ThomiZ
Usuario (Argentina)
a todos nos paso alguna vez que enfocamos la toma perfecta y puffff en el momento del flash salta algun inadaptado y nos arruina la foto huuyy q lindo foto con las chicas.... y un culote feo que hermoso la pareja del vaile .... y una colada que nadie sabe quien es pero tiene lindas nalguitas por mas que te esfuerzes siempre pasa algun inadaptado que arruina la toma perfecta de tu chica pfssss y ni hablar de cuando se pasan de copa y no diferencia el sexo observen con que tecnica este tio se rasca el encefalo que lindo la novia y el padre de la novia..... y un p**aso que no se que hace hay atras
un año bajo tierra una historia de supervivencia ocurrida en la epoca del terror nazi en julio de 2003 , el explorador de cavernas estadounidense chris Nicola y yo nos encontrabamos al borde de un sumidero llamado gruta del sacerdote, en los interminables campos de trigo en Ucrania . En la superficie , la fruta es solo una depresión cubierta de maleza , pero abajo hay en un laberito gigantesco un sistema de cuevas tallado por el agua en un strato de yeso que se extiende como las rajaduras de un parabrisas estrellado en una zona de unos 125 km de largo Nicola estuvo antes aqui. Los lugareños le contaron de un pequeño grupo de familias judias que se escondieron de los nazis bajo la fria tierra durante 1 año . Las señales de su presencia se encuentran dentro. Hoy en dia los exploradores de cavernas nesesitan ropa especial ,avanzados aparatos de iluminaciòn y un entrenamiento para permanecer bajo tierra tan solo unos dias o horas. ¿ como lograron sobrevivir 38 hombres , mujeres y niños sin equipo ni preparacion?. eso es lo que hemos venido a averiguar Por unos escalones de hierro instalados por exploradores descendemos hacia la oscuridad total Una rafaga de viento que atraviesa la estepa es el ultimo sonido que aigo antes de que la puerta de metal se cierre con estrépito La noche del 12 de octubre de 1942 la familia stermer desenterraron unas pertenencias que habian escondido detras de su casa , cargaron combustible y comida en carretas y huyeron en silencio hacia la oscuridad con ellos tambien iban parientes y vecinos del puedo de korolowca . Se dirigian a una caverna situada cerca de la casa de esther . Alli vivieron seis meses hasta que los descubrio la Gestapo y de milagro escaparon . Los 2 meses siguientes anduvieron a salto de mata , ocultandose en bosques y graneros , en vusca de un refugio permanente nissel , el hijo mayor de los Sterner fue a perdirle ayuda a un amigo cristiano , quien vivia en el bosque cercano a korolowca . Este le conto de un sumidero ubicado en la Gruta del sacerdote. los granjeros locales LO USABAN para deshacerse del ganado muerto . Al amanecer del 1 de mayo de 1943 nissel y su hermano shuulim partieron con su amigo karl kurtz y dor de los hermanos dodyk . corrieron por los campos al norte del pueblo hasta el sumidero alli , usaron una cuerda para descender y luego improvisaron una escalera para bajar los ultimos seis metros . en el fondo el lodo llega a la altura de las rodillas y la pudricion de los animales muertos probocan nauseas pero encontraron una abertura del tamaño de una chimenea nissel fue el primero en pasar por ella . Recorieron 50 metros y llegaron a una seccion tan amplia que las velas no alcanzaban para iluminarla entera . luego de tres oras desorientado y exahusto sulim arrojo una vela al vacio en represaria a sus intentos fustrados de encontrar un lugar para acampar , noto que la vela cayo en un hoyo que conducia a un cristalino rio subterraneo . fue la primera vez que shulim sonrio en meses habian encontrado la fuente de agua para sobrevivir . Cuatro dias mastarde los stermer y los dodyk y algunos parientes y vecinos (38 en total ) partieron a la gruto. ese fue la ultima vez que muchos vieron el cielo por ultima vez en 1 año . El alivio inicial de la familias pronto dejo lugar a la preocupacion por la supervivencia . Hallaron una cámara donde cocinar con una fogata , aislaron 1 holla de agua y construyeron catres de madera. las habitaciones donde viveron median 34 metros de largo por 2.1 mts de ancho. Resbastecerse de proviciones en la superficie era la siguiente prioridad tenían queroseno, harina y otros artículos tan sólo para dos semanas. A pesar del peligro, los tres hermanos Stermer varones --Nissel, Shulim y Shlomo-- y otros jóvenes salieron de la gruta y se dispersaron en el bosque. Trabajando a toda prisa en la oscuridad, talaron 20 árboles grandes. La mitad de los hombres se puso a arrancar las ramas y a cortar los troncos en pedazos de metro y medio de largo, mientras los demás cargaban con ellos hasta su refugio. Después se separaron para ir a buscar comida y otras reservas necesarias. Nissel y Shulim corrieron hacia el oeste entre los campos. Era un recorrido de cinco kilómetros de ida y vuelta desde la gruta hasta la casa de su amigo Munko. Allí, los hermanos trocaron los pocos objetos de valor que les quedaban por aceite de cocina, detergente, fósforos y harina. Cuando los hermanos Stermer y los otros hombres regresaron a la cueva, le susurraron una contraseña a un muchacho del grupo que vigilaba la entrada, y el chico movió una roca para dejarlos entrar. Al otro día, agotados, los hombres durmieron mientras Esther y sus hijas, Henia, Chana y Yetta, preparaban la comida. Los varones habían conseguido víveres para seis semanas. Nicola me lleva al primer recinto donde se alojaron las familias. El techo está manchado de humo. En la siguiente cámara hallamos la piedra de molino que los Stermer usaron para moler granos. A gatas, pasamos a los dormitorios. Allí encontramos zapatos de cuero, botones de porcelana, vasijas rotas y una taza de metal roja. Fotografío todas las reliquias con un sentimiento de asombro. Al llegar el verano de 1943, la guerra seguía recrudeciéndose. La mayoría de los guetos de Polonia habían sido arrasados y casi todos los judíos habían sido asesi-nados o enviados a campos de exter-minio. Durante todo ese tiempo, los Stermer y sus vecinos vivieron en un estado cercano a la hibernación bajo los campos de Ucrania. Solían dormir hasta 22 horas al día, acostados unos junto a otros en sus camastros, y se levantaban sólo para comer o para hacer sus necesidades. La enorme humedad de la cueva y el vaho de su respiración hacían que sus raídas ropas estuvieran siempre mojadas. Como la temperatura en la cueva rondaba los 10 °C, afrontaban la terrible amenaza de la hipotermia. En las horas de vigilia los Stermer hacían mejoras a su escondite, como escalones y zanjas para que caminar fuera más fácil. Restringían el uso de velas y linternas a dos o tres breves ratos cada día. A principios de julio, los gritos de uno de los Dodyk rompieron la tranquilidad del refugio. Los hombres fueron a la entrada de la gruta y se encontraron con que estaba obstruida por un muro de tierra y rocas. A unos seis metros de distancia, vieron que caía tierra a través de una grieta. Durante tres días enteros, cavaron un túnel hacia la superficie a golpes de cincel. El cuarto día, Nissel empujó una roca en la parte superior del túnel y sintió un ramalazo de viento en la cara. Aspiró el tibio y fuerte aroma de un aguacero. Más tarde se enteraron de que un grupo de aldeanos ucranianos había sellado la entrada a la cueva. En vista de que su refugio había sido descubierto, los judíos montaron guardia, armados con hoces y hachas, en el fondo del túnel de escape. Al avanzar el otoño ya no podían aplazar más el reabastecimiento de víveres para resistir otro largo invierno. Los campos de Ucrania producen gran cantidad de alimentos en septiembre y octubre, pero esta vez era mayor el riesgo de que los atraparan en la superficie. La falta de comida había debilitado a los hombres y, durante la cosecha, los campos estaban llenos de granjeros y de patrullas nazis. Así que salían de noche y recogían las papas que los campesinos habían dejado entre los surcos. Reunieron suficientes para todo el invierno. El 10 de noviembre de 1943, los hombres Stermer acudieron a otro amigo cristiano, quien, como Munko, les vendió combustible y unos 110 kilos de granos, y los ayudó a transportarlos en su carreta hasta el bosque cercano a la Gruta del Sacerdote. Al llegar al sumidero, Nissel y Shulim empezaron a bajar los sacos por el túnel de escape. Justo en ese momento llegó la policía ucraniana y disparó una ráfaga de balas en la entrada de la cueva. Los judíos corrieron a resguardarse tras las rocas. Entonces los disparos cesaron. Al parecer, unos campesinos de la zona habían informado a la policía de que los judíos estaban armados y tenían muchas salidas secretas. La policía se fue y nunca más regresó. Con la llegada de la nieve quedó oculta la entrada de la cueva. Bajo tierra, con comida y combustible suficientes para más de dos meses, los hombres colocaron una enorme roca frente al túnel de escape e hicieron una barricada con troncos. Aunque a salvo de las balas, las familias ahora afrontaban otro peligro. Luego de siete meses en la cueva, su exigua dieta de granos y sopa carecía de nutrientes esenciales, lo que los hacía vulnerables a la ictericia y el escorbuto. Habían bajado a dos tercios de su peso normal. Cuando llegó la primavera, los Stermer volvieron a reunirse en la superficie con Munko, quien les dijo que en las noches se veían destellos de explosiones en el este, al otro lado de las montañas. Los nazis se estaban retirando. Cierta mañana, a principios de abril de 1944, Shlomo encontró una pequeña botella en el fondo del túnel de escape. Dentro de ella había un escueto mensaje escrito a mano: "Los alemanes ya se fueron". Durante 10 días más, los judíos esperaron a que el caos amainara. Entonces, el 12 de abril, escondieron sus herramientas y provisiones en las profundidades de la caverna y se dispusieron a salir a la superficie. Había caído una fuerte nevada y el agua helada escurría por el túnel de escape. Cubiertos de lodo, los judíos comenzaron a escalar las escarpadas paredes del sumidero. Estaban demacrados y con la tez amarillenta, y sus ropas eran casi unos harapos; sin embargo, sintieron una alegría inmensa cuando vieron la luz del sol por primera vez en 344 días. Mas el mundo al que salieron había cambiado por completo. El pueblo de Korolówka había sido arrasado. Del medio millón de judíos que vivían en la región en 1941, sólo unos cuantos miles sobrevivieron a la guerra. Los Stermer abandonaron Ucrania para siempre en junio de 1945; se instalaron en un campamento para desplazados en Fehrnwald, Alemania. En 1947 tomaron un barco para afincarse en Canadá y Estados Unidos. Tras haber pasado sólo tres días en la Gruta del Sacerdote, no me puedo imaginar cómo lograron aguantar el frío, la oscuridad y el aislamiento esos 38 hombres, mujeres y niños. El doctor Kenneth Kamler, au-tor de un libro sobre supervivencia en condiciones extremas, cree que la combinación de estrés y privación sensorial que soportaron esas familias raya en lo increíble. "Su experiencia es comparable a un vuelo espacial de larga duración", señala. Pero resistieron y, 60 años después de su proeza, estoy sentado a la luz del atardecer en la sala de los Stermer en Montreal. Shulim, hoy día de 84 años, Yetta, de 78, Shlomo, de 74, y una sobrina suya me cuentan la historia que narro aquí. En su lugar, muchas personas se habrían dado por vencidas. Sólo el amor a la familia, una disciplina estricta y una férrea determinación los mantuvieron en pie. "Siempre que nos reunimos pienso que la lucha por sobrevivir valió la pena", dice Shulim, "y lo creo aún más cuando veo a mis nietos".