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EN SANTA FE Y ENTRE RIOS EXIGEN BOLSA MORTUORIA PARA CIRCULAR La leyes de tránsito de ambas provincias obligan a los automovilistas a llevar, entre los elementos indispensables para circular, una sábana blanca o bolsa mortuoria. Es para usar en caso de sufrir un accidente fatal. En 1995 se sancionó la ley de tránsito Nº 24.449 que obliga a todas las provincias argentinas a adherirse a ella, total o parcialmente. Sin embargo cada provincia o municipio puede dictar sus propias ordenanzas, por eso en algunas ciudades argentinas se exigen curiosos elementos para poder circular por las calles. En la ciudad santafesina de Esperanza y las entrerrianas de Concordia y La Paz, entre los requisitos que se exigen para poder circular por las calles de esa ciudad, figura una sábana blanca, manta blanca, o bolsa grande negra, para cubrir a difuntos. En la página del Gobierno de la ciudad de Esperanza http://www.e-esperanza.gov.ar, dice claramente que no llevar una sábana es motivo para que el aspirante a tener el carné de conducir quede eliminado o en caso de estar circulando sea pasible de una sanción. En tanto que el sitio web de la ciudad de La Paz , también piden sábana blanca en el kit obligatorio para poder circular: http://www.municipalidadelapaz.com.ar/barrios.htm El especialista en tránsito, Horacio Botta Bernaus,consideró que "si bien alguien lo incluyó en alguna legislación, es una barbaridad, porque es pedirle al ciudadano que asuma esta obligación, lo cual es un disparate". Botta Bernaus explicó que "cada provincia tiene facultades para dictar sus propias leyes de tránsito, pero exigir una sábana blanca es realmente de mal gusto". En tal sentido se refirió la jefa de Tránsito de la ciudad de Esperanza, Viviana Bani, quien aclaró que no se trata de una bolsa mortuoria. “No es una bolsa mortuoria, sino que es una sábana o un lienzo blanco. Esto no quiere decir que sea para una persona fallecida. Es una medida para llamar la atención es caso de que se lleve a alguien descompuesto en el auto. Entonces sirve para exhibirlo por la ventanilla para que otro vehículo le agilice el paso”, señaló a Cadena 3 la funcionaria. Qué se necesita para circular por las rutas argentinas * Licencia correspondiente para el vehículo que al momento del control está conduciendo. * Tarjeta verde y tarjeta azul, en caso de que el vehículo que la persona conduzca no sea de su propiedad. * Póliza de seguro contra terceros, actualizada. * En caso de tener un vehículo con GNC, la autorización correspondiente para que ese vehículo pueda usar ese combustible. * Elementos balizantes * Botiquín. * ITV, que aún no es obligatorio fuente: cadena3.com

Registrate y eliminá la publicidad! De los aventureros que llegaron a Amèrica con la Conquista, no hubo ninguno como Pedro Chamijo, alias Pedro Bohorquez, alias Pedro Huallpa. En poco tiempo engañò a indios y españoles, se hizo pasar por Inca, sublevò a los calchaquìes y muriò de muerte infamante... Pedro Bohorquez nació no muy lejos de Granada, en Andalucía. Nadie sabe bien de dónde sacó sus dotes de cuentero e inventor de empresas fantásticas. Bohorquez comenzó a ser conocido en el Nuevo Mundo a mediados del siglo XVII, cuando llegó a Lima con el único patrimonio de su audacia y su habla desenfadada. Gracias a ellas, consiguió que las autoridades virreinales le financiaran una expedición que pretendía descubrir la fantástica ciudad de Paytiti: el intento fracasó rotundamente y Bohorquez fue a parar a la cárcel por embustero. Cundo quedo en libertad se fue para el Tucumán colonial, donde estrechó relaciones con los indios. Alrededor de 1656 los enfrentamientos entre españoles y aborígenes atravesaban un período de relativa calma, que no tardo en alterarse con la aparición del andaluz, un buen conocedor del idioma y de la psicología del indio, y se dedicó a hacer proselitismo entre los naturales agitando la bandera de su liberación y afirmando que era descendiente de los Incas. Un poco por candidez y otro poco porque los propósitos que reclamaba interpretaban los anhelos indígenas, Bohorquez consiguió el apoyo de varios caciques, entre ellos el del influyente Pedro Pinguanta, que ayudó en forma decisiva a difundir su prédica levantisca. Cuando los españoles se enteraron de las andanzas del agitador, procuraron apresarlo, pero Pinguanta lo ayudó a refugiarse en los valles calchaquíes, donde fue reconocido como un verdadero descendiente de los Incas. Tiempo después, Bohorquez convenció a tres misioneros de que su jefatura podía facilitar la conversión de los indios y les encareció que intercedieran por él frente a las autoridades del Tucumán. Para el asombro de muchos, el gobernador Alonso de Mercado y Villacorta le propuso celebrar una entrevista en la ciudad de Londres (o Pomán, según los documentos de la época). La localidad no tardó en presenciar un encuentro espectacular: pomposamente ataviado con la vestimenta indígena, y escoltado por una gran cantidad de caciques, Bohorquez fue recibido por el gobernador como una gran personalidad, en medio de públicas muestras de respeto. Cuando llegó el momento de las negociaciones, el andaluz manifestó que si se lo reconocía como Inca sería bastante sencillo convertir a los indios al cristianismo, e insinuó, además, que revelaría el escondite de sus grandes riquezas. El obispo Maldonado y Saavedra y otros funcionarios rechazaron la propuesta, pero Mercado y Villacorta acepto el juego: nombró a Bohorquez teniente gobernador y justicia mayor de la región, y exigió que proclamara en pública ceremonia su decisión de convertir a los indios a la fe católica, hacer uso prudente de su título de Inca y obedecer las órdenes del gobernador español. Por supuesto, el singular monarca no tuvo reparos en aceptar todas esas condiciones para lograr así una posición que ningún otro español podía alcanzar en América: ser un funcionario importante entre sus compatriotas y al mismo tiempo ser el rey de los indios. Pero su larga ambición lo perdió. Dueño de enorme prestigio entre los naturales, sobrestimó tal vez su poderío y se dedicó a formar un ejército aborigen. Estos aprestos bélicos afectaron las buenas relaciones que mantenía con las autoridades españoles y el virrey del Perú ordenó a Mercado y Villacorta que apresara al falso Inca y lo enviara a Charcas, pero ya era demasiado tarde: los bravos calchaquíes volvieron a alzarse en pie de guerra y de poco valió que muchos caciques se desengañaran con las intenciones del presunto Inca y que los españoles intentaran minar su prestigio, lo declararan traidor y procuraran en vano envenenarlo. El fuerte de San Bernardo, a tres kilómetros de Salta, fue el escenario de una sangrienta batalla en la que más de 200 guerreros indios estrellaron su valor contra la resistencia de los españoles. Derrotado, Bohorquez debió retirarse a sus dominios pero apeló nuevamente a la audacia y no vaciló en escribirle al presidente de la Real Audiencia de Charcas para solicitar un indulto. El pedido motivó la reunión de una junta de guerra que autorizó esa medida de conciliación. Amparado en ella, el mitificador se entregó a las autoridades de Salta. No obstante, mientras era trasladado a Lima intentó promover nuevos levantamientos, según parece, y ello lo hizo caer en desgracia definitivamente. El 3 de enero de 1667, fue ejecutado en secreto para que la noticia no soliviantara a los indígenas. Espero q les resulte tan interesante como a mi, esta increible historia. Fuente: www.elhistoriador.com.ar