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Primer post: 17 mar 2011Último post: 18 abr 2011
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Malvinas breve historia Felipe Pigna
InfoporAnónimo4/4/2011

Malvinas, a 25 años del conflicto Autor: Editorial de Felipe Pigna, revista Caras y Caretas, abril de 2007. Se cumplen 25 años del comienzo del fin de la dictadura militar. Un gobierno decadente y asesino lanzaba su última aventura con la aparente venia de sus jefes del Norte. Galtieri había recibido sonados elogios de su colega Reagan y su secretario de Estado, Mister Haig, había sido tan ambiguo con respecto a la posición que tomarían los Estados Unidos frente a un ataque argentino a Malvinas, como lo será años más tarde la embajadora del padre del actual Bush en Bagdad, April Glaspie, cuando le dijo al hasta entonces aliado, socio petrolero y niño mimado de Washington Saddam Hussein: “No opinamos sobre disputas intra-árabes, como la disputa con Kuwait”. La dictadura argentina, tan pro-yanqui, tan servil al aparato financiero militar del régimen de Washington, que se había endeudado hasta donde el FMI, Kissinger, Rockefeller y sus asesorados lo necesitaban; que había entrenado en torturas y desaparición a las tropas contrarrevolucionarias de todo Centroamérica exportando su vergonzoso pero eficiente “know how”, no podía siquiera imaginar lo que la lógica histórica indicaba: que para los Estados Unidos en la elección entre su aliado histórico en las dos guerras y en la todavía vigente guerra fría, la Gran Bretaña conservadora de la señora Thatcher y una “dictadura amiga” como la definía la señora Kirkpatrick, no había duda posible. Algunos recordaron entonces la famosa frase de John Foster Dulles, secretario de Estado del presidente Eisenhower: “los Estados Unidos no tienen amigos tienen intereses”. La alianza anglo-yanqui tenía además, particularmente en el tema Malvinas, notorios antecedentes entre nosotros. A mediados de 1829 el breve gobierno de Lavalle alcanzó a crear la comandancia política y militar de Soledad y designó a su frente al comerciante franco-alemán Luis Vernet. Por la zona pasaban constantemente barcos balleneros que hacían estragos con los valiosos ejemplares de cetáceos. En octubre de 1829, el gobierno de Viamonte prohibió la pesca y captura de ballenas sin ningún resultado positivo, porque Vernet no tenía barcos ni elementos para hacer cumplir la reglamentación. En 1831, Rosas dejó sin efecto la prohibición y la reemplazó por un impuesto a los buques pesqueros. Pero los capitanes de los balleneros, viejos lobos de mar, pasaban de largo por Puerto Soledad y no pagaban un centavo. Ante esta situación que se fue agravando y ante el incremento de la pesca y la caza indiscriminada, Vernet resolvió apresar a tres balleneros de bandera norteamericana que sin permiso estaban cargando pieles de foca. Los yanquis no se iban a quedar tranquilos y el 28 de diciembre, día de los inocentes, del año 1831, el capitán Silas Duncan, de la fragata estadounidense Lexington, desembarcó en Puerto Soledad, atacó sus instalaciones, destrozó la artillería, quemó la pólvora y tomó prisioneros a seis oficiales argentinos. El gobierno de Buenos Aires reaccionó enérgicamente y Rosas le pidió al ministro Maza que presentara una protesta formal ante Washington. El cónsul yanqui, Slacum y el encargado de negocios Bayles fueron declarados personas no gratas y expulsados del país. Pero antes de partir, los agentes le “avisaron” al ministro inglés que los Estados Unidos sólo pretendían permisos de pesca y que las islas estaban desguarnecidas y muy fáciles de tomar, invitando a los hijos de Su Graciosa Majestad a invadir las islas. Ante tan grato convite, los británicos se dieron a la tarea de usurpar las islas. El 2 de enero de 1833 se presentó en Malvinas la corbeta inglesa Clio cuyo comandante, el capitán John James Onslow, comunicó en perfecto estilo inglés al gobernador provisorio, Pinedo, que tenía órdenes de izar el pabellón de Su Graciosa Majestad el Rey Guillermo IV y expulsar a las tropas argentinas. Pinedo, viendo que no podía hacer nada, regresó con su gente a Buenos Aires. El 15 de enero el ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aires, Maza, reclamó por el atropello ante el ministro inglés, Philip Gore. No hubo de parte de Londres siquiera una flemática respuesta. Desconociendo la historia, barriendo con los avances diplomáticos, logrados sobre todo durante el gobierno del doctor Arturo Illia, la megalomanía de los uniformados y civiles que ocupaban militarmente la Argentina desde 1976 los llevó en abril de 1982, apurados por la explosión de la protesta social, a poner en marcha con total improvisación el ataque a Malvinas. La historia que sigue es conocida y dolorosa. Hace exactamente un año estuvimos con un equipo de Caras y Caretas en las islas y publicamos entonces un número especial. Insistimos, volvemos a hablar de Malvinas, porque nos duele, porque no cabe ninguna duda de los legítimos derechos que nos asisten, como no cabe ninguna duda que hemos aprendido que ninguna decisión de una dictadura asesina y antinacional pude ser favorable a la nación y al pueblo, porque su misma condición es antinacional y antipopular. Vaya pues nuestro sentido homenaje a todos los que dejaron su vida en Malvinas por una causa claramente justa, comandados, desde los cómodos y calefaccionados despachos de Buenos Aires, por los más ineptos e injustos servidores del Imperio que hoy luce orgulloso la base más austral de la alianza financiera-militar más poderosa que recuerde la historia que no trepida en lanzar “guerras preventivas” contra pueblos desprevenidos. Felipe Pigna. Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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Ironia
InfoporAnónimo4/2/2011

Ironía. Isaac Asimov Traducción: Tsunan Lendor Es bien conocido que no sé nada sobre el oficio de escribir de un modo formal. Constantemente me lo digo a mí mismo. No obstante, ser un director editorial tiene sus deberes y sus exigencias. Por ejemplo, debo contestar a las cartas de los lectores, y debo tener en cuenta sus disgustos con los relatos y la política editorial. Y eso significa que algunas veces me veo forzado a reflexionar sobre las técnicas de la escritura. Eso me lleva al tema que nos ocupa, la cuestión del uso de la ironía por los escritores. En el ensayo anterior, hablé sobre la sátira, y ambas, la sátira y la ironía, se presentan juntas a menudo; de hecho, algunas veces se las confunde y se las trata como si fueran sinónimos. ¡Pero no lo son! La sátira, como ya expliqué, consigue el propósito de castigar los males de la humanidad y de la sociedad a través de la exageración. Pone esos males bajo una lupa con la intención de hacerlos claramente visibles. La ironía lo hace de forma distinta. Podemos tener un indicio de su propósito del hecho de que “ironía” procede de una palabra griega que significa “disimulo”. Una persona irónica debe fingir, al igual que Sócrates, el irónico clásico, quien en sus diálogos con otros fingía ignorancia una y otra vez. Hacía todo tipo de preguntas ingenuas destinadas a atrapar a un adversario con exceso de confianza, el cual se precipitaba en tomar posiciones que luego resultaban ser indefendibles frente a posteriores preguntas igualmente ingenuas formuladas por Sócrates. Naturalmente, Sócrates no era un ignorante ni las preguntas eran ingenuas, y su forma de proceder se conoce como “ironía socrática”. Bien nos podemos imaginar que aquellos que sufrieron su blanda mordacidad no llegaron a tenerle mucho aprecio, y sospecho que se ganó a pulso el trago final de cicuta. Sócrates puso para siempre de moda la ironía. Fingía ser ignorante cuando era agudamente inteligente, y desde entonces los irónicos siempre han fingido que creían lo contrario de lo que querían que el lector entendiera. En lugar de exagerar los males que quieren denunciar, los transforman y afirman que son buenos. El satírico provoca la risa mediante la exageración; el irónico provoca la indignación usando lo diametralmente opuesto. El satírico es a menudo amable; el irónico suele ser brutal y amargo. Comparativamente, la sátira es una técnica suave cuyo propósito se comprende fácilmente. La ironía es una técnica difícil y su sentido se pasa por alto frecuentemente, y puede ser que el irónico se encuentre de repente sosteniendo una espada de dos filos con la que al final se hace un profundo corte. La mayoría de los satíricos se dan el gusto algunas veces de hacer ironía; recuerdo exactamente cuándo me encontré con la ironía por primera vez. Cuando era un muchacho estaba leyendo los Papeles póstumos del club Pickwick, de Charles Dickens, y en el capítulo 2 encontré la descripción que hace Dickens de la “benevolencia general” de Tracy Tupman. Escribe Dickens, “El número de casos... en los que este hombre excelente envió a aquellos necesitados de caridad a las casas de los demás miembros, en busca de prendas de segunda mano o ayuda pecuniaria, es casi increíble.” Me quedé atónito. Pensé para mis adentros que no era demasiado amable por parte de Mr. Tupman enviar a los pobres a los demás miembros, en lugar de darles algo él mismo. Por eso, ¿cómo podía ser benevolente? Y después de un instante, se me hizo la luz. Él no era benevolente. De hecho decidí indignado que era un miserable tacaño, y mi simpatía por él se vio estrictamente limitada durante el resto del libro y para siempre. No sabía que lo que había leído era ironía, pero comprendí desde entonces el concepto y al final aprendí la palabra. Si usted quiere leer un trozo salvaje y prolongado de literatura que contiene gran cantidad de ironía, le remito a El extranjero misterioso, de Mark Twain, que no se publicó hasta que no estuvo muerto y a salvo. Pero le advierto que no es una lectura agradable. No obstante, aclara con toda certeza los amargos sentimientos de Twain respecto a la humanidad y a los diversos males que parecían (según Twain en cualquier caso) estar indisolublemente ligados a ella. Y puede que por lo menos durante un tiempo, le enemiste a usted con la humanidad. Sin embargo, incluso ese escrito debe quedar en segunda posición respecto a la máxima cumbre de todos los tiempos en ironía mordaz – un panfleto de Jonathan Swift, publicado en 1730 aproximadamente, que se titula Una humilde propuesta para impedir que los hijos de los pobres en Irlanda se conviertan en una carga hacia sus padres o su país y que sean de provecho para el público. Swift estuvo destinado en Irlanda y pudo ver de primera mano y con enorme indignación la forma brutal y fría como los ingleses sumergían al pueblo irlandés en una pobreza indefensa y sin remedio. Por lo tanto indicaba que ya que la única cosa que se les permitía a los Irlandeses producir y mantener para su propio uso eran sus hijos, se podría suministrar a los padres el dinero que necesitaban, y a los demás el alimento requerido, si esos niños irlandeses eran vendidos para ser engordados, sacrificados y puestos a la venta en la carnicería. De forma absolutamente descarada y con una increíble ingenuidad, resaltaba todas las ventajas que reportaría dicho canibalismo. Si algo podía provocar vergüenza e incluso arrepentimiento en los responsables de la situación de los irlandeses era ese panfleto. Indudablemente muchos de los que lo leyeron se sintieron avergonzados, e incluso algunos cambiaron sus actitudes y su comportamiento. No obstante y en términos generales la explotación de los irlandeses continuó sin alteraciones durante aproximadamente dos siglos, lo cual no dice nada bueno de la humanidad. Aún así, debemos saber que no todo el mundo tiene un “sentido de la ironía”, que no es en absoluto lo mismo que el sentido del humor. Creo firmemente que una persona puede tener uno y no tener el otro. Es posible confundirse con el engaño de argumentar lo contrario de lo que uno realmente cree, como me pasó durante unos minutos con la descripción que hace Dickens de la benevolencia de Tupman. Por supuesto, al final caí en ello, pero si me hubiera faltado el sentido de la ironía, supongo que no habría caído. De hecho, hubo personas buenas y amables que leyeron el panfleto de Swift con indignación, no por el maltrato hacia los irlandeses, sino por el aparente apoyo frío e inmoral que hacía Swift del canibalismo. Creyeron que era eso lo que quería decir, y lo denunciaron con una vehemencia desmedida. Finalmente, esto me trae al caso Asimov’s, ya que algunas veces lo que publicamos contiene ironía, y si la ironía es difícil de manejar incluso para el maestro absoluto de este arte, el bueno de Swift, se puede comprender que es un instrumento realmente delicado para los pobres mortales. En el número de febrero de 1984, Tom Rainbow escribió un artículo de opinión titulado “La sensibilidad y el extraterrestre soltero”, que trata de los requisitos para eso que se llama inteligencia, sensibilidad y conciencia. Describe los tipos de extraterrestres que podrían o no poseer tales cosas. Sólo por el título se puede decir que escribe de un modo humorístico, y realmente cuando leemos el ensayo encontramos que está diciendo cosas perfectamente serias de una forma deliberadamente divertida. En un lugar usa la ironía. Hablando de los requisitos de la conciencia en términos de la proporción entre el cerebro y el cuerpo, señala que el cerebro de la mujer es más pequeño que el del hombre, pero pasa lo mismo con sus cuerpos, dejando la proporción cerebro/cuerpo aproximadamente igual en ambos sexos. (De hecho, si hay alguna ventaja, es para las mujeres) Con fuerte ironía, escribe, “... este razonamiento nos conduce a la conclusión un poco sorprendente de que las mujeres deben ser seres conscientes.” ¿Cómo podemos pensar que Rainbow cree en realidad que la conclusión es “sorprendente”? Está usando un disimulo irónico. El finge creer que es sorprendente (y al poner en cursiva “seres concientes” está indicando tipográficamente su asombro) para que en el fondo entendamos que no es sorprendente, y que los que consideran a las mujeres como seres inferiores son ignorantes e incluso estúpidos. Y para hacerlo más claro, se pone en la irónica posición de estos paletos y dice en la siguiente frase, “qué porras, tíos, si hasta las chicas son seres concientes, entonces todavía hay esperanza para las Cebolletas en Vinagre Dill.” El uso del término adolescente “qué porras”, y el igualmente adolescente “tíos”, y el cambio de “mujeres” a poner “chicas” en cursiva, todo indica que no está hablando su propia persona y que desprecia tal actitud. Supone –pobre hombre- que sus lectores tienen el sentido de la ironía. Bueno, sí lo tienen en general. Pero siempre hay excepciones, y unas pocas mujeres han escrito cartas indignadas afirmando que esto era insultante. Una dijo que no era nada bonito ni gracioso. Realmente no. La apología del canibalismo de Swift tampoco era bonita ni graciosa, pero él pretendía otra cosa distinta. Ciertamente, todo el panfleto de Swift se dirigía al mismo objetivo, mientras que Rainbow simplemente trajo el tema del cerebro de la mujer como un asunto colateral, y quizás si lo escribiera de nuevo puede que decidiera ser más juicioso y no permitirse el mencionarlo. –Pero señoras, por favor, el hombre está de vuestro lado y trata de demostrarlo usando esa espada de doble filo, la ironía. Podéis opinar que la ironía no funciona, pero eso no significa que Rainbow sea vuestro enemigo. PALABRAS FINALES: Tom Rainbow publicó numerosos artículos de interés para los lectores de ciencia ficción en las páginas de Asimov’s, y Shawna McCarthy era muy aficionada a sus escritos. Lo estaba preparando (decía ella) para convertirlo en “otro Isaac Asimov”. Y entonces, justo antes de su trigésimo cumpleaños, persiguiendo a un tren, resbaló, cayó entre dos coches y fue atropellado. ISAAC ASIMOV

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Mientras tanto, en un oscuro rincon del imperio romano...
Mientras tanto, en un oscuro rincon del imperio romano...
InfoporAnónimo3/23/2011

Una mejor forma de entender las Pascuas LA ÉPOCA DE AUGUSTO [..] Sin embargo, el suceso más destacado del reinado de Augusto y, muy probablemente, el más importante de la historia civilizada, no fue una conquista o una derrota, una reorganización o una reforma, una obra de arte o de la literatura. Fue sencillamente el nacimiento de un oscuro individuo en un oscuro rincón del Imperio, hecho que pasó inadvertido en la época. Al sur de Siria estaba Judea. Sus habitantes (los judíos) tenían una religión férreamente monoteísta que hacían remontar a casi dos mil años atrás, al patriarca Abraham. Durante cuatro siglos, del 1000 a.C. al 600 a.C., se enorgullecieron de tener un reino independiente, que había tenido cierto poder al principio, bajo el conquistador rey David, pero luego decayó gradualmente. En 586 a.C. (166 A. U. C.), el reino fue destruido por los babilonios, menos de un siglo más tarde, los babilonios, a su vez, fueron conquistados por los persas, quienes permitieron a los judíos reconstruir su templo en su antigua capital, Jerusalén. Los judíos permanecieron en Judea, bajo la dominación persa, sin rey y sin poder político o militar, pero aferrados a su religión y sus recuerdos de la pasada independencia. Los persas fueron sucedidos por el imperio de Alejandro Magno, y este por el Imperio Seléucida. En 168 a.C., el monarca seléucida Antíoco IV declaró ilegal al judaísmo y trató de convertir a los judíos, de una vez por todas, a la cultura y el modo de vida griegos. La alternativa era la extinción. Los judíos se rebelaron y, bajo el liderazgo de Judas Macabeo y sus hermanos, conquistaron su independencia de los seléucidas. Durante casi un siglo, la mantuvieron bajo la dinastía de los macabeos, y Judea pudo gozar de un corto periodo de libertad, aunque bajo reyes que no eran de la reverenciada <<casa de David>>. En 63 a.C., los romanos estaban poniendo en orden el Este. Por entonces, miembros de la familia macabea estaban luchando entre sí por el derecho a gobernar Judea, y el bando perdedor apeló a los romanos. El general romano pensó que lo más seguro era suprimir totalmente el reino macabeo y poner en el gobierno de Judea a alguien que fuese decididamente pro romano. Lo hizo poniendo a un cierto Antípatro en el gobierno de Judea. La astucia de la medida estaba en que Antípatro no era realmente un judío, sino un idumen (o edomita, en el lenguaje de la Biblia). Idumea, o Edom, estaba inmediatamente al sur de Judea y, aunque la región había sido conquistada por los macabeos y sus habitantes fueron obligados a convertirse al judaísmo, había una tradicional enemistad entre los dos pueblos vecinos que se remontaba a más de mil años atrás. Los judíos pensaban que el idumen Antípatro era un extraño, por mucho que adhiriera al judaísmo, y se resentían de su gobierno, por muy justo y eficiente que tratase de hacerlo. Los romanos sabían, pues, que nunca podría contar con sus propios súbditos y tendría que depender totalmente de roma para su protección. El segundo hijo de Antípatro era Herodes. En 37 a.C. subió al gobierno de Judea. Pero la región estaba agitada, y Herodes hallo difícil permanecer en el poder. Trató de ganarse al pueblo judío practicando el judaísmo y mejorando el templo de Jerusalén hasta el punto de que superó al Templo original de Salomón. Pero era un hombre cruel y receloso que se casó unas diez veces y no tenía ningún escrúpulo en ordenar la ejecución de esposas e hijos a los que juzgaba peligrosos. (Se dice que Augusto, después de enterarse de una de esas ejecuciones, exclamó: <<Preferiría ser el cerdo de Herodes a ser el hijo de Herodes>>.) Los judíos detestaban a Herodes, y entre ellos una esperanza había ido creciendo durante algún tiempo. A medida que los siglos pasaban y un pueblo tras otro –babilonios, persas, griegos y romanos– los tiranizaban, empezaron a soñar en que algún día un descendiente de David retornaría para convertirse en su rey y devolverles la independencia y su legítimo lugar en el mundo. Puesto que los judíos consagraban a sus reyes ungiéndolos con aceites sagrados. Llamaban al rey <<el ungido>>, así como los modernos que consagran a sus reyes coronándolos los llaman <<testas coronadas>>. En hebreo la expresión <<el ungido>> es <<mesías>>. Los judíos, pues, esperaban la llegada del <<mesías>>. Recordaban siempre el ejemplo de Judas Macabeo, que había derrotado a los reyes seléucidas cuando eso parecía imposible. Otro hombre semejante, más grande aún, podía derrotar a Roma. Otros judíos, conscientes del hecho de que Roma era mucho más fuerte en tiempo de Augusto que el imperio Seléucida en la época de Antíoco IV, confiaban menos en una solución puramente militar. En cambio, empezaron a pensar en términos de un mesías místico y sobrenatural; un mesías que haría más que liberar solamente Judea y cuyo advenimiento iniciaría un nuevo reino de justicia y santidad en la Tierra, mientras todo el mundo rendiría culto al único Dios verdadero. En la Judea de aquellos años, muchos individuos pretendían ser el mesías y siempre había quienes estaban dispuestos a creer en el carácter mesiánico de cualquiera que se lo atribuyese. Hubo revueltas bajo el liderato de tales hombres, todas las cuales fueron derrotadas. Herodes y los romanos estaban cautelosamente al acecho de todos esos supuestos mesías, pues los consideraban como una fuente invariable de todo género de problemas y perturbaciones. Según el relato de Capitulo II del Evangelio según San Mateo, del nuevo testamento, el nacimiento de un niño llamado Jesús (forma griega de Josué) en Belén, a finales del reinado de Herodes cumplía las diversas profecías concernientes al mesías que aparecieran en varias partes de los libros del Antiguo Testamento. Herodes, al oír los rumores del nacimiento de tal niño, ordenó que fueran muertos todos los niños de Belén de menos de dos años, pero el niño Jesús logró escapar a Egipto. No hay ningún testimonio de este suceso en ninguna parte excepto en el Nuevo Testamento, y lo menciono sólo porque es importante para establecer el tiempo del nacimiento de Jesús. Unos cinco siglos después de la época de Herodes, un monje sirio llamado Dionisio Exiguo, después de hacer un cuidados estudio de la Biblia y de los testimonios históricos romanos, decidió que el nacimiento de Jesús había tenido lugar en 753 A.U.C. esto fue aceptado, en general, por el pueblo europeo, por lo que el 753 A.U.C. se convirtió en el año de la Era Cristiana, y la fundación de roma fue ubicada en el 753 a.C. Pero Dionisio debe de haber cometido un error, porque es totalmente seguro que Herodes murió en el 749 A.U.C., que es, según el cálculo de Dionisio, el 4 a.C. Si Herodes se hubiese inquietado por las noticias del nacimiento de Jesús, entonces Jesús no puede haber nacido después del 4 a.C., y posiblemente hasta algunos años antes. (Es extraño pensar que Jesús nació cuatro años <<antes de Cristo>>, pero el cálculo de Dionisio está tan firmemente insertado en los libros y documentos históricos que es totalmente imposible e indeseable cambiarlo.) Cuando Herodes murió aún quedaban tres hijos a los que no había llegado a ejecutar. Cada uno de ellos heredó parte de reino. Herodes Arquéalo gobernó sobre la misma Judea y Samaria, la región situada al norte de Judea. Herodes Antipas tuvo el gobierno de Galilea, al norte de Samaria, y de Perea, al este del río Jordán. Finalmente, Herodes Filipo gobernó Iturea, al noroeste de Galilea. Los dos últimos, Antipas y Filipo, permanecieron en el poder durante una generación, pero no ocurrió lo mismo con Arquéalo. Este gobernaba el centro mismo de los dominios judíos, con su capital en la misma Jerusalén, y los judíos se quejaban constantemente a Roma por su mal gobierno. En el 6 fue depuesto por Augusto y exiliado a la Galia. Después, durante un tiempo Judea y Samaria fueron gobernadas por procuradores romanos nombrados por el Emperador. Aunque se dice que Jesús nació en Belén, pequeña ciudad situada al sur de Jerusalén que –según la tradición– iba a ser el lugar de nacimiento del mesías (puesto que mil años antes había sido el lugar de nacimiento de David), su familia vivió en Nazaret, ciudad de Galilea. Fue en Galilea, pues, en el territorio de Antipas, donde creció Jesús. Al llegar a la edad adulta, reunió un grupo de discípulos devotos, pues sus enseñanzas adquirieron popularidad y su personalidad era magnética. Algunos de sus discípulos empezaron a creer que era el Mesías (y ahora la palabra comienza a escribirse con mayúscula inicial, y lo mismo los pronombres referentes a Jesús, pues cientos de millones de hombres desde entonces han creído en la naturaleza mesiánica y divina de Jesús). La palabra griega que significa <<el ungido>> es <<Christos>>, de modo que lo que en hebreo habría sido <<Josué el Mesías>> se convirtió en la versión castellana de la forma griega: <<Jesucristo>>. Las autoridades, tanto herodianas como romanas, seguramente vigilaron estrechamente a Jesús en busca de signos de tendencias mesiánicas que pudiesen dar origen a rebeliones y perturbaciones. Los jefes religiosos judíos también estaban alertas a tal posibilidad, pues comprendían cuan fácilmente podían estallar revueltas y provocar una reacción romana que destruyese completamente a la nación. (Esto fue exactamente lo que ocurrió medio siglo mas tarde, de modo que sus temores no eran en modo alguno absurdos.) Cuando la popularidad de Jesús llegó a su apogeo, viajó a Jerusalén para celebrar allí la Pascua y, al hacerlo, aceptó tácitamente el papel de Mesías, pues entró cabalgando en un asno. Así era como un profeta del Antiguo testamento había predicho que el Mesías llegaría a Jerusalén, y la multitud comprendió el simbolismo. Esto era demasiado, para las autoridades. Tan pronto como se presentó una oportunidad para arrestar a Jesús calladamente (para que no estallaran revueltas entre sus discípulos o entre los nacionalistas judíos, posiblemente con desastrosas consecuencias), fue detenido. Uno de los discípulos de Jesús, Judas Iscariote, reveló el lugar en que moraba e hizo posible su arresto calladamente, por lo que el nombre de Judas se ha convertido en sinónimo de traidor. Para los líderes judíos, el crimen de Jesús era el de blasfemia: pretender ser el Mesías, cuando, en opinión de ellos, no lo era. Para los romanos, su crimen era puramente político. El Mesías era alguien a quien los Judíos reconocían como rey. Si Jesús pretendía ser el rey de los judíos, se estaba rebelando contra el emperador romano, el único que tenia derecho a nombrar reyes. En 29 (782 A.U.C.), quizá Jesús fue llevado a juicio ante Poncio Pilato, el sexto procurador que gobernó Judea desde la deposición de Arquéalo. Había sido nombrado para ese cargo tres años antes. Según el relato bíblico, se mostró renuente a condenar a Jesús y sólo lo hizo bajo la presión de las autoridades religiosas judías, quienes pensaban que liberar a Jesús provocaría una rebelión nacionalista, seguida inevitablemente por una represión romana. Se dice en la Biblia que el Sumo Sacerdote Caifás afirmó: <<Es conveniente para nosotros que un hombre muera por el pueblo, y que no perezca toda la nación>>. Pero si Pilato condenaba a Jesús, tenia que hacerlo por un crimines romano, pues su jurisdicción sólo se extendía a esa clase de crímenes. Por ello, Jesús fue condenado por traición a Roma, y un castigo común para la traición era la crucifixión, tipo de tortura común en el Este y en Roma, pero nunca usado por los judíos ni los griegos. Un ejemplo del uso romano de la crucifixión en gran cantidad fue el de la revuelta de los gladiadores en Italia, que fue extinguida en 71 a.C. A la sazón, no menos de seis mil de los rebeldes capturados fueron crucificados en cruces que se extendieron por kilómetros a todo lo largo de la Vía Apia, la principal ruta de Italia. Así, Jesús fue crucificado sencillamente como un rebelde más que recibía el castigo habitual, y esto parecía ser todo. Ningún romano de la época podía haber imaginado en ese momento que esa crucifixión particular sólo sería un comienzo. Isaac Asimov, Historia Universal de Asimov: El Imperio Romano ( 1967 by Isaac Asimov,  Ed. Cast.: Alianza Editorial, S. A. Madrid, 1981). Pág. 35-41. ISAAC ASIMOV: Ha escrito alrededor de 500 libros sobre innumerables temas. Ha sido llamado «el Balzac de la Ciencia y la Ciencia-ficción» (Publisher's Weekly) y es, sin duda uno de los más prestigiosos autores de ciencia-ficción. Su «ingenio, sabiduría y sentido de lo maravilloso» (Washington Post) ha hecho que se vendiesen en todo el mundo más de diez millones de ejemplares de sus obras. Nació el 2 de Enero de 1920 en Petrovichi (Rusia) en el seno de una familia judía. Hijo de Judah Asimov (1896-1969) y Anna Rachel Berman Asimov (1895-1973) recibió el nombre de Isaac por su abuelo materno, Isaac Berman, y fue el mayor de tres hermanos. A la edad de tres años se trasladó, junto a su familia, a Estados Unidos. Ya desde niño mostró dotes para los estudios y la ciencia. En 1926, su padre compró una confitería, donde además se vendía prensa, y revistas de ciencia-ficción, artículos que despertaron su interés por la lectura, y posteriormente por la escritura. Comenzó sus estudios en 1925 en la escuela pública de Nueva York, continuó en East New York Junior High School donde se graduó en junio de 1930, entrando con diez años en la Boys High School, donde obtuvo el graduado en 1935. Asistió a la Universidad de Columbia donde, en 1939, se graduó en Química. Su primera obra, Hermanitos, la escribió con 14 años. Trataba sobre su hermano pequeño, en clave de humor. Fue publicada en la revista de la escuela. En 1937 comenzó a escribir seriamente, momento en el que apareció un cuento titulado Tirabuzón Cósmico. Su segunda historia fue Polizón, publicada en Noviembre de 1939 con el nombre La amenaza de Calixto. En tres años escribió 31 relatos, quizá reseñar que Razón fue el primero sobre robots positrónicos, con sus personajes de George Powell y Mike Donovan, y el siguiente fue Embustero en 1940, donde aparece la doctora Susan Calvin. Se casó dos veces, la primera con Gertrude Blugerman el 26 de Julio de 1942, con la que tuvo dos hijos, David y Robin, se separaron en 1970, y se casó posteriormente con Janet Opal Jeppson. En Mayo del 42 publicó La Fundación. En 1950 por fin aparece su primera novela, Un guijarro en el cielo. Continuó escribiendo relatos, al mismo tiempo que seguía con sus estudios. En 1946 vuelve a Columbia donde continuó su doctorado, que obtiene en 1948. Comenzó a dar conferencias y a escribir entre siete y ocho libros al año, tanto novelas, como libros de química, historia, etc, consiguiendo varios premios, entre ellos el premio Hugo en 1966 a la mejor serie de Ciencia Ficción por la Serie de La Fundación. En 1973, consigue de nuevo este premio al igual que el Nebula. Entre sus muchas obras destacan: Anochecer y El Hombre Bicentenario Premio Hugo y Nebula en 1977 a la mejor novela corta y Los límites de la Fundación premios Hugo y Nebula de 1983 a la mejor novela. Además consiguió el Premio James el T. Grady de la Sociedad Química americana en 1965, tenía catorce doctorados honoris causa por diferentes universidades. Además de sus novelas de ciencia-ficción, se dedicó a escribir sobre temas históricos como La formación de Inglaterra o Los griegos, fantásticos como Viaje alucinante o Azazel, infantiles como la serie de Norby, Yo robot o a Lucky Starr, junto con una abundante obra de difusión científica, Adelantos de la ciencia, El reino de los números, Alpha Centauri, la estrella mas cercana, y multitud de ensayos científicos –sobre química, física, matemáticas, astronomía, biología, filosofía, ciencias sociales, etc–. Para la revista mensual The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Durante 34 años ininterrumpidos. Su último artículo para The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Era un conmovedor "Farewell—Farewell" (Adiós, adiós) a todos sus «amables lectores». En él decía: «Siempre he ambicionado morir con las botas puestas, con la cabeza sobre un teclado y la nariz entre dos teclas, pero no es así como funcionan las cosas.» Isaac Asimov falleció el 6 de Abril de 1992 a los 72 años, por una insuficiencia cardíaca y renal. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas. Sin embargo se han publicado algunos libros después de su muerte: Forward the Foundation ( su última novela sobre la Fundación, publicada en 1993), Gold (una antología sobre historias de ciencia–ficción, publicada en 1995) y otros títulos más. La frase más excitante que se puede oír en ciencia, la que anuncia nuevos descubrimientos, no es "¡Eureka!" (¡Lo encontré!) Sino 'Es extraño...'. Isaac Asimov

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Nos da Miedo Pensar?
InfoporAnónimo4/2/2011

¿NOS DA MIEDO PENSAR? Bertrand Russell: "Principes of Social Reconstruction". London, 1916. "Los hombres temen al pensamiento más de lo que temen a cualquier otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte. El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres cómodas; el pensamiento es anárquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabiduría del pasado. Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al hombre, miedo de que sus creencias entrañables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto de lo que habían supuesto. ¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces, ¿qué será de nosotros, los ricos? ¿Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas jóvenes sobre el sexo? Entonces, ¿qué será de la moralidad? ¿Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra? Entonces, ¿qué será de la disciplina militar? ¡Fuera el pensamiento! ¡Volvamos a los fantasmas del prejuicio, no vayan a estar la propiedad, la moral y la guerra en peligro! Es mejor que los hombres sean estúpidos, amorfos y tiránicos, antes de que sus pensamientos sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres, seguramente no pensarían como nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda costa. Así arguyen los enemigos del pensamiento en las profundidades inconscientes de sus almas. Y así actúan en las iglesias, escuelas y universidades."

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El Anillo del mal por Isaac Asimov
El Anillo del mal por Isaac Asimov
InfoporAnónimo3/17/2011

EL ANILLO DEL MAL POR ISAAC ASIMOV El Señor de los Anillos es una epopeya en tres volúmenes sobre la batalla entre el Bien y el Mal. El primer volumen es The Fellowship of the Ring (“La Comunidad del Anillo”), el segundo The Two Towers (“Las Dos Torres”), y el tercero The Return of the King (“El Retorno del Rey”). La trama es extensa, los personajes son muchos y la acción es muy emocionante y está siempre rodeada de suspenso. Hay en total 20 anillos que dan poder, pero Sauron, el Señor Oscuro, la encarnación del Mal, la figura satánica, es el Señor de los Anillos. Él ha hecho que un anillo, el Anillo Único, sea el amo de todos los demás... “Un Anillo para dominarlos a todos, Un Anillo para encontrarlos, Un Anillos para traerlos a todos y en la oscuridad atarlos, En la Tierra de Mordor donde residen las Sombras.” Mientras este Anillo Único exista, el Mal no podrá ser vencido. Mordor es la tierra maldita donde Sauron gobierna y donde todo esta deformado, torcido y adulterado en beneficio suyo. Y Mordor expandirá su atmósfera envenenada por todo el mundo cuando el Anillo Único vuelva a estar en poder de Sauron. Porque Sauron no lo tiene. En un pasado remoto, el anillo dejó de estar en su poder y, a través de una serie de hechos que están en parte narrados en The Hobbit una suerte de prologo infantil al “El Señor de los Anillos”, cayó en manos de Bilbo Bolsón, el hobbit del título. Hay numerosas fuerzas que tratan de luchar por el Bien y derrotar a Sauron, pero los hobbits constituyen las más débiles y pequeñas. Son del tamaño de los niños y tiene la misma ingenuidad y sencillez de estos. Aun así, a otro hobbit, llamado Frodo, sobrino de Bilbo se le ocurre que hay que deshacerse del Anillo Único y asegurar que no pueda volver a caer en manos de Sauron. Al principio como parte de un pequeño grupo, abriéndose camino en un mundo terrible y hostil, y después con la sola compañía de su fiel sirviente Sam, Frodo tiene que encontrar un modo de evitar a los aliados de Sauron para poder llevar el Anillo Único hasta la misma Mordor. Allí, en la propia guarida de Sauron tiene que llevarlo hasta el Mont of Doom (“Monte del Destino”), un volcán cuyo fuego es el único que puede fundir al anillo y destruirlo. Si logra esto ultimo, los poderes de Sauron cesaran y, al menos por un tiempo, el bien prevalecerá. ¿Qué representa esta lucha? ¿Qué elementos contribuyeron en la construcción en la mente de Tolkien? Podríamos preguntarnos si acaso el mismo Tolkien, si todavía estuviera vivo, podría darnos una respuesta acabada. Tales construcciones literarias adquieren una vida propia, y nunca pueden hallarse respuestas simples a la pregunta ¿Qué significa? Tolkien era un investigador de las antiguas leyendas teutónicas, y a uno le da la impresión de que el Anillo Único puede ser un eco del Anillo de los Nibelungos, y que detrás de Sauron está el rostro bello y malvado de Loki, el dios traidor escandinavo del fuego. Por otra parte, The Hobbit fue escrito en la década de 1930 y “El Señor de los Anillos” en la de 1950. en medio estuvo la Segunda Guerra Mundial, y a Tolkien le toco vivir el año decisivo de 1940, cuando Gran Bretaña se quedó sola frente a las fuerzas de Hitler. Después de todo, los hobbits son habitantes de “The Shire” (“La Comarca”) (Shire: Antigua denominación hoy reemplazada County (Condado) en Gran Bretaña), que es una representación transparente de Gran Bretaña en sus aspectos más idílicos, y detrás de Sauron podría estar el demoníaco Adolf Hitler. Pero también están los simbolismos más amplios. Tom Bombadil es un personaje misterioso que parece representar la Naturaleza como un todo. Los ent con forma de árbol parecen representar los bosques verdecidos, y los enanos representan las montañas y el mundo mineral. También están los elfos, poderosos pero en decadencia, representantes de un tiempo que se va para siempre y que no sobrevivirían aunque Sauron fuese aniquilado. Pero volvamos al Anillo Único. ¿Qué representa? En la epopeya, otorga un poder ilimitado e inspira infinitos deseos aun cuando es infinitamente corruptor. Los que los usan son abrumados y atormentados por él, pero no pueden dejarlo ir, aunque les roe el alma y el cuerpo. Gandalf, que es el personaje más fuerte de los que combaten por el Bien no se atreve a tocarlo porque teme que lo corrompa a él también. Finalmente le toca a Frodo, que es pequeño y débil, hacerse cargo de él. Y lo corrompe y daña a él también, porque cuando esta por fin parado en el Monte del Destino y le bastaría con mover un dedo para arrojar el Anillo Único al fuego y asegurar el fin del Mal, se da cuenta de que no puede hacerlo, se ha convertido en un esclavo del Anillo Único (Y finalmente es el Mal el que destruye al Mal, mientras que Frodo el Bueno fracasa.) ¿Qué es entonces el Anillo Único? ¿Qué representa? ¿Qué puede ser tan deseable y corruptor a la vez? ¿Qué cosa puede impedir que queramos deshacernos de ella a pesar de que está destruyéndonos? Bueno... Una vez mi esposa Janet y yo íbamos por la autopista de Nueva Jersey y pasamos por un sector de refinerías de petróleo donde la tortuosa geometría de las estructuras se dibujan contra el cielo, donde los gases escapan ardiendo en eternas llamaradas, y donde el hedor obliga a cualquiera a cerrar las ventanillas del auto. Janet hizo lo propio, suspiró, y luego dijo: “Ahora pasamos por Mordor”. Ella tenia razón. Mordor del “Señor de los Anillos” es el mundo industrial que esta desarrollándose lentamente y va apoderándose de todo el planeta, lo consume, lo envenena. Los elfos la tecnología preindustrial que esta abandonando la escena, los enanos los ent y Tom Bombadil representan las distintas partes de la Naturaleza que están siendo destruidas. Y los hobbits de The Shire (La Comarca) representan el pasado simple y pastoril de la humanidad. ¿Y el Anillo Único? Es la tentación de la tecnología; la seducción de las cosas hechas con mas facilidad, de los productos en grandes cantidades, de los artefactos en tentadora variedad. Es la pólvora y el automóvil y la televisión; todas las cosas que la gente se desespera por tener; todas las cosas que la gente no puede abandonar una vez que las tiene. ¿Podemos abandonarlas? El automóvil mata a miles de norteamericanos cada año. ¿Podemos abandonarlo por eso? ¿Acaso alguien propone seriamente que lo intentemos? El modo de vida norteamericano exige que se quemen grandes cantidades de carbón y petróleo que arruinan nuestro aire, enferman nuestros pulmones y contaminan nuestro suelo y nuestra agua, pero ¿podemos dejar de quemarlas? Para satisfacer las necesidades de nuestra sociedad, necesitamos mas petróleo que el que podemos extraer nosotros mismos, de modo que tenemos que importar la mitad del extranjero. Lo obtenemos de países que nos tiene encadenados gracias a eso. ¿Podemos disminuir nuestras necesidades para romper esas cadenas? Tenemos el Anillo Único en nuestras manos y esta destruyéndonos a nosotros y al mundo, y no hay ningún Frodo que se haga cargo de él, y no hay Monte del Destino adonde llevarlo, y no hay nada que pueda asegurar la destrucción del Anillo Único. ¿Es inevitable todo esto? ¿Ha ganado Sauron? ¿Han caído las Sombras de la Tierra de Mordor sobre todo el mundo? Podemos creer que si, si solo queremos mirar lo peor del mundo industrial e imaginarnos lo mejor de un imposible mundo preindustrial. Además, el feliz mundo pastoril de The Shire (La Comarca) no existió jamás salvo en las mentes nostálgicas. Puede haber existido una delgada capa de terratenientes y aristócratas que llevaban una vida placentera, pero esto sólo era posible gracias al trabajo incesante de sirvientes, campesinos, siervos, y esclavos cuyas vidas eran un largo sufrimiento. Los que heredaron las tradiciones de una clase dominante (como Tolkien) son demasiado concientes del pasado placentero de la vida, y pasaban demasiado por alto la pesadilla que empezaba mas allá de los límites de las mansiones. Por mas desdicha y horrores que la industrialización haya producido, ella puso, por primera vez, la educación y el ocio al alcance de cientos de millones de personas; permitió que ellas compartieran los bienes materiales del mundo, aunque mas no fuera los de mala calidad; les dio la oportunidad de apreciar las artes, aunque solo fuera al nivel de las historietas y del rock duro, les dio una esperanza de vida que hoy es el doble de la que tenían en los tiempos preindustriales. Es fácil hablar de los cincuenta mil norteamericanos (uno de cada 4.400) que mueren cada año de en accidentes automovilísticos. Olvidamos así los porcentajes de población mucho mayores que morirán cada año por las epidemias infecciosas, las enfermedades por carencias, los desequilibrios hormonales y todo lo que hoy puede ser prevenido y curado. Hay buenas razones para no abandonar el Anillo Único. Si el Anillo Único esta llevándonos a la destrucción es porque lo usamos abusivamente, arrastrados por nuestra codicia y nuestra insensatez. Es seguro que hay un modo de usarlo sensatamente. ¿Tanto hemos perdido las esperanzas respecto a la humanidad que negamos que podamos ser cuerdos y sensatos si tenemos que serlo? No el Anillo Único no es solo maligno. Él es lo que nosotros hacemos de él y por eso debemos rescatar y desarrollar aquellas partes que son buenas. Pero no se preocupe... Uno puede leer El Señor de los Anillos sin perderse en su simbolismo. Es una aventura fascinante que no se agota en una lectura. Yo lo leí cuatro veces, y cada vez me gusta más. Pienso que ya es tiempo de que lo lea una quinta vez. Y al hacerlo, tratare de ver el Anillo Único como... un anillo. ISAAC ASIMOV, Asimov Sobre la Ciencia-Ficción ( 1982, Editorial Sudamericana S. A., Buenos Aires;  1981 Nightfall, Inc. Published arrangement with Doubleday, a Division of Bantam. Doubleday dell Publishing Group, Inc.) Pág. 328-333 ISAAC ASIMOV: Ha escrito alrededor de 500 libros sobre innumerables temas. Ha sido llamado «el Balzac de la Ciencia y la Ciencia-ficción» (Publisher's Weekly) y es, sin duda uno de los más prestigiosos autores de ciencia-ficción. Su «ingenio, sabiduría y sentido de lo maravilloso» (Washington Post) ha hecho que se vendiesen en todo el mundo más de diez millones de ejemplares de sus obras. Nació el 2 de Enero de 1920 en Petrovich (Rusia) en el seno de una familia judía. Hijo de Judah Asimov (1896-1969) y Anna Rachel Berman Asimov (1895-1973) recibió el nombre de Isaac por su abuelo materno, Isaac Berman, y fue el mayor de tres hermanos. A la edad de tres años se trasladó, junto a su familia, a Estados Unidos. Ya desde niño mostró dotes para los estudios y la ciencia. En 1926, su padre compró una confitería, donde además se vendía prensa, y revistas de ciencia-ficción, artículos que despertaron su interés por la lectura, y posteriormente por la escritura. Comenzó sus estudios en 1925 en la escuela pública de Nueva York, continuó en East New York Junior High School donde se graduó en junio de 1930, entrando con diez años en la Boys High School, donde obtuvo el graduado en 1935. Asistió a la Universidad de Columbia donde, en 1939, se graduó en Química. Su primera obra, Hermanitos, la escribió con 14 años. Trataba sobre su hermano pequeño, en clave de humor. Fue publicada en la revista de la escuela. En 1937 comenzó a escribir seriamente, momento en el que apareció un cuento titulado Tirabuzón Cósmico. Su segunda historia fue Polizón, publicada en Noviembre de 1939 con el nombre La amenaza de Calixto. En tres años escribió 31 relatos, quizá reseñar que Razón fue el primero sobre robots positrónicos, con sus personajes de George Powell y Mike Donovan, y el siguiente fue Embustero en 1940, donde aparece la doctora Susan Calvin. Se casó dos veces, la primera con Gertrude Blugerman el 26 de Julio de 1942, con la que tuvo dos hijos, David y Robin, se separaron en 1970, y se casó posteriormente con Janet Opal Jeppson. En Mayo del 42 publicó La Fundación. En 1950 por fin aparece su primera novela, Un guijarro en el cielo. Continuó escribiendo relatos, al mismo tiempo que seguía con sus estudios. En 1946 vuelve a Columbia donde continuó su doctorado, que obtiene en 1948. Comenzó a dar conferencias y a escribir entre siete y ocho libros al año, tanto novelas, como libros de química, historia, etc, consiguiendo varios premios, entre ellos el premio Hugo en 1966 a la mejor serie de Ciencia Ficción por la Serie de La Fundación. En 1973, consigue de nuevo este premio al igual que el Nebula. Entre sus muchas obras destacan: Anochecer y El Hombre Bicentenario Premio Hugo y Nebula en 1977 a la mejor novela corta y Los límites de la Fundación premios Hugo y Nebula de 1983 a la mejor novela. Además consiguió el Premio James el T. Grady de la Sociedad Química americana en 1965, tenía catorce doctorados honoris causa por diferentes universidades. Además de sus novelas de ciencia-ficción, se dedicó a escribir sobre temas históricos como La formación de Inglaterra o Los griegos, fantásticos como Viaje alucinante o Azazel, infantiles como la serie de Norby, Yo robot o a Lucky Starr, junto con una abundante obra de difusión científica, Adelantos de la ciencia, El reino de los números, Alpha Centauri, la estrella mas cercana, y multitud de ensayos científicos –sobre química, física, matemáticas, astronomía, biología, filosofía, ciencias sociales, etc–. Para la revista mensual The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Durante 34 años ininterrumpidos Su último artículo para The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Era un conmovedor "Farewell—Farewell" (Adiós, adiós) a todos sus «amables lectores». En él decía: «Siempre he ambicionado morir con las botas puestas, con la cabeza sobre un teclado y la nariz entre dos teclas, pero no es así como funcionan las cosas.» Isaac Asimov falleció el 6 de Abril de 1992 a los 72 años. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas. Sin embargo se han publicado algunos libros después de su muerte: Forward the Foundation (su última novela sobre la Fundación, publicada en 1993), Gold (una antología sobre historias de ciencia–ficción, publicada en 1995) y otros títulos más. La frase más excitante que se puede oír en ciencia, la que anuncia nuevos descubrimientos, no es "¡Eureka!" (¡Lo encontré!) Sino 'Es extraño...'. Isaac Asimov

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Por que tu jefe gana mas que vos?
Por que tu jefe gana mas que vos?
HumorporAnónimo4/1/2011

Un riguroso estudio matemático demostró porque tu jefe gana mas que vos: Partiendo de dos premisas básicas que son: Conocimiento es poder y Tiempo es dinero, se obtienen las siguientes ecuaciones : (1) Conocimiento = Poder (2) Tiempo = Dinero De las leyes de la física sabemos que: (3) Trabajo ------------- = Potencia Tiempo y Potencia (del ingles) = "Power" = Poder Sustituyendo en (3) por las ecuaciones (1) y (2) resulta entonces que: (4) Trabajo -------------- = Conocimiento (=Potencia=Poder) Dinero (=tiempo) y finalmente, despejando dinero nos queda (5) Trabajo --------------- = Dinero Conocimiento Analizando la ecuación (5) podemos ver que a medida que conocimiento tiende a cero, Dinero tiende a infinito Conclusión : Cuanto uno menos sabe, mas gana Ahora sabes porque tu jefe gana mas que vos

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DXT de la revista Barcelona
HumorporAnónimo4/2/2011

Bebota Clarín, 23 de noviembre de 2011 Enviado por Luan Rodríguez Profesion La Capital, 18 de noviembre Enviado por Cristian Bozzo Barrilete Cosmico Olé, 13 de noviembre de 2010 Enviado por Juanma Domínguez No Evolucion Clarín, 11 de noviembre de 2010 Enviado por David Fliguer Lindo Clarín, 7 de noviembre de 2010 Enviado por Federico Colombo Europeo MSN Argentina, 3 de noviembre de 2010 Enviado por Marce Sim Orgia Barrial La Nación, 3 de noviembre de 2010 Enviado por Federico Sánchez Aterrador Clarín, 31 de octubre de 2010 Enviado por Federico Sánchez Resultado Diario Registrado, 31 de octubre de 2010 Enviado por Hernán G. Por el Piso Infobae, 27 de octubre de 2010 Enviado por Diego Ramos Matematica La Nación, 22 de octubre de 2010 Enviado por Juana de Los Palotes Burros Infobae, 19 de octubre de 2010 Enviado por Maurice Blanchota Dientes Infobae, 16 de octubres de 2010 Enviado por Leonardo Sebastián Fraude Infobae, 4 de octubres de 2010 Enviado por Emilio Messina Desde el Banco Olé, 29 de septiembre de 2010 Enviado por Baker Vin Combativo Clarín, 27 de septiembre de 2010 Enviado por Facundo Leiva Fuente: http://www.revistabarcelona.com.ar/dxt.php

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La Quinta Fuerza, Isaac Asimov
Ciencia EducacionporAnónimo3/19/2011

Ensayos del libro "Viaje a la Ciencia", de Isaac Asimov, editado por Tikal en 1995. Con traducción de Dafne Sebanes Plou. Existen cuatro fuerzas conocidas en el Universo, cuatro fuerzas que hacen que los objetos se muevan hacia otros objetos o, en algunos casos, se aparten de ellos. Existen cuatro fuerzas de atracción y/o de repulsión. La primera es la «fuerza gravitacional», que nos mantiene contra el suelo y nos hace caer si no tenemos cuidado. La segunda es la «fuerza electromagnética» que mantiene unidos los átomos y las moléculas y que, en el interior del átomo, mantiene unidos los electrones cerca del núcleo. La tercera es la «fuerza fuerte». Que mantiene juntas las partículas dentro del núcleo central atómico. La cuarta es la «fuerza débil», que permite que algunos núcleos atómicos se separen. Produciendo radioactividad, y que hace que el Sol brille. Estas cuatro fuerzas son absolutamente esenciales en el Universo tal como lo conocemos. Sin la labor de estas cuatro fuerzas trabajando como lo hacen, la materia no podría existir, las estrellas y los planetas no podrían existir, nosotros no podríamos existir. Pero ¿existe una quinta fuerza? Hasta épocas recientes, los científicos estaban bastante convencidos de que no. Las cuatro fuerzas conocidas parecían explicarlo todo, y una quinta fuerza no era necesaria. Pero observemos las cuatro fuerzas más de cerca. No tienen la misma potencia. La más potente es la fuerza fuerte. Cuando dos protones entran en contacto, la fuerza fuerte los acerca, mientras que la fuerza electromagnética los separa. Sin embargo. la fuerza fuerte es más de cien veces superior a la fuerza electromagnética, por lo que los protones permanecen juntos y puede existir el núcleo atómico. La fuerza débil es la menos potente de estas tres: la fuerza fuerte es cien billones de veces más potente que la fuerza débil. La fuerza gravitacional es la que hace que la Tierra nos mantenga contra su superficie e impida que nos desprendamos de ella; la Tierra también mantiene a la Luna en su órbita, y el Sol mantiene a la Tierra en su órbita. Esto nos puede llevar a suponer que la fuerza gravitacional es superpotente. Pero no es así. La fuerza gravitacional es con mucho la más débil de las cuatro. La fuerza fuerte es alrededor de diez trillones de cuatrillones más potente que la fuerza gravitacional. Entonces, ¿por qué tienen tanta influencia los efectos gravitacionales en el Universo? La respuesta es que la fuerza fuerte y la fuerza débil tienen un espectro de acción muy corto. Su potencia decae tan rápidamente con la distancia que simplemente no pueden notarse a partir de la billonésima parte de una pulgada. Sólo pueden notarse en el interior del núcleo. La fuerza electromagnética y la fuerza gravitacional, sin embargo, poseen un enorme espectro de acción. Su potencia disminuye tan lentamente con la distancia que puede hacerse sentir durante varios años luz. La fuerza electromagnética, no obstante, tiene un efecto de atracción y uno de repulsión, y ambos están equilibrados de manera casi exacta. Por lo tanto. la fuerza electromagnética se hace sentir sólo cuando una u otra, la atracción o la repulsión, tiene un margen muy pequeño. De modo que puede ser ignorada a grandes distancias. Pero la fuerza gravitacional produce sólo una atracción. A pesar de que es tan débil, aumenta con la cantidad de materia (de masa) que existe en el cuerpo. Es raro que dos rocas se atraigan, ya que tienen muy poca masa. Ni siquiera los asteroides tienen mucha gravitación. Sin embargo. Masas grandes como la Tierra y la Luna se mantienen juntas con mucha potencia. La fuerza gravitacional, terriblemente débil, se concentra en gran cantidad debido a esa gran masa. La fuerza gravitacional del Sol es mucho mayor, y la fuerza gravitacional de toda una galaxia de estrellas es aún más grande. Por lo tanto, es la fuerza gravitacional lo que mantiene al Universo unido. La masa que produce la gravedad se llama «masa gravitacional». La masa también resiste los cambios en su movimiento. Es fácil golpear una ligera pelota de ping-pong y enviarla a otro lugar, pero una pelota de platino del mismo tamaño y moviéndose a la misma velocidad tendría mucha más masa y sería mucho más difícil golpearle para hacerla pasar al otro lado de la red. Esta resistencia a cambiar el movimiento se llama «inercia», y debido a que aumenta con la masa, hablamos de masa «inerte». Tanto la fuerza gravitacional como el efecto de inercia pueden utilizarse para determinar la masa de un objeto, y siempre parecen proporcionar la misma respuesta. Cuando Isaac Newton calculó la ley de la gravedad, supuso que la masa inerte y la masa gravitacional eran siempre iguales. Lo mismo hizo Albert Einstein cuando mejoró la teoría de Newton. Debido a que son iguales, un objeto con más masa es más «resistente» a la caída, pero recibe una fuerza mayor de la gravedad. Los dos efectos están equilibrados, y los objetos de masa diferente caen todos a una misma velocidad creciente. Los científicos han medido con precisión la manera en que los objetos caen y la manera en que responden tanto a la inercia como a la gravedad, y parece que las dos son iguales hasta la proporción de 1 por billón. Sin embargo, algunos científicos no están totalmente seguros. Los dos fenómenos, inercia y gravedad. Parecen tan diferentes uno del otro que no pueden dejar de preguntarse por qué estas dos formas distintas de medir la masa siempre dan el mismo resultado. ¿Es posible que en realidad no sea así? En el transcurso del último año más o menos, los científicos han estado realizando mediciones muy precisas. y algunos parecen pensar que la masa gravitacional y la masa inerte no son exactamente lo mismo. Existe una diferencia muy pequeña. Una manera de explicar esta diferencia es suponer que existe una quinta fuerza que es aún más débil que la gravedad, unas cien veces menos. Lo que es más, tendría efecto a una escala bastante corta, de modo que solo podrá notarse a una distancia inferior a media milla, quizá. Además, en lugar de ser una fuerza de atracción, que empujara a los objetos a unirse, esta nueva fuerza sería de repulsión: los separaría. Finalmente. su potencia dependería no de la masa total sino de la masa de los distintos núcleos atómicos, de modo que su efecto sería diferente, por ejemplo, en el caso del hierro o del aluminio. Todas estas propiedades son tan extrañas que la mayoría de los científicos se muestran reacios a aceptar esta idea. Lo que es más, los experimentos realizados son tan sutiles y producen efectos tan pequeños que no parecen demasiado fiables. No obstante, un activo grupo de científicos está diseñando experimentos aún más refinados, y dentro de un año sus resultados pueden llegar a revelar definitivamente si se trata o no de una quinta fuerza. Si existe tal cosa, los científicos tendrán que dar muchas explicaciones. y las cosas pueden resultar muy interesantes.

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Para que sirven los economistas?
InfoporAnónimo4/18/2011

ECONOMIA › TEMAS DE DEBATE: PARA QUE SIRVEN LOS ECONOMISTAS Los profetas de la equivocación Estos profesionales proclaman soluciones sobre problemas económicos como si fueran verdades universales, pero lo que en realidad tienen por detrás es la defensa del interés de algún sector de la sociedad. Críticas a la formación que ofrecen las universidades. Producción: Tomás Lukin Qué les enseñan Por Martín Kalos y Martín Rodríguez Miglio * Las propuestas académicas de la gran mayoría de las casas de estudio del país se jactan de formar profesionales para tres ámbitos bien diferenciados: las necesidades del sector privado, de la gestión pública, y de la academia para docencia e investigación. Pero ninguna de las tres orientaciones logra desarrollarse satisfactoriamente. Así, buena parte de los graduados en Economía no poseen los conocimientos necesarios para los distintos sectores sociales. A esto se suma que diversos conflictos político-económicos en la última década dejaron en evidencia la incapacidad de la doctrina económica aún dominante para explicar los procesos y proponer salidas a las crisis. Basta con recordar el silencio que adoptó buena parte de la “academia” en Economía sobre la debacle argentina en 2001 o las crisis que sacuden a los países centrales desde 2007. Lejos de ser casual, esta acumulación de fallas y carencias para comprender la realidad tiene una raíz profunda en la forma en que se enseña Economía en las universidades argentinas. Los actuales planes de estudio de las carreras de economía se encuentran estructurados bajo el eje del pensamiento económico marginalista, entre cuyos estandartes se cuentan las nociones de que los precios son determinados por las fuerzas de oferta y demanda en el mercado, el mercado es el garante de las libertades individuales de todos los individuos, todos los individuos son a su vez libres e iguales poseedores de mercancías, y –entonces– existe una tasa óptima de crecimiento de la economía que puede alcanzarse con tan sólo eludir la tentación de que el Estado intervenga en la economía. Este sesgo hacia el pensamiento único en la currícula domina también todas las demás carreras que incluyen contenidos de Economía. Así se construye en las universidades e institutos terciarios argentinos un “sentido común” económico, que aleja de la real comprensión de los fenómenos a economistas y no economistas. Esta doctrina hegemónica carece de respuestas concretas y aplicables a las problemáticas planteadas, pero se presenta como una serie de “verdades acumuladas” cuyos conceptos no tienen historia ni superación posible. A esto se suma la ausencia de otros contenidos sobre los cuales reconstruir los conceptos fundamentales de la Economía, o como forma de incentivar la reflexión crítica entre los profesionales en la materia. Existen excepciones: cursos donde se adicionan contenidos “alternativos” o se introducen críticas al modelo neoclásico. Pero casi en ninguna universidad se incorpora la necesidad del pluralismo en la enseñanza en Economía como una columna vertebral de la carrera. Así, el desarrollo de estos otros enfoques con frecuencia se entrecorta, se amontona, se menosprecia, se repite en distintos cursos para unos u otros alumnos. La suma de algunas voluntades individuales para incorporar enfoques críticos a la currícula no es suficiente para garantizar la formación plural y de calidad de los economistas. Como elemento retroalimentador, en la misma formación de docentes se reproducen las condiciones descriptas. Así, para encarar la transformación de los contenidos actuales, en muchos lugares se genera una acuciante necesidad de docentes formados en otras escuelas de pensamiento; y su aparente escasez es usada por muchas autoridades como una excusa para prevenir las mejoras de la currícula. En pos de enfrentar estos problemas, desde 1997 se han multiplicado los grupos de estudiantes, investigadores y docentes que (en una decena de universidades nacionales) buscan disputar el rol de la construcción del conocimiento a través de diferentes espacios de participación. Así, extra curricularmente se da lugar a los debates y formación que las instituciones universitarias prefieren olvidar. Las Jornadas de Economía Crítica son actualmente el espacio abierto de encuentro, discusión y formación para estas experiencias. Sin lugar a dudas, las reformas integrales de los planes de estudio (y de ese “sentido común” que se enseña actualmente) son indispensables para cualquier perfil de graduado en Economía que nuestra sociedad pretenda. Ya sea para el ámbito público o privado, profesional o académico, cualquier orientación requiere economistas con las herramientas para analizar, interpretar y actuar cabalmente sobre la realidad. Pero el rol del economista no es meramente técnico: ese accionar dependerá de los sectores sociales y políticos a los cuales pertenezca. Ante la evidente necesidad de economistas críticos, es indispensable una educación verdaderamente de calidad: esto es, que incorpore la pluralidad de enfoques, la historicidad de las teorías económicas y el pensamiento reflexivo como piedra fundamental de la educación universitaria. * Licenciados en Economía, docentes UBA y miembros de la Escuela de Economía Política. El arte del flautista Por Martín Harracá * Un aspecto impecable, una colección de datos elaborados con gran rigurosidad científica, un gráfico ingenioso y una explicación muy elegante que apela al sentido común. Armados con estas herramientas, cuántas veces en la historia hemos visto a prestigiosos economistas recomendar políticas que, nos dicen, son la única vía posible para el bienestar económico, y que ir contra ellas es como negar la ley de gravedad. En este artículo buscaremos evidenciar en algunos ejemplos cómo aquellos discursos, colocándose desde una posición ilustrada, distante, neutral, proclaman soluciones sobre problemas económicos como si ellas fueran grandes verdades universales, pero que lo que en realidad tienen por detrás, siempre, es la defensa del interés de algún sector de la sociedad. El primer ejemplo es el del mito del “modelo agroexportador”, uno de los más importantes para nuestra historia. La idea es intuitiva: el suelo de nuestro país presenta condiciones extraordinarias para la producción agrícola, por tanto, lo que tenemos que hacer es especializarnos en la elaboración de dichos productos, propiciar las mejores condiciones para su comercialización al exterior, e importar lo que nos haga falta. La riqueza será tal que alcanzará todos los sectores de la sociedad. El argumento económico por detrás es el de las ventajas comparativas, pilar de los defensores del libre cambio, que, en pocas palabras, sostiene que lo óptimo es que cada país se concentre en la rama de producción donde presente ventajas relativas respecto de las otras naciones, e importe aquellos bienes en los que sea menos productivo. Hoy, con la perspectiva que da la historia, una simple mirada nos permite comprender que a los únicos a quienes beneficia este esquema es a los propietarios de los campos, pues se apropian de la alta renta agrícola, y a los sectores extranjeros, que obtienen materias primas a bajos precios, a la vez que se aseguran la colocación de sus productos en nuestros mercados, profundizando nuestra dependencia respecto de ellos. Precisamente, han sido siempre economistas asociados a estos sectores quienes defendieron aquellas “verdades económicas” como fuentes del progreso. Tomemos otro ejemplo, relacionado al problema del empleo. En la oleada neoliberal de los años noventa, eran pocos los que se atrevían a criticar el discurso de flexibilizar, de desregular, el mercado de trabajo. Esto quiere decir que se planteaba como necesario, para que la economía fuera competitiva y eficiente, quitar las trabas a la contratación y al despido de personal, reducir al mínimo el empleo público, y eliminar el salario mínimo y los subsidios al desempleo. El economista repetía entonces la idea de fondo de que el Estado no debe intervenir, pues genera “distorsiones”, y que es el propio sector privado el que puede encargarse de solucionar el desempleo. Uno de los grandes problemas teóricos de este planteo, es que supone la igualdad en la capacidad de elección entre las partes implicadas (capitalista y trabajador). Así, si un trabajador está desempleado, esta teoría dice que es simplemente porque no quiere aceptar el salario “que le ofrece el mercado”, por lo que estar en una condición de marginalidad es en última instancia consecuencia de su propia decisión. Lo que resulta interesante al analizar este discurso es la utilización de nociones que tienen la particularidad de parecer como universalmente válidas (“eficiencia, progreso, desarrollo”), pero que en realidad están escondiendo un fin. En este caso, es reducir la protección del trabajador, para poder bajar el salario lo más posible. Finalmente, analicemos el siempre polémico tema de la inflación. La discusión entre los economistas parece pasar hoy casi exclusivamente por cuál es el número: Desde la oposición se fuerzan los argumentos y los datos para demostrar que es lo más alta posible, mientras que en el oficialismo la preocupación es exactamente la opuesta. Lo que resulta interesante plantearse, y que en última instancia constituye la importancia del problema, es que la inflación no es simplemente un número, sino que supone una puja de intereses, un conflicto entre sectores sociales, donde unos ganan y otros pierden. Es por eso que cuando se discute cómo resolver este problema, no tiene que ser para que los números que se publican en el diario dejen contentos a los economistas, a “los que saben”, sino para comprender que el problema de fondo está en un conflicto al interior de la sociedad, que es la puja por la distribución del ingreso. Entonces, como decíamos al comienzo, si el economista no puede ser “neutral”, porque no lo es la teoría económica, la pregunta que queda abierta es: ¿Cuál es la responsabilidad del economista, y a qué sectores e intereses se compromete a defender? * Licenciado en Economía, docente FCE-UBA. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-166465-2011-04-18.html

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