Ryucashi
Usuario (Argentina)
Stradivarius Un Stradivarius (Stradivari es el plural, en italiano) es un instrumento de cuerda construido por un miembro de la familia italiana Stradivari. Los instrumentos de Stradivarius son muy valorados por los intérpretes más importantes del mundo y por los coleccionistas de antigüedades. Las características sonoras e individuales de estas obras de arte son consideradas únicas, y a menudo los instrumentos se identifican por el nombre de alguien, generalmente un músico famoso que fue su propietario o que simplemente lo utilizó en algún momento para sus interpretaciones. Características Teorías sobre la calidad de su sonido Ha habido muchos intentos de imitar la calidad del sonido de estos instrumentos; existen muchas teorías acerca de cómo fueron construidos. Muchos creían que el barniz usado por Stradivari se hacía con una fórmula secreta que se perdió al morir su creador, pero exámenes de rayos X y análisis de espectro en la superficie de los violines revelaron que todos fueron sometidos a cambios en su estructura (especialmente el mango, el cordal y las cuerdas), y a menudo lo único que queda del trabajo original es el cuerpo mismo, que fue rebarnizado periódicamente. Otra teoría dice que el punto clave fue el tiempo que tomó secar las maderas de arce y abeto con que están construidos; esto también fue desmentido estudiando la fibra de la madera. Las líneas fueron comparadas con modelos de árboles que vivieron en esa época y se pudo determinar el tiempo de secado simplemente tomando la diferencia entre la fecha de construcción (que era dejada por Stradivari en una etiqueta en el interior del instrumento) y el cálculo de cuándo había sido cortado el árbol. Esto reveló que la madera se había secado durante no más de 20 años, y no 60 ó 70, como se creía. Otra teoría señala que el período de frío extremo que sufrió Europa en los años en que Stradivari vivió, una especie de mini-edad de hielo, pudo ocasionar que los árboles que crecieron durante esa época desarrollaran una fibra más compacta y con una mejor calidad mecánica sonora. No obstante, existen instrumentos construidos en la misma época, con madera de los mismos árboles, que no lograron la magnificencia de un Stradivarius. Cabe mencionar también la conocida teoría del árbol de Stradivari, la cual señala que el mismo Stradivari encontró un árbol dentro de un río; del enorme tronco de este árbol creó algunos de sus más renombrados instrumentos. Esta teoría se encuentra justificada a través del concepto de vibración que adquieren los materiales con el tiempo. Se dice que la propia madera adquirió la vibración del río, lo que le da un sonido único e irrepetible. Claro está que esta teoría puede estar basada en un intento por incorporar a la historia de la fabricación de los instrumentos un aspecto mas poético. Stradivarius construyó su primer violín a los 20 en San Pêtesburgos según algunos científicos. Finalmente, la teoría que parece más acertada hasta el momento es una que fue resultado de los mismos análisis de espectro en la superficie y en parte de la viruta residual obtenida del interior de un Stradivarius con sistema endoscópico. Estas pruebas revelaron la presencia de partículas metálicas muy pegadas a la madera, lo que podría sugerir que el gran maestro hizo un fino tratamiento a las maderas que usaba con disoluciones de sales metálicas, lo cual habría conferido a sus instrumentos la fuerza y riqueza de sonido que tanto se aprecian. En enero del 2009 se publicaron, en la revista Public Library of Science,1 2 los resultados de una investigación realizada durante tres décadas con muestras muy pequeñas (capas muy delgadas) tomadas de un Stradivarius en reparación: uno de los autores del estudio, el doctor Joseph Nagyvary, especialista en bioquímica y profesor de química en la Universidad de Texas A&M, aseguró haber hallado pruebas de que en Italia, en el "período dorado" de la construcción de este tipo de instrumentos, entre 1700 y 1720, una plaga de insectos afectó los árboles de la zona y fue la clave del éxito de Stradivari. El fabricante de violines "utilizó bórax (un componente mineral actualmente usado para la fabricación de detergentes y cosméticos, y también como retardante de incendios, como insecticida y como agente antihongos) para preservar los instrumentos contra los insectos", sin saber que ello tendría también efectos sobre la sonoridad. Usado como insecticida y preservador de la madera desde la época de la antigua civilización egipcia, donde se usó también para momificar restos humanos, el bórax se utilizó como protección en la primera capa de la madera de los instrumentos. Costo aproximado Un Stradivarius genuino cuesta generalmente más de un millón y medio de dólares, y los que fueron utilizados por los grandes solistas como Yehudi Menuhin o Jascha Heifetz tienen un valor incalculable. Uno de ésos, de hecho, fue subastado en 3,5 millones de dólares. Instrumentos originales e instrumentos no originales De los más de 1000 instrumentos que fabricó Stradivari sólo quedan poco más de 500 en circulación; sin embargo, muchos lutiers posteriores a él firmaron Stradivari en el interior de sus instrumentos, por lo que no es raro encontrar debajo de la firma el texto "made in Germany". Un Stradivarius auténtico se distingue por sus finísimos acabados, madera de extrema belleza tornasolada y la etiqueta que cita el año y el lugar donde fueron construidos Fuente Wikipedia
La Ouija Poco antes de la Navidad de 1995, dos escolares de 15 años fueron persuadidos con engaños para entrar en casa de David McCallum, un fan de la música heavy metal a ver videos. Los dos chicos fueron conducidos al dormitorio de McCallum, que estaba lleno de libros sobre el asesino en masa Charles Manson y de grabaciones de Iron Maiden y Metallica, donde McCallum, de 20 años, les dijo que él y su amigo adoraban al diablo. En el centro de la habitación había un altar iluminado con velas y cubierto con un paño negro. Encima había una tabla Ouija. Los dos chicos, Michael Earridge y Stephen Cullan, aceptaron participar en una sesión y se les unió un amigo de McCallum, al que llamaremos Dennis. Palabras del diablo Mientras, sentados alrededor del altar, trataban de establecer contacto con los muertos, McCallum preguntó a la tabla: ¿Si eres Satanás, qué quieres que haga?. Con una creciente incomodidad, los dos chicos decidieron dar por terminada la sesión. Pero, antes de que pudiesen escapar, McCallum recibió la respuesta a su pregunta. Sea cual fuere la respuesta que recibió McCallum, de pronto saco una navaja y sujetó a Earridge. Tú no vas a ninguna parte hasta que se haya cumplido la voluntad de mi amo, exclamó Dennis. Entonces, McCallum empezó a apuñalar a Earridge. Michael Earridge fue asesinado por Michael McCallum, quien a menudo utilizaba la tabla Ouija y decia que se comunicaba con el "Diablo". El frenético ataque, en el que Earridge fue apuñalado once veces, sólo terminó cuando Dennis susurró: Para ya. Cálmate. Está muerto. Afortunadamente, Cullan pudo escapar con vida. El cadáver fue envuelto con las ropas de la cama y arrojado junto a un bloque de pisos al sudeste de Londres. McCallum fue detenido y se probó el asesinato. Pero solo fue condenado por homicidio no premeditado, al declarar que unas voces le obligaron a hacerlo, y fue enviado a Broadmoor, una instalación de alta seguridad para asesinos dementes. Obviamente, McCallum estaba influenciado por lo macabro y lo oculto. Normalmente escuchaba canciones relacionadas con rituales satánicos y en su televisor, escritas con rotulador, se leían las palabras Hornbre del Demonio asesino. 666 Slayer Iron Maiden. ¿Pero fue su obsesión por la tabla Ouija la responsable de la conversión de un joven de 20 años en asesino? La tabla Ouija, que torna su nombre del francés Oui y del alemán Ja (sí en ambas lenguas), consiste habitualmente en una tabla de madera pulida con las letras del alfabeto dispuestas en el borde de un semicírculo. Encima se coloca una pequeña placa en forma de corazón con ruedecillas o fieltro en su base. Los jugadores apoyan un dedo en este puntero, que se mueve aparentemente dirigido por los muertos, y deletrea las respuestas a las preguntas que se hacen a la tabla. Curiosamente, la Ouija nunca se ha considerado oficialmente como un dispositivo para contactar con los muertos. No obstante, los antiguos egipcios utilizaban un artilugio similar para ponerse en contacto con sus antepasados. Era un anillo suspendido por un hilo sobre un tablero grabado con símbolos, con el que se suponía que los muertos deletreaban sus mensajes. La tabla Ouija, ideada como un juego parlante, fue el invento de William e Isaac Fuld, de Baltimore, Maryland, que la empezaron a fabricar en 1889. Después de las dos guerras mundiales, la demanda de tablas Ouija aumentó debido al interés de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate, y los hermanos Fuld apenas pudieron responder a la demanda. Luego, en 1966, la empresa fabricante de juguetes de Estados Unidos Parker Brothers compró los derechos de la tabla y, desde entonces, se calcula que se han vendido 25 millones de unidades en América y Europa. ¿Mente sobre materia? Pero la tabla Ouija es uno de los fenómenos paranormales que pueden simularse fácilmente. E incluso sin ser un engaño, puede tener otras explicaciones. James Randi, el mago de la escena que es escéptico con lo paranormal, ha sugerido que las contracciones musculares normales e involuntarias, conocidas como acciones ideomotoras, son las responsables de los movimientos del puntero por la tabla. Sin embargo, para muchos investigadores y practicantes parece dudoso que estos ligeros espasmos puedan hacer que una mano se mueva por la tabla Ouija para deletrear frases coherentes. Esta teoría también presupone que el mensaje recibido a través de la Ouija procede del subconsciente de uno o más usuarios, pero se conocen muchos casos en que la Ouija ha revelado información que era desconocida por todos los participantes. Y, a juzgar por el número de casos en que el uso de la Ouija ha traumatizado y alterado mentalmente a los participantes, en este juego debe haber algo más que espasmos musculares. ¿Una puerta al infierno? Es posible que sólo sea un juego, pero algunos consideran que la Ouija es una herramienta peligrosa. David Farrant, jefe de la British Psychic and Occult Society, considera la Ouija como la puerta hacia fuerzas poderosas y maléficas. Si se contacta con estas entidades utilizando la Ouija sin saber lo que se esta haciendo, pueden despertar y tomar posesión de todos los que están tratando de comunicarse con ellas. El álbum de Farrant está lleno de recortes de periódicos que detallan el empleo erróneo de la Ouija. -Estas fuerzas existen realmente. Siempre que he intervenido en el empleo de la Ouija lo he hecho adecuadamente, bajo condiciones controladas. Hay que estar iniciado en lo oculto y entender sus principios generales... y esto sólo es el primer paso. Las observaciones de Farrant parecen abarcar mas de medio siglo de casos fatales. Uno de los primeros descritos trata de una posesión a través de la Ouija en 1933, cuando el muchacho de 15 años Mattie Turley disparó contra su padre y lo mato. En un juego de Ouija con su madre, los espíritus susurraron a Mattie que debía matar a su padre para que su madre se pudiese casar con un cowboy. Deletreo de desastres En un caso más reciente, otro adolescente de 15 años, Colin Roberts, fue encontrado colgado de un árbol junto a una iglesia de Belfast, después de que el diablo le hablase por medio de la Ouija. Lo último que dijo a sus amigos fue que había hecho un pacto con el diablo y que tenía que ir a una fiesta. Este episodio sucedió un mes después de encontrar muertos unos machos cabríos cerca de una iglesia en una noche de luna llena. Pero, ¿prueban estos casos que la Ouija abre las puertas para que las entidades merodeadoras tengan acceso al mundo de los vivos, como dicen algunos? En el caso de Mattie Turley, una posible explicación de sus actos seria que su madre fue la que movió el puntero y deletreó las instrucciones para que Mattie matase a su padre. Con su marido muerto, la madre era libre para casarse con su amante cowboy. Sin embargo, en el caso de Colin Roberts, los informes nos hablan de un adolescente inteligente y pragmático que no sufría ninguna enfermedad mental. Por tanto, ¿es posible que Roberts hubiese empleado realmente la Ouija para ponerse en contacto con el diablo?.El padre Dominic Walker, psicólogo y antiguo consejero de exorcismo del obispo de Southwark, ha tratado a más de mil personas cuyas vidas habían sido alteradas por fenómenos paranormales. No creo que las tablas Ouija pongan en contacto con espíritus, dijo, pero creo que ponen en contacto las mentes con la materia: por esto son tan peligrosas. Muchos otros psicólogos y psiquiatras están de acuerdo en que jugar con lo oculto puede dañar a las personas mentalmente inestables. He hablado con muchos adultos y niños que han intentado suicidarse o se han mutilado -declara Gordon Wright, consejero de víctimas de lo sobrenatural. No describen un acto impulsivo, sino algo por lo que se sienten atraídos como por un imán. Se convierte en una obsesión: algunas veces tienen que hacerlo. Y esto se ha vinculado con lo sobrenatural.En su revelador libro Dangerous Obsessions, Andrew Boyd también cuestiona el poder paranormal de la Ouija. Después de realizar una de las mayores investigaciones sobre el papel de lo oculto en la sociedad, Boyd ha llegado a la conclusión de que algunos individuos que penetran en lo oculto con conceptos de la realidad enfermizos, confusos y a menudo contradictorios, pueden perderse en un mundo sombrío y sobrenatural de mitos, magia y morbosidad. Pueden llegar a trabajar para socavar su propio equilibrio psicológico. Tommy Sullivan, cuya aficción era la música heavy metal y los libros de satanismo, mató a su madre en una ceremonia ocultista. Cláusula de demencia En conjunto, puede decirse que los miembros menos estables son los que más quedan influenciados por jugar con lo oculto. El Dr. Geoffrey Scobie, un psicólogo de la Universidad de Glasgow, resume así el debate: Las personas altamente susceptibles, un 10 % de la población, se ponen en peligro con sus propios poderes psíquicos. Per, ¿deja esto de lado la posibilidad de que el mundo de los espíritus sea el responsable de estos peligros? No excluyo esto como posibilidad -dice-. Las personas que ya están psicológicamente en la frontera son las que tienden a convertirse en víctimas. Para ellas jugar con la Ouija puede convertirse en una adicción.Para mucha gente, la obsesión por lo oculto ha ido mas allá de jugar con una tabla Ouija. Se ha convertido en un estilo de vida o en una religión tan valida como el cristianismo o el islamismo Algunos Videos link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=FGRdXlfGjSc link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=XHVAD9NqY4g link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=b_LtjHFE4Ak Fuente: loinexplicable.com

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=dUwqGIyqi_k Para empezar tranquilo la semanita
Dicen los que sufren de parálisis del sueño que es la sensación más terrorífica que un ser humano puede experimentar y, aunque no todo el mundo sufre de ella, no son pocos los que han vivido esta experiencia. La parálisis del sueño es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia. Puede ocurrir en el momento de comenzar a dormir o en el de despertarse y suele acompañarse de una sensación de gran angustia. Su duración suele ser corta, generalmente entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente. Durante el episodio, la persona está totalmente consciente, pero es incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar gran ansiedad. Sin embargo, no existe ningún peligro para la vida, pues los músculos respiratorios siguen funcionando automáticamente A pesar de ser un trastorno inocuo para el cuerpo, la mente sufre auténticas y vívidas pesadillas durante los pocos minutos que puede durar la parálisis. Los afectados tienen los ojos abiertos y pueden ver y pensar con normalidad, pero carecen de control alguno sobre ninguno de los músculos del cuerpo, párpados incluidos. Normalmente se pueden diferenciar varias fases alucinatorias en este proceso: - Sensación de presencia: es una sensación mediante la cual los afectados sienten una presencia en la habitación, pero no pueden corroborar sensorialmente su naturaleza ni ubicación. - Presencia peligrosa: los afectados sienten o perciben una amenazadora presencia -generalmente sobrenatural- que trata de hacerles daño o raptarles. La mente reacciona con terror y urgencia de despertar, aunque resulta imposible ya que se carece de control sobre los mecanismos del organismo que permiten movimiento o vigilia. - Alucinaciones visuales: se perciben objetos o presencias más o menos definidas. Algunos afectados relatan que han presenciado figuras oscuras al pie de la cama, así como calaveras, figuras fantasmagóricas etc. - Alucinaciones auditivas: al igual que en las visuales, se tiene la convicción de que los sonidos son reales y que provienen del exterior más que de su mente. Son sonidos elementales, mecánicos e intensos, como zumbidos, rumores, siseos, correteos, rugidos, campanadas, golpes, vibraciones, silbidos, chillidos, rechinadas y gimoteos. También voces humanas que emiten mensajes ininteligibles. - Alucinaciones táctiles: comunes y relacionadas con la presencia intrusiva; incluye la sensación de que el colchón se hunde, que alguien se sienta, que le retira las sábanas o que le agarra de las manos. - Dificultades respiratorias: sensaciones de sofoco, asfixia, estrechez y estrangulamiento. La mente interpreta que al no carecer de movimiento voluntario sobre los músculos, tampoco se puede controlar la función respiratoria. - Experiencia extra-sensorial: un porcentaje de los afectados relata como han sentido la sensación de flotar, elevarse, en incluso salir conscientemente del cuerpo y observarse a sí mismos desde arriba (viaje astral). Existen varios niveles de parálisis del sueño, aunque algunos testimonios recogidos a lo largo y ancho de internet rezan así: "Recuerdo una sensación de descontrol de mi cuerpo tan grande... que no, ni siquiera podía cerrar los ojos. Pero no porque no pudiera simplemente porque te paralizas y no piensas en cerrar los ojos, no se te ocurre eso. Recuerdo que solo pude hacer una cosa y fue intentar gritar con todas mis fuerzas esperando que me oyeran en casa pero cuando gritaba por muy fuerte que lo hiciera solo salía aire, nada de sonido. Creeme, es algo muy agobiante. Es un puto sueño pero es como si fuera más "real" Tú en el momento de sentirlo crees que te has despertado, no tienes la sensación de estar soñando sino de estar despierto." "Mi madre tuvo una vez una parálisis del sueño. Me contó que se había despertado y que no podía moverse y pasó así lo que le parecieron minutos, luego notó como si levitara hacia el techo, se giró en el aire y se pudo ver a sí misma durmiendo. Pero empezó a girar cada vez más rápido, sin control, y notaba como si le tiraban hacia arriba sin que pudiera hacer nada. Entonces dijo que me oyó a mí gritando "mama, mama!!!" y que cayó de golpe hacia abajo. Y entonces se despertó. Dice que sólo la muerte de mi padre le hizo pasarlo peor." "También coincido en lo de que el cuerpo no responde y no puedes apartar la vista por mucho que te horrorice lo que ves, y que intentas gritar y no sale sonido alguno aunque en mi caso un par de veces de tanto luchar con el sueño me he despertado gritando de verdad." "Debido a la confusión del momento mi cerebro me jugó una mala pasada y sentí unas manos grandes y con dedos largos sujetandome el brazo izquierdo. Notaba la presión de esas manos.Intenté mover la cabeza para ver quien o que me estaba sujetando,pero no podía mover la cabeza,sólo los ojos y cuando los gire para ver. No vi nada más que oscuridad, el armario y los muebles habían desaparecido. La habitación estaba vacía,sólo estaba la cama yo y esa "cosa" que me agarraba. Intente gritar pero mi boca no respondía no salia ningún sonido de mi garganta.Tenía toda la parte izquierda del cuerpo paralizada por esas manos, fueron unos momentos muy angustiosos, hasta que el cuerpo reaccionó,la parálisis cesó y esas "manos" que me sujetaban desaparecieron. Sólo me ha pasado una vez y espero que no me suceda mas." link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Om9L3RrAWAw
“La experiencia de nuestra revolución me ha demostrado que jamás se puede mandar con más seguridad a los pueblos, que los dos primeros años después de una gran crisis”, escribió el general en abril de 1829 a Tomás Guido, en una carta que revela un episodio no demasiado conocido de su trayectoria, cuando una Buenos Aires convulsionada quiso someterse a su arbitrio. A principios de aquel año, San Martín -exiliado desde 1824 en Europa- hizo un único y fallido intento de regresar a Buenos Aires. Ya en aguas porteñas, y al enterarse de que la anarquía y la guerra civil habían vuelto a encender las pasiones que años antes lo llevaron a abandonar el escenario de sus hazañas, decidió no desembarcar y volver lo antes posible a Bélgica donde residía por aquel entonces. Recaló entretanto en la Banda Oriental, donde recibió –entre muchas otras- la visita de dos emisarios del general Lavalle que, acorralado por el aislamiento político en que lo colocó su rol en el derrocamiento y fusilamiento del gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego, le pedía auxilio y le ofrecía hacerse cargo del gobierno de las Provincias Unidas. San Martín no aceptó. Semanas más tarde, todavía desde Montevideo, le escribió una carta a su íntimo amigo Tomás Guido para explicarle las razones de su negativa a desembarcar en Buenos Aires. Es allí donde le expone su teoría de que, contrariamente a lo que podría pensarse, no existe momento más fácil para mandar a un pueblo que aquel posterior a una gran crisis, porque las energías colectivas están agotadas y las almas sólo anhelan tranquilidad. Un país no puede vivir en la agitación y la anarquía permanentes, en la anomia y el caos, y cuando esas condiciones se prolongan, como había sucedido en las provincias rioplatenses tras la revolución de Mayo, el clamor por el orden se masifica y hay disposición a aceptarlo y hasta a tolerar todos los abusos de la autoridad. “Los hombres que ven sus fortunas al borde del precipicio, y su futura suerte cubierta de una funesta incertidumbre”, dice San Martín, claman “por un gobierno vigoroso, en una palabra: militar”. Pero tras ese diagnóstico, formula una advertencia. Que se está también ante un momento propicio para “engañar a ese heroico pero desgraciado pueblo, como lo han hecho unos cuantos demagogos que, con sus locas teorías, lo han precipitado en los males que lo afligen” (ver otros pasajes de la carta al pie de esta nota). Esta no era la primera vez que el general se encontraba ante la posibilidad de ejercer el poder supremo en condiciones de excepcionalidad que le hubieran permitido toda la arbitrariedad y concentración de mando. Su nombre fue invocado para el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas luego de sus triunfos en Chile, en 1818. También en Santiago pudo asumir la jefatura del incipiente Estado pero declinó la oferta en favor de su amigo y camarada de armas Bernardo de O’Higgins. Solamente en el Perú ejerció la titularidad del poder ejecutivo de modo provisional y hasta tanto estuviesen dadas las condiciones para la convocatoria de un congreso constituyente e incluso adelantó esa instancia y su retiro del cargo cuando comprendió que Simón Bolívar recelaba de su presencia y no deseaba compartir con él el protagonismo de las últimas jornadas de la guerra por la independencia sudamericana. En concreto, San Martín se negó sistemáticamente a sacar ventaja del vacío de poder que generan las revoluciones y las crisis para imponer condiciones arbitrarias de gobierno y concentrar poder unipersonal. Lamentablemente, muchos de nuestros historiadores nos han legado la imagen de un genio de la estrategia militar ignorando, cuando no desmereciendo, los aspectos políticos de su trayectoria y de su pensamiento, que han permanecido poco estudiados y menos conocidos aun por el gran público. Sin embargo, están llenos de gestos de inmenso valor emblemático porque se inspiran en principios que pierden vigencia. Son pocos los casos en la historia -argentina, americana y mundial- de generales victoriosos que se han resistido a la tentación de la suma del poder público. Y son pocos en la actualidad los casos de dirigentes que aceptan sin más la provisionalidad de sus mandatos y los marcos legales que los limitan. Esa clase de renunciamiento no es para cualquiera, evidentemente. Porque, como dijo el propio general San Martín, “si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo”. Extractos de la carta de San Martín a Guido Señor don Tomás Guido Montevideo y abril 6 de 1829 (…) Dije a V. en mi anterior que en el caso de regresar a Europa no lo verificaría sin exponer las razones que me impulsaban a dar este paso y por este medio satisfacer a V. y al corto número de mis amigos: este caso es llegado y paso a cumplir mi promesa. (…..) Las agitaciones de 19 años de ensayos en busca de una libertad que no ha existido y más que todo, las difíciles circunstancias en que se halla en el día nuestro país, hacen clamar a lo general de los hombres que ven sus fortunas al borde del precipicio, y su futura suerte cubierta de una funesta incertidumbre no por un cambio en los principios que nos rigen y que en mi opinión es donde está el mal, sino por un gobierno vigoroso, en una palabra militar; porque el que se ahoga no repara en lo que se agarra, igualmente conviene en que para que el país pueda existir, es de necesidad absoluta que de los dos partidos en cuestión desaparezca de él, al efecto, se trata de buscar un salvador, que reuniendo el prestigio de la victoria, el concepto de las demás provincias y más que todo un brazo vigoroso, salve a la patria de los males que la amenazan; la opinión presenta este candidato, él es el General San Martín. Para esta aserción yo me fundo en el número de cartas que he recibido de personas de respeto de ésa, y otras que me han hablado en ésta sobre ese particular; yo apoyo mi opinión sobre las circunstancias del día. Ahora bien, partiendo del principio que es absolutamente necesario el que desaparezca uno de los partidos contendientes, por ser incompatible la presencia de ambos con la tranquilidad pública. ¿Será posible sea yo el escogido para ser el verdugo de mis conciudadanos, y cual otro Sila, cubra mi patria de proscripciones? No, jamás, jamás, mil veces preferiría correr y envolverme en los males que la amenazan que ser yo instrumento de tamaños horrores; por otra parte, después del carácter sanguinario con que se han pronunciado los partidos, me sería permitido por el que quedase victorioso, usar de una clemencia necesaria y me vería obligado a ser agente del furor de pasiones exaltadas que no consultan otro principio que el de la venganza. Mi amigo, veamos claro, la situación de nuestro país es tal, que el hombre que lo manden le queda otra alternativa que la de apoyarse sobre una fracción o renunciar al mando; esto último es lo que hago. Muchos años hace que usted me conoce con inmediación, y le consta que nunca he suscrito a ningún partido, y que mis operaciones y resultados de éstas, han sido hijas de mi escasa razón y del consejo amistoso de mis amigos; no faltará quien diga que la patria tiene derecho a exigir de sus hijos todo género de sacrificios, esto tiene sus límites; a ella, se le debe sacrificar la vida e intereses, pero no el honor. La Historia y más que todo la experiencia de nuestra revolución, me han demostrado que jamás se puede mandar con más seguridad a los pueblos, que los dos primeros años después de una gran crisis, tal es la situación en que quedará el de Buenos Aires, que él no exigirá del que lo mande después de esta lucha, más que tranquilidad. Si sentimientos menos nobles que los que poseo a favor de nuestro suelo fuesen el Norte que me dirigiesen, yo aprovecharía de esta coyuntura para engañar a ese heroico, pero desgraciado pueblo, como lo han hecho unos cuantos demagogos que, con sus locas teorías, lo han precipitado en los males que lo afligen y dándole el pernicioso ejemplo de perseguir a los hombres de bien, sin reparar a los medios. Después de lo que llevo expuesto, ¿cuál será el partido que me resta? Es preciso convenir que mi presencia en el país en estas circunstancias, lejos de ser útil no haría otra cosa que ser embarazosa, para los unos y objeto de continua desconfianza para los otros, de esperanzas que deben ser frustradas; para mí, de disgustos continuados. (…) Su invariable amigo José de San Martín
Durante una reciente serie de sucesos en Boloña, organizada por el diario italiano La Repubblica, casualmente sostuve una conversación acerca del concepto de la reputación. Hubo un tiempo en que las reputaciones sólo podían ser buenas o malas, y cuando la reputación de una persona quedaba arruinada – debido a una bancarrota, por ejemplo, o por el rumor de que su esposa le estaba siendo infiel – podía llegar al extremo de suicidarse o cometer un crimen de pasión. Naturalmente, todos aspiraban a tener una buena reputación. Desde hace un tiempo, sin embargo, el énfasis en la reputación ha cedido su lugar a un énfasis en la notoriedad. Lo que importa es ser “reconocido” por los compañeros – no reconocido en el sentido de estima o de premios, sino en el sentido más banal de que, cuando uno es visto en la calle, pueden decir “¡Miren, es él!” La clave radica en ser visto por mucha gente, y la mejor forma de hacer eso es aparecer en televisión. No es necesario ser un ganador del Premio Nobel o un primer ministro; todo lo que uno tiene que hacer es confesar en un programa de TV que su compañera lo ha traicionado. En Italia, cuando menos, los primeros héroes de este género fueron esos idiotas que acostumbraban colocarse detrás del entrevistado y saludaban a las cámaras. Esto quizá los haya ayudado a ser reconocidos la noche siguiente en un bar (“¡Te vi en la televisión!”), pero tal fama no duraba mucho. De forma que gradualmente fue aceptado que, para poder hacer apariciones frecuentes y prominentes, era necesario hacer cosas que, en épocas pasadas, hubieran arruinado la reputación de una persona. No es que la gente no aspire ya a tener una buena reputación, sino que es bastante difícil adquirirla; una persona tendría que realizar un acto de heroísmo, ganar algún premio literario importante o dedicar toda su vida a cuidar de leprosos. Cosas así no están al alcance de la mayoría de la gente. Es más fácil convertirse en un sujeto de interés popular – especialmente de la variedad más mórbida – mediante el recurso de acostarse con una celebridad o ser acusado de un fraude. No estoy bromeando. Como prueba, observe al aire orgulloso del extorsionador o del bribón barato de barrio que aparece en la televisión después de ser aprehendido. Esos momentos de exposición y notoriedad bien valen un poco de tiempo en la cárcel, y es por eso que el bribón casi siempre está sonriendo. Han pasado décadas desde el tiempo en que la vida de una persona quedaba arruinada porque era exhibida sujeta por unas esposas. Éste es el tipo de cosas de las que hablamos en el evento de la Reppublica, respecto de la reputación. Justo al día siguiente, dí con un largo artículo en la prensa intitulado “Pérdida de la vergüenza” – un comentario acerca de diversos libros con títulos como “Vergüenza: La metamorfosis de una emoción” y “Sin vergüenza”. Así que al parecer la pérdida de la vergüenza está presente en diversas reflexiones sobre las costumbres modernas. Ahora bien, este deseo frenético de ser visto – y de obtener notoriedad al precio que sea, incluso si significa hacer algo que antes era considerado vergonzoso – ¿brota de la pérdida de la vergüenza, o es lo opuesto? ¿Se ha perdido nuestro sentido de la vergüenza porque actualmente es más importante ser visto, aunque eso signifique caer en desgracia? Me inclino hacia la segunda hipótesis. Es tanto el valor que se da a ser visto, y en convertirse en tema de conversación, que la gente está dispuesta a abandonar lo que antes era llamado decencia (no digamos ya la protección de la propia privacidad). El autor de “Pérdida de la vergüenza” también menciona otra señal de desvergüenza. Muchas personas hablan en voz alta por sus teléfonos celulares en el tren, informando a todos de sus asuntos privados – el tipo de información que antes se susurraba, no se trasmitía. No es que la gente no se dé cuenta de que otros pueden escucharlos, lo que los haría simplemente gente sin educación, sino que subconscientemente quieren ser oídos, incluso si sus asuntos privados son bastante insignificantes. Pero, qué vamos a hacer: no todo el mundo puede tener asuntos privados importantes, así que quizá es suficiente con ser visto y oído. He leído que algún movimiento eclesiástico está promoviendo un retorno a la confesión pública. Tienen cierta razón: ¿qué tiene de divertido revelar tu vergüenza a un solo confesor cuando se puede estar hablando a las masas?