T

TachodePis

Usuario (Argentina)

Primer post: 25 ene 2010Último post: 1 feb 2010
2
Posts
5
Puntos totales
2
Comentarios
Reggae homofobico? importante
Reggae homofobico? importante
InfoporAnónimo1/25/2010

BUENAS A TODOS Desde hAce un tiempo en algunos lugares de europa, las organizaciones por los derechos de los homosexuales, llevan adelante una campaña contra la gran homofobia q existe en las letras de la musica jamaiquina. Artistas como buju Banton, zizzla, beenie man, respetando los preceptos de su religion Rasta, despliegan liricas llenas de odio hacia los gays y lesbianas, incitan con ellas a la violencia hacia los "sodomitas". Para entrar en conciencia sobre la realidad q existe detras de la "buena vibra" del reggae y comprender a esta otra RELIGION MAS, les dejo un articulo de Peter Tatchell un integrante de la organizacion Out Rage! y al final algunas de estas letras de las que les hablo. NO ES RACISMO PERSEGUIR A BEENIE MAN por Peter Tatchell Pero si lo es mantenerse indiferente ante la persecución a los gays en Jamaica “Me levanto por la mañana sin saber si hoy voy a morir o no”, me dijo un gay jamaicano. Hasta hace tres año, nadie conocía, o a nadie le importaba este reinado del terror. Ahora, el mundo entero es conocedor del sufrimiento de los gays jamaicanos. A petición de los gays jamaicanos, y en colaboración con el colectivo gay de raza negra en Gran Bretaña, el colectivo por los derechos de los gays, OutRage!, ha organizado una campaña de solidaridad a nivel mundial que se ha extendido a lo largo de Europa y Estados Unidos. Están analizando a 8 cantantes jamaicanos cuyas canciones incitan a disparar, quemar, apuñalar y a ahogar a los gays: Beenie Man, Bounty Killer, Buju Banton, Capleton, Sizzla, TOK, Elephant Man y Vybz Kartel. La semana pasada advertimos a los organizadores de los premios Mobo para cancelar las nominaciones de los dos últimos artistas nombrados anteriormente. Estos artistas tienen el derecho a criticar la homosexualidad, pero la libertad de expresión no da el derecho a cometer la ofensa criminal de incitar al asesinato. Ya hemos logrado la cancelación de una docena de conciertos. Las pérdidas económicas, junto a las amenazas a ser acusados y procesados judicialmente, ha forzado a los responsables de la música jamaicana a considerar el hecho de abandonar las letras de carácter homofóbico. Estos éxitos demuestran que nuestras tácticas van en una buena dirección. Ahora estamos acusados de racismo por alguna parte de la comunidad negra y la izquierda. Pero yo me pregunto: ¿cómo puede ser racismo dar apoyo a las víctimas de la homofobia de raza negra y oponerse a la violencia homófoba dentro de la industria musical? El verdadero racismo no está en nuestra campaña en contra de la música asesina, pero la mayoría de la gente es indiferente a la persecución de los gays en Jamaica. Nadie toleraría tanto abuso contra los blancos en Gran Bretaña; es racismo permitir que esto pase la gente de color en otros países. Alguna de nuestras críticas producen desacuerdo. Dicen que los negros son una minoría oprimida y por lo tanto cualquier crítica sobre los aspectos de la cultura negra es “de facto” racismo. ¿Pero desde cuándo por estar oprimido da el derecho a cualquier persona a oprimir a otros? ¿O el derecho a ser inmune a las críticas? La gente que sufre injusticias tiene el derecho a luchar contra sus opresores, sin importar quiénes sean. Me niego a tolerar el racismo en la comunidad gay. ¿Por qué la gente busca excusas a la música negra homofóbica? Dicen que es “imperialismo cultural” para desafiar a los abusos de los derechos de los gays en Jamaica. No recuerdo que nadie me acusara de imperialismo cultural cuando apoyé al ANC (Congreso Nacional Africano) en su lucha contra el apartheid por la libertad. En aquellos días lo denominábamos solidaridad internacional. Alguno defienden a ultranza la música reggae anti-gay argumentado que la homofobia “es parte de la cultura jamaicana”. El racismo también era parte de la cultura africana en el apartheid de Sudáfrica, pero ese hecho no hacía que se viera como algo correcto. Por esa lógica, también deberíamos aceptar el “pogrom” (Pogrom es una palabra rusa que significa un ataque o disturbio. Las connotaciones históricas del término incluyen ataques violentos por las poblaciones locales contra judíos en el imperio ruso y por todo el mundo. En la época moderna, resentimiento económico y político contra los judíos, y el antisemitismo religioso tradicional, han sido usados como pretextos para los pogroms. En la Rusia zarista, la población cristiana llevó a cabo olas de progroms entre 1881 y 1917), la ablación, linchamientos,... En cualquier caso, la homohobia, sobre todo, no es la auténtica cultura jamaicana. Fue impuesto o promulgado a los jamaicanos en el siglo XIX por los colonos británicos sus misioneros cristianos. No hay evidencias de que los africanos llegaran a Jamaica como esclavos homófobos. Al contrario, la homosexualidad era común en muchas sociedades del África Occidental por lo que fueron asaltadas. Se convirtió en, más o menos, algo aceptado por muchos esclavos en su exilio en el Caribe, rompiendo con los esquemas de la vida familiar tradicional de los esclavos. Los prejuicios y leyes en contra de la homosexualidad fueron impuestos por los británicos. Sin embargo, todavía existe un gran número de jamaicanos que destacan que la homofobia es parte de su propia cultura que proviene de África. La mayoría miente. La posterior conversión al cristianismo provocó un sentimiento de culpabilidad y odio, que todavía se pone de manifiesto en la brutal homofobia que existe en los tiempos actuales en Jamaica. Los descendientes de estos esclavos, en la adoración que se celebra en las iglesias, estimulan el odio hacia sus hermanos y hermanas gays; en las mismas iglesias que, en el pasado, apoyaban la esclavitud de sus ancestros africanos. ¿Cómo puede un jamaicano respetable aprobar el fundamentalismo cristiano que sancionó el mayor crimen contra la humanidad (la esclavitud) y cantar gospels de división y exclusión, y posicionar a la sociedad heterosexual en contra de los gays? Jamaica logró su independencia en el año 1962, pero la memoria del Primer Ministro P.J. Patterson permanece a través de los valores homofóbicos del imperialismo británico del siglo XIX. Él es el mayor defensor de las leyes británicas anti-gays impuestas en la isla, que estipulan 10 años de trabajos forzados para las relaciones entre personas del mismo sexo. Por el contrario, los líderes de la liberación de la raza negra como Nelson Mandela y el Arzobispo Desmond Tutu apoyan la lucha por los derechos humanos de los gays; Desmond Tutu condena la homofobia como “todo mordisco tan injusto como el apartheid”. ¡Aleluya! basta ya de la homofobia no al racismo fuente: http://www.mundorasta.com.ar/foros/viewtopic.php?t=598 ALgunos fragmentos: You nuh dead man dem duppy man dem mi nuh ina nuttin wid dem di fire fi bun dem dem dun con dem a pure dead man dem dem dun nuh like an mi dun nuh like dem tell dem seh mi nah keep nuh funny man friend tell dem seh mi nah keep nuh sodamite friend nah guh stoop low mi trod di raggy road dem thas why yaw yaw di bredda con dem Esto proviene de la canción Slew Dem, literalmente “masácralos”, de Capleton. Supongo que no necesitáis que os diga quienes son los que hay que masacrar… El inglés es bastante incomprensible, porque es criollo jamaicano, pero viene a decir perlas como “ que el fuego les queme” (di fire fi bun dem) o “diles que yo no tengo amigos sodomitas” (ell dem seh mi nah keep nuh sodamite friend ). Rastaman don't apologize to no batty-boy If yuh dis' King Selassie I,mih gunshot yuh boy Gimme de whole ah de girls dem 'cause ah dem have de joy Inna de lake of fire me dash yuh boy Badman don't apologize to no batty-boy If yuh dis' Black people,ey,mih gun will shot yuh boy Gimme de whole ah de girls dem 'cause ah dem have de joy Inna de lake of fire me dash yuh...ahhoy! "Un Rastaman no se disculpa ante ningún maricón"… fuente: http://mashaallah.blogspot.es/i2009-04/

0
0
C
Chile: el original y la copia
InfoporAnónimo2/1/2010

Por Atilio Boron Para la Concertación el triunfo de la derecha (en realidad, de su variante más virulenta: la pinochetista) en las elecciones presidenciales chilenas podría considerarse como un ejemplo más de una “crónica de una muerte anunciada.” La progresiva asimilación del legado ideológico de la dictadura militar por los principales cuadros de la alianza democristiana-socialista hizo que la diferenciación entre la Concertación y los herederos políticos del régimen militar: Renovación Nacional (su ala “moderada”, si es que un “pinochetismo moderado” puede ser otra cosa que un oxímoron) y la Unión Demócrata Independiente, sus batallones más cavernícolas, fuera desvaneciéndose hasta tornarse imperceptibles para el electorado. Fernando Henrique Cardoso -mejor sociólogo que presidente- gustaba repetir a sus alumnos que “a la larga, los pueblos siempre van a preferir el original a la copia.” Y tenía razón. En este caso, el original era el pinochetismo y su heredero: Sebastián Piñera; la Concertación y su inverosímil candidato, la copia. ¿Constituye esto una injusta exageración? Para nada. Oigamos lo que decía Alejandro Foxley, quien entre 1990 y 1994 se desempeñó como Ministro de Hacienda del gobierno de Patricio Aylwin, ni bien inaugurada la “transición democrática”. En ese cargo Foxley se esmeró en preservar y profundizar el rumbo económico impreso por la dictadura. Senador por la Democracia Cristiana entre 1998 y 2006 y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009, toda su actuación pública estuvo marcada por una incondicional sumisión a las orientaciones establecidas por Washington y sus representantes locales en Chile. Este altísimo personero de la Concertación declaraba en Mayo de 2000 que “Pinochet realizó una transformación, sobre todo en la economía chilena, la más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización... Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular, etc. Es una contribución histórica que va perdurar por muchas décadas en Chile... Además, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sitúa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar” . ¡Pinochet visionario, Pinochet creador del Chile moderno, Pinochet cambiando a Chile, para bien! Los horrores del pinochetismo con su secuela de miles de muertos, desaparecidos, torturados, asesinados, las libertades conculcadas, el terrorismo de Estado y la violación sistemática de los derechos humanos: todo es mañosamente invisibilizado en la sofistería del tecnócrata “progresista”. Con dirigencias que sostenían un discurso como éste (que muchos compartían si bien pocos se atrevían a manifestar con tanto descaro) y con políticos que, en muchos casos, fueron abiertamente golpistas y facilitadores del zarpazo que perpetraría Pinochet en 1973 (cosa que algunos parecen haber olvidado), ¿podía la Concertación ser creíble como una alternativa superadora del pinochetismo? En realidad, lo que habría que encontrar es la razón por la cual la ciudadanía chilena no se decidió mucho antes a sustituir la copia por el original. Pero la continuidad entre el pinochetismo y sus sucesores “democráticos” no se verifica sólo en la admiración, abierta o vergonzante, por la obra y el legado histórico de Pinochet. También se demuestra en las políticas económicas “pro mercado” y “pro inversión” (y, por lo tanto, “antijusticia y antiequidad”) implementadas por la Concertación a lo largo de dos décadas y en el supersticioso respeto por la Constitución de 1980, una obra maestra del autoritarismo y formidable barrera contra cualquier pretensión seria de democratizar la vida política chilena. En sus treinta años de vida ese cuerpo constitucional sólo experimentó reformas marginales, la más importante de las cuales fue la reducción del mandato presidencial a cuatro años y la imposibilidad de una inmediata reelección. Pero la camisa de fuerza que esclerotizó un sistema partidario que en las elecciones del pasado domingo terminó de morir, el régimen binominal, permaneció incólume al igual que las escandalosas prerrogativas de unas fuerzas armadas que, aún hoy, distan mucho de estar supeditadas al poder civil . Esa Constitución hace que Chile incurra en un exorbitante gasto militar, varias veces superior, por ejemplo, al de Venezuela, cuya cuantía desvela los sueños de la Secretaria de Estado Hillary Clinton. Con el triunfo de Piñera el sistema partidario urdido por el régimen pinochetista fue herido de muerte. La implosión de la Concertación parece ser su destino inexorable, y con ello el fin de su espurio bipartidismo. Una parte importante de la democracia cristiana se acercará al nuevo gobierno mientras que otro sector procurará encontrar un difícil y poco promisorio camino propio. No muy diferentes son las perspectivas que enfrenta el socialismo chileno, escindido entre un sector mayoritario que se adhirió sin reservas al neoliberalismo y otro, muy minoritario, que aún conserva una cierta fidelidad al noble legado de Salvador Allende, que debe de estar revolcándose en su tumba al ver lo que hicieron sus supuestos herederos políticos. El futuro del PS no parece muy distinto del que tuvo en su momento el Partido Radical chileno, poderoso en los años treinta y cuarenta para luego languidecer hasta su completa irrelevancia. Veinte años de gobiernos “progresistas” no fueron suficientes para consolidar un bloque histórico alternativo, pero lograron unificar a una derecha que ahora se enseñorea de la vida política del país, completando exitosamente un tránsito desde el predominio económico-financiero -fomentado por las políticas económicas de sus predecesores en La Moneda- hacia la preeminencia política. La supremacía derechista se verá facilitada por la descomposición del polo del “centro izquierda” y su atomización en varios partidos, ninguno de los cuales, al menos hoy, tendría condiciones de desafiar la hegemonía de la derecha. Queda por ver de qué forma reaccionará el heterogéneo espacio político que se encolumnó tras la candidatura de Marco Enríquez Ominami, cuyo desempeño en la primera vuelta electoral barrió con todos los pronósticos alcanzando un notable 21 por ciento de los votos, principalmente de los jóvenes. Un dato nada menor que habla con elocuencia de la frustración ciudadana es el desinterés por la política de los jóvenes: se calcula que unos tres millones y medio de ellos no se registraron para votar, desalentados por la despolitización que la Concertación promovía en la gestión de los asuntos públicos. De haberlo hecho, los resultados del pasado domingo bien podrían haber sido diferentes, pero esto ya es un ejercicio contrafactual que no viene al caso proseguir aquí. A guisa de ejemplo: en el rico distrito de Las Condes se registró para votar algo más del cincuenta por ciento de los jóvenes entre 18 y 19 años. En cambio, en la comuna obrera de La Pintana sólo 300 de los más de 8.000 jóvenes que allí viven hicieron lo propio, es decir, poco más del 3 por ciento. En resumen: Chile tiene un electorado envejecido, cada vez más conservador, con pocos jóvenes que, además, sobrerepresentan a los sectores más acomodados de la sociedad chilena . La derrota de la Concertación pone de manifiesto los límites del llamado “progresismo”, una suerte de tercera vía que habiendo fracasado estruendosamente en Europa –sobre todo en el Reino Unido y Alemania- procuró, sin éxito, tener mejor suerte en América Latina. Lo que caracteriza a los gobiernos de ese signo político es su incondicional sometimiento a las fuerzas del mercado y la debilidad de su vocación reformista, carente de la osadía necesaria para traspasar las fronteras trazadas por el capitalismo neoliberal. Una de las claves para entender las desventuras electorales del centro izquierda en esta parte del mundo la ofrece la dispar fortuna que la separa de los gobiernos que emprendieron con decisión el camino de las reformas -sociales, económicas e institucionales- como Venezuela, Bolivia y Ecuador. Mientras que éstos parecen ser máquinas imparables de ganar elecciones por cifras abrumadoras, en Chile el progresismo ha sido derrotado al paso que en la Argentina y Brasil se enfrenta a la eventualidad de ser desalojado del poder en los próximos recambios presidenciales. Conclusión: si un gobierno quiere ser ratificado en las urnas el camino más seguro es avanzar sin dilaciones ni titubeos por el camino de las reformas y, de ese modo, cristalizar una base social de apoyo popular que le permita triunfar en las contiendas electorales. Quienes no estén dispuestos a seguir este curso de acción pavimentan con su claudicación el camino para la restauración de la derecha. Una última consideración: la derrota de la Concertación gravitará y mucho en el escenario sudamericano. Las cosas se pondrán más difíciles para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba; la ampliación del MERCOSUR con la plena incorporación de Venezuela sufrirá renovados tropiezos, si bien no de manera directa puesto que Chile no es miembro pleno de ese acuerdo; y con el triunfo de Piñera el bloque derechista controla, con la honrosa excepción del Ecuador, todo el flanco del Pacífico latinoamericano. Además, el “efecto demostración” del desenlace electoral chileno podría llegar a ejercer un cierto (y negativo) influjo sobre las elecciones presidenciales de octubre de 2010 en Brasil y las que tendrán lugar el año siguiente en Argentina, en ambos casos dando pábulos a los candidatos de la derecha. Por otra parte, la belicista contraofensiva imperial de Estados Unidos (Cuarta Flota, bases militares en Colombia, golpe en Honduras, reconocimiento de las fraudulentas elecciones de ese país, etcétera) contará a partir de marzo con un nuevo aliado, liberado de cualquier compromiso, aunque sea retórico, con el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que recordar que aún bajo los gobiernos “progres” de la Concertación el papel que éstos desempeñaron fue siempre el de un operador privilegiado de Washington en América del Sur . En la Cumbre de Mar del Plata que culminó con el naufragio del ALCA las voces cantantes a favor de ese acuerdo fueron las de Ricardo Lagos y Vicente Fox, bajo la complacida mirada de George W. Bush. Ahora esa tendencia “aislacionista” -y, en el fondo, antilatinoamericana- se acentuará aún más, revirtiendo una profunda vocación latinoamericana que Chile supo tener y que bajo la presidencia de Salvador Allende llegó a su apogeo. Pero ese país ha cambiado, “para bien” como lo recordaba el ex Canciller de la Concertación y hoy es el verdadero campeón del neoliberalismo, título ganado entre otras cosas mediante la firma de tratados bilaterales de libre comercio que regulan sus relaciones económicas con más de 70 países. http://bp2.blogger.com/_Kn0iQ3HrlXw/SIPXdLhBoeI/AAAAAAAAAnU/EnVaJi8My1s/s400/represion_chile2.jpg Desde la época de la dictadura militar el desdén de La Moneda por América Latina ha sido proverbial y continúa hasta el día de hoy. Una muestra rotunda de este desinterés la brinda el hecho de que Chile prefiere importar petróleo desde Nigeria antes que hacerlo desde Venezuela o llegar a un acuerdo con Bolivia. Hace apenas un par de días Sebastián Edwards, uno de los publicistas del neoliberalismo latinoamericano y seguramente futuro consultor del nuevo gobierno, ratificaba la vigencia de la doctrina pinochetista diciendo que “económicamente nuestro futuro está en el mundo y no en América Latina. Debemos dejar de compararnos con nuestros vecinos. América Latina es nuestra geografía; nuestras aspiraciones deben ser llegar a ser como los países de la OCDE” . Por eso los necesarios procesos de integración supranacional actualmente en marcha en América Latina -desde el MERCOSUR hasta la UNASUR, pasando por el Banco del Sur y otras iniciativas semejantes que el imperio invariablemente se ha esmerado en postergar o desbaratar- no habrán de cobrar nuevos bríos con Piñera instalado en La Moneda. Con Frei las cosas no hubieran sido muy diferentes, pero al menos éste tenía un vago compromiso con el electorado que en el caso de su contendiente no existe. Lo que hay detrás de Piñera, en cambio, es la rabiosa gritería de sus partidarios celebrando la victoria de su candidato con imágenes y bustos de Pinochet y cánticos exhortando a acabar de una buena vez con los “comunistas” infiltrados en el gobierno de la Concertación. Nada nuevo bajo el sol. La década no podía haber comenzado peor. Más que nunca en tiempos como estos adquiere vigencia, para quienes quieren cambiar un mundo que se ha vuelto insoportable y no solo insostenible, aquel sabio consejo de Gramsci: “pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”. ________________________________________ Cf. Cosas, 5 de Mayo del 2000. Reproducido en Marcos Roitman Rosenmann, Pensar América Latina. El Desarrollo de la sociología latinoamericana (Buenos Aires : CLACSO, 2008) Sobre el carácter eternamente inconcluso de las transiciones democráticas en América Latina remitimos al lector a nuestro Aristóteles en Macondo. Notas sobre el fetichismo democrático en América Latina (Córdoba: Ediciones Espartaco, 2009) Ver “ El espejismo del voto voluntario”, que Qué pasa?, http://www.quepasa.cl/articulo/19_1944_9_2.html En ese mismo reporte se consigna que “los investigadores chilenos Alejandro Corvalán y Paulo Cox concluyen que la proporción de jóvenes chilenos del quintil más pobre, entre 18 y 19 años, que se inscribe en los registros electorales, es la mitad de la que lo hace en el quintil más rico.” Cf. El Mercurio, Martes 19 de Enero de 2010, p. B-14. fuente: http://www.oyr.org.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=837&Itemid=1

5
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.