedad y un artículo de auténtico lujo: Nairne las vendía por tres chelines (quince peniques modernos), es decir, más o menos siete por una libra…¡pero una libra de 1770! Un precio exorbitante. Sin embargo, el problema de las gomas de Nairne era que se pudrían: en efecto, los europeos habían adoptado el látex, pero no el tratamiento que los americanos habían dado al producto para preservarlo mejor (por ejemplo, usando Ipomoea alba). Con el tiempo, las gomas de borrar empezaban a oler mal según el caucho fermentaba. Evidentemente, había que encontrar algo nuevo: no quiero imaginar la reacción de quienes comprasen gomas por tres chelines cuando, un tiempo después, las vieran pudrirse. La solución al problema la dio el estadounidense Charles Goodyear (sí, el nombre de los neumáticos) al inventar el proceso llamado vulcanización. No sabemos bien si por casualidad (como dicen algunos contemporáneos suyos) o a base de trabajo intenso y metódico (como dice el propio Goodyear en su autobiografía), el americano descubrió que, al calentar la goma natural con azufre, en vez de calcinarse (como ocurría cuando no se le añadía azufre) ésta se curaba, se volvía menos pegajosa, más dura pero elástica y, lo más importante, se volvía muchísimo más duradera, ya que no se pudría. Aunque hay muchas consecuencias importantes de la vulcanización (todas las aplicaciones modernas del caucho la requieren, para que no se pudra), lo que más nos importa a nosotros en lo que a este artículo se refiere es que, a partir del descubrimiento de Goodyear y su patente en 1844, era posible fabricar gomas de borrar permanentes, que no se pudrían. A partir de entonces se volvieron más y más populares, hasta ser un objeto de la vida cotidiana hoy en día. ¿Por qué borra una goma? Bien, el caucho de una goma de borrar es un polímero del isopreno, es decir, está formado por cadenas muy largas hechas de “eslabones” de isopreno. Estas cadenas están enrolladas de forma parecida a la de un muelle, con “eslabones” que unen anillos consecutivos del muelle en diversos puntos. Por cierto, esa es la razón de que la goma sea tan elástica, ya que puede deformarse sin que las cadenas se rompan, pero al dejar de deformarla los anillos del muelle son devueltos a sus posiciones originales por los monómeros que hacen de unión entre ellos. Isopreno (C5H8), “eslabón” de la goma natural. En cualquier caso, al frotar un trozo de caucho sobre un papel con grafito sobre él, el isopreno es capaz de asociarse muy bien al grafito, y lo retira del papel, dejándolo “colgado” del polímero, enganchado a algunos escalones de la cadena. Llega un momento en el que, cuando suficiente grafito está asociado a las cadenas del polímero, la cadena entera se vuelve “resbaladiza”: no quedan eslabones libres que puedan asociarse a nada, y el polímero está cubierto de una vaina de grafito. El grafito, como recordarás del artículo sobre el lápiz, se asocia formando láminas que pueden resbalar unas sobre otras, de modo que en ese momento la goma se vuelve resbaladiza y, al tratar de borrar, deja un residuo de grafito sobre el papel. Por otro lado, al frotar vigorosamente contra el papel, el polímero se rompe en distintos puntos, y las cadenas rotas forman las “virutas” de goma que quedan siempre al borrar, dejando una capa limpia de cadenas “libres” por debajo. Una vez se supo la composición química del látex, no fue difícil elaborar goma sintética: cualquier polímero que presenta propiedades elásticas recibe ese nombre, y hay muchos, dependiendo de qué propiedades se quiere que tenga el producto final. Por ejemplo, muchas gomas modernas están hechas de polímeros de vinilo (sí, el mismo que el de los discos). Sin embargo, sus propiedades y su comportamiento son bastante similares a las de caucho natural. Los últimos avances en las gomas de borrar son accesorios: tener un cilindro de caucho dentro de una funda similar a un lápiz, por ejemplo, para tener mayor precisión, o la adición de pequeños motores eléctricos para realizar el movimiento de borrado en las gomas eléctricas -que pueden hacer más descansado borrar grandes superficies, pero no parecen tener demasiada precisión-. Pero se trata de cambios menores. El momento clave de la goma de borrar, desde luego, fue el día en el que los sorprendidos españoles vieron botar una pelota de goma “poseída” en América. NO TOQUES EL BOTON

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¿Existe un límite superior de temperatura?
¿Existe un límite superior de temperatura?
Ciencia EducacionporAnónimo10/17/2015

Hoy trataré de responder a la siguiente pregunta: todos sabemos que existe un límite inferior de temperatura. Dicho de otra manera, las cosas pueden estar muy frías, pero sólo hasta cierto punto (el cero absoluto). ¿Existe algún límite por el otro lado? ¿Es posible una temperatura infinita? La pregunta tiene más “chicha” de lo que puede parecer a primera vista, y nos llevará a lugares muy interesantes de la física teórica. Espero que disfrutes el viaje. En primer lugar, recordemos por qué no es posible enfriar un cuerpo infinitamente. La temperatura es una medida de lo rápido que se mueven las partículas que componen el cuerpo. Cuando lo enfriamos, sus partículas (si es un cuerpo normal y corriente, sus átomos) se mueven cada vez más lentamente, hasta que se paran: eso es el cero absoluto, 0K, -273°C. Como las partículas no pueden moverse más lentamente que “nada”, entonces no es posible enfriar el cuerpo más allá. Pero, ¿y por el otro lado? Probablemente ya estás pensando por dónde van a ir los tiros. La mecánica clásica (y su hija, la termodinámica decimonónica) no predicen ningún límite superior de temperatura. De hecho, muchos libros de texto afirman alegremente que “la temperatura puede aumentar hasta el infinito”. Sin embargo, de acuerdo con la física moderna, no es posible llegar a una temperatura arbitrariamente alta. El genio que determinó cuál es el valor máximo fue Max Planck, y no lo hizo directamente. Y no sólo eso: su valor puede ser una de las claves en nuestra comunicación con civilizaciones extraterrestres cuando nos encontremos. ¿Interesado? **El sistema de unidades naturales de Planck ** En 1899, Planck se plantea lo siguiente: ¿cómo sería posible crear un sistema de unidades objetivo y universal? Los sistemas de unidades primitivos siempre se basan en valores relacionados con los seres que los crean: los pies o las pulgadas, por ejemplo. O se basan en comodidad matemática: los segundos, los minutos y las horas. Nuestras unidades, aún hoy, son antropocéntricas. Un sistema de unidades que sólo se basa en valores absolutos de la naturaleza sería más avanzado, y existen varios de estos sistemas, que se llaman sistemas de unidades naturales: por ejemplo, la unidad de carga puede hacerse igual a la carga del electrón, y la de masa a la masa del protón. Esto es un avance, pero Planck quiso ir más allá. ¿Sería posible crear un sistema de unidades que no dependiera de ningún aspecto de nosotros mismos ni de ninguna partícula, ni de su carga, ni de su masa? ¿Un sistema de unidades que sólo dependiera del valor de constantes universales en el vacío? Sería un sistema que no dependería absolutamente de nada local, un sistema realmente universal. En palabras de Planck, _ …Éstas retienen necesariamente su significado en cualquier momento y para cualquier civilización, incluso las extraterrestres y no humanas, y pueden por lo tanto llamarse “unidades naturales”…_ ¡Qué genialidad! En 1899, cuando no existía ni el aeroplano, Planck se está planteando cómo comunicarnos matemáticamente con una civilización extraterrestre no humana. En este caso, se obtiene a partir de la constante de Dirac, la velocidad de la luz en el vacío, la constante de gravitación universal y la de Boltzmann. Su valor es tan enorme que es difícil de asimilar: un uno seguido de 32 ceros es, en lo que a cualquier aplicación en nuestra vida práctica se refiere, infinito. Pero el hecho es que la temperatura de Planck no es infinita. ¿Cuál es su significado físico en este caso? Recuerda que la temperatura mide cómo de rápido se mueven las partículas que componen un cuerpo. La temperatura de Planck es la temperatura a la cual las partículas se estarían moviendo tan deprisa que sus interacciones ya no estarían regidas por la Física que conocemos: los efectos de relatividad general y los cuánticos serían ambos esenciales para describir lo que sucedería entonces. A efectos prácticos, habrían abandonado el Universo mensurable de la misma manera que algo más pequeño que la longitud de Planck es ajeno al Universo que percibimos. ¿Quiere esto decir que es imposible llegar más allá? En el estado actual de la Física, sí. Es posible que, si algún día se logra una relatividad cuántica (una unificación de ambas teorías), pueda explicarse qué ocurre más allá. Por lo tanto, de acuerdo con las teorías físicas actuales, la temperatura de Planck es el límite superior de temperatura, ya que al traspasarlo “te caes fuera” del Universo descrito por nuestros modelos. ¡Pero la cosa es aún más rara! Aunque parezca mentira, estamos bastante seguros de que el Universo ha conocido esta temperatura “imposible”. ¿Cuándo? Justo después del Big Bang. De hecho, sabemos incluso en qué momento: cuando el tiempo de vida del Universo era el tiempo de Planck. (unos 10-44 segundos). Sí, el tiempo de Planck también significa algo: es lo más cerca que podemos acercarnos al Big Bang utilizando la física que conocemos. Por eso, mientras la Física no avance, lo que sucedió antes de ese momento, cuando el Universo estaba más caliente que la temperatura de Planck, está fuera de todo conocimiento - a efectos prácticos, no es parte del Universo. Hemos pasado de una pregunta aparentemente ingenua (¿pueden las cosas calentarse hasta el infinito?) a los límites actuales del conocimiento humano - todo gracias a Max Planck, el cual, espero, haya ganado unos cuantos puntos en tu escala de respeto, cualesquiera que sean las unidades en las que lo mides.

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