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Un grupo de astrónomos chilenos ha logrado por primera vez observar una línea de nieve en torno a una estrella joven que inicia la formación de su propio sistema platenario. La cota marca el lugar en el que la temperatura en el disco que rodea a la estrella V883 Orionis es lo suficientemente baja como para permitir la formación de nieve, informa el Observatorio Europeo Austral. Un drástico aumento en el brillo de la estrella ha calentado la parte interna del disco, haciendo que la línea de nieve del agua surja a una distancia mucho mayor de lo normal para una protoestrella. Esto ha hecho posible que los astrónomos de la Universidad Diego Portales en Santiago de Chile puedan observarla por primera vez utilizando el conjunto de antenas ALMA, instalados en el desierto de Atacama en Chile. La presencia de hielo de agua en los discos protoplanetarios regula la eficacia de la coagulación de granos de polvo, primer paso en la formación de planetas. Se cree que planetas rocosos y pequeños como la Tierra se forman dentro de la línea de nieve, donde el agua se evapora. Fuera de la línea de nieve del agua, la presencia de hielo permite la rápida formación de bolas de nieve cósmicas, que finalmente formarán enormes planetas gaseosos como Júpiter.
En enero de 2016 aparecieron datos que indican la supuesta existencia de un noveno planeta del sistema solar al que los científicos han empezado a responsabilizar de cambios en el sistema planetario y de desastres en la Tierra. 'El fin del mundo llegará el próximo 29 de julio': el video viral que estremece a los internautas El descubrimiento del planeta X, como ha sido bautizado, fue realizado por Mike Brown y Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena (EE.UU.). El supuesto noveno planeta del sistema solar pesa diez veces más que la Tierra y realiza una órbita alargada de un periodo de 15.000 años. Los especialistas afirman que sus propiedades físicas y químicas son semejantes a las de los gigantes de hielo Urano y Neptuno. "Capaz de desviar otros cuerpos celestes" Según astrónomos británicos que han analizado la influencia del planeta en su entorno, X es capaz de desviar otros cuerpos celestes de sus itinerarios e incluso de sacarlos de sus órbitas.