Tincho_97
Usuario (Argentina)
Hola Amigos Taringeros! yo se que me van a decir que el post esta re gastado ya pero investigue y los otros que hay no son muy completos asique les dejo este material para que recapaciten y tal vez les sirva. Lo utilice en base a noticias que iban saliendo minuto a minuto en el noticiero. ESPERO LES GUSTE. La Bolsa de Tokio cayó 10,5% y arrastró a los principales mercados Los inversores entraron en pánico frente a los problemas que afrontará Japón. La Bolsa de Tokio se desplomó ruidosamente ayer un 10,55% y arrastró a los otros mercados bursátiles, especialmente europeos, que entraron en pánico ante las noticias de la expansión de las nubes radiactivas hacia Tokio tras el terremoto y los tsunamis del viernes, que han producido consecuencias catastróficas que afectaron las centrales nucleares. Sin embargo, en la mañana de hoy miércoles se disparaba a más de 5%, con fondos de inversión que compraban títulos a precios de liquidación. Ayer, también Wall Street recibió el impacto de la oleada de pánico de los mercados financieros de ultramar, pero se recuperó en parte de sus pérdidas iniciales. El índice Dow Jones perdió el 1,15% y el Nasdaq el 1,25%. La Bolsa de Londres cerró con una caída del 1,40% del índice Footsie-100, tras recuperar terreno en una jornada que se inició con pérdidas del 3%. En Franckfurt las cosas anduvieron peor: la sesión terminó con una baja del 3,20%, que había llegado al 5% a mitad de la sesión. En París, el índice CAC-40 perdió el 2,51% y el FTSE en Milán bajó un 2,01%. La Bolsa de Madrid contrastó con la tendencia deprimente general en Europa y cerró con una baja contenida del 0,83%, En la América Latina, San Pablo registró un 0.24%, México el 0,53% y Bogotá un 2,43%. En Tokyo, la jornada de ayer fue una de las peores de su historia. El índice Nikkei tuvo su peor momento con una baja del 14,17% para recuperar a un menos desastroso 10,55% en la clausura. El Banco de Japón anunció una nueva inyección de liquidez de 8 billones de yenes, casi 100 mil millones de dólares, que se suman a los 15 billones (189 mil millones de dólares) que había comunicado el domingo, para reanimar un poco la actividad económica y social. Las corridas de pánico en las bolsas y los difundidos temores acerca de los tiempos de la recuperación impactaron también sobre el petróleo. En Nueva York, el barril de la variedad West Texas Intermediate con entrega en abril, cayó 4,01 dólares, un 4% con relación al lunes, y cerró a 97,18 dólares. En Londres, la cotización del barril de la variedad Brent (Mar del Norte), perdió 5,15 dólares y cerró a 108,52. Todos se preguntan cómo hará el gobierno japonés para afrontar financieramente la reconstrucción del país. Rumores y temores circulan en forma creciente porque Tokio podría decidir vender grandes cantidades de títulos de Estado norteamericanos y europeos, causando una vasta crisis al dólar y al euro. En las reservas monetarias niponas figuran depósitos por 800 mil millones de dólares, una cifra colosal que puede condicionar pesadamente a los mercados en el futuro. En los mercados de divisas, el euro actuó en baja respecto al dólar. Al cierre del lunes, el euro se cambiaba por 1,3985 dólares, mientras que ayer cedió a 1,3973. La divisa japonesa recuperó ante el dólar, que cotizó a 80,66 yenes, mientras que la anterior era de 81,65 yenes por dólar. Los temores por el comportamiento de la economía japonesa se alargan a la perspectiva inevitable de que las firmas japonesas comiencen a recuperar fondos invertidos en el exterior para afrontar los enormes daños que ha sufrido el país, una de cuyas consecuencias es el reforzamiento del yen. Aunque el tembladeral de los mercados pueda hacer pensar que las mayores preocupaciones de los especialistas se concentran en la Bolsa de Tokio, los mercados de las materias primas son en realidad el punto crucial de las debilidades niponas, como escribe un informe de la banca JPMorgan. Sin embargo, los multimillonarios mercados de títulos de Estado demuestran que sobre todo en el mediano plazo sus cotizaciones podrían sufrir más de la cuenta. Para afrontar la coyuntura, que es lo más importante, el gobierno japonés desea asegurar inyecciones majestuosas de liquidez que mantengan en vida la actividad económica, que para muchos es de supervivencia. Alarma nuclear: se extiende la radiactividad por el país y ya alcanzó a Tokio En la capital, donde viven 34 millones de personas, el nivel es 20 veces mayor a lo normal, aunque en el gobierno dicen que aún no afecta a la salud. Es un drama sin precedentes desde Hiroshima. El día de ayer quedará registrado en la historia negra de Japón casi con la misma gravedad que el 11 de marzo, fecha en que ocurrió el tsunami. Desde el bombardeo atómico de la Segunda Guerra Mundial sobre Hiroshima y Nagasaki, nunca el país había sufrido un nivel de radiactividad en la atmósfera tan elevado. Los índices subieron peligrosamente en buena parte del país y en esta capital se elevó a 20 veces más de lo normal, según dijeron las autoridades municipales, aunque aclararon que aún no afecta la salud. Lo que comenzó como un accidente localizado y eficazmente controlado (siempre según fuentes del gobierno), ayer se transformó en estado de emergencia nacional, después de que el reactor 2 de la central de Fukushima terminara, finalmente, sufriendo una explosión de hidrógeno, la tercera en uno de sus reactores en tres días. Para peor, desde Bruselas llegaban las noticias cada vez más alarmantes. El comisario europeo de Energía, Günter Oettinger, describió la situación tras el accidente nuclear en Japón como un “Apocalipsis”, y dijo que las autoridades locales prácticamente perdieron el control de la situación en la central de Fukushima. Ante el dramático cuadro, los japoneses comienzan a escapar de la ciudad rumbo al sur del país (ver pág. 20), mientras que otros acopian agua embotellada, mascarillas y víveres para resistir en sus casas. La principal diferencia respecto de los reactores 1 y 3 es que en este caso la vasija interior que protege el núcleo estaba ya dañada, y terminó por ceder aún más tras la deflagración, lo que permitió la liberación de partículas radioactivas a la atmósfera en forma de vapor. A partir de ese momento, la catástrofe comenzó a tomar forma alrededor de las instalaciones de Fukushima. Para agravarlo, se declaró anoche un inesperado incendio en el reactor 4 y se advirtió de la posibilidad de sobrecalentamiento por falta de refrigeración en los reactores 5 y 6, que no estaban operando cuando ocurrió el tsunami. Ya por la tarde, la Tokyo Electric Company (TEPCO), responsable de la instalación, indicó que el fuego en el número 4 había sido controlado y hasta afirmó que los niveles de radiación en la zona eran ya más bajos que tras producirse la explosión. El ministro portavoz del gobierno japonés, Yukio Edano, aseguró en una conferencia de prensa: “Creemos que no se han liberado en la atmósfera sustancias radioactivas de alto nivel de forma continuada procedentes del reactor número 4”, afirmó, citando información de control facilitada por el reactor. Es más, dijo que el agua para refrigerar la alimentación de los reactores 5 y 6 volvía a presentar “niveles correctos”. Pero como empieza ya a ser la norma en Fukushima, las palabras oficiales no se sincronizaron en absoluto con la realidad. A media mañana, el viento soplaba a una velocidad de 80 kilómetros por hora en dirección sur, directo hacia Tokio, en lugar de las rachas hacia el este, que debían disolverse asépticamente en la inmensidad del Pacífico. Eso hizo que la radiación, supuestamente inexistente, no tardara más que un puñado de horas en llegar a Tokio, a pesar de que la capital se encuentra a 270 kilómetros de la central nuclear. Cuando se detectaron niveles de radiación de más del doble de lo permitido y se confirmó la presencia de cesio y yodo en el aire que respiran 35 millones de personas, fue cuando se desató realmente la alarma nuclear. La información sobre el estado de Fukushima, especialmente la referente a si los 50 ingenieros que trabajan a contrarreloj están logrando detener la fusión del núcleo de varios reactores, fue ayer durante todo el día completamente inaccesible. Expertos de todo el mundo aseguraron que la posibilidad de que se repitiera un escenario similar al de Chernobyl era casi nula, pero reconocieron que la situación en Japón es muy preocupante. No es nada habitual que hasta 4 reactores de un misma central nuclear estén en peligro de fusión y que 800 ingenieros traídos para solucionar los problemas terminen huyendo a destajo de Fukushima. Hasta TEPCO reconoció que es “muy probable” la fusión del núcleo de alguno de los reactores. Por su parte, el primer ministro, Naoto Kan, lanzó un mensaje a la nación a mediodía pidiendo calma y sentido común. También urgió a la gente que vive entre 20 y 30 kilómetros más allá de Fukushima a mantener la calma sin salir de casa y cubriéndose todo lo posible, sellando con cintas las puertas y ventanas para evitar que ingresen las partículas contaminantes. “El peligro a nuevas fugas radiactivas se está incrementando”, reconoció Kan, en el primer gesto de alarma que emite desde que comenzaron los problemas en la central. Por las dudas, gobiernos como el francés o el mexicano aconsejaron a sus ciudadanos que abandonaran la ciudad y ayer la embajada de Austria decidió llevar su misión temporalmente a Osaka, al sur del país. Continúan los incendios en la central nuclear de Fukushima Los estragos se siguen acumulando en Japón, con otro incendio y un repunte de la radiactividad en la central nuclear de Fukushima y un nuevo terremoto en la región de Tokio. Los niveles de radiactividad a la entrada de la central de Fukushima 1 (a 250 km al noreste de Tokio) "aumentaron bruscamente”, informó el portavoz del gobierno, Yukio Edano. Edano explicó que el repunte pudo deberse a que el recinto de confinamiento del reactor 3 de la central fue "parcialmente dañado. Según la hipótesis más probable, del recinto de confinamiento se escapó vapor y se vio humo", indicó. De inmediato, el gobierno ordenó la evacuación temporaria del puñado de técnicos y operarios que seguían trabajando en la planta. El temor de un desastre nuclear no para de aumentar desde el sismo de magnitud 9, el mayor de la historia de Japón, seguido de un tsunami de más de 10 metros de altura que el viernes pasado sembraron devastación en el noreste del archipiélago. La catástrofe pudo haber dejado más de 10.000 muertos, aunque los balances oficiales dan parte por el momento de unos 3.700. El sábado y el lunes se habían producido explosiones en los reactores 1 y 3 y el martes hubo una explosión en el reactor 2 y otra, seguida de un incendio, en el reactor 4. El recinto de confinamiento del reactor 2 sufrió daños, aunque aún no se sabe si su hermetismo se vio afectado. Unas 200.000 personas ya habían sido evacuadas durante el fin de semana de un radio de 20 km en torno a la central. El primer ministro, Naoto Kan, ordenó el martes que quienes residen en un perímetro de 20km a 30km se encierren herméticamente en sus hogares, para evitar las radiaciones. La Autoridad Francesa de Seguridad Nuclear calificó el accidente en un nivel 6 (sobre una escala de 7), lo cual lo convierte en el segundo más grave de la historia del sector nuclear civil, superado sólo por el de Chernobyl (Ucrania) en 1986. Las autoridades deben atender además las urgencias humanitarias de más de 500.000 personas acogidas en centros de emergencia, sea por haber tenido que abandonar sus hogares en torno a Fukushima o por haberlos perdido a causa de las catástrofes naturales. Y todo ello, mientras la tierra sigue rugiendo debido a las réplicas del terremoto. Un nuevo sismo, de magnitud 6, se produjo este miércoles al mediodía al este de Tokio, donde los edificios temblaron en forma prolongada. El epicentro fue ubicado frente a la prefectura de Chiba, al este de la capital, aunque no dio pie a ninguna alerta de tsunami. Las radiaciones nucleares provocan alarma fuera de Japón, y varios países, como China y Rusia Estados Unidos, del otro lado del Pacífico, siguen con atención la dirección de los vientos que podrían difuminarlas. El gobierno se dijo dispuesto a pedir la cooperación del ejército de Estados Unidos para prevenir una catástrofe nuclear. "La cooperación militar estadounidense podría ser útil", dijo Edano. Los norteamericanos "ya están cooperando con apoyo logístico", agregó. El presidente Barack Obama pidió que Estados Unidos examine "cómo mejorar la seguridad y el desempeño de sus centrales nucleares". "Las centrales nucleares están concebidas para resistir a determinados niveles de sismo, pero dicho esto, nada es 100% seguro", declaró. El presidente Hugo Chávez también anunció la suspensión del incipiente programa para construir una planta nuclear con fines pacíficos en Venezuela. Apareció el emperador Akihito y expresó su preocupación El emperador japonés Akihito se dirigió hoy a su pueblo en un mensaje emitido por la televisión y expresó su preocupación por la crisis en la planta nuclear dañada por los desastres que han provocado una fuga radiactiva. Akihito, cuyas intervenciones públicas son contadísimas, admitió que el balance de muertos de las catástrofes naturales "aumenta día a día" y deploró una situación "impredecible" en Fukushima, “Estoy profundamente preocupado por la situación nuclear debido a que es impredecible”, destacó el soberano. “Con la ayuda de todos los involucrados espero que las cosas no empeoren”, agregó Akihito, cuyas intervenciones públicas son contadísimas. “Es importante que cada uno de nosotros comparta los días aciagos que se nos presentan”, destacó Akihito, de 77 años, una figura profundamente respetada en todo el país. El emperador agradeció a todos aquéllos que participan en las operaciones de socorro, entre ellos a los gobiernos extranjeros, e instó a que se realice un rescate a todo nivel. “No sabemos a cuánto asciende el número de víctimas, pero rezo por cada persona que pueda ser salvada”, destacó. EE.UU. advierte que el nivel de radiación es "extremadamente alto" en Fukushima La Comisión Reguladora Nuclear en Washington dijo que hay problemas en 4 reactores de la central nuclear japonesa y no consiguen acercarse para enfriarlos. En tanto, empieza a notarse el temor en la capital, donde hay menos gente en la calle. La situación en la planta nuclear de Fukushima se agravó en las últimas horas. La Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos advirtió hoy que los niveles de radiación en la central son "extremadamente altos" y que son cuatro los reactores dañados. Gregory Jaczko, presidente de ese organismo, explicó que "además de los tres reactores que estaban operando al momento del incidente, ahora hay un cuarto reactor que genera preocupación. Este reactor estaba cerrado al momento del terremoto". "Lo que creemos actualmente es que hubo una explosión de hidrógeno en esta unidad debido a que quedó descubierto el combustible de la piscina de combustible usado", agregó, subrayando que la explosión ocurrió hace varios días pero sus efectos seguían preocupando. Jaczko remarcó que "la contención secundaria quedó destruida y que no hay agua en la piscina de combustible usado, y creemos que los niveles de radiación son extremadamente altos, lo que podría afectar la capacidad de tomar medidas correctivas". En esa línea, señaló que hay "altos niveles de radiación" alrededor del reactor, lo que complica el trabajo de los operarios que trabajan allí. "Las dosis de radiación que podrían recibir pueden ser potencialmente letales en un breve periodo de tiempo". Por eso, EE. UU. pidió a sus ciudadanos en Japón que no se acerquen a menos de 80 kilómetros de la central Mientras tanto, las autoridades trabajan a contrarreloj intentando enfriar los reactores. El primer plan en la central nuclear consistía en arrojar agua sobre los reactores desde helicópteros. Pero el operativo no pudo concretarse: el elevado nivel de radiactividad impidió a los helicópteros acercarse a la zona. Ahora intentarán arrojar agua sobre los reactores con cañones de agua. Utilizarán camiones cisterna con cañones de agua para arrojar sobre los reactores para intentar enfriar los reactores. El Ejército de Estados Unidos informó hoy que entregará bombas de agua de alta presión para regar los reactores. El vocero del gobierno, Yukio Edano, se dirigió a la población luego de que se registraran nuevos incendios en los reactores y dijo que también se temen daños en la cubierta interna del reactor en el bloque 3. Junto a la imagen del portavoz, la televisión mostraba las densas nubes de humo sobre la planta nuclear. Las noticias no eran buenas: se había desatado fuego en el reactor 4, probablemente a raíz de una explosión de hidrógeno, según el canal NHK. Este fue el segundo incendio en este reactor en 24 horas. El fuego causó daños en paredes y techo del edificio. También del reactor 3 comenzó a salir humo horas más tarde. Edano dijo que no hay evidencias de explosión en este sector. Posteriormente se informó que la presión sobre la cubierta interna del bloque 3 se había estabilizado. Intentando llevar algo de calma a la población, Edano aseguró que las radiaciones emanadas desde la central nuclear de Fukushima "no plantean un peligro inmediato para la salud" más allá de un radio de 20 kilómetros. Japón ordenó el miércoles a los trabajadores que abandonen la planta de energía nuclear dañada en medio de una intensificación de la fuga radiactiva, suspendiendo temporalmente los esfuerzos de enfriar los reactores atómicos recalentados. Más tarde regresaron a sus actividades. Mientras, las poblaciones que rodean la central tienen prohibido salir a la calle y de hacerlo deben taparse íntegramente. Aunque a 250 kilómetros de distancia, en Tokio también se siente cada vez más la preocupación. Los residentes de la capital han aumentado sus precauciones por el temor a la contaminación nuclear. El uso de mascarillas, un artículo muy común entre ellos, se ha extendido aun más en los últimos días, hay menos tráfico en la calle y las estaciones ferroviarias están repletas de gente que quiere salir de la ciudad. Los operarios ya volvieron a la planta Tras evacuar la central nuclear de Fukushima con urgencia por la gravedad y el empeoramiento de la situación por las fugas radiactivas, los trabajadores que trabajan sin respiro en su intento por contener los reactores recibieron el permiso para volver a sus lugares de trabajo, informó un funcionario de la empresa Tokyo Electric Power. Más temprano se había ordenado una evacuación de emergencia de la planta nuclear en medio de una intensificación de la fuga radiactiva, suspendiendo temporalmente los esfuerzos de enfriar los reactores atómicos recalentados. El jefe de Gabinete japonés, Yukio Edano, dijo que los trabajadores, que habían estado rociando los reactores con agua salada en un frenético esfuerzo por estabilizar sus temperaturas, no tuvieron otra opción que retirarse de las áreas más peligrosas. “Los trabajadores no pueden continuar realizando ni siquiera el más mínimo trabajo en la planta por ahora”, destacó Edano, mientras se veía que el humo ascendía desde el dañado complejo atómico Fukushima Dai-ichi. “Debido a la radiación estamos en estado de alerta”, agregó. Las autoridades intentaron recurrir a helicópteros para continuar arrojando agua en una acción desesperada por enfriar los reactores y evitar fugas radiactivas. Pero uno de los helicópteros que intentó arrojar agua sobre Fukushima debió retirarse por los vapores con radiactividad. En el peor de los casos, “uno puede morir rápidamente desangrado” El mayor peligro es la fuga de yodo radiactivo. Se instala en las tiroides y provoca cáncer. El fantasma de la contaminación por radiación, profusa y exageradamente expuesto por Hollywood, reaparece cada cierto tiempo y de la mano de la realidad más cruda. Hoy es la pequeña isla de Japón la encargada de hacer sonar las alarmas. Para los especialistas, la mejor salida es tomar precauciones. “Por ahora no es Chernobyl, pero no sabemos qué va a pasar y si se va a transformar en un Chernobyl”, advierte el doctor Daniel Cragnolino, jefe del servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Austral. El experto aclara que en realidad el ser humano convive con la radiación: “Se irradia a través del suelo por el uranio, del aire por el sol, del cosmos en general, todo el tiempo recibimos radiación e ingerimos materiales que tienen radiación”. Pero claro, son cantidades naturales que no afectan el organismo. “ El ser humano recibe 2,5 milisieverts -la unidad de medida- de radiactividad externa por año . Los trabajadores de la salud, en cambio, como consecuencia de los equipos radiológicos y de medicina nuclear, recibimos 20 milisieverts por año ”, aclara. Esa cifra es el límite, la frontera a partir de la cual comienzan los problemas. Y, obviamente, se agravan a medida que la exposición aumenta. Todo esto depende de la proximidad de la persona a la zona de la fuga y de la magnitud de la radiación. Muchas veces los síntomas aparecen después de un tiempo. En cambio, si se recibió una dosis letal de radiación, “en el momento aparecen dolores, náuseas, vómitos, diarrea con sangre y hemorragias varias”. El cuadro más grave se conoce como Síndrome de radiación aguda. La descripción, estremece: “Con una tasa de 2.000 milisieverts se produce casi una aplasia medular, es decir se destruye la médula ósea y se queda sin glóbulos rojos, sin glóbulos blancos y sin plaquetas; con lo cual uno se muere rápidamente desangrado, infectado y ahogado ”. Esto sucede con una exposición alta, aunque “en el medio hay una escala de grises” que también puede considerarse grave, explica Cragnolino. Ahora el peligro más grave en Japón, señala, es que “se rompa la cáscara que contiene la protección del reactor y que se escape en forma masiva material radiactivo”. “Dentro de las emisiones radiactivas el yodo es una de las más complicadas por ser muy volátil, y por eso es que rápidamente afecta a la población”, dice. Como nuestro cuerpo tiene una gran avidez de yodo, lo absorbe rápidamente. “El cuerpo –agrega– incorpora el yodo radiactivo a las tiroides y esto provoca la destrucción de la glándula y cáncer a largo plazo ”. Como medida preventiva, las autoridades japonesas están repartiendo pastillas de yodo. Lo que se busca es que el yodo bloquée las tiroides para que no absorban el yodo radiactivo. Cragnolino no ve que, por el momento, la población de Japón esté expuesta a un peligro sustancial. De todas maneras, afirma que la mejor opción “es tomar distancia” rápidamente, algo que los japoneses vienen haciendo. La población del norte ya se refugia en el sur. Un país partido en dos: desesperación en el norte y tranquilidad en el sur Cerca de la planta se sumó una nevada que complica los rescates. En Osaka se vive normalmente. Mientras la mitad norte de Japón vive la peor pesadilla de su historia moderna, la parte sur mantiene un ritmo de vida totalmente normal. Osaka, la capital de esa tierra afortunada, bulle hoy al ritmo de las grandes urbes. Tráfico, negocios, menú del día, cerveza y sonrisas. Parece mentira que esto siga siendo Japón, aunque tal vez psicológicamente ha dejado de serlo. La brecha emocional entre la mitad norte del país, asolada por una tríada de calamidades de proporciones bíblicas, que ayer sumó una intensa nevada, y la parte sur, intacta y en plena forma, como si nada hubiera ocurrido, es tan abismal que aturde. Tokio marca la frontera entre ambos “países”. No hay más que agarrar un auto para comprobarlo. Si se hace en dirección sur, el cristal devuelve el reflejo del Japón de siempre, moderno, verde, tecnológico, en el que es imposible detectar un solo síntoma externo de la catástrofe. En cambio, si se toma en dirección norte, el rastro de la destrucción se vuelve brutal y deprimente, en ocasiones incluso tercermundista. Decenas de miles de personas tuvieron que pasar ayer una nueva noche en refugios comunitarios, tiritando por culpa de la fuerte nevada que cayó durante todo el día. Para aplacar el frío, poco más que un caldo caliente provisto por los equipos de rescate y una pequeña estufa de kerosén a compartir entre decenas de personas. La tragedia en Japón va por zonas y por temáticas. Desde la inexistente de la mitad sur hasta la moderada de Tokio, pasando por la extrema de Fukushima, donde hay una apremiante escasez de víveres. Sigue sin haber combustible, la comida y el agua se racionan a conciencia y ya comienza a ser difícil adquirir productos básicos. En Osaka, en cambio, los centros comerciales siguen llenos hasta decir basta y las estaciones de servicio bien provistas proliferan por todos los rincones. En el radio de evacuación que va de los 20 a los 30 kilómetros más allá de la planta de Fukushima, todavía quedan 140.000 personas encerradas en sus casas, asustadas ante la evolución de la catástrofe. “La ansiedad y la ira de la gente ya alcanzó ya el límite”, advirtió ayer el gobernador de la prefectura de Fukushima, Yuhei Sato. “Nos falta de todo”, denunció públicamente. Otros funcionarios de varias ciudades también se han empezado a quejar de que el plan de evacuación y ayuda a la población que está aplicando el gobierno es completamente insuficiente. El combustible sigue siendo el elemento clave para que todos los afectados por el perímetro de radiación más cercano a la planta puedan ponerse a salvo. El gobierno sigue insistiendo a la población, especialmente a la del sur, que no acumule provisiones para que los auténticos afectados puedan recibir combustible y salir del lugar. Mientras, en la ciudad de Fukushima, a 60 kilómetros de la planta nuclear, las calles presentaban un aspecto fantasmal. La gente seguía encerrada en sus casas, atrapadas como en una ratonera, tratando de impedir que la radiación les alcance. Más de 80.000 soldados, policías y cuerpos especiales siguen trabajando en las tareas de remoción de escombros y asistencia a la población, tanto a la afectada por el tsunami como por la crisis nuclear. Ayer, el número de fallecidos se situó oficialmente en 4.255 repartidos por 12 provincias, mientras 8.194 personas siguen desaparecidas en seis provincias. “Hemos podido rescatar a más de 26.000 personas, pero el número de desaparecidos está por encima de 10.000”, indicó el primer ministro Naoto Kan, quien lleva tres días comandando la gestión de la crisis desde el terreno y lleva dos días recibiendo duras críticas por su gestión del desastre. “ He tenido que dejar corriendo mi casa y mi oficina. Los reactores se están fundiendo y ya no es seguro estar aquí” , explicaba desde el aeropuerto Ben, un profesor británico que compró tres pasajes de avión en dirección a Europa por la irrisoria cifra de 20.000 dólares. Vive en Osaka, está entre los salvados, pero no se fía del gobierno. “Están mintiendo, la radiación llega mucho más lejos de lo reconocen”, exclama. Mientras, miles de personas han iniciado ya el éxodo desde el Norte hacia el Sur en busca de refugio. “Empecé a creer que me mentían y por eso me fui” El argentino Rubén Nakamura, que vive en Japón desde hace 23 años, comenzó a sospechar que las autoridades del país no les informaban con precisión la magnitud del riesgo al que estaban expuestos por las emisiones radiactivas y decidió armar las valijas y salir de Tokio, ciudad en la que vive. “Empecé a creer que me estaban mintiendo. Sentí eso. Le dije a mi señora: ‘Nos tenemos que ir’”, afirmó. “No queremos estar expuestos, aunque sea mínima la radiación que haya”, contó Rubén, diseñador gráfico de 47 años, en diálogo con Clarín. Preventivamente, el sábado, el día después del devastador terremoto y tsunami que destrozó parte del país, pensó que sería bueno cargar el tanque de nafta de su camioneta. Dos días más tarde partió a Nagoya y se instaló a 450 kms. de Tokio. “El lunes decidimos, junto a mi mujer, salir de Tokio. (Ese día) explotó el reactor número 3 (de Fukushima) y ya con la explosión de dos reactores no me gustó nada la idea. No me conformaron las cosas que decían en el gobierno”, relata este argentino que fue vecino de los barrios de Villa Pueyrredón y Ciudadela. Rubén y su esposa, la brasileña Sayumi, no se fueron solos y viajaron hacia el sur junto a otras dos familias argentinas. Todos se alojaron en el mismo hotel. Nakamura cuenta que otras familias amigas decidieron quedarse en Tokio. “Tengo amigos que optaron por creer” , dice. Y afirma que no hubo ninguna explicación oficial que detallara a la gente pasos a seguir o precauciones a tomar. “Lo único que se les dijo (a los tokiotas) eran los niveles de radiación de ese momento, pero lo comparan a, por ejemplo, sacarse una radiografía por año”, explicó. El plan inmediato de Rubén y su esposa no está aún definido. No lo desvela la idea de regresar a la Argentina , salvo que el panorama se oscurezca: “Si mañana el gobierno dice que Japón está radiactiva y no se puede habitar, seguramente que me vuelvo. Dejaré todas mis cosas y me vuelvo con lo puesto”. Pero aclara que, de disiparse el peligro, no lo duda y regresa a Tokio. EE.UU. alerta que la radiación es “extremadamente alta “ La Autoridad de Regulación Nuclear estadounidense advirtió así sobre el peligro en Fukushima. Ya hay cuatro reactores en riesgo. Hoy es un día clave para intentar controlar la situación en la planta. Las 24 horas más críticas para la central de Fukushima pasaron sin que se produjera la fusión del núcleo en ninguno de sus reactores. Una noticia excelente si no fuera porque ahora son cuatro, y no dos, los reactores con riesgo de explotar a causa de fisuras en sus muro de contención, y son tres, y no uno, aquellos cuyo núcleo ha empezado a fundirse parcialmente. El panorama desolador terminó de ser confirmado desde Estados Unidos. Las radiaciones en la central son “extremadamente altas” según la Autoridad de Regulación Nuclear de ese país. De entre ambos, el 3 era el de mayor prioridad. El motivo: es el único que utiliza combustible de plutonio en su mezcla y el que, según la Tokyo Power Electric, propietaria de la planta, está ya liberando gases radiactivos a la atmósfera. El rompecabezas consiste ahora en encontrar la forma de enfriar los seis reactores sin exponer a los encargados de hacerlo a fuertes radiaciones, cuya intensidad se va multiplicando con el paso de las horas. Ayer, frente a una comisión parlamentaria en Washington el presidente de la Autoridad de Regulación Nuclear, Gregory Jaczko, explicó que “altos niveles de radiación” alrededor del reactor complica el trabajo de los operarios que trabajan allí. “Las dosis (de radiación) que podrían recibir pueden ser potencialmente letales en un breve período de tiempo”. La opción más barajada, la del helicóptero que soltaría toneladas de agua marina desde el aire, fue finalmente descartada por el excesivo nivel de radiación del aire en el perímetro de las instalaciones. La idea del bombeo de agua desde tierra volvió a tomar fuerza. La jornada de ayer hubiera vuelto loco a más de un experto en energía nuclear. Primero se evacuó a los 50 ingenieros que trataban de enfriar los reactores para evitar la fusión de sus núcleos, lo que dio a entender que Japón daba por perdida la partida y se resignaba a sufrir la tan temida catástrofe nuclear a gran escala. Luego, a mediodía, los 50 operarios regresaron por sorpresa e incluso se preveía que se sumaran otros 130. Los distintos organismos también marearon con su baile de análisis. La Organización Mundial de la Salud se unió a la línea argumental de Tokio y aseguró que lo niveles de radiación todavía no son perjudiciales para la salud más allá del perímetro de seguridad de 30 kilómetros y mucho menos en Tokio. En el otro extremo, Francia endurecía aún más su discurso acusando al gobierno japonés de mentir y aconsejando a todos sus nacionales abandonar el archipiélago de inmediato. Suiza se le sumó más tarde y Rusia anunció que a partir de mañana repatriará a los familiares de sus diplomáticos. EE.UU., por su parte, aconsejó la evacuación de todos los habitantes a menos de 80 kilómetros de la central de Fukushima, un radio muy por encima de los 30 kilómetros establecidos por Japón y que de hecho no se cumplen por falta de medios. “La situación ha evolucionado y es muy seria”, reconoció Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), desde Viena. Amano aseguró que calificar la situación como “fuera de control” es exagerado. “En las próximas horas habría nuevos eventos catastróficos”, espetó a su vez el comisario de Energía de la Unión Europea, Guenther Oettinger, quien un día antes había vaticinado la llegada del Apocalipsis. El gobierno japonés prosiguió un día más con su política de comunicación enfocada en mantener la tranquilidad y ofreció una visión muy amable de la crisis. El ministro portavoz, Yukio Edano, afirmó que el nivel de radiación detectado en los límites del perímetro de seguridad de 20 kilómetros alrededor de Fukushima no supone ningún riesgo para la salud. Edano indicó, además, que el nivel máximo de radiación detectado por el ministerio de Ciencia japonés es de 0,33 microservets por hora. Un volumen, dijo, que “no tendría efectos nocivos” para las personas incluso si se exponen abiertamente. Hoy, más que ayer, puede ser el día clave para saber si Fukushima entra en una reacción nuclear en cadena o si, por el contrario, los niveles de radiación están tan controlados como dice Tokio y es cierto que apenas alcanzan 30 kilómetros de distancia. Hay más de 40 operarios de la central afectados Los operarios de la central de Fukushima que trabajan sin respiro en un intento desesperado por controlar reactores y evitar un desastre nuclear se han convertido en los últimos días en los héroes de esta trágica historia que atraviesa Japón. Hoy se informó que hay más de 40 de ellos que quedaron afectados. La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) informó hoy que hasta el momento hay 23 operarios heridos, mientras que otros 20 quedaron expuestos a radiación. Uno de los trabajadores recibió una alta dosis de radiación, indicó el AIEA citando informaciones del gobierno nipón, mientras que otros dos están desaparecidos. Quince de los heridos fueron afectados por las explosiones que se produjeron en tres reactores desde el viernes de la semana pasada, cuando ocurrió el terremoto. Alertan sobre un posible gran apagón en Tokio El Gobierno japonés alertó hoy acerca del riesgo de que se produzca hoy un gran apagón en el área de Tokio debido a los problemas de suministro de electricidad causados por el terremoto y a la importante ola de frío que eleva los índices de consumo eléctrico. Entre otras medidas, se ha pedido a los operadores de tren del área de Tokio que recorten el servicio, según el ministro de Industria japonés, Banri Kaieda, citado por la agencia local Kyodo. el ministro de Industria japonés, Banri Kaieda. Debido a la ola de frío que afecta al este de Japón, el consumo eléctrico aumentó mucho, pese a los cortes planificados geográficamente, explicó el ministro de Industria japonés, Banri Kaieda. La temperatura bajó desde el miércoles por la noche en las regiones abastecidas por la compañía Tokyo Electric Power (TEPCO) que explota las instalaciones nucleares de Fukushima, en punto muerto desde la catástrofe del viernes. Si las empresas y los ciudadanos no se esfuerzan al máximo para reducir su consumo eléctrico, Tokio podría quedar a oscuras hoy. “Esta mañana, el consumo ya era casi equivalente a la producción, lo que significa que esta tarde y esta noche, coincidiendo con los picos tradicionales de consumo, las necesidades podrían exceder ampliamente la oferta y engendrar un imprevisible corte de corriente a gran escala", advirtió el funcionario. La odisea de una familia argentina para salir de una zona con riesgo radiactivo Los Della Rosa quieren salir urgente de Kahoku Cho, a 115 kilómetros de Fukushima. Con la nafta fraccionada como la consiguen, recién podrían intentarlo la semana próxima. El terremoto y posterior tsunami que azotó Japón fue para los argentinos Della Rosa el inicio de una odisea cinematográfica jamás pensada. Día a día, hora a hora, minuto a minuto aguardan el momento de poder salir del pueblo de Kahoku Cho, en Yamagata, transformado desde hace días en un lugar desértico, con gente que huye o está encerrada en sus casa, por su cercanía (115 kms.) con la central nuclear de Fukushima. Adrián, su mujer y sus dos hijos de 7 y 9 años son los únicos argentinos que están en un área tan expuesta a los riesgos de radiactividad. Viven encerrados en su casa. Casi no salen al exterior, salvo los intentos de Adrián por conseguir el combustible necesario para cargar el tanque de su auto y poder alejarse de la zona. En diálogo con Clarín, Della Rosa nos cuenta que la nafta en estos días comenzó a conseguirse, aunque en raciones pequeñas, fraccionada. Con lo que va acumulando día a día calcula que recién la semana próxima podrá salir hacia Tokio y acceder a un aeropuerto que los saque del país. En uno de esos viajes, cuenta, pudo fotografiar y enviar en exclusiva a Clarín la dramática realidad de las calles del pueblo, totalmente desiertas, y del aeropuerto de Yamagata, repleto de gente procedente de China que quiere regresar a su país. El diálogo telefónico entre Buenos Aires y Japón se interrumpe, Adrián conversa con su mujer y, con algo de nerviosismo, relata: “Ahora mismo está temblando todo. Se mueve todo”. Era otra réplica de las tantas que hubo tras el feroz terremoto del viernes pasado. Lo confirma, y nos cuenta, por los urgentes que emite en ese momento la televisión japonesa. Hasta ahora, la familia Della Rosa no tuvo ningún tipo de ayuda, pese a la urgencia de la situación. En los contactos que estableció con la Embajada Argentina no tuvo suerte ya que no pudieron ofrecerle ningún tipo de solución para salir del pueblo. Necesita o combustible para trasladarse con su auto unos 450 kilómetros hasta un aeropuerto de Tokio o un vehículo que los saque de allí. Aseguran que hay avances y que bajó la radiactividad en Fukushima Los trabajos se centraron en el reactor 3, que tiene plutonio y es el más riesgoso. Habrían logrado bajar la temperatura. Sin embargo, la información sigue siendo escasa. Las autoridades japonesas sostienen que hay avances en los intentos por controlar la crisis en la planta de Fukushima. Arrojaron agua por tierra y por aire sobre el reactor número 3, el único que contiene plutonio y resulta el más riesgoso. En tanto, los técnicos consiguieron conectar un cable con uno de los reactores, con la esperanza de restablecer el flujo eléctrico para reactivar los sistemas de refrigeración. De todas maneras, el responsable nuclear de EE.UU., Gregory Jaczko, dijo que la crisis puede prolongarse "semanas". En una conferencia de prensa que dio esta noche, Tokyo Electric Power Company (Tepco), la empresa que tiene el control de la planta, aseguró que los niveles de radiación en la puerta oeste de la planta habían descendido casi 20 puntos. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), en tanto, salió hoy a señalar que la crisis en la central de Fukushima se encuentra estable, aunque no hay que descartar que empeoró. El director general del organismo, Yukiya Amano, quien está viajando al lugar con un equipo de seis expertos, admitió que la situación sigue siendo "muy grave". Agregó que quiere ver en persona lo que está sucediendo y que si bien la situación es "razonablemente estable, es posible que empeore". Ante la escasa información que suministran las autoridades sobre lo que está sucediendo en la central atómica de Fukushima, los expertos en física nuclear barajan todo tipo de posibilidades. "Si se origina un fuego en el núcleo del reactor número 3, el mayor riesgo son los gases radiactivos derivados del plutonio", explica François Díaz Maurin, un ingeniero nuclear español que está siguiendo el tema de cerca. El especialista señala que ese reactor se abastece de un combustible especial (el MOX), procedente del reproceso del uranio ya gastado, y que contiene plutonio. "Si se liberan estos gases, van a tener plutonio y esto hace que el peligro de esta radiactividad sea aún mayor", afirma. Los expertos del OIEA explicaron que los ingenieros y trabajadores en Fukushima realizan todas las tareas literalmente a oscuras. "No hay luces en esos grandes edificios, no hay ventanas", dijo James Lyons, alto funcionario del organismo. "Una vez que se logre restablecer el suministro de electricidad será posible determinar qué sistemas están todavía en condiciones de ser usados", explicó. Según explicaron expertos en física nuclear, cuando disminuye el agua de enfriamiento, los reactores se sobrecalientan y las barras de combustible quedan dañadas, lo que puede provocar que se fundan. En estos casos, las temperaturas se elevan hasta los 2.000 grados. Agregan que el núcleo se calienta tanto que la masa que se funde puede alcanzar las paredes de acero del reactor, con lo que se libera una gran cantidad de radiactividad. En el estadio final, el núcleo fundido podría sobrepasar las paredes del reactor y el material radioactivo saldría a una especie de búnker de hormigón y acero que protege al reactor, conocido como 'vasija'. Un dato importante: además de esta primera barrera de confinamiento, hay un edificio de contención de hormigón que protege a su vez de forma hermética al reactor. Las diferencias con Chernobil, entre otras, son estos dos grandes muros de protección, de los que carecía la central de la Unión Soviética en 1986. Por primera vez, anuncian que baja la radiactividad Fue luego de que se enfriara el núcleo de varios reactores, dijo la operadora de la planta de Fukushima. No obstante, la situación aún es grave. Varios países buscan sacar de Japón a sus ciudadanos. Japón se pasó la jornada echando agua a la central de Fukushima para tratar de enfriar los reactores nucleares, en especial el número 3, en serio riesgo de fusión . Lo hizo a la desesperada, mediante helicópteros y también brevemente desde tierra, a la espera de que llegue una brigada de camiones de Estados Unidos listos para soportar las radiaciones y enfriar directamente el núcleo. Según el gobierno, la operación de ayer fue un éxito y se encamina ya rumbo a la salida de la crisis. Pero la situación sigue siendo muy grave. La compañía Tepco, que administra la central atómica de Fukushima, informó que el nivel de radiación está allí “sensiblemente alto” pese a que anoche se registraba una baja a 2,9 milisievert por hora en la zona que rodea la planta, algo un poco menor al alza de horas antes, cuando los niveles radiactivos pasaron de 3,7 a 4 milisievert por hora (La dosis normal por año para una persona es de 2,5 milisievert). Todo en Japón es hoy un puro desconcierto. Hay tal esquizofrenia de informaciones respecto de la gravedad del escape nuclear de Fukushima que todo el tema termina desbordando los diarios y las pantallas de TV para acabar instalándose en la cabeza de los japoneses. Para los adictos a su gobierno, Fukushima es un accidente grave dentro del perímetro de 30 kilómetros a la redonda, pero nada más. El resto son invenciones de gobiernos interesados o de periodistas exagerados. Para los más desconfiados, en cambio, Fukushima es una catástrofe de consecuencias impredecibles cuya gravedad está siendo censurada y de la que hay que escapar como sea . Según el titular de la Agencia Internacional de Energía Atómica, el japonés Yukiya Amano, están dañados los reactores 1, 2 y 3 de la central , aunque dijo que no puede afirmarse que la situación “esté fuera de control”. Pero aseguró, sin embargo, que la fuente principal de radiaciones es el reactor 4, donde la piscina de residuos experimentó una baja en su nivel de agua, dejando al aire las barras de combustible usado, altamente contaminantes. Cada vez más países se están posicionando en el segundo escenario citado, el de la catástrofe total . Así se desprende de las alertas internacionales que han ido emitiendo en las últimas horas algunos de los países más poderosos del globo. Estados Unidos autorizó ayer la salida de su personal, unas 600 personas en total. Francia, Reino Unido, la India, Colombia, México y España anunciaron que tienen listos aviones para sacar a todos los nacionales que teman por su salud. El resultado es el éxodo masivo de extranjeros que viven en Japón . Es imposible hallar un vuelo para salir de Tokio antes del 24 de marzo, y en Osaka, Kyoto o Fukuoka las plazas de avión para abandonar el archipiélago se agotan a un ritmo de vértigo. Tal es el estado de pánico, especialmente entre los extranjeros, que algunos no pestañean en pagar varios miles de euros por salir cuanto antes del país, dejándose todos los ahorros si es preciso. Junto a los extranjeros, las familias con niños pequeños también abundan en los vestíbulos de salidas de los aeropuertos. Reino Unido fletará vuelos para sus ciudadanos vía Hong Kong; Francia repatrió ayer a unas 500 personas y hoy hará lo mismo con otras 700 en dos vuelos especiales de Air France. India, por su parte, ha invitado a sus ciudadanos a llenar un avión de regreso al continente con 423 plazas disponibles. Un par de pasos por detrás, Alemania se limitó ayer a recomendar a sus ciudadanos que viven en Tokio o más al norte que se desplacen al sur, hacia Osaka, o directamente al extranjero. Al gobierno japonés le está sentando muy mal la actitud de los gobiernos y periodistas occidentales porque “incitan al pánico”. La estrategia de comunicación de Tokio sigue inmutable una semana después del terremoto: todo es controlable y sólo se requiere tiempo. De momento, Japón mantendrá el perímetro de aislamiento de la central en 20 kilómetros, aunque la cadena televisiva NHK anunció ayer que a una distancia de 30 kilómetros al noroeste de la central el nivel de radiaciones era elevado. Según los expertos, la exposición a esos niveles durante 6 horas implicaría la absorción del máximo nivel de radiactividad considerado seguro para todo un año. A la espera de que la crisis termine en uno u otro sentido, la mayoría de los japoneses prefieren ocuparse de los problemas cotidianos a los que pueden poner solución, como por ejemplo abastecerse de comida y agua y prepararse para los cortes masivos de electricidad anunciados por el gobierno . Anoche estaba planeado uno en todo el área metropolitana de Tokio –que involucra a 35 millones de habitantes– a causa de la fuerte demanda de energía que está provocando el frío extremo que ha llegado al país. Finalmente, los consumos se estabilizaron, en parte gracias a los apagones voluntarios de empresas y particulares y a los programados oficialmente. Lejos de la polémica nuclear, la búsqueda de víctimas del tsunami en el noreste del país se ha ido ampliando a más zonas, mientras el número oficial de muertos y heridos se sitúa en 15.000. Ante el reclamo de los argentinos, Cancillería lanza un plan de ayuda Los trasladarán a otros países o a zonas de Japón menos afectadas por la radiación. Los argentinos en Japón demostraron no tener la misma calma oriental que impregna a los nativos. Pese a la insistencia de las autoridades sobre el bajo el nivel de radiactividad en la región, pugnan por salir de la isla o, por lo menos, alejarse de la planta de Fukushima, la zona más caliente. Hasta el momento no contaban con ayuda del gobierno nacional, a diferencia de otros extranjeros como estadounidenses, españoles y mexicanos, cuyos países ya venían implementando operativos especiales. Anoche, y tras las quejas de los compatriotas en la convulsionada zona norte de la isla, la Cancillería anunció que va a diseñar “distintas alternativas para socorrer a los argentinos” afectados. “ Los planes –aclara– incluyen el traslado a otras partes de Japón o a países cercanos ”. Según datos oficiales, son cerca de 1.200 los argentinos residentes en Tokio. Hay varias familias que venían reclamando este tipo de asistencia, ya que se hace muy difícil poder movilizarse o conseguir un pasaje. Alberto Villalba y Fumi Shimoyama se encuentran en Tokio desde fines del 90, junto a sus dos hijos.Hace días que vienen bregando para poder abandonar la isla. “ Queremos volver a nuestro país, estamos muy angustiados . Espero que el gobierno nos ayude rápido”, dice Fumi a Clarín. Desde Argentina, la diputada Alicia Terada, cuñada de Alberto y descendiente de japoneses, había iniciado una campaña para ayudar a ellos y a otros compatriotas. Envió una carta documento a la Cancillería, con copia a la Presidencia, solicitando una acción urgente: “Intimo para que en el plazo perentorio que el caso amerita se arbitren las medidas necesarias para el inmediato envío de aviones y posterior traslado de todos los ciudadanos argentinos que quieran regresar”. Al parecer, tuvo efecto. Entre los argentinos que quieren regresar se encuentra también la familia de Adrián Della Rosa, conformada por su mujer y dos hijos de 7 y 9 años. Todos ellos están desesperados por abandonar Kahoku Cho, en Yamagata, transformado desde hace días en un lugar desértico, con gente que huye por su cercanía (115 kms.) con la central nuclear de Fukushima. El grupo familiar vive encerrado en su casa, casi no salen al exterior . Todos los días Adrián intenta conseguir combustible para poder alejarse de la zona, pero le resultó imposible hasta ahora porque está racionado. Otros, en cambio, lograron alejarse. “ Me fui de Tokio a Kobe porque mis padres estaban muy angustiados en Buenos Aires , aunque yo me hubiese quedado”, cuenta Camila Cortea, una estudiante de turismo de 20 años. Lo mismo hizo Rubén Nakamura, diseñador gráfico, junto a su esposa y a otras dos parejas. “No queremos estar expuestos, aunque sea mínima la radiación que haya”, argumentó. Los sobrevivientes de Hiroshima reviven el horror 65 años después Alarmados por lo que ocurre en el norte, advierten que “las secuelas psicológicas son para toda la vida”. Shoso Kawamoto es uno de los pocos sobrevivientes de la bomba atómica que arrasó Hiroshima el 6 de agosto de 1945. El tenía entonces 10 años. La deflagración mató a toda su familia y Shoso bajo condiciones pésimas, quedó de repente solo en el mundo . Se crió en un orfanato bajo unas condiciones durísimas, luego fue aprendiz de zapatero y asistente de cocinero. Pudo salir delante y hoy es uno de los más activos Voluntarios de la Paz en Hiroshima. “Nadie excepto los que hemos sufrido una radiación a gran escala sabemos qué es eso. Es algo que te deja secuelas psicológicas para toda la vida. El costo es terrible”, explica a Clarín sentado en una sala del museo local. Kawamoto jamás hubiera pensado en que una sensación parecida a la que él vivió hace ahora casi 66 años podría recorrer de nuevo Japón. “Está claro que lo que ocurre en Fukushima trae al recuerdo el drama que sufrimos aquí cuando cayó la bomba atómica. Son dos situaciones muy distintas pero a la vez tienen mucho en común. También en Fukushima hay mucha gente que tendrá secuelas de por vida”, indica Nakone, guía del museo. La instalación anda hoy más concurrida que de costumbre. La curiosidad por conocer la historia parece haber recuperado fuerza entre los japoneses tras la tragedia que asola el norte del país y tiene a todos los ciudadanos con el corazón encogido. Entre ellos, especialmente, Kawamoto, quien nunca pensó que iba a llegar a ver una crisis nuclear como la que se ha desatado. “Es frustrante volver a ver que una catástrofe ocurre de nuevo, me trae a la memoria muchas recuerdos que ya creía enterrados”, exclama. “Lo único que puedo hacer es animar a todos los afectados. En momentos así hay que ser fuertes y tener confianza en el futuro”. Mientras habla, le escucha una joven con mucha atención. Es una de los miles de evacuados por el terremoto que han cargado los enseres más básicos y emprendieron camino al sur. “Creemos que nuestro gobierno miente , y por eso hemos decidido venir y quedarnos en Hiroshima unos días hasta que se aclare el problema. Si pasara algo, esta ciudad está llena de gente experta que puede ayudarnos”, dice con el gesto compungido. Como esta joven, centenares de personas acuden a Hiroshima estos días en una especie de peregrinaje del miedo . Aquí se sienten resguardados, lejos del peligro, y en un gesto un tanto paradójico, todos se acercan al parque central de la ciudad para visitar la estructura del edificio que queda en pie. En la calle que bordea el río y cae a los pies del edificio que simboliza el horror de la masacre, el flujo de turistas es continuo . El drama en la central nuclear ha vuelto a poner tan de moda la cuestión en Japón. En realidad, todo el mundo se pregunta hoy qué efectos tendría sobre la población la fusión de uno o varios núcleos en los reactores de la planta de Fukushima. Gobiernos y organizaciones extranjeros hablaron incluso de “apocalipsis” en caso de que eso ocurriera. ¿Es eso cierto? Nadie tiene la respuesta, pero no hay mejor lugar en el mundo que Hiroshima, 1.000 kilómetros al suroeste de la central nuclear en peligro. “Es imposible que ocurra algo aquí, estamos demasiado lejos”, opina la segunda de las dos jóvenes evacuadas. Aunque para conocer el futuro, nadie mejor que el jefe de Investigación de los Efectos de la Radiación (FIER). Lo primero que recomienda a la gente alarmada por el desastre de Fukushima es mantener la calma: “Está claro que cualquier exposición tiene el efecto de producir daños en el organismo humano, pero las exposiciones de corta duración no tienen por qué ser dañinas. Un cáncer por exceso de cesio no surge por un día de radiación moderada , sino después de meses o años. Se trata de enfermedades latentes”, confirma. “Mis amigos me preguntan siempre lo mismo: ¿si tu hija estuviera hoy en Tokio, le pedirías que huyera o que se quedara? Le diría que si el problema son las radiaciones, entonces no hay motivo para irse ”. “Hay que saber gestionar el pánico. Cuando hay una alerta de radioactividad siempre se produce una ola de terror que hay que evitar. Está comprobado que en casi todos los casos, los daños provocados por el caos, tales como accidentes de auto u otros, suelen ser más perjudiciales que la nube tóxica en sí”, prosigue el doctor Evan B. Douple. Para él, las medidas tomadas por el gobierno en cuanto a la protección de la salud de sus ciudadanos son cuanto menos suficientes. “Cuando cayó la bomba nuclear en Hiroshima, muchos de los que estaban a un radio de más de 3 kilómetros del lugar del impacto no sufrieron ninguna enfermedad derivada en el futuro. Así que un perímetro de 30 kilómetros debería ser válido en cuanto a cumplimiento de los estándares”. Las imágenes dantescas de Hiroshima, en las que aparecían personas deambulando sin sentido y gente a quien se le caía la piel a tiras, no tienen por qué repetirse en caso de que se fundiera Fukushima. “Aquello era una bomba preparada para la destrucción , esto solo es una central nuclear, no tiene esa capacidad” tranquiliza el doctor. No lo está, desde luego, la joven que ha viajado desde Tokio hasta Hiroshima debido al miedo a sufrir radiaciones. Si una cosa sorprende de esta ciudad es que se ha convertido en un centro de peregrinación para todos aquellos que prefieren evitar cualquier riesgo en la catástrofe. “Habrá que tener mucho cuidado. El cesio (elemento principal en las fugas) se deposita en las raíces de la hierba, pasa luego al ganado y de ahí a la leche y los productos lácteos y la carne. Eso precisamente es lo que ocurrió en Chernobyl. Aquí se realizarán cuarentenas en cuanto todo termine. Sin embargo, Fukushima va a tardar muchas generaciones en disponer de un suelo en condiciones para ser sembrado”, aclara el doctor Douple. Fukushima, arrasada y pendiente de la radiación La carretera que lleva a la ciudad de Fukushima permanece desierta, el silencio interrumpido sólo por las sirenas de camiones de bomberos que cruzan en sentido contrario. Un cartel adornado con flores primaverales invita a entrar en un lugar del que todo el que ha podido ha escapado . Quienes han salido a la calle llevan mascarillas protectoras y esperan bajo el intenso frío en interminables colas frente a los pocos comercios abiertos. “Llevaba dos días encerrado en casa y no tenía nada que comer”, dice el viejo Eiki, mientras espera su turno frente al centro comercial Nakago. Los que siguen en sus hogares permanecen pendientes de los mapas de radiación que la televisión exhibe constantemente, indicando las zonas de mayor riesgo. Fukushima está fuera del perímetro de 30 kilómetros oficialmente decretado por el Gobierno, pero dentro de los 80 kilómetros que recomiendan gobiernos como EE.UU. (a 60kilómetros de la central). Sorprendentemente, se ven más personas y coches en las calles que hace dos días, cuando la ciudad estaba completamente desierta. Los habitantes de esta urbe de 350.000 habitantes tienen la sensación de haber quedado atrapados. No queda una gota de gasolina desde hace tres días y la mayoría no podrían huir por su cuenta si se produjera una masiva fuga de radiactividad en la zona. Maiko Yusa, que trabaja para la empresa cervecera local Asahi, dice que ha vivido atrincherada en casa de sus padres desde que el terremoto de magnitud 9.0 que golpeó Japón el pasado viernes derrumbó su casa. “ No aguanto más estar aquí , pero mis padres son mayores y no se quieren ir”, se lamenta. El pabellón del Centro Deportivo Azuma ha sido convertido en un inmenso refugio para quienes han huido de las cercanías de la central nuclear, que tiene cuatro de sus seis reactores fuera de control. Técnicos enfundados en trajes y cubiertos por mascarillas comprueban los niveles de radiación de p

Flor del Mburucuyá: Leyenda: Mburukujá era una hermosa doncella española que había llegado a las tierras de los Guaraníes acompañando a su padre, un capitán del ejercito de la Corona. Mburukujá no era su nombre cristiano, sino el tierno apodo que le había dado un aborigen guaraní a quien ella amaba en secreto y con el que se encontraba a escondidas, ya que su padre jamás habría aprobado tal relación. En realidad, su padre ya había decidido que ella desposara a un capitán a quién el creía digno de obtener la mano de su única hija. Cuando le revelaron los planes de matrimonio, la joven suplicó que no la condenaran a consumirse junto a un hombre que ella no amaba, pero sus ruegos solamente lograron encender la cólera de su padre. La doncella lloró desconsolada, tratando de conmover el inflexible corazón de su padre, pero el viejo capitán no sólo confirmó su decisión sino que además le informó que debería permanecer confinada en la casa hasta que se celebrara boda. Mburukujá debió contentarse con ver a su amado desde la ventana de su habitación, ya que no estaba autorizada a salir a los jardines por la noche y difícilmente lograba burlar la vigilancia paterna. Sin embargo, envió a una criada de su confianza para que lo informara sobre su triste futuro. El joven indio no se resignó a perder a su amada, y todas las noches se acercaba a la casa intentando verla. Durante horas vigilaba el lugar, y sólo cuando se percataba de que los primeros rayos del sol podían delatar su posición se retiraba con su corazón triste, aunque no sin antes tocar una melancólica melodía en su flauta. Mburukujá no podía verlo, pero esos sonidos llegaban hasta sus oídos y la llenaban de alegría, ya que confirmaban que el amor entre ambos seguía tan vivo como siempre. Pero una mañana ya no fue arrullada por los agudos sones de la flauta. En vano esperó noche tras noche la vuelta de su amado. Imaginó que el joven indio podría estar herido en la selva, o que tal vez había sido víctima de alguna fiera, pero no se resignaba a creer que hubiese olvidado su amor por ella. La dulce niña se sumió en la tristeza. Su piel, otrora blanca y brillante como las primeras nieves, se volvió gris y opaca, y sus ojos ya no destellaron con hermosos brillos violáceos. Sus rojos labios, que antes solían sonreír, se cerraron en una triste mueca para que nadie pudiera enterarse de su pena de amor. Sin embargo, permaneció sentada frente a su ventana, soñando con ver aparecer algún día a su amante. Luego de varios días vio entre los matorrales cercanos la figura de una vieja india. Era la madre de su enamorado, quien acercándose a la ventana le contó que el joven había sido asesinado por el capitán, quien había descubierto el oculto romance de su hija. Mburukujá pareció recobrar sus fuerzas, y escapándose por la ventana siguió a la anciana hasta el lugar donde reposaba el cuerpo de su amado. Enloquecida por el dolor cavó una fosa con sus propias manos, y luego de depositar en ella el cuerpo de su amado confesó a la vieja india que terminaría con su propia vida ya que había perdido lo único que la ataba a este mundo. Tomó una de las flechas de su amado, y luego de pedirle a la mujer que una vez que todo estuviera consumado cubriera sus tumbas y los dejara descansar eternamente juntos, la clavó en medio de su pecho. Mburukujá se desplomó junto al cuerpo de aquel que en vida había amado. La anciana observó sorprendida como las plumas adheridas a la flecha comenzaban a transformarse en una extraña flor que brotaba del corazón de Mburukujá, pero cumplió con su promesa y cubrió la tumba de los jóvenes amantes. No pasó mucho tiempo antes de que los indios que recorrían la zona comenzaran a hablar de una extraña planta que nunca antes habían visto, y cuyas flores se cierran por la noche y se abren con los primeros rayos del sol, como si el nuevo día le diera vida. Nota: Los jesuitas, identificaron la flor del mburucuyá con los atributos de la pasión cristiana: la corona de espinas, los tres clavos, las cinco llagas y las cuerdas con que ataron al Jesús en el Calvario. Y en los rojos e irregulares frutos, los religiosos creyeron ver las gotas coaguladas de la sangre de Cristo. Esta flor tan singular, se cierra como si se marchitara al ponerse el sol, y se abre cobrando su brillo natural cuando amanece. Origen: Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay. Crece espontáneamente en los alrededores de Buenos Aires, especialmente en la selva marginal (Delta del Paraná, orillas del Río de la Plata). Es cultivada como enredadera ornamental y medicinal. Una de las flores con nombre más llamativo y simbólico es la pasionaria o passiflora. La también llamada flor de la pasión fue descubierta en Perú a principios del siglo XVI y pronto se extendió por Brasil, México, Estados Unidos y las Antillas. Este nombre lo ostenta desde el siglo XVII, cuando el Papa Pablo V consideró que era la representación de la Pasión de Cristo, por los filamentos que componen la flor y que evocan a la corona de espinas de Jesucristo; además, los estambres representarían las cinco heridas en su cuerpo, los tres estilos, los clavos de la cruz y los pétalos, a los doce apóstoles. Existen hasta 400 especies del género de las passifloráceas. Son lianas trepadoras que llegan hasta los 9 m. de altura, con los tallos leñosos y la raíz perenne. Sus flores, de unos 5 cm. de diámetro, desprenden una aroma agradable y varían desde colores como el blanco hasta el rosa, pasando por el lavanda pálido o malva. La corona está formada por pétalos rodeados de un círculo triple compuesto por finos filamentos. Todo el conjunto le da a la planta un aspecto muy característico. Aunque las pasionarias proceden de los terrenos secos y abrigados de América, también se usan como plantas ornamentales en los jardines europeos, con un clima templado. No obstante, aguanta bien los inviernos fríos. Propiedades curativas Los indios americanos ya usaban la raíz de esta planta para elaborar cataplasmas con las que trataban quemaduras, heridas e inflamaciones. La flor, que nace en primavera, contiene compuestos que le otorgan propiedades analgésicas -calma el dolor-, ansiolíticas -reducen la ansiedad- , y se puede usar como sedante e hipnótico suave, así como aplicarlo para paliar la hipertensión arterial. Una infusión hecha con esta flor puede tener grandes beneficios, pero es importante tomar siempre compuestos prescritos por el médico, ya que puede tener efectos adversos por un uso inadecuado, como vómitos o taquicardias. El fruto, del tamaño de un huevo y con un color amarillento, sale a finales de verano o principios de otoño; es comestible, pero sólo si está bien maduro, ya que de lo contrario puede ser tóxico y provocar daños en el estómago. Si la dosis es muy elevada puede derivar incluso en inconsciencia y alucinaciones. Esta flor es, sin duda, una especie versátil, tanto por sus características medicinales como por su gran valor ornamental. Gracias a su aspecto exuberante y exótico, no nos arrepentiremos de plantarla en nuestro jardín y otorgarle las pequeñas atenciones que necesita. Curiosidades Hay otras pasionarias cultivadas por la belleza de sus flores o el sabor del fruto. Es el caso de la Passiflora edulis, cuyo fruto se usa para elaborar una bebida refrescante conocida con el nombre de “maracuyá”. Es originaria del Sur del Brasil, Paraguay y Norte de Argentina. Actualmente es cultivada en muchos países y ha sido adaptada para su cultivo en los Andes hasta los 2.400 metros de altura. Es conocida por una gran cantidad de nombres vulgares en los distintos países en que se la cultiva. Ejemplos de esos nombres son los siguientes: maracuyá, maracuyá púrpura, granadilla china, parcha, parcha morada o parcha de monte (Venezuela), curuba redonda (Colombia), ceibey (Cuba); recibe nombres portugueses como: maracujá comúm, maracujá de comer, maracujá de doce, maracujá de ponche, maracujá pequeno, maracujá peroba, maracujá redondo, maracujá mirim; nombres ingleses: purple granadilla, purple passion fruit, sweet cup; franceses: gouzou, grenadille, pomme-liane violette; alemanes: granadilla, susze calabasch. Imagenes Fruto del Mburucuyá: Información: Cuando el fruto esta verde se usa para comida salada, y el fruto maduro (que es naranja) para postres y dulces. Es impresionante la cantidad que produce esta hiedra. Imagenes:

Hola amigos taringueros! hoy les traigo un post relacionado al parche que la mayoria ya conoceran de los emoticones de los famosos memes de cuanto cabron pero esta vez le traere la uyltima actualizacion que es la 3.0.2! espero que les guste!! Versión: 3.0.2 Última actualización: viernes 1 de julio de 2011 Idiomas: English Si pensabas que Facebook y Twitter fueron impresionantes ... Piense otra vez. Ahora están a punto de ser aún mejores con Troll Emoticons! Ahora usted puede utilizar su memes favoritos en sitios como Facebook, Twitter, FunnyJunk, Ebaumsworld, Messenger y Memebase! *Tambien se pueden usar en el chat Comandos: -pedobear- -pedobear*- -thefuckf- -thefuckf*- -feellikeasir- -feellikeasir*- -Orly- -Orly*- -Yaly- -Yaly*- -nyancat- -nyancat*- -mentira- -mentira*- -siclaro- -siclaro*- -pukerainbows- -pukerainbows*- -putsonsunglasses- -putsonsunglasses*- -yeaaah- -yeaaah*- -billymayshere- -billymayshere*- -charliesheen- -charliesheen*- -duhwinning- -duhwinning*- -notbad- -notbad*- -Trollface- -Trollface*- -mirada- -mirada*- -thefuck- -thefuck*- -fffuuuf- -fffuuuf*- -evilno- -evilno*- (cambiado de ninguna) -yuno- -yuno*- -letsdothis- -letsdothis*- -areyoufuckingkiddingme- -areyoufuckingkiddingme*- -fffuuuuuu- -fffuuuuuu*- -ilied- -ilied*- -trolldad- -trolldad*- -tro lolo- -tro lolo*- (en este el espacio no va pero saben q si ponemos insultos aparecen como ***) -ohgod- -ohgod*- (nuevo ohgod, edad ohgod no-wtfisthat) -augh- -augh*- -cerealguy- -cerealguy*- -betterthanexpected- -betterthanexpected*- -excitedyes- -excitedyes*- -Pokerface- -Pokerface*- -sweetjesus- -sweetjesus*- -numb- -numb*- -foreveralone- -foreveralone*- -por qué- -por qué*- -herpderp- -herpderp*- -fuckyea- -fuckyea*- -gtfo- -gtfo*- -closeenough- -closeenough*- -grandmatroll- -grandmatroll*- -Hitler- -Hitler*- -deviltroll- -deviltroll*- -omg- -omg*- -leche- -leche*- -uhmwat- -uhmwat*- -espera- -espera*- -wuuut- -wuuut-* -clevergirl- -clevergirl*- -fuckthatshit- -fuckthatshit*- -LoL- -LoL*- -fu- -fu*- -futuramafry- -futuramafry*- -redditorwife- -redditorwife*- -insanitywolf- -insanitywolf*- -CourageWolf- -CourageWolf*- -scumbagsteve- -scumbagsteve*- -GGG- -GGG*- -downvotingroman- -downvotingroman*- -interestingman- -interestingman*- -hipsterkitty- -hipsterkitty*- -youcantexplainthat- -youcantexplainthat*- -fapfapfap- -fapfapfap*- -thumbsup- -thumbsup*- -challengeaccepted- -challengeaccepted*- -staredad- -staredad*- -iamdisappoint- -iamdisappoint*- -meh- -meh*- -hmmm- -hmmm*- -sonrisa- -sonrisa*- -megusta- -megusta*- NOTA: SIEMPRE EN MINUSCULA SOLO PARA GOOGLE CHROME Para desinstalarlo deben ir a herramientas extensiones y ahi ponen dehabilitar o desinstalar

Como hackear facebook Muchos de los usuarios de Facebook, principalmente Jóvenes enamorados o desilucionados quieren entrar a las cuentas de Facebook de un tercero. Y es que Facebook ahora se ha convertido en un mundo de vida online donde se comparte gran cantidad de información personal que muchos inescrupulosos quieren obtener. Desde un joven enamorado a compañías trasnacionales de publicidad abusiva, SPAM. Si te has preguntas Como hackear facebook y entrar en una cuenta ajena debes saber que esa actividad es considerado un delito informático. Sin embargo quiero compartir con ustedes un poco de información para que puedan dar más seguridad a sus cuentas de Facebook. No brindes informacion pública en tu cuenta de Facebook. - Aunque no lo creas muchos usuarios se preguntan a diario como les han hackeado sus cuentas de Facebook y la principal respuesta viene a ser esta. Cuando uno crea un perfil de Facebook y decide optar por información publica nuestros datos estaran visibles para todos, incluidos hacker que facilmente podrán ver nuestra dirección de correo e información que pueden utiliza para hackear Facebook. No utilices la misma contraseña en todos los sitios - Casi el 80% de usuarios utiliza la misma contraseña para todos los portales de Internet. CUIDADO, muchas de ellas suelen ser paginas de dudosa reputación y al brindarles nuestra información de correo pueden fácilmente vulnerar la seguridad de Facebook. Evita utilizar contraseñas poco seguras - No utilices contraseñas como tu fecha de cumpleaños o numero de celular, estas suelen ser deducidas por personas que conoces. Te aconsejamos utilizar una contraseña segura utilizando caracteres numéricos y de texto. Cuidado con los troyanos - Los troyanos son virus que están camuflados dentro de algunos programas que descargamos de Internet de paginas warez y que nuestro antivirus no detecta. Estos virus envían datos de nuestra PC a una cuenta, incluidos Coockies, base de datos de email, información confidencial como numero de tarjetas de crédito y claro existen algunos como el Keylogger que graba todo lo que escribimos mediante el teclado. Estos son algunos de los métodos más comunes para Hackear una cuenta de Facebook. Te recomiendo mantener la seguridad en todas tus cuentas para no ser victima de Heackers.