RefDeLeyendas
Usuario (Argentina)

Mártires de Chicago, antes de ser ejecutados dijo:“…En qué consiste mi crimen, en que he trabajo por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria…” La historia del 1° de Mayo y su tradición en Argentina El 1º de mayo se transformó a fines del siglo XIX en un día de lucha y homenaje a los trabajadores caídos en Chicago por reclamar la jornada de ocho horas. La iniciativa había sido promovida por los obreros norteamericanos y fue adoptada por la Segunda Internacional en su congreso de fundación, el 14 de julio de 1889. Un año después, el Día del Trabajador era celebrado por primera vez en Buenos Aires con la presencia de más de 1.000 obreros. En un mitin organizado por anarquistas y socialistas, los trabajadores denunciaban en distintos idiomas las deplorables condiciones de trabajo –agravadas por la crisis económica– y reclamaban la jornada de ocho horas. 1890, como expresión de una clase obrera profundamente internacionalista, conmovida por los acontecimientos internacionales y dispuesta a la acción directa, inaugurará en nuestro país la costumbre de celebrar el Día del Trabajador, tradición que al mismo tiempo se convertirá en escenario de enfrentamiento y manifestación del movimiento obrero en diversos momentos de la historia argentina. La burguesía y sus agentes en el movimiento obrero, por su parte, intentarán quitarle –mediante la represión o la cooptación– todo contenido de clase y de lucha a la celebración. A Sangre y fuego Si bien 1890 representa el momento inaugural de la conmemoración, habrá que esperar el cambio de siglo para asistir a las primeras gestas combativas de la clase obrera argentina. La oligarquía, aterrorizada por el aumento del número de huelgas aceitará los mecanismos de represión y promulgará a principios del 1900 una serie de leyes con las cuales el gobierno quedará habilitado para reprimir toda protesta obrera y expulsar a los activistas inmigrantes. Bajo este clima represivo, pero teñido por la acción directa obrera, tuvo lugar la masacre de 1909. El 1º de mayo de 1909, la policía reprimió el acto del anarquismo y una docena de obreros resultaron muertos. La bronca y el dolor por la muerte de los trabajadores desencadenaron la Semana Roja, una jornada de huelga general y movilización que paralizó los principales centros obreros del país. Los funerales de los trabajadores caídos congregaron a unas 300 mil personas y el 8 de mayo el gobierno oligárquico tuvo que ceder ante el comité de la huelga la libertad de los presos y la reapertura de los locales obreros. Meses más tarde, el obrero anarquista Simón Radowitsky asesinaba al coronel Falcón en represalia por las brutales acciones policiales cometidas durante la Semana Roja. La respuesta del gobierno fue inmediata: se aplicó el estado de sitio y se deportó a numerosos activistas. Sin embargo, este ambiente hostil, alimentado por el patriotismo que despertaban los festejos del Centenario, no impidió que el 1º de mayo de 1910 se congregaran más de 70 mil personas en un acto convocado en Buenos Aires por los anarquistas. Allí se anunció la huelga general por tiempo indeterminado, lo que llevó a nuevos enfrentamientos con el gobierno. En vísperas de la celebración del Centenario, el gobierno estableció nuevamente el estado de sitio, se cerraron los locales obreros y fueron detenidos numerosos activistas. El 1º de mayo de 1910 representará la última gran demostración pública del anarquismo. La represión del Centenario significará un duro golpe para el movimiento obrero, en especial para la FORA anarquista. Primeros ensayos La Semana Roja y los acontecimientos del Centenario obligaron a la burguesía a iniciar, mediante una serie de reformas democráticas y sociales muy limitadas, un primer ensayo de cooptación de los sectores más reformistas de la clase obrera. Este primer intento tendrá su máxima expresión en el “obrerismo” de Yrigoyen. El gobierno radical logrará cooptar a los sectores más reformistas de la clase obrera –especialmente a los sindicalistas– y aislará o reprimirá a los más combativos. En este nuevo escenario, la burguesía buscará sustraer de la celebración del 1º de mayo todo contenido de lucha. Sin embargo, al calor de los acontecimientos internacionales, principalmente de Revolución Rusa de 1917, se desarrollará en nuestro país una serie de huelgas y manifestaciones obreras, como la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde, que se transformarán en hitos de la lucha de la clase obrera argentina. En los años ’30, estos tibios intentos de cooptación se vieron interrumpidos por la política de mano dura y proscripción de los gobiernos cívico-militares. La celebración del Día del Trabajador se transformará, a pesar de la represión y la persecución, en un escenario de disputa o convergencia de las distintas tendencias de la clase obrera. El PC se convertirá en una corriente de peso en el movimiento obrero, pero el llamado a conformar un frente democrático a fines de los ’30 y más tarde, a luchar contra el fascismo lo acercará al PS y los radicales. El 1º de Mayo de 1936, en un acto organizado por la CGT con la UCR y el PS –en el que participaron unas 100 mil personas– el PC llamará a unir a todas las “fuerzas de la democracia”. Lo mismo hará el 1º de mayo de 1943 en un acto convocado con el Partido Socialista. El conjunto de la política desarrollada por el PC en el movimiento obrero terminará facilitando el ascenso del peronismo en la década del ‘40. “Día del trabajo y la unidad nacional” El auge del nacionalismo burgués implicará un nuevo intento de cooptación de sectores obreros. Frente al temor de que se repitiera la efervescencia social que había provocado las grandes gestas de fines de los años ’10 –pero con una clase obrera numéricamente y socialmente fortalecida– y para moderar el avance del imperialismo norteamericano, un grupo de militares nacionalistas, entre los que se encontraba Juan D. Perón, dio un golpe de Estado en junio de 1943. El ascenso de Perón a la presidencia profundizará esta estrategia. El Partido Laborista será destruido, se avanzará en la estatización de los sindicatos y en la formación de una cultura nacional y popular que forjará en la conciencia de la clase obrera una ideología de conciliación de clases. En este nuevo escenario, el 1º de mayo se transformará en un multitudinario acto gubernamental en el que será el propio Perón el que se dirija a los trabajadores, a la vez que éstos agradecerán su dignidad: “Sea este 1° de Mayo la fiesta de un gobierno y de un pueblo de trabajadores, –señaló Perón en 1948– fiesta de hermanos que se reúnen en este acto en un abrazo sincero de argentinos, sin distinción de jerarquías, ni de castas, ni de clases. Todos iguales, con los mismos derechos y las mismas obligaciones, frente a la Patria y frente a la historia”. El programa de festejos incluía un show artístico y un desfile de carrozas en el que se elegía a la “reina del trabajo”. Los partidos opositores realizaban sus actos los días anteriores y alejados del radio céntrico. Esta situación cambió a partir de 1956. En aquel año, el partido socialista –que había apoyado el golpe del ‘55– convocó a una movilización bajo el lema “Otra vez el 1º de Mayo libre y obrero”. Sin embargo, el Partido Socialista se había transformado en un partido profundamente antiobrero, ligado a la burguesía “antiperonista”. Un día de lucha En los años siguientes la clase obrera deberá resistir el avance de la burguesía contra las conquistas obtenidas durante el peronismo, en el marco de una profundización de la penetración imperialista. La celebración del 1º de Mayo quedará prohibida bajo el gobierno de Onganía. Sin embargo, la dictadura no podrá aplacar la efervescencia y radicalización política del movimiento obrero y las clases medias, y el estallido del Cordobazo: en la ciudad de Córdoba, capital industrial del interior y centro de las industrias automotrices, la derogación del regímenes especiales de descanso y el congelamiento de los convenios colectivos provocaron un levantamiento semi-insurreccional, que no sólo sumó a los trabajadores de las fábricas sino también a los estudiantes y a gran parte de la población. Se abría un período de radicalización política y enfrentamiento abierto entre las clases. La burguesía intentará frenar este proceso con el regreso de Perón, pero ni el Día del Trabajador volverá a recrear la mística peronista: el 1º de mayo de 1974 la agrupación Montoneros se retiraba de la plaza al grito de “¿Qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?” En su discurso, Perón los llamó “imberbes y estúpidos”, al mismo tiempo que elogió a la burocracia sindical, provocando la retirada de más de la mitad de la concurrencia. Un año después, en junio y julio de 1975, el ascenso obrero desatado con el Cordobazo crecía nuevamente en todo el país y particularmente entre los principales batallones de la clase trabajadora del Gran Buenos Aires, donde surgían organizaciones como las Coordinadoras Interfabriles. En esos meses asistíamos a la primera huelga general contra un gobierno peronista, esta vez contra Isabel y López Rega. El 24 de marzo de 1976 la clase dominante y el imperialismo norteamericano promoverán el golpe genocida. La celebración del 1º de mayo quedará prohibida hasta el regreso de la democracia. No volveremos a presenciar, desde entonces actos masivos como los convocados por Perón, y durante los ´90 la burocracia sindical –encargada de entregar las conquistas– hará desaparecer el 1º de mayo del calendario obrero. Será a partir de la recuperación económica de 2003, que el moyanismo –basado en los sectores mejores pagos– convocará a los trabajadores y les hará creer que el gobierno les ha devuelto la “dignidad”. Del otro lado, la izquierda peleará junto a la vanguardia obrera por mantener la tradición de lucha internacionalista y la independencia política del Día del Trabajador. Este 1º de Mayo estaremos otra vez enfrentados con dos políticas: el apoyo al gobierno “nacional y popular” o la organización de los luchadores clasistas contra la burocracia sindical, por la unidad de las filas obreras, levantando una política de independencia tanto del gobierno como de la oposición patronal. Fuente

En las vísperas del 1º de Mayo El 15 de octubre pasado, la Presidenta se codeó en la cancha de River con la burocracia sindical y se calzó la visera de la Juventud Sindical. Seis meses más tarde -y con una parte de esa burocracia presa por el asesinato de nuestro compañero Mariano- CFK ha preferido pasar el 1º de Mayo en Calafate, a pesar de su autoreivindicación como trabajadora. El cambio de conducta no es menor: pone de manifiesto la crisis explosiva del bloque oficial, aunque la Presidenta pilotee las encuestas. Esta crisis explica el recurso del gobierno a las colectoras -un sistema que permite que punteros y burócratas de cualquier especie se cuelguen de la falda oficial (literalmente). Los trabajadores deben observar con atención este desarrollo, porque marchar detrás del oficialismo no depara un futuro de justicia social sino la atadura a una red de tiburones. CFK, de todos modos, no se separa de la burocracia, como lo acaba de demostrar en la huelga petrolera de Santa Cruz, donde ha hecho lo imposible para que los obreros levanten la huelga sin nada a cambio y con la yapa de un interventor designado por la burocracia de la Federación Petrolera. La Presidenta prefiere tener a Moyano en otro ámbito: en colaboración con las patronales; por eso convoca a la CGT a una reunión con la Unión Industrial Argentina. Avisado de la propuesta, Moyano se coló en la ceremonia de asunción de las nuevas autoridades de la UIA. Esta convocatoria ‘al capital y al trabajo' es una señal de recule del gobierno frente a Techint, precisamente el pulpo que acaba de designar a las autoridades de la UIA. CFK, al hablar en cadena el miércoles al mediodía, se empeñó precisamente en caracterizar al "conflicto social" como su principal problema de gobierno. Es precisamente cuando deben enfrentar a un movimiento obrero que pelea, que los gobiernos nacionalistas se despojan de sus vestiduras nacionales y dan prioridad al ajuste de cuentas con el enemigo interno. Es para esto que el gobierno convoca a la burocracia sindical -al precio, naturalmente, de cargar con la impopularidad, el desprestigio y la corruptela de esa burocracia sindical. Los trabajadores que son perjudicados por la burocracia -como ocurre, por ejemplo, con la burocracia de la UOM, dispuesta a firmar un convenio colectivo muy por debajo de las necesidades de los metalúrgicos- deben tomar en cuenta seriamente que los K son protectores políticos de la misma burocracia. En ese mismo discurso en cadena, CFK fue desprolija. Se lamentó por las ganancias que dejaron de percibir los pulpos petroleros como consecuencia de la huelga petrolera. No tuvo, naturalmente, una sola palabra de apoyo para los obreros petroleros, a los que les cobra el impuesto al salario no cubierto por el mínimo no imponible. Pero las ganancias de los pulpos petroleros no se aplican al desarrollo productivo de Argentina, como lo demuestra la última distribución de dividendos, destinados al rescate de los accionistas de Repsol (hundidos por la quiebra hipotecaria en España), entre los que se encuentra el grupo Petersen que ha entrado en YPF con dinero prestado. Después de escuchar a la Presidenta en cadena, queda claro por qué el gobierno hizo todo lo posible por derrotar a los obreros petroleros. Los trabajadores deben reflexionar: el gobierno está del lado del capital contra el trabajo. No es esto precisamente lo que le critica la llamada oposición. La regulación de las prepagas o el anuncio de que se limitará en el futuro la venta de tierras agrícolas a extranjeros no constituyen un premio consuelo. Los voceros de las prepagas ya han dejado entender que compensarán los mayores costos que atribuyen a las nuevas disposiciones con el encarecimiento de la atención. La prohibición de aumentar la cuota a los mayores de 65 o la anulación de los períodos de carencia serán esquivados económicamente por las patronales de diversas maneras. Los dos puntos fundamentales del sistema de salud privatizado quedan salvados: el primero es el encarecimiento fenomenal de la atención médica y de los medicamentos, como consecuencia del monopolio de sanatorios privados y laboratorios. Este encarecimiento está expulsando a millones de personas del sistema de salud en todo el mundo. La ‘regulación' es un certificado de mantenimiento de este sistema que no admite ninguna clase de control, como lo prueba el abuso de la medicina patentada y el fracaso de los genéricos. El otro punto es igualmente ignominioso: las propias prepagas, que son cajas de recaudación de los aportistas para aplicar los excedentes a la especulación financiera. Como ocurre con el gas, la luz y el transporte, que reciben subsidios para compensar tarifas semi-congeladas, la ‘regulación' es el recurso último para conservar el régimen de privatización de la ‘era' menemista. Con la extranjerización de tierras ocurre lo mismo: legitima lo que ya ha sido extranjerizado. Pero acá hay algo más, porque la injerencia extranjera en el negocio agrícola no pasa necesariamente por la apropiación de las tierras, sino por su arriendo por grandes fondos financieros internacionales -lo cual les permite deshacerse de la explotación cuando los precios caen. Finalmente, que la Presidenta se preocupe por la compra-venta de tierras entre terratenientes nacionales y capitales extranjeros -cuando las tierras fiscales son usurpadas por los primeros y miles de campesinos y aborígenes son expulsados de ellas- es por lo menos una hipocresía. A pocos metros de la palestra oficial, los campesinos Qom estaban cortando la avenida 9 de Julio para reivindicar sus tierras y el castigo a los asesinos de su gente. Los Qom están haciendo la experiencia del ‘auxilio' que les dio el oficialismo cuando se produjeron esos crímenes, mientras nosotros estábamos en la calle denunciando la complicidad del gobierno con la burocracia sindical en el crimen de Mariano Ferreyra. De nuevo, atención trabajadores: los nuevos proyectos de tierras y de prepagas van a ser votados por la oposición, porque son inocuos y porque consolidan la destrucción de la salud pública en Argentina. El último ‘aporte' a este arranque de la campaña electoral lo dio el prototipo del tiro al aire, Macri, cuando confesó que se vería obligado a bajarse de la postulación para Presidente porque no conseguía reunir los cien millones de pesos que requiere esa campaña. Como se ve, las elecciones son una disputa entre oligarcas, cuyo piso de aceptación son cien ‘palos'. Esta es la democracia capitalista. En estas condiciones, el Frente de Izquierda -que debutará el 1º de Mayo, la jornada de combate de los trabajadores- va por el desarrollo de la conciencia y la organización de los explotados. El capital es una circunstancia histórica, que será superada por la lucha revolucionaria de los trabajadores. ¡Proletarios de todos los países, uníos! Jorge Altamira Fuente
El Desalojo del acampe QOM Cristina,el Gob K de Formosa Insfran,La Campora,la represora Gendarmeria Nacional se unieron para barrer con el Acampe de los QOM Y Desalojarlos. Es un reportaje hecho el lunes 9 de mayo en la plaza de mayo y trata sobre los hechos ocurridos el viernes 7 en el desalojo del acampe QOM que estaba en Av. de mayo y 9 de julio. link: http://www.youtube.com/watch?v=lvKEur2Dxj0 _________-- Retiro Qom: La tolerancia 0 del Gobierno Nacional y la patota de la Cámpora sábado 7 de mayo de 2011. Un patota de jóvenes pertenecientes a la agrupación kirchnerista “La Cámpora” desalojó con violencia a los aborígenes de la comunidad formoseña Qom, quienes se encontraban acampando en la 9 de julio, para luego establecerse en la plazoleta del centro porteño. A sí lo declaró Nora Nora Cortiñas, quien es una de las una de las cofundadoras de las Madres de Plaza de Mayo. “Vino una especie de patota de jóvenes, a provocar esta situación. Nos duele que estos jóvenes que son de La Cámpora y de organización afines al gobierno, que vengan a provocar” lamentó Cortiñas. link: http://www.youtube.com/watch?v=taT45fIdHow La madre de plaza de Mayo, sostuvo que “esto estaba estipulado con día y hora” en cuanto al retiro de la comunidad Qom y reiteró que eran los jóvenes afines al gobierno. “Me extraña porque hemos compartidos el acto en Ciencias Economías, no son entre enemigos. Esto es un acto de discriminación. Esto parece tolerancia 0, sacaron al jefe de los gendarmes y trajeron camiones y micros. Fue una especie de provocación. No es modo de actuar” apuntó. Asimismo, afirmó que “la llave la tiene la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner”. “Ella tiene la llave para solucionar esto” concluyó en dialogo con TN. http://www.ushuaia24.com.ar/2011/05/retiro-qom-la-tolerancia-0-del-gobierno.html

RefDeLeyendas dijo:(Voy a ir actualizando) Compilado de apericiones públicas en TV de los candidatos del Frente de Izquierda al 01/06/2011 Los trabajadores tienen ahora una alternativa política y electoral que nace de sus propias entrañas y experiencia. No tendrán que resignarse a votar por colectoras de arribistas, que financian los grandes capitalistas o el propio Estado. Podrán votar contra los burócratas sindicales empresarios, las que cuentan en su seno con patotas que llegan a la violencia y el crimen, amparadas por el poder del Estado y las cámaras patronales. Podrán votar por los que sí luchan por el 82% móvil y para que la plata de la Anses no vaya al subsidio de los capitalistas ni al pago de la deuda externa. ¡Para que la propia Anses sea dirigida por representantes electos de jubilados y trabajadores como lo dispone la mismísima ley! O para terminar con las tercerizaciones, que explotan en especial a los jóvenes con sueldos de indigencia. Los partidos del régimen están en harapos: por eso, oficialistas y opositores se cobijan en colectoras como en un chiquero. El Frente de Izquierda sale a la pelea contra toda esta rémora histórica que estrangula el futuro de los trabajadores y de Argentina. Jorge Altamira, candidato a Presidente / Christian Castillo, candidato a Vicepresidente El Frente de Izquierda en los medios: León Trostky, Libertad de Prensa y Clase Obrera dijo:sería absurdo suponer que la Oposición de Izquierda podría, aunque sea una vez, publicar su programa completo en la prensa burguesa. Pero logró una gran victoria por el solo hecho de haber podido refutar las mentiras más venenosas de los en publicaciones cuya circulación alcanza decenas de millones de ejemplares, alentando así a los obreros que leen esos artículos a descubrir por sí mismos cuáles son las auténticas posiciones de la Oposición. Rechazar tan extraordinaria oportunidad hubiera significado caer en un doctrinarismo estúpido y patético. Presentación del Frente de Izquierda y los Trabajadores: link: http://www.youtube.com/watch?v=g_qIw1gaToQ Altamira, Pitrola y Ramal en América24 http://www.vimeo.com/23612123 Jorge Altamira con Nelson Castro sobre la conformación del Frente de Izquierda y de los trabajadores http://www.vimeo.com/23772552 Néstor Pitrola debate con Edgardo Depetri, diputado del FPV, Alberto Roberti Dirigente del Sindicato Petrolero y Omar Plaini Diputado FPV,dirigente de la CGT y del gremio de los Canillitas en "A dos voces" http://www.vimeo.com/23828739 Myriam Bregman, candidata a Jefa de Gobierno por el Frente de Izquierda, junto a otros candidatos en C5N link: http://www.youtube.com/watch?v=iOz2dBcYAYw link: http://www.youtube.com/watch?v=ciMokkEg-ak 17/5 Jorge Altamira, candidato a presidente por el Frente de Izquierda en el programa de Karin Cohen, Acceso Directo, por Canal 26 http://www.vimeo.com/23937741 Vanina Biasi con Mauro Viale 25/05/2011 http://www.vimeo.com/24399739 Marcelo Ramal con Karin Cohen http://www.vimeo.com/24400796 Marcelo Ramal con Mauro Viale 25/05/2011 http://www.vimeo.com/24402763 El himno de los candidatos a jefe de gobierno porteño. .Myriam Bregman en América 24. link: http://www.youtube.com/watch?v=RFpLJPER4yw "La crisis de vivienda en la ciudad" Marcelo Ramal participa de debate en A24 http://www.vimeo.com/24505422 Debate de candidatos a legisladores porteños C5N 1/6/2011 Debate de candidatos a legisladores en las elecciones porteñas: Maximiliano Ferraro - Coalición Cívica Marcelo Ramal - Frente de Izquierda Sergio Bergman - PRO Pablo Bergel - Proyecto Sur Juan Cabandié - Frente para la Victoria Temas: Seguridad y tránsito. http://www.vimeo.com/24546543 Archivo de videos del Partido Obrero Canal On-Line del PTS Seguí al Frente de Izquierda en facebook Spots del Frente de Izquierda y los Trabajadores Contra la Impunidad - Frente de Izquierda y de los Trabajadores! Fuente: TvPTS Con los K el 95% de los asesinos de la dictadura está impune. Con la lucha de los trabajadores, la izquierda, los organismos independientes del gobierno, Etchecolatz está preso por genocidio de clase. link: http://www.youtube.com/watch?v=O0kXMtnFoaU Contra la tercerización... Frente de izquierda y de los trabajadores! Fuente: TvPTS Con los K y su burocracia sindical sigue la precarizacion laboral de los 90. Con la lucha de los trabajadores y la izquierda liquidamos la tercerización en el Roca. link: http://www.youtube.com/watch?v=5y8u-5M_53I Contra la burocracia. Frente de Izquierda y de los trabajadores! Fuente: TvPTS Con los K se mantiene la mafia burocrática en los sindicatos. Con la lucha de los trabajadores y la izquierda echamos a Daer de las Comisiones Internas de Kraft y Pepsico. link: http://www.youtube.com/watch?v=Zr3VvaUyHAU Contra la persecusion - Frente de Izquierda y de los Trabajadores! Fuente: TvPTS Con los K hay 4000 procesados por luchar. Con la lucha de los trabajadores y la izquierda metimos preso a Pedraza. link: http://www.youtube.com/watch?v=3989kwg8ZCk Basta de ritmos extenuantes de trabajo / Votá al FRENTE DE IZQUIERDA y de los Trabajadores link: http://www.youtube.com/watch?v=FeUaV3PjbKM LA IZQUIERDA VA DE FRENTE / Votá al Frente de Izquierda y los Trabajadores link: http://www.youtube.com/watch?v=4SKQl9ktjaI Frente de Izquierda y los Trabajadores dijo:No apelamos a un apoyo “pasivo” como el que exige el kirchnerismo a todos sus apoyos “críticos”. No decimos “apoya el FIT” y la campaña la decidimos nosotros. Al contrario, impulsamos “Comités de Base del FIT” para que en cada lugar sea un comité con las diferentes organizaciones del FIT, otras que apoyan, y compañeros independientes los que discutan y decidan la campaña a realizar. Donde se discuta además profundamente la política del FIT, los límites que tiene, las posibilidades, etc. Este sería un espacio para que, actuando en común, podamos discutir las diferencias que tengan con el FIT.
DECLARACIÓN PROGRAMÁTICA DEL FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES El FRENTE de IZQUIERDA se constituye en defensa de la independencia política de los trabajadores contra los distintos bloques capitalistas que expresan el gobierno, sus opositores patronales y las diferentes variantes de la centroizquierda. Lo hace en base a un planteo obrero y socialista, de independencia de clase, levantando un programa para impulsar la movilización de los trabajadores y sectores explotados contra el gobierno y las patronales. El Frente de Izquierda se presenta como una referencia política para quienes luchan por la independencia de los sindicatos y la expulsión de la burocracia sindical y sus patotas, y por la independencia de todo movimiento popular del capital y su Estado. En el marco de las disputas feroces en el oficialismo y la oposición patronal, la izquierda recoge el mandato de los trabajadores que luchan, presentando un bloque único y clasista para enfrentar a los políticos patronales y quebrar la proscripción electoral que entraña la llamada ‘reforma política’ y sus tramposas primarias abiertas. Este Frente se ha conformado en momentos que la crisis capitalista internacional recorre su cuarto año, incrementando la miseria de las masas en amplias regiones del planeta. En Europa, varios países se encuentran al borde del default. La situación no es mejor para Estados Unidos, donde la crisis económica sacude sus propias entrañas, y sufre una crisis política y militar en Irak y Afganistán, siendo blanco, además, de la revolución árabe al enfrentar ésta a dictadores pro-imperialistas. La política del imperialismo y sus gobiernos está dirigida para que esa crisis sea descargada sobre los trabajadores y pueblos del mundo. Por eso hay luchas en todos los continentes, destacándose la rebelión de los “indignados” en España que ha puesto en jaque al gobierno de Zapatero. En numerosos países el alza de los precios de los alimentos ha agravado la miseria de las masas y empujado a la rebelión. Junto a las huelgas y movilizaciones que han cruzado Europa (de Francia a Grecia, de Gran Bretaña a España y Portugal) enfrentando los planes de “austeridad” de los gobiernos capitalistas, el hecho más relevante protagonizado por el movimiento de masas han sido los procesos revolucionarios en distintos países del mundo árabe, como Túnez, Egipto, Yemen, LIBIA, Siria, Bahrein, entre otros. En Libia la intervención de la OTAN tiene como objetivo evitar la caída revolucionaria de Kadafi y tratar de intervenir ese país para contener el conjunto del proceso desatado en la región. Llamamos a apoyar el triunfo de esas revoluciones que recorren el mundo árabe. Nos diferenciamos claramente de los falsos izquierdistas que han apoyado la intervención imperialista y de la OTAN. Como también denunciamos los supuestos antiimperialistas como el castro-chavismo que hacen causa común con los dictadores masacradores de sus pueblos. América Latina no está al margen de esta crisis. Basta pensar en las consecuencias que tendrían para la región una quiebra de la banca europea o un freno de la economía china. Ya mismo existen reclamos por salario y el convenio en Venezuela, huelga general de la COB en Bolivia, la gran huelga de la construcción en el nordeste de Brasil, los paros generales en Uruguay y las movilizaciones estudiantiles en Chile, entre otras. El Frente de Izquierda denuncia el carácter claramente capitalista de todos los gobiernos latinoamericanos, desenmascarando ante los ojos de obreros, campesinos y estudiantes el real carácter de los gobiernos de Evo Morales, que reprimió a los huelguistas de la COB y criminaliza a los docentes, y de Hugo Chávez, quien viene de detener y entregar al gobierno derechista de Santos al periodista colombiano Perez Becerra, con asilo y nacionalidad sueca, violando el elemental derecho democrático de asilo. La etapa abierta a nivel mundial por la crisis capitalista no admite medias tintas. Exige una respuesta revolucionaria de la clase trabajadora. Llamamos a que la paguen el imperialismo, las multinacionales, banqueros y capitalistas. ¡Fuera el ajuste del FMI en Europa! ¡Apoyo a todos los reclamos obreros y populares! Mientras denunciamos a las direcciones traidoras del movimiento obrero europeo que se niegan a unificar los reclamos del continente. En ese marco, frente a las elecciones en nuestro país, denunciamos que el kirchnerismo, -cruzado por disputas entre sus distintos componentes-, ha garantizado en estos años ganancias siderales para las patronales y ha pagado religiosamente la deuda externa que viene de la dictadura. El país sigue dominado por el capital imperialista, mientras los monopolios mineros, petroleros y sojeros siguen liquidando a piacere nuestros recursos no renovables. Se han mantenido la gran mayoría de las privatizaciones menemistas, gozando esas patronales de subsidios millonarios por parte del gobierno. Los fondos de la ANSES no han sido utilizados para satisfacer las demandas de los jubilados -comenzando por el 82% móvil- sino para subsidiar a los capitalistas, pagar deuda externa y financiar el clientelismo político oficial. Aunque el kirchnerismo declama su “progresismo” diciendo que redistribuye la riqueza y que se estaría cerca del fifty fifty, más del 50% de la clase obrera percibe 2.500 pesos por mes (la canasta familiar supera los 5.000 pesos) y el 40% está en negro. El subsidio universal por hijo es insuficiente, dejando sin resolver el grave problema de la desnutrición y mortalidad infantil. La educación y salud públicas profundizan su crisis por falta de presupuesto, con salarios miserables para sus trabajadores, mientras crece el negocio de la educación y salud privadas. Este gobierno, -que se dice “nacional y popular”-, tiene de socios a los intendentes, gobernadores del PJ afines y a la burocracia sindical, la misma que orquestó el crimen de Mariano Ferreyra. La CGT en 10 años no convocó a un solo paro general. Las candidaturas del Frente para la Victoria en cada provincia están encabezados por representantes probados de los intereses patronales, muchos de los cuales vienen desde el menemismo: Gioja en San Juan, De la Sota en Córdoba, Urtubey en Salta, Scioli en provincia de Buenos Aires, Insfrán -el represor de los QOM-, en Formosa, entre otros. El kirchnerismo pactó con Menem, Barrionuevo, y Saadi para “unir al peronismo”, con el solo objetivo de garantizar la reelección de Cristina. El gobierno nacional se proclama “defensor de los derechos humanos”, pero aumenta día a día el número de luchadores procesados, sumando más de 4000, mientras encubre y apaña a las patotas sindicales contra los que luchan. Y aunque la lucha popular y democrática logró que más de un centenar de genocidas estén condenados, aun miles siguen en la impunidad y los testigos sufren el riesgo de volver a desaparecer, como ocurrió con Julio López. Habla de “integración latinoamericana”, mientras mantiene tropas en la ocupación de Haití al servicio de los intereses de los yanquis. Los sectores de centroizquierda que apoyan al gobierno, -como Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella-, juegan el papel de teñir de “progresismo” a un proyecto que se propuso restaurar el orden capitalista que entró en crisis con la rebelión popular de diciembre de 2001. Bajo el padrinazgo de diversos grupos económicos como Clarín y Techint, entre otros, la oposición patronal se encuentra dividida y diezmada. Mientras Macri se bajó de la presidencial. Nada bueno puede salir para los trabajadores de los Alfonsín, De Narváez, Duhalde, Carrió y demás variantes patronales. Pino Solanas, por su parte, también ha declinado su candidatura presidencial, buscando seducir al representante de las patronales sojeras y multinacionales cerealeras Hermes Binner para que sea su candidato presidencial. Su supuesta oposición al bipartidismo es sólo declamación: en Santa Fé apoya el frente conformado por el PS y la UCR y en Neuquén al UNE, su principal aliado en la provincia, parte de un frente común con la UCR y el PJ. En Córdoba se alió con Luis Juez, en Capital con el PS y Stolbizer. Tampoco de estas alianzas electorales habrá solución a los problemas obreros y populares. El Frente de Izquierda llama a no dejarse engañar por esta nueva variante del FREPASO. Al contrario, nuestro FRENTE está integrado por gran parte de los mejores luchadores que ha dado la clase obrera en estos años (trabajadores ferroviarios, del Subte, Zanón, INDEC, la Alimentación, estatales, docentes, gráficos, metalúrgicos, del SMATA, AGD-UBA, UTA y tantos otros). También lo componen luchadores del movimiento estudiantil secundario y universitario, protagonistas de las tomas de colegios y facultades, y compañeros que protagonizan las luchas antirepresivas, de los juicios contra los genocidas y de las luchas por los derechos de las mujeres y contra toda forma de opresión sexual. El FRENTE de IZQUIERDA denuncia y plantea la derogación de la llamada “reforma electoral” que aumenta la intervención del Estado en el seno de los partido políticos, dificulta las condiciones para la obtención de las personerías electorales y cercena derechos democráticos elementales con el inédito requisito de obtener un piso en la elección primaria, simultánea y obligatoria para poder presentar candidatos en la elección general. Vamos a intervenir activamente en esta campaña electoral presentando listas en 19 de los 24 distritos electorales del país. El Frente de Izquierda se valdrá de la campaña electoral para movilizar políticamente a franjas crecientes de trabajadores y luchadores populares en todo el país, para impulsar sobre la base de un programa un polo político independiente, claramente delimitado de las fracciones capitalistas, incluidas las de centroizquierda, convirtiendo a los trabajadores en un factor político decisivo capaz de dirigir al conjunto de la nación explotada contra el capitalismo y el imperialismo. La lucha electoral del Frente de Izquierda está al servicio de organizar y elevar a los trabajadores a la lucha por su propio gobierno. En función de estos objetivos levantamos los siguientes puntos programáticos, que incluyen y amplían los que planteamos inicialmente como medidas de emergencia: 1-Salario mínimo igual al costo de la canasta familiar indexado periódicamente según el aumento real del costo de vida. Eliminación del IVA de la canasta familiar. 2-Reestablecimiento del 82% móvil. Pago de las retroactividades correspondientes. Que la ANSES esté bajo la administración directa de jubilados y trabajadores. 3-Reparto de las horas de trabajo con igual salario para terminar con la desocupación. Prohibición de despidos y suspensiones. 4-Basta de tercerización. Todos a planta permanente con vigencia del convenio más favorable. Abajo las leyes flexibilizadoras. 5-Cese de la persecución y anulación de las causas judiciales contra los más de 4.000 luchadores obreros y populares. Libertad a Roberto Martino y de todos los presos políticos. 6- Expropiación definitiva sin pago de Zanón y demás fábricas recuperadas. 7-No al pago de la deuda externa. Desconocimiento de la deuda al Club de París. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para la deuda externa. 8-Reestatización de todas las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios. 9-Nacionalización -sin indemnización y bajo administración y control de trabajadores-, de la banca y el comercio exterior, el petróleo, la minería, pesca y la gran industria. 10- Por la expropiación de la oligarquía terrateniente, de los grandes pools de siembra, así como de los monopolios cerealeros, aceiteros y frigoríficos. Por la nacionalización de la tierra, comenzando con la expropiación de los 4000 principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros que no exploten mano de obra asalariada. No a la expulsión de sus tierras de campesinos y originarios. Plena satisfacción a los reclamos de los QOM de Formosa. Basta de trabajo en negro para los trabajadores rurales. Anulación del decreto ley de la dictadura que rige el trabajo agrario. 11-Defensa de la educación y salud públicas y gratuitas. Basta de subsidio a la educación privada. Fuera las iglesias de la educación. Abajo la Ley de Educación Superior. Que el Estado deje de financiar a la Iglesia Católica. Contra la estafa de las pre-pagas y el negocio de las clínicas y sanatorios privados. Por un sistema nacional de salud público y de calidad para todos a cargo del Estado. Por una educación nacional única, estatal, gratuita y laica. Nacionalización sin pago de los laboratorios que lucran con la salud del pueblo. Por la provisión de medicamentos gratuitos a los necesitados. Basta de Obras Sociales con las que se enriquecen los burócratas sindicales. Por su control democrático por parte de comités de trabajadores elegidos en la base. 12- Fuera la burocracia sindical patronal de los ferrocarriles. Reestatización del sistema ferroviario bajo control y gestión de los trabajadores de todos los niveles. 13- Juicio y castigo a todos los culpables del crimen de Mariano Ferreyra (UGOFE, Policía, Pedraza y su patota). 14- Fuera la burocracia de los sindicatos. Por la independencia de los mismos del gobierno y el Estado. Abajo la Ley de Asociaciones Profesionales. Por la más plena democracia sindical. Personería gremial ya al nuevo sindicato del subte. Por el derecho de los trabajadores a organizarse como quieran sin control estatal. Por elección de paritarios en asamblea. Que la CGT rompa su “alianza estratégica” con el gobierno y las patronales y llame a un plan de lucha nacional consultado en la base. Apoyo al sindicalismo combativo y antiburocráticos. Plan de lucha de todo el movimiento obrero por aumento de salarios, contra el trabajo en negro y las tercerizaciones. 15- Fuera el FMI y la patota kirchnerista del INDEC. Restitución de todo el personal desplazado. Por un INDEC administrado por sus trabajadores y técnicos, independiente de cualquier gobierno patronal. 16- Aparición con vida de Jorge Julio López y Luciano Arruga. Cárcel a los asesinos materiales y políticos de Carlos Fuentealba. Cárcel perpetua y común para todos los genocidas, a los responsables de los crímenes de la Triple A y a los asesinos del gatillo fácil. No a la baja de la edad de imputabilidad. Fuera la Gendarmería y policía de los barrios populares. Anulación de la ley “antiterrorista”. 17- Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Por los derechos de la mujer trabajadora. A igual trabajo, igual salario. Guarderías gratuita en los lugares de trabajo y estudio. Contra toda forma de opresión sexual. Abajo los edictos persecutorios contra gays, lesbianas, travestis y transexuales. 18- Vivienda digna para todos. Por un plan de viviendas populares y urbanización de las villas y asentamientos. Ocupación de las viviendas ociosas de los especuladores inmobiliarios. No a la criminalización de los ocupantes del Indoamericano y de otras luchas por la tierra. 19- Que todo legislador gane lo mismo que un obrero especializado o directora de escuela con diez años de antigüedad. Revocabilidad de los mandatos por los propios electores. Abolición del Senado y de la institución presidencial con poderes de monarca. Elección directa de los jueces. Por jurados populares. 20- Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo impuesto por la movilización de los explotados y oprimidos. 21- Retiro inmediato de las tropas argentinas de Haití. Fuera ingleses y la OTAN de Malvinas. Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba y contra la restauración capitalista en la isla. Por una política internacional de apoyo a la rebelión obrera y popular en todo el mundo, por la expulsión del imperialismo de todos los países, por la unidad socialista de América Latina, por el socialismo internacional 22- Viva la revolución árabe. Fuera la OTAN de Libia. Abajo la ocupación sionista de Palestina. Convocamos a los trabajadores, a las corrientes de izquierda y a todos los luchadores a integrarse y sumar su apoyo al Frente, para que la clase obrera no sea “colectora de nadie”, sino dueña de ella misma. Llamamos a los sectores progresistas a abandonar el proyecto seguidista de la centroizquierda y contribuir al desarrollo del Frente de Izquierda, el frente de los trabajadores. FRENTE de IZQUIERDA y de los Trabajadores Partido Obrero - Partido de los Trabajadores Socialistas - Izquierda Socialista 2 de Junio 2011 Ver también: El Frente de Izquierda en los medios.
Tuve que "re-postearlo" porque fue sistemáticamente denunciado. La construcción del “mito K” El gobierno, que tiene en la burocracia moyanista un aliado central, opina que hoy por hoy el mejor escenario de cara a las elecciones es polarizar con la derecha a la vez que aplica parte de la agenda que esta plantea. Uno de los objetivos del gobierno de CFK consiste en evitar que le surja una alternativa política por izquierda. En esta tarea un papel muy relevante lo juega la intelectualidad kirchnerista, que ganó presencia especialmente a partir del conflicto entre el gobierno y las patronales agrarias en el primer semestre del 2008, cuando surgió el grupo Carta Abierta.1 La intelectualidad K jugó un papel central en legitimar por izquierda el accionar gubernamental y en la construcción del “mito Kirchner” luego de la muerte del ex presidente y, ahora, del carácter “progresista” del rumbo tomado por el gobierno de Cristina Fernández. Así han construido un relato que presenta al santacruceño como una suerte de hombre providencial que habría venido a cambiar la política local, la “anomalía argentina” de acuerdo a Ricardo Forster. Para muchos de estos intelectuales este papel constituye un revival de lo que hicieron políticamente en los ’70, cuando dieron cobertura por izquierda a Perón hasta que la derechización del gobierno les hizo imposible continuar con esta política. Varios de ellos, incluso, quedaron como parte del sector que se denominó “Lealtad” y que se opuso a las posiciones críticas que tomaba Montoneros respecto de Perón y que llevarían poco después a la ruptura con el gobierno de Isabel y López Rega. Los “leales” (entre quienes se contaban José Pablo Feinmann, Horacio Gonzalez y Mario Wainfeld) quedaron entonces prácticamente en la orfandad política durante aquél período trascendental que se abrió entre la muerte de Perón y el golpe genocida del 24 de marzo. A este núcleo se sumaron otros sectores provenientes de diferentes tradiciones de izquierda, fundamentalmente ligados en alguna forma al Partido Comunista. Tienen una fuerte presencia tanto en algunas instituciones oficiales o para oficiales como en el mundo universitario, en particular en las facultades humanísticas (como las gestiones de las facultades de Ciencias Sociales y Filosofía y Letras en la UBA o el rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba). También una importante presencia mediática, entremezclados con periodistas y opinadores de los medios, expresados en los programas de televisión 6,7 y 8 y los generados por la productora de Diego Gvirtz (Duro de Domar y TV Registrada) y en los diarios Página 12, Tiempo Argentino y el dominical Miradas al Sur. El “mito K” está construido sobre una serie de supuestos que no resisten el menor análisis. El primero es el que presenta a Néstor Kirchner y Cristina como militantes setentistas perseguidos por la dictadura. Es cierto que Kirchner militó en la JP en La Plata (Cristina Fernández fue más periférica), pero durante la dictadura no tuvo militancia enfrentando a la misma sino que se dedicó a engrosar su fortuna personal gracias a la circular 1050. A la caída del régimen militar reinició su actividad política en las filas del PJ santacruceño, donde obtuvo su primer cargo público como intendente de Río Gallegos, mientras Cristina se transformó en legisladora y fue convencional constituyente del PJ durante la reforma del “pacto de Olivos” en 1994. Un segundo supuesto es que los Kirchner se opusieron desde un comienzo a Menem. Esto es falso. Como la gran mayoría de los políticos del PJ, ambos se mantuvieron en el partido cuando el riojano aplicó las políticas neoliberales, calificándolo NK incluso como “el mejor presidente después de Perón”, cuando aquél viajó para inaugurar el aeropuerto de Río Gallegos. Desde la gobernación de Santa Cruz los Kirchner dieron vía libre a la privatización del petróleo, siendo el actual secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli, nada menos que el miembro informante de la bancada justicialista en el parlamento del proyecto privatizador de YPF. Kirchner fue uno de los gobernadores que pactó con Menem dar aval a la reelección en la Convención Constituyente de 1994 (la que parió el pacto de Olivos) a cambio de la provincialización de los recursos hidrocarburíferos, que hasta entonces eran propiedad de la Nación. Kirchner recién se separó de Menem en su ocaso, pasando a formar parte de la llamada “liga de gobernadores” y comenzando a diagramar un proyecto nacional propio alrededor del llamado “grupo Calafate”. Recién bajo el gobierno de De la Rúa, Kirchner empieza a practicar cierto discurso centroizquierdista, que lo lleva a formar parte del FRENAPO (el Frente Nacional contra la Pobreza), impulsado por la CTA, del que también formaba parte Elisa Carrió. Otro supuesto es que Kirchner sería un emergente de la rebelión de diciembre de 2001. Sin embargo, nunca se va encontrar una palabra elogiosa por parte de Néstor o Cristina de aquel levantamiento popular. No podría ser de otro modo, ya que en aquellos días patotas del PJ de Santa Cruz enviadas desde la gobernación que ejercía Kirchner se encargaron de agredir físicamente a los “caceroleros” en aquella provincia. Un cuarto supuesto sostiene que bajo los gobiernos K se avanzó en la redistribución del ingreso a favor de los trabajadores. Sin embargo, esto no es así. Durante los años kirchneristas lo que sí hubo fue una recuperación del salario real promedio respecto del pico de la caída que se operó durante la crisis, aunque sólo hasta los niveles ya magros previos a la devaluación. La “distribución de la torta” no sólo no mejoró sino que cayó aún un poco: según un trabajo del año 2008 de Eduardo Basualdo (un intelectual favorable al gobierno) la participación de los trabajadores en la renta nacional había caído del 31% al 28%. Otros trabajos dan cifras similares. Dicho en otros términos, el crecimiento de estos años permitió no sólo un crecimiento absoluto sino también relativo de la porción de los ingresos que se apropian los capitalistas. Un quinto supuesto señala que el país ha avanzado en un patrón industrial de desarrollo. Esto tampoco se corrobora con los datos. Si bien se frenó la caída de la industria que venía dándose desde 1976, su proporción en el PBI está en los mismo nivel de 1997, antes que comenzara la crisis del régimen de convertibilidad. Un sexto supuesto presenta que bajo el kirchnerismo se habría recompuesto la burguesía nacional en detrimento de la presencia del capital imperialista. Sin embargo, dos tercios de las 500 principales empresas están hoy en manos del capital extranjero, la misma proporción que a fines de los ’90, cuando era sólo de un tercio a comienzos de esa década 2 .En realidad, todo el ciclo kirchnerista es una muestra de la imposibilidad del proyecto de reconstrucción de esta burguesía que los K anunciaron al comienzo de su mandato, más allá de permitir el enriquecimiento de algunos capitalistas ligados a los negocios de la obra pública y otras prebendas y el resurgimiento de sectores menores de la burguesía no monopolista que se habían hundido con la crisis de 2001 y se beneficiaron con la devaluación. Paradójicamente, los K terminaron enfrentados con el único sector que, en cierta medida, podría ser visto como la “burguesía nacional realmente existente”, que es parte de la burguesía agraria. Un séptimo supuesto, este también alentado por sus opositores, presenta al kirchnerismo como enemigo del modelo sojero de explotación agraria. Pero lo cierto es que, aunque Kirchner confrontó con la Mesa de Enlace por la resolución 125, la sojización del campo avanzó como nunca durante los años de gobiernos K, tanto antes como después del fallido intento de las retenciones móviles. Que parte de la renta extraordinaria sea apropiada por el estado para subsidiar a la industria y a empresarios amigos y para garantizar el pago de la deuda externa, motivando la oposición al gobierno de los diferentes estamentos de la burguesía agraria, no quita que los ingresos de este sector fueron de niveles altísimos, con pocos precedentes en la historia nacional. Un octavo supuesto muestra el enfrentamiento con el grupo Clarín como una cruzada por la democratización de los medios. Kirchner, sin embargo, tuvo en este grupo un importante aliado durante varios años, al punto de renovarle todas sus licencias por diez años. Sólo comenzó a enfrentarlo luego de la “crisis del campo”. Pero esta disputa no ha sido realizada en favor de una democratización del espacio mediático sino de la construcción de un aparato de medios oficialista estatal y privado, que construyen una suerte de “diarios de Yrigoyen” en versión gráfica, radial, televisiva y cibernética, de una obsecuencia a prueba de balas. Un noveno supuesto es el que presenta como una conquista sin parangón la implementación de la Asignación Universal por Hijo. Sobre esto lo primero que hay que decir es que esta medida sólo fue implementada cuando la derrota de Kirchner frente a De Narváez en las elecciones legislativas de 2009 le hicieron ver al gobierno que estaba perdiendo el apoyo de sectores que consideraba como “voto cautivo”. Lo segundo, es que la medida no supera los límites del asistencialismo que recomiendan los propios organismos internacionales “neoliberales”. De ahí que sea un planteo que cuenta con el apoyo de los partidos opositores de la burguesía (que incluso corren en esto por izquierda al gobierno planteando su universalización). Lo tercero, es que es una muestra de que el gobierno no ha hecho casi nada, a pesar de las altas tasas de crecimiento económico, para terminar con el trabajo precario, ya que los principales benefactores de la AUH son quienes tienen empleo no registrado y, por lo tanto, no cobran asignación familiar. Un décimo supuesto nos dice que la política exterior del kirchnerismo estaría guiada por la oposición a los intereses hegemónicos de los EE.UU. Pero si bien Kirchner junto con Brasil se opusieron al ALCA, ya en tiempos de Bush el gobierno argentino se caracterizó por favorecer los planes estadounidenses contra Irán y, desde la asunción de Obama, su alineamiento con el gobierno demócrata es prácticamente incondicional. Como muestran los cables publicados por Wikileaks, los EE.UU. confluyeron con los K en la política de “moderar” a Evo Morales y contener a Chávez. Además, junto con Brasil, Uruguay, Chile y otros países, las tropas argentinas son parte de la ocupación militar de Haití, realizada a favor de los intereses de Washington. 3 . Es un relato en el cual no hay siquiera “apoyo crítico” sino alabanza prácticamente incondicional, como expresara uno de los eslóganes lanzados desde el programa “6,7 y 8”: “somos la mierda oficialista”, mostrando la justificación a aceptar aún las acciones más claramente reaccionarias del gobierno. Lejos del mito, Kirchner fue ante todo un político pragmático, que desde el gobierno tuvo el papel de recomponer el poder de un Estado capitalista que estaba en completa bancarrota. Fue un gobierno de “desvío”, que contó con una situación económica muy favorable para contener un movimiento de masas que había protagonizado la rebelión de diciembre de 2001. Tuvo como elemento distintivo que articuló una coalición política que incluyó desde los factores de poder más tradicionales del PJ (gobernadores, intendentes y burocracia sindical) hasta sectores del progresismo (intelectuales, artistas, etc.), pasando por la cooptación de sectores del movimiento piquetero y la mayoría de los organismos de derechos humanos. A diferencia de Menem y De la Rúa, pero al igual que Duhalde, contó con Moyano como un aliado fundamental. La burocracia sindical recuperó protagonismo político en los años del kircherismo a cambio de acompañar la política oficial, que hacia el movimiento obrero fue permitir una recomposición del salario real para los sectores “en blanco” a cambio de mantener la precarización y fragmentación de la clase obrera, que fueron las principales conquistas del capital durante la dictadura y los ’90. Si la alianza con Moyano se mantuvo inalterable hasta el presente, el kirchnerismo fue muy oscilante en su proyecto político, pasando del discurso transversal inicial, a la coalición con el sector del radicalismo encabezado por Cobos, y luego a la combinación de pejotismo y progresismo nac&pop que encarnó en el último período. En la actualidad todo indica que estamos ante una nueva mutación del kirchnerismo en su etapa de decadencia, más hacia la derecha, donde independientemente de los discursos, todas las medidas están dirigidas a mostrar al gobierno como el mejor garante de la gobernabilidad burguesa. Y esto ya pudimos verlo en el respaldo del gobierno a Gildo Insfrán tras los asesinatos de los QOM y de la crisis producida por la ocupación del Parque Indoamericano, donde la respuesta del gobierno a la demanda de vivienda digna fue la creación de un Ministerio de Seguridad y el anuncio junto al gobierno de Macri de que todo el que ocupe tierras reclamando una vivienda sería privado de los planes sociales, una medida realizada con un prisma similar al que utilizó la oligarquía cuando sancionó la nefasta Ley de Residencia de 1902, por la cual el estado nacional tenía la facultad de expulsar a todo extranjero que participara de huelgas y movilizaciones. Por ello no extraña que en esta etapa la intelectualidad K se haya preocupado especialmente por atacar todo lo que pueda surgir a su izquierda, como hizo difundiendo la patética versión del pacto “trotsko-duhaldista” luego de los destrozos ocurridos en Plaza Constitución el 23 de diciembre. Algo en lo que confluyeron, entre otros, Horacio Verbitsky (con un vergonzoso editorial en Página 12 el domingo 26 de diciembre),José Pablo Feinmann, Horacio González y Mario Toer, con artículos macartistas de distinto tipo de condena al trotskismo 4. Pero independientemente de lo que sostengan los escribas oficiales del ala progre del gobierno (frecuentemente bien pagos), es posible que la dirección más general de su política tienda en perspectiva a chocar con la base social que apoya al kirchnerismo “por izquierda”. Ya vimos síntomas de esto cuando fue el conflicto de Kraft o frente al crimen de Mariano Ferreyra. Frente al kirchnerismo la única posición consecuentemente de izquierda es mantener completa independencia política tanto del gobierno como de la oposición capitalista. 17 de febrero de 2011 Christian Castillo http://www.ft-ci.org/IMG/pdf/07Argentinados_CCastillo_EI27.pdf ____________________________ 1 - A este tema hemos dedicado distintos artículos. Entre otros pueden leerse: Juan Dal Maso, “El populismo castrado”, en Lucha de Clases Nº 4; Juan Dal Maso, “Ideología y política de los intentos de relegitimación estatal”, en Lucha de Clases Nº 6; Matías Maiello y Gastón Gutierrez, “El ‘ser’ de la intelectualidad K”, en Lucha de Clases Nº 8; Matías Maiello, “La intelectualidad argentina”, en Lucha de Clases Nº 9; Christian Castillo y Matías Maiello, “Hacia la superación de una generación intelectual domesticada”, en Nuevo Topo Nº 6; Gastón Gutierrez, “Dilemas éticos en la intelectualidad K: una ‘razón estatal’ o una moral ‘sin más’”, en www.ips.org.ar.116 2 “… pese a que el Gobierno levanta las banderas de lo nacional, el avance extranjero continuó sin pausa durante los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en 2000 había 182 empresas de capital nacional y 318 extranjeras entre las 500 más grandes del país. En 2008 (último dato disponible) esas cifras fueron 162 y 338, respectivamente. En este período quedó en manos foráneas 91% de la producción de cemento, 80% del mercado cervecero, 13% de la venta de combustibles y 20% de la faena y procesado de carne vacuna. Las brasileñas Camargo Corrêa, Petrobras, JBS y la belga-brasileña Inveb formaron parte de la avanzada que en la década anterior había tenido como protagonistas estelares a las europeas Telefónica, France Télécom, Suez, Iberia, Repsol y BG (British Gas), entre otras”. En el mismo artículo se señala el peso logrado en la última década por las empresas dedicadas a la producción de bienes primarios, con una caída de las empresas de servicios: “Al comparar la versión 2001 con la 2010 del ranking de las 1000 empresas líderes que confecciona la revista Mercado, surgen claros ejemplos de este movimiento hacia la “primarización” de la economía. Minera la Alumbrera salta del puesto 94 al 30; la azucarera y papelera Ledesma, del 159 al 90; el grupo comercializador de commodities Dreyfus, del 53 al 8; la semillera Oleaginosa Moreno, del 200 al 61, y Aceitera General Deheza, del 43 al 12. Otras dieron pasos más grandes: Los Grobo no existían en 2000 y hoy están en el puesto 79. En la otra vereda, Edenor pasó del 38 al 78; Edesur, del 39 al 79; IBM, del 88 al 91; Metrogas, del 56 al 154; Aguas Argentinas (hoy AySA), del 85 al 237, y Grupo Telefónica, que en 2000 era 2°, se desprendió de varias empresas y ahora está 3°, pero sostenido por el auge de la telefonía celular”. “De 2000 a 2010: ganaron peso las empresas extranjeras y las exportadoras de materias primas”, La Nación, 24-11-2010.118 3 La gira a América Latina anunciada por Obama provocó un chisporroteo entre el gobierno nacional y la administración estadounidense, al no incluir una vista a nuestro país. Esto, que fue un verdadero desaire al gobierno nacional está detrás junto con motivos relacionados con la interna peronista del incidente ocurrido con un avión norteamericano que traía material no declarado entre la carga que intentaba pasear por aduana para un curso de adiestramiento de grupos especiales de la Policía Federal 4 La revista humorística Barcelona publicó hace varios números una tapa que en letra catástrofe se titulaba “Batraciofagia”. Si la intelectualidad kirchnerista se ha caracterizado en estos años por tratar de mejorar el gusto amargo de los sapos habituales que obligó a tragarse el kirchnerismo a sus adherentes “progres”, en esta etapa el trabajo se les va a acrecentar ________________

¿Qué se vota el 14 de Agosto? ¿Por qué es proscriptiva la ley? Fuente A QUIÉN REPRESENTAMOS Las listas del Frente reúnen a centenares de representantes del movimiento que lucha tenazmente contra el vaciamiento de la educación y la salud pública, por el salario en los hospitales, en las escuelas, en el estado bonaerense y en su justicia. Reúne a los que pugnan por recuperar los sindicatos de manos de los Pedraza y los Moyano, por la libre organización de la juventud y por la autonomía de las organizaciones de DD HH y de todas las organizaciones populares. A los que se organizan por el trabajo y por la vivienda. El gran movimiento popular que arrancó la cárcel de Pedraza por el crimen de Mariano Ferreyra, se plasmó en el Frente de Izquierda. El frente nace de la propia lucha contra la tercerización y la precarización laboral. El Frente de Izquierda se presenta en 58 distritos de la provincia, entre ellos los 29 del conurbano que, por lo tanto, abarcan la mayoría de su población. Nos reunió una posición independiente frente a un gobierno que valora a Boudou porque encontró el atajo de usar los dineros de los jubilados para pagar la deuda pública, e independiente de quienes son oposición a la sombra de la Mesa de Enlace del capital agrario, que se lleva el oro y el moro en nuestra provincia. QUÉ NOS DISTINGUE DE LOS OTROS BLOQUES POLÍTICOS El Frente de Izquierda y los Trabajadores se distingue del conjunto de las expresiones políticas que se presentan a estas elecciones porque su programa representa las aspiraciones de los trabajadores y de los sectores populares. El conjunto de las fuerzas que enfrenta son representantes de los intereses sociales capitalistas que vienen gobernando la provincia y lucrando con ella. El lanzamiento electoral del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires nos permite asistir al mismo tiempo al intento del kirchnerismo de reelegir a Scioli y al conjunto de los barones del conurbano. La presencia de la camarilla de la Rosada en la lista de Scioli no significa una cruzada contra las "corporaciones" ni una “radicalización populista”como algunos la llaman ahora. El aparato punteril de la provincia es la base de Scioli, no ha sido desmantelado en absoluto. El ninguneo a Moyano tampoco es una ruptura con la burocracia sindical, se está promocionando a otros sindicalistas empresariales como Gerardo Martínez de la UOCRA, el gremio más explotado y precarizado. Los "camporistas" acompañan en las listas legislativas a los barones del conurbano. De Narváez-Alfonsín y Duhalde intentan seducir a los ‘heridos’ del armado del FPV. De ambos lados juegan los punteros del PJ, la burocracia sindical y la bonaerense, y el libro de pases está lejos de estar cerrado. Carrió y Stolbitzer han largado una competencia por la representación política de la Mesa de Enlace. Con la candidatura de Llambías, la Coalición Cívica es la lista terrateniente. Stolbitzer-Binner han constituido otro frente sojero más, que debutó llamando a devaluar el peso en beneficio de los monopolios exportadores, una medida de ataque directo a la población trabajadora y su capacidad de cubrir sus necesidades. Son todos candidatos de Carbap y la Unión Industrial. La boleta “corta” de Sabatella es la culminación de una entregada política que empezó con su voto en el Congreso por el pago de la deuda externa con Reservas del Banco Central. Ahora además, comparte los diputados y senadores de Díaz Bancalari y de “La Cámpora”. Se plegó al verticalismo y a la patota. No hay tal progresismo. El voto progresista tiene por único canal al Frente de Izquierda. link: http://vimeo.com/26699870 "Escuchame, en estas elecciones, quién va a decir que nos obligan a dejar la vida en la fábrica, por un sueldo que no alcanza... ¿quién?" El FRENTE de IZQUIERDA y de los TRABAJADORES Pero nos exigen cuatrocientos mil votos en agosto para poder presentarnos en octubre. Para que no nos silencien, danos tu voto. link: http://vimeo.com/26699747 "En estas elecciones quién va a decir que nuestro sueldo tiene que ser igual a la canasta familiar, ¿quién?" El FRENTE de IZQUIERDA y de los TRABAJADORES Pero nos exigen cuatrocientos mil votos en agosto para poder presentarnos en octubre. Para que no nos silencien, danos tu voto. link: http://vimeo.com/26699794 "En estas elecciones, quién va a decir que los funcionarios y legisladores ganen lo mismo que nosotras, ¿quién?" El FRENTE de IZQUIERDA y de los TRABAJADORES Pero nos exigen cuatrocientos mil votos en agosto para poder presentarnos en octubre. Para que no nos silencien, danos tu voto. link: http://vimeo.com/26699665 "En estas elecciones, quién va a decir que la plata de los jubilados se utiliza para pagar la deuda y no el 82% móvil... ¿quién?" El FRENTE de IZQUIERDA y de los TRABAJADORES Pero nos exigen cuatrocientos mil votos en agosto para poder presentarnos en octubre. Para que no nos silencien, danos tu voto.
Lev Davidovich Bronstein (León Trotski) RESULTADOS Y PERSPECTIVAS (1905) 7. Las condiciones previas del socialismo El marxismo ha hecho del socialismo una ciencia. Esto no impide a ciertos «marxistas» hacer del marxismo una utopía. Rozkov explica, en su argumentación contra el programa de socialización y cooperativismo, las «condiciones previas necesarias del futuro sistema social que han sido fijadas imperecederamente por Marx», como sigue: ¿Se da ya acaso -dice Rozkov- su condición previa material, objetiva? Esta condición previa supone un nivel de desarrollo técnico que reduzca a un mínimo el motivo del beneficio personal, la existencia [?] de iniciativa personal, de espíritu emprendedor y de riesgo de forma que coloque en el primer plano la producción colectiva. Tal nivel de la técnica está entrelazado íntimamente con el predominio casi ilimitado [!] de la gran industria en todos [!] los ramos económicos, pero ¿acaso se ha conseguido ya tal resultado? Falta también la condición previa subjetiva, psicológica, el crecimiento de la conciencia de clase del proletariado que, al fin y al cabo, trae consigo la unión espiritual de la mayoría aplastante de las masas populares». [...] Aun respetando las buenas intenciones de Rozkov tenemos que confesar con tristeza que incluso en la literatura burguesa rara vez hemos encontrado una mayor confusión sobre las así llamadas condiciones previas del socialismo. Vale la pena intervenir en esta confusión, no por Rozkov sino por el problema en sí. Rozkov explica que todavía no existe «el nivel de desarrollo técnico que reduzca a un mínimo el motivo del beneficio personal, la existencia [?] de iniciativa personal, de espíritu emprendedor y de riesgo que coloque en primer plano la producción colectiva». Es bastante difícil comprender el sentido de este párrafo. Por lo visto quiere decir Rozkov que, primero, la técnica moderna todavía no ha desplazado, en una medida suficiente, al trabajo humano vivo en la industria; que, segundo, el desplazamiento supone el predominio «casi» ilimitado de grandes empresas en todas las ramas de la economía y, con ello, la proletarización ción «casi» ilimitada de la población entera de un país. Estas son las dos condiciones previas que se supone han sido «fijadas imperecederamente por Marx». Intentemos imaginarnos el cuadro de las condiciones capitalistas que encontrará el socialismo según el método de Rozkov «El predominio casi ilimitado de la gran industria en todos los ramos de la economía» significa en las condiciones del capitalismo, como hemos dicho, la proletarización de todos los productores pequeños y medianos en la agricultura y en la industria, es decir la transformación en proletariado de la población total. Pero el predominio ilimitado de la técnica mecánica en estas grandes empresas reduce a un mínimo la necesidad de trabajo vivo y convierte así a la mayoría preponderante de la población del país -ha de pensarse en el 90 %- en un ejército de reserva que vive, a costa del Estado, alojado en un lugar a propósito. [...] En estas condiciones, la «producción colectiva» no sólo se colocará «en el primer plano» sino que dominará todo el campo; aún más, al mismo tiempo naturalmente también se organizará el consumo colectivo, pues es obvio que toda la nación, con excepción del restante 10 %, vivirá a expensas públicas. Así vemos aparecer por detrás de Rozkov la cara sonriente y conocida del señor Tugan-Baranovski. Después empieza el socialismo: la población emerge de sus viviendas públicas y expropia al grupo de los expropiadores. Naturalmente, no son necesarias ni la revolución ni la dictadura del proletariado. La segunda característica económica de la madurez de un país para el socialismo es, según Rozkov, la posibilidad del predominio de la producción cooperativa. Ni siquiera en Francia las fábricas de vidrio cooperativas de Albi rinden más que otras empresas capitalistas. Una producción socialista sólo es posible si las cooperativas están como empresas dirigentes, a la cabeza del desarrollo industrial. Todas estas consideraciones son retorcidas desde el principio hasta el fin. Las cooperativas no pueden llegar a la cabeza del desarrollo industrial, no porque el desarrollo económico todavía no haya progresado suficientemente, sino porque lo ha hecho demasiado. El desarrollo económico prepara, indudablemente, el terreno para la producción cooperativa, pero ¿para cuál?: para la cooperación capitalista sobre la base del trabajo asalariado; cualquier fábrica nos puede servir como muestra de tal cooperación capitalista. Con el desarrollo técnico aumenta también la importancia de esta cooperación. Pero, ¿cómo podría permitir la evolución del capitalismo que las empresas cooperativas lleguen «a la cabeza de la industria»? ¿En qué basa Rozkov sus esperanzas de que las cooperativas desplacen a los cárteles y a los trusts y se coloquen a la cabeza del desarrollo industrial? Está claro que, en este caso, las cooperativas tendrían que expropiar automáticamente a todas las empresas capitalistas, después de lo cual sólo quedaría reducir la jornada laboral hasta el punto en que todos los ciudadanos tuviesen trabajo, regulando el volumen de producción de las diferentes ramas para evitar las crisis. De esta forma estaría construido, en sus rasgos fundamentales, el socialismo. De nuevo aparece claro que no hay ninguna necesidad de la revolución o de la dictadura del proletariado. La tercera condición previa es psicológica: haría falta «un crecimiento de la conciencia de clase del proletariado que, al fin y al cabo, trae consigo la unión espiritual de la mayoría aplastante de las masas populares». Por lo visto, ha de entenderse, en este caso, por unión espiritual la consciente solidaridad socialista y esto quiere decir que el general Rozkov considera la unión de la «mayoría aplastante de las masas populares» en las filas de la socialdemocracia como la condición previa psicológica del socialismo. Rozkov cree, por lo visto, que el capitalismo -empujando a los pequeños productores hacia las filas del proletariado y a la masa proletaria hacia las filas del ejército de reserva industrial- dará a la socialdemocracia la oportunidad de unir espiritualmente la mayoría aplastante (¿90 %?) de las masas populares e ilustrarlas. Realizar esto es igual de imposible, en el mundo de la barbarie capitalista, que el dominio de las cooperativas en el imperio de la competencia capitalista. Claro está que si fuera posible, la «mayoría aplastante de la nación unida en la conciencia y el espíritu, destituida, de una manera natural y sin complicaciones a los pocos magnates capitalistas y organizaría un orden económico socialista sin revolución ni dictadura». Aquí surge, sin embargo, involuntariamente la siguiente pregunta: Rozkov se considera un discípulo de Marx. Pero Marx, explicando las «condiciones previas imperecederas del socialismo» en su Manifiesto Comunista, consideraba la revolución de 1848 como la antesala inmediata de la revolución socialista. Después de 60 años, naturalmente, no hace falta ser muy sagaz para reconocer que Marx se ha equivocado, puesto que, como sabemos, el mundo capitalista existe todavía. ¿Pero cómo podía equivocarse tanto? ¿No había visto Marx que las grandes empresas todavía no dominaban en todos los ramos industriales? ¿Que las cooperativas de producción aún no estaban en la cabeza de las grandes empresas? ¿Que la mayoría aplastante del pueblo todavía no estaba unida sobre la base de las ideas del Manifiesto Comunista? Si nosotros vemos que todo eso no existe ni siquiera hoy, ¿cómo podía no darse cuenta Marx que en el año 1848 no había nada semejante? ¡Realmente, el Marx de 1848 era, en punto a utopía, un niño de pecho en comparación con muchos actuales autómatas infalibles del marxismo! Vemos por tanto que Rozkov, aun sin ser uno de los críticos de Marx, suprime totalmente, sin embargo, la revolución proletaria como condición previa necesaria del socialismo. Puesto que Rozkov ha expresado demasiado consecuentemente las opiniones que son compartidas por un número considerable de marxistas de las dos corrientes de nuestro partido, es menester ocuparse de las principales bases metodológicas de sus equívocos. De paso hay que mencionar que las divagaciones de Rozkov sobre el destino de las cooperativas son de su cosecha personal. Nosotros mismos nunca hemos encontrado un socialista que creyera en un irresistible progreso tan simple de la concentración de la producción y de la proletarización de las masas populares, creyendo, al mismo tiempo, en el papel dirigente de las cooperativas de producción antes de la revolución proletaria. Unir estas dos condiciones es mucho más difícil en el ámbito del desarrollo económico que meramente en la cabeza de uno mismo, aunque incluso esto último nos pareció siempre casi imposible. Pero tratemos otras dos «condiciones previas», que son prejuicios más difundidos. El desarrollo técnico, la concentración de la producción y la elevación de la conciencia de las masas, son indudablemente condiciones previas del socialismo. Pero todos estos procesos tienen lugar simultáneamente; no sólo se empujan e impulsan mutuamente sino que también se demoran y limitan recíprocamente. Cada uno de estos procesos, que se realiza en un nivel superior, requiere un desarrollo determinado de otro proceso en un nivel más bajo. Pero el desarrollo completo de cada uno de ellos es imposible una vez que los otros se han desarrollado, a su vez separadamente, por completo. El desarrollo técnico encuentra indudablemente su valor límite en un único mecanismo robot que extrajese materias primas del seno de la naturaleza y depositase los bienes de consumo terminados ante los pies de los hombres. Si la existencia del capitalismo no estuviese limitada por las relaciones de clase y la lucha revolucionaria resultante de ellas, entonces tendríamos que suponer que la técnica -cuando se hubiese acercado al ideal de un único mecanismo robot, en el marco del sistema capitalista- suprimiría también automáticamente el capitalismo. La concentración de la producción, resultante de las leyes de la competencia, supone la tendencia interna a proletarizar a la población entera. Si aisláramos esta tendencia, tendríamos quizá un motivo para suponer que el capitalismo llevaría a cabo su obra; pero ello siempre que el proceso de proletarización no se viese interrumpido por un cambio revolucionario, el cual es inevitable -dada la correlación determinada de las fuerzas de clase- mucho antes de que el capitalismo haya convertido a la mayoría de la población en un ejército de reserva recluido en viviendas similares a cárceles. Prosigamos. La elevación del nivel de conciencia tiene lugar, sin duda, continuamente gracias a la experiencia de la lucha diaria y a los esfuerzos conscientes de los partidos socialistas. Si analizamos este proceso por separado, podemos seguirlo hasta el punto en que la mayoría aplastante del pueblo esté comprendida en organizaciones sindicales y políticas y unida por sentimientos de solidaridad y por la unidad de objetivos. Si este proceso pudiese realmente progresar cuantitativamente sin cambiar cualitativamente, el socialismo podría ser realizado pacíficamente mediante un consciente acto unánime de los ciudadanos del siglo XXI o XXII. Pero es consustancial a estos procesos, que representan las condiciones previas históricas para el socialismo, que no se lleven a cabo separados unos de otros sino que se obstaculicen mutuamente y que, cuando hayan alcanzado un punto determinado, definido por numerosas circunstancias pero lejos, en todo caso, de su valor límite matemático, se vean afectados por un cambio cualitativo y conduzcan, en su compleja combinación, a lo que nosotros entendemos por revolución socialista. Quisiéramos empezar con el proceso mencionado en último lugar, el crecimiento del nivel de conciencia. Esto, como sabemos, no acontece en academias donde pudiera concentrarse artificialmente al proletariado durante 50, 100 ó 500 años, sino en plena vida de la sociedad capitalista sobre la base de una lucha de clases incesante. La conciencia creciente del proletariado da una nueva forma a esta lucha de clases, le otorga un carácter más profundo y provoca una reacción correspondiente de la clase dominante. La lucha del proletariado contra la burguesía tiene su propia lógica, que se agudiza más y más y que desembocará en una solución del asunto mucho antes de que las grandes empresas dominen en todas las ramas económicas. Va de suyo que un crecimiento de la conciencia política se apoya en el incremento numérico del proletariado, de donde la dictadura proletaria supone que la fuerza numérica del proletariado es suficientemente grande como para romper la resistencia de la contrarrevolución burguesa. Pero eso no significa en absoluto que la «mayoría aplastante» de la población tenga que componerse de proletarios y la «mayoría aplastante» del proletariado de socialistas conscientes. En todo caso, está claro que el ejército revolucionario consciente del proletariado tiene que ser más fuerte que el ejército contrarrevolucionario del capital; aquí, las capas intermedias inseguras e indiferentes de la población tienen que estar en una situación tal que permita que el régimen de la dictadura proletaria las arrastre al lado de la revolución y no hacia las filas de sus enemigos. La política del proletariado, naturalmente, tiene que contar conscientemente con esto. Pero todo eso supone, por su parte, una hegemonía de la industria sobre la agricultura y una preponderancia de la ciudad sobre el campo. Intentemos estudiar las condiciones previas del socialismo, empezando con las más generales para llegar después a las más complejas: El socialismo no es sólo una cuestión de repartición proporcionada sino también una cuestión de producción planificada. Una producción socialista, es decir producción cooperativa en gran escala, sólo es posible cuando el desarrollo de las fuerzas productivas hayan alcanzado un nivel en el que las grandes empresas trabajen más productivamente que las pequeñas. Cuanto más grande sea la preponderancia de la gran empresa sobre la pequeña, es decir cuanto más desarrollada esté la técnica, tanto mayores tienen que ser las ventajas económicas de la socialización de la producción, tanto más alto debe ser, por consecuencia, el nivel cultural de la población entera al realizarse la distribución proporcionada que se basa en una producción planificada. La primera condición previa objetiva del socialismo está dada desde hace mucho. Desde que la división del trabajo social condujo a la división del trabajo en la manufactura y, especialmente, desde que ésta ha sido remplazada por la producción mecánica de las fábricas, la gran empresa ha llegado a ser cada vez más lucrativa y esto quiere decir que también una socialización de la gran empresa hará cada vez más rica a la sociedad. Está claro que la transformación de las empresas artesanales en propiedad común de todos los artesanos no hubiese hecho más ricos a éstos, mientras que al transformar las manufacturas en propiedad común de los obreros ocupados en ellas o al traspasar las fábricas a manos de los obreros asalariados, o mejor aún el traspaso de todos los medios de producción de la gran producción fabril a las manos de la población total, se elevaría indudablemente el nivel material de dicha población; y cuanto más alto sea el estado alcanzado por la gran producción, tanto más alto será también este nivel material. [...] La evolución de la división social del trabajo, por un lado, y de la producción mecánica, por otro, han hecho que el Estado sea, hoy día, la única cooperativa capaz de aprovechar a gran escala las ventajas de una economía colectivista. Aún más: dentro de las estrechas fronteras del algunos Estados particulares, no encajaría ya la producción socialista. [...] Lo dicho anteriormente justifica la conclusión final de que -si resultase cierto que el crecimiento continuo del poder técnico de los hombres hace el socialismo cada vez más ventajoso están dadas, ya desde hace 100 ó 200 años, las suficientes condiciones previas técnicas para la producción colectivista en tal o cual dimensión, y de que el socialismo es técnicamente ventajoso actualmente, no sólo en un Estado individual sino, en una medida extraordinariamente grande, también a escala internacional. Pero las ventajas técnicas del socialismo, por sí solas, no son suficientes para realizarlo. Durante los siglos XVIII y XIX, las ventajas de la gran producción no se presentaron bajo una forma socialista sino bajo la capitalista. No se realizaron los proyectos de Bellers ni de Fourier ¿Por qué no? Porque en aquella época no había ninguna fuerza social dispuesta ni capaz de realizar ninguno de los dos. Ahora pasamos, de la condición previa técnica de producción, a la socioeconómica, que es menos general pero más compleja. Si se tratase no de una sociedad de clases antagonistas sino de una comunidad homogénea que elige conscientemente su sistema económico, ya bastarían ampliamente los cálculos de Atlanticus para empezar la construcción socialista. Atlanticus, socialista de una especie muy vulgar, opina justamente eso en su trabajo. Tal teoría podría aplicarse actualmente, sin embargo, sólo dentro de los límites de la economía privada de una persona o de una sociedad anónima. Siempre se puede partir del principio de que un proyecto de reforma económica (introducción de nuevas máquinas, de nuevas materias primas, de nuevos reglamento de trabajo y sistema de remuneración) es aceptado únicamente cuando este proyecto de reforma trae consigo ventajas comerciales indudables. Pero eso por sí solo no es suficiente, ya que aquí se trata de la economía de la sociedad entera. Aquí luchan intereses antagónicos; lo que para unos es ventajoso perjudica a otros. Y el egoísmo de una clase no sólo actúa contra el egoísmo de otra sino también en contra de los intereses de la totalidad. Para la realización del socialismo es necesario, por consiguiente, que, entre las clases antagónicas de la sociedad capitalista, haya una fuerza social suficientemente interesada en razón de su situación objetiva en la realización del socialismo y suficientemente poderosa para llevarla a cabo después de superar los intereses hostiles y la resistencia. Uno de los méritos fundamentales del socialismo científico consiste en haber descubierto teóricamente tal fuerza social en el proletariado, y en haber mostrado que esta clase, creciendo forzosamente con el capitalismo, puede encontrar su salvación sólo en el socialismo; que la situación total la empuja hacia el socialismo y que, finalmente, la doctrina del socialismo tendrá que hacerse necesaria para la ideología del proletariado en la sociedad capitalista. Así puede fácilmente verse el gran paso atrás que significa Atlanticus en comparación con el marxismo cuando afirma que -desde el momento en que se pueda demostrar que «por el traspaso de los medios de producción a manos del Estado no sólo se consigue una prosperidad general sino que, además, podrá ser reducida la jornada de trabajo resultará completamente accesorio el que se confirme o no se confirme la teoría de la concentración del capital o la de la desaparición de clases sociales intermedias»... Una vez que sean demostradas las ventajas del socialismo -opina Atlanticus- es «inútil poner todas las esperanzas en el fetiche del desarrollo económico; en cambio, deberían emprenderse investigaciones extensas y llegar a una amplia y escrupulosa preparación del paso de la producción privada a la estatal o «colectiva» (!) 26. [...] ¿Cómo tiene que ser el nivel de diferenciación social para que esté dada la segunda condición previa? En otras palabras: ¿Hasta dónde necesita llegar la fuerza numérica absoluta y relativa del proletariado? ¿Debernos contar con la mitad, con los dos tercios o con los nueve décimos de la población? Intentar determinar el marco puramente aritmético de esta segunda condición previa del socialismo sería una empresa desesperante. Aceptando no obstante este esquematismo, surgiría antes que nada la pregunta de a quién ha de contarse entre el proletariado. ¿Debemos incluir en el cálculo a las amplias capas de semiproletarios y semicampesinos? ¿Debemos contabilizar el ejército de reserva de los proletarios urbanos quienes, por un lado, amalgaman con el proletariado parásito de mendigos y ladrones y, por el otro, pueblan las calles de las ciudades en calidad de comerciantes al por menor, desempeñando pues un papel parásito respecto a la economía total? Esta cuestión no es nada simple. La importancia del proletariado se deriva principalmente de su papel en la gran producción. La burguesa se apoya, en su lucha por el dominio político, sobre su poder económico. Antes de conseguir hacerse con la autoridad pública, concentra en sus manos los medios de producción del país; esto determina también su específico peso social. El proletariado, en cambio, a pesar de todas las fantasmagorías cooperativas, estará apartado, hasta el momento de la revolución socialista, de los medios de producción. Su poder social resulta del hecho de que los medios de producción, encontrándose en manos de la burguesía, sólo pueden ser puestos en movimiento por él, por el proletariado. Desde el punto de vista burgués, el proletariado es pues también uno de los medios de producción que, junto con los otros, forma un todo, un mecanismo unitario; pero el proletariado es la única parte no automática de este mecanismo y, pese a todos esfuerzos, no puede ser reducido a estado de automatismo. Esta posición le da al proletariado la posibilidad de impedir, según su voluntad parcial o totalmente (huelga general o parcial), el funcionamiento de la economía social. De ello resulta que la importancia del proletariado --en igualdad de circunstancias en cuanto a fuerza numérica-- es tanto más grande cuanto mayor es la masa de fuerzas productivas que pone en movimiento: el proletario de una gran fábrica -en igualdad de circunstancias- tiene una importancia social mayor que un artesano, y un proletario urbano la tiene mayor que un proletario del campo. En otras palabras: el papel político del proletariado es tanto más importante cuanto más domina la gran producción sobre la pequeña, la industria sobre la agricultura y la ciudad sobre el campo. [...] Lo mismo vale, como hemos visto, para las ciudades. [...] Todo esto demuestra claramente que el intento de predeterminar la proporción de la población total que debe formar parte del proletariado en el momento de la conquista del poder político es un trabajo infructuoso. [...] De todo ello podemos sacar la conclusión de que la evolución económica -el crecimiento de la industria, el crecimiento de las grandes empresas, el crecimiento de las ciudades, el crecimiento del proletariado en general y del proletariado industrial en particular- ha preparado ya la escena no sólo para la lucha del proletariado por el poder político sino también para su conquista. Ahora trataremos de la tercera condición previa del socialismo, la dictadura del proletariado. La política es el terreno donde las condiciones objetivas previas se entremezclan con las subjetivas y donde ambas se interinfluencian. En condiciones técnicas y socioeconómicas determinadas, una clase se fija conscientemente el objetivo determinado de conquistar el poder, concentra sus fuerzas, calcula la fuerza de su adversario y decide en consecuencia. Pero tampoco en este terreno el proletariado es absolutamente independiente; junto a elementos subjetivos, --conciencia, disposición e iniciativa-- cuya evolución tiene también su propia lógica, el proletariado en su política se enfrenta con una serie de elementos objetivos: la política de las clases dominantes, las instituciones estatales existentes (el ejército, la enseñanza clasista, la Iglesia estatal), las relaciones internacionales, etc. Primero trataremos el elemento subjetivo: la disposición del proletariado respecto a la transformación socialista. Indudablemente, no es suficiente que el nivel técnico haya hecho ventajosa una economía socialista desde el punto de vista de la productividad del trabajo colectivo; ni tampoco basta con que la diferenciación social, sobre la base de esta técnica, haya creado un proletariado que represente, por su significado numérico y económico, la clase más importante e interesada por razones objetivas en el socialismo. Por encima de todo esto, es necesario que esta clase sea consciente de su interés objetivo. Es menester que comprenda que para ella no hay otra salida que el socialismo; es necesario que se una en un ejército suficientemente fuerte como para conquistar en lucha abierta el poder político. En las condiciones que se dan hoy en día sería absurdo negar esta afirmación. Sólo los viejos blanquistas podían poner sus esperanzas en la iniciativa salvadora de las organizaciones conspiradoras que se habían formado sin contacto con las masas; o bien los anarquistas -sus antípodas-, que confían en un impulso espontáneo de las masas sin saber dónde conducirá; la socialdemocracia entiende por conquista del poder una acción consciente de la clase revolucionaria. Ahora bien, muchos ideólogos socialistas (ideólogos en el sentido negativo, o sea, los que lo revuelven todo) hablan de la preparación del proletariado para el socialismo en el sentido de su transformación moral. El proletariado y «la humanidad» en general necesitarían ante todo perder su vieja naturaleza egoísta; en la vida social deberían predominar los impulsos del altruismo, etc. ... Como estamos muy lejos de semejante estado y como la «naturaleza humana» sólo ha de cambiar lentísimamente, el advenimiento del socialismo se ha alejado por algunos siglos. Tal concepto parece muy realista y evolucionista, etc. ... Pero en realidad se basa en consideraciones moralistas triviales. Es de suponer que la psicología socialista tiene que existir antes del socialismo; en otras palabras, que es posible inculcar a las masas una sicología socialista sobre la base de las condiciones capitalistas. Aquí no se debe confundir el aspirar conscientemente al socialismo con la psicología socialista. Esta última supone la ausencia de motivos egoístas en la esfera de la vida económica, mientras que la aspiración y la lucha por el socialismo nacen de la psicología de clase del proletariado. Por muchos puntos de contacto que haya entre la psicología de clase del proletariado y la psicología socialista de una sociedad sin clases, un abismo profundo las separa. La lucha común contra la explotación hace brotar en el alma obrera indicios preciosos de idealismo, de camaradería solidaria y de espíritu de sacrificio desinteresado pero, al mismo tiempo, la lucha por la existencia individual, el espectro de la miseria, la diferenciación dentro del mismo estamento obrero, la presión de las masas ignorantes desde abajo y la actividad corrompida de los partidos burgueses, impiden el despliegue completo de estos indicios preciosos. Sin embargo, lo esencial del asunto es que el obrero medio -aun cuando pueda seguir siendo egoísta y pequeño burgués, sin sobrepasar en su calidad «humana» a los representantes medios de las clases burguesas- se convence por la experiencia de la vida de que sus deseos más simples y sus necesidades más naturales sólo pueden satisfacerse sobre las ruinas del sistema capitalista. Los idealistas se imaginan a la futura generación que será digna del socialismo de la misma manera que los cristianos se imaginan a los miembros de las primeras comunidades cristianas. Como quiera que haya sido la psicología de los primeros prosélitos del cristianismo -sabemos por la historia de los apóstoles que se daban casos de ocultación de propiedades privadas ante la comunidad- en todo caso, al extenderse, el cristianismo fracasó no ya respecto a la transformación del modo de pensar del pueblo sino que, incluso, degenerando él mismo, haciéndose mercantilista burócrata, evolucionó de la mutua enseñanza fraternal al papismo y de la orden mendicante al parasitismo monástico; en una palabra: no logró someter a las condiciones sociales del medio dentro del cual se desarrollaba, sino que fue sometido por aquél. Y esto no ocurrió como consecuencia de la torpeza o del egoísmo de los padres y maestros del cristianismo sino como consecuencia de las leyes irrefutables de la dependencia de la sicología humana respecto de las condiciones del trabajo social y de la vida social. Y esta dependencia la mostraban incluso los propios padres y maestros del cristianismo en sus mismas personas. Si el socialismo tan sólo se hubiese propuesto crear una nueva naturaleza humana dentro del marco de la vieja sociedad, no sería más que una nueva edición de las utopías moralistas. El socialismo no se propone la tarea de desarrollar una psicología socialista como condición previa del socialismo, sino la de crear condiciones de vida socialistas como condición previa de una psicología socialista. Fuente
León Trotsky EL CONTROL OBRERO DE LA PRODUCCIÓN (1931) El texto es el de una carta de Trotsky dirigida aun grupo de opositores alemanes el 20 de agosto de 1931. Se publicó por primera vez en el nº 24 del BIULLETEN OPPOZITSII de septiembre de 1931. Al contestar a su pregunta debo esforzarme por apuntar aquí, como preludio a un intercambio de opiniones, algunas consideraciones generales con respecto a la consigna del control obrero de la producción. La primera pregunta que surge en relación con esto es la siguiente: ¿podemos presentar el control obrero de la producción como un régimen estable, por supuesto que no eterno, pero de una duración bastante larga? Para contestar a esta pregunta es preciso determinar más claramente la naturaleza de clase de este régimen. El control se encuentra en manos de los trabajadores. Esto significa que la propiedad y el derecho a enajenarla continúan en manos de los capitalistas. Por lo tanto, el régimen tiene un carácter contradictorio, constituyéndose una especie de interregno económico. Los obreros no necesitan el control para fines platónicos, sino para ejercer una influencia práctica sobre la producción y sobre las operaciones comerciales de los patronos. Sin embargo, esto no se podrá alcanzar a menos que el control, de una forma u otra, dentro de ciertos límites, se transforme en gestión directa. En forma desarrollada, el control implica, por consiguiente, una especie de poder económico dual en las fábricas, la banca, las empresas comerciales, etc. Si la participación de los trabajadores en la gestión de la producción ha de ser duradera, estable, "normal", deberá apoyarse en la colaboración y no en la lucha de clases. Tal colaboración de clases solamente puede llevarse a cabo a través de los estratos superiores de los sindicatos y las asociaciones capitalistas. No han faltado los experimentos de este tipo en Alemania (la "democracia económica" ), en Inglaterra (el "mondismo" ), etcétera. No obstante, en todos estos casos, no se trataba del control de los obreros sobre el capital, sino de la subordinación de la burocracia del trabajo al capital. Esta subordinación, como lo muestra la experiencia, puede durar mucho tiempo: depende de la paciencia del proletariado. Cuando más se aproxima a la producción, a la fábrica, al taller, menos viable resulta un régimen de este tipo, porque aquí se trata ya de los intereses inmediatos y vitales de los trabajadores y todo el proceso se despliega ante sus mismos ojos. El control obrero a través de los consejos de fábrica sólo es concebible sobre la base de una aguda lucha de clases, no sobre la base de la colaboración. Pero esto significa en realidad la dualidad de poder en las empresas, en los trusts, en todas las ramas de la industria, en la totalidad de la economía. ¿Qué régimen estatal corresponde al control obrero de la producción? Es obvio que el poder no está todavía en manos de los trabajadores, pues de otro modo no tendríamos el control obrero de la producción, sino el control de la producción por el estado obrero como introducción a un régimen de producción estatal basado en la nacionalización. De lo que estamos hablando es del control obrero bajo el régimen capitalista, bajo el poder de la burguesía. En cualquier caso, una burguesía que se sienta firmemente asentada en el poder nunca tolerará la dualidad de poder en sus empresas. El control obrero, en consecuencia, solamente puede ser logrado en las condiciones de un cambio brusco en la correlación de fuerzas desfavorable a la burguesía por la fuerza, por un proletariado que va camino de arrancarle el poder, y por tanto también la propiedad de los medios de producción. Así pues, el régimen de control obrero, un régimen provisional y transitorio por su misma esencia, sólo puede corresponder al período de las convulsiones del Estado burgués, de la ofensiva proletaria y el retroceso de la burguesía, es decir, al período de la revolución proletaria en el sentido más completo del término. Si la burguesía no es ya la dueña de la situación en su fábrica, si no es ya enteramente la dueña, de ahí se desprende que tampoco es ya enteramente dueña de su Estado. Esto significa que el régimen de dualidad de poder en las fábricas corresponde al régimen de dualidad de poder en el Estado. Esta correspondencia, de todos modos, no debería ser entendida mecánicamente, esto es, no en el sentido de que la dualidad de poder en las empresas y la dualidad de poder en el Estado nazcan en un mismo y solo día. Un régimen avanzado de dualidad de poder, como una de las etapas altamente probables de la revolución proletaria en todos los países, puede desarrollarse de forma distinta en distintos países, a partir de elementos diversos. Así, por ejemplo, en ciertas circunstancias (una crisis económica profunda y persistente, un fuerte grado de organización de los trabajadores en las empresas, un partido revolucionario relativamente débil, un Estado relativamente fuerte manteniendo un fascismo vigoroso en reserva, etcétera) el control obrero sobre la producción puede ir considerablemente por delante del poder político dual desarrollado en un país. En las condiciones señaladas a grandes rasgos más arriba, especialmente características de Alemania en estos momentos, la dualidad de poder en el país puede desarrollarse precisamente a partir del control obrero como fuente principal. Hay que detenerse en este hecho, aunque sólo sea para rechazar ese fetichismo de la forma soviética que han puesto en circulación los epígonos de la Comintern. De acuerdo con el punto de vista oficial que prevalece en la actualidad, la revolución proletaria solamente puede llevarse a cabo por medio de los soviets; éstos, por su parte, deben ser creados específicamente para el propósito del levantamiento armado. Este cliché no sirve para nada. Los soviets son únicamente una forma organizativa; el problema se decide por el contenido de clase de la política, en modo alguno por su forma. En Alemania hubo unos soviets de Ebert y Scheidemann. En Rusia los soviets conciliadores atacaron a los obreros y soldados en julio de 1917. Después de esto, Lenin pensó durante un tiempo que habríamos de llegar al levantamiento armado apoyándonos no en los soviets sino en los comités de fábrica. Este cálculo fue rechazado por el curso de los acontecimientos, ya que fuimos capaces, en las seis u ocho semanas anteriores al levantamiento, de ganarnos a los soviets más importantes. Pero este mismo ejemplo muestra qué poco inclinados nos sentíamos a considerar los soviets como una panacea. En otoño de 1923, defendiendo contra Stalin y otros la necesidad de pasar a una ofensiva revolucionaria, luché al mismo tiempo contra la creación por encargo de soviets en Alemania, pegados a los consejos de fábrica que estaban comenzando ya de hecho a cubrir el papel de los soviets. Se podrían decir muchas cosas en favor de la idea de que, en el actual ascenso revolucionario, igualmente, los consejos de fábrica alemanes, al llegar a un cierto estadio, serán capaces de jugar el papel de los soviets y remplazarlos. ¿En qué baso esta suposición? En el análisis de las condiciones en que surgieron los soviets en Rusia en febrero-marzo de 1917, y en Alemania y Austria en noviembre de 1918. En los tres sitios, los principales organizadores de los soviets fueron los mencheviques y socialdemócratas, que se vieron forzados a ello por las condiciones de la revolución "democrática" en tiempo de guerra. En Rusia, los bolcheviques tuvieron éxito en ganar los soviets a los conciliadores. En Alemania no lo lograron, y es por esto que los soviets desaparecieron. Hoy, en 1931, la palabra "soviet" suena bastante diferente de como sonaba en 1917-1918. Hoy es sinónimo de la dictadura de los bolcheviques, y por lo tanto una pesadilla en los labios de la socialdemocracia. Los socialdemócratas alemanes no sólo no tomarán la iniciativa en la creación de los soviets por segunda vez, ni se unirán voluntariamente a esta iniciativa, sino que lucharán contra ella hasta el fin. A los ojos del estado burgués, en especial de su guardia fascista, el que los comunistas pongan manos a la obra en la creación de soviets será equivalente a una declaración directa de guerra civil por parte del proletariado, y en consecuencia podría provocar un choque decisivo antes de que el partido comunista lo juzgue conveniente. Todas estas consideraciones nos empujan fuertemente a dudar que se pueda llegar a tener éxito, antes del levantamiento y la toma de poder en Alemania, en la creación de soviets que agrupen realmente a la mayoría de los trabajadores. En mi opinión, es más probable que los soviets nazcan al día siguiente de la victoria, pero entonces ya como órganos directos de poder. El problema de los consejos de fábrica es enteramente otro asunto. Éstos existen ya hoy. Los están construyendo comunistas y socialdemócratas. En cierto sentido, los consejos de fábrica son la realización del frente único de la clase obrera. Ampliarán y profundizarán esta función con el ascenso de la ola revolucionaria. Su papel crecerá, como lo harán sus incursiones en la vida de la fábrica, de la ciudad, de las ramas de la industria, de las regiones y, finalmente, de todo el Estado. Los congresos provinciales, regionales y nacionales de los consejos de fábrica pueden servir como base para los órganos que desempeñarán de hecho el papel de los soviets, esto es, para los órganos de doble poder. Arrastrar a los trabajadores socialdemócratas a este régimen por medio de los consejos de fábrica será mucho más fácil que llamar a los obreros directamente a construir los soviets un día determinado y a una hora dada. El cuerpo central de los consejos de fábrica de una ciudad puede cumplir ampliamente el papel del soviet de la ciudad. Esto pudo observarse en Alemania en 1923. Extendiendo sus funciones, abordando por sí mismos tareas cada vez más audaces y creando sus propios órganos federales, los consejos de fábrica pueden convertirse en soviets, uniendo estrechamente a los trabajadores socialdemócratas y comunistas; y pueden servir como base organizativa de la insurrección. Después de la victoria del proletariado, estos consejos de fábrica/soviets tendrán naturalmente que separarse en consejos de fábrica propiamente dichos y soviets, éstos como órganos de la dictadura del proletariado. Con todo esto no queremos decir que la creación de soviets antes del levantamiento proletario en Alemania esté completamente excluida de antemano. No es posible prever todas las variantes concebibles del desarrollo. Si la desmembración del estado burgués viniese mucho antes de la revolución proletaria, si el fascismo llegase a ser aplastado y hecho añicos o se quemase antes del alzamiento del proletariado, entonces se podrían crear las condiciones para la construcción de los soviets como órganos de la lucha por el poder. Desde luego, en ese caso los comunistas tendrían que percibir la situación a tiempo y lanzar la consigna de los soviets. Ésta sería la situación más favorable que se pueda imaginar para la insurrección proletaria. Si cobra cuerpo, tiene que ser utilizada hasta el final. Pero contar con ella por adelantado es casi imposible. Mientras los comunistas tengan que entendérselas con un Estado burgués todavía lo bastante fuerte, con el ejército de reserva del fascismo a sus espaldas, el camino que pasa por los consejos de fábrica, en vez de por los soviets, se presentará como mucho más probable. Los epígonos han adoptado de una forma puramente mecánica la noción de que el control obrero de la producción, así como los soviets, solamente puede ser realizado en condiciones revolucionarias. Si los stalinistas intentasen plasmar sus prejuicios en un sistema definido, argumentarían probablemente así: el control obrero, como forma de poder económico dual, es inconcebible sin el poder político dual en el país, que a su vez es inconcebible sin la oposición de los soviets al poder de la burguesía: en consecuencia -se sentirán inclinados a concluir los stalinistas- avanzar la consigna del control obrero de la producción es admisible solo simultáneamente con la consigna de los soviets. De todo lo que se ha dicho arriba se desprende claramente cuán falsa, esquemática y falta de vida es semejante construcción. En la práctica, se ha transformado en el ultimátum único que le partido plantea a los trabajadores: yo, el partido, os permitiré luchar por el control obrero sólo en el caso de que estéis de acuerdo en construir simultáneamente los soviets. Pero esto es precisamente lo que está en cuestión: que estos dos procesos no tienen necesariamente que desarrollarse paralela y simultáneamente. Bajo la influencia de la crisis, el desempleo y las manipulaciones rapaces de los capitalistas, la clase obrera puede llegar a estar preparada en su mayoría para luchar por la abolición del secreto comercial y por el control sobre la banca, el comercio y la producción antes de haber llegado a entender la necesidad de la conquista revolucionaria del poder. Después de tomar el camino del control de la producción, el proletariado presionará inevitablemente en el sentido de la toma del poder y de los medios de producción. Los problemas de crédito, materiales de guerra, mercados, extenderán inmediatamente el control más allá de lo límites de las empresas individuales. En un país tan altamente industrializado como Alemania, los problemas de las exportaciones importantes deberían elevar directamente el control obrero a los órganos oficiales del estado burgués. Las contradicciones del régimen de control obrero, irreconciliables en su esencia, se verán inevitablemente agudizadas en la medida en que se amplíen su esfera y sus tareas, y se volverán pronto intolerables. Se puede encontrar una salida a estas contradicciones o bien en la toma del poder por el proletariado (Rusia) o bien en la contrarrevolución fascista, que establece la dictadura abierta del capital (Italia). Es precisamente en Alemania, con su poderosa socialdemocracia, donde la lucha por el control obrero de la producción será con toda probabilidad la primera etapa del frente único revolucionario de los trabajadores, que precede a su lucha abierta por el poder. ¿Es posible avanzar precisamente ahora, de todos modos , la consigna del control obrero? ¿Ha madurado la situación revolucionaria lo bastante para ello? La pregunta es difícil de contestar desde la barrera. No existe ningún termómetro que permita determinar de forma inmediata y precisa, la temperatura de la situación revolucionaria. Es obligatorio determinarla en la acción, en la lucha, con la ayuda de los más variados instrumentos de medida. Uno de estos instrumentos, quizás uno de los más importantes en las condiciones existente, es precisamente la consigna del control obrero de la producción. La significación de esta consigna se basa principalmente en el hecho de que sobre su base puede ser preparado el frente único de los trabajadores comunistas con los socialdemócratas, los sin partido y los cristianos. La actitud de los obreros socialdemócratas es decisiva. El frente único revolucionario de los comunistas y los socialdemócratas, esa es la condición política fundamental que falta en Alemania para una situación directamente revolucionaria. La presencia de un fascismo fuerte es sin duda un obstáculo serio en el camino hacia la victoria. Pero el fascismo solamente puede conservar su capacidad de atracción gracias a que el proletariado está dividido y es débil, y porque le falta la posibilidad de conducir al pueblo alemán por el camino de la revolución victoriosa. El frente único revolucionario de la clase obrera significa ya, en sí mismo, un golpe político fatal para el fascismo. Por esta razón, dicho sea de paso, la política de la dirección del partido comunista alemán sobre la cuestión del referéndum tiene un carácter especialmente criminal. A su peor enemigo no se le habría ocurrido una forma más segura de incitar a los obreros socialdemócratas contra el partido comunista y detener el desarrollo de la política de frente único revolucionario. Este error debe ser corregido ahora. La consigna del control obrero puede ser extraordinariamente útil en este aspecto. De todos modos, debe ser abordada correctamente. Avanzada sin la preparación necesaria, como una orden burocrática, la consigna del control obrero puede no solamente mostrarse como un disparo de fogueo sino que, más aún, puede comprometer al partido a los ojos de las masas obreras socavando la confianza en él, incluso entre los trabajadores que hoy le votan. Antes de lanzar oficialmente esta consigna fundamental, se debe medir bien la situación y prepararle el camino. Debemos empezar desde abajo, desde la fábrica, desde el taller. Los problemas del control obrero deben ser puestos a prueba y adaptados al funcionamiento de ciertas empresas industriales, bancarias y comerciales típicas. Debemos tomar como punto de partida casos especialmente claros de especulación, lock-out encubierto, ocultación pérfida de beneficios destinada a reducir los salarios o exageración mendaz de los costes de producción con el mismo propósito, etc. En una empresa que haya caído víctima de tales maquinaciones, debe ser a través de los trabajadores comunistas como se sienta el estado de ánimo del resto de las masas obreras, sobre todo de los obreros socialdemócratas: en qué medida estarían dispuestos a responder a la exigencia de abolir el secreto comercial y establecer el control obrero de la producción. Utilizando la ocasión proporcionada por casos individuales particularmente claros, debemos comenzar estableciendo directamente el problema y continuar con una propaganda persistente, y medir de este modo la fuerza de resistencia del conservadurismo socialdemócrata. Ésta sería una de las mejores formas de establecer en qué medida ha madurado la situación revolucionaria. El tanteo preliminar del terreno supone una elaboración simultánea, teórica y propagandística, de la cuestión del partido, una instrucción seria y objetiva de los trabajadores avanzados, en primer lugar de los miembros del consejo de fábrica, de los obreros sindicalistas prominentes, etc. Solamente el desarrollo de este trabajo preparatorio, esto es, el grado en que tenga éxito, puede sugerir en qué momento puede pasar el partido de la propaganda a la agitación abierta y a la acción práctica directa bajo la consigna del control obrero. La política de la Oposición de Izquierda sobre este problema se desprende con suficiente claridad de lo que se ha planteado, al menos en sus rasgos esenciales. En el primer período, es cuestión de propaganda sobre el modo correcto en los principios de plantear la cuestión y, al mismo tiempo, de estudio de las condiciones concretas de la lucha por el control obrero. La oposición, en pequeña escala y al modesto nivel que corresponde a sus fuerzas, debe abordar el trabajo preparatorio que fue caracterizado antes como la próxima tarea del partido. Sobre la base de esta tarea, la oposición debe buscar el contacto con los comunistas que están trabajando en los consejos de fábrica y en los sindicatos, explicarles nuestra caracterización de la situación en su conjunto y aprender de ellos cómo debe ser adaptada nuestra correcta visión del desarrollo de la revolución a las condiciones concretas de la fábrica y el taller. Postscriptum P.S.: Quería terminar con esto, pero se me ocurre que los stalinistas podrían presentar la siguiente objeción: vosotros estáis dispuestos s "minimizar" la consigna de los soviets para Alemania, pero nos criticasteis duramente y nos estigmatizasteis porque en otro tiempo nos negamos a lanzar la consigna de los soviets en China. En realidad, semejante "objeción" pertenece a la más baja sofística, basada en el mismo fetichismo organizativo, es decir, en la identificación de la esencia de clase con la forma organizativa. Si los stalinistas hubiesen declarado entonces que había razones en China que dificultaban la aplicación de la forma soviética, si hubiesen recomendado otra forma organizativa del frente único revolucionario de las masas, habríamos prestado, naturalmente, la mayor atención a esa propuesta. Pero se nos recomendaba sustituir los soviets por el Kuomintang, esto es, por el encadenamiento de los obreros a los capitalistas. La polémica era sobre el contenido de clase de una organización, y en absoluto sobre su "técnica" organizativa. Pero debemos añadir a esto que, precisamente en China, no había obstáculos subjetivos en absoluto para la construcción de soviets, si es que tomamos en consideración la conciencia de las masas y no la de los aliados de Stalin por aquel entonces, Chiang Kai-chek y Wang Tin-wei. Los trabajadores chinos no tienen tradiciones socialdemócratas y conservadoras. El entusiasmo por la Unión Soviética era realmente universal. Incluso en la actualidad, el movimiento campesino en China se esfuerza por adoptar formas soviéticas. Todavía más general era el esfuerzo de las masas en favor de los soviets en los años 1925-27. Fuente
A 71 años del asesinato de León Trotsky. La inmensa vigencia de un legadoEl 20 de agosto de 1940, a las siete de la mañana, León Trotsky recibió en su despacho en la casa fortaleza de Coyoacán, México, a quien se hacía llamar Jackson Monard y suponía un camarada. Este lo mató de un golpe de piqueta en el cráneo. Diez años después, se supo oficialmente que Jackson era Ramón Mercader, un sicario español al servicio de una operación criminal organizada por la burocracia de la URSS, que falleciera en Cuba en 1978. El 20 de mayo de 1940, Trotsky había salido indemne de otro intento de asesinato ejecutado bajo la misma inspiración y con la dirección del pintor comunista Alfaro Siqueiros.Al momento del asesinato, la II Guerra Mundial llevaba un año y estaba en vigencia el pacto Hitler-Stalin, que se desmoronaría poco tiempo después con la invasión nazi a la URSS. El atentado fue obra de los servicios secretos de Stalin, pero tuvo la aquiescencia del imperialismo mundial.Expulsado de Rusia y luego, sucesivamente, de Turquía, Francia y Noruega, rechazado por Estados Unidos, el revolucionario ruso se había convertido en un paria internacional hasta que la invitación del gobierno nacionalista de Lázaro Cárdenas le abrió las puertas de México.El 25 de agosto de 1939, casi un año exacto antes de su asesinato y a días del inicio de la Segunda Guerra, la prensa internacional había recogido la franca advertencia del embajador francés en Alemania al mismísimo Hitler: “Temo que, como resultado de la guerra, haya un solo verdadero vencedor: Mister Trotsky”. Su eliminación estaba en la agenda de la burguesía mundial, desde el momento en que la guerra imperialista llevaba a la revolución y la IV Internacional actuaba en esa perspectiva.León Trotsky era, a esta altura, casi un solitario sobreviviente de la dirección que había dirigido la Revolución de Octubre en Rusia: de los veinticuatro miembros del CC del Partido Bolchevique en 1917, sólo sobrevivían él, en el exilio, y Stalin, en la cumbre del poder: las dos terceras partes de sus miembros habían sido asesinados por la dictadura del Kremlin. La misma suerte había corrido el estado mayor del Ejército Rojo dirigido y organizado por él, responsable de la victoria sobre los cinco ejércitos que invadieron Rusia para impedir la revolución.El asesinato del revolucionario ruso se produjo en el escenario internacional que Víctor Serge llamó “la medianoche del siglo”, un período contrarrevolucionario caracterizado por las victorias del fascismo, la consolidación del estalinismo en la URSS y la derrota de la revolución española.Ramón Mercader formó parte de los “grupos de tareas” del Partido Comunista agente del Kremlin, responsables de la matanza sistemática de dirigentes y militantes anarquistas, socialistas y trotskistas en nombre de la defensa del Frente Popular y del desangre de la revolución que hubiera cambiado el signo de la historia, bloqueando el camino hacia la Segunda Guerra Mundial.La muerte del fundador de la IV fue, por lo tanto, sólo un episodio de la saga trágica que se inicia una década antes y tiene sus jalones previos en los “juicios de Moscú” y en las matanzas selectivas de las bandas fascistas y nazis. La función de las masacres no es ingenua: forma parte de la preparación de la guerra al eliminar a militantes y dirigentes que podían convertir la guerra imperialista en una guerra civil internacional.Nadie como León Trotsky vaticinó los crímenes de esta etapa y se erigió en baluarte de la lucha contra el ascenso del fascismo alemán. Fue él quien sostuvo la necesidad de constituir un frente único de los partidos obreros – socialista y comunista – frente a los nazis, denunciando la política criminal de división impulsada por la burocracia del Kremlin. Fue él quien en 1929 -el ascenso de Hitler se producirá en 1933- denunció como “mortal” la política del estalinismo que colocó en un mismo plano a la socialdemocracia y al fascismo y llamó a oponerse a ella desenvolviendo métodos revolucionarios para aplastar físicamente a las bandas nazis.En 1932 advirtió -¡ocho años antes¡- que el ascenso del fascismo en Alemania llevaría a la guerra contra la URSS y fue el primero en advertir el holocausto que se le preparaba al pueblo judío.El revolucionario ruso desenvolvió una lucha implacable contra los Frentes Populares -o sea la alianza de los partidos de izquierda con la “sombra” de la burguesía- que se presentaban en nombre de la lucha contra el fascismo y encadenaban la acción de la clase obrera a los límites insalvables de la burguesía “democrática”. Mucho antes de que las experiencias de Francia y España pavimentaran el camino a la victoria del fascismo y revelaran la función contrarrevolucionaria de los Frentes Populares.El vaticinio sobre la URSS“En el futuro será inevitable que (la burocracia del Kremlin) busque apoyo en las relaciones de propiedad…No basta ser director del trust, hay que ser accionista. La victoria de la burocracia crearía una nueva clase poseedora”1.Esto fue escrito en 1936, denunciando la tendencia de la burocracia a restaurar el capitalismo.En oposición a los planteos del “socialismo en un solo país” y la “coexistencia pacífica” (colaboración política de la burocracia con las potencias imperialistas) en base a los cuales la burocracia se aseguraba lograr gradualmente su primacía en el régimen capitalista, el trotskismo defendió la estrategia de la revolución proletaria internacional desde el momento que “el tractor Ford es tan peligroso como el cañón Creusot, con la diferencia de que este último no puede obrar más que de vez en cuando, en tanto que el primero hace continuamente presión sobre nosotros”2 o, dicho de otro modo, el socialismo no puede subsistir si no le asegura a la sociedad mayor economía del tiempo que el capitalismo.León Trotsky tuvo la perspicacia de comprender, en el momento de auge de la burocracia de la URSS, que ésta era un “accidente histórico” que no puede resistir las contradicciones internacionales entre la clase obrera y la burguesía y, fruto de ellas, se orienta a “restablecer la propiedad privada” y erigirse ella misma en una nueva burguesía.Crisis mundial y crisis de direcciónEste conjunto de vaticinios -muchos de ellos impresionantes- parten de la comprensión de que el capitalismo ha entrado en una fase histórica de declinación, que ha desarrollado formas sociales que lo niegan en forma parcial -el monopolio, en oposición al mercado, la socialización de la producción, en oposición a la pequeña propiedad- y desenvuelve una tendencia hacia la catástrofe económica y la disolución de las relaciones sociales.En este escenario proclive a la creación de situaciones revolucionarias, Trotsky advierte sobre una enorme contradicción que deja expuesta en las primeras palabras del programa de la IV: “los requisitos objetivos de la revolución proletaria no sólo están maduros, están comenzando a descomponerse. Sin revolución social, en el próximo período histórico toda la civilización humana está amenazada de ser arrastrada por una catástrofe. Todo depende del proletariado y, antes que nada, de su vanguardia revolucionaria. La crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria”.El programa para esta épocaAunque la IV Internacional no realizó sus objetivos, su crédito sigue abierto, porque expresa la continuidad del movimiento histórico de la clase obrera y planteó un programa y un método para su acción en el marco de la decadencia del capitalismo.El mayor de los aciertos de León Trotsky fue la fundación de la IV Internacional y la adopción del Programa de Transición como manera de preservar el activo histórico más importante del proletariado mundial, el internacionalismo, en el período signado por la barbarie capitalista más atroz.“Si no se hubiera fundado la IV Internacional, aún en el marco de gigantescas derrotas y traiciones de la época, la asimilación histórica del movimiento obrero hubiera sido liquidada por el asesinato de Trotsky y la Segunda Guerra Mundial. La crisis posterior de la IV no anula este hecho, porque sin su fundación la causa del socialismo hubiera sufrido un retroceso histórico…”.3 Construir la IV hoy es retomar el hilo de un trabajo iniciado por la I Internacional en el escenario apasionante de la crisis capitalista internacional.Christian RathNotas:1. León Trotsky, “La Revolución Traicionada”, Ediciones Crux.2. León Trotsky, “El gran organizador de derrotas”, Editorial Olimpo.3. Jorge Altamira, PO Nº 239.Fuentelink: http://www.youtube.com/watch?v=uMa0wftjblc&feature=youtu.belink: http://www.youtube.com/watch?v=eUALXCUOPIM&feature=related