PiturroJCP
Usuario (Argentina)
La hernia de disco se produce cuando un fragmento del núcleo del disco protruye, a consecuencia de un desgarro o "rotura", por fuera del anillo fibroso que forma el margen externo del disco (anulus) hacia el interior del canal medular. La causa más frecuente de este desgarro de la capa externa del disco es un proceso incipiente de degeneración. De este modo, comprime las raíces nerviosas y produce un dolor agudo que se extiende a lo largo de la pierna del lado afectado hasta el pie, la famosa "ciática". Esto sucede porque el canal vertebral tiene un espacio limitado, que no puede contener al mismo tiempo y sin trastornos a las raíces nerviosas y al fragmento de disco desplazado. La compresión del nervio y la subsiguiente inflamación puede resultar también en debilidad de la pierna o el pie, siguiendo un patrón especifico que depende de cuál nervio es el que se encuentra comprimido. Entre 90 y 95% de los casos se producen en los niveles L4-L5 (es decir, en el disco que separa a la cuarta de la quinta vértebra lumbar) y L5-S1 (en el disco que separa la quinta vértebra lumbar de la primera sacra). Las raíces afectadas son la L5 y S1, respectivamente. Dolor típico y hallazgos clínicos Por lo general, la hernia de disco es precedida por un episodio de dolor en la zona lumbar (la parte baja de la espalda) o antecedentes de varios episodios intermitentes de dolores lumbares. Cuando el núcleo sobrepasa el anillo y comprime el nervio, lo habitual es que el dolor lumbar se transforme en ciática. Se trata de un dolor agudo y punzante que se irradia desde la zona lumbar, a lo largo de la pierna y alcanzando al pie, con patrones característicos que varían en función del nervio afectado. La ubicación del dolor es tan especifico, que a veces posibilita que el medico identifique, con ese solo dato, el nivel lumbar afectado. Cuando está afectada la raíz L5 (hernia a nivel L4-L5) se puede producir debilidad en la extensión del dedo pulgar del pie y del tobillo (caída del pie). El adormecimiento y el dolor pueden llegar hasta la parte superior del pie, y el dolor irradiarse también hacia las nalgas. La afección de la raíz S1 (hernia a nivel L5-S1) se acompaña de pérdida de reflejos a nivel del tobillo y/o debilidad del tobillo (dificultades, por ejemplo, para levantar los dedos de los pies). El adormecimiento y el dolor se pueden irradiar hacia la planta del pie. El dolor es descrito por quienes lo sufren como punzante, parecido a una descarga eléctrica, que empeora estando parado, sentado o caminando. Con frecuencia se alivia al acostarse o usando un asiento con soporte lumbar, o cualquier otro medio que mantenga la columna lumbar fija. Lo común es que el dolor lumbar haya desaparecido o sea mínimo, en comparación con la ciática, en el momento en que ésta aparece. El compromiso del nervio también puede producir debilidad muscular en la pierna del lado afectado, así como disminución de los reflejos en la rodilla y el tobillo Diagnóstico Las radiografías comunes de la zona lumbar se emplean para descartar causas poco comunes de dolor de pierna (tumores, infecciones, fracturas, etc.). Sin embargo, el medio diagnóstico fundamental para detectar una hernia de disco es la Resonancia Magnética (RMN), que muestra tanto el grado de degeneración del disco en el nivel de la hernia como el estado del resto de los discos lumbares. Cuando el estudio es de buena calidad, se puede ver también el tamaño del canal vertebral y la mayoría de los otros elementos de interés para el médico. El estudio de los nervios con un electromiograma, se indica para investigar si el nervio está dañado, si se está curando de un proceso más antiguo, o si hay otros sitios de compresión nerviosa. Tratamiento El tratamiento inicial de una hernia de disco es por lo general conservador (es decir, no quirúrgico). Cuando es efectivo, la mayoría de los casos se resuelve dentro de las seis semanas. Lo primero que se hace es reposo, manteniendo una postura confortable y un nivel de actividad que no produzca dolor, durante un lapso que puede ir de algunos días a varias semanas. Lo que se pretende con esto es dar tiempo a que mejore la inflamación del nervio. El reposo se acompaña generalmente de la administración de antiinflamatorios no esteroides (es decir, que no son corticoides), conocidos como AINES. En casos más severos, puede recurrirse a corticoides orales o a una inyección epidural de corticoides, que se realiza mediante guía por rayos X para dirigirla hacia el nivel exacto de la hernia de disco. La kinesiología o terapia física es muy útil, siempre que esté dirigida por un profesional con experiencia, que debe realizar una evaluación profunda y a conciencia. La información resultante, en combinación con el diagnostico médico, permiten decidir el mejor plan terapéutico para el paciente individual, basado en modalidades de tratamiento de probada eficacia en pacientes con hernia de disco. Esto incluye a la tracción, ultrasonidos, electroestimulación, y otros medios para relajar los músculos que, como consecuencia de la compresión nerviosa, se encuentran contracturados y secundariamente inflamados. El tratamiento se puede acompañar de analgésicos y relajantes musculares (miorrelajantes). Fortalecer la región lumbar mediante ejercicios realizados diariamente, por un lapso de 30 minutos, ayuda también a recuperar la flexibilidad normal de la zona y la capacidad de los músculos de resistir la tensión y el esfuerzo. Si el tratamiento conservador no es efectivo luego de seis semanas, y el dolor es severo o la debilidad muscular va en aumento, es necesario recurrir a la cirugía. Cuando la hernia es pequeña y el fragmento de disco no está completamente fuera del anillo, se recurre a una técnica llamada microdiscectomía o microdisquectomía. Esta operación permite descomprimir la raíz nerviosa y emplea una técnica de microcirugía (usando un microscopio), mediante la cual solamente se extrae la parte del disco que está presionando el nervio (5 a 8% de la superficie total del disco). Por lo general no requiere más de un día de internación, y permite volver a las actividades normales en un lapso de una a tres semanas. Si es realizada por un cirujano con experiencia, el porcentaje de éxito es de alrededor de 95%. Si la hernia es muy grande, o hay un fragmento libre (el fragmento de disco está totalmente fuera del anillo), se realiza una microlaminotomía con resección del disco. Esta cirugía requiere algunos días de internación luego de la cirugía para permitir la curación de la herida y el inicio de la kinesiología de rehabilitación postoperatoria. Por lo general, el dolor de la ciática desaparece inmediatamente después de la cirugía, pero pueden sentirse dolor o molestias en la zona de la operación, que puede extenderse por algunos días o semanas y se controla con analgésicos. Pronóstico Primero las buenas noticias: el 90% de las hernias de disco no requieren cirugía, y los episodios dolorosos se resuelven por medio conservadores, no quirúrgicos, sin secuelas a largo plazo. Luego de una cirugía exitosa, 80 a 85% de los pacientes tienen una evolución muy favorable, y vuelven a hacer una vida completamente normal a las seis semanas de operados. En el peor de los casos, pueden quedar pequeñas zonas "adormecidas" en la pierna afectada que no afectan la funcionalidad de la misma o, en casos infrecuentes, sufrir en el futuro episodios de ciática de menor intensidad y duración. Lamentablemente, quien tuvo una vez hernia de disco, tiene un mayor riesgo estadístico de sufrir otra. La tasa de recurrencias de hernias de disco en el mismo lugar es de 5% (es decir, la repetición del cuadro en el mismo lugar se da en el 5% de los pacientes), y un poco menor en otros niveles de la columna lumbar. Los factores que contribuyen a la recurrencia son el peso, la condición física y los hábitos laborales y de conducta, todos ellos presentes antes de la operación. Se debe "proteger" la zona lumbar durante al menos 9 a 12 meses luego de la cirugía, evitando sobre todo el levantar pesos excesivos, en especial si al mismo tiempo se realizan movimiento de torsión de la columna. Por otro lado, alrededor de 5% de los pacientes operados continua teniendo síntomas severos o que interfieren con su vida cotidiana luego de la operación. Esta situación no es el resultado de la cirugía (cuando fue correctamente realizada), sino que deriva de una serie de condiciones que todavía no se conocen muy bien. NATACIÓN TERAPÉUTICA PARA RECUPERAR HERNIAS DE DISCO (PDF) http://www.elportaldelasalud.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=270

Antes una pequeña Introducción EL PILAR DEL CUERPO Las lesiones en la columna comienzan a desarrollarse mucho antes de que esta duela por primera vez. La mayoría se deben a efectos acumulativos: posturas incorrectas, hábitos de vida y un ritmo de vida estresante. La única prevención para no sufrir este tipo de dolencias, que puede condicionar la calidad de vida laboral y familiar, es tomar conciencia, prevenir y evitar estas prácticas nocivas. Cuando hace miles de años el hombre se incorporó y comenzó a caminar sobre sus pies en forma erecta, empezaron los problemas para la columna vertebral. La columna de un animal, por ejemplo un perro, soporta el peso como una viga. Por el contrario, la espalda de un ser humano, lo hace como un pilar. Cada vez que nos paramos o nos sentamos, la espalda trabaja en contra de la gravedad para sostener una estructura superior pesada. Las causas mas actuales del dolor de cintura, ese mal que nos afecta con tanta frecuencia... Sobrepeso y sedentarismo Pesar kilos de más y en especial si se llega a la obesidad puede ser un factor de riego para padecer dolor de espalda. El aumento de peso implica que los músculos de la espalda deben hacer un esfuerzo mayor para mover tu cuerpo, lo que implica que incidan con mayor facilidad en un sobreesfuerzo. Además, la carga de peso que soporta tu columna vertebral repercute directamente en los discos intervertebrales. El aumento de trabajo de los discos acelera su desgaste y su degeneración puede derivar en la aparición de problemas graves de espalda como la hernia discal. Por otro lado, el sobrepeso suele ser sinónimo de sedentarismo y de falta de actividad física. Es por ello que en personas con sobrepeso se puede dar una mayor debilidad muscular, lo que implica la aparición de lesiones o la dificultad de adoptar posturas correctas que evitan el dolor de espalda. Tabaquismo Los fumadores (adolescentes y adultos) corren un 31 por ciento más riesgo de padecer dolor de espalda baja comparado con quienes nunca fumaron. Existen algunas explicaciones posibles, incluidas una reducción del flujo sanguíneo en la médula, un mayor riesgo de osteoporosis y el incremento de la circulación de químicos conductores de dolor en la sangre de los fumadores. Los jóvenes "serían más vulnerables que los adultos a los efectos del tabaquismo" porque la relación cigarrillo-dolor lumbar fue mayor entre los adolescentes que en los adultos fumadores. Estrés El estrés interfiere en la coordinación de los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda. En condiciones normales, los abdominales y la musculatura paravertebral se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos. El estrés podría afectar a la coordinación de estos reflejos y provocar que la musculatura se contrayera inadecuadamente o a destiempo, lo que facilitaría su contractura, pero además porque disminuye el umbral del dolor y suele ir acompañado de una actitud negativa ante ese dolor. Los ejercicios que estiran y fortalecen los músculos del abdomen y la columna vertebral pueden ayudar a evitar problemas de espalda. Si los músculos abdominales y de la espalda son fuertes, usted podrá mantener una buena postura y la columna vertebral en la posición correcta. Hágalos sobre una alfombra o colchoneta. Use ropa suelta. No use zapatos. Si el ejercicio le produce dolor, deje de hacerlo . Estos ejercicios son simplemente sugerencias, pues debe de consultar con su médico de cabecera antes de iniciar los ejercicios. Pregúntele cuántas veces por semana debe hacerlos. Un foro nunca puede ser ni una consulta médica ni sustituir a la actuación in situ de su médico de cabecera Estiramiento erguido del muslo: Apoye el talón de una pierna sobre una silla o banco, de alrededor de 15 pulgadas (40 cm) de altura. Mantenga la rodilla estirada. Inclínese hacia adelante, doblando las caderas hasta que sienta un estirón moderado en la parte trasera el muslo. No incline los hombros hacia adelante ni doble la cintura al hacer el ejercicio porque si no va a estirar la parte baja de la espalda. Mantenga el músculo estirado durante 15 a 30 segundos. Repita 3 veces. Repita el mismo ejercicio de estiramiento con la otra pierna Gato y camello: Apóyese sobre las manos y las rodillas. Relaje el estómago y deje que la espalda forme una curva hacia abajo. Mantenga esta posición durante 5 segundos. Después arquee la espalda y manténgala en esa posición por 5 segundos. Haga 3 series de 10 repeticiones cada una. Estiramiento de brazos y piernas: Póngase de rodillas y manos sobre el piso. Endurezca los músculos abdominales para que la espina dorsal quede rígida. Mientras mantiene los músculos abdominales endurecidos, levante un brazo y la pierna opuesta, estirándolos en direcciones opuestas. Sostenga esta posición por 5 segundos. Baje el brazo y la pierna lentamente y repita con el otro lado. Repita 10 veces por lado. . Inclinación de la pelvis: Acuéstese de espaldas con las rodillas dobladas y la planta de los pies sobre el piso. Tensione los músculos abdominales y empuje la parte baja de la espalda hacia el piso. Mantenga esta posición durante 5 segundos, después relájese. Haga 3 series de 10 repeticiones cada una. Flexión abdominal parcial: Acuéstese de espaldas con sus rodillas dobladas y la planta de los pies sobre el piso. Tensione los músculos del estómago y presione su espalda hacia el piso. Doble el cuello de manera que la quijada le quede sobre el pecho. Con las manos estiradas frente a usted, doble la parte superior del cuerpo hacia adelante hasta que los hombros se levanten del piso. Mantenga esta posición durante 3 segundos. No detenga la respiración. Expire el aire mientras va levantando los hombros. Relájese. Repita 10 veces. Haga 3 series de 10 repeticiones cada una. Para retarse, junte las manos detrás de la cabeza y mantenga los codos hacia afuera. Estiramiento piriforme: Acuéstese de espaldas con ambas rodillas flexionadas, apoye un tobillo sobre la rodilla de la pierna opuesta. Agárrese el muslo de la pierna inferior y tire, acercando la rodilla al pecho. Sentirá un estiramiento en los glúteos, posiblemente en la parte externa de la cadera de la pierna superior. Mantenga esta posición por 15 a 30 segundos. Repita 3 veces. Cambie de piernas y vuelva a repetir el estiramiento. Rotación del tronco inferior: Acuéstese de espaldas con las rodillas dobladas y la planta de los pies sobre el piso. Tensione los músculos abdominales y empuje la parte baja de la espalda hacia el piso. Manteniendo los hombros planos sobre el piso, haga girar las piernas suavemente, lo más que pueda, hacia un lado y después hacia el otro. Repita 10 a 20 veces. Dos rodillas hacia el pecho: Acuéstese de espaldas con las rodillas dobladas y la planta de los pies sobre el piso. Tensione los músculos abdominales y empuje la parte baja de la espalda hacia el piso. Hale ambas rodillas hacia el pecho. Mantenga la posición por 5 segundos y repita 10 a 20 veces. Ejercicios para ayudar la espalda PDF http://www.permanente.net/homepage/kaiser/pdf/13428.pdf Videos http://www.youtube.com/user/espaldabaja?blend=9&ob=0 MEDIDAS DE HIGIENE POSTURAL A.- Organizar nuestras actividades de forma que: No estemos sentados, de pie, acostados, fregando, etc. durante largos períodos de tiempo, procurando alternar las tareas que requieran posiciones estáticas de pie, sentado o en movimiento; repartir la tarea en varios días (por ej. planchar, barrer). Intercalar períodos de pequeños descansos entre tareas, nos servirán para estirarnos, relajarnos, etc. Modificar de nuestro entorno, sí es necesario, el mobiliario, especialmente mesas y sillas, recordando que lo blando es perjudicial (sofá, sillón, cama), adecuar la altura de los objetos, la iluminación, etc. B.- De pie o al caminar: Al estar de pie, poner siempre un pie más adelantado que el otro y cambiar a menudo de posición, no estar de pie parado si se puede estar andando. Caminar con buena postura, con la cabeza y el tórax erguidos. Usar zapatos cómodos de tacón bajo (2-5 cm,). Para recoger algún objeto del suelo flexionar las rodillas y mantener las curvaturas de la espalda. Para realizar actividades con los brazos, hacerlo a una altura adecuada, evitando tanto los estiramientos si elevamos demasiado los brazos, como encorvamientos silo hacemos con los brazos demasiado bajos. Evitar las posturas demasiado erguidas (militar) o relajadas de la columna. C.- Sentado: Mantener la espalda erguida y alineada, repartiendo el peso entre las dos tuberosidades isquiáticas, con los talones y las puntas de los pies apoyados en el suelo, las rodillas en ángulo recto con las caderas, pudiendo cruzar los pies alternativamente. Si los pies no llegan al suelo, colocar un taburete para posarlos. Apoyar la espalda firmemente contra el respaldo de la silla, si es necesario utilizar un cojín o una toalla enrollada para la parte inferior de la espalda. Sentarse lo más atrás posible, apoyando la columna firmemente contra el respaldo, que ha de sujetar fundamentalmente la zona dorso-lumbar. Si vamos a estar sentados con una mesa de trabajo delante, hemos de procurar que ésta esté próxima a la silla, de esta forma evitaremos tener que inclinarnos hacia adelante. También es importante que el tamaño sea adecuado a la estatura, evitando especialmente las mesas bajas que obligan a permanecer encorvado. En general se considera un tamaño adecuado si el tablero de la mesa nos llega, una vez sentados, a la altura del esternón. Evitar los asientos blandos, los que no tengan respaldo y aquéllos que nos quedan demasiado grandes o pequeños. Igualmente, se evitará sentarse en el borde del asiento, ya que deja la espalda sin apoyo, o sentarse inclinando y desplazando el peso del cuerpo hacia un lado. Si estamos sentados para trabajar o estudiar con una mesa delante, se debe evitar que ésta sea demasiado baja o alta, y que esté retirada del asiento. D.- Conducir: Adelantar el asiento del automóvil hasta alcanzar los pedales (freno, acelerador y embrague) con la espalda completamente apoyada en el respaldo, las rodillas en línea con las caderas (ángulo de 90º). Sentarse derecho, agarrar el volante con las dos manos, quedando los brazos semiflexionados. Se debe evitar conducir con los brazos demasiado alejados del volante, con brazos y piernas extendidos y sin apoyo dorso-lumbar. E.- Inclinarse: Para recoger algo del suelo, se recomienda no curvar la columna hacia delante, sino más bien agacharse flexionando las rodillas, y manteniendo la espalda recta. Podemos ayudarnos con las manos si hay algún mueble o pared cerca. F.- Levantar y transportar pesos: Doblar las rodillas, no la espalda, y tener un apoyo de pies firme. Levantarse con las piernas y sostener los objetos junto al cuerpo. Levantar los objetos sólo hasta la altura del pecho, no hacerlo por encima de los hombros. Si hay que colocarlos en alto, subirse a un taburete. Cuando la carga es muy pesada buscar ayuda. No hacer cambios de peso repentinos. Para transportar pesos, lo ideal es llevarlos pegados al cuerpo, y si los transportamos con las manos, repartirlos por igual entre ambos brazos, procurando llevar éstos semiflexionados. Se evitará flexionar la columna con las piernas extendidas, llevar los objetos muy retirados del cuerpo, echar todo el peso en un mismo lado del cuerpo y girar la columna cuando sostenemos un peso. Empujar y tirar de objetos puede ser fácil si sabemos emplear la fuerza creada por la transferencia de todo el peso del cuerpo de uno a otro pie. La forma correcta de empujar es con un pie delante del otro y es la transferencia del peso del cuerpo del pie posterior al anterior la que empuja el objeto. Se realiza con los brazos flexionados, la barbilla retraída, los abdominales contraídos y expulsando aire durante el proceso. Para tirar de un objeto se procede de la forma siguiente: una vez cogido éste, hay que dejarse caer como sí fuéramos a sentarnos en una silla, y es esto lo que nos permite utilizar todo el peso del cuerpo para tirar del objeto. Es más recomendable empujar los objetos que tirar. G.- Acostado: Las posturas ideales para estar acostado o dormir, son aquellas que permiten apoyar toda la columna en la postura que adopta ésta al estar de pie. Buena postura es la "posición fetal", de lado, con el costado apoyado, con las caderas y rodillas flexionadas y con el cuello y cabeza alineados con el resto de la columna. Buena postura también es en "decúbito supino" (boca arriba), con las rodillas flexionadas y una almohada debajo de éstas. Dormir en "decúbito prono" (boca abajo) no es recomendable, ya que se suele modificar la curvatura de la columna lumbar y obliga a mantener el cuello girado para poder respirar El colchón y somier han de ser firmes y rectos, ni demasiado duros, ni demasiado blandos, que permitan adaptarse a las curvas de la columna, la almohada baja, la ropa de la cama debe ser manejable y de poco peso (ej. sábana y edredón). Las camas grandes, en general, son más recomendables, en especial si se duerme acompañado, ya que permiten mantener posturas relajadas y cambiar de postura con mayor frecuencia y facilidad. Se debe evitar dormir siempre en la misma posición, en camas pequeñas, con el somier o el colchón excesivamente duros o blandos, con almohada alta , o en la posición de decúbito prono (boca abajo). H.- Vestirse: Se procurará estar sentado para ponerse los calcetines y zapatos, elevando la pierna a la altura de la cadera o cruzándola sobre la contraria, pero manteniendo la espalda recta. Para atarnos los cordones de los zapatos, o nos agachamos con las rodillas flexionadas o elevamos el pie y lo apoyamos en un taburete o silla. I.- Levantarse o sentarse de una silla o sillón: Para levantarnos, primero apoyar las manos en el reposa brazos, borde del asiento, muslos o rodillas; luego, desplazarse hacia el borde anterior del asiento, retrasando ligeramente uno de los pies, que sirve para apoyarnos e impulsarnos para levantarnos. Debemos evitar levantarnos de un salto, sin apoyo alguno. Para sentarnos, debemos usar también los apoyos, y dejarnos caer suavemente. No debemos desplomarnos sobre el asiento. J.- Levantarse de la cama: Lo ideal es flexionar primero las rodillas, girar para apoyarnos en un costado, e incorporarnos de lado hasta sentarnos, ayudándonos del apoyo en los brazos. Una vez sentados al borde de la cama, nos ponemos de pie apoyándonos en las manos (Fig. 8). K.- Asearse: Hay que tener en cuenta la altura del lavabo, porque la excesiva flexión del tronco para asearnos, no provoque dolores lumbares. La postura correcta será agacharnos con la espalda recta y las piernas flexionadas. MEDIDAS DE HIGIENE POSTURAL PDF http://www.educarm.es/templates/portal/ficheros/websDinamicas/27/higiene_postural.pdf link: http://www.youtube.com/watch?v=shVLoN5feno&feature=BFa&list=PL963CA6BBACC288DB&lf=results_main link: http://www.youtube.com/watch?v=JHTN068L8Ls&feature=BFa&list=PL963CA6BBACC288DB&lf=results_main link: http://www.youtube.com/watch?v=2jRq18ZQwIM&feature=BFa&list=PL963CA6BBACC288DB&lf=results_main link: http://www.youtube.com/watch?v=P9DL5uAoaIY&feature=BFa&list=PL963CA6BBACC288DB&lf=results_main link: http://www.youtube.com/watch?v=YVB6yfyniFQ&feature=BFa&list=PL963CA6BBACC288DB&lf=results_main Mi post sobre la Hernia de disco: http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/13779698/Hernia-de-Disco.html Si nada de esto les sirve, vayan con el Doctor Homero link: http://www.youtube.com/watch?v=9egf5Vewr7U&feature=related