Quendark
Usuario (Colombia)

REFUTANDO LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN (Recomendado leer, para nada aburrido). J. —¿Cómo refutamos las pruebas de los evolucionistas? S. —No necesitamos refutar nada pues no han presentado una sola prueba. J. —¿Qué puede decirse para satisfacer la mente confundida de la juventud? S. —Mucho. Primero: que la improbabilidad matemática de la Evolución accidental es asombrosa. Aunque existiera la posibilidad, la improbabilidad de que una sola célula pudiera casualmente haber evolucionado en una hormiga, es de dimensiones astronómicas. J. —¿Por qué? S. —Trata de hacer un librito con quince hojas sueltas numeradas del 1 al 15. Entremezcla las hojas y ve cuántas posibilidades existen de que caigan una sobre la otra en orden numérico. J. —Hay una posibilidad muy remota, pero puede ocurrir. S. —No te das cuenta de qué tan remota. La probabilidad es de 1 en 1,307,700,000,000. J. —¡De verdad! ¡No me imaginaba que tanto! S. —Supongamos que tu libro no tiene quince, sino cien hojas sueltas y numeradas. Entremezclarlas en forma accidental de modo que caigan en orden numérico, sería una probabilidad en trillones de trillones de trillones. El desarrollo accidental de una célula para formar la pata de una hormiga requiere de cientos de células de 1) varios tamaños y 2) varias formas; siendo las células de: 3) varios materiales, todos hechos a la precisión y 4) en la posición perfecta; y todo debe estar 5) unido por conexiones de estructuras, nervios y músculos para funcionar como una unidad. Esto es equivalente a miles de hojas numeradas que deben caer en orden numérico preciso. La improbabilidad de tal arreglo accidental desafía los cálculos matemáticos. Pero aun esto no es nada comparado con el ojo humano, que es inmensamente más complicado. El ojo descansa en forma segura dentro de una cavidad ósea prominente, que lo protege de golpes. Está provisto de un párpado, que se cierra automáticamente al acercarse un objeto y que se eleva y desaparece convenientemente cuando no se necesita. El ojo está continuamente bañado por un fluido antiséptico y sedante, abastecido por la cavidad de los conductos lacrimógenos. Las cejas interceptan el sudor y las pestañas ayudan a evitar la entrada de cuerpos extraños. La blanca piel externa del globo ocular es resistente, para proteger al ojo y evitar elongaciones o aplanamientos que deteriorarían la visión. La piel interna del ojo es negra, como el interior de una cámara, para absorber el exceso de luz que haría borrosa la imagen. El ojo está equipado con un lente cristalino y tiene una pantalla (la retina) sobre la cual se proyecta la imagen. La pantalla está compuesta de 9 capas, conteniendo muchos millones de bastones y conos y un laberinto de fibras nerviosas de sorprendente complejidad. La pupila se dilata en la obscuridad, para permitir un máximo de luz, y se contrae con la luz solar, para excluir un exceso de luz. El ojo es la cámara más perfecta, pues además de ajustarse por sí mismo a la intensidad de la luz, también enfoca instantáneamente la distancia, toma fotos a color, rota su foco en todos los sentidos y toma la imagen invertida acomodándola luego hacia arriba. Cada componente del ojo: los lentes, la retina, el nervio óptico, los conductos lacrimales, etc., es enormemente complejo, algunos conformados por millones de partes. Cada una de estas millones de partes tiene la composición química y física precisa. Cada componente debe estar en posición precisa y ser del tamaño exacto. Es más fácil creer que una montaña, moldeada accidentalmente por millones de terremotos, erupciones y huracanes, dio como resultado final un alto rascacielos con los detalles de la estructura de acero, mampostería, plomería, ventilación, alumbrado, cerrajería, accesorios y comunicaciones que creer que un alga unicelular evolucionó en un ojo. Comparado con el ojo, el edificio es tan poco complejo como un ladrillo. J. —Ciertamente suena infantil creer que una simple célula tuvo la visión infinita y el enorme conocimiento técnico de química, física, ingeniería y logística, más allá del conocimiento conjunto de toda la Humanidad para evolucionar aun en la parte más pequeña del ojo. Pero también es extraño decir que una estructura tan compleja como el ojo fue creada súbitamente. S. —Nos parece extraño sólo porque no estamos acostumbrados a ver cómo se crea algo. La Creación tuvo lugar sólo una vez en la historia del mundo. Pero la Creación tiene su propia lógica, mientras que la Evolución fortuita es matemáticamente imposible. Esto aunado al hecho que la Evolución no tiene testigos, pues nada de esa índole ha sucedido en la memoria de la Humanidad; y la evidencia de los fósiles la contradice claramente (39-40). La Creación, sin embargo, tiene testigos cuyo testimonio está respaldado por tradición histórica de la máxima fiabilidad, como veremos más adelante (77, 87, 88, 95-137). J —¿No podrían decir los evolucionistas que Dios dirigió el curso de la Evolución, explicando de ese modo el milagro según el cual las formas primitivas de vida pudieron evolucionar a formas más complejas? S.—Ahora hemos regresado al punto de partida. Si los milagros de la naturaleza han de atribuirse a Dios, ¿por qué extender estos milagros a eones de tiempo en vez de los seis días de la Creación? Una vez que admiten la presencia de un Dios Viviente, toda la estructura de la Evolución se viene abajo. Su principal objetivo al crear esta teoría fue la necesidad de evadir la presencia de Dios (68-70). J. —¿A qué milagros de la naturaleza se refiere usted? S —A la pata de una hormiga, al ojo y toda la naturaleza en general. Si en un lugar desértico encuentras una piedra colocada sobre otras dos, te inclinas a pensar que eso es obra de un ser inteligente. Pero si encuentras cientos de rocas en la fila inferior y cada fila sucesiva sobre de ella tiene una piedra menos, hasta que en la cima está situada una sola piedra, sólo un demente admitiría la posibilidad del azar. Aun así, todo en el Universo, orgánico e inorgánico es mucho más complejo que un montón de piedras. Si se encontrara tan sólo una simple hoja de árbol en el mundo, constituiría una prueba irrefutable de una Inteligencia Infinita, debido a su maravillosa estructura nerviosa, a los conductos que transportan el fluido portador de materiales variados a través de miles de vías, además de sus numerosos, diminutos pero maravillosamente eficientes laboratorios químicos. Aquí hay más ingeniería que en una docena de puentes, y más química que en todas las plantas Du Pont juntas. Y el mundo está lleno de billones de objetos naturales de tal complejidad y diseño preciso. Cada uno de estos objetos proclama en voz alta que una enorme Inteligencia lo planeó. Si un frasco de tinta se vuelca accidentalmente puede manchar y formar la forma imperfecta de una letra. Pero si uno encuentra una palabra de cuatro letras: G A T O, se convence que no fue resultado de un accidente; porque la forma de las letras y su disposición indica plan y propósito. Pero no existe plan y propósito sin inteligencia. La tinta y el papel carecen de inteligencia, por lo tanto, el autor es una inteligencia externa. Pero si en lugar de encontrar una palabra, encuentras toda una oración que expresa una idea, sólo una mente deshonesta podría negar que es el trabajo de un ser pensante. Un pelo de gato contiene mucho más planeación ingeniosa que una página escrita. El pelo está arraigado en un diminuto pozo de aceite, sus capas están arregladas simétricamente de modo que van adelgazándose al acercarse al extremo, una verdadera proeza de construcción y planeación intencionadas. Es de material flexible, resguarda del frío y conserva el calor interno, se autolubrica, puede renovarse desde la raíz, es resistente al agua, protege a la piel contra golpes y desgaste y en muchos casos proporciona una coloración protectora. Así, un solo pelo habla con claridad inequívoca de la vasta Sabiduría que lo planeó. Entonces ¿cuántos ensayos o bibliotecas enteras de libros se expresan en el animal como una unidad entera? Hasta el hombre ignorante se queda atónito ante los milagros de la Sabiduría mostrados en cada ser viviente. Los ojos del gato están diseñados especialmente para la visión nocturna. Sus bigotes intensifican la función del olfato. Posee filosas dagas de resistente queratina, que puede retraer y mantener ocultas cuando no las necesita y para evitar que las pisadas del animal sean escuchadas por su presa. Es obviamente un animal creado con el propósito de destruir ratones. Es una criatura limpia que ejecuta todas sus funciones corporales secretamente y limpia su pelaje con la lengua, como es propio de un miembro de la casa. J. —Si estas simples observaciones son tan impresionantes, entonces los hombres que estudian las complicadas maravillas de la anatomía, la neurología, la embriología y temas afines, deberían estar convencidos de la presencia de la gran Inteligencia más allá de la mínima posibilidad de azar. S. —Sí, si buscaran la Verdad en lugar de seguridad y prestigio. Aun una planta ordinaria como el diente de león es una biblioteca de plan y propósito en química, ingeniería y logística. ¿Qué mente honesta podría pensar que este gran compendio de sabiduría evolucionó por casualidad aun dando un tiempo ilimitado? El pretexto deshonesto de emplear eones para explicar los milagros de la naturaleza, no logra nada, pues un billón de años vertiendo un tintero sobre una hoja de papel en cualquier manera concebible no producirá jamás una sola oración con un mensaje lógico. Consideremos superficialmente estos dientes de león dispersos entre el pasto. No examinaremos por el momento el maravilloso y complejo sistema de crecimiento de la planta y los compactos y diminutos laboratorios de fotosíntesis tan complejos y maravillosos, así como otros numerosos e intrincados procesos. Pero observemos la sorprendente simetría de sus pétalos, cáliz y hojas, la arquitectura del tallo con sus elevadores osmóticos los cuales suben de la tierra el agua y los materiales disueltos en ella, para distribuirlos entre las hojas y flores; de la capacidad de succión de las raíces que filtran de la tierra sólo los materiales que la planta necesita. Aquí hay una riqueza de ingeniería química, diseño estructural, distribución y organización y dirección total. Es un gran conjunto de fábricas y laboratorios, todos coordinados por un plan de abastecimiento y comunicación, que trabajan en conjunto para lograr un producto final. Observa los estambres cargados de polen, agrupados estratégicamente en torno al centro en donde está guardado el dulce néctar que atrae a las abejas. La abeja necesita del néctar y la flor necesita de la abeja. La abeja entra en la flor para succionar el néctar y desprende de su cuerpo y patas deliberadamente peludas, el polen que ha transportado de alguna otra parte, sobre esa flor para que pueda germinar. A su vez, los estambres de esta flor rocían su polen sobre la abeja para que sean transportados a otra parte. Las patas de los insectos poseen vellos y sacos para el polen, específicamente para este propósito. Así germina el botón que cuando se abre muestra una gran cantidad de pelusa que aparenta quedar comprimida irremediablemente. ¿Quién pensaría que este bulto enmarañado va a convertirse en un escuadrón de útiles paracaídas? Cada semilla paracaídas consiste en alrededor de treinta delicadas pelusas, que estuvieron enmarañadas y comprimidas en el botón, pero un ingenioso sistema las hace crecer y desenmarañarse de modo que puedan quedar con sus filamentos alargados en la plataforma de lanzamiento, listas para despegar con un ligero viento. Cuando el diente de león se encontraba en la etapa de flor, era una planta de tallo corto, pero ahora, cuando está en forma de semilla y necesita del viento y estar libre de obstrucción, el tallo crece tan alto que sus semillas se encuentran por encima del pasto en las praderas. Estas delicadas pelusas son de un material impermeable a la lluvia. El paracaídas está listo para volar únicamente después que la semilla "pasajero" está madura, pues una semilla inmadura nunca germinaría. Un instrumento de tiempo maravilloso libera la semilla sólo cuando está madura; no está demasiado floja pues entonces caería en la base de la planta en lugar de ser transportada a un lugar lejano, pero a la vez no tan apretada como para resistir el viento. Providencialmente, está detenida exactamente lo suficiente para permanecer en su lugar hasta que venga un viento ligero a desprenderla de la vaina. Cuando la semilla que lo sujeta se desprende, el paracaídas despega y es transportado en el aire, inclusive a cumbres de montañas alejadas a miles de millas. La pequeña semilla pasajero cuelga en balance perfecto de su delicado paracaídas. Como todas las semillas, está guardada en un fuerte armazón protector para defenderse de las adversidades hasta llegar a descansar en la tierra, donde se abre y empieza el proceso milagroso de echar una pequeña raíz hacia abajo dentro de la tierra y alargando un diminuto tallo hacia arriba dirigido al sol, no importando en que posición inicial haya caído la semilla. J. —Señor, estas son palabras muy poderosas en contra de cualquier teoría de Evolución accidental. Pero seguramente nuestros oponentes tienen algo que argumentar en su favor ya que no son tontos y son muy numerosos. S. —Millones de hombres han adorado piedras y ridiculizaron a nuestros patriarcas quienes eran un grupo pequeño de disidentes. Aun hoy en día, hay millones de idólatras. El error se difunde como si fuera una infección y puede perdurar por miles de años. No olvides que millones de hombres, incluyendo a los más letrados de todas las naciones, han repetido las viejas mentiras (119-121; 320-4) inventadas por los griegos en contra de nuestra nación; y estas mentiras han persistido por miles de años. Pero en el tema de la Evolución, en verdad son necios, pues niegan la evidencia que se les estrella en la cara. La Verdad debe ser medida por sus propias dimensiones y no por el número de personas que se oponen a ella. Han recurrido a un subterfugio totalmente deshonesto para aminorar el impacto de la Verdad: pretender que las maravillas intencionadas del universo se desarrollaron en un período de varios millones de años. Esto es tan sólo una evasión de la pregunta básica y no contesta nada. Dada cualquier cantidad de tiempo ¿podría derramarse un tintero y formar las letras de una página escrita? ¿Puede acaso la materia, aun si se agita hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados, en un gigantesco tubo de ensayo por millones de años, bajo todas las condiciones concebibles de temperatura y presión, llegar a convertirse en un diente de león con néctar, estambres, polen y semillas paracaídas o inclusive en una hoja de árbol? J. —Ahora entiendo qué es lo que usted quiso decir (6) al afirmar que la Verdad está en todas partes, pero que pocos hombres son capaces de verla. S. —Continuando con la misma idea, el néctar sería inútil para la abeja si ésta no pudiera transportarlo; es por esto que posee un saco en el que carga el néctar hacia la colmena. Pero el néctar es una sustancia ligera que se evapora y no puede almacenarse, por lo tanto la abeja posee una minúscula fábrica en su cuerpo que produce una enzima que inyecta al néctar y lo solidifica en forma de miel. Pero la miel debe almacenarse adecuadamente para resistir y la abeja necesita un lugar para mantener a sus pequeños. Para esto posee otro diminuto laboratorio que produce cera. Sin embargo, como los animales gustan de la miel y la colmena no estaría a salvo de sus depredadores, la abeja está equipada con una ardiente espada para repeler a los invasores. Otro pequeño laboratorio produce un veneno irritante que la abeja inyecta en el cuerpo de su enemigo con su aguijón. Pero armada de tal manera la abeja sería una amenaza para el mundo. Por esta razón su aguijón tiene púas y no puede retirarlo y la abeja queda destripada. Sólo puede picar una vez y muere. Solamente la abeja reina que debe usar su aguijón repetidas veces para liberarse de las abejas innecesarias, posee un aguijón sin púas. J. —Entonces si la abeja reina tuviera un aguijón con púas no podría funcionar, y sin las púas de su aguijón, las abejas serían una amenaza para el mundo; sin el aguijón venenoso, la miel y la colmena no estarían seguros; sin la cera y la miel, las abejas no podrían sobrevivir; sin las enzimas, el néctar no se solidificaría en miel; sin el saco, las abejas no podrían transportar la miel; sin el néctar la flor no podría ser polinizada por la abeja; sin los estambres de polen, la flor no podría germinar; sin los paracaídas las semillas no se dispersarían; si los paracaídas permanecieran enmarañados como cuando estaban en el botón, o si no fueran a prueba de agua, no volarían; si la semilla madurara antes que el paracaídas, caería al suelo en lugar de volar a otro sitio; si la semilla permaneciera firmemente pegada a la vaina resistiría los esfuerzos del viento para transportarla; si la semilla estuviera demasiado suelta, caería inútilmente a la tierra antes que el viento pudiera transportarla. S. —Bien dicho. Cada uno de estos componentes es esencial para el resultado final. Si sólo faltara uno de ellos, el plan entero quedaría frustrado. Y recuerda que aun todo esto es de aficionados y extremadamente superficial. Cada una de estas partes posee por sí misma cientos de maravillosos e intrincados componentes, cada uno de los cuales a su vez tiene en sí mismo cientos de partes. Es una larga cadena de plan y propósito infinitos, unidos de principio a fin, y luego una vez más de fin a principio. J. —¿Qué me dice acerca de los fósiles que los evolucionistas afirman que son restos de hombres prehistóricos? S. —No existe ninguno. J. —¿Ninguno? ¿Habla en serio? S. —Sin duda alguna, no existen. A pesar de los reportes sensacionalistas de nuevos descubrimientos por todas partes que invariablemente abundan en la prensa, no han encontrado un solo fósil del "eslabón perdido". Ya sea que son 1) simios, o 2) humanos ordinarios del tipo contemporáneo o 3) fraudes deliberados. El "primate" fósil Proconsul Africanus que había sido descrito como progenitor tanto de monos como de humanos, fue finalmente declarado en una reunión del Congreso de Zoología en Londres (Revista Time, 28/jul./58), ser nada más que un simio. Así una fábula largamente establecida fue demolida finalmente, tras haber servido por años como una de las "pruebas" de la Evolución. La prueba entera estaba basada en unos cuantos huesos y no en un esqueleto completo. Pero cuando finalmente encontraron la cabeza y antebrazo del Proconsul, revelaron que el fósil pertenecía definitivamente a un mono. Otro caso: El hombre de Neanderthal, un hombre encorvado similar a un mono, exhibido permanentemente durante medio siglo en un museo, fue esclarecido en la misma conferencia de Londres como un hombre moderno común y corriente (Time, ibid.). La postura "encorvada con las rodillas dobladas", que había parecido hasta ese día una posición similar a la de un simio, fue declarada finalmente como el efecto de la vejez y la artritis. De este modo, cualquier anciano de nuestros tiempos, encorvado por la artritis y por el paso de los años, sería señalado por los evolucionistas como el "eslabón perdido", especialmente si posara desnudo, con un hacha de madera en una mano y con cabellos y barba crecidos durante años para hacerlo parecer más auténtico. J. —Entonces, esto es lo que finalmente se reveló después de cincuenta años de mostrar estos fósiles como pruebas. S. —En el mismo año (1911) del debut del Hombre de Neanderthal, se anunció otro gran descubrimiento: el Hombre de Piltdown. Por cincuenta años su retrato, dibujado como si en realidad hubiese sido fotografiado mientras vivía, adornaba los libros de historia a pesar de que el hallazgo consistía en nada más que una quijada y un diente. Había réplicas de esta quijada en 300 museos alrededor del mundo para la edificación del público. Finalmente (22/oct./53) se descubrió y admitió públicamente que la quijada no era un fósil sino que pertenecía a un mono que había muerto cincuenta años atrás, que el diente había sido alisado con una lima para ayudar al engaño y que todo había sido teñido químicamente para aparentar antigüedad. J. —Entonces ésa es la basura con la que seducen a generaciones de jóvenes para apartarlos de su creencia en la Divinidad del hombre. Para la edificación de la juventud, los libros de texto escolares, así como los periódicos populares siempre han estado llenos de fotografías de esos míticos hombres "prehistóricos" pintados con tal realidad que no dejan duda de su autenticidad. S. —La refutación más obvia en contra de la teoría de la Evolución del hombre es el hecho ineludible que en un mundo lleno de seres humanos que son totalmente idénticos y pueden criarse juntos, no existe un solo subhumano o superhumano, ni vivo ni en estado de fósil. ¿Dónde están los cientos de variadas especies de subhumanos que no evolucionaron en el hombre?, ¿Qué pasó con sus restos? Por todas partes deberían hallarse sus huesos, pero no se ha encontrado ni uno solo de estos legendarios "eslabones perdidos". Incluso si sus huesos "pudieran" haber desaparecido sin dejar rastro alguno, sus descendientes deberían encontrarse vivos por todo el mundo. Considera el dilema de los evolucionistas: sería totalmente imposible, aun de acuerdo a ellos, que dos diferentes especies hubieran evolucionado por accidente en un hombre idéntico. No hay variaciones del hombre, pues todas las razas del hombre son exactamente idénticas en todos los órganos, funciones y estructura del cuerpo y todos pueden procrearse juntos. Aun así, estos teóricos se ven forzados por su teoría a decir que todas las "especies inferiores de hombres" desaparecieron sin dejar huella, o que todas las "especies inferiores" se desarrollaron accidentalmente de manera idéntica y evolucionaron en el mismísimo Homo Sapiens: obviamente una afirmación imposible. De los millones de hombres "prehistóricos" que supuestamente existieron, no se ha descubierto ninguno ni vivo, ni muerto, mientras que sí se han encontrado muchos cuerpos humanos ordinarios fosilizados. J. —Eso es muy interesante, jamás se hace mención de los fósiles de humanos normales en los libros y en los periódicos. S. —La verdad es siempre menos interesante. Pero como lo admiten los más honestos: "el eslabón perdido aún está por encontrarse", aunque lo han buscado durante décadas por arriba y por abajo, en las cimas de los Himalaya y en las cuevas Siberianas. Aunado a este insoluble dilema, está el hecho que desde que la humanidad tiene memoria, ninguna criatura viviente ha desarrollado algún órgano nuevo, aunque esto debería suceder con bastante frecuencia de acuerdo a la teoría de la mutación espontánea, o gradualmente según la antigua teoría de la adaptación. No tienen en qué apoyarse. J. —Su antigua teoría de la adaptación y desarrollo gradual cautivó a muchos hombres por sus analogías sutiles. S. —Demasiado sutiles, si el mundo hubiese sabido de antemano que estas locuaces analogías serían rechazadas más tarde, la teoría de la Evolución no hubiera ganado tal apoyo. Ellos sostenían que las cosas vivientes adquirían nuevas formas en virtud del medio ambiente cambiante. Cuando los peces se encontraban en mares poco profundos donde sus aletas se volvían innecesarias, pasaron "el siguiente millón de años" desarrollándolas en patas para reptar. Cuando la necesidad de alimento y protección hizo necesaria la habilidad para volar entre las copas de los árboles, las aletas del pez y las escamas del reptil pasaron el siguiente millón de años evolucionando en alas y plumas. Durante todos estos eones de cambio que ellos sugieren, las alas y las plumas eran totalmente inútiles antes que pudieran volar. ¿Acaso estaban las células de la piel y de los órganos dotadas de previsión y paciencia como para afrontar procesos de cambio que les eran totalmente inútiles e incluso desventajosos por un millón de años? Esta fantástica teoría de la Evolución gradual era aceptada como una verdad científica hasta hace tan sólo algunas décadas. J. —¿Y ahora qué? S. —Los defensores de la Evolución encontraron la teoría de evolución gradual insostenible y encontraron una nueva doctrina con la cual reforzar su titubeante ideología. Ésta es la teoría de la mutación espontánea. Cierto, dijeron que no hubo un desarrollo gradual. ¿Pero cómo se convirtió el pez en reptil, etc.? Su respuesta es que nuevas formas fueron evolucionando por accidentes repentinos. En el curso de millones de años, estos múltiples cambios coincidieron para mutar las especies. Pero si pensaron mejorar su posición con esto, están seriamente equivocados. Esta doctrina es tan fantástica como la de Darwin. Pueden presentarse las mismas objeciones a ambas teorías: ¿Dónde están las diversas especies de humanos y subhumanos que evolucionaron de acuerdo a su teoría, con el transcurso de los siglos? ¿Dónde hay hombres con colas, cuernos, pezuñas o alas, mujeres con tres pechos o cualquiera de las múltiples variaciones que resultarían del proceso evolutivo? ¿Qué accidente causó que todas las especies de subhombres y sus fósiles desaparecieran? y más aún, la pregunta infranqueable: ¿Es tal cadena de accidentes o mutaciones algo menos que la más infundada fantasía? Solamente el oído, es un complejo de factores coordinados que tornan ridícula cualquier explicación por mutación espontánea. Situado estratégicamente en la parte superior de la cabeza por ambos lados, con espirales y cavidades que recolectan las ondas sonoras y canalizan el sonido hacia el tímpano. Esta membrana con un grosor de tan sólo una décima parte de un milímetro, está compuesta de tres capas. Está construida especialmente de tal modo que no haya vibraciones posteriores que confundan el sonido. Un ingenioso sistema de palancas de hueso conectadas al tímpano, amplifican el sonido. Estas pequeñas palancas: el martillo, el yunque y el estribo, están cada una hábil y eficientemente moldeadas para sus diversas funciones. Transmiten los impulsos sonoros a la linfa en el oído interno que a su vez, excitan impulsos nerviosos en 20 a 30 mil células ciliadas del nervio auditivo. Para mantener la misma presión del aire en ambas partes del tímpano, el oído interno está conectado a la faringe por la trompa de Eustaquio y así admitir aire. La tasa de probabilidad de una evolución accidental del más simple de estos componentes va en contra de cualquier cálculo astronómico. Pero considerando que los componentes del oído son cientos de miles y que todos deben estar coordinados por un plan maestro, sólo un lunático podría afirmar que esto es el resultado de numerosos accidentes. J. —Yo mismo siempre presenté una objeción. ¿Cómo, de acuerdo a su teoría, "evolucionó" la comida al mismo tiempo que "evolucionaron" los animales? De acuerdo a ellos, ¿había manzanos en la "ciénaga primitiva"? Ya que su respuesta es negativa, deben sostener que la comida evolucionó independientemente en línea paralela con los animales. El alga o célula fangosa original, como afirman, no necesitaba manzanas, pero ya que proféticamente visualizaron el futuro distante, algunas de las algas decidieron sacrificarse por el bien de la futura humanidad (o del reino animal), y en lugar de evolucionar ambiciosamente en el Hombre, siguieron el largo y altruista camino de evolucionar en manzanas para alimentar al Hombre. Los evolucionistas deben a su vez decir que estas generosas algas sabían que el Hombre tendría dientes para masticar, pues de otro modo las manzanas serían inútiles. S. —A esto los evolucionistas contestarían que los dientes "se desarrollaron" por las manzanas. Pero aun sin tu burla, ya es suficientemente descabellada. J. —¿Qué hay de sus argumentos sobre geología? S. —No hay nada. Dicen encontrar formas simples de vida en los estratos inferiores de roca y formas más complejas en los estratos superiores. En esto basan su teoría de que las formas simples existieron primero. Pero ésa no es la verdad. Los casos en que formas simples están en lechos superiores y formas complejas en lechos inferiores son tan numerosos, que todo el fundamento de su teoría se desmorona. De hecho hay múltiples casos en los que formas simples y complejas se encuentran en el mismo estrato. J. —¿Y cómo pretenden contestar las objeciones a sus afirmaciones? S. —Diciendo que después de haber estado asentados, los estratos fueron desplazados por movimientos de la corteza terrestre, los cuales empujaron lechos antiguos encima de los nuevos. Sin embargo, se encuentran áreas enormes de la superficie terrestre en este estado de contradicción a sus teorías, y es fantástico pensar que áreas tan inmensas se deslizarían en una sola pieza sobre la superficie terrestre, como un panqueque en una sartén con mantequilla. Además, los lechos antiguos que están "superpuestos" sobre los lechos "recientes" coinciden perfectamente, sin ninguna irregularidad y sin ningún otro fenómeno que hubiera puesto en evidencia que una enorme parte de la superficie terrestre fue empujada sobre otra parte de la superficie. Los estratos yacen uno sobre otro perfectamente, aún así, los estratos superiores contienen fósiles "primitivos", mientras que los estratos inferiores pueden contener fósiles "recientes". Todo el enfoque de la Geología se ha distorsionado por su prejuicio a favor de la evolución. J. —No existe un deslizamiento de la superficie terrestre de tal magnitud registrado en la historia. ¿Pero cómo explicaría usted los lechos de carbón que según ellos, sólo pudieron formarse en un lapso de tiempo muy grande? Y ¿los depósitos de petróleo? S. —Una vez más, como ya lo estás diciendo, su teoría se contradice por la historia natural que la humanidad ha presenciado; ya que no se han formado, ni se están formando tales lechos o depósitos en el tiempo registrado por la historia. Incidentalmente, no existe unanimidad entre los teóricos acerca de los depósitos de petróleo. Muchos los consideran de origen inorgánico. Nuestra tradición de Creación directa explica estos asuntos de la manera más simple. Pero aun hombres que no poseen nuestra tradición pueden explicar estos fenómenos mediante el conocimiento que la Tierra fue asolada una o más veces por catástrofes violentas, tales como el Diluvio registrado por nuestra historia, así como por las crónicas de los pueblos antiguos de todo el mundo. Bajo circunstancias extraordinarias de temperatura y presión, se logran resultados tremendos en un breve período de tiempo. De este modo, rocas enormes pueden transportarse rápidamente a lugares lejanos, como pasa en las inundaciones hoy en día, hecho que hace innecesarios los fantásticos glaciares imaginarios de la nunca existente "Edad de Hielo". Al no admitir los efectos del Diluvio, los evolucionistas se ven obligados a inventar un enorme glaciar que cubría gran parte de la Tierra, incluyendo esas porciones del globo donde el clima, como sabemos, no permitiría tales capas de hielo como en África tropical. ¿Pueden argüir que el sol irradiaba menos calor en esos tiempos? Los glaciares actuales son absolutamente irrelevantes pues existen bajo circunstancias locales especiales que son totalmente inaplicables a grandes extensiones de la Tierra, especialmente en climas cálidos. J. —¿Qué puede decirme de los diferentes métodos de medición con los cuales dicen saber la antigüedad de ciertos objetos? S. —Además de ser muy poco confiables, como ellos mismos lo admiten ahora, generalmente estos métodos de medición son irrelevantes. ¿Acaso no crees tú que el primer hombre tuvo dientes? J. —Seguramente, ya que podía comer. S. —Los dientes en el hombre son un signo inequívoco de cierta edad. Aun así, el primer hombre poseía una dentadura completa desde el primer momento de su existencia. Creación significa que el universo comenzó de repente plenamente desarrollado. El primer hombre tuvo inmediatamente árboles cuya fruta se podía comer. Pero los árboles frutales deben primero ser polinizados por las abejas y las abejas necesitan de las colmenas con todos sus accesorios. Así entenderás que la Creación implica que todo empezó a existir sin la ayuda del tiempo. J. —Sí. Ése es el simple significado de la Creación. S. —Los árboles tienen en sus troncos un número de círculos concéntricos y cada uno de ellos denota un año de existencia. ¿Si el primer hombre hubiera cortado un árbol, hubiera encontrado círculos? J. —Ya que él tenía árboles, habrían sido como nosotros los conocemos actualmente. S. —¿Y también fueron creados árboles secoya milenarios? J. —La Creación incluyó todo. Así como el primer hombre tenía árboles frutales maduros desde el primer momento, así el mundo poseía árboles madereros que fueron creados al mismo tiempo. S. —Entonces fueron creados todos los animales, insectos y bacterias, incluso aquéllas que necesitan troncos viejos y podridos y rocas viejas y desmoronadas para su hábitat o manutención. Así queda explicado que el mundo poseía materiales "envejecidos" desde el principio, incluyendo cadáveres de vegetales y animales con bajo contenido de carbono 14 y rocas con alto contenido de plomo. Además, todo el fundamento de las mediciones por radiocarbono está basado en la premisa infundada que la cantidad de radiocarbono en la atmósfera ha sido igual en toda la historia. Esta premisa es solamente una conjetura. Se atribuye la presencia del radiocarbono a la radiación cósmica y la cantidad de radiación depende de la fuerza del campo magnético de la Tierra. Se ha demostrado que en los últimos dos milenios, el campo magnético de la Tierra ha disminuido 65% en intensidad. La historia del magnetismo de la Tierra muestra qué tan variable ha sido su campo magnético, invalidando las mediciones por radiocarbono para fechas muy remotas. También se ha encontrado que la radiación cósmica produce únicamente monóxido de carbono radioactivo, el cual no es utilizado por organismos vivientes, por lo tanto no puede introducirse en sus sistemas a menos que por algún proceso se convierta en bióxido de carbono. Este proceso puede depender de diferentes factores. La bacteria del suelo oligocarbophilus puede convertir el monóxido de carbono en bióxido de carbono; si esta bacteria es menos abundante en algunas eras, la cantidad de carbón radioactivo en los seres vivientes de esas eras desciende. J. —Entonces todo el asunto de la medición por carbono radiactivo es irrelevante. S. —Aún no has acabado con ellos. Cada año se harán nuevas afirmaciones espectaculares y los hombres estarán confundidos por ellas. Toma tiempo el investigar cada declaración y revelar sus falacias, y este proceso de correr hacia falsas alarmas para extinguir fuegos inexistentes toma demasiado tiempo. La vida es corta, y hay mucho por alcanzar. Si tenemos paciencia el tiempo expondrá la falsedad de sus teorías. Hasta hace poco, la existencia del "éter" a través del cual se suponía eran conducidas las ondas luminosas, era un axioma universalmente aceptado; hoy, todos admiten que era una fábula. Hasta hace poco, los químicos enunciaban la integridad básica de los elementos químicos como un "artículo de fe"; los maestros y libros de texto ridiculizaban a los antiguos alquimistas que trataron de transmutar los metales básicos en oro. Pero en la actualidad este concepto está tan muerto como el éter, pues todos reconocen la inestabilidad de los elementos y la transformación de la materia. Hace treinta años un estudiante hubiera sido expulsado de la sala de conferencias por tal herejía. La doctrina darwiniana de la evolución gradual que anteriormente era un firme credo, hoy ha sido abandonada (42). La Torá nos advirtió de antemano contra dioses falsos "a dioses desconocidos, nuevos, recién llegados, que vuestros padres no temieron" (Debarim 32:17). Este proceso de nuevas ideologías y nuevas declaraciones de descubrimientos es interminable (645), y es parte de la constante prueba de virtud que los hombres deben sobrellevar toda su vida. Pero la Torá y el pueblo de la Torá son una empresa antigua y establecida, que ha estado en el "negocio" por muchos miles de años, ha soportado muchas crisis y sobrevivido a muchos competidores. Nosotros vemos con ojos tranquilos y habituados a los oponentes físicos e ideológicos que se levantan en contra de nosotros en cada generación; y sabemos que caerán en el olvido como lo han hecho todos aquéllos que los antecedieron. J. —¿Cómo se explican los dinosaurios? S. —¿Por qué han de necesitar más explicación que el dodo, la paloma emigrante o cualquier otra de las especies que se han extinguido aun en nuestro tiempo? Los gigantescos animales de la antigüedad, así como muchos otros más pequeños, se extinguieron cada uno a su debido tiempo decretado por el plan del Cielo. Muchos animales antiguos murieron en el Diluvio y desaparecieron de la historia. Su existencia es un hecho que no ayuda a la teoría de la Evolución en lo absoluto. De hecho, algunas especies que los evolucionistas consideran como extintas y usan para "fechar" los estratos en que se encuentran, todavía existen hoy en día. Los evolucionistas suponían que el pez celacanto había desaparecido con los dinosaurios hace "sesenta millones de años"; los fósiles del celacanto encontrados en los lechos de roca se usaban como una evidencia concluyente que los lechos tenían sesenta millones de años. Pero recientemente se supo, para consternación de los eruditos, que el pez estaba vivo y podía encontrarse fácilmente en las costas de Madagascar donde los nativos lo habían pescado durante toda su vida. Los expertos están tratando todavía de resolver el "colosal enigma" de cómo el celacanto sobrevivió "tanto tiempo". Así, durante todas las décadas en que los eruditos clasificaron a este pez junto con los dinosaurios e "identificaron" la edad de las rocas a través de él, los nativos estuvieron pescándolo y usando sus duras escamas para parchar cámaras de llantas de bicicletas ponchadas. ¿Quién era más culto, el nativo de Madagascar que no sabía de Evolución o los evolucionistas que consideraban a este pez "un antecesor directo del hombre"? Esto me recuerda los huesos de camello que descubrieron en un estado central de los Estados Unidos y las teorías científicas que se construyeron acerca de ellos, hasta que se encontró cerca de ahí, un marbete de metal con las inscripciones "U. S. Army". Entonces se reveló finalmente que los camellos fueron importados por el Ministerio de Guerra, durante la guerra civil. J. —¿Ésas no son raras excepciones? S. —No. Muchas de las especies que supuestamente se extinguieron, se encuentran comúnmente hoy en día. Son idénticas a las especies fosilizadas con pequeñísimas variaciones, las cuales no son más significativas que las variaciones de una misma especie en diferentes localidades. Pero los geólogos evolucionistas prefieren dar gran importancia a estas variaciones pues prefieren clasificar los fósiles como especies prehistóricas y extintas para reforzar su teoría de la "edad" de las rocas. J. —No entiendo esto claramente. Siempre pensé que los geólogos tenían métodos para identificar la edad de los diferentes estratos de roca. Entonces cuando se encontraba un fósil en un estrato rocoso que habían identificado como perteneciente a una era determinada, este hecho se utilizaba para identificar la edad del fósil suponiéndolo del mismo período. S. —Déjame explicarte. Un engaño gigantesco sustenta todo el sistema, que ha distorsionado por completo la geología. Los evolucionistas afirman el desarrollo de un organismo superior o más complejo a partir de otro inferior o más simple. (En este punto se contradicen a sí mismos inexplicablemente, pues también sostienen que animales gigantescos y superdesarrollados como los dinosaurios, vivieron solamente en las épocas más "distantes". Uno de los principales baluartes de su teoría ha sido siempre la clasificación de los estratos rocosos. De esta manera, decían encontrar las formas de vida más simples o "primitivas" en los estratos "inferiores" y las formas de vida más complejas o "recientes" en los estratos "recientes". Sin embargo, en esta teoría yace su fraude: no existen características por las cuales identificar o "fechar" los estratos, excepto por los fósiles. Cuando tienen fósiles que encuentran convenientes a su sistema para clasificarlos como "primitivos", entonces, en base a esto, utilizan los fósiles para identificar la edad del estrato que los contiene. Pero después de eso, cualquier fósil que se encuentre en este estrato será catalogado como "primitivo" por el hecho de encontrarse en ese "estrato primitivo". Este simple engaño es el fundamento principal de la geología evolucionista. Muchos de los fósiles clasificados como "primitivos" ni siquiera se han extinguido y se encuentran vivos hoy en día, con ligeras modificaciones locales. Los fósiles no se encuentran en un sistema de capas uniformemente "ascendente" como se le hace creer al lego que carece de conocimientos, con formas simples de vida en el fondo (incluyendo animales gigantescos, aunque yo no acabo por entender como estos concuerdan con los lechos "primitivos" y no con los "recientes" y formas complejas en las capas superiores, sino que los fósiles "primitivos" se encuentran también en los lechos más altos y fósiles "recientes" se encuentran también en los inferiores. También cabe notar que los geólogos describen la corteza terrestre como un sistema de lechos ordenadamente uniformes, apilados uno sobre otro como un pastel con capas de hasta cien millas de profundidad. Pero eso está muy distante de ser la verdad. Inclusive de acuerdo a sus métodos de clasificación, tal sistema de estratos sucesivos no se encuentra en ninguna parte del mundo, excepto en sus libros de texto y en su imaginación. El sistema más profundo de capas en la Tierra tiene no más de tres millas de profundidad y en la mayoría de los lugares sólo existe una fracción de dicha profundidad. Lo que estos teóricos han hecho es lo siguiente: los estratos encontrados en diferentes localidades se clasifican como pertenecientes a distintas eras, luego suman todos los estratos de la corteza terrestre a un sistema de cien millas de profundidad representando una enorme cantidad total de tiempo. La verdad es que los estratos de las distintas localidades son en general poco profundos y todos son más o menos contemporáneos. J. —Entonces la evidencia de las rocas no ayuda a la Evolución en lo absoluto; por el contrario, el hecho que algunos lechos contengan ambas formas de vida, simples y complejas, es evidencia en contra de su teoría. S. —Ellos proponen otro argumento que es realmente un insulto al sentido común. Se llama el orden ascendente de las especies. El hecho que las diferentes especies pueda arreglarse en un cierto orden de complejidad ascendente, no tiene más significado que el hecho que un dólar de plata, medio dólar, un cuarto de dólar y una moneda de diez centavos puedan arreglarse en orden ascendente. No por eso llegamos a la conclusión de que las monedas de diez centavos se acuñaron primero y el dólar se acuñó al final, y seguramente nadie se basará en eso para concluir que el dólar evolucionó de la moneda de diez centavos. J. —Ellos traen otras pruebas de las que incluso yo puedo reírme. Es la prueba de los "órganos vestigiales". S. —Puedes reírte de todas sus "pruebas". Nuestro patriarca fue nombrado Yitzjak, "él se reirá", en tiempo futuro. Los idólatras nos ridiculizaron por no alabar ídolos, y los teóricos nos ridiculizan porque no estamos de acuerdo con que el hombre sea primo del chimpancé, pero somos nosotros los que estamos autorizados a reírnos. Y nos reímos de todos sus vanos caprichos. Por haber encontrado ciertos órganos en el cuerpo cuyo propósito no conocían, llegaron a la conclusión de que estos órganos no tenían propósito. Luego dieron el siguiente paso hacia la obscuridad, sosteniendo que estos órganos son vestigio de algún estado formativo de existencia de generaciones previas. Pero tal evidencia es sólo prueba de ignorancia. Antes de descubrir la función extremadamente vital de la glándula pituitaria, ésta estaba incluida por los evolucionistas entre los órganos "vestigiales". Lo mismo sucedió en el caso de otras glándulas endocrinas. Conforme pase el tiempo, aumentará la sabiduría del hombre y la tontería de los "vestigios" caerá en el olvido. J. —¿Y qué dice usted de su argumento acerca de lo que ellos llaman "recapitulación" del embrión? S. —Una vez más convierten la ignorancia en "ciencia". Cada proceso en el embrión es necesario y no para la caprichosa "reseña de la Evolución" que ellos afirman. Los dibujos que representan a los diferentes embriones en los libros de texto, están falsificados intencionalmente, y su propósito es engañar al lector, con la impresión que el embrión humano es idéntico al embrión animal. El embrión humano no posee ni "cola" ni "branquias", ni siquiera "hendiduras branquiales" (son simples pliegues) o "etapa velluda". Ésas no son más que afirmaciones irresponsables y deshonestas. El desarrollo no sigue ni siquiera superficialmente las líneas de la teoría de la Evolución, pues las etapas del embrión van en orden incorrecto para simular la evolución. Estos argumentos inmaduros no son más que intentos desesperados de justificar su teoría. J. —La verdad, entonces, es que la Evolución es una religión; y sus fieles la defienden a cualquier costo. S. —Y es una religión que requiere de la fe más obstinada. Cuando la estructura de su teoría, tal como Darwin la propuso, se desmoronó y fue abandonada, se auxiliaron con la nueva teoría de la mutación espontánea, que es igual de extravagante y está conformada de explicaciones improbables que demandan excesiva credibilidad de parte de quienes la sostienen. La verdadera razón por la cual son tan persistentes, es que se rehusan a admitir la Creación a través de Un Creador. Por eso, después que la Evolución haya muerto, se fabricarán otras teorías que ayudarán a ocultar la verdad de los ojos del hombre. J. —Aunque su teoría nunca pareció aceptable, estaba impresionado por el prestigio de sus científicos. S. —Éste es otro aspecto de la frivolidad de las naciones. Nuestro pueblo, a través de toda su larga historia, ha testificado esas ideas disparatadas. Los hemos visto sumidos en idolatría, crueldad, deseo, guerra, arrogancia y falsedad. La Evolución es solamente otra etapa en la historia de la obscuridad de las naciones. Si no fuera por esta espesa nube de falsedad que han soltado, el mundo hoy en día reconocería más fácilmente las maravillas de la naturaleza gracias al aumento de los conocimientos del hombre. Así la humanidad vería la clara evidencia de la sabiduría infinita del Creador, como lo hizo nuestro padre Abraham. Actualmente, debido a que la obscuridad de la Evolución confunde la mente de los hombres, los milagros del mundo orgánico no impresionan a estos hombres engañados, ya que todo es "explicado" como desarrollo gradual (antigua escuela) o mutación espontánea accidental (nueva escuela). Los invito también a ver mi otro post, que respalda este: http://taringa.net/posts/ciencia-educacion/8707769/7-Razones-por-las-cuales-un-cientifico-cree-en-Dios.html
7 Razones por las cuales un científico cree en Dios El Dr. A. Cressy Morrison expresidente de la Academia de ciencias de Nueva York y del Instituto Americano de la ciudad de Nueva York; es también miembro de la Junta Ejecutiva del Concilio Nacional de Investigación y un socio del Museo Americano de Historia Natural; es también miembro vitalicio del Instituto Real de Gran Bretaña. Este bien conocido científico es un creyente en Dios. El doctor Morrison ofrece siete razones que sustentan su fe en la existencia de una suprema inteligencia en el universo. A continuación enlistamos estas siete razones: 1) Nuestro mundo único en su especie. 2) Los recursos inagotables de la vida. 3) La sabiduría de los animales. 4) La mente humana. 5) La Maravilla de los Genes. 6) El equilibrio en la Naturaleza. 7) La idea de Dios Con razones como éstas, provenientes de un hombre como el doctor Morrison, no podemos hacer a un lado con un gesto de desprecio o con una sonrisa burlona tales razones. Todos debiéramos considerar con honestidad los puntos de vista del doctor Morrison. 1. Entre más sabemos acerca del univero y de nuestro entorno, más convencidos debemos estar de que en efecto esta tierra es un planeta único. Parece haber sido preparado como un hogar para la vida y más aún, para la misma vida humana. Hace muchos años, en el siglo XVIII, durante el período conocido como la Edad de la Razón, William Paley le pidió a sus lectores que se imaginaran a un hombre que está en un lugar desolado, donde se encuentra un reloj. Lo levanta, lo mira y lo vuelve a mirar. Su mecanismo, dice Paley, convencería al más escéptico que alguien ha estado allí antes, que el reloj es un producto de una destreza mecánica y mental y no el resultado del azar. Continúa Paley diciendo, que las evidencias del designio en la naturaleza son más intrincadas y fehacientes pruebas de un diseñador y pensador, el cual es el Creador y Sustentador de todo. Tremendos descubrimientos científicos han tenido lugar en los últimos años y estamos en el mismo umbral de posibilidades todavía más increibles. Todo esto, por hoy, manifiesta más y mejor las evidencias de la obra del Creador. Hay demasiadas condiciones absolutamente esenciales para la vida de este planeta, que no podrían existir meramente al azar. El doctor Morrison presenta lo que podía ser llamada la ley de la probabilidad compuesta, la cual es cierta. Nos recuerda que si cogiéramos diez moneditas de 10 centavos y las numeráramos del uno al diez; las pusiéramos en la bolsa del abrigo o del traje; las revolviéramos bien y las comenzáramos a sacar una a una en secuencia del uno al diez; para volverlas a meter. Después de sacarlas y meterlas, llegaríamos a conclusiones muy sorprendentes. Matemáticamente la probabilidad de sacar el número uno la primera vez es una en diez; la probabilidad de sacar el uno y el dos en forma sucesiva es uno en cien; la probabilidad de sacar el uno, el dos y el tres en forma sucesiva, es de uno en un millar; la posiblidad de sacarlas todas en forma sucesiva del uno hasta el diez, sería de uno en diez billones. Pero en nuestra tierra, encontramos decenas y hasta centenas de condiciones existentes, todas necesarias para la vida, las cuales por su origen hacen del azar algo increíble. Por ejemplo, la tierra gira sobre su eje a razón de casi cien millas por hora, dando lugar así al día y a la noche. Si por el contrario, su velocidad de rotación fuera de cien millas por hora, los días y las noches serían diez veces más largas, en cuyo caso, el calor quemaría la vegetación durante el día y el frío congelaría todo durante las largas noches. Ahora, no olvidemos que la temperatura de la superficie del sol es de 12000 grados fahrenheit, pero está lo suficientemente alejado como para dar el suficiente calor, y no para quemar demasiado. Si el promedio de la temperatura de la tierra fuera aumentado, tan solo la cantidad de 50 grados en un solo año, toda la vegetación y también el hombre serían destruidos. Si nuestro sol fuera tan grande como algunas estrellas, no sólo la tierra, sino toda su órbita estarían dentro del sol. Algunas de esas estrellas, que también son soles, emiten sólo la mitad de la radiación de lo que emite nuestro sol. Algunos sólo emiten el doble. Si nuestro sol tuviera sólo la mitad de su radiación presente, todo en la tierra estaría congelado por la refrigeración universal. Si fuera sólo el doble de caliente de lo que realmente es, todo en la tierra, incluyendo el mismo hombre, se habría convertido en cenizas mucho tiempo ha. El Dr. Morrison continúa diciendo: "Piense acerca de los 23º de inclinación de la tierra sobre su eje, lo cual hace posible las cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Si no hubiera tal inclinación, ambas regiones polares estarían en un eterno crepúsculo lo cual haría que el hielo se acumulara formando enormes continentes y en el Ecuador, en medio de los polos, un desierto, sin duda". "Piense en la influencia que ejerce la luna sobre la tierra. En la actualidad, dos veces al día las mareas azotan y rodean la tierra. En algunos lugares la marea levanta olas hasta de 60 pies de altura (y a propósito, existen mareas hasta en la misma superficie de la tierra, así como sucede en el agua, únicamente que la corteza terrestre se levanta sólo unas pocas pulgadas). La distancia entre la luna y la tierra es de 240,000 millas. Pero suponga que esta distancia sólo fuera de 50,000 millas; la influencia de la luna sobre la tierra sería tal, que dos veces al día toda la superficie plana de la tierra sería completamente cubierta por incontables diluvios, los cuales barrerían aún con las montañas. La tierra misma se partiría en forma de poderosísimos terremotos y el aire mismo sería levantado y movido a causar huracanes diariamente. La vida humana sería imposible. Y hablando de diluvios, recuerde que si la tierra fuera hecha completamente plana, y los continentes fueran nivelados, la profundidad promedio del inmenso océano sería de una milla y media sobre la superficie del globo. El Dr. Morrison también nos recuerda que tenemos la cantidad exacta de oxígeno en el aire justo a nuestras necesidades. Si la corteza terrestre hubiera sido un poquito más gruesa o el océano un poco más profundo, ello hubiera absorbido prácticamente todo el oxígeno que hace posible la vida del hombre y de los animales. El también nos recuerda que la atmósfera es justo suficientemente gruesa para permitir la llegada a los rayos actínicos, que son necesarios para la vida, la vegetación y para matar las bacterias, además de producir vitaminas. Sin embargo, estos rayos no afectan al hombre. Si la capa de atmósfera fuera menos gruesa, la radiación y los meteoros del espacio exterior serían fatales para el hombre. El gran equilibrio que existe entre las aguas del vasto océano, ha hecho posible mantener la atmósfera que rodea la tierra como un manto y hace posible la vida de la planta y del animal, incluyendo al hombre mismo. El Dr. Morrison dice: "que el que comprenda esto que se ponga en pie en temor reverente ante Su Majestad". 2. El científico habla luego del maravilloso recurso de la vida desde su mismo comienzo de una sola célula, la cual se desarrolla hasta convertirse en una planta, un animal o un hombre. ¿Qué es la vida? Nadie lo sabe todavía. La raíz que penetra y quebranta hasta la misma roca, sostendrá una sequoia por tres mil años o más. Debemos hacer frente, también, a la jamás transpuesta brecha entre lo vivo y lo no viviente. Además, nos confrontamos con el maravilloso equilibrio entre la vegetación y la vida animal, uno de los esenciales de la vida misma. Si toda la vida fuera animal, el oxígeno se hubiera terminado hace mucho. Si todo fuera vegetal, el bióxido de carbono ya se hubiera extinguido. En ambos casos, la vida ya se hubiera terminado. Todas estas maravillas, ¿provienen de una mera concurrencia fortuita de los átomos? Seguramente no, y esta es la segunda razón por la cual creo en Dios - dice el doctor Morrison. 3. Piense en la sabiduría animal. El tordo que hace su nido en el árbol junto a su casa y que en el otoño vuela hacia el sur. ¿Hacia dónde se dirige?, ¿Quién lo sabrá? Sin embargo, después de su viaje, al cabo del año, regresa al mismo nido, si nadie lo mata. El pichón de la paloma común, se le puede meter en una caja cerrada y trasladarlo lejos, a regiones desconocidas, como ya se ha hecho. Cuando se le pone en libertad, emprende el vuelo haciendo círculos hacia el cielo y luego regresa directo a casa sin perder el rumbo. La abeja que sale de la colmena haciendo miles de giros en su vuelo, vuela hacia arriba, luego hacia abajo, en todas direcciones. El viento sopla y arrasa la hierba y aun los árboles. Toda señal visible desaparece, sin embargo la abeja regresa a la colmena sin extraviarse. El diminuto insecto posee un ojo microscópico, pues lo necesita. El águila gigante, el buitre y el cóndor, tienen ojos telescópicos. La lechuza no podría ver en la oscuridad a un pequeño ratoncito moverse entre la maleza, si no fuera porque sus ojos son capaces de ver los rayos infrarrojos que emite el ratoncillo. El perro que cuida nuestra casa, puede oír sonidos tan sutiles que nuestros oídos jamás pueden percibir. El salmón joven, después de años de estar en el mar, regresa a su propio río, al mismo torrente, al mismo lugar donde fue incubado. Las anguilas de Europa y América se aparean en la medianía del océano Atlántico, en el mar de los Sargazos. Se aparean y mueren. Pero la anguila joven, la americana, después de un año y la europea después de dos, enfilan rumbo al mismo charco de donde sus ancestros procedieron. ¿Cómo explicar esto? 4. Pensemos en la mente humana. La gran brecha que existe entre la vida animal, la inteligencia y la razón humana es inmensa. Los animales realizan cosas maravillosas por instintos, los cuales por supuesto no entendemos. Le llamamos misterio, porque no hay otro nombre para ello. Por ejemplo, una avispa caza un chapulín, cava un hoyo en la tierra dentro del cual guarda su presa. La dosis de veneno administrada al chapulín es suficiente como para paralizarlo, mas no para matarlo. Luego, pone sus huevos en el lugar adecuado, donde al salir las larvas hallan al chapulín vivo, pero inconsciente. Las avispas recién nacidas se alimentan en esta forma de carne fresca, preservada ingeniosamente. La avispa debió haber hecho esto bien desde la primera vez y así sucesivamente, o no habrían más avispas de esa especie. El Dr. Morrison nos recuerda que jamás se ha explicado este misterio. Ciertamente, todo este proceso no debe atribuirse al azar. Sin embargo, todo este proceso no puede ser comparado con el proceso del razonamiento humano por el cual el hombre descubrió e hizo uso del fuego, la polea, la palanca y la rueda. Usando el poder inherente del ambiente, se desplaza sobre la tierra, asciende sobre las nubes y a gran velocidad viaja por los cielos y llega hasta la misma luna. 5. Veamos la maravillosa estructura de los genes, sus cromosomas, los cuales determinan todas las características de cada ser humano sobre la tierra hoy. Los genes determinan la raza, el color, la forma y la psicología individual, etc. Sin embargo, son tan infinitamente pequeños, que todos los genes de la raza humana entera cabrían en un dedal. Con razón David exclamó: "¡Te alabaré porque de modo formidable y maravilloso fui hecho! (Sal. 139:14). 6. Mencionaré a continuación y, brevemente, el equilibrio que existe en la naturaleza, balance que evita que cualquier ser vivo domine sobre la tierra, ya sea este animal, planta o insecto. Aquí también cabe mencionar lo maravilloso de las vitaminas y de las secreciones de las glándulas endocrinas las cuales mantienen el balance químico del cuerpo humano y regulan su actividad. Todo esto revela ciertamente una mente maestra que planeó todo con infinita sabiduría. 7. Por último, reflexionemos un poco en la idea de Dios, que es propia no sólo de las más avanzadas civilizaciones, sino también de las culturas primitivas. Casi podríamos llamarla la fe universal en un ser o poder supremo. Esta idea no surgió por la mera concurrencia de moléculas; debió ser implantada en la mente del hombre por el mismo Ser Supremo. Seguramente, aquellos que son observadores, notarán que hay huellas tangibles de Dios en el mundo. Y al leer con cuidado los dos libros de Dios: la naturaleza y la Biblia, mediante la fe, hallarán el camino de vuelta a su presencia. Los comentarios están abiertos a todo el mundo siempre y cuando no utilicen términos ofensivos o agresivos. Creo que todos tenemos la suficiente cultura como para estar ofendiendo a otra persona por ser diferente.