PormaX
Usuario (Argentina)
Les traigo un antes y después de los famosos que vi en I entartaimen television, imperdible La Britney Spiears! Una transformation increíble, que bien se te vé Britneiyr Seguimo con la candidata al nobel de la paz, la chiqui, la Mirty Legrans Y acá en la entrega de los Martin Fierris, que producción chi - qui, ra- dian- te y no podríamos dejar afuera a la gran transformer del jetset argentinian, la gran Flor de la Veeer qué bien se te ve en la entrega de los Pulitezer Flor No podríamos irnos sin dejar de presentar al as del futbol nacional, me refiero al allstar Riquelmee, qué feliz se te ve maquinola y acá afinando la maquinaria antes de entrar a la cancha, un crack intergalácticoo Y no podíamos dejar a la cantante que causa estragos en Africa más que el ébola, la Myley Circus y acá en plena producción de maquillaje antes de entrar al recital a telonear a la Mona Bueno, eso es todo craperos, podría seguir pero me tengo que ir a echar un garco.
32. Hicieron entonces un grupo de casas iguales, hermosas en gran manera, dotadas de gran despliegue tecnológico, servicios sanitarios eficientes y limpios, temperatura constante al interior, amobladas con todas las comodidades, fijáronse en todos los detalles, incluso colocaron los utensilios de cocina, los juegos de sábanas, toallas, artículos de tocador y demás enseres. Una vez finalizadas, respetando todas las exigencias, ordenaron que nunca fuesen habitadas por ser alguno y así permanecen a través de los siglos. 14. Paseando por las calles de la ciudad uno se sentía como en cualquier otra, nada extraordinario, plazas, cafés, gente caminando apresurada, edificios que parecen repetirse en todas partes; pero la ciudad tenía una particularidad excéntrica, estaban prohibidos los cementerios, por lo que la gente enterraba sus muertos en los patios de sus casas y también furtivamente en los ajenos, o aparecían en los árboles, o guardados en heladeras; con el tiempo la cantidad de cadáveres se tornó una molestia para todos, aparecían abandonados en tiendas de ropas o colocados disimuladamente en fiestas de disfraces. Fue una época donde florecieron las carnicerías y las hamburgueserías. 84. Camino al trabajo en el autobús subió un sesentón anacrónico, llevaba esa vestimenta clásica, mocasines gastados, pantalón de vestir beige y una inveterada campera de cuero, por supuesto era calvo y usaba lentes, no se porqué me parece que estos viejos se repiten en todas partes, todos los días me cruzo uno de mocasín y campera de cuero y siempre me da gracia y pienso lo mismo: “Que ridículo, por dios”, mientras se sentaba unas butacas adelante, me miró un instante, arqueando una ceja, y quedó de espaldas a mi, supe certeramente que me había leído la mente, y que sabía lo que pensaba de su vestimenta, quedé asombrado y a la vez enojado por semejante atrevimiento, pues considero que mis pensamientos son eminentemente privados. En la plaza bajó sin mirarme, mientras avanzaba el autobús, pude ver obtusamente que al cruzar la calle lo atropelló un camión, el golpe sonó trágico, tuve la certeza que había muerto en el acto y me sentí feliz, pensé que se lo merecía por andar leyendo mentes ajenas sin permiso. La próxima vez que me cruce otro viejo de mocasín y campera de cuero voy a pensar despacito para que no se de cuenta de la risa que me da… 23. Estimado Don Lucero Vega Se me ha puesto al tanto de su excomulgación, y debo hacerle saber que, de acuerdo a la nueva encíclica papal, los votos, confesiones, casamientos y exorcismos realizados por Ud. quedan sin efecto. Suyo siempre, Exmo. Obispo por la Gracia de Dios Marco di Pavena. 74 Parecía hermosa, -realmente nunca supe si lo parecía o lo era-, era alta, esbelta, pálida. Cuando bailaba me convertía en voyeur, imaginaba hacerle el amor de maneras inconfesables, miraba su cuerpo rítmico, y la situaba en mi mente en posiciones inverosímiles, hasta que me hartaba de imaginarla, la tomaba y le hacia el amor, me afanaba en llevar a cabo mis perversiones, pero luego, en algún momento dentro de la cadencia, dentro del frenesí, me daba cuenta que no me gustaba como caía su pelo en la frente, o comenzaba a observar que sus caderas sobresalían un poco, ese sobrehueso en el pulgar del pie, esa estría que recorría su culo, esos pelos encarnados de aquí y de allá, miraba clínicamente su cuerpo, los vellos desprolijos, pero sobre todo como caía su pelo en la frente, luego trataba de ver el plano completo, parecía hermosa, sus piernas largas, su piel pálida, sus proporciones equilibradas, y el pelo en la frente que no me gustaba, sus labios tal vez demasiado finos, la volteaba, su espalda estaba bien, pero sentía como colgaban sus tetas, su culo aduraznado se plegaba bajo mi cuerpo, entonces no quería cogerla más, quería acabar, pensaba egoistamente en cómo, no me interesaba nada, luego la miraba, hastiado, harto de su pelo, de sus labios finos, de sus caderas que sobresalían y sus pelos encarnados, la miraba, le agarraba los pelos de la frente, le pasaba la mano por sus pelos encarnados, hasta que me hartaba, la tomaba y le hacía el amor. 26. Me tiré un pedo, sonoro, acústico, de esos que pasan de grave a agudo, casi un adagio, la vieja no estaba sorda, hizo un gesto involuntario, visceral, de haberlo escuchado, el ascensor subía, eramos dos, yo y el gnomo octogenario perfumado, "Me escuchaste vieja", pensé, y ahora el ineluctable olor, definitivamente fermentado, ácido, épico, la vieja parecía esquivar el pedo como si lo viera, movía la cabeza de un lado a otro, agitando impotente un pañuelo. Me lanzó una mirada acusadora, el universo se redujo a una caja de metal hedionda elevándose de la tierra, y una vieja que me sentenciaba con los ojos grises. Debí esquivarle la mirada admitiendo mi incontinencia, sin embargo la mantuve, agudicé la vista, aprecié el tiempo marcado en su cara surcada por arrugas, la nariz deformada en ángulo, goteando ligeramente, los vellos blancos, creciendo libremente hace décadas, una verruga en la frente enmarcada por unas canas a medio cubrir por un sombrero raído de lana de color indefinible, la vieja respiraba asqueada, estertóricamente, sus pupilas grises se movían casi imperceptiblemente de izquierda a derecha bajo unos párpados caídos, "Qué querés que haga vieja, me cagué" pensé tirando una mirada telepática, el ascensor parecía sellado bajo una atmósfera putrefacta, entrópica, se abrió la puerta y apareció un cuarentón de aspecto lacónico, la vieja quedó al medio, el bigotón no tardó nada en apreciar la situación, la vieja retomó su cabecear como esquivando el pedo, agitando el pañuelo, bigotes me miró detrás de unos lentes verdosos, le hice un gesto, cabeceando hacia la vieja,"La vieja, se cagó" telepateé con la mirada, bigotes arqueó una ceja asintiendo,"cuestiones de la edad", la vieja en la otra mano llevaba una bolsa con pañales para adultos, se la indiqué con un gesto al pelado, arqueó las cejas nuevamente, "que le vas a hacer, la edad es así". La vieja entendió la situación, me miró asombrada, me mantuve incólume, frío, la sentencié con la mirada, miré a bigotes quien se limitó a apuntar al suelo con la mirada, "¡Culpable, vieja!" me tiré otro pedo, sonoro, y dejé el ascensor.