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Rata1960

Usuario (Argentina)

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¿Rosas Traidor?
InfoporAnónimo8/17/2015

La verdad historia El odio visceral de los unitarios hacia Rosas, los llevó a combatirlo sin reparar en medios, empleando la mentira, la intriga, y hasta la traición a la patria. Mientras Sarmiento desde Santiago le ofrecía a los chilenos el Estrecho de Magallanes, y hasta la Patagonia, los exilados le ofrecían al tirano boliviano Santa Cruz las provincias del norte, y los unitarios de Montevideo le ofrecían a ingleses, franceses y brasileños, separar las provincias mesopotámicas en una “Republica” independiente. Durante la agresión francesa primero, y la agresión anglo-francesa luego, en complicidad con los unitarios Fructuoso Rivera le declaraba la guerra a Rosas y Lavalle invadía la patria embarcado en una flota francesa y enarbolando la bandera “celeste” unitaria. Pero con sagacidad, inteligencia y tenacidad, Rosas los venció a todos. Rivera terminó “trampeado” en Arroyo Grande, Lavalle fue “tomado por el rabo” en Quebracho Herrado, Paz derrotado en Laguna Limpia, y Domingo Cullen terminó calzándose “las medias de lana”. Los aglo-franceses fueron combatidos en Vuelta de Obligado, San Lorenzo, Toneleros, y Angostura del Quebracho, haciendo fracasar la intervención armada, y desembocando en el mayor triunfo diplomático jamás alcanzado por Argentina con el Tratado Southern-Arana, en que los invasores debieron renunciar a todas sus pretensiones, y saludar con 21 cañonazos el pabellón nacional. La falsificación histórica Derrotado Rosas en Caseros por la coalición internacional de Urquiza, unitarios y brasileños, la virulencia contra Rosas tuvo un nuevo capitulo. No conformes con la renuncia de Rosas y su retiro al exilio, se dedicaron los unitarios a una feroz persecución material e ideológica, expropiando todos sus bienes particulares y en juicio perverso trataron de degradarlo de todas formas y con todos los argumentos falsos posibles. No conformes aún, mendiando un juicio falsificado intentaron negarle todo mérito y hasta borrarlo de la historia. Varios años después de Caseros, en 1857, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, declara "traidor a la Patria" a Juan Manuel de Rosas. El Diario de Sesiones registra los argumentos del diputado Nicolás Albarellos: "No puede librarse a la Historia el fallo del tirano Rosas. ¿Que dirá la Historia cuando se vea que la Inglaterra ha devuelto a ese tirano los cañones tomados en acción de guerra y saludado su pabellón sangriento y manchado con una salva de 21 cañonazos? La Francia, que hizo causa común con los enemigos de Rosas, que incitó la cruzada en la que figura el General Lavalle, a su tiempo le abandonó y trató con Rosas, y también debió saludar su pabellón con 21 cañonazos. Yo pregunto, Señor, si estos hechos no borrarán en la Historia todo cuanto podemos decir los enemigos de Rosas, si no lo sancionamos con un acto legislativo como esta ley (...). ¿Que se dirá en la Historia, y esto es triste decirlo, cuando se sepa que el valiente Almirante Brown, el héroe de la marina de guerra de la Independencia, fue el Almirante que defendió la tiranía de Rosas? ¿Que el general San Martín, el vencedor de los Andes, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso que puede hacerse a un militar entregándole su espada? ¿Se verá a este hombre, Rosas, dentro de 20 o 50 años, tal como lo vemos nosotros a 5 años de su caída, si no nos adelantamos a votar una ley que lo castigue definitivamente con el dicterio de traidor? No señor, no podemos dejar el juicio de Rosas a la Historia, porque si no decimos desde ahora que era un traidor, y no enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado por la Historia como un tirano, quizá lo sería como el más grande y glorioso de los argentinos". ¡¡¡ Linda forma de “legislar”, de hacer historia, y de enseñar en las escuelas !!! Fuente: http://www.lagazeta.com.ar/rosas_traidor.htm

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La corrupción, pretexto para derribar gobiernos populares
La corrupción, pretexto para derribar gobiernos populares
InfoporAnónimo2/21/2016

En el libro “Estrategia y Táctica del Movimiento Nacional”, de Arturo Frondizi, publicado en 1964, hay un capítulo titulado “La corrupción, pretexto para derribar gobiernos populares” donde el ex presidente razona de una manera que mantiene una vigencia llamativa. Aquí transcribo algunos pasajes del mismo y abajo está el link al PDF y agradezco a Agustín Rossi que lo recomendó en el programa de Sandra Russo. “No ha habido hazaña -militar,política,económica,cultural- de trascendencia para el afianzamiento de nuestra nacionalidad y el acrecentamiento de su patrimonio material y espiritual , que no haya sido objeto de las más irresponsables campañas de difamación tendientes a invalidarlas, menospreciarlas o postergarlas. Durante los solitarios meses de mi confinamiento en Martín García, regresé a las abandonadas lecturas de nuestra historia patria, tan coherente en su apariencia turbulenta y contradictoria, que los hechos de hoy conservan asombroso parentesco con los de antaño. En todo tiempo, quienes quisieron empujar el país hacia adelante fueron acusados de mala conducta administrativa, de cohecho y malversación. Como también a mi gobierno se le habían formulado idénticos cargos, me propuse trazar esquemáticamente esa constante que podemos llamar “de la calumnia” y que en mi caso se había cebado no tanto en mi persona, a la que algunos adversarios generosos eximían de culpa, sino en mis más cercanos y eficientes colaboradores y, especialmente, en Rogelio Frigerio y sus amigos. Con lo cual, los críticos más benignos me perdonaban la vida sin razón, pues nada hicieron en mi gobierno los “frigeristas” que no fuera fruto de la más estrecha y leal deliberación con quien asumía entonces y ratifica hoy la responsabilidad ejecutiva. Pero antes de ocuparnos de los “negociados” atribuidos a mi gobierno, resultará pintoresca una excursión por los caminos de la historia, donde, a cada rato, tropezaremos con la constante de la calumnia como arma innoble para destruir al adversario. Y lo curioso es que, siempre, tal recurso no perseguía la reparación de la moral o la ley perdida, sino que se conformaba con lograr su objetivo político: caída la cabeza del adversario, los presuntos ladrones dejaban de ser perseguidos y castigados, como lo demuestra el hecho de que ningún proceso e investigación emprendido con fines políticos se haya esforzado en sancionar a los presuntos culpables. LA CALUMNIA CONTRA LOS LIDERES POPULARES Estas sabias reflexiones de Berutti demuestran que hace siglo y medio ya se conocían las tácticas políticas basadas en la denigración gratuita del adversario y había quienes eran capaces de desentrañar sus ocultos designios. Es lamentable, entonces, que esa práctica desleal haya llegado intacta hasta nuestro días y que las calumnias que antes se lanzaron contra los próceres de nuestra independencia y organización nacional, desde San Martín hasta Rosas y Urquiza, se hayan repetido contra gobernantes contemporáneos y siempre con el mismo propósito denunciado por Berutti “Acarrearles el odio público, que su partido y amigos no pudiesen revivir y el gobierno que reemplazaba al caído se pudiese sostener sin temor de que los caídos pudiesen voltearlo” Más lastimoso todavía es que se presten al juego partidos y hombres sinceramente dedicados a la causa popular, cuyos propios líderes y ellos mismos fueron víctimas de la insidia cada vez que, desde el gobierno o desde la oposición, ponían en peligro las posiciones y los privilegios de la minoría. A Lisandro de la Torre estuvieron a punto de asesinarlo en el Senado de la Nación cuando desnudaba las maquinaciones de los monopolios exportadores. Pero si esa vez falló el intento y abatió en cambio a uno de sus discípulos más queridos, el arma más sutil y menos riesgosa de la calumnia se había ensañado antes con el ilustre tribuno en ocasión de su candidatura a presidente. Todos recordamos el libelo publicado por un ex socio de don Lisandro, con quien mantenía una controversia judicial, en el que se formulaban acusaciones indignas contra el candidato presidencial y que tuvo amplia acogida en la prensa y en los círculos que auspiciaban la candidatura rival. El doctor de la Torre replicó eficazmente al calumniador, pero siempre guardó su amaro recuerdo del episodio. ¿Qué no se dijo de la corrupción de los gobiernos de Hipólito Yrigoyen? El ministro del interior del gobierno de facto surgido de la revolución militar de 1930, Matías G. González Sorondo, afirmó dos días después del triunfo del golpe que “una horda, un hampa había acampado en las esferas oficiales y plantado en ellas su acampe de mercaderes, comprándolo y vendiéndolo todo, desde lo más sagrado hasta el honor de la patria” Y el senador Benjamín Villafañe, en pleno recinto de la cámara alta, dijo: “Al yrigoyenismo lo forman ciento diez mil prontuariados en la sección Robos y Hurtos, sesenta mil pederastas y cincuenta mil más que viven al margen de la ley, del juego y la explotación de mujeres” Aquí el link para leer el libro online. El capítulo en cuestión está en la pag 127

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Breaking Bad: ¿El (narco) show debe continuar?
Breaking Bad: ¿El (narco) show debe continuar?
InfoporAnónimo1/26/2014

Por: Fernando Buen Abad Domínguez Un cáncer televisado que se vuelve negocio. Hace tiempo que las “series” de televisión yanquis (y no sólo) son escuelas ideológicas (falsa conciencia) y chatarra intelectual para las masas. Nada nuevo. Hace tiempo que la burguesía usa sus “medios” para exhibir impúdicamente todo género de aberraciones y para infiltrar valores (o anti-valores) convertidos en mercancías del morbo, muy rentables y muy premiadas por ellos mismos. De mal en peor. “Breaking Bad” es una de esas series televisivas “exitosa”, según los parámetros mercantiles de la industria televisiva, y es una serie muy jugosa por la carga ideológica que cocina. Su éxito deriva de una muy sofisticada cadena de producción que hace malabares con los miedos, con los estereotipos y con las monstruosidades del crimen organizado, ahora convertido en puntero del “rating”. Es un producto con sobresaliente calidad narrativa, y dotación técnica, al que debemos observarle la siempre presente bendición que le otorga la DEA para calmar la doble moral del espectador común (o del pueblo-público) consumidor adicto al espectáculo de su propia desgracia. “De acuerdo con reportes de la ONU, en Estados Unidos, Canadá y Europa se queda la mayor parte de las ganancias de la venta de droga en el mundo, que en el caso de la cocaína representa 70% de los 72 mil millones de dólares traficados al año.” Más los “daños colaterales”. “Breaking Bad” viene a contarnos, involuntariamente, lo que le sucede al capitalismo en su totalidad y nos lo cuenta de la manera en que a la burguesía le encanta contar esas “cosas” que , principalmente, consiste en culpar de todos sus males a las “periferias” sociales: a los inadaptados; a los “losers”; a los inferiores y a los “latinos”. “Periferias” que son, a los ojos del “buen burgués”, nido de lacras que afean el paisaje con sus “disfunciones” y con su primitivismo intelectual, sexual, alimentario y laboral. La escoria misma. Y mientras la serie cuenta su “historia” narcótica, avanza como ofensiva ideológica discriminatoria, criminalizante y estigmatizante. La lucha de clases en acción televisada. En el imaginario de “Breakin Bad” sólo los agentes de la DEA son “los honestos”. ( En cerca de 60 horas de tele ni una palabra sobre las tropelías criminales de la DEA en Bolivia, Ecuador, Venezuela…México) Aparecen como el alma pura de la sociedad yanqui (la misma que financia y aplaude las guerras y crímenes globales) pero que, para los fines televisivos, sufre la maldición de tener que vigilar y combatir a esos bárbaros que arriman a sus tierras el menú más completo de narco-tentaciones con trafico de armas, trafico de personas y tráfico de órganos. Todo en un escenario cuidadosamente mexicanizado o latino-americanizado condimentado con dólares a mansalva. Galería con fetiches del simplismo y del maniqueísmo. Mientras tanto, la realidad no recibe premios: “Más de 121 mil muertos, el saldo de la narcoguerra” Era de esperarse que una serie de televisión cuya audacia es mostrar, farandulizada, parte de las entrañas y la descomposición política del imperio, convirtiera en audacia su cinismo. No se priva de frases gruesas como “te obligan a lamerle el culo al patrón”, dicho por uno de los protagonistas que se queja ante los pagos exiguos (un millón y medio de dólares) como cocinero de metanfetaminas. No se priva de exhibir la desprotección médica de las personas obligadas a “cualquier cosa” para pagar un tratamiento. No se priva de pasearse por los pasillos de las ambigüedades y la corrupción de todas las jaurías que acechan a los latinos y a los “perdedores” incapaces de subirse al “american way of life” tentados por los vicios, las blandenguerías psicológicas y la promiscuidad de clases. El capitalismo al desnudo. En fin, “Breaking Bad” es un lavado de cara al sistema, uno más, esta vez con sabores amargos y sangrientos pensados para la hora de la cena y en hi definition. Dosis de violencia mediática antes de ir a la cama. Se venden la “temporadas” completas o fragmentadas en las tiendas más ad hoc o en los palacios del pirateo. Dicen que es la “serie más exitosa de toda la historia” que ha roto récords, que acumula premios de todo tipo, que es ya un fenómeno televisivo mundial. Y mientras más se la publicita más de afianzan sus aberraciones temáticas. ¿Comprenderán los “teleespectadores” en México, en Guatemala, en Honduras, en Colombia, en Argentina… por qué los yanquis abordan estos temas desgarradores, para entretenerse, mientras a nuestros pueblos nos cuesta sangre, desgarramiento y huellas psicosociales irreparables? ¿Hay algún mensaje “edificante” o algún arrepentimiento, salido de la moral yanqui, para denunciar, de verdad, la red compleja de crímenes paridos por el capitalismo presentados como narco-espectáculo? ¿Forma opinión, cuál… forma modelos, cuáles? No hace falta ver toda la serie. Paraíso de la degradación, el envilecimiento, la decadencia y la corrupción. Radiografía de un sistema que expresa sus metástasis en la vida cotidiana y hace negocios con eso. “Breaking Bad” es un retrato cínico del imperio que sabe producir maquinas de guerra ideológica con gran manufactura artística y tecnológica. Eso no le quita lo perverso. Aunque muestra “descarnadamente”, ante sus cámaras, los submundos del sistema en decadencia, eso no implica una crítica. Con la dosis descomunal de ambigüedades que la serie maneja, de hace difícil decidir si se trata de una apología del delito o de una moraleja audiovisual para la resignación. La serie toda parece decir, empeorando, que la cosa es así, que “la ley del más fuerte” es la que manda y que, también, se llega a ser más fuerte si se es más cruel y más ambicioso. No disfrutaremos este pastel de carne humana como si fuese un logro estético. No importa cuántas escenas de ternura intercalen, no importan los silogismos de la obediencia debida a la “supervivencia” que encadenen, no importan los premios ni su fama. Se trata de una serie televisiva más que, directa e indirectamente, nos señala dónde está el poder y dónde está el dinero para estimular, a balazos, el tráfico de cualquier cosa que satisfaga la voracidad del capitalismo, el más demencial comprador y consumidor de drogas, violencia y vidas humanas que la humanidad ha padecido. Y lo pasan por la tele, impunemente. Links de Interes sobre el Tema: http://www.proceso.com.mx/?p=292865 http://www.proceso.com.mx/?p=348816 Fuente: http://www.aporrea.org/medios/a180053.html

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Más de 121 mil muertos, el saldo de la narcoguerra
InfoporAnónimo1/26/2014

Más de 121 mil muertos, el saldo de la narcoguerra de Calderón: Inegi MÉXICO, D.F. (apro).- La guerra contra el crimen organizado durante el sexenio de Felipe Calderón dejó un saldo de 121 mil 683 muertes violentas, según datos dados a conocer hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estas cifras se desprenden de los registros administrativos generados por cada entidad federativa, básicamente de defunciones accidentales y violentas. Los reportes contienen registros de 4 mil 700 oficialías del Registro Civil y mil 107 agencias del Ministerio Público que mensualmente proporcionan información al Inegi. De acuerdo con el informe, durante el primer año de gobierno del panista Calderón Hinojosa, cuando declaró la guerra contra el narco, la cifra de homicidios fue de 8 mil 867, menor a la registrada durante 2006, último año de gobierno del su antecesor, Vicente Fox Quesada, que fue de 10 mil 452 homicidios. Sin embargo, a partir del segundo año de gobierno de Calderón, el número de muertes violentas fue en ascenso hasta alcanzar su punto máximo en 2011. En 2008 se registraron 14 mil seis homicidios y, para 2009, la cifra se elevó a 19 mil 803; luego, en 2010, aumentó a 25 mil 757, y en 2011 subió a 27 mil 213 homicidios dolosos. Para 2012, año de cambio de gobierno federal, hubo una leve disminución en el número de homicidios, pues se reportaron 26 mil 37. En suma, de 2007 a 2012 el número de muertes violentas alcanzó los 121 mil 683 homicidios, de acuerdo con cifras oficialmente reconocidas. Las entidades que reflejaron un incremento constante en el número de homicidios durante la anterior administración federal panista fueron: Coahuila, Colima, Guerrero, Jalisco, Estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro, Tamaulipas y Zacatecas. Durante 2012, el último año de gobierno de Calderón, Chihuahua y Guerrero fueron las entidades con el índice más alto de muertes violentas al registrar 77 homicidios por cada 100 mil habitantes durante ese año. Ese mismo año las entidades con el menor número de homicidios por cada 100 mil habitantes fueron Aguascalientes y Yucatán, con un índice de cuatro y dos, respectivamente. Chihuahua exhibió un descenso de 30% en el número de homicidios respecto de 2011. Del total de personas que murieron en 2012, 23 mil 40 eran hombres, dos mil 772 mujeres, y 223 aparecen en la estadística como “no identificados”. Según los datos del Inegi, las causas de muerte violenta más comunes durante ese año fueron: agresión con disparo de armas de fuego y armas no especificadas, 16 mil 491; agresión con objeto cortante, 3 mil 400. Además, agresión letal por medios no especificados, 3 mil 223, y ataque por ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación, mil 592. Fuente: http://www.proceso.com.mx/?p=348816

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La vida por un tomate
InfoporAnónimo1/11/2014

La vida por un tomate ¿Cómo no recordar Psicosis, de Hichcock, al leer sobre el caso de Vicente López? Un grupo de vecinos denunció que de una casa salía un hedor sospechoso y cuando la policía entró al lugar encontró a su ocupante muerto desde hacía por lo menos 30 días. Pero lo extraño es que, sentada ante la mesa de la cocina, arropada y con unas pantuflas invernales, estaba su madre, muerta entre ocho y diez años atrás y naturalmente momificada. Un Norman Bates vernáculo del que nos hemos perdido su historia de soledad y perversión. Realidad y ficción parecen nutrirse constantemente y a veces se confunden en un mismo relato. Los peces muertos aparecidos en la superficie de los lagos de Palermo puede ser el inicio de un cuento de terror. O su crudo final. ¿Será por eso que el diputado Julián Domínguez propone el traslado de la Capital al norte del país, para preservar la vida de los peces? Si Belgrano pergeñó el Éxodo Jujeño para escapar de las tropas realistas, el ex ministro de Agricultura, ¿estará proponiendo el éxodo porteño para proteger a sus habitantes de las tropas del PRO, que destruyen todo a su paso? Tanto protesta Macri contra el Gobierno Nacional que pronto quedará solito en su principado, como único responsable de sus atroces decisiones. ¿A quién le echará la culpa de todo cuando la Casa Rosada esté sin ocupantes? ¿O ya estará calculando los posibles negocios que concretará con tantos edificios desocupados? ¿Pensará abandonar la carrera presidencial si debe trasladarse a una ciudad tan cercana a los bolivianos que tanto desprecia? Cuando el 16 de abril de 1986 el entonces presidente Raúl Alfonsín anunció el traslado de la Capital Federal a Viedma-Carmen de Patagones, muchos provincianos soñamos con la promesa de un nuevo país. En el siglo XIX, se pensó en Rosario como la posible capital y, aunque después la idea fue descartada, quedó el matutino que Ovidio Lagos fundó para apoyar tal proyecto. En definitiva, cada tanto surge la idea de cambiar la sede del Gobierno Central, como una búsqueda física de un federalismo esquivo. Antes de que aparezcan los mensajes engañosos, no será el primer país que decide semejante mudanza ni tampoco el último. Por supuesto, surgirán los agoreros que argumentarán que hay cosas más importantes, que es una cortina de humo, que no es momento de emprender semejante inversión. Para los conservadores, nunca es el momento, pero alguna vez tendrá que ser. No es algo que se tenga que hacer ya, pero tampoco nunca. Lo importante es que estos tiempos permiten discutir temas para el largo plazo, como debe ser en toda re construcción. El primer paso es no negar la posibilidad porque la historia de nuestro país siempre ha estado atravesada por la oposición entre la Capital y el Interior. El diputado Ricardo Alfonsín no descarta la idea, aunque se mostró sorprendido por la propuesta. En cambio, el diputado progresista Hermes Binner, fiel a su estilo regresivo y desinformado, jugó con las palabras para enredarse en la inconsistencia, como siempre. "Lo que hay que trasladar no es la capital sino el Estado –explicó el ex anestesista- tiene que estar presente el Estado en la solución de problemas, en la ayuda, en encontrar un equilibrio para ese triángulo tan interesante como lo es el Estado, el mercado y la sociedad civil”. Vaya a saber uno qué quiso decir con semejante trabalenguas y en qué realidad está basado. Quizá lo mejor sería una capital itinerante, que se traslade cada tanto a cualquier punto del país. Las figuras de una sociedad Si Macri mencionó lo del círculo rojo, Binner habló del triángulo, aunque sin especificar el color. No se le puede exigir tanto. El triángulo que fascina al ex gobernador ubica en cada vértice al Estado, el mercado y la sociedad civil. Y, casi como si pensara en una utopía, propone el equilibrio para esa figura. Aunque comiencen igual, equilibrio no es lo mismo que equidad. En los noventa, el equilibrio neoliberal incrementó la desigualdad y el desequilibrio se produjo después. Para lograr la equidad hay que olvidarse de la geometría y buscar la unidad como única manera de garantizar la inclusión. Una unidad que tiene el pensar solidario como principal componente, a tal punto que provoque placer pagar impuestos para distribuir mejor los bienes; que un comerciante reduzca un poco sus ganancias si es para nutrir la mesa de todos; que nadie perjudique la economía doméstica fugando divisas o especulando con su valor; que ningún productor escatime los productos de la tierra con el fin de obtener un precio mejor. En un triángulo, los vértices están ligados pero distantes y parecen en tensión, como si quisiera huir cada uno por su lado. Si el círculo sugiere el hermetismo y la exclusividad, el triángulo promete la disolución. Sin ponerse como un tomate –ahora que están de moda-, Binner sostiene que “el Estado tiene que estar presente en la solución de problemas”. Y aquí comete el mismo error que todos los opositores. Casi siempre, cuando mencionan al Estado sólo piensan en el Gobierno Nacional, aunque esté conformado por todos. Según nuestra Constitución, el gobierno tiene tres poderes y cada provincia, municipio o comuna tiene su propio representante a cargo del Ejecutivo. Entonces, no puede ser que Cristina sea la culpable de todo y la encargada de resolver la totalidad de los problemas que surjan. Si no, ¿para qué están todos los demás? En todo caso, los gobernadores, intendentes y jefes comunales también son el Estado y también tienen la función de resolver los problemas. Es hora de terminar con los cuentitos de la bruja malvada. Que las interpretaciones prejuiciosas, pueriles y banales queden para Macri, que le quedan mejor. De una vez por todas, hay que jugar con todas las cartas descubiertas. Un empresario que especula con el desabastecimiento para ganar más no debe formar parte de ningún triángulo, círculo o rombo. Con los deshonestos no se puede construir nada porque no piensan en el colectivo, sino en el individuo, por lo que deben quedar afuera de toda figura geométrica. Tampoco con los que explotan a sus trabajadores ni los que conspiran para provocar una crisis. Y menos con los que mienten, tergiversan y manipulan para forzar la destitución. O someten sus ambiciones al interés público o quedarán afuera del nuevo país que estamos proyectando. Si el Gobierno amenaza con la importación de tomates no es para perjudicar a los productores ni a los trabajadores, sino para contener la intención de los avarientos. Esto no es un problema, sino parte de una conspiración. Si Alfredo Coto introdujo todo lo referido al conflicto con el tomate, sería útil que diga de dónde sacó la información. Y si sólo fue el difusor de un rumor o su creador, que se lo trate como merece, como un mentiroso. En el rol asumido por los medios hegemónicos en este tema, hay una paradoja. Cuando hablan de inflación, responsabilizan al Gobierno y exigen que tome medidas. Cuando llegan las medidas, cuestionan el intervencionismo del Estado. No es que no entiendan o sean esquizofrénicos. Lo que hacen es presionar para que se tomen las medidas que ellos quieren: ajustes salariales, reducción del gasto, liberación del dólar y muchos más ingredientes del coctel ortodoxo. Después, se quejarán del desempleo, del cierre de fábricas, de la yerba importada, de los pobres. Quien se deje convencer por esos burdos libelos, a pesar de las constantes desmentidas, quien se deje llevar por los prejuicios con forma de titular, quien crea que todo está mal porque lo vio en la tele, que mire a su alrededor con un poco más de atención, autonomía y compromiso. De lo contrario, tampoco sirve para la unidad. Si no hay tomates o están muy caros, podemos comer otra cosa: que los guarden en sus cajas de seguridad a ver cuánto duran. Quizá por eso es interesante conversar sobre el traslado de la Capital Federal, porque la Babel criolla nos está confundiendo a todos: creen que su mirada abarca todo el país cuando, en realidad, apenas miran su ombligo. Mientras en el Dakar se malgasta combustible y se pierden vidas por deporte, el Gobierno debe desperdiciar los tan preciados dólares para comprar tomates por la angurria de unos y la malsana intencionalidad de otros. Y la estupidez de algunos, sobre todo. Publicado por Gustavo Rosa http://www.apuntesdiscontinuos.blogspot.com.ar/

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Estos son los ‘paras’ de México
InfoporAnónimo1/27/2014

El estado de Michoacán está fuera de control. ¿Cómo se llegó a esta situación? En Michoacán, miles de civiles se alzaron en armas contra los abusos de los carteles. Aunque en un principio el gobierno los toleró, el monstruo se le salió de las manos y esta semana mandó 2.500 soldados al estado. Foto: AFP El año pasado, el precio de los limones en Ciudad de México pasó de ocho pesos el kilo a 40. El hecho de que este producto tan necesario para la comida, pero en especial para acompañar al tequila, tuviera tal disparada generó todo tipo de explicaciones que iban desde el alto costo de la gasolina o el cambio climático, hasta la avaricia de los agricultores o el TLC con Estados Unidos. Lo que pocos se imaginaron es que detrás del alza estuvieran los narcos y mucho menos que este cítrico fuera a desatar casi una guerra civil en el estado de Michoacán. Hoy se sabe la realidad. Desde hace unos años el cartel de los Caballeros Templarios logró someter al estado y a los habitantes de Michoacán. No se contentaron con controlar solo el tráfico de las drogas sino que sometieron a todos comerciantes, ganaderos, cultivadores y transporadores a una extorsión sistemática que llenó sus arcas y provocó una colosal inflación. Nadie se salvó de las garras de la banda. El territorio abandonado, repleto de violencia y frustración estalló con una rebelión abierta de civiles armados contra los narcotraficantes. La semana pasada la situación se salió de madre y el presidente Enrique Peña Nieto militarizó el estado. Una situación que puso al descubierto el creciente virus de las autodefensas en México. Nunca ha sido fácil vivir en Michoacán. Tierra accidentada, que conecta la costa Pacífica y la Sierra Madre, lleva más de dos décadas sometida por la violencia. Según un informe de la revista Reporte Índigo, en solo 17 de sus 113 municipios hay un control pleno de las autoridades, el estado tiene más de 7.000 huérfanos por la guerra y 3.000 desaparecidos. Sus cultivos de marihuana, sus laboratorios de metanfetamina y sus salidas al mar han sido el botín de Los Zetas, La Familia Michoacana y desde hace un par de años de los Caballeros Templarios, un cartel que mezcla cocaína, descuartizamientos y mística religiosa. Tanto, que tiene un estricto manual del “buen sicario” que promete “no ser brutal, no emborracharse en forma ofensiva, no abusar de la inocencia de mujeres castas y menores de edad, utilizando el engaño o el poder para seducirlas”. Sin embargo, en su actuar diario, los Templarios mostraron poco de señorito medieval. “Cooptaron poco a poco gobiernos locales y Policías municipales, presionando a los alcaldes y haciendo que las Policías trabajaran para ellos. Después, avanzaron en su control de las localidades y pidieron un porcentaje de los presupuestos de obras públicas para ellos y sus ‘empresas’. Las siguientes víctimas de los ‘impuestos’ fueron los agricultores de aguacate y limón. Allí la gente empezó a desesperarse y se rebelaron”, le dijo a SEMANA Raúl Benítez Manaut, profesor e investigador de la Unam y experto en seguridad. Hace un año las primeras autodefensas surgieron. Como le dijo a SEMANA el médico y líder de las autodefensas michoacanas José Manuel Mireles, en una entrevista realizada hace unos meses, “cansados de los abusos, violaciones, ejecuciones, secuestros, extorsiones y de que ejecuten a las personas que denuncian, nos armamos para defendernos porque el gobierno dice que no pasa nada”. A pesar de la presencia de miles de soldados y policías en el estado, el gobierno cerró los ojos, con la famosa máxima: ‘El enemigo de mi enemigo es mi amigo’ como estrategia. Los grupos de civiles armados se regaron por Michoacán y en agosto las autodefensas ya se habían tomado cinco municipios. “Desde que comenzaron a conquistar territorios, contaron con el apoyo de empresarios, ganaderos, comerciantes, campesinos. Las fuerzas armadas conocían la situación, pero prefirieron no reprimirlos. Después de todo, han pasado varias décadas en los que los combates del Ejército contra el narcotráfico no han rendido frutos”, le dijo a esta revista Salvador Maldonado, del Centro de Estudios Antropológicos del Colegio de Michoacán. Pero a principios de este año las autodefensas pasaron a la ofensiva y llevaron a Michoacán al borde de la guerra civil. El 5 de enero se tomaron Parácuaro, un pueblo de casi 4.000 habitantes; el 12 entraron a Nueva Italia, de 30.000 habitantes y ese mismo día cientos de civiles armados con escopetas, rifles, pistolas y fusiles AK-47 rodearon Apatzingán, una ciudad de más de 120.000 personas, considerada el feudo de los Caballeros. El monstruo que Peña Nieto había dejado crecer se salió de control. Para frenar este desmadre, al Estado no lo quedó otra opción que mandar una armada de varios Hércules repletos de hombres y pertrechos, decenas de helicópteros Bell 206 y Black Hawk, un escuadrón de avionetas artilladas, pesados camiones de transporte de tropas Mercedes Benz, tanquetas con ametralladores calibre 50 en la torreta, vehículos antimotines, camionetas Hummer blindadas y 2.500 uniformados, entre policías federales, soldados, infantes de marina y fuerzas especiales. Pero las autodefensas, en vez de plegarse a la fuerza de las autoridades federales, rechazaron entregar sus armas y se enfrentaron a tiros con los soldados en varios retenes. Muchos alcanzaron a creer que Michoacán se convertiría en una pequeña Siria, una guerra civil entre narcotraficantes, autodefensas y militares; todo un tenebroso cartel de lucha libre, en la modalidad todos contra todos. El gobierno logró rectificar a tiempo y entabló un diálogo con las policías comunitarias, que prometieron coordinar su ofensiva con el Ejército hasta acabar con los Caballeros Templarios. Para Maldonado, “es importante comprender los límites del debate sobre si deben desarmarse o no. Este no es el problema, sino la voluntad y capacidad que tiene el Estado para combatir el narcotráfico”. Pues el miedo es que en cuanto los militares declaren misión cumplida, los carteles reconquistarán Michoacán a sangre y fuego. Michoacán es el primer escollo importante en seguridad de Peña Nieto en el año que lleva instalado en el palacio presidencial de Los Pinos. Mientras su predecesor Felipe Calderón convirtió la guerra contra el narco en la guía de su sexenio y difundía los operativos policiales en horario triple A, Peña Nieto optó por rebajarle el tono al discurso violento para proyectar un gobierno de reformas, de crecimiento y de renacer. Pero inevitablemente la violencia lo alcanzó y las críticas han llovido, pues se está dando cuenta de que, a pesar de sus promesas, no puede desmilitarizar el país y que la guerra contra el narco no se acaba con un simple cambio de agenda. Lo peor es que la crisis de Michoacán puede ser apenas un embrión, pues las autodefensas se están regando por todo México y ya tienen presencia en por lo menos 13 estados y cuentan con más de 9.000 hombres en sus filas (ver mapa). Una encuesta realizada la semana pasada mostró que el 60 por ciento de los mexicanos apoya las autodefensas, mientras que en el D.F. un grupo de jóvenes salió a las calles a respaldar el movimiento civil armado. No en vano, el doctor Mireles le dijo a SEMANA que “estamos bien dispuestos a hacer un movimiento insurgente nacional en contra de todo lo que está pasando, porque si el gobierno no pone la situación, nosotros la ponemos. Viene la revolución para México”. Colombia conoce demasiado bien lo que pasa cuando un grupo de civiles en armas promete la “regeneración de la patria”. Las Autodefensas Unidas de Colombia asesinaron a miles de personas, desplazaron a millones y terminaron siendo poderosos carteles del narcotráfico. Aunque nunca es justo trazar paralelos entre países (ver recuadro), México tiene que cuidarse, pues las autodefensas tienen un terreno abonado para crecer. Y meterle más fuego al fuego solo alimenta el incendio. ¿Cómo las AUC? Qué tan parecidas son las autodefensas mexicanas y las colombianas En Colombia, los paramilitares surgieron a finales de los años ochenta como una combinación de hastío frente a los abusos de las Farc, la complicidad y abandono del Estado, la guerra sucia contra la izquierda, los intereses de los terratenientes y como brazos armados de carteles. México comparte con Colombia el abandono de ciertas regiones, una degradación de la seguridad, la complicidad de militares y la presencia de grandes carteles. Pero hasta ahí va el paralelo. Pues en Michoacán, Guerrero y otros estados la reacción es contra los narcos y aún no se vislumbra, como con las AUC, una estrategia de robo de tierras, de captación política y de lucha por el tráfico de drogas. Como le explicó a SEMANA Raúl Benítez, especialista en seguridad de la Unam, “son situaciones totalmente diferentes. En México no hay ni ha habido nada parecido a las Farc. Hay que agregar que los paramilitares colombianos tuvieron financiamiento, organización y elementos constitutivos ligados a intereses de ganaderos y terratenientes; que el Estado colombiano perdió el control de territorios rurales durante muchísimo tiempo. Además la estructura y composición de los grupos criminales es diferente entre los dos países, por lo que trazar comparaciones en este caso no ayuda ni al análisis, ni al trazado de estrategias de solución al problema michoacano”. A fin de cuentas, los paras colombianos se parecen más a los Zetas o a los Templarios que a las autodefensas mexicanas. “Solo tratamos de vivir en un país libre y en paz” Arturo Román, uno de los coordinadores de la policía comunitaria de Tepalcatepec, uno de los grupos de autodefensas más importantes de Michoacán, le explicó a SEMANA las causas de su rebelión. “Acá los Caballeros Templarios nos estaban jodiendo, le quitaban un porcentaje del trabajo de uno, nos robaban, nos levantaban a cualquiera, nos mataban, nos secuestraban; las mujeres se las llevaban, a estas personas les dábamos el pan de nuestros hijos. Todos estábamos cansados. Yo soy transportista, nos juntamos con ganaderos, limoneros, comerciantes, nos armamos. Hay gente que nos apoya con comida, otros con material. La misma comunidad nos ayuda, mucha gente nos habla, nos dice donde andan los Templarios, quieren que los ayudemos, somos nativos de los municipios, la misma gente de aquí sabe dónde viven, dónde se esconden. No peleamos por robar, peleamos por una libertad. Las armas que tenemos, rifles, escopetas, pistolas, AK-47, todo eso se lo quitamos a ellos, las camionetas también. Ahora en la comunidad somos 3.500 autodefensas, tenemos siete u ocho municipios, y en el resto de Michoacán hay miles, con ellos tenemos coordinación. Tenemos a los Templarios arrinconados en una sierra, el gobierno nos dejó solos contra ellos, ahora tienen que ir por ellos. Yo no digo que las autodefensas se van a acabar, pero vamos a tapar las armas, las vamos a tener ahí, por si pasa algo. Vamos a coordinar con el Ejército, a mandar gente que esté en conjunto con los militares para acabar con los Caballeros, pues sin nosotros, sin la comunidad, no pueden hacer nada. La política no entra en nuestro movimiento, no nos metemos en eso, solo combatimos a los Caballeros. No estamos tampoco con ningún cartel, ni el de Sinaloa, ni Jalisco, ni los Zetas ni nada, ninguno. Esperemos que las cosas vayan a mejorar, nos dicen que somos paramilitares, solo nos estamos defendiendo del crimen, dijimos ya basta. El mensaje es de paz y la solución es atrapar a los narcos, solo tratamos de vivir en un país libre y en paz, tener un futuro para nuestros hijos”. Fuente:

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Canada: Millonario Feliz porque aumento la Pobreza
Canada: Millonario Feliz porque aumento la Pobreza
InfoporAnónimo1/26/2014

Millonario: La creciente brecha entre los ricos y los pobres es "una noticia fantástica" Un millonario de Canadá opina que la desigualdad creciente en el mundo es una "cosa estupenda" que debe animar a los pobres a llegar a ser ricos. Kevin O'Leary, empresario, inversor y una personalidad famosa de la televisión canadiense, durante un programa transmitido por una cadena local ha reaccionado de una manera inesperada ante un reciente informe de Oxfam (la organización que lucha contra el hambre mundial) sobre el hecho de que casi la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante. "¡Esta es una noticia fantástica!" exclamó el millonario. Y continuó: "Por supuesto, lo aplaudo. ¿Por qué tiene que ser malo?" El informe de Oxfam, titulado 'Gobernar para las elites', afirma que la mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo. Por ejemplo, a pesar de la inmensa riqueza minera y petrolera del continente africano, las industrias explotadoras han servido para hacer enormemente ricos a unos pocos mientras que la mayoría de la población se ha empobrecido más. Pero es, según el inversor canadiense que posee cerca de 300 millones de dólares, "¡Estupendo!" O'Leary cree que el aumento de la desigualdad que ha dominado los últimos treinta años "Inspira a todos a conseguir un poco de motivación para mirar al 1% y decir: yo quiero llegar a ser una de esas personas, yo voy a luchar duro para llegar a la cima". Las declaraciones del empresario han causado una aguda polémica y críticas por parte de ciudadanos y defensores de los derechos humanos, que alegan que el hambre mundial y la situación descontrolada con los migrantes son hechos que perturban miles de vidas e incluso las quitan. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=AuqemytQ5QA

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Comunicado Justicia Legítima 20/03/2014
InfoporAnónimo3/21/2014

Quienes integramos Justicia Legítima manifestamos nuestra preocupación frente a la intensa campaña que, durante las últimas semanas, intenta evitar la remisión al ámbito parlamentario del Anteproyecto de Código Penal puesto a consideración del Poder Ejecutivo por la comisión que estuvo a cargo de su redacción (Decreto PEN 678/12). Los reproches que se han alzado en contra de esta iniciativa legislativa, ponen en evidencia el profundo desconocimiento que existe sobre su contenido y significación jurídica integral. Entre los ejemplos más notables, cabe ubicar el interés por confundir la incidencia del Código Penal respecto de la definición de las políticas de seguridad y, con igual imprecisión, todas aquellas afirmaciones que derivan de la regulación de institutos propios de los códigos de procedimientos en materia penal vigentes en nuestro país, particularmente en lo que refiere al instituto de la prisión preventiva y la excarcelación. Somos conscientes de que es posible disentir con muchas de las propuestas del proyecto. Es algo natural y previsible, más aún cuando se trata de dar coherencia y racionalidad a un conjunto de leyes penales que en la actualidad se encuentran desordenadas y resultan contradictorias entre sí. No obstante, resulta claro que supera el error político y colisiona notablemente con la normativa constitucional el reclamo de algunos dirigentes políticos por plebiscitar esta propuesta normativa. En todo caso, detrás de todos estos impulsos, parece clara la negación al debate y, en definitiva, a cualquier propuesta de transformación y cambio. El Anteproyecto que el Congreso debe tratar es el resultado de un trabajo serio y responsable, que sintetiza el saber jurídico penal de las últimas cuatro décadas y que es el producto de la labor de una comisión plural, de alto perfil técnico y político. Por esta razón, merece una discusión parlamentaria profunda, ajena al vaivén político partidario. El Código Penal está llamado a regir la vida de los argentinos por muchos años, cualquiera sea el signo del partido de gobierno, y debe contribuir a dar calidad institucional al estado. Desde Justicia Legítima invitamos a los referentes políticos, jurídicos y sociales a actuar con madurez y sensatez para hacer posible el tratamiento del Anteproyecto de Código Penal. Esta es una de las asignaturas pendientes para consolidar un marco normativo coherente, moderno y acorde con el texto constitucional y los tratados internacionales vigentes en nuestro país.

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Un paso más en la construcción de ciudadanía
InfoporAnónimo2/8/2014

Ante las maniobras especulativas de los formadores de precios, militantes, cíber-usuarios y algunas organizaciones sociales convocaron a un Apagón de Consumo en supermercados, cadenas de electrodomésticos y en las estaciones de Shell. Una manera de defender los bolsillos, víctimas de los mordiscones de los angurrientos de siempre. Esta idea rompe el sentido común enloquecedor de los medios hegemónicos, que tratan de culpar al Gobierno Nacional por la suba injustificable de los precios. En realidad, desde las usinas de estiércol y de la oposición patológica, todo, absolutamente todo, es culpa de Cristina. Una mirada pueril sobre la vida política argentina a la que sólo pueden adherir los prejuiciosos, distraídos y desmemoriados. Porque si a esta altura de los hechos todavía creen en las catástrofes -más deseadas que cercanas- que anuncian a cada rato, en la torpe demonización que realizan de algunos funcionarios, en la lectura maniquea que exponen sin rubor, en las fábulas con pretensión analítica y en las mentiras necesarias para justificar tanto desquicio, nada podrá hacerse para rescatarlos de esa nociva burbuja agorera. Desde hace unas semanas, las caras famosas de la tele y las ilustradas plumas de los diarios más vendidos manifiestan un indisimulable placer por los números que parecen desmadrarse. El dólar blue –ilegal, vale aclarar siempre- y el pronóstico del clima sirven por igual para condimentar el ambiente apocalíptico que dibujan para su alucinado público. Ni una sola crítica se les escapa hacia las pocas empresas que fabrican todo ni a las grandes cadenas de supermercados que multiplican sus ganancias a fuerza de saquear nuestras billeteras. Y si La Presidenta solicita a la ciudadanía que fiscalice las góndolas, salen los pavotes a decir que ése no es trabajo para los compradores. Claro, para los individualistas extremos, deberíamos salir acompañados por un policía, un inspector de tránsito, un funcionario de la secretaría de Comercio y otro de Bromatología para protegernos durante el escabroso paseo por las góndolas. En el ideario destructivo que presentan todos los días no hay espacio para la construcción de la ciudadanía. Como era previsible, los serviles periodistas hegemónicos se escandalizaron por el Apagón de Consumo y, como contrapropuesta, llamaron a consumir como nunca. Esto demuestra que no les importa nada, ni la economía, ni el público ni el futuro del país. Como son representantes del Poder Económico, aunque se disfracen de objetivos, no hacen más que defender los intereses de los que quieren succionar nuestros recursos, de los que fugan divisas, de los que nos estafan, de los que nos quieren ver otra vez de rodillas. El pequeño escenario de los medianos Nada de esto sería posible sin el aporte imponderable de los políticos de la oposición extraviada, que, aunque son representantes elegidos por el voto popular, actúan como guardianes de los intereses de una minoría. No se equivocan nunca y jamás se distraen. Mientras se maquillan para las masas, desfilan para los buitres. Aunque se muestren como republicanos, pisotean las instituciones. Aunque cobren como legisladores, trabajan como columnistas en los grandes medios. Aunque afirmen tener propuestas, sólo recitan consignas dictadas por la ortodoxia. Fieles cancerberos, las estrellas del radicalismo convocaron a una conferencia de prensa, más como un casting para llamar la atención del Círculo Rojo que como una acción esclarecedora para defender los intereses de todos. El eje del guión que interpretaron fue una crítica lapidaria de la caótica situación económica, política y social a la que nos ha conducido el proyecto K. Aunque los periodistas escarbaron para encontrar algún atisbo de definición o propuesta, sólo balbucearon algunas quejas sobre la inflación calamitosa y el despilfarro de los recursos del Estado. Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central en tiempos del neoliberalismo, gambeteó: "no se trata de plantear ahora medidas. Lo primero es reconocer el problema y para eso necesitamos un índice de inflación creíble. No el del INDEC. Es la única manera de ponerse metas para bajar la inflación y trabajar sobre las expectativas inflacionarias, que son centrales". Para que se entienda, detrás de las expectativas inflacionarias no hay una preocupación por el bolsillo del trabajador. Bajar la inflación significa, para los defensores de la ortodoxia económica, achicar el mercado interno, acotar las posibilidades de consumo de la clase media y, sobre todo, reducir las asignaciones que reciben los que menos tienen. En definitiva, la única propuesta que podría mejorar la situación del país es dejar la economía en manos de los expertos, que no son más que operadores del sector financiero nacional e internacional para que la vida cotidiana quede a merced de las impiadosas leyes del mercado. Lo que quieren es que los ciudadanos se conviertan en servidores del capitalismo salvaje para seguir llenando las arcas de una minoría empachada que quiere seguir engordando. Lo más grave es que no confiesan lo que piensan ni aclaran qué harían en caso de estar en el poder. El senador Ernesto Sanz inició el diálogo con los periodistas con una capciosa lectura sobre el discurso que el martes brindó CFK en cadena nacional. "Otra vez la presidenta perdió la oportunidad de transmitir certezas y, por el contrario, con su discurso sembró más incertidumbre", sin aclarar para quién sembró semejante cosa. En realidad, la incertidumbre para los que más tienen son certezas para los que menos tienen. Y viceversa. Lo que Sanz y sus secuaces querían escuchar en boca de la Primera Mandataria era un plan de ajuste al estilo noventoso o los recortes al mal llamado gasto público que pergeñó la Alianza a comienzos de este siglo. Por el contrario, Cristina anunció incrementos en los haberes jubilatorios y la ayuda escolar, para que el mercado interno se movilice desde abajo. Y ésta es la manera más efectiva para garantizar la redistribución del ingreso, porque si los recursos van a hacia los que más tienen -el famoso modelo del derrame- los miserables sólo dejarán caer algunas gotas y el resto irá a parar a algún paraíso fiscal. Un día antes, fue el diputado socialista Hermes Binner el encargado de decir inconsistencias, como sus deseos de que el Gobierno Nacional “dé en la tecla con las medidas que mejoren la situación económica del país”. Como si de un juego de azar se tratara y no de un proyecto que en diez años recuperó lo que durante mucho tiempo se rifó al capital internacional. Después, dijo lo de siempre, bajar la emisión monetaria, cuidar las reservas y las tonterías del diálogo y el consenso. No olvidar: para los poderosos, el diálogo es el espacio para dictar órdenes y el consenso es la obediencia. Conceptos alejados de cualquier ideario socialista que se piense como tal. Todos los integrantes de la desconcertada oposición evitan confrontar con los grupos concentrados de la economía. Por el contrario, hablan de ellos como si fueran víctimas y no victimarios. Víctimas de un gobierno que se ha comprometido a construir un nuevo futuro, en el que todos gocemos de los bienes que se producen en el país. Víctimas porque tienen que renunciar a una mínima porción de sus ganancias espurias porque Cristina se ha encaprichado con la idea de la redistribución del ingreso. Víctimas de una horda politizada de jóvenes -y no tanto- dispuesta a defender lo conquistado. Víctimas porque el despreciable populacho se resiste a convertirse en esclavo. Víctimas porque, de una vez por todas, deberán devolver lo que nos han escatimado durante todos estos años. Publicado por Gustavo Rosa en 13:56 Fuente: http://www.apuntesdiscontinuos.blogspot.com.ar/

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Ideología e ideologías
InfoporAnónimo6/3/2014

Por Roberto Follari Doctor en Folosofía. Universidad Nacional de Cuyo. Todos tenemos ideología. La creencia de que la ideología es sólo cuestión de quienes se interesan en política es una ingenuidad. Como profesor de Teoría del Conocimiento, no puedo cansarme de enseñar a mis alumnos universitarios que la ideología más fuerte es la de aquellos que creen no tenerla. Es que la ideología no es una idea acerca de la política, sino las nociones que todos tenemos –y no siempre de manera plenamente consciente– sobre qué es la sociedad, qué es el individuo, qué es la justicia social, qué es el poder, etcétera. Para sostener esas ideas, no se requiere pensar explícitamente en política. Todos vivimos en sociedad y tenemos un modelo implícito de qué es bueno y qué es malo para la sociedad, aunque jamás hayamos dicho una palabra específica sobre el sistema político. De tal manera no existen las personas “independientes”, no hay quienes no respondan a ideología alguna. Todos dependemos de nuestras ideas, y –lo peor– es que no todos somos conscientes de que las tenemos y mucho menos de cuál es el origen de las mismas, no sabemos a menudo por qué pensamos como pensamos. Las ideas no nos vienen del cielo ni del interior de nuestra cabeza. Son la resultante de una serie de influencias que hemos pasado en nuestra vida: el sector social al que pertenecemos, el género, la época, las escuelas a que fuimos, las iglesias a las que pudiéramos haber pertenecido, los clubes, los amigos. Todos ellos han hecho que seamos los que somos. Nadie se inventa a sí mismo: a lo sumo, cada uno recombina a su manera las ideas que no ha producido por sí solo. Si hubiéramos nacido en Sudáfrica y no en Argentina, pensaríamos muy diferente. Si hubiéramos nacido en tiempos de Pericles en la Grecia Antigua, hubiéramos aceptado la esclavitud como natural. Si hubiéramos nacido en Arabia Saudita, seríamos muy probablemente musulmanes. Somos el fruto de nuestras concretas condiciones de vida, no el de nuestras individuales elucubraciones. Entonces, no hay gente que tenga ideología y otra que pueda ufanarse de no tenerla; estos últimos suelen creer –erróneamente– que pueden ponerse “por encima” de quienes asumen explícitamente su ideología. Pero en verdad, ideología tenemos todos. Están los que saben que la tienen, y por ello pueden razonar sobre ella, modificarla. En cambio, los que se creen “independientes” ni siquiera se han enterado de la ideología que los atraviesa. Por tanto suelen creer, con ingenuidad conmovedora, que ellos dicen “cómo son las cosas”, que sus opiniones son neutras y objetivas. De tal manera, confunden el modo singular en que sus lentes les hacen ver la realidad, con la realidad misma. Sucede con alguna veterana comensal de la TV que cree que la sociedad es igual a los rumbos de Recoleta o Barrio Norte, en Buenos Aires. Como ella vive allí y sus amigas son señoras adineradas que toman el té en ratos de ocio, ella vive en una burbuja, pero cree que todo el mundo piensa como se piensa en ese lugar. Ella habla con “la gente”, y esa gente –sólo ésa, claro– piensa igual que ella. De tal modo que cree que el mundo es idéntico a como ella lo ve, aunque lo mire por una rendija mínima que muy pocos –con ese poder adquisitivo– pueden compartir. De modo que a no enorgullecerse de que “pienso por mí mismo”, “no soy militante de nada”, “digo las cosas como son” y parecidas muestras de desconocer cómo es que están formadas las propias ideas que todos llevamos. El que dice esas cosas y cree no ser dogmático por no adscribir explícitamente a una ideología política es doblemente dogmático: no solamente tiene un pensamiento determinado y una perspectiva parcial (jamás podría ser de otra manera, para los seres humanos), sino que ni siquiera se entera de ello. Cree que su singular mirada del mundo es igual al mundo mismo. Por ello no tiene la menor posibilidad de reaccionar frente a sus propias distorsiones, de modificar su pensamiento o de afinarlo. Confunde su propia mirada con los objetos que capta a través de ella. Por lo dicho, aquellos que dicen no tener ideología y se creen libres de ella están instalados en el dogma y lo acrítico a total plenitud, en nombre de la pretendida “independencia de pensamiento” a que tantas veces se apela, sobre todo en una TV nacional cada vez más ignorante y atolondrada. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-247701-2014-06-03.html

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