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Tito_Roberts

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Primer post: 12 jun 2009Último post: 12 jun 2009
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Continuidad de los parques, J. Cortázar
Continuidad de los parques, J. Cortázar
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/12/2009

Continuidad de los parques Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela. Julio Cortázar ANALISIS SIMBÓLICO DEL CUENTO: PLANO HISTORICO: La obra nos habla de una persona sentada en su sillón favorito que descansa luego de una extenuante jornada de trabajo. El realiza un extraño viaje hacia el interior de una novela, o más bien el escrito viaja hacia él. Al comienzo del cuento, un hombre lee una novela, describe su entorno: una pieza que mira a los robles y un sillón de terciopelo; posteriormente la historia cambia, a lo que le sucede a los otros personajes del relato. Ellos se hallan en una foresta, se narra su clandestina historia de amor, como si se hubiera llevado a cabo desde mucho tiempo atrás y se describe un plan que se cumpliría a toda costa, argumentando que no existe otra opción, que cada segundo tiene su propósito marcado desde siempre. La historia que culmina con la posible muerte del lector narrado pertenece al realismo mágico y posee un carácter cíclico que se expresa notando en la repetición de la misma acción muchas veces, sino en la tendencia de los hechos hacia el mismo punto lo que es recalcado por la insistente aparición de elementos dentro del texto. SECUENCIAS: Retoma la novela que leía tiempo atrás: volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama. Lee la novela en su estudio que es un ambiente agradable para él: volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Recuerdo de lo que leía: su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas. Goce y descanso al leer la novela: gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a su vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo… Reunión de los amantes en la cabaña:primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Salida de la cabaña para alcanzar su cometido: nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. Entrada a la casa: sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte… Todo en la casa estaba como lo planearon: los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Posible muerte del lector: nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela. Recuerdo de lo que leía: su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas. Goce y descanso al leer la novela: gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a su vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo… Reunión de los amantes en la cabaña:primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Salida de la cabaña para alcanzar su cometido:nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. Entrada a la casa: sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte… Todo en la casa estaba como lo planearon: los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres Posible muerte del lector: nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela. PLANO DEL DISCURSO: El lector, sentado leyendo una historia, desemboca en él como victima de su propia lectura, de su mismo relato. REALISMO SIMBÓLICO: En esta obra encontramos varios símbolos representativos como lo es el sillón terciopelo de verde aquí representa el descanso, la continuidad. Los robles le dan placer al lector, tranquilidad. La complicidad es un hecho social. La Intriga es hecho social que lleva a las personas a estar a la expectativa de saber cosas pasan a nuestro alrededor. La infidelidad es una situación que ha diario se vive en nuestra sociedad. Pero tenemos que ver que los símbolos son multivalentes. Esto quiere decir, tienen la capacidad de significar simultáneamente realidades heterogéneas y articuladas en un mismo sistema, y más aun, tienen la capacidad- como su función más importante según Eliade- de articular situaciones paradójicas. También podemos evidenciar que el autor utiliza varios recursos estilísticos para darle sentido a la obra como: gozaba del placer casi perverso, es decir el lector a medida que iba leyendo se involucraba en ella; absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, es decir estaba entretenido por el dilema de los amantes; un dialogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes. Lenguaje simbólico: expresa Cortazar que es la Búsqueda de elementos para la reflexión, confrontación, construcción, desestructuración, reestructuración de lo cotidiano a partir de lo fantástico. “Simplemente para mí lo fantástico es la indicación súbita de que al margen de las leyes aristotélicas y de nuestra mente razonante, existen mecanismos perfectamente válidos vigentes que nuestro cerebro lógico no capta pero que en algunos momentos irrumpen y se hacen sentir“ dijo:...“Para mí esos hechos son signos, indicios, de ese sistema de leyes exterior al nuestro y que, con cierta permeabilidad, se puede sentir y sobre todo vivir” Revelaciones de un cronopio- Conversaciones con Cortázar, Ernesto González Bermejo- (1986) Ediciones de la Banda Oriental- Fuentes: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/continui.htm http://elmundomagicodelapalabra.blogspot.com/2008/05/analisis-simblico-del-cuento.html http://www.juliocortazar.com.ar/

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