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Usuario (Argentina)
La Teoria del Tiempo Fantasma (300 años que posiblemente no sucedieron jamas, estamos en el 1717) link: https://www.youtube.com/watch?v=ngOaJ4fIRSk Del mismo modo que hablamos de "evangelios apócrifos", hay también una "historia apócrifa", lo cual equivale a "fabulosa, supuesta o fingida", según la acepción de "apócrifa" en el Diccionario de la RAE. En caso es que estos libros defienden, precisamente, que hoy la cronología histórica al uso presenta errores, falsificaciones y ficciones. Es decir, vivimos en una "falsa historia del tiempo", que contabiliza siglos que nunca existieron, básicamente en la Edad Media, y, al contrario, omite, aunque sea en la Prehistoria, milenios completos. La Wikipedia reúne algunos de ellos como "pseudohistoria", junto al mito del Priorato de Sion o el revisionismo nazi. Ahora, se ha puesto de moda, en cambio, citarlo como una teoría de la Conspiración. Aquí recogemos, en cualquier caso, algunas de esas hipótesis, difundidas por Heribert Illig o Anatoly T. Fomenko, entre ellos. Si Illig habla de un salto de trescientos años, tres siglos inventados (entre 614 y 911), Fomenko, como Uwe Topper, defiende que son mil años, entre los siglos III y XII. Puede haber errores de cientos de años La Historia tal y como la conocemos es un gigante con pies de barro, según defienden. Las fechas de la Historia están prácticamente inventadas y pueden contener errores de cientos de años, comenzando porque la prueba de muchos "incunables" es que están manipulados y son la única fuente de muchos personajes y hechos históricos. Fomenko precisamente se defiende que la "historia" es una mera especulación basada en libros de dudosa datación (de los que jamás hay ejemplares anteriores al siglo X) y habla de casos de libros supuestamente clásicos que habrían sido escritos en la Edad Media. Pero empecemos: "La hipótesis del tiempo fantasma" es una teoría desarrollada por Heribert Illig (1947) en 1996, que sugiere que las edades medias tempranas (más exacto, el período 614-911) nunca ocurrió, significando que todos los hechos atribuidos a éste período son falsos, así como todas las figuras históricas durante el período dicho, comenzando por el "personaje ficticio" de Carlomagno. La gran mayoría de los historiadores cree que esta teoría es incorrecta. El argumento de Illig arranca en lo que él llama la dendrocronología (cómputo del tiempo a partir de los anillos de los troncos de los árboles) y desarrolla la falta de evidencia arqueológica o de hallazgos de este periodo. ¿Por qué quedan vestigios romanos, griegos y egipcios mucho más antiguos y, de pronto, toda la humanidad se olvida de escribir, esculpir, pintar y construir hasta el siglo X? La teoría también habla de la creencia de que el "dislate" histórico se realizó durante la introducción del calendario gregoriano en Europa (1582), que en principio intentaban compensar una discrepancia de diez días en el viejo calendario Juliano. No es nuevo. Heribert Illig conocía los trabajos de dos científicos rusos que ya habían trabajado en la ciencia de la cronología, basada en el establecimiento de los eclipses solares como evidencias del movimiento lunar. O sea, en la revisión de la cronología de la historia. El ejemplo es recurrente, y está sucintamente narrado, de qué significa esto. Los eclipses como referencia Tucídides no fecha la Guerra del Peloponeso, pese a que se extendió durante veinte años. Simplemente cita tres eclipses que tienen lugar durante las batallas entre Esparta y Atenas: uno total de Sol, otro parcial del Sol y un tercero lunar. Con esos datos astrológicos, Kepler, más de mil años después, fechó la guerra entre 431 y 404 antes de Cristo. Pues los rusos Nikolai A. Morozov (1854-1946) y Anatoly T. Fomenko (1945) hacen básicamente lo mismo. El resultado, no obstante, es discordante. Para Morozov, el "hueco" de la historia tradicional es de cien años; para Fomenko, mil. El primero lo publicó en un libro que vió sucesivas revisiones bajo el título de "Christ" (1924-1926) y el segundo, que ha corregido las conclusiones de su compatriota, en los siete volúmenes de "Chronology"(Delamare Publishing) bajo el subtítulo de "History: Fiction os Science?". Con una bibliografía de 1492 fuentes, Fomenko, que tienes admiradores y difusores de sus teorías como Kasparov, hace dudar de todo lo que hemos conocido hasta la fecha como "datos científicos" aplicados a la datación de fechas. Desde el carbono-14 hasta los eclipses y horóscopos antiguos va detallando los puntos débiles de dichos métodos y por qué a veces no son fiables en absoluto. La conclusión de Fomenko es que "no hay ni una sola evidencia sólida e independiente capaz de datar con precisión ni un solo acontecimiento anterior al siglo XI". ¿Pura invención del Siglo I al X? Lo cual le lleva a deducir, en cualquier caso, que entre el siglo I al X es pura especulación, pura invención. Así data el nacimiento de Cristo en el 1053, afirma que el Antiguo Testamento se refiere a acontecimientos de la Edad Media o el Apocalipsis fue escrito en 1496. Otra de las obsesiones de Fomenko es rechazar a Joseph Scaliger (1540-1609) y Dionoysius Petavius (1583?1652) fueron los que fundaron la concepción cronológica que perdura en nuestros días. Uwe Topper (1940) es un escritor alemán, autor de una docena de libros sobre historia y arte, que defiende la revisión 'crono-lógica', y prácticamente está de acuerdo con Fomenko, mucho menos con Illig. De hecho, comparte la argumentación de Ulrich Voigt para rechazar los argumentos de Illig. Uno de los datos que aporta, en cambio, para probar "mi sospecha" de que "existe un vacío en la cronología, una brecha de todo un milenio" tiene como protagonista a las Islas Canarias. Topper, que defiende la teoría también de que la Dama de Elche y todos los hallazgos que la acompañan fueron fabricados en el siglo XIX, narra la confusión en la datación de unas ánforas encontradas en aguas del Atlántico, que inicialmente se catalogaron en 1970 como romanas "imperial tardía", o sea siglo IV. Sin embargo, veinte años después, el propio historiador responsable de ello, Miguel Beltrán, rectifica y las fecha en el siglo XVI español. Y es un error, por lo visto, que ya se ha repetido varias veces por todo el mundo. Ante lo cual, Topper reflexiona: "Si las ánforas de vino y aceite, incluidas sus marcas artesanales, del siglo IV romano y del XVI español se parecen tanto que un experto en la materia puede confundirlas a primera vista, es prácticamente imposible pensar que entre ambas medie un milenio: un arte manual como la alfarería no puede caer en el olvido y resucitar mil años más tarde". El curioso caso de las Islas Canarias No es el único ejemplo canario. El profesor Pablo Atoche Peña (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) publicó en 2005 una investigación titulada "Canarias en la fase romana: los hallazgos arqueológicos" en la que se pregunta si "Canarias y sus habitantes pueden haber estado completamente desconocidos durante mil años, pese a la púrpura y otras riquezas de fácil acceso, pese a la poca distancia que separa el archipiélago de las costas africanas, y pese a que los conocimientos respecto a los contactos anteriores se han conservado hasta hoy". El texto de Atoche Peña está acompañado por una tabla en la que es fácil reconocer los hitos históricos y arqueológicos de los contactos entre las "islas afortunados" y Europa o África, desde los fenicios al siglo III d. C. Sin embargo, no hay evidencias, por el contrario, de "contacto" alguno a partir del siglo III y hasta bien entrado el siglo XIII. Lo cual coincide prácticamente con el "siglos inventados" con las teorías de Fomenko. El texto explica, por ejemplo, que ese vacío en la cronología canaria es incomprensible: "Los marineros poco experimentados o pertrechados no pudieron tener demasiadas complicaciones a la hora de alcanzar las islas desde la costa africana, partiendo de Mogador (hoy Essaouira) o de Cabo Juby. Además se supone que hubo, también, una ruta marítima alternativa, bastante frecuentada, que comunicaba Cádiz directamente con Canarias, sobre todo con la isla de La Palma, al noroeste del archipiélago, como atestiguan el arte rupestre local y otros hallazgos". Otros ejemplos acerca de "tiempos fantasmas" lo han dado Peter James en "Century of Darkness" (Pimlico, Londres) en la que defiende un salto de también trescientos años, pero situados entre la Edad de Bronce y la era histórica, es decir, entre 1175 y 850 a C. Más. El tunecino Toussef Seddi demuestra cómo existen inscripciones árabes desde Siria y Mesopotamia a través de toda Arabia hasta Yemen, que documentan una presencia de un "idioma árabe escrito bastante homogéneo" en esta inmensa región durante un período que va desde la época helénica hasta el siglo III d.C,, en los que se han detectado, además, variantes locales de esta lengua. Luego falta todo tipo de documentos escritos hasta el siglo IX-X. Pero teorías sobre "la falsa historia del tiempo" hay muchas más. Otra corriente explora la evolución humana durante los pasados 15.000 años, basándose en los más recientes descubrimientos en arqueología, mitología y las ciencias de la tierra y deduciendo que miles de ellos han sido borrados de la cronología. Barbara Hand Clow ha resumido en "Catastrofobia" (Grupo editorial Zeury) las tesis de los llamados "prehistoriadores alternativos". De pronto los relatos que fueron durante miles de años mitos, son historia. Mundos perdidos que vuelven a surgir. Clow, básicamente, afirma que el descubrimiento de los vestigios de arcaicos pueblos enterrados debajo el Mar Negro, es el último testimonio de evidencia de que muchas de las "míticas" catástrofes de la historia ?la caída de la Atlántida, el diluvio bíblico? fueron eventos reales, según Hand Clow, que se han suprimido del relato histórico oficial. "Cuanto más se dé cuenta la gente de que los arcaicos lograron habilidades que nosotros todavía no hemos alcanzado en los tiempos modernos, sospecharán más de una predominante ortodoxia histórica. Los medios de comunicación, como una gigante máquina para empeñar la memoria programada por los Picapiedra, repiten y repiten la falsa historia del Tiempo", explica. ¿El antiguo Egipto, de un tiempo anterior? "Nuestra visión del profundo pasado está cambiando los patrones de creencias", afirma. Por ejemplo, las avanzadas culturas en Turquia de hace 9.000 años ?los restos de Catal Hüyük, en Turquía, precursora de la cultura monoica, que era meramente un mito hace hace cien años? apoyan la teorías de que la más grande antigüedad de Egipto, la Esfinge, remite a un tiempo muy anterior. Como Robert Bauval y Adrian Gilbert en "The Orion Mistery" reubica la dinastía egipcia a miles de años antes de la egiptología tradicional, adelantándola, al menos, a 12.500 años antes de Cristo. Incluso citan a Manetho, un sacerdote egipcio que vivió trescientos años antes de Platón, que había registrado 36.525 años de civilización egipcia, fecha que coincide, según Barbara Hand Clow, con los llamados "papiros de Turín". Sobre ello, Graham Hanconk se pregunta; "Cuál es la lógica de aceptar sus treinta dinastías 'históricas' y rechazar todo lo que Manetho tiene que decir sobre épocas anteriores". Claro que, en cualquier forma, los textos de Manetho, citados por Solón y conocidos por Platón, no ha pervivido. Las propias pirámides de Gizeh, según Peter Tompkins y Kurt Mendelssohn, pueden probar la cronología de Manetho que describe ya una "civilización" con 40.000 años de antigüedad. Una "avanzada cultura marítima global" de hace 12.000 años que desapareció casi sin dejar huella, vuelta fábula en la Atlántida de los escritos de Platón. "La evidencia del mundo perdido nos invita a considerar que no hace mucho existió sobre la tierra una brillante civilización, que pudo haber florecido por cientos de miles de años y probablemente nosotros no nos hemos acercado a estos niveles todavía", según Clow.

La biografía elaborada por Niall Ferguson acerca de la familia Rothschild, "The House of Rothschild. Volumen 2, El Banquero del Mundo: 1849-1999" (Penguin, 2000), aunque con simpatia hacia los Rothschild, describe la realidad de la guerra de los Nacional-Socialistas contra los Banqueros Judíos Internacionales. "Una coalición absolutamente más implacable había subido al poder en Alemania en 1933, dominada por el Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores Alemanes. La hostilidad hacia los Rothschild había sido una característica de la propaganda nacionalsocialista desde los orígenes del movimiento, a pesar del hecho de que la casa de Frankfurt había sido liquidada cuando Hitler tenía apenas doce años. Se trataba una hostilidad que pronto se tradujo en acción. Al principio los ataques eran en gran parte simbólicos: en Diciembre de 1933 el Paseo Rothschild (Rothschildallee) de Frankfurt fue renombrado como Karolingerallee, mientras que la plaza Luis (Luisenplatz) y la calle Matilde (Mathildenstrasse) perdieron las placas que las identificaban con miembros de aquella familia. No fue sino hasta Abril de 1938 con la "Ordenanza de Registro de los Bienes Judíos" que la propiedad de los Rothschild estuvo bajo ataque directo. Como consecuencia de las orquestadas demostraciones anti-judías de Noviembre de ese año (Reichskristallnacht), casi todas las numerosas fundaciones caritativas y educativas —de las cuales había alrededor de veinte— fueron disueltas, a excepción de la Clínica Dental Carolinum, que se había convertido en parte de la Universidad de Frankfurt. La más grande de éstas, la Fundación Barón Wilhelm Carl von Rothschild, fue "arianizada" bajo la presión de las autoridades de la ciudad, de modo que todas las referencias a su fundador fueran borradas. Al mismo tiempo, la Asociación de Judíos del Reich en Alemania fue obligada a vender el Hospital Pediátrico Mathilde von Rothschild, la Fundación para Israelitas Extranjeros Enfermos Georgine Sara von Rothschild, y la residencia Rothschild de Grosser Wollgraben 26 a la municipalidad de Frankfurt. La Gestapo también confiscó el Sanatorio para Enfermedades Pulmonares A. M. von Rothschild de la Selva Negra. Al menos otras cuatro instituciones fundadas por los Rothschild sufrieron el mismo destino." "La propiedad privada de los pocos miembros de la familia que todavía residían en Alemania fue expropiada por métodos similares, aunque en realidad quedaba relativamente poco de ella hacia 1938. Antes de que el proceso de confiscación comenzara, los hijos de Max von Goldschmidt-Rothschild, Albert, Rudolf y Erich, vendieron las casas familiares de Grüneburg y Königstein y optaron por emigrar (Albert a Suiza, donde se suicidó en 1941 cuando se vio enfrentado a la amenaza de expulsión). Pero Maximilian —ahora de 95 años— era demasiado viejo para marcharse. Él se quedó en la casa en la Bockenheimer Landstrasse, con el jardín que el tío abuelo de su esposa, Amschel, había adquirido hacía más de un siglo, antes de los días de la emancipación judía en Frankfurt. O mejor dicho, a él se le permitió ocupar un cuarto en la casa, ya que en un trágico cumplimiento de la pesadilla de Amschel —que se remontaba a la noche de 1815 cuando él durmió por primera vez al "aire libre" en el jardín—, Maximilian fue obligado a vender la propiedad a la ciudad de Frankfurt por sólo 610.000 marcos (menos impuestos). Después de la Kristallnacht él también fue obligado a vender su colección de arte a la ciudad por 2,3 millones de marcos (otra vez, menos impuestos) y a donar el 25 por ciento adicional de sus bienes restantes al Reich como un 'pago de expiación'..." "...Una vez descubierta, la sucursal de Viena de Alliance [Alliance Assurance Company de Londres, a la que en 1937 los Rothschild entregaron la propiedad de las acciones de su empresa Witkowitz] debió cerrar. Además, la junta directiva de Witkowitz [la compañía acerera Witkowitz Bergbau und Eisenhütten Gewerkschaft que los Rothschild poseían en Checoslovaquia] se había puesto a salvo contra el embargo de las acciones de la compañía en las minas suecas de metales Freya así como de 200.000 libras esterlinas en divisas. Louis [Nathaniel de Rothschild de Austria] por lo tanto tenía una posición negociadora real. Cuando Himmler procuró congraciarse enviando algún mobiliario francés para ornamentar la prisión, él fue capaz de mandar todo al diablo quejándose de que su celda se había convertido en un "burdel de Cracovia". Aunque Louis tuviera que entregar la mayor parte de sus bienes austriacos para asegurar su propia liberación, la familia fue capaz de insistir en que un precio debía ser pagado por Witkowitz (aunque un precio rebajado). Pero tales detalles legales fueron finalmente obligados a ser hechos a un lado por motivos nacionalsocialistas de fuerza mayor. Las esperanzas de Eugene de vender la fundición al Estado checoslovaco por 10 millones de libras esterlinas fueron rotas cuando Hitler intimidó el gobierno de Praga para que aceptara la partición en Marzo de 1939" "Con ello los trabajos quedaron efectivamente bajo control alemán, mediante los comisionados de Gœring, Hans Kehrl, Rasche y Paul Pleiger (el director general de Reichswerke [un conglomerado industrial estatal del Tercer Reich]). Al mismo tiempo Fritz Kranefuss —ayudante de Himmler y miembro del consejo supervisor del banco Dresdner— informó a Rasche, sobre la base de la inteligencia del Sicherheitsdienst [Servicio de Seguridad], que la transferencia al extranjero de la propiedad de Witkowitz había sido ilegal conforme a las leyes monetarias. Finalmente, en Julio de 1939 se acordó vender la planta por 2,9 millones de libras esterlinas. Sin embargo, el estallido de la guerra dio a los alemanes la excusa perfecta para no pagar. Como resultado, Witkowitz se unió a la creciente lista de propiedades de los Rothschild confiscadas sin compensación por el régimen nacionalsocialista."